Este artículo ha sido publicado originalmente en Democráter, un espacio de análisis político y social que apuesta por una mirada profunda a los distintos temas que preocupan a la ciudadaníia.
El pasado otoño, la Junta de Andalucía anunció la puesta en marcha de la I Estrategia Andaluza de Tauromaquia, con la intención de «blindar» y promocionar la actividad. Recientemente, con motivo de la Feria de San Isidro 2026, escuchamos a la presidenta de la Comunidad de Madrid pronunciando un contundente alegato a favor del toreo y a un emocionado Ramón García pidiendo llevar “a los niños a los toros” para hacerles “mejores personas”. A día de hoy, cadenas públicas de televisión, como la propia RTVE o Canal Sur, incluyen en su parrilla las corridas de toros.
A la vista de las cada vez más frecuentes noticias, declaraciones y medidas de respaldo a la tauromaquia, cabría pensar que España es un país profundamente taurino. Sin embargo, los datos revelan una realidad muy distinta: sólo el 8% de los españoles acudió a algún espectáculo o festejo taurino en el último año; 7 de cada 10 personas consideran “totalmente inaceptable” el uso de animales en corridas de toros; y un 70% de la población manifiesta tener un interés “mínimo” por estos eventos. A pesar de ello, el pasado octubre el Congreso de los Diputados tumbó la Iniciativa Legislativa Popular «No es mi cultura», apoyada por más de 715.000 firmas, que reclamaba retirar a la tauromaquia su reconocimiento como Patrimonio Cultural.
El de la tauromaquia es uno de esos temas que se suelen defender y debatir con argumentos que, a menudo, apelan más a lo emocional que a lo racional. Por ejemplo, el sentimiento de identidad nacional, asociándose a la esencia de “lo español”, la defensa de la tradición o la cultura. Dejando de lado estas consideraciones, a continuación nos fijamos en qué dicen los datos de estudios que en los últimos años se han detenido a analizar esta cuestión.

Sólo el 8% fue a un espectáculo taurino
Uno de los datos más contundentes sobre la adhesión real a los toros en España lo encontramos en la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España (EHPC), publicada por el Ministerio de Cultura de forma bienal. La encuesta más reciente (2024-2025) revela que sólo el 8% de la población acudió a algún espectáculo o festejo taurino el año anterior. Concretamente, en el caso de las corridas de toros, novillos o rejones, esta cifra no llegó ni al 6%.

Como muestra el gráfico anterior, desde 2002, el dato más alto de asistencia general de la población española a este tipo de eventos no ha llegado al 10%, según recoge este estudio, realizado en todo el territorio nacional a 16.000 personas mayores de 15 años.
¿Cuánto interesan realmente los toros?
El dato de la baja participación en estos eventos es, quizás, el más llamativo de la EHPC, pero este estudio aporta más información. Como que, a lo largo de la última década, el interés por los espectáculos o festejos taurinos ha ido decayendo en nuestro país.
El porcentaje de población que declara tener un interés mínimo ha sido siempre el más señalado en este punto de la encuesta; pero, además, desde 2014 ha seguido aumentando. Actualmente, el 75% de los españoles considera tener un interés mínimo o bajo por los espectáculos o festejos taurinos, frente al 14% que manifiesta tener un interés máximo o alto.

La inclinación por los toros se distribuye de manera desigual por el territorio nacional, según los datos del Ministerio de Cultura. El promedio de las encuestas de la última década sitúan a Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha, La Rioja, Aragón, Navarra y Andalucía como las comunidades con un mayor interés en estos festejos; mientras que en el extremo opuesto del ranking se encuentran Canarias, Catalunya y Galicia. En cualquier caso, el interés por los espectáculos taurinos no alcanza ni siquiera el 4% en ninguna comunidad.

El uso de animales para entretenimiento, “inaceptable”
Un factor que va de la mano del escaso interés y asistencia a los espectáculos taurinos tiene que ver con la creciente sensibilización hacia los animales, sus derechos y bienestar. En enero de 2022, la Fundación BBVA publicó un estudio sobre la visión y las actitudes hacia los animales en la sociedad española. Dicho informe recogía un amplio conjunto de percepciones, valores y actitudes hacia los animales, incluyendo consideraciones morales.
Preguntadas por la legitimidad del uso de animales en distintas situaciones y para diversos fines, las respuestas de las personas entrevistadas arrojan un mapa dualista. Mientras que existen ámbitos en los que se acepta la utilización de animales (por ejemplo, en investigaciones veterinarias para mejorar la salud de los animales), en otros el rechazo es generalizado.

En el caso de las corridas de toros, el 70% considera “totalmente inaceptable” el uso de animales, mientras que sólo un 8% se posiciona en la opinión contraria. En la misma línea, el 76% de los encuestados valoró “totalmente inaceptable” el uso de animales para el entretenimiento en fiestas locales, frente a un escaso 4% que sí lo considera legítimo. Sólo la explotación de animales en el circo, para la caza deportiva, para la confección de ropa y la producción de cosméticos cuentan con un rechazo mayor que las corridas de toros.
Los resultados del estudio de la Fundación BBVA concuerdan con los de la encuesta sobre sensibilización de la sociedad española respecto a los derechos de los animales, publicada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en julio de 2022. Según este análisis, sólo el 10% de la población está de acuerdo con el uso de animales en corridas de toros, mientras que un abrumador 86% lo considera “inaceptable”.

El número de festejos se desploma
Además de los estudios citados hasta ahora, el Ministerio de Cultura cuenta con otra estadística que aporta datos cuantitativos a este escenario: la Encuesta de Asuntos Taurinos. Según los datos oficiales, proporcionados por las propias comunidades autónomas, el número de festejos taurinos ha caído un 60% desde 2014. Estas actividades han ido disminuyendo año a año —con la única excepción de los años post-pandemia—, pasando de 3.651 festejos taurinos en 2014 a 1.457 en 2024.

El gráfico anterior recoge la evolución de cada tipo de festejo, que la estadística del Ministerio desglosa en detalle (becerradas, festivales, novilladas, rejoneo, etc.). Por su parte, las corridas de toros han caído un 60,5% en ese periodo: en 2007 se celebraron 953, y en 2024 (último año disponible), esta cifra se había hundido hasta las 376 en todo el Estado español.
Anomalía democrática
Con estas evidencias sobre la mesa, resulta llamativo que el pasado octubre el Congreso tumbara la iniciativa legislativa popular que planteaba retirar el reconocimiento de Patrimonio Cultural a la tauromaquia. La ILP “No es mi cultura” logró recoger 715.606 firmas (de las cuales 664.777 fueron validadas por la Junta Electoral Central), una cifra un 42% por encima del mínimo legal exigido.
Pero los votos en contra de PP y Vox, y la abstención decisiva del PSOE, hicieron que la ILP ni siquiera llegara a ser tramitada. La iniciativa contó con 57 votos a favor de Sumar, Podemos, Junts, ERC, EH Bildu, PNV, BNG y Compromís; 169 votos en contra de PP, Vox y UPN; y con la abstención de 118 del PSOE y del todavía entonces diputado del Grupo Mixto, José Luis Ábalos.
El Congreso es la institución encargada de representar, a través de sus diputados y diputadas, los intereses y la soberanía del pueblo español. Sin embargo, al trasladar los resultados de los últimos estudios y encuestas sobre la tauromaquia en nuestro país a la Cámara Baja, las proporciones no casan: el 75% de la sociedad no muestra interés por la tauromaquia y 7 de cada 10 españoles rechazan el uso de animales en corridas de toros, pero sólo el 17% de los diputados votó a favor de derogar la Ley 18/2013 de patrimonio cultural de la tauromaquia.

La entrada Rechazo social y blindaje político: los datos de la paradoja taurina en España se publicó primero en lamarea.com.
Ejemplo: Se hacen 
Tras las 
1. 
Este es un escándalo patrocinado por los chuletones "al punto": se ruega que deje Vd. de leer
VER



