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✇Todo Por Hacer

Quince años de retrocesos de derechos sin apenas resistencia

Por: Todo Por Hacer

De la tempestad…

Como ya hemos contado en infinidad de ocasiones, este periódico nació para convocar a la huelga del 29 de septiembre de 2010, con el doble objetivo de llamar a la movilización contra los recortes impuestos por el PSOE y de visibilizar el papel paralizador de los sindicatos oficiales.

Año y medio después, y ya con un año de publicación periódica, sacábamos 4.000 periódicos a las calles de Madrid contra la reforma laboral del PP a la que denominamos la reforma del miedo y que fue enfrentada con la huelga general del 29 de marzo de 2012.

El abaratamiento de los costes del despido y la prioridad de los convenios de empresa, tendrían unas consecuencias claras que se confirmaron con el paso del tiempo:

cobraremos menos, tendremos una inseguridad absoluta sobre nuestro futuro y nuestras condiciones laborales quedarán totalmente ligadas a los deseos y necesidades de la empresa. La reducción de la indemnización por despido e incluso su supresión durante el año de prueba supone una merma de nuestros ingresos y un incentivo para los empresarios a la hora de reducir su plantilla y aumentar beneficios. En última instancia, la idea de la reforma laboral es muy simple: “reducir los costes laborales” para “aumentar la productividad”. A las claras, que nosotros trabajemos más por menos para que “todos” (pero unos antes que otros) podamos salir de la crisis.

Pero si de algo va esta reforma no es tanto de recortes, rebajas y reducciones… eso es el medio. Esta reforma de lo que va es de miedo, de miedo y poder. El miedo que persigue imponer en los trabajadores a costa de aumentar el poder de los empresarios para hacer y deshacer a su antojo. Todos los puntos de la reforma se resumen en uno: aumentar la precariedad y la indefensión a la que los trabajadores nos vemos sometidos, que puede llevarnos a aceptar todas las condiciones que exija el empresario. Con la amenaza del despido sobrevolando por la cabeza, se pretende reducir la combatividad que pudiese mostrar el empleado y, como ya ha reconocido el PP, aumentar su “rendimiento”. Sabiendo que el despido es casi gratuito y que más de cinco millones de parados están prácticamente obligados a aceptar cualquier trabajo, ¿Quién va a exigir que se le paguen las horas extraordinarias? ¿Cómo decirle al jefe que quieres vacaciones? ¿Cómo negociar un convenio de empresa?”

a la calma

Unos meses después, salíamos a la calle el 14 de noviembre en la Huelga General europea y no fue hasta el 8 de marzo de 2018 y 2019 cuando el movimiento feminista nos llamó a dejar quieta la herramienta (y el delantal y el monedero) porque era la hora de luchar.

La ausencia de convocatorias de huelga general, a pesar de que la ofensiva no se detuvo, se explica no solo por la inacción de las dos grandes centrales sindicales, sino en la parálisis entre la clase trabajadora provocada por la crisis y la inestabilidad laboral.

Si bien la falta de paros generales llaman más la atención, la reducción de huelgas sectoriales o de empresa han sido también una dinámica constante en estos años. Analizando las jornadas no trabajadas por convocatoria de huelga, excluyendo los paros generales, observamos que en los años anteriores a 2010 se perdieron entre ochocientas mil y millón y medio de días de trabajo al año por huelga. En 2011 y 2012, pasamos a parar en quinientos y ochocientos mil días, respectivamente, y desde entonces a 2020, las jornadas de trabajo perdidas fluctúan entre los doscientos y trescientos cincuenta mil días.

En los últimos años, vivimos un ligero aumento de los días no trabajados por huelgas, habiéndose convocado 707 huelgas e todo el Estado, siendo 253 de ellas en Euskadi, que viene liderando la lucha obrera.

Aunque parezca un sinsentido, podemos decir que en estos momentos, más allá de la no convocatoria de huelgas generales, el problema está en su convocatoria irreflexiva.

La huelga debe ser una herramienta de lucha que sirva para ganar un conflicto o, al menos para mostrar al enemigo nuestra fuerza. Si bien no podemos negar la buena voluntad de sus convocantes, las llamadas huelgas generales de 2024 y 2025 por Palestina parecen olvidar estos objetivos.

La reciente huelga convocada por CGT, animado por organizaciones solidarias con el pueblo palestino, ha estado muy lejos de esos propósitos. Según cifras de la Seguridad Social, solo alrededor de siete mil personas dejaron de trabajar ese día y la manifestación, al menos en Madrid, tuvo una participación muy inferior a la histórica convocatoria que unas semanas antes sacó a la calle a cientos de miles personas.

En palabras de CNT-AIT Albacete,vemos que se profundiza en una dinámica donde las convocatorias de huelga se convierten en inocuas y los mismos afiliados a los sindicatos ni siquiera las secundan. Con estas formas de convocatoria de arriba abajo y los resultados de incidencia, se puede llegar a banalizar culturalmente la herramienta de transformación social más poderosa que tiene la clase trabajadora, la Huelga General.

Sin duda, el despertar de una solidaridad internacionalista ante un genocidio merece todo el apoyo e iniciativa de los sindicatos de clase (…). El boicot y el sabotaje contra el sionismo deben ser la forma de acción predominante, porque el desplazamiento, los asesinatos y las agresiones sionistas al pueblo palestino van a continuar, a pesar de los “ultimátums de paz”.

Misma reflexión realizaban desde CNT Granada: hemos visto que preparar una huelga general que llame a secundarla a todos los sectores productivos en apenas una semana es una ardua – por no decir prácticamente imposible – tarea: es difícil llegar en tan poco tiempo a aquellas trabajadoras/es de las empresas en las que sí tenemos presencia para que ese día hagan huelga con nosotras y, aún más complicado todavía, llegar a las plantillas de los sectores productivos en los que no tenemos presencia para que se unan el 15 de octubre a las protestas y paren de producir ese día. Eso, si es que nos tomamos en serio lo que supone una huelga general. Otra cosa distinta es que esta convocatoria se esté tratando de una huelga de carácter simbólico utilizando, además, las redes sociales como casi único medio de difusión y no emanando de los centros de trabajo: ¿cuántas personas que no participan de movimientos sociales se habrán enterado de esta convocatoria del 15 de octubre?

Así pues, queremos ser honestas con nuestra afiliación, a quienes nos debemos, con nuestras secciones, motor de nuestro sindicato, y con todas aquellas personas que simpatizan con nuestras ideas: una huelga es una poderosa herramienta de lucha de la clase trabajadora y, como tal, debe usarse con estrategia y, por qué no, con tiempo (como así se vino haciendo en las Huelgas Feministas del 8M de 2018 y 2019: meses y meses de trabajo previos al gran día en el que todas paramos y salimos a las calles por el fin del patriarcado).

Si la huelga no sirve para detener de verdad el tejido productivo, aunque sea por un día, para formar asambleas de trabajadoras/es que debatan qué pueden hacer por Palestina, etc, ¿de qué sirve para el objetivo de detener el genocidio, de pedir el cese de relaciones con el estado sionista? Debemos plantearnos si nuestras luchas son cascarones vacíos o tienen un movimiento real detrás. Y, como es el caso que nos concierne, si queremos que esta tenga un apoyo desde la base de la clase trabajadora y que desborde los límites de lo que conocemos como ‘movimientos sociales’, no basta con convocar ‘a golpe de corneta’ una huelga. Necesitamos trabajar en el desarrollo de nuestra afiliación, así como de la clase trabajadora en su conjunto. Un trabajo más difícil pero necesario, que cambia cualitativamente las posibilidades de enfrentarnos ante la barbarie.

La derogación que no deroga

Tras unos años de poca actividad en cuanto a normas que afectaran a las relaciones laborales, en 2019 se firmó el pacto de investidura que abría el camino al autodenominado Gobierno más progresista de la historia. En el que PSOE y Unidas Podemos afirmaban que “Derogaremos la reforma laboral. Recuperaremos los derechos laborales arrebatados por la reforma laboral de 2012”. También se establecía que se sustituiría la Ley Mordaza, así que ya sabéis el resultado.

Al poco tiempo, Yolanda Díez, en ese momento sucesora de Pablo Iglesias, nos explicaba (es un decir) que “técnicamente no se podía derogar la reforma laboral”, lo que era manifiestamente falso y que demostraba la falta de respeto constante que tiene la izquierda a sus votantes.

Así, tras un camino marcado por excusas y declaraciones grandilocuentes, llegamos a la nueva reforma laboral de la izquierda, pactada y aplaudida al unísono por patronal y sindicatos mayoritarios.

Revisando el texto de la norma, hace unos años nos preguntábamos y respondíamos: «¿Se ha derogado la reforma laboral? Rotundamente, no. ¿Se han derogado, al menos, los aspectos más lesivos de la reforma laboral? Pues depende de para quién. Para los trabajadores, no. Para los sindicatos mayoritarios, que habían perdido poder de negociación en el ámbito de los convenios colectivos, tal vez sí.

Como agradecía la patronal, la nueva norma mantenía «intactos los mecanismos de flexibilidad interna que garantizan la adaptabilidad de las empresas»(modificaciones de condiciones de trabajo, ERTE, movilidad funcional) y no alteraba en nada el régimen del despido, tanto el individual como el colectivo«.

La reforma basó su éxito en la desaparición de la contratación temporal fraudulenta, utilizando una fórmula infalible: cambió los términos. Quien se acostaba siendo temporal se levantó siendo fijo discontinuo. Los que tenían la suerte de ser transformados a indefinidos, verían que la alegría duraba poco tiempo: sin trabas al despido, es irrelevante el tipo de contrato.

Lo que era evidente que ocurriría (y que la ministra de Trabajo sabía porque, como no nos olvidamos de repetir, era abogada laboralista) sucedió. Los contratos temporales fueron sustituidos por indefinidos que finalizaban por no superar el periodo de prueba (tipo de cese que ha aumentado un 656%) o, si la duración era algo mayor, se usaba el despido disciplinario o el objetivo (aumentando este despido un 145% y y 186% respectivamente).

Por tanto, la duración de los contratos, tras la reforma, ha tenido poco cambio y la precariedad e incertidumbre se mantiene, aunque no podemos dar datos exactos puesto que esa estadística se ha dejado -hábilmente- de publicar.

Otra de las victorias altamente publicitadas por los Gobiernos de coalición (tanto de Podemos como de Sumar), es la gran cifra de personas ocupadas. Esos datos ocultan una realidad y es la disminución de la media del número de horas trabajadas por persona. La duración media de la jornada es de 31 horas semanales, lo que desvela que existe una ocupación a tiempo parcial indeseada cada vez mayor que logra que tener un contrato de trabajo no evite estar en situación de pobreza.

Además de innegables avances en temas de conciliación de vida familiar (más duración del permiso por nacimiento, alguna mayor facilidad para la adaptación de jornada y ampliación de algunos permisos), otra bandera del Gobierno ha sido la ampliación del salario mínimo. Si bien es cierto que éste casi se ha duplicado desde el año 2011 (de 641 euros a 1.220) la inflación del 34,5% de este periodo se ha llevado gran parte de la subida (hay que tener en cuenta que el IPC no incluye el precio de la vivienda, que ha aumentado una media del 45% y del 12,8% solo este último año). Además, esta subida del salario mínimo no ha empujado la subida del resto: el salario mediano de 2011 ascendió 19.287 euros y el de 2025 a 24.800, lo que supone, teniendo en cuenta la inflación, una pérdida salarial de mil euros anuales.

Unas notas sobre el cisma en CNT

No podemos hablar de cuestiones sobre el trabajo y pasar por alto algo sobre lo que hemos mantenido un prudente (y puede que algo cobarde) silencio durante estos años. La ruptura en el anarcosindicalismo entre las CNTs, con especial gravedad en lo sucedido en nuestra ciudad, nos hace caer en el pesimismo sobre el mundo nuevo que queremos construir y nos hace dudar de si nuestros principios de asamblearismo, apoyo mutuo, acción directa y antipunitivismo podrán ser los pilares de éste. No queremos ahondar en el conflicto, quien quiera conocer las versiones de ambos bandos puede leer los comunicados de cada organización (y quien quiera lanzarse al barro puede ver los lamentables foros y publicaciones en redes sociales de ex-compañeros echándose mierda), pero sí reprochar (algunas como afiliadas, todas como compañeras) la incapacidad de ambas organizaciones de resolver un problema con la madurez y generosidad que se debía esperar del sindicato.

Demandas en los juzgados, agresiones entre compañeros, calumnias, decisiones tomadas de espaldas a la afiliación y construcción de un relato donde la CNT contraria era el mayor enemigo imaginable, ha eclipsado el trabajo de algunas afiliadas que, en la sombra, han tratado de poner algo de sentido en esta ruptura mientras algunos trataban de torpedear cualquier acercamiento. Todo nuestro respeto hacia ellas y nuestro mayor deseo de que, contra todo pronóstico, el conflicto no acabe de una manera que nos avergüence a todas durante años.

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Radio Coctelera: El teatro de títeres durante la Guerra Civil Española

Por: Radio Almaina
Esta semana te traemos la charla titulada: El teatro de títeres durante la Guerra Civil Española Esta charla tuvo lugar durante las jornadas del Octubre Rojinegro de CNT-AIT Granada. El evento se organizó como una Jornada Cultural en el Centro… Leer más

Radio Almaina - Radio Coctelera: El teatro de títeres durante la Guerra Civil Española

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Los logros de una huelga en el metal que ha durado más de dos meses

Por: Fermín Grodira

Ha durado más de dos meses. La huelga en el Grupo Aeronáutico Zona Centro (GAZC), una compañía dedicada a la fabricación y montaje de piezas con sede central en Getafe (Madrid) y tres centros de trabajo en La Rinconada (Sevilla), finalizó el pasado 16 de diciembre con un acuerdo entre la empresa y la sección sindical de CNT que la convocó.

Según el texto, el pacto incluye una mejora en el plus de nocturnidad, una subida a 19 trabajadores de su categoría profesional y un aumento en la elección de la fecha de los días de vacaciones, de ocho a diez. Además, según CNT, se han firmado derechos para la representación sindical y mecanismos para tener un clima de diálogo y negociación, indica el comunicado de CNT Sevilla.

Para la empresa, “la huelga ha sido una experiencia dura y negativa para todas las partes implicadas”, que “no ha aportado soluciones duraderas y ha deteriorado el clima de trabajo”. El paro ha acabado sin “vencedores”, destacan, habiendo “perdido todos”. GAZC Sevilla destaca a La Marea que “quiere pasar página, aprender de lo ocurrido y seguir apostando por el diálogo, el respeto y la estabilidad laboral como base del futuro”.

La sección sindical de CNT, creada en mayo en GAZC, convocó el paro al margen del comité de empresa, representado por UGT, tras “meses de incumplimientos del convenio colectivo, recortes ilegales y represión sindical creciente”, según denunció. Sus principales reivindicaciones fueron el reconocimiento de las categorías profesionales que realmente ejercen sus trabajadores, el fin de la imposición unilateral de las vacaciones y días de libre imposición, un pago correcto de las vacaciones según el convenio colectivo, una remuneración “justa” del plus por la turnicidad y nocturnidad y la readmisión de ocho trabajadores despedidos afiliados al anarcosindicato, uno de ellos durante la huelga, según CNT.

Según GAZC Sevilla, el despido se produjo “por hechos graves ajenos al ejercicio del derecho de huelga y anteriores al inicio del conflicto”. Y respecto a los despidos previos a la huelga, la empresa afirma que se debieron a “causas económicas, debidamente acreditadas y ajenas a cualquier motivación sindical” de forma previa a la creación de la sección sindical y sin que la empresa tuviese conocimiento de su constitución.

“No se ha entablado ninguna comunicación con el comité de empresa con respecto a la situación en la empresa para negociarla. De buenas a primeras se convocó huelga indefinida por un sindicato que no está instaurado en la empresa. No son formas”, señaló el secretario general de UGT FICA Sevilla. Tras el fin de la huelga, UGT afirma: “El acuerdo no llega ni al 40% de los que han estado en huelga porque no hay turnos de noche para muchos de ellos. La cuantía económica es muy inferior a lo que pretendían. El comité de empresa estaba negociando mejoras por encima de lo conseguido para toda la plantilla y no para un colectivo solo”, valora Ponce.

“No es lógico ni normal” un acuerdo así tras más de 70 días de huelga, destaca. “Acuerdos así logramos en UGT día sí y día no sin hacer huelga. El populismo y hacer las cosas por las bravas sin negociar no es la mejor estrategia sindical para los trabajadores y trabajadoras”, concluye el sindicalista de la UGT. Desde CNT consideran que la UGT los «ha abandonado”.

Entre los clientes de GAZC están Airbus, Boeing, Gulfstream y Bombardier. La compañía afirma tener una facturación de más de 30 millones de euros y una plantilla de más de 300 trabajadores. La empresa está administrada por Jesús Huerta de Mora y David San José Villa. Los datos de CNT indican que 39 trabajadores de una plantilla de unos 150 han secundado la huelga indefinida, la más longeva en el sector en la provincia de Sevilla según fuentes sindicales. Los huelguistas aguantaron más de dos meses sin sueldo gracias a la caja de resistencia que lanzó el sindicato.

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Readmisión en Litera Meat y convocatoria antifascista

Por: Radio Topo

En el programa de hoy hablamos con Fernando, de CNT Huesca, con motivo de la campaña por la readmisión de un trabajador en Litera Meat, en binefar. En la segunda parte del programa, una compañera del colectivo Solidaridad Antifascista nos hablará de la convocatoria que han hecho en respuesta a la sentencia contra seis antifascistas […]

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litera meat s.l. binefar: la normalidad criminal

Por: Radio Topo

Entrevista con los trabajadores y el sindicato (CNT-Huesca) que destaparon la terrible situación de explotación y descontrol a la que estaba sometida la plantilla en el matadero, que provocó que casi la mitad de ellos hayan dado positivo por COVID-19. Solo un extraño entramado de lazos familiares y favores políticos explica que hasta que no […]

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EL GANCHO Y LAS ARMAS, LA FALSA COOPERATIVA SERVICARNE Y EL XX SEMINARIO DE SOLIDARIDAD POLÍTICA

Por: Radio Topo

Hoy empezamos hablando con Eddy, presidente de la asociación de vecinos Lanuza-Casco Viejo, que nos explicará cómo la gestión privada del Centro de Música Las Armas y el recientemente remozado Mercado Central están afectando al barrio del Gancho. Seguiremos hablando con una trabajadora y con el asesor jurídico de CNT Valencia de la huelga de […]

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¿Cuánto tiempo llevas renovando mes a mes? CNT Telemarketing y cierre de Garoña (Ecologistas en Acción)

Por: Radio Topo

Hablamos con Yeray, delegado de CNT en la empresa de telemarketing Arvato, recientemente despedido, y con Francisco, portavoz de Ecologistas en Acción, sobre el cierre de Garoña. El abuso de los contratos temporales que se produce en el sector del telemarketing y en concreto en esta empresa (ARVATO), junto con la poca estabilidad que estos […]

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