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José Luis Guerín: “Me considero un cineasta periférico, lo más anticapitalista posible”

Por: Carlos Madrid

Al inicio de Historias del buen valle, la nueva cinta de José Luis Guerín, aparecen unas imágenes en blanco y negro, grabadas en Super 8, en las que unos niños se divierten en un arroyo, otra familia cuida un huerto o se abre un plano de un campo con naturaleza asilvestrada. Una serie de cortes que parecen de un pasado no tan remoto o de un pueblo vaciado. Pero si uno se fija bien, se da cuenta de que pertenecen al presente y que están ubicados en Vallbona, municipio del extrarradio de Barcelona.

Es un lugar en el que todavía se dan estas realidades, impensables en cualquier otra zona de la ciudad, porque se encuentra aislado por un río, vías férreas y autopistas. Un inconveniente que ha permitido al barrio ubicarse en un lugar y un tiempo a caballo entre el mundo rural y el urbano. La estampa, que podría resultar idílica, casi de resistencia, bajo la dirección de Guerín se vuelve compleja y llena de contradicciones: además de en esos espacios, el cineasta pone también la cámara en problemas que atraviesan al lugar como el racismo, la precariedad y el suicidio, entre otros.

La intención de la película es grabar la vida de un barrio. ¿Es esto posible?

Es posible, pero teniendo en cuenta que hay una mirada, un enunciador. Digo esto porque hay reportajes en los que parece que no hay nadie detrás de la cámara, que son una verdad irrefutable. La realidad que vemos es fruto y consecuencia de una mirada con ciertos intereses y preferencias. 

En esta película no se oculta esto, sino que se enseña: empieza capturando imágenes con una cámara de Super 8, sigue con un casting donde interviene la palabra y de ahí surgen los personajes que desarrollan situaciones cada vez más cinematográficas hasta acabar casi en una lógica de película de ficción. El espectador es consciente, aunque no se lo plantee, de que hay alguien detrás, que hay alguien que se está relacionando con ese espacio. A partir de esa premisa, creo que sí que es posible.

José Luis Guerín: “Me considero un cineasta periférico, lo más anticapitalista posible”
Un fotograma de Historias del buen valle. ÓSCAR F. ORENGO / LOS ILUSOS FILMS

Comentas que es posible siempre que haya una mirada, una intención detrás. ¿Cuál era la tuya?

Mi mirada para esta película ha sido la perspectiva humanista. El paisaje de Vallbona se presenta como algo escasamente elocuente, incluso hostil. También inerte, muy amorfo, con unas arquitecturas muy poco expresivas. Aquí gran parte de la población desarrolla la mayor parte de su vida lejos de sus hogares. Se trata de una ciudad dormitorio donde todavía sobreviven algunas casitas de las autoconstruidas por los migrantes de los años 60-70. 

La única manera de humanizar el territorio era acercarme a las miradas de las personas que de verdad lo habitan. Por ello, seleccioné a aquellos personajes y personas que tienen una relación especial con el territorio: la familia india que tiene un huerto; la gitana portuguesa con una relación especial y llena de metáforas con la naturaleza; Antonio el Carbonero, que proyecta esa humanidad sobre las ruinas de la casa donde vivió; o los chavales que en verano se bañan en el arroyo. Ahí hay formas de vida que no puedes encontrar en otro lugar de Barcelona. 

Yo no quería tratar la periferia únicamente desde una perspectiva intimista, aunque está porque la carencia de servicios es flagrante, sino que también he querido celebrar formas de vida singulares, de resistencia, que han propiciado ese aislamiento. Quería dar una mirada compleja.

Ese barrio que cuentas se encuentra a mitad de camino entre el pasado rural y el presente, un tiempo difícil de identificar. Al inicio, con las tomas en blanco y negro, juegas un poco a llevar a confundir al espectador: si uno no se fija en la vestimenta, parecerían de otra época.

Lo primero que me llamó la atención fue la atemporalidad que respiraba el lugar por sus calles sin asfaltar, sus espacios asilvestrados, sus chavales en el arroyo, etc. Y de ahí que yo empezara a observarlo con la cámara de Super 8 que utilizaba en los 80 en mis primeros pinitos. Además de que me parecía que iba a favorecer esa atemporalidad. 

También indagué quién había filmado esos lugares antes de mí y pedí en la Filmoteca de Barcelona si existían imágenes de archivo. Como no las había, decidí filmarlas yo mismo. Es interesante cómo grabando el presente con esa cámara, solo por la textura del celuloide, se transforma en imagen de archivo. Me acompañaba un poco la ambición de estar creando una primera memoria visual de un lugar.

José Luis Guerín: “Me considero un cineasta periférico, lo más anticapitalista posible”
Foto: ÓSCAR F. ORENGO / LOS ILUSOS FILMS

¿Cómo hemos podido ceder todos esos espacios, que antes existían en todas las ciudades, al cemento?

Cuando hice la película En construcción hace 25 años –en el punto culminante del boom del ladrillo, con la burbuja que creó y las consecuencias devastadoras que supuso su estallido–, lo que contaba allí era el desalojo de las casas que destruían para construir el nuevo inmueble, algo que implicaba que esos vecinos fueran trasladados a la periferia. Es decir, cómo la vida popular, no ya la marginal, era expulsada de la ciudad.

La mayor parte de habitantes de Vallbona llegan allí porque no pueden pagar su casa en el centro de las ciudades. En una urbe como Barcelona, con la presión sobre la vivienda que hay, es casi milagroso que haya sobrevivido ese territorio ahí. Algo que solo es posible porque le protege su espada de Damocles: su aislamiento.

Vallbona es un barrio levantado por personas migrantes del sur de España y ahora de otros países. ¿A ellos solo se les reserva la periferia?

No quisiera parecer tan determinista, pero la periferia se nutre esencialmente de ellos. Y lo terrible es que muchos migrantes de las primeras olas miran con recelo a los nuevos que llegan. Vallbona no es diferente a ningún otro rincón del mundo. Cuando hice la proyección en el barrio, algunos me recriminaban que hablaba poco del pasado y prestaba mucha atención a los recién llegados. Me lo decían con un sentido casi patrimonial. Aun así, vivan en el centro o no, sus vidas van a ser siempre periféricas.

Igualmente, la periferia tiene unas cualidades que me parecen interesantes. Yo me considero un cineasta periférico: mis películas solo serían posibles desde ahí. Si le preguntas a un productor que necesitas dos años para una cinta, te trata de loco. Es lo más anticapitalista posible. En mi cine son esenciales los días improductivos, es decir, estar en el barrio sin cámaras ni sonidos, charlando con vecinos, en el bar, paseando… Una película es consecuencia de eso. Yo estoy cómodo ahí y no me quiero imaginar cómo sería estar en el otro lado. Intento mantenerme distanciado de lo que eufemísticamente llamamos el mundo del cine.

Igualmente, para no caer en la romantización de un barrio obrero levantado por ellos mismos, muestras los conflictos que existen en él y la realidad de las vidas complicadas que lo habitan.

Exactamente. En la película se enuncian los problemas de la soledad en las ciudades dormitorio, de los suicidios, de la enfermedad, de los trabajos precarios, del racismo, de los conflictos identitarios e incluso de cómo gravita la crisis climática en las hortalizas. Todo eso está como presente problemático.

Sin embargo, a diferencia del cine social, en el que la realidad queda reducida para ilustrar un discurso, en mis películas esta es compleja y tiene sus contradicciones. Es decir, al mismo tiempo que enuncio esos problemas que están ahí, celebro también los momentos de vida y de singularidad que ofrece ese espacio. Me refiero a los momentos en los que hay un paréntesis al orden urbano, espacio para la espontaneidad, etc. Es decir, una relación con el territorio más informal que yo celebro. Una realidad que está amenazada tanto por la presión urbanística como por los trenes de alta velocidad que pasan por allí sin detenerse jamás.

José Luis Guerín
El director José Luis Guerín. ÓSCAR F. ORENGO / LOS ILUSOS FILMS

Tu cine periférico se caracteriza por beber de la lentitud. También de dar espacio a los protagonistas para que puedan contarse.

Efectivamente. Prefiero renunciar a secuencias enteras y poder desarrollarlas a estar fragmentando muchos momentos dispersos. Creo que es en la unidad temporal donde aprendes a querer a los personajes, a ver cómo evolucionan dentro de la secuencia. De esta manera, me parecía que podía establecer un tiempo humano para los personajes y otro biológico. La película se inscribe en el tiempo de las estaciones, de los días y las noches, frente a otro tipo de documental que tendría uno más conceptual.

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‘1984’ es hoy

Por: Manuel Ligero

Raoul Peck nunca estuvo «en el vientre de la ballena», por utilizar la célebre imagen con la que Orwell describía a cierto tipo de artistas que viven felizmente ajenos a los problemas de su tiempo.


El vientre de la ballena es un útero con capacidad suficiente para un adulto. Allí se encuentra uno a oscuras, en un espacio mullido que encaja a la perfección con el propio cuerpo, con metros y metros de grasa entre uno mismo y la realidad, capaz de mantener una actitud de absoluta indiferencia, al margen de lo que suceda o deje de suceder. Una tormenta que hiciera naufragar a todos los buques de guerra del mundo entero apenas le llegaría a uno salvo en forma de eco lejano. (…) Casi como si estuviera muerto, esa es la etapa final e insuperable de la irresponsabilidad máxima.


Aunque Orwell defendía la libertad inalienable del artista, creía que hay momentos en los que, inevitablemente, hay que tomar partido. Eso le llevó a él, por ejemplo, a involucrarse en la causa antifascista y en la defensa de la República durante la guerra civil española, compromiso aquel que tantas amarguras le provocó.

Tras la victoria de Franco escribió: «Casi con toda seguridad, nos adentramos en una época de dictaduras totalitarias, una época en que la libertad de pensamiento será en primera instancia un pecado moral, y después una abstracción desprovista de sentido». Años después profundizaría en estos conceptos en Rebelión en la granja y, sobre todo, en 1984.

El último documental de Raoul Peck, titulado Orwell: 2+2=5, es una mezcla de biografía del escritor inglés y de ensayo basado en estas ideas premonitorias. Asistir al espectáculo de la lucidez, que es la base de la capacidad profética de Orwell, es siempre una experiencia estimulante. Y Peck, que es un gran conocedor del marxismo, usa estas ideas para plasmar en imágenes aquella conocida frase que decía que la historia se repite «una vez como tragedia y la otra como farsa».

Peck articula su discurso a través de tres máximas enunciadas por el Gran Hermano de 1984:

  • La libertad es esclavitud.
  • La guerra es paz.
  • La ignorancia es fuerza.

Esta neolengua, que retuerce el significado intrínseco de las palabras, vive hoy un momento de esplendor. El mandatario que ha bombardeado Irán y que ha colaborado activamente en el genocidio de Gaza pide para sí mismo el premio Nobel de la Paz. Y eso no es lo grave. Lo grave es que este delirio es perfectamente razonable para sus correligionarios.

Orwell: 2+2=5
El símil utilizado por Raoul Peck en Orwell: 2+2=5: un centro comercial cubierto con los mensajes del Gran Hermano. CARAMEL FILMS

El primer aldabonazo en esta carrera hacia la locura colectiva lo dio el equipo de Trump cuando éste juró su cargo de presidente en 2017. Ya entonces se dijo que su toma de posesión fue la más multitudinaria de la historia. Las imágenes contradecían tal afirmación, pero no importó. Una de sus colaboradoras, Kellyanne Conway, dijo entonces que existían «hechos alternativos».

En sus Recuerdos de la guerra de España (y en la voz de Damian Lewis, el narrador del documental de Peck), Orwell confiesa su preocupación ante «la impresión de que el propio concepto de verdad objetiva está desapareciendo del mundo». Y no fue el odioso estalinismo, cuya crítica es la base de sus obras más celebradas, el que llevó más lejos este fenómeno, sino el capitalismo neoliberal. Porque la prueba del éxito de un régimen totalitario no está en el terror que éste puede ejercer sobre la población para que acate su ideario, sino precisamente en la ausencia de coacción, en la asunción ciega de sus postulados por parte de la gente. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo hoy en día.

El título del documental de Peck hace referencia a un interrogatorio sufrido por Winston, el protagonista de 1984. Le muestran cuatro dedos y le preguntan: «¿Cuántos dedos hay?». La respuesta oficial es cinco, porque así lo ha decidido el líder supremo, pero no sirve de nada que Winston diga simplemente «cinco». Debe creerlo realmente, debe salir de él, sin imposiciones de nadie. Debe decir, en 2026, por ejemplo, «la violencia machista no existe». Debe decir, por ejemplo, «el cambio climático no existe». Debe decir, por ejemplo, «los inmigrantes vienen aquí para delinquir». Y hacerlo de motu proprio, íntimamente convencido, sin dudas de ningún tipo.

Peck, como intelectual que no vive «en el vientre de la ballena», ha sentido la necesidad de tomar ese toro por los cuernos y de hacerlo sin concesiones ni partidismos. Por su película, asociadas a los textos de Orwell, aparecen las figuras de Trump, Putin, Xi Jinping, Narendra Modi o Benjamín Netanyahu. Y todo encaja, lo que confirma la grandeza visionaria de Orwell. Y para que encaje mejor, para que la maquinaria del poder esté bien engrasada, los amos del mundo cuentan con la ayuda inestimable de los caudillos digitales, con sus redes sociales y sus inteligencias artificiales, un ángulo que Peck tampoco se olvida de abordar. Su cometido, como el de todo artista que se precie en un momento crítico, es el mismo que ya enunció Albert Camus cuando recogió su premio Nobel: «El papel del escritor, (… ) por definición, hoy no puede estar al servicio de los que hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren».

Orwell: 2+2=5
El escritor George Orwell. CARAMEL FILMS

Estamos viviendo un momento muy parecido a aquel periodo de entreguerras que forjó el pensamiento de Orwell y que vio nacer el nazifascismo. Y no es una exageración, sino una realidad constatable. Basta con ver cómo actúan los esbirros del ICE, los camisas pardas de Trump. Como señala Patricia Simón, «dejemos de hablar de auge de la ultraderecha porque la ultraderecha ya domina nuestra era: siembra el terror y la zozobra en todo el mundo desde la Casa Blanca, ocupa uno de cada cuatro escaños en el Parlamento Europeo, cogobierna comunidades autónomas y poblaciones españolas, y recibirá uno de cada cinco votos en las próximas elecciones generales, según la última encuesta del CIS». Así las cosas, ¿qué hacer? ¿Cuál es el deber de un intelectual en esta situación?

«Cuando me siento a escribir un libro –decía Orwell–, escribo porque quiero sacar a la luz una mentira». En la misma línea, decía Camus: «A pesar de las debilidades personales, la nobleza de nuestro oficio estará siempre en dos arduos compromisos: la negativa a mentir y la resistencia a la opresión». Cuando dirige una película, Raoul Peck, consciente del mundo en el que vive, se coloca en esa misma posición. Ya quisieran otros.


‘Orwell: 2+2=5’, de Raoul Peck, se estrena en cines el viernes 27 de febrero.

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Seamos el Cambio (como dijeron Gandhi y Annie Leonard)

Por: Pepe Galindo

Después del que es, muy posiblemente, el mejor documental ecologista y humanitario de la historia, Annie Leonard ha realizado otros muchos documentales siguiendo el mismo estilo, tan fresco, ameno, con datos reales, y llamando a la acción.

Entre estos documentales encontramos, por ejemplo, la historia de los electrodomésticos (sobre la necesidad de evitar tantos electrodomésticos que se vuelven viejos tan rápido), de los cosméticos (y sus tóxicos), del agua embotellada (y las toneladas de plástico y transportes que genera), del comercio de emisiones (cap & trade), de los ciudadanos unidos (sobre la crisis de democracia y el abuso de las empresas), la historia de la ruina económica (y del destino de los impuestos en EE.UU.)… y uno de los más modernos, “Historia del Cambio”, que con su ritmo trepidante os invitamos a ver (subtitulado), y os sugerimos que vayáis parando para poder leer y reflexionar cada idea. Bajo este vídeo, os exponemos algunas ideas clave del mismo, y os facilitamos otros documentales de la genial Annie Leonard:

Ideas clave del documental “Historia del Cambio”:

  1. Cuando asumimos que el rumbo del desarrollo está equivocado porque abusa de las personas y de la Naturaleza, las soluciones más inmediatas son pensar en lo que compramos, y preocuparnos por reciclar nuestros resíduos. Pero eso, NO ES SUFICIENTE.
  2. Los ciudadanos no somos los que elegimos, ni los que permitimos, que haya productos tóxicos en lo que se vende, ni que se permita la explotación infantil (como el caso de Nestlé y su chocolate), ni que se permita la contaminación de tierra, aire, y agua, ni que se permita la obsolescencia programada… porque es complicado saber el origen y destino de todo lo que pasa por nuestras manos.
  3. La culpa es de malas políticas y malos procedimientos empresariales. Por tanto, es más importante cambiar las REGLAS (leyes…), que cambiar sólo a los consumidores, porque tratar de vivir ecológicamente en las sociedades actuales es tarea casi imposible. Por eso, si conseguimos reglas más sensatas, vivir ecológicamente será más simple y barato.
  4. Es fundamental UNIRSE en grupos para generar un CAMBIO. Y a ello ayudan hoy las grandes facilidades para la comunicación.
  5. No es importante que esos grupos sean numerosos, sino que pasen a la ACCIÓN. Así, las tres cosas necesarias para el CAMBIO son: Tener IDEAS de lo que se quiere cambiar, UNIRSE, y pasar a la ACCIÓN.
  6. Hoy día hay mucha gente que quiere apoyar las energías renovables por sus enormes ventajas, que no quiere que las empresas influyan en los gobiernos, ni que haya tantos tóxicos en lo que compramos, ni que se use esclavitud infantil fuera ni dentro de nuestras fronteras: Entonces… ¿Por qué no hay un cambio sustancial?

Otros documentales de Annie Leonard que merece la pena “estudiar”:

“Historia de los aparatos electrónicos” (V.O.S.): Aquí tienes un resumen en texto del contenido, y aquí lo puedes ver en español con voz sintetizada:

“Historia del agua embotellada”: Beber agua o bebidas embotelladas no es sostenible. Lo único sostenible es beber agua corriente, y dejar otras bebidas sólo para fiestas y ocasiones especiales.

“Historia de los cosméticos”: ¿Qué hay realmente en los botes que usamos? ¿Podemos usar jabón natural casero?

Historia de las soluciones (V.O., aún sin subtítulos en español): Se explica el error del crecimiento económico, y del PIB, para cambiar la manía por tener más y más, por el gusto de tener mejores cosas:

Y… no te pierdas el mejor documental de Annie Leonard, el que es posiblemente, el mejor documental ecologista y humanitario: PINCHE AQUÍ.

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Dibujos Animados: “Documental” Verde para Niños de Todas las Edades

Por: Pepe Galindo

Traemos hoy un interesante documental grabado vía satélite de una televisión marciana. Nos habla del “Homo Consumus“, una especie con muchas similitudes a la que la ciencia en la Tierra etiquetó como “Homo oeconomicus” (y que fue criticado por muchos científicos). La evolución de esta especie no es opcional, sino que según el eminente científico marciano, la evolución es obligatoria si esos seres desean continuar viviendo. Resalta en dicha evolución el cambio a una alimentación sana (como ya dijera Riechmann entre muchos otros), pero en realidad puede que todo eso no sirva de nada… ¿o sí?

El Ultimátum Evolutivo:

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Los Precios de la Electricidad, las Renovables, y Rodrigo Rato

Por: Pepe Galindo

Torre de alta tensiónUnas pocas grandes empresas eléctricas españolas tienen muy buenos beneficios y controlan el mercado peninsular (oligopolio). El recibo de la luz no para de subir (sin frenar el déficit), y estas empresas pactan ilegalmente precios. Así, no es extraño que al lobby eléctrico no le gustara que un programa de TV indagara sobre los motivos de esos beneficios, explicando a los ciudadanos lo que pagamos en la factura de la electricidad. Pese a sus presiones, la cadena televisiva La Sexta mantendrá el programa Salvados del periodista Jordi Évole (programa en la web de La Sexta).

España paga la electricidad más cara de Europa (salvo los estados insulares de Chipre y Malta), y no es por el precio de la electricidad, sino por lo que llaman “peajes de acceso”, lo que hace que se incremente exageradamente el precio de forma truculenta: transporte de energía, primas para las energías renovables que de hecho ya no reciben, una partida para las grandes empresas, regalo a las empresas eléctricas por la moratoria nuclear, el déficit de tarifa, y hasta pura y dura especulación por parte de algunos bancos, y que el gobierno aceptan sin inmutarse.

Bankia brinda por Bankia... y la hundióEl déficit de tarifa fue un invento de Rodrigo Rato (imputado penalmente por su gestión de Bankia) cuando estaba en el gobierno (año 2000) para hacer que la gente pagara menos por la electricidad: Se pagaba menos, pero el resto que pedían las compañías eléctricas se pagaría en el futuro, como una hipoteca, con sus intereses, impuesta a todos los españoles en el recibo de la luz (sin pedirnos permiso).

¿Cuánto vale producir la electricidad? Depende, pero en la práctica es imposible de saber porque estas empresas se niegan a hacer una auditoría. El mercado eléctrico español está muy mal regulado. La CNE tiene informes que lo desvelan, pero los políticos no se atreven a hacer bien las cosas. Ante esto, ya ha surgido una ciberactuación que ya han firmado más de 167.000 ciudadanos, y que aún puedes firmar AQUÍ: Tira de la manta del sector eléctrico: Pide a la UE una investigación del sector eléctrico en España.

Si no estás seguro si firmar, no te pierdas el programa de Jordi Évole y, entonces, seguro que luego querrás comprar tu electricidad a una empresa pequeña que venda energía sólo renovable como se explica al final de este artículo.

El vídeo ha sido suprimido de YouTube (y en DailyMotion) por una reclamación de Antena 3, que parece no estar interesada en su difusión, pero se puede ver en la WEB DE LA SEXTA. Y aquí tienes la segunda parte, en el documental titulado Olygopoly2.

Te dejamos un vídeo de qué cómo UNESA reaccionó tras el programa

Desde aquí queremos rendir un homenaje al periodista Jordi Évole (@jordievole), por su fantástico programa Salvados, la difusión de noticias que no salen en otros medios, o que se explican poco y mal, y por la demostración de que aún hay libertad de expresión en la televisión. FELICIDADES, y ÁNIMO.

Más datos:

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«Here come the Videofreex»: un documental que rescata el legado de los ‘pioneros’ del periodismo ciudadano

Por: Equipo PC

Durante la década de 1960, antes de la era de los teléfonos inteligentes y las redes sociales, un grupo de jóvenes pioneros del periodismo ciudadano decidieron utilizar sus cámaras de vídeo portátiles para denunciar las injusticias que veían a su alrededor. Su historia es el argumeno central del documental: «Here come the VideofreexVideofreex», dirigido por Jon Nealon y Jenny Raskin. Una película fundamental para entender la base de este movimiento.

Los Videofreex desafiaron el control de los medios establecidos al capturar la agitación social y el descontento político de la época, al igual que han hecho los periodistas ciudadanos en la actualidad.

El documental arroja luz sobre el impacto y la trayectoria de este colectivo de periodistas y del papel que desempeñaron en la democratización de los medios en las décadas de 1960 y 1970. A través de una colección de cintas restauradas, el documental muestra cómo este grupo de activistas utilizaron el poder de la imagen con las primeras cámaras de vídeo portátiles para informar y documentar el entorno que los rodeaba.

La película recupera una serie de entrevistas con figuras destacadas como el fallecido líder de los Black Panthers, Fred Hampton, y la destacada activista Abbie Hoffman, ofreciendo así una visión singular de la contracultura de la época y de la participación del colectivo en ella.

El documental también explora el viaje de Videofreex desde su colaboración en CBS News hasta su ruptura con la cadena, seguido de la fundación de una estación de televisión pirata en el norte del estado de Nueva York. A través de imágenes y testimonios, los directores revelan el papel fundamental que desempeñó este colectivo en la transformación del panorama mediático, subrayando su valiente espíritu de desafío y su compromiso con la verdad y la transmisión de la contracultura.

«Here come the Videofreex» nos permite observar la prehistoria del periodismo ciudadano moderno, brindando una plataforma para las voces marginadas y fomentando un discurso público más inclusivo. Una iniciativa que destaca la importancia de desafiar las narrativas tradicionales y promueve la participación cívica y la libertad de expresión en el entorno digital actual.

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