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Libro “Los árboles te enseñarán a ver el bosque” de Joaquín Araújo (resumen)

Por: Pepe Galindo

Posiblemente estamos ante el libro con la portada más bella o, al menos, la más original para los amantes de los árboles (Ed. Crítica, 2020). Es una portada desplegable con dibujos de Xavier Macpherson.

Se pueden decir muchas cosas del autor, Joaquín Araújo: naturalista, escritor de numerosos libros, columnista, realizador, guionista y presentador de series y documentales de televisión, presidente en España de Proyecto Gran Simio, colaborador de Félix Rodríguez de la Fuente…, pero creemos que lo que más le gusta es sentirse campesino, poeta y plantador de bosques. Ha plantado tantos árboles como días ha vivido y en la dedicatoria a su nieto Adrián expresa su deseo de que pueda pasear por el bosque “que puso a crecer su abuelo”.

Joaquín Araújo es también un inspirador de retos ambientales. ¿Cuánta gente se ha pasado al lado verde de la vida por su culpa? De hecho, sin saberlo él es uno de los que animó a la creación de BlogSOStenible (y ya cumplimos más de diez años). La lectura de su libro Ecos… lógicos para entender la ecología nos inspiró al menos dos retos: difundir el libro y plantar árboles. Joaquín Araújo no solo habla de la importancia de los árboles, sino que la transmite como un sentimiento contagioso.

El libro que nos ocupa ahora puede ser aburrido para los que vayan con prisas. Se explica esto con un ejemplo: dedica varias páginas a explicar la caída de una hoja de tilo “paracaidista” en otoño. Se entiende así que el autor haga llamarse contemplador de lo espontáneo. Bajo el evocador título de “Nada levanta tanto como las hojas cayendo” también nos explica cómo los bosques viajan. “Viajan convertidos en el combustible de los nómadas del viento, es decir cualquiera de las aves migratorias que se alimentan de los frutos de las arboledas”.

“Somos como somos porque fuimos bosque”

“Todos los seres vivos son también el lugar donde viven”. Por lo cual, destruir el planeta es destruirnos a nosotros mismos: “La ya muy avanzada demolición de la Biosfera tiene como primer responsable a la ignorancia de lo que la Natura ha hecho y hace por nosotros”. Además, Araújo considera “dramáticamente contradictorio” que los bosques sean atacados “ferozmente por el modelo económico imperante”, porque son precisamente los bosques la mejor medicina para los grandes problemas de la humanidad (crisis ambiental, crisis climática, crisis del coronavirus…).

Para Araújo el primer gran problema del planeta es la crisis climática y el segundo la pérdida de biodiversidad. El bosque es “benefactor universal” y para ambos problemas es “antídoto”, pero avisa de que “el bosque es una medicina enferma. Dañada por todo lo que puede curar (…). Tenemos que curar a nuestro mejor medicamento gastando la menor cantidad posible de energía. Limitando el consumismo de lo superfluo. Caminando y pedaleando. Comiendo menos carne y siempre que sea posible productos de cercanía y temporada” y en definitiva, “con la medicina llamada austeridad“. En la misma línea van también nuestras cinco propuestas muy sencillas que están mejorando mucho el mundo.

Caminando por el libro, asegura Araújo que “la condición humana se inició en la espesura de las frondas. De las que salimos pero de las que nunca hemos dejado de depender”. De los bosques recibimos “REGALOS” (todo en mayúsculas también en el libro) y aclara que no son “en absoluto servicios o recursos”.

Según el autor, somos como somos porque los humanos procedemos de los bosques. “Casi todas las destrezas físicas y no pocas fisiológicas fueron esculpidas en nuestro organismo por los seis/ocho millones de años en que nos mantuvimos emboscados”. Ejemplo de ello son el sistema auditivo, la comunicación sonora, la capacidad de manipulación, o la visión (con su estereoscopía y con los varios miles de tonalidades que distinguen nuestros ojos, lo cual “no está al alcance de nadie más” y es muy útil para medir el grado de maduración de los frutos).

El Homo sapiens es una especie que está sobre la tierra solo desde hace unos 200.000 años. Los árboles están aquí desde hace unos 400 millones de años. Los ginkos (biloba) aparecieron hace 270 millones de años, son uno de los seres vivos que se mantienen igual desde hace más tiempo, y algunos individuos sobrevivieron a la bomba atómica de Hiroshima. Con razón pide Araújo “el respeto debido a los mayores”, pero más aún “si tenemos en cuenta que están paliando buena parte de los peores efectos de las graves enfermedades ambientales que galopan por todos los paisajes”.

La comodidad mata, la prisa también

«La comodidad es un crimen» escribió René Char. Por su parte Araújo concreta: “La comodidad es un ecocidio”. Ya dijimos nosotros que “la búsqueda automática o instintiva de placer y comodidad genera no pocos daños” (y expusimos como ejemplo el absurdo caso de los sopladores de hojas). Araújo completa lo dicho añadiendo que es una “soberana estupidez” el “considerar molestos a los árboles porque dejan caer sus hojas en el otoño y haya que recogerlas”.

La forma de medir el tiempo de los árboles es distinta a la humana: “No tener que ir a parte alguna elude toda necesidad de hacerlo en menos tiempo. Nata tan ajeno, pues, al árbol que la prisa”. Sin embargo, su tiempo es creador: “El tiempo crea mucho más que destruye porque cuando se convierte en vida construye con lo que destruye. Justo lo contrario que hace esta civilización desertificadora”. Y es una “pavorosa paradoja” que los bosques convertidos en carbón sean utilizados para destruir lo que crearon; y que “la energía acumulada durante millones de años se volatilice en poco más de doscientos años”.

Plantar árboles y andar por los bosques

Presume Joaquín Araújo diciendo: “por donde vivo y miro también puedo prescindir de las dos peores creaciones de mi especie” (se refiere al reloj y al dinero). Luego añade a esa lista la “luz eléctrica”, contando que llevaba más de veinte años viviendo sin ella cuando dio una charla para Red Eléctrica Española que empezó diciendo: “Existe una relación directa entre la felicidad y no tener electricidad. Estar conectado a las redes de la vida y no a las eléctricas”. Suponemos, aunque no lo aclara, que tiene un puñado de paneles solares al menos para cargar el móvil y el ordenador para escribir, como dice, a la luz de las velas.

Se muestra de acuerdo con Christian Bobin cuando dijo: “Me gusta apoyar la mano en el tronco de un árbol, no para asegurarme de su existencia, sino de la mia”. Aconseja a niños y adultos trepar y abrazar a los árboles, seguro que sin abusar pues cuando un árbol es famoso puede morir de éxito (ya se han dado demasiados casos). A veces, ocurre lo contrario: el movimiento Chipko (abrazar) de la India ha salvado muchos árboles gracias a la multitud que se abrazó y encadenó a ellos. También cita el caso de Julia Butterfly Hill que pasó 738 días viviendo en una secuoya consiguiendo así salvar a muchas de ellas. Y sentencia: “Pocos inventos han sido más nefastos para la Natura en general que las motosierras”.

Lee aquí más citas de AraújoBrasil lidera la “macabra estadística” de personas asesinadas por defender la naturaleza. Honduras también está cerca (al menos 120 asesinatos en 15 años), como Colombia, México, Filipinas o gran parte de África. Joaquín Araújo nos dice que planta árboles para parecerse al otoño, su estación favorita, pero también planta árboles para recordar a personajes importantes para él: sus padres, su sobrina, su cuñado, y también famosos como Miguel Delibes, José Saramago, Labordeta, José Luis Sampedro, Forges, Chico Mendes, Berta Cáceres… Afirma: “que en colegios, insititutos y universidades se planten árboles me parece tan crucial como el que tengan bibliotecas”. Véase nuestra lista de ideas fáciles y baratas para centros educativos.

Poco, o nada, entristece tanto a Joaquín Araújo como que se quemen los bosques. El colmo es culpar a la “mal llamada suciedad” (hojarasca, matorrales, ramas caídas…) porque “un bosque, si queremos que lo sea, tiene que tener muchos acompañantes vivos y muertos”. Coincidimos también con él cuando expresa la importancia de acercarse al bosque andando en silencio y soledad, para dejarse inundar por las sensaciones de la naturaleza. Precisamente de ahí surge la propuesta de las estrellas verdes, la cual da un paso más: dormir en brazos de la naturaleza.

Perdemos unos 30 millones de árboles cada día

Se sospecha que solo conocemos el 20% de las especies vivas en la Tierra. Conocemos más de 60.000 especies de árboles y aún nos deben faltar algunas tropicales. Pero se está perdiendo territorio forestal y especies arbóreas: en dos siglos hemos perdido un tercio de los bosques que había. De ahí “la propuesta de la ONU de que cada humano plante 120 árboles para mitigar el calor desbocado que se nos viene encima”. En España, “la superficie que puede convertirse en bosque es prácticamente del 70%”.

Raíces, hojas, madera…

En el capítulo sobre las raíces las declara “la parte más importante de lo esencial de este mundo” y enumera algunas de sus múltiples utilidades, tales como enviar nutrientes, fijar minerales y sustancias tóxicas que el ser humano libera, así como emitir conducir y recibir información de otros árboles. “Seguramente nada hay más activamente pluriempleado como un aparato radicular de un árbol”. Se ha demostrado que los nutrientes pueden ser enviados a través de las raíces de unos ejemplares a otros más débiles. También habla de la simbiosis con las bacterias: las leguminosas y otros árboles, como los alisos, albergan bacterias en sus raíces que captan del aire el nitrógeno que el árbol necesita.

Los humanos solemos despreciar lo que desconocemos y lo que no vemos. Mucho más si ocurren ambas cosas, como es todo lo viviente que hay en las “más superficiales entrañas de la tierra” (hongos, bacterias, amebas, tardígrados, lombrices, nemátodos, escarabajos…). “Toda esa comunidad viviente pesaría unas nueve veces más que nosotros”.

Y sigue inspirando: “Para el botánico convencional Árbol es una planta… Para mí es agua erquida que come luz y produce futuros. Para conseguirlo no domina, ni explota, ni acapara. Todo lo contrario, pacta. La amistad es lo realmente esencial en este mundo. Infinitamente más que la discordia y la dominación”. “Lo básico del darwinismo está perfectamente instalado en la memoria de casi todo estudiante”, mientras “apenas nadie sepa que son mucho más frecuentes e importantes otras estrategias” (como dijo Lynn Margulis), tales como la simbiosis que hay en las micorrizas y que Araújo las califica de “el mejor diálogo de este mundo”.

Sobre las hojas cuenta su enorme variabilidad (en formas, tamaños, cantidades, colores…). “La disposición de las nervaduras evoca el diseño típico de las cuencas hídricas” así como de los sistemas circulatorio y nervioso. El 80% de las faunas son herbívoros estrictos y dependen directamente de las hojas. El restante 20% dependemos de lo mismo, al menos, indirectamente. También las hojas nos permiten pensar, porque el cerebro necesita glucosa que nos llega gracias a la fotosíntesis. Y por supuesto, las hojas tienen muchas otras utilidades (sombra, vestido, tejados, recipientes, instrumentos, camas…).

“Todos tenemos un paisaje esperándonos para casarse con nosotros”. Araújo cuenta cómo se enamoró de los paisajes de Castañar de Ibor y cómo por allí conoció un pastor que le enseñó la palabra atalantar (invitar, pero sobre todo CUIDAR) y de ahí nació su típica despedida: “Que la vida os atalante”.

Sobre la madera cuenta que es “la primera materia prima de la humanidad”. Nos cuenta cómo él se calienta quemando leña y que “cuando quemas leña que te ha hecho doblar la columna y unos cuantos callos en las manos no te excedes. Lo mejor de las energías renovables es que llevan implícitas pedagogías del ahorro” (cosa que no ocurre con todas las renovables por muchas ventajas que realmente tengan).

Diversidad, gestión del agua y comunicación

Este naturalista aprovecha cuando habla de la reproducción para defender la diversidad: “De lo múltiple mana la hermosura y esta sería imposible sin la reproducción sexual que lentamente fue creando varios centenares de millones de aspectos diferentes, es decir especies de seres vivos”. En cuestión de almacenamiento de información, nos recuerda que una humilde semilla “avergüenza” a las nuevas tecnologías (pendrive, ordenadores…). Esa capacidad de almacenamiento posibilita la gran diversidad que hace que las plantas ya han inventado “los equivalentes al avión, la hélice, el cañón, la catapulta, el paracaídas, la propulsión a chorro, el barco a vela, la balsa y la caída libre”. Todo para difundir sus semillas, además de usarnos a los animales. Por si fuera poco, muchas especies brotan de su raíz incluso aunque se haya quemado su parte externa y otras crecen de una rama clavada en el suelo (como los olivos, por ejemplo).

En invierno, “los árboles, como buenos budistas zen, son consecuentes con aquello de que no hay mejor empeño que no hacer nada”. Incluso los perennifolios reducen mucho su metabolismo. Deberíamos los humanos aprender de los árboles y entender cuántas veces menos es más. Tras cada duro verano trabajando “a destajo”, cada invierno el bosque tiene su descanso, un parón (parecido al confinamiento por la COVID-19, que tantas buenas lecciones nos quiso inculcar). También podríamos aprender de los árboles la buena administración que hacen del agua, guardándolo bien para el largo verano: “Una encina de dos siglos o un roble de la misma edad pueden transpirar hasta trescientos litros de agua al día” (lee aquí otras curiosidades de los árboles).

En el bosque hay mucha comunicación: algunos árboles, como las acacias de la sabana de África, cuando son atacados por herbívoros avisan con un mensaje químico a sus congéneres para que segreguen repelentes y conviertan en tóxicas sus hojas. Otros árboles, avisan a ciertas avispas de que están siendo atacadas por las orugas, para que las avispan se acerquen a comer. Araújo dice que “podemos eschuchar e interpretar el lenguaje de lo demás. La destrucción de la vivacidad de este mundo se debe, en primer lugar, a que no comprendemos los lenguajes de lo espontáneo”.

La muerte puede ser vida

“Vivimos el tiempo de las muertes prematuras. Prácticamente solo nosotros los humanos estamos aumentando la esperanza de vida. Habría que restar, por supuesto, esos seis millones de personas que se despiden antes de tiempo a causa de la contaminación de la atmósfera. Seguramente habría que multiplicar por diez si enfocamos directamente al cáncer pues, según algunas de las peores previsiones, pronto acabará afectando al 50% de los humanos. Las alergias, por su parte, demuestran que algo ha cambiado también en el panorama de nuestra propia salud, sobre todo si tenemos en cuenta que eran enfermedades excepcionales hace solo un siglo”.

Araújo califica de “torpes” las gestiones forestales que retiran los árboles muertos, porque ellos “se convierten en algo todavía más vivo que cuando estaban vivos” (líquenes, musgos, hongos, insectos xilófagos, hogar de reptiles y mamíferos…) y “además durante decenios”.

Los intercambios comerciales provocan incalculables destrozos y pérdidas económicas. Un ejemplo es la seca, una enfermedad sin cura de los árboles de las dehesas. Es un hongo que ataca a las raíces y que llegó a España por culpa del comercio de madera. Pero ese no es el único problema. “Todos los días son abatidos, quemados o mueren por enfermedades casi tantos árboles como personas viven en un país como el nuestro” (España, unos 40 millones). Eso supone 28.000 árboles perdidos cada minuto, lo cual califica de “manifiestamente invalorable”.

Un estudio valoró parcialmente solo cinco servicios de los bosques considerados cruciales: proveedores de agua, controladores de la erosión, fijadores de elementos químicos, sumideros de carbono y hogar para la biodiversidad. Valorando solo esos cinco aspectos, “cada hectárea de nuestros bosques valdría o nos ahorraría, en este último caso si tuviéramos que suplir esas funciones con sistemas artificiales, unos 352 € por ha y año. Más de 50.000 millones de euros anuales para la totalidad de la masa forestal española”. Eso supone que los bosques nos regalan, al menos, a cada español unos 1.100 euros cada año.

Joaquín Araújo aconseja pasear por los bosques, “sin largos desplazamientos. Hasta cualquier paseo por un parque urbano, aunque esté poco arbolado”, porque los bosques curan. Critica con acierto las “incitaciones al consumo superficial de viajes”, incluso aunque sean aparentemente naturalistas (lo normal es que la publicidad muestre solo una parte de la historia). A pesar de todo, nos describe unos cuantos lugares especiales por sus árboles: los cerezos del Jerte (Cáceres), Garajonay (Santa Cruz de Tenerife), Muniellos (Asturias), Irati (Navarra), Sabinar de Calatañazor (Soria), Cantalobos (Zaragoza), Valsaín (Segovia), lorera de la Trucha (Cáceres), alcornocal de Almoraima (Cádiz), olivar de Jaén, y las dehesas desde Cabañas del Castillo (Cáceres).

Araújo incluye el olivar y los cerezos del Jerte sabiendo que no son auténticos bosques sino cultivos, lo cual es muy diferente. Sin embargo, bien alega que el olivar es un aliado para detener el avance del desierto, a pesar de la mala gestión que tantas veces se hace con prácticas tales como cultivar en pendientes (que erosionan mucho), abusar de los herbicidas o regar los olivos, prácticas que por desgracia están promovidas por una PAC irresponsable.

“Somos amplia mayoría los que apreciamos los bosques y casi todo lo con ellos relacionado. (…) Y sin embargo las selvas se desvanecen”, a pesar de que todos reconocemos “lo que las selvas hacen por todos los seres vivos, humanos incluidos”. Hasta Platón se lamentó por la pérdida de árboles.

Araújo, comunicador de Naturismos

Araújo hace también un repaso por sus innumerables contribuciones en múltiples medios (artísticos, radio, televisión…). Por ejemplo, cita su especial cariño al programa El bosque habitado de Radio 3, donde los conmovidos por la naturaleza nos rebelamos. Puedes escucharlo los domingos a las 11 horas y en la web tienes todos sus programas.

Este libro incluye la carta de una encina, algunas poesías y haikus, así como aforismos sobre la natura, que el autor llama naturismos, y de los que escogemos estos pocos:

  • “Pocos, o ninguno, de los seres vivos saben mejor donde ir que los bosques que, por eso mismo, se quedan quietos donde están”.
  • “Están aterrorizados pero como no pueden huir nos parece que los árboles no sienten miedo, como casi todo el resto de lo viviente”.
  • “Como un consumidor que en parte se consume a sí mismo, el árbol es un doctor en economía pues aprendió la suprema destreza de no agotarse ni agotar”.
  • “Verde es la verdad más grande de este planeta —más del 90% de la vida es planta— y nada la ha levantado tanto como los árboles”.
  • Refiriéndose a los nacimientos de agua afirma: “Ver nacer a lo que a todo hace nacer tiene un especial significado”.
  • “Si no sabes estar solo, y disfrutarlo, nunca serás libre del todo”.

A pesar de su trabajo de comunicador, Joaquín Araújo nos hace una confesión peculiar: “He estado en silencio mucho más que la mayoría. Los bosques me han enseñado a escuchar”. Él es defensor del silencio y del sector primario, porque dice que no se reconoce su aportación y que “cultivar es sinónimo de cuidar” (tal vez eso sea otra aplicación de la regla del notario).

Triste conclusión: hemos creado una civilización biocida

También habla de la muerte cuando el autor se rebela “contra la torpeza de esta civilización que ha conseguido, sobre todo, que todo esté más muerto”. Por ejemplo con las carreteras y las autopistas, que “llevan a los humanos pero se llevan a la Natura”. Para cuando la naturaleza se lleva a los humanos, sugiere ser enterrado bajo un árbol. Aunque hay otras opciones de funerales ecológicos, a veces las leyes no lo ponen fácil.

Habla también de la muerte cuando habla del “descomunal disparate que supone haber hecho desaparecer la mayor parte de las arboledas ribereñas que además de ser verdaderos reservorios de vida controlan las avenidas, fijan las orillas y en consecuencia son activos defensores de las tierras de cultivo y pueblos”.

Araújo destaca “la deuda que la humanidad tiene con la vegetación, bosques en primer lugar”. Con respecto a la plantación de árboles sentencia algo muy claro: “si algo se debe hacer se puede hacer. Unos pocos lo estamos haciendo”.

Terminamos con las frases que inician el último capítulo: “Todos amamos nuestra propia existencia pero muy pocos al conjunto de la Vida. La mayoría de los nuestros dejan que la indiferencia conquiste cada día más su emoción y sus conductas. Algo que pasa fundamentalmente por no quererse completos y nadie lo está si ha excluido a la Natura, esa otra mitad de todos a la que conviene amar como a uno mismo”.

♥ Si has llegado hasta aquí, también te gustará leer y difundir todo esto:

✇ATTAC España

Brasil: la revolución financiera no ha hecho más que empezar

Por: Arturo

Por Julien Dourgnon. Publicado en Alternativas Económicas

Creado en 2020 por el Banco Central, el sistema de pago instantáneo Pix solivianta a la banca privada, pero trae consigo una cascada de beneficios para la economía y la soberanía del país.

En Brasil, ningún vendedor de playa, tienda o gran cadena de distribución concibe prescindir de Pix. Este sistema de pago instantáneo, ideado, operado y regulado por el Banco Central Brasileño (BCB), lanzado en 2020, se ha propagado a la velocidad del rayo por todo el país.

Para efectuar una compra, el consumidor abre en su móvil el espacio Pix dentro de la aplicación de su banco comercial, introduce la clave Pix del vendedor (por ejemplo, su número de teléfono) o escanea un código QR en el terminal de pago. Es un procedimiento simple y rápido que se aplica a las transacciones efectuadas en un punto de venta físico y en una compra por Internet.

Desde un punto de vista más general, Pix sirve para efectuar cualquier transferencia de moneda de un punto a otro; por ejemplo, entre amigos, sea cual sea la entidad financiera de unos y otros. En todos los casos, las cuentas están debitadas o acreditadas a través de una vía de pago instantáneo (SPI) creada por el BCB. Da igual la hora del día o de la noche, 350 días al año, con total seguridad y en tiempo real (frente a de 2 a 28 días en el caso de las tarjetas bancarias).Además, es gratis para las personas físicas o cobra una reducida comisión del 0,2% a las personas jurídicas.

Para leer el artículo completo puedes hacerlo en la Revista Alternativas económicas

Irresistible ascensión

Como incluso han confesado los bancos comerciales, todos los cuales han integrado Pix en su sistema informático, …

Para seguir leyendo:

Alternativas económicas es una revista, y medio amigo, cooperativa e independiente que explica la economía con rigor y de forma clara, poniendo el foco en cómo las decisiones económicas afectan a la vida de las personas. En esta ocasión comparten con los usuarios de ATTAC el artículo: “Brasil: la revolución financiera no ha hecho más que empezar”. Puedes leerlo gratis: solo tienes que registrarte en la newsletter de Alternativas económicas y podrás acceder al contenido completo.  Pincha aquí para registarte, ¡vale la pena!

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✇lamarea.com

La palabrería sobre el cambio climático

Por: Fernando Luengo

Continuamente se vierten toneladas de tinta sobre la aceleración del cambio climático y la degradación de los ecosistemas y también sobre las consecuencias catastróficas e irreversibles de esos procesos en dimensiones fundamentales para la economía y, en general, para la vida. Todos los indicadores –que, además, han empeorado en los últimos años– apuntan en esa dirección. A pesar de que se han encendido todas las alarmas y de las continuas advertencias del grueso de la comunidad científica y de los organismos especializados, no se hace nada o casi nada; y no será porque no exista suficiente información al respecto.

Se escribe y se habla mucho, cada vez más, sobre el decisivo papel en esa dinámica de los países ricos y de los ricos del planeta, los que, sin duda alguna, son los principales responsables del continuo aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero… Desterremos de una vez por todas el hipócrita mantra de ¡todos somos culpables! En el otro extremo se encuentran las economías del sur –que, ciertamente, configuran una realidad heterogénea, no es de recibo meter a todas en el mismo saco–, especialmente las que tienen estructuras productivas y sociales más débiles, las que registran mayores umbrales de pobreza y las que acreditan niveles de deuda externa más elevados. Estas economías son las que padecen las consecuencias más negativas, en forma de hambrunas, episodios climáticos extremos, migraciones forzadas y violencia.

En ese contexto –y teniendo en cuenta que entregar declaraciones rimbombantes y sermonear es gratis y que, además, contribuye a la ceremonia de confusión y propaganda reinante, que tanto beneficia a los poderosos y tanto paraliza a las clases populares– no hay cumbre del clima (también la que acaba de celebrarse en Belém, Brasil) que no declare la necesidad de ayudar a las economías empobrecidas del sur global, víctimas antes que responsables del calentamiento global.

Para corregir esa situación asimétrica, se ha hablado de habilitar un fondo financiero especial a escala global que permita ayudar a estas economías a enfrentar –paliar, al menos– las devastadoras consecuencias del desorden climático. ¡Palabras, palabras y más palabras! La realidad, lo que verdaderamente importa, es que los recursos realmente comprometidos y finalmente desembolsados son exiguos.

No sólo están muy lejos de lo necesario y exigido por los países del sur afectados por esta problemática. Además, lo realmente entregado –que había sido acordado en cumbres globales anteriores– nada tiene que ver con lo prometido, una parte fundamental de esos recursos se canalizan en forma de préstamos que, por supuesto, hay que devolver –en absoluto son transferencias– y no llegan a los países más pobres y mucho menos a las comunidades más afectadas. Esta realidad ni empaña ni detiene, más bien intensifica, el continuo bla, bla, bla que domina las cumbres globales y la retórica de los gobiernos, incluido el nuestro.

Mientras tanto, lo cierto es que quemar combustibles fósiles –carbón, petróleo, gas natural– continúa siendo un formidable negocio para las grandes corporaciones, cuyas acciones se han disparado en las bolsas de valores, y para sus ejecutivos y grandes accionistas, que se ha traducido en un enorme aumento de sus retribuciones. Pero diría más, ese «modelo de negocio» es una necesidad del statu quo financiero, productivo, comercial y urbano que impera en los países ricos y que se articula y hace caja a partir del patrón energético imperante. Y, no lo olvidemos, constituye una piedra angular del cada vez más importante complejo militar/industrial, que es, de hecho, uno de los principales responsables de la emisión de gases de efecto invernadero.

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✇Radio Topo

ESPABILA!: 1×02

Por: Radio Topo

Segundo programa de Espabila! donde hablamos de las diferentes músicas de diferentes países. También hablamos de «Israel Vibration» y su historia de superación ante la polio. Un programa lleno de emociones y de música para todo el mundo.

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✇Rebelion

Adiós a Sebastião Salgado

Por: Alfredo Iglesias

Sebastião Salgado, ícono de la fotografía contemporánea, se fue el viernes 23 de mayo, luego de 81 años de vida. Él, viajero incansable, en ese día cometió el desvarío imperdonable de partir en su único viaje sin vuelta.

Deja miles de fotografías, que más que imágenes son miradas precisas y exactas sobre las maravillas y los horrores del mundo y de la vida.

Economista de formación, dejó el oficio cuando obtuvo de su compañera de toda la vida, Lelia Salgado, en los inicios de los años 1970, una cámara Pentax Spotmatic II, clásica para aficionados. Y con ella se hizo profesional. Salgado tenía, es verdad, otra cámara, de calidad inferior. Pero fue con esa Pentax que descubrió una manera de mirar la vida y extender esa mirada tan suya, tan única, a la humanidad.

Registró pueblos amenazados, tierras devastadas, florestas exuberantes que sobrevivían bajo crecientes amenazas, heleras que se desploman, minas de oro y metales preciosos que transforman hombres en hormigas; es decir, al fin y al cabo registró cómo el ser humano logra resistir frente a lo inimaginable.

Sus imágenes ganaron el mundo y despertaron debates y discusiones, todo ello relacionado con los impactos dramáticos de lo que ocurre. Sus fotos en blanco y negro trajeron, vaya contradicción, luz a los ojos de la humanidad. Una luz cargada de revelación y casi siempre de dolor.

Su trayectoria fue única. Era el más grande, no de ahora, pero sí de las últimas muchísimas décadas. Supo como nadie unir emoción, reflexión, lirismo y denuncia; todo eso, vale reiterar, en blanco y negro.

Dominaba la luz natural como si la hubiera creado. Y tuvo suerte en su oficio.

Un ejemplo: en 1981, él estaba en Washington registrando los 100 primeros días del gobierno de Ronald Reagan, cuando se acercó para fotografiarlo en el justo momento en que un trastornado manifestante disparó contra el mandatario. Sus fotos fueron vendidas por todo el mundo, y así Salgado pudo financiar un viaje a África para su primer gran proyecto individual. Cinco años después lanzó el libro Otras Américas, que registra imágenes geográficas y humanas de Brasil, Bolivia, Chile, Perú, Ecuador, Guatemala y México.

Intento de asesinato de Ronald Reagan el 30 marzo de 1981. Créditos: Sebastião Salgado

El libro que definitivamente lo consagró, no como el mejor, pero sí como el más grande fotógrafo de las últimas muchísimas décadas, fue Trabajadores, de 1997. Y gracias a una indicación de Alan Riding, el legendario corresponsal de guerra de The New York Times en Centroamérica y mi fraterno amigo, fui el señalado para hacer los textos de ese libro.

Fue así como me acerqué, y mucho, a Salgado. Recuerdo que pasamos unos 10 días en la estancia de un tío suyo en el estado brasileño de Espírito Santo trabajando en los textos. Era un sistema peculiar de trabajo: yo escribía por la noche, dándole vueltas a la luna, y terminaba a eso de las cinco y media de la mañana, cuando Salgado se despertaba. Los dos íbamos a la piscina y entonces él leía mientras yo me iba a dormir.

A media tarde, luego del almuerzo, nos reuníamos para leer línea por línea lo que yo había escrito. Sus observaciones eran pocas, pero todas y cada una de ellas de precisión absoluta.

El mundo perdió la mirada única e insuperable de Sebastião Salgado. Y yo perdí un fraterno amigo. El mundo queda con sus imágenes, yo con mi memoria.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2025/05/25/opinion/012a2pol

✇La Haine - La Haine

Campaña Cero Desalojos se reorganiza en São Paulo

Bloquea avenidas, líneas ferroviarias y convoca a manifestación el 11 de junio contra la nueva ola de desalojos y la violencia policial

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✇La Haine - La Haine

Sebastião Salgado inmortalizó momentos históricos en la lucha por la reforma agraria

Desde paisajes remotos hasta el trabajo de la tierra, su obra es un archivo de temas socioambientales

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✇Rebelion

Sobre León XIV, la Rerum Novarum y la inteligencia artificial

Por: JDF

El pasado jueves 8 de mayo, a las 18:07 horas, las miradas del mundo católico se dirigieron al cielo del Vaticano: la fumata blanca había emergido de la chimenea de la Capilla Sixtina confirmando la elección del sucesor del papa Francisco. Pronto se conoció que el elegido era el cardenal Robert Francis Prevost. El cónclave, uno de los más concurridos de la historia con 133 cardenales electores, alcanzó el consenso después de cuatro rondas de votación iniciadas el día anterior. Tras ser elegido, Prevost, de 69 años, nacido en Chicago, Illinois, y naturalizado peruano, comunicó a los purpurados el nombre con el que deseaba ser conocido, y siguiendo el protocolo se retiró a la llamada “Sala de las Lágrimas” para vestirse con la sotana blanca y orar en silencio antes de su aparición pública.

Su nombre como pontífice número 267 de la Iglesia católica: León XIV, fue anunciado casi una hora después por el cardenal Dominique Mamberti, quien desde el balcón de la Basílica de San Pedro pronuncio la famosa fórmula latina Habemus Papam (Tenemos un Papa). Momentos después, Prevost, miembro de la Orden de San Agustín y con perfil misionero −en marcado contraste con dos de sus más inmediatos predecesores: Juan Pablo II y Benedicto XVI, quienes por más de 30 años gobernaron con puño de hierro a la Iglesia, como si fuera un feudo−, apareció ante la multitud congregada en la plaza para dirigir su primer saludo y bendecir “a la ciudad y al mundo” (bendición urbi et orbi). En ella, la palabra que más veces pronunció, fue, “paz”.

En su breve alocución en italiano abogó por una “paz desarmada y desarmante”, esbozando, así, en términos geopolíticos, su papel de mediador en un mundo sumido en guerras imperiales, económicas y fratricidas. Además, rompió el protocolo al optar por hablar en un español fluido (y no en inglés, su idioma natal), para saludar a su “querida diócesis de Chiclayo”, una comunidad ubicada a 750 kilómetros al norte de Lima, la capital peruana, de donde emergió como arzobispo emérito en 2023, cuando el papa Francisco lo nombró cardenal y lo llamó a Roma para dirigir el Dicasterio para los Obispos. (Prevost, quien trabajó extensamente en Perú como misionero en poblaciones marginadas y formación de aspirantes agustinos, decidió naturalizarse y obtener la nacionalidad peruana en 2015, para poder ejercer como prelado y cumplir con uno de los concordatos entre la Santa Sede y el país andino).

Un día después, en su primera misa en el interior de la Capilla Sixtina junto a los 132 cardenales que lo eligieron papa, Prevost, hijo de inmigrantes (de padre franco-italiano y madre española), lanzó un claro mensaje contra la imagen de Jesucristo como “una especie de líder carismático o superhombre”, que fue interpretado por los vaticanólogos como una crítica velada a los cristianos evangélicos, avisando que quienes reduzcan la imagen de Jesús a esa mirada, pueden terminar viviendo “en un estado de ateísmo de hecho”.

Ya entonces el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, se había vanagloriado de “tener” un papa estadunidense, aunque no sin humor, el Washington Post lo había definido como un pontífice “yankee latino”. Sin embargo, personajes cercanos al mandatario republicano no auguran una buena relación entre Trump y Prevost. De hecho, según The New York Times, Laura Loomer, una activista que tiene una influencia significativa con Trump, escribió el 8 de mayo en las redes sociales que el estilo de León XIV sería similar al de su predecesor, el papa Francisco, a quien describió como “anti-Trump, anti-MAGA (Make America Great Again), pro fronteras abiertas y un marxista total”. “Los católicos no tienen nada bueno que esperar”, agregó Loomer, “solo otra marioneta marxista en el Vaticano”.

Un día después, el NYT recordó que invitados al popular podcast War Room, de Steve Bannon, presentaron a León XIV como una figura progresista, continuación de su antecesor; una voz en favor de los migrantes, que a menudo estaba en desacuerdo con Trump. Bannon, uno de los principales aliados del jefe de la Oficina Oval, dijo a la BBC que la selección era “sorprendente” y añadió que “definitivamente iba a haber fricción” entre el nuevo papa y el magnate Trump. Pocos predijeron que el cardenal Prevost sería elegido, pero Bannon estaba tal vez menos sorprendido de lo que dejó entrever.

De la adversión al marxismo a una Iglesia preconciliar

El 10 de mayo, el papa Robert Francis Prevost explicó ante el Colegio Cardenalicio en el Vaticano, por qué decidió cambiar su nombre de bautismo por el de León XIV, siguiendo una tradición que data de hace unos mil 500 años: porque en su encíclica Rerum Novarum, el papa León XIII abordó la cuestión social de la Iglesia en el contexto de la primera gran revolución industrial, y en nuestros días, en el marco de otra revolución tecnológica, los avances en el campo de la inteligencia artificial (IA) plantean nuevos desafíos para la defensa de la dignidad humana, la justicia y el trabajo.

León XIII (1878/1903) promulgó la Rerum novarum (De las cosas nuevas) en 1891, pero cuyos orígenes hay que ubicarlos a principios del siglo XIX, el Siglo de las Luces, la Ilustración. La Revolución Francesa de 1789 cimbró el poder de la Iglesia como no había sucedido desde la Reforma protestante del siglo XVI, y junto a la revolución industrial, entre otros efectos llevaron a una progresiva laicización de los gobiernos y las instituciones; la secularización, la descristianización de las sociedades europeas y el surgimiento de colectividades democráticas modernas laicas; el desarrollo técnico, el industrialismo; la irrupción del imperialismo como fase superior del capitalismo debido a las concentraciones financieras, industriales y urbanas; la aparición del proletariado y la pauperización y miseria de las masas trabajadoras explotadas; la consolidación de un movimiento obrero influenciado por las ideas anarquistas y socialistas; la conquista del sufragio universal.

La Rerum novarum fue considerada la primera encíclica social de la Iglesia católica desde su surgimiento casi dos milenios antes, y se caracterizó por el rechazo del liberalismo capitalista extremo y el socialismo ateo; el respeto de la persona humana y una sensibilidad destacada por el problema obrero. En ella, el papa dejaba patente su apoyo al derecho de los trabajadores a “formar uniones o sindicatos”, pero también reafirmaba su apoyo al derecho a la propiedad privada.

Con esa encíclica la Iglesia pretendió, entre otras cosas, paralizar la “descristianización” de las masas trabajadoras, en un período en el cual la credibilidad de la institución eclesial se veía disminuida debido a que los sectores populares de la cristiandad −e incluso del clero−, se inclinaban por las ideas revolucionarias o pensaban que las soluciones vendrían de las acciones conjuntas de la Iglesia, el Estado, el patrón y los trabajadores. Frente al liberalismo capitalista y el socialismo marxista (materialista, antirreligioso y cuyo motor era la lucha de clases), la nueva doctrina social cristiana promovía un camino intermedio entre la pequeña y opulenta casta de poder y las masas desposeídas y sin derechos, es decir, la colaboración entre las clases sociales, y el reconocimiento pleno de la propiedad privada porque era un… “derecho natural”, fuere lo que eso quisiera significar.

Hacia el segundo decenio del Siglo XX, el sindicalismo católico adoptó cierta característica de corte corporativista −afín al fascismo italiano y al falangismo español−, así como la pretensión de organizar sindicatos obreros y patronales para enlazarlos por medio de un consejo de conciliación y arbitraje, como planteó Pío XI –el pontífice admirador del duce Benito Mussolini− en la siguiente encíclica social Quadragesimo anno (1931), después de condenar una vez más al socialismo, el comunismo y la lucha de clases. Luego, Pío XII afirmaría que el corporativismo garantizaba la paz social y evitaba la presencia de grupos socialistas en las organizaciones obreras. Influenciados todavía por Pío IX –el conde Giovanni María Mastai-Ferretti, quien ejerció el cargo durante 32 años, periodo en el que organizó una “santa cruzada” contra el comunismo de Marx y Engels−, los jerarcas católicos consideraban a la democracia como una falacia, dado que según la doctrina de la Iglesia la soberanía proviene de Dios y no del pueblo.

En 1958 llegaría al pontificado el cardenal y patriarca de Venecia, Angelo Giuseppe Roncalli, un hombre rechoncho y de buen humor que adoptó el nombre de Juan XXIII. Elegido como un papa de transición, imprimió a la Santa Sede un aire renovador para adaptarla a las condiciones de la sociedad moderna. Su decisión de convocar a un Concilio Ecuménico en el Vaticano, tenía la pretensión de abrir puertas y ventanas para que vientos democráticos sanearan el ambiente de la Iglesia.

Entonces, como ahora, el mundo estaba cambiando. John F. Kennedy en la Casa Blanca y Nikita Kruschov desde el Kremlin, hablaban con nuevas palabras. El 1 de enero de 1959 los barbudos de la Sierra Maestra habían entrado en La Habana, con Fidel Castro y el Che Guevara a la cabeza, después de dos años de una dura guerra de guerrillas contra la dictadura de Fulgencio Batista, testaferro de los monopolios estadunidenses en la isla. La Revolución Cubana a 90 millas del imperio vendría a inaugurar un nuevo periodo en las siempre conflictivas relaciones entre Estados Unidos y América Latina: de la mano de militares adoctrinados y adiestrados por instructores en la ideología y las técnicas de la Doctrina de la Seguridad Nacional made in USA −que definía al “enemigo interno”, por definición marxista, apátrida y ateo en la jerga castrense de la época de la guerra fría−, los golpes de Estado convertirían a la región en un gran campo de concentración. Se iniciaba la larga noche de los generales, los escuadrones de la muerte, la detención-desaparición forzada de personas, la tortura científica y el terrorismo de Estado. Al conjuro del desarrollismo impulsado por la Alianza para el Progreso (Alpro), Kennedy y la propaganda encubierta de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) generaron una psicosis anticastrista que permeó, también, el ámbito eclesial: a la consigna de la izquierda latinoamericana “¡Cuba Sí, Yanquis No!”, la derecha católica opuso lemas como “Dios, Patria y Familia” y “¡Cristianismo sí, comunismo no!”

El eje Wojtyla/Ratzinger y el juicio a Boff

En ese contexto, el Concilio Vaticano II (1962-1965) y la Conferencia de Medellín (que reunió a representantes de los obispos latinoamericanos en esa ciudad colombiana en 1968), abrirían al clero ligado a las bases cristianas el concepto Iglesia como comunidad y surgirían nuevas categorías de análisis de la realidad: dominación, opresión, violencia institucionalizada como pecado, dependencia, imperialismo del dinero, fuga de capitales, marginación social, económica y política, neocolonialismo, cambios estructurales. Y, sobre todo, liberación, como sinónimo de desarrollo genuino. En México, el obispo Sergio Méndez Arceo –“el señor de las tempestades”, como le llamaron sectores ultramontanos en Puebla− expresaría de manera pública su opción por un “socialismo democrático”.

La opción preferencial por los pobres –principio central de la Teología de la Liberación (TdL) enunciado en Medellín–, sería recogida explícitamente en los documentos del episcopado latinoamericano en Puebla (1979) y Santo Domingo (1992). Pero no sería llevada a la práctica por las jerarquías católicas mayoritariamente conservadoras. Y pronto, desde el Vaticano, el eje Wojtyla/Ratzinger se encargaría de “normalizar” a la Iglesia, dando pie, en palabras de Leonardo Boff, a “la dictadura del clero sobre toda la comunidad cristiana”. Emergería una Iglesia de neocristiandad, que en su obsesión por la ortodoxia, “quería tener la verdad amurallada, incontaminada”, según la definió entonces el jesuita español José Ignacio González Faus.

En aquellos días, Hans Küng calificó la reevangelización emprendida por Juan Pablo II, como “reconquista en el sentido medieval, de la contrarreforma y de antimodernismo”. Por eso, el papa Wojtyla y su prefecto de la Fe, Ratzinger, iniciarían una verdadera caza de brujas contra los teólogos liberacionistas latinoamericanos, como el cura Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino, Antonio Moser, Segundo Galilea y un nutrido etcétera, incluido el propio Boff, a quien sentarían en el banquillo de la exInquisición.

Según el guardián de la ortodoxia vaticana, la Teología de la Liberación era “la gran herejía de nuestro tiempo” (1984) porque mezclaba La Biblia con Marx. Según Ratzinger, el mundo quedaba interpretado a la luz del esquema de la lucha de clases y la única elección posible era entre capitalismo y marxismo. Dijo que sus teólogos hacían una lectura y una interpretación selectiva de La Biblia y, por tanto, “reduccionista”. Ergo, era “peligrosa” para la fe cristiana. Sin embargo, en el “Informe Ratzinger” sobre las desviaciones de la Teología de la Liberación, la cuestión fundamental: “el pobre enseña la liberación”, que está en la génesis de esa teología, en su matriz, no aparece. Como dijo Boff en su defensa, el pobre no puede pasar como un simple “factor” o “concepto”. “No percibir eso es violentar todo el discurso de la TdL”. La pobreza no es solamente una situación económica ni es apenas un desafío moral: “es una experiencia ética, mística y teológica”.

Ese 7 de septiembre de 1984, Boff había llegado a la Congregación para la Doctrina y la Fe (el exSanto Oficio), acompañado por los cardenales Aloisio Lorscheider y Evaristo Arns, ambos brasileños y franciscanos como él. Y delante de Ratzinger, de manera premonitoria, dijo: “El destino de la Iglesia ya no está en Roma. La Iglesia católica europea mira a la tercermundista desde la ventana de un palacio. Los problemas planteados por la TdL no se resuelven en el Tercer Mundo sino en el Primer Mundo, donde residen las principales causas de la explotación y la opresión”. Y agregó: “El gran miedo que la TdL provoca no proviene del uso de los métodos de análisis marxista, sino de que pide que la Iglesia rompa sus vínculos con los opresores”.

Leonardo Boff no rindió sus armas ante la Congregación. Salió fortalecido. Exhibió que el “Instructivo” de Ratzinger era anacrónico, acrítico, esquemático, paternalista y eurocentrista. Elitista, porque no tomaba en cuenta “el proceso concreto de liberación de los pobres y oprimidos”. Para la Iglesia romana, dijo, “sólo existe la violencia de los pobres contra las instituciones”, aunque sea “natural” justificar la violencia contrarrevolucionaria en El Salvador.

El papa Prevost: ¿la cuadratura del círculo?

Después, tras el deceso de Juan Pablo II y luego de Benedicto XVI, en un escenario global marcado por la xenofobia, el racismo, la misoginia, las guerras y el cambio climático −y a últimas fechas signado por declive de la hegemonía de EU y la irrupción del multipolarismo, con China y Rusia como actores emergentes−, el papa Francisco impulsaría pequeñas y tibias reformas. Pero esa es una historia más conocida.

Ahora, la elección de Prevost −de quien se dice que ha seguido el espíritu renovador y dialogante del Concilio Vaticano II y ha estado cercano al pensamiento de Francisco y a su estilo pastoral−, ha sido vista como un ejercicio de realismo por parte de una Iglesia, que, de este modo, reconoce la centralidad de América Latina dentro de la comunidad católica: de los cinco países con más católicos del mundo, tres (Brasil, México y Estados Unidos) se encuentran en el hemisferio occidental. Estas tres naciones concentran a uno de cada cuatro fieles y suman más católicos que toda Europa junta.

Con más de 30 años de trabajo en Perú como misionero y obispo, las crónicas señalan que Prevost compartía con Francisco una mirada profunda sobre las problemáticas de la región. Además, en 2023, Bergoglio lo hizo presidente de la Pontificia Comisión para América Latina y prefecto del Dicasterio para los Obispos, por lo que conoce tanto al clero latinoamericano como a los cardenales y a la maquinaria vaticana. Él era el poderoso encargado de evaluar a los candidatos a prelados, así que todos los purpurados tuvieron que pasar por su escritorio para cabildear; y se ganó fama de tener buena mano izquierda, de no abusar de ese enorme poder.

Francisco lo colocó en la ruta del papado, que llevó finalmente a la decisión de los cardenales en el cónclave. Se habla de una solución de compromiso, a la espera de que León XIV, como el papa San León I hace mil 500 años, restablezca la estabilidad en el Vaticano. Como se ha repetido en estos días, es el primer papa estadunidense, primer agustino, primer misionero y primero con pasaporte peruano. En ese sentido, parece tener razón Gorka Larrabeiti: los cardenales parecen haber dado con la cuadratura del círculo.

Frente a los innumerables desafíos internos y externos que hereda: el trumpismo o neomonroísmo recargado; China como principal potencia económica emergente; la guerra proxy (o por delegación) en Ucrania; el genocidio de Israel en Gaza; el Islam; el ascenso de las ultraderechas y los populismos de todos los pelajes, incluido el humanista/progresista; las deficitarias y eternamente non sanctas finanzas vaticanas; el equipo de gobierno en una Curia romana dividida entre francisquistas, ultraconservadores, moderados y burócratas palaciegos, más todas las cuestiones sexuales (diaconato femenino, celibato obligatorio, pederastia, LGTBI), que le exigirán coraje pastoral, capacidad de diálogo y habilidad diplomática de cara al atribulado mundo actual, León XIV, considerado un moderado, ha dejado claro ante el colegio cardenalicio que continuará las reformas modernizadoras de su predecesor.

En 2024, el cardenal Prevost dijo que “el obispo no debe ser un principito sentado en su reino”. Apunta, pues, hacia una Iglesia de salida, al encuentro con la gente de a pie. Y todo indica que es un firme partidario de uno de los principales legados del papa Francisco: la sinodalidad, lo que en buen romance significa una Iglesia más democrática, inclusiva y participativa; más comunitaria que jerarquizada. Es decir, más horizontal o asamblearia y cercana a sus fieles. Duro desafío para un Estado anacrónicamente teocrático, que sigue ostentando como uno de sus ejes principales la infalibilidad del papa. También ha dado pistas que impulsará un pontificado solidario con los más necesitados; más cercano a la gente de las periferias, a los pobres.

A su vez, a 134 años de la encíclica Rerum novarum, monumento al pensamiento reaccionario y estamentalista, el portavoz vaticano Matteo Bruni confirmó que León XIV escogió su nombre “como un guiño a los trabajadores en la era de la inteligencia artificial”. Según el Foro Económico Mundial de Davos (el poliburó de una de las fracciones plutocráticas del sistema capitalista), estaríamos transitando por la cuarta revolución industrial, caracterizada por la convergencia de la inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología, el internet de las cosas y de los cuerpos, el transhumanismo, la turbodigitalización forzada (digital-only) y otras tecnologías disruptivas.

Desde el pontificado de Francisco, el Vaticano viene advirtiendo que esta nueva era plantea cambios sociológicos y antropológicos tan profundos como los de la revolución industrial original. Lo que implica ciertos desafíos éticos a la Iglesia ante la automatización, la biotecnología, la vigilancia digital, las llamadas redes sociales (predominantemente instrumentos de guerra psicológica y manipulación con líneas directa a los servicios de inteligencia) y las plataformas digitales (del oligopolio de Silicon Valley de contratistas del aparato militar de EU), y las perspectivas futuras de este papado en la construcción, según han dicho fuentes afines a la Curia romana, de un “humanismo algorítmico” y una “algor- ética” globales al “servicio de la dignidad humana” (ergo, una suerte de compadrazgo con Bill Gates, Microsoft, Cisco, IBM y Silicon Valley).

Finalmente, habrá que ver, en lo social –en relación con los pobres, los inmigrantes, los refugiados y los oprimidos víctimas de la violencia consustancial al actual sistema de dominación–, si la experiencia de Prevost en las periferias pobres del Perú, lo alejan del esquematismo y el paternalismo eurocentrista que predomina en la burocracia vaticana, como advertían hace ya cuatro décadas Leonardo Boff y el propio padre de la TdL, el estigmatizado cura peruano Gustavo Gutiérrez, quien por aquellos días escribió Beber en su propio pozo, un libro que contiene casi 400 referencias bíblicas de personajes tales como San Juan de la Cruz, Teresa de Ávila, Francisco de Asís, Ignacio de Loyola y el papa Juan Pablo II, y donde desarrollaba el tema del lugar que ocupó la espiritualidad en su primigenia obra Teología de Liberación. Como una ironía ocasional, su obra no tenía una sola frase de Marx y estaba dedicado a dos obispos.

En sectores vinculados con el clero liberacionista y las comunidades eclesiales de base, tranquiliza, en parte, saber que Steve Bannon, el gurú del movimiento MAGA, lo considerara uno de los peores candidatos al papado. Cobra relieve, asimismo, la síntesis en clave geopolítica de Enric Juliana al conocerse el nombramiento de Prevost: “Roma responde al Imperio”: un papa estadunidense pero no wasp, sino migrante, de origen criollo, con pasaporte peruano, que, encima, pudiendo hablar al mundo en inglés, elige el español. Y para más inri, como apuntó Larrabeiti, ya ha discutido en redes con el ultrarreaccionario vicepresidente J.D. Vance, y no se presenta precisamente con pedigree trumpiano sino más bien todo lo contrario: mientras Trump insiste en construir muros antimigrantes, León XIV habla de tender puentes. En todo caso, por su edad, hablar de un papa antiTrump entraña un error: su pontificado cubriría, si Dios quiere, dos, tres, cuatro, tal vez cinco presidencias de Estados Unidos. Es decir, apunta a un papado de largo recorrido, llamado a consolidar la herencia de Francisco con sello propio.

Como colofón, cabe consignar que el 18 de mayo, mientras seguía en vivo y en directo urbi et orbi el genocidio de Israel contra palestinos en Gaza, tras recibir los símbolos de la autoridad papal: el anillo del Pescador y el palio (una cinta de lana con cruces bordadas), León XIV tomó oficialmente posesión de su cargo en la Basílica de San Pedro. Ese antiguo ritual marcó el inicio oficial del pontificado 267 de la Iglesia católica.

Signo de los tiempos, durante la ceremonia de su entronización, el papa Prevost estuvo acompañado por los representantes de EU, el vicepresidente James David Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio. Además de los dos estadunidenses, en la primera fila de invitados también estuvo la presidenta de Perú, la golpista Dina Boluarte, debido a la doble nacionalidad del sumo pontífice. Además, asistieron al acto la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, y el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski. Lo que sin duda confirma que los caminos del Señor son… inescrutables.

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Brasil: Orígener políticos de la actual pandemia-genocidio

Por: periodicoellibertario

Alex Buselli, periódico Umanità Nova (Italia)
 
Luís Inácio Lula da Silva, desde su primer intento de convertirse en presidente de Brasil en las elecciones de 1989, se ha enfrentado a una fuerte oposición de la élite conservadora y burguesa brasileña. Hasta entonces, el Partido de los Trabajadores (PT) aún mantenía algunos puntos programáticos progresistas, con algunas corrientes internas impulsando la construcción de una sociedad socialista. El país estaba saliendo de la dictadura militar (1964-1985) y había luchas apoyadas por movimientos sociales y sindicatos. No permitir la elección del representante de los sectores obreros era el objetivo fundamental de la burguesía brasileña. Fue en esta coyuntura que el mayor conglomerado televisivo del país, Rede Globo, había manipulado el último debate presidencial, acusando no demasiado encubiertamente al PT de haber participado en el secuestro de Abilio Diniz, uno de los más grandes empresarios brasileños.

Con los años, el PT había perdido su apariencia socialista, mostrándose cada vez más abierto al mercado capitalista. Cuando finalmente Lula fue elegido, anunció un gran proyecto de reconciliación de clases en su "Carta al pueblo brasileño", eligiendo al empresario José Alencar como su vicepresidente.

Los grandes problemas del proyecto de conciliación de clases del PT dependían del crecimiento económico ininterrumpido y de la mitigación de todas las formas de conflicto social. El crecimiento económico se basó en la dependencia de las exportaciones de materias primas con más tecnología y el apoyo estatal a la agroindustria, manteniendo el rol del país en la división internacional de la producción. Este mecanismo de dependencia de las exportaciones existía desde la época colonial portuguesa, que se mantuvo incluso después de la independencia de la nación (1822).

La incidencia de las exportaciones de productos básicos en la economía casi se había duplicado con los gobiernos del PT. Esto había sido posible gracias a la demanda de China que estimuló la economía brasileña y el país asiático a su vez dependía de la capacidad de los países occidentales para absorber productos manufacturados.

Al mismo tiempo, el gobierno buscó el apoyo de una parte de la industria brasileña en sectores como la construcción civil (impulsada por inversiones estatales, generando un boom inmobiliario) y de la manufactura, financiando obras de infraestructura para lograr consensos políticos y restaurar un mínimo del consumo interno de los hogares. El crecimiento económico, sin embargo, dependía de variables externas incontrolables. El sueño de Lula era fortalecer los BRICS (grupo de países con Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y su propio banco para tener una política exterior menos dependiente de Estados Unidos.

En esencia, el proyecto del PT y el antiguo proyecto del PC brasileño fueron el desarrollo de una economía capitalista autónoma. Países como Brasil, Rusia y China, sin embargo, tienen una inserción particular en el capitalismo mundial: la de exportar productos elaborados por industrias de baja tecnología o materias primas.

Cuando estalló la crisis, las exportaciones y el crédito cayeron, poniendo fin al sueño de consumo de millones de brasileños que se creían parte de la "clase media". Era claro que la política de "redistribución del ingreso" no era más que el aumento del consumo a través del crédito, una tendencia contracíclica muy utilizada en la crisis de 2008. El consenso social había terminado y el descontento aumentaba cada vez más: los más pobres querían seguir consumiendo y hacer realidad sus sueños de ascenso social, mientras los más ricos ya no aceptaban ninguna política, aunque sea mínima, de redistribución de la renta.

El Impeachment de Dilma Roussef

Con la llegada de la crisis económica y el descontento tanto de los pobres como de los ricos del país, el PT aún tuvo tiempo de dar un último suspiro y probar su última carta para mantenerse en el poder. En la campaña presidencial de 2014, el PT utilizó los últimos recursos a su alcance para persuadir al electorado. En particular, el partido de Lula y Roussef declaró que si ganaba la oposición se perderían todos los logros sociales de los últimos 12 años, especialmente el "Programa Bolsa Família". Los logros no fueron muchos, pero en un país tan desigual como Brasil ese progreso era vital. Estas palabras del PT habían llegado a buena parte del electorado, haciéndolo ganar las elecciones presidenciales de 2014.

Al asumir el poder en 2015, el gobierno de Rousseff dejó en claro que el objetivo era recuperar la base de apoyo de la burguesía. Esto se vio cuando el banquero Joaquim Levy fue colocado en el Ministerio de Hacienda, iniciando de facto una serie de pequeñas reformas que atentaban contra los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Para los mercados internos y externos estas reformas no fueron suficientes: para ellos era necesario poner personas capaces de llevar a cabo medidas incisivas y no blandas en el poder del gobierno. Medidas deseadas por el capital financiero e imperialista.

Con el golpe judicial de 2016 (conocido como Operación Lava Jato, dirigido por Estados Unidos) Dilma Roussef había sido destituida del poder, y algunos de los políticos y empresas cercanas al proyecto del PT fueron diezmados o adaptados a la nueva realidad. El vicepresidente Michel Temer se había convertido en presidente. A partir de ese momento, las reformas atentaron contra los derechos de los trabajadores y trabajadoras: aumento de la jornada laboral diaria y semanal, contratos de trabajo de duración determinada, despidos sin previo aviso, permiso para hacer trabajar a mujeres embarazadas. La aprobación de estas medidas no encontró mucha oposición, incluida la de los sectores de movimientos sociales y sindicales vinculados al PT, desmovilizados durante los años del proyecto PT de reconciliación de clases.

Lula y la mayoría de los líderes del PT han sido investigados. El poder judicial procesó sistemática y selectivamente a los miembros del PT. La élite que había tolerado a Lula cuando había crecimiento económico se vengó. El ex trabajador en el poder era algo que la élite no quería y desde el primer mandato de Lula ha habido intentos político-legales de sacarlo del poder, siempre infructuosos porque el crecimiento económico ha apoyado al gobierno. Antes de las elecciones de 2018, Lula fue arrestado. El camino para profundizar el ataque a los derechos de los trabajadores y trabajadoras seguía abierto. Había pasado el tiempo de la conciliación.

Elecciones 2018: el idiota útil y el regreso de los militares

En las elecciones de 2018 Lula estuvo preso pero aún podía ser candidato, Bolsonaro fue el candidato que se erigió como la voz de la derecha más radical (siempre con su 15% de los votos) y Geraldo Alckmin, exgobernador del estado de São. Paulo, era candidato del establishment capitalista y burocrático. Lula era el favorito. El apoyo electoral de Alckmin no aumentó y Bolsonaro se mantuvo con su público fiel. El Poder Judicial, en la figura del juez Sérgio Moro (encargado del operativo Lava Jato), armó un procedimiento para inhabilitar a Lula. Cuando se implementó este proceso, el PT eligió al profesor Fernando Haddad, ex alcalde de São Paulo, como candidato presidencial del partido. Sin Lula, el PT había perdido apoyo; Bolsonaro, como representante de la política antisistema, comenzaba a ganar apoyos, mientras que el candidato del gran capital, Geraldo Alckmin, era incluso superado por candidatos de menor expresión.

Con este escenario, Jair Bolsonaro el idiota se había convertido en el único candidato verdaderamente viable para vencer al PT. A partir de ese momento, lo que vimos fue el verdadero circo de los horrores de la política brasileña: el apoyo de la gran burguesía internacional a Bolsonaro, la presencia de los militares, verdaderos líderes pensantes de la política "bolsonaria" y sedientos de poder, la violencia de las milicias y sectores religiosos evangélicos. Sin embargo, era necesario resolver un problema final que podría impedir la elección de Bolsonaro el idiota: él mismo. La "puñalada" que recibió durante la campaña electoral fue la excusa perfecta para mantenerlo fuera de la campaña, los debates públicos y la televisión, además de darle al candidato una especie de aura heroica y martirizada contra la izquierda "comunista" y los "corruptos"del Partido de los Trabajadores”. Juego jugado, juego ganado.

El inicio del gobierno de Bolsonaro y la guerra de la comunicación híbrida

Con la llegada del Coronavirus a Brasil en marzo del año pasado, Bolsonaro ha decidido hacer una apuesta alta pero consciente. Mantuvo la guerra híbrida pero se posicionó contra el aislamiento social y las medidas de prevención del contagio. Sabía que Brasil estaba y está en crisis económica, y la crisis de salud solo agrava el escenario. El coronavirus le dio la oportunidad que necesitaba para no asumir la responsabilidad de la conducción de la economía del país, trasladando la responsabilidad a gobernadores y alcaldes que pueden implementar de manera autónoma medidas de aislamiento social.

Dado que Brasil es un país con muchos problemas estructurales (falta de saneamiento básico, expansión urbana indiscriminada, falta de recursos económicos, etc.), cualquier medida de aislamiento social sería limitada y los efectos de la pandemia serían enormes. Sabiendo esto, Bolsonaro pronunció un discurso en el que dijo que si la economía cerraba, muchas más personas morirían de hambre que con COVID-19.

Los muertos se amontonaban, los hospitales estaban llenos, las medidas de contención y aislamiento social de los gobernadores no funcionaban y la economía se había derrumbado. Los parlamentarios brasileños, sin el apoyo del gobierno de Bolsonaro, aprobaron una ayuda de emergencia de 600 reales que llegó a más de 50 millones de personas, casi el 40% de la población activa. Incluso en este escenario caótico, la popularidad del presidente ha aumentado. Su apuesta de poner los muertos de la pandemia sobre los hombros de los gobernadores y la crisis económica generada por las medidas de aislamiento social estaba funcionando.

A pesar de las investigaciones contra él y su familia que generaron más de 60 solicitudes de juicio político (todas ignoradas celosamente por los legisladores y el poder judicial), el gobierno continuó promulgando leyes en beneficio del capital.

Sin embargo, con la existencia de la vacuna, la situación ha cambiado. La población está cansada, hambrienta y asustada; Ve en la vacuna la posibilidad de salir del infierno en que se ha convertido el país. No hay brasileño que no conozca a alguien que murió con el Coronavirus. El pacto entre el ejército, la Corte Suprema y el parlamento, que le permitió a Bolsonaro decir lo que quería mientras el gobierno era ejercido por otros, se fracturó. La negación de Bolsonaro comenzaba a generar descontento con las grandes empresas debido al agravamiento de la crisis. La falta de perspectivas de recuperación económica no se compensó con la aprobación de reformas legislativas.

Tanto la población como el Capital pueden resistir desastres, siempre que exista la perspectiva de una recuperación futura. El grave fallo en la producción, compra y logística de vacunas, concreta las previsiones del colapso. Esto socava la recuperación de la normalidad económica y crea peligrosos riesgos de inestabilidad política y social. La anulación del juicio contra Lula puso una pieza extra en el tablero. Lula actúa como el salvador del país, llamando a los jefes de Estado a comprar vacunas para los gobernadores que las compran sin esperar la aprobación del gobierno nacional.

Es en ese contexto que el gobierno de Bolsonaro: a) deja espacio para el "centrão", un grupo de operadores políticos que apoyan a todos los gobiernos brasileños siempre que reciban dinero; b) defiende el distanciamiento social, el uso de máscaras y la vacunación después de un año de dura oposición; c) simula una ruptura con sectores de las fuerzas armadas que abandonaron el gobierno en bloque a fines de marzo de este año. Una ruptura que deja abiertas dos posibilidades: la primera es alimentar, con el visto bueno del gran capital, la posibilidad de un autogolpe para sus seguidores más fanáticos (sectores de las Fuerzas Armadas, Policía Militar y milicias) mientras que la segunda es dejar la puerta abierta al juicio político si la situación política no cambia y la gran burguesía ya no confía en Bolsonaro (abriendo así el camino al general Mourão, vicepresidente de Bolsonaro, que asume el poder y recompone el apoyo político del gobierno).

Llegados a este punto, las piezas en juego nos muestran que hay dos posibilidades: 1) la gestión de la pandemia cambia radicalmente; 2) el gobierno de Bolsonaro terminará, a través de un juicio político (una solución que satisfaría a parte de la élite y burguesía brasileña) o mediante una elección, como lo desea la izquierda institucional (en particular el PT). Dejar actuar al gobierno un año y medio antes de las próximas elecciones (con todo lo que aún pueden morir cientos de miles de personas) parece ser el deseo de parte de esa sedicente izquierda del PT.

Al poner la situación actual del gobierno de Bolsonaro en una perspectiva histórica, hemos logrado separar lo esencial de lo que es un drama en el escenario. Al final, Bolsonaro sigue siendo el idiota útil y el genocidio no lo provoca solo él, sino una élite con mentalidad esclavista aliada con el capital monopolista internacional, un parlamento que juega el juego de la burguesía y un poder judicial corrupto y funcional a los intereses de los que están en el poder. Mientras tanto, la población es masacrada, la izquierda real diezmada y el país destruido.

NOTA

[1] La exclusividad social, económica, de género y racial de estos grupos se puede ver en las relaciones que mantienen con el personal doméstico que emplean. Las trabajadoras domésticas, además de ser sobreexplotadas a nivel económico, viven una condición de real sometimiento social y cultural hacia sus jefes (como "dormir en la habitación de la criada"), dejando anonadados a los extranjeros que vienen a Brasil.

[TPublicado originalmente en italiano en https://umanitanova.org/?p=13939. Traducido por la Redacción de El Libertario.]


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