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Natalia Valdebenito: “Yo soy el placer culpable de las fachas”

Por: Meritxell Freixas Martorell

La humorista chilena habla del episodio que le abrió las puertas a la popularidad y que, a la vez, la convirtió en diana del ciberacoso, las amenazas y los delitos de odio.

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Los retos ante el colonialismo digital de la IA

Por: Florencia Goldsman

Desde la imposición de sistemas complejos de vigilancia digital en Argentina, probados durante genocidios, hasta la creación de territorios que se definen “autónomos” desconociendo las instituciones de los países, como en el caso de Honduras, los planes de los tecnofascistas se instalan en nuestra América. ¿Cómo hacerles frente desde los feminismos territoriales que piensan las tecnologías?

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Tres trolas antifeministas que se han colado en nuestros espacios de izquierda

Por: Feministes per l'autodefensa

Reflexionamos sobre algunos de los mantras reaccionarios y nos preguntamos qué hacer para, de una vez por todas, no funcionar como la sección femenina de nadie.

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Radio Coctelera: La Internacional Reaccionaria. Análisis y retos del Antifascismo

Por: Radio Almaina
Esta semana te traemos la charla titulada: La internacional reaccionaria: análisis y retos del antifascismo Esta Mesa de debate fue celebrada el 30 de mayo en el marco del I Encuentro: Primavera de Luchas, organizado por la Confluencia de Luchas… Leer más

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Odiando

Por: Radio Topo

Esta semana hemos sentido un odio visceral que no podíamos reprimir. Aunque habitualmente somos unas nostálgicas a las que les gusta hablar de luchas pretéritas, hoy nos centramos en una actualidad abrumadora que demuestra que este país y la mayor parte de sus instituciones apestan. Hablamos de la condena, sin pruebas, a cuatro antifascistas zaragozanos […]

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1992 La batalla de waterloo station

Por: Radio Topo

El 12 de septiembre de 1992 cientos de antifascistas de la Anti Fascist Action y de Red Action se enfrentaban con una turba de fascistas simpatizantes e integrantes de la organización nazi Blood & Honour que habían establecido la céntrica estación londinense como punto de encuentro para desplazarse hasta el lugar donde Skrewdriver celebraría el […]

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✇Diario De Vurgos (Burgos)

Jornada Antirracista

Por: editor

El próximo sábado 20 de junio de 2026 varios colectivos y organizaciones sociales implicados en la lucha antifascista han programado una Jornada Antirracista que, bajo el lema Barrios unidos contra el fascismo, recogerá varias actividades. La iniciativa dará comienzo temprano, a partir de las 10:00 horas, con un torneo de futbol sala en la cancha del Parque Félix Rodríguez de la Fuente en el que, a modo de mundialito antirracista, competirán equipos formados por cinco personas mínimo. Para poder participar en torneo es necesaria la inscripción previa a través del correo electrónico que figura en el cartel de la convocatoria que establece como plazo máximo el próximo jueves 18 de junio para registrar a los equipos participantes.

La jornada proseguirá con una comida popular que dará comienzo a partir de las 14:00 horas y se completará con una serie de conciertos con artistas y formaciones locales que tendrán lugar en el Centro Social Recuperado de Gamonal a partir de las 19:00 horas. Como de costumbre, la entrada en el CSR Gamonal es libre y gratuita hasta completar el aforo.

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Audios del 8º Cadenazo de las radios libres. Cadenazao antifascista.

Por: Radio Topo

Varias Radios Libres del estado español nos unimos el pasado 6 de junio de 2026 para realizar una emisión conjunta con una duración de 15 horas, en esta ocasión, con un claro sentimiento de resistencia antifascista. En estos tiempos, donde los discursos de odio se cuelan por las grietas de nuestros barrios; las radios libres […]

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Antonio Maestre: “No se puede culpar a las mujeres ni al feminismo de que hay un proceso de reacción”

Por: Emilia Laura Arias Domínguez

El periodista publica el ensayo 'Me crie como un fascista', un libro en el que explora cómo la educación patriarcal genera el caldo de cultivo perfecto para que prenda el fascismo.

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✇ATTAC España

El fascismo digital, cuando el capital monopolista se une a la extrema derecha

Por: Nuria

Centro tecnológico Silicon ValleyCentro tecnológico Silicon Valley

Artículo original publicado en nuevatribuna.es por Rezgar Akrawi

El manifiesto publicado por Palantir Technologies no es un documento técnico ni una visión económica. Es un documento político explícito que anuncia una nueva etapa en la trayectoria del capitalismo digital, una etapa en la que ha abandonado la pretensión de neutralidad y ha decidido quitarse la máscara para mostrar su rostro ideológico completo. Palantir no es un caso aislado, es una de las grandes empresas tecnológicas condenadas por organizaciones internacionales de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional y Human Rights Watch, por su participación en facilitar deportaciones forzadas, vigilancia masiva y persecución de disidentes. Informes documentados revelan una asociación directa entre ella y el ejército israelí, junto a empresas como Google, Amazon y Microsoft, en el suministro de sistemas de datos y focalización utilizados en operaciones militares contra Gaza, lo que la convierte en cómplice efectiva de crímenes de guerra documentados contra civiles palestinos.

Es una declaración de clase sobre un proyecto de alianza fascista digital que no se apoya únicamente en la violencia tradicional, sino en la vigilancia y la represión digital, el análisis de datos, la inteligencia artificial y la supresión de la disidencia mediante métodos imperceptibles pero de enorme impacto. Una alianza que hoy se encarna en su forma más evidente en el trumpismo, sus coaliciones y sus guerras agresivas.

Peter Thiel, cofundador de Palantir y mayor impulsor de la carrera política de Trump, no es simplemente un hombre de negocios que apoya a un candidato político. Es el cerebro ideológico que otorga a este proyecto su lógica, ve en la democracia tradicional un obstáculo ante el proyecto de la élite tecnológica, y ha declarado públicamente que el capitalismo y la democracia liberal son incompatibles. Esta alianza no es casualidad ni una convergencia pasajera, es un encuentro objetivo entre dos proyectos que comparten un único objetivo: concentrar el poder en manos de una camarilla financiera y política que cree poseer un «derecho natural» a gestionar las sociedades.

El manifiesto de Palantir revela con claridad que estamos ante una nueva forma de fascismo: una alianza del capital monopolista con el poder político nacional agresivo y la utilización de la violencia

Esta alianza encuentra hoy su traducción institucional en el movimiento de aceleración tecnológica que incluye a Elon Musk, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg y otros. Lo que los une es su posición de clase y el interés común: eliminar cualquier restricción regulatoria o democrática que limite su capacidad de acumulación, dominación y expansión del control.

El manifiesto de 22 puntos: una lectura del contenido de clase

Palantir publicó un resumen del libro de su director ejecutivo Alexander Karp, «La República Tecnológica», en medio de una amplia reacción mundial y una creciente indignación política que superó millones de visualizaciones en pocos días. Sin embargo, la indignación no debe limitarse a la reacción emocional, porque el manifiesto es en esencia una hoja de ruta de clase que merece una lectura izquierdista precisa que vaya más allá de la mera condena.

El manifiesto fue construido con una precisión arquitectónica consciente, no al azar. Hay puntos que parecen moderados o humanitarios en apariencia, como el llamado a la tolerancia con los políticos en su vida personal, o a no regocijarse con la derrota del adversario. Estos puntos no son inocentes ni accidentales, son la fachada calculada que seduce al lector vacilante y otorga al manifiesto una imagen «equilibrada» antes de revelar su verdadero rostro. Esto es lo que los estudios ideológicos denominan la estructura del consenso fabricado: te dan una dosis de palabras razonables para que tragues con ellas la dosis venenosa. Por ello, lo que parece lógico en el manifiesto no es evidencia de su equilibrio, es evidencia adicional de su astucia. Sin embargo, todos estos puntos son utilizados como cobertura para hacer pasar una agenda ideológica integral que vincula todas estas preocupaciones con el proyecto de armamento, dominación y jerarquía civilizacional.

El punto primero afirma que «la élite de ingenieros de Silicon Valley está moralmente obligada a participar en la defensa de la nación». Este encuadre moral no es inocente. Cuando el contrato militar y de seguridad se presenta como un «deber moral», la presión social se convierte en un mecanismo para obligar a ingenieros y programadores a servir al aparato de guerra y represión, y toda voz disidente dentro de las empresas tecnológicas es silenciada en nombre del «patriotismo». Esto es una conversión de la conciencia individual en una mercancía al servicio del Estado militar-securitario y sus instituciones de espionaje.

La lucha por la justicia social y la liberación hoy pasa inevitablemente por la lucha por liberar la tecnología de esta alianza de clase agresiva

El punto segundo llama a «rebelarse contra la tiranía de las aplicaciones», es decir, rechazar la tecnología de consumo en favor de sistemas de seguridad y militares más profundos. Esto no es una crítica al capitalismo de consumo como podría parecer, es un llamado a redirigir la eficiencia tecnológica hacia la máquina de guerra y vigilancia en lugar del mercado del entretenimiento.

El punto quinto establece que «la pregunta no es si se construirán armas de inteligencia artificial, la pregunta es quién las construirá». Esta lógica determinista cerrada tiene como objetivo eliminar cualquier debate sobre el rechazo al armamento tecnológico desde la raíz. Cuando la elección se formula como «nosotros o el enemigo», se cancela la posibilidad de decir «no a las armas en absoluto». Es la misma lógica que utilizaron los gobiernos de la Guerra Fría para silenciar los movimientos de paz y restringir las organizaciones izquierdistas, y ahora regresa con ropaje digital.

El punto sexto exige que «el servicio nacional sea un deber general», y llama a reconsiderar el sistema de ejército voluntario en favor del servicio militar obligatorio. Este llamado revela claramente el rostro fascista clásico del manifiesto: cuando el Estado es incapaz de generar una voluntad espontánea de participar en sus guerras, recurre a la coacción institucional y la llama «responsabilidad compartida». Y lo más significativo es que la empresa que exige a los jóvenes sacrificar sus vidas en defensa de «Occidente» recauda al mismo tiempo miles de millones de dólares en contratos de guerras en las que esos jóvenes mueren. El deber es para todos, las ganancias son para la minoría.

El punto decimoséptimo afirma que «Silicon Valley debe desempeñar un papel en la lucha contra la delincuencia violenta». Esta propuesta parece pragmática en apariencia, pero en su esencia es una ampliación de las atribuciones de las empresas de seguridad privadas para superar el papel del Estado y convertirse en una fuerza de control social independiente, que opera con la lógica del beneficio y no con la lógica del derecho, la justicia independiente y la rendición de cuentas democrática.

El punto vigésimo exige «resistir la intolerancia generalizada contra la fe religiosa». Este punto no nace de una defensa genuina de la libertad de creencia, es una utilización oportunista del discurso religioso para construir una alianza ideológica con las corrientes conservadoras más susceptibles de ser movilizadas detrás de proyectos bélicos. La historia nos enseña que todo proyecto fascista necesitó una alianza con la institución religiosa para conferir al violencia un carácter sagrado, y eso es lo que persigue este punto bajo la cobertura de «libertad de fe».

El punto vigésimo primero es el más revelador sobre la dimensión ideológica profunda, cuando establece que «algunas culturas han producido un avance vital mientras que otras siguen siendo disfuncionales y retrógradas». Esta frase no es una opinión cultural pasajera, es el fundamento teórico del racismo colonial civilizacional que justifica la dominación, la ocupación y el asesinato de pueblos bajo la cobertura de la «gestión racional de la civilización». Esta lógica no difiere en esencia de «la carga del hombre blanco» que justificó el colonialismo en siglos pasados, y hoy se reproduce con el lenguaje de los algoritmos y los macrodatos. Y lo que la hace más peligrosa que su predecesora es que no necesita fuerzas coloniales visibles, le basta con una base de datos y un algoritmo de focalización.

Algoritmos de la muerte y la sociedad de vigilancia

No es posible leer este manifiesto al margen de lo que ocurre en las guerras contemporáneas. Informes periodísticos e investigativos han revelado el uso de sistemas de inteligencia artificial construidos por Palantir en listas de objetivos que han resultado en masacres contra civiles en Gaza. Lo que la empresa denomina «sistema de focalización inteligente» es en la práctica una máquina para gestionar el asesinato con eficiencia industrial. El asesinato no necesita una decisión humana responsable, necesita un algoritmo, datos suficientes y luz verde de un aparato que no está sujeto a ninguna rendición de cuentas democrática. Lo más importante en este contexto es que el uso de estos sistemas no puede separarse del discurso que justifica clasificar comunidades enteras como atrasadas o como una amenaza. El crimen no comienza con la bomba, comienza con la clasificación. Cuando comunidades enteras son definidas como un peligro, las operaciones de asesinato y focalización de civiles se convierten en «gestión de seguridad» y no en un crimen cuyos autores deben rendir cuentas.

Y lo más peligroso que las aplicaciones militares directas es lo que puede describirse como la «sociedad de vigilancia»: cuando el individuo sabe que está siendo vigilado en todo momento, y que cada una de sus interacciones digitales es registrada y analizada, comienza a ejercer vigilancia sobre sí mismo. Modifica su discurso, evita los temas sensibles, se aleja de las ideas radicalmente disidentes. Esta autovigilancia voluntaria debilita los movimientos izquierdistas, progresistas y las organizaciones laborales desde adentro sin necesidad de arrestos directos. Por ello, el llamado del manifiesto a una «comprensión profunda del comportamiento humano» como condición de seguridad es en realidad un llamado a construir un sistema integral para desarticular la acción política colectiva antes de que surja, y para predecir el comportamiento de protesta y desmantelarlo de antemano antes de que se convierta en un movimiento organizado.

Revelando el silencio obrero: la alternativa necesaria frente al fascismo digital

Lo llamativo en el manifiesto de Palantir, y lo verdaderamente sospechoso, es que no menciona ni una sola palabra sobre los trabajadores, los sindicatos, el derecho a la organización, la huelga. En un documento que habla de «la élite de ingenieros», el «deber moral» y las «culturas atrasadas», no hay lugar para los trabajadores y trabajadoras manuales e intelectuales que construyen estos algoritmos, los operan y viven bajo el peso de la misma vigilancia. Este silencio no es pasajero. Es un reconocimiento implícito de que el proyecto tecnológico fascista no puede enfrentarse a la pregunta de los trabajadores, porque los trabajadores solos, si se organizan, son capaces de detener por completo las líneas de producción de la muerte. La huelga general en Silicon Valley, o incluso en las propias oficinas de Palantir, es la pesadilla de este proyecto. Por ello, apoyar los sindicatos de trabajadores tecnológicos y vincular su lucha con una lucha global es un acto de resistencia de primer orden.

La cuestión fundamental no reside en cómo se utiliza la tecnología, es una cuestión de quién la posee y quién determina sus objetivos. La tecnología no se convertirá en una herramienta de liberación mientras permanezca en manos de los monopolios digitales aliados con los proyectos de la derecha, la guerra y la represión. Cualquier debate serio debe partir de la necesidad de la propiedad colectiva comunitaria de la infraestructura digital, y de someter los algoritmos y la inteligencia artificial a un control democrático genuino que represente los intereses de las masas trabajadoras y no de las élites monopolistas. Este camino tampoco se completa sin una campaña organizada para desarmar tecnológicamente a estos monopolios: boicotear sus servicios, revelar sus contratos secretos, llevar a sus responsables ante los tribunales internacionales por complicidad en crímenes de guerra, y presionar a las instituciones públicas para que corten sus relaciones con estas empresas. Cada contrato gubernamental con este sistema es una financiación directa de la máquina de asesinato y deportación, y detener este flujo financiero es la primera línea de confrontación.

El manifiesto de Palantir revela con claridad que estamos ante una nueva forma de fascismo: una alianza del capital monopolista con el poder político nacional agresivo y la utilización de la violencia, la represión y la jerarquía civilizacional para proteger esta alianza de cualquier amenaza popular. La única diferencia es que las herramientas de este fascismo hoy son los algoritmos, los macrodatos y la inteligencia artificial, y eso es lo que lo hace más hermético y más difícil de resistir.

La lucha por la justicia social y la liberación hoy pasa inevitablemente por la lucha por liberar la tecnología de esta alianza de clase agresiva. Es una cuestión eminentemente política, y parte de una lucha histórica sobre quién controla el futuro y la conciencia humana: la minoría monopolista aliada con los proyectos de asesinato y represión, o las masas trabajadoras que deben imponer su autoridad sobre las herramientas que moldean sus vidas y su destino.

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Programa 27 – Onda Negra

Por: Radio Topo

📢📢Una semana más desde Onda Negra el programa de CGT Aragón-La Rioja, os ofrecemos a través de Radio Topo📻 un especial sobre antifascismo con motivo del 20N💪🏽Es un programa quincenal, pero podrás volver a escucharlo a la siguiente semana de su emisión😁.👉🏽El programa Nº 27 se emitirá los días 20 y 27 de Noviembre #OndaNegra. […]

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Especial represión a antifascistas 1-Abril-23

Por: Radio Topo

Este 1 de abril en CSLibrería la Pantera Rossa se celebra una charla para denunciar la represión cotidiana en el Estado Español con el título Tejer redes de apoyo. Represión y movimientos sociales. Intervienen los 6 de Zaragoza y exponen su caso los afectados por las 14 detenciones y juicio en Pego (Alacant). Un caso […]

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✇Diario De Vurgos (Burgos)

¿Quién ampara al entramado neonazi en Burgos?

Por: diario

Datos contrastados evidencian que empresas vinculadas con la familia Mutilba estarían ofreciendo cobertura logística a la organización neonazi que el pasado sábado 28 de febrero inauguró una delegación en Burgos.

Artículo reescrito con información actualizada

Era la una tarde de septiembre de 2025, un grupo de neonazis bajaba la Avenida del Cid. Se les había visto por la mañana en otras partes de Burgos con camisetas de Núcleo Nacional. Núcleo Nacional es una organización neonazi, pero no es como las anteriores. Se han organizado entorno a un frente común, en sus filas podemos ver toda clase de ignominias de la derecha: nazis, falangistas, fascistas, nacionalcatólicos, franquistas … Aquel grupo de neonazis que bajaba por la Avenida del Cid aquel 7 de septiembre bien podían componerlo diez nazis, siete falangistas, algún perturbado nacionalcatólico y un rusófilo amante de Putin mal informado. El grupo atravesó el centro de la ciudad y en el paseo del Espolón cometieron una agresión. La prensa y la Brigada de Información de la Policía Nacional blanquearon el suceso tratándolo de pelea callejera ocultando la agresión de una cacería nazi.

Los neonazis que bajaban la Avenida del Cid, no eran todos de Burgos, muchos de ellos venían de fuera y habían salido de un local situado en la Avenida del Cid Campeador, 93 bajo. Aquel 7 de septiembre comenzaba a fraguarse un grupo de Núcleo Nacional en Burgos. El local lleva meses albergando a todo tipo de ultraderecha y siendo el lugar donde se hace proselitismo fascista, se hacen quedadas de, fiestas RAC… Además, se sabe que desde este local salen de madrugada estos neonazis para hacer pintadas o pegar pegatinas con lemas falangistas, nazis, xenófobos, homófobos… La policía lo sabe, como también lo saben los vecinos, de hecho se han visto patrullas registrando a nazis que salían o entraban del local.

Lo más intrigante de ese local es responder a la pregunta de a quién pertenece o quién ampara este tipo de ideologías en sus instalaciones. No está claro si el local pertenece a la empresa “Mutobre SL”, a “Diverty Party SL” o a Juan José Mutilba Obregón ni tampoco quién tiene el usufructo del local. Fuentes consultadas entre el vecindario aseguran que es la familia quien lo gestiona. Tanto la empresa “Mutobre SL” como “Diverty Party SL” han tenido o tienen en su información pública la misma dirección que este grupo de neonazis. Sergio Mutilba, el dueño de “Diverty Party SL”, la ha tenido desde 2023 en su página web pese a reconocer no pagar el local desde entonces y “Mutobre SL” aún la tiene en una de ellas.

Captura de la web también visible en archive.org y para la web de mutobre.

Pese a que Sergio Mutilba ha negado cualquier relación con este grupo político es evidente que ha tenido varias. Compartir la dirección de su empresa bien podría ser una de ellas, pero otra es tener parentesco directo con alguien que alquila el local a gente con estas peligrosas ideologías. En el ocultismo con la gestión del local el grupo político podría estar colaborando. El 28 de Febrero, día en el que Núcleo Nacional formalizaba su presentación en la ciudad anunciaron la dirección en Avenida del Cid Campeador, 95 que diversos medios de comunicación publicaron pero parece un error deliberado ya que esa dirección pertenece al Bar Calixto donde parece que no se realizó acto alguno.

Sea quién sea el que alquila el local, lo sabe. Sabe la ideología de los inquilinos dado que muchas personas han llamado en innumerables ocasiones a estas empresas avisando del tipo de gente y las actividades que se realizan. Pero se ha reaccionado bloqueando las llamadas, ignorándolas o amenazando con demandas frente a los avisos. Además al menos el propio Sergio Mutilba tiene una trayectoria política afín a la extrema derecha.

La buena cuna de Sergio lo amparó para que estudiase en colegio privado, La Salle. Pero sus buenos contactos no le abandonaron cuando terminó sus estudios. Pese a contar con un modesto título de auxiliar de enfermería, Sergio pudo trabajar en APACE junto a su compañera de partido Ruth Tamara Caballero Larroude . En 2023 Sergio concurría a las elecciones con el partido Vox en el N.º 23 para la alcaldía burgalesa como atestiguan los propios documentos de Vox y el boletín de la provincia de Burgos:

Además en esa lista de Vox figuran otros conocidos neonazis burgaleses como Pablo González Gasca, del que ya hablamos hace unos días, en ella también podemos encontrar a Ruth Tamara Caballero Larroude, presidenta de APACE. ¿Es Sergio otro neonazi en Vox?. Al menos su familia ampara con conocimiento de causa a neonazis en sus instalaciones y el no ha tenido problema en mantener al menos la dirección de su empresa en el mismo local. Quién sabe si incluso se les financia o se les deja en una posición económica ventajosa para que esta organización nazi que pretende asentarse en nuestra ciudad prospere.

Conductas de este tipo se merecen que los burgaleses reaccionemos no sólo pidiendo y participando en el boicot a negocios como “Diverty Party S.L” o “Distribuciones Moreno Mutilba S.L.” o “Mutobre S.L”, si no también a sus entramados empezando por APACE que debería dejar de ser un nido de futuros fascistas. La paradoja de toda esta historia es que algún neonazi por la noche pueda dejar en parálisis cerebral al mismo que atenderá durante el día en APACE mientras el periódico de turno lo blanquea.

¡Fuera fascistas de nuestros barrios!

Fotos de Sergio Mutilba Diez

Todos los datos de este artículo son públicos. Los datos de las empresas están disponibles en Registros Oficiales y Mercantiles, otros datos han sido extraídos de medios de información o los propios protagonistas han colgado en redes sociales o sus páginas de forma pública.

✇Diario De Vurgos (Burgos)

Alerta antifascista en Burgos

Por: editor

Ante la presentación el próximo sábado 28 de febrero de la delegación de un grupo neonazi en Burgos, se hace un llamamiento a la movilización social para articular una respuesta colectiva frente al discurso del odio que se propaga desde la ultraderecha. La iniciativa dará comienzo a partir de las 18:00 horas en la plaza del Cid y busca expresar el rechazo ante la presencia de este grupúsculo neonazi en la ciudad.

✇Todo Por Hacer

El antifascismo en un mundo a la deriva

Por: Todo Por Hacer

Cuando el desencanto es tradición, el entusiasmo es la resistencia” – Biznaga

Cuando empezamos a publicar este periódico en el año 2011, el auge de la extrema derecha no era una de nuestras principales preocupaciones. Éramos conscientes de que el franquismo sociológico seguía permeando las instituciones del Estado (policía, jueces, altos funcionarios, etc), que existían grupos fascistas que atacaban a minorías y que parte de la ultraderecha seguía habitando espacios dentro de los partidos conservadores como el PP, por lo que no sabíamos que no podíamos relajarnos y confiarnos. Sin embargo, gracias al buen trabajo del movimiento antifascista –revitalizado en 2007 tras el asesinato de Carlos Palomino a manos de un militar neonazi–, las ideas de la extrema derecha se habían contenido y, cuando el descontento por las recetas neoliberales del PSOE y PP para salir de la crisis fue en aumento, las propuestas que se pusieron sobre la mesa eran mayoritariamente de izquierdas. Las había más rupturistas y más reformistas que terminarían por mantener el sistema capitalista-democrático-liberal intacto, pero no daba la sensación de que el mundo viraría en poco tiempo hacia el fascismo.

Quince años después el contexto es muy distinto. Los levantamientos que entre 2010 y 2020 pretendieron reestructurar las sociedades –el 15-M en el Estado español, el movimiento occupy en EEUU, la Primavera Árabe, el parque Gezi en Turquía, V de Vinagre en Brasil, las revueltas de Chile, Grecia, Hong Kong, etc– fracasaron y en buena parte del mundo gobiernan hombres autoritarios, que no creen en los derechos humanos ni en las democracias liberales (nosotras tampoco, pero por motivos distintos) y que defienden la ley del más fuerte y los etnoestados.

¿Por qué ha virado el mundo hacia la extrema derecha?

¿Cómo ha podido pasar esto? La respuesta es compleja y multifactorial. Autores como Vincent Bevins han dedicado libros enteros a este fenómeno, por lo que no podemos dar una respuesta fácil en dos páginas, aunque sí podemos intentar dar algunas pinceladas superficiales sobre cómo percibimos que ha ocurrido en nuestro contexto.

En primer lugar, (1) hay que señalar las invasiones imperialistas de Afganistán e Irak por parte de EEUU (apoyadas por varias potencias europeas, que mantienen una relación tóxica con su novio yanki), así como sus agresiones sobre Siria y Libia y el continuo expolio occidental de los recursos naturales de África. Estas guerras normalizaron la islamofobia –demonizando a las personas del mundo árabe– y desestabilizaron varios regímenes de Oriente Medio, provocaron millones de muertos y el desplazamiento forzoso de muchos más, dando pie a una gran crisis de refugiados.

Por su parte, (2) la respuesta europea a esta crisis no fue la de reaccionar con empatía y generosidad como se debería haber hecho (máxime teniendo en cuenta que el desastre era nuestro), sino de forma racista y violenta contra las personas de origen extranjero. Los gobiernos conservadores y socialdemócratas profundizaron las dinámicas de explotación, colonialismo e imperialismo, las fronteras se endurecieron –aumentando la mortalidad de quienes intentan penetrar en esta fortaleza que es Europa–, se delegó en terceros países la gestión de la inmigración y los discursos de odio dentro de nuestros países fueron paulatinamente en aumento.

En este contexto, (3) los partidos y organizaciones de la vieja y nueva extrema derecha comenzaron a cobrar fuerza, explotando el miedo (“nos van a quitar el trabajo”, “no cabemos todos”, “no respetan a las mujeres”, “son criminales”) y deshumanizando a “los otros”. Y su odio no solo lo han dirigido hacia migrantes, sino también contra la comunidad trans, las personas LGTBIQ, el feminismo, el ecologismo, etc, conectando así con un movimiento ultraconservador que lleva décadas tratando de revocar los avances sociales que se han ido conquistando a lo largo del tiempo.

(4) El papel de los medios de comunicación ante estos discursos ha sido lamentable, dando altavoz a seres despreciables que vomitan xenofobia, sin confrontarlos, sin exponerlos. Quienes pensaban que los argumentos racistas decaerían por su propio peso, o que había que ignorar a los fascistas porque se morirían solos si no les hacemos casito, resultaron estar equivocadas: sus ideas se encuentran cada vez más normalizadas.

Además de extender discursos discriminadores, (5) la derecha también ha sabido instrumentalizar los bulos para obtener réditos. Cada vez que ocurre un hecho noticiable, las mentiras racistas, homófobas, tránsfobas, o contra personas de izquierdas no tardan en emerger. Así, no solo han conseguido convencer a muchas personas a base de bulos, sino que también han conseguido que nadie sea capaz de discernir la verdad en ese enorme lodazal que componen los medios de comunicación y las redes sociales.

Mención especial merecen (6) las redes sociales, porque los oligarcas tecnológicos de Silicon Valley, muchos de los cuales creen en su superioridad genética (como Elon Musk, Peter Thiel, Mark Zuckerberg, etc) y que el mundo sería mejor si se les permitiera gobernar como emperadores, han manipulado sus algoritmos para amplificar los mensajes de destacados nazis y enterrar los discursos que les plantan cara.

También ha sido grave (7) el papel de los partidos progres en los últimos años a la hora de generar desencanto. La socialdemocracia e, incluso, algunos partidos de izquierdas (como es el caso de BSW en Alemania), temiendo que la derecha fuera a superarles, comenzaron a imitar los discursos antiinmigración de la extrema derecha, creyendo que teniendo una postura un poco más suave y respetuosa les votarían a ellos. Pero se equivocaron; cuando los votantes perciben que una marca imita a otra, prefieren la original.

Además, los partidos de izquierdas lograron desmovilizar a miles de personas que participaban en los movimientos transformadores de los primeros años de la década pasada, prometiendo que “asaltarían los cielos” en su nombre. Sin embargo, cuando formaciones como Podemos o Sumar entraron en los gobiernos, no lograron conquistar nada. Ni derogaron la Ley Mordaza, ni la reforma laboral, ni consiguieron que Interior respondiera por las infiltraciones policiales en movimientos sociales, ni reformaron la policía, ni la Justicia, ni el problema de la vivienda, ni la escalada militar, ni nada. La izquierda institucional se ha mostrado incapaz de solucionar los problemas de la gente y su falta de credibilidad allana el camino a la derecha.

Otra de las causas por las que triunfa la extrema derecha se debe (8) a que llevamos más de dos años asistiendo a un genocidio en tiempo real en Palestina y nadie ha movido un puto dedo por pararlo. Esto ha envalentonado racistas en general e islamófobos en particular, que han comprendido que no pasa nada por atacar violentamente a un pueblo entero, siempre y cuando estés del lado del más fuerte. Por tanto, no extraña que Trump se crea con derecho a secuestrar a Nicolás Maduro, anexionarse Groenlandia o amenazar explícitamente a cualquiera que ose criticarle; es la misma lógica imperialista.

El fascismo ha generado monstruos que vemos a diario en los medios: soldados israelíes que torturan a presos palestinos son aplaudidos y tratados como héroes por sus compatriotas, paramilitares de ICE aterrorizan y disciplinan a personas migrantes en ciudades de EEUU y Nayib Bukele farda de sus centros de encierro en El Salvador, por citar algunos ejemplos.

Mientras, el capitalismo sigue su curso, pues esta nueva era totalitaria no le amenaza, sino que se trata más bien de una vuelta de tuerca. (9) La desafección que ha promovido un sistema basado en la desigualdad ha sido el gran alimento de la extrema derecha. Por eso, recordamos hoy las palabras de Buenaventura Durruti: “Ningún gobierno lucha en contra del fascismo para destruirlo. Cuando la burguesía ve que el poder se les escapa de sus manos, alzan el fascismo para mantener sus privilegios”.

El antifascismo, más necesario que nunca

El historiador Mark Bray define el antifascismo como una ideología que se autodefiende de los movimientos racistas, fascistas y autoritarios y evita que crezcan lo suficiente como para que supongan una amenaza real contra personas oprimidas. En este sentido, “el antifascismo es proactivo, no espera a que el fascismo conquiste el poder para actuar e intenta pararlo de raíz”. Y resalta que el antifascismo además cuestiona las estructuras de poder y dominación que permiten que el fascismo exista, por lo que “el antifascismo no es solo la oposición a los fascistas, sino una lucha por un mundo sin fascismo, sin racismo, sin jerarquías autoritarias”.

Un movimiento antifascista fuerte, amplio y de base es nuestra única esperanza para detener la oleada ultraderechista que pretende arrasarnos. Y eso lo saben los fascistas. Por eso, en los últimos meses Trump ha declarado el movimiento antifascista como “organización terrorista doméstica” en EEUU y ha defendido la brutalidad policial ejercida contra sus opositores –como los agentes de ICE que asesinaron a Renée Nicole Good con tres tiros en la cabeza por protestar contra sus redadas racistas–. Y miedo nos da que le de por designarla como “organización terriorista internacional” y empiece a aprobar sanciones contra quienes le desafíen (como ha hecho en el último año con los jueces del Tribunal Penal Internacional que pidieron la detención de Netanyahu o a la relatora de la ONU para el conflicto palestino, Francesca Albanese, que no puede tener cuentas bancarias a su nombre, volar en algunas aerolíneas o reservar habitaciones de hotel).

La coalición Patriotas por Europa (grupo al que pertenece Vox) solicitó hace unos meses que el Parlamento Europeo otorgase la designación de “organización terrorista” al movimiento antifascista en nuestro continente. Por ahora no ocurrirá, pero tiempo al tiempo. El manual ya lo tienen estudiado: se empieza etiquetando a un movimiento difuso y sin estructura definida como “terrorista” y se le reviste de amenaza existencial; y el día que ocurra algo, ya sea un acto de violencia, unos desórdenes públicos, una manifestación, lo que sea, se abre el aparato de represión estatal y se termina por extender al conjunto de la disidencia (organizaciones antifascistas, colectivos antirracistas, sindicatos, asociaciones de vecinas, colectivos de barrio, etc).

El movimiento anarquista del Estado español conoce muy bien cómo funcionan estos planes de criminalización. Ya lo vivimos hace una década, cuando en 2013 fueron detenidas dos anarquistas, acusadas de plantar una bomba en la Basílica del Pilar de Zaragoza. Tras ello, varios políticos y medios de comunicación comenzaron a informar, de forma constante, que el anarquismo se estaba organizando para planear atentados terroristas y que estaba “imitando a Al-Qaeda”. Un año después, en 2014, tuvo lugar la Operación Pandora, que en 2015 fue seguida por las Operaciones PiñataPandora 2 y Ice, en las que decenas de anarquistas fueron detenidas e imputadas por terrorismo por no se sabe muy bien qué motivos. Por suerte, finalmente todas las causas acabaron archivadas y quedaron en nada, pero la próxima vez el resultado podría ser otro.

Por suerte, hemos sacado aprendizajes de estos golpes y también sabemos cómo debemos actuar: con solidaridad, con determinación, con movilizaciones contra sus discursos criminalizadores y, sobre todo, planteando alternativas a su sistema de dominación, para convertir a los represores en irrelevantes. Es decir, frente a su fascismo, más antifascismo y más militancia en todos los colectivos que buscan erradicar.

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Contrarreforma laboral en Argentina: Milei contra la clase obrera

Por: Todo Por Hacer

Por Santiago Mayor. Extraído de El Salto

El 11 de diciembre de 2025 el presidente argentino Javier Milei firmó un anunciado proyecto de ley que envió al Congreso con el objetivo de transformar radicalmente el mundo del trabajo. Aunque su intención era que los legisladores lo aprueben antes de fin de año, su tratamiento fue postergado hasta febrero luego de una masiva movilización sindical el jueves 18 y el rechazo de la oposición política parlamentaria.

El texto, denominado “de modernización laboral”, cuenta con casi 200 artículos que proponen modificaciones en temas tan diversos como el trabajo en plataformas, pasando por las contribuciones patronales a la salud y las jubilaciones, hasta el derecho a huelga y la extensión de la jornada laboral. Si bien durante las semanas previas voceros gubernamentales habían filtrado o enunciado distintos aspectos de la iniciativa, su versión final fue todavía más extensa y abarcativa de lo que se esperaba. Celebrada por las cámaras empresarias -muchas de las cuales participaron en la redacción del texto-, generó alerta y rechazo en todo el movimiento obrero argentino.

Jorge Sola, co-secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), la principal central sindical del país, sostuvo que se opone “terminantemente a cada uno de los puntos que establece este proyecto de reforma laboral”. En esa línea se sumaron las dos vertientes de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA) que, en un comunicado conjunto sostuvieron que el proyecto “no moderniza nada” y en los hechos “es una ley redactada en los estudios de abogados de los grandes grupos empresarios” cuyo verdadero propósito “es precarizar el empleo y desproteger a los trabajadores”.

La respuesta sindical no es para menos, ya que el propio ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, había reconocido en noviembre durante una gira por el Estado español que uno de sus objetivos era “desarticular” a los sindicatos, reduciendo su “poder” de negociación.

Pero la mayoría de los defensores del proyecto intenta hacer foco en que, según su mirada, con estas modificaciones se podrán crear más empleos y se generará más “estabilidad” en el mercado laboral. Paradójicamente, el modelo económico impulsado hasta ahora por Javier Milei ha generado estancamiento, pérdida de poder adquisitivo y de puestos de trabajo. De acuerdo a datos oficiales, los salarios reales cayeron un 11% en promedio desde que el presidente de extrema derecha llegó al gobierno. Por su parte, el Salario Mínimo, Vital y Móvil se hundió un 34% y hoy posee un poder de compra inferior al del año 2001 cuando Argentina atravesó la peor crisis económica de su historia.

Asimismo, como señaló la periodista Eugenia Rodríguez en un detallado artículo publicado en El Destape “tras los cambios laborales implementados con la Ley Bases en 2024 (mayor periodo de prueba, categoría de colaboradores ‘independientes’, fondos de cese laboral optativos)” no se crearon fuentes de trabajo. De hecho, “el último dato oficial difundido recientemente indicó que se perdieron más de 280.000 puestos de trabajo asalariados registrados”.

En diálogo con El Salto la socióloga Luci Cavallero, apuntó que “uno de los grandes mitos que se ha querido instalar desde de los medios de comunicación, pero también como discurso de sentido común es la hipótesis y el supuesto implícito es que a mayor flexibilización de las normas laborales mayor probabilidad de que el empresariado tome más personal”. Pero eso “no se ha verificado en ninguna parte del mundo y laboralistas de todos los colores e ideologías coinciden en que lo que crea trabajo registrado son las economías en crecimiento”.

Un ataque a los sindicatos

El investigador Luis Campos, miembro del Instituto de Estudios y Formación de la CTA – Autónoma y uno de los mayores especialistas de la situación laboral en Argentina, sostiene que el proyecto del gobierno de Milei se trata, en realidad, de tres reformas en una.

En primer lugar implica un ataque directo a la organización y acción colectiva, cuya principal herramienta institucional son los sindicatos. “En la práctica prohíbe la huelga bajo una reglamentación excesiva de los llamados servicios esenciales”, apuntó Campos entrevistado por este medio. Es que el texto presentado califica de esta forma actividades tan diversas como la gastronomía, la educación o la producción de alimentos y las obligaría a garantizar una dotación mínima del 50% o 75% del personal, según el caso, si se decide una medida de fuerza. “De esta manera se le imponen restricciones al ejercicio de la huelga en prácticamente todas las actividades de la economía, restricciones que en la actualidad existen, pero para actividades muy acotadas, como por ejemplo la terapia intensiva de un hospital o una central nuclear”, recordó el investigador.

Otro punto crítico para las organizaciones sindicales tiene que ver con los Convenios Colectivos. En la actualidad rige un orden progresivo donde la Ley de Contrato de Trabajo estipula un piso mínimo que los convenios específicos por rama de actividad pueden mejorar, pero nunca empeorar. A su vez, se permiten acuerdos particulares por empresa o región, que deben seguir la misma línea. La reforma propuesta por el gobierno argentino busca romper esta dinámica, habilitando convenios de orden inferior (por provincia o empresa) que prevalezcan -aún si implican peores condiciones laborales- por sobre los convenios nacionales.

Asimismo se plantea poner un límite muy fuerte a la llamada “ultraactividad” de los Convenios Colectivos. A diferencia de otros países, en Argentina estos no tienen fecha de vencimiento. Es decir que, si en una negociación entre un sindicato y una cámara patronal no se llega a un acuerdo, todos los derechos adquiridos en el convenio continúan vigentes. Nuevamente, la intención del Poder Ejecutivo es terminar con este principio estableciendo una fecha de caducidad de un año para algunas cláusulas, lo cual pondría a los sindicatos en una situación de debilidad ya que se verían obligados a acordar con las empresas, aunque esto implique perder beneficios y conquistas.

Por otra parte también se condiciona la actividad gremial dentro de las unidades productivas. Cualquier grupo de trabajadores que decida realizar una asamblea deberá contar con autorización del empleador y en caso de obtenerla, se les descontará de sus salarios el tiempo que dure la deliberación colectiva.

Finalmente, aunque no menos importante, “se incluyen restricciones muy fuertes al financiamiento de los sindicatos”, subrayó Campos. Y añadió: “Posiblemente la más importante es que los empleadores dejan de estar obligados a actuar como agentes de retención de las cuotas de afiliación sindical con lo cual, se va a dificultar mucho la capacidad de los sindicatos de financiar su funcionamiento”.

El control del proceso de trabajo

La segunda reforma, en términos de Campos, está relacionada con la anterior pero se enfoca en ampliar y reforzar el control del proceso de trabajo por parte del empresariado. Entre los puntos más destacados se amplía el período de prueba a seis meses; se flexibiliza el período de vacaciones permitiendo su fraccionamiento en lapsos no menores a 7 días corridos y se establece que los empleadores deben permitirlas “al menos” una vez cada tres años en la temporada de verano; se habilita el “salario dinámico” que puede modificarse por productividad o “mérito” y se permite el pago en moneda extranjera, vales o alimento.

Pero sin duda, el punto más polémico de esta segunda reforma dentro del proyecto, es el llamado “banco de horas”. Este sistema supone que la patronal disponga del tiempo del empleado de acuerdo a sus necesidades productivas y pueda modificar la jornada laboral, sin pagar horas extras. Un trabajo de 8 horas podría extenderse hasta 12 en un mismo día si la empresa así lo dispone. Como compensación, esas horas se le “devolverán” al trabajador otro día, realizando una jornada reducida.

“Esto pone a los trabajadores en una situación de debilidad muy fuerte frente a los empleadores porque estas cuestiones, con ciertos límites, se podían negociar en los convenios colectivos de trabajo, a partir de ahora van a poder ser negociados en en los contratos individuales”, sentenció Campos.

Por su parte, Cavallero consideró que si se aprueba esta ley “el impacto va a ser una baja en el costo laboral de las empresas no solo por el ajuste en salarios, sino también por las condiciones laborales” donde se va a dar “una mayor flexibilidad y una responsabilización del trabajador de cuestiones que antes asumía el patrón y que tiene que asumir el patrón”.

Hacer más ricos a los ricos

El tercer aspecto de la ley de “modernización laboral” se entronca directamente con el proyecto político, económico y de país de Milei: un gobierno de la clase dominante y para la clase dominante. Para Luis Campos no hay duda: el texto de la nueva ley “incluye una transferencia multimillonaria de recursos del trabajo al capital”.

La reducción de las contribuciones patronales que los empleadores hacen todos los meses al sistema de seguridad social cae en tres puntos porcentuales: del 20,4% al 17,4%

Esto se puede observar a través de dos aspectos. En primer lugar, la reducción de las contribuciones patronales que los empleadores hacen todos los meses al sistema de seguridad social que cae en tres puntos porcentuales: del 20,4% al 17,4%. Estos fondos actualmente van a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) encargada del pago de jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares, entre otras prestaciones.

Si bien las empresas seguirán abonando esos tres puntos de la masa salarial, serán reorientados hacia el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un instrumento que crea la nueva ley y será el encargado de pagar las indemnizaciones de aquellos trabajadores trabajadoras que sean despedidos por sus empleadores. “Con lo cual para los empleadores en el día a día esto se netea, es decir, van a pagar un 3% al FAL, pero se ahorran un 3% en las contribuciones patronales”, explicó Campos y, en definitiva, se van a ahorrar el pago de las indemnizaciones “que ahora indirectamente se van a terminar haciendo con fondos que deja de percibir la ANSES”. O, en otras palabras, se le quitará dinero a jubilados, pensionados y otras personas vulnerables, para financiar la posibilidad de despedir de las empresas.

En segundo lugar, la ley también prevé una reducción en el aporte patronal que los empleadores hacen a las obras sociales del 6% al 5% del salario. De esta forma hay cuatro puntos porcentuales de masa salarial que los trabajadores y trabajadoras argentinas pasarían a ceder al sector empresario. Según estimaciones de los sindicatos, en la actualidad esto asciende a unos 2.500 millones de dólares al año.

¿Cuál es el estado del proyecto?

Como mencionamos al comienzo, el objetivo declarado del Poder Ejecutivo era que el Congreso aprobara su reforma antes de fin de año. De hecho la flamante senadora y ex ministra de Seguridad de Milei, Patricia Bullrich, había puesto como fecha de votación el 26 de diciembre.

Sin embargo, en los últimos días el panorama cambió. La noche del miércoles 17 de diciembre el oficialismo sufrió un revés en la votación del Presupuesto en la Cámara de Diputados, donde la oposición logró quitar el artículo que eliminaba el financiamiento a las Universidades Públicas y derogaba la Emergencia en Discapacidad.

Por su parte, el jueves 18 las principales centrales sindicales, organizaciones sociales, de Derechos Humanos y políticas, se movilizaron a la Plaza de Mayo para rechazar la reforma laboral. Unas horas después del acto donde los dirigentes amenazaron con una huelga nacional, la senadora Bulrich anunciaba que el texto sería debatido el 10 de febrero.

Es que si bien tras las elecciones legislativas de octubre de 2025 el gobierno de Milei salió fortalecido y amplió su representación en ambas cámaras del Congreso, todavía debe negociar con sectores moderados y dialoguistas para lograr la aprobación de sus proyectos.

Ahora, mientras el oficialismo apuesta a convencer -con argumentos o con prebendas- a los legisladores indecisos, el movimiento obrero planifica sus próximos pasos en una batalla que, por ahora, ha logrado postergar hasta 2026.

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✇Diario De Vurgos (Burgos)

Pablo González Gasca: un nazi en el fango

Por: diario

Puede que te suene este nombre de verlo en las noticias de estos días o quizás ya sepas algo de este personaje al que conviene seguir la pista, es notable su relevancia desde el neofascismo más reformista a las filas más neonazis.

Pablo González Gasca saludando a Santiago Abascal

Pablo González Gasca no sólo era un alto dirigente de la organización juvenil Revuelta, era también una persona clave en el manejo las redes sociales de VOX, además se le relaciona directamente con la creación de Noviembre Nacional origen de Nucleo Nacional y Movimiento Nacionalista Despierta. Pablo no era un cualquiera en VOX, una de sus primeras apariciones fue en las elecciones municipales burgalesas como número 4 de la lista. Pablo ha sido un personaje clave para desvelar la relación del partido con muchos colectivos. Tenía contactos con Bastión Frontal, Democracia Nacional o la Falange a través de Movimiento Nacionalista Despierta. Se le vincula directamente con muchos de los llamamientos fascistas que se han hecho en el estado, por ejemplo con el polémico “Uvas de Ferraz”, durante la nochevieja de 2023. Además era claro nexo de conexión con la ultraderecha polaca que le catapulto a manejarse con muchos otros países. Pablo no era un don nadie en estos ambientes y lo más importante, parece que ayudaba a aglutinar a diferentes sensibilidades como franquistas, falangistas o neonazis en un mismo frente que conectaba con VOX.

Resumiendo, Pablo iba como un cohete. Tenía pies en todos los lados además de manejar un aparato fundamental en VOX, las redes sociales y el marketing digital. Estaba detrás de numerosas cuentas desde donde esparcía toda su propaganda, oficialmente VOX, Revuelta y su marca personal pero tras ser objetivo de algún “doxeo” se le vinculó a cuentas de otros grupúsculos nazis y propagadores de odio. Respecto a Burgos, publicaba soflamas criticando las subvenciones a Espacio Tangente o incluso amenazaba con cerrar el Centro Social Recuperado de Gamonal por nombrar algunos de los muchos colectivos burgaleses a los que ponía en la diana mientras esperaba, como Aznar, “que cada uno hiciese lo que pudiese” y es que Pablo tenía madera de dirigente.

Tal vez a Pablo le sonreía la suerte o tenía poderosos padrinos. La verdad es que no tengo muy claro cómo se asciende en partidos neofascistas ni organizaciones nazis. Pero hace unos días su carrera se truncó y la suerte o sus padrinos lo abandonaron. Mientras Revuelta recogía dinero para la DANA que arraso Paiporta o Catarroja, Pablo se hacía un viaje a Varsovia para acudir a un llamamiento de “Juventud de toda Polonia” un colectivo de marcada tendencia neonazi. Poco o nada pisó el fango que hoy se le está llevando por delante. La noticia que está en todos los medios, es que Revuelta no gasto el dinero de la DANA y se quedó en sus cuentas para no se sabe bien qué o quién. A principios de esta semana se empezaron a filtrar grabaciones donde se destapaba este hecho. En ese nido de ratas almizcleras se grababan y probablemente se intercambiaban esos audios. Lo curioso es que gran parte de los audios filtrados parecen grabados por el propio Pablo y le han acusado de estar detrás de las filtraciones. En los audios se habla de precariedad y malos sueldos, de malversación, de robar, de pactar compensaciones, despidos… En ellos Pablo llega incluso a llorar en algún momento. Pablo no queda precisamente bien en los audios lo cual hace que todo esto tenga poco sentido, en el partido le hacen responsable de la malversación y se soslaya incluso lucro personal. Esto obviamente salpica a VOX, pero quizás es más grave de lo que parece ya que puede dejar cojo a un partido que tiene uno de sus principales objetivos en los nuevos votantes y la propaganda digital. Pablo está hoy en el fango, ese fango de la DANA que impunemente esquivó. Además es la cabeza visible del desaguisado de Revuelta y personifica la fractura que hoy acontece en el seno del entramado neofascista de VOX y sus células nazis.

Tras esta historia se escoden grandes incógnitas. Es muy extraño que la prensa se haya plegado a destapar este escándalo, incluso los medios conservadores han contribuido activamente a destapar todo esto. Tal vez estos medios han tenido que ceder a un acontecimiento demasiado inmoral como para ser ignorado o tal vez la oligarquía quiere contener el ascenso de determinadas tendencias de ultraderecha. No obstante la misma prensa que hoy les denuncia les ha blanqueado innumerables veces haciendo que nazis como este puedan colocarse en las instituciones con demasiada impunidad.

Pablo Gonzalez Gasca en una manifestación de Hogar Social Madrid con la camiseta de casaPound (2017)
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Acratador 20N25

Por: Radio Topo

Un programa muy dinámico hoy en el que conectamos en varias ocasiones con la manifestación antifascista del 20N de Zaragoza y nos acordamos también de la de Huesca que se desarrollaban al mismo tiempo que la emisión. Pero en este 50 aniversario de la muerte de Franco por supuesto hablamos de ello y del poso […]

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ONDA NEGRA-PROGRAMA 39

Por: Radio Topo

📢📢Una semana más desde ONDA NEGRA, el programa de CGT Aragón-La Rioja, os ofrecemos a través de Radio Topo📻 una hora cargada de información laboral y sindical, social, feminismo y cultura💪🏽 👉🏿Podrás escuchar el programa durante tres semanas😁. 👉🏽El programa Nº 39 se emitirá los días 29 de octubre y los días 5 y 12 […]

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