🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
✇Portal Libertario OACA

[Libro en PDF] Capitalismo y democracia, 1756-1848. Cómo empezó este engaño (Josep Fontana)

Por: Kiko Pavonic

«Vivimos en un mundo en que la mayoría de los estados son democracias parlamentarias basadas en constituciones que garantizan los derechos y las libertades de todos los ciudadanos, pero donde los gobiernos elegidos cuidan sobre todo de favorecer los intereses económicos de las grandes empresas y los más ricos. […] Este libro quiere explicar cómo comenzó este sistema.»

Así empieza la obra póstuma de Josep Fontana en la que explica cómo el sistema capitalista es hoy como es y cómo desde el poder se ha favorecido siempre su desarrollo a costa del bienestar social. Un desarrollo que se basó inicialmente en arrebatar la tierra y los recursos naturales a quienes los usaban comunalmente, y en liquidar las reglamentaciones colectivas de los trabajadores de oficio para poder someterlos a nuevas reglas que hicieran posible expropiarlos de una mayor parte del fruto de su trabajo. Una breve historia de Europa en un momento clave del nacimiento del capitalismo.

[ LIBRO EN PDF ]

Índice:

  • Prefacio
  • 1 – Un mundo en proceso de cambio
  • 2 – La restauración
  • 3 – La acción del capitalismo
  • 4 – Un sistema inestable
  • 5 – 1830: La invención de la revolución burguesa
  • 6 – Capitalismo: El gran salto hacia adelante
  • 7 – 1848: El triunfo de la burguesía
  • Epílogo – Una reflexión sobre la visibilidad histórica del capitalismo
  • Notas

Algunos fragmentos:

«(…) En Gran Bretaña, que nos ofrece un claro ejemplo de esta situación, los terratenientes forzaron el cerramiento y la privatización de las tierras comunales (enclosure) para poder aplicar las técnicas del new farming a nivel individual, un procedimiento que exigía que se desarrollasen en campos cerrados. No se trataba de una mejora respecto al sistema practicado en campos abiertos bajo control comunal, sino de una apropiación individual que pretendía justificarse como un progreso. Estos cerramientos privaron a los pequeños propietarios agricultores de los recursos necesarios para el mantenimiento de sus usos de cultivo. Entre 1750 y 1820 se «cerró» en torno al 30 % de toda la tierra agrícola de Inglaterra y muchos miles de campesinos, privados del auxilio de los comunales, tuvieron que abandonar el cultivo y se proletarizaron. No fue un cambio que aportase mejoras globales, puesto que en torno a 1800 se puso de manifiesto que los rendimientos obtenidos en los pueblos donde se habían realizado cerramientos de tierras y en los que las mantenían abiertas eran prácticamente iguales. Según afirma E. P. Thompson, fue «un robo de clase»; la gentry supo aprovechar, además, las emociones suscitadas por las guerras contra Francia, con el espantajo de la posible llegada a Inglaterra de un Napoleón revolucionario que lo trastocaría todo, para robar la tierra a los pobres.»

«El auge de la esclavitud a finales del siglo XVIII y en la primera mitad del XIX no se puede interpretar como una continuidad del pasado, sino que se trata de un fenómeno nuevo, que Dale Tomich ha denominado «la segunda esclavitud», indisolublemente vinculado al ascenso del capitalismo [3]. Una de las más grandes mentiras de la historia oficial del capitalismo es aquella que le atribuye un papel central en la lucha por el abolicionismo, cuando la realidad es que el progreso de la industrialización habría sido imposible sin los esclavos. La Act for the Abolition of the Slave Trade inglesa de 1807, que prohibía el comercio de esclavos, tuvo pocos efectos, porque se estuvo debatiendo largo y tendido y los traficantes tuvieron tiempo para prepararse. Siguieron comerciando en barcos construidos en Inglaterra, pero que navegaban con bandera española o portuguesa (el buque esclavista Hermes se convirtió así en el Gerona), y continuaron negociando con compañías contratadas en Inglaterra con financiación de bancos ingleses. Otro tanto puede decirse de la prohibición del comercio de esclavos suscrita en el Congreso de Viena. La realidad es que entre 1801 y 1850 desembarcaron en América más de 3,5 millones de esclavos africanos. Pese a patrocinar públicamente el abolicionismo, Inglaterra no prohibió la esclavitud en su territorio y en sus colonias hasta julio de 1833, aunque en estas últimas solo se liberaba a los esclavos menores de seis años, mientras que los demás quedaban como «aprendices» hasta ser definitivamente puestos en libertad en dos etapas: en 1838 y 1840.»

«Mientras la revolución burguesa culminaba el triunfo del nuevo orden político de los propietarios, el capitalismo consolidaba su poder con la expansión de la fábrica y el arrinconamiento gradual de los oficios. En sus orígenes, el progreso industrial fue, como hemos visto, territorio del artesano y del menestral, de la producción doméstica y de la pequeña manufactura, y las invenciones que transformaron inicialmente dichaproducción empezaron siendo artefactos sencillos, ideados para favorecer la manufactura doméstica. Uno de los elementos definitorios de esta etapa sería precisamente el de sacar el máximo provecho del trabajo familiar en beneficio especialmente de los productores individuales. Lejos del mito de la aportación supuestamente fundamental de la máquina de vapor, que Von Tunzelman desmitificó en un trabajo de historia cuantitativa [15]. (…) La fábrica no nacía por razones de eficacia tecnológica, sino para asegurar al patrón el control sobre la fuerza de trabajo y facilitarle la obtención de un mayor excedente. Su principal función, como asegura Andrew Ure, era entrenar a los seres humanos para acostumbrarlos a unos hábitos de trabajo regulares. Una disciplina que se empezó a aplicar a los niños reclutados por la fuerza para trabajar en la hilatura[*]. Marx, que conocía los testimonios de la época, denunció la forma en que se produjo «un gran rapto de niños digno de Herodes», que culminó en la captura y
esclavización en masa de niños abandonados (…)»

«Las grandes pugnas políticas a las que hemos asistido entre 1814 y 1848 tenían como objetivo fundamental garantizar el poder a los propietarios. Los cambios que se fueron produciendo a lo largo de estos años iban hacia la creación de estructuras de gobierno más eficaces, que asegurasen la capacidad de mantener a las masas, es decir, a los pobres, lejos del poder.»

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 3 Promedio: 5)

  • No hay más artículos
❌