🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
✇Todo Por Hacer

Más allá de Todo por Hacer: la prensa libertaria y alternativa que resiste

Por: Todo Por Hacer

La libertad de prensa es sólo un permiso de la prensa y el Estado nunca permitirá, ni podrá permitirme voluntariamente, que la reduzca a la nada mediante la prensa” – Max Stirner

Cuando anunciamos el mes pasado que este proyecto se despedía, explicamos que cada vez nos lee menos gente. Las razones son variadas (por ejemplo, que nuestros contextos vitales han cambiado y nuestra conexión con un público más joven se ha visto menguado, o que cada vez hay menos manifestaciones multitudinarias y que los movimientos sociales tienen menos tirón que antes), pero parte de ello se debe a que la forma de acceder a noticias ha cambiado drásticamente en los últimos años.

Con esto no queremos decir que el formato papel haya quedado obsoleto; de hecho, nos parece que cuenta con una serie de ventajas frente a otros medios (cuando se imprime en papel, la información no es tan efímera como en redes, llega a quienes no tienen acceso a internet, garantiza el anonimato, etc), pero el esfuerzo que hay que desempeñar para llegar a un público amplio es mucho mayor que subiendo un artículo a una web. Por eso, nos quitamos el sombrero ante los periódicos, revistas y boletines que siguen dando el callo y publicando en un formato físico. Como ejemplos se nos vienen las publicaciones CNT (periódico del sindicato homónimo), La Granada (órgano de expresión de CNT-AIT Granada), BICEL (boletín de la FAL), El Salto (revista trimestral en papel de este medio), Motín, Parrhesia, (Ex)Presión, Esporas (revista libertaria de crítica de libros), Revolución, Los Animales siguen Dentro, etc, pero seguro que hay muchos más.

Pese a que este periódico llega a su fin, existen muchos otros medios alternativos en los que seguir informándose, muchos de los cuales han nutrido de contenido a este medio. En agradecimiento por su labor, hemos reservado este espacio para mencionar algunos de ellos, a modo de homenaje.

Portales web

Es un hecho que, en los tiempos que corren, la principal fuente de información –y de desinformación– la encontramos en internet. Si bien se trata de un medio en el que no existe neutralidad, en el que quienes concentran dinero y poder consiguen imponer sus relatos dominantes y sus bulos, es igualmente cierto que se trata de una herramienta muy potente para llegar a compañeras de todo el mundo y hacer llamamientos a la solidaridad, si sabes dónde buscar.

En muchas ocasiones hemos llenado las páginas del Todo por Hacer con noticias de las que teníamos conocimiento de primera mano, porque habíamos participado en alguna lucha o algún proyecto. Pero, gracias a las conocidas como páginas de contrainformación, también hemos conseguido enterarnos de algunos conflictos que han ocurrido en otras partes del mundo y replicarlos en nuestro medio. Además, estas webs cuentan con la ventaja de que pueden informar sobre sucesos en tiempo real y que las noticias que difunden no quede obsoleta (cosa que en nuestro periódico nos ha pasado en varias ocasiones).

Existen páginas que ofrecen una combinación de noticias de actualidad y análisis desde perspectivas diversas (anarquistas, comunistas, ecologistas, feministas, etc) como Kaos en la Red, La Haine, Briega, Indymedia Barcelona, Píkara, Descifrando la Guerra, La Directa y El Salto. Otras webs son más específicamente anarquistas y, aunque a veces informan sobre sucesos nuevos, por lo general tienden a volcarse más en el análisis, como es el caso de Portal Oaca, A las Barricadas, La Aurora Intermitente, Crimethinc (castellano e inglés), Contrainfo, Informativo Anarquista, Libcom (inglés), The Anarchist Library (inglés y más idiomas) y Redes Libertarias.

Todas ellas realizan aportaciones valiosas y recomendamos su lectura periódica.

Podcasts y radios libres

Las radios libres (emisoras de comunicación e información que le han robado al Estado y a los poderes económicos el monopolio que ejercen sobre las ondas, dando voz a colectivos que no la tenían) han sido una forma de comunicación muy potente para los movimientos sociales desde que empezaron a surgir a principios de los 70. Sin embargo, en el mundo digital en el que vivimos, al igual que sucede con el papel, la cantidad de gente que las escucha en el dial de la FM está decreciendo. Pero, a su vez, quienes militan en estas radios han sabido reinventarse, colgando sus programas en internet, en formato podcast e incluso han podido aumentar su audiencia, ya que son accesibles para personas a miles de kilómetros de distancia.

Por su parte, los podcasts llevan algo más de una década en auge, si bien estos también son presas de un mundo en el que la imagen lo es todo y muchos se han visto forzados a adaptar, subiendo sus programas en formato vídeo. Por alguna razón, no basta con escuchar a dos personas charlando y también hay que verles.

Al igual que ocurre con los medios de comunicación convencionales, también predominan en este mundo los podcasters que socializan a sus oyentes en valores de derechas. No es casualidad que entre los programas más escuchados del mundo se encuentren el de Jordi Wild o el de Joe Rogan.

Pero, por suerte, existe un amplio catálogo de proyectos radiofónicos alternativos que nos dan alas y rompen con esa hegemonía. Para empezar, en la web radioslibres.info puedes encontrar un listado de cadenas libres (como Radio Almaina en Granada; Radio Topo y Radio La Granja en Zaragoza; Radio QK en Oviedo; Radio Argayo en Cantabria; Irola Irratia, Zintizik Irratia y Arraio Irratia en Euskal Herria; Ràdio Malva en València; Contrabanda FM, Ràdio Bronka y Ràdio RSK en Catalunya; Ruido Feminista en todo el Estado; y Radio Vallekas1 y Ágora Sol Radio en Madrid).

Entre los programas que se emiten en estas radios y que están disponibles en plataformas de podcasts, queremos destacar algunos que abordan la actualidad política como De Raíz, Barrio Canino, La Contratertulia, Espacio Común 15M, El Acratador, Onda Negra, La Misa del Asno, El Salto Radio, Crónicas de Libertonia, Abajo el Trabajo, Postapocalipsis Nau, etc.; otros que profundizan en temas tan variados como la ciencia, la historia y movimientos revolucionarios, como lo hace La Linterna de Diógenes; podcasts feministas como Sangre Fucsia, La Tertulia de las Comadres o El Gesto Más Radical; y programas de actualidad antiespecista y liberación animal como Lluvia con Truenos. Además, todas las radios libres cuentan con infinidad de programas de música, novedades editoriales y secciones culturales muy completas.

Vídeos, shorts y otros formatos visuales

Por último, los youtubers/instagramers/tiktokers son la forma de comunicación por excelencia entre la gente joven y, por desgracia, en la batalla por la difusión de contenido están ganando por goleada la derecha, el individualismo, el egoísmo y la ostentación del dinero. Esto se debe, en parte, a que se trata de un medio que, a diferencia de lo que ocurre con la prensa escrita, los dominios libres de internet o las radios libres, su control se encuentra por completo en manos ajenas. No en vano, Meta (Facebook, Youtube e Instagram), Twitter y TikTok son propiedad de milmillonarios cercanos a Trump y fueron fundamentales a la hora de que ganara las elecciones.

Como ejemplo de la importancia que tiene controlar estas plataformas, hace unos meses, Benjamin Netanyahu organizó un encuentro con influencers en el que explicó que su enemigo es el “reich woke” y que en esta guerra “las redes sociales son el arma más poderosa. Y el número uno es TikTok. Otra muy importante es X y tenemos que hablar con Elon; no es un enemigo, que es un amigo”. De hecho, en octubre de 2025 el Estado de Israel invirtió seis millones de dólares en una empresa estadounidense para que los algoritmos privilegien narrativas favorables a sus intereses y en vetar contenido propalestino. Esto es devastador para las generaciones más jóvenes que han aprendido a consumir contenido por estos medios y se están empezando a politizar, interiorizando valores de derechas, coloniales, machistas y racistas.

Pero más allá de quién domina los algoritmos e impone su visión política, el formato youtuber en sí mismo, incluso cuando se hace con la mejor de las intenciones, puede fomentar el individualismo, ya que suele ser una persona la que siempre pone la cara; y aunque pueda haber todo un equipo detrás preparando el guion de un vídeo o las preguntas para una entrevista, o trabajando la parte técnica como la cámara o el sonido, o encargándose de la difusión, muchos espectadores no lo saben y sólo se fijan y conocen el trabajo de una única persona. En otras palabras, se invisibiliza el trabajo colectivo.

Pese a que se trata de un mundo predominantemente chungo, dentro del mismo existen proyectos muy loables, que realizan vídeos en los que difunden ideas libertarias o comunitarias y hacen análisis muy buenos, como es el caso de Spanish Revolution, Cuellilargo, PutoMikel, El Salto, Colectivo Burbuja e incluso el cómico Facu Díaz con su programa de Twitch. Por desgracia, no son demasiados los proyectos cercanos que podemos citar y pensamos que va siendo hora de que una nueva generación de compañeras empiece a hacer curro político en este medio.

Como podéis ver, existe una gran variedad de proyectos horizontales que se dedican a informar acerca de lo que hacen movimientos sociales y políticos por todo el mundo, con la intención de difundir ideas emancipadoras que nos conduzcan a un mundo mejor. Su trabajo es fundamental y no debe decaer. Desde aquí, os mandamos nuestro más sincero agradecimiento.

____________________________________

1Ésta es más una radio comunitaria que una libre, pero igualmente recomendable.

La entrada Más allá de Todo por Hacer: la prensa libertaria y alternativa que resiste aparece primero en Todo Por Hacer.

✇Periodismo Ciudadano

Tensión en Mineápolis: La evidencia ciudadana cuestiona la muerte de Alex Pretti a manos de ICE

Por: Equipo PC

La ciudad de Mineápolis vuelve a ser el epicentro de la indignación nacional. Bajo un frío intenso, cientos de residentes se congregaban en el lugar donde el enfermero Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, fue abatido por agentes federales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La indignación aumenta al igual que las protestan por lo que consideran una toma de la ciudad demócrata por parte del Gobierno federal.

La muerte de Pretti, ocurrida este sábado poco después de las nueve de la mañana, se produce tan solo 17 días después que Renée Nicole Good, quien también tenía 37 años y falleciera en circunstancias similares a manos de agentes federales el pasado 7 de enero. Pretti, empleado del Departamento de Asuntos de Veteranos de EE. UU., no era un desconocido para el activismo local: había participado activamente en las protestas por el asesinato de Good y en las protestas por el asesinato de George Floyd antes de convertirse en la nueva víctima de un operativo de ICE.

El asesinato de Pretti trascendía las fronteras de Minnesota para convertirse en un clamor de indignación nacional. Este sábado, diversas estrellas de Hollywood aprovecharon su paso por la alfombra roja del Festival de Cine de Sundance para denunciar el asesinato del enfermero estadounidense, elevando la presión mediática sobre el Gobierno de Estados Unidos.

Las imágenes de este nuevo asesinado del ICE circula por redes sociales, especialmente podemos ver análisis detallados en YouTube permitiendo así mostrar distintas perspectivas del incidente, al igual que sucedió con Renée Nicole Good, para así contradecir la narrativa del Gobierno.

  • La versión oficial: Las autoridades federales sostienen que Pretti obstaculizaba la operación, portaba una pistola y tenía la intención de «provocar una masacre», cuando las imágenes muestras que solo llevaba su móvil para grabar lo sucedido.
  • La evidencia ciudadana: Vídeos grabados por testigos oculares y analizados por distintos medios como muestran una secuencia distinta. En las imágenes se observa a Pretti auxiliando a una persona que había sido empujada por los agentes, sin que en ningún momento se aprecie que estuviera armado o representando una amenaza letal.

Análisis de la secuencia: Al igual que en el caso de Renée Good, el análisis detallado de los vídeos de testigos se ha convertido en el documento crucial para desmentir las acusaciones de «defensa propia» esgrimidas por el ICE.

Para seguir la evolución de este caso en redes sociales puedes seguir las etiquetas: #AlexPretti #JusticeforAlex #Minneapolis #ICE

Desde este observatorio, recordamos que el registro visual de los testigos oculares y de la ciudadanía activa es un derecho fundamental que permite la rendición de cuentas. La muerte de Pretti, un profesional de la salud dedicado a salvar vidas, subraya la urgencia de una investigación independiente, tal como ha vuelto a exigir el alcalde Jacob Frey ante la creciente presión en el Congreso.

La entrada Tensión en Mineápolis: La evidencia ciudadana cuestiona la muerte de Alex Pretti a manos de ICE aparece primero en Periodismo Ciudadano.

✇Periodismo Ciudadano

Guía contra la desinformación: Recursos verificados y derechos ciudadanos tras el accidente ferroviario en Adamuz

Por: Equipo PC

Ante la emergencia ferroviaria que afecta a la conexión entre Córdoba y Málaga en este enero de 2026, la sociedad civil ha vuelto a demostrar que una ciudadanía informada es un motor de gran ayuda. Desde este observatorio, recopilamos los recursos verificados para garantizar los derechos de los afectados y evitar la propagación de desinformación.

1. Canales Oficiales y Atención a Familiares

La Guardia Civil ha habilitado oficinas específicas para que los familiares puedan denunciar y aportar muestras de ADN para las labores de identificación. Es vital acudir únicamente a estos puntos oficiales:

  • Málaga: Comandancia de la Guardia Civil (Av. Arroyo de los Ángeles, 44).
  • Huelva: Comandancia de la Guardia Civil (C/ Guadalcanal, 1).
  • Madrid: Zona de la Guardia Civil (C/ Batalla del Salado, 32).
  • Atención telefónica oficial (Renfe/Adif): 900 101 020.
  • Emergencias: @E112Andalucia en X o @guardiacivil

2. Guía de Verificación: Detectar bulos en tiempo real

En momentos de alta carga emocional, la desinformación puede entorpecer las labores de rescate. Organizaciones de fact-checking como Maldita.es y Newtral están trabajando intensamente para desmentir contenidos falsos.

Fuentes de contraste rápido:

Servicios de verificación por WhatsApp:

Si recibes un audio o foto sospechosa, no la reenvíes. Pásala por estos filtros:

  • Maldito Bulo: +34 644 229 319.
  • Newtral: +34 644 34 13 04.

Consejo: Antes de compartir un contenido que te indigne, mira la fuente. Si el titular es alarmista y no cita a Adif, Renfe o Guardia Civil, probablemente sea un bulo.

3. Consejos para una Participación Ciudadana Útil

Para que la ayuda ciudadana sea efectiva y no sature los canales de emergencia, sigue estas pautas de verificación:

  • Desconfía de listas «en cadena»: No compartas capturas de WhatsApp con nombres de víctimas si no provienen del 112 o Adif.
  • Verifica ofertas de ayuda: Si ves perfiles en X ofreciendo alojamiento o transporte, comprueba su antigüedad o si tienen seguidores comunes con medios locales antes de contactar.
  • Análisis de imágenes: Muchos bulos usan fotos del accidente de Arahal (2017) o Santiago. Si usas Google Chrome, haz clic derecho y selecciona «Buscar imagen en Google» para comprobar su origen.

4. Derechos de los Afectados

Es fundamental conocer los derechos que asisten a los pasajeros y sus familias:

  • Derecho a la Información: Exige canales transparentes sobre la investigación.
  • Asistencia y Alojamiento: Los pasajeros afectados tienen derecho a transporte alternativo y manutención.
  • Indemnizaciones: Las víctimas cuentan con el Seguro Obligatorio de Viajeros (SOV) y el Seguro de Responsabilidad Civil. Conserva todos los billetes y justificantes de gastos.

5. Solidaridad y Apoyo Logístico

Desde PeriodismoCiudadano.com, seguiremos monitorizando la respuesta civil y defendiendo el derecho a una información veraz.

La entrada Guía contra la desinformación: Recursos verificados y derechos ciudadanos tras el accidente ferroviario en Adamuz aparece primero en Periodismo Ciudadano.

✇Todo Por Hacer

Érase una vez… un periódico anarquista

Por: Todo Por Hacer

Todo tiene un principio, y en nuestro caso, el anarquismo como corriente revolucionaria de lucha de la clase dominada, podemos explorarlo a mediados del siglo XIX. Desde sus inicios, el periodismo obrero militante surgió como una herramienta esencial de organización, educación y propaganda entre los sectores populares. Frente a una prensa burguesa que defendía los intereses del capital, los trabajadores comenzaron a crear sus propios órganos de expresión, donde el pensamiento crítico, la denuncia social y la pedagogía política se unían para impulsar la conciencia de clase. En este contexto, el anarquismo desempeñó un papel protagónico: periódicos como Le Révolté, La Solidaridad, Tierra y Libertad, Freedom, Umanitá Nova o La Protesta se convirtieron en verdaderas escuelas de pensamiento libertario, combinando análisis teóricos con la realidad cotidiana de fábricas, talleres y barrios obreros.

Estos medios no solo difundieron ideas, sino que forjaron redes internacionales de solidaridad, impulsaron huelgas, debates y campañas políticas, y contribuyeron decisivamente a la construcción de organizaciones sindicales y revolucionarias. La prensa anarquista articuló un discurso de emancipación integral —económica, política y social— que otorgó al anarquismo un peso hegemónico en amplias regiones de Europa, América Latina y parte de Asia durante las primeras décadas del siglo XX.

A lo largo del tiempo, pese a la represión, el exilio y la censura, esta tradición periodística se reinventó: pasó de los periódicos clandestinos y los panfletos a las revistas culturales, los boletines sindicales, y hoy a los medios digitales y redes de contrainformación. Su esencia permanece: ser una prensa combativa, crítica del sistema de dominación y profundamente ligada a las luchas sociales. En ella pervive la idea de que escribir y difundir pensamiento libre no es solo un acto cultural, sino una práctica revolucionaria.

A continuación repasaremos la tinta rojinegra que se ha vertido desde que el anarquismo fue conformándose como ideología hasta la actualidad de nuestros días impresa sobre estas páginas del periódico que tienes entre las manos…

Le Revolté (Francia)

Fundado en Ginebra en 1879 por Kropotkin, con el apoyo posteriormente de Élisée Reclus y Jean Grave, fue uno de los primeros periódicos anarcocomunistas de gran reconocimiento. Introdujo un marco teórico estratégico para el comunismo libertario, combinando análisis económicos, crítica a la propiedad privada y propuestas de organización social. Tuvo fuerte impacto en Francia, Suiza y Bélgica, pese a su tirada relativamente modesta. Sufrió una fuerte represión estatal, incluida la expulsión de Kropotkin de Suiza, por lo que la publicación continuó desde París en 1885, pasando de ser bimestral a un semanario. Tan solo un par de años más tarde cambió de nombre por La Revolté para evitar una sanción económica. Posteriormente derivó en el periódico Les Temps Nouveaux, que se editó hasta 1921 en Francia. Se convirtió en uno de los más influyentes vehículos de difusión del pensamiento libertario en su época; es clave para entender la evolución de los debates internos del anarquismo europeo.

Freedom (Reino Unido)

Fundado en 1886 por Kropotkin y otros libertarios londinenses, entre las que destacaba la anarquista Charlotte Wilson, quien fuese editora hasta casi una década después. Es uno de los periódicos anarquistas en lengua inglesa más antiguos aún en activo. Ha servido como plataforma para debates sobre anarquismo comunista, antimilitarismo, cooperativismo y movimientos sociales británicos. Su estilo combina análisis teórico, campañas locales y crónicas internacionales. Se imprimía hasta 1888 en el taller de la Liga Socialista, debido a las redes de William Morris. Durante la Primera Guerra Mundial rompió con Kropotkin por su apoyo a los Aliados, y su carácter antibélico le valió que allanasen sus oficinas y detuvieran a su director, Thomas Keell. Ha resistido guerras, crisis financieras y represión, manteniéndose como un archivo histórico vivo hasta la actualidad y siendo un barómetro de las transformaciones del anarquismo anglófono.

Tierra y Libertad (España y México)

Seguramente el periódico anarquista más relevante del mundo hispanohablante. Fundado en 1888 en Barcelona, posteriormente se editó en Madrid como suplemento de la Revista Blanca,y después dirigida de manera independiente por el anarquista Federico Urales.Adquirió su relevancia más conocida como diario a partir de 1903, alcanzando tiradas masivas entre trabajadores, ateneos y sindicatos en Catalunya. Suprimida en 1919, y posteriormente en la Dictadura de Primo de Rivera, sale nuevamente a escena en 1930 como órgano de la FAI. Desempeñó un rol central en la difusión del anarquismo en el ciclo previo a la fundación de la CNT primeramente, pero también muy notable su influencia durante la Revolución Social de 1936. Ofrecía análisis, crónicas obreras, campañas anticlericales y debates estratégicos. En el Franquismo continuó en el exilio mexicano entre 1944 y 1988, y luego volvió a editarse en España tras la Transición. Es clave para estudiar el imaginario libertario ibérico y sus redes culturales.

La Protesta (Argentina)

Publicación que ha llegado hasta la actualidad siendo la más longeva en el ideario político anarquista argentino. Fundada en junio de 1897 en Buenos Aires, e inicialmente conocida como «La Protesta Humana». Surgió impulsado por trabajadores migrantes y nativos de diversos gremios, con el catalán Gregorio Inglán Lafarga como su primer director, quien también había escrito en el periódico «El Perseguido», y había fundado en 1896 la publicación «La Revolución Social». Desde su comienzo fue vocero del movimiento anarquista, influyendo notablemente en luchas obreras y en la necesidad de la organización sindical; y entre sus líneas revolucionarias escribían tanto trabajadores y sindicalistas de base como pensadores anarquistas de distintos países. Aunque comenzó como publicación quincenal, con el tiempo pasó a ser semanario y, posteriormente, un diario matutino desde 1904. En los momentos de mayor difusión tuvo grandes tiradas que no solamente se movían en Argentina, sino con gran impacto en países de América Latina. Actuó más adelante como órgano de difusión de la Federación Obrera Regional Argentina (FORA), y sus talleres y publicaciones sufrieron requisas, clausuras y continuada represión en distintas etapas de su historia. A lo largo del tiempo participó de debates internos del movimiento anarquista entre distintas corrientes, y su archivo hasta la actualidad refleja la complejidad del movimiento anarquista argentino.

Regeneración (México)

Fue el principal periódico del anarquismo mexicano de comienzos del siglo XX y el órgano de difusión del magonismo, impulsado los hermanos Flores Magón. Fundado en 1900, evolucionó desde una crítica liberal al porfiriato hacia una posición abiertamente anarquista y revolucionaria. Desde sus páginas denunció la dictadura de Porfirio Díaz, la represión estatal, la explotación obrera y el despojo de tierras a comunidades campesinas e indígenas. El periódico tuvo un papel clave en la organización y propaganda del Partido Liberal Mexicano del que fue su medio de difusión. Fue publicado tanto en México como en el exilio en Estados Unidos; a ambos lados de la frontera sufrió censura, persecución y constantes clausuras. «Regeneración» difundió ideas de acción directa, apoyo mutuo y comunismo libertario, influyendo en huelgas y levantamientos previos a la Revolución Mexicana. Las denuncias al capitalismo estadounidense y las reflexiones estratégicas sobre la revolución social con un estilo directo y combativo le hicieron muy popular. Su legado lo sitúa como una de las experiencias más importantes del anarquismo en América Latina y un referente del periodismo militante revolucionario mundial.

Heimin Shinbun (Japón)

Este «periódico de los comuneros», que sería su traducción original, fue fundado en Tokio en 1903, siendo uno de los primeros periódicos de carácter socialista y anarquista en Japón. Impulsado por figuras como el anarquista nipón Kōtoku Shūsui y el socialista Sakai Toshihiko, surgido en un contexto de industrialización y autoritarismo estatal, nace oponiéndose al crecimiento del militarismo y a la guerra ruso-japonesa. A pesar de su breve existencia, fue la primera influencia de ideas anarquistas organizadas a través de textos de Piotr Kropotkin, y otros internacionalistas. Su represión y clausura temprana marcaron el inicio de una dura persecución del anarquismo japonés, siendo esta publicación la clave en la formación del anarquismo socialista no solamente en Japón, sino en su proyección hacia Corea y China, a través del exilio y las redes militantes asiáticas. Su influencia articuló el anarquismo asiático con un fuerte énfasis en el antiimperialismo, antinacionalismo y la solidaridad entre pueblos oprimidos.

Mother Earth (Estados Unidos)

Fue una influyente revista anarquista publicada en Estados Unidos entre 1906 y 1917, fundada y dirigida por Emma Goldman junto a su compañero Alexander Berkman. Surgió como un espacio de difusión del anarquismo revolucionario en un contexto marcado por la industrialización pre-fordista, la represión estatal y los conflictos obreros. La publicación abordaba temas como la lucha de clases, el antimilitarismo, la libertad de expresión, el feminismo y el amor libre. A lo largo de una década, «Mother Earth» integró debates entre anarquismo, socialismo y sindicalismo revolucionario, conectando el movimiento libertario estadounidense con el magonismo mexicano y con corrientes europeas. La revista dio voz a intelectuales y militantes internacionales, convirtiéndose en un nodo central del anarquismo en lengua anglosajona. Su postura clara contra la el militarismo creciente de la Primera Guerra Mundial provocó su clausura por la Ley de Espionaje y la persecución de sus editores. Sin embargo, dejó una profunda huella ideológica en la izquierda revolucionaria de EE. UU., consolidando y renovando una tradición anarquista combativa, cultural y política.

Solidaridad Obrera (España)

Esta publicación nace en 1907 en Barcelona como periódico de la federación obrera del mismo nombre y se convirtió poco después en el órgano de expresión de la CNT. Desde sus inicios fue una herramienta clave de propaganda, formación y coordinación del naciente movimiento anarcosindicalista español. Difundió las ideas de acción directa, sindicalismo revolucionario y anticapitalismo, en estrecha relación con los conflictos laborales y las huelgas obreras del momento en que crecía la estrategia del anarcosindicalismo. Durante la Segunda República y la Revolución de 1936 alcanzó una enorme influencia, reflejando debates clave sobre las colectivizaciones, el poder popular y el protagonismo de la clase trabajadora organizada. Fue duramente reprimida durante el Franquismo, pasando a la clandestinidad y al exilio. Con la reorganización de la CNT en la Transición, «Solidaridad Obrera» reapareció como voz del anarcosindicalismo contemporáneo. Hasta hoy sigue siendo un referente histórico y político, manteniendo viva la tradición crítica, combativa y autogestionaria del sindicalismo anarquista.

Umanitá Nova (Italia)

Publicación fundada en 1920 en Milán con la participación de Errico Malatesta, convirtiéndose en el periódico más relevante del anarquismo italiano. Durante el denominado «Bienio Rosso», alcanzó una difusión masiva, conectando con la realidad de las fábricas ocupadas, sindicatos y círculos anarquistas. En sus artículos se defendía el comunismo libertario, el federalismo obrero y la necesidad de la organización frente a las individualidades anarquistas dispersas. Sin embargo, la irrupción del fascismo italiano en el poder provocó su clausura y la persecución brutal de sus editores, incluido el propio Malatesta. Reapareció posteriormente en el exilio e incluso en la posguerra mundial. Ha continuado publicándose, aunque con interrupciones, como órgano de la Federazione Anarchica Italiana (FAI), y su archivo permite comprobar la evolución compleja del movimiento anarquista italiano frente al fascismo, republicanismo y el neoliberalismo actual.

Dielo Truda (Europa, exilio ruso)

Revista que salió a la luz por primera vez en París a finales de 1925, editada por anarquistas rusos como Néstor Mahkno, Gregori Maksímov o Ida Mett que estaban exiliados tras la experiencia revolucionaria colectivista de Ucrania barrida por el Partido Bolchevique. Fue una publicación bimensual clave para revisar la revolución rusa y la guerra civil desde una perspectiva anarquista, que acabaría concluyendo sobre la necesidad de una mejor unidad estratégica e ideológica. Su contribución más relevante fue la Unión General de Anarquistas, una plataforma que quería corregir las desviaciones que impidieron hacer frente organizativamente a la URSS burocratizada, analizando el papel de los sóviets y la autonomía obrera. Tuvo un impacto doctrinal profundo que ha dado como resultado la corriente plataformista, con gran proyección en la actualidad. Tras la muerte de Néstor Makhno, cambió su sede a Chicago, donde se publicaría hasta 1939, fusionándose después con una revista anarcosindicalista, publicada hasta 1950 por Gregori Maksímov.

Black Flag (Reino Unido)

Periódico fundado en 1970 por Albert Meltzer y, sobre todo, Stuart Christie, figura clave del anarquismo británico, vinculándose desde sus inicios a corrientes insurreccionalistas y de apoyo a presos anarquistas internacionales. Tenía un tono directo y combativo, dedicándose a cubrir luchas obreras, antifascistas y anticarcelarias en el Reino Unido y otros países. Su contenido combinaba el análisis e investigaciones políticas con campañas de solidaridad internacional, fundamentalmente de la «Cruz Negra Anarquista». Jamás fue un periódicos de masas, pero un referente relevante en la militancia juvenil anarquista autónoma. Ha tenido varios periodos de interrupción de su publicación sin continuidad hasta el día de hoy, su legado pervive como referencia histórica y política del anarquismo británico, influyendo culturalmente en generaciones posteriores del anarcopunk, el autonomismo anglosajón y en proyectos editoriales afines.

Todo Por Hacer (Madrid)

Humildemente nos colocamos al final de esta lista porque todo tiene un fin… nacimos en el contexto de la huelga general del 2010, y como publicación periódica anarquista en papel ininterrumpidamente durante quince años hasta la actualidad desde febrero de 2011. Queríamos ser un periódico independiente, gratuito y accesible más allá de la militancia anarquista, de análisis y crítica social desde Madrid, donde estábamos enraizados en los movimientos sociales. Creemos haber representado una nueva generación de medios anarquistas no vinculados a estructuras orgánicas tradicionales, y combinando la investigación periodística con las crónicas de la lucha social desde enfoques antipunitivistas, feministas, ecologistas y, por supuesto, anticapitalistas y de clase. Apoyados en redes autónomas de centros sociales, colectivos y suscripciones en España, Europa y América, nos sumamos al acceso digital sin perder la esencia del periódico mensual en papel.

Aunque de tirada modesta, sabemos que hemos llegado a multitud de espacios militantes y hemos logrado ser altavoz de luchas tanto locales como internacionales. Nuestro archivo digital quedará para quien quiera utilizarlo de referencia en las luchas actuales, y las que están por venir, que el anarquismo estratégicamente deberá abordar. Otros proyectos continúan o nacen nuevos, y es que para que algo surja y tome fuerza abriendo brechas, en ocasiones, hay que dejar morir lo viejo. Todo está aún por hacer, pero nos sabemos felices de haber aportado también cada mes nuestra tinta a este hilo negro de letras revolucionarias.

¡Hasta la victoria del comunismo libertario, siempre!

La entrada Érase una vez… un periódico anarquista aparece primero en Todo Por Hacer.

✇Periodismo Ciudadano

16 segundos y tres disparos: Manifestaciones y arrestos tras el fallecimiento de Renee Good a manos de ICE

Por: Paula Gonzalo

La indignación continúa en las calles de Mineápolis tras el fallecimiento de Renee Nicole Good, ciudadana estadounidense de 37 años, abatida por los disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El incidente tuvo lugar en una zona de alta actividad comercial inmigrante, a menos de dos kilómetros del sitio donde  George Floyd falleció en 2020.

Numerosos medios de comunicación han analizado los vídeos ciudadanos y las grabaciones de seguridad para entender los hechos. Estos vídeos nos muestran distintas perspectivas, ofreciendo imágenes precisas frente a la versión de «defensa propia» esgrimida por el gobierno federal. Las manifestaciones de indignación no han cesado desde entonces.

Mientras la secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, y el presidente Donald Trump han calificado el acto como «defensa propia» frente a una amenaza de «terrorismo doméstico», las autoridades locales mantienen una postura crítica. El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, ha solicitado formalmente el cese de operaciones de ICE en la ciudad y ha respaldado las peticiones en el Congreso para una investigación independiente.

La organización ciudadana Unicorn Riot (@UR_Ninja) —nacida tras las protestas por el asesinato de George Floyd—, nos muestran como la documentación vecinal es fundamental para la fiscalización de las agencias de seguridad. Unicorn Riot continúa publicando hilos de vídeo en su cuenta de X (@UR_Ninja) y de Instagram.

Este caso se suma a una lista creciente de muertes vinculadas a operativos del ICE, lo que ha llevado a organizaciones de derechos humanos a exigir una revisión de los protocolos de intervención en zonas urbanas. La muerte de Good es vista por los manifestantes no como un hecho aislado, sino como parte de una política de «tolerancia cero» que prioriza la fuerza sobre la desescalada.

11 de enero de 2026 se documentó el arresto de un manifestante de edad avanzada tras ser atacado con bolas de pimienta por agentes federales. El vehículo del manifestante fue confiscado y remolcado en un operativo captado por testigos.

El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, tras revisar la evidencia disponible, ha solicitado formalmente el cese de operaciones de ICE en la ciudad y apoya una investigación independiente en el Congreso.

Si quieres estar informado, puedes consultar la cronología de los hechos tras las etiquetas: #ReneeNicoleGood y #MinneapolisShooting.

La entrada 16 segundos y tres disparos: Manifestaciones y arrestos tras el fallecimiento de Renee Good a manos de ICE aparece primero en Periodismo Ciudadano.

✇lamarea.com

Estamos perdiendo el fotoperiodismo de calidad

Por: Gabriel Jaraba

Este artículo ha sido publicado originalmente en Catalunya Plural. Puedes leerlo en catalán aquí.

Los lectores de los diarios se alarman cuando advierten que una imagen ha sido modificada con algún retocador o incluso con inteligencia artificial. Los defensores del lector de algunas cabeceras ya han tenido que hacer advertencias al respecto a sus redacciones. Pero mientras tanto se nos ha colado un enemigo peor para la fotografía periodística: la práctica desaparición del fotoperiodismo de impacto y calidad de las páginas de los diarios y de los sitios web.

El lector atento que siga ahora los medios informativos verá muchas ilustraciones, pero muy pocas fotografías periodísticas. Es decir, que capten un instante de la actualidad de manera que expliquen de un vistazo lo que está pasando y si es posible vayan un poco más allá, situando el hecho en su contexto y añadiendo elementos humanos que aporten sentido a lo mostrado. Muchas imágenes chatas, de circunstancias, de las que muy pocas aportan los valores mencionados y que a menudo están producidas en circunstancias muy desfavorables, condicionamientos impuestos desde el exterior del medio y los intereses de los lectores.

Lo que publican ahora los medios no es fotoperiodismo sino ilustración editorial, y hay una diferencia entre uno y otra. Paradójicamente, nunca la tecnología había posibilitado tanto la técnica fotográfica y he ahí que vemos al periodismo fotográfico encogerse de un modo difícil de imaginar hace pocos años. El scroll continuo y la rudimentaria estructura en el diseño informativo de los sitios web no representa precisamente un medio favorable a la presencia de un fotoperiodismo impactante.

¿Exageramos si decimos que no hay fotoperiodismo? Siempre es arriesgado hacer afirmaciones taxativas de este tipo, de manera que argumentaremos las razones. Por una parte, las políticas informativas y editoriales de los medios actuales no favorecen el fotoperiodismo pues confunden éste con la toma de imágenes sensacionales y las rutinas informativas tampoco lo hacen: hay que trabajar rápido y barato. Por otra, no se siente la necesidad de un compromiso, por parte de los medios, con la capacidad de la imagen para dar cuenta de la realidad de un modo que vaya directo a la mente del público y no se limite a ilustrar la noticia sino a erigirse autónomamente en noticia por sí misma.

Hay fotoperiodismo en las grandes agencias internacionales o en muestras como Visa pour l’image pero no en los medios que sirven diariamente a nuestros lectores. No hay que echar la culpa en este caso a los avatares tecnológicos, a la apropiación de la red por las grandes compañías o a la dificultad de percibir nuevas tendencias: una foto periodística sigue siendo un testimonio de primera magnitud que habla por sí mismo, interesa a los lectores y aporta calidad al medio que la publica.

El fotoperiodismo de calidad ha sido un logro de los profesionales y las empresas que tuvieron la voluntad de mejorar los medios para explicar el país. En los años 50 y 60 cuatro fotógrafos en toda Barcelona cubrían la información diaria y la suministraban a los diarios de manera general y uniforme. Formaban un pool avant la lettre con una sindicación peculiar que ponía al alcance de los medios una fotografía de actualidad que cada uno de ellos no hubiera podido pagar por sí mismo. Aseguraban al régimen una domesticación profesional que no superase los límites y mantenía un cerco profesional que impedía el acceso a los diarios a otros fotógrafos al margen de estos intereses. Gentes como Xavier Miserachs, Oriol Maspons o Colita no podían acceder a la prensa diaria y construyeron un fotoperiodismo del futuro y tardaron años en hacerlo.

Contra esta situación la nueva prensa democrática creó las secciones de fotografía –inexistentes hasta la fundación de El Periódico— que aportaron un periodismo informativo de calidad. Debemos a la creatividad y coraje de Carlos Pérez de Rozas y Antonio Franco, con Pepe Encinas y Carlos Bosch Foggia, esta mentalidad renovadora, ellos fueron los autores de la ruptura con la precariedad previa, sin sospechar que les sucedería la marcha atrás actual. Ahora ya no hay gente como Pepe Baeza o Pedro Madueño al frente de la edición fotoperiodística en la prensa barcelonesa.

Con la celebración de los Juegos Olímpicos los lectores de los diarios barceloneses comprobaron cómo el periodismo recogía como nadie la fuerza de un sentimiento popular. Pero la aportación de los nuevos fotógrafos fue más allá, pues educaron visualmente a la ciudadanía de un modo que no se había hecho antes. La diferencia entre la ilustración y la fotografía es que esta enseña a mirar, porque conlleva una actitud crítica y una intención artística; la primera no, porque es de naturaleza instrumental y no interpela ni a lo que se muestra ni a quien se muestra.

Esto pudo ser porque los fotoperiodistas catalanes habían hecho el trabajo de educar visualmente al público asumiendo el trabajo de realizar una crónica cotidiana, directa y contundente de los cambios que se estaban produciendo en el país. El amable lector recordará la foto que fue el pistoletazo de salida de este cambio de era: la imagen de los manifestantes pidiendo la amnistía en febrero de 1976 sentados en el suelo mientras eran golpeados por la Policía Armada, tomada por Manuel Armengol, en la que destacaba Ferran García Faria, ya mayor, con barba blanca y jersey. También la protesta feminista en la Rambla con el cartel «Yo también soy adúltera», de Colita, o las imágenes de los militantes de Fuerza Nueva pidiendo el regreso del franquismo, de Carlos Bosch Foggia.

Hoy día las condiciones actuales de trabajo en la prensa y la tendencia de sus líneas informativas no favorecen el fotoperiodismo. No exageramos: véase cómo la infografía ha desaparecido completamente de las páginas de los medios; por la laboriosidad de su confección, por la necesidad de especialistas bien pagados, por la creencia de que por el hecho de ser prescindible no afecta la comercialidad del producto. Lo mismo que pasó con la infografía está pasando con el fotoperiodismo.

La entrada Estamos perdiendo el fotoperiodismo de calidad se publicó primero en lamarea.com.

✇pikara magazine

Nuestra plusvalía

Por: Sara Aparicio Pinto

Pikara Magazine ha cumplido 15 años y es un hito. Nadie imaginó ni soñó la dimensión de un proyecto que empezó con una pregunta, “¿y por qué no montas una revista?”. Se montó y es un proyecto precioso en el que trabajar -en el que elegimos trabajar-, pero no podemos negar que se sostiene a costa de salarios bajos y horas de más. Aquí no hay una junta empresarial beneficiándose, pero también hay que reconocer que el público hace tiempo que dejó de valorar la información como algo por lo que hay que pagar.

La entrada Nuestra plusvalía se publicó primero en Pikara Magazine.

✇lamarea.com

Alba Riera: “Tal y como está el patio, la neutralidad es peligrosa”

Por: Laura Aznar

Esta entrevista se publicó originalmente en ‘Crític’. Puedes leerla íntegra en catalán aquí.

El mítico «una cosa, queridas», de la comunicadora Alba Riera (Barcelona, 1991), ya se ha convertido en una de las cuñas más reconocibles del ecosistema mediático de Cataluña. Así arranca cada semana La Turra, de 3Cat. De pequeña, Riera se fijaba en Mari Pau Huguet y soñaba con presentar su propio programa, pero fue con el boom de los pódcasts cuando empezó a abrirse camino en el mundo de la comunicación. Hoy lidera uno de los programas en catalán más escuchados en Spotify. Con ella hablamos de periodismo, de neutralidad e ideología, de las críticas a los medios públicos y de los retos que tiene por delante la profesión.

¿De dónde sale Alba Riera?

Mi familia de parte de padre es del Poblenou de toda la vida, y la de parte de madre venía de Murcia y de Andalucía. Esto me haría charnega, supongo. He vivido la mitad de mi vida en la Sagrada Família y, desde los 14 años, en el Poblenou. Son barrios a los cuales siempre he estado muy vinculada, porque soy de una generación en la que no existía Internet, y creo que esto nos ofrecía mucha más posibilidad de hacer red. Tener las raíces tan ligadas al barrio, a los amigos, a la familia, me ha convertido en una persona muy nostálgica. Idealizo mucho el pasado y muy poco el futuro.

¿La etiqueta ‘charnega’ te interpela?

Entiendo que existiera, pero actualmente dudo que tenga mucho sentido. Hicimos un episodio en La Turra que precisamente era sobre el charneguismo y buscamos a personas que pensaban de manera parecida, porque no queríamos polarizar todavía más las opiniones. Y, aun así, en este punto –que al final es el de la identidad– todavía se generaba conflicto. Yo creo que es un tema muy emocional, que despierta mucha pasión, y por eso fue un episodio que llevó muchísima polémica.

¿Por qué crees que todavía despierta pasiones?

A mí me es muy difícil separar el concepto charnego de un marco identitario nacional. Si hubiéramos polarizado todavía más las opiniones, habría sido muy fácil caer en una cosa reduccionista del tipo “Catalunya contra España”. Y yo creo que tampoco va de esto. Pero sí que me genera un poco de escozor el hecho de que, cuando se habla de charneguismo, gente que se siente charnega no acepte la cuestión de la identidad nacional.

Hablemos de tu familia paterna. Tú eres hija de Carles Riera, que fue diputado de la CUP en el Parlamento de Catalunya. ¿Te ha condicionado de alguna forma el hecho de que tu padre fuera conocido por su vinculación a este partido?

El tipo de contenido que hago claramente viene dado porque vengo de un contexto familiar donde ha habido ciertos temas de los que se ha hablado siempre, y quizás sí que he tenido una aproximación cultural y política determinadas por este hecho. Pero esto le pasa a todo el mundo. En mi caso, ser hija de Carles Riera, teniendo en cuenta el Procés y la implicación que él tuvo en esta etapa de Catalunya, como mucho puede haber hecho que mi nombre llamara más la atención en algunos contextos muy concretos. Aun así, tener un padre político –además, en un partido que no está en el poder– también puede comportar cosas negativas. Al final, todos tenemos una ideología, y dedicarse al periodismo dejando esto aparte, para mí, es imposible. Entonces, creo que la gente ya presupone dónde me sitúo yo políticamente a partir del trabajo de mi padre. Dependiendo del momento político, no sé si esto me suma o me puede restar.

Estudiaste Psicología, pero en un momento determinado diste el salto a la comunicación. ¿Cómo fue este proceso?

El periodismo y la comunicación siempre me han gustado mucho. De pequeña jugaba a ser presentadora, porque me encantaban Mari Pau Huguet y Julia Otero: yo quería ser ellas. En la escuela pedía presentar los actos, en plan los Juegos Florales. Y en la universidad me ofrecía para hacer las presentaciones orales de los trabajos, que era una cosa que nadie quería hacer. Todo el mundo tenía claro que estudiaría Periodismo, pero murió mi madre, y eso fue un trago muy heavy. Entré en un estado de tristeza muy profunda. Existe el tópico según el cual la gente que estudia Psicología es gente que tiene problemas, y claramente no es cierto. Pero, en mi caso, fue así. Con el tiempo, recuerdo despertarme de aquella fase, empezar a estar mejor y preguntarme: “¿Qué cojones hago aquí?”

Pero acabaste la carrera.

Evidentemente, porque somos de aquella generación que, si empiezas una carrera, la acabas. Pero, paralelamente, me busqué la vida: hice un posgrado de Comunicación e Industrias Creativas y también cursos y másteres de radio y televisión. Y a partir de aquí, con cero síndrome de la impostora, empecé a invitarme a todas las fiestas y a escribir a gente que tampoco conocía mucho. Ahora lo miro con distancia y pienso quién coño me creía que era, pero es que tenía súper claro que aquel era mi camino, y lo hice desde la inocencia, el desconocimiento del sector y, por lo tanto, sin apriorismos.

Era el momento del boom de los podcasts.

Yo vi en este formato una cosa que no detectaba en los medios convencionales: que a las presentadoras no les daba miedo tener un discurso propio y marcar mucho las líneas editoriales. Creo que esto es lo que nos hizo un poco reconocidas a algunas. Después, pasó una cosa que a mí me parece paradójica: cuando te proponían otros trabajos fuera de la burbuja del podcast, lo hacían para beneficiarse de la audiencia que habías conseguido. Pero, al mismo tiempo, al aceptarlas, tenías que rebajar tu discurso político, tu ideología. ¡Hombre, pero es que entonces perdemos nuestro público!

Neutralizar no tiene ningún tipo de gracia. Además, tal como está el patio, creo que utilizar la palabra “neutralidad” es peligroso. A mí me parece muy difícil explicar el mundo sin una implicación emocional e ideológica. De hecho, es imposible; todo el mundo tiene una ideología, a pesar de que solo se señale una muy concreta.

En este sentido, el periodista Jesús Rodríguez dice que no hay mayor activista, en el ámbito de los medios, que el conde de Godó.

Efectivamente. Pero es que, además, tú puedes tener una ideología muy marcada y, a la vez, como periodista, saber defender un debate donde es enriquecedor que haya personas que piensen diferente y que puedan discutir. Esta es la apuesta de La Turra. Veníamos de un momento en que, sobre todo por parte de las izquierdas, había un poco la sensación de “no me interesa hablar con alguien que piense diferente”. Creo que es un error. También, trabajando en un medio público, creo que tengo la responsabilidad de que el programa que hacemos sea tan representativo como sea posible de la realidad. Y esto vale para las personas, pero también para los temas. No nos tiene que dar miedo abrirnos en ciertos debates, los cuales, además, muchas veces, sirven para reafirmarnos.

¿Qué análisis haces de la situación en que se encuentra el sector ahora mismo?

Hay una parte del periodismo que es muy vocacional, y esto es una putada, porque entras con unas expectativas y la realidad es la de un sector muy precario, con pocas oportunidades, mucha temporalidad, muchos autónomos y un largo etcétera. Y está también el tema de los creadores de contenido y de los influencers…

Andrea Gumes y Anna Pacheco decían en una entrevista en CRÍTIC que, para tener espacio en los medios tradicionales, a veces, la vía más fácil es hacerse influencer.

Creo que no hemos conseguido encontrar un equilibrio en esto. Hay gente que sale de las redes que es buenísima comunicadora y que claramente se tiene que dedicar a ello, pero una cosa es hacer contenido y otra es saber hacer un guion, hacer reportajes, presentar un programa y defender el método periodístico. Hay muchos programas que se están pensando para influencers, y esto resta pasta y oportunidades a periodistas y a otros tipos de formatos. Tengo dudas de que el camino que tengan que seguir los medios sea, por un lado, apostar por caras muy conocidas, porque pueden ser un reclamo; y por otro, que los nuevos perfiles sean solo personas que salen de las redes sociales.

Tú llegaste a 3Cat en un momento en que se anunció la voluntad de “despolitizar una parte de la parrilla“. ¿Qué te parece esto?

Yo creo que es insostenible a largo plazo. Quizás respondía a un contexto político concreto, pero a mí me da la sensación de que ahora, precisamente, tenemos la necesidad de contenidos reflexivos que salgan de las lógicas rápidas de los reels. El mundo se está cayendo a trozos, estamos en un punto tan crítico que lo que necesitamos es pensar un poco, y siento que se darán cuenta de que despolitizar los medios públicos es un error. A muchos entes les dan miedo los escenarios que vienen, y yo confío en que, ante el miedo, en lugar de la anestesia, se genere una reacción de fuego. Y esto pasa por pedir contenidos atrevidos.

También hay una crítica a los medios públicos, que es esta supuesta tendencia hacia la españolización. ¿Hasta qué punto crees que es real?

Mira, cuando en La Turra hicimos el episodio sobre la catalanofobia, hubo una polémica con el título del capítulo. Veníamos de un verano marcado por el sketch de Esas Latinas y la heladería argentina, y la pregunta que nos planteábamos era si el catalán era discriminatorio. Está claro que no puede serlo, en cuanto lengua discriminada. De hecho, uno de los pilares del programa es la defensa de la lengua y la cultura catalanas, que están minorizadas y oprimidas. Lo que hacíamos era recoger una pregunta que alguna gente se planteaba y que había motivado muchos artículos aquellos meses. Estoy de acuerdo en que no estuvimos acertadas con el título; pero, para mí, la reacción que hubo evidenciaba un malestar real que, en aquel momento, personificamos nosotras. La gente está muy preocupada y muy encendida con este tema, y si esto está pasando, debe de ser por algún motivo. La situación del catalán es crítica, está en peligro y no hay una sensación de defensa por parte de las instituciones. Si, además, alguna gente percibe que los medios públicos cada vez son más laxos con esta situación, es normal que esto genere un cóctel Molotov.

¿Cuál dirías que ha sido La Turra más complicada de hacer?

Te diré la que a mí me dio más miedo, la que fue más complicada y la que ha sido más dura. La que a mí me dio más miedo hacer fue la de las masculinidades, porque tenía dudas sobre si se tenía que hacer. Aquí el equipo fue muy importante: nos animamos mucho las unas a las otras para perder el miedo a confrontarnos con personas que piensan diferente. Es cierto que chirriaba un poco ver una mesa de cuatro pavos más una entrevista a un quinto, pero sí que creo que en el feminismo existe esa incomodidad de decir: “Vosotros, chavales, ¿qué esperáis? Espabilaos un poco”. Necesito entender qué les pasa por la cabeza y por qué, a pesar de que cada vez hay más tíos supuestamente aliados, nos seguimos sintiendo solas. Por qué, ante los casos de acoso, hay un silencio absoluto por parte de nuestros compañeros hombres. Yo sabía que la imagen era impactante, que podía ser cuestionable y que es muy lícita la pregunta de si tenemos que dar más micros a los hombres. Pero al final pensamos que, si alguien podía tratar este tema, era La Turra, y que, además, podía hacerlo bien.

¿Y cuál ha sido la más complicada y la más dura?

La más dura iba sobre Palestina. En este caso, no había debate: lo que está viviendo la población palestina es un genocidio. Fue el episodio que teníamos que hacer con más urgencia y el que me generó más impotencia, porque fui muy consciente de los límites que tenemos como periodistas. Tenemos que hablar, pero poca cosa más podemos hacer. Y el más difícil fue el de las clases sociales. Fue la primera vez que yo, como presentadora, tuve que moderar una mesa que se exaltó. Hubo una persona que atacó verbalmente a otra, y yo tuve que controlar aquella situación. A partir de ahí hubo un antes y un después en La Turra, pero también por mí, porque perdí el miedo a que esto pudiera pasar.

¿Cómo llevas las críticas?

Sobre todo Alba Muñoz [coordinadora de contenidos de La Turra] me ha ayudado a entender que forman parte de nuestro trabajo y que son buenas. Si nosotros hacemos un programa para generar debate, lo que yo no puedo hacer después es enfadarme cuando esto pasa. Es contradictorio. Además, si no recibiéramos críticas, querría decir que estamos haciendo cosas despolitizadas y neutrales. Pero al principio las llevaba fatal. También soy muy autoexigente y, cuando eres así, una crítica te puede destrozar. La polémica con el titular de la catalanofobia, por ejemplo, en otro momento a mí me habría hundido. En La Turra, he tenido mucho el síndrome de la impostora, porque empecé de la mano de Andrea [Gumes], a quien admiro muchísimo profesionalmente. Ir con ella era perfecto, porque sentía menos presión a la hora de demostrar que yo podía defender aquel programa. Hacerlo sola también me ha ido muy bien para autodemostrarme que soy capaz. Es extraño, porque empecé en el mundo de la comunicación teniendo cero síndrome de la impostora y siendo la más chula; pero, cuando estás, te das cuenta de la responsabilidad que representa tener un micro, que quiere decir tener poder. Por lo tanto, tenía que estar a la altura. Y hay críticas muy necesarias, que se tienen que escuchar. También he aprendido a discernir cuándo son una escopinada y cuándo tienen sentido.

Decías en una entrevista en El País que es importante “ofrecer un espacio que no tiene miedo de mostrar opiniones contrarias, pero esto no quiere decir que no tengamos líneas rojas”. ¿Cuáles son las líneas rojas de La Turra?

Me haces la pregunta en un muy buen momento. Nuestras líneas rojas son los fascistas y la extrema derecha, es decir, los representantes de esta ideología. Ahora bien, creo que hay una realidad, que es el interés de los jóvenes respecto a este fenómeno. Las izquierdas tienen que hacer autocrítica, porque en muchos temas que son de urgencia social, como la vivienda, el feminismo, la crisis climática y un largo etcétera, estamos fracasando. Nos hemos fragmentado y diluido en muchos subtemas, como si tenemos que comer huevos de gallina, que nos han despistado un poco del foco, del que era urgente defender. El resultado es que hay gente que se consideraba de izquierdas, pero que está comprando el marco de la derecha y la extrema derecha. Desde La Turra, empezamos a preguntarnos si quizás tenemos que dejar de hacer ver que esto no está pasando y plantear un debate al cual vengan estos perfiles para entender por qué están haciendo este proceso. Evidentemente, tendría que haber una confrontación con la gente joven que sigue convencida de que la izquierda es el camino.

¿Y no se puede abordar esta cuestión sin llevar estos perfiles?

Estamos en entredicho todo el rato. No es nada que hayamos decidido. Pensamos que, potencialmente, podría servir para reafirmarnos en las otras posturas. A mí me encantaría ver a alguien que, desde la izquierda, le diga a un futuro fascista al que le han comido la cabeza que ha caído de bruces. Y querría ver que tú, como espectadora, pensaras: “pues sí, es un pringao”. Pero no sé si esto es lo que pasaría, y creo que hacer este debate implica asumir un riesgo grande. Lo que tengo muy claro es que, como periodistas, tenemos que ser muy responsables con la manera en que lo tratamos, pero lo tenemos que tratar. Con mucha responsabilidad, pero también con mucha decisión y con mucho fuego. Antes, cuando hablábamos de las izquierdas, además de habernos perdido en subdiscursos, pienso que también ha faltado garra, primera línea y calle.

El guionista y humorista Marc Sarrats dice que a la izquierda le falta chusma.

Nos falta 100%. Nos falta más mala hostia y nos sobra cobardía. Tenemos que tener mucho menos miedo. Necesitamos gente que entienda las lógicas de Internet y que no se esté por hostias. Todo se tiene que enmarcar en el contexto político, y ahora mismo nos hace falta determinación, gritar, levantarnos. Con la crisis de la vivienda, lo que tienen que decir las izquierdas es que todo el mundo a la calle hasta que bajen los alquileres. Estas tienen que ser las consignas de los políticos ahora mismo, para mí. La izquierda necesita mala hostia, chusma –como dice Marc– y nervio.

La entrada Alba Riera: “Tal y como está el patio, la neutralidad es peligrosa” se publicó primero en lamarea.com.

✇lamarea.com

Objetivo mínimo conseguido: 85.100 euros. ¡Gracias por ser la fuerza de La Marea!

Por: La Marea

Eran las 23.57 de la noche. Quedaban apenas 24 horas para no perderlo todo. Y, tras unos días de nervios y angustia a la vez, el marcador de Goteo sobrepasó el objetivo mínimo: 85.188 euros. Una vez más, La Marea acaba de conseguir el apoyo necesario para seguir investigando gracias de nuevo a nuestra comunidad, a los lectores y lectoras que creen en un periodismo honesto, riguroso e independiente.

Con aportaciones en su mayoría pequeñas –y que muestran el esfuerzo que muchas personas realizan–más de 1.800 mecenas han contribuido en una recaudación vital para hacer frente a una demanda por la publicación de una investigación sobre la industria de los vientres de alquiler.

A todos y a todas ellas les damos infinitas gracias. También a todas aquellas personas, entidades, asociaciones, colectivos que han empujado estos días con diferentes acciones para que sigamos a contracorriente. Gracias, de verdad, por el compromiso y el esfuerzo.

¿Y si llegamos al óptimo?

La campaña, no obstante, no termina aquí. Se puede seguir donando para llegar a la cantidad óptima y, de paso, llevarte una suscripción. Por 50 euros, recibirás la revista digital durante un año (4 números + el Magazine de Climática) y tendrás acceso a las actividades para las personas suscriptoras. También puedes regalar la suscripción a quien quieras, ahora que vienen las fiestas.

No ha sido fácil llegar hasta este momento tras meses de agotamiento en los que hemos estado preparando la defensa legal con recursos mínimos, tanto económicos como humanos. Por eso no nos cansaremos de dar las gracias y de repetir, por supuesto, que no nos callarán, que seguiremos haciendo nuestro trabajo.

¡Seguimos!

La entrada Objetivo mínimo conseguido: 85.100 euros. ¡Gracias por ser la fuerza de La Marea! se publicó primero en lamarea.com.

✇pikara magazine

Patricia Simón, periodista militante contra el silencio y la impunidad

Por: Ruth de Frutos

Con la defensa de los derechos humanos como brújula, el trabajo de Patricia Simón aúna el reporterismo en terreno y el periodismo de investigación. Hablamos con la autora de los libros 'Miedo' y 'Narrar el abismo' sobre el papel de los medios de comunicación ante los genocidios, el neofascismo o los ataques desde los tribunales a la libertad de prensa.

La entrada Patricia Simón, periodista militante contra el silencio y la impunidad se publicó primero en Pikara Magazine.

✇lamarea.com

Patricia Simón: “El concepto ‘paz’ ya no está en el imaginario colectivo, ni siquiera como aspiración”

Por: Manuel Ligero

En el periodismo no todo vale. A menudo, en situaciones comprometidas, prevalece el sentido ético de los profesionales y estos apartan la cámara o apagan la grabadora. Renuncian al impacto, a los clics, incluso a dinero. Cualquier cosa antes de hacer más daño a quien ya está muy dañado. Hay que tener estas cosas muy claras para reportear desde zonas de conflicto, como lleva haciendo Patricia Simón desde hace 20 años. En el ensayo Narrar el abismo (publicado por Debate) cuenta sus experiencias y propugna un tipo de periodismo respetuoso con la dignidad del otro. «Cuando estas personas se acercan y cuentan sus experiencias, confían en la valía humana de quien las escucha», relata. «No hay mejor periodista que el que sabe, sobre todo, ser oyente». Trasladar sus historias, dice, tiene una función social. Documentar delitos de guerra, además, es un deber. Y hay que hacerlo buscando la palabra exacta, escribiendo con una perspectiva que defienda los derechos humanos y que desafíe esa «ideología colonial dominante» que tiende a adherirse como una lapa a nuestras crónicas. Narrar el abismo es una reivindicación del periodismo como un oficio humanista comprometido con la construcción de un mundo mejor.

Su libro se puede leer como un manual de periodismo en zonas de conflicto. ¿Cómo ha sido su aprendizaje? ¿A base de ensayo-error? O dicho de otro modo: ¿se ha equivocado muchas veces?

Seguro que sí. Pero he tenido la suerte de formarme prioritariamente con defensores y defensoras de derechos humanos, así que siempre he sabido que lo importante era el cuidado de la persona que ha sufrido alguna vulneración. Esa prevención, que mi foco estuviera puesto no tanto en el resultado periodístico como en esa relación personal, probablemente me haya protegido del peor error que se puede cometer: aumentar el daño que han sufrido estas personas. Pero todo esto vino a través de la formación. Recuerdo que una vez, siendo muy jovencita, me invitaron a moderar una mesa redonda con defensores y defensoras de los derechos humanos en Colombia. Eran personas que habían sufrido tantos tipos de violencia que necesariamente necesitaban tiempo para explayarse, pero yo no les dejaba. Los organizadores me dijeron: «Si ves que se van por las ramas, les cortas y que vayan al grano». Desgraciadamente, les hice caso. Fui una buena mandada. Y me convertí en una maltratadora. Fue el público el que me hizo notar que lo estaba haciendo mal. Hoy lo recuerdo con mucha vergüenza, pero aprendí qué es lo que no se debe hacer. Y, sobre todo, aprendí que no hay que delegar nunca la responsabilidad en otras personas.

Pero, a veces, inevitablemente, se hace daño sin querer. ¿Cómo reacciona si, a pesar de poner todo el cuidado, se da cuenta en mitad de una entrevista de que está tocando una tecla sensible que no debería tocar?

Parando en seco. Si de repente intuyes que se pueden estar removiendo cosas o que estás reabriendo una herida especialmente dolorosa, lo primero es parar en seco y revaluar qué sentido tiene esa entrevista. Para mí, la clave está en volver a situar la conversación, volver a la base, a la razón principal por la que esa persona ha accedido a hablar: qué persigue con esa entrevista, qué necesita contar, de forma que su testimonio, de alguna manera, le genere un cierto alivio. Tengo presente que es mejor que me quede corta, que se me queden preguntas en el tintero, si no estoy segura de que la persona está preparada, es consciente y quiere hablar de esos asuntos.

Los periodistas que cubren conflictos también se exponen a salir tocados. Decía Susan Sontag en uno de sus libros: «Toda persona que tenga la temeridad de pasar una temporada en el infierno se arriesga a no salir con vida o a volver psíquicamente dañada». ¿Cómo ha lidiado usted con ese peligro?

Primero, sintiéndome muy afortunada de poder desarrollar mi profesión en esos contextos. Como dice Noelia Ramírez en su libro, «nadie nos esperaba aquí». Mi origen, en ningún caso, hacía prever que pudiera dedicarme al periodismo, y mucho menos a ese tipo de periodismo. Así que soy consciente de que esto es algo excepcional, porque la mayoría de mis compañeras, de amigos y amigas mucho más talentosos y muy buenos periodistas, lo tuvieron que dejar por la precariedad. Y luego, además, me protege la idea de que «estoy haciendo mi parte». O por lo menos lo estoy intentando. Tengo una convicción muy fuerte, seguramente por mi apego a la defensa de los derechos humanos, de que este trabajo es importante. Y de que es una suerte poder hacerlo.

Cuando el circuito, llamémosle así, está bien engrasado, a mí me hace bien. Ese circuito empieza con la recogida de testimonios que te atraviesan, que te interpelan, y finaliza cuando los transformas en información periodística. Con «bien engrasado» me refiero a no pasar muchísimo tiempo reporteando sobre el terreno, sino a volver a casa para digerirlo y trabajar con calma… Cuando se dan todas esas circunstancias, el trabajo es emocionalmente bueno. De hecho, cuando empezó el genocidio de Gaza y las autoridades israelíes nos prohibieron la entrada a la Franja, sentí muchísima impotencia. Empecé a consumir imágenes de las redes sociales en bucle. Me hizo cuestionarme qué sentido tenía el periodismo, qué capacidad teníamos los periodistas. Fue muy duro.

Y por último, para protegerte emocionalmente del impacto que tiene tu trabajo, están los cuidados, claro. Aunque suene banal, hay que alimentarse bien, dormir bien, hacer deporte y, por encima de todo, trabajar los afectos, cuidar las redes de amigos y amigas, dedicarles tiempo.

En su libro, sobre todo en el capítulo dedicado a Ucrania, habla de reportear tanto desde el frente de guerra como desde la retaguardia. Tengo la impresión de que usted prefiere la retaguardia. ¿Por qué?

En el frente ves gente que es carne de cañón y es más difícil extraer aprendizajes humanos. Prevalece la parte bélica, pero hay una excepción: cuando puedes estar a solas con los combatientes. Ahí aflora realmente el desastre de la guerra. En la retaguardia, en cambio, se preserva la vida, se construye vida cuando alrededor sólo hay destrucción. Eso es complejísimo. Es posible por conocimientos atávicos que no sabíamos que teníamos y que aparecen en esos contextos. Y quienes lo hacen posible, fundamentalmente, somos las mujeres. Las mujeres seguimos siendo vistas como actrices secundarias en las guerras. La invasión rusa evidenció que las narrativas en torno a la guerra siguen siendo muy machistas y muy reaccionarias. Por ejemplo, ¿cómo se contó el éxodo? Pues se entendió que el destino natural de las mujeres era huir para cuidar, y el de los hombres quedarse para combatir. En la retaguardia todo eso se subvierte y se ve el verdadero valor de la supervivencia y quién la hace posible.

Cuenta la historia de una anciana de Kramatorsk que les invitó a Maria Volkova y a usted a tomar un té en su casa. Allí les habló de sus dificultades, conocieron a su hija esquizofrénica, entendieron por qué decidió no huir. Desde el punto de vista humano, esa historia revela más sobre la guerra que una crónica desde las trincheras.

Sí, aquella historia se me quedó atravesada. Y pensé que, en realidad, esa historia está en todos los contextos dominados por la violencia que llevo cubriendo 20 años, desde Ucrania hasta Colombia. Son las guerras que las mujeres libran diariamente en todas partes. Las han sufrido nuestras abuelas, las sufren nuestras madres y siguen marcando nuestras vidas.

¿Cómo definiría el concepto «periodismo de paz» y en qué se diferencia de lo que entendemos normalmente por periodismo?

La diferencia está en la intencionalidad. Como periodista, se trata de no olvidar nunca que la guerra debe evitarse por todos los medios y, si ya ha empezado, que debe pararse cuanto antes. El periodismo no puede legitimar que la violencia sea una forma de resolver los conflictos. Eso debería aparecer en todas las crónicas. Debemos recordar continuamente que la mayoría de las guerras no terminan con el aplastamiento del enemigo sino por medio de negociaciones. Cuanto antes empiecen, más vidas se salvarán. Si no lo contamos así, corremos el riesgo de presentar la guerra como algo natural o inevitable o como un conflicto irresoluble. Y si nos resignamos a eso, nuestro periodismo se convierte en una arma propagandística dentro de esa guerra.

Cuando estábamos en la facultad, todos expresábamos nuestra admiración por los «corresponsales de guerra». A nadie se le ocurrió nunca llamarlos «corresponsales de paz».

Es que ese concepto es mucho más complicado de normalizar, pero el concepto «paz» sí que debería estar más presente en nuestras vidas. Nosotros crecimos celebrando la paz en el cole. La lucha contra el hambre y la defensa de la paz eran pilares de nuestra educación. Eso se ha diluido totalmente en estos últimos años. Ya no está en el imaginario colectivo, ni siquiera como una aspiración o un ideal. Pero debemos reivindicarlo desde el periodismo, entendiendo que la paz no es solamente la ausencia de bombardeos, es una cosa mucho más compleja. Respecto a la expresión «corresponsales de paz», tengo que decir que es un lema que está utilizando la Fundación Vicente Ferrer, que nos ha invitado a varios periodistas que cubrimos conflictos a visitar lugares donde se está intentando construir la paz frente a otros tipos de violencia.

Su libro contiene frases realmente desafiantes, como que «el periodismo es lo contrario a la neutralidad». Esto choca con la idea que mucha gente tiene de la imparcialidad periodística. ¿Qué quiere decir exactamente con eso?

Creo que el periodismo tiene que aspirar a construir sociedades más justas para todos y todas, y eso es exactamente lo contrario de la neutralidad. Tendemos a contar las cosas desde lo establecido, desde lo hegemónico, y eso perpetúa el statu quo. Así nada cambia. Pero si aplicas una mirada crítica y desentrañas las dinámicas y los intereses que operan sobre la realidad, si identificas cuáles son las razones para que eso ocurra y quiénes son los responsables, entonces la cosa cambia. Cuando el periodismo evidencia cuáles son los engranajes, rompe con lo que se ha entendido como neutralidad. Y eso debería hacerse enfocándonos en los afectados de ese marco de interpretación, en los afectados por «la norma» o por lo que entendemos como «normal». En mi adolescencia fue muy importante la lectura de Eduardo Galeano. Él nos enseñó por qué el mundo se interpretaba al revés y lo puso «patas arriba». Así se llama uno de sus libros, en el que señala esas cosas que damos por sentadas, que entendemos por lógicas, como si esa fuera la única mirada posible. Yo impugno esa neutralidad. Me parece que es injusta, que está al servicio de una minoría privilegiada y que produce muchísimo dolor. Por eso creo que hay que posicionarse.

En Narrar el abismo también impugna los eufemismos. Hace hincapié en usar las palabras justas, exactas. Pero las palabras justas y exactas son polémicas. A veces ni siquiera nos dejan publicarlas. ¿Qué hacemos ante eso?

El periodismo siempre fue un oficio rebelde y debería seguir siéndolo. A veces se nos desacredita cuando, por ejemplo, hablamos de paz, tachándonos de ilusos o de ingenuos. Otras veces se nos acusa de ser radicales. Otras, de ser activistas en lugar de periodistas. Esto me pasa mucho. Tenemos que tener muy claras nuestras convicciones para defender por qué utilizamos una palabra y no otra. Quienes usábamos la palabra «genocidio» para hablar de lo que estaba ocurriendo en Gaza, al principio se nos acusó de falta de rigor, de antisemitismo, de fomentar un relato propalestino y, por lo tanto, antiperiodístico. Pero cuando lo hicimos ya había evidencias suficientes para hablar de genocidio, y de hecho, poco después, el informe de la relatora especial de la ONU nos dio la razón.

Pero mientras hay que aguantar el chaparrón…

Yo sé que hago un periodismo pequeñito, minoritario. Sé que su capacidad de incidencia es muy limitada, pero haciéndolo aspiro a sentirme… Iba a decir orgullosa, pero esa no es la palabra. Tranquila, esa es la palabra. Tranquila con el resultado. Que pueda defenderlo ante quien lo cuestione. En el reportaje «El mundo según Trump» usé conscientemente un vocabulario muy directo. Para describir su forma de concebir las relaciones internacionales digo que se maneja igual que los cárteles: plata o plomo. Y es que es así. Y no temo las críticas porque sé que quienes las hacen están defendiendo un orden injusto, al servicio de unos pocos y que se ha demostrado fallido, corrupto y éticamente degenerado.

Assaig Abubakar, un abogado sudanés que vive como refugiado en Chad, le dijo: «Nunca más volveré a creer en el sistema internacional de derechos humanos». Y cuando entrevistó a Youssef Mahmoud también fue muy crítico con la ONU. Después de todo lo que ha visto, ¿usted sigue creyendo en estos organismos internacionales?

En lo relativo al marco legislativo, sí. Por eso sigo defendiendo el derecho internacional y los derechos humanos, pero ya no creo en las grandes organizaciones. La puntilla ha sido la validación por parte del Consejo de Seguridad del mal llamado «plan de paz» de Donald Trump para Gaza. Me parece que supone el hundimiento absoluto del Consejo de Seguridad, y creo que también ha arrastrado a las Naciones Unidas. A pesar de todo, la ofensiva actual contra el multilateralismo, contra la ONU, contra la Corte Penal Internacional es tan dura, que creo que debemos salir en su defensa. Siendo muy consciente, eso sí, de que muchas veces estas organizaciones se muestran fallidas e incluso son cómplices de la perpetuación de los conflictos. Pero soy más partidaria de su reforma o de su refundación que de darlas por perdidas. Creo que siguen siendo el único espacio en el que muchos Estados tienen al menos un asiento, una voz, y desde donde se puede reconstruir otro orden internacional.

Siempre se ha dicho que la foto de la niña del napalm contribuyó a la retirada estadounidense de Vietnam. Los periodistas palestinos también han hecho un trabajo extraordinario documentando el genocidio de Gaza, un trabajo que ha tenido un enorme impacto en la opinión pública. No hay más que ver las manifestaciones que se han producido en todo el mundo. Pero el genocidio continúa. ¿Lo que ha cambiado en este tiempo, básicamente, es la capacidad del periodismo para influir en los gobiernos?

El puente que existía entre la información, la gente y los gobiernos se ha roto. Es el producto de muchas décadas de desoír a la ciudadanía. Se ha roto hasta el punto de que muchas personas renuncian a informarse porque la información sólo les provoca dolor, no pueden hacer nada con ella, dan por hecho que no servirá para cambiar nada. Pero la reacción global ante el genocidio de Gaza nos da esperanzas de que esta situación se pueda revertir. Ha sido muy curioso ver cómo el movimiento contra el genocidio ha tomado más fuerza a partir del pasado verano, cuando empezaron a publicarse imágenes de la hambruna. Los medios occidentales consideraron que esas imágenes de los niños famélicos eran más publicables o digeribles que las de los dos años anteriores, las de los niños en las morgues o bajo los escombros. Los medios tenemos que preguntarnos por qué. Por qué las fotos de los niños mutilados no se publicaron, cuando fueron sus propios padres los que tomaron esas fotos o llamaron a los periodistas para documentar el delito. Por qué se usó la excusa de la «fatiga de la empatía» de los lectores. Por qué se habló de que herían la sensibilidad e incluso la dignidad de las víctimas. Si hemos visto esas imágenes ha sido gracias a las redes sociales. Cuando salieron las fotos de la hambruna, realmente hubo un despertar de la respuesta ciudadana. Eso demuestra dos cosas: primero, que la capacidad de incidencia del periodismo sigue siendo altísima; y segundo, que fueron los propios medios los que apaciguaron durante dos años esa respuesta ciudadana amparándose en razones insostenibles que tienen más que ver con sus propias sensibilidades y con sus propios sentidos estéticos de cómo representar el dolor.

Usted dice que la información se ha convertido en «una retahíla de hechos caóticos, catastróficos, incomprensibles».

Por eso hay casi un 40% de españoles que ha renunciado a informarse. Y el resto lo hace a través del móvil, donde estamos perdiendo muchísima capacidad de concentración, de comprensión y de profundidad. Eso es una ruptura, no sólo en el acto ciudadano de informarse sino en las propias democracias. Creo que ahora toca generar discursos acerca de la importancia de recuperar la soberanía sobre el acto de informarse, sobre cómo nos informamos, a través de qué dispositivos y en qué contextos. Nos estamos estupidizando y me parece peligrosísimo cómo estamos aceptando que cuatro señores tecnomultimillonarios, cuyo su sueño húmedo es irse a Marte, sean los que, con sus algoritmos, dominen el acto de informarse de la mayoría de la población. Esa avalancha de hechos caóticos, sin contexto, nos está enfermando. Emocionalmente nos tiene paralizados, y políticamente absolutamente desconcertados. Da alas a esa sensación de incertidumbre que tanto se ha señalado como una de las causas del auge reaccionario. Lo que hace el periodismo es justo lo contrario: explica las causas y el contexto, arraiga a las personas con la realidad que le rodea y así disipa la incertidumbre.

Usted también suele decir que nunca se ha hecho mejor periodismo que hoy. ¿Por qué cree que nunca ha estado peor considerado y peor pagado que hoy?

Pues porque mucho de lo que se presenta como periodismo en realidad no lo es. Ojalá fuese info-entretenimiento, pero ni eso. Esa etapa ya pasó. Lo que tenemos ahora es propaganda política disfrazada de entretenimiento, propaganda de valores muy reaccionarios al servicio de los grupos políticos de ultraderecha. Ese aluvión de desinformación, de odio y de propaganda ha generado desconfianza y desconsideración hacia la profesión. A eso se suma que los medios tradicionales, además de buen periodismo, publican también muchísima basura para tener visitas. Eso contribuye al descrédito. Y también porque nos hemos regalado como periodistas. En sociedades tan precarizadas como la nuestra cuesta mucho que la gente pague por el periodismo. Y al tenerlo gratis pues no se le da valor. Pero tampoco podemos exigir que se suscriban a cinco medios cuando tienen salarios paupérrimos y muy poco tiempo para informarse. Gran parte de nuestra comunidad lectora, de hecho, se suscribe por militancia, no porque luego vaya a tener tiempo de leer la revista.

En cualquier caso, yo sostengo, efectivamente, que nunca se ha hecho tanto buen periodismo, pero tampoco se ha hecho nunca tanta desinformación. Y esto último, en cantidad, es inmensamente superior. Esa es la tragedia. Pero, sí, nunca ha habido tantos periodistas tan bien formados, con un compromiso ético tan sólido, hasta el punto de anteponer su profesión al hecho de tener vidas mínimamente saludables. Tenemos que defender públicamente la importancia del periodismo y intentar volver a sellar pactos éticos con la ciudadanía. De hecho, el libro yo no lo concibo como un manual de buenas prácticas sino básicamente como un manifiesto sobre la importancia de seguir informándonos.

La entrada Patricia Simón: “El concepto ‘paz’ ya no está en el imaginario colectivo, ni siquiera como aspiración” se publicó primero en lamarea.com.

✇lamarea.com

Los apoyos de los compañeros y compañeras periodistas que nos animan a seguir a contracorriente

Por: La Marea

Desde que hicimos pública la demanda a la que nos enfrentamos por la investigación sobre la industria de los vientres de alquiler, por la que una agencia nos pide 60.000 euros, en La Marea no hemos parado de recibir apoyos. Y esas muestras, en momentos tan duros como este, con un equipo agotado, nos ayudan muchísimo a seguir adelante. A seguir a contracorriente, como decimos en nuestros mensajes para animar a donar en el crowdfunding que hemos lanzado en Goteo. 

Todos cuentan de la misma manera, pero saber que tus compañeros y compañeras están contigo, nos motiva especialmente. Queríamos agradecer, específicamente, el respaldo recibido desde la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), que nos ha ayudado a difundir, a través de sus redes sociales, nuestra campaña de recaudación de fondos para blindar el periodismo de investigación.

Porque, como explicaron desde Reporteros sin Fronteras, en otro mensaje de apoyo, investigar no es un delito, es un servicio público imprescindible para la democracia: “Como organización defensora de la libertad de prensa, subrayamos que las investigaciones sobre asuntos de interés público son esenciales para la transparencia y el acceso a información veraz. RSF España defiende su derecho –y el de todos los medios– a informar con libertad, sin censura ni intimidación”. Muchas gracias, compañeras y compañeros.

Nada más conocer la demanda, El Salto dedicó un espacio para contar a sus lectores y lectoras la situación a la que estamos haciendo frente. “Tras trece años publicando, es la primera vez que La Marea recibe una demanda por una de sus publicaciones”, destacaban.

Queríamos dar también las gracias a la Agrupación de Periodistas de la FSC de CCOO por sus palabras: “Mostramos nuestro apoyo y solidaridad hacia un medio que ha demostrado siempre su independencia y su máximo respeto por el rigor periodístico, centrado, además, en el servicio público y la defensa de los derechos humanos. Estamos atravesando tiempos complicados, donde los grandes poderes intentan silenciar la información con nuevas estrategias”. 

Algunas de ellas las ha explicado nuestra directora, Magda Bandera, a Marina Lobo, que nos ha abierto también, con esta entrevista, las puertas de Spanish Revolution: «Un proceso judicial de este tipo puede ahogar a un medio pequeño como La Marea«, ha afirmado Bandera.

Ahora no nos queda casi tiempo. Necesitamos tu fuerza, necesitamos cerrar con éxito nuestra campaña de Goteo, que termina ya. Es, por supuesto, una cuestión económica, pero va mucho más allá: es garantizar que seguimos siendo un espacio donde se pueden investigar temas incómodos sin presiones ni censuras. 

En el vídeo que te enviamos, el periodista de investigación José Bautista lo explica muy bien: hay profesionales que solo pueden escribir sobre determinados temas en La Marea, porque aquí sí se permite llegar hasta el fondo. 

Lo saben perfectamente nuestros lectores y lectoras, como Gustavo Rodríguez, que nos escribe desde la página de Goteo este mensaje de apoyo tan especial:

«Querida redacción de La Marea. Hoy más que nunca quiero expresar mi apoyo y admiración por vuestro trabajo valiente y necesario. Vuestra investigación sobre la industria de los vientres de alquiler no solo ha arrojado luz sobre una realidad que muchos preferirían dejar en la sombra, sino que ha puesto en primer plano la importancia de un periodismo independiente y comprometido con la verdad.

Sé que ahora atravesáis momentos difíciles: una demanda y amenazas que buscan acallar vuestra voz y, con ella, el derecho de toda la sociedad a estar informada. Precisamente en estos desafíos se demuestra la fuerza de la prensa libre, aquella que no se deja intimidar y que sigue adelante, incluso cuando el riesgo y la presión aumentan.

Quiero que sepáis que no estáis solos. Vuestro trabajo es imprescindible y merece todo el apoyo posible. Por eso, me sumo a vuestra campaña de fondo y animo a todas las personas que creen en la libertad de prensa y en la defensa de la verdad a respaldaros: cada contribución, cada muestra de solidaridad, cada mensaje compartido es un paso más en la protección de este periodismo valiente que nos representa a todos.

Gracias por seguir adelante. Gracias por no rendiros. Defenderos es, también, defendernos como sociedad. Todo mi ánimo y apoyo en este camino. No dejéis de publicar lo que otros intentan silenciar. Con mucha fuerza y solidaridad».

¿Qué podemos decir? MUCHAS, MUCHAS, MUCHAS GRACIAS.

La entrada Los apoyos de los compañeros y compañeras periodistas que nos animan a seguir a contracorriente se publicó primero en lamarea.com.

✇pikara magazine

El 43% de las noticias que recoge el Observatorio de Periodismo Machista romantiza o minimiza la violencia de género

Por: Redacción Pikara Magazine

Impulsado por Bitartez de la Universidad del País Vasco (EHU), Pikara Magazine y Comunicadoras 8M, el proyecto documenta con un enfoque didáctico 195 coberturas sexistas.

La entrada El 43% de las noticias que recoge el Observatorio de Periodismo Machista romantiza o minimiza la violencia de género se publicó primero en Pikara Magazine.

✇pikara magazine

Oferta de trabajo: redes sociales y boletines en Pikara Magazine

Por: Redacción Pikara Magazine

En Pikara Magazine necesitamos una compañera para cuidar nuestras redes sociales, canales de difusión y hacer la revista más atractiva.

La entrada Oferta de trabajo: redes sociales y boletines en Pikara Magazine se publicó primero en Pikara Magazine.

✇pikara magazine

Lan eskaintza: sare sozialak eta buletinak Pikara Magazinen

Por: Redacción Pikara Magazine

Lankide jator eta sortzailea bilatzen dugu Pikara Magazine hedatzeko, gure sare sozialak eta hedapen-kanalak zaintzeko eta Pikara Magazine erakargarriagoa egiteko.

La entrada Lan eskaintza: sare sozialak eta buletinak Pikara Magazinen se publicó primero en Pikara Magazine.

✇lamarea.com

El 43% de las noticias recogidas en el Observatorio de Periodismo Machista romantiza o minimiza la violencia de género

Por: La Marea

El Observatorio del Periodismo Machista (periodismomachista.com) ha publicado 195 casos de coberturas machistas de medios de comunicación, y una mayoría de estas informaciones (43%) minimizan o romantizan la violencia de género. Le siguen los titulares que cosifican a las mujeres y hacen énfasis en lo superficial (16%) y los que culpabilizan a la víctima (11%). El Observatorio es una iniciativa de impacto social del grupo de investigación Bitartez de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU), la Asociación de Mujeres Periodistas de Pikara Magazine y Comunicadoras 8M. 

El grupo promotor ha presentado este viernes en la Asociación de Prensa de Madrid los resultados de su primer año de andadura en el marco del 25-N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El proyecto se nutre de las informaciones que el público hace llegar a través de un buzón en la página web y redes sociales. Después, un panel de personas expertas –compuesto por académicas, periodistas en activo y especialistas en feminismo– analizan estas informaciones. Solo se publican las informaciones que el grupo, de forma unánime, considera que muestran una cobertura sexista. 

Cada información machista es clasificada en una taxonomía propia compuesta por nueve categorías. En cada caso, el Observatorio ofrece una explicación de por qué la cobertura es machista, si el medio ya ha corregido (como ocurre en muchas ocasiones) y remata con una propuesta de titular igualitario que resuelve el problema. El estudio deja fuera los artículos de opinión. «El objetivo es didáctico, no pretendemos señalar a ningún profesional ni a ningún medio. Queremos acercar a la sociedad lo que es habitual en las aulas de Periodismo. Ninguna alumna o alumno aprobaría con estos titulares», ha afirmado Angeriñe Elorriaga, codirectora del proyecto y miembro del grupo de investigación Bitartez de EHU. 

Las nueve categorías

De las nueve categorías, la más recurrente es la que romantiza o minimiza la violencia machista, que se da en el 43% de los casos detectados. Son titulares como “Dos años de cárcel por mantener relaciones sexuales con una niña de doce años” o “Un joven tiene sexo consentido con una chica en Sigüeiro pero acaba condenado porque intentó una práctica que ella le advirtió que no haría”. 

Le siguen con un 16% los que cosifican a las mujeres  y se centran en lo superficial, como “El espejo del alma: Paloma Lago: tipazo y cara pepona por los rellenos” o “Pam Bondi, la explosiva sesentona a la que Trump nombró fiscal general”. 

La siguiente categoría con más prevalencia es la que culpa a la víctima, con un 11%; recoge titulares como “Una mujer provoca un accidente cuando su maltratador trataba de estrellar el coche para matarla” o “Una niña envía a su padrastro a prisión tras grabarlo con cámara oculta mientras abusaba de ella en A Coruña”.

Las noticias que relacionan el valor con figuras masculinas representan el 9% (“La novia de David Broncano reaparece tras la polémica con Melody”); las que invisibilizan o minimizan los logros de mujeres, el 8% (“La selección española de waterpolo, campeona de Europa por primera vez”, que hacía referencia a la selección masculina, cuando la femenina ya había ganado en tres ocasiones); las que hacen un uso problemático de la palabra “mujer”, con un 6% (“Una mujer para dinamizar la justicia militar”); las que refuerzan estereotipos de género, con el 5% (“El caos por el pantallazo azul de Windows inunda Barajas: una ‘avalancha de gente’ y clientas ‘desquiciadas’”); las que diferencian en la nomenclatura también son un 5% (“Irene, Isa, Ione y Noelia: Iglesias radicaliza Podemos”); y, por último, las que responsabilizan a las mujeres de cualquier conflicto representan un 4% (“El movimiento feminista que amenaza la supervivencia de Corea del Sur”). 

En las aulas

El Observatorio ha generado material didáctico que ya se trabaja en las facultades de Comunicación, y este curso se extenderá también a las aulas de bachillerato en un proyecto piloto desarrollado junto al Gobierno Vasc, informa el grupo en un comunicado. Así, el alumnado de 16 a 18 años se planteará si titulares como “Tesla elige a una mujer para suceder a Elon Musk en la presidencia” se darían si el protagonista fuera un hombre. 

«Un periodismo sexista es un mal periodismo. Es una cuestión de calidad, como lo es una falta de ortografía o equivocarse en un porcentaje, porque no existe el buen periodismo machista. Los medios son tan machistas como la sociedad, pero si cambian, pueden ser la palanca que nos ayude a conseguir una sociedad más igualitaria», ha señalado el investigador de EHU Iker Merchán Mota, que codirige el proyecto. 

Esta iniciativa se encuadra en la convocatoria de Universidad-Empresa-Sociedad de EHU, que favorece la investigación de calidad y potencia la transferencia de conocimiento. Es una labor compartida del grupo de investigación Bitartez (que ha recibido la máxima calificación académica por parte del sistema universitario vasco), la Asociación de Mujeres Periodísticas Pikara Magazine (un medio de comunicación sobre feminismos de referencia a nivel internacional) y Comunicadoras 8M (asociación de mujeres comunicadoras que trabaja por un periodismo digno, feminista e igualitario).

La entrada El 43% de las noticias recogidas en el Observatorio de Periodismo Machista romantiza o minimiza la violencia de género se publicó primero en lamarea.com.

✇lamarea.com

Premio Lilí Álvarez para el reportaje “Rugby para placar prejuicios”

Por: La Marea

Nuestro colaborador José Ignacio Martínez Rodríguez ha sido uno de los periodistas galardonados en los premios Lilí Álvarez, que otorga el Instituto de las Mujeres y distinguen a trabajos periodísticos que hayan contribuido a la defensa de la igualdad entre mujeres y hombres en el ámbito deportivo y la visibilización e impulso del deporte practicado por mujeres en España. Martínez Rodríguez fue premiado por su reportaje Rugby para placar prejuicios, publicado en la revista de La Marea en enero de 2024.

En él narraba la historia de un grupo de jóvenes jugadoras dedicadas a un deporte asociado a la fuerza y la masculinidad (el rugby) y en un país marcado por una profunda brecha de género (Tanzania). A partir del deporte, Martínez realizaba el retrato de toda una sociedad. Allí, «dos de cada tres estudiantes universitarios son varones», explicaba. «El 5% de las jóvenes se casa antes de cumplir los 15, y el 31% antes de los 18», añadía Martínez, subrayando así el carácter excepcional de un grupo de chicas decididas a combatir estigmas y tabúes practicando un deporte poco conocido en el país y asociado mayoritariamente a los hombres.

Martínez Rodríguez entrevistó a las integrantes del equipo, las acompañó en sus entrenamientos y es responsable también de la parte gráfica del trabajo. Esas fotografías, que muestran la alegría y determinación de estas mujeres, han sido fundamentales para la obtención del premio Lilí Álvarez en la categoría de Trabajo Periodístico Gráfico.

Premio Lilí Álvarez para el reportaje ‘Rugby para placar prejuicios’
Las jugadoras, todas jóvenes de entre 16 y 25 años, en el autobús que las transporta al entrenamiento. JOSÉ IGNACIO MARTÍNEZ RODRÍGUEZ

Junto a él, el Instituto de las Mujeres también ha premiado este año a Natalia Torrente al mejor Trabajo Periodístico de Texto por «Rubiales rogó sin éxito a Jenni Hermoso que lo defendiera en un comunicado conjunto», publicado en Relevo; a Carolina Jiménez Cencerrado, en la categoría Trabajo Periodístico Audiovisual, por «El universo del ‘bullying’ con Belén Toimil», publicado en las cuentas oficiales de Tour Universo Mujer; y a Álvaro Gómez Casado, en la categoría Trabajos de Radio, por «Triple golpe de castigo», emitido en Onda Cero Segovia.

La entrada Premio Lilí Álvarez para el reportaje “Rugby para placar prejuicios” se publicó primero en lamarea.com.

✇lamarea.com

Las diez claves del nuevo código ético del Colegio de Periodistas de Catalunya

Por: Catalunya Plural

Puedes leer este artículo en catalán aquí.

El congreso del Colegio de Periodistas de Catalunya, celebrado los días 7 y 8 de noviembre, ha aprobado una reforma y ampliación del Código Deontológico. Según sus responsables, el objetivo es contar con un marco ético actualizado para afrontar los múltiples retos de la profesión y contribuir a preservar la democracia y los derechos humanos.

Tanto el decano del Colegio de Periodistas de Catalunya, Joan Maria Morros, como el presidente del Consejo de la Información de Catalunya, Josep Carles Rius, explicaron que las propuestas de cambios y ampliaciones son el resultado de un proceso de escucha a la profesión y a la sociedad civil, y también fruto de estudios compartidos con las once universidades que imparten estudios de periodismo en Catalunya.

Las diez claves del nuevo código ético

1. Combatir la mentira
El criterio 1 del Código establece el deber de decir la verdad. Ahora los periodistas consideran que no basta con eso y que tienen el deber “de hacer frente a la mentira, a la desinformación y a la negación de las evidencias científicas”. En el articulado del Código se establece que “el periodista tiene el deber de acercarse al máximo a la realidad de los hechos con honestidad, independencia, responsabilidad y espíritu crítico. Fuera de este marco, no estamos ante periodismo”.

2. Discurso de odio y derechos humanos
Como conclusión de los doce criterios del Código, los periodistas recuerdan que “las responsabilidades éticas se enmarcan en el compromiso ineludible de los periodistas con los derechos humanos. Los periodistas tienen el deber de identificar y combatir el discurso de odio como una gran amenaza para la convivencia, la dignidad y la democracia”.

3. Un derecho de la ciudadanía
En el congreso muchos ponentes insistieron en que los periodistas tienen el deber de garantizar un derecho que pertenece a la ciudadanía: el derecho a la información. Por ello, en el preámbulo se recuerda que este derecho está consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (artículo 19), la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (artículo 11), la Constitución Española (artículos 20 y 105.b) y el Estatuto de Catalunya (artículo 52).

4. Responsabilidad frente al suicidio
Uno de los cambios más profundos del Código es el que se refiere al tratamiento del suicidio. Hasta ahora se hacía hincapié en evitar el supuesto efecto mimético. Ahora se va mucho más allá y se dice:

“En el caso del suicidio, se debe informar con responsabilidad, tratándolo como un problema de salud pública que puede prevenirse y que nunca responde a una única causa. Debe evitarse el sensacionalismo o cualquier lenguaje que le pueda transmitir un aire de romanticismo o glamour, así como los detalles concretos sobre la persona, el método o el lugar. Estas noticias no deben destacarse ni repetirse, y se debe tener un cuidado especial cuando se trate de personas conocidas. Es importante incluir recursos sobre dónde y cómo buscar ayuda. Si se incluyen imágenes, éstas no deben caer en estereotipos ni reforzar estigmas”.

Además, se incorpora un anexo específico con recomendaciones sobre cómo abordarlo.

5. ¿Quién es periodista?
En un tiempo en el que existe mucha confusión sobre quién es o no periodista y en el que proliferan los falsos medios de comunicación, el Código incorpora un preámbulo donde se dice:

“Es periodista aquella persona que tiene la formación académica y/o la experiencia adquirida y acreditada profesionalmente para ejercer el periodismo. Puede desarrollar su trabajo en medios de comunicación, en empresas dedicadas a la comunicación o en plataformas personales, y en todo caso debe asumir el compromiso ético imprescindible que determina el Código Deontológico del Colegio de Periodistas de Catalunya”.

6. ¿Qué es un medio de comunicación?
En el mismo preámbulo se determina que “los valores que guían a los periodistas implican también de forma corporativa a las empresas dedicadas a la comunicación. Solo entendemos que se ajustan a esta definición si son transparentes respecto a su titularidad, si están comprometidas con el Código Deontológico y si toman decisiones al servicio de la ciudadanía».

7. Clickbait y grandes plataformas
Por primera vez, un código deontológico considera que “el uso sistemático de titulares engañosos –conocidos como clickbait o pescaclicks– compromete la calidad de la información y vulnera el derecho de la ciudadanía a recibir contenidos rigurosos”. Los periodistas reclaman también que las grandes plataformas digitales asuman “responsabilidad editorial respecto a los contenidos que difunden en redes sociales para poder ser catalogados como periodismo”.

8. El reto de la inteligencia artificial
Un anexo establece que en el uso de la inteligencia artificial en el ámbito periodístico “debe existir siempre una supervisión periodística y editorial humana, ejercida por profesionales, en todas las etapas de producción y difusión de contenidos generados o asistidos por IA”.

El objetivo es “valorar la fiabilidad de las fuentes, verificar y contextualizar la información, detectar errores y garantizar la veracidad”. El anexo recuerda el deber de evitar “la proliferación de contenidos generados por inteligencia artificial que puedan generar o favorecer la desinformación o la manipulación (…) o que introduzcan sesgos, fomenten la polarización, la discriminación o contribuyan a la difusión de discursos de odio”.

Además, el anexo sobre tratamiento de imágenes incorpora recomendaciones específicas:

“Las imágenes generadas por IA con apariencia fotográfica o realista son el resultado de la manipulación de múltiples imágenes y, por tanto, no deben utilizarse en contextos periodísticos, en coherencia con la normativa que prohíbe expresamente cualquier manipulación de la información visual en el ámbito del fotoperiodismo».

9. Tratamiento de la emergencia climática
El anexo dedicado al tratamiento de la emergencia climática recuerda que “la crisis climática es una cuestión de justicia global derivada de la sobreexplotación de los sistemas naturales y la vulneración de los derechos humanos. Este agravio ha sido perpetrado históricamente –y también hoy día– por los países del norte global a costa de los recursos del sur global. Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de señalar estas relaciones desiguales».

Para evitar la parálisis y la sensación de impotencia que conduce a la fatiga climática, “debe evitarse el discurso único de catástrofe y el contenido estrictamente emocional y compasivo”. Asimismo, el Código subraya que se debe “renunciar a la falsa simetría para no dar espacio al negacionismo climático, porque dar voz a discursos que niegan la existencia de la crisis climática o abogan por el derrotismo no forma parte del ejercicio de la imparcialidad ética, sino que crea un falso equilibrio de opiniones y amplifica la desinformación».

10. En defensa de la diversidad
Un anexo específico insiste en que se debe “evitar incluir en la información el grupo étnico, el color de la piel, la nacionalidad, la religión o la cultura si no es estrictamente necesario para la comprensión global de la noticia, con el fin de evitar generar prejuicios, estigmatización y estereotipos que promuevan actitudes discriminatorias o racistas”.

El documento también recomienda “mejorar los mecanismos periodísticos que favorecen la multiculturalidad” y que “las redacciones sean más diversas, no solo porque es socialmente justo, sino porque es periodísticamente necesario para la calidad informativa y para aportar nuevas miradas sobre la realidad”.

La entrada Las diez claves del nuevo código ético del Colegio de Periodistas de Catalunya se publicó primero en lamarea.com.

✇lamarea.com

La fuerza de ‘La Marea’, un crowdfunding de 85.000 euros para blindar nuestro periodismo de investigación

Por: La Marea

¡Fuerza! Esa es la palabra que más hemos escuchado en La Marea desde que, el pasado octubre, contamos a nuestra comunidad que habíamos recibido la primera demanda por una de nuestras publicaciones en casi 13 años de vida. Una agencia dedicada a la gestación subrogada nos reclama 60.000 euros por considerar que nuestra investigación sobre este negocio transnacional vulnera su derecho al honor. Preparar la respuesta nos ha exigido semanas de trabajo extra: un esfuerzo enorme para un medio independiente como el nuestro, con recursos limitados, humanos y económicos.

En los últimos días, numerosas personas se han ofrecido a colaborar para ayudarnos a afrontar los gastos derivados de nuestra defensa legal. Por este motivo, La Marea ha puesto en marcha una campaña de microfinanciación colectiva en Goteo, con el fin de recaudar un mínimo de 85.100 euros. Este crowdfunding permitirá canalizar esas aportaciones —que además pueden desgravar entre un 35% y un 80%— y garantizar que podamos seguir investigando sobre la industria de la gestación subrogada.

El próximo objetivo es seguir investigando sobre cómo actúa el lobby que busca legalizar esta práctica, considerada una forma de violencia contra las mujeres en España. En la misma línea, se manifestaba la relatora especial de la ONU Reem Alsalem en su informe Las distintas manifestaciones de violencia contra las mujeres y las niñas en el contexto de la reproducción subrogada, publicado el pasado mes de julio. La actualidad demuestra la relevancia de seguir investigando. Ayer mismo, se conocía que la Fiscalía ha puesto fin a varias campañas de empresas dedicadas a gestionar vientres de alquiler que se anunciaban a través de páginas web o redes sociales.

Desde nuestra creación, en 2012, hemos impulsado diversas campañas de micromecenazgo en las que han participado miles de personas. Gracias a estas, hemos podido llevar a cabo proyectos como La Uni en la Calle, #yoIBEXtigo y la investigación sobre feminicidios #PorTodas. El último crowdfunding de La Marea tuvo lugar en 2022. Ahora, esta nueva campaña llega en un momento especial: los últimos días de funcionamiento de Goteo en su formato actual, antes de su transformación. Por eso, más que nunca, queremos agradecer el respaldo de todas las personas que creen en este medio cooperativo y sin ánimo de lucro. Porque esa es, y seguirá siendo, nuestra verdadera fuerza.

Información:

  • Puedes hacer una aportación en Goteo para blindar La Marea y que podamos seguir investigando. Además, puedes escoger distintas recompensas (suscripciones, cursos, sudaderas…).
  • Si lo prefieres, puedes hacer una donación directamente a La Marea aquí (métodos de pago: transferencia bancaria, domiciliación, tarjeta de crédito y Paypal).

Si tienes alguna duda, puedes escribir a comunicacion@lamarea.com. ¡Gracias por tu apoyo!

La entrada La fuerza de ‘La Marea’, un crowdfunding de 85.000 euros para blindar nuestro periodismo de investigación se publicó primero en lamarea.com.

❌