🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
✇BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

Caracteres psicológicos comunes en los ecologistas activos

Por: Pepe Galindo

Uno de los artículos más visitados de blogSOStenible trata de responder a la pregunta sobre QUÉ ES SER ECOLOGISTA. En síntesis, el auténtico ecologista (el que siente el ecologismo de verdad) es el que no para de cuestionarse cómo mejorar nuestra relación  con los demás y con lo demás, modificando y refinando su actitud hacia un sentimiento de mayor respeto hacia TODO, examinando hasta donde sea posible de dónde viene y a dónde va todo lo que usamos y las implicaciones que tiene que cada cosa pase por nuestras manos. No dejes de ver el genial y breve documental «La Historia de las Cosas» (te encantará si estás leyendo esto y aún no lo conoces). Esa eco-tarea no es simple pues hay intereses en que no veamos más de lo que sale en la publicidad, y requiere un trabajo personal de investigación que es continuo en este grupo de gente, que intenta ver más allá de lo que la publicidad esconde, o del precio de las cosas, y por eso los llamaremos Ecologistas Activos.

Si bien es cierto que no basta “reciclar” para ser ecologista, tampoco hace falta, por supuesto, ser un activista de GreenPeace (subirse a las centrales nucleares, o encaramarse a la fachada del Ministerio de Medio Ambiente para protestar). Ni siquiera hace falta ser socio o voluntario de ninguna de las variadas ONGs ambientales (Greenpeace, Ecologistas en accion, WWF, SEO/BirdLife, Amigos de la Tierra, Oceana…). Por supuesto, no es raro que los que llamamos Ecologistas Activos decidan unir esfuerzos y apuntarse a algún grupo de voluntarios ambientales, o simplemente ser socio de alguna ONG ambiental, para colaborar al menos económicamente a la realización de campañas ambientales y denuncias, que tanta falta hacen en nuestra sociedad.

Entre estos Ecologistas Activos encontramos al menos unas cuantas características psicológicas bastante comunes:

  • Son idealistas, en el sentido de que “viven por los ideales, aun en perjuicio de consideraciones prácticas” en sentido global, no local (cfr. WordReference). Desean alcanzar un ideal y trabajan por ello, aunque sepan a priori que su objetivo es inalcanzable o, lo que es peor, que ni siquiera puede medirse si hay un avance o retroceso. ♦Ejemplo: Se hacen veganos, vegetarianos o flexitarianos (casi vegetarianos), o reducen su consumo de ciertos pescados por convicción, pero sabiendo que su influencia personal puede ser poco apreciable o apreciada.
  • Son prácticos, porque aunque difundan datos científicos, al final actúan en su vida cotidiana. Su lema suele ser pensar globalmente, pero actuar localmente.
  • Son obstinados (cabezotas), manteniendo su decisión y empeño por encima de argumentos razonables o de las dificultades que se presenten, pero también son flexibles ante opiniones ajenas que tengan algo de razonable. Trabajan por ese “ideal” aunque tengan argumentos que lleven al pesimismo, o tengan claras las dificultades que impedirán alcanzarlo. ♦Ejemplo: Viendo el rumbo de la humanidad, hay muchos datos para el pesimismo y pocos para el optimismo, pero eso no les amedranta y, de hecho, el sentimiento ecologista parece estar creciendo, lo cual es un dato para el optimismo.
  • Son optimistas, y aunque haya argumentos para el pesimismo, se contentan con objetivos más modestos y con la tranquilidad de conciencia de, al menos, haberlo intentado.
  • Son sensibles, y sufren ante la problemática ambiental y social, pues el auténtico ecologismo es humanista y el auténtico humanismo ha de ser ecologista. No es cuestión de anteponer la Naturaleza al ser humano, sino de entender que el hombre necesita la Naturaleza. ♦Ejemplo: Ante las corridas de toros no pueden ver una mera diversión o tradición, sino el sufrimiento de un animal y así, cualquier argumento falsamente ecologista, como la conservación de las dehesas para los toros, además de ser falso carece de valor ante tanta crueldad (y mucho menos otros argumentos más vanos como ser cultura o arte). Las corridas de toros son un problema ético, no ecológico, pero es complicado encontrar un ecologista que no sufra ante este problema.

Entre otros caracteres que posiblemente también son comunes podemos encontrar el ser exigentes consigo mismo (y a veces con los demás), o el tener inteligencia divergente, perciben de manera múltiple la realidad y detectan problemas que se salen del campo de visión normal, proponiendo soluciones también divergentes u originales, que pueden causar extrañeza en sus convecinos y, en demasiadas ocasiones, también rechazo.

Dentro de los ecologistas activos, como en todos los colectivos, hay distintos grados de compromiso (o radicalidad), pero ante un grifo que gotea ninguno verá solo unas míseras gotas de agua, sino la injusticia de desperdiciar agua en un mundo donde escasea, junto con el enorme gasto en energía e infraestructuras que se requiere para conseguir que un grifo pueda “gotear”.

FlogSOStenible en FaceBook
Síguenos en Facebook, please.

Enlaces interesantes:

✇BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

Mejorando la comunicación conservacionista: Ideas para ser mejor ecologista

Por: Pepe Galindo

Continuamente estamos eligiendo e influyendo en el futuroLa gente preocupada por la Naturaleza, el medio ambiente… los comúnmente llamados ecologistas, es fácil que se sientan defraudados porque sus preocupaciones no son compartidas por la población general. Los mensajes y los datos ecologistas son, muchas veces, comprendidos y aceptados por las mentes, pero no por los corazones. Más específicamente, la mayoría de la gente se siente ecologista, pero no actúa en consecuencia. En nuestra sociedad hay problemas de coherencia, entre el pensar, el sentir, y el actuar.

Según el lingüista George Lakoff, en «No Pienses en un Elefante», la mayoría de las personas, la mayoría del tiempo, no tomamos decisiones racionales, ni siquiera pensando en nuestros propios intereses (véase una lista de ejemplos de decisiones poco inteligentes). A nivel político, por ejemplo, los profesores Jiménez y Caínzos concluyeron que los escándalos políticos no se transforman, por sí mismos, en un castigo de votoLa repercusión electoral de los escándalos políticos», Revista Española de Ciencia Política) . Para que los votantes castiguen a los corruptos se tienen que dar demasiadas condiciones adicionales: 1. Que se valore y se conozca el hecho; 2. Que sea algo rechazable; 3. Que se responsabilice al partido o candidato; 4. Que la corrupción se sienta como un problema mayor que otros; 5. Que se vea una alternativa convincente; y 6. Que no cambie su decisión de voto en el último momento (Informe sobre Democracia en España 2008). Demasiadas condiciones para que un dato objetivo se transforme en un acto dirigido a cambiar la realidad.

Esto demuestra que los datos no son suficientes para cambiar, ni el voto de la gente, ni mucho menos, para cambiar su estilo de vida (que es mucho más complicado): Comprender algo intelectualmente, no implica integrarlo en una conducta coherente y racional. El peso de la rutina, las ideas irracionales preconcebidas, la comodidad, la sociedad… complica que un mensaje llegue al corazón, donde empezaría a vivirse y a tener una oportunidad de cambiar algo.  ¿Vivimos con coherencia, entre lo que pensamos, lo que sentimos, y cómo actuamos?

Según Carles Porcel (www.verdescrecientes.org) se puede ser más efectivo a la hora de comunicar la necesidad de conservar nuestro planeta. Algunas ideas son:

  • Empoderamiento:La gente debe sentir que tiene poder para cambiar las cosas. Las opiniones y actuaciones de la gente corriente influyen en la sociedad, y en las decisiones políticas y empresariales. Las corrientes de opinión, aunque sean inicialmente minoritarias, pueden ser tenidas en cuenta por ciertos sectores de la sociedad.W. Maathai y su libro "Con la cabeza bien alta"
      • Wangari Maathai, Nobel de la Paz 2004 por su proyecto universal para plantar árboles, pensaba que la gente debía entender que el gobierno no es el único culpable de su situación. Para ella, era importante que la gente cuidara de sus tierras, y animaba a plantar árboles por sus múltiples ventajas (leña, frutos, reducir erosión, retener agua…).
  • Optimismo: Los mensajes optimistas y en positivo motivan a la gente y marcan un camino a seguir. Sin embargo, los mensajes negativos, de desastres, pueden generar frustración y ganas de no luchar contra lo que se percibe como inevitable. No se trata de no hablar de los desastres ambientales, sino de saber que, hablar de lo que QUEREMOS motiva más que hablar de lo que está mal. Si se habla de lo que está mal en un párrafo, deberíamos dedicar dos a exponer alternativas, es decir, a hablar de lo que QUEREMOS.
      • Wangari Maathai, en su libro «Con la Cabeza Bien Alta», decía que el Movimiento Cinturón Verde «pasó a ser un programa que, además de plantar árboles, plantaba ideas». Porque las ideas que llegan al corazón, son las mueven el mundo.
      • Además de difundir las buenas noticias que se produzcan, es importante ofrecer alternativas con las malas noticias. La información por sí misma no genera cambios, lo que hay que buscar es la motivación.

Sabiendo que los humanos no somos racionales, podemos intentar usar un lenguaje más emocional, afable, optimista, y esperanzador. Queda como tarea del lector evaluar si desde BlogSOStenible lo hacemos bien, mal, o sólo regular. No queremos terminar sin destacar nuestro apartado de Buenas Noticias publicadas en BlogSOStenible, aunque también tenemos un apartado para Malas Noticias.

También puede interesarte:

✇BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

¿Qué es SER ECOLOGISTA? ¿Somos Todos Ecologistas?

Por: Pepe Galindo

¿Qué persona moderadamente informada se atrevería a afirmar que no es importante respetar los ecosistemas, conservar la biodiversidad, contaminar menos, o cuidar mejor los recursos naturales?

Los colectivos ecologistas y otros agentes, como algunos políticos (el Nobel de la Paz 2007, Al Gore o la gente de Equo) o actores como Leonardo DiCaprio, han conseguido que la ciudadanía casi mundial conozcan algunos de los problemas medioambientales y se preocupen por ellos: el CC, contaminación global, pérdida de bósques y de biodiversidad… Según esto, ¿podemos afirmar que todo el mundo es ecologista? No. Si miramos el estado de nuestro planeta y la inminente Gran Crisis vemos que no todo el mundo es ecologista.

Resumen del Libro "Esto lo cambia todo" de Naomi Klein.
Recomendado: Este libro resumido AQUÍ.

SER ECOLOGISTA no es sentir que la Naturaleza requiere nuestro cuidado, ni clasificarse meticulosamente, y que es algo más que reciclar, algo más que indignarse ante los problemas de nuestro Planeta, algo más que conocer algo del problemaSer ecologista ha de ser un sentimiento personal, profundo, que influye en nuestro aspecto y actitud hacia el exterior y hacia el interior. Probablemente, uno de los que mejor han expresado el sentimiento ecologista haya sido Joaquín Araújo en su «Ecos… lógicos, para Entender la Ecología» (libro muy recomendable, del que puedes, al menos, leer gratis un resumen).

Teniendo un poco de ese sentimiento ecologista uno no puede dejar de sufrir ante afirmaciones como la de Domingo Berriel (Consejero de Medio Ambiente de Canarias): «hoy el movimiento ecologista tiene menos función que antes, en cuanto que en la mayoría de la conciencia de los ciudadanos ya está la sostenibilidad; prácticamente todo el mundo es ecologista por convicción» (La Opinión de Tenerife, 24-10-2010). Nos gustaría que tuviera razón, pero la realidad se impone y demuestra, cada día, que es falso. Los logros del movimiento ecologista demuestran, por desgracia, que el ecologismo es más que útil, necesario. Resulta sorprendente que el ecologismo consiga tantos logros con tan pocos recursos… miles de ciudadanos aportan una pequeña cuota para hacer realidad la defensa medioambiental por la que deberían velar los gobernantes.

Plantar árbolesEntonces… ¿qué es SER ECOLOGISTA realmente? ¿hay que plantar árboles para ser ecologista? ¿No se puede usar el coche? ¿Hay que vivir en una caverna? ¿No puede uno tener muchos pantalones para ser ecologista? ¿Hay que elogiar lo viejo? ¿Hay que ser vegetariano o vegano? ¿hay que ducharse con agua fría (al menos en verano), o basta con usar energía renovable? ¿pueden usarse abonos químicos para las macetas? ¿Y comprar kiwis o piñas sabiendo que vienen desde muy lejos? ¿Basta con ser socio o voluntario de una ONG ambiental?… Son preguntas para las que no hay una respuesta unánime y clara, ni dentro del ecologismo.

El auténtico ecologista es (probablemente) el que no para de hacerse ese tipo de preguntas, y de modificar su respuesta y actitud, avanzando siempre hacia un sentimiento de mayor respeto hacia TODO. Continuamente hay que preguntarse de dónde viene y a dónde va todo lo que usamos, y cómo podemos mejorar nuestras relaciones con los demás, y con lo demás. No podemos conformarnos con lo superficial, sino que hay que ir a la raíz de las cosas y de los problemas, evitando la «cultura ambientador», y buscando una auténtica transformación individual para, desde ahí, influenciar al entorno (como decía Saúl Martínez, aunque fuera con objetivos más místicos).

El Kiwi, y los impactos de comer comida tan lejana.Así, puede ser un error tan grave considerarse ecologista por reciclar papel, como considerar no serlo por comprar un kiwi. Reciclar está bien pero el problema gordo es la superproducción de residuos que habría que reciclar y que no pueden reciclarse (como decía este estupendo y breve documental). Comer frutas lejanas es malo, pero el problema gordo es la inmensa cantidad de kilómetros que recorre toda nuestra comida, así como la producción alimenticia basada en agricultura y ganadería intensivas, especialmente la ganadería que maltrata a los animales y el medioambiente y despilfarra alimentos vegetales para producir carne barata (no se pierda estos estupendos vídeos). Por supuesto, hay que tener en cuenta la lista de acciones individuales más ecológicas, pero eso solo no basta.

Araújo decía: «Nuestros actos más triviales pueden aliviar o empeorar la salud global de la tierra. Ser consecuentes de nuestro considerable poder personal y de la enorme responsabilidad que adquirimos usando recursos y energía, es el primer propósito de la ecología de la vida cotidiana».

Información que puede interesarte:

✇BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

Listas sobre varios temas ambientales

Por: Pepe Galindo

¿Quién no ha escrito una lista alguna vez? De tareas pendientes, de la compra, para estudiar un examen… Las listas facilitan no olvidarnos de cosas importantes, aunque ser exhaustivos sea, con frecuencia, imposible.

A veces, nuestros artículos incluyen un elenco de hechos —numerados o no— con el que pretendemos dar una visión lo más completa posible del tema a tratar. Aquí os dejamos una lista con algunas de nuestras listas. Queda para ti decidir si sobran o faltan datos. ¡Vamos!

  1. Listas sobre la crisis ambiental y climática:
  2. Incendios de residuos. Nuestra sociedad no ha entendido que reciclar es tan caro que, como norma, a ninguna empresa le sale rentable reciclar de forma limpia. Reducir (la generación de residuos) es algo extremadamente antisistema y, por supuesto, reutilizar (envases, por ejemplo) es caro y trabajoso. ¿Que nos queda? Reciclar NO. Porque reciclar no es rentable. Ecoembes lo sabe muy bien y por eso miente más que recicla. Lo que la industria ha elegido es simular que se recicla, mientras el material para reciclar acaba en el mar, en los ríos o quemados en los cientos de incendios que hay por todo el planeta. En España, el ambientalista Fernando Follos registra los incendios de residuos de todo tipo, desde basureros ilegales hasta centros de reciclaje autorizados. Por nuestra parte, tenemos dos listas distintas de incendios españoles. Los datos asustan, porque demuestran el tamaño de la estafa cuando se habla de «reciclaje». Estas dos listas son:
  3. Barbaridades ambientales del Partido Popular (PP). Este partido político se caracteriza en España por estar en contra de casi todas las medidas ambientales y apoyar sistemáticamente aquello que dañe la naturaleza. Si uno lee un titular de prensa puede pensar —erróneamente— que se trata de algo puntual. Esta lista incorpora noticias desde hace años (antes y después de Rajoy) y todas apuntan a una conclusión evidente: el PP es un partido peligroso para el medioambiente y, por tanto, peligroso para la salud y la vida de toda la biosfera, humanos incluidos.
  4. Turismo. Sobre este asunto hemos elaborado estas curiosas listas:
  5. Sobre la caza y la pesca.
  6. Ciudad y estilos de vida sostenibles:
  7. Energía. Un tema crucial del que recomendamos estas listas:
  8. Alimentación, agroecología y macrogranjas.
  9. Ideas que funcionan para resolver el problema ambiental:
  10. Movilidad sostenible.
  11. GreenWashing.
  12. Respeto animal y su repercusión ambiental.
  13. Biodiversidad y naturaleza.
  14. Nuestras listas de buenas noticias. Al final del primer y segundo semestre de cada año publicamos sendas listas de buenas noticias para los animales y para el medioambiente. Esto sirve para corroborar que, aunque vamos mal, hay formas de hacer las cosas bien; y la conciencia ecoanimalista va calando en la sociedad (sin duda, más lento de lo necesario).
  15. Libros.
    • Lista con libros sintetizados de tematica variada: ecoanimalismo, pedagogía, filosofía, ética, economía, globalización, psicología, espiritualidad…
    • Nuestros libros publicados, para los que las ganancias que el autor obtenga serán dedicadas a organizaciones y proyectos ecoanimalistas.
  16. Mis citas preferidas de grandes personajes. Esta colección de frases célebres te hará pensar, reír… y asentir.

Tener una lista de ideas clave sobre un tema particular nos permite tomar perspectiva, ver el asunto con más contexto y, en definitiva, entender mejor la cuestión. Creemos que estas listas dan una visión bastante amplia de cada asunto y, en conjunto, de algunos de los principales problemas ecoanimalistas actuales. Te agradeceremos que nos lo hagas saber si crees que sobra o falta algún punto en alguna de las listas anteriores, o bien, si te gustaría una nueva lista sobre algún tema particular. Gracias.

♥ Otras cosas útiles:

✇Todo Por Hacer

Obstrucción climática: cuando el sabotaje va mucho más allá de negar la ciencia

Por: Todo Por Hacer

Por Andrés Actis. Extraído de El Salto

¿Por qué si la quema de combustibles fósiles provoca el cambio climático, un hecho científico evidente desde hace décadas, y un 89% de la población mundial exige mayor acción climática a sus gobernantes, las políticas para mitigar el calentamiento global no avanzan al ritmo necesario para evitar una catástrofe planetaria que ya está en puerta? Con ese interrogante de fondo, más de 100 científicos de la Red Global de Ciencias Sociales del Clima de la Universidad de Brown (Estados Unidos) empezaron a destripar la exasperante inacción climática que parece enquistada en todos los continentes. El resultado de este análisis acaba de publicarse, tal vez, en el libro más comprensivo y sistemático hasta la fecha sobre el entorpecimiento organizado a la lucha climática. La conclusión es que la obstrucción no es un actor, sino un sofisticado ecosistema que tiene como finalidad sabotear un mundo descarbonizado.

El libro se llama Climate Obstruction: A Global Assessment y se puede descargar de forma gratuita. A partir de documentos internos, investigaciones académicas y estudios de caso, los autores sentencian que el mundo no fracasa en la acción climática por falta de conocimiento científico, ni por ausencia de apoyo público, sino por la acción deliberada de actores económicos y políticos que obstaculizan las dos transiciones en marcha, la ecológica y la energética.

Si bien combatir el cambio climático “nunca iba a ser fácil, se ha vuelto exponencialmente más difícil debido a diversas formas de obstrucción”, advierten en la introducción de la publicación. ¿Qué es la obstrucción climática? Es más que negar la ciencia, aclaran: son tácticas dilatorias como advertir sobre calamidades económicas, o el lavado de imagen verde que intenta reposicionar a las grandes petroleras como “un actor legítimo en la solución del cambio climático” en lugar de “un enemigo”, o teorías conspirativas descabelladas sobre un nuevo orden mundial o el “comunismo global”.

¿Cómo cultivan estas incredulidades? “Desvirtuando la integridad científica. Es decir, empleando las cinco técnicas de negación científica: falsos expertos, falacias lógicas, expectativas imposibles, selección de datos y teorías conspirativas”

Y no se trata solo de las grandes petroleras, sino de un “gran enjambre” de actores: empresas que dependen de la economía fósil, como las compañías de servicios, así como las asociaciones comerciales detrás de las cuales se esconden; los centros de estudios que financian; las empresas de relaciones públicas que las hacen quedar bien; y las grandes empresas tecnológicas que difunden sus falsas afirmaciones. Los gobiernos y políticos cierran el círculo.

“La investigación muestra cómo las grandes petroleras, la agroindustria, los servicios, los conglomerados de transporte y sus redes de think tanks, lobistas y agencias de relaciones públicas despliegan un repertorio coordinado para evitar regulaciones que afecten sus modelos de negocios. La idea fuerza es demoledora: la obstrucción no es un actor, sino un sistema”, explica Federico Merke, doctor en Ciencias Sociales y profesor asociado de Relaciones Internacionales en la Universidad de San Andrés (Argentina).

Merke, quien también estudia el cruce entre la política internacional y el cambio climático, autor del libro ¿Por qué no queremos salvar al mundo?, celebra el esfuerzo de sus colegas por demostrar que no estamos frente a un “negacionismo clásico”, sino frente a una “constelación mucho más sofisticada”: tácticas de demora, falsas soluciones, campañas de miedo económico, captura regulatoria, manipulación mediática, litigios estratégicos, greenwashing e infiltración en procesos multilaterales.

En el caso de la industria fósil (petróleo y gas), el entorpecimiento pivota todo el tiempo sobre “negar, retrasar y diluir”.

En este contexto, la derecha radical, en auge en casi todo el planeta, aparece hoy como “multiplicador del problema”. El libro reconstruye cómo la ultraderecha, desde el movimiento antiambientalista “Wise Use” hasta los think tanks del Atlas Network, erosionan los propios marcos de cooperación internacional, atacando la diplomacia multilateral, las instituciones ambientales y la idea misma de gobernanza global. “En lugar de debates técnicos, predominan conspiraciones sobre la “Gran sustitución” y un uso instrumental del clima para movilizar identidades culturales agraviadas”, señala Merke.

El libro, coordinado por Timmons Roberts, Carlos Milani, Jennifer Jacquet y Christian Downie, también indaga en el papel de los medios de comunicación y de las plataformas digitales. El ecosistema mediático es un “vector clave” en la amplificación de la desinformación, tanto por “falsos equilibrios” periodísticos —otorgarle el mismo espacio y entidad a un científico que a un lobbista, por ejemplo— como por la arquitectura algorítmica de las grandes tecnológicas —Meta, Google, X y TikTok—. Para Merke, el libro exhibe un “mecanismo inquietante”: muchas de estas plataformas no solo permiten la desinformación, también ganan dinero con ella a través de publicidad dirigida de compañías fósiles.

Lo primero: qué es la obstrucción climática

Los autores la definen como las acciones intencionales y los esfuerzos para frenar o bloquear políticas sobre el cambio climático, medidas respaldadas por el consenso científico respecto a la necesidad de dejar de quemar combustibles fósiles y de destruir los ecosistemas naturales.

Ante cada política climática puesta sobre la mesa, las grandes petroleras, junto con sus aliados de la agricultura, la tecnología, los medios de comunicación y sus facilitadores en el sector de las relaciones públicas, utilizan sus “ganancias y poder” para impedirlas o debilitarlas. “Un ecosistema interconectado de individuos y organizaciones”, resumen este grupo de investigadores.

En diferentes contextos políticos, la obstrucción adopta formas propias. No hay un método único, se explica. Pero el objetivo sí es común: sabotear acciones significativas para abordar la crisis climática. En el caso de la industria fósil (petróleo y gas), el entorpecimiento pivota todo el tiempo sobre “negar, retrasar y diluir”.

La norma periodística de “los dos lados”, dar voz a todas las partes,  “ha sido explotada por la industria de los combustibles fósiles y su maquinaria de obstrucción”.

Tras realizar una revisión exhaustiva de la literatura académica y de los documentos internos de la industria, los autores revelan la estrategia de “tres pasos” de la industria de los combustibles fósiles para mantenerse con vida: negar la ciencia que muestra que los combustibles fósiles causan un cambio climático peligroso; retrasar soluciones políticas y regulaciones que podrían reducir la contaminación; y diluir o cooptar esas políticas una vez que se aprueban. El ejemplo más reciente: el adiós el veto a los coches de combustión en 2035.

“Si bien la clásica negación climática de la industria de fines del siglo XX aún se arrastra a través de los mitos zombis que ha difundido y el lenguaje tipo ‘engaño’ sigue siendo relevante —dice el libro—, una forma de obstrucción más frecuente y complicada es el uso de tácticas de miedo económico como parte de los esfuerzos de lobby para retrasar o debilitar la acción política mediante el alarmismo con afirmaciones extravagantes e inexactas de que la política climática arruinará la economía”.

Esta industria, cuando ya no puede evitar el debate político, se vende “como parte de la solución al cambio climático”. Los ejemplos sobran. En España, Repsol se erige como un actor clave de la transición verde, pero solo el 1,28% de toda la energía que produce es renovable. Con esta técnica, señala el libro, “la industria de los combustibles fósiles está cooptando el discurso de las soluciones climáticas para impedir la legislación y mantener el modelo de negocios del petróleo y el gas”.

“Con demasiada frecuencia transmiten el encuadre preferido de la industria, haciendo que la responsabilidad del cambio recaiga sobre los consumidores en lugar de las corporaciones, lo que permite a estas últimas evitar la rendición de cuentas”, señalan los autores

Las técnicas de obstrucción se sustentan, por lo general, en algunas de estas narrativas: historias aterradoras sobre el “colapso industrial” y otras consecuencias negativas (imaginarias) de la política climática; falsas soluciones como la captura de carbono para reducir la necesidad de reducir el uso de combustibles fósiles; o la afirmación de que los combustibles fósiles son la mejor y única manera para que las economías emergentes generen la electricidad necesaria para el desarrollo económico.

La industria de la agricultura animal, señala el libro, es “otro importante contaminante climático”, por su exitoso esfuerzo de mantener alta la demanda pública de carne a pesar de los costes climáticos y de salud que tienen sus productos. Para los autores, esta obstrucción cuenta con el beneplácito de los medios de comunicación, que “constantemente caen en la trampa”: “Con demasiada frecuencia transmiten el encuadre preferido de la industria, haciendo que la responsabilidad del cambio recaiga sobre los consumidores en lugar de las corporaciones, lo que permite a estas últimas evitar la rendición de cuentas”.

Como resultado, se agrega, la cobertura sobre agricultura y cambio climático se suele centrar en el consumo de carne y el veganismo como opciones dietéticas individuales, “mientras que rara vez aborda las contribuciones de las empresas ganaderas al cambio climático y el papel de las políticas gubernamentales —impuestos y subsidios agrícolas— en la promoción o el impedimento de la producción y el consumo sostenibles.

El chivo expiatorio del multiculturalismo

En el capítulo dedicado a la ultraderecha, el libro rastrea una estrategia de obstrucción común en todos los países: la amenaza de una sociedad multicultural y multirracial como chivo expiatorio para conseguir el apoyo de los partidos nacionalistas. Se presentan como las únicas fuerzas políticas que buscan combatir el “Gran Reemplazo” por parte de organizaciones cosmopolitas, como la ONU.

Ante esto, los partidos conservadores tradicionales, siempre dubitativos para adoptar medidas para combatir el cambio climático, empiezan a sumarse al rechazo científico y a todas las nociones de diplomacia multilateral y cooperación internacional que son fundamentales para resolver el desafío climático global.

Que este chivo expiatorio —como tantos otros— cale en los imaginarios colectivos mucho tienen que ver los medios de comunicación, dicen estos expertos. La norma periodística de “los dos lados” —dar voz a todas las partes— “ha sido explotada por la industria de los combustibles fósiles y su maquinaria de obstrucción”.

Los autores definen al big tech como “actores cómplices” de la obstrucción, ya que “la desinformación es ahora un subproducto garantizado, si no una parte central, de los modelos de negocio de las empresas de redes sociales”

Si esto se suma a la habitual venta de servicios a la industria de los combustibles fósiles con fines publicitarios, el rol de los medios tradicionales —televisión, periódicos y radio— es de relevancia dentro de esta maquinaria. El contenido comprado por las empresas parece “información objetiva” cuando, en realidad, está plagado de intereses anticlima.

Ni hablar del papel de las grandes empresas tecnológicas, principales contribuyentes a la desinformación climática. Los autores definen al big tech como “actores cómplices” de la obstrucción, ya que “la desinformación es ahora un subproducto garantizado, si no una parte central, de los modelos de negocio de las empresas de redes sociales”. A juicio de los autores del libro, los algoritmos que premian la desinformación climática son un ejemplo de que la obstrucción no se explica solo por un “gasto financiero masivo”, sino también por “la explotación de rasgos psicológicos humanos comunes”.

A las cinco creencias que sustentan la acción climática —el cambio climático es real, es de origen humano, tiene consenso científico, es perjudicial y existe la esperanza de que podamos evitar los peores escenarios—, el “contramovimiento climático” instala “descreencias” que, como poco, contaminan las evidencias: el calentamiento global no es real, no es de origen humano, los impactos climáticos no son malos, las soluciones climáticas no funcionan, y los expertos no son nada fiables. ¿Cómo cultivan estas incredulidades? “Desvirtuando la integridad científica. Es decir, empleando las cinco técnicas de negación científica: falsos expertos, falacias lógicas, expectativas imposibles, selección de datos y teorías conspirativas”.

El Sur global: entre impacto y dependencia

Para Merke, una de las contribuciones más valiosas de todo el libro es el análisis del Sur global. Los autores muestran que, aunque los países en desarrollo sufren más las consecuencias del cambio climático, también reproducen lógicas de obstrucción cuando sus élites políticas y empresariales dependen de sectores fósiles o agroexportadores. La obstrucción, advierten, no es monopolio del norte, aunque el norte tiene una responsabilidad histórica desproporcionada.

Se pone el ejemplo de la expansión del ferrocarril brasileño para conectar puertos costeros, anunciada como una alternativa más limpia por la política y las grandes empresas, que terminó provocando una “deforestación más extensa” y fortaleciendo la lógica extractivista que impulsa el Norte global en esta región.

En Brasil y Argentina, por ejemplo, las administraciones reciben regalías por la extracción petrolera, “lo que los convierte en opositores naturales a las políticas climáticas”

Los Estados, que están en condiciones de impulsar la acción nacional y subvertir los regímenes hostiles al clima global ejerciendo su propia autoridad, terminan formando parte de este ecosistema tóxico. En Brasil y Argentina, por ejemplo, las administraciones reciben regalías por la extracción petrolera, “lo que los convierte en opositores naturales a las políticas climáticas”. Estos “beneficios económicos” se utilizan para identificar a las políticas de descarbonización como “hostiles a los trabajadores y a las finanzas estatales”.

En general, “la dependencia de la industria de los combustibles fósiles representa un obstáculo para políticas más eficaces y ambiciosas que buscan diversificar las fuentes de energía y crear un modelo de desarrollo económico menos centrado en el petróleo”. Encima, en toda América Latina, el activismo climático se reprime mediante violencia física, lo que “sugiere que los actores subnacionales se sienten cómodos generando miedo cuando ello sirve a sus intereses, incluso si genera indignación pública”.

Las soluciones

El libro no se limita al diagnóstico. Detalla una serie de mecanismos emergentes para contrarrestar la obstrucción, como los litigios climáticos basados en publicidad engañosa y responsabilidad civil; las regulaciones contra el greenwashing; la transparencia obligatoria para el lobby empresarial; las reformas en los procesos del IPCC y la COP que limiten el poder de los obstructores; y las campañas de naming and shaming (nombrar y avergonzar) para revocar licencias sociales.

Para los autores, estos cinco mecanismos son “cruciales” para frenar la obstrucción climática. No apuntan solo a los daños causados por la contaminación, sino también al “greenwashing y otros discursos y comportamientos corporativos engañosos que se rigen por las leyes de protección al consumidor”.

Merke: “No basta con diseñar buenas políticas climáticas; es preciso desmantelar la arquitectura que las bloquea”

En los Países Bajos, la Autoridad de Consumidores y Mercados declaró lavado verde al “ecodiseño” de H&M, lo que ha provocado una “atención pública negativa” por las conductas contaminantes de esta marca. Aunque si bien “la humillación pública genera presión social”, los litigios crean un incentivo aún más directo para que las corporaciones dejen de obstruir la acción climática, explica el libro. Los autores han recopilado más de 2.000 juicios en todo el mundo. Se espera que la cifra crezca con fuerza en los próximos años. “Estos casos representan una gran amenaza para la industria, con un rango de responsabilidad potencial que alcanza billones de dólares o más”, explican.

La otra buena noticia es que los grupos de la sociedad civil han comenzado a “contrarrestar la infraestructura que frena la acción climática”. Cada vez hay más organizaciones que están monitoreando la desinformación en las plataformas de redes sociales y realizando campañas de concienciación. “Mediante esfuerzos como estos, los científicos del clima, los defensores y los formuladores de políticas están empezando a desarmar y desmantelar estratégicamente la operación de obstrucción industrial que está saboteando la acción climática”, concluyen los investigadores.

Merke se queda con la contundencia del diagnóstico de esta investigación: la lucha contra la obstrucción es hoy tan importante como la reducción de emisiones. “No basta con diseñar buenas políticas climáticas; es preciso desmantelar la arquitectura que las bloquea”.

La entrada Obstrucción climática: cuando el sabotaje va mucho más allá de negar la ciencia aparece primero en Todo Por Hacer.

✇BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

El ecofeminismo es la unión de muchos caminos de futuro, y no puede ser especista

Por: Pepe Galindo

En una charla memorable, el natuperiodista Joaquín Araújo ironizaba —y provocaba— diciendo: «Somos demasiados y demasiado ignorantes (…). En este mundo sobramos la mitad, pero en caso de ser hombres sobramos casi todos». Y apuntalaba: «La generalizada destrucción de la naturaleza es el machismo más radical».

Es también «supremacismo», el sentimiento de ser superiores. Se ejerce la fuerza y la acumulación solo por tener poder para hacerlo (no derecho). Comportarse de forma supremacista (machista, especista…) no es convivir; es colonizar, conquistar, arrebatar, imponer… y en no pocos casos también torturar.

Ni el planeta, ni las mujeres, ni los animales son territorios que hay que conquistar y dominar; verbos que hay que cambiar por comprender y respetar. Esa debe ser la esencia del ecofeminismo y, por eso, el animalismo no es un camino muy diferente de respeto y justicia. ¿Se puede pedir el fin de la opresión para unos mientras otros siguen oprimidos?

El fin de toda opresión sistemática

Leonardo da Vinci no comía carne y pensaba que matar animales era un asesinato que debería castigarseEl ecofeminismo es un movimiento que conecta la opresión del planeta con la opresión de las mujeres. Aunque duela, hay que aceptar que el patriarcado ha desembocado en una sociedad peligrosamente insostenible e injusta, que tenemos la obligación de cambiar. El ecofeminismo no sostiene que las mujeres van a salvar el planeta sino que aspira a visibilizar las enormes injusticias que se cometen. Es un movimiento que resalta el paralelismo entre la explotación de los recursos naturales y la explotación de las mujeres. En la base de esas injusticias está la creencia firme en una jerarquía artificial por la que los seres superiores pueden oprimir a los demás.

Los animales no pueden quedar fuera de esta lucha por la justicia. Primero porque los animales y sus ecosistemas son parte de la naturaleza que se pretende respetar y, segundo, porque son seres sintientes, sienten emociones como el placer y el dolor. Igual que no tendría sentido un feminismo racista, también es incoherente un feminismo especista.

En su libro Ecoanimal, Marta Tafalla explicaba que el ecofeminismo ha sido muy explícito al comparar las distintas formas de dominio. La explotación de las mujeres, de la naturaleza y de los animales tienen muchas similitudes. La idea básica del supremacismo subyacente es que hay una jerarquía y que lo superior puede someter a lo inferior. Por tanto, la naturaleza existe para servir a nuestra especie, y «un caballo debe renunciar a su propia vida para convertirse en el sistema de transporte de un ser humano» (o cosas peores). Por el mismo motivo supremacista, una mujer debe renunciar a sus proyectos para servir a los de un hombre. «El problema es un orden metafísico jerárquico que justifica relaciones de poder y opresión».

Allí donde los animales son vistos como objetos, se abusa de ellos: las macrogranjas contaminan la Tierra, la caza y la pesca son raramente sostenibles e inevitablemente sin ética ni respeto, etc. Allí donde las mujeres son cosificadas, son vistas como medios productivos y mano de obra barata y, en paralelo, tampoco la Tierra será respetada. Conectando con la cita de Araújo del inicio, Tafalla decía que «el arma fundamental para lograr reducir nuestra superpoblación sería, sencillamente, que todas las niñas y mujeres del planeta tuvieran acceso a una educación pública y gratuita de calidad». Eso aún no ha ocurrido para demasiadas niñas y mujeres.

El cambio climático en femenino: la crisis climática

Ante el cambio climático, las mujeres están más amenazadas y se sienten más afectadas. A la vez, las mujeres han sido, en general, educadas para estar más comprometidas con las tareas de cuidados y, por tanto, practican más la cooperación, la empatía (hacia humanos y no humanos) y son más respetuosas y activistas por el planeta. Son ellas las que usan más las caricias, la ternura, la compasión… y también el transporte público; reciclan más y sin duda cumplen mejor con la Cadena Verde. También, a veces, son las mujeres las que más usan la bicicleta, a pesar de la discriminación que sufren en este medio. Son ellas las que más se benefician de una ciudad amigable para la bicicleta, porque este medio de transporte aumenta la seguridad para ellas, como demuestra un reciente estudio.

Por otra parte, en nuestra sociedad, la competición, el dominio, el uso de la fuerza, el abuso, son esencialmente características masculinas. En España, casi el 51% de la población son mujeres pero el 92,4% de las personas encarceladas son hombres y también aquí las mujeres son discriminadas: reciben condenas más duras que los hombres (tal vez porque se supone que ellas deben ser buenas), se les da peor trato sanitario, se piensa menos en su reinserción… y hasta los talleres de formación en las cárceles son concebidos por el machismo. Y eso sin tener en cuenta que en muchos casos las mujeres que llegan a la cárcel son también víctimas de una sociedad machista y discriminatoria que les lleva a delinquir.

Multiplicar lo femenino, dividir lo masculino

La película libanesa ¿Y ahora adónde vamos? (Nadine Labaki, 2011) es una comedia dramática que muestra un país destrozado por la guerra entre musulmanes y cristianos. En ese contexto sobrevive un pueblo manteniendo en inestable equilibrio las relaciones entre ambos grupos religiosos. Pero como ocurre casi siempre, son los hombres los que pretenden resolver las tensiones con violencia, mientras las mujeres usan otras estrategias, algunas esperpénticas, pero colaborando entre ellas y olvidando sus intereses particulares. Para ellas todo vale para proteger la paz en el pueblo. Es como si las mujeres nacieran sabiendo que en una pelea el ganador también acaba perdiendo. Se gana más colaborando que compitiendo.

Reclamamos estas palabras de Araújo como ecofeminismo destilado: «Vivir acariciando a la vida; no dominándola; no apropiándonos de la vida». En el fondo, la palabra ecofeminismo es la unión de muchos caminos por los que debemos caminar, aunque sea a distinto ritmo: ecologismo, feminismo, animalismo, veganismo, igualitarismo, minimalismo, pacifismo, antirracismo, anticolonialismo…

No pretendemos ser radicales. Tenemos que entender que en algunos asuntos cada uno tenga su opinión o su grado de evolución, pero estas reflexiones son necesarias. El debate hay que ponerlo sobre la mesa. Puesto queda.

Uno de los mejores libros para entender la importancia del ecofeminismo es Filosofía ante la crisis ecológica, de Marta Tafalla. Además, incluye un repaso de algunas de las autoras más representativas. Para una de ellas, Carol J. Adams, los modelos de opresión se parecen. Así, los animales se reducen a carne, a ingredientes, a sabores y, de un modo similar, las mujeres son reducidas a carne para proveer placer sexual. Al final, la palabra “placer” es la que genera estos dos tipos de opresión a animales y a mujeres. Por tanto, el animalismo, el feminismo y el ecologismo se niegan a obtener placeres a través de la opresión.

Para terminar, nos gustaría destacar a unas mujeres por sus aportaciones a la humanidad: Rachel Carson, Wangari Maathai, Lynn Margulis, Vandana Shiva, Marta Tafalla, Laurel Braitman, Naomi Klein, Elinor Ostrom, Mekfoula Mint Brahim

♥ Más en la misma línea:

✇Todo Por Hacer

La campaña ‘Altri Non’ continúa su lucha

Por: Todo Por Hacer

Hace algo más de un año, la multinacional portuguesa Altri anunció que pretende construir una macroplanta de celulosa junto al río Ulla en Palas del Rei (Lugo), con apoyo de la Xunta y con financiación europea. De salir adelante, además del impacto visual en un tramo del Camino de Santiago, la planta extraerá del Ulla 46 millones de litros de agua al día, el equivalente al consumo humano de una ciudad como Vigo, de los que devolverá 30 millones de litros depurados pero aún contaminados y a diferente temperatura. Además, expulsará a la atmósfera tanto dióxido de carbono como el que emiten 21.500 coches, junto a cenizas, partículas y otros gases elevadamente tóxicos.

Frente a esta noticia, todos los municipios entre Palas del Rei y la ría de Arousa, donde desemboca el Ulla, se han organizado en una campaña llamada ‘Altri Non’, que ha logrado el apoyo de la mayoría de las gallegas. Se trata de un movimiento popular, ecologista y de defensa de la tierra que, aunque puede recibir el apoyo de varios partidos políticos de izquierda, se organiza al margen de estos por parte de vecinas y activistas. En el último año han convocado manifestaciones masivas, recolecta de firmas, presentado alegaciones al proyecto, colgado pancartas por todas las comarcas, etc. y han logrado convertirse en una de las luchas más visibles de los últimos tiempos.

Hace unos meses, lograron su primera victoria: el proyecto de Altri no recibió los fondos europeos que solicitó, lo cual hace que su viabilidad peligre. La empresa, por su parte, asegura que cumple con todos los requisitos, culpa a la campaña de su fracaso y todavía no se da por vencida, por lo que las vecinas deben seguir alertas.

La tierra se defiende

‘Altri Non’ nos recuerda a varias otras campañas de vecinas que se organizan para defender su tierra de iniciativas empresariales que la pretenden destruir, como la lucha contra la construcción del embalse de Itoiz (Navarra) en los 80-90, liderada por la Coordinadora de Itoiz o el Nunca Mais(Galiza) en los 2000.

Si nos vamos a ejemplos más recientes, podemos encontrar el de Salvemos Canal Roya (Pirineo aragonés), que se oponía a la interconexión mediante túneles de las estaciones de esquí de Astún, Candanchú y Formigal. Después de una larga campaña con manifestaciones históricas en Jaca y Zaragoza, festivales de música y cientos de acciones de protesta, de recibir el apoyo mediático de sectores científicos, deportivos, de organizaciones ecologistas y sociales, pasando por miles de pancartas colgadas en pueblos y hogares de todo el Alto Aragón, en 2023 la Diputación de Huesca pidió la redistribución de los fondos europeos para otros fines. Es curioso cómo tantos de estos proyectos empresariales hechos a sí mismo encallan en cuanto no reciben jugosas subvenciones europeas.

También tiene motivos para el optimismo la campaña que se opone a la construcción de una filial del museo Guggenheim en la reserva de la biosfera de Urbaibai (Bizkaia). A principios de diciembre de 2025, los promotores anunciaron la probable retirada del proyecto, que se ha encontrado con la oposición frontal de las vecinas de los municipios colindantes, por su impacto ecológico y la turistificación masiva que ya vienen sufriendo. Entre los motivos citados se encuentran las trabas administrativas, la contestación social, el coste político que puede suponer y el riesgo reputacional para el universo Guggenheim. Sin embargo, ésta no era la primera vez que intentan sacar adelante el museo (hubo un primera intento en 2008), por lo que nada impide que intenten volver a la carga de nuevo en 2027, tras las elecciones. Por ello, Guggenheim Urdaibai Stop permanecerá alerta.

La entrada La campaña ‘Altri Non’ continúa su lucha aparece primero en Todo Por Hacer.

  • No hay más artículos
❌