La Iglesia Católica dedica cada mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, una devoción que invita a los fieles a meditar sobre el amor incondicional de Cristo. La tradición se asienta en las revelaciones privadas recibidas por santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII, en el convento de la Visitación de Paray-le-Monial (Francia).
Un mes para el recuerdo del amor divino
Según la Conferencia Episcopal Española, la elección de junio responde a la cercanía con la solemnidad del Sagrado Corazón, que se celebra el viernes siguiente al Corpus Christi. Durante este mes, los católicos realizan actos de reparación, como la Hora Santa y la comunión reparadora de los primeros viernes, prácticas difundidas por la misma santa tras las visiones de Cristo.
El papa León XIII consagró el género humano al Sagrado Corazón en 1899, y Pío XI instituyó la fiesta litúrgica en 1928. En España, la devoción tiene hondo arraigo: iglesias como el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles (Madrid) recuerdan el vínculo entre la monarquía hispánica y esta advocación.
El mes de junio está dedicado especialmente al Sagrado Corazón de Jesús.
La práctica de dedicar meses enteros a determinadas devociones (mayo a la Virgen, junio al Sagrado Corazón, octubre al Rosario) fue promovida por la Compañía de Jesús y alentada por varios pontífices, con el fin de fomentar la piedad popular. Para el calendario litúrgico, el tiempo ordinario de la Iglesia acoge estas celebraciones sin alterar el ciclo principal de la Pascua.

