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La anarqueología: método y estilo de vida

Por: pegasus

Resumen.

En la presente investigación, pondré énfasis en la anarqueología como método y estilo de vida. La arqueología, en tanto que método por una parte, involucra un rechazo de verdades universales. Por otra parte, es un estilo de vida que no acepta lo intolerable. Me queda claro que la anarqueología sienta sus bases en el anarquismo epistemológico de Paul Feyerabend que se opone a las verdades universales que remiten a una esencia. Es decir, no se asume como un anarquismo político. Pero, la arqueología, al ser un estilo de vida, tiene implicaciones éticas y políticas.  En esta investigación, analicé –primero- la anarqueología como método. Después, profundicé en las implicaciones políticas y éticas de la anarqueología, para por último analizar cómo es que Foucault aborda las cuestiones políticas desde la noción de problematización.

Palabras clave: arqueología, genealogía, ética, libertad y ontología.

Abstract.

In this research, I will emphasize anarchaeology as a method and lifestyle. Archaeology, as a method on the one hand, involves a rejection of universal truths. On the other hand, it is a lifestyle that does not accept the intolerable. It is clear to me that anarchaeology is based on the epistemological anarchism of Paul Feyerabend, which is opposed to universal truths that refer to an essence. That is, it is not assumed to be political anarchism. But, archaeology, being a lifestyle, has ethical and political implications.  In this research, I first analyzed anarchaeology as a method. Then, I delved into the political and ethical implications of anarchaeology, and finally analyzed how Foucault approaches political issues from the notion of problematization.

Keywords: archaeology, genealogy, ethics, freedom and ontology.

Introducción

Habría que mencionar que esta anarqueología, en tanto método, se basa en el anarquismo epistemológico de Paul Feyerabend, quien daba cuenta de que las metodologías tienen su límite en la medida en que la única regla es que todo es válido. El anarquismo de Feyerabend no es más que un relativismo epistemológico, es decir, no se asume como un anarquismo político. A este respecto, el anarquismo epistemológico de Paul Feyerabend, quien desde nuestra perspectiva inserta la filosofía política del anarquismo en las discusiones de la filosofía de la ciencia, atiende a dos preguntas: 1) ¿Cuál es la estructura de la ciencia o cómo evoluciona? y 2) ¿Cómo deben juzgarse las aplicaciones sociales de la ciencia? Respecto de cuál es estructura o cómo se construye y evoluciona el saber científico, Feyerabend parte del supuesto de que la ciencia no posee una estructura, es decir, que no tiene elementos que contribuyan a su éxito, dado que no existe una racionalidad científica vista como una guía para cada investigación, sino que sólo hay normas obtenidas de experiencias anteriores. Sobre cómo deben juzgarse las aplicaciones sociales de la ciencia, este autor vienés piensa que la razón científica no se mantiene lejana de la práctica de la ciencia, en la medida en que los problemas y los resultados de la ciencia son analizados políticamente.

Esta anarqueología se puede equiparar con la historia crítica del pensamiento, puesto que se inscribe en el rechazo de los universales que necesariamente remiten a una esencia humana. “Se trataba de no partir de ninguna posición humanista que dijera: esto es la naturaleza humana, esto es la esencia humana, esto es la libertad humana” (Foucault, 2016, p. 86).

Contraponiéndose a la concepción marxista y jurídico-liberal del poder, la anarqueología analizó la práctica del encarcelamiento y de la prisión enfatizando su carácter histórico-contingente. Es decir, el análisis anarqueológico nos conduce a dar cuenta de los regímenes de verdad en su historicidad constitutiva, puesto que no se trata de estudiar de manera general y ahistórica las relaciones entre lo político y el saber. Los regímenes de verdad, no suponen que la ciencia tiene una autonomía triunfante de lo verdadero y que la ideología denuncia la falsa conciencia; la anarqueología implica la afirmación de que existe una multiplicidad de regímenes de verdad y que no puede regir una racionalidad supra-histórica y que nos sirva como rasero desde la que medir la propia racionalidad de esos diferentes regímenes de verdad:

En el fondo, lo que quería hacer y lo que sé que no sería capaz de hacer sería escribir una historia de la fuerza de lo verdadero, una historia del poder de la verdad, una historia, por lo tanto –para tomar la misma idea bajo otro aspecto-, la voluntad de saber (Foucault, 2016, p. 105).

Es necesario decir que los regímenes de verdad vinculan la manifestación de lo verdadero con el sujeto que lo realiza. De la misma manera, notamos que Foucault con la noción de regímenes de verdad habla del paso de lo epistemológico a lo político no en términos de ideología ni bajo las nociones de ley, represión o prohibición, sino en el marco de regímenes de verdad que dan pauta a regímenes jurídicos y políticos.

Por su parte, Nildo Avelino afirma que Foucault en La conferencia dirigida a la Sociedad Francesa de Filosofía destacó el aspecto anárquico entre las modalidades históricas posibles de la crítica, dado que en la crítica, el sujeto afirma el derecho de interrogar la verdad, a sus efectos de poder y a sus discursos de verdad, en el marco de una genealogía de la obediencia en la modernidad, ya que la anarqueología hace más operatoria la relación saber-poder. El desplazamiento en la analítica del poder que llevó del tópico de la guerra al tema del gobierno le posibilitó a Foucault realizar un análisis de los regímenes de verdad. Del mismo modo, Nildo Avelino resalta que el concepto foucaultiano de anarqueología ha sido estudiado por la filósofa feminista Matilde Larrauri y ha si retomado por Toni Negri y Michael Hardt. Pero, a juicio de Nildo Avelino, Foucault con el concepto de anarqueología presentado en El gobierno de los vivos “investiga las prácticas de gobierno en el plano discursivo mostrando los procesos históricos por los cuales la verdad y la subjetividad se ha indexado para la obediencia a la producción de la obediencia en el ejercicio del gobierno” (Avelino, 2011, p. 84).

La anarqueología es un método que no se inclina ante las verdades científicas, pero también es un modo de vida que no acepta lo intolerable, que tienes implicaciones éticas y políticas.

La anarqueología: un modo de vida ético y político.

Las implicaciones políticas y éticas que implica la anarqueología la hacen, en definitiva, un modo de vida. Como método la arqueología compete a un anarquismo epistemológico, pero como forma de vida emerge bajo la actitud de no aceptar lo intolerable y del rechazo a toda forma de gobierno.

Frente al supuesto de que Foucault es un “anarquista insurreccional”, como lo sostiene Saul Newman, se enfatiza en que Foucault aborda las cuestiones de la política atendiendo al orden de la problematización, es decir, desde la creación de un dominio de hechos, de prácticas y de pensamiento que otorgan problemas a la política (Foucault, 1999a, p. 356).

A diferencia de Newman, que pretende explorar la posibilidad de un anarquismo que rompa con las fundaciones humanistas y esencialistas del anarquismo y que básicamente instala el pensamiento foucaultiano en un anarquismo insurreccional que encuentra su justificación teórica en Stirner, consideramos que el pensamiento anarquista foucaultiano, en lugar de dar alternativas concretas, puede ser descrito en términos de una problematización continua de las prácticas e instituciones existentes. El proyecto foucaultiano, así, consiste en la exposición de la contingencia y arbitrariedad de nuestras instituciones y representaciones sociales, antes que en la dilucidación de un programa político.

En el marco de una lectura anarquista que cuestiona las fundaciones ilustradas o humanistas del anarquismo, Newman recurre a Foucault, en específico, al éthos crítico que nos permite rechazar el chantaje de la Ilustración y nos conduce a una exploración de los límites de nuestro presente interrogando la relación entre la Ilustración y el humanismo. El Foucault que nos presenta Newman realiza una crítica de la Ilustración criticándola en términos epistemológicos y exaltando la ética sobre la ontología. Tal como afirma Saul Newman:

Me gustaría explorar las posibilidades de un anarquismo que toma una distancia de las fundaciones racionalistas y humanistas en las que se basó el anarquismo clásico más allá del terreno ontológico del anarquismo clásico, particularmente de su visión organicista de la vida social y de su concepción esencialista del ser humano (Newman, 2010, p. 62).

Pero, es el mismo Foucault quien se separa de una postura insurreccional, como la plantea Newman, en el sentido de un programa político. Lo que tenemos en Foucault, a lo mucho, es un rechazo a las instituciones del presente que suponen un ejercicio de gobierno o una forma de control social. No niego que el pensamiento foucaultiano tenga implicaciones anarquistas, en el sentido de que su anarqueología como forma de vida implica no inclinarse ante las verdades científicas o ante lo que es intolerable. Tampoco se niega que la arqueología del saber tenga implicaciones políticas y éticas. Lo que no hacemos es englobar esta anarqueología en una especie de programa político, tal como lo realizan los postanarquistas.

Como forma de vida, la anarqueología tiene como finalidad la creación de espacios de libertad mediante el rechazo de lo que somos o de lo que se nos ha impuesto como verdadero, pero para atisbar esta cuestión es necesario enfatizar 1) los vínculos entre la arqueología y la genealogía, 2) el sentido político que tiene la genealogía, 3) el concepto de libertad como práctica, 4) la ética como condición ontológica de la libertad, la actitud límite y 5) la creación de nuevas subjetividades.

Arqueología, genealogía e historia.

La anarqueología es una forma de vida en el marco de una actitud límite o de una actitud experimental que se opone a lo que es intolerable en el presente, pero no se trata de una actitud cuya vocación le venga dada a partir de sí misma. En realidad, la anarqueología está montada sobre investigaciones histórico-críticas que van al pasado para desde ahí problematizar el presente y ubicar lo que es intolerable en él y con lo que se debe romper. Estas investigaciones no sólo marcan con lo que hay que romper, sino que abogan por la constitución de un sujeto anárquico, al mismo tiempo, que replantean nuevos términos para la posibilidad del anarquismo. A diferencia del anarquismo clásico, podemos decir, siguiendo a Schürmann, que la anarqueología se distingue del anarquismo clásico en que su punto de ataque no es cualquier ley, sino la ley de la totalización social o el tipo de individualidad impuesta por el Estado (Schürmann, 1986, p. 163).

Foucault, a diferencia de los anarquistas clásicos que aprecian que el Estado es una esfera autónoma cuya función consiste en dominar a los individuos, al mismo tiempo, que ven en el Estado el origen de la desviación de los individuos y que, por este motivo, la esfera estatal no debe existir, si los hombres quieren ser libres. Foucault, por su parte, sólo se opone a los efectos del poder estatal.

La anarqueología, en cuanto forma de vida, se constituye a partir de una denuncia de lo que es intolerable, en el marco de investigaciones que unen a la arqueología con la genealogía y que atienden a las configuraciones del poder con las que hay que romper. Es importante precisar que la arqueología entra en conjunción con la genealogía en las investigaciones históricas que realizó Foucault y que es a través de estos análisis que Foucault problematiza el presente.

Foucault establece un vínculo entre la arqueología y la genealogía bajo la idea de que la historia, en cuanto acontecimiento, es una batalla. La historia no está constituida por estructuras permanentes donde la función del historiador sería sacar a la luz esas estructuras, sino es un campo de una batalla donde los historiadores pueden hacer improntas reorganizativas en las batallas del presente.

En este sentido, la tarea de dichas investigaciones histórico-críticas, para Foucault, no consiste en descubrir lo que somos, sino en rechazar lo que somos imaginando y estructurando una liberación del doble vínculo político, a saber, de la individualización y totalización de las estructuras modernas de poder, a los que estamos atados; ya que el problema político, ético, social y filosófico contemporáneo no consiste en liberar al individuo del Estado y de sus instituciones, sino en liberarnos del tipo de individualización que promueve el Estado, mediante una subjetivación (que no es otra cosa que una desubjetivación), que rechace la individualidad que se nos ha impuesto como verdadera.

Foucault

Foucault, por otra parte, insiste en que la crítica de la continuidad histórica implica la crítica de la primacía del sujeto y de la conciencia en la explicación de los procesos sociales. Esta afirmación foucaultiana, frente a quienes quieren reducir el pensamiento foucaultiano al pensamiento de Stirner, está dirigido contra Stirner quien consideraba que las relaciones sociales son reducidas a las representaciones subjetivas y si cambian las representaciones subjetivas, pueden cambiar las representaciones sociales. En este tenor, el pensamiento foucaultiano puede inscribirse en la ruptura epistemológica marxiana, ya que el autor considera la teoría como instrumento de transformación social. Tal como sostienen Julia Varela y Fernando Álvarez:

Al igual que Marx, [Foucault] criticará la racionalidad de los hombres de la Ilustración en la medida en que su filosofía de la historia consistía en descubrir el sentido original de orientación de la humanidad sin intentar religar las fases de su desarrollo a ninguna condición concomitante (Varela & Álvarez, 1991, p. 18).

En este sentido, podemos decir que la genealogía es un instrumento que nos posibilita comprender la génesis y las transformaciones de los sistemas que rigen nuestras vidas y gobiernan nuestra forma de pensar y actuar. La genealogía se pone al servicio de la verdad desvelando los juegos de verdad y sus formas hegemónicas, al mismo tiempo, que indaga en la historia las condiciones de formación y desarrollo tanto de saberes como de mecanismos que perpetúan el capitalismo.

El conocimiento histórico-crítico introduce la incertidumbre donde la certidumbre y las racionalizaciones se mostraban inamovibles. El conocimiento reflexivo cuestiona lo incuestionado de la vida social. Frente al intelectual orgánico y el intelectual universal, Foucault se asume como un intelectual específico que está al servicio de quienes resisten en determinados espacios donde se realiza el gobierno de unos sujetos por otros, ya que el genealogista entiende a la sociedad desde lo que ésta excluye o desde el límite.

El desafío de la genealogía consiste en asumir la experiencia del límite en los ámbitos específicos como la locura, la muerte, el crimen y la sexualidad, con el objeto de trascender las racionalizaciones que han realizado los discursos científicos de esas experiencias, a saber, el discurso psiquiátrico, el discurso médico, la criminología y el discurso psicopatológico. El genealogista no sólo expone a la luz estos discursos vinculándolos con el juego de la verdad y de los intereses inmiscuidos, sino que pone de manifiesto la política de verdad a la que sirven estos discursos mostrando que su verdad es cuestionable. “¿Quién impone las reglas en un determinado campo, desde cuándo, por qué y en beneficio de quién? Estas cuestiones requieren respuestas basadas en una labor paciente que da forma a la impaciencia de la libertad” (Varela & Álvarez, 1999, p. 15).

La genealogía es una mirada indiscreta y comprometida con la verdad, dado que posibilita establecer las relaciones complejas entre la materialidad del mundo social y las representaciones mentales. El sentido de los planteamientos genealógicos de Michel Foucault se manifiesta en darle visibilidad a lo invisible o en ir más allá de las ideas recibidas para pensar de otro modo. La genealogía foucaultiana, de acuerdo a lo anterior, piensa en y desde el límite, ya que un pensamiento anticapitalista es intempestivo por cuestionarse acerca de sus mismas condiciones de posibilidad. El objetivo de la genealogía se cifra en elaborar contrasaberes en favor de movimientos alternativos. A este respecto:

El objetivo [de la genealogía del poder] es por tanto elaborar saberes que vayan más allá de los saberes instituidos y nos permitan comprender su razón de ser, elaborar contrasaberes al servicio de movimientos alternativos, saberes, en fin, que permitan reconocer los puntos de apoyo del poder de clase (Varela & Álvarez, 1999, p. 15).

No sólo es suficiente con relacionar la anarqueología con una genealogía que piensa en y desde el límite, sino que es menester analizar la anarqueología como un estilo de vida, que es inseparable de la libertad como práctica.

 La libertad como práctica.

La anarqueología es un modo de vida que se produce a partir de la libertad entendida como práctica, es decir, es una práctica surgida del análisis de cómo se ha constituido el presente a través de los juegos históricos de verdad acaecidos hasta entonces. En otras palabras, una práctica de libertad sólo tiene sentido a partir de las investigaciones histórico-críticas, en la medida en que éstas muestran las zonas que en el presente pueden y deben ser impugnadas.

La libertad, para Foucault, es una práctica que apunta a una relación del individuo consigo mismo de forma permanente, pero a su vez su noción de libertad no está distante de lo que Foucault entiende por vida, ya que en una práctica de libertad están inmiscuidas 1) nuestra relación con las cosas; 2) nuestra relación con los otros y 3) nuestra relación con nosotros mismos.

El concepto foucaultiano de libertad se aleja del humanismo o de un esencialismo, ya que no compete al orden de la liberación, sino al orden de la constitución y de lo que Foucault define por vida. Es decir, puede decirse de la libertad aquello que Foucault dice sobre el sujeto y el poder. En torno al sujeto, Foucault sostiene que en lugar de ser una substancia, es una forma que presenta varias configuraciones históricas. Por su parte, la concepción foucaultiana del poder nos permite hablar en sentido estricto de prácticas de libertad, dado que el sujeto “no es una sustancia. Es una forma, y esta forma no es sobre todo ni siempre idéntica a sí misma” (Foucault, 1994b, p. 238).

Para Foucault, la libertad, implica un cierto juego en el sentido de que existe la libertad en un sentido político y en un sentido ético. La libertad en un sentido político manifiesta que el poder se lleva a cabo sobre sujetos libres, en el sentido de que los sujetos individuales o colectivos tienen ante sí la posibilidad de muchas conductas y muchos comportamientos. Se parte del supuesto de que una relación de poder, a diferencia de la dominación o esclavitud, se caracteriza por no tener las determinaciones saturadas. Por su parte, la libertad ética se especifica por su flexibilidad, en la medida en que se relaciona con conductas, comportamientos y reacciones mediante los que el sujeto se constituye a sí mismo.

Lo que hemos señalado en torno al concepto de libertad, sin embargo, no agota el sentido de esta noción, pues, para Foucault, la ética es la condición ontológica de la libertad.

La ética como condición ontológica de la libertad.

Foucault empieza a preocuparse por la ética, a partir de 1981. Pero no la relaciona con el fenómeno moral, sino que vincula a la ética con una relación consigo mismo o con la subjetivación, que supone la creación de nuevas subjetividades rechazando el tipo de individualidad impuesta por el Estado e instaurando un modo de vida alternativo.

Foucault aprecia que la ética es la condición ontológica de la libertad, en la medida en que la ética es la forma reflexiva de la libertad entendida como práctica, lo que manifiesta que la libertad se ha venido reflexionando como ética. El problema de la libertad (de la no esclavitud) es el eje central, por ejemplo, en las reflexiones éticas realizadas por los estoicos y epicúreos, en tanto que apuntan a que el sujeto no sea esclavo ni de los otros ni de sí mismo.

Ante el cuestionamiento de si la ética se realiza en la búsqueda o el cuidado de sí, Foucault mantiene que en el mundo grecorromano el cuidado de sí está subordinado al conocimiento de sí y constituye la manera en que la libertad se reflexiona como ética, ya sea para conocerse a sí mismo o para dominar los apetitos, en el sentido de que “no digo que la ética sea el cuidado de sí, sino que, en la Antigüedad, la ética en tanto que práctica reflexiva de la libertad, giró en torno a este imperativo fundamental: <<Cuídate de ti mismo>>” (Foucault, 1984, p. 397).

En la Grecia antigua, cuidarse de uno mismo conformaba no sólo uno de los principios de las ciudades, sino una de las reglas de conducta de la vida social y personal, es decir, constituía uno de los fundamentos del arte de vivir. El cuidado de sí implicaba relaciones complejas con los otros, dado que el éthos de la libertad era un modo de ocuparse de los otros y de la ciudad. Frente al cuestionamiento de si el cuidado de sí podría devenir en una dominación sobre los otros, Foucault mantenía que el afán de dominar a los otros sólo proviene de cuando uno no cuida de sí precisamente.

Con la finalidad de analizar cómo la experiencia que puede hacerse de sí mismo y el saber que se obtiene de ello han sido organizados mediante ciertos esquemas, Foucault recurre a las técnicas de sí, es decir, a los procedimientos existentes en una civilización encaminados a que los individuos definan, mantengan o transformen su identidad, en el marco de un dominio de sí sobre uno mismo. Para Foucault, el cuidado de sí y las técnicas de sí constituyen un modo de realizar la historia de la subjetividad atendiendo a las transformaciones del sujeto consigo mismo.

Foucault liga su visión de la ética con la noción de la estética de la existencia que mantiene una relación con la ética griega empeñada en que el valor moral proviene de principios formales en torno al uso de los placeres. Si Foucault hace referencia a la ética griega no es con la finalidad de vivir como los griegos, sino con el objeto de indicar que ser moderno es una cuestión de éthos.

En este tenor, se puede decir que el éthos es un modo de ser del sujeto que puede ser traducido en costumbres, hábitos, gestos e incluso su forma de caminar y su aspecto. Cuando Foucault ve a la modernidad como un éthos, está analizándola como una elección voluntaria de pensar, sentir y de conducirse.

Frente a la postmodernización de Foucault, que lleva a cabo Saul Newman, nosotros planteamos que la ética foucaultiana forma parte una ontología de nosotros mismos que no apela a otro horizonte sino al moderno. Traemos esto a colación, debido a que existe un esfuerzo por postmodernizar a Foucault, como Saul Newman lo realiza, sosteniendo que el autor habla de la ética más allá de sus presupuestos ontológicos. A nuestro juicio, la ética foucautiana está vinculada con la ontología, en la medida en que la relación consigo mismo constituye un modo de ser. Nos distanciamos de Newman que nos presenta una lectura ética de Foucault sin sus implicaciones ontológicas. Newman, por ejemplo, rechaza la ontología de nosotros mismos bajo la consideración de que remite a una esencia humana. A nuestro juicio, la ontología de nosotros mismos no remite a una esencia humana, sino que tiene como base al sujeto. Pero ese sujeto es un nosotros en un contexto moderno.

El mismo Foucault admite que la ontología histórica de nosotros mismos está vinculada con la verdad mediante la que nos constituimos en sujetos de conocimiento, al mismo tiempo, que está relacionada con el poder, que nos constituye en sujetos que actuamos sobre los demás. Tampoco habría que pasar por alto que esta ontología de nosotros mismos está vinculada con la ética que nos constituye en agentes morales.

Ya que se ha enfatizado en el concepto foucaultiano de libertad en tanto práctica, nuestro interés se concentrará ahora en la actitud límite que está ligada con la transgresión, en el sentido de que la transgresión hace referencia a un gesto, o incluso a un modo de vida que implica desbordar los límites.

La actitud límite y la creación de nuevas subjetividades.

La anarqueología implica el desarrollo de una actitud límite o experimental que se opone a la individualidad impuesta por el Estado, ya que se opone a los efectos del poder estatal. Foucault se distingue del anarquismo clásico que aboga por la destrucción del Estado, pues más que atender hacia la destrucción del Estado, apuesta por la constitución del sujeto anárquico empeñado en oponerse a los efectos del poder.

La obra de Michel Foucault está marcada en su génesis por experiencias límite que Foucault vivió en primera persona y, que animan su trabajo filosófico y se muestran en los conceptos de éthos, actitud de modernidad o transgresión. Estas experiencias límite son experiencias de desubjetivación que tienen la finalidad de recuperar la función fundadora o creadora del sujeto:

La contestación no es el esfuerzo del pensamiento por negar las existencias o los valores, sino que es el gesto que los conduce a sus propios límites y donde el límite define al ser. Ahí, en el límite transgredido, se conserva el sí de la contestación (Foucault, 1994a, p. 238).

Foucault cuando postula la transgresión la liga con la subjetivación y las prácticas de libertad no se ubican más allá del límite en un sentido arqueológico y genealógico, es decir, no se encuentran más allá del saber y el poder, sino que la subjetivación y las prácticas de libertad afirman un límite, cuya transgresión configura relaciones de saber y poder en tanto posibilidades de crear nuevas formas de subjetividad y prácticas de libertad.

En este sentido, Foucault relaciona la crítica con la actitud límite en el sentido de que nuestra libertad se relaciona más con lo que emprendemos o el coraje que con los límites del conocimiento. Esta actitud límite propone una práctica histórico-filosófica que apunta a una interrogación en torno a los efectos de poder con los que son afectados los sujetos en una época determinada. A diferencia de Kant, para quien saber los límites del conocimiento implicaba limitarlo, Foucault estaba empeñado en transformar la crítica en una práctica bajo la forma de transgresión. Esto último implica que la crítica ya no es trascendental, porque ya no busca las estructuras formales con valor universal, sino que es una investigación histórica que analiza por qué y cómo hemos llegado a ser sujetos de lo que hacemos, pensamos y decimos. En este tenor, la crítica, para Foucault no se relaciona con un sujeto universal que puede acceder a la verdad, sino que pone énfasis en que el conocimiento es el resultado histórico de condiciones de la actividad humana. “Esta crítica no es trascendental, y no tiene como fin hacer posible una metafísica: es genealógica en su finalidad y arqueológica en su método” (Foucault, 2003, p. 91).

Esta actitud límite es también una actitud experimental, ya que compete a investigaciones históricas sometidas a las pruebas de la realidad y la actualidad. El mismo Foucault vincula el éthos filosófico de la ontología de nosotros mismos con una práctica de los límites que podemos franquear en tanto que seres libres. Es decir, Foucault aboga por transformaciones muy precisas que atañen a nuestros modos de ser y pensar. Tal como sostiene Foucault: “prefiero estas transformaciones, ciertamente parciales que han sido efectuadas en la correlación del análisis histórico y de la actitud práctica” (Foucault, 2003, p. 98).

En el marco de la actitud límite, el papel de la filosofía consiste en controlar los poderes políticos de la racionalidad política atendiendo a una nueva economía de las relaciones de poder, economía que está ligada a nuestra situación actual tomando como punto de partida las formas de resistencia contra las diferentes formas de poder.

Una vez que hemos definido a la actitud límite como aquella experiencia de la que se nutre la obra foucaultiana y como actitud a que nos llevan las investigaciones históricas, en lo que sigue analizaremos la idea de la creación de subjetividades, con la finalidad de señalar que la anarqueología, en cuanto forma de vida, promueve la creación de nuevas subjetividades a través del rechazo de aquello que se nos ha enseñado como verdadero.

Foucault, bajo el pesudónimo de Maurice Florence, dijo que el proyecto general de Foucault giraba en torno a la constitución del sujeto como objeto para sí mismo, es decir, sobre la formación de los procedimientos por los que el sujeto es conducido a reconocerse como un dominio de saber posible en el marco de un juego de la verdad determinado. En este sentido, “se trata, en suma, de la historia de la <<subjetividad>>, si por dicha palabra se entiende la manera en que el sujeto hace la experiencia de sí mismo en un juego de verdad en el que tiene relación consigo” (Florence, 1984, p. 365).

El modo en que Foucault problematiza el tópico de la subjetividad es atendiendo a la locura, a la enfermedad, a la delincuencia y a sus efectos en el marco de la constitución de un sujeto razonable y normal. Analiza, por ejemplo, un momento de la historia de la subjetividad cuando localiza los modos de objetivación del sujeto en saberes vinculados con el lenguaje, el trabajo y la vida, en el contexto de Las palabras y las cosas.

En este sentido, su apuesta es mostrarnos cómo el sujeto se constituye a sí mismo de una manera determinada, ya sea como sujeto loco o sano, como sujeto delincuente atendiendo a los juegos de verdad operantes en dichos contextos históricos. Foucault, en todo caso, no se opone a la subjetividad, sino que entra en ruptura con una visión de la subjetividad pensada como una esencia, dado que asume que el sujeto es una forma histórica que no siempre es idéntica a sí misma y que, por lo tanto, hay diferentes formas de sujeto. Tal como afirma Foucault: “sin duda, era preciso rechazar una determinada teoría a priori del sujeto para poder efectuar este análisis de las relaciones que pueden existir entre la constitución del sujeto o de las diferentes formas de sujeto y los juegos de verdad” (Foucault, 1984, p. 403).

La palabra sujeto tiene dos connotaciones. Por una parte, se ve al sujeto sometido al otro por el control y la dependencia en el marco de una matriz de la individualización o una nueva manera del poder pastoral, ya que el Estado puede ser relacionado con una estructura muy elaborada en la que los individuos son sometidos a un conjunto de mecanismos específicos. Por otra parte, se encuentra un sujeto vinculado a su propia identidad mediante el conocimiento de sí.

Foucault quiere mostrarnos que la historia se produce a través de las relaciones que el pensamiento entabla con la verdad bajo la consideración de que el pensamiento es el pensamiento de la verdad. Cuando Foucault analiza la verdad, intenta ver cómo se enredan alrededor de los discursos considerados como verdaderos efectos de poder específicos, con el objeto de forjar instrumentos de análisis, acción e intervención política sobre nosotros mismos. Nos muestra una genealogía del sujeto en la civilización occidental. Esta genealogía del sujeto no sólo comprende las técnicas de dominación, sino que abarca las técnicas de sí. Si al principio quizás insistió demasiado en las técnicas de dominación o en las disciplinas, en sus últimos años estudió las técnicas de sí bajo la consideración de que en cada cultura existen este tipo de técnicas relacionadas con el decir veraz y con las coacciones empleadas para la transformación de sí.

Así elabora una historia del sujeto o de los modos de subjetivación, que no son otra cosa que las prácticas de constitución de un sujeto, en un sentido restringido o ético.

El sentido amplio de la subjetivación corresponde a los modos de objetivación de los sujetos, bajo el supuesto de que no es más que un objeto de una relación de saber y poder. Esto muestra que para Foucault los modos de subjetivación como objetivación no son ajenos, en la medida en que la historia del pensamiento (visto como el acto que establece la relación entre el sujeto y el objeto) no es más que el análisis de las condiciones históricas mediante las que han emergido y modificado la relación entre el sujeto y el objeto, con la finalidad de hacer posible una forma de saber. Estas condiciones no son formales ni empíricas, sino que corresponden a las condiciones en algo que puede ser problematizado en el marco de los juegos de verdad que corresponden a las reglas que determinan a aquello que se dice sobre el sujeto como verdadero o falso.

En este tenor, el trabajo filosófico de Michel Foucault puede ser pensado como una historia de los juegos de verdad en los que el sujeto en calidad de sujeto puede convertirse en objeto de conocimiento. El sentido restringido o ético de los modos de subjetivación mantiene un vínculo con las formas de actividad que ejerce el sujeto sobre sí mismo, es decir, los modos de subjetivación son las formas de relación del sujeto consigo mismo, los procedimientos y las técnicas que hacen posible esta relación posibilitando al sujeto transformar su ser.

Por su parte, Óscar Martiarena nos presenta un Foucault que lleva a cabo una genealogía de la subjetividad moderna. La subjetividad moderna es la de cada uno de nosotros y se encuentra ligada a saberes y poderes que no solamente la expresan y la constituyen, sino que la normalizan. Contraponiéndose a esta individualización, Foucault pretende que la existencia individual se convierta en una obra de arte implicando la posibilidad de ser diferentes, es decir, “pensar que el sujeto actual puede tener otra forma de subjetividad” (Martiarena, 2005, p. 105).

Reiner Schürmann vincula la creación de nuevas subjetividades con la anarqueología y en este sentido postula la constitución de uno mismo en cuanto sujeto anárquico, que a diferencia del sujeto transgresor prototipo del anarquismo clásico, se opone a la inserción de uno mismo en una disposición de discurso y poder. Para Schurmann, “el anarquismo a través de las intervenciones discursivas es una posibilidad, pero no un deber” (Schürmann, 1986, p. 164).

El sujeto anárquico aquí se resiste a los efectos del poder, lo que implica intervenir contra las nuevas maneras de dominación empezando por el desplazamiento de las coordenadas del pensamiento, en el sentido de que el sujeto anárquico se constituye a sí mismo mediante micro intervenciones en los patrones de sujeción y objetivación. En este tenor:

Oponerse a los efectos de poder <<en cuanto tales>> sigue siendo una operación puntual. Significa intervenir contra todas las nuevas formas de dominación (que no son instancias de un Gran Opresor), empezando nuevamente, una y otra vez, por el desplazamiento de las coordenadas del pensamiento tan lejos como esto sea posible. El sujeto anárquico se constituye a sí mismo en micro intervenciones que apuntan hacia los patrones recurrentes de sujeción y objetivación (Schürmann, 1986, p. 165).

El sujeto anárquico, a diferencia del sujeto del anarquismo clásico empeñado en la destrucción del Estado y en la autolegislación universal como dueño de sí, se constituye a sí mismo en tanto agente de actividades y prácticas, es decir, como un sujeto práctico que en su acción debe responder a la pregunta ¿qué puedo hacer?

Este sujeto sabe que siempre forma parte de un dispositivo en un momento determinado. Y, por eso sabe que sólo se puede crear nuevas formas de subjetividad mediante el rechazo de esos dispositivos.

Las nuevas formas de subjetividad que puede crear el sujeto anárquico las puede crear, por ejemplo, a partir del uso de su cuerpo y de la posibilidad de pensar de otro modo.

A nuestro juicio, esta subjetivación en cuanto relación consigo mismo mantiene un vínculo con el concepto de poder. Pero el poder ya no analizado como lucha entre dos contrarios, sino vinculado con el concepto de gobierno de sí y de los otros.

No hay que olvidar que si Foucault habla de la lucha o resistencia, lo hace en el marco de las prácticas de libertad, en lugar del concepto de revolución que supone un cambio radical de las estructuras de la sociedad capitalista.

No sólo es suficiente con señalar que hay un vínculo entre la anarqueología como modo de vida con la creación de nuevas subjetividades, sino que es necesario 1) proponer la parresía de (re)creación de sí mismo fuera del poder.

        La parresía como una forma de (re)creación de sí mismo.

La anarqueología se vincula con la parresía en la medida en que es un modo en el que el individuo se recrea a sí mismo rechazando todo discurso heterónomo. Reivindicar el monopolio del decir veraz implica ser capaz de enunciar la verdad en un modo de vida. La parresía es un mecanismo político, puesto que es el vínculo entre el cuidado de sí y el cuidado de los otros, entre el gobierno de sí y de los otros. La parresía es la frontera en la que coinciden la ética y la política. Foucault asume que el rey o el tirano no pueden usarla, ya que ellos no son capaces de arriesgar su vida. Es importante precisar que si se asume el juego del decir veraz en el que la vida se pone en juego, se pone en peligro la vida misma. La parresía es un modo de recrearse a sí mismo, un modo en el que el sujeto toma palabra por sí mismo, lejos de una zona de confort en la que la vida queda silenciada.

Cuando Foucault recupera el tópico del decir veraz y lo traslada del horizonte institucional de la democracia al horizonte de la práctica individual, de la formación del éthos, aprecia que la filosofía occidental posee tres polos: 1) el polo de la aléteia y el decir veraz, que se relaciona con las condiciones y las formas del decir veraz; 2) el polo de la politeia y el gobierno, relacionado con las organizaciones de las estructuras del poder; y 3) el polo de la ethopóeisis o de la formación del sujeto tocante a las modalidades de la formación del éthos, en el cual el individuo deviene en sujeto moral de su propia conducta. Foucault sostiene, en El coraje de la verdad, de 1984, que:

Estos tres polos son irreductibles y, a la vez, están irreductiblemente ligados unos a otros. Alétheia, politeia, ethos: creo que la irreductibilidad de los tres polos, y su relación necesaria y recíproca, la estructura de uno hacia otro y viceversa, sostuvo la existencia misma de todo el discurso filosófico desde Grecia hasta nuestros días (Foucault, 2010, pp. 83-84).

Foucault añade una cuarta actitud de la filosofía de Occidente: la parresía, que reintroduce el tópico de la verdad, en específico, de sus condiciones políticas y de la diferenciación ética que posibilita el acceso a la verdad; introduce la cuestión del poder, de su relación con el poder y el saber; lo que supone reintroducir el discurso veraz a través del cual un sujeto se constituye y de las relaciones de poder en la que surge o se forma (Foucault, 2010, p. 86).

Con el tópico de la parresía, se introduce el problema de la actitud filosófica al propio trabajo del pensar. Reivindicar el monopolio de la parresía implica ser capaz de enunciar la verdad en un modo de vida, como ya lo decíamos. Tal como Foucault afirma, en El gobierno de sí y de los otros, de 1983: “la parrhesía como modo de vida, la parrhesía como de comportamiento, la parrhesía hasta en la vestimenta misma del filósofo, son elementos constitutivos de ese monopolio que ella reclama para sí” (Foucault, 2009, p. 327).

El carácter serio de la actividad filosófica de acuerdo a lo anterior consiste en que lo real de la filosofía se encuentra en las prácticas que lleva a cabo el sujeto sobre sí mismo. Estas prácticas son de conocimiento y en ellas chocan los modos de conocimiento mostrándonos la realidad del Ser mismo. Foucault dice lo siguiente en este tenor:

Lo real de la filosofía está en la relación de sí consigo. Y, en efecto, en ese texto la filosofía formula lo que es su ergon, a la vez tarea y su realidad, como articulación del problema del gobierno de sí y el gobierno de los otros (Foucault, 2009, p. 265).

Ángel Gabilondo y Fernando Fuentes sostienen que, para Foucault cuidarnos de nuestras conductas, de las relaciones con nosotros mismos y los otros implica una recreación de sí mismo, que presupone el juego del decir veraz, en el marco de una lucha por la verdad manifestado en un modo de vida. En este tenor, el parresiasta “se acredita la libertad de decir, que se funda en dicho modo de vida. Y éste es otro valor, el de dar cuenta (dídonai logoi) de la propia vida. Tal es la verdadera naturaleza del valor” (Gabilondo & Fuentes, 2004, p. 21).

En El gobierno de los vivos, de 1980, Foucault plantea el decir veraz de la siguiente manera: presentándonos un Edipo rey, no en términos de deseo e inconsciente, sino de verdad y poder. Foucault explica el decir veraz a través de una lectura aletúrgica de Edipo rey. En este tenor, comenta que en Grecia, el teatro y la escena eran un espacio en el que se manifestaba la verdad:

La tragedia dice la verdad; en todo caso, es este problema del decir veraz de la tragedia el que planteará Platón, y más adelante volveré a ese problema. En ese sentido general, por lo tanto toda tragedia es una aleturgia, pero también lo es en un sentido más preciso, si quiere técnico: en su economía interna la tragedia es también una aleturgia, toda vez que no sólo dice la verdad, sino que representa el decir veraz (Foucault, 2016, p. 41).

En sus análisis sobre la parresía, Foucault recurre a Kant, con la finalidad de presentarnos una historia de la filosofía que nos muestra el juego del decir veraz vinculada con una ontología de la actualidad o de nosotros mismos, puesto que la actividad filosófica interroga a ese nosotros, que caracteriza a la filosofía como discurso sobre la modernidad.

Para Ángel Gabilondo y Fernando Fuentes, Foucault nos propone la parresía como un mecanismo político, puesto que la parresía es el vínculo entre el cuidado de sí y el cuidado de los otros, entre el gobierno de sí y de los otros. La parresía es la frontera en la que coinciden la ética y la política. Tal como sostienen Ángel Gabilondo y Fernando Fuentes: “desde nuestra perspectiva moderna, podemos encontrar en la parresía como actividad política y psicagógica un modelo de conducta que permite al individuo fluidificar las relaciones de poder establecidas, creando así nuevos espacios de diálogo. Por todo ello, la parresía se nos muestra como uno de los conceptos centrales de una <<historia de la verdad>> que Foucault nunca llegó a concluir” (Gabilondo & Fuentes, 2004, p. 23).

Esto nos permite puntualizar que la parresía es una práctica específica o una práctica específica del discurso verdadero, que pretende que los otros hombres lleguen a constituirse a sí mismos, bajo la consideración de que cuidar de uno mismo es algo diferente de un conocimiento. Quien opta por hacer uso de la parresía no sólo opta por decir la verdad, sino que llega a ser de otro modo. En este tenor, Gabilondo y Fuentes afirman sobre el parresiasta:

lo que (el parresiasta) transmite no es un mensaje, una información, un conocimiento. Es una incitación en la que tal modo llama la verdad que se pone en acción hacia sí, procura condiciones para el cuidado de sí. Es un discurso como mano amiga que acompaña y desafía (Gabilondo & Fuentes, 2004, p. 28).

Foucault afirma que ser un parresiasta implica asumir un riesgo. Pero no siempre es un riesgo de muerte. La parresía está relacionada con el valor ante el peligro, puesto que la parresía necesita el valor de decir la verdad a pesar del peligro.

Foucault asume que el rey o el tirano no pueden usar la parresía, en la medida en que ellos no arriesgan nada. Cuando se asume el juego del decir veraz en el que la vida se pone en juego, se corre el riesgo de morir por decir la verdad, en lugar de estar en una zona de confort en la que la vida queda silenciada: “y su forma extrema, decir la verdad tiene lugar en el <<juego>> de la vida o de la muerte.” (Foucault, 2004, p. 42). Pero, “el parresiastés prefiere ser alguien que dice la verdad antes que un ser humano que es falso consigo mismo” (Foucault, 2004, p. 43).

La parresía también es una forma de crítica, debido a que la función de la parresía es la crítica del interlocutor o del propio hablante. El parresiasta es en toda ocasión siempre menos poderoso que el interlocutor. Foucault aclara que no cualquiera puede ser un parresiasta, en la medida en que el parresiasta debe conocer su propia genealogía. La parresía y la filosofía se vinculan, ya que la parresía filosófica se encuentra muy cercana al cuidado de sí. El decir veraz, en el marco de la actividad filosófica en el mundo grecorromano, es una práctica que pretende dar forma a las relaciones específicas que los sujetos mantienen consigo mismos. En este tenor, Foucault reconoce que nuestra subjetividad moral está enraizada en estas prácticas del cuidado de sí. Tal como Foucault afirma, en Discurso y verdad en la antigua Grecia, de 2001: “creo que el criterio decisivo que identifica al parresiastés no ha de ser buscado en su nacimiento, ni en su ciudadanía, ni en su competencia intelectual, sino en la armonía que existe entre su lógos y su bios” (Foucault, 2004, p. 142).

 Una vez que me he concentrado en analizar la parresía como una forma de recrearse a sí mismo, en el marco de una ética entendida como cuidado de sí, en la que el sujeto asume su verdad incluso a contracorriente de la lógica del poder.

Conclusiones.

Desde  perspectiva, Foucault propone su anarquismo epistemológico caracterizado por el rechazo de universalismos, al mismo tiempo, que la anarqueología es un modo de vida que no acepta lo intolerable. Respecto de que las resistencias son un substrato de poder, compartimos el supuesto de que la resistencia nunca desborda el poder en efecto.

Quizás los análisis sobre la anarqueología no sean valorados o estimados, en el sentido de se piensa que el último Foucault no presenta cosas sólidas, sino que se encuentra en un estado de vulnerabilidad. No puedo negar la vulnerabilidad del pensamiento foucaultiano. Pero, resalto que el pensamiento foucaltiano me llama la atención, en la medida en que atiende a cuestiones griegas, como la parresía entendida como una recreación de uno mismo, asumiendo que la ética es el cuidado de sí, en la que el sujeto asume su verdad.

La importancia de este trabajo sobre la anarqueología radica en resaltar que Foucault se asume como anárqueologo. No desconozco que existen afirmaciones de que Foucault es un pensador anarquista. Sin embargo, es necesario aclarar que el anarquismo foucaultino no es el tradicional, sino una arqueología que como método implica el rechazo de los universales o de esencias. Por otra parte, esta arqueología deviene en un modo de vida que no acepta lo intolerable.

La anarqueología como estilo de vida su finalidad es crear espacios de libertad rechazando lo que somos o se nos enseñó como verdadero. En este tenor, en primer lugar, resalto los vínculos de la anarqueología con la arqueología y la genealogía. En segundo lugar, la anarqueología exalta el sentido político de la genealogía. En tercer lugar, este modo de vida promueve la libertad como práctica. En cuarto lugar, se vincula con la ética como condición ontológica de la libertad. Por último, se relaciona con la creación de nuevas subjetividades. Tal vez esta creación de nuevas subjetividades es lo que condujo a la anarqueología.

Estoy consciente de que el tema de la anarqueología es muy amplio. Sin embargo, es muy importante bordearlo y estudiarlo. El último Foucault es el que me interesa, porque se asume como anarqueólogo.

Foucault. en tanto que un anarqueólogo. nos invita a crear nuevas subjetividades rechazando eso que se nos ha dicho que es verdadero, al mismo tiempo, que Foucault nos exhorta a crear nuevos placeres explorando partes inexploradas de nuestro cuerpo.

A este respecto, las implicaciones anarquistas de Michel Foucault se concentran en una anarqueología que se pregunta sobre la relación entre el sujeto y los regímenes de verdad. Se trata de un anarquismo epistemológico que no aprueba ni desacredita el anarquismo clásico empeñado en proponer una nueva configuración sin Estado, ya que la anarqueología no se inclina ante las verdades científicas.

La conjunción de la arqueología con la genealogía se gesta mediante la consideración de que la arqueología es un método, mientras que la genealogía tiene como finalidad crear espacios de libertad, lo que supone que Foucault es un anarquista libertario. Sin embargo, Foucault no piensa que la libertad sea un ideal al que debe llegarse, sino que es una práctica que analiza las relaciones entre el saber, el poder y la ética, al mismo tiempo, que instaura una experiencia.

Foucault se interesa por la ética en cuanto es la condición ontológica de la libertad, al mismo tiempo, que la ética establece una relación del sujeto consigo mismo. Es decir, la ética se vincula con la subjetivación, que apunta a la creación de nuevas subjetividades en oposición a lo que se nos ha impuesto como verdadero.

Tal vez suene muy absurdo hablar de la anarqueología. Pero nos queda claro que es necesario, aunque no sea suficiente, problematizar la vida cotidiana y resistir desde un estilo de vida. Nos queda claro que la filosofía es inútil al sistema por no basarse en la racionalidad instrumental, sino porque coloca al individuo frente al filo de la crítica. En esto último radica la vigencia de la filosofía.

Juan Manuel Cabrera Romero.

Bibliografía:

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Foucault, Michel. (1994b). Dits et écrits IV, 1980-1988, Paris: Gallimard.

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Foucault, Michel. (1999b). Estrategias de poder. Barcelona: Paidós.

Foucault, Michel. (2003). Sobre la Ilustración. Madrid: Tecnos.

Foucault, Michel. (2004). Discurso y verdad en la antigua Grecia. Buenos Aires: Paidós.

Foucault, Michel. (2009). El gobierno de sí y los otros. México: FCE.

Foucault, Michel. (2010). El coraje de la verdad. México: FCE.

Foucault, Michel. (2016). Del gobierno de los vivos. Madrid: Akal.

Florence, Maurice. (1984). Foucault. En: Foucault, Michel. (1999a). Estética, ética y hermenéutica. Barcelona: Paidós.

Gabilondo, Ángel & Fuentes, Fernando. (2004). Introducción. En Foucault, Michel. (2004). Discurso y verdad en la antigua Grecia. Buenos Aires: Paidós.

Martiarena, Óscar. (2005). Estudios sobre Foucault. Veracruz: Universidad Veracruzana.

Newman, Saul. (2010). The Politics of Postanarchism. Edinburg: Edinburg University Press Ltd.

Schurmann, Reiner (1986). Sobre constituirse a sí mismo como sujeto anárquico. En Schurmann, Reiner & Foucault, Michel. (2019). Sobre constituirse a sí mismo como sujeto anárquico. Madrid: Arena.

Varela, Julia & Álvarez, Fernando, (1991). Prólogo. En Foucault, Michel. (1991). Saber y verdad. Madrid: La piqueta.

Varela, Julia & Álvarez, Fernando. (1999).Introducción a una vida no fascista. En Foucault, Michel. (1999b). Estrategias de poder. Barcelona: Paidós.

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Un monstruo te golpea la puerta y misiles por TV

Por: pegasus

«Mi mamá siempre decía que no había monstruos, no hay monstruos reales, pero los hay».

Frase pronunciada en la película Aliens: El regreso, por Rebecca “Newt” Jorden.

Tirando de internet y de textos viejos para arrancar: sí, repetidos… ¿y qué?

Las noticias no solo informan, sino que construyen activamente la realidad social al seleccionar, jerarquizar y enmarcar hechos, actuando como intermediarios entre el acontecimiento y la audiencia. Estas plataformas crean y definen temas relevantes e influyen en la interpretación del mundo, a menudo priorizando enfoques emocionales, sensacionalistas o sesgados por sobre la objetividad. Este aspecto clave en la construcción de la noticia funciona como un proceso dinámico y continuo que, en la era digital, es amplificado por las redes sociales, transformando la percepción de los hechos y la participación: aparecen foros y encuestas.

Hace un tiempo ya que venimos mordiéndonos las uñas con la avalancha de noticias, llamemos “blanqueadas”, que generan cierta irrupción en la gente como masa consumidora: mire, lea y, lo mejor de todo, asómbrese, aterrorícese y entre por el tubo de lo que le venden como “realidad”.

Ese frenesí es de trayectoria corta, por eso el periodismo hace de la noticia un mapa: recorta, amplifica, ensaya hipótesis, convoca a expertos en el tema; algún osado menciona, medio en clave, nombres importantes; muestran imágenes borrosas, surgen nuevos documentos; el periodista, en la primera línea de defensa, se mete en el barro, con calor y lluvia intensa.

Ya es medio al pedo decir que la mayoría de los medios de comunicación son de los grandes capitales, empresarios sin escrúpulos, con amigos y favores hacia el poder y bla, bla… En fin. La cuestión es que, luego de masticar por algunos días, la noticia sale del radar para dar paso a otra bomba o, si la cosa estaba complicada, generar algo que se ponga de moda para tapar lo anterior.

¡Sí! Nos atan a la silla como en La naranja mecánica, gotas en los ojos y enchufan imágenes; estamos manipulados y nos encanta. Una parte nuestra quiere ser el depredador, el que arrasa cuerpos. Si no es así, ¿cómo se explica que tanto hijo de puta ande suelto, sostenido por sistemas verticales entre el poder y el dinero? ¿Cómo soportamos tanta injusticia y tanta violencia? Nos domestican como a las gallinas, nos meten placebos y, lo peor, es que nos gusta. El monstruo vive y es alimentado por nosotros.

Mundo oscuro

Hace poco tiempo se volvió a mencionar el nombre de Jeffrey Epstein. La cosa es que salieron a la luz una andanada de fotos, documentos y videos de gente vinculada y partícipe de fiestas sexuales y demás con Epstein, proporcionados por los paladines de la justicia que presionaron al FBI para que largue prenda. Acá es donde tendríamos que pararnos, separar por un instante todo el paquete que se nos presenta arriba de la mesa y preguntar: ¿cómo llegamos a esto? ¿Quién creó esta red perversa de criaturas? Desde empresarios hasta religiosos, académicos, políticos, deportistas, príncipes: todo un combo de figuras con peso e influencia. ¿Tendremos algo que ver nosotros con estas aberrantes creaciones?

Vamos a mal definir monstruos:

Dicen que proviene del latín monstrum… comenzó con el “desarrollo”, palabra medio de mierda esta. Bueno, con el desarrollo de las culturas, fueron descritos como seres fantásticos, deformes, cargados de mitología, maldad y, en fin, todo lo extraño que los separara de las especies conocidas. Dando un salto —bastante brusco— en el tiempo, el cine y la cultura pop, esa de hacer cosas para divertirnos, popularizó una serie de estos individuos sacados de la literatura… Hasta acá el asunto remite a algo más allá de la comprensión, que escapa a las reglas de convivencia, y entre horror y fascinación se movía la cosa.

El tema es cuando la línea de esa fantasía, ensoñación y demás variantes empieza a golpear lo que podríamos llamar “realidad”, que por ahí necesita cierta definición, pero la dejamos de deberes, y vamos a delimitar lo que todos normalizamos y pactamos para convivir, digamos, de una forma un poco más tranquila de andar en el mundo.

Y hablando un poco más sobre cine, en un momento determinado, y cómo este impulsa la industria a ocupar otro nicho en la producción de personajes, los guionistas comenzaron a darle a los humanos una importancia crucial, directamente vinculada con la crueldad. No por su forma exterior, física si viene al caso; más bien se pone en juego la psique del individuo. Él pasa a ser el protagonista y queda catalogado directamente como monstruo.

…esta vez, esta buena gente del campo produjo un error de la naturaleza, una aberración, un monstruo. ¿Eso soy para ti, un monstruo?”

Diálogo de los personajes principales en la película Best Seller (1987).

El monstruo ya no necesita maquillaje, es más cercano. Ahí es donde, capaz, habría que frenar un poco, no quedarse solo con los nombres y titulares sobre islas y anomalías, sino mirar la estructura.

Por ahí no es una anomalía, es el resultado. El monstruo no aparece de golpe, se fabrica. Sale de dinámicas que no solo dejamos pasar, sino que muchas veces premiamos. Lugares donde el poder compra silencio, donde la plata ordena todo, donde la visibilidad decide qué escándalo dura… y qué se olvida.

…¡Están golpeando la puerta!

Misiles por la TV

…un misil en mi placard, en mi placard

un modelo para armar, pero nunca para desarmar…”

Soda Stereo — Gustavo Adrián Cerati

Ha comenzado otra guerra de esas que ya nos tienen acostumbrados, sobre todo los yanquis, que duermen con un misil en el culo por las dudas y están listos para inmolarse como buenos patriotas. En esta guerra se suma Israel, con su cerebro de mosquito; nada bueno puede salir de esta alianza. La cosa es contra Irán, un país que tiene sus líos internos, sobre todo la represión constante, brutal y violenta hacia las mujeres. ¡Ojo! No es por este motivo que los atacantes quieren liberar al país; los temas son otros, tienen que ver con la geopolítica, presente y futura.

En el medio, la humanidad, esa entidad medio extraña, con un ojo en las bombas y otro en el mundial de fútbol que se viene. Cada día nos invade un nuevo capítulo del conflicto: amenazas, algún asesinato selectivo de los servicios secretos, y no tanto de Israel; daños colaterales que se hacen presentes pero no parecen frenar demasiado la maquinaria, llamados a la paz por conveniencia y reparto de territorios.

Las empresas armamentistas hacen caja; venían de años medio de capa caída, no salían de vender algunos rifles de asalto a grupos rebeldes del mundo, pero de golpe comenzaron a comer con aceite de oliva: Ucrania, Rusia, Pakistán e India tirándose cosas en la frontera; los conflictos africanos, esos que a nadie le importan una mierda; Siria; la supuesta guerra que nos quieren vender entre Israel y Palestina, que en el fondo es exterminio, genocidio y todo lo horrible que implica.

La Unión Europea se hace la distraída, pero también deja caer lágrimas por algunos asesinados que no estaban en los planes. No hay multinacional que no se frote las manos para luego reconstruir lo que se destruye. En este panorama nos atrapan sin dejarnos escapar, mostrando fragmentos, escenas de escombros, luces que surcan cielos y rezongos si nos portamos mal y salimos a plantar cara. El NO a la guerra se hace urgente, igual que el NO al sistema que la sostiene; porque, en definitiva, ese es el fondo de la cuestión: pocos mandan, muchos obedecen.

…¿Hasta cuándo?

¿Hasta cuándo la paz del mundo estará en manos de los que hacen el negocio de la guerra?

¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que hemos nacido para el exterminio mutuo y que ese es nuestro destino?…

— Eduardo Galeano sobre la guerra

Rosalino Rodríguez

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[Poema y audio] MINAB… un crimen horrendo

Por: pegasus

Audio creado con inteligencia artificial a partir del poema MINAB… un crimen horrendo del autor Miguel Rojo.

Abusos… tiranía
sinrazón… locura
crueldad extrema
la que hay… la habida..
y la que todavía vendrá…

Realidad torpe y funesta
que asusta… y estremece…
¡Tragedias! …¡Tragedias!
que convulsionan el alma
de la gente decente…

… veintiocho de Febrero…
ataque aéreo en MINAB …
ciudad en dónde nadie pensó
que ese día iba a ser distinto…
¡Terriblemente distinto!

Veintiocho de Febrero
¡Que crimen tan horrendo!

Una mortífera carga
hizo blanco en una escuela
Víctimas en gran número…
matando a muchas y muchos …
…Y a muchas niñas…
muy por encima de la centena

Veintiocho de Febrero
¡Que crimen tan horrendo!

MINAB será recordada
como una atrocidad…
Muerte a los Inocentes…
Niñas Asesinadas Brutalmente…

un veintiocho de Febrero…

Veintiocho de Febrero
¡Que crimen tan horrendo!

Paga la infancia alto precio
por la guerra… Nada nuevo…
Veintiocho de Febrero…
ya marcado en la historia
como una imborrable huella…
Una enorme infamia

Veintiocho de Febrero
¡Que crimen tan horrendo!

Ante esta violencia macabra
cree el poeta por un momento
que ha de dejar la pluma
para soltarse con pincel y lienzo…
y dar forma a un furioso alegato

… un grito para vergüenza
y denuncia de los malditos
que pueblan la Tierra

La memoria trae al poeta
aquel veintiséis de abril
de hace casi cien años
que un genio creativo
evocó como símbolo
de la barbarie de la guerra

… pero el poeta se sabe
dibujante de trazo torpe…
con más ganas que talento…

… y en un trance explosivo
sin saber si era o no sueño
dejó el lecho, cerró su puerta
y en la noche salió al camino…
levantó sus manos y fijó la mirada
en el firmamento estrellado …

… como quien busca un milagro
implorante exclamó… ¡Pablo!
¡Pablo!… ¡a mi Pablo!
en la pretensión de un diálogo…

… por qué no también ahora
pintar un toro… un caballo
una madre abrazando
con dolor extremo
a la hija muerta…
una paloma…

… en su entusiasmo y delirio
puso fe en ser escuchado…
… Imaginó una gran tela
colgada en el cielo
para indignación del mundo…
de todo el planeta

Veintiocho de Febrero
¡Que crimen tan horrendo!

Minab, un crimen horrendo
Miguel ROJO. 02/Abril/2026

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Reseña de Contra el Estado, de Agustín Guillamón

Por: pegasus

Una crítica radical de la democracia y el capitalismo

Introducción

Contra el Estado. Tesis sobre guerra, revolución y proletariado, de Agustín Guillamón, plantea una tesis central: Estado, democracia y capitalismo no constituyen esferas separadas ni reformables, sino un mismo sistema histórico de dominación de clase. Desde esta perspectiva, el libro formula una impugnación frontal del orden político contemporáneo y se sitúa como una de las aportaciones más contundentes del pensamiento crítico radical.

Lejos de inscribirse en el debate académico o institucional, la obra adopta una posición abiertamente revolucionaria. El Estado no aparece como un instrumento neutral susceptible de transformación, sino como el eje organizador de la explotación; la democracia, como su forma más eficaz de legitimación; y el proletariado como el sujeto histórico capaz de destruir ese orden.

En este marco, el texto de Guillamón no se limita a interpretar la realidad, sino que se inscribe en una tradición teórica que vincula crítica y praxis, orientando el análisis hacia la transformación revolucionaria de la sociedad.

Una crítica total del orden político: Estado, democracia y capital

Uno de los rasgos distintivos del libro es el carácter total de su crítica. Guillamón no analiza instituciones aisladas ni procesos parciales: su tesis es que Estado, democracia representativa, derechos humanos y capitalismo forman un mismo entramado histórico de dominación, inseparable en sus fundamentos.

El autor afirma que “libertad y democracia son opuestas y contradictorias” y que la democracia burguesa “se fundamenta en la existencia de individuos aislados, insolidarios y separados entre sí”.

Esta lectura se inscribe en la tradición libertaria y consejista, llevada aquí hasta sus últimas consecuencias: la democracia liberal no expresa la soberanía popular, sino la capacidad de la clase dominante para presentar sus intereses como universales.

El libro desarrolla con fuerza la tesis de que la representación política es incompatible con la libertad, porque reproduce la división entre dirigentes y dirigidos.

Derechos humanos: crítica ideológica y perspectiva histórica

El análisis de los derechos humanos se sitúa en la misma lógica. Guillamón los interpreta como productos históricos de las revoluciones burguesas, ligados a la consolidación del individuo propietario y a la legitimación del orden capitalista.

Desde este enfoque, los derechos no son herramientas neutrales, sino formas ideológicas que despolitizan el conflicto social y lo reducen a la esfera individual. La libertad se redefine así como separación, como derecho al aislamiento.

El planteamiento del autor destaca por su coherencia y profundidad, al situar estos instrumentos en la organización del sistema que los produce, revelando su función en la reproducción del orden existente.

El Estado: forma histórica, fetiche y organización de clase

El núcleo teórico más sólido de la obra se encuentra en su análisis del Estado. Guillamón distingue con precisión entre formas estatales premodernas y el Estado moderno, vinculado al surgimiento del capitalismo hace aproximadamente cinco siglos.

El Estado aparece así como una estructura histórica específica cuya función fundamental es garantizar la reproducción de las relaciones sociales capitalistas. Esta idea se desarrolla mediante una distinción clave:

• el Estado como fetiche, que se presenta como árbitro neutral;

• el Estado como organización de clase, que concentra y monopoliza la violencia.

Este doble carácter permite explicar tanto su legitimidad como su función real, ofreciendo un marco interpretativo de gran claridad y potencia analítica.

El proletariado: proceso, conflicto y actualidad

Frente a las lecturas que anuncian la desaparición de la clase obrera, Guillamón propone una definición dinámica del proletariado. No se trata de una categoría fija ni de una identidad social, sino de un proceso que se constituye en la lucha.

Esta concepción permite actualizar la teoría revolucionaria de clase en el contexto contemporáneo, marcado por:

• la precarización generalizada,

• la globalización del trabajo asalariado,

• la proletarización de amplios sectores de las clases medias.

El proletariado no desaparece: se transforma y se expande. En este sentido, el libro ofrece un diagnóstico especialmente lúcido del capitalismo posterior a la crisis de 2008, caracterizado por la intensificación de las desigualdades, la omnipresencia del poder financiero, una economía de guerra y la creciente inestabilidad social.

Revolución y praxis: la centralidad de la acción histórica

Guillamón constata que el capitalismo es, hoy, un sistema obsoleto y criminal, sin más salida que la revolución o la barbarie.

Uno de los aspectos más relevantes del libro es su rechazo a la elaboración teórica de modelos alternativos de sociedad. No propone un programa detallado ni un diseño institucional del futuro. Esta ausencia responde a una posición política consciente. Las formas de organización revolucionaria no pueden ser anticipadas desde la teoría, sino que deben surgir de la práctica histórica del propio proletariado.

En coherencia con la tradición consejista y libertaria, la alternativa al Estado se concibe como un proceso de autoorganización que emerge en la lucha de clases. Los consejos obreros, las asambleas y otras formas de organización directa se presentan como expresiones históricas concretas de esa dinámica.

Esta configuración afirma con claridad la primacía de la praxis revolucionaria como terreno donde se define la emancipación.

Estilo y pensamiento

El estilo de Guillamón es directo, combativo y sin concesiones. Su escritura rehúye el lenguaje académico y adopta un tono militante que refuerza la claridad de sus tesis.

Esta elección estilística es plenamente coherente con su rechazo a la neutralidad teórica: el libro no busca el diálogo con ninguna rama del pensamiento burgués, sino afirmar una posición de clase claramente definida.

También plantea la necesidad de analizar las derrotas históricas del movimiento obrero, desde la revolución española de 1936 hasta las revoluciones rusa (1917) y alemana (1918-1919), en diálogo crítico con autores internacionalistas, consejistas y libertarios como Rosa Luxemburg, Herman Gorter, Anton Pannekoek, Amadeo Bordiga, “Bilan”, Marc Chiric, Onorato Damen, Josep Rebull, Munis, “Alerta”, “El Amigo del Pueblo”, “Révision”, Jaime Balius, Ridel y Prudhommeaux, entre otros.

Guillamón ofrece un marco interpretativo que invita a repensar profundamente la relación entre democracia, Estado, capital y emancipación del proletariado, en continuidad con la reflexión libertaria del Grupo franco-español de los Amigos de Durruti, expuesta en el capítulo 9 del libro.

En este contexto, resulta pertinente añadir una breve referencia a la trayectoria del autor. Guillamón es un historiador y ensayista vinculado desde hace décadas al estudio del movimiento obrero, especialmente la Revolución española de 1936 y las corrientes libertarias. Su obra se caracteriza por una lectura crítica de las derrotas históricas del proletariado y por su interés en las formas de autoorganización y democracia directa, lo que sitúa este libro en continuidad con sus investigaciones previas.

Las Once tesis clasistas: la derrota de la revolución por el Estado

El combate de los trabajadores por conocer su propia historia no es puramente teórico, ni abstracto o banal, porque forma parte de la propia conciencia de clase, y se define como teorización de las experiencias históricas del proletariado internacional, y en España debe comprender, asimilar y apropiarse, inexcusablemente, las experiencias del movimiento anarcosindicalista en los años treinta. Por eso, las once tesis teorizan las experiencias del proletariado en la revolución de 1936 y 1937.

En julio de 1936, tras derrotar al ejército en las principales ciudades, la clase trabajadora no defendió el Estado republicano: lo dejó sin funciones reales. En su lugar, en Cataluña, surgieron comités de barrio, de fábrica, de defensa y de abastos; milicias obreras; colectivizaciones industriales y agrarias. Por primera vez, amplios sectores de la vida social fueron organizados directamente por los trabajadores, sin mediación estatal ni dirección burguesa. Fue una de las experiencias de autoorganización proletaria más profunda y extensa de la historia del movimiento obrero.

Eso fue la revolución social: la expropiación de la burguesía, la supresión práctica de su poder, y la gestión directa de la producción y la vida social por el proletariado.

Sin embargo, esa revolución no se constituyó como poder político. El Estado no fue destruido, sino desbordado, fragmentado y temporalmente incapacitado. Sus estructuras fundamentales permanecieron intactas, y con ellas su fundamento: garantizar la reproducción del orden capitalista.

La cuestión decisiva fue la incapacidad de esa revolución para afirmarse como poder obrero alternativo al del Estado. Los comités revolucionarios, aunque asumieron funciones reales, no se coordinaron ni se unificaron en un organismo capaz de destruir al Estado. Existió una multiplicidad de poderes locales, pero no un poder proletario coordinado y consciente de sí mismo, con voluntad manifiesta de destruir al Estado.

Ese vacío no podía mantenerse indefinidamente. En ausencia de un poder obrero, el Estado se recompuso. Y lo hizo a través de un proceso material y político en el que la ideología antifascista jugó un papel fundamental.

El antifascismo fue la ideología que permitió la reconstrucción del Estado. Al plantear la prioridad absoluta de la guerra, subordinó la revolución a las necesidades militares y reintrodujo la lógica estatal: centralización, disciplina, jerarquía, represión de los revolucionarios, control del orden público y de la economía.

En este proceso, las organizaciones obreras, incluidos los comités superiores de la CNT, se integraron en las estructuras del Estado. No se trata de una cuestión moral, ni de “traiciones”, ni de decisiones individuales, sino de una transformación objetiva: asumir funciones de gobierno implica actuar como Estado.

La revolución social quedó así progresivamente subordinada, encauzada y finalmente desmantelada. Las colectivizaciones fueron reguladas, controladas y orientadas hacia una economía de guerra, dirigida por la Generalidad. Las milicias fueron militarizadas. Los órganos de autoorganización fueron disueltos o integrados.

Las jornadas de mayo de 1937 expresaron el momento en que esta contradicción se hizo abierta y violenta. En ellas se enfrentaron, de forma irreconciliable, la tendencia a la autonomía proletaria y la consolidación del poder estatal. Su desenlace no creó la contrarrevolución: la consumó.

La revolución de 1936 mostró la capacidad del proletariado para autoorganizarse y transformar radicalmente la sociedad desde abajo. Pero también mostró que esa transformación no puede sostenerse sin la destrucción del Estado y sin la constitución de un poder obrero capaz de coordinar, centralizar y defender esas conquistas.

No hay, por tanto, términos intermedios. O el proletariado destruye el Estado y afirma su propio poder, o el Estado se recompone y destruye la revolución. Esa es la lección fundamental de 1936–1937.

Conclusión

Contra el Estado reafirma con contundencia la tesis que recorre toda la obra: Estado, democracia y capitalismo constituyen un mismo sistema de dominación de clase, inseparable e irreformable, cuya superación solo puede plantearse en el terreno de la praxis revolucionaria del proletariado.

Desde esta perspectiva, el libro no ofrece soluciones dentro del orden existente, sino que cuestiona sus propios fundamentos. Más que proponer alternativas cerradas, desplaza el problema hacia la necesidad de una transformación histórica radical, situada en la acción colectiva y en las formas de autoorganización que emergen en la lucha.

En este sentido, Contra el Estado no es solo una obra teórica, sino una intervención política en el presente. No es un libro para confirmar certezas, sino para destruirlas: quien salga indemne de su lectura, probablemente no lo ha entendido.

Balance. Cuadernos de historia, marzo de 2026

GUILLAMÓN, Agustín: Contra el Estado. Tesis sobre guerra, revolución y proletariado. Calúmnia Edicions, Benissalem, 2026, 190 páginas.

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(Ex)Presión Nº 151

Por: pegasus
Lucha

Cumpleaños

Con el presente número hemos superado la barrera de los 150. Una cifra nada desdeñable si tenemos en cuenta que, por estos parajes, los boletines no se prodigan demasiado. Por ello, preferimos asentar nuestras herramientas de comunicación.

Así, hoy cumplimos 6 años y 4 meses, con la esperanza de que saldrán unos cuantos números más.

Seguiremos informando sobre las luchas importantes, siempre al servicio de los grupos autónomos y personas que dan el callo. Al contrario que la mayoría de los medios, no ocultamos lo que está pasando en las calles.

Gracias a A PLANETA y al Portal Libertario OACA por su inestimable ayuda y por subir periódicamente los boletines en sus portales. Y gracias también a la gente que ayuda a difundirlos, y al colectivo Riseup por dejarnos utilizar su infraestructura.

De ahora en adelante, puedes contactar en esta dirección: en-lucha@riseup.net

Próximamente edtaremos algu-nas referencias encuadernadas para celebrar los 150 números del boletín. Estate atentA o escribe. Por la contrainformación y una vida no controlada.

Libertad de Expresión.

(EX) PRESIÓN

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[Poema y audio] Poeta no te calles. Y no nos abandones

Por: pegasus

Audio creado con inteligencia artificial a partir del poema Poeta no te calles. Y no nos abandones del autor Miguel Rojo.

¡Canta Poeta!

Calmas la angustia
los desasosiegos del alma
en las largas ausencias

¡No te calles nunca Poeta!
Eres consuelo y bálsamo
de los que viven vegetando
en la continua adversidad
en la penuria que humilla
y el llanto ahoga

¡No nos abandones Poeta!

Eres faro y brújula
de los extraviados
en caminos y senderos
perdidos en los desiertos
de horizontes quebrados
y cielos rotos

¡Canta Poeta!

Alivias el hastío y las tristezas
de los que están al borde del abismo
que les niegan un lugar, un sitio
obligados a huir sin saber adonde

¡No te calles nunca Poeta!

Combatiente de las injusticias
impuestas por los amos del mundo
carceleros de esa gran prisión
que se llama miseria
donde no miran a los otros…
no los miran como humanos

¡No nos abandones Poeta!

Tu palabra solidaria
sincera y atrevida
rescata la dignidad
y mueve las conciencias
de los resignados
sin más alimento
que el pan amargo

¡Canta Poeta!

Tu verbo desafiante
puño en alto
mano tendida
despeja el miedo

¡Canta Poeta!

A los corazones llevas
luz en la oscuridad
confianza y valentía

¡Canta Poeta!

Rompe la inocencia
la moral castradora
aviva desobediencia
atiza… la audacia

¡Canta Poeta!

Resistencia a los tiranos
sus cómplices… esbirros
marionetas… fantasmas

¡No te calles nunca Poeta!

Voz de los-sin-voz
los desamparados
ignorados en su grito
oprimidos en soledad
en los silencios

¡No nos abandones Poeta!

Porque el Poeta
trae el sentimiento
la emoción de un Pueblo
agranda su latido
alienta sus sueños…
le devuelve el entusiasmo
cuando se creía cautivo

Canta, canta… ¡Canta Poeta!

¡No te calles nunca Poeta!

Canta, canta… ¡Canta Poeta!

¡Porque un Poeta pone en pie a un Pueblo!

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Miguel ROJO / 06/Noviembre/2024

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[Poema y audio] Veintiocho de Febrero… Día de la Furia Guerrera

Por: pegasus

Audio creado con inteligencia artificial a partir del poema Veintiocho de Febrero… Día de la Furia Guerrera del autor Miguel Rojo.

Un veintiocho de Febrero…
comienzo de la furia guerrera…

por sorpresa… de madrugada
gente golpeada en su tierra

Un veintiocho Febrero
un terrible recuerdo

Una despiadada ofensiva
una población desprevenida
desprotegida, sin culpa…
terror sin límites, brutalidad
devastación y muerte

Un veintiocho Febrero
un terrible recuerdo

Testigos horrorizados..
convertidos en su sombra
enterrados en el silencio…
paralizados por el miedo

Un veintiocho Febrero
un terrible recuerdo

Veintiocho de Febrero…
también día de la vergüenza….
vergüenza que quedará señalada
en los almanaques y calendarios
para empañar el orgullo
de una nación y su pueblo

Un veintiocho Febrero
un terrible recuerdo

Tanta desgracia y atrocidad
sobrecoge y angustia
a ciudadanos del mundo entero
que antes que buscar respuestas
se hacen preguntas

… Cómo es posible
ante esta tristeza y locura
que nadie se apiade
que no se imponga la cordura ..
…descuido e indiferencia
que abona los rencores
y acrecienta el odio

Un veintiocho Febrero
un terrible recuerdo

Urge una autoridad moral
que despeje el camino
para la paz… para el diálogo
los lazos y hermanamiento
entre los seres humanos

Un veintiocho Febrero
un terrible recuerdo

28 de Febrero. Día de la Furia Guerrera
Miguel ROJO. 14/Marzo/2026.

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(Ex)Presión Nº 150

Por: pegasus

Bajo las bombas y misiles

Imagina que dejas a las niñAs en el colegio un sábado por la mañana y que cuando acudes a recogerles encuentras un amasijo de cuerpos desparramados por todas partes y numerosas tumbas improvisadas. ¿Cómo reaccionarías?

El sábado 28 de febrero, a las 10:45 de la mañana, la escuela primaria Shajareh Tayebeh en Minab, al sur de Therán, fue bombardeada en repetidas ocasiones. Lamentablemente, niñAs de primaria (entre seis y 12 años) y supongo que también sus profesoras, gente sencilla, unas 168 o más personas, fueron exterminadas a plena luz del día, víctimas de la cobarde y cruel política norteamericana.

Portada del 1 de marzo de 2026 del periódico iraní Tehran Times: «Trump, mírales a los ojos»

A día de hoy, Trump asegura que es un honor hacer la guerra, y Washington sigue sin responsabilizarse de esta matanza. Es más, el secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, dice que «Irán es la única parte que ataca a civiles». Sin embargo, más de 1.200 civiles iraníes han sido asesinados desde que Estados Unidos e Israel iniciaran a traición su guerra contra Irán.

(EX) PRESIÓN

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Reseña de Ocho días de julio, de Agustín Guillamón

Por: pegasus

Guillamón, Agustín. Ocho días de julio. 1936: La situación revolucionaria en Barcelona. Descontrol, 2026, 208 páginas, PVP 18 euros.

Introducción

Ocho días de julio es una obra fundamental dentro de la historiografía del movimiento obrero revolucionario durante la Guerra Civil española. Su autor, Agustín Guillamón, historiador especializado en la CNT-FAI y en las dinámicas sociales de la revolución de 1936, ofrece una reconstrucción minuciosa de los acontecimientos que tuvieron lugar en Barcelona durante la semana en la que se produjo la derrota del golpe militar y el estallido de una profunda revolución social. El texto se publica en un contexto historiográfico dominado por visiones académicas, burguesas e institucionales, y se presenta como una revisión crítica desde “abajo”, desde los comités obreros y las milicias populares.

Contenido y objetivos de la obra

El objetivo principal de Guillamón es demostrar que los sucesos del 19 y 20 de julio de 1936 en Barcelona no constituyeron únicamente la defensa de la República frente al golpe militar, sino el inicio de una insurrección obrera victoriosa que generó una  situación revolucionaria. Para el autor, la derrota del ejército en la calle no solo frustró el intento de alzamiento, sino que provocó la desaparición fáctica del poder estatal, sustituido por una multiplicidad de comités, patrullas y órganos de poder obrero.

Un elemento innovador de su interpretación es la negación de la clásica tesis de la “dualidad de poderes”. Guillamón sostiene que no hubo dos poderes coexistiendo, sino una atomización del poder, donde la autoridad se fragmentó entre los organismos locales revolucionarios, especialmente los comités de defensa de la CNT-FAI, los verdaderos protagonistas del proceso insurreccional, transformados en comités revolucionarios de barrio (o locales), patrullas de control y milicias obreras, gracias a su victoria armada.

Originalidad y contexto historiográfico

La obra destaca por su riqueza documental y su detallada reconstrucción de los combates de la batalla de Barcelona, en  julio de 1936, con especial atención a los barrios obreros. Guillamón rescata el papel de los comités de defensa, tradicionalmente relegados, cuando no ignorados,  en la historiografía académica, y muestra su preparación previa, su organización militar y su capacidad para movilizar multitudes. En este sentido, el libro constituye una contribución importante e insustituible a la historia social de la Guerra Civil española, ofreciendo una perspectiva que cuestiona, ningunea, desacredita y desafía los enfoques de autores como Hugh Thomas, Gabriel Jackson, Ángel Viñas o Paul Preston.

Asimismo, Guillamón inscribe su análisis en la tradición de los movimientos revolucionarios internacionales, situando los acontecimientos barceloneses en conexión implícita con los soviets de la Revolución rusa o los consejos alemanes de 1918-1919, aunque subraya que en Barcelona no existió una dirección política centralizada que unificara el poder obrero.

Crítica y limitaciones

Aunque el libro aporta una mirada original y necesaria, su interpretación presenta elementos discutibles desde una perspectiva académica. La obra está escrita desde una posición ideológica clara, cercana al consejismo y al anarquismo revolucionario, lo que en ocasiones conduce a sobredimensionar la importancia y eficacia de los comités obreros y a subestimar la persistencia del Estado republicano, incluso en una situación de colapso parcial.

Otro punto debatible es su lectura contrafactual: la idea de que la CNT “tenía el poder” y podría haber instaurado una “dictadura anarquista” si hubiese querido. Esta afirmación, aunque tiene una base real y es coherente con su perspectiva, subvalora factores como la falta de unidad interna cenetista, la presión internacional, la necesidad de coordinar el esfuerzo bélico y los conflictos entre los distintos grupos antifascistas.

Contribuciones destacadas del libro

a) Reconstrucción detallada

Guillamón ofrece una narración extremadamente precisa, barrio por barrio, calle por calle, de los movimientos de tropas, comités y milicianos. La riqueza documental y la descripción casi cronística de los combates convierten el libro en una de las reconstrucciones más exhaustivas del 19 y 20 de julio en Barcelona.

b) Perspectiva de los comités de defensa

El autor rescata el papel de los comités de defensa confederales, protagonistas frecuentemente ignorados por la historiografía más institucional. Su análisis contribuye a valorar el grado de organización previa existente en la CNT.

c) Situación revolucionaria o revolución proletaria

La situación revolucionaria existente en Barcelon tras la victoria insurreccional del 19 y 20 de julio no desembocó en una revolución proletaria, porque ninguna organización planteó la destrucción del Estado y la conversión de los comités revolucionarios de barrio y locales en órganos de poder obrero. La ideología de unidad antifascista fue la temprana fórmula que adoptó la deriva contrarrevolucionaria.

d) Valor historiográfico

La obra tiene valor como historia social y política desde abajo: ilumina la acción colectiva, la espontaneidad popular y la formación de poderes no estatales. Es un contrapeso necesario y realista al relato habitual centrado en partidos, líderes y decisiones gubernamentales.

Conclusiones

Ocho días de julio es una obra imprescindible para comprender la revolución social en Cataluña durante los primeros días de la Guerra Civil. Su apuesta por una historia “desde abajo” y su énfasis en los comités de defensa como sujetos históricos ofrecen una perspectiva alternativa y profundamente rupturista con las visiones académicas o burguesas. Aunque su interpretación está marcada por una fuerte carga ideológica obrerista, su valor documental, su aportación a la historiografía social y su análisis innovador hacen de este libro un texto de referencia para lectores, estudiantes e investigadores interesados en la revolución española de 1936.

Balance. Cuadernos de historia.

Barcelona, marzo de 2026

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[Poema y audio] Abandona soldado. No es tu guerra

Por: pegasus

Audio creado con inteligencia artificial a partir del poema Abandona soldado. No es tu guerra del autor Miguel Rojo.

Detente soldado
Esta no es tu guerra
Suelta tu fusil y abandona

Abandona Soldado
¡No es tu guerra!

Detente soldado
Date la vuelta
Regresa a tu casa
Esta no es tu guerra
No es tu guerra soldado

Abandona Soldado
¡No es tu guerra!

Es la guerra de-los-de ¡Todo por la Patria!
aúnque ellos nunca han creído en ninguna…
Aprovechados que explotan tu ignorancia
Tu ignorancia e inocencia

Abandona Soldado
¡No es tu guerra!

Es la guerra de los que piden tu sacrificio
De los que sin prudencia te exponen a la muerte
De los que sin miramientos te exigen la vida

Abandona Soldado
¡No es tu guerra!

Es la guerra de las empresas…
la industria … sus accionistas
que matando obtienen sus ganancias
Matando y matando….

Abandona Soldado
¡No es tu guerra!

Matando a soldados como tú…
Matando también ciudadanos pacíficos
Matando mayores y niños

Abandona Soldado
¡No es tu guerra!

Es la guerra del patricio
para defender su privilegio
aunque sea matando…

Abandona Soldado
¡No es tu guerra!

No es tu guerra soldado
Date la vuelta
Y regresa a tu casa

Abandona Soldado
¡No es tu guerra!

¡Cuántas tumbas!
¡Cuánto beneficio!

Abandona Soldado
¡No es tu guerra!

guerra

Miguel Rojo.
Himno a la Rebeldía
Abandona Soldado. No es tu guerra
09Marzo/2026
.

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XXIII Marcha contra la Macrocárcel de Zuera

Por: pegasus

El próximo domingo 19 de abril tendrá lugar la XXIII Marcha contra la Macrocárcel de Zuera (Zaragoza) bajo el título este año de “La desatención sanitaria es tortura. ¡Salud, resistencia y libertad!”.

La programación de jornadas previas y para ese fin de semana será:

Sábado 11 de abril > Centro Joaquín Roncal. (C/San Brauilio 5-7, Zaragoza)
– 17:00. Jornada: Salud y prisión en Aragón

Viernes 17 de abril > CSA LA REVUELTA (C/San Agustín 18, local , Zaragoza)
– 19:30. Proyección del documental “El método Roumeau. De la cárcel al teatro”.  Presentación con Jacqueline Roumeau

Sábado 18 de abril > CSO KIKE MUR  (Plaza Memoria Histórica – antigua cárcel de Torrero, Zaragoza)
– 16:30. Café / bizcocho: Anímate a colaborar con la preparación de la marcha.  
– 18:00. Presentación del libro «Entre el azar y la necesidad» con sus autores Daniel Pont e Ignacio González.
– 20:00. Presentación del libro: «Pájaros azules«. Experiencias de una vida en prisión con Santiago Cobos.
– 21:00. Cena popular.
– 21:30. Recital y flamenco: «Versos de intramuros» con  Santiago Cobos y La Pulga.

Domingo 19 de abril > Marcha contra la macrocárcel de Zuera.
– 9:30h. Salida en bicicleta desde la Plaza de la Magdalena
– 11h. Salida en bus  desde el Colegio Tenerías (Coso Bajo) 

– 13h. En el parking de la Macrocárcel de Zuera:

  •   Radio Hawai emitiendo para dentro de los muros en el 102.4fm.
  •   Charla
  •   Concierto
  •   Danza
  •   Taller de cartas
  •   Actualización sobre casos represivos en el estado español
  •   Comida vegana
      Cuentacuentos
  •   Y mucho más!!

Los bonos de apoyo o de viaje en bus los puedes conseguir en CSO Kike Mur (Plaza Memoria Histórica – antigua cárcel de Torrero) y Pottoka (Martín Carrillo,5).

¡Abajo los muros!!

Iniciativa Contra las Macrocárceles

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[Libro] No existe dique capaz de contener al océano furioso. Potencia, alegría y anarquismo

Por: pegasus

El libro es una crítica al heroísmo, una defensa de la alegría y la potencia inmanente, una historia personal que atraviesa distintas ciudades, épocas e ideas radicales. Defiende una forma de vida colectiva. Este ensayo cuenta la historia de cómo conocí el anarquismo en mi adolescencia, mezclado con el punk y el skate. Revisa el machismo y el racismo que desde el comienzo han obstaculizado al movimiento anarquista en los debates, relatos y experiencias que sus pensadores clásicos tuvieron para luego tejer cómo todos esos fantasmas viajaron a América y le dan forma al activismo de nuestros días.

Este no es un libro académico, es un ensayo personal sobre la extrema izquierda con un estilo ameno, ágil, que habla de formas de vida. Es una autobiografía desde y hacia lo político que pasa por muchas otras cosas que pueden atraer a varios tipos de lectores. Es un ensayo sobre la adolescencia, la necesidad de pertenencia, el proletariado, los pueblos, las subculturas urbanas. Por eso está escrito en un tono poético y personal.

Escrito por Alf Bojórquez

Disponible en más formatos en: https://archive.org/details/no-existe-dique-digital/mode/2up

Y en formato papel en: https://viruseditorial.net/libreria/no-existe-dique-capaz-de-contener-al-oceano-furioso/ y https://traficantes.net/libros/no-existe-dique-capaz-de-contener-al-oc%C3%A9ano-furioso

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(Ex)Presión Nº 149

Por: pegasus

Una mala persona

Recientemente, el eurodiputado Jorge Buxadé, de Vox, afirmó que la criminalidad extranjera en España es 2,5 veces mayor que la de los españoles y defendió endurecer penas, juicios rápidos y deportaciones masivas asegurando que un eventual Gobierno de su partido impondría orden en las calles para garantizar seguridad.

«Tenemos cárceles llenas de extranjeros: habrán penas más altas, cárceles incómodas, juicios mega rápidos y de-portaciones masivas».

Ojalá tú no lo veas, por capullo.

Puntualmente, están vendiendo mucha arrogancia la chusma de Vox: Seguridad, criminalidad, deportaciones…

Les odio. Mañana dirán que los mendigos perjudican al turismo, por pedir monedas en la calle.

¿Qué sabrás tú, Buxadé, de grandeza? Le odio.

Aprende de los poetas.

(EX) PRESIÓN

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[Poema y audio] El poeta busca la palabra

Por: pegasus

Audio creado con inteligencia artificial a partir del poema El poeta busca la palabra del autor Miguel Rojo.

Viajero en la noche
en su inquietud y desvelo
se obstina el poeta
verso a verso

Busca la palabra
No cualquier palabra
La palabra valiente y valiosa…
Extraordinaria… ¡mágica!

Busca el poeta
sin pausa la palabra
la palabra que no exige
ni asusta… ni obliga
ni engaña… ni adula…

Soberano en su pensamiento
de moral insumisa
busca la palabra el poeta…
la palabra… las palabras…
que inspiran respeto
palabras sencillas…sinceras

La palabra… las palabras
que llevan calma y alivio
cargadas de confianza
que vuelvan amable al huraño
que borran fronteras
que acerquen lo distante
sin que parezca un espejismo

Arquitecto del verbo
rastrea el poeta
en su entrega y empeño…
escudriña en las palabras
para alumbrar un poema
que conmueva a las conciencias
y despierte a las almas dormidas
….

Busca la palabra el poeta
en los silencios oscuros
las palabras que miran a los ojos
que estremecen los sentimientos

La palabra que convenza…
que rescate al humano
de su barbarie y ceguera
de su castrante embrutecimiento
que ponga fin a las guerras
a un sinfin de miserias
que traiga paz y concordia…

… palabras cargadas de esperanza
que nutren los sueños
la fe en los grandes milagros
… porque lo que hoy es sueño
vendrán otros mañana…
que lo harán realidad

Y no se cansa el poeta
ni se quiebra su ánimo
aunque parezca su esfuerzo
frágil… humilde… pequeño….
o se lo lleve el viento

El poeta busca la palabra
Miguel ROJO. 06/Marzo/2026
(Canciones rebeldes)

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[Poema y audio] Frente a la guerra… Ilusiones de primavera

Por: pegasus

Audio creado con inteligencia artificial a partir del poema Frente a la guerra… Ilusiones de primavera del autor Miguel Rojo.

Palabras, palabras…
de unos, de otros, palabras…
Palabras de los que hablan,
pero no se hablan.
Y tampoco se escuchan

Palabras que no hacen brotar el deseo,
el deseo de derribar el muro,
el muro que marca un sólo camino,
el premeditado sólo-el-mío.

Naufragan las palabras, la palabra,
en su afán de alcanzar una orilla,
el entendimiento en una ribera,
en un puerto para la inteligencia.

Maldicen las palabras, la palabra
los que conspiran en penumbra,
y al “otro” encharcan la existencia,
amordazan la libertad,
aplauden al sátrapa,
y se mofan del poeta.

Palabras, palabras, la palabra,
que el tormentoso oleaje devora,
el oleaje del disparate, de la atrocidad.

Sin embargo todavía quedan palabras, la palabra,
aunque digan que es soñadora e ingenua,
un reducto para la fantasía…
esperanza terca y atrevida.

Quedan palabras, la palabra.
Al este y al oeste irá la palabra.
Al sur y al norte también llegará.

Irá la palabra,
la que no conoce rencor ni maldad.
Irá la incansable palabra
cual paloma viajera.

¡Y nunca se dará por vencida!

Palabras. Palabras. Palabras
Palabras. Palabras. Palabras
Palabras. Palabras. Palabras

Palabras

Palabras. Palabras …

Palabras

Palabras. Palabras…

Palabras

Palabras. Palabras…

¡Palabras! … Palabras

Miguel ROJO. Frente a la guerra… Ilusiones de primavera.
01/Marzo/2026 (Canciones rebeldes)

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Declaración de encausadxs por la operación City ante el Tribunal de Turín

Por: pegasus

Declaración leída por dos de lxs encausadxs por la operación City ante el Tribunal de Turín durante la audiencia del día 24/02/2026

Si estamos aquí, en el banquillo de los acusados, es porque hemos decidido luchar contra el 41bis y la cadena perpetua, junto y en solidaridad con Alfredo Cospito, encarcelado bajo ese régimen en mayo de 2022 y quien inició una huelga de hambre indefinida en octubre del mismo año. A finales de febrero de 2023, el rechazo definitivo del Tribunal de Casación a la desclasificación de Alfredo del régimen 41bis representó, en la práctica, su condena a muerte. ¿Cómo podemos permanecer indiferentes ante la muerte inminente de un compañero que se dedicó a denunciar tales abominaciones?

Dentro de los mecanismos de arbitrariedad y violencia que conforman el sistema judicial italiano, el artículo 41 bis y la cadena perpetua sin libertad condicional son dos instrumentos de tortura. No se trata de un simple artificio retórico, sino de un análisis sustantivo del uso de estos instrumentos, partiendo del significado literal del término, que —citando a Treccani— se refiere a «diversas formas de coerción física aplicadas a un acusado […] con el fin de extraerle una confesión […]».Incluso hoy, y desde principios de la década de 1990 hasta la actualidad, cientos de presos se encuentran recluidos bajo el régimen 41bis, sometidos a aislamiento diario y emocional, a un estigma social que también afecta a sus seres queridos, a privación sensorial y, para muchos, a la imposibilidad de ser liberados. Una condición concebida e implementada cínica y científicamente para aniquilar al individuo. Hoy, una vez más, es importante destacar cómo la valiente lucha del compañero Alfredo Cospito, en huelga de hambre durante seis largos meses, ha desatado un amplio y decidido movimiento de solidaridad.

En las últimas décadas, rara vez el sistema penitenciario, sus mecanismos punitivos, la violencia sistémica que lo impregna, la arbitrariedad de sus normas y las afirmaciones engañosas que pretenden justificar las «fosas comunes» han sido analizados, criticados y rechazados por diversos grupos sociales. La movilización estudiantil, junto con la denuncia y la participación activa de organizaciones, asociaciones y, sobre todo, miles de personas, representó un aumento de concienciación excepcional y sin precedentes. Esto ocurrió no solo en Turín, sino también en muchas ciudades de Italia y del extranjero.

Un efecto bumerán que ciertamente, aunque inesperadamente, ha sacudido a quienes habían trabajado con tanto celo para posibilitar legalmente la aplicación del Artículo 41bis a Alfredo. Pero a pesar de esto, a pesar de las protestas y acciones de solidaridad en Italia y en todo el mundo, Alfredo sigue sometido a este régimen, que probablemente será renovado la próxima primavera. Fue condenado a 23 años, junto con Anna Beniamino, cuya condena asciende a casi 18 años, por masacre política, el delito más grave según la ley italiana, a pesar de la ausencia de muertos o heridos. A diferencia de lo ocurrido en Piazza Fontana (17 muertos), Piazza della Loggia (9 muertos y 102 heridos), la estación de tren de Bolonia (85 muertos) y los innumerables ataques racistas (especialmente el de Castelvolturno en 2008, que dejó 8 muertos), en ninguno de estos casos se incluyó la masacre política entre los cargos.

Las guerras contemporáneas, los genocidios, las investigaciones de la DNAA (Dirección Nacional Antimafia y Antiterrorismo)contra palestinos y migrantes, las decenas de miles de personas que huyen de territorios devastados y saqueados por el colonialismo y mueren intentando llegar a Europa, las muertes en el trabajo, la complicidad del Estado italiano con Israel, todo demuestra que las masacres, la devastación y el saqueo son planificados y perpetrados por la violencia estatal.

Luchar hoy es más necesario que nunca. En solidaridad con Alfredo, contra el 41bis y la cadena perpetua. Libertad para todos los pueblos oprimidos, que luchan y resisten. Acusados y acusadas

Borrokan

Fuente: https://nocprtorino.noblogs.org/post/2026/02/26/dichiarazione-letta-durante-ludienza-dibattimentale-per-il-corteo-del-4-marzo-2023/

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Frenar la involución. Un análisis del anarquismo para el presente

Por: pegasus

Hace falta despertar del mal sueño instalado desde hace mucho tiempo entre nosotros, la política institucional que nos asfixia, estamos inmerso en una conducta de grupo que en definitiva demuestran una debilidad social y democrática, que no debería tener recorrido, en una sociedad sana, por lo que se necesita de personas activas y críticas.

La sociedad se centra principalmente en los términos  especulativo, el redito de la inoperancia,  eso recoge el sentido de la inutilidad de nuestro tiempo, de la estupidez intelectual y de toda manera de adjetivar las malas reflexiones, o al menos cargadas de un egoísmo exacerbado.  La lucha por ser el mejor que da pie a ganar y volver a ganar. No tiene sentido entre iguales, sí somos diferentes, pero necesitamos del uno al otro, por lo tanto vivimos en un mundo entre iguales, ya que las necesidades básicas son y deben ser las mismas.

Todos necesitamos de tener la seguridad de una vivienda, satisfacer el hambre y la sed, con una buena alimentación, sin aditivos, procurar una buena salud, educar nuestra curiosidad, culturalmente tener al alcance del conocimiento la información veraz, disponer del vestir para no pasar el frío o el calor de cada estación, en definitiva, crear mujeres/hombres con la capacidad de ser críticos y creativos a la vez, para ser lo más libre posible.

No tengo ni idea de cuál es el procedimiento para catalogar o denominar a las nuevas generaciones, después de los hipster, ahora la cosa va superrápida y se suman, millennials, Gen Z y los nuevos betas a esta nueva  generación que ya dirán,  de que son capaces.

Todo parece un volver a empezar, pero con diferente xip,  así ya en los años 50 del siglo pasado existieron unos hipster que no tienen nada que ver con los que hemos conocido a finales del siglo XX y principios de este en Estados Unidos, aquellos hipster que fueron el preludio de los beatniks que tan bien nos describe el escritor trotamundos Jack Kerouac. En aquellos tiempos aparece una nueva generación de americanos dispuesta a hacer cosas de otra manera y no dudan de enfrontarse al sistema capitalista de sus padres que imperaba en aquel momento. Allen Ginsberg nos da pinceladas sobre aquellos hipsters de los años 50.”El Hipster negro blanco rechaza todos los juicios morales, situado en la frontera de lo  ilícito en una actitud violenta y despectiva. A su lado se sitúa el beatnik, dispuesto a gritar su poesía a buscar su verdad en los placeres sensuales de todo tipo, cuyo corte intelectual arraiga en la fascinación que ejerce sobre él la filosofía oriental. El término fue creado por Kerouac quien lo sacó de un vagabundo drogadicto. Herbert Huncke amigo de los principales componentes de la Beat Generation”.[1]

Esta aportación de Allen Ginsberg y Jack Kerouac nos da herramientas para pensar un poco y para reflexionar, cuanto me hubiera gustado caminar con Jack Kerouac aunque fuera un día de 24 o 48 horas, juntos en el camino de las vías del tren, y que me contará historias, pero eso, como tantas otras cosas fue imposible, y así lo dejamos estar.

Para ver las distancias sociales de dignidad que se vivieron en los años cincuenta del siglo pasado en Estados Unidos y poder confrontarlo con la involución social de todo este nuevo tiempo y el conformismo de toda esta nueva gente, me parece una cosa muy triste, porque intuyo que no es un problema tan solo generacional, la sensación de felicidad superba, vacío de contenidos que escapa y se localiza en una generación que se la reconoce por “nini” (ni estudia ni trabaja) o en los hipsters, que pueden parecer todos ellos en un momento dado, como lúditas modernos, pero no creo que sea el caso, ya que no entiendo ni veo que tengan una consciencia reivindicativa, detrás de cada una de sus historias por lo cual me pregunto, qué pasará cuando llegue y se instale definitivamente el tiempo de la robótica que ya está llamando a muchas puertas sobre todo en el sector del automóvil, y estamos a un paso en otros sectores donde pronto se generalizará, las cámaras de videovigilancia, que algún colega me comentaba que acababan de poner 50 ojos de seguimiento en plena plaza de San Jaime de Barcelona.

Nuevas generaciones como Millenials, considerada la primera generación digital y global por tener casi todos los mismos condicionantes, modelos, a nivel planetario, después la generación Z, y la Alpha ambas generaciones que son digitales, y que seguramente tendrá un papel clave en el desarrollo o la oportunidad de dar una respuesta a nivel digital de cuanto tiene ahora mismo el control de la sociedad, serán seguramente esas dos generaciones las que en un futuro muy próximo decantará  hacia donde va, como apunta John Zerzan “el siglo de la gran prueba” que en este momento estamos inmersos, en un camino que nadie cuestiona, parece como teledirigido hacía lo efímero y digital.

Esperemos que una nueva generación tenga dudas de lo digital, y que vaya empujado hacía no sabemos dónde, el cual me sirve de hilo conductor de esta historia, pero dejando aparte esta apática parte de una generación que creemos que está en un camino de involucionistas, por tanto, de todos aquellos hipsters no podemos esperar más que desasosiego, frialdad, y poca empatía y por descontado poca creatividad, eso sí, mucho “Ji, ji, Ja, Ja”.

Y los Millenials que va por el mismo camino que no necesitan saber, en todo caso tocar la tecla y la “inteligencia artificial” que se encargara de complementar la instrucción.

Por más que busquemos, aunque tampoco podemos generalizar, porque al final resulta un mal síntoma y siempre hay la suerte de quién escapa del que es común y habitual de cada moda generacional, y ese puede ser, lo común que necesitamos como cordón umbilical para encontrar el ligamen y continuar, pero por el momento hay que escapar de esa complacencia y demostrar nuestras desavenencias y ser consciente en cada momento de quién tenemos en frente. Así Marie Loucerda de Moura nos dice: El hambre, la peste, las guerras, la miseria, la tuberculosis, el alcoholismo, la ambición, el espíritu de autoridad, la estupidez, la competencia en todos los matices, toda la degeneración física y mental, la perversidad de los sentimientos todo absolutamente todo, proviene, de un lado, de la autoridad, de los magnates que dominan y explotan, y, del otro, de la ignorancia del rebaño social, de la impotencia de todos, de la imbecilidad y de la estupidez humana ante la realización de las dos funciones máximas: comer y amor, instinto de nutrición e instinto reproductor de la especie”. [2]

Pero, la vida continua y nuevas generaciones llegan, sean Generación Z, y la Alpha y si nos paramos un momento y observamos un poco este sistema piramidal en que vivimos, donde siempre nos encontramos que funciona por ciclos, hoy día dominados y dirigidos desde el poder ecléctico de los mercados, que nos imponen su lógica, como el mejor de los mundos, o en todo caso el menos malo de esos esperpénticos mundos que han creado. La economía de mercado, marca las pautas de nuestro desarrollo y comportamiento social, haciendo lógico aquello que conviene al capitalismo en cada momento, concentrando cada día más la vida en la creación de grandes suburbios, en las ciudades, donde las personas cada día no tiene más recursos que vivir en las periferias, y no siempre en buenas condiciones como nos recuerda Murray Bookchin  “El surgimiento de la ciudad, del Estado, de una técnica autoritaria, y de una economía de mercado altamente organizada, corporizó una transformación claramente materia”[3]

Dejemos a un lado el problema de la ciudad, que ya sabemos que deben de decrecer para hacer más sociable y sostenible la vida y más autogestionada; centrémonos ahora, realmente en lo que nos importa en una primera fase de análisis. Hemos de entender nuestro papel como seres racionales o privilegiados de este planeta, el hecho de ser los únicos mamíferos racionales sobre el planeta Tierra, ¿qué es lo que realmente implica esta condición? O sea que pienso que esta es una pregunta que hace falta responder individualmente y colectivamente, de la cual no nos podemos desentender, no vale inhibirse, hace falta ser consciente del que somos y significa. Eudald Carbonell , científico que investigó las fosas de Atapuerca, nos plantea que “Ja hem verbalitzat moltes vegades que l’atzar ens va fer homínids i la lògica ens ha de fer humans[4]

Este azar parece ser el que nos definía y nos obliga a tomar consciencia con respecto a  todo lo que nos rodea. Pero ¿cuál puede ser nuestra responsabilidad sobre el resto de las especies de nuestro entorno?  Cada día que pasa nos damos más cuenta de la interrelación que hay entre las especies, para el equilibrio ecológico y natural de nuestro entorno, ya que el equilibrio de la natural en numerosas ocasiones depende de la interrelación de los sistemas naturales y el hábitat de las especies. “Hem de comportar-nos com a humans i no com a esclaus de velles ideologies basades en la incapacitat de conèixer qui som. En desvetllar els secrets de la nostra existència obrim la caixa de Pandora, però esperem obrir-la des d’una humanitat que ha deixat de ser animal en el sentit de les seves passions i desitjos, des de l’eliminació de les jerarquies animals, dels espais closos, de les desigualtats”.  [5] 

En definitiva, entender que nuestra sociedad no puede ser en absoluto construida desde la ley del más fuerte, sino todo lo contrario, como nos dice Eudald Carbonell en otra de sus reflexiones que no nos dejan indiferentes: “ aconseguir socialitzar la tècnica i utilizar-la d’una manera  racional i humana[6]

Por qué hace tiempo que sabemos que, como humanos, nos hemos dado un significado a la palabra “humano” que por el momento no hemos llegado a alcanzar y necesitamos corregir con urgencia ese desequilibrio, ya que el caos es importante, y nos atrae al colapso planetario. El camino trazado hasta el hoy, estimo que es un gran error, por lo que como muchos hay que preguntarse ¿dónde está el error? De esa involución. ¿Dónde podemos encontrar el compromiso con los otros, incluso con próximas generaciones?

Hacia donde nos llevan esa banda de usureros, de capacidad irracional que menosprecian los límites del planeta y la dignidad de sus habitantes.

El respeto por el entorno y por las generaciones futuras y su medio ambiente, cada vez más deteriorado, pero corregir ese desastre ecológico debe guiar nuestro pensamiento y nuestras actitudes del hoy y del mañana y otras tantas preguntas que sin duda han aparecido en este trabajo.

En definitiva, tener la capacidad de preguntarnos cuál es nuestra hoja de ruta, como especie a partir de ejercer la capacidad de pensar.

En definitiva, hay que preguntarse  una y otra vez ¿por qué estamos aquí?, en este planeta, ¿cuál ha de ser nuestro objetivo y nuestro comportamiento? Entre ellos, sin duda, como nos cuenta Anselmo Lorenzo, nuestro objetivo fundamental, tiene un fin muy concreto y este pasa por ser feliz y compartir esa felicidad con el resto de los seres, todos los seres, de este planeta, respetando en todo momento sus límites, que los hay, por lo que esta felicidad debe ser compartida y naturalmente con la responsabilidad de no agredir el medio ambiente. Así Murray Bookchin nos dice: “Pero es precisamente en esta utópica búsqueda del placer, creo, que la humanidad comienza a ganar su más vivido atisbo de emancipación”[7]

Pese a ese atisbo de emancipación, de que nos habla Murray Bookchin todavía no hemos sido capaces de reorganizar nuestro sistema y la perversidad continúa mandando en los sistemas capitalistas, que devoran a sus hijos como nos dicen en “Los límites del crecimiento” en este ensayo, encontramos en una de sus reflexiones, que nos previenen de la falta de rigor del sistema que continúa en sus egoísmos y nos dice “ Estamos convencidos de que nuestra actual organización sociopolítica, nuestra perspectiva de corto plazo y nuestro enfoque fragmentado, y sobre todo el sistema de valores prevaleciente, son incapaces de tratar de problemática contemporánea, siempre más compleja y global, o siquiera de comprender su verdadera naturaleza”[8].

Y necesitamos orientarnos a través del pensamiento de personas como Albert Camus que nos dice que, durante los años de la sin razón de la Segunda Guerra Mundial y busca respuestas desesperadas para  aligerar en gran medida el desastre de aquel momento, uno de los más caóticos y sanguinarios de la historia contemporánea  todo y que hay que seguir creyendo  que en este mundo somos capaces como especie de construir alguna cosa digna de continuidad racional. Camus nos dice en medio de este estado de cólera colectiva provocado por la Segunda Guerra Mundial. “Pensábamos que la felicidad es la más grande de las conquistas, victoria contra el destino que se nos impone. Ni en la derrota nos abandonaba ese sentimiento”. [9]   

Sin duda, aun en la más absoluta de las destrucciones, en la guerra, siempre se busca el momento de volver a encontrar una sonrisa, y eso es lo que de alguna manera Albert Camus, nos pide y reivindica, el momento más grande, que lo encontramos en la felicidad, es el momento, después del desastre, nace una nueva esperanza, y así de alguna manera resulta ser una constante que de nuevo llena el círculo de la vida. Pero, con la continuada busca de la razón, que seguramente encontraremos en el infinito de cada una de las utopías que  intentan prepararse para nuestro viaje a Itaca y para ello recurro en este momento al pensamiento de Max Neef, que nos ayuda a entender un poco mejor este objetivo cuando nos dice: “Cuando el legislador, al contrario, no pierde de vista los progresos de algunos como tampoco la felicidad de todos, cuando logra organizar una sociedad en la cual pueden llegar los individuos a la más alta distinción de talento y de alma, como lo que lleva al carácter humano está asegurado de hallar protección, instrucción, desarrollo moral y conveniencia física, entonces habrá perfeccionado su obra, y sin duda es esta la tarea más hermosa que el hombre puede proponerse sobre la Tierra. Siguiendo este noble fin es cómo la ciencia del gobierno representa la teoría más sublime del bienestar. Ella cuida de los hombres como nación y como individuos. Protege a los que la imperfección de nuestras instituciones no permite que se protejan a sí mismos.[10]

Así, siempre en busca de la felicidad, y no es nada fácil saborearla mientras exista una sociedad de privilegios, porque generalmente el privilegio de uno va en contra de muchos, por lo que la sociabilidad de una sociedad justa habría que saber corregirla “La actual civilización industrial global se ve perjudicada por la coexistencia de dos sistemas intelectuales universales, superpuestos e incompatibles: el conocimiento acumulado durante los últimos cuatro siglos sobre las propiedades y las relaciones entre materia y energía, y la cultura monetaria asociada que ha evolucionado a partir de tradiciones populares de origen prehistórico. El primero de estos dos sistemas ha sido responsable del espectacular auge, principalmente durante los dos últimos siglos, del actual sistema industrial, y es esencial para su continuidad. El segundo, una herencia del pasado pre científico, opera según sus propias reglas, que poco tienen en común con las del sistema materia-energía. Sin embargo, el sistema monetario, mediante un vínculo laxo, ejerce un control total sobre el sistema materia-energía sobre el que se superpone.  A pesar de sus incompatibilidades intrínsecas, durante los pasados   doscientos años ambos sistemas han tenido una característica fundamental en común: el crecimiento exponencial, que ha hecho posible una coexistencia razonable estable. Pero, por diversas razones, al sistema materia- energía resulta imposible mantener el sobre duplicaciones, y esta fase ya casi ha sido superada. El sistema monetario no padece esa clase de restricciones y, según una de sus reglas fundamentales, debe continuar creciendo por el interés compuesto” [11]

Para entender alguna cosa más continuamos interesándonos con las ideas de Michael Albert, aquel que nos presentó en su día “la Parencon”, pero ahora especialmente nos interesa su reflexión que expone sobre la comunidad, ya que pienso es de obligado interés esta lectura cuando nos da pie a reflexionar, a la vez que nos recuerda que “ser humano implica situarse a sí mismo en el cosmos y tener identificaciones colectivas, relaciones lingüísticas y celebraciones sociales”.[12]

Históricamente, la necesidad de socializar nuestras vidas, ha provocado que en numerosas ocasiones nos encontremos con comunidades que culturalmente se aprovechan, para manipular todo lo que podían a los más débiles, por los intereses particulares o de grupo que sea, imponer criterios o cualquier otra estrategia que nos enseña el capitalismo y su mercado, tan de boga en los últimos tiempos, o en tiempos pasados con sus miles de batallas por la conquista, por el botín de guerra, siempre claro, recaudado este espolio a partir de la sangre de los obreros y de los débiles, no es cuestión de olvidar los razonamientos bélicos de otros tiempos y de otras culturas, más guerreras, o actualmente las constantes guerras sucias provocadas en buena parte del planeta defendiendo hipotéticos valores democráticos  en nombre de las dichas democracias de Occidente. Ahora mismo, una vez más hay que recordar el genocidio que se está provocando en  Palestina, Gaza, Siria o en el Yemen al parecer con bombas de precisión fabricadas en nuestro país.

Y También atendiendo a la razón de ser y compartir, el que nos dice e insiste Michael Albert cuando en este aspecto, “por muchas razones, explotar a otra comunidad, atacarla y hasta hacerla desaparecer… Presumiblemente, en una buena sociedad el asalto y la destrucción, sean unilaterales o mutuos, históricamente frecuentes entre comunidades  tenderían a ser erradicados”.[13]

Esta advertencia en forma de análisis de Michel Albert es extrapolable al momento circunstancial vivido en Cataluña en los últimos tiempos, pero entendido en un amplio panorama, esto que dice Michel creo que aún está por ver, pero sin duda es una buena causa por seguir trabajando en el sentido que se nos hace evidente que culturalmente podemos ser bastante diferentes sobre todo como se construye nuestro carácter y también nuestro físico y el tema geográfico y climático, en definitiva, la genética de nuestro entorno marca nuestras directrices en cuanto al espacio y tiempo. Pero, en los cuatro temas que podemos entender como esenciales por la lucha por la vida, deberíamos de ser y somos muy parecidos en cualquier lugar del planeta y de esto tenemos que ser conscientes de las peculiaridades que se remarcan arriba, tanto geográficamente como situaciones climática difíciles son temas que pueden determinar y mucho nuestras actitudes y comportamientos, que se desarrollan en lugares extremos o diferentes del planeta y la calidad de vida o de alguna manera, la posibilidad de entender un nuevo sistema municipalista a partir de lo libertario, o al menos entendido socialmente, como el primero como un paso consciente este desequilibrio que necesitamos para corregir el caos actual de las democracias, para avanzar en libertades.

Así hemos de tener mucha calma e intentar buscar a cada paso, nuestra racionalidad y tener presente nuestras limitaciones y no por identificarnos como anarquistas sentirnos superiores, o cargados de razones sociales, ni desde luego sentirnos más listos que los demás. Hay algunos casos de anarquismo de los cuales se creen o se sienten superiores y creen ya estar de vuelta, por sus egoísmos hacen más daño que otra cosa al propio anarquismo. Lo peor que hay, es estar de vuelta, de todo lo que nos rodean.

Siempre hay algo que aprender, de los anarquismos o de las personas que plantean con criterio. Además, sin ellos, sin los afines, sin la vecindad, somos incapaces de ni tan siquiera llegar a trazar un camino sereno y podemos llegar a sentirnos huérfanos.

Es el momento de recordar una vez más los textos de John Zerzan y su primitivismo y de donde ha surgido el error que nos ha llevado hasta aquí, hasta el presente, esta evolución, involucionista, y nos debemos otra vez de echar una mirada por ejemplo a lo que nos dice Eudald Carbonell, que creo que no hace más que ser un gran observador.“Encara no hem complert els cinquanta anys del descobriment de la molècula de l’ADN i ja hem reconstruït el genoma de diverses espècies, entre les quals hi ha la nostra, i tot això passa quan amb prou feines albirem totes les aplicacions de la nova tècnica”[14]

Abusando de la lectura de este libro de Eudald Carbonell entendemos que por el momento se rompió, el que él considera el secreto de la vida y nos señala la carrera que tenemos pendiente por atrevernos a realizar y reapropiarnos del secreto de la vida, entendido como la resocialización de la humanidad. Y nos advierten ambos autores del libro que “Hem d’aprendre a ser humans abans que no ens atrapi el monstre que nosaltres mateixos hem engreixat” [15]

Con esta dinámica de considerar que aún no somos humanos, me encuentro con el filósofo francés Henri Laborit  que ya hace tiempo nos señala nuestra manera de actuar, que podemos encontrar dentro de  un espacio entre el azar y el automatismo y que a veces difícilmente podemos explicar en nuestro día a día, así Laborit nos dice una cosa que creo hace falta tener en cuenta y hacerle una mirada de presente: “Poseemos todavía, en nuestro cerebro, otro antiguo y reptiliano.  Se remonta a unos doscientos millones de años. …. Este cerebro primitivo permite unos comportamientos estereotipados, programados por aprendizajes ancestrales. Domina ciertos comportamientos primitivos como el establecimiento de las jerarquías sociales, la selección de los jefes,  la fuga y la lucha, el hambre y la sed. … Resulta importante advertir que el perfeccionado cerebro del hombre se ha construido sobre tales cimientos, y reconocer la acción del cerebro reptiliano en el comportamiento humano… Sería útil determinar qué conserva el hombre de este automatismo en la noción de propiedad, clase o patria; su funcionamiento reflejo, y por tanto inconsciente, es ignorado…[16]

El conocimiento nos aporta muchas cosas y a la vez necesitamos de continuar mejorando, pero de momento de aquello que no tenemos conocimiento, no tenemos necesidad. Así es que, como individuos, y como sociedad llevamos excesiva carga en la mochila y cuesta entender la utilidad de este celebro reptiliano, que actualmente por instinto y de alguna manera representa el conocimiento adquirido desde la noche de los tiempos, lo cual creo que nos permite al menos del patrimonio acumulado desde los tiempos remotos.

Por esto ya entendemos que haría falta mucha imaginación por continuar avanzando en este mundo esperpéntico que a cada paso es obvio que hay que tener presente muchas otras variantes,  sobre todo, respuesta con imaginación por hacer frente a todo el cargamento que llevan sobre nuestra mochila y nos hace falta muchos de los nuestros amigos y el discurso por seguir avanzando. Todo siguiendo el hilo del malentendido Rafael Barret cuando nos dice:Mi oficio de fabricante de ideas no me permite por el momento pagar al sastre. El sastre se desespera y parece culparme de vagos crímenes[17]

Bien, con Rafael Barret me quedo y sigo el camino trazado por Jack Kerouac en busca de un camino.

Manel Aisa Pàmpols

Febrero de 2026


[1]      Allen Ginsberg Testimonio en Chicago. Ed. Fontamara Barcelona 1975. Página 10

[2]      Marie Lacerda de Moura Amaos y no os multipliquéis.  Ed. Estudios años 30 P.93

[3]      Murray Bookchin La Ecología de la Libertad  Ed. Madrr Tierra, Madrid 1999 Página 181

[4]      Eudald Carbonell  i Robert Sala Encara no som humans. Propostes d’humanització per al tercer mil·lenni Editorial Empúries  Barcelona 2001, Página 13, (Ya hemos verbalizado muchas veces que el azar nos hizo homidios y la lògica nos hará humanos)

[5]        Eudald Carbonell  i Robert Sala Encara no som humans. Propostes d’humanització per al tercer mil·lenni Editorial Empúries  Barcelona 2001, Página 32. (Hemos de comportarnos como humano y no como esclavos de viejas ideologies, basades en la incapacidad de conocer quienes somos. En descobrir los secretos de nuestra existència y abrir la caja de Pandora, pero esperamos abrirla desde una humanidad que ha dejado de ser animal en el sentido de sus pasiones y deseos, desde la eliminación de las jerarquías animales, de los espacios cerrado, de las desigualdades).

[6]        Eudald Carbonell  i Robert Sala Encara no som humans. Propostes d’humanització per al tercer mil·lenni Editorial Empúries  Barcelona 2001, Página 7 (aconseguir socialitzar latécnica y utilizarla de una manera racional y humana)

[7]      Murray Bookchin La Ecología de la Libertad. Ed. Madre Tierra Madrid , 1999. Página 25

[8]      Dennis L. Meadows, Los límites del crecimiento. Ed. Fondo de cultura económica México DF 1985 Página 28

[9]      Albert Camus La sangre de la libertad. Editorial Americalee Buenos Aires, 1960. Página 32.

[10]             Manfred Max-Neef y Philip B Smith: La economía desenmarcarada. Del Poder y la codicia a la compasión y el bien común. Icaria Editorial Barcelona 2012 Página 147.

[11]             Manfred Max-Neef y Philip B Smith: La economía desenmarcarada. Del Poder y la codicia a la compasión y el bien común. Icaria Editorial Barcelona 2012 Página 91

[12]             Michael Albert. Vida más allá del capitalismo. Icaria editorial. Barcelona , 2016, Página 81

[13]     Michael Albert Vida más allá del capitalismo. Icaria editorial. Barcelona 2016  Página 81.

[14]     Eudald Carbonell i Robert Sala Encara no som humans. Propostes d’humanització per al tercer mil·leni. Editorial Empúries Barcelona 2001, Página 10(aún no hemos cumplido los 50 años del descubrimiento de la molécula del ADN, y ya hemos reconstruido el genoma de varias especies, entre las cuales está la nuestra, y todo eso pasa cuando aún desconocemos todas las aplicaciones de la nueva técnica)

[15]     Eudald Carbonell i Robert Sala Encara no som humans. Propostes d’humanització per al tercer mil·leni. Editorial Empúries Barcelona 2001, Página 12 (Hemos de aprender a ser humanos antes de que nos atrape el monstruo que nosotros mismo hemos engordado).

[16]      Henri Laborit El hombre y la ciudad. Ed Kairós Barcelona 1973 Página 40

[17]     Rafael Barret A partir de ahora el combate será libre. Edita La dinamo Libre. Madrid 2003, Página 39

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[Poema y audio] Saludo loco… Cordura devaluada

Por: pegasus

Audio creado con inteligencia artificial a partir del poema Saludo loco… Cordura devaluada del autor Miguel Rojo.

¡Hola loco!.. ¡Hola loca!…
… es el nuevo saludo… el saludo
de la camarada, del compañero
que no se resignan en su lucha…

¡Hola loca!.. ¡Hola loco!…
un saludo para estos tiempos
un saludo empoderado
en mundos tan revueltos

¡Hola loca!.. ¡hola loco!…
es el saludo amable y fraterno
que anhela la felicidad del otro
el bien común y el respeto
en la nobleza del sentimiento
que engrandece al humano

Hola loco!.. ¡Hola loca!…
… Fe ciega en la Utopía
con un sincero deseo
entusiasta… solidario…

¡Hola loca!.. ¡Hola loco!…
te llaman loco… loca
por tu claridad de pensamiento
lucidez que es un privilegio
de una conciencia elevada

¡Hola loco!.. ¡Hola loca!…
… te llaman loca… loco
por tu derroche de talento
audaz y simpático…
que al pobre cuerdo
desconcierta y asusta
con furia reprimida
en su prudencia pecadora

¡Hola loco!.. ¡Hola loca!..
que te digan loco… loca
dignifica y alienta
una inteligencia atenta
rebelde y transgresora
cuando la cordura se devalúa
esparce miseria
y es cruel en su indiferencia

¡Hola loca!… ¡hola loco!
prodiguemos el saludo
los milicianos de la Libertad
en actitud victoriosa

¡Hola loca!… ¡hola loco!…
un saludo guerrero
que pone alas a la palabra
de los timoneles de la fantasía viajera
que nos embelesa y transporta …

¡Hola loco!.. ¡Hola loca!…
¡Qué lindo suena!

¡Hola loco!…¡Hola loca!…
¡Atrévete! … ¡Vuela alto! …
Alimenta un Sueño
La República de la Justicia

¡Hola loco!.. ¡Hola loca!…
Por un momento te sientes Poeta
Imagínate cómo una Ola
una Ola que navega sin miedo
hacia el País de la Armonía
sin mas brújula ni rumbo
que un amante en la memoria …
una Ola enamorada
fascinada por el susurro del viento
que cuando alcanza la orilla
rompe su latido en alegría
con una risa espumosa

¡Hola loca! … ¡Hola loco!…
No te sometas ni cohíbas…
¡Suelta lo que llevas dentro!…

¡Aaaah!…

Resultado de imagen de locura portaloaca

Miguel ROJO. 16/Febrero/2026

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(Ex)Presión Nº 148

Por: pegasus

Firme hasta las últimas consecuencias

Sin duda, hay compas de fuertes convicciones que defienden los espacios okupados y ayudan a las personas necesitadas, pero se enfrentan a una manada de cobardes que dictan las normas y mandan a sus esbirros a desalojar las okupas (espacios libres).

La lucha es desigual, pero ¡anda que no tiene valor alguien que inicia una huelga de hambre a muerte en defensa de un squat. ¡Fuerza Aristotelis! Estamos contigo.

(EX)PRESIÓN

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