Desde la imposición de sistemas complejos de vigilancia digital en Argentina, probados durante genocidios, hasta la creación de territorios que se definen “autónomos” desconociendo las instituciones de los países, como en el caso de Honduras, los planes de los tecnofascistas se instalan en nuestra América. ¿Cómo hacerles frente desde los feminismos territoriales que piensan las tecnologías?
Noveno programa de Tofus2Furious, amigas veganas… ¡y seguimos aquí dando caña! Este mes venimos con una rectificación necesaria, política animal, anécdotas surrealistas y una entrevista a una de nuestros integrantes.
En Veganicias repasamos dos titulares que han encendido todas las… Leer más
Reflexionamos sobre algunos de los mantras reaccionarios y nos preguntamos qué hacer para, de una vez por todas, no funcionar como la sección femenina de nadie.
En las islas del Delta en Argentina las noticias sobre el futuro del río llegan a través de sus aguas: el Gobierno de Milei entrega el Paraná a una empresa belga por 25 años más.
La economista argentina analiza cómo las gigantes tecnológicas profundizan nuevas formas de dependencia mediante un extractivismo gemelo de conocimiento y de naturaleza. Frente a esto, reivindica una planificación democrática del ecosistema digital.
La periodista reclama el relato colectivo del aborto como herramienta feminista frente a la ofensiva reaccionaria en su último libro 'Provida, un manifiesto a favor del aborto'.
En aquest article, descriurem el que s'ha viscut a l'organització ecologista GOB Mallorca, un referent a les Balears i a l’estat espanyol. I ho farem amb l'ànim d'analitzar el que ha succeït després que el desembre de 2023 es presentés en assemblea una candidatura a la Junta Directiva obertament definida com a ecofeminista, en un context de crisi interna que amenaçava la governança de l'entitat.
Por Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate, publicado originalmente para alai.
Nadie pone en duda la relevancia económica, política y ecosocial de la minería metálica, convertida en uno de los principales fenómenos de disputa global.
Cada automóvil eléctrico precisa de 8 kilogramos de litio, 35 de níquel, 20 de manganeso y 14 de cobalto. Las baterías de almacenamiento de energía –claves para el desarrollo de la economía verde en su conjunto– necesitan también los cuatro metales antes citados, además de grafito, vanadio, cobre y aluminio.
Por su parte, los circuitos integrados y semiconductores, engranaje indispensable para el impulso de la digitalización –inteligencia artificial, centros de datos, redes 5G y 6G, cables interoceánicos, etc. –, verían limitada su expansión sin el silicio y otros minerales. A su vez, la amplísima gama de dispositivos electrónicos alimentados por chips, como por ejemplo los teléfonos inteligentes, requieren oro, aluminio, litio, cobre, zinc, níquel, plata, tierras raras, etc.
Por último, la industria militar utiliza ingentes cantidades de niobio, magnesio, titanio, renio, molibdeno, tungsteno y uranio para la producción de armamento, negocio al alza tras la escalada promovida por la OTAN desde su Cumbre de Madrid en 2022. Tal es así que el horizonte estipulado para 2035 aspira a situar la inversión en defensa y seguridad en el 5% del PIB.
En resumen: energía, economía verde, digitalización y complejo industrial-militar, buques insignia junto a las finanzas del capitalismo verde oliva y digital hoy en boga –agenda oficial que apunta a la resolución de la crisis sistémica vigente mediante alianzas público-privadas e inversiones masivas en dichos sectores económicos–, dependen de manera estrecha y directa de una serie de minerales fundamentales y/o críticos.
Específicamente las tierras raras –por sus altas propiedades magnéticas, ópticas, luminiscentes y electroquímicas–, ciertos minerales transversales o multiusos (cobre, aluminio, manganeso), así como los principales metales concentrados para baterías (litio, níquel, cobalto y grafito).
De manera complementaria, el resurgir del oro y la plata como depósito de valor –en un contexto de crisis, incertidumbre y vulnerabilidad monetario-financiera– refuerza la dinámica de expansión planetaria de la frontera extractiva vinculada a la minería metálica.
¿Cuál es la escala real de esta ofensiva? ¿Qué rol juega la minería metálica en el caos geopolítico actual? ¿A qué procesos vinculados a ésta debemos prestar especial atención?
Un análisis económico y geopolítico: entre las expectativas corporativas y el caos global
En los últimos años se han disparado las expectativas de crecimiento de la demanda global de metales. Múltiples informes publicados por diferentes estamentos oficiales y académicos concuerdan en señalar tanto su aumento exponencial como la creciente disputa por el acceso a estos recursos finitos.
El Banco Mundial apuntaba en 2020 la cifra de 3,000 millones de toneladas de minerales necesarias únicamente para el despegue de la energía eólica, solar y geotérmica, así como para su almacenamiento. La Agencia Internacional de la Energía, por su parte, sostenía en 2021 que la demanda de materiales para las tecnologías limpias debería cuadriplicarse entre 2020 y 2024.
Estas expectativas, no obstante, se derivaban de un hipotético horizonte de crecimiento sostenido y generalizado, premisa fallida y contraria a una realidad económica marcada por la tríada estancamiento económico-sobrecapacidad productiva-financiarización.
En resumidas cuentas, la tarta del crecimiento mundial se ha estancado en su expansión –aún en términos relativos y de manera asimétrica–, siendo un magro 2.4% la media esperada para la presente década; los ingentes capitales en liza compiten denodadamente por asegurarse un trozo de esa tarta menguante, alimentando guerras de precios que concluyen en un “juego de suma cero”, donde muchos pierden por falta de rentabilidad y muy pocos ganan; por último, la naturaleza financiarizada de la matriz económica actual –la deuda global alcanzó los 315 billones en 2025, el 333% del PIB mundial– abona horizontes de posibles estallidos financieros y bancarios como los de 2008 y 2023 –no se descarta a medio plazo la explosión de la burbuja de la IA–, retrayendo dinámicas de inversión en la economía real.
En consecuencia, la demanda de metales está en expansión, pero lejos de las desorbitadas expectativas anunciadas. La inversión verde se elevó hasta los 2.2 billones en 2025, la verde oliva los 2,7 billones, mientras la inversión esperada en IA parece catapultarse hasta los 2,6 billones. Cifras más que notables, sin duda, pero incapaces hasta el momento de revertir el estancamiento general ni de superar la sobrecapacidad –por ejemplo, China acapara sólo 1/3 de la inversión verde–, por lo que la necesidad de suministros se torna significativa, pero no tan exponencial como pareciera.
Por tanto, la frontera extractiva vinculada a la minería metálica sigue ampliándose –el volumen del sector ya se duplicó entre 2017 y 2022–, fruto tanto de la demanda verde oliva y digital como de su consideración como depósito prioritario de valor, pero en un contexto de crisis, problemas de rentabilidad corporativa e incertidumbre.
Un contexto económico que, en todo caso, no desactiva sino que intensifica un marco geopolítico definido por el caos y la violencia, y en la que la disputa minera juega un rol clave.
En este sentido, el orden internacional consolidado tras la segunda guerra mundial está siendo desmantelado por su propio impulsor –Estados Unidos–, al constatar que China se ha convertido de facto en el nuevo hegemón económico, liderando rubros estratégicos –automóvil eléctrico, bombas de calor, paneles solares, energía eólica, redes 5G y 6G– y, como después analizaremos, la estratégica extracción y transformación de metales. El multilateralismo y las reglas generales saltan en consecuencia por los aires, y se imponen las dinámicas de guerra económica y militar como vía para solucionar conflictos y garantizar las propias dinámicas de acumulación frente a la hegemonía china.
Esta guerra se sustancia, más allá de la creación de zonas de seguridad e influencia para cada bloque regional, en la disputa en torno a tres ámbitos clave para el control de las principales cadenas globales de valor: los sectores punta verde oliva y digitales aún en competencia, específicamente la inteligencia artificial generativa y los semiconductores; las rutas comerciales, de manera especial Oriente Medio como pivote de Eurasia, así como Groenlandia dentro de la hipotética ruta a través del Ártico; y, por supuesto, los suministros como base de la pirámide de acumulación, dentro de los cuales destaca la energía fósil y, de manera creciente, la minería metálica.
Figura 1: Puntos calientes de la geopolítica de la energía y los materiales
Fuente: elaborado por Alai
Y la principal seña de identidad del sector minero-metálico es el evidente liderazgo de China tanto en la extracción como sobre todo en la transformación, a partir de planes, negocios y acuerdos estratégicos impulsados desde hace décadas.
En la actualidad, China extrae el 70% de las tierras raras –controlando el 90% de su refino y procesamiento–, produce el 56% del litio, gestiona el 50% de la transformación del cobalto –garantizando su acceso mediante acuerdos con República Democrática del Congo–, maneja el 60% del grafito, genera el 10% del cobre y refina el 50% del níquel, por poner sólo algunos de los ejemplos más significativos.
Esta posición de poder le permite no sólo alimentar sus cadenas globales de valor, sino también responder a las dinámicas de guerra económica lanzadas por Estados Unidos y sus aliados. Por ejemplo, la guerra arancelaria lanzada en 2025 por Trump, que pretendía incrementar los aranceles a productos chinos hasta un 145%, fue revertida y anulada por las restricciones chinas a la exportación de tierras raras para las corporaciones de defensa y automoción norteamericanas.
Estas estrategias de guerra económica, no obstante, se siguen impulsando dentro de una amplia batería de agresivas medidas impulsadas por un Occidente vulnerable y dependiente de suministros externos: ampliación de la frontera minera en sus propios territorios, bajo la premisa de garantizar la “autosuficiencia estratégica”; desarrollo de normativas proteccionistas y de exclusión de facto de suministros chinos; firma febril de tratados de comercio y acuerdos de materiales críticos y/o estratégicos, así como de proyectos internacionales de inversión como el Global Gateway europeo, o el proyecto Bóveda de Estados Unidos para el control de las tierras raras; impulso de estrategias imperiales, como la recuperación explícita de la Doctrina Monroe para América Latina por parte de Estados Unidos, en un intento por apropiarse de sus bienes naturales; y, por supuesto, agresiones militares directas como vía de expropiación y despojo sobre los mismos, tanto por su vertiente fósil como minera.
En conclusión, la minería metálica, aún lejos de las cebadas expectativas de crecimiento de su demanda, consolida su tendencia expansiva, y se convierte en uno de los principales ejes de la disputa económica y geopolítica en ciernes, acrecentando el caos vigente.
Principales alertas en torno al fenómeno minero-metálico
Concluimos el artículo alertando sobre tres de los procesos más significativos y peligrosos derivados de este fenómeno global.
Destacamos en primer lugar la proliferación de megaproyectos mineros, tanto en los países periféricos como centrales, impulsados por empresas transnacionales y protegidos por sus alianzas institucionales. La minería supone una tipología de megaproyectos especialmente nociva –máxime en el marco de impunidad corporativa que impera en muchos territorios–, generadora de grandes desastres ecológicos, criminalización, violencia, autoritarismo, división social y devastación económica. El marco para el crecimiento exponencial de la conflictividad social, por tanto, está servido, en un contexto no sólo de desregulación sino de destrucción de derechos.
En segundo término, asistimos con preocupación al fortalecimiento de un contexto geopolítico de imperialismo, colonialismo, dependencia y reprimarización, al que la disputa minera contribuye notablemente. Por un lado, corporaciones y estados centrales utilizan todos sus dispositivos económicos, diplomáticos y militares para apropiarse de los recursos que necesitan sus cadenas de valor, sin rubor alguno. Por el otro, gobiernos y élites de países periféricos se abonan crecientemente al extractivismo como vía de inserción internacional. El sector metálico, en consecuencia, contribuye a la consolidación de agendas violentas y de desestructuración política y social.
Por último, es especialmente grave el vínculo directo y creciente entre la minería metálica y el avance del régimen de guerra. Como ya hemos señalado previamente, son sobre todo las inversiones digitales y armamentísticas las que definen el horizonte económico y geopolítico actual, especialmente en la conexión entre inteligencia artificial y el complejo militar y securitario.
Si la guerra económica no ha dado para Occidente los resultados esperados, es la guerra pura y dura donde Estados Unidos y sus aliados sitúan ahora el desesperado intento tanto por fomentar la acumulación de capital de sus corporaciones, como la herramienta principal para sostener su posición internacional, a partir de su aparente primacía tecnológica en el vínculo entre belicismo e IA. Las nuevas herramientas militares utilizadas en Gaza, Venezuela e Irán evidencian esta apuesta estratégica, fortaleciendo la lógica de bloque público-privado entre estados y grandes tecnológicas como Palantir.
Esta agenda bélico-digital en ascenso, centrada en el desmantelamiento del Estado social, el control social masivo y del desarrollo armamentístico de última generación sería imposible sin la minería metálica, por lo ya expuesto en la introducción.
Por tanto, el extractivismo minero supone hoy un fenómeno global de primer orden, modelador del caos geopolítico vigente y del régimen de guerra en expansión. Es fundamental acelerar la movilización popular contra su avance, la regulación democrática de su uso, así como el impulso de una agenda minera propia por parte de pueblos y movimientos sociales en pos de una transición ecosocial justa.
Con la toma de posesión del presidente antiabortista José Antonio Kast en Chile, y con los recientes resultados electorales en Perú y Colombia, las activistas advierten que su agenda podría repetir los retrocesos ya vistos en otros países de la región.
Los cambios políticos en la región mesoamericana están obligando a las defensoras de derechos humanos a modificar sus estrategias de lucha y a usar la creatividad para continuar con su labor.
¡Vivan las buenas noticias! Aunque sean pequeños pasitos. Servirán para tomar carrerilla y saltar. Ser conscientes de estas noticias —y resaltarlas— nos ayuda a tomar conciencia de que es posible hacer las cosas bien. Además, nos insta a hacer valer nuestros derechos.
Te agradecemos que compartas este texto con tus amigos, familiares, en redes sociales… Es gratis y vale mucho. Hablamos de una selección de casi sesenta noticias para alegrarnos.
Noticias que los animales esperaban
1. Nuevo estudio sobre transporte de animales vivos en la UE. Se revela que el 81% de la población española está preocupada por las condiciones de estos animales. La media en Europa está en el 82 %. «La única vía para eliminar el riesgo de sufrimiento durante los trayectos es acabar con el transporte de animales vivos en todas sus formas».
El Tribunal Supremo corrige a los partidos de derechas (PP, Vox, PNV y Junts) por aprobar la enmienda que permite la caza del lobo. Dice, literalmente, que «carece del mínimo sentido». Además, la ley está pendiente de un recurso ante el Constitucional promovido por el Defensor del Pueblo. La noticia llega cuando ya se han abatido lobos en Asturias y Cantabria, por lo menos.
La regulación europea iguala a los perros de caza con el resto de los perros en lo referido a su bienestar. España debe ahora modificar la ley de bienestar animal, esa ley que los cazadores consiguieron manipular para poder seguir maltratando a sus perros. El lema es: «Mismos perros, mismos derechos». Los cazadores, al pedir que sus perros quedaran fuera de la ley, reconocieron que ellos maltratan a sus animales. Esto es intolerable. La norma también exige que se protejan los gatos.
500 pueblos eligen no torturar animales. Los datos del Ministerio de Cultura revelan que entre 2000 y 2019 el número de municipios con plazas de tercera categoría cayó un 61%, de 845 a solo 328. Es decir, las plazas pequeñas se están cerrando.
Más corridas de toros que se suspenden por falta de público: un caso en Los Barrios (Cádiz).
5. Malas noticias para los que experimentan con animales. Además de la atrocidad de estas prácticas científicas, es un negocio cruel que es peligroso, porque sus resultados no son fiables y hay riesgo de propagación de enfermedades (pandemias).
Marta Tafalla publica un nuevo libro: Paradojas de la experimentación en animales (Plaza y Valdés, 2026), un auténtico manual para que se estudie en facultades de veterinaria, biología, medicina y estudios similares.
6. Malas noticias para la industria cárnica, avícola o de foie gras:
Brasil aprueba poner fin a la alimentación forzada para producir foie gras. Se prohibirá la producción y la comercialización de alimentos obtenidos mediante la alimentación forzada de animales, una práctica calificada por la FAO como intolerable. España es uno de los últimos 5 países de Europa que permite la alimentación forzada (junto con Francia, Hungría, Bulgaria y Bélgica).
9.España está trabajando en una nueva norma que decidirá qué animales pueden tratarse como animales de compañía. Se trata del futuro “listado positivo de animales de compañía”, una herramienta clave que puede marcar un antes y un después en la protección animal en España. Se pretende exigir que las decisiones se basen en criterios científicos y se reconoce explícitamente el principio de precaución: si existe incertidumbre sobre si una especie puede vivir bien en cautividad o representa un riesgo, la posición por defecto debería ser no incluirla. Sin embargo, hay problemas importantes, como permitir la cría y el comercio de animales silvestres.
11. La ambición de la empresa Pescanova por liderar la acuicultura de cefalópodos a escala global se enfrenta a un obstáculo reglamentario que podría ser irreversible. La multinacional gallega no ha consignado el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que se exige en Canarias. Al tratarse de una especie carnívora, la alimentación de los pulpos en cautividad requeriría miles de toneladas de pescado silvestre, algo que es no solo ineficiente y peligroso para la seguridad alimentaria global, sino que contribuiría al agotamiento de caladeros ya sobreexplotados. Se ve que una noticia como esta, buena para los animales, también es positiva para el medioambiente. Y en el siguiente apartado, también se observa la implicación inversa.
Pueblos de Guadalajara frenan tres proyectos mineros. Las amenazas sobre la España vaciada se resuelven con pueblos unidos y combativos. Estemos atentos, porque volverán con nuevos proyectos mineros, macrogranjas, macroparques de renovables, plantas de biogás, etc.
3. Batacazos del PP español. Los contratiempos para este partido suelen dar alegrías a cualquiera con un mínimo sentimiento —y conocimiento— ambiental. Pero atención, por desgracia, en muchos casos se salen con la suya (mira nuestra lista parcial de hechos):
Galicia se libra de la contaminación de Altri. La apuesta del PP por esta industria ha resultado imposible debido a la enorme oposición social, así como a problemas de suministro energético.
4. En enero entró en vigor el Tratado de Alta Mar, que establece un mecanismo jurídicamente vinculante para designar una red de áreas marinas protegidas (AMP) en alta mar. El objetivo global es proteger el 30 % del océano para 2030. Actualmente, solo está protegido el 10 % de la superficie marina, y en alta mar la cifra apenas supera el 1 %, a pesar de su enorme importancia. Nosotros abogamos por proteger el 50 % de tierra y mar, para garantizar la calidad de vida de todos los seres sintientes.
5.Aprobada por la ONU la «resolución de Vanuatu», una histórica victoria para el clima, con 141 votos a favor y 8 en contra (entre ellos Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudí). Los países tienen el deber ineludible, bajo el derecho internacional, de actuar «de forma urgente y equitativa» para proteger el sistema climático. Por tanto, ignorar la crisis climática puede ocasionar responsabilidad legal si se provocan daños significativos al medioambiente o a otros territorios, especialmente a las naciones en desarrollo.
12. Medio centenar de países se unen para salir de los combustibles fósiles. Solo están invitados los países que se toman en serio este tema y que quieren eliminar subsidios a los combustibles fósiles. Los negacionistas climáticos no interesan, ni tampoco aquellos que defienden métodos que no funcionan, como el comercio con derechos de emisión de carbono.
13. Noticias sobre el avance del reconocimiento del ecocidio como crimen.
Otros países que están estudiando introducir el ecocidio en sus leyes son, al menos, Brasil, México, Perú, India, Ghana, Filipinas y República Democrática del Congo. Algunos de los que ya han aprobado criminalizar el ecocidio son: Francia, Bélgica, Ucrania, Rusia, Armenia, Kazajistán y Bielorrusia. Otro asunto es si estas leyes se están aplicando adecuadamente.
Los centros educativos en España son obligados a poner menús más saludables, “variados y equilibrados” y sin aumentar el precio del comedor: más legumbres, menos carne roja y un consumo moderado de pescado, huevos, lácteos. Una gran noticia también para los animales. También se obliga a ofrecer agua como única bebida y se regula la oferta de las máquinas expendedoras y cafeterías escolares. Se potencian los alimentos frescos, de temporada y procedentes de canales cortos de distribución. En los centros con menú vegetariano, los segundos platos podrán basarse exclusivamente en proteína vegetal. Quedan excluidos productos como galletas, zumos azucarados y ultraprocesados. Puede parecer una noticia poco relacionada con lo ambiental, pero no es cierto. Por una parte, la alimentación saludable es fundamental para el ecologismo y, por otra, los productos ultraprocesados y las bebidas envasadas tienen un alto impacto ambiental.
17. Europa aprueba una prohibición descafeinada de la munición de caza de plomo tóxico. Más de tres años después de que la Agencia de Productos Químicos recomendara vetar el plomo por motivos de seguridad, los países aprueban una norma que excluye las balas y da cinco años de prórroga a los cazadores para seguir usando estos cartuchos. Estos cinco años se seguirán vertiendo 14.000 toneladas anuales de plomo tóxico a la naturaleza. Esto es una buena noticia parcial para los que abogamos por prohibir la caza deportiva.
Este es un escándalo patrocinado por los chuletones "al punto": se ruega que deje Vd. de leer La industria de la carne paga a científicos y universidades para bloquear políticas climáticas Corruptos y científicos siguen mintiendo en libertad VERhttps://t.co/X4Y0JwtUle
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En 'Odiocracia', la periodista argentina describe cómo opera la reacción misógina global, una respuesta política y económica contra las denuncias de violencia sexual.
La escritora ha publicado ‘Gorda sinvergüenza. Usar el lenguaje para habitar el cuerpo’, un ensayo que reflexiona sobre la vergüenza como alarma social, la gordofobia interiorizada y la urgencia de habitar el cuerpo en presente.
Frente al genocidio, la ocupación y el apartheid, nuestra respuesta debe ser más organización, más presión política y más solidaridad internacionalista.
La jueza ha condenado a 12 meses de multa a los cuatro activistas climáticos que arrojaron pintura contra el Congreso en marzo de 2023 y ha absuelto a cinco participantes. La sentencia descarta la petición de la Fiscalía, que solicitaba un año y nueve meses de cárcel como castigo ejemplarizante. La magistrada opta por la pena mínima para este delito de daños al patrimonio porque los condenados carecen de antecedentes penales y usaron pintura diluida con la intención de minimizar los desperfectos.
El fallo judicial, al que ha tenido acceso Climática, advierte que la libertad de expresión no ampara causar daños a un edificio histórico protegido. Aunque la defensa sostenía que el material era inofensivo, la sentencia revela que la pintura penetró en la piedra porosa y se adhirió al barniz de uno de los leones de bronce. Esta situación obligó a contratar a técnicos restauradores, lo que elevó la factura de limpieza a 5.863 euros, una cantidad que los activistas ya habían depositado en los juzgados en concepto de fianza.
Desde la defensa de los activistas valoran la resolución judicial con un sabor «agridulce»: celebran haber evitado la prisión, pero insisten en que la acción no superó el «umbral de molestias» amparado por el derecho a la protesta. Este caso marca un precedente de cara al próximo otoño, cuando una quincena de integrantes de Rebelión Científica se sentará en el banquillo por una acción similar en la misma escalinata.
Puedes leer el análisis completo de la sentencia y todas sus claves en Climática.
Més que unes jornades, la trobada feminista del maig del 1976 va ser l'esclat d'una veu col·lectiva després de dècades de silenci imposat. Per recordar-les, entre el 12 i el 14 de juny se celebren a Barcelona les jornades 'Feminismes en revolta: 1976-2026…'.
La fotógrafa catalana ha enfocado con su cámara a esas personas que no solían ser enfocadas. Su trabajo refleja el tardofranquismo y la Transición española y, sobre todo, la explosión del movimiento feminista en el Estado.
Compartimos un extracto del libro '¿Demasiado feminismo? La política feminista entre el Estado, el activismo y la batalla cultural de la derecha radical' (Siglo XXI Editores, 2025) de la periodista argentina Agustina Paz Frontera.