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✇Portal Libertario OACA

Carta abierta a la comunidad historiográfica de las universidades catalanas

Por: pegasus

A todos los historiadores, académicos, profesores y estudiantes universitarios

Preámbulo. Cuando la historiografía renuncia a investigar

Antonio Martín

Existe un punto —bien definido, inequívoco— en el que la perseverancia en el error deja de ser un problema metodológico para convertirse en una anomalía ética y un engaño.

La reedición en 2025 de Anarquía i República a la Cerdanya (1936–1939) sitúa a Josep M. Solé i Sabaté exactamente en ese punto de no retorno: el de quien, disponiendo desde hace años de crítica fundada, documentación que desmiente sus interpretaciones y testimonios contrarios concluyentes, opta deliberadamente por no rectificar.

No estamos ante una discrepancia interpretativa legítima, ni ante un debate historiográfico abierto. Estamos ante la reiteración consciente de un relato obsoleto y falseado, sostenido desde finales de los años ochenta por la inercia institucional, la complicidad editorial y una red de silencios académicos que ha sustituido la controversia crítica por la repetición ritual del mito. La búsqueda de la verdad es sustituida por la defensa sectaria de una versión conveniente al nacionalismo catalán.

Que este relato haya sido calificado explícitamente de fábula por un historiador ceretano francés, Jean-Louis Blanchon —ajeno a los equilibrios, jerarquías y lealtades del mundo universitario catalán— no ha suscitado réplica alguna por parte de Solé Sabaté. Ese silencio no puede interpretarse como prudencia. Es una táctica deliberada. Y como tal, resulta profundamente reveladora de su inmovilismo.

La reedición de 2025: no revisión, sino blindaje

Treinta y siete años después de la primera edición de 1988, la reimpresión de 2025 se presenta como si nada hubiese ocurrido en el campo historiográfico desde entonces. El texto original se reproduce sin una sola corrección, sin notas críticas, sin diálogo alguno con la investigación posterior. No se trata de una tercera reedición crítica: es una reafirmación doctrinal. No se toma en consideración la edición en 2018 del libro Nacionalistas contra anarquistas en la Cerdaña de Gascón y Guillamón. Como si ese libro no existiera y, por lo tanto, como si jamás se hubiesen expuesto y publicado las numerosas y rigurosas críticas al libro de Pous y Sabaté. El silencio como constatación de su ignorancia factual y su dominio en el escalafón académico: ¡qué enorme error!

La incorporación de un capítulo suplementario —“Textos i documents afegits a la tercera edició”— cumple una función meramente ornamental. No revisa el núcleo del relato, no lo cuestiona, no lo somete a examen analítico. Su finalidad no es ampliar el conocimiento histórico, sino conferir una apariencia de actualización a un texto que el propio autor se niega obstinadamente a someter a revisión alguna. Nos encontramos ante la defensa a ultranza del dogma pro nacionalista y anti libertario.

Documentación exhibida, no analizada

El corpus documental añadido resulta, desde cualquier estándar metodológico mínimamente exigente, indefendible. Se amontonan informes policiales sin contextualización archivística precisa, recortes de prensa sin análisis de su filiación ideológica y traducciones de prensa extranjera utilizadas sin advertencia previa al lector, reproduciendo exactamente los mismos vicios ya señalados y criticados desde la primera edición de 1988 y la segunda de 1991.

La documentación no se trabaja: se acumula. No se construye un razonamiento histórico: se busca un efecto de saturación. El resultado es un cajón de sastre que no aporta ninguna prueba nueva y que, por el contrario, evidencia la incapacidad del autor para sostener su relato mediante un análisis riguroso.

Testimonios neutralizados: citar para ocultar

Particularmente grave es el tratamiento de los testimonios contemporáneos. La carta de Francesc Mill (POUM), conservada en el Archivo Comarcal de la Cerdaña, afirma sin ambigüedad que Antonio Martín no murió en combate, que no existió batalla alguna y que fue abatido en una emboscada organizada por milicianos del PSUC. Solé Sabaté reproduce el documento, pero silencia su significado.

Esta operación —citar sin interpretar aquello que desmantela el propio relato— no es un descuido ni una omisión casual. Es una maniobra consciente de neutralización. El documento se muestra, pero se le priva deliberadamente de toda capacidad explicativa.

El mismo procedimiento se repite con la carta de Manuel Cruells (1972), en la que se formulan preguntas que desmontan el mito de Bellver y se reconoce la implicación de miembros de Estat Català en la emboscada. Ninguna de estas cuestiones recibe comentario alguno. El testimonio queda reducido a un elemento decorativo, no a una fuente histórica.

Autoridad circular y legitimación en bucle

La utilización de historiador anglosajón Paul Preston alcanza aquí un grado de circularidad intelectualmente alarmante. Preston toma su referencia sobre Antonio Martín de la obra de Pous y Solé; Solé Sabaté devuelve la cita como aval externo. El lector no es informado de esta dependencia mutua. La autoridad no se contrasta: se recicla. La legitimidad no se demuestra: se fabrica por repetición.

Conclusiones. La fábula como política de memoria

Las dos últimas obras de Solé Sabaté no esclarecen el pasado: lo enturbian. Añaden capas narrativas, testimonios reciclados y documentación instrumentalizada para sostener una versión que ya no resiste el menor contraste serio con las fuentes.

Los hechos, por el contrario, son obstinados:
no hubo batalla en Bellver;
no hubo enfrentamiento abierto;
hubo una emboscada;
hubo un asesinato político: el de Antonio Martín Escudero.
– hubo, posteriormente, un mítico relato nacionalista construido a conveniencia propia, ininterrumpido desde 1937 hasta hoy.

Persistir en la versión de 1988 y 1991 ya no puede calificarse de error. Es una toma de posición. Cuando los documentos contradicen el relato y el relato permanece intacto, el historiador ha dejado de comportarse como tal.

La pregunta que Solé Sabaté lanzó en su día desde Querol contra Gascón y Guillamón —“¿hablan historiadores o ideólogos?”— regresa ahora con una respuesta incómoda y brutal. No porque a Gascón y Guillamón les falten documentos, como insinuaba Sole Sabaté, sino porque les sobran para certificar que el relato histórico nacionalista que demoniza a Antonio Martín y criminaliza a los anarquistas en la Cerdaña es pura fantasía y mala literatura.

Parafraseando a Menéndez Pelayo, nada envejece tan deprisa como un libro de historia que se niega a corregir errores o interpretaciones caducas. Pero aquí no es el libro lo que envejece hasta morir. Es la credibilidad de su autor.

Y, dado el peso académico y mediático del señor Solé Sabaté, cabe preguntarse si las universidades catalanas son conscientes del descrédito que les acarrea su silencio ante el escándalo de un profesor dispuesto a mantenerse en sus trece contra toda evidencia, rigor, investigaciones, documentos y racionalidad: en el discurso histórico de Solé Sabaté Antonio Martin deja de ser (en 1936-1937) un líder revolucionario anarquista, para convertirse en un asesino y la CNT ya no es una organización sindical, sino una asociación criminal. Tal infamia ya no puede sostenerse como relato histórico, porque ha sido rebatido totalmente de forma argumental, interpretativa y documental por Gascón y Guillamón. Solé i Sabaté debe rectificar. Y, si no lo hace, el medio universitario no puede permanecer mudo o indiferente. No puede ser cómplice.

Una responsabilidad colectiva ante la comunidad internacional

Este no es un asunto personal ni una querella académica doméstica. Es una cuestión de responsabilidad colectiva ante la ciencia histórica y ante la comunidad internacional de investigadores. Cuando una universidad tolera que un relato desacreditado se perpetúe por razones ideológicas, no compromete únicamente a un autor: se compromete a sí misma.

El problema ya no es Josep M. Solé i Sabaté. El problema es el entorno académico que lo ampara, lo reedita, lo prescribe y lo legitima mediante el silencio ¡o la financiación pública! Un silencio que, desde fuera de Cataluña, ya no puede interpretarse como prudencia sino como connivencia. Véase los artículos sobre la Cerdaña recogidos por la Kate Sharpley Library.

En cualquier otro contexto universitario europeo, la persistencia en una versión documentalmente refutada, como lo ha sido desde hace varios años en la web Ser Histórico, habría obligado, como mínimo, a una revisión crítica pública. Aquí, en cambio, se ha optado por el blindaje corporativo, por la clausura del debate y por la transformación de una fábula política en política de memoria oficial, Memorial Democrático mediante.

La historiografía catalana no puede aspirar a un reconocimiento internacional mientras confunda debate con silencio, silencio con desprecio a los críticos y convierta la crítica rigurosa en pretendido insulto y la rectificación en una especie de traición a la patria. Ninguna tradición académica madura se construye sobre la negación sistemática de la evidencia, ni sobre la protección de relatos útiles para determinadas ideologías, pero falsos.

Desde fuera de Cataluña, lo que hoy se percibe no es un debate historiográfico vivo, sino una disciplina encerrada en sí misma, incapaz de corregirse, y dispuesta a sacrificar el método para preservar el mito. Esa imagen —que ya circula en Francia, Reino Unido y Estados Unidos— no es fruto de una campaña externa: es consecuencia directa de decisiones académicas internas. Una historiografía ideológica nacionalista, promovida y protegida por las instituciones del gobierno de la Generalidad, versus una historiografía no institucional, veraz y científica: materialista.

Por ello, esta carta no interpela únicamente a un autor, sino a todos los historiadores, departamentos de historia, comisiones editoriales y universidades que, con su pasividad o complicidad, han permitido que una falsificación histórica se consolide como verdad académica aceptada. El descrédito no será individual. Será colectivo. Y será duradero. No se puede seguir sosteniendo el dogma antihistórico que criminaliza al movimiento obrero catalán y muy especialmente a la CNT.

La historia no solo juzga implacablemente a quienes falsean los hechos, sino también —y con especial severidad— a quienes, pudiendo corregirlos, prefieren callar o incluso fomentar la infamia y la falsedad.

Esta carta abierta apela a la conciencia y al sentido común de la comunidad historiográfica catalana. Aún no es demasiado tarde para evitar que el descrédito individual se transforme en un descrédito generalizado de las universidades catalanas.

 Antonio Gascón

Agustín Guillamón

Barcelona, febrero de 2026

BIBLIOGRAFÍA:

Artículos publicados en la web Ser Histórico

Gascón, Antonio y Guillamón, Agustín: De la infamia a la ignorancia y de la desmemoria al fraude. Web Ser Histórico (30/12/2019).

Gascón, Antonio y Guillamón, Agustín: La Agrupación de Defensa Ciudadana. Web Ser Histórico (6/10/ 2020).

Gascón, Antonio: Marzo de 1937, La CNT de Puigcerdà asalta el chalet de La Molina. Web Ser Histórico (6/06/2021).

Gascón, Antonio: Los primeros días de la revolución de 1936 en Puigcerdà, o la « Memoria» de » Jaume Palau Soldevila, alcalde por ERC. Web Ser Histórico (16/09/2023).

Gascón, Antonio: El 6 de octubre de 1934 en Puigcerdà, preámbulo de una tragedia. Web Ser Histórico (29/10/2023).

Gascón, Antonio: Un informe arroja nueva luz sobre los Hechos de ´Puigcerdà de 1937. Web Ser histórico (3/02/2024).

Gascón, Antonio: Benet Samper, uno de los encargados de atentar contra Antonio Martín Escudero. La otra historia. Web Ser Histórico (9/09/2024).

Gascón, Antonio: Un trabajo pone nombre al asesino de Antonio Martín Escudero: Emili Solé Cristofól. Web Ser histórico (21/12/2024).

Gascón, Antonio: El intento de asalto a Puigcerdà del 23 de abril de 1937. Web Ser Histórico (2/04/2025).

Guillamón, Agustín: Desconstrucció de les mentides i disbarats del monòlit de Puigcerdà. Web Ser Histórico (22/09/2023).

Guillamón, Agustín: La matanza de veinte derechistas el 9 de septiembre de 1936 en Puigcerdà. Web Ser Histórico (4/011/ 2023).

Guillamón, Agustín: Reescribir la Cerdaña en guerra: confrontación crítica entre Pous/Solé y Gascón/Guillamón. Web Ser Histórico (15/12/2025).

Guillamón, Agustín: Paul Preston contra la historiografía de la revolución: una impugnación necesaria.  Web Ser Histórico (1/01/2026).

Guillamón, Agustín: Contra la descalificación historiográfica de “Homenaje a Cataluña”. Web Ser Histórico (4/01/2026).

Bibliografía fundamental:

 Gascón, Antonio y Guillamón, Agustín: Nacionalistas contra anarquistas en la Cerdaña (1936-1937). Antonio Martín, la experiencia libertaria de Puigcerdá y el sagrado mito de Bellver. Descontrol, Barcelona, 2018.

Peitx, Joan: Entrevista a J. L. Blanchon: “La faula dels “fets de Bellver” dura des fa més de vuitanta anys”. Querol número 34 (2024).

Peitx, Joan: Entrevista a Antonio Gascón y Agustín Guillamón. “ERC va fer la llista dels que havien de ser afusellats el 9 de setembre al Còrrec del Gavatx”. Querol número 34 (2024).

Peitx, Joan: Entrevista a Josep M. Solé Sabaté: “Tot el que fa l’alcalde Joan Solé a Bellver, ho fa amb el conjunt del poble”. Querol número 34 (2024)

Pous i Porta, Joan; Solé i Sabaté, Josep Maria: Anarquía i República a la Cerdanya (1936-1939). El “Cojo de Málaga” i els fets de Bellver. Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 1988, 1991 y 2025.

Solé i Sabaté, Josep Maria: La Cerdanya republicana i antifranquista: Joan Solé Cristòfol. Memorial Democràtic, Generalitat de Catalunya, Departament de Justícia, 2024.

Webs:

Querol número 34: www.recercacerdanya.org/fitxers/querol/querol-34.pdf

Ser Histórico: https://serhistorico.net/category/guerra-civil-espanola/

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✇ATTAC España

Economía política, republicanismo, deuda soberana y renta básica mundial

Por: Alberto Jimenez

Por Jordi Arcarons, Daniel Raventós & Lluís Torrens. Publicado originalmente para sinpermiso.

La economía política republicano democrática no supone por sí misma una serie de propuestas y medidas económicas definidas y concretas. Más bien establece criterios, indicaciones, máximos y mínimos. No más, pero tampoco menos. Aristóteles, Ibn Jaldún, Thomas Mun, Adam Smith, David Ricardo, Karl Marx, Karl Polanyi, Rudolf Hilferding, Rosa Luxemburgo, Ernest Mandel, entre muchos otros, hacían economía política. Tenían mucho en común, tenían muchas diferencias también, pero todos eran economistas políticos.

Economía política republicano democrática. Hay mucho contenido en tan pocas palabras. Empecemos por la economía política. Después nos detendremos en la republicano democrática.

La economía política

La economía política estudia y analiza la economía como fenómeno social enlazado con estructuras de poder, por lo tanto, con las relaciones sociales, las clases, las desigualdades sociales, el Estado, entre otras. Así, la producción, el consumo y la distribución afectan de forma diferente según la clase a la que se pertenezca. Utiliza el análisis histórico si bien no desdeña el apoyo de cualquier instrumento técnico proveniente de cualquier conocimiento como las matemáticas, la estadística, la econometría, cuando pueda ser útil. El Estado forma parte indispensable de sus análisis puesto que este regula los mercados con lo que de forma derivada redistribuye la riqueza en favor de unas clases y en detrimento de otras. La economía política, según lo dicho, es una forma de entender cómo funciona el mundo social y económico. Una tal manera de analizar el mundo no resultaba cómoda para quien consideraba que el mundo social y económico estaba bien tal como estaba. La teoría del valor trabajo de Smith-Ricardo-Marx, por señalado ejemplo, tocaba demasiados puntos sensibles. Especialmente, la del teórico alemán cuya concepción de la explotación no se debía a las cualidades morales de las personas, aunque algunos particulares sicópatas pudieran añadir más leña al fuego, sino a las reglas del juego, a las relaciones de la forma de producir capitalista. Es decir, a la forma de organización social que nuestra especie se ha dotado en esta particular e histórica manera de producir. Que la teoría del valor trabajo en la versión de Marx fuera la base de la explotación capitalista puesto que la mercancía especial “fuerza de trabajo” produce más valor del que cuesta, y la diferencia entre el valor creado por el obrero y el salario pagado, la plusvalía, es la base de la explotación capitalista, resultaba duro, muy duro de digerir para defensores y teóricos de la realidad social como la mejor posible.

Así que la economía política fue combatida duramente, especialmente a finales del siglo XIX por lo que con mayor o menor fortuna se llamó la revolución marginalista. El marginalismo sentó las bases de la teoría económica neoclásica. Los supuestos neoclásicos son muy distintos, opuestos por decirlo más claramente, a los de la economía política. La teoría neoclásica[1], en claro contraste, está interesada en el comportamiento individual de las personas (“agentes”, en el argot) y las empresas que toman sus decisiones de manera que maximicen su utilidad o más llanamente sus beneficios, o su bienestar en el caso de las personas. Los mercados son analizados en términos de oferta, demanda y equilibrio. Utiliza modelos matemáticos de forma preferente. Considera que los mercados libres son eficientes y que el Estado no debe intervenir salvo para los anómalos fallos del mercado. La teoría neoclásica supone que los individuos actuamos sistemáticamente de forma egoísta[2], lo que matemáticamente se puede representar como funciones de utilidad (de dos personas A y B) indiferentes e independientes entre sí que es como decir de forma más llana: si a B le va bien a A le da igual, si a B le va mal a A le da igual. Más resumidamente: La utilidad de A no depende de la de B.

La teoría del valor trabajo fue combatida por la escuela marginalista-neoclásica. El valor no está en las cosas, sino en la mente de los individuos, así que depende de la utilidad marginal[3] que un bien aporta a la persona. Nada de relaciones sociales, nada de explotación, nada del mundo real. Lo expresó de forma inmejorable y de forma digamos sarcástica el economista keynesiano Abba Lerner en 1972 (The Economics and Politics of Consumer Sovereignty): “Una transacción económica es un problema político resuelto… La economía ha ganado el título de Reina de las Ciencias Sociales eligiendo como su dominio problemas políticos ya resueltos.” ¿Derechos de propiedad?, ¿Relaciones de dominación?, ¿Explotación? Nada de eso, han desaparecido, no hay política ni relaciones sociales conflictivas: el campo de la teoría económica los elimina para que puedan estudiarse las transacciones pertinentes. La teoría neoclásica convierte relaciones sociales en relaciones técnicas: el salario deja de ser una relación social y pasa a ser “producto marginal del trabajo”, la ganancia deja de ser plusvalía y pasa a ser “productividad del capital”, la explotación desaparece del análisis, las instituciones y las clases desaparecen del modelo.

Hasta aquí la economía política, nos queda explicar la variante republicana. Y dentro de la republicana, la republicano democrática[4] que es la que nos interesa[5].

La economía política republicano democrática

¿Qué aporta de específico a la economía política el republicanismo democrático? Brevemente: El republicanismo democrático aporta a la economía política una teoría de la libertad que permite analizar los mercados[6], la propiedad y el trabajo asalariado como relaciones de poder y de dominación. La economía política republicano-democrática no amplía tanto el campo de problemas como el campo de justificación y evaluación. Su contribución no es descubrir que la economía es política, que en sí ya es objeto de la economía política, sino decir qué tipo de política económica es compatible con una república de ciudadanos libres e iguales.

¿Qué criterios defiende una economía política republicana democrática? Entre otros: luchar contra la concentración de poder económico, universalizar la libertad no dominada, garantizar la capacidad colectiva de autogobierno económico, fundamentar el papel activo del Estado (esto es la neutralidad republicana del Estado: intervención activa para asegurar que los más fuertes no impongan sus condiciones), garantizar la existencia material de toda la población (con propuestas como la renta básica incondicional y universal), impedir las grandes fortunas que posibilitan que el dominium se transforme en imperium[7] (con propuestas como la renta máxima y la riqueza máxima),  rechazo de estructuras económicas y legales internacionales que limiten deliberadamente la autonomía de las naciones para su beneficio.

Nos frenamos. Vamos a desarrollar este último punto. Un reciente artículo de María Julia Bertomeu (“Economía política republicana y deuda soberana”) nos lo sugirió. Dentro del rechazo republicano democrático a las estructuras económicas y legales internacionales que limitan arbitrariamente la autonomía de las naciones pueden apuntarse varios tipos: la negación del derecho de autodeterminación de algunas naciones, algunos tratados comerciales, el dominio de determinadas estructuras internacionales como el FMI y los tratados de deuda, entre otras. La arquitectura financiera internacional actual replica a escala planetaria las mismas relaciones de dominación que observamos en el mercado laboral interno de nuestras sociedades, pero con mecanismos específicamente propios. Así como un trabajador sin patrimonio ni renta propia carece del poder de negarse a condiciones laborales abusivas —quedando sometido a la voluntad arbitraria del empleador—, un Estado dominado económico y financieramente por organismos y Estados poderosos, carece del poder de rechazar condiciones financieras leoninas, quedando sometido a la voluntad de sus acreedores y de las instituciones que gestionan el sistema de deuda global. En ambos casos, la ausencia de una base material de independencia transforma una relación que debería ser entre iguales en una relación de dominación.

La deuda soberana funciona hoy como el salario de subsistencia operaba en el capitalismo del siglo XIX: como mecanismo de disciplinamiento. Los países del Sur Global no tienen “existencia material garantizada”, para seguir utilizando el paralelismo, y deben vender soberanía política a cambio de crédito para subsistir. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial no actúan como prestadores neutrales, sino como gestores de una estructura neocolonial que impone condiciones —austeridad fiscal, privatizaciones, desregulación laboral— que garantizan la continuidad del flujo extractivo de recursos del Sur hacia el Norte. Esta extracción no es meramente financiera puesto que opera en múltiples dimensiones.

Recursos naturales, en primer lugar. El Sur Global transfiere al Norte materias primas infravaloradas cuyos precios no incorporan las externalidades ecológicas reales. Cuando Europa importa coltán del Congo o litio de Bolivia, está apropiándose no solo de minerales, sino de ecosistemas destruidos, comunidades desplazadas y territorios contaminados cuyo coste ambiental y social jamás se refleja en el precio de mercado. Esta apropiación desigual del patrimonio natural común genera una deuda ecológica que el Norte ha contraído con el Sur.

En segundo lugar, conocimiento y tecnología. La riqueza acumulada del Norte no es fruto únicamente del ingenio local, sino de siglos de acumulación originaria basada en el expolio colonial y la interconexión global forzada. El conocimiento científico y tecnológico es un producto social de la humanidad entera, desde el control del fuego, de los primeros instrumentos de sílex, la rueda o la agricultura. Sin embargo, este patrimonio común se encuentra blindado tras regímenes de propiedad intelectual (como los Acuerdos sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, TRIPS es el acrónimo en inglés, o las variantes de semillas manipuladas genéticamente) que permiten al Norte cobrar rentas monopolísticas por acceder a innovaciones que se construyeron sobre una base común[8]. Mientras se exige puntualmente el pago del servicio de la deuda soberana, se niega sistemáticamente el pago por el uso privatizado del conocimiento acumulado colectivamente. Como ha expuesto el economista surcoreano Ha-Joon Chang: “Desde finales del siglo XIX, con la producción a gran escala, las tecnologías complejas y los mercados globales, el éxito empresarial es el resultado de un esfuerzo colectivo más que individual, en el que participan no solo los líderes empresariales, sino también los trabajadores, ingenieros, científicos, administradores, responsables de las políticas públicas y hasta los propios consumidores”. Este esfuerzo colectivo hoy se convierte en beneficio privado porque la ley lo permite así. No es una ley natural, es una ley impuesta por sus beneficiarios.

En tercer lugar, la dimensión del trabajo y los cuidados. La “fuga de cerebros” —profesionales sanitarios, ingenieros, científicos formados en el Sur con recursos públicos locales y explotados en el Norte— representa una transferencia masiva de capital humano no compensada. Pero más grave aún es la cadena global de cuidados: mujeres del Sur que migran para sostener la reproducción social del Norte —cuidando niños, ancianos y enfermos de familias europeas o norteamericanas— mientras sus propias familias quedan descuidadas. Esta es una transferencia de valor incalculable que el Norte recibe gratuitamente, sosteniendo su modelo social sobre la sobreexplotación del trabajo reproductivo racializado y feminizado.

En cuarto lugar, los costes del cambio climático que pueden sufrir más algunos países del Sur Global habiendo “contribuido” a ello mucho menos que el Norte.

El Sur Global no es pobre: es un productor neto de riqueza para el Norte. La pobreza del Sur y la riqueza del Norte no son realidades paralelas, sino las dos caras de un mismo proceso de transferencia estructural de valor[9].

La Renta Básica Soberana

Nuestra propuesta de una Renta Básica Soberana (RBS), por llamarla de alguna forma y sin pretensiones de originalidad nominal, que la definimos como una transferencia incondicional entre Estados, del Norte hacia el Sur. En ningún caso debe entenderse como “ayuda al desarrollo”, ni como caridad internacional, sino como un mecanismo de justicia redistributiva global fundamentado en principios normativos de economía política republicana.

El republicano Thomas Paine argumentó en el siglo XVIII que la tierra es herencia común de la humanidad, y que quienes se apropian privadamente de ella deben compensar al resto mediante un dividendo universal. Este principio, trasladado a escala global, adquiere una dimensión adicional: ningún país “creó” el petróleo, el coltán, el litio o la capacidad de absorción de CO₂ de la atmósfera. Son patrimonio común de la humanidad. El Norte Global se ha apropiado desproporcionadamente de estos recursos finitos y de la capacidad de sumidero atmosférico del planeta. El 16 % más rico de la población mundial es responsable de más del 60 % de las emisiones históricas de gases de efecto invernadero, mientras que los países más vulnerables al cambio climático son precisamente aquellos que menos han contribuido a causarlo. Esta apropiación desigual genera una deuda ecológica que debe saldarse. La RBS operaría como el dividendo de este patrimonio común apropiado desigualmente.

Si aceptamos que el conocimiento científico[10] y tecnológico es producto de la acumulación social de la humanidad entera —construido sobre milenios de innovación colectiva, intercambio cultural y experimentación común—, su privatización mediante patentes y su uso como instrumento de extracción de rentas constituye una injusticia patente y un instrumento adicional de dominación. Las empresas farmacéuticas del Norte cobran precios prohibitivos por medicamentos esenciales a países del Sur, mientras simultáneamente estos países deben pagar puntualmente el servicio de su deuda externa. Esta doble injusticia —privatizar el conocimiento común y exigir el pago de deudas muchas veces ilegítimas u odiosas— revela la asimetría brutal del sistema actual. La RBS actuaría como mecanismo de compensación por el uso privatizado de este conocimiento acumulado colectivamente.

Existe además una dimensión de justicia reparadora. El desarrollo capitalista del Norte se construyó sobre siglos de colonialismo, esclavitud, extracción de recursos y destrucción de sistemas económicos locales en África, Asia y América Latina. Las reparaciones por el colonialismo no son una demanda radical: son un reconocimiento elemental de que la riqueza actual del Norte tiene su origen parcial en el expolio sistemático del Sur. La RBS, desde esta perspectiva, no sería una transferencia generosa sino el pago de una deuda histórica pendiente.

La propuesta de la Renta Básica Europea, un antecedente

Ya exploramos anteriormente un paso intermedio en esta dirección al modelizar la viabilidad de una Renta Básica Europea. En aquellos trabajos demostramos que es financieramente posible garantizar la existencia material de la ciudadanía a escala continental mediante reformas fiscales redistributivas dentro de un espacio político y económico integrado.

El modelo europeo mostró que una RB puede financiarse mediante:

* Reformas del IRPF con tarifas únicas o progresivas que graven especialmente las rentas altas.

* Impuestos sobre la riqueza y las herencias.

* Impuestos sobre transacciones financieras y ganancias especulativas.

* Impuestos sobre emisiones de gases de efecto invernadero.

* Eliminación de deducciones y exenciones fiscales regresivas.

El resultado fue una propuesta que reduce drásticamente la pobreza y la desigualdad (el índice de Gini en el Reino de España pasaría de 0,36 a 0,25) sin requerir un aumento insostenible de la presión fiscal agregada, sino una redistribución radical de la carga fiscal de las rentas del trabajo hacia las rentas del capital y la riqueza acumulada.

Ahora, el desafío es llevar esta lógica a escala global, donde no existe un fisco unificado ni un espacio político común, pero sí existe —con toda claridad— una obligación de justicia reparadora y distributiva.

Una propuesta de Renta Básica Soberana (4%)

La RBS no debe diseñarse simplemente para equilibrar balances macroeconómicos ni para “tapar agujeros” presupuestarios. Debe cumplir el objetivo fundamental que justifica cualquier Renta Básica: garantizar incondicionalmente la existencia material de la población, que puede equipararse para lo que aquí nos interesa con la cobertura de las necesidades básicas —alimentación, agua, vivienda, energía— de toda la población, liberando a la ciudadanía de la necesidad de emigrar por pura supervivencia económica o de someterse a relaciones de dominación para acceder a lo esencial.

Si analizamos los flujos financieros que actualmente sostienen a los países de ingreso bajo y medio (LMIC, por sus siglas en inglés), observamos una “arquitectura de la precariedad” que descansa sobre tres pilares profundamente injustos:

1. Remesas de migrantes (1,8% del PIB de los LMIC). La principal fuente de divisas no son inversiones productivas ni comercio justo, sino transferencias de trabajadores migrantes que envían parte de sus salarios —generalmente magros y obtenidos en condiciones de precariedad— a sus familias en origen. No es una transferencia del Norte al Sur, sino una transferencia intra-clase: son los pobres del Norte (migrantes) sosteniendo a los pobres del Sur (sus familias). El coste humano es devastador: familias fragmentadas, migrantes sobreexplotados, niños criados sin sus padres.

2. Ayuda Oficial al Desarrollo (0,7% del PIB de los LMIC). Una transferencia voluntaria, frecuentemente condicionada a intereses geopolíticos y económicos del donante y sujeta a la arbitrariedad política. No genera derecho: es caridad internacional que puede retirarse en cualquier momento y que se utiliza como instrumento de “poder blando” (soft power) diplomático. Un instrumento de dominación, en definitiva.

3. Servicio de la deuda pública (-1,2% del PIB de los LMIC). Un drenaje sistemático y obligatorio de recursos públicos hacia acreedores del Norte. Según datos del Banco Mundial para 2024, los países pobres y de renta media pagaron aproximadamente 471.500 millones de dólares en servicio de su deuda pública externa, de los cuales 144.500 millones fueron únicamente intereses. El resultado neto actual es que el Sur recibe (2,5% del PIB) pero paga (1,2%), quedando un saldo positivo marginal (1,3% del PIB) que apenas sirve para evitar el colapso humanitario inmediato, pero no permite el desarrollo de servicios públicos robustos ni la cobertura universal de necesidades básicas. Es un sistema diseñado para la supervivencia precaria, no para la vida digna.

Existen otros sistemas de explotación limitados, como el franco de la comunidad financiera africana (CFA), que elimina la soberanía monetaria de las excolonias francesas en África, en beneficio de la metrópolis.

Nuestra estimación basada en datos del Banco Mundial sitúa la Renta Básica Soberana (RBS) en aproximadamente el 4% del PIB de los países receptores (unos 1,5 billones de dólares anuales). Esta transferencia se desglosaría en tres pilares estratégicos:

1) 1,2% para neutralizar la deuda: Cubrir automáticamente el servicio de la deuda pública externa. Esto restaura la soberanía fiscal, liberando a los Estados de la tutela permanente de los acreedores.

2) 1,8% para sustituir remesas de subsistencia: Al garantizar un suelo de protección estatal, las remesas dejan de ser vitales para comer y pasan a ser un complemento de bienestar. Esto desmercantiliza la migración: las personas se moverían por elección, no por supervivencia.

3) 1,0% para el déficit de necesidades básicas: Un componente adicional (superior a la actual AOD) para invertir en la cobertura universal de agua, energía y alimentación. El objetivo es simple: que ningún ser humano carezca de techo o comida por razón de su lugar de nacimiento. 

Esta RBS puede complementarse con una Renta Básica propia del país, mediante una reforma fiscal (allá donde existan sistemas fiscales robustos) que transfiera renta de las clases ricas (en general las más beneficiadas por el sistema colonial vigente) hacia las clases medias y pobres.

La RBS como salario de reserva estatal: El poder de decir “no”. Y la viabilidad económica: El coste de la justicia frente a la guerra

Aquí emerge el paralelismo estructural con la Renta Básica individual. Al igual que esta actúa como un salario de reserva que permite al trabajador rechazar los “trabajos de mierda” (como famosamente los bautizó David Graeber) y la “mierda de trabajos” (que no hay que confundir con los anteriores) sin poner en riesgo su existencia material, la RBS otorga a los Estados el poder de rechazar “tratados de mierda”, “condiciones de mierda” o “préstamos de mierda”. Actualmente, los Estados del Sur aceptan la austeridad del FMI, acuerdos comerciales depredadores o el acoso de fondos buitre porque la alternativa es el colapso inmediato. Con una RBS del 4% garantizada, un gobierno adquiere poder de negociación real. Puede rechazar recortes en sanidad, exigir precios justos por sus recursos naturales o resistir litigios abusivos, sabiendo que tiene asegurado el mínimo vital para su población. Transforma una relación de dominación colonial en una negociación entre iguales, o más iguales que ahora, o para ser prudentes de menor dominación que la actual.

Aunque la cifra de 1,5 billones de dólares parezca elevada, su contexto demuestra que la pobreza es una decisión política. Este monto representa apenas el 1,45% del PIB mundial y es, significativamente, inferior al Gasto Militar Global (2,4 billones en 2023 y creciendo). Financiar la existencia material de la humanidad es más barato que prepararse para la guerra.

Además, el coste neto para el Norte sería menor, ya que se estima que entre el 30% y el 40% de la transferencia retornaría vía exportaciones de bienes y tecnología. La propuesta no parte de cero: integra y racionaliza flujos ineficientes como la actual Ayuda Oficial al Desarrollo y el alivio de deuda puntual.

El mayor desafío no es financiero, sino político: evitar que los fondos sean capturados por oligarquías locales corruptas. Para ello, proponemos una arquitectura de doble canal:

1) Canal A. Dividendo Ciudadano Directo (50%): Transferencias monetarias directas a la población (vía dinero móvil y registros biométricos), sin pasar por la burocracia estatal.

2) Canal B. Fondo de Servicios Públicos (50%): Fondos gestionados mediante fideicomisos auditados internacionalmente (escrow accounts, recursos que se liberan sucesivamente cuando se van justificando los gastos), trazables con tecnología blockchain pública y ejecutados mediante smart contracts. Si se detecta desvío de fondos hacia gasto militar o represión, el flujo se suspende automáticamente[11].

Concluyendo (provisionalmente)

Para ir concluyendo, esta propuesta de una RBS no surge del vacío, sino que se presenta como la evolución natural tras décadas dedicadas a asentar los fundamentos ético-filosóficos de la RB y a modelizar rigurosamente su financiación en contextos locales, regionales, nacionales y europeos e incluso sectoriales o por edades. A lo largo de cientos de artículos y en innumerables conferencias divulgativas, una objeción recurrente que nos han hecho ha sido la supuesta inviabilidad de una RB que no fuera planetaria, bajo el temor de un hipotético “efecto llamada” hacia los territorios que la implementaran. Aunque la evidencia empírica desmonta este prejuicio —demostrando que los flujos migratorios se correlacionan con el dinamismo en la creación de empleo y no con la generosidad de la protección social, como se observa en la atracción migratoria de un Reino de España con protección deficiente frente a una Europa más robusta, o en la menor atracción relativa del País Vasco pese a su sistema de garantías superior al resto del Estado—, este artículo acepta el envite intelectual de cerrar el debate por elevación. Y demostramos, en efecto, que una RB a escala mundial no solo es posible, sino que es la pieza que faltaba en el rompecabezas: un mecanismo que, lejos de ser una utopía, ofrece una utilidad pragmática y estabilizadora tanto para el Sur, al que libera de la asfixia de la deuda y posibilita (al menos mucho más que ahora) la existencia material a sus sociedades. Como para el Norte, al que modera la presión migratoria forzosa y de la criminal xenofobia que la extrema derecha fomenta y, visto lo visto, va consiguiendo expandir entre buena parte de la población.  

La RBS no es una propuesta fantasiosa. O en todo caso no lo es más que las fantasías distópicas que la realidad nos está mostrando. Con la diferencia que estas son realidades dominadoras y depredadoras para la inmensa mayoría de la población mundial. La diferencia es que frente a la realidad del capitalismo actual, la propuesta de la RBS pretende beneficiar a la población no estrictamente rica. Extiende el principio republicano de libertad como no-dominación a escala interestatal. Permite a los países del Sur implementar políticas soberanas sin la pistola del hambre apuntando a la sien. El precio de la justicia global es ridículamente bajo comparado con el precio que pagamos por mantener la injusticia.

¿Difícil? Claro. Apuntaba Michael Roberts recientemente “La desigualdad […] es el resultado de la propiedad[12] privada del capital y de los gobiernos dedicados a mantenerla. Si no se pone fin a eso, la desigualdad de ingresos y riqueza a nivel mundial y nacional no solo se mantendrá: seguirá empeorando”. No podemos más que darle la razón, pero avanzar propuestas, si están bien fundamentadas, siempre puede ser un estímulo político e intelectual para ofrecer razones adicionales de la sociedad de mierda en la que el 0,001% de la población mundial campa por las suyas. Menos de 60.000 personas en todo el mundo y los poderes económicos y políticos que les satisfacen y obedecen. Esto afecta a la democracia de una manera que ni el más pusilánime podrá negar[13]. Quizás la RBS, con alguna idea que hemos propuesta o con otras que seguro la pueden mejorar, pueda parecer fantasiosa. También lo pareció el derecho de huelga, el derecho de sindicación, el matrimonio homosexual, el sufragio universal, el derecho al aborto y tantas (hoy) realidades que nos parecen conquistas irrenunciables. Y es que, no debe olvidarse, las conquistas que vale la pena defender (aunque vivimos unos momentos que muchas vuelven a estar amenazadas) del mundo actual, son producto de grandes luchas y de grandes movilizaciones contra las injusticias. Lo dijo Bertolt Brecht y lo hemos repetido más de una vez:  la injusticia es humana, pero más humana es la lucha contra la injusticia.


[1] Que utiliza supuestos muy conocidos. Un resumen: racionalidad individual, información perfecta, equilibrio general, preferencias estables, mercados eficientes, competencia perfecta, Ceteris paribus (se asume que, al estudiar una variable, todas las demás permanecen constantes).

[2] Supuesto el del egoísmo que a algunos partidarios, como Robert Frank, de la teoría de la elección racional no les acaba de convencer. Frank concluye que el supuesto del egoísmo no funciona bien porque no sirve para entender muchas interacciones sociales que podemos comprobar a diario: ayudar a una persona amiga, dar propina en un restaurante que se sabe que jamás se volverá (porque si se ha de volver entra dentro del supuesto del egoísmo dar propina), hacer donaciones desinteresadas, compartir informaciones aunque no aporten beneficio directo, entre muchas otras.

[3] Es decir, la satisfacción adicional que se obtiene por consumir una unidad más de un bien. Normalmente disminuye a medida que se consume más.

[4] La economía republicano socialista la hemos explicada en otras ocasiones, pero para nuestros propósitos en el presente artículo podemos prescindir de la distinción con la republicano democrática. Para no dejarlo ambiguamente: la tradición socialista aportó un análisis actualizado, dado el desarrollo al que el capitalismo ya había llegado en el siglo XIX, de las fuentes de dominación que ponían en peligro la libertad de la ciudadanía en la concepción republicana. Entre otras aportaciones está, como se desarrolla aquí, la demostración de que “la vida social en el capitalismo es una realidad que cabalga a lomos de otras formas de ‘dominación estructural’: determinadas instituciones y relaciones sociales están diseñadas de manera tal que no es preciso que el agente (x, y o z) interfiera de un modo intencional y consciente en nuestras vidas, puesto que las ‘reglas del juego’ ya se encargan de que el grueso de los desposeídos y desposeídas nos veamos obligados a terminar llamando a su puerta para que alguno de los potenciales dominadores acabe estableciendo con nosotros relaciones que nos minorizan socialmente, que nos convierten en actores vulnerables a su potencial despotismo”. Las convergencias entre ambas economías políticas, la republicano democrática y la republicano socialista, son muy grandes: sin independencia material, no hay libertad; sin control democrático de la economía, no hay ciudadanía; y sin limitar el poder del capital, no hay democracia real.

[5] Los autores hemos tratado esta diferencia entre la concepción republicana en general y la republicano democrática, entre otros muchos lugares, por ejemplo aquí.

[6] Es importante distinguir la economía de mercado de la economía con mercados. El republicanismo no es “anti-mercados”, sí es incompatible con una sociedad de mercado. Para el republicanismo, el problema no son los mercados, sino convertir a la sociedad en un mercado como guía para las relaciones sociales. Fue Polanyi que especificó que la tierra, el dinero y el trabajo solo se convirtieron en mercancías con la sociedad de mercado. Ni tierra, ni trabajo, ni dinero fueron destinados a la venta antes de esta sociedad tan particular que las trata como mercancías. La idea machacona de que los mercados libres eran anteriores y luego intervino el Estado es un cuento. Fue el Estado quien creo mercados, destruyó las regulaciones anteriores tradicionales e impuso la disciplina mercantil.

[7] En la tradición republicana dominium se refiere a las relaciones de dominación que se dan en los ámbitos privados que conforman nuestras sociedades (mercados de trabajo, hogares, etc.). Por imperium se refiere a las relaciones de dominación que posibilitan la capacidad de los poderes públicos de favorecer intereses particulares. Las grandes fortunas disponen de dominium y de imperium. La perspectiva republicana defiende la erradicación de ambos tipos de dominación.

[8] Las grandes transnacionales, básicamente del núcleo más potente de alrededor de 1.000, se aprovechan de la situación general de dominación de los países empobrecidos de muchas otras maneras. Pongamos un resumen. Las empresas transnacionales se benefician de los países empobrecidos mediante la explotación de salarios bajos, la debilidad de la regulación laboral y ambiental, y el acceso preferente a recursos naturales. O lo que el colonialismo ha hecho “natural”. Ejemplo: el café se produce hoy principalmente en Sudamérica (Brasil, Colombia) y Asia (Vietnam, Indonesia), pero es una planta africana que se cultivó masivamente por primera vez en Yemen. En cambio, el chocolate que es originario de Sudamérica (Perú y Ecuador) hoy se produce en Costa de Marfil, Nigeria, Camerún, Indonesia y Ghana que son los cinco principales productores de cacao del mundo. Los beneficios de las trasnacionales se ven reforzados por mecanismos de elusión fiscal, presión política sobre estados con poca capacidad reguladora y una inserción subordinada de los países pobres en la economía global, basada en actividades de bajo valor añadido. El resultado es una transferencia estructural de valor hacia los países ricos que tiende a perpetuar desigualdades económicas y dependencia.

[9] “El mundo está dividido en claros niveles de ingresos: regiones de altos ingresos, como América del Norte, Oceanía y Europa; grupos de ingresos medios, como Rusia, Asia Central, Asia Oriental, Oriente Medio y África del Norte; y regiones muy pobladas donde los ingresos medios siguen siendo bajos, como América Latina, Asia Meridional y Sudoriental y África Subsahariana”, como recordaba Michael Roberts en un reciente artículo.

[10] Una definición estandarizada de ciencia, que nos parece bien, según la cual se trata de una práctica racional orientada a la construcción de modelos explicativos del mundo natural y social, basados en evidencia empírica y sometidos a evaluación crítica intersubjetiva, establecerá que es más adecuado situarla temporalmente en los últimos siglos. Si bien la aceleración del conocimiento científico es evidente que se ha producido en los últimos siglos, no es desproporcionado asegurar que son milenios los que contemplan la investigación científica. Con todas las limitaciones que se quiera.

[11] No hay duda, los países del Sur Global tienen dominadores y explotadores de sus respectivas poblaciones. Las élites locales —burguesías compradoras, oligarquías terratenientes, clases políticas extractivas— se han beneficiado históricamente de la estructura del sistema de deuda y tienen incentivos para perpetuarla. Una RBS mal diseñada podría terminar financiando la fuga de capitales, la represión interna o el consumo suntuario de las élites en lugar de garantizar las necesidades básicas de la población.

[12] La propiedad es de primera importancia para el republicanismo, claro está. Nos limitamos a apuntar aquí que fue tratado con detalle en En defensa de la Renta Básica (Deusto, 2023). Decíamos allí: “La propiedad históricamente ha tenido muchas variantes y formas: común con uso privado, privada con uso común, común con uso común y privada con uso privado. Entre otras. La privada con uso privado es la que se ha convertido en la principal y dominante, pero en ningún caso la única, desde el siglo XVIII hasta la actualidad en la mayor parte de países si dejamos al margen los experimentos de propiedad colectiva y burocráticamente centralizada que hemos conocido en algunos países a lo largo del siglo XX y XXI”. Es decir, “La propiedad se configura históricamente en función de las luchas, los compromisos y las treguas temporales entre los diferentes grupos y clases sociales”.

[13] Un editorial de El País del 15 de diciembre concluía a partir del escándalo de desigualdades que supone el último informe del World Inequality Report: “Son por eso urgentes reformas legales que hagan frente a un problema que amenaza seriamente la democracia”. No se trata de un periódico extremista, precisamente.

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Contra la descalificación historiográfica de Homenaje a Cataluña

Por: pegasus

Una crítica al artículo de Paul Preston

El artículo de Paul Preston en Hispania Nova número 16 (2018) presentado bajo el título de “Engaños y errores en el Homenaje a Cataluña”, no es un análisis historiográfico neutral ni una reflexión metodológica honesta sobre el uso de memorias personales en la historia de la Guerra Civil española. Es, más bien, un ajuste de cuentas ideológico con una obra incómoda y con el lugar central que Homenaje a Cataluña ocupa en la crítica al estalinismo y a la contrarrevolución republicana de 1937.

Preston no discute a Orwell como testigo; intenta invalidarlo como fuente, y al hacerlo revela una concepción empobrecida, autoritaria y profundamente conservadora de la historiografía.

George Orwell
George Orwell

1. La falacia inicial: exigir a Orwell lo que nunca pretendió ser

El error metodológico básico del artículo de Preston consiste en juzgar una memoria personal como si fuese un tratado académico escrito a posteriori con acceso a archivos diplomáticos, militares y policiales. Orwell nunca ocultó el carácter limitado, fragmentario y subjetivo de su testimonio. Muy al contrario: lo explicitó desde las primeras páginas.

Refutar Homenaje a Cataluña por no ofrecer una visión global de la Guerra Civil es tan absurdo como criticar un diario de trincheras por no analizar la política exterior británica. Preston construye un hombre de paja historiográfico: atribuye a Orwell una pretensión de exhaustividad que nunca existió ni pretendió, para luego derribarla con superioridad y excelencia académica.

Esta operación no es inocente: sirve para deslegitimar el contenido político del testimonio, no para discutir su naturaleza.

2. El desprecio a la experiencia vivida como fuente histórica

Preston reduce sistemáticamente la experiencia directa de Orwell a “impresiones”, “malentendidos” y “opiniones sesgadas”. Con ello adopta una postura que roza el positivismo más vulgar, como si la historia sólo existiera cuando es sancionada por archivos estatales o por la mirada del historiador profesional décadas después.

Esta concepción niega el valor historiográfico de:

  1. las memorias,
  2. la historia oral,
  3. los testimonios de militantes,
  4. la percepción subjetiva de los procesos represivos.

Sin embargo, sin este tipo de fuentes no existiría una historia social ni una historia desde abajo de la Guerra Civil. El testimonio de Orwell vale precisamente porque estuvo allí, porque vio, vivió y padeció la represión contra el POUM, la disolución y destrucción de las milicias, la liquidación de la revolución social y la imposición del orden estalinista en Cataluña.

El problema para Preston no es que Orwell se equivoque en datos secundarios; es que acierta en lo esencial.

Por cierto, los errores factuales y conceptuales del artículo de Preston contra Orwell son numerosísimos, sobre todo cuando escribe sobre Antonio Martin y la Cerdanya, los comités revolucionarios, la “disolución del Comité de Defensa de Barcelona” o la Agrupación de los Amigos de Durruti, interpretando confusa y erróneamente los textos en que me cita.

Preston no entiende, y explica aún peor, el Decreto de creación del Cuerpo Único de Seguridad (el 4 de marzo de 1937) y la disolución de las Patrullas de Control (del 4 al 6 de junio de 1937), que ni siquiera sabe situar cronológicamente. Y eso es grave.

Dice Preston: la Generalitat disolvió el comité de defensa que controlaba la CNT y asumió el poder de disolver todos los comités locales de policía y de milicias. Los guardias de Asalto y de la GNR se fundieron en un único cuerpo de policía catalán a cuyos oficiales no se les permitió que fueran miembros de ningún partido político o sindicato. Diez días más tarde, el Gobierno central ordenó que todas las organizaciones proletarias, comités, patrullas y obreros entregasen sus armas. El proceso lo supervisó el consejero de Gobernación de la Generalitat Artemi Aiguader de la Esquerra”.

Sea como fuere, la Generalidad no disolvió “el comité de defensa que controlaba la CNT” porque no existía tal organismo. Los comités locales ya habían sido disueltos en octubre de 1936. Lo que hubo fueron unos decretos de creación del Cuerpo único de Seguridad, promulgados el 4 de marzo de 1937. Las patrullas de control no fueron disueltas diez días más tarde, sino el 6 de junio de 1937, algo más de tres meses después. Y así, hasta el hartazgo, pueden detallarse los errores e imprecisiones factuales y conceptuales de Preston. Pero Preston es un historiador y académico de prestigio.

3. Amago del problema central: la contrarrevolución estalinista

El artículo de Preston evita cuidadosamente enfrentarse al núcleo político de Homenaje a Cataluña: la denuncia de la represión estalinista en la retaguardia republicana, la criminalización del POUM, la persecución de anarquistas y la destrucción consciente del poder obrero surgido en julio de 1936.

En lugar de discutir este problema de fondo, Preston opta por:

  1. A. relativizar los hechos,
  2. minimizarlos,
  3. diluirlos en un mar de “contextos complejos”,
  4. y acusar a Orwell de exageración o ingenuidad política.

No demuestra que Orwell mienta. Simplemente cambia el foco. Es una técnica clásica: cuando el testimonio es incómodo, se desacredita al testigo. Pero Preston es un historiador y académico de prestigio.

4. La omnisciencia retrospectiva como arma ideológica

Preston reprocha a Orwell no comprender el papel de las potencias fascistas, la no intervención, o las estrategias internacionales. Es un reproche profundamente deshonesto. Orwell escribe desde 1937–1938, no desde el despacho de un historiador del siglo XXI.

Esta exigencia de omnisciencia retrospectiva no es neutral: sirve para anular la validez política del testimonio inmediato, que es precisamente el más peligroso para los relatos oficiales. Orwell no analiza la guerra “desde arriba”; la observa desde la trinchera, el hospital, la persecución y la clandestinidad.

Preston, en cambio, escribe desde la comodidad del archivo, pero parece incapaz de comprender lo que significa vivir un proceso revolucionario y su derrota desde dentro, como hace Orwell. Pero Preston es un historiador y académico de prestigio.

5. La falsa neutralidad y el sesgo real

El artículo se presenta como una defensa de la “complejidad histórica” frente a la supuesta simplicidad de Orwell. En realidad, lo que hace es reproducir una versión normalizada, institucional y domesticada de la Guerra Civil, donde la revolución social es un inútil estorbo y la represión interna en el campo antifascista un daño colateral inevitable.

Preston acusa a Orwell de parcialidad, pero no reconoce la suya propia: una parcialidad a favor del orden republicano restaurado, de la legitimidad del aparato estatal y de la necesidad histórica de aplastar la revolución para ganar la guerra. Es la vieja tesis, reciclada con lenguaje académico.

Conclusión: por qué Orwell sigue siendo intolerable

El problema de Homenaje a Cataluña no es su falta de rigor, sino su exceso de honestidad. Orwell no disfraza la represión, no la justifica, no la relativiza. Y eso es lo que sigue resultando insoportable para una historiografía que pretende cerrar la Guerra Civil con una narrativa conciliadora y despolitizada.

El artículo de Preston no refuta a Orwell: intenta neutralizarlo. Y al hacerlo, revela más sobre los límites ideológicos de cierta historiografía académica que sobre los supuestos “errores” del escritor británico.

Homenaje a Cataluña no necesita ser defendido como un manual de historia. Basta con reconocerlo como lo que es: un testimonio lúcido, incómodo y políticamente peligroso sobre la derrota de una revolución. Y eso, casi noventa años después, sigue siendo imperdonable.

Entre Preston y Orwell yo no tengo ninguna duda; me quedo con Orwell.

Agustín Guillamón

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El trabajo histórico de Agustín Guillamón: historia obrera, poder y revolución

Por: pegasus

Introducción

La Guerra Civil española ha generado una de las producciones historiográficas más extensas y conflictivas de la historia contemporánea europea. Desde la transición democrática, la historiografía dominante ha tendido a consolidar un marco interpretativo centrado en la defensa de la legalidad republicana, la lucha contra el fascismo y la legitimación retrospectiva del Estado democrático surgido en 1978. En este contexto, la revolución social de 1936 ha sido frecuentemente relegada a un segundo plano, reinterpretada como un obstáculo trágico, una desviación violenta o un fenómeno subordinado a las exigencias de la guerra.

Autores como Paul Preston, Helen Graham, Julián Casanova o Ángel Viñas, pese a sus diferencias internas, comparten una matriz interpretativa común: la prioridad del Estado republicano como sujeto histórico legítimo y la identificación de la derrota con factores militares, diplomáticos o geopolíticos. Incluso cuando reconocen la profundidad del conflicto social, tienden a considerar la revolución como un problema de orden público o de gobernabilidad.

Frente a esta corriente, se ha desarrollado una historiografía crítica —minoritaria y a menudo marginada del ámbito universitario, ignorada y raramente citada por los mandarines del mundo académico — que ha subrayado el carácter de guerra de clases del conflicto. En esta tradición se inscriben, con matices diversos, Burnett Bolloten, Ronald Fraser, Chris Ealham o Andy Durgan. Sin embargo, incluso dentro de este campo crítico, la cuestión del poder obrero y de la destrucción del Estado ha sido tratada de forma parcial o insuficiente.

Es en este punto donde el trabajo histórico de Agustín Guillamón adquiere su especificidad. Su obra no solo cuestiona las interpretaciones dominantes, sino que impugna los fundamentos epistemológicos de la historia oficial, al situar en el centro del análisis la revolución proletaria, los comités como órganos de poder y la derrota política de la clase obrera. Este ensayo se propone analizar esa aportación desde una perspectiva historiográfica y metodológica comparada.

1. Historia y lucha de clases:  una toma de posición metodológica

Guillamón parte de un presupuesto explícito: no existe una historia neutral. La historiografía oficial — liberal, estalinista, socialdemócrata o neofranquista— responde siempre a los intereses de conservación del Estado y del capitalismo. En este sentido, su obra se inscribe en una tradición materialista que entiende la historia como la teorización de las experiencias históricas del proletariado, y no como una simple narración de hechos pasados.

En textos programáticos como las introducciones a La revolución de los comités o a La guerra del pan, Guillamón afirma que sin la apropiación crítica del pasado no puede existir conciencia de clase ni teoría revolucionaria [1]. La historia deja de ser así un campo académico autónomo para convertirse en un terreno de confrontación política, donde se decide si la Guerra Civil será recordada como una defensa de la democracia o como una revolución social derrotada.

2. El 19 de julio de 1936 y la situación revolucionaria

Uno de los pilares de la obra de Guillamón es la reinterpretación del 19 de julio de 1936 en Cataluña. Frente a las narrativas que enfatizan la continuidad del Estado republicano, Guillamón sostiene que la insurrección obrera victoriosa provocó la inutilización del aparato coercitivo del Estado y la aparición de un auténtico vacío de poder [2].

Este vacío no fue ocupado por un nuevo poder centralizado, sino por una multiplicidad de comités revolucionarios —de defensa, de barrio, de fábrica, de abastos y de milicias— que asumieron funciones económicas, militares y de orden público. Guillamón describe este fenómeno como una atomización del poder, que contenía en sí misma tanto el potencial de una nueva forma de poder obrero como las condiciones de su derrota.

3. Los comités revolucionarios como embriones de poder obrero

La aportación más original de Guillamón reside en su análisis de los comités revolucionarios. En Los Comités de Defensa de la CNT en Barcelona (1933-1938) y La revolución de los comités, estos organismos son estudiados no como expresiones espontáneas o caóticas, sino como estructuras con una lógica política precisa [3].

Según Guillamón, los comités constituyeron el embrión de un poder proletario alternativo al Estado burgués. Expropiaron a la burguesía, organizaron la producción y el abastecimiento, y garantizaron la defensa armada de la revolución. Sin embargo, su incapacidad para coordinarse y transformarse en un poder centralizado permitió la reconstrucción progresiva del Estado republicano.

Esta lectura conecta con las elaboraciones teóricas de militantes como Josep Rebull (izquierda del POUM) o la Agrupación de Los Amigos de Durruti, a quienes Guillamón rescata del olvido historiográfico, subrayando que existieron alternativas políticas claras frente a la colaboración gubernamental de la CNT-FAI o del POUM [4].

4. Crítica del antifascismo y de la dirección cenetista

A diferencia de gran parte de la historiografía libertaria, Guillamón no limita la derrota de la revolución a la represión estalinista. Su análisis señala de forma directa la responsabilidad política de la dirección de la CNT, que optó por la colaboración con el Estado en nombre de la unidad antifascista [5].

La entrada de ministros anarquistas en los gobiernos republicanos y de la Generalitat es interpretada como una renuncia estratégica a la destrucción del Estado, que desarmó política y materialmente a la clase obrera. Guillamón considera que esta decisión fue decisiva para la derrota de los comités y para la posterior represión del movimiento revolucionario tras las Jornadas de Mayo de 1937.

5. Hambre, abastecimiento y contrarrevolución

Otro rasgo distintivo de la obra de Guillamón es la centralidad concedida a los aspectos materiales de la revolución. En La guerra del pan y La represión contra la CNT, el problema del abastecimiento es analizado como un elemento clave de la lucha política [6].

El control del pan, de los mercados y de Abastos permitió a la Generalitat y al PSUC socavar la base social de los comités de barrio y desgastar a la militancia revolucionaria. El hambre aparece así no como una consecuencia inevitable de la guerra, sino como un instrumento consciente de la contrarrevolución.

6. Fuentes, archivos y recuperación de voces silenciadas

Desde el punto de vista metodológico, Guillamón destaca por el uso intensivo de fuentes primarias: archivos judiciales, policiales y militares, prensa clandestina, actas de comités y documentación interna de las organizaciones obreras. Su estudio sobre la prensa anarquista clandestina en Barcelona (en 1937-1938), deudor de Godicheau, es ejemplar en este sentido, al reconstruir una oposición revolucionaria sistemáticamente silenciada [7].

Esta labor documental no es neutra: persigue rescatar las voces derrotadas y combatir la expropiación de la memoria histórica de la clase obrera.

7. Controversia historiográfica

El trabajo de Agustín Guillamón se enfrenta de forma abiertamente conflictiva con la historiografía dominante sobre la Guerra Civil española. Frente a autores como Paul Preston, Julián Casanova, Ángel Viñas o Helen Graham, que interpretan el conflicto fundamentalmente como una lucha por la defensa de la legalidad republicana y del Estado democrático, Guillamón insiste en el carácter de guerra de clases y en la centralidad de la revolución social abierta en julio de 1936 [8]. Desde su perspectiva, la insistencia en la dicotomía democracia/fascismo conduce inevitablemente a la minimización —cuando no a la negación— de la experiencia revolucionaria obrera.

Helen Graham y Andy Durgan han reconocido la existencia de una profunda conflictividad social y revolucionaria en la retaguardia republicana, pero tienden a interpretarla como un problema de gobernabilidad o como una tensión secundaria frente a la prioridad militar [9]. Guillamón rechaza este marco interpretativo, al considerar que subordinar la revolución a la guerra equivale a aceptar, desde el inicio, la restauración del Estado burgués y la derrota política del proletariado.

En el caso de Chris Ealham, Guillamón encuentra mayores puntos de coincidencia, especialmente en el análisis del papel de los barrios obreros de Barcelona y de la violencia revolucionaria como fenómeno social organizado [10]. No obstante, Guillamón se distancia de cualquier lectura que no aborde explícitamente la cuestión del poder y la destrucción del Estado como problema central de la revolución.

Por su parte, Ronald Fraser ha aportado una valiosa reconstrucción coral de la experiencia vivida por los protagonistas anónimos de la guerra. Sin embargo, desde la óptica de Guillamón, esta historia desde abajo adolece de una falta de teorización política que permita comprender las causas estructurales de la derrota revolucionaria[11].

Finalmente, frente a Ángel Viñas y a la historiografía institucional vinculada al Estado democrático actual, Guillamón sostiene que la defensa acrítica de la República conduce a una justificación implícita de la represión ejercida contra los revolucionarios en 1937-1938. La historia oficial, en este sentido, no solo selecciona los hechos que considera legítimos, sino que establece los límites de lo históricamente pensable [12].

8. Crítica epistemológica y política de la “memoria democrática” institucional: Benjamin contra la historia de los vencedores

La crítica de Agustín Guillamón a la historia oficial y a la memoria democrática institucional puede leerse de forma especialmente fructífera a la luz de las Tesis sobre la filosofía de la historia de Walter Benjamin. En ellas, Benjamin advierte que toda concepción historicista del pasado se construye desde la perspectiva de los vencedores y que la tarea del materialismo histórico consiste en cepillar la historia a contrapelo [13].

La memoria democrática institucional responde plenamente a aquello que Benjamin denomina el continuum de la historia: una narración progresiva que enlaza la Segunda República, la lucha antifascista y el Estado democrático actual como momentos de un mismo proceso emancipador. En esta narración, la revolución proletaria de 1936 aparece necesariamente como una anomalía trágica, un exceso que interrumpe el curso legítimo de la historia.

Desde esta perspectiva benjaminiana, Guillamón sitúa la revolución derrotada no como un episodio superado, sino como una imagen dialéctica cargada de actualidad. La experiencia de los comités, del poder obrero y de su destrucción no pertenece al pasado cerrado, sino que constituye un campo de posibilidades históricas bloqueadas por la victoria contrarrevolucionaria. La memoria democrática, al clausurar ese campo, actúa como una historia escrita desde la victoria del Estado.

Benjamin advierte también que incluso los muertos corren peligro, si el enemigo vence definitivamente. Guillamón prolonga esta intuición al mostrar cómo la memoria institucional recupera a las víctimas solo para despojarlas de su condición de sujetos revolucionarios. Los derrotados son honrados en tanto víctimas, pero vencidos por segunda vez cuando se les arrebata el sentido político de su lucha.

Así, la memoria democrática se revela como una forma contemporánea de la historia de los vencedores: una historia que administra el recuerdo para impedir que el pasado se convierta en tiempo-ahora (Jetztzeit), es decir, en un momento de interrupción capaz de iluminar críticamente el presente [14]. Frente a esta operación, el trabajo de Guillamón asume la tarea benjaminiana de rescatar la memoria de los vencidos no para integrarla en el relato estatal, sino para mantener abierto el conflicto histórico.

En este sentido, la obra de Guillamón no busca salvar el pasado, sino redimirlo en el único sentido posible para el materialismo histórico: hacer de la derrota revolucionaria un instrumento de crítica radical del presente.

Conclusión

El trabajo histórico de Agustín Guillamón constituye una aportación esencial para comprender la Guerra Civil española como una revolución social derrotada. Su análisis de los comités, del poder, del hambre y de la represión rompe con los consensos historiográficos dominantes y obliga a replantear tanto el papel del Estado republicano como las responsabilidades políticas de las organizaciones obreras.

Más que un historiador académico en sentido estricto, Guillamón actúa como un teórico de la experiencia histórica del proletariado. O, si se quiere, parafraseando a Michelet, como un “vengador de los pueblos”, o mejor aún, un vengador de la clase obrera. Su obra no busca la reconciliación ni la mitificación del pasado, sino la elaboración de una crítica de la derrota, cuya memoria continúa siendo subversiva y políticamente incómoda porque nadie, absolutamente nadie, excepto Guillamón, ha intentado hacer balance de esa derrota.

Balance. Cuadernos de historia

Notas

[1]: Guillamón, A., La revolución de los comités, Aldarull / El grillo libertario, Barcelona, 2012, Introducción.

[2]: Guillamón, A., Tesis sobre la Guerra de España y la situación revolucionaria creada el 19 de julio de 1936 en Cataluña, en Balance. Cuadernos de historia, nº 38, 2014.

[3]: Guillamón, A., Los Comités de Defensa de la CNT en Barcelona (1933-1938), Aldarull, Barcelona, 2011.

[4]: Guillamón, A., Los Amigos de Durruti. Historia y antología de textos, Aldarull / Descontrol, Barcelona, 2013.

[5]: Guillamón, A., Barricadas en Barcelona, Espartaco, Barcelona, 2007.

[6]: Guillamón, A., La guerra del pan. Hambre y violencia en la Barcelona revolucionaria. De diciembre de 1936 a mayo de 1937. Aldarull / Descontrol, Barcelona, 2014; La represión contra la CNT y los revolucionarios. Hambre y violencia en la Barcelona revolucionaria. De mayo a septiembre de 1937.  Descontrol, 2015.

[7]: Guillamón, A., El grupo de afinidad que editó el periódico anarquista clandestino Alerta…! Web Ser Histórico, 20-8-2022; La “nebulosa” como fórmula organizativa ácrata. Web Ser Histórico, 22-8-2023.

[8]: Preston, P., La Guerra Civil Española, Debate, Madrid, 2006; Casanova, J., La Iglesia de Franco, Crítica, Barcelona, 2001.

[9]: Bolloten, B., La Guerra Civil española. Revolución y contrarrevolución, Grijalbo, Barcelona, 1989.

[10] Ealham, C., La lucha por Barcelona. Clase, cultura y conflicto, 1898-1937, Alianza, Madrid, 2005. Véase especialmente el análisis de los barrios obreros y de la violencia revolucionaria como fenómeno social organizado, aunque sin una teorización explícita del problema del poder y del Estado.

[11]Fraser, R., Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la Guerra Civil española, Crítica, Barcelona, 2007. Aporta una reconstrucción coral de las experiencias populares, valiosa en el plano testimonial, pero carente —desde la óptica de Guillamón— de una elaboración política de las causas estructurales de la derrota revolucionaria.

[12] Viñas, Á., La soledad de la República, Crítica, Barcelona, 2006. Para Guillamón, esta línea historiográfica tiende a legitimar retrospectivamente la defensa del Estado republicano y a justificar implícitamente la represión de los sectores revolucionarios en nombre de la legalidad y de la eficacia militar.

[13]Benjamin, W., Tesis sobre la filosofía de la historia, en Iluminaciones, Taurus, Madrid, 1971. Especialmente la tesis VII, donde se afirma que todo documento de cultura es simultáneamente un documento de barbarie y que la historia dominante se escribe siempre desde la perspectiva de los vencedores.

[14]Benjamin, W., Tesis sobre la filosofía de la historia, tesis XIV y XVIII. El concepto de Jetztzeit (tiempo-ahora) como interrupción del continuum histórico permite pensar la revolución derrotada de 1936 no como pasado clausurado, sino como posibilidad histórica latente, bloqueada por la victoria contrarrevolucionaria y por la memoria institucional.

Bibliografía del artículo

Benjamin, W., Tesis sobre la filosofía de la historia, en Iluminaciones, Taurus, Madrid, 1971.

Bolloten, Burnett, La Guerra Civil española. Revolución y contrarrevolución, Grijalbo, Barcelona, 1989. Casanova, Julián, La Iglesia de Franco, Crítica, Barcelona, 2001.

Durgan, Andy, Comunismo, revolución y memoria histórica, El Viejo Topo, Barcelona, 2014.

Ealham, Chris, La lucha por Barcelona. Clase, cultura y conflicto, 1898-1937, Alianza, Madrid, 2005.

Fraser, Ronald, Recuérdalo tú y recuérdalo a otros, Crítica, Barcelona, 2007.

Godicheau, François, “Periódicos clandestinos anarquistas en 1937-1938: ¿las voces de la base militante?”. Ayer, 2004, pp.175-205.

Graham, Helen, La República española en guerra, Debate, Madrid, 2006.

Guillamón, Agustín, Barricadas en Barcelona, Espartaco, Barcelona, 2007.

Guillamón, Agustín, Los Comités de Defensa de la CNT en Barcelona (1933-1938), Aldarull, Barcelona, 2011. Quinta edición en Descontrol, 2020.

Guillamón, Agustín, La revolución de los comités, Aldarull / El grillo libertario, Barcelona, 2012.

Guillamón, Agustín, Los Amigos de Durruti. Historia y antología de textos, Aldarull / Descontrol, Barcelona, 2013.

Guillamón, Agustín, La guerra del pan. De diciembre de 1936 a mayo de 1937.Aldarull/Descontrol 2014. Aldarull / Descontrol, Barcelona, 2014.

Guillamón, Agustín, La represión contra la CNT y los revolucionarios. De mayo a septiembre de 1937.  Descontrol, 2015.

Guillamón, Agustín, El grupo de afinidad que editó el periódico anarquista clandestino Alerta…!. Web Ser Histórico, 20-8-2022; La “nebulosa” como fórmula organizativa ácrata. Web Ser Histórico, 22-8-2023.

Preston, Paul, La Guerra Civil Española, Debate, Madrid, 2006.

Viñas, Ángel, La soledad de la República, Crítica, Barcelona, 2006.

Bibliografía de Agustín Guillamón

– Documentación histórica del trosquismo español. De la guerra civil a la ruptura con la IV Internacional. (Ediciones de la Torre, Madrid, 1996)

– Barricadas en Barcelona (Espartaco, 2007/Lazo, 2013/Descontrol, 2014). Traducido al francés en Spartacus, 2009.

– Los Comités de Defensa de la CNT en Barcelona (Aldarull, 2011/Quinta edición en Descontrol, Barcelona, 2020); traducido al italiano (Gatto Rosso, 2013), al inglés (AK Press/Kate Sharpley Library, 2014), al francés (Coquelicot, 2014), al catalán (Malapècora, 2016) y al griego (2017).

– Tetralogía titulada Hambre y violencia en la Barcelona revolucionaria:

Tomo 1: La revolución de los comités. De julio a diciembre de 1936. ​(Aldarull/El grillo libertario, 2012)

Tomo 2: La guerra del pan. De diciembre de 1936 a mayo de 1937.(Aldarull/Descontrol 2014)

Tomo 3: Insurrección. Las sangrientas jornadas del 3 al 7 de mayo de 1937. Descontrol, 2017. [Editado en inglés por AK Press/Kate Sharpley Library, 2020]

Tomo 4: La represión contra la CNT y los revolucionarios. De mayo a septiembre de 1937.  (Descontrol, 2015)

– El terror estalinista en Barcelona (1938) (Aldarull/Descontrol, 2013)

– Los Amigos de Durruti. Historia y antología de textos. (Aldarull/Descontrol, 2013. Segunda edición en Descontrol 2021); versión reducida en inglés (AK Press, 1996)

Correspondencia entre Abel Paz y García Oliver. Anexo: Tesis sobre la Guerra de España y la situación revolucionaria creada el 19 de julio en Cataluña. (Descontrol, 2016). Editado en francés (Ni patrie ni frontières, 2016).

Josep Rebull, la vía revolucionaria. Descontrol, 2017; traducido al francés por Spartacus en 2014.

Nacionalistas contra anarquistas en la Cerdaña (1936-1937). En colaboración con Antonio Gascón. Descontrol, 2018

Barcelona, mayo de 1937. Libros de Anarres, Buenos Aires, 2019. En francés en Syllepse, 2023

La matanza del cuartel Carlos Marx. Calumnia, Mallorca, 2020

La revolución rusa. Una perspectiva crítica y libertaria. Descontrol, 2020

-Els incontrolats. El Lokal, 2020.

-Ecos y pasos perdidos de Juan García Oliver. Calumnia, Mallorca, 2021

-Durruti sin mitos ni laberinto y otras estampas. Sabotajes de sueños, enero 2022.

CNT versus AIT. Los comités superiores cenetistas contra la oposición revolucionaria interna e internacional. Descontrol, 2022.

Amadeo Bordiga en el Partido Comunista de Italia. Hermanos Bueso, Madrid, 2024

Anarquistas y Orden Público. Josep Asens y las Patrullas de Control. Descontrol, 2025.

Ha colaborado en la edición de las Obras Completas de Munis y ha participado, como asesor histórico, en el documental “Munis. La Voz de la Memoria [revolucionaria]” (2011). Promotor del Manifiesto. Combate por la historia (1999). Autor de varias entradas en los libros colectivos La Barcelona rebelde (Octaedro, 2003);Momentos insurreccionales. Revueltas, algaradas y procesos revolucionarios (El Viejo Topo, 2006); Per canviar-ho tot (Laberints, 2014); L´anarchisme d´Etat. La Commune de Barcelone (Ni patrie ni frontières, 2015), Biografías del 36 (Descontrol, 2016), Entusiastas olvidados (Descontrol, 2016), además de los numerosos artículos publicados en la revista Catalunya de la CGT (en catalán), en Libre Pensamiento, en La Idea, en Redes Libertarias y en otras publicaciones, así como en las webs Ser Histórico, Alasbarricadas y Portal Libertario OACA.

Siempre con el objetivo de arrebatar la historia a la incultura del olvido, la falsificación política o el academicismo universitario, porque sin una teorización de las experiencias históricas del proletariado no existiría teoría revolucionaria.

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A vueltas con la Comisaria de Vía Layetana en la época republicana

Por: pegasus

Justificación

Tal como se recoge en una página web del Ayuntamiento de Barcelona, dedicada a la “Memoria democrática”, titulada“El 43 de la Vía Layetana. Memoria de la represión”, donde se explica, de forma didáctica, que desde que se inauguró aquel local en 1929, a finales de la dictadura de Primo de Rivera, en aquel entonces con el nombre de “Jefatura Provincial de la Policía”, dicho local, según la página mencionada,  fue el epicentro de la represión contra el sindicalismo y el obrerismo barcelonés.  Local que se transformó en la “Comissaria General d’Ordre Públic”, durante la época republicana. Momento histórico en que: continuó siendo un lugar de represión hasta el punto de ser  conocido en los círculos obreristas como “El Molino sangriento”.

En la actualidad

Según apareció en la prensa, el pasado día 23 de este mes de noviembre, se “han concentrado … frente a la comisaría de laPolicía Nacional en la Vía Laietana de Barcelona varios grupos de personas, para exigir que el edificio deje de albergar dependencias policialespase a ser un «espacio de memoria» sobre los abusos de la dictadura franquista”.[1]

Olvidándose de aquel modo, los manifestantes y el periodista de turno, que antes  del tiempo del franquismo existieron dos etapas anteriores; la  de la Dictadura de Primo de Rivera y la Republicana, con el presidente Francesc Macíà al frente de Cataluña, y con ellas las consiguientes luchas sociales de aquellas dos etapas políticas, tal como reconoce la propia página del Ayuntamiento,  que se cerraron con el correspondiente reguero de víctimas,  dado que muchas de ellas pasaron previamente por dicho lugar. “Olvido” actual que vamos a intentar subsanar por segunda vez, utilizando en esta ocasión la misma fuente: “La  barbarie gubernamental”, obra de Federico Urales, que apareció sin fecha de imprenta. [2]

La revolución de diciembre de 1933

La insurrección anarquista de diciembre de 1933, renombrada también como Revolución de diciembre de 1933, fue una huelga general  revolucionaria acompañada  de la actuación  de pequeñas milicias armadas que tuvo como epicentro Aragón, Zaragoza y las Cinco Villas,  o la Rioja, alzamiento que tenía como objetivo implantar el comunismo libertario. [3]Movimiento que se extendió por Extremadura, Andalucía, o por la cuenca minera  de León y  la propia Cataluña.

Los nombres de las víctimas.

Durante aquellas mismas jornadas, convergieron detenidos en la dicha  comisaria de Vía Layetana numerosos anarquistas procedentes no solamente de Barcelona, sino de un rosario de poblaciones cercanas. Tales como Tarrasa, con 35 detenidos,  Cerdanyola del Vallés, con dos muertos y numerosos detenidos, o Ripollet con otro asesinado más y más detenciones, o  de Monistrol y Sallent, con más muertos y detenidos.

Computo de detenidos que pasaron por la comisaria de Vía Layetana

Tal como figura en la obra antes citada, redactada posiblemente por Federica Montseny y otros, los revolucionarios detenidos en Barcelona o en sus cercanías, como paso previo a su ingreso posterior en la cárcel Modelo de Barcelona, pasaban antes por la comisaría de Vía Layetana, donde eran concienzudamente torturados y maltratados, tal como consta en dicha publicación, para posteriormente ser enviados a la cárcel Modelo.

 De ahí que los redactores de la Barbarie Gubernamental,  pudieran recoger en dicha obra, los partes de lesiones que  existían  sobre aquellos detenidos preventivos de 1933. Informe al que precede un largo testimonio de Antonio Ortiz, que relató en la cárcel  durante aquellos días, y donde Ortiz explicaba la visita que les realizó estando detenido en la Comisaria de Vía Layetana Pérez Farrás, jefe de los Mozos de Escuadra, y el  propio presidente Francesc Macià, que no hicieron nada por detener la barbarie que se estaba cometiendo en aquellas dependencias.[4]  

Informe que se iniciaba con un “Dictamen emitido por los doctores Serrano y Gonzalbo y por el médico de la Cárcel Modelo De Barcelona, sobre las huellas de los apaleamientos en los cuerpos de los presos, sufridos en la Comisaria de Orden Público de Vía Layetana.

Examinados por el médico de la prisión los internos Juan Piera, José Fernández, Juan García Oliver, Marcelino Jimeno y Antonio Ortiz en el día de su ingreso en la cárcel Modelo, aparece en el libro de enfermería el siguiente diagnóstico, que no debemos considerar no solamente exagerado, sino probablemente atenuado en grado sumo, tanto por la mejoría experimentada por los enfermos durante las horas transcurridas hasta el momento de ser visitados en la cárcel, como por tratarse de un reconocimiento oficial, sólo de las lesiones más importantes”. (Comentario introductorio  escrito supuestamente por Federica Montseny)

El siguiente informe que figura está dividido en dos partes. En la primera se recoge  primero el estado físico de cada detenido con sus respectivas lesiones, al que se sumó un breve relato sobre el momento de su detención. 

Juan Piera: (Informe forense) Presenta fractura de los huesos de la nariz; fractura de los dos dientes centrales superiores, equimosis en ambas fosas orbitarias, con derrame sanguíneo en la esclerótica del ojo derecho. Equimosis en el hombro, antebrazo y brazo del lado izquierdo. Herida de dos a tres centímetros en el codo izquierdo. (Libro médico de la Cárcel Modelo).

(Declaración del detenido ) Fue agredido en la Jefatura de Policía, a las tres de la madrugada  del día 9, junto con otros detenidos. La nariz se la rompió  con la culata de un Mauser uno de Asalto apellidado Anguita.   

José Fernández: (Informe forense) Equimosis en la fosa orbitaria, con derrame sanguíneo en el ojo izquierdo. Herida en la cola de la ceja del mismo lado y sien. Equimosis en la frente y cuello, de forma lineal (Libro médico de la cárcel Modelo).

(Declaración del detenido)Le agredieron con las porras y las armas de fuego largas a culatazos. Entre los agresores  estaba uno de los Guardias de asalto, expulsado del cuerpo por el asunto del bar “La Criolla” , y muchísimas más, entre ellos un sargento que lleva una señal en la cara.

Juan García Oliver:  (Informe forense) Equimosis en ambas fosas orbitarias, con derrame sanguíneo  en la esclerótica de ambos ojos. Hematoma  infectado  en la parte superior de la región interparietal. Equimosis amarillenta en la espalda y antebrazo y brazo derecho y ambas manos. Heridas en las rodillas y en la pierna derecha.  (Libro médico de la cárcel Modelo)

(Declaración del detenido). Atentaron  contra su persona una legión de guardias de Asalto, a la vez que contra doce más, en la jefatura.

Marcelino Jimeno: (Informe forense) Hematoma en la fosa orbitariadel lado derecho y equimosis en la región escapular izquierda (Libro médico de la Cárcel Modelo)

 (Declaración del detenido) Sufrió agresión  como los anteriores.

Antonio Ortiz: Equimosis en ambas fosas orbitarias, con derrame sanguíneo en la esclerótica del ojo derecho. Equimosis de color amarillento  verdoso en el esternón y hemotórax derecho (Libro Médico de la Cárcel Modelo).

(Declaración del detenido) Fue detenido el día 8 , a las diez y media, por los civiles, seguridad y secreta, que lo injuriaron con las peores frases de hijo de perra, cabrón, maricón, etc. En la Delegación de Hostafrancs, les recogió el camión de Asalto y llevado a Jefatura, al cuerpo de guardia y de allí a la brigada Social, luego a los calabozos. Había muchísimos de Asalto, con sargentos, incluso los expulsados por el suceso del bar  “la Criolla), algunos en mangas de camisa, para pegar mejor.  Se distinguió en la agresión el sargento Anguita.

Además, los médicos mencionados anteriormente  también comprobaron los siguientes casos:

Salvador Satorra: (Declaración del detenido)  Fue detenido el día 8, frente a la estación de la M. Z.A. (Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (M.Z.A.). En la jefatura fue agredido y antes en el Gobierno Civil, en donde le metieron una tercerola (carabina  corta de caballería) por la sien derecha. Entre los agresores había el guardia Jesús Pujolés.

Gregorio Jover:  (Declaración del detenido)  Le dieron más de mil golpes los de Asalto y los agentes de la Jefatura, produciéndole sordera traumática.

José Vidal Coma: (Declaración del detenido)  Le pegaron en la Rambla frente a la calle A Clavé. En jefatura siguió la agresión. Conocía a algunos de los de Asalto y la secreta que le agredieron.

Ángel Catalá: (Declaración del detenido)  Fue detenido  en la Rambla, cogiéndole los de asalto, que se cebaron con él  hasta que el chofer que guiaba el camión les dijo que ya había bastante y prohibió que le siguieran pegando.  En Jefatura le agredieron  con culatas y porras.

 Miguel Sanz (Declaración del detenido)  Le detuvieron el día  25, en la Unión de Cooperadores del Fuerte Pío. Eran  20 0 25 agresores en bloque en la Jefatura. El  que más se distinguió fue un Cabo de Asalto.

Los compañeros periodistas  visitan en la cárcel  a los detenidos

Dado lo impresionante de las descripciones de las lesiones producidas por la tortura en la Comisaria de Orden Público,  pasamos  a  relacionar  el informe referido alEstado de los lesionados en el momento en que fueron visitados en la cárcel” (se supone que recogido  por Federica Montseny o en su defecto su padre Federico Urales, y donde empiezan a apreciarse las consecuencias de las torturas.

“Juan García Oliver: Tiene heridas en la cabeza y contusiones en todo el cuerpo. A consecuencia de las palizas existe polaquiuria por golpes en la región renal. Anemia intensísima por la enorme cantidad  pérdida de sangre durante veinticuatro horas, sin asistencia, y al parecer tiene fractura del malar, y quizás alguno de los huesos nasales. Los ojos  aparecen inyectados en sangre, por la preferencia con que se les golpeaba a los detenidos en los ojos para cegarlos.

Miguel Sanz: Contusiones en todo el cuerpo.

Juan Piera: Derrames de sangre en los ojos, fractura probable  de los huesos nasales, fractura de dos incisivos y contusiones por todas las partes.

Antonio Ortiz: Hemorragia intensa en los ojos, heridas en las manos, contusiones por todo el cuerpo, probable fractura de la décima costilla derecha.

Alfonso Giralt: Equimosis en los ojos, derrames en las escleróticas, heridas en las manos, contusión  por todo el cuerpo.

Julio Carrillo: Contusiones por todas las partes.

Salvador Satorra: Herida en la región superciliar derecha, equimosis palpebral, (de losparpados) contusiones en todas partes.

Marcelino Jimeno: Hematoma palpebral, contusiones por todas las partes.

Gregorio Jover. Sordera traumática, Hematoma Palpebral derecho y contusiones en todas partes.  

José Roig:  Hematomas en los ojos,  violentas contusiones en el vientre, con trastornos digestivos, con vómitos, adelgazamiento extremo.

Miguel Baño:  Contusiones en el vientre, trastornos digestivos, diarreas, contusiones por todas partes.

Antonio Belmonte: Culatazos en el pecho, Tuberculosis traumática, Esputos sanguinolentos.

Amadeo Roig:  Contusiones en los lomos y en el vientre, trastornos urinarios, contusión renal,  trastornos gástricos, vómitos, Contusiones por todas partes.

Antonio Aguilar: Hematomas en los ojos, Contusiones por todo el cuerpo.

Juan Soriano: Contusiones por todo el cuerpo.

Francisco Portales: Hemorragias subconjuntivales, hematomas palpebrales, golpes por todo el cuerpo.

José Pérez: Hematomas palpebrales, equimosis en todo el cuerpo.

José GuillamónHerida en pómulo izquierdo, hematomas palpebrales,  hemorragias conjuntivales, Contusiones  en todo el cuerpo.

Ángel Catalá: Contusiones por todo el cuerpo.

José Vidal:  Contusiones en el vientre, trastornos gástricos, Continuos vómitos, contusiones por todas partes.

Félix Arpol: Hemorragias conjuntivales, hematomas palpebrales,  Contusiones por todo el cuerpo.

José Fernández: Heridas en la cara, contusiones en el pecho, con posible peligro de tuberculosis traumática, esputos sanguinolentos. Contusiones portodas partes.

Pedro Gil: Hematomas palpebrales, Contusiones por todo el cuerpo.”

Conclusión:

Resulta evidente que era de recibo la manifestación del día 23 de este mismo mes de noviembre de 2025, buscando el reconocimiento de las víctimas del franquismo, por lo sufrido en aquella comisaria. pero también sería necesario que en el futuro no se dejaran en el olvido las victimas anteriores de aquella misma comisaría. En su caso las sufridas durante la Dictadura de Primo de Rivera, o en la época republicana cuando ERC tenía la máxima responsabilidad en el gobierno de Cataluña, o acaso los anarquistas no fueron también víctimas, y más aún después de conocerse  ahora los desmanes  que sufrieron todos los detenidos de diciembre de 1933. 

Antonio Gascón Ricao


[1] El Periódico, Manifestación en Barcelona para exigir que la comisaría de Via Laietana se convierta en un centro de memoria histórica”. 23-11-2025.

[2] Antonio Gascón Ricao, Vía Layetana nº 43, El Molino sangriento, serhistorico.net, 11 de noviembre de 1925.

[3] Paco Sanz, La revuelta anarquista de diciembre de 1933 en Zaragoza, , El Diario,6/01/ 2024.

[4] Hablando contra otra víctima. Datos para la Historia,  Antonio Ortiz,  Op. Cit., pp. 70-79.

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La casa encantada 16092019

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1584. Islamofobia

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