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¿Qué pasaría si en los países ricos trabajásemos menos? (Hacia una economía sostenible)

Por: Pepe Galindo

El Roto, un humorista que hace pensar.Puede que sea algo complicado de entender, pues nuestros más eminentes políticos tienen problemas para entender dos simples soluciones para reducir la crisis: gastar y trabajar MENOS. Parece que solo entienden lo de “gastar” menos, pero lo entienden mal. Hay que recortar gastos, pero no de cualquier sitio, ni de cualquier forma. La idea de los recortes tiene que ser simplemente porque en una política sensata (sostenible, decrecer en algunos sectores), no se puede gastar lo que no se tiene (aprendamos de la Naturaleza). Eso de gastar pidiendo dinero prestado solo es razonable si es poca cantidad, pocas veces, y para un fin muy justificado (no vale para construir obras faraónicas, AVES, autovías, escudos antimisiles, absurdos aeropuertos como el de Ciudad Real, etc.). En España sigue habiendo mucho despilfarro.

Por otra parte, si nos fijamos en los países de nuestro entorno, aquellos que han gastado más en lo social, resulta que han sufrido menos problemas en la crisis, con menor pérdida de empleos (caso de los países del norte de Europa). El caso contrario lo vemos en los países del Sur: Grecia, España, Italia, o Portugal, por ejemplo. Entonces… ¿donde recortar? Pues ya lo dijimos, en los múltiples gastos extravagantes del Estado (¿saben lo último del senado? Una institución prácticamente inútil se ha gastado 417.000 euros en cuadros,y se gasta 12.000 euros en cada sesión por traducir idiomas entre gente que tiene un idioma común: el español).

Con respecto a la segunda solución, en Alemania, las empresas están reduciendo las horas de trabajo en vez del número de trabajadores. Se gana menos, pero nadie pierde su empleo. Téngase siempre presente que los avances tecnológicos tienden a reducir el trabajo humano y generan más daños ambientales que empleo. Y… ¿quién se está beneficiando de esas ventajas de forma más directa? ¿No debería beneficiarse de ello la sociedad en su conjunto? Entonces, tiene máximo interés responder a esta pregunta:  ¿Qué pasa si se reduce la jornada laboral y se fomenta el trabajo a tiempo parcial? Pasan muchas cosas:

  1. Se repartiría mejor el trabajo que ya hay, lo cual implica menos paro, y mejores condiciones laborales. Téngase en cuenta que existen poderosos grupos que no quieren el pleno empleo para que los empresarios puedan pagar menos e imponer peores condiciones laborales. No todos los empresarios quieren eso, pero… ¿Por qué se siguen contratando a inmigrantes sin papeles?
  2. Menos ingresos por persona (no necesariamente por familia, pues podrían trabajar otros miembros). Por supuesto, si la reducción es de pocas horas por semana, el salario se debe mantener sin ninguna reducción. Así se ha hecho en multitud de países y empresas concretas.
  3. Los menores ingresos implican menor consumo (especialmente en lujos). Esto implica que habrá menos demanda (trabajo) especialmente en los sectores más contaminantes (tales como la industria automovilística, viajes en avión, joyas, publicidad…). Pero habrá un crecimiento de otros sectores básicos (alimentación, atención de necesidades sociales, protección ambiental, cultura, educación…).
  4. Repartir el trabajo implica reducir las diferencias sociales, algo que beneficia a la sociedad en su conjunto.
  5. El menor consumo implica menos explotación de la Naturaleza.
  6. Menos trabajo por persona implica posiblemente menos estrés y más salud. Al menos, lo que es seguro es que se tiene más tiempo libre para disfrutar. El objetivo del ser humano no es trabajar.
  7. La sociedad se beneficia, en su conjunto, de los avances tecnológicos, los cuales tienden a reducir el trabajo humano. Esto demostraría por qué la reducción del salario no debe proporcionalmente menor a las horas que se dejan de trabajar.
  8. Trabajar menos facilita la conciliación de la vida laboral y personal y la igualdad de género.
  9. Repartir el trabajo existente es la mejor fórmula para aumentar el empleo, sin aumentar la producción (léase explotación y contaminación del planeta).

Algunos puntos pueden calificarse como “subjetivos” o “culturales” por los críticos. Pero es preciso un cambio del punto de vista, un cambio cultural, pues los problemas globales y ambientales no se van a resolver con pautas neoliberales egocéntricas, sino que es preciso la colaboración de la comunidad mundial, y fomentar la solidaridad, empezando por repartir un poco el trabajo entre la abundante mano de obra. Al menos, se puede empezar por permitir a los trabajadores que lo deseen que reduzcan voluntariamente su jornada laboral para poder donar parte de su trabajo a quien no lo tiene.

«Todos los planes elaborados en todos los países del mundo tienden a incrementar la demanda de recursos naturales; la gran aspiración común a todos es economizar trabajo, cuando el factor hombre se hace cada vez más abundante, y no se piensa apenas en economizar los recursos naturales, que sin embargo son limitados» – Bertrand De Jouvenel (1976).

Por supuesto, reducir la jornada laboral perjudicaría a algunos sectores, pero sospecho que serán principal y precisamente aquellos sectores más nocivos para una sociedad sostenible. Para terminar, una rápida entrevista a Carlos Taibo, un economista sensato que seguro que no llegará a Ministro de Economía (a los de arriba no les interesa la sensatez, sino la inmediatez). No os perdáis el ejemplo de los cuchillos nuevos en una tribu amazónica:

♦ Lecturas recomendadas:

  1. Algunos datos de este artículo han sido extraídos de un libro que algunos no quisieron que se publicara, “Hay Alternativas”, cuyos autores han permitido su difusión gratuita en PDF a través de internet.
  2. Los países con mayor número de horas trabajadas coinciden con los que están sufriendo más la crisis: Portugal, Grecia, Irlanda y España: Jornada laboral: La reducción a 35 horas.
  3. Trabajar menos para vivir mejor ¿21 horas?, y otros artículos relacionados del blog de Florent Marcellesi.
  4. Máquinas y robots nos quitan el empleo, pero mejoran nuestra vida.
  5. Dos Erres URGENTES: Renta básica y Reducción de la jornada laboral.
  6. Una microrreducción de la jornada laboral para salvarlo todo.
  7. Aprendamos de Portugal: Energías renovables, reducción de la jornada laboral, respeto a los animales y mucho más.
  8. Libro Megamenazas, de Nouriel Roubini (resumen).
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Máquinas y robots nos quitan el empleo pero mejoran nuestra vida

Por: Pepe Galindo

En 1948, Norbert Wiener, considerado padre de la cibernética, advirtió ya el conflicto entre tecnología y empleo, sugiriendo indemnizar a los ciudadanos [14]. Recientemente, Paul Mason decía que en 30 años “entre el 40 y el 50% de los trabajos desaparecerán y serán automatizados, sobre todo en el comercio y en trabajos de oficina” [11]. Otros informes reflejan cifras similares [1, 3, 9]. En todo caso, es obvio que en el mundo actual el trabajo se está automatizando y gran parte del que no se puede automatizar se lleva a países con una regulación laboral o ambiental menos exigente o donde la mano de obra y los impuestos son más baratos.

Las máquinas en general (ordenadores, robots, máquinas industriales o agrícolas…)  aumentan la productividad en todos los sectores, e inevitablemente, se pierden empleos. Si seguimos así, viviremos en una sociedad en la que hay que trabajar poco, pero en la que la miseria y el desempleo socavarán la calidad de vida y la convivencia pacífica. ¿Sabremos adaptarnos para conseguir las ventajas y evitar los inconvenientes de la automatización?

La informática se aplica a todo pero destruye más empleo del que crea

La mecanización agrícola acabó con muchos puestos de trabajo en el campo pero creó muchos otros en las ciudades. Sin embargo, en la actualidad se supone que sólo los robots destruirán 3,5 empleos por cada uno que consigan crear.

En España, por ejemplo, hay algunos datos preocupantes que podrían estar relacionados entre sí: es el país de la OCDE con más desigualdad entre ricos y pobres y, por otro lado, el sector de la banca lleva ocho años echando a 200 empleados a la semana. Obviamente, la banca no es un sector en crisis, por lo que los recortes son principalmente debidos a la automatización: las operaciones se hacen por Internet con coste casi cero para la banca.

Cientos de profesionales ven cada día cómo sus trabajos son realizados por robots o por empresas de Internet con muy pocos ordenadores y empleados. Ejemplos de esto son agencias de viajes, editoriales o el sector del taxi, sustituidos por simples webs o Apps, telefonistas sustituidos por programas para chatear (bots), u obreros industriales reemplazados en todos los sectores, como los robots albañiles (que ponen más del doble de ladrillos por hora que el mejor albañil). También se pierden empleos por la obsolescencia programada y por la bajada de precios, debida en parte también a la automatización (ese es el caso de relojeros, zapateros o reparadores de electrodomésticos).

En la docencia, por ejemplo, si los profesores publican en Internet vídeos de sus clases, los alumnos podrían cursar las asignaturas desde sus casas, repitiendo el vídeo cuantas veces quieran. Así, podrían ir al centro de estudios sólo para clases prácticas (o simplemente para socializar y jugar, en el caso de los más pequeños). Hasta las dudas podrían resolverse por chat o videoconferencia. Además de un simple vídeo pueden usarse otros mecanismos informáticos que captan mejor la atención del alumno (programas con animaciones, documentales, ejercicios o juegos). Por otro lado, esos cambios conllevarían que con menos profesores se podría atender a una mayor cantidad de alumnos.

El avance más descomunal, de hecho, no está en las máquinas (hardware), sino en el software, usando técnicas de “Inteligencia Artificial“: sistemas expertos, reconocimiento facial o de voz, coches autoconducidos… El oxímoron “Inteligencia Artificial” incluye un conjunto de técnicas que imitan el comportamiento humano. No es propiamente inteligencia, pero lo parece y en muchos casos funciona mejor que la inteligencia humana. Ello es debido, entre otros factores, a la gran memoria y velocidad de cálculo de los procesadores electrónicos y también a una objetividad de la que a veces los humanos carecen. Incluso, hay técnicas en las que el objetivo no es decirle a la máquina lo que tiene que hacer, sino dejar que lo descubra y que aprenda por sí misma (machine learning). Aunque hay mucho por hacer, los avances en esta materia son espectaculares (toma de decisiones en medicina o en economía, comprensión de textos… y muchas más).

Opciones para evitar lo peor

Cambios como los anteriores pueden no percibirse como algo brusco. Sin embargo, esos cambios llevan a Mason a afirmar que el capitalismo está a punto de desaparecer como lo conocemos, lo cual puede provocar, según él, el caos o, al menos, el fin del trabajo en su forma actual.

Ahora y siempre, para conseguir empleo es importante la formación, pero actualmente no sólo tienen valor los conocimientos, sino que vale mucho más la creatividad, la especialización y la capacidad de aprender nuevas cosas en un mundo tan cambiante (son los llamados «nómadas del conocimiento» o knowmads). Pero aunque consigamos para el futuro una sociedad mejor formada, el problema de la automatización no se resuelve, pues en el futuro harán falta menos personas para trabajar. Si no hacemos nada, la automatización podrá beneficiar a la sociedad, pero aún así, muchos perderán sus empleos, con todo lo que ello implica.

Si estamos de acuerdo en que una sociedad desigual no beneficia a la mayoría y es fuente de injusticias, entonces algo hay que hacer. Autores como Keynes, McAfee o Meyer han hecho propuestas en este sentido:

  1. Fomentar el trabajo a tiempo parcial, para repartir mejor el empleo existente.
  2. Reducir la jornada laboral, por ejemplo, a cuatro días semanales para compensar la reducción en el trabajo disponible [6]. Keynes pronosticó 15 horas semanales para 2030 [1].
  3. Instaurar una Renta Básica Universal [6, 7] (aunque sea muy básica) que complemente los salarios (bajos por trabajar pocas horas o nulos) y controlando que esto no haga descender los salarios [1]. Podría justificarse esta renta en el hecho de que todo ciudadano de un país tiene derecho a poseer los recursos naturales y económicos públicos. Donde se ha probado, se ha demostrado que no desincentiva trabajar. Próximamente se va a probar en Barcelona y otras ciudades europeas [4].
  4. Tratar a ordenadores y robots como empleados de las empresas y que paguen impuestos (o sea, que no sea tan rentable usar máquinas a costa de despedir empleados).
  5. Convertir al Estado en “empleador de última instancia para evitar desempleados de larga duración [12].
  6. Dar valor a tareas ahora no remuneradas, como voluntariado, cuidado de niños o de mayores, etc. Estas actividades podrían pagarse con algún tipo de beneficio.
  7. Evitar la deslocalización y el abuso de las multinacionales de los países ricos exigiéndoles el mismo comportamiento legal y ético en todos los países en los que actúen [8] (respetando las leyes ambientales y de seguridad laboral, como si estuvieran en su propio país).
  8. Evaluar el impacto de cada tecnología, pues es evidente que no vamos a renunciar a todos los avances tecnológicos, pero tampoco debemos asumirlos todos, pues algunos tienen impactos muy considerables.

Conclusiones

Bertrand De Jouvenel dijo [2]: “Todos los planes elaborados en todos los países del mundo tienden a incrementar la demanda de recursos naturales; la gran aspiración común a todos es economizar trabajo, cuando el factor hombre se hace cada vez más abundante, y no se piensa apenas en economizar los recursos naturales, que sin embargo son limitados”. Tal vez, si reducimos el número de horas que un humano puede trabajar, entonces, el trabajo humano tendrá más valor.

Que la tecnología destruye puestos de trabajo, lo recordó hasta el Papa Francisco [5]. Pero nuestra sociedad ensalza el trabajo remunerado tanto como la tecnología, y cuando son, aparentemente opuestos, nos negamos a elegir entre uno u otro. Nadie debería quejarse de que las máquinas trabajen, si lo hacen mejor, más barato, sin cansarse y disponibles a cualquier hora, pero tenemos que establecer mecanismos para que esas ventajas generen beneficios para todos y nos permita una sociedad más equitativa.

Hasta la generación de electricidad con renovables requiere menos puestos de trabajo por cada megavatio [10], lo cual es otra gran ventaja de una sociedad renovada.

La tecnología pone en nuestras manos un gran poder, y ello implica una gran responsabilidad, pero… ¿estamos siendo suficientemente responsables? ¿Somos responsables siquiera en conseguir de forma ética los materiales con los que construimos nuestras máquinas? (pensemos en el coltán, por ejemplo).

Si no hacemos nada, se consumará, como dijo Marta Tafalla [13], nuestro fracaso como ser racional.

Referencias

  1. Lidia Brum, “Robots y Trabajo” (CC.OO. Perspectiva, 2017).
  2. Bertrand De Jouvenel, “La Civilización de la Potencia: De la Economía política a la Ecología política” (1976). Libro resumido aquí.
  3. David Fernández, “La inteligencia artificial obliga a redefinir la economía“: La productividad podría aumentar el 40%, mientras se pierden el 47% de los empleos (El País, 2017).
  4. Sergi Franch, “La Unión Europea elige Barcelona para testar cuatro modelos de Renta Básica con 1.000 vecinos” (Eldiario.es, 2017).
  5. Papa Francisco, encíclica “Laudato Si” (2015). Libro resumido aquí.
  6. José Galindo, “¿Qué Pasaría si en los Países Ricos Trabajáramos Menos? (Hacia una Economía Sostenible)” (Blogsostenible, 2011).
  7. José Galindo, “Dos Erres URGENTES: Renta básica y Reducción de la jornada laboral” (Blogsostenible, 2015).
  8. José Galindo, “Lista de empresas que deben ser multadas y boicoteadas” (Blogsostenible, 2017).
  9. José Galindo, “¿Qué fuente de energía requiere menos empleo? (Empleos por Megavatio)” (Blogsostenible, 2017).
  10. Gary Marcos, “Will a robot take your job?” (The New Yorker, 2012): En 90 años desaparecerán el 70% de los empleos.
  11. Paul Mason, “Postcapitalism: a guide to our future” (Allen Lane, 2015).
  12. Henning Meyer, “No hace falta una renta básica: cinco medidas para afrontar la amenaza del desempleo tecnológico” (Ctxt, 2017).
  13. Marta Tafalla, “Crisis ecológica, conocimiento y finitud: Fracaso del ser humano como ser racional” (Blogsostenible, 2016).
  14. Norbert Wiener, “Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machine” (The MIT Press, 1948).

NOTA: Este artículo ha sido publicado algo más breve en Crónicas del Intangible, un espacio de divulgación sobre software y ciencias de la computación (blogs de EL PAIS, Junio 2017).

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