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Sara Plaza: “No debemos depositar la responsabilidad de los cuidados en las empresas privadas”

Por: Manuel Ligero

«Nacemos dependientes y morimos dependientes», afirma Isabel Calvo, trabajadora del Servicio de Atención a Domicilio (SAD) en Madrid. Lleva 18 años dedicada «en cuerpo y alma a los cuidados», uno de los trabajos más duros que existen. Las condiciones son tan exigentes que muchas trabajadoras acaban incapacitadas, pero sin que se les reconozca el origen laboral de sus dolencias. Asean, alimentan y acompañan a personas dependientes, a las que la mayoría de las veces tienen que mover sin la ayuda de una grúa. Sufren lesiones continuas y a veces atienden hasta a siete personas al día en jornadas partidas y con desplazamientos interminables. Su sector está feminizado, precarizado y subcontratado. Como servicio público que es, una vez estuvo gestionado por ayuntamientos y comunidades autónomas, pero lo normal hoy es que este servicio esté en manos de empresas privadas. Grandes corporaciones han encontrado en la mercantilización de los cuidados un negocio redondo. Ganan contratos públicos tirando los precios por los suelos. Las damnificadas son las trabajadoras, que llevan años protagonizando una historia de compañerismo y lucha sindical con todo en contra. Cerca de ellas ha estado Sara Plaza Casares, que coordina el libro Trabajadoras del Servicio de Atención a Domicilio. Las ‘riders’ de los cuidados, editado por Libros de la Catarata y CGT, el sindicato que más se ha implicado en la reivindicación de sus derechos laborales. Plaza, periodista de El Salto especializada en sanidad y feminismo, ha acompañado a estas mujeres y ha recopilado sus historias en un volumen que mezcla el relato humano con una radiografía implacable del sector.

¿Cómo acabó usted en una reunión sindical con estas trabajadoras y por qué se ha implicado tanto?

Todo empezó antes de la pandemia, en una reunión informal entre colegas, aquella fue la primera vez que oí hablar de este servicio. Alguien dijo que el SAD era «el futuro». Y yo me pregunté: «¿Cómo es que el SAD es el futuro y yo no me he enterado? ¿Qué es el SAD?». Me explicaron lo que era la atención domiciliaria y la relevancia que iba a tener en una sociedad con un alto índice de personas mayores. Ahí es cuando empiezo a darme cuenta de su importancia. Si queremos abolir el sistema de macrorresidencias, cuyos servicios están muy pauperizados, la comida es insuficiente, falta plantilla y muchas están en manos de fondos de inversión, la respuesta es el SAD. Si queremos avanzar hacia unos cuidados personalizados, este servicio es primordial. Siempre que una persona desee acabar sus días en su casa, habría que respetar este deseo. Cuando entendí eso, empecé a seguir a las trabajadoras en sus movilizaciones, porque son mujeres muy activas. Recuerdo que en 2019 vinieron a Madrid trabajadoras de toda España para manifestarse pidiendo mejoras laborales. Luego empecé a colaborar con un programa que produce CGT, que se llama Al lío, y en uno de ellos se habló del SAD y acudieron tres trabajadoras. Cuando acabó la grabación y se apagaron las cámaras, comenzó lo realmente importante. Empezaron a hablar de sus vivencias, de las situaciones que atraviesan cada día. Algunas de ellas tenían sus relatos por escrito. Ahí nació la idea de armar un libro con ellos.

Pero el libro también es en parte un ensayo sobre el SAD.

Sí, porque yo entendía que estas vivencias tenían que ir acompañadas de un contexto. Si sales a la calle y preguntas a la gente, muy pocas personas saben lo que es el SAD. Había que explicarlo bien y señalar cuál es su situación actual. Esto ha sido una tarea muy ardua porque apenas hay investigaciones o estudios académicos sobre el tema. Y, además del contexto, entendí que el libro debería dar herramientas a estas trabajadoras para mejorar sus condiciones laborales. Y la mejor herramienta era contar ejemplos de su lucha. Este es un libro muy enfocado en eso, en sus movilizaciones, que además han estado muy invisibilizadas.

Cierto. Cuando otros trabajadores montan campamentos obtienen bastantes minutos de telediario. No recuerdo que haya pasado lo mismo con estas mujeres.

Es que no ha pasado, o ha pasado de forma muy esporádica. Este tipo de información, cuando la ha habido, ha aparecido en un ámbito muy local. Por ejemplo, el campamento que las trabajadoras del SAD montaron delante del palacio de San Telmo, en Sevilla, apenas tuvo repercusión nacional. Y estuvieron casi un mes allí plantadas.

Oficialmente, los poderes públicos apuestan por reducir las plazas residenciales para dar más atención a domicilio. ¿Nos lo podemos creer?

Ese es el discurso, efectivamente. Dicen que tienen esa estrategia. En esa línea, dicen también que las residencias que van a construir serán más pequeñas para que los cuidados sean más personalizados. La realidad nos demuestra todo lo contrario. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, hay proyectadas una barbaridad de macrorresidencias. Ellos dicen que no, que tienen menos plazas, pero siguen siendo enormes. Al mismo tiempo, el SAD no se revaloriza. Las personas dependientes que consiguen acceder a él lo hacen por muy poco tiempo: dos horas, una hora, incluso media hora al día. Imagine lo que es eso. Hay compromisos, sí, pero no se están materializando.

En su libro nombra a Ferrovial como una de las grandes empresas que están haciendo negocio con el SAD. ¿Qué otras empresas hay que pujen por estos contratos públicos?

Hay varias compañías procedentes de la construcción. Cuando estalló la burbuja inmobiliaria, diversificaron sus intereses y se focalizaron en los cuidados porque era un sector que daba dinerito público. Se fijaron tanto en las residencias como en el SAD. Ahí tenemos a empresas que, con otros nombres, derivan de Ferrovial o de ACS. Y, por otro lado, tenemos a fondos de inversión. En este apartado destaca DomusVi, que actualmente es el principal operador privado de residencias en España.

¿Y eso qué implica?

Bueno, ya lo hemos visto en otros sectores, como el de la sanidad. El SAD nació con una vocación municipalista. Era un servicio que prestaban originalmente los ayuntamientos. A veces se usaban pequeñas empresas cooperativas o fundaciones u oenegés, entidades que no tenían un ánimo de lucro exacerbado. Pero la Ley de Dependencia [aprobada en 2006 por el gobierno de Zapatero] dejaba una pequeña ventana a la colaboración público-privada si los ayuntamientos o las comunidades autónomas no podían prestar ese servicio. Esta pequeña ventana se ha convertido, en las comunidades gobernadas por el Partido Popular, en una puerta enorme abierta de par en par. Lo que se pensó como algo excepcional ahora es la norma.

Y eso, claro, afecta a las trabajadoras.

Por supuesto. El servicio se ha precarizado enormemente. Yo tengo documentados casos de trabajadoras que cobraban 1.800 euros y que ahora ganan 800. Cuando trabajaban para pequeñas cooperativas tenían sus locales, un lugar para reunirse y para contactar con la coordinadora. Si tenían algún problema, siempre había alguien con quien hablar. Ahora sólo tienen un número de teléfono, y no siempre está operativo. Están terriblemente expuestas.

Además, es un trabajo muy duro. Muchas acaban incapacitadas.

Sí, uno de sus principales problemas son las enfermedades laborales asociadas a los cuidados. Acuden a hogares en los que a menudo tienen que levantar a una persona que está inmovilizada y que no cuenta con una cama articulada. Levantarlas a pulso les provoca todo tipo de enfermedades musculoesqueléticas, incluida la rotura de vértebras. Hay otras relacionadas con la limpieza, como son la bursitis en el manguito rotador o la tendinitis. Estas dolencias no suelen estar reconocidas como enfermedades laborales. Cuando acuden al médico les dicen: «Es que estás mayor, estás ya muy cascada». O: «Te duele el codo porque te has caído». Pero no le reconocen el origen laboral de la dolencia. El listado de enfermedades laborales está muy masculinizado. Y las que están asociadas a trabajos muy feminizados no se las reconoce como enfermedades profesionales.

Las trabajadoras también aspiran a que su trabajo se reconozca como especialmente penoso y puedan acceder a la jubilación anticipada. ¿Avanza este tema?

Siguen luchando. En ese aspecto no han logrado muchos avances, pero sí en otros ámbitos. Por ejemplo, han luchado mucho por que se creara un reglamento de riesgos laborales. Hasta el día de hoy no existía, pero consiguieron un compromiso por parte de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, para que se creara. Las mujeres acudían a los domicilios expuestas a todo tipo de riesgos. Ahora sus empleadores deben visitar estos hogares, hacer una valoración e intentar mitigar estos riesgos. Si no hay una cama adaptada, pues debe hacerse todo lo posible por conseguirla. O si la persona dependiente no cabe en una ducha, hay que plantear una reforma. La patronal del SAD ha recurrido este real decreto. Una de las excusas para negarse a cumplirlo es que el domicilio es inviolable y que no pueden acceder a él. Las trabajadoras dicen que igual que entra en casa el revisor de la luz o del gas, pues que también se entre para ver las condiciones en las que se realiza su trabajo. A día de hoy, ellas están trabajando en la más absoluta oscuridad de la inspección laboral.

Cuando se enfrentan a algún tipo de enfrentamiento violento o de acoso sexual, ¿las empresas tienen un protocolo para actuar? ¿Hay alguien que acuda en su auxilio?

No. De hecho, no pueden abandonar el domicilio. Lo único que tienen es un número de teléfono. Les dicen que salgan al descansillo y que llamen, pero unas veces responden a su llamada y otras no. La respuesta suele ser: «Vete de ahí y mañana mandamos a otra».

Tremendo.

Es tremendo, sí. Y es un tema muy importante porque los informes dicen que casi el 30% de las trabajadoras del SAD ha sufrido acoso sexual. El peor escenario se materializó el pasado verano: una trabajadora fue asesinada en O Porriño por el marido de la mujer a la que cuidaba.

No hablamos sólo de un trabajo especialmente penoso. También es peligroso.

Sí, lo tiene todo.

Sara Plaza

¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de estas trabajadoras? Cuando uno lee sus testimonios, transmiten una gran dignidad.

Yo les tengo un enorme respeto. Creo que la tarea que realizan es esencial. Paradójicamente, son ellas las que permiten que la rueda del capitalismo siga girando, a pesar de estar en el último peldaño del escalafón. Su reconocimiento es paupérrimo, pero si ellas no estuvieran ahí para proporcionar cuidados, nadie podría ir a su destino laboral para producir. Tendrían que estar cuidando. Además, admiro profundamente su dignidad y su compromiso. Es un sector muy atomizado. Van de casa en casa y muchas de ellas ni se conocen entre sí. Y a pesar de todo, han conseguido sindicarse, unirse y luchar juntas. Piense que ya están en pie a las 7 de la mañana para llevar a los hijos al colegio, luego van a trabajar a varias casas, vuelven para hacer la comida, salen otra vez a trabajar, vuelven a su hogar para apañar a los niños y aun así, a las 8 de la tarde, tienen fuerzas para salir otra vez e ir a la reunión del sindicato. Me parece admirable.

Pamplona remunicipalizó el SAD con un alcalde de Bildu, pero luego, cuando UPN volvió al poder, intentó modificar aquello creando una empresa pública y contó con el apoyo del PSOE. ¿Tiene el PSOE una postura clara respecto al SAD?

Lo que tiene el PSOE es una postura clara sobre eso que llamamos «colaboración público-privada». Hay que recordar que el PSOE votó a favor de la ley 15/97, que facilita la externalización de los servicios sanitarios, la ley que hoy maldecimos por lo que hemos visto en el caso Torrejón. Y en su Ley de Dependencia deja la puerta abierta a que estos servicios se suministren por empresas privadas. La socialdemocracia apuesta por la «colaboración público-privada», lo que, sin eufemismos y en resumen, se puede entender por «privatización».

La ley habla de que el SAD lo proporcionarán entidades privadas cuando las instituciones públicas no puedan hacerse cargo. Pero Menorca o Pamplona sí pueden. ¿Por qué otros municipios no? No tiene mucho sentido…

Yo creo que se trata de una forma de camuflaje. Hablas de excepcionalidad, pero en realidad lo que estás diciendo es que es una posibilidad. Y que a veces es la posibilidad más ventajosa.

En el libro usted recoge que el gasto medio por usuario ha pasado de 8.000 euros en 2010 a menos de 6.000 en 2024. A simple vista, uno podría pensar que no es un gran negocio. ¿Por qué tantas empresas pelean por él?

Porque es un negocio que espera crecer exponencialmente en los próximos años. Además, ahora hay una corriente que defiende que los cuidados deben realizarse en casa, por lo que se prevé que cada vez haya más dinero. Lo que tenemos que mirar es cómo se va a gestionar y que esos recursos vayan finalmente a las trabajadoras y a los usuarios, y que no haya intermediarios, que son las grandes empresas, que se apropien del pastel.

Si va a crecer tanto, se necesitarán más personas dedicadas a dar este servicio, ¿no? ¿Cuál es el perfil de estas trabajadoras? ¿Hay mujeres jóvenes entrando a trabajar en el sector?

Pues no. El SAD recae ahora mismo sobre los hombros de mujeres de entre 40 y 50 años. Hay módulos de grado medio que están en alza, son muy demandados. Sabemos que la vejez es un nicho de mercado y de empleo, pero si no mejoran las condiciones laborales, el relevo generacional va a ser materialmente imposible.

El corazón de este libro está en las experiencias de las propias trabajadoras. Todos sus testimonios son muy esclarecedores, pero hay uno que me ha llamado la atención especialmente, el de Montse Burriera, de Madrid. En él cuenta que cada día anota tres cosas buenas que le han pasado con los usuarios. Y son cosas muy pequeñas. Lo ha titulado «Acciones silenciosas que sostienen el mundo».

Sí, Montse estaba en aquel programa de televisión en el que nació la idea de este libro. Nos contó que ella tenía «algo escrito» y que lo quería publicar de alguna manera. Luego resultó que muchas otras habían hecho lo mismo, pero ella fue la que dio el primer paso.

Aparte de sus dificultades laborales, esos relatos hablan de la conexión emocional que tienen estas mujeres con las personas a las que cuidan. No se trata sólo de «te lavo, te cocino, te peino y me voy». Hay mucho más.

Muchísimo más. A mí me impresiona mucho la historia de una mujer mayor que, cuando la trabajadora llega por primera vez a su hogar, le dice: «No hagas nada. Siéntate aquí conmigo y mírame. Hace 15 días que no me mira nadie». Eso, francamente, te parte el alma. Estamos viviendo una crisis de soledad. En este país hay muchísimas personas que están envejeciendo solas y en unas condiciones muy poco dignas. Hay otro testimonio que cuenta la historia de una mujer que se ha pasado tres días sola sentada en una silla, sin cambiar de postura y sin que nadie le cambie el pañal. Eso está sucediendo hoy en día.

Qué menos que pedirle al estado del bienestar que solucione eso.

¡Claro! ¡Qué menos! Una de las cosas que me gusta contar en las presentaciones, y que es básico que se nos meta en la cabeza, es que los cuidados son un servicio público. Igual que salimos a la calle a defender la educación y la sanidad, tenemos que salir para pedir unos cuidados dignos, robustos y públicos. No depositemos esa responsabilidad en empresas privadas.

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A TAPAR LA CALLE 18/12/25 GRUPO DE CUIDADOS

Por: Radio Topo

Bienvenides al programa de radio de les niñesde la Gusantina “A TAPAR LA CALLE”. Un espacio que invita a jugar, participar, ocupar, opinar, reír, soñar, trastear, divertirnos… Un espacio donde pequeñes y adultes afinamos nuestra oreja verde. ¡Os traemos el último programa del año de A tapar la calle! Cerramos el 2025 las voces de […]

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“Me siento orgullosa de formar parte de un relato colectivo sobre la maternidad”

Por: June Fernández

Patricia Reguero Ríos, periodista y coordinadora de feminismo en El Salto, comparte en su primer libro, 'Todo lo que pasó el día que me mordió mi hija', cachitos de las vivencias, contradicciones, duelos, celebraciones y transformaciones que componen su experiencia como madre y como hija.

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[Ensayo] La abolición de la familia. El capitalismo y la comunización de los cuidados

Por: Todo Por Hacer

Autora: M.E. O’Brien. Editorial: Traficantes de Sueños. 2025. 264 páginas

La más infame consigna del feminismo ha vuelto. De Marx y Engels a las feministas y queers de los años setenta, pasando por socialistas utópicos como Fourier y bolcheviques como Kollontai, la abolición de la familia ha sido el elemento basal de la abolición de la sociedad de clases. Desde la derrota de los años ochenta, sin embargo, había desaparecido junto al resto de horizontes de transformación anticapitalista.

En este libro, M. E. O’Brien rastrea la historia de la imposición de la familia nuclear en paralelo con las transformaciones del capitalismo. Analiza cómo la respetabilidad que otorgaba el modelo de familia burguesa de hombre proveedor y ama de casa fue incorporado por el movimiento obrero, coadyuvando a su pacificación y a su alejamiento de otros sectores de la clase. A partir de las resistencias a este modelo por parte de las subculturas y movimientos queer, negros y feministas, desde principios del XX hasta la Década Roja de 1970, O’Brien avanza nuevas hipótesis de enorme valencia política en torno a qué sería una reproducción social comunista, tanto en términos teóricos como cotidianos.

Hoy la familia está en crisis, los crecientes problema de la acumulación capitalista y del Estado de bienestar hacen cada vez más difícil sostener la vida en los hogares privados. Estos se han vuelto crecientemente ineficientes a la hora de realizar las tareas reproductivas y más opresivos para las personas dependientes. Por eso se ha vuelto urgente pensar otra organización de la reproducción social, otras formas de proveernos de lo que necesitamos para vivir, otros modos de cuidar y amar. Las comunas por venir con las que fantasea O’Brien, a partir de la propuesta de la comunización de los cuidados, bien pueden servirnos para dejar volar nuestra imaginación y nuestros deseos, y finalmente ponernos manos a la obra.

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Contigo no, bicha

Por: Marta Plaza

Construir confianza, abrirse a enseñar quién eres o confiar en que otras amigas no amenazan vuestro vínculo amistoso puede ser difícil cuando desde pequeña has sido la rara, la loca, la problemática, “de esa no te fíes”. Al infantil “¿quieres jugar conmigo?” del parque se le añaden cuando crecemos capas y capas que pueden complicar vínculos y amistad.

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A TAPAR LA CALLE 20/11/25 GRUPO DE CUIDADOS

Por: Radio Topo

Bienvenides al programa de radio de les niñes de la Gusantina “A TAPAR LA CALLE”. Un espacio que invita a jugar, participar, ocupar, opinar, reír, soñar, trastear, divertirnos… Un espacio donde pequeñes y adultes afinamos nuestra oreja verde. Aquí estamos de nuevo, esta vez en viernes, para compartir con el mundo el programa de A […]

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Eugenesia a golpe de Ozempic

Por: Nadie hablara de nosotras

Donald Trump ha anunciado que subvencionará los medicamentos para adelgazar y que la obesidad será una de las condiciones de salud crónicas por las que consulados y embajadas podrán denegar visados de entrada en Estados Unidos. Este tipo de medidas responden a un dispositivo de expulsión y odio hacia las vidas gordas, y las estamos asumiendo sin rechistar.

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A TAPAR LA CALLE 22/5/25 GRUPO DE CUIDADOS

Por: Radio Topo

Bienvenides al programa de radio de les niñes de la Gusantina “A TAPAR LA CALLE”. Un espacio que invita a jugar, participar, ocupar, opinar, reír, soñar, trastear, divertirnos… Un espacio donde pequeñes y adultes afinamos nuestra oreja verde. Hoy compartimos con el mundo el último programa de radio de la temporada de A tapar la calle. Nuestras […]

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Buscamos admin para gnusocial.net

Por: elbinario.net

Seguro que muchos de vosotros/as «conocéis» gnusocial.net una red libre, federada y de vanguardia, que compite con otras redes «menos» conocidas como mastodon, misskey y pleroma entre otras .

Si tenéis cuenta u os habéis pasado por allí, seguramente habréis visto a nuestro administrador  conversando con algún usuario, ayudándole con problemas de todo tipo, comentando las novedades de las últimas modificaciones de gnusocial o comentando algunos trucos técnicos sobre una mejor gestión de las redes federadas o del mundillo gnu/linux en particular, un amor vamos, pero lamentablemente nada dura para siempre y por motivos personales tiene que abandonar esta tarea y  le echaremos mucho de menos.

Con esta marcha, en la comunidad de elbinario, nos volvemos a replantear una pregunta que nos hemos hecho cientos de veces, ¿merece la pena seguir soportando gnusocial.net? Seguramente muchos de vosotros habéis oído las palabras que de que es una red muerta, que no hay queso y esas cosas, pero la verdad es que desde elbinario.net siempre hemos pensado que tener alternativas es aquello que nos distingue de las redes privativas, y creemos firmemente que poner todos los «huevos» en la misma no es buena idea.

Por lo que hemos decidido seguir soportando gnusocial.net si encontramos un administrador/administradora que nos ayude en el proceso, por supuesto queremos ser honestos, aunque la oferta está abierta a todo el mundo se necesitan tener unos conocimientos técnicos, en distintas tecnologías,  como:


- Nginx (servidor web)
- Mariadb (base de datos)
- PHP
- Conocimientos de Gnusocial y la federación con otros software como (Mastodon, Pleroma, Misskey,
  etc).
- Administración general de servidores (backups, medidas de
  seguridad...).
- Moderación de contenidos.

Nuestro actual administrador, aab, ha estado realizando durante estos años un trabajo impecable en gnusocial.net, ayudando a reportar bugs, actualizando a versiones beta para probarlo, ayudando a los nuevos usuarios a conocer la red y solventar sus problemas y por supuesto preocuparse por la seguridad y el mantenimiento del servidor(un currazo vamos).

Así que quien quiera ocupar el cargo es bienvenido/a , si te gustan los retos y las aventuras técnicas, seguro que no te faltaran, te lo aseguramos, y mientras nos ayudaras a mantener una alternativa mas en el universo del fediverso.

Sí, os interesa, podéis encontrarnos en nuestros sitios de contacto habitual –> https://elbinario.net/contacto/

No podemos terminar el artículo sin dar las gracias a aab por todos estos años de dedicado esfuerzo por mantener gnusocial.net y  por estar allí siempre que se le necesita, por no rendirse nunca y llevar la batuta de gnusocial.net contra viento y marea a pesar de las voces que consideran que no deberíamos perder más tiempo en una plataforma «obsoleta»

Gracias por ayudarnos a crear y creer en nuestras utopías :)

 

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Poco hacktivismo,muchos ciberdelincuentes, poca diversion

Por: puppetmaster

Permitidme una historia del abuelo cebolleta para dar contexto a este estrambótico título, hace mucho tiempo  los/las hacktivistas eran el «brazo armado» de la defensa de la red, cualquier acción de cualquier gobierno u empresa tenía inmediatamente una respuesta  por parte de estos grupos, que usaban sus conocimientos técnicos para  sacar a la luz las mentiras y exponer públicamente a los estafadores, en España hubo grandes grupos de hacktivistas que lucharon contra la censura de la ley Sinde-Wert, la SGAE, realizaron acciones contra varios partidos políticos.

En el resto del mundo los grupos hacktivistas más famosos podrían ser Anonymous y Lulzsec, es importa aclarar que LulzSec no era un grupo hacktivista al fin, porque realizaba acciones de todo tipo, motivadas por los loles, las cuales algunas no se pueden enmarcar dentro del hacktivismo, pero varios de sus miemrbros(Topiary y Anarchaos) eran a su vez miembros de anonymous los cuales si tenían una vision hacktivista y realizaron acciones  sobe todo en defensa de wikileaks.

El fin de estos grupos es la historia de siempre, algo que ya nos mostró el excelente libro «The cuco egg»  federales, conspiraciones, traiciones, hacking,etc..  pero el fin de este artículo no es mostrar lo que les paso a esos grupos, porque las causas son muy diversas y dan para otro artículo,? Tal vez muchos se quemaron como  la 9deanon, otros abusaron de su ego, como aquellos que pensaban que estando  «bajo 50 proxys» o podian tener una miembro que firmaba sus defacement con las fotos de las «boobs de su novia en bikini  sin eliminar los metadatos O_0

¿Dónde está el hacktivismo en 2024? ¿Es que solo quedan cibercriminales y aprovechados hoy en día?

  • Un poco de contexto de los grupos y operaciones más relevantes del  hacktivismo en España y Latinoamérica desde 2010:

No es que no queden, estoy seguro de que ahora mismo hay grupos hacktivistas realizando acciones, el problema es que se han quedado como bien comenta las slides que adjunto en el articulo cuyo origen es el  el ccn-cert , que quedan sin el apoyo mediático en 2017,  sin el altavoz mediático el  hacktivismo está muerto, recordemos hoy más que nunca que Wikileaks y  los movimientos sociales como el 15M, la primavera árabe etc.  Reactivaron los movimientos hacktivistas en medio mundo, y los ciudadanos vieron que podían plantar cara el «stablishment» con un fuerto pulso al gobierno y corporaciones en la red y en la calle. Recordemos que cuando por ejemplo en nuestro país las fuerzas policiales se sobrepasaban en alguna manifestacion, el hacktivismo les esperaba en las redes para devolverles la moneda

Cuando ese apoyo perdio fuerza y llegaron las detenciones toda aquella energia se difumino, como bien explican en «the cuco egg» da igual lo bueno que te creas si les tocas las narices a los poderosos, te pillaran, es solo cuestion de tiempo..

Depues…

 

No creo que haga  mucha falta aclarar este slide, todos más o menos los sufrimos día a día, los ciberdelincuentes campan a sus anchas, robando datos de prácticamente todas las instituciones públicas de todo el globo, ¿pero como es posible que estos grupos campen a sus anchas? Pues porque estos grupos, salvo excepciones no son alcasec y los guardiacivilx, son grupos que trabajan como empresas, algunos con el beneplácito y fondos de gobiernos,  que son muy buenos y están organizados, ya que durante muchos años, los organismos y las empresas han pensado que la seguridad es un «extra» que añadir a sus infraestructuras no la base de la misma, y ahora, andan corriendo en círculos, comprando a golpe de talonario, productos de alta gama(siem,pam,edr) sin recordar que siguen usando SMB 1.0 en sus sistemas en  fin, que poco nos pasa.

Desgraciadamente, la ciberdelincuencia  ha venido para quedarse, los ataques a las empresas y los organismos no han hecho más que empezar, nuestros datos, hace ya mucho tiempo que circulan en la deep web, a estas empresas e instituciones  de las que extraen tus datos, les das lo mismo mientras que no afecten su cuenta de resultados o a sus posibilidades electorales. No pienses que por no tener redes sociales corporativas o plataformas generalistas  eres anónimo/a en la red, eso es una mayor mentira, el control es una ilusión, y no tienes posibilidad de tener el 100% del  control sobre tus datos en un mundo globalizado, es imposible,  en el mundo binario hay demasiados patrones y escasa entropía real, más tarde o más temprano, alguien encuentra los guijarros y llega a la cabaña de la bruja.

Es importante aprender y conocer la tecnología, pero nunca confíes ciegamente en ella. Con la desaparicion  del  hacktivismo  del foco mediatico y la llegada del cibercrimen, los ciudadanos hemos perdido la batalla, el hactivismo era la punta de lanza, para recordar a los gobiernos que trabajan para nosotros y a las corporaciones para recordarles que hay otras fuerzas existentes en la red y que no campan a sus anchas, a los ciberdelincuentes todos esto no les importa lo único que les interesa es sangrar a las instituciones y gobiernos, para poder comprarse su tercer yate, no tienen ningún tipo de ética «hacker» les da igual atacar hospitales que a grandes bancos :(

Por supuesto ek hacktivismo no se trara solo en realizar acciones de hacking, tambien en ayudar a montar talleres,tutoriales, desarrollar herramientas,montar redes libres, infraestructuras,etc..  no quiero decir que el hacktivismo sea solo exclusivamente para realizar acciones de intrusion y aquellos grupos hacktivistas que se dedican a ello tienen mis respetos, pero creo  que todos/as sabemos a lo que me refiero.

 

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