Las quemas intencionadas de arroyos, cunetas y vegetación de ribera están arrasando los escasos enclaves naturales que sobreviven en un paisaje agrícola intensivo, sin apenas control ni consecuencias legales efectivas.
Ecologistas en Acción Palencia y la Asociación de Naturalistas Palentinos denuncian la proliferación de quemas intencionadas de vegetación en arroyos, cunetas y zonas húmedas de la comarca palentina de Tierra de Campos, unas prácticas que están provocando un grave deterioro ambiental en uno de los territorios más transformados por la actividad agrícola.
En un paisaje dominado por monocultivos intensivos, donde la mayor parte de la vegetación natural ha desaparecido, estos enclaves constituyen los últimos refugios de biodiversidad. Actúan como corredores ecológicos fundamentales y albergan numerosas especies de flora y fauna, muchas de ellas dependientes de estos hábitats.
La quema de estas áreas supone la destrucción directa de hábitats, la muerte de especies y la ruptura de la conectividad ecológica. Además, agrava la erosión del suelo, reduce la calidad del agua y disminuye la resiliencia del territorio frente al cambio climático.
Resulta especialmente preocupante que estas actuaciones se produzcan de manera reiterada y, en muchos casos, sin consecuencias legales efectivas debido a vacíos normativos y dificultades de aplicación de la legislación vigente.
Las quemas intencionadas de vegetación natural no solo tienen un impacto ambiental grave, sino que pueden conllevar importantes responsabilidades legales para sus autores.
En el ámbito penal, la quema de vegetación puede constituir delito, con penas de prisión de seis meses a dos años, o incluso de uno a cinco años en caso de incendios forestales.
Desde el punto de vista administrativo, las sanciones pueden alcanzar sanciones que pueden llegar hasta el millón de euros en función en los casos de mayor gravedad de los daños, además de la obligación de restaurar el entorno afectado. Además, en el ámbito agrario, estas prácticas pueden implicar la reducción o retirada de ayudas de la Política Agraria Común (PAC).
Por todo ello, se exige a las administraciones competentes un refuerzo de la vigilancia y control, así como una limitación estricta de las autorizaciones de quema, que solo deberían concederse en situaciones excepcionales conforme a la normativa vigente en materia de residuos.
La conservación de estos espacios resulta esencial para garantizar el equilibrio ecológico y el futuro sostenible del territorio.
La entrada Tierra de Campos arde en silencio: denuncian la destrucción sistemática de los últimos refugios de biodiversidad aparece primero en Ecologistas en Acción.
