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Todos contra el plástico: los vecinos de Málaga actúan; el ayuntamiento no

Por: invitadoespecial

La conciencia ambiental anti-plástico está creciendo, pero aún no está cerca el día en el que se dejen de utilizar envases de usar y tirar. Los grandes problemas del plástico son que se consume masivamente, que su reciclaje no es rentable y que es un proceso con altos impactos ambientales (transporte, gestión, separación…). Todo ello hace que se abandonen todo tipo de residuos en la naturaleza, generando contaminación hasta el extremo de que el plástico ya está en nuestra comida más habitual.

La solución a este problema es bastante simple, empezando por obligar a reutilizar todos los envases, pero los gobiernos parecen estar amordazados por las grandes industrias. Al ciudadano corriente solo le queda dejar de comprar productos “plastificados”, protestar, separar bien los residuos y efectuar campañas de concienciación. En este último punto se enmarca una curiosa campaña.

El pez que sí come plásticos

En Málaga, la Asociación de Vecinos de El Palo, con la colaboración del Distrito Este y el Colegio Safa-Icet han colocado en la playa el “Pez come plásticos” (a la altura de calle Quitapenas, 69, el 3 de junio). Es un pez de 4 metros de largo con la leyenda “Este pez SÍ come plásticos”.

La estructura del pez la hicieron alumnos de FPO del colegio Safa-Icet que desde el comienzo de esta aventura se ofrecieron a participar entusiastamente. Se pretende llamar la atención de los ciudadanos sobre la importancia de no tirar plásticos en la playa ni en la calle, porque pueden acabar en el mar.

Uno de los mayores problemas es el mercadillo que funciona los sábados. Los comerciantes dejan nuestras playas llenas de plásticos. Hemos hecho reuniones con los interesados y el ayuntamiento para explicarles la importancia que tiene que tiren los plásticos en los contenedores correspondientes. Han pasado tres años de esa iniciativa y los comerciantes no han cambiado su conducta. El ayuntamiento mira para otro lado, al igual que la policía que debería estar controlando la zona. Es otro dato que demuestra el poco compromiso ambiental del Ayuntamiento de Málaga.

El ayuntamiento habla de su compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible, los ODS, dentro de la agenda 2030, lo cual queda muy bonito, PERO… hay que pasar a los hechos, a las acciones. La realidad es que la playa se llena de plástico ante la inacción del ayuntamiento, sin tener en cuenta que el mar se contamina. Así, es habitual encontrar plásticos en el agua.

Entonces, decidimos pasar a la acción y comenzamos por las noches de San Juan y algo hemos logrado revertir. La campaña #ElPalo0plásticos marca nuestro propósito. Podemos conseguirlo con la colaboración de todos. En esa noche especial unos 20 voluntarios recorren las playas explicando la importancia de no ensuciar la playa. Volvemos a pasar varias veces hasta las 2 de la mañana, cuando miramos que esté todo bien recogido. Con pequeñas acciones, se puede hacer mucho.

Estos dos últimos años nuestras playas aparecen esa noche limpias de plásticos y restos de basuras. Nos hemos de felicitar todos por esto. El nuevo desafío es lograr que las personas reciclen lo que llevan a la playa. Todo se andará.

Graves consecuencias del plástico

Debido a que el plástico es muy persistente y se dispersa fácilmente, podemos encontrar plásticos en todos los rincones del planeta, desde el Ártico hasta la Antártida. Una vez los objetos de plástico llegan al mar pueden ser ingeridos por la fauna marina y acumularse en su interior, pueden quedarse en suspensión o flotando en la superficie, o bien hundirse y permanecer en el fondo marino, o incluso pueden quedar atrapados en el hielo del Ártico. Ya se han encontrado plásticos hasta en las zonas más profundas, a más de 10.000 metros de profundidad.

En las costas y el litoral también se pueden encontrar altas concentraciones de plásticos, especialmente en regiones con altas poblaciones costeras, con sistemas de gestión de residuos inadecuados, pesquerías intensivas, o turismo elevado, como ocurre en nuestra ciudad.

En el Mediterráneo también encontramos una gran cantidad de microplásticos, similar a las de las “sopas” de plásticos. De hecho, entre un 21% y 54% de todas las partículas de microplásticos del mundo se encuentran en la cuenca del Mediterráneo. Durante las investigaciones que Greenpeace llevó a cabo en 2015, se recogieron una media de 320 objetos de basura por cada 100 metros de playa muestreada en España, siendo el 75% de estos residuos objetos de plástico. Cada día se siguen abandonando 30 millones de latas y botellas de plástico en España, que pasan a contaminar nuestro entorno terrestre, costero y marino.

Una vez los objetos de plástico llegan al medio marino tardan entre décadas y cientos de años en degradarse. El tiempo de degradación depende del tipo de plástico y de las condiciones ambientales a las que se expone (luz solar, oxígeno, agentes mecánicos…). En el caso de los océanos, la radiación UV procedente de la luz solar es el principal agente que degrada el plástico. La acción del oleaje acelera este proceso y como resultado los fragmentos más grandes se van rompiendo en trozos más pequeños, generando microplásticos y nanoplásticos.

Es difícil estimar el tiempo que tarda en biodegradarse el plástico en los océanos, pero se considera que es mucho más lento que en tierra. Una vez que el plástico queda enterrado, pasa a la columna de agua o queda cubierto por materia orgánica o inorgánica (lo que es muy frecuente en el medio marino) queda menos expuesto a la luz solar, y disminuyen las temperaturas y el oxígeno, lo que retrasa su degradación.

Durante todo este tiempo hasta que se degraden, todos los objetos de plástico que llegan al mar pueden causar graves daños a la fauna marina. Actualmente, unas 700 especies de organismos marinos se ven afectados por este tipo de contaminación. Cada año, más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueren como consecuencia de todos los plásticos que llegan al mar (Informe de Greenpeace).

Reflexiones de los jóvenes

Para finalizar os dejamos algunas reflexiones entrañables de los alumnos del Colegio Safa-Icet.

  • Canción elaborada por alumnos:

Yo no tengo pa darte una estrella,
pero aquí te dejo mi botella.
Para darte yo tengo poquito,
pero es fácil coger plastiquitos.

Yo no tengo pa llenar tu malla,
pero si dejar limpia mi playa.
Y aunque es poco lo que yo te ofrezco, con orgullo,
¡¡¡TODO MI PLASTICO ES TUUUYOOO!!!

  • “Este pez SÍ come plástico” vídeo realizado por Paco Valentín.
  • Los niños del colegio Safa-Icet han llamado al pez Safacito y estos son los 10 compromisos que han asumido:
    1. Infantil. Me comprometo a usar las tres “R”, Reducir, Reutilizar y Reciclar (por este orden).
    2. 1º primaria. Me comprometo a comprimir botellas, plásticos y bolsas para que haya más espacio para otros residuos.
    3. 2º Primaria. Me comprometo al uso de productos biodegradables (garantizando que lo sean).
    4. 3º Primaria. Me comprometo a cuando vaya al supermercado llevar mis propias bolsas de tela o cartón.
    5. 4º Primaria. Me comprometo a hacer uso de un consumo responsable de electricidad y agua.
    6. 5º Primaria. Me comprometo a donar ropa, libros y juguetes en buen estado.
    7. 6º Primaria. Me comprometo a contar este proyecto a mi familia y amigos para que colaboren conmigo.
    8. 1º ESO. Me comprometo a recoger los plásticos que vea en la arena para con ellos alimentar a nuestro pez.
    9. 2º ESO. Me comprometo a una compra responsable, comprando lo que vayamos a usar y necesitar para no desperdiciar.
    10. 1º Bachillerato. Me comprometo a vivir en coherencia con estos compromisos y así desde SAFA-ICET cambiar mi parte del mundo, para hacer de él un sitio mejor para todos y todas.

Asociación de Vecin@s de El Palo.

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El Plan del Clima para Málaga, un desastre pintado de verde

Por: Pepe Galindo

ALICIA, el plan del clima de Málaga es un puñado de buenas intenciones sin compromisos concretos... es decir un lavado verde para estafar a los ciudadanos.El Plan del Clima 2050 de Málaga se llama ALICIA. Les faltó añadir “en la ciudad de las maravillas” porque está lleno de fantasía y maquillaje verde. El ayuntamiento de la ciudad presenta un documento que recoge los riesgos del municipio de Málaga ante las amenazas climáticas que, como se dice en el informe, “ya están afectando a este territorio”. Sin embargo, el documento está lleno de generalidades y buenos propósitos que servirían para cualquier ciudad que quiera hacer un mediocre maquillaje verde (greenwashing). No todo es negativo, pero en general es un documento muy poco útil para frenar la crisis climática con la contundencia necesaria. Es público y notorio que el PP de Málaga no cree realmente en la crisis climática porque junto con Cs han frustrado la declaración de emergencia climática en Málaga, y existe una bien conocida posición del ayuntamiento contra el medioambiente.

En línea con un informe del Observatorio de la Sostenibilidad se reconoce que las temperaturas están subiendo y que el sur de la península Ibérica está entre las regiones más afectadas. También aumentará la temperatura del mar y disminuirán las lluvias (aunque las sequías periódicas y las precipitaciones extremas son normales, y por tanto esperables, por toda Andalucía). Finalmente, también es muy preocupante la subida del nivel del mar: 11,2 mm. al año desde 1992. Por todo esto, es urgente actuar, pero… ¿cómo?

El informe municipal se estructura en 6 sectores:

1. AGUA, un recurso muy vulnerable ante la crisis climática

La deforestación causa inundaciones. Plantar árboles evita la erosión.Tengamos en cuenta que la mayor demanda se produce en verano (principalmente por el turismo), justo cuando hay menos precipitaciones. Además, la subida de las temperaturas tiene otros efectos, como el aumento de la evapotranspiración, la salinización de aguas subterráneas y el crecimiento de algas en los embalses (eutroficación). Respecto al agua, destacamos estos temas:

  1. ALICIA reconoce “la importante deforestación“, lo cual genera, entre otras cuestiones, “violentas avenidas” en caso de aguaceros torrenciales. La solución es obvia: plantemos árboles. El informe lo dice, pero no dice cómo hacerlo, dónde hacerlo, ni qué se está haciendo, si es que se hace algo.
    • El informe ve la reforestación necesaria “para incrementar los recursos disponibles”. O sea, ven el agua solo como un recurso y los árboles como un medio necesario para conseguir más agua: no se valora la naturaleza por sí misma. El aire limpio o la biodiversidad quedan así en un segundo plano.
    • Además, a pesar de esa bonita intención de reforestar, no se propone ni un solo lugar para reforestar y el documento no hace ni una sola referencia al aprobado Bosque Urbano de Málaga… ¿será porque se aprobó con el voto en contra de PP y Cs?
  2. Se sabe que los cultivos de regadío se llevan la mayor parte del agua (73.6% de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas o DHCMA), por lo que debe frenarse su expansión y favorecerse el riego eficiente. El informe no dice nada de evitar el crecimiento del regadío.
  3. Se sigue manteniendo el discurso del “crecimiento económico” asociado a un turismo depredador de recursos (golf, puertos deportivos…).
  4. Se ha reducido el consumo de agua por habitante gracias a una política de precios para recuperar costes y para penalizar los consumos elevados, así como con medidas de mejora en la gestión y en el estado de las redes. A pesar de esto último, el informe reconoce que no hay datos sobre las pérdidas en la red de agua de Málaga. Los autobuses urbanos se lavan con agua reutilizada, lo que ahorra, según dicen, 16.000 litros al día, lo cual parece excesivo teniendo en cuenta que no es preciso lavar diaria y completamente todos los autobuses.
  5. El informe recomienda plantar especies autóctonas o regar por las noches, pero el propio ayuntamiento lo incumple repetidamente. El colmo es que tras unos años de plantar césped por toda la ciudad, ahora están poniendo césped artificial, lo cual multiplica los microplásticos que acaban en el mar y en nuestra comida (además de otras nefastas consecuencias).
    • El césped artificial tapa la tierra evitando que plantas silvestres puedan germinar, las cuales normalmente no molestan y facilitan la vida a las abejas y otros animales.
    • Deben establecerse áreas libres para plantas silvestres (rotondas, medianas, zonas concretas en parques…). Esta es una medida muy barata que favorece la biodiversidad y la educación ambiental, a la vez que ahorra costes municipales.
  6. El agua en la ciudad de Málaga es de buena calidad. La percepción de los malagueños es que sigue siendo tan mala como a final del siglo pasado, por lo que muchos recurren innecesariamente a beber agua mineral, con las implicaciones ambientales que ello acarrea (contaminación por transporte, plásticos, etc.). No hay planes de fomento del agua del grifo en hogares, ni en bares o restaurantes. Tampoco hay planes para fomentar fuentes de agua públicas, como se está haciendo en otras ciudades como Cádiz o Madrid.
  7. Se han efectuado actuaciones para separar la red de pluviales de la de saneamiento, pero siguen existiendo problemas cuando llueve, pues las depuradoras no pueden depurar todo el agua que les llega, produciéndose forzosamente vertidos indeseables al río y al mar.
  8. Otras medidas que se proponen son muy interesantes, pero falta concreción o son excesivamente futuristas: recoger agua de lluvia, reutilizar aguas residuales regeneradas, reducir la demanda (educando de alguna forma), o usar sistemas de alerta de sequías.
  9. El informe reconoce la contaminación de los ríos por “los vertidos industriales y los productos fertilizantes”, pero ni siquiera plantea exigir mayor control a la autoridad competente ni cualquier otra medida.

2. Medio ambiente y biodiversidad desde la ciudad

Si la ciudad no es habitable para los gorriones, tampoco lo será para las personasEl medio natural es uno de los sectores más vulnerables dado que las actividades humanas han sobrepasado los límites planetarios. Uno de los problemas más dramáticos es la pérdida de biodiversidad que el propio informe reconoce culpando a 7 causas: crecimiento urbanístico (especialmente debido al turismo), infraestructuras (como el AVE, por ejemplo), demanda de recursos, malas políticas rurales (como la PAC), tráfico de especies, crisis climática e incendios forestales.

  1. El informe hace un repaso bastante completo de los impactos negativos que podemos encontrar (extinción de especies, especies invasoras, plagas, migraciones, alteración y desaparición de ecosistemas…). Sin embargo, no plantea soluciones concretas viables. Por ejemplo, denuncia las “barreras físicas de origen antrópico” (como las autovías y otras carreteras), pero en ningún momento propone construir puentes para fauna.
  2. Descienden las poblaciones de muchas especies marinas (caballitos de mar, peces aguja y espinosos). Las causas son la degradación de su hábitat debido al desarrollo costero, la pesca de arrastre y los dragados para la regeneración de playas. A pesar de reconocerlo, el ayuntamiento sigue arrasando zonas costeras (véase Arraijanal), y no dice nada para prohibir o reducir ni la pesca de arrastre, ni la regeneración de playas.
  3. El informe reconoce las pocas zonas verdes que tiene Málaga (7,7 m2/habitante) y expone su deseo de llegar a diez el año que viene y a veinte en 2050. Además, también se reconoce la desigualdad en eso entre distintos barrios. ¿Cómo piensa el ayuntamiento llegar a ese diez el año que viene si su proyecto es rechazar el bosque urbano? Es un misterio.
  4. Se quiere resaltar el “Plan Director del Arbolado de la Ciudad de Málaga”, cuando Málaga se ha hecho famosa por sus arboricidios, repetidos en muchas zonas y durante muchos años. Las quejas ciudadanas se repiten muy frecuentemente por las talas de árboles, por las podas improcedentes (y caras), por los alcorques vacíos o con árboles muertos y porque se tapan los alcorques para no tener que poner un nuevo árbol. En Twitter, “Barrios Abandonados” tiene una triste colección de todos esos hechos y aquí tienes una lista bastante vergonzante.
  5. Valoramos positivamente el programa de educación ambiental de “Málaga, como te quiero”, pero no deja de ser superficial. Por ejemplo, dan charlas para que los niños reciclen adecuadamente, cuando ya sabemos que reciclar no es ecológico. Otro ejemplo: absolutamente nada se ha hecho sobre el Pacto de Milán que la propia ciudad ha firmado y que, sorprendentemente, ni siquiera se cita en el informe ALICIA. ¿Ignora el ayuntamiento la importancia de la alimentación en la crisis climática?
  6. ALICIA propone muchas acciones sin concretar. Por ejemplo, se propone “convertir zonas agrícolas abandonadas y espacios degradados en espacios naturales”, pero no cita ni un solo espacio en esa situación.

3. Sector primario: esencial y amenazado

La agricultura urbana debe ser fomentada por múltiples motivos.El clima es esencial para la agricultura, la ganadería y la pesca. En Málaga, cada vez hay menos empleo en esos sectores.

  1. El informe reconoce que hay riesgo de perder cosechas y abre la posibilidad de encontrar nuevas zonas aptas para ciertos cultivos. Nada se dice de si para cultivar esas nuevas zonas habrá que eliminar zonas naturales.
  2. La reducción de la pesca en 20 años ha sido muy alarmante. El informe culpa de ello a la crisis climática, a la presión demográfica del litoral, a la contaminación con aguas residuales y a la pesca furtiva de inmaduros. Nada dice del daño que hacen los barcos arrastreros destrozando los fondos marinos constantemente, ni de cómo se pretenden resolver todos esos problemas.
  3. Málaga tiene también acuicultura del mejillón, pero el informe no indica ninguno de los graves impactos ambientales de este tipo de actividad.
  4. El municipio de Málaga tiene poca agricultura, centrada en las vegas del Guadalhorce y el Campanillas (cítricos, nísperos, aguacates, hortalizas, caña de azúcar…) y en la cuenca del Guadalmedina (almendros, algarrobos y olivos). Las soluciones que aporta para afrontar la crisis climática son tan interesantes como vagas (educar a agricultores, control de plagas, programar mejor los riegos…). No se dice nada sobre si el regadío está aumentando, ni sobre si hay sobreexplotación o salinización de acuíferos.

4. Medio urbano en Málaga capital

Este es un punto básico en el municipio de Málaga, pero el ayuntamiento da la espalda a aspectos esenciales (cementera, BUM, energía, autoconsumo, transporte sostenible, Pacto de Milán…).

  1. Según este informe, “inundaciones y avenidas son el principal y mayor riesgo” de Málaga. Los muertos por contaminación atmosférica pasan desapercibidos para el ayuntamiento dado que no mueren todos el mismo día. Ante el evidente riesgo de inundaciones el ayuntamiento propone:
    • El “incremento de la superficie verde” y, de nuevo es justo lo contrario de lo que dicen los hechos.
    • La “renaturalización de ríos y arroyos”, pero el Guadalmedina sigue encementado a pesar de diversas propuestas.
    • Instalación de jardines de lluvia, sin aclarar dónde podrían hacerse. Este es otro caso de una buena idea sin auténtica intención de llevarla a cabo.
    • Otras medidas que se proponen son: revisión de normativas urbanísticas y de las pólizas de seguros, hacer estudios de las consecuencias, construir más diques, o regenerar más playas. El ayuntamiento parece ignorar que el aporte artificial de arena a las playas genera daños a los ecosistemas marinos y pérdida de valores económicos (en Málaga la gente cogía coquinas en la playa de la Misericordia, actividad ahora imposible).
  2. El informe habla del efecto “isla de calor” en las ciudades, pero ni una palabra sobre las bondades de los árboles urbanos. Por supuesto, tampoco se dice nada sobre los árboles que Málaga ha perdido sin ninguna explicación, o sobre los grandes árboles talados y sustituidos por pequeños y caros ejemplares (como ocurrió en el Paseo del Parque).
  3. La vulnerabilidad de la zona litoral se reconoce alta, especialmente en la zona oriental “ya que la progresiva urbanización ha reducido sus ya estrechas playas”. Respecto a la zona occidental se indica que es menor pero que “se ha incrementado con la ampliación de los diques del puerto, además de los escasos materiales aportados por un urbanizado Guadalmedina”. Si aprendemos de nuestros errores tenemos que entender que los ríos no tiran agua al mar, que urbanizar muy cerca de la costa es perjudicial para todos, y que los puertos generan conflictos con la naturaleza y con las playas. De nuevo, el ayuntamiento expone los datos teóricos pero sus hechos caminan en la dirección de agravar los problemas.
  4. El informe apenas incluye medidas básicas y clásicas de sostenibilidad urbana. Por ejemplo, instalar energía solar en los edificios municipales y facilitar el autoconsumo solar para todos; e incluso subvencionarlo para casos de pobreza energética como se ha hecho en otros países.
  5. Con el clima de Málaga, no usar el sol para calentar agua (ACS) es sencillamente un crimen, pero tampoco de esto se dice nada en el informe municipal. Mucho menos, por supuesto, se estudian sistemas menos conocidos aunque muy baratos de calefacción solar.

5. Salud: Málaga fomenta la contaminación

Los cruceros y los aviones asfixian las ciudadesEl ayuntamiento prevé que aumente la mortalidad por “las olas de calor, las inundaciones y las enfermedades transmitidas por vectores” (mosquitos…). Además, se afirma que los problemas aumentarán si empeora la calidad del aire (partículas, ozono…).

  1. El ayuntamiento reconoce el riesgo de que se reduzca la producción de alimentos por el cambio climático, pero no incide en las múltiples bondades de los huertos urbanos (entre las que producir alimentos es solo una de ellas).
  2. Habla de “desarrollar modelos urbanos sostenibles, donde prime la escala peatonal”, pero el transporte público en Málaga no está bien organizado, salvo que vayas al centro de la ciudad (colapsado siempre de tráfico e interminables obras).
    • En Málaga los ciudadanos no usan mucho el transporte público porque es caro, mal estructurado y porque la ciudad sigue estando diseñada para el coche.
    • Para agravar más el problema, el ayuntamiento pretende soterrar el tráfico junto al mar, algo que va en contra de su propio informe de riesgos y que demuestra que el desastre climático no lo han entendido de verdad.
    • Hay que instaurar un transporte público urbano gratuito. Aquello que es de interés general no tiene que ser rentable. Por ejemplo, nadie pone en duda que las carreteras sean gratis y nadie habla de que sean rentables, a pesar de los altos costes que suponen. Por otro lado, un buen estudio de rentabilidad debe incluir todos los costes, tanto climáticos como sanitarios (atropellos, ruido, asma…).
    • El informe no hace ni una sola referencia al ruido, un problema grave en Málaga que pretenden ocultarlo al no citarlo. El ruido del tráfico no se controla en absoluto.
  3. Por supuesto, todos apoyamos el “diagnóstico y análisis de la calidad del aire“. Bonitas palabras, pero la realidad es que los vecinos de distintos barrios no paran de quejarse de la contaminación y de la ausencia de mediciones fiables, hasta el punto de haber tenido que comprar sus propios aparatos de medición. El informe hace referencia a las estaciones de medición de la Junta de Andalucía ocultando que están situadas en las zonas menos conflictivas, todas ellas alejadas de la cementera y de los lugares de más tráfico. El ayuntamiento no dispone de ninguna estación para medir la contaminación, pero tiene 40 puntos para medir el tráfico.
    • Algunos contaminantes aumentan según el propio informe. Sospechamos que, ante esto, la acción prevista pueda ser cambiar las estaciones a otras zonas más limpias.
  4. Se reconoce que algunos contaminantes proceden de las cementeras, en general, pero el informe no hace ni una sola referencia a la cementera situada en la ciudad de Málaga, localizada muy cerca de viviendas y colegios. ¿Es un simple olvido o hay una maliciosa intención?
  5. Todo indica que se pretende que cada vez atraquen más cruceros en la ciudad, a pesar de que se sabe que son una importante fuente de contaminantes, como el dióxido de azufre (SO2) o partículas peligrosas (PM10 y PM2.5). Los cruceros contaminan más que todos los coches de Europa.
  6. La estación de Campanillas registra una calidad del aire que “empeora con los años”, pero no se hace referencia a la posible causa (la central térmica de Naturgy) ni a soluciones viables.
  7. El informe examina distintos indicadores (proximidad a transporte público y a zonas verdes, complejidad y compacidad de los barrios, índice de soledad…), resaltando que se pretenden mejorar pero sin decir apenas nada del cómo.
  8. Proponen usar insecticidas para evitar mosquitos, sin mencionar la contaminación que genera ese método y que es, además, indiscriminado (también mata a insectos y aves beneficiosas). El informe ignora que fomentar las aves insectívoras podría ser más inteligente y, sin duda, más ecológico.
  9. También, por supuesto, hablan en general de usar energías renovables, pero ni una palabra dedican al autoconsumo, y a la posibilidad de que el ayuntamiento contrate la electricidad a una empresa 100% renovable. Ni una palabra a reducir el consumo eléctrico en Navidad, o a evitar la desastrosa gestión de las farolas urbanas.

6. Turismo: Actuamos ya o será una muerte anunciada

El turismo en Málaga es insostenibleAunque viendo las políticas de los sucesivos gobiernos nacionales y locales no lo parezca, diversos estudios señalan a España como uno de los países más perjudicados por el cambio climático. La subida del nivel del mar, el retroceso o la pérdida de playas, la escasez hídrica y el cambio de clima, sin duda afectan a las zonas turísticas. Por eso, muchos hoteles están tomando medidas por su cuenta (reciclaje de agua, desalinizadoras, energía solar…). Los turistas vienen a Málaga atraídos por su clima y resulta paradójico que muchos vengan en avión, un medio que, con su elevada contaminación y otros efectos, altera precisamente ese clima que tanto les agrada.

  1. Málaga ha promovido en los últimos años el turismo cultural (museos, monumentos…), lo cual es loable, pero también ha fomentado la llegada de cruceros que contaminan mucho la ciudad como ya se ha dicho. ¿Hasta qué punto compensa arriesgar la salud de los ciudadanos?
  2. Los recursos hídricos son muy importantes en todo el sur peninsular y los turistas consumen más agua que en sus casas según el informe, lo cual nos lleva a que es preciso educar con campañas, pero también incluir la educación ambiental en los colegios.
  3. Málaga tiene su costa altamente urbanizada y el informe resalta el riesgo que ello implica. En vez de respetar las pocas zonas costeras sin urbanizar, el actual alcalde está construyendo en un buen trozo de la costa de Arraijanal, arrasando árboles y plantas autóctonas como ya se ha mencionado.
  4. El ayuntamiento dice que quiere que Málaga sea una smart destination, de turismo sostenible y accesible, sin expulsar por supuesto a la población residente. En cambio, todos los pasos se dan en la dirección contraria, por lo que parece que eso de turismo sostenible lo dicen solo para quedar bien.
  5. El informe recomienda realizar estudios muy variados pero propone pocas acciones concretas y solo menciona algunas genéricas (aislar edificios, plantar árboles, sistemas de ahorro de agua, reutilización de aguas grises…) y se olvida de otras que serían muy deseables, como ya hemos publicado anteriormente.
  6. Otro objetivo del ayuntamiento declarado en el informe es “incrementar la presencia internacional”. Sin embargo, si queremos minimizar la crisis climática hay que evitar que el turismo venga en avión o cruceros por su excesiva contaminación.
    • Puede que se pierdan turistas lejanos, pero deberían primarse los turistas cercanos que ahora se van lejos.
    • El tren AVE es un medio de gran impacto ambiental. Dado que el impacto de la infraestructura está hecho hay que abaratar su precio para hacerlo accesible a un mayor público e intentar resolver sus problemas (como los atropellos de animales). El nombre de AVE solo muestra la ventaja de ese tipo de tren y esconde otros problemas. Por eso, se ha propuesto cambiarle el nombre por AVE-CAMA-ECEFT.

Resumiendo

Málaga no puede pretender la sostenibilidad urbana mientras intenta que vengan más visitantes con medios altamente contaminantes como son los cruceros y los aviones.

El documento es interesante por el tema urgente que trata pero se dedica a copiar datos de otras fuentes, que ni siquiera son datos de Málaga en su mayoría. Además, se proponen pocas acciones directas y, cuando se hace, son tan genéricas que no son realmente prácticas y que podrían servir para cualquier otra ciudad. Para dejar claro a qué nos referimos con eso de “genéricas”, pongamos como ejemplo que el informe recomienda “promover la investigación” sobre el “impacto para los ecosistemas, las especies y sus interrelaciones”, pero no enumera ni una sola acción concreta para conseguirlo, por lo que aunque la intención pueda ser buena, no deja de sospecharse que el objetivo ha sido simplemente quedar bien sin comprometerse a nada sustancial.

Y por si alguien tuviera alguna duda, recientemente el alcalde ha votado en contra de la declaración de emergencia climática en Málaga. Más claro, el agua. Pero cuando no nos quede agua, será tarde para quejarnos al Sr. alcalde y a su partido antiecologista.

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Las inundaciones se pueden evitar pero… ¿cómo?

Por: Pepe Galindo

Las inundaciones son algo típico de todos los años, pero se pueden evitar.Hace más de 40 años, cuando yo era pequeño, mi padre me decía:

¿Ves esa casa? Pues no debería estar ahí. Algún día lloverá fuerte y esa zona se inundará. En España se construye muy mal.

Han pasado más de 40 años y en eso España ha retrocedido. Se ha construido mucho y mal, y lo que estaba mal permanece e incluso se ha reformado. Por si fuera poco, estamos en un contexto de crisis climática grave, que está haciendo que los fenómenos meteorológicos extremos sean más frecuentes. En cada desastre suele decirse que es “lo peor” que ha pasado en 30 ó 50 años. Como si fuera mucho tiempo. Sabemos que volverá a pasar lo mismo, o tal vez, algo peor. Y volverán a decir que es “lo peor” que ha pasado en 30 ó 50 años. ¿Podemos hacer algo para remediarlo?

Según Ecologistas en Acción (EeA), las construcciones en zonas de riesgo están creciendo cada año, lo cual aumenta el riesgo de que haya víctimas mortales. En España, las inundaciones son el desastre natural que más muertes causa, y el urbanismo descontrolado es una de las grandes causas de corrupción, especulación y problemas sociales y ambientales. España ya ha aprobado la Declaración de Emergencia Climática con todos los grupos votando a favor salvo Vox. Eso tiene que materializarse en algo más que palabras.

Las inundaciones por lluvias torrenciales se repiten todos los años en distintas zonas de España. Si no hacemos nada pasarán cada vez más. Evitar tantos desastres está en nuestra mano:

Todos podemos plantar árboles con esta sencilla guía.
Todos podemos plantar árboles con esta sencilla guía.
  1. Plantar árboles. Hablamos tanto de árboles de ribera junto a los cauces, como de árboles en montes cercanos. Los árboles retienen el agua y la tierra, evitan desprendimientos y frenan la velocidad del agua. Plantar árboles es la primera medida del ecologismo, porque sus beneficios son inmensos y los árboles trabajan año tras año gratuitamente. Aquí te ofrecemos una breve guía para plantar árboles.
  2. Detener y eliminar las construcciones en cauces y zonas con riesgo de inundación. Las edificaciones ya construidas hay que desmontarlas si no queremos que el desastre se repita (como hizo Holanda). Limpiar el barro de la zona afectada es una medida necesaria a corto plazo, pero todos sabemos que una zona que se inunda un día, volverá a inundarse antes o después. Hay que estudiar si se le puede dar otra salida al agua.
  3. No “limpiar los cauces”. Los políticos incultos llaman “limpiar” a quitar la vegetación (no las construcciones). Lo que ellos llaman “suciedad”, es el hogar de muchas especies (vegetales y animales). Además, cuanto más “limpio” esté un cauce, mayor será la velocidad del agua y mayores serán los daños producidos.
  4. Estudiar en detalle las subvenciones. El Estado tiene que ayudar a las personas víctimas de catástrofes, pero cuando el problema persiste y no se hace nada para resolverlo hay que plantearse que las subvenciones vayan también para resolver el problema y no solo para paliar los efectos del problema. ¿Habría que buscar y sancionar a los alcaldes y concejales de urbanismo de los desastres que se repiten? ¿Y los que han dado licencias de construcción en zonas claramente contrarias a la ley?
  5. Plan de evacuación de animales: Los animales también sufren las catástrofes. Si nos estamos aprovechando de ellos, es justo que al menos intentemos salvarles la vida. Ya hay propuestas hechas y, por supuesto, los costos finales deben ser asumidos por los propietarios de los animales.
  6. Responder ante la crisis climática. No basta con acciones concretas para un problema concreto. Si miramos el problema con amplitud, veremos que hay muchas acciones que podemos hacer para minimizar estos problemas: fomentar las renovables, dejar de usar el coche privado, reducir nuestras compras en general, comer menos carne y pescado, poner nuestro dinero en banca ética, cambiar nuestra electricidad a una empresa de renovables

La legislación española prohíbe construir en los cauces e incluso obliga a las administraciones a eliminar estas construcciones (artículo 28 del Plan Hidrológico Nacional). ¿Por qué no se cumple la ley y nadie es castigado? Cada inundación supone muchos gastos para el Estado, pero “casi ninguna administración hace nada por corregir esta situación”, según EeA. El Colegio Oficial de Geólogos mantiene algo similar.

Concluyendo, la ley no se cumple ni por aquellos que deben hacerla cumplir. Los desastres se repiten y sabemos lo que tendríamos que hacer. Es obvio que si no hacemos nada, volverá a pasar.

Los eventos meteorológicos extremos de 2019 ya han provocado en el mundo el mayor número de desplazados desde que se tienen registros. Podemos hacer las cosas mejor o podemos hacerlas como hasta ahora y esperar tener suerte. La suerte no solo es cuestión de suerte. La suerte se puede buscar. Está en nuestras manos.

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🌧Holanda ha dado más espacio a los ríos para evitar inundaciones
🌧Se han trasladado casas y familias para evitar desastres y muertes
🇪🇸España ha hecho lo contrario: ¿Quién es el culpable de las muertes que se produzcan?https://t.co/XLxbm8Khhg via @ballenablanca_

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) September 20, 2019

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Sabiduría del agua: lo que las primeras civilizaciones sabían (y nosotros hemos olvidado)

Por: invitadoespecial

Cuando hablamos de civilización y tecnología, solemos pensar en el presente: satélites, inteligencia artificial, rascacielos de cristal, embalses colosales… y sin embargo, cada vez que excavamos el pasado, algo nos hace detenernos.

Una y otra vez, las primeras civilizaciones de la humanidad nos dan una lección de sabiduría que resulta más moderna y más urgente que muchos avances de hoy. Especialmente en algo esencial y sagrado: el agua.

¿Quiénes son los verdaderamente avanzados?

Panorámica de las ruinas de Mesa Verde, en el parque nacional del mismo nombre, Colorado, EEUU.Observamos las antiguas civilizaciones de Caral, Sumeria, Egipto, Harappa, los Olmecas, los Anasazi, los Celtas o los Minoicos y nos enfrentamos a un espejo incómodo pero revelador: fueron pueblos que vivieron en profunda armonía con la naturaleza, frente a una civilización moderna que ha hecho del desequilibrio su norma.

Estas culturas, a pesar de haber surgido en entornos climáticos difíciles (desiertos, selvas, montañas, islas volcánicas…), no impusieron su voluntad sobre la Tierra, sino que aprendieron a escucharla, leerla y fluir con ella.

  • Su gestión del agua no era extractiva, sino ritual y cooperativa: desde los canales sagrados de Caral hasta las cisternas de Dholavira o los pozos urbanos de Harappa, el agua era vista como fuente de vida y equilibrio, no como recurso ilimitado para explotar.
  • Su agricultura era regenerativa, local y sabia: sin monocultivos, sin pesticidas, sin devastación masiva del suelo. Cultivaban con la luna, rotaban los cultivos, respetaban el descanso de la tierra. La productividad no se medía en toneladas, sino en sostenibilidad multigeneracional.
  • Sus construcciones estaban integradas en el paisaje: ciudades de adobe que respiraban con el clima, terrazas que evitaban la erosión, palacios con ventilación natural, drenajes que imitaban el curso del agua. La arquitectura no se alzaba contra la naturaleza, sino que se tejía con ella.

En cambio, la civilización actual es tecnológicamente brillante pero espiritualmente desarraigada; ha olvidado esa danza antigua con el entorno. Nuestra relación con la naturaleza se ha vuelto instrumental, industrial y destructiva:

  • Construimos megaciudades que devoran suelo fértil.
  • Contaminamos ríos y construimos represas sin alma.
  • Industrializamos la agricultura hasta el punto de envenenar la tierra que nos da de comer.
  • Hemos sustituido el calendario solar por el de las bolsas de valores.

¿A qué precio? Todo esto se paga con crisis hídrica, colapso de suelos, pérdida de biodiversidad, enfermedades crónicas, ansiedad colectiva, cambio climático, etc.

Y, sin embargo, esas culturas del pasado —que llamamos «primitivas»— nos dejaron un mapa diferente. Un mapa basado en el equilibrio, la observación, la reverencia y la reciprocidad.

Ellos no hablaron de «desarrollo sostenible». Vivieron sosteniblemente. No necesitaban salvar el planeta, porque nunca lo pusieron en peligro.

El agua: de diosa a mercancía

Para las culturas ancestrales, el agua no era simplemente un recurso. Era vida, madre, deidad, ritmo del mundo.

Desde el Nilo en Egipto hasta los canales de la civilización Caral en Perú, pasando por los pozos de Harappa y los acueductos subterráneos de los Nazca, el agua se entendía como algo que se respeta, se honra y se distribuye con sabiduría.

En cambio, el mundo moderno ha convertido el agua en una mercancía: se compra, se desperdicia, se contamina y se sobreexplota. Hoy, el agua fluye al ritmo del dinero, no del ciclo natural.

¿Más antiguos o más avanzados?

Las culturas de la antigüedad desarrollaron sistemas hidráulicos tan ingeniosos y sostenibles que, muchas veces, superan en eficiencia ecológica a los de nuestra era.
A continuación, veamos algunos de los logros hidráulicos más sorprendentes de la historia antigua.

Egipcios (Egipto, ~3000 a.C.)

  • No represaban el Nilo. Lo seguían, lo escuchaban.
  • Usaban nilómetros para medir las crecidas y planificar cosechas.
  • Sus canales de irrigación respetaban el cauce natural del río.

La ingeniería iba de la mano del cosmos, no en contra de él.

Harappa y Dholavira (India, ~2600 a.C.)

  • Diseñaron ciudades enteras con sistemas de drenaje pluvial subterráneos.
  • Cada casa tenía su propio pozo de agua limpia.
  • Construyeron depósitos escalonados para recolectar agua de lluvia.

¿Moderno? Sí. ¿Contaminante? No. Más de 4000 años antes que los sistemas urbanos actuales.

Minoicos (Creta, ~2000 a.C.)

  • Tenían tuberías presurizadas de cerámica, baños con desagüe y agua corriente.
  • Colectaban agua de lluvia desde los techos hacia cisternas internas.

Su sistema de plomería era más higiénico y ecológico que el de muchas ciudades del siglo XXI.

Nazca (Perú, ~500 d.C.)

  • Crearon los puquios, acueductos en espiral que traían agua subterránea del desierto.
  • No necesitaban bombas ni motores. Solo gravedad, piedra, aire y precisión.

A día de hoy, varios puquios siguen funcionando. ¿Cuánto duran nuestras infraestructuras modernas sin mantenimiento?

Anasazi (EE.UU., ~1000 d.C.)

  • Vivían en el desierto y captaban agua de lluvia en cisternas.
  • Usaban diques de piedra y zanjas para evitar la erosión.
  • Practicaban agricultura de secano sin agotar el suelo.

Con técnicas que hoy llamamos «resiliencia hídrica», vivieron siglos sin colapsar su ecosistema.

¿Qué hacemos hoy? Comparemos

♦ Civilizaciones antiguas:

  • Uso del agua: moderado y cíclico.
  • Infraestructura: adaptada al entorno.
  • Contaminación: casi inexistente.
  • Relación con el agua: sagrada/espiritual.
  • Durabilidad de sistemas: algunos siguen funcionando hoy.
  • Agricultura: rotación, policultivo, respeto a la tierra y su biodiversidad.

♦ Civilización actual:

  • Uso del agua: excesivo y lineal.
  • Infraestructura: invasiva, cara y contaminante.
  • Contaminación: masiva, industrial y continua.
  • Relación con el agua: técnica y comercial.
  • Durabilidad de sistemas: requieren mantenimiento constante.
  • Agricultura: monocultivos con agroquímicos y sobreexplotación de recursos.

La ecología como legado, no como moda

Como decíamos, estas culturas no hablaban de «sostenibilidad». La vivían. No necesitaban tratados climáticos ni cumbres de emergencia, porque sabían —de forma orgánica y colectiva— que si destruyes la fuente, no hay futuro que salvar.

Hoy, a pesar de nuestra tecnología, inteligencia artificial y satélites, hemos olvidado lo más básico:

El agua no se domina, se comprende.
La tierra no se explota, se honra.
El entorno no es recurso, es hogar.

Las civilizaciones antiguas, lejos de ser primitivas, fueron profundamente sofisticadas en su relación con el planeta. Y en ese espejo, vemos más que el pasado: vemos una guía hacia el futuro.

¿Y si el verdadero avance… es volver a recordar?

Quizás no necesitamos inventar tanto como creemos. Tal vez solo debamos escuchar lo que ya sabían los sabios del agua: que el conocimiento verdadero no destruye. Cultiva. Conecta. Cuida.

Margarita Arnal Moscardó
Escritora y novelista espiritual

♦ Relacionado:

invitadoespecial

Panorámica de las ruinas de Mesa Verde, en el parque nacional del mismo nombre, Colorado, EEUU.

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Sabiduría del agua: lo que las primeras civilizaciones sabían (y nosotros hemos olvidado)

Por: invitadoespecial

Cuando hablamos de civilización y tecnología, solemos pensar en el presente: satélites, inteligencia artificial, rascacielos de cristal, embalses colosales… y sin embargo, cada vez que excavamos el pasado, algo nos hace detenernos.

Una y otra vez, las primeras civilizaciones de la humanidad nos dan una lección de sabiduría que resulta más moderna y más urgente que muchos avances de hoy. Especialmente en algo esencial y sagrado: el agua.

¿Quiénes son los verdaderamente avanzados?

Panorámica de las ruinas de Mesa Verde, en el parque nacional del mismo nombre, Colorado, EEUU.Observamos las antiguas civilizaciones de Caral, Sumeria, Egipto, Harappa, los Olmecas, los Anasazi, los Celtas o los Minoicos y nos enfrentamos a un espejo incómodo pero revelador: fueron pueblos que vivieron en profunda armonía con la naturaleza, frente a una civilización moderna que ha hecho del desequilibrio su norma.

Estas culturas, a pesar de haber surgido en entornos climáticos difíciles (desiertos, selvas, montañas, islas volcánicas…), no impusieron su voluntad sobre la Tierra, sino que aprendieron a escucharla, leerla y fluir con ella.

  • Su gestión del agua no era extractiva, sino ritual y cooperativa: desde los canales sagrados de Caral hasta las cisternas de Dholavira o los pozos urbanos de Harappa, el agua era vista como fuente de vida y equilibrio, no como recurso ilimitado para explotar.
  • Su agricultura era regenerativa, local y sabia: sin monocultivos, sin pesticidas, sin devastación masiva del suelo. Cultivaban con la luna, rotaban los cultivos, respetaban el descanso de la tierra. La productividad no se medía en toneladas, sino en sostenibilidad multigeneracional.
  • Sus construcciones estaban integradas en el paisaje: ciudades de adobe que respiraban con el clima, terrazas que evitaban la erosión, palacios con ventilación natural, drenajes que imitaban el curso del agua. La arquitectura no se alzaba contra la naturaleza, sino que se tejía con ella.

En cambio, la civilización actual es tecnológicamente brillante pero espiritualmente desarraigada; ha olvidado esa danza antigua con el entorno. Nuestra relación con la naturaleza se ha vuelto instrumental, industrial y destructiva:

  • Construimos megaciudades que devoran suelo fértil.
  • Contaminamos ríos y construimos represas sin alma.
  • Industrializamos la agricultura hasta el punto de envenenar la tierra que nos da de comer.
  • Hemos sustituido el calendario solar por el de las bolsas de valores.

¿A qué precio? Todo esto se paga con crisis hídrica, colapso de suelos, pérdida de biodiversidad, enfermedades crónicas, ansiedad colectiva, cambio climático, etc.

Y, sin embargo, esas culturas del pasado —que llamamos «primitivas»— nos dejaron un mapa diferente. Un mapa basado en el equilibrio, la observación, la reverencia y la reciprocidad.

Ellos no hablaron de «desarrollo sostenible». Vivieron sosteniblemente. No necesitaban salvar el planeta, porque nunca lo pusieron en peligro.

El agua: de diosa a mercancía

Para las culturas ancestrales, el agua no era simplemente un recurso. Era vida, madre, deidad, ritmo del mundo.

Desde el Nilo en Egipto hasta los canales de la civilización Caral en Perú, pasando por los pozos de Harappa y los acueductos subterráneos de los Nazca, el agua se entendía como algo que se respeta, se honra y se distribuye con sabiduría.

En cambio, el mundo moderno ha convertido el agua en una mercancía: se compra, se desperdicia, se contamina y se sobreexplota. Hoy, el agua fluye al ritmo del dinero, no del ciclo natural.

¿Más antiguos o más avanzados?

Las culturas de la antigüedad desarrollaron sistemas hidráulicos tan ingeniosos y sostenibles que, muchas veces, superan en eficiencia ecológica a los de nuestra era.
A continuación, veamos algunos de los logros hidráulicos más sorprendentes de la historia antigua.

Egipcios (Egipto, ~3000 a.C.)

  • No represaban el Nilo. Lo seguían, lo escuchaban.
  • Usaban nilómetros para medir las crecidas y planificar cosechas.
  • Sus canales de irrigación respetaban el cauce natural del río.

La ingeniería iba de la mano del cosmos, no en contra de él.

Harappa y Dholavira (India, ~2600 a.C.)

  • Diseñaron ciudades enteras con sistemas de drenaje pluvial subterráneos.
  • Cada casa tenía su propio pozo de agua limpia.
  • Construyeron depósitos escalonados para recolectar agua de lluvia.

¿Moderno? Sí. ¿Contaminante? No. Más de 4000 años antes que los sistemas urbanos actuales.

Minoicos (Creta, ~2000 a.C.)

  • Tenían tuberías presurizadas de cerámica, baños con desagüe y agua corriente.
  • Colectaban agua de lluvia desde los techos hacia cisternas internas.

Su sistema de plomería era más higiénico y ecológico que el de muchas ciudades del siglo XXI.

Nazca (Perú, ~500 d.C.)

  • Crearon los puquios, acueductos en espiral que traían agua subterránea del desierto.
  • No necesitaban bombas ni motores. Solo gravedad, piedra, aire y precisión.

A día de hoy, varios puquios siguen funcionando. ¿Cuánto duran nuestras infraestructuras modernas sin mantenimiento?

Anasazi (EE.UU., ~1000 d.C.)

  • Vivían en el desierto y captaban agua de lluvia en cisternas.
  • Usaban diques de piedra y zanjas para evitar la erosión.
  • Practicaban agricultura de secano sin agotar el suelo.

Con técnicas que hoy llamamos «resiliencia hídrica», vivieron siglos sin colapsar su ecosistema.

¿Qué hacemos hoy? Comparemos

♦ Civilizaciones antiguas:

  • Uso del agua: moderado y cíclico.
  • Infraestructura: adaptada al entorno.
  • Contaminación: casi inexistente.
  • Relación con el agua: sagrada/espiritual.
  • Durabilidad de sistemas: algunos siguen funcionando hoy.
  • Agricultura: rotación, policultivo, respeto a la tierra y su biodiversidad.

♦ Civilización actual:

  • Uso del agua: excesivo y lineal.
  • Infraestructura: invasiva, cara y contaminante.
  • Contaminación: masiva, industrial y continua.
  • Relación con el agua: técnica y comercial.
  • Durabilidad de sistemas: requieren mantenimiento constante.
  • Agricultura: monocultivos con agroquímicos y sobreexplotación de recursos.

La ecología como legado, no como moda

Como decíamos, estas culturas no hablaban de «sostenibilidad». La vivían. No necesitaban tratados climáticos ni cumbres de emergencia, porque sabían —de forma orgánica y colectiva— que si destruyes la fuente, no hay futuro que salvar.

Hoy, a pesar de nuestra tecnología, inteligencia artificial y satélites, hemos olvidado lo más básico:

El agua no se domina, se comprende.
La tierra no se explota, se honra.
El entorno no es recurso, es hogar.

Las civilizaciones antiguas, lejos de ser primitivas, fueron profundamente sofisticadas en su relación con el planeta. Y en ese espejo, vemos más que el pasado: vemos una guía hacia el futuro.

¿Y si el verdadero avance… es volver a recordar?

Quizás no necesitamos inventar tanto como creemos. Tal vez solo debamos escuchar lo que ya sabían los sabios del agua: que el conocimiento verdadero no destruye. Cultiva. Conecta. Cuida.

Margarita Arnal Moscardó
Escritora y novelista espiritual

♦ Relacionado:

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EXAMEN: ¿Es tu ciudad sostenible?

Por: Pepe Galindo

¿Qué podemos y debemos hacer los habitantes de las ciudades ante los problemas ambientales que nos amenazan? Estos problemas no son algo lejano, sino que nos afectan directamente. Por ejemplo, el cambio climático está aumentando, el nivel del mar sube más rápido de lo que se pensaba, la contaminación atmosférica nos enferma y nos mata… y entre todos, aunque no de igual manera, arrasamos ecosistemas que sabemos que son valiosos (con autopistas, canteras, minas, puertos, edificios…).

Te invitamos a poner nota a tu ciudad de cero a diez en cada uno de los diez puntos siguientes. Luego calcula la media sumando todos los puntos y dividiendo entre diez. Así podremos ver (más o menos) si tu ciudad es “sostenible”. ¡Empecemos!

¿Cómo serían las ciudades sostenibles?

  1. Ciudades con suficientes parques y árboles, que huyen de las talas y de las podas, que hacen la ciudad bonita y habitable respetando su biodiversidad. Golondrinas, murciélagos o cigüeñas, entre otros, deben ser siempre animales bienvenidos. Debe haber zonas verdes cerca de las viviendas, árboles en sus calles y parques ecológicos. Este tipo de parques priorizan las plantas autóctonas, evitan usar peligrosos fitosanitarios como el glifosato, abonan con compost, incluyen hoteles para bichos y zonas para flora salvaje, entre otras medidas. También deben fomentarse los jardines verticales, los huertos urbanos comunitarios, y las pequeñas parcelas para alquilar.
  1. Ciudades que generan energía renovable distribuida: Debe fomentarse la energía solar, tanto fotovoltaica como para agua caliente (de hecho, calentar agua con el sol es cinco veces más eficiente). Las cubiertas de los edificios son lugares ideales para las energías renovables, pero también para los techos verdes y para los huertos urbanos. También se está extendiendo la generación de electricidad introduciendo pequeñas turbinas en las conducciones de agua, donde sea posible (Portland genera así la electricidad gratis para unos 150 hogares). Las ciudades no deben ser solo consumidoras de energía. ¿Fomentan las administraciones locales todo esto? También podemos incluir en este punto que los ciudadanos, las empresas y las administraciones de la ciudad tengan su contrato en eléctricas que suministran energía renovable 100%.
  1. Ciudades bien diseñadas y cohesionadas: Los barrios deben tener todo lo que la gente necesita (trabajo, compras, ocio, colegios, ambulatorios…). Separar estas zonas nos obliga a usar más el transporte, con la consiguiente pérdida de tiempo y energía. Para evaluar este punto reflexiona con estas preguntas: ¿Puedes ir a los lugares de ocio y hacer la compra básica andando o en bicicleta? ¿Hay barrios en tu ciudad con población envejecida? ¿Hay barrios marginales? ¿Hay mucha desigualdad (diferencias entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres, entre distintas razas…)? ¿Hay gentrificación?Click para leer un interesante resumen de ese libro sobre el
  1. Ciudades con transporte sostenible y que facilitan la vida a los peatones y a los ciclistas:
    • Si la ciudad está bien diseñada, las zonas peatonales serán lugares agradables y los carriles bici serán útiles. Un ejemplo es Pontevedra, un paraíso sin coches, sin ruido y donde se oyen los pájaros.
    • Señalizar la distancia a pie entre sitios emblemáticos y facilitar el alquiler de bicicletas fomentan la sostenibilidad. Pensemos que usar la bicicleta en la ciudad es saludable y, por tanto, ayuda a reducir gastos sanitarios.
    • Facilitar el uso del transporte colectivo: No basta con que el transporte público esté bien diseñado en rutas, sino que para que sea práctico han de cumplirse ciertas condiciones, y la primera es limitar y encarecer el uso del coche privado. Otras condiciones para el transporte público son: ser razonablemente barato, tener la posibilidad de trasbordos gratuitos y de poder montar la bicicleta (aunque sea en el exterior de los autobuses o en vagones específicos).
    • Limitar el uso del coche privado: En Copenhague se usa mucho la bici porque es la forma más cómoda de llegar a todos los sitios y no porque los daneses quieran estar en forma o pasar frío. Está demostrado que cuando el coche no puede usarse para ir a cualquier lugar, la gente toma alternativas y se acostumbra a dejar el coche aparcado. Ya que el coche eléctrico está ganando la batalla, las ciudades también deben instalar electrolineras, pero sin perder el objetivo principal: diseñar la ciudad para bicicletas y peatones (y no para coches).
  1. Ciudades fomentando la economía circular, local y sostenible: No se trata solo de reciclar, sino de fomentar los envases reutilizables, de que los puntos limpios faciliten reutilizar lo que allí llega, así como de establecer mecanismos para que los productos locales, se queden en la región y no tengan que viajar lejos. También es muy necesario que la ciudad convierta en compost sus residuos biodegradables y que sea fácil deshacerse de cosas como el aceite usado o las pilas eléctricas (aunque lo único realmente ecológico es no usar pilas desechables).
  1. Ciudades limpias y sanas: Aquí distinguimos cuatro temas:
    • Limpieza: No se trata de limpiar mucho sino de que los ciudadanos entiendan que es mejor no ensuciar su ciudad. También hay que entender que las hojas de los árboles no son suciedad y que quitarlas con máquinas sopladoras contamina en exceso. Hay tipos de aceras que requieren más gasto en agua y detergentes (por ejemplo, el blanco es peor que el tradicional gris). ¿Hay colillas o plásticos por el suelo? ¿Se depuran bien las aguas residuales?
    • Contaminación: Aquí habría que estudiar si hay industrias contaminantes en la ciudad o demasiado cerca, así cómo si hay medidores públicos con distintos tipos de contaminantes ambientales.
    • Salud: La salud está muy vinculada al lugar donde vives: en nuestra salud influye más nuestro código postal que nuestro código genético. Así, algunas ciudades facilitan el ejercicio de muchas formas: creando lugares apropiados o con sesiones de gimnasia en grupo para todas las edades en sitios públicos. ¿Se fuma en la calle aunque llegue el humo a la gente cercana? ¿Hay excesivo ruido (tráfico, bares…)? ¿Tiene el agua de grifo calidad suficiente?
    • Comida: ¿Qué comida se sirve en los colegios?  ¿Hay restaurantes vegetarianos o veganos por los barrios? ¿Es fácil comprar alimentos ecológicos y de producción local? ¿Resulta más fácil comer una hamburguesa que un plato de legumbres? El Pacto de Milán unió a muchas ciudades con el objetivo de fomentar una alimentación sostenible: reducir el consumo de carne y el despilfarro de alimentos, aumentar los mercados y facilitar los productos frescos, etc.
  1. Ciudades que ahorran electricidad y recursos: Aquí podemos incluir cientos de temas e ideas, como por ejemplo:
    • Antes de poner un semáforo, hay que pensar si una rotonda es mejor (además de mucho más barata).
    • Antes de poner farolas, hay que pensar en cuántas poner, cómo ponerlas y cuándo encenderlas (no como hace Málaga, un ejemplo de contaminación lumínica y despilfarro).
    • Se ahorra dinero contratando la electricidad municipal con alguna empresa de electricidad 100% renovable, o incluso comprándola directamente en el mercado mayorista (el ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid ahorra 400.000 euros al año de esta forma).
    • Ofrecer agua potable usando fuentes públicas y que los restaurantes y comedores ofrezcan agua sin tener que pedirla (ambos son objetivos de la UE y ya es obligatorio, por ley, en muchas partes de España, como Andalucía, Navarra, Baleares…). También podemos incluir aquí si la ciudad tiene planes y conciencia para minimizar el consumo de agua.
    • ¿Hay lugares para reparar lo que se rompe, sea lo que sea (ropa, pequeños electrodomésticos…)? ¿Hay sitios para comprar o intercambiar cosas de segunda mano?
  1. Ciudades que respetan su herencia cultural y natural: ¿Crecen en tu ciudad los restaurantes de “comida rápida despilfarrando envases de un solo uso”? ¿Es fácil encontrar comida fresca y local? ¿Se respetan las playas, los ríos… en definitiva, los monumentos naturales y los artificiales? Por ejemplo, el río Manzanares en Madrid pasó de ser un río medio muerto a ser un río lleno de vida para peces, aves… En contraposición, aunque la desembocadura del Guadalhorce está protegida en Málaga, el ayuntamiento destroza Arraijanal, un reducto de costa natural que aún se mantiene sin cemento.
  1. Ciudades que usan el suelo eficientemente y que no crecen sin medida: No está justificado quitar espacio a la Naturaleza cuando la ciudad tiene muchos pisos vacíos o edificios en ruinas. Hay que evitar que las ciudades crezcan a lo ancho y se pudran por dentro. El ayuntamiento de Málaga, por ejemplo, ha sido acusado de querer despoblar el centro.
  1. Ciudades integradoras, amigas de los extranjeros y de los refugiados: Si nos pusiéramos en la piel del inmigrante y del refugiado, entenderíamos porqué vienen y de qué huyen. Por otra parte, una mala planificación puede generar también ciudades turísticas incómodas para sus habitantes, lo cual produce la llamada “turismofobia“. Las políticas municipales pueden hacer mucho para que la integración sea enriquecedora para todos.

Si tras calcular la nota media entre los puntos anteriores, la nota sale por debajo de 7, debes escribir a tu ayuntamiento mandando este artículo y demandando lo que consideres pertinente. Que lo sepan. También, por favor, pon un comentario con tu ciudad y la nota que ha obtenido.

Nuestra ciudad la hacemos los ciudadanos. No toda la responsabilidad la tienen los ayuntamientos y no olvidemos que ellos hacen lo que los ciudadanos les dejan hacer.

Más información:

🥩Comer carne genera problemas GRAVES.
🥩Muchas ciudades se han propuesto COMER MENOS CARNE.
🥩Se llama Pacto de Milán.
🥩Han firmado Málaga, Bilbao, Córdoba, Madrid, Oviedo, Pamplona, Valencia…
🥩ONCE cosas que puede hacer una ciudad para conseguirlohttps://t.co/Ow61EeuuP5 pic.twitter.com/UpWqVAfEub

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) October 18, 2018

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Demasiadas farolas y mal colocadas: El caso de Málaga (despilfarro y contaminación lumínica)

Por: Pepe Galindo
Málaga: Demasiadas farolas encendidas de día en una calle de poco tránsito.
Málaga: Demasiadas farolas encendidas de día en una calle de poco tránsito.

Diseñar una ciudad no es tarea para políticos, aunque tengan buenas intenciones. Hay que contar con información técnica, especialmente cuando el sentido común es escaso. Ya hemos comentado el caso del diseño de los carriles bici en Málaga, un desastre que, aunque va mejorando con parches, consigue que muchos ciclistas prefieran no usar los carriles bici.

Otro tema, pendiente en muchas ciudades, es estudiar la iluminación urbana y la contaminación lumínica. Pensemos que una de cada tres personas del mundo no ha visto nunca la Vía Láctea por la contaminación lumínica (en EE.UU. son aún menos). En esto también, Málaga es paradigma de lo que no se debe hacer, incumpliendo todos los puntos que se enumeran a continuación (ver galería de fotos más abajo):

  1. Demasiada iluminación: Para ver si hay demasiada iluminación debemos aplicar la “regla del libro“, según la cual decimos que hay demasiada iluminación si de noche podemos leer un libro en la calle con comodidad. Es absurdo iluminar una ciudad para que pueda leerse un libro en todas sus calles a cualquier hora de la noche. Más que absurdo, es innecesario, caro y extremadamente contaminante. El problema se eleva hasta el éxtasis del despilfarro con motivo de la Navidad.
  2. Las farolas son sólo para la noche: Algo que es elemental, pero sin embargo muchas ciudades encienden y apagan mal las farolas. Málaga es un ejemplo extremo pues todo el año se ven farolas encendidas cuando ya ha amanecido y mucho antes de que anochezca.
  3. Las farolas no deben estar encendidas toda la noche: En zonas de poco tránsito no tiene sentido mantener todas las farolas encendidas toda la noche. Apagarlas (aunque fuera la mitad) de 1 a 6 de la madrugada ahorraría muchos megavatios-hora de energía, pero sobre todo ahorraría contaminación y gastos sanitarios.Ejemplos de luminarias urbanas buenas y malas para la contaminación lumínica
  4. Las farolas deben iluminar el suelo: La luz que se lanza al cielo no vuelve y nos impide ver las estrellas, además de ocasionar problemas de insomnio y graves efectos a la fauna. Esa es la contaminación lumínica. El tipo de farola es importante. Así, mientras hay modelos que permiten que la luz escape al cielo y que deberían estar prohibidos, también hay otros tipos de farolas que dirigen bien la luz al suelo, utilizan sólo energía solar o incorporan bombillas LED (que dicen que consumen menos de la mitad que las de sodio, aunque hay que tener en cuenta otras consideraciones).
  5. Poner farolas más altas que los árboles no ilumina el suelo: Puede parecer elemental pero muchos “diseñadores urbanos” no piensan que las farolas deben estar por debajo de los árboles. Gastamos demasiado dinero en iluminar las copas de los árboles (no se pierdan las fotos más abajo).
  6. Las farolas no deben estorbar: Tanto si vas caminando, en silla de ruedas, con un carro de bebé o con el carrito de la compra, una farola no debería estorbar. Si estorba, el fallo es de la persona que decidió colocarla ahí. Observe que las farolas nunca entorpecen el tránsito de coches (los reyes de la ciudad), pero sí estorban en aceras y carriles bici.
  7. ¿De verdad hay que iluminar tanto las circunvalaciones de las ciudades? En las autoescuelas se enseña que los conductores deben adecuar su velocidad a las condiciones existentes (tipo de vía, estado de la calzada, iluminación…). Pagamos demasiado dinero para que los coches puedan correr más de noche.

Luciérnagas, en peligro de extinción por la contaminación lumínicaLa contaminación lumínica es algo poco reconocido por los ayuntamientos, pero generan muchos gastos e inconvenientes. Por ejemplo, las luciérnagas están desapareciendo por la urbanización excesiva.

Algunos cambios hacia lo que necesitamos no dependen de los políticos, sino de la sociedad. Los políticos que emanan de esta sociedad están tan faltos de conciencia como la sociedad que les permite gobernar. Así pues, tenemos que hacer una autocrítica como sociedad, pero también debemos exigir que los políticos se tomen la molestia de intentar hacer las cosas bien, y no hacerlas sin pensar, cosa que queda clara en las siguientes fotos sobre iluminación urbana en Málaga… ¿En tu ciudad se hace mejor? (Déjanos un comentario).

Málaga: Demasiadas farolas encendidas de día en una calle de poco tránsito.
Málaga: Demasiadas farolas encendidas de día en una calle de poco tránsito.
Málaga: Este es el peor tipo de farola, pues la iluminación escapa al cielo más que al suelo.
Málaga: Este es el peor tipo de farola, pues la iluminación escapa al cielo más que al suelo.
Málaga: Una farola por encima de los árboles ilumina sus copas y no el suelo. Una forma clara de perder dinero.
Málaga: Una farola por encima de los árboles ilumina sus copas y no el suelo. Una forma clara de perder dinero.
Málaga: El carril bici es desviado por una farola que podría haberse puesto en otro lugar.
Málaga: El carril bici es desviado por una farola que podría haberse puesto en otro lugar.
Málaga: Despilfarro por iluminación excesiva, con cuatro filas de farolas en una calle de dos carriles y de poco tránsito.
Málaga: Despilfarro por iluminación excesiva, con cuatro filas de farolas en una calle de dos carriles y de poco tránsito.
Málaga: Las farolas iluminando la copa de los árboles son habituales.
Málaga: Las farolas iluminando la copa de los árboles son habituales.
Málaga: Otro tipo de farola poco eficiente (que genera gran contaminación lumínica y gasto energético).
Málaga: Otro tipo de farola poco eficiente (que genera gran contaminación lumínica y gasto energético).
Málaga: Farolas mal situadas y señales de tráfico que estorban el tránsito de peatones (al menos la señal podría ponerse sobre la farola para ahorrar costes y estorbos).
Málaga: Farolas mal situadas y señales de tráfico que estorban el tránsito de peatones (al menos la señal podría ponerse sobre la farola para ahorrar costes y estorbos).
Málaga: La luz de las farolas ilumina las copas de los árboles y no a los peatones.
Málaga: La luz de las farolas ilumina las copas de los árboles y no a los peatones.
Málaga: Cuatro filas de farolas encendidas de día (un ejemplo de despilfarro).
Málaga: Cuatro filas de farolas encendidas de día (un ejemplo de despilfarro).
Málaga: Si amplias la foto se aprecia la excesiva iluminación en zonas poco pobladas y en horario diurno.
Málaga: Si amplias la foto se aprecia la excesiva iluminación en zonas poco pobladas y en horario diurno.
Málaga: Otro ejemplo más de farola situada sobre los árboles, cuando lo que se quiere iluminar está debajo de ellos.
Málaga: Otro ejemplo más de farola situada sobre los árboles, cuando lo que se quiere iluminar está debajo de ellos.

Temas relacionados:

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Listas sobre varios temas ambientales

Por: Pepe Galindo

¿Quién no ha escrito una lista alguna vez? De tareas pendientes, de la compra, para estudiar un examen… Las listas facilitan no olvidarnos de cosas importantes, aunque ser exhaustivos sea, con frecuencia, imposible.

A veces, nuestros artículos incluyen un elenco de hechos —numerados o no— con el que pretendemos dar una visión lo más completa posible del tema a tratar. Aquí os dejamos una lista con algunas de nuestras listas. Queda para ti decidir si sobran o faltan datos. ¡Vamos!

  1. Listas sobre la crisis ambiental y climática:
  2. Incendios de residuos. Nuestra sociedad no ha entendido que reciclar es tan caro que, como norma, a ninguna empresa le sale rentable reciclar de forma limpia. Reducir (la generación de residuos) es algo extremadamente antisistema y, por supuesto, reutilizar (envases, por ejemplo) es caro y trabajoso. ¿Que nos queda? Reciclar NO. Porque reciclar no es rentable. Ecoembes lo sabe muy bien y por eso miente más que recicla. Lo que la industria ha elegido es simular que se recicla, mientras el material para reciclar acaba en el mar, en los ríos o quemados en los cientos de incendios que hay por todo el planeta. En España, el ambientalista Fernando Follos registra los incendios de residuos de todo tipo, desde basureros ilegales hasta centros de reciclaje autorizados. Por nuestra parte, tenemos dos listas distintas de incendios españoles. Los datos asustan, porque demuestran el tamaño de la estafa cuando se habla de «reciclaje». Estas dos listas son:
  3. Barbaridades ambientales del Partido Popular (PP). Este partido político se caracteriza en España por estar en contra de casi todas las medidas ambientales y apoyar sistemáticamente aquello que dañe la naturaleza. Si uno lee un titular de prensa puede pensar —erróneamente— que se trata de algo puntual. Esta lista incorpora noticias desde hace años (antes y después de Rajoy) y todas apuntan a una conclusión evidente: el PP es un partido peligroso para el medioambiente y, por tanto, peligroso para la salud y la vida de toda la biosfera, humanos incluidos.
  4. Turismo. Sobre este asunto hemos elaborado estas curiosas listas:
  5. Sobre la caza y la pesca.
  6. Ciudad y estilos de vida sostenibles:
  7. Energía. Un tema crucial del que recomendamos estas listas:
  8. Alimentación, agroecología y macrogranjas.
  9. Ideas que funcionan para resolver el problema ambiental:
  10. Movilidad sostenible.
  11. GreenWashing.
  12. Respeto animal y su repercusión ambiental.
  13. Biodiversidad y naturaleza.
  14. Nuestras listas de buenas noticias. Al final del primer y segundo semestre de cada año publicamos sendas listas de buenas noticias para los animales y para el medioambiente. Esto sirve para corroborar que, aunque vamos mal, hay formas de hacer las cosas bien; y la conciencia ecoanimalista va calando en la sociedad (sin duda, más lento de lo necesario).
  15. Libros.
    • Lista con libros sintetizados de tematica variada: ecoanimalismo, pedagogía, filosofía, ética, economía, globalización, psicología, espiritualidad…
    • Nuestros libros publicados, para los que las ganancias que el autor obtenga serán dedicadas a organizaciones y proyectos ecoanimalistas.
  16. Mis citas preferidas de grandes personajes. Esta colección de frases célebres te hará pensar, reír… y asentir.

Tener una lista de ideas clave sobre un tema particular nos permite tomar perspectiva, ver el asunto con más contexto y, en definitiva, entender mejor la cuestión. Creemos que estas listas dan una visión bastante amplia de cada asunto y, en conjunto, de algunos de los principales problemas ecoanimalistas actuales. Te agradeceremos que nos lo hagas saber si crees que sobra o falta algún punto en alguna de las listas anteriores, o bien, si te gustaría una nueva lista sobre algún tema particular. Gracias.

♥ Otras cosas útiles:

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