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✇Ecologistas en Acción

Alegría tras seguir viajando a la parte marroquí de la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo

Por: Cádiz
  • Ecologistas en Acción de Cádiz muestra su satisfacción por una nueva edición del viaje que ha organizado a la parte marroquí de la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo, la cual valora muy positivamente.
  • Esta actividad, llevada a cabo la pasada Semana Santa, se viene desarrollando desde la mitad de los años 2000 y tiene como objetivo conocer el Parque Nacional de Talassemtane, núcleo de esta Reserva de la Biosfera en la zona marroquí, y la situación medioambiental del Rif, así como crear lazos de colaboración con entidades sociales de la zona.

Participantes en el viaje de Ecologistas en Acción en el pinsapar del Parque Nacional de Talassemtane en las montañas del Rif en Marruecos. (2-4-2026)

Durante la estancia de medio centenar de participantes, desarrollada del 1 al 5 de abril, se tuvo como base el pueblo de Chaouen, hermanado con Vejer de la Frontera desde hace 26 años, debido a los lazos que une a ambos pueblos en su historia y arquitectura. Eso sí, con la peculiaridad de que Chaouen destaca por el color añil que cubre por completo su medina, lo que lo hace uno de los pueblos más famosas y fotografiadas de Marruecos, pero que guarda muchos secretos que permanecen absolutamente desconocidos para la inmensa mayoría de sus visitantes. Pocos saben que aún sigue siendo una ciudad santa, así como que fue la población donde se asentaron numerosos andalusíes expulsados de la Península Ibérica ante el avance cristiano.

Entre las actividades que se llevaron a cabo, estuvieron los recorridos por el pinsapar de Talassemtane, ya con pequeños restos de nieve, así como por paisajes tan espectaculares como la garganta del Oued Laou. En estos recorridos destacaron los avistamientos muy cercanos de macacos de Berbería. También se tuvo tiempo para mezclarnos en un zoco donde las poblaciones de las montañas del Rif bajan cada sábado para intercambiar todo tipo de productos, en un ambiente muy alejado de otros más turísticos. Además, de nuevo coincidimos con la concentración en solidaridad con el pueblo palestino, la cual tiene lugar cada viernes en la plaza principal de Chaouen frente a su alcazaba y mezquita principal.

Así, pudimos comprobar que, a pesar de su cercanía, el Rif es una de las zonas más desconocidas de Marruecos. En sus laderas se asientan pueblos de extraordinaria arquitectura como Chaouen, y numerosas aldeas que guardan costumbres ancestrales en medio de un paisaje exótico a escasos kilómetros de nuestra tierra.

La cordillera del Rif es un espejo de nuestras Béticas. Son montañas agrestes, con impresionantes cimas y valles que albergan bosques de pinsapos, cedros, encinas, alcornoques, algarrobos, acebuches y araares o sabina mora. El Parque Nacional de Talassemtane es una de las zonas de mayor valor ecológico de la zona marroquí de esta Reserva de la Biosfera. Fue declarado en 2004 con 58.000 hectáreas, una superficie parecida a la del Parque Natural Sierra de Grazalema, espacio natural con el que guarda muchas similitudes, formando ambos espacios protegidos parte de la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo, la única del mundo que abarca dos continentes diferentes unidos por un corredor marino, y que fue declarada por la UNESCO en el año 2006, con una superficie de 907.185 hectáreas. En la zona española, forman parte de esta Reserva de la Biosfera espacios como los Parques Naturales del Estrecho, Los Alcornocales, Sierra de Grazalema, y el Parque Nacional de la Sierra de Las Nieves. En la zona marroquí, también forma parte de esta Reserva de la Biosfera el Parque Natural de Bouhachem. En esta Reserva de la Biosfera se integró la Reserva de la Biosfera Sierra de Grazalema, la primera que se declaró en España, junto a la de Ordesa, en 1977.

Ecologistas en Acción va a seguir trabajando para dar a conocer esta Reserva de la Biosfera compartida entre dos países y dos continentes, y a la que está ajena la población local de ambas orillas. Asimismo, reclama más implicación por parte de la administración de ambos países para contribuir a ello.

Por este programa de divulgación y defensa de la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo, Ecologistas en Acción recibió en 2021 el reconocimiento del Comité Hombre y Biosfera (MaB) de la Unesco. Programa llevado a cabo por Ecologistas en Acción sin ningún tipo de subvención, siendo costeado por los participantes y los fondos propios de la organización.

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La apuesta desquiciada de ASAJA en la provincia

Por: Córdoba

El Decreto 49/2008, de 29 de Julio, por el que se declara la Zona de Especial Conservación (ZEPA) para el Alto Guadiato, fue una obligación impuesta por la Unión Europea (UE) en aplicación de la Directiva 2009/147/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de Noviembre de 2009, relativa a la conservación de las aves silvestres por existir un déficit de espacios protegidos para asegurar la conservación, en concreto, de las aves esteparias. Por tanto, no se trató en su día de un capricho del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía. ASAJA, como agente económico y social debería saber que el Derecho comunitario está para aplicarlo, al igual que el resto de la normativa vigente.

El Decreto anteriormente citado no se puede derogar para eliminar la ZEPA sin una justificación científica, ni reducir la protección sin una base técnica sólida porque el mandato procede de la Unión Europea y no de la propia norma señalada.

La Derogación del mismo sin sustituir la protección sería ilegal en la práctica y tendría, a bien seguro, graves consecuencias para el Reino de España. La Comisión Europea iniciaría un procedimiento por incumplimiento y acabaría en un requerimiento formal, dictamen motivado y demanda ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Y por supuesto y con toda probabilidad, España se enfrentaría a multas millonarias y pagos coercitivos diarios que repercutirían en el presupuesto de la Comunidad Autónoma de Andalucía. No sería la primera vez; ya ha ocurrido por incumplimientos ambientales en materia de agua, residuos, etc.

Un segundo escenario que contentaría inicialmente a los insaciables de ASAJA, sería la sustitución por otra norma equivalente. La Junta de Andalucía podría derogar el Decreto actual y aprobar otro marco normativo distinto, eso sí, manteniendo o mejorando el nivel de la actual ZEPA-ALTO GUADIATO. Por supuesto, la Junta de Andalucía tendría que justificar el cambio ante las autoridades comunitarias.

Un tercer y último escenario sería la reducción de la superficie de la ZEPA actual (altamente improbable de prosperar). Solo sería posible si se demuestra científicamente que no hay valores ambientales o que hubo un error en la designación. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea fue muy claro en su día; NO SE PUEDE REDUCIR UNA ZEPA POR RAZONES ECONÓMICAS.

Llegado a este punto, cabe recordar que el Decreto 429/2008 declara el Alto Guadiato como Zona de Especial Conservación de las Aves (ZEPA), dentro de la Red Natura 2000 sobre la base de tres ideas clave:

• Conservación de las aves esteparias.
• Mantenimiento de sistemas agrícolas tradicionales como base del hábitat.
• Compatibilización entre actividad económica y conservación.

El Decreto cita una serie de beneficios para la actividad agrícola y ganadera (dentro de la ZEPA).
– Apoyo económico y ayudas públicas para las explotaciones situadas dentro de la ZEPA. Como resultado se produce una teórica ventaja económica estructural condicionada.
– Revalorización del producto cultivado en el espacio natural protegido. Sirva de ejemplo el producto “Los Pistachos Premiun Ecológicos. Pistachos GUADIATO”, que recientemente obtuvieron la marca “PARQUE NATURAL” y se comercializa como producto cultivado dentro de la ZEPA. Estos detalles se le olvida a ASAJA.

Dicho lo cual, debemos de denunciar que la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía no ha apostado por diferenciar en positivo este espacio protegido con ayudas públicas adaptadas a los agricultores y ganaderos que desarrollan su actividad dentro de la ZEPA, a diferencia de otras CCAA que sí han realizado sus obligaciones, como Castilla-La Mancha.

Y en cuanto al manejo agrícola se puede afirmar con rotundidad que en la actualidad y debido a la injustificable inoperatividad de la Consejería de Agricultura, no existen diferencias de manejo entre las explotaciones agrarias situadas dentro de la ZEPA y fuera de ésta. Por tanto, ASAJA vuelve a delirar, por decirlo suavemente. Es más, en la actualidad se puede observar sobre el terreno centenares de hectáreas en barbecho dentro de la ZEPA tratadas con herbicida de forma más intensa que en algunas de las fincas fuera del ENP.

Para evitar manipulaciones malintencionadas y por un principio de justicia y responsabilidad social, la conservación, en este caso, de las aves esteparias de esta zona de la provincia cordobesa, no puede recaer solo en los agricultores y ganaderos. Se requiere con absoluta URGENCIA, un apoyo decidido y determinante de la Junta de Andalucía.

FEDERACIÓN DE ECOLOGISTAS EN ACCIÓN DE CÓRDOBA

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Progreso tecnológico y felicidad

Por: invitadoespecial

«Habría que preguntarse por qué esas tribus pérdidas que viven prácticamente cómo lo hacían en el Paleolítico, son infinitamente más felices y sanas que las denominadas sociedades avanzadas con toda la tecnología y las comodidades a su alcance».
Félix Rodríguez de la Fuente.

La búsqueda de la felicidad se ha convertido en uno de los grandes relatos de la sociedad contemporánea. Se nos repite con insistencia que el progreso material, el desarrollo tecnológico y el crecimiento económico constituyen el camino natural hacia una vida más plena. Sin embargo, a medida que las sociedades avanzadas se transforman y la tecnología ocupa un lugar cada vez más central en la vida cotidiana, surge una pregunta que merece una reflexión profunda:

¿Hasta qué punto ese progreso nos acerca realmente a la felicidad?

En muchas regiones del mundo desarrollado la vida transcurre hoy casi por completo en entornos urbanos. Ciudades densamente pobladas, ritmos de trabajo acelerados y una creciente digitalización han configurado una forma de vida profundamente distinta de la que acompañó a la humanidad durante la mayor parte de su historia. En este nuevo escenario, la naturaleza ha pasado a ocupar un lugar marginal. Para millones de personas el contacto con el entorno natural se reduce a espacios verdes fragmentados o a experiencias ocasionales durante el tiempo libre.

Esta transformación no es únicamente paisajística. La distancia creciente entre el ser humano y su entorno natural implica también una ruptura cultural y emocional con los procesos ecológicos de los que dependemos. Durante milenios, la vida humana estuvo integrada en los ritmos del territorio: las estaciones, los ciclos del agua, la presencia de fauna y la dinámica de los ecosistemas formaban parte del horizonte cotidiano. Hoy, sin embargo, una parte significativa de la población vive prácticamente ajena a estos procesos.

La desconexión con la naturaleza no es un fenómeno trivial. Numerosos estudios científicos han señalado que el contacto regular con entornos naturales tiene efectos positivos sobre la salud física y mental. La exposición a paisajes naturales reduce el estrés, mejora la capacidad de concentración y favorece el bienestar psicológico. Por el contrario, la vida en entornos excesivamente artificiales puede contribuir a aumentar la ansiedad, la fatiga mental y la sensación de alienación.

Este contraste plantea una cuestión fundamental: si el progreso tecnológico ha mejorado de manera indiscutible muchos aspectos de la vida humana, ¿por qué persiste una sensación generalizada de insatisfacción en muchas sociedades desarrolladas? La respuesta probablemente no se encuentra en un rechazo al progreso, sino en la forma en que ese progreso ha sido concebido. Durante décadas se ha asumido que el bienestar humano depende principalmente de la acumulación de bienes materiales y de la expansión tecnológica. Sin embargo, esta visión ignora dimensiones esenciales de la experiencia humana.

En este contexto adquieren especial relevancia las reflexiones de figuras como Félix Rodríguez de la Fuente, que dedicó buena parte de su vida a recordar la profunda relación entre el ser humano y el mundo natural. Para él, la naturaleza no era simplemente un escenario exterior ni un recurso utilitario, sino el marco fundamental de nuestra existencia. Sus palabras siguen invitando a replantear una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿qué es realmente lo que valoramos cuando hablamos de felicidad?

La respuesta no puede encontrarse únicamente en indicadores de crecimiento o en avances tecnológicos. La felicidad humana parece estar ligada a elementos más complejos y menos cuantificables: el sentido de pertenencia, la relación con los demás, la experiencia del paisaje y la conexión con los procesos naturales que sostienen la vida. Estos factores no pueden sustituirse mediante innovaciones técnicas ni mediante el aumento indefinido del consumo.

No confundamos felicidad con comodidad

La cuestión, por tanto, no consiste en oponer tecnología y naturaleza como si fueran realidades incompatibles. El desafío de nuestro tiempo es encontrar una forma de convivencia entre ambas que no implique sacrificar el vínculo con el mundo natural. La tecnología puede contribuir a mejorar la calidad de vida, pero debe integrarse dentro de una visión que reconozca los límites ecológicos y la importancia de mantener una relación equilibrada con el entorno.

Esta búsqueda de equilibrio es, en última instancia, una cuestión cultural. Implica revisar las prioridades de la sociedad y preguntarse qué entendemos por progreso. Si el desarrollo tecnológico conduce a una vida cada vez más desconectada de la naturaleza, es legítimo cuestionar si ese modelo responde realmente a las necesidades profundas del ser humano.

Tal vez la verdadera reflexión no consista en preguntarnos cómo alcanzar la felicidad mediante nuevos avances, sino en recordar aquello que siempre ha formado parte de la experiencia humana: la relación con el territorio, el contacto con la vida silvestre, la percepción del paso de las estaciones y la conciencia de pertenecer a un mundo natural que trasciende nuestras propias construcciones.

En un tiempo marcado por la aceleración y la innovación constante, recuperar esa perspectiva puede ser un acto de lucidez. La tecnología seguirá avanzando, pero la pregunta fundamental permanece abierta: si el progreso nos aleja cada vez más de la naturaleza, ¿estamos realmente avanzando hacia una vida más feliz o simplemente hacia una forma distinta de vivir más lejos de aquello que nos hacía sentir parte del mundo?

David Orgaz Barreno
Bloguero en Voces de la tierra sagrada

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✇Ecologistas en Acción

O Parlamento galego admite a trámite a primeira proposición de lei a nivel mundial para protexer ecosistemas en restauración

Por: Galiza
  • Unha Iniciativa Lexislativa Popular propón crear a figura de Áreas de Restauración Ecolóxica para recuperar ecosistemas degradados
  • A proposta de lei rexistrada no Parlamento busca crear dunha ferramenta legal específica para restaurar a natureza e evitar a degradación dos espazos recuperados
  • A Comisión promotora está integrada por representantes de organizacións ambientalistas e comunidades de montes e precisará recoller 10.000 sinaturas

A Mesa do Parlamento galego admitiu hoxe a trámite unha Iniciativa Lexislativa Popular (ILP) para crear unha nova figura legal de protección ambiental: as Áreas de Restauración Ecolóxica. A proposta pretende establecer un marco xurídico específico para impulsar a recuperación de ecosistemas degradados e garantir que os espazos restaurados conten cun réxime de protección que evite a súa deterioración no futuro.
Trátase da primeira vez a nivel mundial que se propón unha nova categoría de espazo protexido orientada especificamente á recuperación funcional de ecosistemas degradados. Se a proposta é aprobada, cada unha destas áreas contará cun Plan de Restauración Ecolóxica vinculante, no que se definan os obxectivos ambientais, as actuacións necesarias, os indicadores de seguimento e o réxime de usos permitidos ou limitados.

A Comisión Promotora, que integra representantes de diversos colectivos ambientalistas e veciñais, sinala que unha parte significativa dos ecosistemas galegos —terrestres, fluviais, costeiros e mariños— sofre procesos de degradación provocados por factores como a transformación do territorio, os incendios recorrentes, o abandono de prácticas tradicionais, as alteracións hidromorfolóxicas ou os efectos do cambio climático. Neste contexto, consideran que a conservación dos espazos mellor preservados, sendo fundamental, non é suficiente para frear a perda de biodiversidade.
De feito, o novo Regulamento europeo de restauración da natureza establece o obxectivo de restaurar polo menos o 20 % das áreas terrestres e mariñas da Unión Europea antes de 2030, polo que os promotores consideran necesario contar cun instrumento legal propio que permita aplicar estas políticas de forma eficaz e adaptada á realidade territorial galega. A Comisión aspira a que a lei marque un fito no contexto da Década das Nacións Unidas para a Restauración dos Ecosistemas, que finaliza en 2030.

A proposta tamén aposta pola participación social na restauración da natureza. A iniciativa permitiría que a declaración destas áreas puidese partir non só da Administración autonómica, senón tamén das entidades locais, das persoas propietarias dos terreos, das comunidades de montes veciñais en man común, das entidades de custodia do territorio ou das confrarías de pescadores e pescadoras no ámbito mariño.
Ademais, o texto prevé mecanismos para facilitar a posta en marcha destes proxectos, como a prioridade no acceso a fondos públicos destinados á restauración ecolóxica, á conservación da biodiversidade ou á adaptación ao cambio climático, así como incentivos fiscais asociados á adquisición de terreos ou ás doazóns destinadas á restauración ambiental.
A proposta conta co respaldo de numerosas entidades ambientalistas e conservacionistas (Asociación Galega de Custodia do Territorio, Asociación para a

Defensa Ecolóxica de Galiza, Asociación Senda Nova, Ecoloxistas en Acción, Fundación Montescola, Fundación Naiterra, Greenpeace e Verdegaia) así como de varias comunidades de montes veciñais en man común integradas na Rede de áreas conservadas por comunidades locais.
Logo da admisión a trámite por parte da Mesa do Parlamento, a proposta deberá ser validada pola Xunta Electoral antes de que comece o proceso de recollida das 10.000 sinaturas necesarias para que o pleno do Parlamento chegue a debater a proposta. A Comisión Promotora anima a toda a cidadanía a participar neste proceso para mostrar o apoio social transversal á restauración da natureza.

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Progreso tecnológico y felicidad

Por: invitadoespecial

«Habría que preguntarse por qué esas tribus pérdidas que viven prácticamente cómo lo hacían en el Paleolítico, son infinitamente más felices y sanas que las denominadas sociedades avanzadas con toda la tecnología y las comodidades a su alcance».
Félix Rodríguez de la Fuente.

La búsqueda de la felicidad se ha convertido en uno de los grandes relatos de la sociedad contemporánea. Se nos repite con insistencia que el progreso material, el desarrollo tecnológico y el crecimiento económico constituyen el camino natural hacia una vida más plena. Sin embargo, a medida que las sociedades avanzadas se transforman y la tecnología ocupa un lugar cada vez más central en la vida cotidiana, surge una pregunta que merece una reflexión profunda:

¿Hasta qué punto ese progreso nos acerca realmente a la felicidad?

En muchas regiones del mundo desarrollado la vida transcurre hoy casi por completo en entornos urbanos. Ciudades densamente pobladas, ritmos de trabajo acelerados y una creciente digitalización han configurado una forma de vida profundamente distinta de la que acompañó a la humanidad durante la mayor parte de su historia. En este nuevo escenario, la naturaleza ha pasado a ocupar un lugar marginal. Para millones de personas el contacto con el entorno natural se reduce a espacios verdes fragmentados o a experiencias ocasionales durante el tiempo libre.

Esta transformación no es únicamente paisajística. La distancia creciente entre el ser humano y su entorno natural implica también una ruptura cultural y emocional con los procesos ecológicos de los que dependemos. Durante milenios, la vida humana estuvo integrada en los ritmos del territorio: las estaciones, los ciclos del agua, la presencia de fauna y la dinámica de los ecosistemas formaban parte del horizonte cotidiano. Hoy, sin embargo, una parte significativa de la población vive prácticamente ajena a estos procesos.

La desconexión con la naturaleza no es un fenómeno trivial. Numerosos estudios científicos han señalado que el contacto regular con entornos naturales tiene efectos positivos sobre la salud física y mental. La exposición a paisajes naturales reduce el estrés, mejora la capacidad de concentración y favorece el bienestar psicológico. Por el contrario, la vida en entornos excesivamente artificiales puede contribuir a aumentar la ansiedad, la fatiga mental y la sensación de alienación.

Este contraste plantea una cuestión fundamental: si el progreso tecnológico ha mejorado de manera indiscutible muchos aspectos de la vida humana, ¿por qué persiste una sensación generalizada de insatisfacción en muchas sociedades desarrolladas? La respuesta probablemente no se encuentra en un rechazo al progreso, sino en la forma en que ese progreso ha sido concebido. Durante décadas se ha asumido que el bienestar humano depende principalmente de la acumulación de bienes materiales y de la expansión tecnológica. Sin embargo, esta visión ignora dimensiones esenciales de la experiencia humana.

En este contexto adquieren especial relevancia las reflexiones de figuras como Félix Rodríguez de la Fuente, que dedicó buena parte de su vida a recordar la profunda relación entre el ser humano y el mundo natural. Para él, la naturaleza no era simplemente un escenario exterior ni un recurso utilitario, sino el marco fundamental de nuestra existencia. Sus palabras siguen invitando a replantear una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿qué es realmente lo que valoramos cuando hablamos de felicidad?

La respuesta no puede encontrarse únicamente en indicadores de crecimiento o en avances tecnológicos. La felicidad humana parece estar ligada a elementos más complejos y menos cuantificables: el sentido de pertenencia, la relación con los demás, la experiencia del paisaje y la conexión con los procesos naturales que sostienen la vida. Estos factores no pueden sustituirse mediante innovaciones técnicas ni mediante el aumento indefinido del consumo.

No confundamos felicidad con comodidad

La cuestión, por tanto, no consiste en oponer tecnología y naturaleza como si fueran realidades incompatibles. El desafío de nuestro tiempo es encontrar una forma de convivencia entre ambas que no implique sacrificar el vínculo con el mundo natural. La tecnología puede contribuir a mejorar la calidad de vida, pero debe integrarse dentro de una visión que reconozca los límites ecológicos y la importancia de mantener una relación equilibrada con el entorno.

Esta búsqueda de equilibrio es, en última instancia, una cuestión cultural. Implica revisar las prioridades de la sociedad y preguntarse qué entendemos por progreso. Si el desarrollo tecnológico conduce a una vida cada vez más desconectada de la naturaleza, es legítimo cuestionar si ese modelo responde realmente a las necesidades profundas del ser humano.

Tal vez la verdadera reflexión no consista en preguntarnos cómo alcanzar la felicidad mediante nuevos avances, sino en recordar aquello que siempre ha formado parte de la experiencia humana: la relación con el territorio, el contacto con la vida silvestre, la percepción del paso de las estaciones y la conciencia de pertenecer a un mundo natural que trasciende nuestras propias construcciones.

En un tiempo marcado por la aceleración y la innovación constante, recuperar esa perspectiva puede ser un acto de lucidez. La tecnología seguirá avanzando, pero la pregunta fundamental permanece abierta: si el progreso nos aleja cada vez más de la naturaleza, ¿estamos realmente avanzando hacia una vida más feliz o simplemente hacia una forma distinta de vivir más lejos de aquello que nos hacía sentir parte del mundo?

David Orgaz Barreno
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Por un Monte Público en la Serrezuela de Don Benito

Por: Extremadura

Ecologistas en acción de Extremadura pide públicamente al ayuntamiento de Don Benito que rectifique su intención de vender la finca La Serrezuela y que sea declarada como monte de utilidad pública, para que así este patrimonio público se conserve para las generaciones futuras.

La finca fue adquirida en 2008 por 2.091.271 euros y cuenta con una superficie próxima a las 318 hectáreas. Según parece el equipo de gobierno ha optado por segregarla en dos parcelas: una de 41 hectáreas, en la que se encuentra el albergue municipal y que seguirá siendo de titularidad pública, y otra de 278 hectáreas, que saldrá a concurso, una zona de gran valor ambiental.

De hecho, la Serrezuela se encuentra en zona de la red natura, en el ZEC de la Serena y la ZEPA de la Serena y Sierras Periféricas, siendo zona lincera. De hecho, esta finca ha tenido un papel activo en la recuperación de la especie en Extremadura. Ya que fue punto de liberación: En febrero de 2018, se liberaron en esta finca municipal dos ejemplares (macho y hembra, llamados Osiris y Oriel) como parte del proyecto LIFE+Iberlince. La finca se encuentra dentro del área de influencia del núcleo del río Ortiga, que en el censo de 2024 contabilizó 39 ejemplares, incluyendo 10 hembras reproductoras y 14 cachorros. Actualmente, el lince utiliza este espacio como corredor ecológico y zona de asentamiento gracias a la abundancia de bosque mediterráneo, dehesas de encinas, matorral y pastizales.

También presenta un valor arqueológico y simbólico: En el entorno existe el denominado “Abrigo del Lince”, un lugar con pinturas rupestres que recibió ese nombre precisamente tras la suelta de linces en las proximidades de la finca.

Por todo esto Ecologistas en Acción cree que es un error su venta, ya que el albergue y el resto de las instalaciones son un todo junto al resto de la finca para potenciar un desarrollo turístico rural y ambiental. Un patrimonio agroforestal, actualmente de propiedad pública y que debería mantenerse para las futuras generaciones como monte de utilidad pública realizando convenios con la Junta de Extremadura. Así, en último caso creen que podría ser la junta de Extremadura a través de la Consejería de Gestión Forestal y Mundo Rural, o la Dirección General de Biodiversidad la que debiera quedarse con la propiedad de esta finca para gestionarla con el resto de los montes de utilidad pública presentes en la zona de la Serena.

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Diputación y Ayuntamiento de Lucena destrozan parte de la Sierra de Aras

Por: Córdoba

  • Diputación de Córdoba y Ayuntamiento de Lucena destrozan parte de la Sierra de Aras.
  • Desde la Federación Provincial de Ecologistas en Acción de Córdoba denunciamos las recientes y actuales obras de adecuación de la carretera de la Sierra de Aras que están destrozando parte del arbolado.

Tanto por parte de la Diputación de Córdoba, que financia y ejecuta la obra, y el Ayuntamiento, que participa como ente puramente de cortesía y sin ninguna preocupación por la supervisión de dicha obra, están siendo cómplices de un despropósito medioambiental y urbanístico de elevada índole.
Se está cometiendo una agresión al medio natural de nuestra Sierra de gran calado. No solo por la gran cantidad empleada de base de hormigón que rompe la armonía con el medio natural, también el destrozo de árboles no dañados, la eliminación de alcorques y la no creación de nuevos para favorecer un itinerario con arbolado y garantía de sombra en el futuro. Además, se ha eliminado gran cantidad de matorrales y vegetación autóctona para construir taludes de sustentación del itinerario de hormigón.
Pero el hecho más grave desde el punto de vista de la responsabilidad administrativa por parte de Diputación y Ayuntamiento ha llegado con la destrucción de parte de encinas que se sitúan en la margen derecha de la bajada del santuario, un destrozo que rompe con el compromiso de sostenibilidad que anunciaron Salvador Fuentes como presidente de la Diputación y Aurelio Fernández como alcalde de Lucena. El Sr Salvador Fuentes dijo en declaraciones, el mes de Julio del pasado 2025, que “dicha obra estaba muy bien planteada y que daba una solución sostenible y natural”.
El destrozo realizado con la flora y arbolado autóctono, además de la agresión paisajística del enorme itinerario hormigonado que para nada sintoniza con el entorno natural; se suma una ejecución errática, incontrolada y no supervisada, que conozcamos por el Ayuntamiento, ni por el servicio de protección de la naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) o Agentes de Medio Ambiente de la de la Junta de Andalucía. Exigimos explicaciones tanto a los responsables de Diputación y del Ayuntamiento, además pedimos que se realice una poda exhaustiva y adecuada de las encinas y especies arbóreas dañadas para evitar una posible afección por especies xilófagas y penetrantes que puedan dañar al resto de especies del entorno natural.

Han sido varios los ejemplares de Encinas (Quercus ilex) afectados, los cuales han ido eliminando o partiendo ramas con maquinaria pesada en lugar de podar las ramas que interferían con el trazado o ejecución de la obra. Incumpliendo las obligaciones establecidas en la Orden de 26 de septiembre de 1988 y las recomendaciones dadas por La Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente de la Junta de Andalucía:

– En primer lugar solicitar autorización administrativa previa ante la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

– La fecha límite recomendada para la poda de encinas se establece entre noviembre y finales de febrero.

– No se permite cortar las ramas principales y no se debe afectar a más de un tercio del follaje total del árbol.

– No se deben podar ramas con un diámetro superior a los 20 centímetros.

– Están prohibidos los desgarros; los cortes deben ser limpios y realizados con herramientas adecuadas (motosierras, hachas o tijeras)

– La poda debe realizarla personal cualificado.

– Los restos de poda deben ser retirados o triturados para evitar incendios y plagas.

Ante todo ello exigimos la paralización de todas las obras y una revisión y planificación adecuada, que garantice la supervivencia de la vegetación autóctona y el uso controlado del hormigón en el medio natural.

Federación de Ecologistas en Acción de Córdoba Provincia

 

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Natura Lehengoratzeko Aliantza sortu da Espainan, berreskuratze ekologikoa agenda publikoaren erdigunean jartzeko

Por: Ecologistas en Acción
  • Hogeita hamar erakunde sozial eta ekologista inguruk aliantza estatala bultzatzen dute naturaren lehengoratzea krisi ekologiko eta klimatikoari egiturazko erantzun gisa indartzeko eta Lehenegoratze Plan Nazional handinahi bat sustatzeko.
  • Natura Lehengoratzeari buruzko Europako Erregelamenduak hondatutako ekosistemen % 20 gutxienez 2030a baino lehen berreskuratzera behartzen du; Espainiako Estatuak 2026ko abuztua baino lehen onartu beharko du bere Leheneratze Plan Nazionala.
  • Aliantza berriak dekalogo bat abiarazi du, berrezarpena estatu-politika estruktural bihurtzeko lehentasunak finkatzen dituena.

Basa Bizitzaren Munduko Eguna dela eta, 30 bat gizarte- eta ingurumen-erakundek Natura Lehengoratzeko Aliantza aurkeztu dute, krisi klimatikoari, kutsadurari eta biodibertsitatearen galerari aurre egiteko une erabakigarrian. Koalizio hau asmo handiko helburu batekin sortu da: leheneratze ekologikoa Espainiako politika publikoen erdigunean kokatzea, eta gaur dekalogo bat plazaratuko du hori lortzeko eta Lehengoratze Plan Nazionalean inplementatzeko proposamen nagusiak jasotzen dituena. Natura Berrezartzeko Aliantza berri honen aurkezpena funtsezko testuinguru nazional eta europar batean gertatzen da. Natura Lehengoratzeari buruzko Europako Erregelamendua 2024an onartu zen, eta, horren arabera, estatu kideek gutxienez lehorreko eta itsasoko eremuen % 20 berrezarri behar dituzte 2030a baino lehen, bai eta degradatutako ekosistema guztiak 2050a baino lehen berreskuratzeko bidean aurrera egin ere. Espainian, MITECOk bidalitako datuen arabera, habitaten % 9 soilik dago egoera onean. Arau hori aplikatuz, Espainiak 2026ko abuztuaren amaiera baino lehen onartu beharko du bere Zaharberritze Plan Nazionala. Aliantza berrirako, egutegi horrek epe estrategiko bihurtzen ditu datozen hilabeteak. Erakunde sustatzaileek defendatzen dute lehengoratzea ezin dela proiektu isolatuetara edo konpentsazio-neurrietara mugatu; aitzitik, egiturazko eta zeharkako politika gisa jorratu behar da. Izan ere, kontua ez da degradazioa makillatzea edo inpaktu berriak justifikatzea, baizik eta kaltetutako ekosistemen funtzio eta prozesu ekologikoak berreskuratzea eta hondatzen dituzten presioak ezabatzea.

Koalizioak azpimarratu du lehengoratzeak krisi ekologikoaren arrazoi sakonen gainean jardutea dakarrela. Horrek esan nahi du zorrotz aplikatu behar dela ez hondatzeko printzipioa, oraindik egoera onean dauden espazioak babestu behar direla eta “lehengoratze” etiketa kontserbazio-helburuekin bateraezinak diren jarduerak legitimatzeko erabiltzea saihestu behar dela.

Muturreko fenomeno klimatologikoek, elikadura-segurtasunik ezak, ur gezaren eskasiak eta gaixotasunen hedapenak markatutako testuinguru batean, aliantzak gogorarazten du ekosistema osasuntsuak funtsezkoak direla osasunerako, segurtasunerako, ekonomiarako eta ongizaterako. Horregatik, erronka ez da teknikoa bakarrik, politikoa eta kulturala ere bada.

Halaber, aliantzak nabarmentzen du zaharberritzeak kalitatezko enplegu berdearen eta landa-ingurunea biziberritzeko motor gisa duen ahalmena. Ildo horretan, ingurumenaren degradazioaren ondoriozko gizarte- eta lan-inpaktuak aztertzea eta bidezko trantsizio-prozesuak bermatzea eskatzen du, ekosistemetan eragin negatiboak dituzten jarduerekin lotutako langileei benetako alternatibak eskaintzeko.

Aliantzak honako lehentasun hauek ditu:

  • Asmo handiko Lehengoratze Plan Nazionala bultzatzea, 2024/1991 (EB) Araudiarekin koherentea, ebidentzia zientifiko onenean eta inpaktuen ezabaketa eraginkorrean oinarritua.
  • Berrezarpena integratzea sektore-politiketan eta lurralde- eta itsas-plangintzan, estatu-esparruak tokiko errealitateekin lotuz.
  • Lehengoratze ekologikoaren kultura sustatzea, sentsibilizazioaren, ingurumen-hezkuntzaren eta ezagutza partekatua sortzearen bidez.
  • Ingurumenaren degradazioa sustatzen duten subsidioak ezabatzea eta baliabide publikoak berreskuratze ekologikoaren helburuekin bateragarriak diren jardueretara bideratzea.
  • Narriadurarik ezaren printzipioa bermatzea, ekosistemetan hobekuntza iraunkorrak ziurtatzeko ezinbesteko baldintza gisa.

Datozen hilabeteetan, aliantzak ahaleginak egingo ditu Lehengoratze Plan Nazionalaren prestaketan eragiteko eta proposamen zehatzak garatzeko, tokian bertan benetako jarduerak egin ahal izateko.

Abian jarrita, erakunde bultzatzaileek Espainian leheneratze ekologikoaren kultura sendotu nahi dute, belaunaldien arteko erantzukizunean eta natura berreskuratzea egungo eta etorkizuneko ongizaterako ezinbesteko baldintza dela uste izatean oinarrituta.

BirdLife Europe and Central Asia, European Environmental Bureau (EEB) – sare horretako kide da Ecologistas en Acciónn – eta WWF erakundeek Europako Restore Nature aliantza oasatzen dute. Aliantza horrek bost urte daramatza beste erakunde batzuekin batera lanean, hala nola Oceana eta Friends of the Earth, Natura Lehengoratzeko Erregelamenduak biodibertsitatearen kontserbazioa berma dezan. Estatu kide bakoitzak bere plan nazionala aurkezteko beharrak eta derrigortasunak bultzatu du Espainiako erakunde gehiago biltzen dituen aliantza hori, aurkezten den zirriborroak ahalik eta ahots eta ekarpen gehien izan ditzan eta behar den anbizioaren mailan egon dadin.

 

Natura Lehengoratzeko Aliantzaren parte dira:

1. AEMS Ríos Con Vida 2. Amigas de la Tierra 3. Asociación española de Educación Ambiental 4. Barrios por el Clima 5. Bluewave Alliance 6. CCOO 7. CIREF 8. ClientEarth 9. Ecologistas en Acción 10. Equilibrio Marino 11. Fridays For Future 12. Fundación Entretantos 13. Fundación Global Nature 14. Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas (FIRE) 15. Fundación Marilles 16. Fundación Montescola 17. Fundación Nueva Cultura del Agua 18. Fundación Oso Pardo 19. Fundación SAVIA 20. Fundación Trashumancia 21. GEN-GOB 22. GOB Mallorca 23. GOB Menorca 24. Greenpeace España 25. OceanCare 26. Oceana 27. SEO/BirdLife 28. UGT 29. WWF

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Nace la Alianza por la Restauración de la Naturaleza en España para situar la recuperación ecológica en el centro de la agenda pública

Por: Ecologistas en Acción
  • Una treintena de organizaciones sociales y ecologistas impulsan una alianza estatal para reforzar la restauración de la naturaleza como respuesta estructural a la crisis ecológica y climática y promover un ambicioso Plan Nacional de Restauración. 
  • El Reglamento Europeo sobre la Restauración de la Naturaleza obliga a recuperar al menos el 20 % de los ecosistemas degradados antes de 2030; el Estado español deberá aprobar su Plan Nacional de Restauración antes de agosto de 2026.
  • La nueva alianza lanza un decálogo que fija las prioridades para transformar la restauración en una política estructural de Estado.

Con motivo del Día Mundial de la Vida Silvestre, una treintena de organizaciones sociales y ambientales han presentado la Alianza por la Restauración de la Naturaleza en un momento decisivo para afrontar las crisis climática, de contaminación y la pérdida de biodiversidad. Esta coalición nace con un objetivo ambicioso: situar la restauración ecológica en el centro de las políticas públicas en España, y lanza hoy un decálogo que contiene sus principales propuestas para lograrlo y que se implementen en el Plan Nacional de Restauración. La presentación de esta nueva Alianza por la Restauración de la Naturaleza se produce en un contexto nacional y europeo clave. El Reglamento Europeo sobre la Restauración de la Naturaleza, aprobado en 2024, obliga a los Estados miembros a restaurar, al menos, el 20% de las áreas terrestres y marinas antes de 2030, así como a avanzar hacia la recuperación de la totalidad de los ecosistemas degradados antes de 2050. A nivel español, según los datos remitidos por el MITECO, únicamente el 9 % de los hábitats se encuentran en buen estado. En aplicación de esta norma, España deberá aprobar su Plan Nacional de Restauración antes de finales de agosto de 2026. Para la nueva alianza, este calendario convierte los próximos meses en un periodo estratégico. Las organizaciones impulsoras defienden que la restauración no puede limitarse a proyectos aislados ni a medidas compensatorias, sino que debe abordarse como una política estructural y transversal. De hecho, no se trata de maquillar la degradación ni de justificar nuevos impactos, sino de recuperar las funciones y los procesos ecológicos de los ecosistemas dañados y eliminar las presiones que los deterioran.

La coalición subraya que restaurar implica actuar sobre las causas profundas de la crisis ecológica. Esto supone aplicar con rigor el principio de no deterioro, proteger los espacios que aún se mantienen en buen estado y evitar que la etiqueta de “restauración” se utilice para legitimar actuaciones incompatibles con los objetivos de conservación.

En un contexto marcado por fenómenos climatológicos extremos, inseguridad alimentaria, escasez de agua dulce y expansión de enfermedades, la alianza recuerda que los ecosistemas sanos son esenciales para la salud, seguridad, economía y bienestar. Por ello, el reto no es únicamente técnico, sino también político y cultural.

Asimismo, la alianza destaca el potencial de la restauración como motor de empleo verde de calidad y de revitalización del medio rural. En este sentido, reclama analizar los impactos sociales y laborales derivados de la degradación ambiental y garantizar procesos de transición justa que ofrezcan alternativas reales a las personas trabajadoras vinculadas a actividades con impactos negativos sobre los ecosistemas.

Entre sus prioridades inmediatas, la alianza se propone:

  • Impulsar un Plan Nacional de Restauración ambicioso y coherente con el Reglamento (UE) 2024/1991, basado en la mejor evidencia científica y en la eliminación efectiva de impactos.
  • Integrar la restauración en las políticas sectoriales y en la planificación territorial y marina, conectando los marcos estatales con las realidades locales.
  • Fomentar una cultura de la restauración ecológica mediante sensibilización, educación ambiental y generación de conocimiento compartido.
  • Eliminar los subsidios que incentivan la degradación ambiental y reorientar los recursos públicos hacia actividades compatibles con los objetivos de recuperación ecológica.
  • Garantizar el principio de no deterioro como condición indispensable para asegurar mejoras duraderas en los ecosistemas.

Durante los próximos meses, la alianza centrará sus esfuerzos en incidir en la elaboración del Plan Nacional de Restauración y en desarrollar propuestas concretas que puedan traducirse en actuaciones reales sobre el terreno.

Con su puesta en marcha, las organizaciones impulsoras aspiran a consolidar en España una cultura de la restauración ecológica basada en la responsabilidad intergeneracional y en la convicción de que la recuperación de la naturaleza es una condición imprescindible para el bienestar presente y futuro.

Las organizaciones europeas BirdLife Europe and Central Asia, European Environmental Bureau (EEB), red de la que forma parte Ecologistas en Acción, y WWF conforman la alianza europea Restore Nature, que lleva cinco años trabajando junto con otras organizaciones, como Oceana y Friends of the Earth, para que el Reglamento de Restauración de la Naturaleza garantice la conservación de la biodiversidad. La necesidad y obligatoriedad de que cada Estado miembro presente su plan nacional ha impulsado esta alianza que agrupa a más entidades españolas para que el borrador que se presente cuente con el mayor número de voces y aportaciones posibles y esté al nivel de la ambición necesaria.

 

Forman parte de la Alianza por la Restauración de la Naturaleza:

1. AEMS Ríos Con Vida 2. Amigas de la Tierra 3. Asociación española de Educación Ambiental 4. Barrios por el Clima 5. Bluewave Alliance 6. CCOO 7. CIREF 8. ClientEarth 9. Ecologistas en Acción 10. Equilibrio Marino 11. Fridays For Future 12. Fundación Entretantos 13. Fundación Global Nature 14. Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas (FIRE) 15. Fundación Marilles 16. Fundación Montescola 17. Fundación Nueva Cultura del Agua 18. Fundación Oso Pardo 19. Fundación SAVIA 20. Fundación Trashumancia 21. GEN-GOB 22. GOB Mallorca 23. GOB Menorca 24. Greenpeace España 25. OceanCare 26. Oceana 27. SEO/BirdLife 28. UGT 29. WWF

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Recurren el permiso minero “serrano” de Carcabuey y solicitan su suspensión urgente

Por: Córdoba
  • Las organizaciones Salvemos la Subbética y Ecologistas en Acción han presentado un Recurso de Alzada contra la autorización del permiso de investigación minera “Serrano”, concedido en el Parque Natural Sierras Subbéticas.

Las organizaciones denuncian que la Junta de Andalucía ha autorizado este proyecto sin informar a más de treinta propietarios de olivar centenario afectados, vulnerando sus derechos fundamentales. Además, el proyecto se ubica en Red Natura 2000, espacio protegido por la normativa europea, sin haber sido sometido a evaluación ambiental adecuada. Las organizaciones consideran que este permiso es el paso previo a la apertura de una cantera que destruiría un territorio de enorme valor ambiental, agrícola y paisajístico. Han solicitado la suspensión cautelar inmediata del permiso y han denunciado el caso ante la Comisión Europea.

La falta de interés y el silencio cómplice de la Dirección del Parque Natural por este proyecto minero dice mucho. Han tenido que ser los grupos ecologistas los que informen sobre el proyecto Serrano en la última Junta Rectora de parque natural celebrada en noviembre del pasado año. Por tanto desconfiamos de este proyecto y de los gestores del espacio protegido que solo comunican de lo que les conviene, dejando atrás asuntos de gran importancia y que afectan negativamente a muchos agricultores y al territorio de la Subbética.

De esta manera parece que comienzan a fraguarse nuevas canteras de piedra caliza en la Subbética Cordobesa, una actividad extractiva, altamente impactante y que creíamos que ya estaba olvidada en esta comarca.

Desde la Plataforma Salvemos la Subbética y Ecologistas en Acción, “vamos a defender la Subbética con todas las herramientas legales necesarias”, y continuará la movilización para proteger este espacio natural.

FEDERACIÓN DE ECOLOGISTAS EN ACCIÓN CÓRDOBA PROVINCIA

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¿Qué es Naturaleza? (2)

Por: Andarríos

Con esta entrada te invitamos a que participes en la encuesta. Tu colaboración contribuirá al estudio de la Naturaleza y no te llevará mucho tiempo.
A continuación se exponen los espacios más representativos:

La selva virgen tropical representa la máxima expresión de la Naturaleza

Selva tropical

Algunos bosques tropicales son tan inaccesibles que la influencia humana es difícilmente perceptible.

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Ecosistema alterado

Puesto que apenas existen espacios vírgenes sobre La Tierra, muchos de los ecosistemas actuales están marcados por la influencia humana.

 

 

Cultivo ecológico

Las huertas que respetan el medio ambiente conservan, del mismo modo, una rica biodiversidad.

 

 

Cultivo intensivo

Los cultivos monoespecíficos tratados con fertilizantes y fitosanitarios acogen una biodiversidad muy baja.

Jardín

En los espacios verdes urbanos la composición en especies está controlada por el ser humano, al igual que las condiciones ambientales.

Espacio urbano

Las ciudades son espacios creados, controlados y directamente influenciados por el ser humano. La biodiversidad en estos entornos es, pues, muy baja.

Selecciona los espacios que consideras que son Naturaleza (multirrespuesta):

Take Our Poll

Gracias por participar.
Para seguir estudiando la Naturaleza:

¿Qué es Naturaleza?

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La Albufera Valenciana: Paraíso para ver, pero no tocar

Por: Pepe Galindo
Aves de la Albufera (Valencia, España)
Aves de la Albufera (Valencia, España)

La Albufera de Valencia se formó por el aporte de materiales de los ríos Turia al norte, y Júcar al sur, que fueron formando una lengua de tierra (restinga) que crearía una laguna salada. En el siglo XIII la pesca era abundante y se generaban grandes ingresos económicos, que degeneraron con la industrialización de la zona. Desde el siglo XVII, los arrozales fueron comiendo terreno a la laguna, reduciendo su tamaño a una quinta parte aproximadamente.

La actual laguna es Parque Natural protegido, lo que evita que sigan creándose más arrozales. El paisaje de la Albufera es maravilloso para todos los ojos, y son muchos los que así lo han constatado (como Goya, el pintor). Desde la laguna puede verse la capital valenciana. Entre cañaverales y aneas se disfruta también de un espectacular lugar para la observación de aves, con miradores en el centro de visitantes, el cual también ha sufrido recortes, “por la crisis”.

Precioso azul del cielo desde el barco de Jaime
Precioso azul del cielo desde el barco de Jaime

Desde la pedanía de El Palmar se puede tomar un barquito para dar un paseo por el lago. Jaime, el barquero, nos comenta con pena que cuando era pequeño se bañaba detrás del cementerio. Ya no se puede. La industria, los pesticidas y abonos de la agricultura, el plomo de los cazadores de patos, y tantos detergentes que usamos, ha contaminado el barro del fondo con metales pesados y otras sustancias tóxicas. Aún se sigue pescando, lo que se puede, pero el fondo es tóxico (15 millones de m3 de lodos contaminados).

Según Jaime hace 30 años les dijeron que en 30 años estaría recuperado, pero no lo está. La naturaleza tiene su ritmo, y para descontaminar metales pesados su ritmo es lento.

Curiosidades:

  1. Una albufera es una laguna litoral de agua salina o ligeramente salobre. La palabra procede del árabe “al buhaira“, diminutivo de “al bhar“, el mar. En España, tenemos otra en Alcudia (Mallorca) que también es parque natural protegido.
  2. La pesca actual es de lubina, anguila, múgil y cangrejo americano (especie introducida en los años 80). ¿Habrá suficientes controles para garantizar que no están contaminadas estas especies y son aptas para consumo humano?
  3. Entre las aves que pueden verse en la Albufera valenciana hay 90 especies reproductoras habituales, y más de 240 que visitan la laguna habitualmente. Entre ellas están numerosas garzas, charranes, cigüeñelas, patos, cormoranes, somormujos, y el calamón común (Porphyrio porphyrio) recuperado de su extinción en todo el litoral mediterráneo.
  4. En la época de los romanos (siglo II) la laguna tenía 30.000 ha. y ahora sólo tiene 2.837 ha. La causa principal ha sido el cultivo del arroz, introducido por los árabes. Los romanos construyeron un templo dedicado a Diana en una isla de la Albufera. Ese templo estaba situado donde hoy se sitúa la catedral de Valencia.
  5. Cerca de Cullera, en el extremo sur, hay una ermita donde se puede visitar el museo del arroz. En toda la zona preparan un arroz exquisito de variadas formas. Recomendamos la paella vegetariana.
Entre los arrozales de El Palmar (Valencia, España)
Entre los arrozales de El Palmar (Valencia, España)
Embarcadero de El Palmar (Valencia, España)
Embarcadero de El Palmar (Valencia, España)
Observatorio de Aves en el Centro de Información de la Albufera (Valencia, España)
Observatorio de Aves en el Centro de Información de la Albufera (Valencia, España)
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La anomalía humana y el mito del derecho a dominar

Por: invitadoespecial

El mayor error no ha sido industrial.
No ha sido tecnológico.
No ha sido económico.
Ha sido ontológico.

Hemos asumido que tenemos derecho a existir por encima del resto.

No simplemente a existir —que es algo que compartimos con cualquier cosa— sino a hacerlo con prioridad, con privilegio, con supremacía moral. Hemos convertido nuestra presencia en argumento suficiente. Nuestra inteligencia en justificación. Nuestra capacidad técnica en permiso.

Y desde ahí todo se vuelve posible. Se destruye un bosque porque “hace falta”. Se seca un río porque “es necesario”. Se desplaza una especie porque “no queda alternativa”.

La palabra cambia. El fondo no.

Lo que subyace siempre es la misma convicción silenciosa: que nuestra continuidad vale más.

El espejismo del desarrollo sostenible

Se habla de desarrollo sostenible como si fuera una fórmula neutral, casi matemática. Como si bastara con ajustar variables: menos emisiones, más eficiencia, mejores tecnologías… Pero hay una pregunta que rara vez se formula: ¿Puede ser sostenible una especie que se ha declarado superior?

El problema no es la técnica. Es la jerarquía. Mientras el ser humano se sitúe fuera del sistema vivo y se otorgue el papel de gestor, árbitro o salvador, cualquier modelo seguirá siendo extractivo, aunque lo pintemos de verde (greenwashing). Cambiar combustibles no cambia la lógica. Cambiar etiquetas no cambia la estructura mental.

Si el objetivo sigue siendo mantener el mismo volumen de expansión, el mismo nivel de intervención y la misma escala de control, no hay transformación real. Solo optimización del impacto. Y optimizar el daño no es lo mismo que dejar de causarlo.

La idea del derecho

Hablamos constantemente de derechos humanos, pero casi nunca hablamos del derecho del bosque a seguir siendo bosque; del derecho del río a fluir sin canalización; del derecho del territorio a no ser fragmentado. ¿Por qué?

Porque en el fondo seguimos creyendo que los demás existen en función de nosotros. Que su valor es condicional. Que su continuidad depende de nuestra evaluación.

Eso no es convivencia. Es administración. Y la administración siempre implica poder.

La anomalía

Durante millones de años, la vida en la Tierra se organizó sin jerarquías morales entre especies. Depredación, cooperación, equilibrio, colapso y regeneración formaban parte de un mismo tejido dinámico. Ninguna especie necesitó declararse superior para sobrevivir.

Solo una ha construido un sistema entero basado en esa idea. Eso nos convierte en una anomalía. No por existir, sino por haber roto la proporcionalidad.

La naturaleza no funciona bajo el principio de supremacía. Funciona bajo el principio de equilibrio dinámico. Cuando una población crece por encima de la capacidad del entorno, el sistema corrige. No por castigo, no por moralidad, sino por ajuste.

Siempre ha sido así. Pensar que estamos fuera de esa ley es una ilusión reciente. Y peligrosa.

Corrección

La Tierra no necesita que la salvemos. No necesita nuestra compasión ni nuestra gestión. Los sistemas vivos tienden a reorganizarse. A veces con nosotros. A veces sin nosotros.

El equilibrio no es una promesa amable. Es una consecuencia.

Si una especie altera demasiado el conjunto, el conjunto responde. No desde la venganza, sino desde la física básica de la vida. Negar esto no nos protege.

Aceptar que no tenemos derecho a existir por encima del resto no es autoflagelación ni misantropía. Es recuperar la proporción. Es entender que formar parte no significa dominar.

La verdadera ruptura no fue la industrialización. Fue el momento en el que decidimos que nuestra continuidad justificaba cualquier coste externo. Ahí empezó la desconexión.

Y mientras sigamos llamando progreso a la expansión ilimitada de una sola especie, el conflicto no será técnico. Será estructural. No se trata de odiar lo humano. Se trata de abandonar la idea de excepción.

No somos propietarios del planeta. No somos su finalidad. No somos su razón de ser. Somos una parte. Y cualquier parte que olvida eso termina siendo corregida. No por ideología. Por equilibrio.

David Orgaz Barreno
Bloguero en Voces de la tierra sagrada

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La anomalía humana y el mito del derecho a dominar

Por: invitadoespecial

El mayor error no ha sido industrial.
No ha sido tecnológico.
No ha sido económico.
Ha sido ontológico.

Hemos asumido que tenemos derecho a existir por encima del resto.

No simplemente a existir —que es algo que compartimos con cualquier cosa— sino a hacerlo con prioridad, con privilegio, con supremacía moral. Hemos convertido nuestra presencia en argumento suficiente. Nuestra inteligencia en justificación. Nuestra capacidad técnica en permiso.

Y desde ahí todo se vuelve posible. Se destruye un bosque porque “hace falta”. Se seca un río porque “es necesario”. Se desplaza una especie porque “no queda alternativa”.

La palabra cambia. El fondo no.

Lo que subyace siempre es la misma convicción silenciosa: que nuestra continuidad vale más.

El espejismo del desarrollo sostenible

Se habla de desarrollo sostenible como si fuera una fórmula neutral, casi matemática. Como si bastara con ajustar variables: menos emisiones, más eficiencia, mejores tecnologías… Pero hay una pregunta que rara vez se formula: ¿Puede ser sostenible una especie que se ha declarado superior?

El problema no es la técnica. Es la jerarquía. Mientras el ser humano se sitúe fuera del sistema vivo y se otorgue el papel de gestor, árbitro o salvador, cualquier modelo seguirá siendo extractivo, aunque lo pintemos de verde (greenwashing). Cambiar combustibles no cambia la lógica. Cambiar etiquetas no cambia la estructura mental.

Si el objetivo sigue siendo mantener el mismo volumen de expansión, el mismo nivel de intervención y la misma escala de control, no hay transformación real. Solo optimización del impacto. Y optimizar el daño no es lo mismo que dejar de causarlo.

La idea del derecho

Hablamos constantemente de derechos humanos, pero casi nunca hablamos del derecho del bosque a seguir siendo bosque; del derecho del río a fluir sin canalización; del derecho del territorio a no ser fragmentado. ¿Por qué?

Porque en el fondo seguimos creyendo que los demás existen en función de nosotros. Que su valor es condicional. Que su continuidad depende de nuestra evaluación.

Eso no es convivencia. Es administración. Y la administración siempre implica poder.

La anomalía

Durante millones de años, la vida en la Tierra se organizó sin jerarquías morales entre especies. Depredación, cooperación, equilibrio, colapso y regeneración formaban parte de un mismo tejido dinámico. Ninguna especie necesitó declararse superior para sobrevivir.

Solo una ha construido un sistema entero basado en esa idea. Eso nos convierte en una anomalía. No por existir, sino por haber roto la proporcionalidad.

La naturaleza no funciona bajo el principio de supremacía. Funciona bajo el principio de equilibrio dinámico. Cuando una población crece por encima de la capacidad del entorno, el sistema corrige. No por castigo, no por moralidad, sino por ajuste.

Siempre ha sido así. Pensar que estamos fuera de esa ley es una ilusión reciente. Y peligrosa.

Corrección

La Tierra no necesita que la salvemos. No necesita nuestra compasión ni nuestra gestión. Los sistemas vivos tienden a reorganizarse. A veces con nosotros. A veces sin nosotros.

El equilibrio no es una promesa amable. Es una consecuencia.

Si una especie altera demasiado el conjunto, el conjunto responde. No desde la venganza, sino desde la física básica de la vida. Negar esto no nos protege.

Aceptar que no tenemos derecho a existir por encima del resto no es autoflagelación ni misantropía. Es recuperar la proporción. Es entender que formar parte no significa dominar.

La verdadera ruptura no fue la industrialización. Fue el momento en el que decidimos que nuestra continuidad justificaba cualquier coste externo. Ahí empezó la desconexión.

Y mientras sigamos llamando progreso a la expansión ilimitada de una sola especie, el conflicto no será técnico. Será estructural. No se trata de odiar lo humano. Se trata de abandonar la idea de excepción.

No somos propietarios del planeta. No somos su finalidad. No somos su razón de ser. Somos una parte. Y cualquier parte que olvida eso termina siendo corregida. No por ideología. Por equilibrio.

David Orgaz Barreno
Bloguero en Voces de la tierra sagrada

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Repensar nuestra relación con la naturaleza

Por: invitadoespecial

El modelo actual de “sostenibilidad” es insuficiente. Durante las últimas décadas se ha producido un avance indudable en la conciencia ambiental. Hoy hablamos de biodiversidad, de cambio climático, de límites planetarios, de huella ecológica y de economía circular con una naturalidad impensable hace cincuenta años. Este esfuerzo colectivo ha tenido un mérito enorme: ha conseguido que la destrucción del planeta deje de ser invisible.

Sin embargo, ese mismo éxito ha traído consigo una paradoja inquietante: cuanto más hablamos de sostenibilidad, más se intensifica la degradación de la Tierra. La crisis ecológica no se ha frenado. La pérdida de especies continúa. Los ecosistemas siguen fragmentándose. Y el consumo global no deja de crecer.

Esto obliga a plantear una pregunta incómoda: ¿Estamos cambiando de verdad o solo estamos maquillando el mismo modelo?

El problema no es solo técnico; es cultural y ético

La mayor parte de los discursos ambientales actuales se centran en cómo producir mejor: energías renovables, eficiencia, reutilización, reciclaje, productos “eco”, neutralidad de carbono, compensaciones, certificaciones verdes… Todo esto es necesario, pero no suficiente, porque el núcleo del problema no está solo en la tecnología, sino en la mirada con la que entendemos el mundo natural.

Seguimos viendo a la Tierra como un conjunto de recursos que deben gestionarse bien para que el sistema continúe funcionando. Seguimos preguntándonos cómo crecer sin destruir demasiado. Seguimos colocando al ser humano en el centro (antropocentrismo) y al resto de la vida como soporte de ese centro (especismo). Este enfoque, por muy verde que se pinte, mantiene intacta la lógica que nos ha traído hasta aquí.

La naturaleza no es un “servicio”, es una comunidad viva

Cuando decimos que los bosques “producen oxígeno”, que los ríos “prestan servicios ecosistémicos” o que los animales “tienen valor ambiental”, en realidad estamos traduciendo la vida a un lenguaje económico. Lo  hacemos, por ejemplo, con el lobo. Esto es útil para convencer, pero peligroso como visión de fondo. Porque así la naturaleza solo merece protección cuando es rentable, provechosa o funcional para nosotros. Y todo lo que no encaja en esa utilidad queda en riesgo.

Un humedal no es valioso porque filtre agua. Un lobo no es importante porque regule poblaciones. Un ave no merece vivir porque polinice. Son valiosos por sí mismos, porque forman parte de una comunidad viva de la que dependemos y a la que pertenecemos. Cuando olvidamos esto, la sostenibilidad se convierte en una herramienta para optimizar la explotación, no para transformar nuestra relación con la Tierra.

Crecimiento “sostenible”: una contradicción incómoda

En un planeta finito, el crecimiento infinito es imposible. No es una opinión ideológica, es una realidad física. Sin embargo, seguimos hablando de “crecimiento verde” como si bastara con cambiar la fuente de energía para que todo pueda seguir aumentando sin consecuencias.

Más producción implica más materiales. Más infraestructuras implican más suelo ocupado. Más consumo implica más extracción, más residuos y más presión sobre los ecosistemas. Podemos hacer ese crecimiento menos destructivo, pero no inocuo.

Aceptar los límites no es pesimismo, es madurez ecológica. Significa reconocer que el bienestar humano depende de respetar los ritmos y la integridad de la biosfera, no de forzarla indefinidamente.

La verdadera transición es un cambio de lugar, no solo de tecnología

La transición ecológica no consiste solo en sustituir combustibles fósiles por renovables. Consiste en recolocarnos dentro del sistema vivo del que formamos parte. Esto implica, por ejemplo:

  • Reducir de verdad el consumo material, no solo hacerlo “más eficiente”.
  • Priorizar economías locales y circulares (sin greenwashing) frente a cadenas globales hipertensivas (o multinacionales de alto riesgo).
  • Reparar, reutilizar y alargar la vida de los objetos en lugar de reemplazarlos constantemente por otros nuevos.
  • Defender la biodiversidad; no como un lujo, sino como la base de toda estabilidad futura.
  • Potenciar una educación ambiental completa y continuada.
  • Y, sobre todo, aceptar que no todo lo que es técnicamente posible es ecológicamente deseable.

Conclusión: Proteger la Tierra es cambiar nuestra forma de estar en ella

No basta con hacer sostenible el modelo actual. Hay que transformarlo desde la raíz. Esto no significa renunciar al bienestar humano, sino entender que nuestro bienestar depende de la salud del conjunto del planeta.

La Tierra no es una fábrica que debamos optimizar; es una comunidad viva de la que somos una pequeña parte. Cuando comprendamos esto de verdad, la sostenibilidad dejará de ser un eslogan y empezará a ser una forma honesta de habitar el mundo.

David Orgaz Barreno
Bloguero en El rincón ecocéntrico

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Repensar nuestra relación con la naturaleza

Por: invitadoespecial

El modelo actual de “sostenibilidad” es insuficiente. Durante las últimas décadas se ha producido un avance indudable en la conciencia ambiental. Hoy hablamos de biodiversidad, de cambio climático, de límites planetarios, de huella ecológica y de economía circular con una naturalidad impensable hace cincuenta años. Este esfuerzo colectivo ha tenido un mérito enorme: ha conseguido que la destrucción del planeta deje de ser invisible.

Sin embargo, ese mismo éxito ha traído consigo una paradoja inquietante: cuanto más hablamos de sostenibilidad, más se intensifica la degradación de la Tierra. La crisis ecológica no se ha frenado. La pérdida de especies continúa. Los ecosistemas siguen fragmentándose. Y el consumo global no deja de crecer.

Esto obliga a plantear una pregunta incómoda: ¿Estamos cambiando de verdad o solo estamos maquillando el mismo modelo?

El problema no es solo técnico; es cultural y ético

La mayor parte de los discursos ambientales actuales se centran en cómo producir mejor: energías renovables, eficiencia, reutilización, reciclaje, productos “eco”, neutralidad de carbono, compensaciones, certificaciones verdes… Todo esto es necesario, pero no suficiente, porque el núcleo del problema no está solo en la tecnología, sino en la mirada con la que entendemos el mundo natural.

Seguimos viendo a la Tierra como un conjunto de recursos que deben gestionarse bien para que el sistema continúe funcionando. Seguimos preguntándonos cómo crecer sin destruir demasiado. Seguimos colocando al ser humano en el centro (antropocentrismo) y al resto de la vida como soporte de ese centro (especismo). Este enfoque, por muy verde que se pinte, mantiene intacta la lógica que nos ha traído hasta aquí.

La naturaleza no es un “servicio”, es una comunidad viva

Cuando decimos que los bosques “producen oxígeno”, que los ríos “prestan servicios ecosistémicos” o que los animales “tienen valor ambiental”, en realidad estamos traduciendo la vida a un lenguaje económico. Lo  hacemos, por ejemplo, con el lobo. Esto es útil para convencer, pero peligroso como visión de fondo. Porque así la naturaleza solo merece protección cuando es rentable, provechosa o funcional para nosotros. Y todo lo que no encaja en esa utilidad queda en riesgo.

Un humedal no es valioso porque filtre agua. Un lobo no es importante porque regule poblaciones. Un ave no merece vivir porque polinice. Son valiosos por sí mismos, porque forman parte de una comunidad viva de la que dependemos y a la que pertenecemos. Cuando olvidamos esto, la sostenibilidad se convierte en una herramienta para optimizar la explotación, no para transformar nuestra relación con la Tierra.

Crecimiento “sostenible”: una contradicción incómoda

En un planeta finito, el crecimiento infinito es imposible. No es una opinión ideológica, es una realidad física. Sin embargo, seguimos hablando de “crecimiento verde” como si bastara con cambiar la fuente de energía para que todo pueda seguir aumentando sin consecuencias.

Más producción implica más materiales. Más infraestructuras implican más suelo ocupado. Más consumo implica más extracción, más residuos y más presión sobre los ecosistemas. Podemos hacer ese crecimiento menos destructivo, pero no inocuo.

Aceptar los límites no es pesimismo, es madurez ecológica. Significa reconocer que el bienestar humano depende de respetar los ritmos y la integridad de la biosfera, no de forzarla indefinidamente.

La verdadera transición es un cambio de lugar, no solo de tecnología

La transición ecológica no consiste solo en sustituir combustibles fósiles por renovables. Consiste en recolocarnos dentro del sistema vivo del que formamos parte. Esto implica, por ejemplo:

  • Reducir de verdad el consumo material, no solo hacerlo “más eficiente”.
  • Priorizar economías locales y circulares (sin greenwashing) frente a cadenas globales hipertensivas (o multinacionales de alto riesgo).
  • Reparar, reutilizar y alargar la vida de los objetos en lugar de reemplazarlos constantemente por otros nuevos.
  • Defender la biodiversidad; no como un lujo, sino como la base de toda estabilidad futura.
  • Potenciar una educación ambiental completa y continuada.
  • Y, sobre todo, aceptar que no todo lo que es técnicamente posible es ecológicamente deseable.

Conclusión: Proteger la Tierra es cambiar nuestra forma de estar en ella

No basta con hacer sostenible el modelo actual. Hay que transformarlo desde la raíz. Esto no significa renunciar al bienestar humano, sino entender que nuestro bienestar depende de la salud del conjunto del planeta.

La Tierra no es una fábrica que debamos optimizar; es una comunidad viva de la que somos una pequeña parte. Cuando comprendamos esto de verdad, la sostenibilidad dejará de ser un eslogan y empezará a ser una forma honesta de habitar el mundo.

David Orgaz Barreno
Bloguero en El rincón ecocéntrico

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