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[Vídeo] Menos carne, más salud

Por: Agroecología

La ganadería industrial no es solo una forma de producir carne: es un modelo de negocio concentrado en pocas multinacionales que prioriza el beneficio económico frente a la salud de las personas y del planeta.

Este sistema consume enormes cantidades de agua, contamina suelos y ríos, empeora la crisis ecológica y genera problemas de salud asociados al consumo excesivo de carne industrial.

¡Pero hay alternativas! Comer más legumbres y proteínas vegetales es una forma sencilla y accesible de cuidarnos, proteger el medio ambiente y reducir el poder de la ganadería industrial.

Cambiar lo que comemos también es una forma de activismo.

#MenosCarneMásSalud

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Los humanos hacemos sufrir a los animales: ¿Por qué?

Por: Pepe Galindo

El mundo ha sido convertido en un campo de concentración y tortura para los animales. El interés de una especie egoísta está horrorizando al resto de la biosfera. Si midiésemos el sufrimiento en el planeta desde su creación, el invento de la ganadería marcaría un punto de inflexión ascendente. Otro sería la generalización de las granjas industriales.

Lo interesante es que el sufrimiento de los animales no es algo inevitable (como sí lo es el crack climático), o complicado de resolver (como los problemas de la minería, por ejemplo). Todo depende de sencillas decisiones personales y políticas. Nos intentarán convencer de que reducir el consumo de carne, prohibir la caza y los toros, o preocuparse del bienestar de los monos de laboratorio son malas decisiones, porque hay fuertes intereses económicos que quieren seguir ganando millones a costa de un sufrimiento despiadado.

¿Está justificado el sufrimiento masivo de los animales?

El horror y la indiferencia la hemos clasificado en seis motivos por los que el antropocentrismo considera adecuado el abuso:

1. Comida. Es posiblemente el argumento más antiguo y más perdonado. Se arguye que “comer es necesario” y se evita un diálogo sereno sobre qué comer y cómo se produce lo que comemos. La ganadería intensiva es cruel con los animales, pero la extensiva también los mata en su juventud y arrebata espacio a la naturaleza. ¿Y qué decir del sufrimiento de los peces? Se habla muy poco porque nos cuesta aceptar su muerte por aplastamiento o por asfixia, sin el más mínimo cuidado, como sí se tiene (a veces) con los mamíferos. Las vacas lecheras y las gallinas ponedoras son tratadas como si fueran objetos productores de recursos. Para reducir el espanto que nos produce, ponemos etiquetas agradables en sus productos a la venta. Algunos no quieren reconocer que consumir “huevos ecológicos” conlleva el sacrificio de la gallina cuando deja de ser productiva. Lo “ecológico” suele ser —primero— un negocio. De la huella hídrica de esta industria, es mejor no hablar, porque el PIB se puede resentir. Mención aparte merecen los alimentos extracrueles, como el foie gras, y los lugares inevitablemente inhumanos, como los mataderos, donde también se maltratan personas, aprovechando que ahí solo llegan los que no tienen otra opción.

Los ganaderos dicen que aman a sus animales, pero cuando hay un incendio, los abandonan como a su tractor. Al final, solo los honestos reconocen que en el 99% de los casos se maltratan animales por comodidad, por negocio o por un sabor al que nos han acostumbrado de forma innecesaria.

2. Ocio. Es, tal vez, el argumento más penoso. Absolutamente siempre es prescindible. Aquí encontramos los que disfrutan viendo como otro tortura animales (tauromaquia, peleas de animales, circos con animales, acuarios, zoos, etc.); y los que disfrutan haciendo sufrir a un animal que, por las circunstancias, está en clara desventaja (caza, pesca deportiva, toros embolaos, encierros, hípica, etc.). Se abusa de la inferioridad de un animal. Por eso, no se torean leones, ni se cabalgan tigres, ni se caza sin armas. Estos actos, no solo producen sufrimiento a escala industrial, sino también tristeza. Cuesta explicar por qué no aprenden a divertirse de otra forma. ¿No les basta el cine, el teatro, el deporte o leer un libro?

Al menos, el 70% de la población española está en contra de las corridas de toros. Eso, unido a una crisis de ingresos y a la bajada del apoyo con dinero público, nos lleva a concluir que la tauromaquia está herida de muerte.

«Zoos, acuarios, circos, laboratorios y granjas son cárceles que enloquecen a los animales» — L. Braitman.

3. Vestido. La regla es muy simple. Si procede de los animales, no es ético. Da igual que sea piel, cuero, lana o seda. Al final, como es fácil de imaginar, los animales se tratan como objetos para servir al humano. No hay beneficio mutuo. Y los daños ambientales también suelen ser graves. Si quieres saber la verdad, investiga un poco; y si no, al menos, no hables de lo que no conoces. En la cadena de la moda también se maltratan personas (en especial, mujeres).

4. Experimentar con animales. Algunos lo ven “razonable” porque beneficia a los humanos, pero las demás formas de hacer sufrir a los animales también benefician a alguien. ¿En serio es bueno favorecer a una especie que está acabando con la belleza natural? ¿En serio es bueno potenciar a una plaga? ¿En serio es “razonable”? ¿O es simplemente egoísmo? No hablamos de algo menor. Se estima que 100 millones de animales son usados cada año para hacer experimentos, normalmente de extrema crueldad. No es solo para investigación médica, sino que también se usan en investigación militar, o en la industria de cosméticos, por citar dos de los más absurdos motivos. Y lo más curioso, los experimentos con animales perjudican a los humanos en lugar de beneficiarlos, porque las conclusiones extraídas con un macaco no son extrapolables a los humanos.

5. Trabajo. No son pocos los lugares del mundo donde los animales se usan para trabajar. Solo se usan los dóciles. Los rebeldes son exterminados. Tal vez pienses que eso solo ocurre en el tercer mundo, para arar el campo. Pero no. En los países industrializados se usan caballos para pasear turistas, para ganar medallas olímpicas o en carreras para necios. Se usan perros para cuidar fincas o ganado, y también para cazar. Como no hay sindicatos animales, las leyes son blandas y se incumplen sistemáticamente.

6. Compañía. Reconozcamos que esta es otra forma de cosificar a los animales, porque lo importante suele ser que los humanos se sientan bien cuidando de un animal, siendo cuidados por él, o simplemente conviviendo juntos. Rara vez se piensa en las implicaciones éticas y ambientales de las mascotas. Al fin y al cabo, se ven como objetos y, cuando ya no son útiles, se abandonan, se matan o se donan sin tener en cuenta el sufrimiento físico y psicológico del animal. El colmo son los que compran animales a criadores o animales exóticos cazados en libertad. Lo primero contribuye a que el negocio del sufrimiento persista (especialmente cruel para las hembras explotadas). Lo segundo (sea o no legal) agrava la pérdida de biodiversidad. Sin duda, se puede convivir con un animal no humano de forma ética, pero la relación no debe empezar “comprando” al animal, porque la amistad jamás debe comprarse.

España avanza reptando como un caracol

Las pasadas elecciones del 23 de julio demostraron que los derechos de los animales cada vez se tienen más en cuenta. Los partidos políticos en España caminan hacia un mayor respeto a los animales. Según un análisis de Animanaturalis, casi todos los partidos —todos menos dos— incluyen medidas a favor de los animales. Los dos partidos que no lo hacen son PSOE y Vox, aunque PP solo incluye una medida a favor de los animales. Para agravar el asunto, esos tres partidos son también los que más propuestas hacen EN CONTRA de los animales, tales como mantener desprotegidos los perros de caza, así como continuar con prácticas abusivas como las granjas peleteras, el tiro pichón y los acuarios con cetáceos. Solo Vox propone eliminar la actual Dirección General de Derechos de los Animales.

Si esta lectura hace cambiar un pequeño acto de un solo lector, habrá merecido el esfuerzo, porque habremos reducido un poquito el sufrimiento del mundo. Como decía Jeremy Bentham, «la cuestión no es: ¿pueden razonar?, ni tampoco: ¿pueden hablar?, sino: ¿pueden sentir el sufrimiento?». Esto lleva a Peter Singer a afirmar que: «Si un ser sufre, no puede existir ningún tipo de justificación moral para rechazar que ese sufrimiento sea tenido en cuenta».

⊕ Más sobre el sufrimiento:

🐎¿Por qué sufren?
🐎Comida: granjas industriales, pesca, foie gras…
🐎Ocio: tauromaquia, peleas de perros, circos, delfinarios, zoos, hípica…
🐎Vestir: pieles, lana, cuero…
🐎Experimentar
🐎Compaía: criaderos, abandonos…https://t.co/wmFGlBLGUO x @AnimaNaturalis

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) January 18, 2020

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Libro animalista: “La elefanta que no sabía que era una elefanta” de Laurel Braitman (Resumen)

Por: Pepe Galindo
El título original es
El título original es “Animal Madness: How anxious dogs, compulsive parrots and elephants in recovery help us undestand ourselves” (La locura de los animales: Cómo perros ansiosos, loros compulsivos y elefantes en recuperación nos ayudan a entendernos a nosotros mismos).

Laurel Braitman, doctora por el MIT, documenta en este libro (Urano, 2015) multitud de ejemplos y experiencias que demuestran algo que ya sabía Charles Darwin, que los animales también sufren problemas emocionales. Los problemas psicológicos también afectan al reino animal (locura, tristeza, depresión, alegría, tormento…). Los datos demuestran que los humanos no somos tan diferentes. Parece que esos datos molestan a algunos porque eso les obligaría a dar un trato más digno a los animales.

Braitman afirma quecualquier animal con capacidades mentales puede sufrir algún trastorno mental. Las causas pueden ser, como las humanas, múltiples (abusos, maltratos, soledad…). Ella ha documentado problemas psicológicos en gorilas, caballos, ratas, perros, delfines, loros, focas, elefantes, conejos, bonobos… Muchos compartían hábitats con otros animales sin trastornos mentales (a los que se les suele llamar “normales”).

El filósofo Descartes sostuvo que los animales eran autómatas carentes de sentimientos y autoconciencia (atributos que eran sólo del ser humano, a imagen y semejanza de Dios). El golpe más duro contra esto fue de Darwin, especialmente en “La expresión de las emociones” (1872) y en “El origen del hombre” (1874) en el que escribió:

El hombre y los animales superiores, en especial los primates, poseen unos cuantos instintos en común. Todos poseen los mismos sentidos, intuiciones y sensaciones, similares pasiones, afectos y emociones, incluso las más complejas, como celos, sospecha, emulación, gratitud y magnanimidad; practican el engaño y son vengativos; a veces son susceptibles al ridículo, e incluso tienen sentido del humor; muestran admiración y curiosidad (…). Individuos de la misma especie varían en intelecto desde la imbecilidad absoluta hasta la máxima excelencia. También se hallan expuestos a padecer locura, aunque con menos frecuencia que en el caso del humano.

Coetáneo de Darwin, el médico naturalista escocés, William Lauder Lindsay, combinó su experiencia con enfermos mentales con su interés en los animales, escribiendo un libro en el que describe multitud de trastornos mentales, junto con actos de tristeza o heroísmo en animales.

Demostrado: Los animales tienen emociones

El neurocientífico Jaak Panksepp demostró con un detector de ultrasonidos para murciélagos que las ratas emiten sonidos de placer (risas) cuando se les acaricia, se aparean, juegan o se les da comida (ver vídeo). Por otra parte, emiten un sonido distinto en situaciones negativas (como cuando están asustadas o se pelean). Este científico afirma que los mamíferos son capaces de sentir similares sentimientos que los humanos, aunque pueden ser diferentes dadas las distintas capacidades y sentidos en cada animal (diferencias en el olfato, oído…).

El etólogo Marc Bekoff ha documentado desde chimpancés compasivos hasta hienas arrepentidas; el primatólogo Frans de Wall escribió sobre el altruismo, la empatía y la moralidad en bonobos y otros simios; también se ha demostrado la capacidad de los perros de reflejar las emociones de sus dueños, y también que abejas, pulpos, gallinas e incluso moscas de la fruta tienen emociones. La pregunta ahora no es si los animales tienen emociones, sino su clase y el porqué.

Respecto a la autoconciencia, cada vez es más larga la lista de especies en las que se sabe que esa autoconciencia realmente existe. Bien es cierto que en otros casos las pruebas no son concluyentes.

Braitman afirma que es difícil crear una lista de emociones animales cuando ni siquiera hay consenso sobre las emociones humanas. Paul Ekman creó la lista más famosa de emociones humanas básicas (ira, miedo, tristeza, placer, aversión y sorpresa), pero a esa lista se pueden añadir otras como la excitación, la vergüenza, el alivio, los celos, el amor… (o la intriga, que añadimos nosotros).Darwin abogaba por tratar bien a los animales

Aunque los científicos tienen cuidado de no antropomorfizar a los animales, ya que los sentimientos y emociones no son, tal vez, iguales a los humanos, la comparación es inevitable, pues compartimos muchas cosas. Braitman afirma que “hemos heredado la costumbre de no querer identificarnos con otros animales, y esta actitud no es útil y ya va siendo hora de descartarla“. Por ejemplo, Skinner tomó unas palomas enjauladas a las que alimentaba con alpiste dispensado regularmente por una máquina. Al tiempo, las palomas empezaron a comportarse extrañamente como si creyeran que repitiendo ciertos movimientos el alpiste caería de nuevo. Este “pensamiento mágico” también es frecuente en humanos (muchos deportistas hacen gestos o visten prendas que creen que les traen suerte).

Muchos científicos han demostrado en sus experimentos (a veces inhumanos) que hay más semejanzas entre humanos y animales que diferencias (Harlow, Spitz, Pavlov…). Por ejemplo, observaron las enfermedades que ocasionaban la falta de cariño en primates de pequeña edad (al igual que en niños).

Animales con enfermedades psicológicas como los humanos

Algunos perros que han vivido desastres, maltratos, guerras o rescates han desarrollado un TEPT (Trastorno por Estrés Post Traumático), algo que no es extraño para muchos expertos. “Es imposible demostrar si esos animales estaban sintiendo lo mismo que los humanos diagnosticados con TEPT, pero hay que tener en cuenta que no existe una sola experiencia humana del TEPT que sea idéntica a otra“. Incluso las mismas técnicas usadas para recuperar animales han funcionado en personas.

 

La locura es sólo posible en mentes con inteligencia. En animales se ha abusado del término locura y hay muchos casos de animales dados por locos y sacrificados, cuando su único mal fue rebelarse contra los malos tratos. Tal fue el caso de una elefanta a la que un hombre le dio de comer un cigarrillo encendido y ésta acabó matándolo. Fue electrocutada en Coney Island. Los animales de circo son maltratados sistemáticamente y, por ello, no son raros los casos en los que atacan a humanos, pero ¿es eso locura?

La autora cuenta la historia de su perro Oliver, el perro que inspira el libro, el cual tenía pánico a la soledad. El mismo síntoma tuvo también el gorila conocido como John Daniel, separado de su madre a los 2 años en las selvas de Gabón, fue llevado a Londres para el escaparate de unos grandes almacenes, hasta que lo adoptó una familia, quienes lo educaron con cariño, como un niño de cuatro años. Cuando creció, John no podía quedarse solo y la familia lo vendió engañada, creyendo que viviría bien. John acabó en una jaula en Nueva York con depresión. Murió en tres semanas. Sus restos están en el Museo de Historia Natural de Nueva York, junto con sus dientes de leche que donaría Alyse, su educadora en Londres.

En el siglo XIX y principios del XX la añoranza o nostalgia llegó a considerarse una enfermedad física potencialmente mortal. La padecían desde gente que migraba a las ciudades, hasta soldados o animales de múltiples especies (mulas, patos…). Un caso particular es el de un pigmeo africano que fue exhibido en el recinto de los simios del zoo del Bronx. Liberado, acabó suicidándose. Se atribuyó a no haber podido adaptarse a la vida estadounidense. Otro caso fue el de Monarca, el último oso pardo californiano (especie extinguida por la caza), que fue exhibido en diversas jaulas durante 22 años. Su furia inicial se convirtió rápido en melancolía. Más recientemente, en 2010 murieron dos nutrias macho que habían convivido quince años. Sólo una estaba enferma, pero la otra murió “de pena” una hora después.

La medicina actual clasifica ahora esas enfermedades como trastornos de ansiedad, trastornos obsesivo-compulsivos, depresión o miopatía por captura (muerte por estrés al ser capturado o creer que no se tiene escapatoria). Por otra parte, la psiquiatría humana tiene una lista con los problemas mentales humanos (DSM). En esa lista entran y salen enfermedades por los motivos más diversos. A veces se han insertado enfermedades tras descubrir el fármaco que las trataba (lo cual dice algo sobre la mala praxis de la industria médica y farmacéutica). Por desgracia no existe un manual similar para trastornos mentales de animales, pero a veces son extraordinariamente similares asegura Braitman. Por ejemplo, comenta los casos de perros que colaboraron en los rescates del 11-S o del huracán Katrina y que  padecen una versión canina del TEPT, el de una tigresa con un tic facial provocado por el estrés, o los múltiples casos de perros que tienen miedo a hombres con uniforme o a los ruidos fuertes. Otro ejemplo, es el trastorno obsesivo compulsivo, que en animales se llama trastorno compulsivo, ya que los animales no pueden hablar y por tanto no pueden describir su obsesión, pero es un trastorno grave y frecuente (animales que no dejan de perseguirse la cola, de lamerse las patas…).

Según Braitman, los perros de pura raza deben cumplir unas normas exigentes, las cuales son principalmente físicas, más que de temperamento. Esto genera, de hecho, que ciertos problemas psicológicos sean típicos de algunas razas. Por ejemplo, los bull terriers tienen tendencia a perseguirse la cola, como si fuera un problema genético. Por supuesto, las vivencias también influyen. Los perros con ansiedad y con problemas para controlar sus impulsos pueden tener difícil cura. Con respecto a los gatos, lo mejor es mantener las rutinas, ya que los cambios pueden desestabilizar la conducta gatuna.

De los elefantes se sabe que, como en las personas, la infancia les influye muchísimo en su vida. De una madre cariñosa, salen elefantes cariñosos. Cuenta el caso de Rara, una elefanta separada de su madre muy joven y rodeada de humanos como atracción turística en un hotel. Pasaba horas encadenada y entre humanos y se comportaba como una niña, sin querer juntarse con otros elefantes. Pero cientos de experiencias demuestran que la infancia también influye muchísimo en perros y otros animales.

Zoos, acuarios, circos, laboratorios y granjas son cárceles que enloquecen a los animales

Las gallinas industriales viven una vida en pésimas condiciones.Además de la infancia también es evidente la influencia del entorno donde viven los animales. Por eso, no es raro que acaben siendo violentos o teniendo conductas extrañas, animales en zoos, acuarios (orcas, delfines…), circos, laboratorios, granjas industriales, peleteras o avícolas. Los animales cautivos sufren terriblemente porque en muchos casos su entorno no tiene nada que ver con el lugar en el que elegirían vivir. Algunos pasan muchas horas encadenados o en espacios pequeños. Zoos y acuarios son cárceles, aunque algunos los vendan como hoteles de lujo. Si los animales cautivos viven bien, ¿por qué desarrollan locuras o conductas extrañas? Entre esas conductas están dar vueltas sin parar, autolesionarse, masturbarse compulsivamente, tricotilomanía, morderse, morder a otros o morder los barrotes, regurgitar comida y reingerirla (algo tan común que se llama R y R, salga o no de la boca), dar cabezazos contra las paredes de las piscinas (en el caso de cetáceos, focas, leones marinos…) y muchas más.

Las conductas anormales en animales cautivos no son excepciones, sino que son mayoría (entre el 50 y más del 90% según el tipo de animal y tipo de cautiverio). Zoos y acuarios retiran los animales más afectados de la vista de los visitantes y ante la impotencia, muchos cuidadores abandonan su trabajo.

El budista Panyataro, el «monje de los elefantes», vive en Tailandia y resuelve problemas en la comunidad respecto a los elefantes. Cuando la autora le preguntó cómo sabe lo que sienten los elefantes contestó: Para entender a los otros animales primero tienes que entenderte a ti.

El capítulo 4 se dedica al suicidio de animales afirmando que se han registrado casos entre multitud de especies, concretamente entre perros y caballos. Resulta llamativo el caso de Ric O’Barry, un famoso adiestrador de delfines que participó en la famosa serie Flipper, protagonizada por un delfín (que en realidad fue interpretado por cinco delfines). Llegó a organizar expediciones para cazar delfines para los acuarios y parques temáticos. Al terminar la serie una de las delfines hembra que encarnaba a Flipper entró en depresión por el cambio de lugar, de rutinas y de cuidadores. Lo llamaron para que acudiera a verla y ella al verle dejó de respirar y murió. O’Barry afirma que fue un suicidio. El impacto que le produjo le hizo empezar a luchar por la liberación de los delfines, llegando incluso a ser arrestado por ello y a rodar el documental The Cove (puedes verlo aquí), sobre la matanza de delfines en Taiji (Japón), por el que consiguió un Óscar. La carne de delfín la venden en Japón etiquetada como carne de ballena, a pesar de estar prohibido y de sus altísimos niveles de contaminación por mercurio (cosa que ocurre también con los pescados carnívoros como el atún).

No más delfines en acuarios.Los animales marinos que se ven en los acuarios son los que consiguen sobrevivir a unas condiciones físicas y psicológicas muy duras, por las que mueren muchos. Algunos, con el tiempo, entran en depresión y se golpean o se suicidan. También hay serios datos que apuntan a que ciertos problemas físicos o psiquiátricos en animales (y el humano) podrían deberse a intoxicación o infección. Por ejemplo, el consumo de mariscos puede contener ácido domoico producido por un alga. Se ha demostrado su influencia en problemas cognitivos, vómitos, diarrea, pérdida de memoria, desorientación, etc.

No se sostiene que nuestra sociedad niegue a los animales sentimientos, consciencia y poderes cognitivos, mientras los zoológicos, acuarios o circos los atiborran a los mismos tranquilizantes, antidepresivos o antipsicóticos que se usan para los humanos. Sin esos medicamentos, muchos animales no podrían estar de cara al público porque el cautiverio les lleva a la locura. Además, los cuidadores tienen prohibido hablar de esos cuidados psicológicos para evitar el escándalo. Por otra parte, el negocio de los psicofármacos para mascotas está creciendo en EE.UU., aunque muchos propietarios prefieren la versión para humanos del medicamento. En el caso de perros, aunque los medicamentos son efectivos, los estudios demuestran que es más efectivo el adiestramiento conductual (o las dos cosas). El veterinario Ian Dunbar sostiene que los medicamentos no son nunca necesarios para tratar problemas de conducta y cuando alguien le dice que su perro tiene problemas él le contesta que el que tiene el problema es el propietario y que hay conductas que se deben cambiar.

Los psicofármacos se usan tanto que están contaminando las aguas de ríos y mares y aún no se sabe mucho sobre los efectos de ésto. Se han encontrado restos de medicamentos en la carne de animales de granja debido a que los ganaderos les dan medicamentos a sus animales para evitarles estrés. En muchos casos ni los propios ganaderos saben lo que comen sus animales porque son mezclas prefijadas.

Tratar mejor a los animales es fácil

Un perro mucho tiempo solo en casa es normal que adopte conductas extrañas o se vuelva loco.Braitman se queja de que muchos perros pasan mucho tiempo solos encerrados en casas. A sus dueños les encanta verlos saltar de alegría cuando llegan a casa, pero cuando están solos en casa esperan que su perro esté dormido o mirando por la ventana sin aburrirse, y esas expectativas “no son justas“. Los perros deben de poder comportarse como perros. Y concluye que si un perro no puede sacar toda la energía que requiere será más propenso a las enfermedades mentales.

Para muchos animales cautivos de todas las especies es esencial la compañía de otros animales, incluso si no son de su especie. Los caballos de carreras, por ejemplo, llevan una vida dura y a muchos de ellos encontrar una oveja o una cabra en su cuadra les relaja. Por otra parte, muchas asociaciones piden que haya “enriquecimiento ambiental” donde viven los animales en cautividad: esconderles comida, darles objetos nuevos incluso con comida dentro, espejos… Tímidamente, algunas cosas han pasado a ser obligatorias por leyes de bienestar animal para los animales de laboratorio, de compañía o de ocio.

También el masaje funciona muy bien con los animales y estimula su bienestar emocional. Hay una técnica llamada TTouch que incluye masajes poco intuitivos (en las orejas o en las encías, por ejemplo) y que funciona muy bien para la recuperación de muchos animales (perros, caballos, camellos…).

En Tailandia un mahout (cuidador de elefantes) le dijo a la autora: «Si tienes jai dee, los animales lo sabrán y también tendrán jai dee». Y ella añade que lo opuesto también es cierto. Jai dee significa buen corazón, y el mahout decía que «cualquiera puede tener jai dee». En el fondo, como dijo un entrenador canino, la vida poco saludable que llevamos, se refleja en la vida de nuestras mascotas.

Conclusiones: Acabar con el maltrato animal es posible

La conclusión más importante de la autora es que las enfermedades mentales de los animales pueden curarse con tratamientos (medicamentos, mejoras en sus condiciones…). Respecto a los animales domésticos pide dedicarles más tiempo y pensar muy bien antes si podemos atenderlos adecuadamente durante toda su vida. Con respecto a los animales encerrados pide que dejen de encerrarse, porque eso les lleva a la locura. Su consejo es cerrar los zoos y acuarios y convertirlos en lugares donde haya animales en recuperación y que los visitantes puedan interactuar con ellos y con el entorno: cuidarlos, aprender veterinaria, cultivar un huerto, ecología, etc.

Comer carne implica sufrimiento y contaminación.También pide acabar con las granjas masivas (que producen una gran tortura), acabar con la industria peletera (que maltrata y enloquece animales para arrancarles su piel) y dejar de usar los animales para pruebas médicas y cosméticas, todo lo cual demuestra un egoísmo exagerado. “Y lo más importante, también podríamos aceptar la creencia de Darwin sobre que los humanos no somos más que otra clase de animales que se diferencia del resto solo en cierto grado“. Como dice la profesora Marta Tafalla: «Si fuéramos un poco más humildes, si aceptáramos nuestra finitud, todo sería infinitamente más fácil».

Seguramente esto también te interesará leer:

  1. Otros libros resumidos de temáticas variadas (ecología, economía, pedagogía, psicología, globalización, ética, filosofía…).
  2. Libro De cómo los animales viven y mueren, de Javier Ruiz (Resumen).
  3. Libro Hay alguien en mi plato, de Barbara J. King.
  4. Darwin, ¿el mejor científico de la Historia?
  5. Libro Ética Práctica, de Peter Singer (Resumen).
  6. Comer Carne Destroza el Planeta (y a los Animales).
  7. Activismo total: El sufrimiento y opresión de los animales no humanos es el tipo de violencia más invisible.
  8. La paradoja estética: Algunos ven los animales como máquinas para producir alimento o tejidos, para experimentar, para transporte… por Marta Tafalla.
  9. Entrevista a Steve Wise (fundador de Non-Human Rights Project): “Los animales no son una cosa, son seres vivos, algunos incluso con una inteligencia y un sentido común muy cercano al hombre”.
  10. Esto es lo que pasaría si los animales pudieran hablar: Algunos animales como los delfines entienden que el orden de una frase puede cambiar su significado; otros, como los orangutanes, prueban con señales nuevas si un humano no les comprende.
  11. Maltrato en granjas de conejos: lo que las empresas no quieren que veas.
  12. Un vídeo de Igualdad Animal que no te va a dejar indiferente:

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Explotar animales en tiempos de panzootia por gripe aviar

Por: invitadoespecial

Las cosas no suceden sin causa. Nada es independiente ni aparece espontáneamente. Ni siquiera algo tan minúsculo como un virus.

Así favorecemos la aparición de pandemias

El virus H5N1 se detectó por primera vez en una granja de gansos china en 1996. Todas las gripes aviares altamente patógenas, que causan enfermedades graves y pueden provocar la muerte, tienen su origen en granjas avícolas. La cepa de 2021 se convirtió en el virus de la gripe aviar dominante a nivel mundial. Actualmente, se contagia al entrar en contacto con excrementos, secreciones o fluidos del individuo infectado.

A pesar de llevar años investigándolo, no hemos acabado con su propagación. El año pasado empezó a afectar también a mamíferos. Pasaron meses desde los primeros síntomas de la enfermedad en algunas vacas en EEUU, hasta que las personas que estudiaban los casos ataron cabos y vieron que se trataba de gripe aviar. Fue insólito descubrir que un virus de gripe aviar había dado el salto a mamíferos.

Ahora no solo consigue contagiar a otras especies que no son aves, sino que ya puede pasar de vaca a vaca. Un estudio publicado en la revista Nature, llevado a cabo por un equipo de científicos/as del Departamento de Patobiología y Diagnóstico Médico del Colegio de Veterinarios de Kansas (EEUU) concluyó recientemente que la principal vía de transmisión al ganado vacuno en EEUU es la leche y las técnicas de ordeño. Al parecer, la transmisión respiratoria no es fundamental en el contagio de este brote.

El H5N1 está fuera de control

Portada del libro ecologista GRIS QUE TE QUIERO VERDE

«Gris que te quiero verde», un mapa para mitigar la crisis ecológica y el colapso.

A nivel global, la Organización Mundial de Sanidad Animal, ha notificado 1.672 focos en aves silvestres en 49 países (desde octubre de 2024 con datos hasta el 30 de julio de 2025).

El virus de la gripe aviar H5N1 está causando la epidemia más grave de la historia de la gripe aviar dado el impacto que está teniendo en animales salvajes de multitud de especies (no solo aves). Es difícil calcular el número de muertes. Los informes disponibles sugieren que varios millones de animales silvestres podrían haber muerto. Entre los eventos de mortalidad masiva más importantes sucedidos se encuentra la muerte de más de 200.000 aves silvestres en las zonas costeras de Perú; 24.000 leones marinos en Sudamérica; 20.500 aves silvestres en Escocia; 6.500 cormoranes del Cabo en Namibia y 17.400 elefantes marinos, incluyendo más del 95% de las crías en Argentina. Sin embargo, estas cifras subestiman considerablemente la mortalidad real, debido a la falta generalizada de vigilancia, pruebas y notificación de casos, especialmente en áreas remotas y en países en desarrollo.

En 2024, el 16% de las especies de aves silvestres y el 27% de las especies de mamíferos con infecciones conocidas de H5N1 ya estaban en peligro de conservación. En concreto, están catalogadas por la International Union for Conservation of Nature (IUCN) como amenazadas, vulnerables, en peligro o en peligro crítico de extinción. Por ejemplo, se cree que más del 20% de la población chilena de pingüinos de Humboldt (catalogados como vulnerables) murió de H5N1 en 2023.

Esta drástica reducción en las poblaciones de animales de tantas especies tiene un impacto directo en los ecosistemas. Solo la aparición de tantos cadáveres podría atraer a mayor cantidad de carroñeros que podrían infectarse y morir. Una reducción de individuos de especies carroñeras entrañaría el riesgo de derrame de patógenos y podría favorecer la sobrepoblación de otros animales, desequilibrando los recursos para unas y otras especies. No sabemos los efectos de estos cambios todavía.

Tampoco tenemos la capacidad para detener el contagio o cuidar de las víctimas afectadas que viven en libertad. La evolución del virus es totalmente incierta e impredecible. Podría volverse menos letal o seguir matando a miles de animales en masa, causando la extinción de muchas especies, algunas endémicas. Podemos teorizar, pero hasta pasados unos años no sabremos las consecuencias reales de tantas vidas de especies diferentes perdidas.

Estamos ante una panzootia

El alcance del virus de gripe aviar actual es tan extenso y mortal que la comunidad científica califica la situación de panzootia. Se llama “pandemia” cuando las víctimas son seres humanos y “panzootia” cuando hay una enfermedad infecciosa que está matando a individuos de diferentes especies no humanas en masa y que se propaga fácilmente. Es el brote de H5N1 que está afectando a más especies en un contexto de pérdida de biodiversidad y a un ritmo de extinción de especies ya histórico por otras causas.

Se han notificado casos en 485 tipos de aves como patos, palomas, avestruces y loros y en más de 48 especies de mamíferos. Entre ellos ratas, ratones, gatos, perros, cabras, delfines, pumas, visones, zorros, osos y vacas.

Masacres en granjas de distintas aves

Solo en lo que va de 2025 y solo en España, se han matado más de 865.000 aves en granjas por casos confirmados o ante posible contagio por gripe aviar. En Reino Unido aniquilaron 1.800.000 aves solo en tres meses a finales de 2024 y al inicio de 2025. Si miramos atrás en el tiempo, en Francia se mataron 16 millones de aves en seis meses durante 2022, cuando hubo un récord histórico de casos. Y entre 2023 y 2024, solo en EEUU se mataron cerca de 60 millones de aves.

Para entender la magnitud de esta masacre, hay que considerar estos números de muertes teniendo en cuenta que la mayoría de individuos masacrados no estaban contagiados, pero la normativa dicta que deben “ser sacrificados” como medida de seguridad, a modo de matanza preventiva o vaciado sanitario.

Otra medida preventiva para evitar la propagación del virus es aislar las granjas del exterior al máximo, lo cual implica mantener totalmente encerrados a los animales explotados durante un tiempo ilimitado. En Francia, se prohibió el acceso al exterior de todas las aves explotadas en todas las granjas de más de 50 individuos, ya que saliendo al exterior pueden exponerse a entrar en contacto con excrementos o animales silvestres portadores del virus.

Podemos vivir sin explotar animales

Libro Filosofía ante la crisis ecológica, de Marta Tafalla (reseña)Les negamos su libertad, anulamos su voluntad, limitamos sus movimientos de por vida, les obligamos a criar y a vivir en condiciones incómodas y en la mayoría de casos deplorables a nivel físico y psicológico. Nos apropiamos de sus cuerpos y les hacemos permanecer en un estado de sufrimiento constante hasta sus últimos suspiros en un matadero.

Por si fuera poco, su homogeneidad genética, el hacinamiento y la falta de higiene a los que los sometemos favorecen la proliferación de bacterias y patógenos que pueden causarles infecciones y propagar enfermedades letales como la gripe aviar. El virus actual causa lesiones respiratorias y neurológicas, condenando a quienes lo padecen a una muerte agónica.

Somos responsables de la propagación de la gripe aviar en animales silvestres. Ha sucedido por nuestro abuso y descuido en actividades crueles e innecesarias que llevamos a cabo para nuestro beneficio. No podemos pretender controlar y vencer un virus a la vez que favorecemos su propagación.

Necesitamos replantearnos nuestra relación con el resto de animales y una manera de hacerlo es cuestionar nuestro sistema alimentario, un sistema cruel que pone la vida de todos los habitantes de este planeta en un peligro continuo. Podemos alimentarnos de otras maneras y acelerar la transición proteica hacia una dieta 100 % vegetal. Esta transición ya está en marcha gracias a iniciativas como el Plant Based Treaty, el proyecto TransFARMation y Co&xister. ¿Por qué no seguir su camino? Si podemos vivir sin explotar animales, ¿por qué hacerlo?

Laura Muñoz, @unbichoinquieto (X e Instagram),
redactora y colaboradora habitual de Infoanimal.

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Tierra de barrenaus 8×12. mallatas y pupas

Por: Radio Topo

Arribamos en la metat d’a temporada con una entrevista a la multipremiada Lucía López, la muller que i hai dezaga d’o prochecto de comunicación sobre agroecolochía Mallata. Tendremos tamién un nuevo relato d’a man d’un conoixiu escritor y cantaire d’indie-pop y dos cancions de dos bandas que presentarán discos en istos meses.

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Los incendios forestales se apagan en las aulas y en los parlamentos

Por: Pepe Galindo

Evitar los incendios forestales es un problema complejo. En España, sabemos que al menos el 80 % de los incendios son provocados por el ser humano (algunas fuentes apuntan a un porcentaje aún mayor, llegando al 95 %). Estos siniestros son desencadenados voluntariamente (por incendiarios) o son fruto de una negligencia. Lo positivo es que todas estas causas se pueden reducir con una buena educación en las aulas. Las carencias en educación ambiental en la juventud de hoy, las sufrirá la humanidad de mañana. Más aún, los políticos que hoy toman malas decisiones ambientales tampoco recibieron una educación basada en el respeto hacia la naturaleza.

El interés en provocar incendios tiene diversas motivaciones. Por ejemplo, para conseguir pastos para la ganadería extensiva, lo cual demuestra que este tipo de explotación animal no es respetuoso con la naturaleza. Otra causa es facilitar terrenos para la caza, una motivación que provoca un menor número de incendios, pero de gran extensión. También hay pirómanos (enfermos mentales) y bomberos (que provocan el fuego para garantizar su trabajo), pero estas últimas causas no son las más relevantes. Entre las causas accidentales encontramos negligencias en los trabajos agropecuarios, tanto con maquinaria como por quemas agrícolas. E incluso, ciertos siniestros han sido provocados por excursionistas que desconocen que está prohibido hacer fuego o barbacoas en determinados lugares o épocas del año.

Dado que los incendios tienen mayoritariamente origen humano, no tiene sentido culpar a que los montes estén sucios (un bulo que se repite sin razonar, como aquel de que el agua de los ríos se tira al mar). Esto es absurdo, por dos motivos básicos:

  1. Un monte natural, con hierbas, arbustos y madera muerta, es un monte sano. La tierra necesita materia orgánica para que haya abono para los árboles vivos. Es un error grave retirar esa materia vegetal para convertirla en basura o en un negocio: combustible (biomasa, pellets, leña). Otra cosa es pastorear en los bosques, lo cual tiene menor impacto.
  2. Los bosques mejor conservados son aquellos en los que los humanos intervienen lo menos posible o aquellos en los que viven tribus ancestrales. Si la ganadería extensiva cuidara bien de los bosques, Galicia y Asturias no serían líderes mundiales en incendios forestales. Para dejarlo claro: en España, las zonas con más incendios forestales coinciden con las zonas con más granjas de ganadería extensiva (véanse estos mapas).

Respecto al primer punto, no vamos a ocultar que tampoco hay acuerdo unánime entre los ecologistas pues, aunque todos compartimos que la agricultura intensiva es peor que la extensiva, organizaciones como Greenpeace son partidarias de fomentar esta segunda como si fuera sostenible cuando en realidad plantea evidentes dudas. Es posible que pretendan evitar males mayores, o incluso, usar la ganadería extensiva como un modelo de transición, pero los estudios científicos apuntan a conclusiones muy claras: por una parte, el pastoreo de ganado no previene los incendios forestales y su eficacia es totalmente insuficiente; por otra, la ciencia nos indica la importancia de reducir todo tipo de alimentos y productos que procedan de los animales.

Los detalles son importantes. Por ejemplo, no es lo mismo mantener rebaños pequeños que puedan pastar en los bosques (cabras u ovejas), que ganado vacuno para el que los ganaderos prefieren montes sin árboles (con más pasto). Sin embargo, en general, en los modelos actuales, ninguno de los dos es realmente sostenible (ni ético con los animales). Tal vez, el pastoreo sería útil si la mayoría de los incendios fueran por causas naturales (rayos, volcanes, meteoritos…), pero resaltemos que esas causas no son las más preocupantes. Como dice Francisco Sánchez, pastorear o limpiar el monte para prevenir un presunto riesgo «es tan disparatado como amputarse una pierna para evitar un esguince».

Medidas que no se están aplicando

Además de la necesaria educación ambiental, hay otras medidas que ayudarían a que el fuego aparezca con menor frecuencia y a que, cuando lo haga, sea menos destructivo. Las siguientes peticiones son urgentes y van dirigidas a los poderes legislativos (parlamentos) y ejecutivos (gobiernos centrales, locales, autonómicos, etc.).

  1. Dedicar más recursos por parte de todas las administraciones para lo siguiente:
    • Reducir los tiempos en detectar el fuego, para comenzar la extinción lo antes posible. Por ejemplo, usando drones y otras técnicas.
    • Mejorar las condiciones laborales de quienes nos protegen frente a estos desastres: bomberos, agentes forestales, guardas forestales, peones forestales, pilotos, etc.
    • Mejorar la investigación para condenar a los culpables. Endurecer las penas apenas tendrá repercusión. Primero, porque el delincuente confía en no ser atrapado. Y segundo, porque solo en el 2 % de los incendios provocados se logra detener al culpable.
    • Establecer controles que eviten los chanchullos para amañar concursos públicos cuando se contratan empresas privadas, una forma de corrupción que, por desgracia, está asentada.
    • Impulsar la implicación de la sociedad civil, tanto en la prevención como en la respuesta a emergencias, canalizando la solidaridad espontánea que surge en estos casos.
    • Lo anterior, unido a campañas de concienciación, sin duda harán bajar la cifra de fuegos iniciados.
  2. Establecer protocolos de coordinación entre los distintos cuerpos y que no se dependa del «voluntariado» de bomberos que actúen sacrificando su tiempo libre. En la actualidad, cada comunidad autónoma en España tiene sus normas y no se coordina con eficacia, lo cual hace que perdamos también dinero y territorio verde.
  3. Tampoco hay protocolos ni mecanismos para coordinar el voluntariado y contratar profesionales. Hay muchas personas bien formadas que quedan paralizadas mientras el monte se quema y mientras se contrata personal sin experiencia ni formación adecuada.
  4. Establecer protocolos para gestionar bien la logística de los incendios forestales: comida del personal, material EPI suficiente, tareas de lavandería, etc. Téngase en cuenta que los trajes de los bomberos se impregnan de sustancias tóxicas que no deberían esparcirse por los hoteles donde se alojen ni en sus propios domicilios.
  5. Aprobar una ley de dotaciones mínimas, para que en cada época del año se sepa cuántos efectivos deben estar operativos de forma obligatoria.
  6. Evitar que alguien saque provecho del monte quemado. No se debe extraer la madera quemada y el territorio debe quedar vetado a todo tipo de aprovechamiento humano: nada de pastar ganado, ni cazar, ni cambios en el uso de los terrenos, ni recalificaciones de ningún tipo (urbanísticas, mineras o de otro tipo). Debemos estar atentos porque algunos ingenieros forestales son expertos en monetizar el bosque y no les interesa el funcionamiento real de la naturaleza.
  7. Prohibir la caza en condiciones de alto riesgo, tales como ante alertas meteorológicas de sequía o calor extremo. Estos son motivos suficientes para prohibir la media veda (caza en verano) además de los otros problemas de la caza.
  8. Establecer protocolos para salvar también a los animales: domésticos, de granja y también salvajes, cuando sea posible.
  9. Prohibir las quemas agrícolas, no solo por el riesgo de incendio, sino por la contaminación y el daño que causan frente a alternativas como el compostaje.
  10. Conseguir que la Política Agraria Común de la Unión Europea (la PAC) deje de favorecer los intereses de las multinacionales de la agroindustria, y pase a fomentar buenas prácticas sostenibles de agroecología.
  11. Educar en las ventajas de la renaturalización (rewilding), una alternativa eficiente, barata y ecológica para aumentar los bosques y las zonas naturales. Deberíamos proteger un mínimo del 50% del planeta para evitar el colapso ambiental.

Algunas de las peticiones anteriores parecen tan elementales que se puede llegar a pensar que ya se están aplicando. Pero no es así. De hecho, son denuncias de los propios bomberos y personas que conocen el problema de primera mano. Si no avanzamos en esto, España arderá cada verano y sufriremos cada vez más los efectos de nuevos desastres climáticos. De hecho, todavía no hemos aprendido las lecciones de la DANA que asoló la Comunidad Valenciana.

Es necesario resaltar que el abandono de campos o incluso de pueblos enteros no es algo inherentemente negativo. Más aún, esto puede tener efectos positivos para el medioambiente. Por supuesto, habrá que prestar atención para minimizar las consecuencias negativas en la población, si se diera el caso.

Para terminar, no debemos olvidar que la crisis climática va a aumentar los llamados fuegos «de sexta generación»: incendios tan grandes que son incontrolables; tan complicados de extinguir que los bomberos solo pueden esperar a que el fuego pierda intensidad para atacarlo. ¿Estamos preparados?

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