La segunda charla del colectivo‘Hello Compost!’se sumerge en las infraestructura de internet para ensayar un diálogo tan complejo como necesario de la mano de juliana guerra como invitada. ¿Qué le dice la física del compost a la lógica de internet? Desde el principio, esta fue una de las preguntas que latió en este nuevo encuentro de ‘Hello Compost!’. Hablar de jardines digitales es también hablar de mundos inconmensurables que se dan la mano, que aprenden a hablar y a comunicarse entre sí.
En esta segunda sesión de los ‘Encuentros Sintrópikos’ hemos traído a la conversación a alguien que conoce bien a fondo las ‘tripas’ de la red de redes, juliana guerra. Ella es una investigadora y activista colombiana que trabaja con la infraestructura de internet, y que conoce como pocas la manera en que la geopolítica del conocimiento imperial, la desigualdad de género, el liberalismo y el mercado se inscriben en los protocolos más básicos del Internet que usamos cada día. Su trabajo nos habla de qué le podría hacer el feminismo a esa infraestructura, y de cómo una mirada situada en el Sur global transforma algunas nociones básicas sobre el sentido de la intercomunicación digital, así como algunos de sus límites más acuciantes.
La conversación arrancó con una serie de comparaciones sugerentes entre el modelo casi carcelario de los centros de datos y la riqueza de diplomacias que se da en una pila de compost. El contrapunteo entre el control de los datos y las responsabilidades compartidas que nos traen las comunidades del compost de Donna Haraway nos llevó rápidamente a reflexionar sobre las herencias coloniales e imperiales de la historia de internet, así como sobre la necesidad de abrir la gobernanza de las infraestructuras críticas de esta a muchas más mujeres, personas racializadas y, en general, a perfiles más diversos, frente a la homogeneidad social y cultural que sigue dominando estos entornos. «El reto», nos decía, «no es tecnológico»; está en otro lado.
También hubo tiempo para pensar algunos puntos clave, no siempre evidentes, sobre cómo una perspectiva latinoamericana podría plantear el decrecimiento de internet, así como algunas de las discusiones clave sobre el papel de la academia y del pensamiento crítico en este proceso. ¿Pueden los sentires, los modos de lucha informal, la música y los gritos, las formas de comunicación que van de boca en boca, ayudarnos con todo esto? No tenemos certezas pero este encuentro nos ha permitido esbozar alguna que otra intuición.
Puedes ver la charla completa a continuación:
No olvides visitar Hello compost!para participar en diferido de la charla con tus comentarios.
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Actualmente, en la sociedad española existen amplios consensos sobre la percepción de la prostitución y la pornografía. Como que la mayoría de la población considera que la primera supone una forma de violencia hacia las mujeres, y que la segunda la fomenta. Así se desprende de un reciente estudio del Ministerio de Igualdad elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
La encuesta sobre la percepción de la prostitución en España arroja gran cantidad de información y revela que existe una sensibilidad y una conciencia social sobre esta realidad. Por ejemplo, la ciudadanía percibe la prostitución como un fenómeno estrechamente vinculado a la vulnerabilidad socioeconómica y a la violencia. Sin embargo, al analizar los datos por sexos y comparar las respuestas de hombres y mujeres, aparecen los matices.
Amplio consenso, pero con matices
Es el caso de la batería de preguntas relacionadas con la percepción de la pornografía. A nivel general, el 43,5% de la población está «muy de acuerdo» con que la pornografía fomenta la violencia hacia las mujeres –esta cifra asciende al 72% si se suman a quienes respondieron estar «bastante de acuerdo»–; sin embargo, hay más de 18 puntos de diferencia entre la respuesta de los hombres (un 34%) y la de las mujeres (un 52%).
Algo similar ocurre al preguntar si la pornografía es una forma saludable de explorar la propia sexualidad: la negativa a esta afirmación es contundente; pero mientras que el 64% de las mujeres declara estar «nada de acuerdo» con esta afirmación, esta cifra en hombres cae al 44%, 20 puntos porcentuales menos.
La población se divide casi en un 50-50 a la hora de valorar si la pornografía transmite que violar a una mujer puede ser excitante, pero las percepciones por género varían notablemente. Más de la mitad de las mujeres (el 55%) está muy o bastante de acuerdo con esta afirmación, pero en hombres esta proporción cae 11 puntos, hasta el 44%. La distorsión es aún más llamativa si nos fijamos sólo en quienes responden «muy de acuerdo»: el 37% de las mujeres frente al 23% de los hombres.
Brecha de género en las respuestas
Lo mismo ocurre en la batería de preguntas sobre la prostitución. Por ejemplo, parece existir consenso social en que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres (así lo afirma el 69% de la población). Y, aunque existe un 21% de mujeres que declara estar poco o nada de acuerdo con esta afirmación, este porcentaje es del 35% entre los hombres: es una diferencia de 14 puntos porcentuales.
En la misma línea, el 28% de los hombres considera que la prostitución es un trabajo como otro cualquiera, una percepción que sólo comparte el 17% de las mujeres. Por otro lado, un 23% de los hombres entiende que prostituirse es una forma de ejercer la libertad sexual, frente al escaso 13% de las mujeres que están muy de acuerdo o bastante de acuerdo con esta idea. Como en el gráfico anterior, todas las respuestas se pueden consultar al detalle a continuación.
Otra divergencia llamativa entre las repuestas de hombres y mujeres la encontramos a la hora de valorar que un hombre de nuestra familia pague por sexo. En general, la sociedad española muestra un rechazo mayoritario: al 63% le parecería mal frente a un residual 2% que se mostraría de acuerdo, si bien un tercio de la población se mostraría indiferente.
Pero, al analizar los datos por sexos, encontramos que mientras que al 71% de las mujeres les parecería mal que un hombre de su familia pagase por mantener relaciones sexuales, los hombres se muestran más tolerantes, y este rechazo es del 54%: no es una desviación menor, se trata de una diferencia de 17 puntos.
Tampoco coinciden las percepciones de hombres y mujeres sobre las razones por las que los hombres pagan por sexo. Las respuestas aportadas al CIS revelan que, mientras que los hombres consideran mayoritariamente que lo hacen «para satisfacer sus necesidades sexuales» (43%), casi la mitad de las mujeres (el 49%) opinan que es «para realizar prácticas o cumplir fantasías que otras mujeres no aceptan».
Del mismo modo, los hombres aluden que «no conocen a mujeres que quieran tener sexo con ellos» en un 30% de las respuestas, frente al 21% de las mujeres que esgrimen este motivo. Pero, sin duda, una de las mayores disonancias la encontramos en la razón «para sentir que dominan la relación sexual»: sólo el 12% de los hombres menciona este motivo, pero es señalado por el 26% de las mujeres.
Prostitución 2.0
También encontramos interesantes brechas de género en las respuestas relativas a las plataformas digitales de contenido íntimo y sexual. El 65% de los hombres conoce plataformas como OnlyFans o JustForFans, 10 puntos porcentuales más que las mujeres. Y, sin embargo, el 10% de las encuestadas conoce a alguien de su entorno que se dedica a la creación de este tipo de contenidos, frente al 6% de los hombres.
En cuanto a si pagar por contenidos íntimos y sexuales en este tipo de plataformas puede considerarse prostitución, de nuevo encontramos una respuesta generalizada (el 71% de la población considera que sí), pero con matices por sexos: el 78% de las mujeres afirma que se trata de una forma de prostitución; en hombres, esta respuesta es del 63%. Una diferencia de 15 puntos porcentuales.
A la vista de las respuestas ofrecidas por los encuestados a lo largo del estudio, podría deducirse que, en general, la sociedad española ha progresado en su percepción, conciencia y sensibilidad hacia las complejas realidades de la prostitución y la pornografía. Sería muy interesante contar con series históricas a través de la cuales estudiar dicha evolución, así como con otras encuestas con las que poder comparar los datos. Lamentablemente, no existen demasiadas fuentes actualizadas sobre el tema.
Promover un periodismo independiente y autogestionado. Ese ese el objetivo de la recién nacida CoopMèdia, la Xarxa de Mitjans Cooperatius Catalans (Red de los Medios Cooperativos Catalanes). Para ello, este colectivo quiere poner en común experiencias y, así, «fortalecer el periodismo comprometido con la vocación informativa, la calidad, la dignidad del oficio y los valores democráticos» en lo que definen como un contexto «marcado por la sobreinformación, la concentración mediática y la dependencia de muchos medios respecto a grandes estructuras empresariales», sostienen en un comunicado.
La presentación oficial de la Xarxa será el 19 de marzo a las 18:30 horas en el Colegio de Periodistas de Catalunya. En el acto, estarán presentes los medios integrantes: Alternativas Económicas, CatarsiMagazin, Cooperació Catalana, Crític, Directa, Fet a Sant Feliu, Fosbury, Jornal.cat, La Fura, Opcions, Setembre y Surtdecasa así como La Marea y Climática.
Una de las líneas de trabajo será la creación de una guía de conversión de medios en cooperativa, además de la elaboración de recursos compartidos para todo el ámbito comunicativo cooperativo. El grupo también responde a la necesidad de «tejer redes» para «reforzar proyectos que contribuyan a hacer el panorama mediático catalán más diverso, plural, crítico y de calidad».
Con lemas como “la propiedad de los medios importa, la nuestra es colectiva» o “nuestros clics no cotizan en bolsa”, la red acaba de poner en marcha una campaña a través de las redes sociales de los medios de comunicación participantes, que suman 16.000 suscripciones, 750.000 usuarios únicos mensuales en sus páginas webs y una comunidad en redes sociales de más de 500.000 perfiles.
Vale, Hello Compost! es el nombre, pero qué es eso de los jardines digitales y la tecnodiversidad. Los jardines digitales son los lugares (blogs, wikis, aplicaciones) donde escribimos y documentamos sin tener como objetivo que sean notas finalizadas. Nunca lo están, ni estarán. Es vivir la creación digital como un trabajo en progreso ilimitado.
No es nada que nos hayamos inventado. Es más, los jardines digitales son una tendencia en Internet que tuvo su punto álgido hace unos años. Pero nos gusta llegar tarde a las modas. Como hay gente que lo viene pensando y haciendo desde antes que nosotres, cogemos un esqueje del bloguero Joel Hooks, que definía el jardín digital como «una metáfora para pensar en la escritura y la creación que se centra menos en la ‘obra maestra’ resultante y más en el proceso, el cuidado y la artesanía que se necesitan para llegar a ella», y añadía: «Un jardín suele ser un lugar donde crecen cosas (…) Al igual que ocurre con los jardines reales, nuestros jardines digitales son un flujo y reflujo constante hacia la entropía.”
Aquí es donde entra en juego un concepto clave: la entropía. Para la teoría de la información, la entropía es la tendencia al aumento de información expresado en el calentamiento de un sistema y el incremento del ruido. La sintropía, concepto que da nombre a nuestros encuentros, es lo opuesto a la entropía. Leon Magalhaes Schoyerer en su (hiper)texto syntropic rizhomes la define como un “impulso vital».
En sí mismo, el concepto ‘sintropía, de syn-, juntos, y –trópos, es «un giro, un cambio». Se trata de una «tendencia coalescente desde el caos hacia el orden, la complejidad, y la organización. Puede ser descrita como la fuerza motriz detrás de la complejificación gradual de la conciencia y el despliegue de la novedad».
Esto es lo que quiere ser Hello Compost!, un proceso comunicativo que contribuya a enfriar nuestro sobrecargado ecosistema digital y disminuir el ruido que nos rodea y nos impide pensar, dialogar y actuar con serenidad y libertad.
Un encuentro sintrópico es, en realidad, una reiteración. Podría decirse que los encuentros son sintrópicos por definición. Al menos, aquellos que surgen de la alegría y las ganas de poner en común. Desde Hello Compost!, usaremos los lunes (siempre recuerden que no odian los lunes, odian el capitalismo) para organizar y celebrar una charla en la que los miembros de este colectivo invitarán a personas afines a que sumen sus miradas desde muy diversas perspectivas. Las invitadas aportarán su semilla, y esto será el punto de partida para una conversación abierta y orgánica. Una manera de abonar este espacio para posibilitar y potenciar la emergencia de nuevos pensamientos y acciones para seguir haciendo compostaje colectivamente.
Y todo esto lo queremos desplegar desde y para la tecnodiversidad. Se trata de un concepto propuesto por el filósofo e informático chino Yuk Hui que busca reabrir la cuestión de la técnica. Como afirma el propio Hui, la tecnodiversidad: “En vez de entender a la tecnología como un universal antropológico, insta a redescubrir una multiplicidad de cosmotécnicas junto con sus respectivas historias y con las posibilidades que ofrecen para hacer frente hoy a la tecnología moderna”.
Hui da como definición preliminar de “cosmotécnica” la “unificación de los órdenes del cosmos y la moral a través de actividades técnicas” para apuntar a que la tecnología debe ser resituada en una realidad más amplia que la posibilita y la constriñe.
Como explica Hui, la tecnología actual aspira a la universalidad para convertirse en el fundamento de todo, desconectándose así de la realidad. El camino histórico que nos ha traído hasta esta situación es el recorrido por la colonización, modernización y globalización -sucesivamente- valiéndose de dos pilares: el crecimiento económico y el expansionismo militar. El resultado es una cultura monotecnológica donde la tecnología moderna se vuelve la principal fuerza productiva y determina en gran medida la relación entre seres humanos y no-humanos, el ser humano y el cosmos, la naturaleza y la cultura.
«Mamá, perdóname, pero yo de mayor quiero ser un fascista», cantaban hace poco Los hijos de Cádiz en el mítico Carnaval de dicha ciudad. Son los gaditanos especialmente afilados en sus críticas musicales y, en esta ocasión, especialmente oportunos. Sin saberlo, mientras ellos perfilaban sus versos, en La Marea rematábamos una revista, la 110, que habla precisamente de esta tendencia: el avance de la extrema derecha en las clases trabajadoras; o, como le hemos llamado, el aumento de obreros que votan a la ultraderecha.
«Siempre he escuchado decir a mi padre que la izquierda era el partido del obrero. Ahora VOX es el único partido que tiene un plan para frenar la inseguridad y la inmigración», cuenta Jesús, un camionero de 44 años, en las páginas de la revista. La pérdida de la identidad nacional, la supuesta amenaza cultural o preocupaciones vinculadas al estilo de vida son algunos de los factores que mencionan estos votantes.
Ahora que nos has leído -si no lo has hecho aún, puedes conseguir tu ejemplar aquí-, queremos saber tu opinión y debatirla junto a figuras como Jorge Dioni, Luciana Peker, Isabel Cadenas Cañón, María Eugenia R. Palop, Miquel Ramos, Magda Bandera y Guillermo Martínez.
Esta intervención se realizó el 22 de enero 2026 en el marco de la “ Jornada Avance de la Privatización en el Sistema Sanitario Público”, organizada por el Grupo de Podemos en el Congreso de los Diputados. El avance de la privatización va a pasos agigantados sobre todo a partir de la pandemia por la Covid 19.
Los peligros que nos acechan son los derivados de una ideología de pensamiento único pernicioso para la Democracia que se refleja en: el modelo Neoliberal de libre mercado sin reglas, que entra a saco en la Mercantilización de los Servicios Públicos, convirtiendo Salud, Vida y Naturaleza en mercancías mientras convierte a toda la ciudadania en una clientela cautiva cuya metodología obedece la pura especulación.
Especulación invasora por ese modelo que nos ha convertido en victimas del capitalismo desbocado y salvaje que se incrementó a partir de la pérdida de contrapesos tras la caída del Muro de Berlín y de la URSS. Un capitalismo embrutecido por el permanente juego a la ruleta rusa con sus juegos financieros viciosos al margen de la economía productiva real.
Los lobbys o grupos de presión son puros agentes invasores de las instituciones que se camuflan de espesas telas de araña globales. Herramientas que utilizan las grandes corporaciones transnacionales que acaban sometiendo a Estados bajo fórmulas coercitivas por incumplimientos. Teniendo a su vez como jefes ejecutivos para la dirección estratégica y operativa de dichos Estados a gobiernos colaboracionista sin voluntad y a políticos sin liderazgo arrastrados por la gran manada sin ética que los arrastra.
El negocio de la Salud es una estafa democrática y no un fraude, el fraude se comete sin consentimiento de la victima, en cambio en la estafa la victima lo permite a cambio de promesas que sólo son cebos que no la van a solucionar. Sólo un Sistema sanitario Público, cuyo único objetivo es la Salud y sin reglas de Mercado, será capaz de garantizar un derecho obligado.
Lo exigen normativas internas e internacionales. No quieren entender que democracia es un sistema socialista, que se levanta sobre la “Res- Pública”, lo demás es una estafa bien adornada a costa de los trabajadores y sus impuestos. Sin embargo esos gobiernos incapaces que son meros gestores no han cumplido con trabajar por ella con plena dedicación.
Con esa farsa del plan neoliberal además estamos a punto de que se extinga el Estado de Bienestar que llegó para satisfacer a toda la sociedad, siendo más necesario hoy ante las en enormes bolsas de pobreza frente al enriquecimiento progresivo de muy pocos se han adueñado del país
Elegir es renunciar. Esta frase resume bien lo que supone tomar decisiones y, más aún, cuando se trata de dilemas importantes que entroncan directamente con los valores que nos sustentan como personas y, en el caso de La Marea y Climática, como cooperativa y como medio de comunicación.
Entre nuestros principios editoriales destaca la independencia: de los poderes políticos, económicos y, de unos años a esta parte, hablamos también aquí de los espacios que se eligen para comunicar. No descubrimos nada si decimos que, en el mundo de ahora, esos espacios están en manos de unos pocos «señores tecnofeudales». Y no es la primera vez que nos enfrentamos a esta situación: nos fuimos, por ejemplo, de Twitter (o X) y de Meta (Facebook, Instagram y WhatsApp).
En las últimas horas, la actualidad ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión: ¿es Telegram un espacio «independiente» cuando su fundador lo usa para mandar un mensaje masivo a sus usuarios con una clara intencionalidad de influir en su opinión política?
Ante esta injerencia, la respuesta de la redacción y el Consejo Rector de la cooperativa editora ha sido intentar ser coherentes. Por ello, tanto en La Marea como en Climática hemos dejado de publicar en Telegram.
No os vamos a mentir: no es una senda sencilla. Y es, además, una vereda poco explorada que trazamos con cada paso. Pero sabemos que nuestro lugar es este, la página web que estás leyendo ahora mismo. Por ello, te invitamos a buscarnos directamente en lamarea.com. También te animamos a inscribirte de forma gratuita a nuestra newsletter semanal. Nuestra casa, nuestro espacio, está siempre abierto para ti.
Mientras cerrábamos el número 110 de la revista de La Marea, la policía migratoria de Donald Trump tiroteó al enfermero Alex Pretti en Minneapolis. Unos días antes, el ICE había matado ya a Renée Good. Las acciones del presidente de EE. UU. y la inacción de la comunidad internacional están dejando sin palabras a una sociedad que, paradójicamente, mira cada vez más a los líderes ultras. Lo hemos visto en Chile recientemente o, más cerca aún, en Portugal. En España, Ayuso se mueve con soltura y las encuestas pronostican también una amplia subida de Vox. Lo peor es que no es nuevo –ya buscamos en estas mismas páginas hace diez años antídotos de izquierdas–. Y lo aún peor es que va a más.
Ahí tenemos siempre al Carnaval de Cádiz cantando las mejores crónicas: «Mamá, perdóname, pero yo de mayor quiero ser un fascista». En el dossier de nuestra última revista (con portada de Candela Sierra, premio Nacional de Cómic 2025) tratamos de dar respuesta a todas estas cuestiones, qué lleva a la clase obrera a votar políticas en contra de sus propios intereses. ¿Por qué hay cada vez más obreros de derechas o, como dice el pasodoble de Los hijos de Cádiz, más fascistas modernos? Por un lado, en un reportaje firmado por Guillermo Martínez, contamos con los testimonios de trabajadores y trabajadoras forjados en la izquierda que han terminado virando su voto en los últimos tiempos hacia opciones como Vox. Y, por otro, con entrevistas y análisis de especialistas (Pablo Batalla, Patricia Simón, Sebastiaan Faber, Olivia Carballar, Jorge Dioni López, Barbara Celis, Antonio Avendaño…) que interpretan las causas más profundas del contexto global en el que estamos inmersos. La conciencia de clase ya no es un factor clave en la elección del voto, avisan. Y ridiculizarlos tampoco es la solución.
Y además…
En este número también nos hemos desplazado a la frontera entre Venezuela y Colombia para tomar el pulso a la doctrina Donroe, ese nuevo viejo orden impuesto desde la Casa Blanca y que sitúa a América Latina, con ánimos redoblados, como su «patio trasero».
Entrevistamos a Hernán Zin, cineasta y reportero con 20 años de experiencia en conflictos armados. Su última película, nominada al Goya, es el documental Todos somos Gaza. Es la segunda parte de Nacido en Gaza (2014) y en ella sigue los pasos, en mitad del genocidio, de tres de los niños (ya adultos) que aparecían en la primera entrega.
Fieles a nuestra agenda, seguimos cerca del Sáhara Occidental. En esta ocasión nos acercamos a una paradójica realidad: alejados de su mar y de uno de los bancos de pesca más importantes del mundo, el pueblo saharaui cría pescado fresco en una piscifactoría situada en mitad del desierto, cerca de los campamentos de personas refugiadas de Tinduf (Argelia).
Sin perder de vista la actualidad, tras el trágico accidente de Adamuz y el de Rodalies en Barcelona, ponemos el foco en el impacto que tiene el cambio climático sobre las infraestructuras dedicadas a la movilidad.
Por su parte, nuestro compañero Eduardo Robaina, coordinador de Climática, nos explica qué es y cómo nos afecta la calima, el polvo en suspensión procedente del desierto. En torno a este fenómeno meteorológico ha publicado un foto-libro con imágenes espectaculares.
Y Bob Pop nos presenta a Víctor, alguien verdaderamente fascinante: recoge ropa de la basura y la reutiliza, con un ojo excelente para combinar prendas y un discurso político muy potente contra la moda del usar y tirar.
Que no falte la cultura
Como siempre, llevamos temas muy interesantes en nuestra sección cultural, El Periscopio, que en esta ocasión cuenta con una preciosa portada diseñada por Sara Betula (sí, ahora que abundan las ilustraciones instantáneas generadas por IA, nosotras seguimos apostando, más que nunca, por las manos humanas).
Entrevistamos a la canadiense Sophie Deraspe, directora de Hasta la montaña, un bucólico alegato contra las prisas y las pantallitas que nos amargan la existencia. Analizamos el papel subalterno de las mujeres en las películas de romanos. Y publicamos fragmentos del diario personal de la artista Marta Cárdenas.
Como veis, la revista de enero-marzo viene cargada de temas actuales, profundos y sugestivos.
No os la perdáis. Suscribíos. Seguid apoyando el periodismo independiente.
Por segundo año desde La Corda (Grupo Anticarcelario de Tarragona-Reus) hemos organizado una rifa pro-presxs con el fin de recaudar pasta para gastos que tenemos de forma habitual -material de difusión, sellos, envío de libros a prisiones…-, para meter peculio a lxs compas presxs y hacer frente a los desplazamientos a las cárceles y para pagar posibles multas.
Cada tíquet vale 5 eurillos. Anímate y pilla los tuyos! Si vives cerca te los damos en mano, y si estás lejos te mandamos la foto y vemos la manera para hacer el ingreso y, en caso que te toque, de hacerte llegar la cesta. Puedes contactarnos directamente a algunx de nosotrxs o mandar un correo a lacorda@riseup.net.
En vista que se celebró en la Corte de Apelación de Mont de Marsan, en relación al recurso contra la decisión judicial de retrasar la excarcelación de Claudio otros 5 años, el tribunal decidió fijar la fecha de su decisión para el próximo 21 de junio.
Ante esta decisión se mantiene activa la campaña de solidaridad con el compañero! Queremos a Claudio en casa!
“Si bien estos casi 16 meses de detención en régimen de aislamiento me han dejado muchas más cicatrices físicas, pero sobre todo mentales y psicológicas, que 10 meses de guerra en Siria. Incluso cuando sobreviví a la liberación de Raqqa, frente a las tropas de Daesh que defendían con uñas y dientes la capital de su califato.
¡Quedo estupefacto, no sólo por la censura que se hace en torno a mi situación, sino especialmente por el silencio frente a mi legítima y razonable petición que mantiene el gobierno francés, la Fiscalía Nacional Antiterrorista, el juez de instrucción Jean-Marc Herbaut, demostrando así su elección de dejarme morir!
Sin embargo, en este cumpleaños, después de 36 días de huelga de hambre, en un momento en que mi estado de salud se vuelve más peligroso que nunca, elijo la vida como un renacimiento, una nueva vida acompañada de esta primavera y le doy la espalda a un potencial desenlace fatal. Este 4 de abril de 2022, a las 18 horas, decidí volver a alimentarme.
Pero nada ha terminado aún, sigo encerrado, enterrado vivo y más que nunca, espero su apoyo y llamo a la solidaridad. Reitero que sólo pido que me traten como a todos mis compañeros acusados, es decir, que me liberen por el momento para poder demostrar el lado calumnioso de esta vergonzosa acusación terrorista que no se sostiene.
Saludos y respeto,
LibreFlot .
” Hoy, 7 de abril de 2022, me dieron de alta, con un brazalete electrónico, por razones médicas…
Por lo tanto, fui trasladado a un establecimiento hospitalario, gratuito, para poder beneficiarme de todos los cuidados necesarios como consecuencia de este largo período de inanición. Podré concentrarme en reconstruir mi cuerpo, mi intelecto y mi psique.
Esta es una gran noticia para mí, aunque probablemente haya un largo camino por recorrer para acabar con la farsa de la acusación terrorista, conocida como el asunto 8.12.
Pero no os olvido y quiero agradecer desde el fondo de mi corazón a todas las personas, colectivos y organizaciones que me apoyaron y difundieron la información.
No tengo más palabras para expresar mi agradecimiento!