Autor: Jorge Enkis. Editorial Autodidacta. Santiago de Chile, 2025. 36 páginas
«Jugar es resistir sin violencia, crear es desobedecer con belleza. Cada risa libre es una rebelión silenciosa”
Niñarquía es el arte de jugar sin permiso. Es el espacio donde el juego se vuelve herramienta de resistencia, creación y libertad.
Cada actividad de esta guía invita a cuestionar la obediencia, la competencia y el aburrimiento, promoviendo la autonomía, la cooperación y la imaginación. Ideal para comunidades que buscan una infancia libre.
“La práctica de la autogestión” es el vigésimo título de la colección central de La Neurosis o Las Barricadas Ed. Este original trabajo de Guido Candela y Antonio Senta cumple diversos objetivos: nos introduce los aspectos básicos de la organización de la producción y el consumo bajo parámetros anarquistas, nos acerca a multitud de experiencias autogestionarias y, además, realiza una serie de experimentos que muestran la potencialidad de la cultura libertaria como herramienta fundamental para la puesta en marcha de iniciativas de carácter anticapitalista. Este trabajo es un estudio verdaderamente original en su enfoque que va a interesar a todos los lectores y lectoras que se atrevan a bucear en sus páginas:
La autogestión, la posibilidad de asumir las riendas de nuestras vidas, ha pasado de ser un concepto puramente económico a ampliarse abarcando otros aspectos vitales. Este texto desmonta dos de las acusaciones que ha recibido: la de la ineficacia y la de necesitar de una ética imposible de alcanzar.
Para ello, los autores recurren a prácticas, datos y diferentes argumentos que ponen de manifiesto que las iniciativas autogestionarias han supuesto a menudo un cuestionamiento del sistema y, además, lo han hecho de manera satisfactoria para sus participantes, cubriendo sus necesidades. Además, en una propuesta muy original, presenta los resultados de un estudio experimental sobre la racionalidad del nosotros que permite afirmar que una ética del apoyo mutuo, enfocada a solucionar los problemas comunes, no solo es posible, sino que, de hecho, existe entre las personas que muestran sensibilidad libertaria.
La práctica de la autogestión sirve así como pequeño manual teórico sobre el concepto de autogestión, como mapa de experiencias pasadas y presentes y como exposición de los resultados de la experimentación. Todo ello con el objetivo de ampliar propuestas liberadoras y grietas en el sistema depredador que es el capitalismo.
VV.AA. Número 1. Mallorca, septiembre 2025. 59 páginas. Tirada de 750 ejemplares.
Esporas es una publicación anarquista autogestionada que acaba de estrenar su primer número. Funciona desde la autonomía e incita a compartir miradas que, como esporas dispersas, buscan conectarse y expandirse. Esporas como el viento que esparce semillas.
En su presentación explican que «en pleno siglo XXI, lanzar una revista en papel puede parecer un gesto absolutamente anacrónico. Sin embargo, para nosotras, también puede ser un acto de resistencia y una afirmación de la lectura crítica frente a la mercantilización de la cultura. Esporas surge con un propósito claro: reivindicar el trabajo autónomo y emancipatorio de las editoriales libertarias, visibilizar las propuestas del mundo libertario y para el mundo libertario, y contribuir a la construcción de una memoria colectiva.
Esporas no nace de la nada. Surge de las cenizas, de proyectos que no llegaron a prender, y también de la distancia: de quienes, aunque geográficamente dispersos, saben que están cerca en ideas y afectos. Tras diversos encuentros informales, sentimos la necesidad de mantener vínculos, fortalecer redes y normalizar las relaciones que se generan en ferias, encuentros y otros espacios de sociabilidad del libro libertario.
La revista, cuyo primer número ya ha visto la luz, se presenta en formato A5 a todo color. Es gratuita, colectiva y horizontal: funciona mediante asamblea y reúne a escritoras, historiadoras, filólogas, electricistas, editoras, correctoras y bibliotecarias, con un punto en común: el compromiso con la difusión de ideas libertarias y la pasión por el mundo del libro.
Se estructura en varias secciones, que podrán variar en futuros números: reseñas largas, entrevistas y crónicas, miradas fugaces (reseñas breves), agenda de encuentros y listados editoriales. Su objetivo es mostrar la riqueza y vitalidad de un tejido editorial vivo, que surge, aparece y desaparece, y ofrecer sugerencias que ayuden a leer, pensar y organizarse críticamente. Esporas quiere visibilizar libros libertarios actuales o aquellos cuya perspectiva aporte una mirada antiautoritaria. También busca fortalecer redes locales e internacionales, incluyendo colaboraciones con iniciativas en América y la edición conjunta de libros.
La revista está abierta: quienes deseen participar, enviar propuestas o colaborar son bienvenidas. La ampliación y conexión continuas son una prioridad, porque creemos que la circulación de ideas y experiencias fortalece la autonomía y la organización colectiva. Esporas no es un círculo de lectores, ni un espacio de venta de libros, ni un lugar de autorrepresentación. Es un proyecto de memoria, autoafirmación y cooperación: un espacio para fortalecer la lucidez, la autonomía y la colaboración en un contexto en el que estas siguen siendo más necesarias que nunca.
En definitiva, la revista es una herramienta para leer, pensar, organizarse y tejer redes; un espacio abierto que invita a sumar voces, propuestas y experiencias, mantener viva la cultura libertaria y fortalecer los vínculos que nos permiten resistir y crear colectivamente«.
Son los nuestros tiempos de pánico moral, donde un giro reaccionario y puritano llama a proteger a las infancias de una gran amenaza que, dicen, acecha en las sombras para acabar con el “sensato gobierno de la adultez”: la(s) disidencia(s).
Esta pulguita de textos viene a ofrecer unamirada rebelde y revolucionaria a esta cuestión, poniendo en el centro una reinvindicación histórica de la liberación queer, la emancipación de las infancias y un cuidado antipropietario que acompañe la capacidad de desear en antagonismo con el viejo mundo.
Ante el estigma y la acusación velada de que nuestra mera existencia y organización demuestra que venimos a desviar a la juventud del “buen camino”, nosotres les monstruoses decimos con orgullo: Si, queremos liberar a todes les niñes y derribar el mundo hostil de los adultos, este orden racisheterocapitalista.
Autora: M.E. O’Brien. Editorial: Traficantes de Sueños. 2025. 264 páginas
La más infame consigna del feminismo ha vuelto. De Marx y Engels a las feministas y queers de los años setenta, pasando por socialistas utópicos como Fourier y bolcheviques como Kollontai, la abolición de la familia ha sido el elemento basal de la abolición de la sociedad de clases. Desde la derrota de los años ochenta, sin embargo, había desaparecido junto al resto de horizontes de transformación anticapitalista.
En este libro, M. E. O’Brien rastrea la historia de la imposición de la familia nuclear en paralelo con las transformaciones del capitalismo. Analiza cómo la respetabilidad que otorgaba el modelo de familia burguesa de hombre proveedor y ama de casa fue incorporado por el movimiento obrero, coadyuvando a su pacificación y a su alejamiento de otros sectores de la clase. A partir de las resistencias a este modelo por parte de las subculturas y movimientos queer, negros y feministas, desde principios del XX hasta la Década Roja de 1970, O’Brien avanza nuevas hipótesis de enorme valencia política en torno a qué sería una reproducción social comunista, tanto en términos teóricos como cotidianos.
Hoy la familia está en crisis, los crecientes problema de la acumulación capitalista y del Estado de bienestar hacen cada vez más difícil sostener la vida en los hogares privados. Estos se han vuelto crecientemente ineficientes a la hora de realizar las tareas reproductivas y más opresivos para las personas dependientes. Por eso se ha vuelto urgente pensar otra organización de la reproducción social, otras formas de proveernos de lo que necesitamos para vivir, otros modos de cuidar y amar. Las comunas por venir con las que fantasea O’Brien, a partir de la propuesta de la comunización de los cuidados, bien pueden servirnos para dejar volar nuestra imaginación y nuestros deseos, y finalmente ponernos manos a la obra.
La sombra del Estado, escrito por el colectivo Rosas Negras, se adentra en un terreno que el imaginario popular suele asociar más al cine que a la experiencia cotidiana: las infiltraciones policiales en movimientos sociales. Pero, a diferencia de las narrativas hollywoodenses que glorifican al agente encubierto como salvador de una abstracta “seguridad nacional”, este libro invierte por completo la mirada y devuelve la voz a quienes históricamente han sido deshumanizadas, silenciadas o tratadas como daños colaterales. Aquí no se habla del heroísmo policial, sino de las vidas desgarradas por la manipulación, la traición y la violencia institucional.
Rosas Negras documenta las infiltraciones en el Estado español desde 2022 hasta la actualidad, ofreciendo un relato coral construido desde el dolor compartido, la rabia legítima y la necesidad de comprender cómo el Estado se cuela en nuestros espacios más íntimos. Las autoras no solo registran los casos descubiertos, sino que analizan los patrones de comportamiento de los agentes: rutinas fabricadas, errores cometidos, mentiras recurrentes y estrategias diseñadas para generar confianza allí donde luego se ejercerá control. En este sentido, el libro es también un manual de aprendizaje colectivo: desmonta el mito de la policía infalible y muestra cómo los fallos del sistema represivo pueden ser herramientas para identificar y detener nuevas infiltraciones.
A través de cada caso, el colectivo describe los métodos empleados para destapar identidades encubiertas y cómo estos pueden servir a otros espacios en riesgo. Sin caer en la paranoia ni en el morbo, Rosas Negras aporta claves concretas para construir culturas de seguridad y cuidados que permitan sostener la acción política sin caer en el aislamiento o el miedo. Porque, como recuerdan sus autoras, lo que busca la infiltración no es solo vigilar: es dividir, desmovilizar y quebrar los vínculos afectivos que hacen posible la lucha.
El libro también apuesta por un enfoque histórico que sitúa las infiltraciones como parte de una larga genealogía de represión estatal. Desde el franquismo hasta la actualidad, el Estado español ha preservado intactos muchos de sus mecanismos de control, amparándose en leyes como la de Secretos Oficiales para evitar rendir cuentas. Las operaciones encubiertas, las vulneraciones de derechos fundamentales y la impunidad policial no son anomalías: son pilares de un sistema que necesita neutralizar cualquier disidencia que cuestione su legitimidad.
Frente a la tendencia social a culpabilizar a las víctimas, acusándolas de exagerar, inventar o incluso provocar lo sucedido, La sombra del Estado recuerda que el verdadero problema no reside en las personas afectadas, sino en el entramado capitalista, patriarcal e institucional que hace posible estas prácticas. Transformar ese sistema es imposible sin visibilizar su violencia y sin construir herramientas colectivas para resistirla.
Rosas Negras ha escrito un libro duro, pero imprescindible. Una herramienta de autodefensa política que desvela las grietas del Estado y ofrece recursos para no caer nuevamente en sus trampas. Al mostrar que los infiltrados también cometen errores, el libro abre un espacio de oportunidad: reconocer patrones, fortalecer redes y, sobre todo, reafirmar que la vigilancia institucional no podrá apagar la voluntad organizada de quienes siguen luchando por un mundo sin opresión.
Punk hardcore melódico vegano. 5 discos (publicados 2019-2023). Madrid
“En cada gesto que desafía a lo establecido, en cada rincón donde florece el apoyo mutuo. Todo un mundo de resistencias entrelazadas levantado con el esfuerzo de compañeras”
Llevamos tiempo dándole vueltas a la idea de publicar un artículo acerca de la importancia de la música para acercar a la chavalada a los movimientos sociales en general y al anarquismo en particular. Muchas personas de nuestra generación no se habrían aproximado a nuestras ideas si no fuera por la existencia de grupos, tanto comerciales como DIY, con letras reivindicativas. Escuchar canciones con referencias a luchas populares nos llevó a acudir a conciertos en okupas, lo cual conduce a asistir a charlas y talleres en esos centros sociales, a alquilar libros en bibliotecas populares o comprar fanzines en distris. Toda esta cultura popular horizontal y alternativa a las lógicas del mercado sirve como puerta de entrada para empezar a militar en asambleas de barrio o estudiantiles, sindicatos, grupos de apoyo mutuo, etc.
La decisión de cerrar nuestro periódico el mes que viene nos ha impedido materializar este artículo que teníamos en mente, pero queríamos aprovechar este espacio para rescatar esta idea y homenajear a algunas de las bandas que nos han acompañado a lo largo de los últimos quince años, transmitiendo mensajes antiautoritarios con sus canciones, amenizando numerosas veladas e, incluso, organizando conciertos para financiar esta publicación. Nos referimos a grupos como Accidente, Troika, Heksa, Duelo, Rude Pride, Venganza, Lökhul (o Los Culo), Kronstadt, Folie à Trois, Ugly Bastards, Furio, Mortal Wombat, Nueva Generación, No Beach, Obediencia, Redneck Surfers, Por la Sombra, Cucarachas Enojadas, A las Bravas, Enolagay, Exceso, Colectivo Pinelli, Escuela de Rock, Majaicans, Ponyboy Onemantrio, Fraga, Krust-y el Payaso, Konflictiva, Cizalla, Vida, Skainhead, Reflector, Necesidad de Luchar, Morralla Libertaria, MC Ben, Eu Libre, Tremenda Jauría y un muy largo etcétera. No nos da tiempo a reseñarlos a todos así que, a modo de ejemplo, nos vamos a detener en la banda Acuerdo, por ser representativa del espíritu que queremos reivindicar.
Desde su irrupción en la escena punk en el año 2019, Acuerdo ha demostrado que la urgencia del mensaje puede combinarse con sensibilidad sonora y coherencia ideológica. A lo largo de sus cinco maquetas, este trío madrileño ha ido puliendo un estilo que bebe del hardcore melódico clásico —ritmos intensos, guitarras firmes, energía cruda— pero sin renunciar a melodías claras, coralidad y sensibilidad emotiva.
En sus letras, breves y directas, nos hablan de luchas, de la libertad y de compromisos éticos, con un especial énfasis en la liberación animal. Por ejemplo, su quinta maqueta se centra exclusivamente en el conflicto contra el laboratorio de experimentación animal Vivotecnia. Sus canciones no se limitan a describir injusticias: buscan movilizar —ofrecen rabia, reflexión y un horizonte de esperanza y de cambio colectivo—.
En definitiva, tanto Acuerdo, como el resto de bandas que hemos mencionado, son un ejemplo de que géneros como el hardcore melódico, el punk, el hip-hop, la cumbia, el country, el surf, etc. pueden ser una herramienta de combate y de conciencia, sin renunciar a melodías, honestidad y corazón. Para quien busca intensidad, coherencia y compromiso en cada acorde y en cada verso, Acuerdo merece sin duda la escucha atenta.