Radio Almaina - El Canto de la Tripulación nº57: En el manantial de soledad con Las Nuestras
El Canto de la Tripulación nº57: En el manantial de soledad con Las Nuestras
Una Visión más de la Nueva Conciencia: Del Amor a la Felicidad
Este principio de siglo debería ser conocido por su cambio de conciencia. Los trágicos atentados del 11-S (2001) hicieron surgir algunas esperanzas en conseguir un cambio de paradigma político, económico, social, y, en definitiva, humano. Sin embargo, parece no haber generado más que esas esperanzas, y más violencia de estado. Pero seamos optimistas. Puede que esas esperanzas, sean ESPERANZAS (con mayúsculas), y distintos grupos están trabajando desde la humildad, para conseguir una nueva conciencia local, que lleve al cambio global.
Esta nueva conciencia (que otros llaman nueva era) no es algo fijo y simple, sino más bien una maraña de ideologías —difusas a veces— que se entremezclan entre sí, y que no son nuevas en su mayoría. Navegando por estos mares encontramos temas de filosofías y religiones orientales (budismo, hinduismo, tantra, yoga…), cristianismo, filosofías grecolatinas (epicureísmo, estoicismo, cinismo…), además de otros temas paranormales o esotéricos (contactos con ovnis, con los guías espirituales, ángeles, el calendario maya y el 2012, los atlantes, niños indigo, la resonancia de Schumann, ondas alpha, la era de acuario, la ley de la atracción, la de la sincronicidad… y un larguísimo etcétera).
Aquí no pretendemos aclarar esos conceptos de la nueva conciencia, sino dar una visión más sobre lo que debería y podría ser esta nueva conciencia y, al menos, intentar que las ESPERANZAS a las que antes aludíamos crezcan y puedan hacerse una realidad global.
Esta visión de la nueva conciencia puede dividirse en algunos aspectos muy conectados entre sí, y todos referidos a la persona individual, pues como decía Krishnamurti, «el individuo es el mundo (…) y sin transformación del individuo no puede haber ninguna transformación radical del mundo»:
- Ética Básica: Debe incluir la no violencia (aunque no se llegue a la ahimsa hindú), no mentir, no robar, y el desapego material que lleve a la generosidad. Como los cínicos de la Grecia antigua, no se trata de rechazar sistemáticamente los bienes materiales, sino de mantener una cierta indiferencia, que evite la avaricia y que nos haga aceptar las pérdidas cuando lleguen (todo llega). Se trata de ese desapego cristiano, o del Bhagavad Gita (obra cumbre de la espiritualidad hindú del siglo V a.C.). Los pecados capitales también sobran, pero como todo lo que nos hace sufrir, pueden verse como semillas de algo mejor.
- Austeridad: Consumir más de lo necesario debe estar fuera de cualquier nueva conciencia, la cual debe ser, por esencia, sostenible. Esta austeridad se llevará poco a poco (cada uno a su ritmo) a todos los aspectos de la vida, incluyendo la alimentación. El reto es, como decía el filósofo estoico y emperador romano Marco Aurelio, renunciar hasta a la propia idea de renuncia (y por extensión, a uno mismo, aceptando la vida que ha de vivirse).
- Espiritualidad: Aunque pueda, en un primer momento, parecer que no es imprescindible, al menos sí que es de gran ayuda. Puede ser un motor que nos mueva más deprisa a esta nueva conciencia. Cualquier espiritualidad es posible, siempre y cuando sea sincera y sentida, sin dogmatismos impuestos desde fuera.
- Por ejemplo, el sentimiento tántrico de que todo es sagrado, o el de que todos somos Uno (puede que seamos Dios, como sostienen las Upanishads del siglo VII-VI a.C.), o el mismo sentimiento cristiano de amor universal, hace aflorar el necesario sentimiento de respeto del siguiente punto.
- Respeto General, a lo Viviente, y TAMBIÉN a lo Material: Todo tiene su esencia y todo procede de la naturaleza.
- Con este sentimiento, reciclar por ejemplo, será algo natural pues no es admisible despilfarrar recursos naturales, siempre valiosos (aunque sean baratos). Pero más allá de reciclar, se intentará ni siquiera contribuir a explotar la Madre Tierra más de lo necesario, y, por supuesto, darle las gracias por los bienes que nos dan la vida o nos la facilitan.
- Una dieta básicamente vegetariana (si no totalmente) surgirá de forma natural, bien sea por la propia salud, por respeto a los animales, a nuestros semejantes hambrientos, o por conciencia de la contaminación que genera la producción de carne (véanse cuatro razones para ser vegetarianos, y los 12 problemas del consumo de carne).
- Es básico el respeto a uno mismo, por lo que fumar y otras auto-agresiones similares desaparecerán naturalmente si se camina por esta senda.
- Sosiego o Paz Interior: Es la ataraxia de los antiguos griegos, algo básico en un auténtico yogui, místico, o sabio. Esta tranquilidad se consigue de muchas maneras: Los religiosos dirán que rezando, o meditando, pero también basta con disfrutar con algo (lo ideal es disfrutar con todo). Cuando uno hace algo disfrutando cada instante, sobreviene esa paz interior y alegría que es contagiosa (ser feliz es fácil). La meditación oriental puede resultar muy útil, y aunque hay miles de técnicas, lo más simple es sencillamente sentarse y observar nuestra tranquila respiración con su movimiento abdominal. Observarnos es una clave de la filosofía oriental, pero de la cultura griega procede el “Conócete a ti mismo”, atribuido a Sócrates y que dicen que estaba inscrito en la puerta del templo de Apolo en Delfos. La importancia de esta introspección se debe a que nos invita a explorar nuestra realidad interior, donde se encuentra todo lo que necesitamos para poner fin a nuestro sufrimiento.
- Búsqueda: Consiste en buscar la propia senda para simplemente «ser». Este es, quizás, el punto más importante y permite saltarse cualquier punto de los anteriores, pero haciéndolo con conciencia, y no movido por los hilos de la sociedad o de la comodidad. Esta búsqueda es algo más que la búsqueda del ecologismo y acaba cuando uno encuentre lo que busca, y entonces, se intuye una felicidad que nadie ni nada te puede arrebatar. Si no es la felicidad suprema, al menos debe ser la mayor que se puede conseguir en este mundo.
- Amor: Por todo lo anterior este punto sobra, pero a la vez, no podía faltar, para sustituir a todo lo anterior. Se empieza amando a los más cercanos, puede que sólo a una persona, pero el camino que parece más sensato es llegar a amar a todos, y a todo. En otra entrada de este blog, puedes leer unas citas sobre el amor que apoyan esta conciencia.
Todo esto está dominado además por dos reglas simples que surgen del respeto y del compromiso: 1) No debe haber radicalismos, ni imposiciones, pero tampoco puede faltar ningún punto de los anteriores, y 2) Sin tibiezas: Tampoco hay que contentarse con «ser superficial» para calmar la conciencia. La decisión de seguir esta senda, o (no tan nueva) conciencia, es decisiva y, por supuesto, notaremos cambios en nosotros y los demás notarán esos cambios, que pueden ser graduales, por supuesto. La senda puede seguirse desde la soledad, o buscar un grupo en el que unir esfuerzos.
NOTA 1: La inmensa mayoría de las personas notamos que seguir estas pautas al 100% no es fácil, pero… ¿No sería fantástico que mucha gente se propusiera seguir esta senda con ataraxia, sin estrés? El mero propósito es un buen avance.
NOTA 2: Se admiten todo tipo de críticas (denuncias), hacia cualquier idea, o hecho. Lo que no se admite es la falta de autocrítica.
Montar a caballo y toda la hípica se basan en esclavizar animales
No volveré a montar a caballo en mi vida. Me he dado cuenta de que no es ético, y mucho menos con riendas, bocado y silla de montar. Hay estudios que documentan problemas de salud y dolores a partir de los 20 minutos de ser cabalgado por un adulto. Pero incluso aunque el caballo no sufra, ¿es ético usarlo así?
¿Por qué montar una tortuga laúd es visto claramente como maltrato animal y montar caballos no? En la India, se ha documentado cómo torturan a elefantes hasta domesticarlos para que se puedan subir los turistas (firma esta petición para evitarlo). Sencillamente, nos hemos acostumbrado a ver a los caballos esclavizados. Si a otros animales (cebras o leones) se les hiciera lo mismo que a los caballos, no lo veríamos ético.
Hay gente que ama a los animales, pero solo porque les son útiles. Hay gente que ama a los animales pero les gusta verlos encerrados. Eso no es amor. Es el caso de la hípica, de los zoos, de los acuarios y de los delfinarios. Más drama aún se respira en los circos con animales, en los laboratorios científicos, en las granjas y en los mataderos. Amamos nuestra libertad, ¿pero no la de los animales? En las especies llamadas “salvajes”, ¿es la libertad más importante? ¿Por qué?
El que tenga dudas del sufrimiento que producen esos negocios es que no conoce la realidad. Laurel Braitman dedicó buena parte de su vida a investigar cómo viven los animales capturados por el hombre y lo documentó en un libro apasionante. Javier Ruiz hizo algo similar en otro libro. Sobre mascotas también se ha escrito bastante. Pero hay un animal común que no es una mascota normal (tal vez por su tamaño), que participa a la fuerza en deportes olímpicos y que nuestra sociedad no se ha planteado si es o no ético su uso. Nos referimos al caballo doméstico (Equus ferus caballus).
Los que tienen caballos y los cuidan siempre dicen lo mismo: “Mis animales están bien cuidados, comen bien y están sanos”. Curiosamente, eso es justo lo mismo que decían hace siglos los que tenían esclavos. Aunque no todos los casos son iguales, podemos generalizar diciendo que los dueños de los caballos y los dueños de esclavos ven a los caballos y a los esclavos de la misma forma. Desde su punto de vista, los caballos y los esclavos son animales que pueden tener dueño y que, por tanto, están al servicio del propietario. Los caballos, como los esclavos, están obligados a hacer lo que se les pide, cuando se les pide, y no son libres de salir, de entrar o de correr cuando lo deseen.
La mayoría de los caballos pasan más tiempo encerrados en su jaula que en un lugar suficientemente grande para correr a su antojo. Pasan el día encerrados, esperando a que alguien los saque un rato y, cuando lo hacen, normalmente es para un paseo corto o para cargar con uno o varios humanos en el mejor de los casos. En otras ocasiones, se ven obligados a tirar de pesados carros y carretas durante largas jornadas. La montura y las riendas también pueden provocar heridas y, en todo caso ¿quién querría vivir con ellas a la fuerza? Los caballos son animales dóciles y el ser humano abusa de esa cualidad. Por suerte para los leones, ellos no se dejan domesticar fácilmente.
En muchas ciudades españolas, como Málaga, Sevilla o Córdoba, hay carrozas turísticas en las que se puede dar un paseo por la ciudad obligando a un caballo a tirar del carro. El caballo no lo hace libremente, sino que se le obliga a la fuerza. Ha sido obligado a ser sumiso y obediente por medio de la violencia, empleando siempre maltrato animal. Si un animal no es sumiso, se descarta y se sacrifica para emplearlo como carne.
Para que un puñado de personas puedan darse un paseo de media hora en una carroza, cientos de animales son obligados a permanecer de pie durante horas, al sol, sin apenas comer ni beber. No es raro que en verano los caballos se desmayen. Ciudades como Barcelona han eliminado esa cruel atracción turística. Nos guste o no, en la naturaleza de un caballo no está tirar de las carrozas humanas.
Hay al menos seis tipos de deportes que deberían prohibirse. Por supuesto, uno de ellos es la competición hípica. Este “deporte” incluye bastantes modalidades: carreras de caballos, doma, adiestramiento, salto ecuestre, concurso completo, acrobacias, enduro, enganches, rodeo, polo…

Para dominar a los caballos, doblegarlos y entrenarlos se usan elementos de maltrato: alambres de púas, fustas o látigos con descarga eléctrica, espuelas, serretas (pieza metálica con púas que se coloca sobre el morro del caballo)… pero la herramienta esencial de sumisión es el bocado, una pieza metálica que se coloca en la boca del animal y que le provoca dolor cuando el jinete tira de las bridas. Es ese dolor el que obliga al caballo a obedecer, a ir hacia adelante, hacia atrás o a girar. Los caballos están asustados y obedecen por el miedo infringido durante largas sesiones de entrenamiento.
Por supuesto, cuando los animales pierden la condición física que les permite competir, o cuando los dueños se cansan y no quieren gastar más en cuidar a sus animales, éstos son enviados directamente al matadero, se abandonan o llegan a un refugio. Mantener un caballo es caro y si no es rentable no interesa. Todo esto demuestra que no hay tanto amor a los animales en la hípica como nos quieren hacer creer. En los refugios para animales pueden contaros muchas historias de cómo llegó allí cada animal.
Sistemáticamente, si a un jugador de polo le dices que casi todos los caballos de polo sufren lesiones, te dirán que sus caballos están bien cuidados. Independientemente de la calidad del cuidado, tenemos que ser conscientes de que los caballos nunca elegirán jugar al polo. ¿Tan difícil es de entender?
Lo ético es dejar de cosificar a los animales. Tenemos que entender que ellos y sus vidas no pueden estar al servicio del ser humano a cualquier precio. Los que alegan que los caballos han sido criados para eso y que sin actividades hípicas los caballos no existirían, vuelven a usar los mismos argumentos que los esclavistas del siglo XIX.
Cada vez hay más manifestaciones contra el maltrato y explotación de los animales. Algún día la hípica dejará de ser deporte olímpico: ¿Cuántos años deben pasar para dejar de maltratar animales en la calle o para las Olimpiadas?
Coches de caballos: un anacronismo plagado de sufrimiento
Málaga, Sevilla, Jerez… lugares donde los turistas maltratan a los caballos
Jornadas laborales largas y al sol
Los latigazos son comunes
Sustituirlos por coches eléctricos es el FUTUROhttps://t.co/7W7f12WBYI
— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) August 28, 2019
Este vídeo cumple ahora un año. Ocurrió en la ciudad de #Valencia.
Este fin de semana, el @AjuntamentVLC que dirige @joanribo de @compromis volverá a colaborar con la violencia hacia los caballos.#TiroyArrastreABOLICIÓN pic.twitter.com/OzBwHv99MX
— PACMA (@PartidoPACMA) September 20, 2019
Más información que te va a sorprender:
- La realidad oculta de la hípica.
- Animalismo y ecologismo son casi lo mismo.
- Seis tipos de deportes que deberían estar prohibidos.
- ¿Es ético comer huevos? No, y además es innecesario: Tortilla de espinacas vegana.
- Albergue para Caballos CYD Santa María de Málaga: Necesitamos Ayuda.
- Los lácteos no son éticos ni sostenibles: 6 razones para no tomar leche, yogur, queso o helados no veganos.
- Razones para SER VEGETARIANO, vegano o flexitariano.
- Libro “Ecoanimal: Una estética plurisensorial, ecologista y animalista” de Marta Tafalla (Resumen).
- Montar una tortuga laúd, un nuevo caso bochornoso de maltrato animal.
- Vídeo muy duro:
¡El horror de los caballos en Sevilla!
Jornadas de hasta 13 horas a 45 grados de temperatura y sin agua.
No es un paseo, es su vida. pic.twitter.com/g58kGK5Lzb
— PACMA (@PartidoPACMA) August 21, 2019
Cierran el hipódromo más famoso por morir 21 caballos, heridos y sacrificados, en dos meses
Hípica es MALTRATO
https://t.co/9f75gdDup5
— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) March 15, 2019
Isaac Rosa: “Dormir no produce, no es monetizable, por eso no quieren que durmamos”
Esta entrevista con Isaac Rosa se publicó originalmente en #LaMarea109. Puedes conseguir la revista aquí o suscribirte para recibirla y apoyar el periodismo independiente.
Isaac Rosa (Sevilla, 1974) aparece en la Feria del Libro de Córdoba un día caluroso de octubre para presentar su nueva novela, Las buenas noches (Seix Barral, 2025), acto que tengo el placer de conducir. Hemos quedado un ratito antes de subirnos al escenario para saludarnos y organizar la charla en un bulevar donde la gente no para de interrumpirnos: son lectores y amigos que quieren darle un abrazo, felicitarle por otra obra maravillosa entre las más de una docena que lleva publicadas. El flamante escritor, ganador de prestigiosos premios como el Rómulo Gallegos (2005) o el Biblioteca Breve (2022), se muestra, como siempre, humilde y agradecido. Nos contamos algunas anécdotas de la vida cotidiana, y recordamos la última vez que nos vimos, en la premiere de la película Nosotros (Helena Taberna, 2025), basada en su novela Feliz final (Seix Barral, 2018). Polifacético y cinematográfico, autor también de cómic y teatro, sorprende ahora con una historia de dos desconocidos que se acuestan juntos exclusivamente para poder dormir, aventura insólita que dará mucho juego entre el público. Reproducimos para La Marea un extracto de aquella presentación que, bajo una carpa llenísima, tuvo lugar en la ciudad del Califato.
¿Por qué una novela sobre el sueño?
En un principio son mis propias malas noches las que me hacen pensar las posibilidades narrativas del dormir. Empiezo preguntándome por mi mal dormir, y a partir de ahí veo una historia que contar, y sobre todo una forma para contarla, un intento de escribir el insomnio: no escribir sobre el insomnio, sino escribir el insomnio. Es decir, el insomnio como tema, pero también como forma; que la propia escritura –y por tanto la lectura– diga algo sobre el dormir y el no dormir. La intención es una novela que transcurra como una noche en vela, un relato que comparta el proceso mental de quien no duerme. Es en un segundo momento cuando confirmo algo que inicialmente sólo era una intuición: que el mal dormir es un problema muy extendido, que tiene una conexión social, y que observando nuestra relación con el sueño se entiende mejor nuestra vida.
En la novela, los protagonistas se acuestan sólo para dormir. En ningún momento mantienen relaciones sexuales. Ambos están casados con otras personas, pero como «sólo» duermen juntos, no parece que esa relación extramarital constituya una infidelidad, ¿o sí? ¿Se puede decir que hay una pregunta por los vínculos humanos?
Me gusta mucho trabajar con la extrañeza, ese elemento anómalo que hace que una situación corriente nos aparezca de pronto diferente, extraña, pues de ahí surgen preguntas que ya no nos hacemos. A veces funciona sacando de contexto una situación corriente: el trabajo, por ejemplo, sacándolo del lugar de la producción y colocándolo en un escenario, como intenté en La mano invisible [Seix Barral, 2011]. Puede hacer que nos preguntemos sobre la propia naturaleza del trabajo, preguntas que ya no nos hacemos porque hemos naturalizado algo –el trabajo en el capitalismo– que no tiene nada de natural. En el caso de Las buenas noches, la operación pasa por coger lo que parece una historia amorosa común, con todos los ingredientes y pasos, incluso con el lenguaje habitual, pero extraer una pieza que parece imprescindible –el sexo– para sustituirla por otra extraña –el dormir–: dos desconocidos que se acuestan juntos, con la misma intimidad y necesidad que si sintieran deseo sexual, pero sólo duermen. Eso hace que veamos de otra manera el dormir, pero también la propia relación amorosa, y tal vez de ahí surjan otras preguntas.
¿Por qué los protagonistas no tienen nombre, y las respectivas parejas –Inma, Óscar– sí lo tienen?
Por la misma búsqueda de extrañeza: se trata de dos desconocidos, tanto que permanecen anónimos; que, sin embargo, son capaces de hacer algo que exige confianza máxima: dormir juntos. En la novela el anonimato parece una condición necesaria para dormir: no saber.
El capitalismo ha ido poco a poco colonizando espacios que pertenecían a territorios que podríamos llamar «comunales» (la tierra), y luego territorios más íntimos, como son los cuidados (de los hijos, de los mayores). ¿El sueño es el último territorio que le queda por conquistar? ¿O ya lo ha conquistado a través de industrias como la farmacéutica o el sleep tourism (turismo del sueño)?
Parece una última frontera, en efecto: una tierra sin colonizar por el mandato productivista del capitalismo. Dormir no «sirve» para nada, no produce, no es monetizable. Por eso no quieren que durmamos, por eso la sociedad del 24/7, por eso una forma de organización social que va contra el sueño. También los intentos de extraer algún beneficio de la noche, principalmente toda esa industria del sueño: productos, servicios, tecnología, fármacos, terapias… Pero eso también está en nosotros mismos, que interiorizamos el mandato productivista y buscamos que nuestro dormir «sirva» para algo: un sueño más eficiente –de ahí la obsesión con las métricas del sueño o los métodos para dormir menos horas–, o todas esas rutinas de belleza que comienzan ya en la noche con todo tipo de productos, cosméticos, aparatos y adhesivos que colocamos en nuestros cuerpos para extraer más belleza y salud de la noche.
El protagonista es autónomo en el sector cultural, uno de los más precarios. Me sentí muy identificada con el capítulo donde pierde el sueño por rellenar un acta a terceros, y luego facturas, a través de laberintos burocráticos digitales. ¿Es la falta de sueño exclusiva de la precariedad?

Hay muchas cosas que nos quitan el sueño hoy. Tantas que, como dice el narrador de la novela, «lo raro es dormir». La pregunta no es por qué muchos no dormimos, sino por qué duermen los que sí pueden hacerlo. Entre ellas, aparte de por supuesto problemas de salud, hay causas sociales y económicas muy extendidas, que tienen que ver con las condiciones materiales –el trabajo y la vivienda, sobre todo–, con las exigencias productivistas, y la precariedad, por descontado. Digo precariedad no sólo en sentido laboral; me refiero también a esa precariedad que marca todos los aspectos de nuestra vida: la inseguridad vital, la inestabilidad, la aceleración, el desborde permanente, la sensación de no ser dueños de nuestras vidas ni de nuestro relato de vida –aquella «corrosión del carácter» que identificó Richard Sennett hace más de 20 años–, el malestar indefinido, los muchos miedos y ansiedades tanto individuales como globales, la tecnología que nos roba el sueño… Insisto, lo raro es dormir.
Hay muchas reflexiones sobre el efecto de la falta de sueño en los cuerpos, sobre cómo se utiliza como método de tortura, etc. ¿Podría este libro haber sido un ensayo?
No, en ningún caso consideré un ensayo. Mi pensamiento es muy narrativo, como el de la mayoría de la gente: somos animales narrativos. Pienso contando historias, y una novela no es sólo una trama, unos personajes, un ejercicio de lenguaje. Es también una mirada, una interpretación posible o una búsqueda de la misma. Hace siglos que en la novela cabe todo, y muy especialmente el pensamiento y la observación crítica.
Isaac, pediste testimonios a amigos para escribir esta novela. Yo misma te mandé uno: me quejaba amargamente sobre la homogeneización del sueño, el hecho de que todos tengamos que dormir a la misma hora. ¿Qué testimonios te llegaron que no pudiste incluir?
En efecto, mi novela es deudora de una extensa conversación, presencial y por escrito, con muchos amigos, conocidos, familia, pero también desconocidos que quisieron incorporarse. Me ayudaron mucho a confirmar intuiciones, a identificar patrones comunes en nuestras malas noches, y a descubrir causas del insomnio que no conocía. Entre las muchas contribuciones, me interesan especialmente aquéllas que, como la tuya, apuntan a la imposición de un sueño normativo, una disciplina del sueño que encierra nuestro dormir en un molde estrecho e imperativo: así hay que dormir. Eso hace que quienes tienen otras formas de dormir que no encajan fácilmente en ese molde se sientan fracasados, culpables, enfermos, busquen ayuda, terapia, fármacos incluso, para dormir «bien».
El fin del sueño supone el fin de la lectura, y quizá de la literatura. Esto preocupa al protagonista, que dice estar «vaticinando el final de la literatura cuando ya no queden lectores capaces de concentrarse unas horas», o cuando la IA le robe el trabajo. ¿Te preocupa a ti este tema, como escritor, al hilo también de la falta de concentración que provocan los móviles?
Hay muchos motivos de preocupación, qué duda cabe. Pero cuando me vence el desánimo tecnófobo, me tranquiliza recordar otros momentos históricos en los que nuestros antepasados sintieron miedos idénticos ante otros cambios tecnológicos: lo mismo Internet que la televisión, la telegrafía por hilos o la imprenta. Ese miedo estuvo siempre ahí, y la humanidad aprendió a convivir con esa nueva tecnología y a evitar algunos usos nocivos. Más que la IA, me preocupa nuestro derrotismo ante ella, que renunciemos a nuestra capacidad democrática de actuar contra tecnologías de riesgo que no sólo nos roban el tiempo, la atención o el sueño –y que están diseñadas para ese robo masivo, no es un efecto colateral–, sino que, además, están en manos de intereses antidemocráticos. Vemos la tecnología como un fenómeno de la naturaleza ante el que no podemos hacer nada más que ponernos a cubierto, y me preocupa esa renuncia. En el caso de la IA, es aún mayor la renuncia, el derrotismo, porque opera un efecto de personificación: hablamos de la IA como sujeto, como un ente con vida propia, un dios temible, y perdemos de vista que tras la IA hay empresas con determinados intereses, que programan y deciden y sesgan estas inteligencias artificiales. Hay que recordar que la inteligencia artificial es «artificial» en tanto producida por seres humanos; y que además no es «inteligencia», sino una capacidad inimaginable de procesar información.
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Pensar la amistad y el feminismo desde la antropología
Asistimos a una producción feminista alrededor de la amistad muy positiva y en muy diferentes formatos que va aumentando, pero que presenta también algunas contradicciones y tensiones.
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HIJOS DEL AGOBIO: «AMORDISCOS A 45 RPM DE 1965» (14/11/2025)
Ya que cumplimos 30 años en 2025, vamos a seguir celebrándolo (pronto habrá novedades) con una nueva sesión «amordiscos» a 45 rpm de discos publicados en 1965 y que por tanto cumplen 60 años, o sea, dos veces 30 años. En la foto, el menú (casi) completo. Más información en: Facebook HdA e Instagram HdA.
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Panchita Uchis y la fuerza de la red afectiva
‘Casarse por papeles es… verdadero amor’ es una obra de teatro cabaret latinoamericano de la Colectiva Caguama y el Colectivo Amapolas (Nicaragua), que invita a tejer redes de apoyo contra el racismo institucional
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HIJOS DEL AGOBIO: «AMORDISCOS DE ORIGINAL Y VERSIÓN, VOL. 3» (24/10/2025)
Ya hacía días que no le hincábamos el diente a una sesión «amordiscos» de versiones y sus correspondientes originales (o viceversa, o dos versiones) y había que remediarlo. En esta nueva ración tiramos de clasicazos, que para eso cumplimos 30 años en antena. En la foto, el menú completo (de más, que se nos quedó […]
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Gorda, deseante y ‘Too Much’
Una comedia romántica de Lena Dunham donde el cuerpo no se disculpa y el placer no pide permiso.
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HIJOS DEL AGOBIO: «AMORDISCOS ’72, VOL. ii» (25/11/2022)
La cara B de nuestra sesión «amordiscos» de 1972, donde le hincamos el diente a otras rodajas de vinilo no tan conocidas como las de la primera sesión pero igual de jugosas y sabrosas, publicadas o grabadas hace 50 años. En la imagen, el menú completo. Más información en: Facebook HdA e Instagram HdA.
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HIJOS DEL AGOBIO: «AMORDISCOS ’72» (04/11/2022)
Nueva sesión «amordiscos» donde esta vez le hincamos el diente a discos de 1972, madurados durante 50 años desde su publicación o grabación hasta este 2022 y maridados de dos en dos. No podíamos terminar el año sin degustar de nuevo estos discazos: Exile on Main Street, Harvest, Ziggy Stardust, Transformer… y muchos más. En […]
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HIJOS DEL AGOBIO: «AMORDISCOS ’82» (07/10/2022)
Nueva sesión «amordiscos» a 33 y 45 rpm donde le hincamos el diente, maridados por parejas, a LP’s, EP’s y singles publicados (y alguno grabado) en 1982, por lo que están cumpliendo cuarenta añazos en este 2022: Grammar of misery (Barracudas, The Garbage Dump Tapes, 1989, LP) & Let’s have a party (Lyres, Live at […]
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la casa encantada
Esta semana hicimos un homenaje a la pequeña Nel que esta enfermica y a sus ángeles guardianes David y Maite. Si buscas una canción para alguien a quien amas, en la casa encantada esta noche encontraras un maravilloso muestrario, al fin y al cabo, fue un programa de amor.
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HIJOS DEL AGOBIO: «LAS INSTRUMENTALES SON PARA EL VERANO v, AMORDISCOS DE INSTRO & SURF vi» (01/07/2022)
Despedimos la temporada con una jugosa ración «amordiscos» de instro, surfeando por diferentes décadas, desde el blues de Chicago hasta el garage revival reciente pasando por las bandas instrumentales de los sesenta o la nueva ola ochentera: Juke (Little Walter, Heavy Heads, 1982, LP) & Train to nowhere (The Champs, Train to nowhere, 1958, SG), […]
La entrada HIJOS DEL AGOBIO: «LAS INSTRUMENTALES SON PARA EL VERANO v, AMORDISCOS DE INSTRO & SURF vi» (01/07/2022) se publicó primero en Radio Topo.
HIJOS DEL AGOBIO: «AL FINAL, AMORDISCOS DE SINIESTRO TOTAL» (03/06/2022)
Siniestro Total fue el primer concierto (de verdad) de los HdA allá por octubre de 1993. El viernes 6 de mayo se despidieron de los escenarios con un multitudinario concierto en Madrid ante más de 18.000 personas. No podíamos faltar y allí estuvimos para cerrar un círculo de nuestras vidas. 40 años sin pisar la […]
La entrada HIJOS DEL AGOBIO: «AL FINAL, AMORDISCOS DE SINIESTRO TOTAL» (03/06/2022) se publicó primero en Radio Topo.
HIJOS DEL AGOBIO: «WAAAAAU!!!, AMORDISCOS DE GARAGE, VOL. 2» (01/04/2022)
Nueva sesión «amordiscos» donde le hincamos el diente a una suculenta ración de garage (y aledaños), maridada por parejas, para bailar, aullar y disfrutar sin remedio: Muck and The Mires & The Dustaphonics, The Cramps & The Fleshtones, DMZ & Barrence Whitfield and The Savages, King Salami and The Cumberland 3 & MFC Chicken, Flamin’ […]
La entrada HIJOS DEL AGOBIO: «WAAAAAU!!!, AMORDISCOS DE GARAGE, VOL. 2» (01/04/2022) se publicó primero en Radio Topo.
HIJOS DEL AGOBIO: «AMORDISCOS DE ORIGINAL Y VERSIÓN, VOL. 2» (11/03/2022)
Nueva sesión «amordiscos» donde le hincamos el diente a una nueva ración de versiones y sus correspondientes originales (o viceversa). En la foto, el menú completo. Más información en: Facebook HdA.
La entrada HIJOS DEL AGOBIO: «AMORDISCOS DE ORIGINAL Y VERSIÓN, VOL. 2» (11/03/2022) se publicó primero en Radio Topo.
HIJOS DEL AGOBIO: «AMORDISCOS DE ALL KILLERS, NO FILLERS!!!» (04/03/2022)
Una nueva ración «amordiscos» donde empezaremos a mordisquear algunos de los vinilos que sonarán en el vermú topo-granjero de la Cincomarzada en la sesión de DJ AMORDISCOS. Del rock & roll a la nueva ola pasando por el garage y el beat: Ola and Janglers & The Stray Cats, The Shocking Blue & Los Módulos, […]
La entrada HIJOS DEL AGOBIO: «AMORDISCOS DE ALL KILLERS, NO FILLERS!!!» (04/03/2022) se publicó primero en Radio Topo.
HIJOS DEL AGOBIO: «EL PREDICADOR DEL SOUL» (25/02/2022)
Recibimos en la madriguera topa la visita de «El Predicador del Soul», nuestro amigo Francho Furioso, alias Bláckula Gómez o Ukelele Martinez, que nos trajo una suculenta ración «amordiscos» de temazos souleros, seleccionados de su colección particular y maridados por parejas: Little Richard & James Brown, The Marvelettes & Timi Yuro, Jackie Wilson & Four […]
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