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Brave Origin ya está disponible en forma de versión estable. Recordatorio: gratis para usuarios de Linux

Brave Origin ya está disponible. Para los que os pille por sorpresa o no sepáis de qué va la noticia, es un lanzamiento, concretamente la versión estable de un Brave sin casi todo lo que hace que el navegador del león valiente sea especial. También podéis leer el artículo que publicamos en abril, cuando Brave Origin aún estaba en fase de desarrollo. Esa fase ya ha terminado y ya se ha publicado la primera estable.
Resumiendo un poco, Brave es un navegador gratuito, pero ofrece funciones especiales que, por una parte, le dan cierta personalidad, y por otra, permite al proyecto conseguir beneficios. Origin elimina cosas como la cartera de criptomonedas y las sesiones de Tor, y se queda con el motor Chromium, interfaz de Brave y poco más que lo justo para permitirnos usar un navegador totalmente funcional.
Brave Origin lanza su primera estable
Como mencionábamos, Brave Origin no le aporta beneficios indirectos al proyecto, por lo que deben pedir dinero por su uso. El precio será de 59.99€, pago que se realizará una sola vez. Está disponible para ordenador (Windows, Linux y macOS) y móviles (Android e iOS). En el caso de las versiones para móviles, sólo se podrá usar Origin instalando el navegador normal y activando la opción. En el caso de la versión para escritorio, también existen aplicaciones sueltas.
Los usuarios de Linux tenemos varias formas de usarlo, o mejor dicho, dos, pero una de ellas varía dependiendo de la distribución Linux. Los comandos de instalación están disponibles en este enlace. Por otra parte, podemos ir a los ajustes de un Brave normal (el de siempre), buscar «origin» (enlace directo a la búsqueda, siempre que se haga clic desde Brave) y hacer clic en «Continuar con Origin gratis en Linux». Esto desactivará todas las funciones especiales y nos pasará a Brave Origin. También aparecerá una sección con las diferentes opciones para que podamos activar las que sí queramos usar.

La versión de Brave Origin que instalamos directamente no permite activar esas funciones especiales.
Cabe mencionar que al iniciar el navegador por primera vez, veremos una ventana que nos afea el uso de la versión gratuita, un mensaje que algunos etiquetan de pasivo-agresivo. Si lo aceptamos, usaremos la versión gratuita sin extras y no volveremos a ver ese aviso.
Es una buena opción para el que quiera un buen Chrome sin lo malo de Google. Y si alguien prefiere un navegador con base Chromium aún más alejado de todo esto, siempre puede decantarse por Helium.
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Flisol: un festival para liberar la tecnología
El artículo de Radios Libres para número 17 de la revista digital de Internet Ciudadana que lleva el título “Instalando Alternativas al monopolio digital”.
Te recomendamos este número de la revista que incluye temas de actualidad (y peligrosidad) como “Palantir: la piedra vidente que amenaza la soberanía de América Latina” (por Rafael Bonifaz); “Software libre, Cuerpos libres”, donde Cielito Saravia, de Bolivia, aborda la alianza pendiente entre la Comunidad de Software Libre y el movimiento Feminista, o las experiencias de robótica educativa en Argentina. La revista recoge también dos artículos sobre el FLISOL que se celebró en abril del 2026, uno de ellos escrito por Radios Libres que te presentamos a continuación.
El FLISOL es un “Festival” porque la idea es juntarse en un ambiente lúdico y cercano a compartir saberes en torno a las tecnología libres. Es “Latinoamericano” porque surgió en esta región en abril de 2005. Y es de “Instalación de Software Libre” porque ese fue su espíritu original: ayudar a liberar computadoras con programas informáticos que:
- (1) se pueden ejecutar para cualquier propósito;
- (2) su código interno está disponible para ser estudiado y modificado
según las necesidades, por ejemplo para traducirlo a otro idioma; - (3) se pueden distribuir copias del mismo legalmente;
- (4) y también difundir las copias con las modificaciones realizadas.
Libre, en castellano, no es sinónimo de gratuito. En inglés para ambas cosas se emplea la palabra “free” y eso a veces genera confusión. Entre las 4 libertades del Software Libre que acabamos de mencionar no hay ninguna que hable del precio. Si bien es cierto, la mayoría de software libre es también gratuito, hay algunos que requieren de un pago para ser usados.
Lo interesante de este movimiento es su filosofía que concibe el conocimiento como un bien común colectivo, también el que se deposita en la tecnología: “sabemos lo que sabemos porque lo aprendimos de otros”, afirma la sabiduría popular. Por eso, lo devolvemos de forma abierta a la comunidad.
Esta mirada, además, tiene ventajas técnicas importantísimas aparte de las filosóficas. La principal, que no convierte los desarrollos tecnológicos en cajas negras imposibles de auditar. El software libre es transparente, se puede verificar que hace lo que nos dicen que hace. Además, uno pueden construir con otras personas, en colectivo, adaptando lo que alguien previamente programó a las necesidades propias.
Difundir este paradigma es el objetivo central del FLISOL, por encima de finalizar las jornadas con cientos de computadoras migradas. Por eso, la mayoría de sedes organizan charlas sobre distintas herramientas y su uso, además de promover los valores del movimiento.
En la primera edición celebrada en 2005 se autoconvocaron 106 ciudades de 13 países. En esta última edición de 2026, celebrada el último sábado de abril en la mayoría de lugares –aunque cada sede puede ajustar la fecha a sus tiempos– , se
registraron 139 nodos en la página oficial (https://flisol.info/)
Una de estas sedes fue la Universidad Técnica Nacional de Mendoza donde su Centro de Estudiantes Tecnológico Enrique Mosconi (CETEM) junto al colectivo Cybercirujas estuvieron encargados de la organización: “en el evento hubo charlas y talleres sobre programas libres para diseño, programación 3D, gestión radiofónica o herramientas para la investigación académica. Ademas, tuvimos un espacio permanente para la instalación de sistemas operativos y herramientas libres”, relata Pablo García, presidente del CETEM.
Una facultad pública que ofrece carreras relacionadas con la tecnología, “tiene la responsabilidad de formar profesionales que comprendan como funcionan por dentro. Promover un software que permite acceder al código fuente, fomenta el pensamiento critico y reduce la dependencia de soluciones privativas que tienen altos costos para la universidad y sus contribuyentes”, afirma Pablo.
Agustín Pérez, conocido como “Retsa” en el mundo del desarrollo de videojuegos, es parte de Cybercirujas, el otro colectivo convocante del FLISOL en el nodo mendocino. Retsa remarca la necesidad de “educar y difundir” que no hace falta depender de las grandes empresas monopólicas como Microsoft o Google: “hay herramientas desarrolladas por la comunidad, una comunidad inmensa que te apoya y acompaña. El mundo del software y la computación puede ser mil veces más divertido e interesante de lo que uno lo que todos creemos”.
En un momento histórico donde opacos algoritmos pertenecientes a tecnomagnates autoritarios están comenzando a tomar decisiones sobre ámbitos de los que depende la humanidad, abordar la tecnología como algo político es clave para Retsa: “estamos en guerra contra los grupos económicos hiperconcentrados que tiene el interés de forzar este capitalismo de datos y de vigilancia”.
En este escenario, Fractus, uno de los participantes del FLISOL, concibe el software libre como un “antídoto y pócima mágica para este mundo, y sobre todo para el que vendrá. Pienso en el software libre como principio aplicable a todos los ámbitos: el código de todo aquello que construye civilización debe ser abierto, criticable y libremente reproducible por la mayor cantidad de personas posible. Tanto las técnicas, como las maquinas, los rituales, las instituciones, las ideas y todo lo demás”.
Nunka Paka, se acercó por primera vez a un Festival de Instalación y regresó a su casa con su computadora liberada: “hace tiempo venía cuestionándome porqué muchas opciones tecnológicas se nos presentan como ‘únicas y predeterminadas’. Estoy disgustada con muchas cosas de Google, me molesta que tenga que actualizar Windows para seguir usando mi modesta PC que, considero, aun puede durar más. Hablé con una amiga y me contó de este mundo nuevo de software libres y me entusiasme en conocerlo. Como en otros ámbitos de mi vida, también en lo tecnológico, quiero encontrar la soberanía en lo que decido usar/habitar/construir/utilizar. Es una decisión política”.
Un mito que es necesario derribar es la dificultad del software libre. Hay personas que se imaginan una pantalla negra en la que incluyen comandos informáticos inteligibles. La interfaz de un sistema operativo libre es prácticamente igual que la de un privativo. Y lo mejor, es que se puede modificar y adaptar a tu gusto.

Interfaz Debian 13, sistema operativo libre GNU/Linux, con el entorno de escritorio KDE.
Sin embargo, tampoco es cierto que por ser libre, el software es más sencillo. Al igual que cualquier dispositivo, entraña cierta dificultad. La ventaja respecto a lo privativo, es que el ámbito de lo libre siempre existe una comunidad dispuesta a acompañar, no un soporte técnico a través de un bot. “Hasta ahora fue un poco difícil para mi porque desconozco mucho sobre programación e informática”, cuenta Nunka, “pero pedí ayuda a las mismas personas del FLISOL por el grupo de Cybercirujas y ellxs me acompañan en cada duda o dificultad. Eso lo hace más llevadero y menos frustrante. Además, me invita a investigar y a indagar que opciones alternativas puedo usar, respecto a lo que ya estaba acostumbrada”.
El equipo organizador ya está pensando en nuevas actividades porque, como comenta Guadix, otras de las integrantes de Cybercirujas, “es urgente seguir promoviendo debates y abrir perspectivas nuevas sobre la tecnología, y no hay muchos espacios en donde se ponga en cuestión a estas herramientas o hacia dónde está yendo la sociedad respecto a las tecnologías que se producen y usan, generalmente se impone el discurso de las grandes corporaciones frente al paradigma del software libre, colectivo y comunitario”.
Ya puedes ir buscando la sede más cercana para acercarte para la próxima edición del FLISOL en tu ciudad en abril de 2027. Encontrarás programadoras, diseñadores, artistas, creadoras de videojuegos, activistas y un montón de personas interesadas en liberar a la tecnología de sus cadenas.

Afiche del evento de Mendoza