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Historia de la filosofía anárquica: El Sócrates anarquista

Por: pegasus

La controvertida figura de Sócrates ha estado sujeta a una variedad de interpretaciones, alineándolo, cada cual, a su ideología y pensamiento.

Aprovechando la lectura maestra de Agustín García Calvo, que, frente a otras, se precia de considerar a Sócrates como anárquico, bien se puede dar comienzo a una hasta ahora ausente: Historia de la Filosofía Anárquica.

La figura anárquica de Sócrates

A comienzo de los años 1920 Eugène Dupréel2 sostuvo la tesis de la inexistencia histórica de Sócrates. Unos veinticinco años después Olof Gigon3, en un trabajo que cambiaría el rumbo de los estudios socráticos, afirmó que Sócrates vivió realmente en Atenas donde fue condenado a muerte pero que, aparte de esto y con excepción de ciertos detalles biográficos sin importancia, era imposible saber más acerca de él.

Para Agustín García Calvo, sin embargo, sería Sócrates un protoanarquista, para Fernando Savater una especie de reaccionario conservador, siguiendo a Isidor F. Stone4 o a Karl Popper5, un reaccionario como Platón, según dos posturas diametralmente opuestas, las cuales, generaron un intenso debate en la prensa española durante el año 1989.6

Muchos estudiosos religiosos, como Luis Noussan-Lettry7, se han inspirado en Platón y han interpretado la figura de Sócrates como una especie de profeta, como un ser profundamente religioso, siguiendo una misión divina propuesta por el oráculo de Delfos y ayudado de un daimon o genio interior, para lo cual, han de ocultar los pasajes cuando manifiesta claramente su ateísmo.

Se ha escrito mucho sobre Sócrates a lo largo de la historia, pero aquí de lo que se trata es de no hablar tanto de la Historia como de dejar oír la voz de «el hombre condenado a muerte por el Jurado de los atenienses en 399 a. C. a los 70 años de edad, acusado de corromper a los jóvenes y de introducir otros dioses que los del Estado».8

Los otros dioses distintos a los impuestos por el Estado bien pudieran no ser otros que la excelencia, la verdad, la libertad y la justicia, que criticarían incluso a una democracia directa por no ser suficiente-mente universal y radical.

Lo cierto es que Sócrates es, y será siempre, lo que las fuentes ofrecen y el conjunto de interpretaciones que la tradición exegética ha realizado sobre ellas dice, a lo largo de los siglos.

Pero Sócrates no escribió nada, todo su pensamiento fue oral y se conoce principalmente por las narraciones cercanas a su vida de Platón, Jenofonte y Aristófanes. El primero, exceptuando los bien llamados diálogos socráticos, siguió empleándolo como personaje luego, en su obra subsiguiente, menos en la última, pero ya para expresar sus propias ideas, lo que siempre ha inducido a la confusión entre ambos. Y los otros dos, un cómico conservador que lo ridiculizaba y un historiador y militar también conservador que lo transformaba, desvirtuaron ya en vida de éste, mayormente aún que su discípulo, el legado de sus acciones y enseñanzas.

La vida y enseñanzas de Sócrates quedan bastante opacas a la indagación, de modo que cada cual ha ido sacando su Sócrates histórico, lo que, sin embargo, no ha podido acallar la voz de Sócrates, esa voz que resuena en los diálogos socráticos, cuando el joven Platón expuso las ideas de su maestro pues no tenía aún ideas propias.

Escuchada su voz por los jóvenes, aquellos que se encuentran ante el acontecimiento anárquico biológico del anhelo de libertad adolescente, Sócrates encuentra oídos aptos, una escucha del Sócrates anarquista que algunos siguen escuchando pese al encubrimiento histórico y la sordera de la madurez.

Por eso aquí nos interesa el Sócrates anarquista, opción interpretativa que las ideologías académicas han soslayado en beneficio de sus más sesgados puntos de vista, orientados según quien ostentase el poder en cada época. El Sócrates ingobernable que atrae a jóvenes y a anarquistas.

«¿De dónde vienen entonces esas historias sobre las ideas políticas de Sócrates y sus simpatías por el régimen espartano? Ahí debe de estar lo más zafio del guisado: de los casi solos testimonios socráticos que nos quedan, los escritos de Platón y de Jenofonte, apenas sí con mil miramientos y discusión de contradicciones, han podido los filólogos ir sacando algún hilo para discernir lo que en ellos podía haber de socrático, separándolo de lo que los autores fueron atribuyéndole de sus propias ideas y sus gustos a su respectivo personaje Sócrates. Pero, en cambio, de Platón y de Jenofonte estamos bien informados: Jenofonte, bastante limitado de entendederas y facultad dialéctica (tanto más admirable que el recuerdo de las charlas socráticas oídas en su juventud le hiciera escribir en defensa de su memoria), era un señor con ideales de derechas y declaradamente filo-espartano; Platón, maravilla de lucidez y gracia en la escritura, a quien debemos por sus diálogos de juventud la mayor parte de lo que pueda habernos llegado a la voz de Sócrates, sabemos que con la edad fue desarrollando ideales políticos y colaborando incluso con dictadores en ensayos para realizarlos»9.

Todos los diálogos socráticos de Platón son aporéticos, es decir, no llegan a ninguna conclusión. Sócrates desmonta los dogmas y creencias de aquellos con los que discute, demostrando que sus principios están equivocados o son confusos. Su proceder es notablemente anárquico (an-arché) pues no acepta que exista ningún arché (fundamento, principio, causa) que legitime lo que le dicen, destruyendo los argumentos de quienes creen que lo poseen. A los que se creen sabios y por ello con el derecho a gobernar les demuestra que en realidad son ignorantes y basan sus dogmas en prejuicios y posiciones arbitrarias con las que pretenden legitimarse.

Famosa pintura de Jacques-Louis David pintado en 1787: La Mort de Socrate.

En el proceso de Sócrates se juzgó y condenó a muerte, por impiedad (asebeia) y por corromper a los jóvenes, a un hombre concreto. Pero se le condenó porque se creyó ver en él, equivocadamente, una figura representativa de la sofística. Se juzgó y condenó en su persona a aquellos personajes que ponían en duda la existencia de los dioses, cuestionaban la autoridad de los padres y relativizaban los más firmes principios sobre los que se asentaba la sociedad. En su defensa, el Sócrates platónico comenzará rechazando las acusaciones que le hace, no ya el tribunal, sino la sociedad ateniense, considerándola una falsa opinión de la gente de Atenas reflejada por boca del comediógrafo Aristófanes en su obra Las Nubes. Estas acusaciones de la sociedad son las que se le harían a un sofista, la de hacer más fuerte el argumento más débil y la de enseñar esto a los jóvenes (Apol.17a-20a).

El mismo Protágoras tuvo que sufrir también un proceso por impiedad, al igual que, dos generaciones más adelante, el propio Aristóteles, quien huyó de Atenas “para no dar a los atenienses ocasión de atentar por segunda vez contra la filosofía”. Pese a que la crítica de la tradición estaba bastante aceptada socialmente, en contadas ocasiones, la osadía de los pensadores rebasaría los límites de lo permisible y provocaría una reacción que, generalmente, exceptuando el caso de Sócrates, se saldaría con la huida del encausado hacia otros territorios, hasta que la irritación suscitada contra él se fuese apagando y pudiera volver. Las contadas acusaciones de impiedad escondían, en realidad, recelos políticos, como las acusaciones a Anaxágoras y Aspasia, al amigo y a la compañera de Pericles, respectivamente.

Ante la muerte se mostrará Sócrates imperturbable a través de un razonamiento que hará célebre Epicuro y su escuela hedonista y que se convertirá en baluarte de todo el agnosticismo occidental: “Temer a la muerte no es otra cosa que creer ser sabio sin serlo, pues es creer que uno sabe lo que no sabe” (Apología 29a).

El rechazo de la opinión general, de la doxa (opinión), por persuasiva que pudiera ser, como criterio de referencia valorativa, hace que Sócrates se sitúe como un individuo marginal, en buena parte antisocial; un tipo a menudo paradójico respecto a sus conciudadanos, incomprensible dentro o fuera de la ciudad. Pero un individuo que no renunciaba a desempeñar su papel de guía de la comunidad hacia el objetivo general: una existencia justa y feliz. Sócrates no se dedica a enseñar, sino a dialogar, porque reconoce a todo el mundo que él lo único que sabe es que no sabe nada. Su método de enseñanza es procurar y ayudar al discípulo a que desarrolle sus propias ideas, en lugar de, como los sofistas, inculcar una serie de doctrinas establecidas para que se elija la más conveniente o la más ajustada a las necesidades de cada cual. Instaba a todos a decir la verdad y lo que realmente se pensaba sin importar las consecuencias:

«En fin, el colmo de la cosa debe de ser cuando, como muestra del desprecio de Sócrates por la Democracia, se le reprocha no haber en su defensa apelado al principio de la libertad de expresión, genial invento que si Sócrates hubiese usado le habría disculpado de corromper jóvenes y de meter dioses nuevos. Como si Sócrates no hubiera hecho al Principio Democrático de la Libertad de Expresión el más directo y fino homenaje que se puede, a saber, el de usarla, soltando el día del juicio, igual que cualquiera de los de su vida, lo que le salía por esa boca, sin cuidarse mucho de sus consecuencias».10

Sócrates usó la ironía y la dialéctica como método para desmontar los argumentos dominadores y triturarlos con sarcasmo, de ahí que el cínico Antístenes fuese uno de los principales socráticos.

El diálogo socrático al igual que el platónico discurre a través del preguntar. Sócrates asedia a sus interlocutores a preguntas, de ahí que se ganase el mote o sobrenombre de el tábano; en lugar de dar certeras respuestas, invita a sus codialogantes a pensar con él. Cuando con Sócrates se reúnen las gentes a dialogar no hay maestro y alumnos, sino que todos se sirven de los demás e intentan alumbrar la verdad o, al menos, avanzar en su dirección. El hombre más sabio de Grecia dice no saber y con ello afirma que el reconocimiento de la ignorancia es el primer paso que debe dar el amante del saber. Precisamente por eso, es el hombre más sabio y al mismo tiempo, puede decir que no sabe nada.

Para encontrar la verdad, que anida dentro de todo hombre, hay que ayudar, no enseñar. Ayudar mediante la dialéctica, o el método de las preguntas y respuestas, por medio de las que el hombre que no sabe «da a luz» (mayéutica) la verdad. Por eso dirá Sócrates en el Teeteto (149a) que su labor es la de una partera del conocimiento: «¿No sabéis que mi oficio es ser comadrón (mayeutikós), como el de mi madre?». Pero Sócrates no sólo indica no saber nada, sino que además señala en el diálogo antedicho que, al igual que las comadronas es estéril y sólo capaz de hacer que otros alumbren, pero no de dar a luz ninguna idea por sí mismo. Por eso demostrará en el Menón de Platón que incluso un esclavo sabe geometría. El esclavo no se habría dado cuenta hasta su encuentro con Sócrates de la posesión de este saber.

Aunque Sócrates dialogaba con todo el mundo, desde nobles a esclavos, desde artesanos a gobernantes, sus interlocutores y discípulos eran mayoritariamente los jóvenes, todavía no maleados por la sociedad y el gobierno de turno, como señala Agustín García Calvo:

«Porque es que, en el trance en que el mundo los tiene de aceptar el principio de realidad, de someterse por su propio bien futuro a las ideas que los mayores les inculcan, suena una voz que a cada una de esas ideas dominadoras pregunta ¿Qué es? y descubre razonando amablemente las contradicciones y mentira de que están formadas, y eso es como un aliento de liberación en que aletean, aunque sea un breve rato, sus corazones. (…). Sólo que no suelen los hombres confesarse tan claro esa necesaria huida y sordera a Sócrates a que su estado adulto les obliga; lo corriente es que apaguen pronto sus contradicciones, crean firmemente en algunos ideales o principios (en caso de que el recuerdo de Sócrates siga aguijando mucho, pueden, como Platón y Jenofonte, atribuirle a Sócrates las ideas en que ellos van con la vejez creyendo), o más bien no vuelvan siquiera a acordarse de a qué sonaba Sócrates, al menos hasta que alguno de los niños o niñas que hayan criado para el cielo venga por ventura a oírlo y se lo recuerde amargamente».11

Sócrates era ciudadano de Atenas, pero no participaba en política, considerando que la política estaba corrupta y que acarreaba la corrupción de quien la ejercitaba o la muerte de quien pretendiese intervenir en ella sin dejarse corromper. Estaba por tanto contra todo gobierno. Finalmente fue el gobierno democrático de su época el que le condenó a muerte, pero bien pudiera haber sido el oligárquico. Como en la actualidad ocurre con los anarquistas, Sócrates era mucho más demócrata que los que se denominaban demócratas, llegando a ser considerado, por ello, como un antisocial.

El partidario del Sócrates reaccionario y conservador Isidor F. Stone: «se desentiende de que habiéndole dejado a Sócrates vivir 70 años, había pasado por regímenes de diversos colores en Atenas, entre ellos, algunos netamente oligárquicos, como el de los treinta tiranos, durante el cual a Sócrates, como en tales regímenes se suele, sabemos que los Treinta quisieron implicarlo con ellos, encargándole una gestión policíaca para atrapar a uno de la lista negra, a lo cual él respondió no dándose por enterado del encargo, así que en un tris debió de estar que en consecuencia se lo hubieran cargado a él, adelantándose así las cosas algunos años y haciéndole para la historia perecer bajo una oligarquía, en vez de bajo una Restauración de la Democracia. ¿Cómo desconocer la evidente indiferencia de Sócrates por los cambios de régimen y las actualidades políticas de Atenas?: él se dedicaba a preguntar, entre otras cosas, qué es eso de gobernar un Estado, y esa es una pregunta que a ningún tipo de Gobierno le sienta bien; sólo que a Sócrates la mayor parte de su vida le tocó hacerla bajo una Democracia».12

Contra todo gobierno, contra todos los dogmas y todas las opiniones aceptadas por la sociedad sin ser examinadas, acusado de corromper a la juventud e inventarse falsos dioses, ateo, díscolo, ser ingobernable, Sócrates ha sido tergiversado y reinterpretado omitiendo y silenciando su vertiente anárquica. Esos silenciamientos y omisiones son un proceder muy generalizado a lo largo de la Historia de la Filosofía, que ha querido siempre enmarcar a los pensadores más libres y menos encuadrables dentro de las coordenadas de cada gobernanza y dominación: «fuera de la Historia, por así decir, es Sócrates una voz perpetuamente discordante en el seno de la Sociedad (…). Los objetos de ataque: Política, Moral, Ciencias, Poesía, Religión, Pedagogía».13

Como bien expuso Agustín García Calvo no es de extrañar que quienes generación tras generación sean los jóvenes los más capaces de escuchar la voz anárquica de Sócrates en lugar de quedarse en las variadas interpretaciones históricas del personaje, ya domesticado:

«Es una pena que los oyentes de Sócrates tengan en su mayoría que ser siempre tan inexpertos y jovenzuelos y, desde luego, esto de la sucesión de generaciones y que, aunque la voz siga sonando siempre, esos jovenzuelos tengan que ser a cada paso otros y otros, no es un procedimiento nada satisfactorio ni para quedarse tan conformes, pero el tinglado así lo condiciona; y en tanto y no que pasa algo para desbaratarlo y acabar con esas condiciones, lo que sí conviene que notemos es que el truco principal para anular o ensordecer las razones es el de confundir la voz de Sócrates con la figura histórica de Sócrates».14

El tinglado que condiciona la recepción académica de Sócrates es el gobierno de cada color, en cada época, con sus respectivas academias, de modo que para desbaratarlo hay que deconstruir la Historia de la Filosofía tal y como se ha realizado hasta ahora y construir una Historia de la Filosofía Anárquica que, sin duda, tendrá a Sócrates como uno de sus primeros filósofos.

«La Pedagogía (y en especial la Enseñanza Superior) la ha desarrollado el mundo justamente como defensa ante el posible peligro de la examinación socrática para el Orden».15

Según Robin Waterfield, los conservadores, oligarcas y tiranos del siglo V a.C. pensaban, con razón, algo que a ellos les parecía muy mal pero que a nosotros nos parece muy bien: «La democracia legislaba en interés propio (pero hasta sus críticos reconocían, irónicamente, que todos los sistemas políticos son interesados) y embaucaba a los crédulos llamándolo justicia. La democracia tendía a confundir libertad con desenfreno, desorden y anarquía, o, al menos, fomentaba la soberanía del pueblo más que la de la ley, con los peligros que eso conlleva».16

Sócrates nunca olvidó ambas partes de la cita antedicha. Primero: que la mismísima democracia, régimen al que pudiera sentirse más próximo, era un sistema de gobierno interesado; segundo: que la verdadera democracia era anarquía pues fomentaba la soberanía del pueblo antes que la de la ley, que bajo cualquier gobierno se convertía en la ley de los más fuertes.

Simón Royo Hernández1

Fuente: https://redeslibertarias.com/2026/05/28/historia-de-la-filosofia-anarquica-el-socrates-anarquista/


  1. Véase el artículo anterior inaugural de la serie en: https://redeslibertarias.com/2025/09/19/historia-de-la-filosofia-anarquica-1-la-anarquia-en-el-nacimiento-de-la-filosofia/ 
  2. Eugène Dupréel La Legende Socratique Et Les Sources Du Platon. Bruxelles. Les Edition Robert Sand, 1932. 
  3. Olof Gigon Sokrates, Sein Bild in Dichtung und Geschichte, Berna, A. Francke, 1947. 
  4. I. F. Stone The trial of Socrates. Little Brown and Company, London 1988. 
  5. Karl Popper The Open Society and Its Enemies. Volme I. The Spell of Plato. Routledge, 2003. 
  6. Agustín García Calvo, “¡Viva Sócrates!” Diario El País 10 – 04 – 1989. Fernando Savater. “¿Sócrates o Don Cicuta?”. Diario El País 25 – 04 – 1989. 
  7. Platón Apología. Traducción y Comentario de L.Noussan-Lettry. Editorial Astrea, 3ª Ed. Buenos Aires 1973. “La primera cuestión que debemos formularnos a propósito de la Apología es en qué medida podemos considerarla como un documento histórico” (John Burnet Plato´s Euthyphro, Apology of Socrates and Crito. Edited with notes. Oxford, at Clarendon Press, 1961, p.63). 
  8. Agustín García Calvo Sócrates. Enciclopedia Salvat 4 de mayo de 1972. 
  9. Agustín García Calvo “¡Viva Sócrates!”, Diario El País 10 – 04 – 1989. 
  10. Agustín García Calvo “¡Viva Sócrates!”, Diario El País 10 – 04 – 1989. 
  11. Agustín García Calvo “¡Viva Sócrates!”, Diario El País 10 – 04 – 1989. 
  12. Agustín García Calvo “¡Viva Sócrates!”, Diario El País 10 – 04 – 1989. 
  13. Agustín García Calvo Sócrates. Enciclopedia Salvat 4 de mayo de 1972. 
  14. Agustín García Calvo “¡Viva Sócrates!”, Diario El País 10 – 04 – 1989. 
  15. Agustín García Calvo Sócrates. Enciclopedia Salvat 4 de mayo de 1972. 
  16. Robin Waterfield La muerte de Sócrates. Crisis y conflicto. 
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El anarcocomunismo alemán desde la década de 1890 hasta la de 1930: la AFD y la FKAD

Por: pegasus

Los anarquistas comunistas alemanes influenciados por las ideas de Johann Most o por el Grupo de la Autonomía de Peukert se sintieron atraídos inicialmente por Der Sozialist, periódico fundado por Gustav Landauer en 1891. Sin embargo, pronto consideraron que el enfoque de Landauer era demasiado intelectual y su papel en el periódico demasiado dominante. Criticaban su actitud hacia las cooperativas, a las que consideraban reformistas, y opinaban que, si bien Landauer había roto con la socialdemocracia, no había roto lo suficiente con el marxismo. Estos arbeiteranarchisten (anarquistas obreros), como se les llamaba, se separaron de Landauer en 1897. Como resultado, abandonaron el periódico y se reagruparon en torno a Neues Leben (Nueva Vida). Neues Leben fue editado por el metalúrgico Paul Pawlowitsch (nacido en 1864 en Berlín). Rudolf Rocker describió a Pawlowitsch como «en el mejor de los casos, un propagandista aceptable» y «sin escrúpulos y autoritario».

Los esfuerzos pioneros para crear una nueva organización fueron iniciados por Wilhelm Hugo Klink,1 un fabricante de cepillos que vivía en Bietigheim, a 10 km de Ludwigsburg. En 1899, impulsó la idea de organizar y coordinar a los anarquistas en toda Alemania junto con otros partidos y sindicatos. Un año después, se dio cuenta de que debía centrarse exclusivamente en la creación de una organización anarquista específica. Escribió: «¡A la acción! ¡Allá afuera, en contacto con el público y tan involucrados que nos acerquemos a nuestro ideal! En primer lugar, hay que abandonar el individualismo mal entendido y los camaradas deben organizarse y dar forma a la organización para que no sea contraria a nuestras ideas. La tarea de esta asociación libre debe ser proporcionar agitación, educación y formación entre los camaradas y elevarlos a una cultura espiritual superior. Deben crearse y organizarse localmente organizaciones de lucha económica; con ello, hay que romper con el rígido centralismo sindical, que frena el movimiento».

Wilhelm Klink propuso la creación de cuatro federaciones que abarcaran todo el Imperio Alemán: el sur de Alemania, Renania-Westfalia, Silesia y el norte (incluido Berlín). Sin embargo, los anarquistas de Berlín rechazaron la necesidad de organización, por lo que Klink se dedicó a fundar una federación en el sur de Alemania. En una reunión anarquista celebrada en Württemberg en el verano de 1900, a la que asistieron diez anarquistas de cuatro ciudades, se fundó la Süddeutsche Föderation (Federación del Sur de Alemania). Además, se creó un comité de agitación en Bietigheim para impulsar el desarrollo de un movimiento de sindicatos y cooperativas libres. A finales de 1900, grupos de diez ciudades se habían unido a la Süddeutsche Föderation. Asimismo, se creó una asociación sindical libre, de la que Klink fue presidente durante un tiempo.

La Federación mantuvo sus vínculos con los anarquistas de Berlín y Silesia. Formalizó un proceso para la creación de grupos locales y su conexión, a través de personas de contacto, con la Federación y las estructuras suprarregionales. Este crecimiento culminó con la primera conferencia de la Federación Alemana de Trabajadores Revolucionarios (Deutschen Föderation Revolutionärer Arbeiter – DFRA) los días 7 y 8 de abril de 1901 en Bietigheim y Gablenberg. Asistieron 21 delegados de Bietigheim, Stuttgart, Heilbronn, Maguncia, Wiesbaden, Colonia, Múnich, Görlitz, Rixdorf, Berlín, Leipzig, Halle e Hirschberg (Silesia). Se recibieron comunicaciones de simpatía de Mannheim, Düsseldorf, Solingen, Reutlingen, Graz y Basilea. Se debatió acaloradamente sobre la ubicación de la sede de la DFRA: Bietigheim o Berlín. Pawlowitsch era experto en crear enemigos, y la DFRA se dividió en dos federaciones al año siguiente. Existía una rivalidad sobre cuál debía ser el órgano de la DFRA: Neues Leben Freiheit (editado inicialmente en Bietigheim por Klink, luego por él en Stuttgart y posteriormente en Ámsterdam). Pawlowitsch continuó criticando a Freiheit, afirmando: «Freiheit, como órgano de la Federación, no ha cumplido con su cometido. En lugar de explicar sistemáticamente las ideas básicas del federalismo y la forma de organización federalista desde una perspectiva histórica y teórica, publican artículos bastante polémicos en sus columnas, a menudo con un lenguaje sumamente desagradable».

Paralelamente al desarrollo de organizaciones anarquistas específicas, se fundó, en una conferencia en Halle en mayo de 1897, una organización paraguas de sindicatos «localistas» opuestos a los sindicatos cada vez más centralizados, que en 1901 adoptó el nombre de Freie Vereinigung deutscher Gewerkschaften (Asociación Libre de Sindicatos Alemanes – FVdG). Inicialmente, esta agrupación se consideraba a la izquierda de la socialdemocracia, pero rápidamente viró hacia el sindicalismo revolucionario. Así, se debatió en los círculos anarquistas si debían trabajar dentro de sindicatos anarquistas o sindicalistas, como por ejemplo en una reunión en Ludwigsburg en 1909, que produjo una declaración que señalaba que «el sindicalismo no debe debilitar el anarquismo, como lamentablemente se observa en algunas ciudades».

En marzo de 1901, Pawlowitsch fundó la Verein Freiheitlicher Sozialisten Berlins und Umgegend (Asociación de Socialistas Libertarios de Berlín y alrededores – VFSB) junto con Rudolf Lange2 y Albert Dräger, un mecánico y metalúrgico nacido en 1868. Lange, quien ocasionalmente había editado Neues Leben, fundó entonces Der Anarchist. Lange había estado inicialmente bajo la influencia de Landauer, pero no compartía su orientación, aunque seguía reconociendo sus cualidades como ser humano y como pensador. Lange comenzó a buscar la creación de un movimiento orientado a la clase trabajadora. Estaba descontento con la posibilidad de que Neues Leben pudiera lograr esta tarea. Rocker escribió que poner ese periódico en manos de Pawlowitsch fue un «error colosal» y que «muchos camaradas en Alemania lo entendieron de inmediato» e intentaron, tras el regreso de Lange del extranjero, confiarle su dirección. Pawlowitsch se resistió y él y sus partidarios intentaron expulsar a Lange del movimiento, utilizando «los medios más deshonestos y viles» (Rocker). Lange fue denunciado en las páginas de Neues Leben como una persona perjudicial para el movimiento y, posteriormente, acusado de irregularidades financieras durante sus giras de agitación por Alemania. Otro colaborador de Neues Leben, Richard Klose, también fue incluido en estas acusaciones. Lange y Klose respondieron a estas acusaciones con una circular impresa que fue reproducida en las páginas de Freiheit, el periódico de Klink.

Lange tenía cierta influencia en la federación anarquista de Elberfeld, y uno de sus principales militantes, Ernst Schwab, le sugirió que editara un nuevo periódico para reemplazar a Freiheit después de que Klink fuera acusado de delitos contra la moral, el abuso sexual de una niña de doce años y su posterior huida a Ámsterdam. Inicialmente, según una circular publicada a mediados de febrero de 1903, el periódico iba a imprimirse en Düsseldorf, pero surgieron dificultades para conseguir una imprenta y finalmente, en marzo de 1903, apareció Der Anarchist, editado inicialmente por Richard Klose. Rocker lo describió como «sin duda uno de los mejores periódicos alemanes». Su subtítulo decía: «La anarquía es orden, libertad y prosperidad para todos». Tras una redada, Klose se marchó al extranjero en julio de 1903 y Lange editó el periódico, que se publicó hasta 1907. Mientras tanto, Klink había emitido una declaración afirmando que la policía le había tendido una trampa y que, en realidad, estaba siendo procesado por lesa majestad. Los editores de Neues Leben se desvincularon de Klink y sus partidarios.

Mientras tanto, Klink fue entregado a la policía alemana por las autoridades holandesas en 1903, justo después de publicar el último ejemplar de Freiheit, el 1 de mayo de ese mismo año. Paralelamente, Pawlowitsch obtuvo un puesto asalariado en la bolsa de trabajo del sindicato metalúrgico en 1902 y poco después abandonó la redacción de Neues Leben, distanciándose gradualmente del movimiento anarquista y uniéndose al SPD en 1907. «Pero la desafortunada controversia generada en el nuevo movimiento por esos hechos odiosos siguió teniendo consecuencias durante mucho tiempo e impidió cualquier actividad fructífera» (Rocker).

En 1903, Paul Frauböse (nacido en 1869-?) y Lange impulsaron la fundación de la organización Anarchistische Föderation Deutschlands (Federación Anarquista de Alemania, AFD). Intentaron contrarrestar el carácter sectario del movimiento y promover la agitación de masas y la movilización para la Huelga General Social. El primer número de Der Freie Arbeiter, sucesor de Neues Leben, defendía la postura de la AFD y se editaba en Berlín, publicándose por primera vez en enero de 1904. Cuarenta grupos formaban parte de la Federación, con un total de entre 400 y 500 miembros. En enero de 1904, comenzó a publicarse en Berlín Der Freie Arbeiter (El Trabajador Libre). Sus editores se posicionaron plenamente en el ámbito del movimiento revolucionario de masas y defendieron la acción directa y la huelga general. Rudolf Lange y otros compañeros ya habían defendido con firmeza estas tácticas, razón por la cual publicaron Der Anarchist. Sin embargo, al momento de integrarse al movimiento revolucionario de masas, surgió nuevamente el tema de la organización. De hecho, Lange fue uno de los más fervientes defensores de la organización anarquista a gran escala, y su firme defensa de esta postura a menudo suscitó oposición entre sus compañeros alemanes. Cuando la Conferencia de Mannheim (1907) de la Federación Anarquista Alemana estableció las directrices al respecto, como era de esperar, provocó numerosas protestas, en las que la autonomía absoluta y autocrática del individuo desempeñó un papel fundamental (Rocker).

Sin embargo, Frauböse comenzó a criticar a Der Freie Arbeiter y en 1905 fundó Der Revolutionär (El Revolucionario), que también defendía a la Federación y tenía una tirada de 2.000 ejemplares. Fue un fracaso y Frauböse se marchó para unirse a la Sozialistische Bund de Landauer en 1908. De este modo, Der Freie Arbeiter ganó la batalla, alcanzando una tirada de unos 5.000 ejemplares en su apogeo en 1910.

Lange continuó impulsando una mayor organización dentro de la AFD. Preparó una nueva constitución, que abordaba un estatuto de membresía, la autonomía de los grupos y una comisión de gestión, en el VI Congreso de la AFD celebrado en Leipzig en 1909, la cual fue aprobada en 1910. Lange afirmó que el movimiento anarquista «debía desprenderse de su carácter sectario» y transformarse en una «asociación libremente elegida pero firmemente vinculante que no se oponga a los principios anarquistas… Somos parte del movimiento proletario y debemos asumir las consecuencias organizativas». Esto se retomó en el IX Congreso en 1912. Landauer, quien había fundado la Liga Socialista por esas mismas fechas y esperaba, sin éxito, atraer a la mayoría de los anarquistas a su agrupación, criticó duramente esta iniciativa. Argumentó en contra de las posturas de clase de la AFD, contraponiendo la idea de «comunidad» a la de clase.

Paul Schreyer, activista de la AFD en Hamburgo, fue sumamente activo y comenzó a generar una influencia anarquista entre los estibadores de la zona.

Pero la Primera Guerra Mundial causó estragos en todos los grupos anarquistas y socialistas de Alemania. Al estallar la guerra, Lange se suicidó desesperado. Su muerte dejó un vacío difícil de llenar (Rocker), mientras que Schreyer falleció tras una dura condena de prisión en 1918. La AFD y el Freie Arbeiter fueron prohibidos por el Estado alemán. Los activistas de la AFD quedaron desorientados por la guerra. No fue hasta abril de 1919 cuando un antiguo miembro de la AFD, Rudolf Oestreich3, comenzó a reactivar la organización anarcocomunista, fundando la Föderation Kommunistischer Anarchisten Deutschlands (Federación de Anarquistas Comunistas de Alemania – FKAD) como sucesora de la AFD. El Freie Arbeiter revivió como órgano de la FKAD hasta que fue cerrado por los nazis en 1933. Alcanzó una tirada máxima de 7.200 ejemplares en 1923. Sin embargo, después de la guerra, muchos antiguos activistas de la AFD decidieron unirse a la FAUD (Freie Arbeiter Union Deutschlands), sucesora de la FVdG. Entre ellos se encontraban Oskar Kohl en Dresde, Arthur Holke en Leipzig, Richard Klose en Magdeburgo, Heinrich Drowes en Elberfeld, Georg Hepp en Frankfurt, Frank Künstler en Stuttgart, August Kettenbach en Wiesbaden, Fritz Oerter en Fürth, Emil Scheurer en Heilbronn, Wilhelm Wehner en Schweinfurt, Max Metzner en Halle.

Además, Oestreich era una persona sumamente sectaria y conflictiva. En 1928, demandó a Rudolf Rocker y Helmut Rüdiger ante los tribunales burgueses por la propiedad del contenido de la biblioteca anarquista alemana de Londres, lo que resultó en multas de 100 marcos para cada uno y por poco se libraron de una pena de cárcel. Oestreich también difundió mentiras sobre Erich Mühsam, afirmando que había apoyado la Primera Guerra Mundial, cuando en realidad era todo lo contrario.

Como resultado, la FKAD, en su apogeo, no tuvo más de 700 miembros y 35 grupos, mientras que la FAUD, en su momento de mayor actividad, llegó a tener 150.000 miembros. Otros miembros activos de la FKAD fueron el anarquista judío Berthold Cahn, que pereció en los campos de concentración, y Clara Ellrich-Siemß (1869-1946), que había pasado por la USPD y la KPD antes de unirse a la FKAD en 1921. Erich Mühsam también había sido miembro inicialmente.

La FKAD afirmaba tener «tareas más importantes» que la mera lucha económica, por lo que existía una relación tensa entre la FAUD y la FKAD (aunque hubo casos de afiliación conjunta). La principal actividad de la FKAD era la producción y distribución de propaganda, incluyendo folletos y carteles, así como la distribución de Freie Arbeiter. La tirada media de Freie Arbeiter era de 4600 ejemplares, una cifra muy inferior a la tirada tres veces mayor que antes de la guerra.

En Berlín, el grupo Neukölln abandonó la FKAD y fundó la Asociación Anarquista de Neukölln. Sin embargo, esta solo contaba con 36 miembros, a los que se unió Mühsam tras cumplir una condena de prisión en 1924. Hasta entonces, había colaborado estrechamente con Oestreich y la FKAD, pero su trabajo con la organización de apoyo a los presos Rote Hilfe (Ayuda Roja), controlada por el KPD, finalizó con su expulsión de la FKAD el 15 de octubre de 1925.

El ambiente tóxico generado por el juicio de Rocker y Rüdiger empeoró cuando Oestreich arremetió contra la FAUD en la conferencia de la FKAD en 1928. Allí, abogó por la participación activa en todas las organizaciones económicas, en lugar de limitarse a las organizaciones sindicalistas específicas. En la siguiente conferencia de la FKAD, Cahn lo contradijo, abogando por la cooperación entre la FAUD y la FKAD. Oestreich se opuso con vehemencia a esta propuesta.

Cuando en 1926 apareció la Plataforma Organizativa de los Comunistas Libertarios, escrita por Archinov, Makhno, Mett y otros, Oestreich coincidió con ellos en que el movimiento anarquista internacional se encontraba en una situación precaria. Sin embargo, discrepó de la necesidad de unidad táctica y teórica, así como de la necesidad de un programa.

Finalmente, en la conferencia de 1931 de la FKAD, se decidió cambiar su nombre a Federación Anarquista, en contra de los argumentos de Oestreich. El ascenso de los nazis al poder en 1933 puso fin a cualquier desarrollo posterior.

En esta a menudo lamentable historia de disputas y escisiones encarnizadas, valdría la pena recordar las palabras de Rudolf Rocker al reflexionar sobre esta situación: «La gran mayoría de los antiguos camaradas habían pasado por la etapa socialdemócrata y habían asimilado una herencia difícil de erradicar. La pretensión de infalibilidad y una disciplina estricta, que no permitían el nacimiento del libre pensamiento, constituyen una mala escuela para el desarrollo de la tolerancia y la comprensión mutuas… A esto se suma otra circunstancia: el movimiento era, lamentablemente, tan débil que cualquier divergencia de opinión inevitablemente desembocaba en graves conflictos internos. En un amplio campo de acción, cada uno encuentra al final un lugar para su actividad. Pero en un movimiento limitado, donde los hombres se ven obligados a reunirse en círculos muy reducidos, existe una posibilidad mucho mayor de enfrentamientos y conflictos internos».

Nota: La imagen principal muestra el congreso de fundación de la FAUD (Freie Arbeiter-Union Deutschlands), el Sindicato Libre de Trabajadores de Alemania, celebrado en Berlín en diciembre de 1922. 

Nick Heath – Kate Sharpley Library

Fuente: https://redeslibertarias.com/2026/04/22/el-anarcocomunismo-aleman-desde-la-decada-de-1890-hasta-la-de-1930-la-afd-y-la-fkad/

Fuentes:
Mendes-Flohr, P., Mali, A.(eds) Gustav Landauer: Anarchist and Jew (2014).

https://es.scribd.com/document/507951768/GABRIEL-Elun-Anarchism-s-Appeal-to-German-Workers-1878-1914

https://centrostudilibertari.it/sites/default/files/materiali/rocker_2_nella-tormenta.pdf
https://centrostudilibertari.it/sites/default/files/materiali/rocker_3_rivoluzione-involuzione.pdf
https://fda-ifa.org/ausstellungstext-geschichte-des-anarchismus-in-ludwigsburg-und-umgebung/

https://de.scribd.com/document/621450770/Anarchistische-Frauenbewegung-Vor-33-m-Oulios

https://anarchistischebibliothek.org/library/ulrich-linse-die-transformation-der-gesellschaft-durch-die-anarchistische-weltanschauung.html
https://de.wikipedia.org/wiki/Paul_Pawlowitsch

  1. Nació en Affaltrach en 1875. Miembro de la oposición Jungen dentro del Partido Socialdemócrata. Se pasó a una posición anarquista comunista en 1896 como muchos miembros de Jungen. Publicó 6 números de Freiheit desde 1896. Más tarde, vivió en Böckingen y fundó allí en 1911 la “Asociación para el bienestar social Heilbronn”, núcleo de la actual asociación de vivienda GEWO. Escribió en mayo de 1912 una obra de teatro en 4 actos sobre Margarete Renner, la revolucionaria de las Guerras Campesinas. 
  2. Nombre completo Karl Rudolf Heinrich Lange, nacido el 18 de marzo de 1873 en Lübeck. Dependiente de tienda. Hablaba con fluidez sueco, danés, inglés, francés, español e italiano. Hijo de un molinero, Rocker lo describió como muy alto y fuerte, elogiándolo también como el «cerebro más notable» del movimiento anarquista alemán, un buen escritor y un «orador capaz y eficaz, difícil de dominar por un oponente». Miembro de los socialdemócratas, se unió a los Jungen y luego, bajo la influencia de Landauer, adoptó una postura anarquista. Poseía un profundo conocimiento de la literatura marxista. Orientado a la agitación dentro de la clase trabajadora. Huyó a Londres en 1896 para evitar una condena de prisión. A menudo acompañaba a Rocker en sus visitas al East End de Londres. Algunos anarquistas judíos le enseñaron a fabricar zapatos y persistió en este trabajo durante 5 o 6 semanas, pero no era bueno en ello. Incapaz de encontrar empleo en otro lugar, regresó a Alemania para cumplir su condena. Tras esto, se estableció en Berlín, donde permaneció hasta su muerte. Posteriormente visitó Leeds, donde conoció a Rocker, Billy MacQueen y Toni Petersen, antiguo editor del periódico anarquista Proletaren de Copenhague, quienes habían creado un sistema para introducir de contrabando en Alemania literatura anarquista en alemán, impresa por Petersen en Leeds. Asistió al Congreso Internacional Anarquista de Ámsterdam en 1907. 
  3. Oestreich nació en 1873. Era metalúrgico. Cumplió 4 años de prisión por actividades antimilitaristas antes de la Primera Guerra Mundial. Después de la Segunda Guerra Mundial, coeditó una reedición de Freie Arbeiter con Willi Huppertz. Falleció en 1963. 
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Cartografía anarquista. Un paseo por la historia social de Fraga

Por: Kiko Pavonic

Desde el Centro de Estudios Libertarios José Alberola, presentamos esta Ruta a modo de guía cartográfica donde reconocer los lugares en los que se desarrollaron algunos de los acontecimientos más relevantes de la historia del anarquismo en Fraga, desde principios del pasado siglo veinte hasta los años treinta.

Las ideas libertarias y el anarcosindicalismo enraizaron muy pronto en Fraga y las Tierras Bajas del Cinca, siendo parte activa del asociacionismo obrero y social desde entonces. Llegando a alcanzar gran notoriedad en momentos históricos concretos: en los años veinte, en los años treinta, durante la guerra y la revolución de 1936, incluso en los oscuros años de la dictadura franquista, en la clandestinidad y en el posfranquismo.

Agustín Orús libertario desde su adolescencia, nacido en Fraga en 1918, contaba que su abuela le cantaba, siendo niño, el histórico himno anarquista Hijos del Pueblo. Está documentado el conflicto laboral de 1906, como consecuencia de la falta de trabajo por la paralización de las obras del Canal de Aragón y Cataluña (conocido inicialmente como el Canal de Tamarite de Litera). Se convocó una huelga reclamando pan y trabajo. Hubo barricadas cortando el acceso a la ciudad a la altura del puente sobre el Cinca con enfrentamientos con la Guardia Civil, con el trágico resultado de varios muertos, entre los que se encuentran cinco obreros y un guardia civil, y varios detenidos. En esa época se cantaba una copla que decía: El canal de Tamarite, ni lo han hecho ni lo harán porque no quieren los ricos que los pobres coman pan.

De los años veinte y treinta queda el recuerdo de la lucha anarcosindicalista y el activismo cultural y libertario: la huelga de mujeres trabajadoras de la industria manufacturera de higos secos. La intensa actividad desarrollada desde la Sociedad Cultural Aurora -ateneo libertario- con la compra de un solar y la construcción de una casa por la propia militancia, donde se instaló la escuela racionalista con José Alberola como maestro, además del Sindicato, biblioteca, grupo de teatro y de un grupo de Juventudes Libertarias, etcétera.

En la insurrección anarquista de diciembre de 1933, hubo participación activa en varios pueblos de la comarca, sobre todo en Belver de Cinca; no en Fraga, aunque sí padeció la represión, con varias detenciones y clausura del Sindicato por orden gubernativa. Fueron muchas las detenciones de militantes anarquistas, de pueblos de las Tierras Bajas del Cinca, que estuvieron varios días presos en la cárcel de Fraga (sede del partido judicial) hasta su traslado a la prisión de Huesca.

Especial mención merece el proceso revolucionario de julio de 1936: creación del Comité Popular Revolucionario, la colectivización de la tierra y la incipiente industria. El Consejo Municipal, la creación de la primera biblioteca pública, Hospital de Sangre o la sede del primer Consejo de Aragón, etc.

Hemos incluido en la Ruta los domicilios particulares donde vivieron Agustín Orús y Valero Chiné, militantes libertarios de Fraga con una larga trayectoria, además del domicilio donde nació Liberto Sarrau, histórico militante anarquista, miembro del grupo Quijotes del Ideal de las Juventudes Libertarias de Barcelona y muy vinculado a Fraga; también la casa donde vivió José Alberola.

Tampoco queremos dejar de mencionar a la militancia anarquista —con especial relevancia— que residió en Fraga o, por diferentes circunstancias, visitó el pueblo o la comarca. Además de José Alberola y su hijo Octavio, no podemos olvidarnos de Ramón Acín, Felipe Alaiz, Buenaventura Durruti, Ricardo Sanz, Joaquín Ascaso, Francisco Ponzán, Manuel Lozano, Joaquina Dorado, Emma Goldman y tantas y tantos otros.  

La Ruta no sigue ninguna cronología concreta; hemos intentado hacer un recorrido circular para que sea más sencillo el recorrido. La mayor parte de las localizaciones se encuentran en el casco histórico de la ciudad, con la excepción de la última localización (la  número 24), que se encuentra en la margen derecha del río. Es cierto que varios de los lugares mencionados corresponden al periodo de guerra y el proceso revolucionario de 1936-1938.

No es un trabajo definitivo, sino en construcción permanente. Somos conscientes de cuán rica es la historia del anarquismo en Fraga y en las Tierras Bajas del Cinca; eso nos anima a continuar investigando y recopilando datos. En cualquier caso, la guía intenta dar continuidad al trabajo de divulgación histórica que desde el Centro de Estudios Libertarios José Alberola hemos desarrollado durante años, también con los diferentes paseos guiados, organizados junto a la organización anarcosindicalista de Fraga.

Decir que nuestra pretensión no es académica ni científica; en cualquier caso, siempre contrastamos lo que afirmamos. La mayor parte de la información de la que se nutre la Ruta corresponde a las aportaciones personales de compañer@s que fueron testigos o participaron en los acontecimientos históricos que relatamos; esa condición merece todo nuestro respeto y credibilidad.

Animamos a todo el mundo a pasear por las calles de Fraga con otra mirada y el entendimiento abierto. La historia del anarquismo forma parte de todas las personas que anhelamos y trabajamos para alcanzar la justicia social y la libertad plena. 

Si necesitas ampliar información, puedes ponerte en contacto con nostr@s a través del correo electrónico: celalberola@gmail.com

Fraga, primavera de 2026

Centro de Estudios Libertarios José Alberola

Ruta anarquista: 

https://centrodeestudioslibertariosjalberola.blogspot.com/p/un-paseo-por-la-historia-social-de-fraga.html

Centro de Estudios Libertarios José Alberola

Fuente: https://centrodeestudioslibertariosjalberola.blogspot.com/2026/04/cartografia-anarquista-un-paseo-por-la.html

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