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CARMEN ESBRÍ , EL NEGOCIO DE LA SALUD. Estafa Democrática y Extinción del Estado de Bienestar

Por: Arturo

Esta intervención se realizó el 22 de enero 2026 en el marco de la “ Jornada Avance de la Privatización en el Sistema Sanitario Público”, organizada por el Grupo de Podemos en el Congreso de los Diputados. El avance de la privatización va a pasos agigantados sobre todo a partir de la pandemia por la Covid 19.

Los peligros que nos acechan son los derivados de una ideología de pensamiento único pernicioso para la Democracia que se refleja en: el modelo Neoliberal de libre mercado sin reglas, que entra a saco en la Mercantilización de los Servicios Públicos, convirtiendo Salud, Vida y Naturaleza en mercancías mientras convierte a toda la ciudadania en una clientela cautiva cuya metodología obedece la pura especulación.

Especulación invasora por ese modelo que nos ha convertido en victimas del capitalismo desbocado y salvaje que se incrementó a partir de la pérdida de contrapesos tras la caída del Muro de Berlín y de la URSS. Un capitalismo embrutecido por el permanente juego a la ruleta rusa con sus juegos financieros viciosos al margen de la economía productiva real.

Los lobbys o grupos de presión son puros agentes invasores de las instituciones que se camuflan de espesas telas de araña globales. Herramientas que utilizan las grandes corporaciones transnacionales que acaban sometiendo a Estados bajo fórmulas coercitivas por incumplimientos. Teniendo a su vez como jefes ejecutivos para la dirección estratégica y operativa de dichos Estados a gobiernos colaboracionista sin voluntad y a políticos sin liderazgo arrastrados por la gran manada sin ética que los arrastra.

El negocio de la Salud es una estafa democrática y no un fraude, el fraude se comete sin consentimiento de la victima, en cambio en la estafa la victima lo permite a cambio de promesas que sólo son cebos que no la van a solucionar. Sólo un Sistema sanitario Público, cuyo único objetivo es la Salud y sin reglas de Mercado, será capaz de garantizar un derecho obligado.

Lo exigen normativas internas e internacionales. No quieren entender que democracia es un sistema socialista, que se levanta sobre la “Res- Pública”, lo demás es una estafa bien adornada a costa de los trabajadores y sus impuestos. Sin embargo esos gobiernos incapaces que son meros gestores no han cumplido con trabajar por ella con plena dedicación.

Con esa farsa del plan neoliberal además estamos a punto de que se extinga el Estado de Bienestar que llegó para satisfacer a toda la sociedad, siendo más necesario hoy ante las en enormes bolsas de pobreza frente al enriquecimiento progresivo de muy pocos se han adueñado del país

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‘La Marea’ deja de publicar en Telegram tras el mensaje político de su fundador enviado a los usuarios españoles

Por: La Marea

Elegir es renunciar. Esta frase resume bien lo que supone tomar decisiones y, más aún, cuando se trata de dilemas importantes que entroncan directamente con los valores que nos sustentan como personas y, en el caso de La Marea y Climática, como cooperativa y como medio de comunicación.

Entre nuestros principios editoriales destaca la independencia: de los poderes políticos, económicos y, de unos años a esta parte, hablamos también aquí de los espacios que se eligen para comunicar. No descubrimos nada si decimos que, en el mundo de ahora, esos espacios están en manos de unos pocos «señores tecnofeudales». Y no es la primera vez que nos enfrentamos a esta situación: nos fuimos, por ejemplo, de Twitter (o X) y de Meta (Facebook, Instagram y WhatsApp).

En las últimas horas, la actualidad ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión: ¿es Telegram un espacio «independiente» cuando su fundador lo usa para mandar un mensaje masivo a sus usuarios con una clara intencionalidad de influir en su opinión política?

Ante esta injerencia, la respuesta de la redacción y el Consejo Rector de la cooperativa editora ha sido intentar ser coherentes. Por ello, tanto en La Marea como en Climática hemos dejado de publicar en Telegram.

Avanzamos así en el proceso que iniciamos en junio de 2024 cuando eliminamos las cookies analíticas de la web para proteger los datos de nuestros lectores y lectoras; que continuamos el 31 de diciembre de 2024 cuando nos fuimos de X (Twitter), y que seguimos el 9 de enero de 2025 cuando dejamos de publicar en Meta (Facebook e Instagram).

No os vamos a mentir: no es una senda sencilla. Y es, además, una vereda poco explorada que trazamos con cada paso. Pero sabemos que nuestro lugar es este, la página web que estás leyendo ahora mismo. Por ello, te invitamos a buscarnos directamente en lamarea.com. También te animamos a inscribirte de forma gratuita a nuestra newsletter semanal. Nuestra casa, nuestro espacio, está siempre abierto para ti.

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¿Y por qué, hijo, quieres ser un fascista?

Por: La Marea

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Mientras cerrábamos el número 110 de la revista de La Marea, la policía migratoria de Donald Trump tiroteó al enfermero Alex Pretti en Minneapolis. Unos días antes, el ICE había matado ya a Renée Good. Las acciones del presidente de EE. UU. y la inacción de la comunidad internacional están dejando sin palabras a una sociedad que, paradójicamente, mira cada vez más a los líderes ultras. Lo hemos visto en Chile recientemente o, más cerca aún, en Portugal. En España, Ayuso se mueve con soltura y las encuestas pronostican también una amplia subida de Vox. Lo peor es que no es nuevo –ya buscamos en estas mismas páginas hace diez años antídotos de izquierdas–. Y lo aún peor es que va a más.

La Marea 110: Obreros de ultraderecha

Ahí tenemos siempre al Carnaval de Cádiz cantando las mejores crónicas: «Mamá, perdóname, pero yo de mayor quiero ser un fascista». En el dossier de nuestra última revista (con portada de Candela Sierra, premio Nacional de Cómic 2025) tratamos de dar respuesta a todas estas cuestiones, qué lleva a la clase obrera a votar políticas en contra de sus propios intereses. ¿Por qué hay cada vez más obreros de derechas o, como dice el pasodoble de Los hijos de Cádiz, más fascistas modernos? Por un lado, en un reportaje firmado por Guillermo Martínez, contamos con los testimonios de trabajadores y trabajadoras forjados en la izquierda que han terminado virando su voto en los últimos tiempos hacia opciones como Vox. Y, por otro, con entrevistas y análisis de especialistas (Pablo Batalla, Patricia Simón, Sebastiaan Faber, Olivia Carballar, Jorge Dioni López, Barbara Celis, Antonio Avendaño…) que interpretan las causas más profundas del contexto global en el que estamos inmersos. La conciencia de clase ya no es un factor clave en la elección del voto, avisan. Y ridiculizarlos tampoco es la solución.

La Marea 110: Obreros de ultraderecha

Y además…

En este número también nos hemos desplazado a la frontera entre Venezuela y Colombia para tomar el pulso a la doctrina Donroe, ese nuevo viejo orden impuesto desde la Casa Blanca y que sitúa a América Latina, con ánimos redoblados, como su «patio trasero».

Entrevistamos a Hernán Zin, cineasta y reportero con 20 años de experiencia en conflictos armados. Su última película, nominada al Goya, es el documental Todos somos Gaza. Es la segunda parte de Nacido en Gaza (2014) y en ella sigue los pasos, en mitad del genocidio, de tres de los niños (ya adultos) que aparecían en la primera entrega.

La Marea 110: Obreros de ultraderecha

Fieles a nuestra agenda, seguimos cerca del Sáhara Occidental. En esta ocasión nos acercamos a una paradójica realidad: alejados de su mar y de uno de los bancos de pesca más importantes del mundo, el pueblo saharaui cría pescado fresco en una piscifactoría situada en mitad del desierto, cerca de los campamentos de personas refugiadas de Tinduf (Argelia).

La Marea 110: Obreros de ultraderecha

Sin perder de vista la actualidad, tras el trágico accidente de Adamuz y el de Rodalies en Barcelona, ponemos el foco en el impacto que tiene el cambio climático sobre las infraestructuras dedicadas a la movilidad.

Por su parte, nuestro compañero Eduardo Robaina, coordinador de Climática, nos explica qué es y cómo nos afecta la calima, el polvo en suspensión procedente del desierto. En torno a este fenómeno meteorológico ha publicado un foto-libro con imágenes espectaculares.

La Marea 110: Obreros de ultraderecha

Y Bob Pop nos presenta a Víctor, alguien verdaderamente fascinante: recoge ropa de la basura y la reutiliza, con un ojo excelente para combinar prendas y un discurso político muy potente contra la moda del usar y tirar.

La Marea 110. Obreros de ultraderecha: ¿Y por qué, hijo, quieres ser un fascista?

Que no falte la cultura

Como siempre, llevamos temas muy interesantes en nuestra sección cultural, El Periscopio, que en esta ocasión cuenta con una preciosa portada diseñada por Sara Betula (sí, ahora que abundan las ilustraciones instantáneas generadas por IA, nosotras seguimos apostando, más que nunca, por las manos humanas).

Entrevistamos a la canadiense Sophie Deraspe, directora de Hasta la montaña, un bucólico alegato contra las prisas y las pantallitas que nos amargan la existencia. Analizamos el papel subalterno de las mujeres en las películas de romanos. Y publicamos fragmentos del diario personal de la artista Marta Cárdenas.

Como veis, la revista de enero-marzo viene cargada de temas actuales, profundos y sugestivos.

No os la perdáis. Suscribíos. Seguid apoyando el periodismo independiente.

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5 entrevistas imprescindibles para que no te vendan historias felices del capitalismo

Por: La Marea

Sin duda, este ha sido el año del genocidio de Israel sobre la población palestina. Pero si hay un tema que ha acaparado los medios sin distinción, este ha sido la inteligencia artificial (IA). El uso desaforado de la llamada IA generativa ha dejado varios debates sobre la mesa. Y, como casi siempre, el capitalismo aparece en el plato principal. “En la idea misma de lo que es la raíz de la IA ya hay una base colonial, capitalista y extractivista. No es un fallo de diseño, es el diseño”, advertía Aurora Gómez, del colectivo TuNubeSecaMiRío, en una entrevista publicada en La Marea.

Pero más allá de la IA, este año, como casi siempre, hemos vuelto a hablar de capitalismo, como el virus que no terminamos de erradicar y que causa un feroz impacto de clase. Como resumen de ello, aquí te dejamos cinco entrevistas imprescindibles para reflexionar sobre cómo el sistema nos sigue engullendo incluso poniendo resistencias. 

Juan Evaristo Valls: “La gente ya no se cree esa fantasía de realización plena y feliz a través del trabajo”

El pensador ha publicado este año El derecho a las cosas bellas. Vindicación de la vida holgada (Ariel), un canto a la posibilidad de alternativa al capitalismo. Pero no una alternativa cualquiera: el derecho a la pereza, a la huelga, a la jubilación, a la ciudad y a la literatura son los mecanismos que este profesor de Filosofía de la Cultura en la Universidad Complutense de Madrid articula para hacer ver que otra vida es posible, una vida horizontal.

Yolanda Castaño: “No creo que lo contrario al capitalismo sea trabajar gratis”

Premio Nacional de Poesía en 2023 por su poemario Materia, la poeta gallega ha publicado su primer ensayo: Economía y poesía: rimas internas (Páginas de espuma). En la obra reflexiona sobre la remuneración que reciben los poetas por su trabajo, el capitalismo simbólico de la “visibilidad” y, en general, la precarización de las artes y de la literatura en particular.

Costica Bradatan: “Nos hemos quejado de que el capitalismo nos explota, y pronto nos quejaremos de que no nos da trabajo”

Autor de una docena de libros sobre filosofía y colaborador de medios tan prestigiosos como The New York Times o The Washington Post, el filósofo rumano-estadounidense ha publicado Elogio del fracaso (Anagrama, 2025), un ensayo que cuestiona la cultura del éxito. “En este mundo, donde todo tiene que ser ‘lo más grande’, ‘lo mejor’… hay que empezar a pensar en las cosas pequeñas, humildes, invisibles… lo que no sale en las noticias. Ahí ocurren cosas importantes”.

Agathe Riedinger: “La telerrealidad está basada en el desprecio de clase”

La directora francesa estrenó este año Diamante en bruto, una historia sobre el combustible que mueve los reality shows: el clasismo. Su mirada, a la vez crítica y empática con su protagonista, no pretende dar lecciones a nadie.

Eva Morell: “Tenemos tanta necesidad de desconectar que no sabemos cómo hacerlo”

Con un lenguaje cercano, Eva Morell te transporta a través de Refugio a lugares en los que te reconoces: tu maestra de EGB, un fin de semana entero revisitando Doctor en Alaska, la casita del árbol de los dibujos animados que siempre quisiste tener, la cabaña con la que sueñas en retirarte ahora. Surgido tras el éxito de su newsletter sobre cabañas, el libro te llega como un abrazo, un cobijo en mitad del ruido y el desasosiego. 

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El segundo libro blanco de Taktak analiza por qué el público dona dinero al periodismo independiente

Por: La Marea

¿Qué motiva a las personas a donar al periodismo independiente? El segundo libro blanco de Taktak, titulado La audiencia que sostiene el periodismo: libro blanco sobre donaciones, confianza y sostenibilidad en el periodismo independiente, aborda esta cuestión examinando cómo los modelos financiados por donantes están surgiendo como una respuesta clave a la crisis de sostenibilidad a la que se enfrentan freelancers y medios de comunicación independientes.

Basándose en investigaciones académicas y siete estudios de caso internacionales, el informe analiza por qué las audiencias deciden apoyar económicamente al periodismo y qué hace que ese apoyo perdure.

Periodismo independiente: un sector atrapado en una espiral de precariedad

El periodismo independiente desempeña un papel democrático fundamental, pero sus bases económicas son cada vez más frágiles. El declive de las fuentes de ingresos tradicionales, junto con la saturación digital y la fragmentación de la atención, ha dejado a muchos y muchas freelancers y pequeños medios de comunicación operando con recursos mínimos. Esta escasez afecta directamente a la capacidad de producir un periodismo en profundidad y de alta calidad, lo que a su vez debilita la confianza de la audiencia, creando una espiral descendente de precariedad.

La audiencia-donante como solución emergente

En este contexto, el informe identifica a los y las donantes como un actor clave capaz de romper este ciclo. A diferencia de las suscripciones o la publicidad, las donaciones se basan menos en la lógica transaccional y más en motivaciones sociales, simbólicas y cívicas.

Al replantear la relación entre periodistas y el público como una relación de confianza y responsabilidad compartida, los modelos basados en donantes crean un círculo virtuoso: el apoyo público permite la independencia editorial, lo que a su vez refuerza la legitimidad y la confianza.

Por qué la gente dona: confianza, legitimidad y valor cívico

El informe confirma una conclusión constante en la investigación académica: las personas no donan principalmente para «pagar por el contenido», sino para apoyar lo que representa el periodismo. La confianza en el o la periodista o el medio de comunicación, la legitimidad percibida, la transparencia y una misión social clara son factores decisivos.

Las donaciones suelen funcionar como actos simbólicos. Apoyar el periodismo independiente se convierte en una forma de que el público exprese su identidad cívica, defienda bienes públicos como la rendición de cuentas y la verdad, y contribuya a la resiliencia democrática. En este contexto, la legitimidad (construida a través de la coherencia editorial, la transparencia y la credibilidad profesional) importa incluso más que la calidad percibida del contenido.

Siete casos prácticos de todo el mundo

Para aplicar estos conocimientos a la práctica, el estudio analiza siete modelos exitosos basados en donaciones en diferentes países y contextos.

  • Sham Jaff (Alemania) muestra cómo una periodista independiente puede mantener su independencia editorial a través de la confianza personal, la coherencia narrativa y los valores compartidos con su público.
  • Soberanía Alimentaria (España) destaca cómo una fuerte identidad comunitaria y un compromiso político impulsan las donaciones a medios de comunicación especializados y orientados a movimientos sociales.
  • De Correspondent (Países Bajos) ilustra cómo la transparencia, la participación y el sentido de pertenencia sustentan un modelo de membresía y qué sucede cuando ese modelo se transfiere a un mercado global de habla inglesa.
  • IRPI (Italia) demuestra cómo las donaciones pueden actuar como una forma de protección institucional, permitiendo el periodismo de investigación bajo presión legal y política.
  • CIPER (Chile) muestra cómo la motivación cívica, la confianza y el impacto demostrado pueden convertir a las audiencias en pilares financieros a largo plazo del periodismo de investigación.
  • La Marea (España) ejemplifica un modelo de membresía basado en la ética, la transparencia y el periodismo como servicio público.
  • OKO.press (Polonia) destaca la importancia del diseño digital y la experiencia de usuario sin fricciones para convertir la motivación democrática en apoyo recurrente.

Recomendaciones clave para medios independientes y freelancers

El informe concluye con recomendaciones prácticas estructuradas en torno a tres objetivos: asegurar la primera donación, convertir las contribuciones puntuales en apoyo recurrente y fidelizar a largo plazo.

Para obtener el apoyo inicial, es fundamental reducir las fricciones técnicas, comunicar claramente la legitimidad y enmarcar las donaciones como un compromiso cívico. La recurrencia depende de la transparencia, las actualizaciones periódicas sobre el impacto y las opciones de contribución flexibles. La sostenibilidad a largo plazo requiere tratar a los y las donantes como socias, fomentar la comunidad y diseñar experiencias digitales que apoyen la motivación, en lugar de obstaculizarla.

Fundamentalmente, el libro blanco sostiene que las donaciones no son solo un mecanismo de financiación, sino también un mecanismo democrático: una forma de que la ciudadanía sostenga activamente un periodismo independiente, pluralista y de alta calidad.

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Tamara xxxx

Por: La Marea

Tamara, la ucraniana que ayuda y da trabajo en su bar a mujeres que huyeron de la guerra

El día en que Tamara Shpatar (65) llegó a Alberic solo tenía una mochila, algo de dinero y un papel con el número de teléfono de la única ucraniana que vivía entonces en este pueblo valenciano que ahora tiene 11.000 habitantes. Aquella mujer la acogió y le dio trabajo como limpiadora. Más de veinticinco años después, es Tamara quien acoge y emplea en su bar de almuerzos a varias mujeres que han huido de la guerra en Ucrania.

Una de ellas es Ruslana. Llegó en 2021, unos meses antes de que estallara, cuando ya se empezaba a hablar de un posible conflicto. Tenía entonces 19 años. Cuando empezó a trabajar en el bar de Tamara solo sabía decir en español: “hola”, “¿cómo estás?”, “¿de qué quieres el bocadillo?” y “¿de bebida?”. Aprendió el idioma trabajando, con libros y con vídeos de YouTube, antes de apuntarse a la escuela de adultos. “Luego conocí a Enrique –su pareja– y aprendí mucho más”, bromea Ruslana. Ahora viven juntos en una casita con un corral que le recuerda a la suya en Ucrania.

Cuando Tamara decidió dejar su país, también lo hizo forzada por las circunstancias: la crisis financiera rusa de 1998, que provocó un efecto dominó en Ucrania. Trabajaba como contable, pero muchas fábricas cerraron y sus hijos comenzaban la universidad. Necesitaba dinero para pagarles los estudios. Vino a España con la idea de ahorrar un par de años y volver, pero le gustó tanto que se quedó.

Desde entonces no le ha faltado el trabajo: ha recogido fresas, naranjas; ha limpiado casas y ha servido en bares. Hasta que un día llegó la oportunidad de alquilar un bar. Desde aquel momento, hace más de una década, regenta el Bar Pastor, uno de los más conocidos de la zona por hacer muy bien lo más importante en un pueblo valenciano: los bocadillos del almuerzo.

Con los años, el bar no solo se ha convertido en su medio de vida, sino también en una especie de primer puerto seguro para quienes han llegado sin saber el idioma y con el miedo aún en el cuerpo. La última en hacerlo todavía no habla español y ayuda a Tamara en la cocina, mientras Ruslana se encarga de servir en las mesas. Otras dos mujeres pasaron por allí antes de encontrar trabajo de lo suyo. Tamara no solo les ha dado empleo: también ha hecho de traductora, las ha acompañado al médico, a las reuniones del colegio, a lo que hiciera falta.

Una de ellas llegó desde Jersón, una de las zonas más castigadas por la guerra. Su casa quedó destrozada tras la voladura de la presa de Nova Kajovka. Tamara compara el desastre con la pantanada de Tous, localidad vecina a Alberic, donde en los años ochenta las lluvias torrenciales rompieron la presa y el agua del pantano anegó por completo decenas de municipios. “Pero esto no fue por la lluvia –dice–, fue por la guerra”. En la comarca valenciana de la Ribera, donde la memoria de aquella tragedia aún sigue viva, la historia de Jersón no parece tan lejana.

Alberic no ha sido ajeno al sufrimiento de Ucrania. Cuando comenzó la invasión en 2022, se tejieron redes de apoyo informales para enviar ayuda y acoger a quienes iban llegando poco a poco, o para facilitarles la búsqueda de un piso de alquiler, que en los últimos años ha duplicado su precio en el pueblo. “No vinieron todos de golpe, y siguen llegando –recuerdan–, pero un año, al empezar el cole, sí que había bastantes niños nuevos”.

A principios de 2025, hay unas 230 personas con nacionalidad ucraniana empadronadas en la localidad. Si se compara con la proporción de gente ucraniana en poblaciones de la zona, el de Alberic es un número muy considerable. Tamara y Ruslana cuentan que casi todos son de su misma región, Bucovina, y que ellas conocen a unas doce o trece familias: “¡Medio pueblo, hay un montón! Y casi nadie quiere volver a Ucrania”. Muchos han abierto negocios –peluquerías, centros de uñas, talleres de coches, bares– y su presencia se ha integrado con naturalidad en el día a día del pueblo.

Fue una mujer de Alberic, dueña de otro bar, quien enseñó a Tamara lo esencial para atraer clientela a la hora del almuerzo, la más importante. Con el tiempo ella lo ha perfeccionado. “Los que vienen todos los días no dicen nada, pero el que viene de fuera me dice: ¡qué bocadillo más bueno!”. Los hace con pan del día de un horno del pueblo, producto de calidad, carne de caballo cortada fina en la carnicería y siempre usa aceite de oliva, “nunca de girasol”, puntualiza.

Tamara no se guarda el secreto. Le gusta enseñar a quienes trabajan en su cocina, igual que una vez lo hicieron con ella. Entre quienes han pasado por allí, también hay una mujer rusa que luego ha abierto su propio establecimiento. Y Tamara lo tiene claro: “Es muy trabajadora y muy buena persona. Da igual si es rusa o ucraniana, hay gente buena y gente mala en todos los sitios. Aunque mi nieta pequeña, que vive en Ucrania, no estaría de acuerdo. Ella sí que dice que los rusos son malos”, bromea.

Como cualquier abuela con smartphone, Tamara atesora cientos de vídeos que le envían de sus nietos. En uno se ve a la pequeña ayudando a su padre a clasificar pequeñas piezas para drones fabricadas con la impresora 3D de su clínica dental. La niña, concentrada, dice que hace las piezas porque no quiere ser rusa. Que va a terminar la guerra y van a vivir tranquilos, que irá al colegio sin miedo de la alarma y que no tendrá que bajar al sótano. “Tiene mucho miedo al sótano”, comenta Tamara.

También tiene nietos que han nacido aquí. Los llevan los sábados a la escuela ucraniana de València para que aprendan a leer y escribir el idioma. A veces les cocina borsch, una sopa de remolacha típica en Ucrania. Solo la prepara para la familia y, de vez en cuando, alguna amiga se lleva un poco, pero no la sirve en el bar. “¿Quién quiere comida ucraniana? Nadie. A mí ya no me gusta”, dice riendo. “No hay comida mala en ningún sitio, pero está la costumbre de comer.”

Cada domingo va con su marido a comer paella a un sitio diferente. A veces, la cocina en casa, pero lo que mejor le sale es el arroz al horno. Con 65 años, le faltan solo unos meses para jubilarse, aunque no tiene ninguna prisa. Disfruta de abrir el bar cada mañana, ver las mesas llenas y el ir y venir de los almuerzos. Ha encontrado en esa rutina, y en preparar los bocadillos favoritos de mucha gente, su forma de ser feliz.

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[DESCARGA] La Marea regala su número dedicado al Sáhara Occidental

Por: La Marea

Sabíamos que era un tema que podía tocar el corazón de nuestros lectores y lectoras, pero no hasta este punto. Nuestra revista dedicada al Sáhara Occidental, coordinada por la periodista y escritora Laura Casielles y publicada el pasado mes de septiembre, se ha agotado físicamente. Aún puede adquirirse en formato PDF en nuestro kiosco –y os animamos a hacerlo para apoyar nuestro proyecto periodístico–, pero hemos decidido dar un paso más: regalarla.

Este obsequio hace honor al espíritu que siempre ha animado a La Marea, un medio digital cuyos artículos en línea son copyleft, sin muros de pago y sin cookies obligatorias con las que obtener réditos económicos a través de los datos de los lectores. Nuestra información es accesible y utilizable por todo el mundo. Y queremos seguir siendo la misma «casa abierta» que hemos sido durante casi 13 años.

La acogida que ha tenido el número dedicado al Sáhara Occidental ha demostrado que este es uno de los pocos temas verdaderamente transversales en nuestro país. Aquella traición cometida hace ahora 50 años sigue afligiendo a una gran parte de españoles y a todos los saharauis que hoy, tanto tiempo después, aún viven bajo un régimen no elegido y represor.

Sáhara Occidental
El ministro de Información de la RASD, Hamada Salma, con la revista de La Marea. FOTO CEDIDA

En nuestro número actual, el 109, hemos vuelto al Sáhara Occidental para dedicarle íntegramente nuestro suplemento cultural, El Periscopio. Y vamos a continuar sumando y ampliando reportajes en nuestra web. Para La Marea es esencial tratar los temas en profundidad, con investigación y análisis. No queremos saltar de uno a otro, pero sí nos gusta haberlo hecho físicamente, hasta llegar a los campamentos de refugiados saharauis en Argelia. Gracias a quienes habéis llevado ejemplares hasta Tinduf, incluido el depositado en los fondos del archivo nacional de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).


Si deseas leer el especial de ‘La Marea’ incluido en el número 108, puedes descargarlo aquí:
Descarga de #LaMarea108 – Sáhara, 50 años de vidas robadas


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La Coordinadora Juvenil Socialista (CJS) reivindica el legado comunista medio siglo después de la muerte de Franco

Por: Guillermo Martínez

La Coordinadora Juvenil Socialista (CJS) reunió en torno a un millar de personas en la plaza del Campillo del Nuevo Mundo el pasado 22 de noviembre, en Madrid. Entre sus objetivos, reivindicar el legado comunista que aseguran les precede y exhibir músculo organizativo.

“Vamos a plantar cara al fascismo en cualquiera de sus formas”, señaló Marta Hernández, portavoz del Colectivo, a La Marea minutos antes del comienzo de la concentración, a las 21 horas. “Queremos reivindicar la memoria revolucionaria de las cientos de miles de trabajadoras que dieron no solo su libertad, sino su vida en muchos casos, para luchar contra la dictadura franquista”, añadió Hernández.

La movilización incluyó interpretaciones musicales y dos discursos leídos con efusividad y determinación a modo de mitin por parte de miembros de la CJS, colectivo integrado en el Movimiento Socialista. Los pronunciamientos han estado dirigidos de forma directa a explicar cómo “los trabajadores que lucharon contra el régimen franquista no lo hicieron por un régimen como el que tenemos ahora; lo hacían por un futuro en el que no hubiera explotación ni opresión de ningún tipo”, en palabras de la portavoz.

La del sábado es la primera convocatoria que la CJS realiza en materia de memoria democrática, apenas unos días después de este 20 de noviembre, cuando se han cumplido 50 años de la muerte de Francisco Franco. Tal y como ha subrayado Hernández, “como juventud trabajadora nos sentimos en la obligación de dar un paso adelante con la intención de demostrar que somos más, que estamos organizadas y vamos a combatir al fascismo donde y como haga falta”.

Desde la perspectiva esgrimida por la CJS, “el poder económico y político de la dictadura se mantiene en la burguesía actual, y aunque haya habido cierto avance en derechos y libertades, no se ha dado una ruptura plena con el régimen franquista”. Por otra parte, el aspecto memorialista ha estado presente en la movilización cuando varios militantes de la Coordinadora han exhibido los rostros de personas que fallecieron durante la transición, tales como Arturo Ruiz, Luis Montero, Yolanda González, Vicente Basanta, María Luz Nájera, Juan Mañas, Carlos González y Luis Cobo.

Escenario de reacción y fascismo totalitario

Por otro lado, Hernández ha asegurado que no es cierta “la idea que se quiere construir de una juventud apática, conservadora y desmovilizada”. Sin embargo, ha alertado del auge reaccionario que experimenta la sociedad en su conjunto. Así lo ha explicado: “Expresiones que durante años eran parte de la derechización de la sociedad, en momentos de crisis como estos crecen exponencialmente y se radicalizan. Lo vemos con el racismo, el clasismo o el machismo”.

Su propuesta basa sus raíces en un análisis de lo que desde la CJS denominan “crisis histórica del capitalismo y la ofensiva que conduce a un escenario de reacción y fascismo totalitario en Europa«. Por eso, consideran que “para que haya una alternativa para la clase obrera, no se puede confiar en el capitalismo ni en los partidos que lo apuntalan”. Así pues, el Colectivo ahora se enfoca en “recomponer un partido político y un programa revolucionario que permita avances reales enmarcados en la ruptura con el régimen franquista y el surgido tras la Transición”, en palabras de la portavoz.

Críticas a la actual clase política

Estos comentarios vertidos por Hernández han sido las líneas maestras que más tarde han desarrollado en los dos discursos que han retumbado en la plaza después de escuchar una versión en directo de Mami que voy pa’ la mani de Gata Cattana.

“Franco y su bando tenían un programa muy claro: aplastar a la clase trabajadora y sus esperanzas de cambio. Volver a asentar el orden capitalista amenazado. Y durante 40 años cumplió ese programa a sangre y fuego. Fue la dictadura de los señoritos, de los generales, de los obispos y los burgueses”, afirmó el primer militante del colectivo que se dirigió a los concentrados. Detrás de él, el mensaje escrito de “romper lo atado y bien atado”; delante, en torno a 1.000 personas, según la Coordinadora, que aplaudían y agitaban sus banderas rojas iluminadas por las bengalas rojas que prendieron en dos ocasiones.

Asimismo, el joven comunista también denunció la reforma política auspiciada tras la muerte del dictador en 1975: “Tras 40 años de terror franquista estas mismas élites entendieron que hacía falta un nuevo pacto social y político”. En este sentido, recordó que “la alternativa que se ofreció al pueblo trabajador fue: o monarquía parlamentaria con el heredero de Franco a la cabeza, o un nuevo golpe militar fascista”.

La oradora de la CJS, que al igual que su compañero articuló su discurso sin apenas bajar la mirada para leer los papeles, añadió que “quienes dieron su vida en las trincheras, en las fábricas, en las cárceles y en el exilio no lucharon por ver a Ábalos o Cerdán en el poder. La lucha de los que nos precedieron era una lucha por un horizonte sin cadenas, una lucha por la revolución”.

En cuanto al auge reaccionario en la sociedad, esta militante de la CJS afirmó que “la falsa política de oportunistas y burócratas luchando por sillones es la que crea el campo para el avance del fascismo”. Asimismo, se pronunció “contra el giro autoritario y la amenaza fascista, contra una vida atada a trabajar para enriquecer a nuestros jefes, contra el imperialismo genocida y sus guerras”.

El acto llegó a su fin con la interpretación por parte de un coro de algunas canciones clásicas de la Guerra Civil y del antifascismo. Entre ellas, Gallo negro gallo rojo y En la plaza de mi pueblo, esta última acompañada por las palmas y las voces de los concentrados. Eran ya las 22.15 horas cuando plegaron las banderas rojas y los asistentes vaciaron la plaza del Campillo del Nuevo Mundo.

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Podcast | La fuerza de La Marea: el mítico grupo de cooperativistas de Euskadi (1)

Por: La Marea

Hay una creencia popular de que la fortaleza del pueblo vasco es inusualmente grande. Y aunque no deja de ser un estereotipo envuelto en misticismo, en el caso de La Marea se cumple.

Los inicios de este medio cooperativo, en el año 2012, están marcados por una gran participación. Y en aquel momento, cuando en la redacción de Madrid supimos del empuje de un grupo de 30 vascos y vascas que decidieron organizarse para que la revista pudiera distribuirse, conocerse y crecer.

Cada vez que imprimíamos un número, un compañero acudía a la estación de autobuses y dejaba en un Alsa rumbo a Bilbao varios paquetes de ejemplares. Al otro lado, esperaba su alguno de los miembros de ese grupo de cooperativistas, y se encargaba de iniciar el proceso.

A veces, cuando las cosas se complican y la marea está baja, nos enconmedamos al espíritu del mítico grupo vasco. Y es por eso que en esta campaña de microfinanciación en Goteo, donde precisamente apelamos a esas personas que nos dan fuerzas, teníamos que mencionarles y, sobre todo, darles las gracias. Te invitamos a conocerles en esta pequeña píldora sonora en la que ellos mismos cuentan la historia del origen de La Marea en Euskadi.

Escúchalo aquí:

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Premio Lilí Álvarez para el reportaje “Rugby para placar prejuicios”

Por: La Marea

Nuestro colaborador José Ignacio Martínez Rodríguez ha sido uno de los periodistas galardonados en los premios Lilí Álvarez, que otorga el Instituto de las Mujeres y distinguen a trabajos periodísticos que hayan contribuido a la defensa de la igualdad entre mujeres y hombres en el ámbito deportivo y la visibilización e impulso del deporte practicado por mujeres en España. Martínez Rodríguez fue premiado por su reportaje Rugby para placar prejuicios, publicado en la revista de La Marea en enero de 2024.

En él narraba la historia de un grupo de jóvenes jugadoras dedicadas a un deporte asociado a la fuerza y la masculinidad (el rugby) y en un país marcado por una profunda brecha de género (Tanzania). A partir del deporte, Martínez realizaba el retrato de toda una sociedad. Allí, «dos de cada tres estudiantes universitarios son varones», explicaba. «El 5% de las jóvenes se casa antes de cumplir los 15, y el 31% antes de los 18», añadía Martínez, subrayando así el carácter excepcional de un grupo de chicas decididas a combatir estigmas y tabúes practicando un deporte poco conocido en el país y asociado mayoritariamente a los hombres.

Martínez Rodríguez entrevistó a las integrantes del equipo, las acompañó en sus entrenamientos y es responsable también de la parte gráfica del trabajo. Esas fotografías, que muestran la alegría y determinación de estas mujeres, han sido fundamentales para la obtención del premio Lilí Álvarez en la categoría de Trabajo Periodístico Gráfico.

Premio Lilí Álvarez para el reportaje ‘Rugby para placar prejuicios’
Las jugadoras, todas jóvenes de entre 16 y 25 años, en el autobús que las transporta al entrenamiento. JOSÉ IGNACIO MARTÍNEZ RODRÍGUEZ

Junto a él, el Instituto de las Mujeres también ha premiado este año a Natalia Torrente al mejor Trabajo Periodístico de Texto por «Rubiales rogó sin éxito a Jenni Hermoso que lo defendiera en un comunicado conjunto», publicado en Relevo; a Carolina Jiménez Cencerrado, en la categoría Trabajo Periodístico Audiovisual, por «El universo del ‘bullying’ con Belén Toimil», publicado en las cuentas oficiales de Tour Universo Mujer; y a Álvaro Gómez Casado, en la categoría Trabajos de Radio, por «Triple golpe de castigo», emitido en Onda Cero Segovia.

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El neoimperialismo de Donald Trump

Por: La Marea

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«No se va a atrever a hacer todo lo que dice», replicaban los críticos de Donald Trump tras su primera victoria en el ya lejano 2016. Por aquel entonces aún existía la impresión de que había reglas en política y un cierto pudor a la hora de romperlas. Pero nada de eso existe ya. Su segunda legislatura ha puesto el mundo patas arriba, inaugurando una era de megalomanía, dolor, miedo, odio, destrucción, irracionalidad, mentira y zafiedad como no se había visto en la historia contemporánea. Se cumple un año desde que ganó las elecciones y hemos dedicado el dossier de La Marea 109 al hombre que está dinamitando el orden mundial y, en el ámbito interno, la propia democracia estadounidense.

LaMarea109 : El mundo según Trump

Patricia Simón analiza su perfil internacional, un escenario en el que ha impuesto un nuevo neoimperialismo basado en la amenaza, el chantaje y la fuerza bruta. Desde Groenladia hasta Ucrania y desde Irán a Venezuela, Trump ha hecho añicos cualquier consenso diplomático. Su grosera deriva alcanzó la culminación en su discurso en el parlamento israelí, «donde llamó “acuerdo de paz” a lo que no era más que una tregua dirigida a consolidar la ocupación de los territorios palestinos y a garantizar la impunidad de Israel por sus crímenes, incluido el genocidio» de Gaza, escribe Simón.

LaMarea109 : El mundo según Trump

Sebatiaan Faber, por su parte, pone el foco en el deterioro democrático dentro mismo de Estados Unidos haciendo un inventario de los daños ocasionados después de estar sólo 10 meses en la Casa Blanca. Las personas que rodean al presidente están protagonizando una verdadera revolución reaccionaria. El programa político de la actual administración «se nutre de tres de las principales corrientes ideológicas presentes en el movimiento MAGA: la veta apocalíptica propia de un fundamentalismo protestante; la veta utópica de los ejecutivos de Silicon Valley que se imaginan un futuro poshumano y posterrenal; y la veta sádica y supremacista, propiamente fascista, en la que predomina el resentimiento hacia las élites “globalistas” (léase marxistas y judías) supuestamente empeñadas en movilizar a las poblaciones de color para destruir y sustituir a la civilización blanca».

El dossier se completa con un reportaje de Ekaitz Cancela sobre el desembarco de los grandes magnates de software militar en el Despacho Oval (y de rebote en los gobiernos europeos, con lo que eso significa de fragilidad y dependencia por parte de los poderes públicos) y con una llamada al optimismo: la victoria de Mamdani en Nueva York y sus planes para ofrecer alimentos más baratos en una de las ciudades más caras del mundo, un reportaje de Marco Dalla Stella.


Mucho más en La Marea 109

Además del dossier dedicado a Trump, viajamos a Francia, donde María D. Valderrama retrata la crisis social e institucional que vive el país. Y como complemento, Miquel Ramos entrevista a Salomé Saqué, periodista y politóloga francesa que acaba de publicar Resistir, una llamada de alerta para parar a la extrema derecha antes de que sea demasiado tarde.

LaMarea109 : El mundo según Trump

Por otra parte, Marta Saiz y Julia Molins realizan un reportaje de investigación sobre la situación de los llamados «centros de reducción de daños», lugares que ofrecen refugio, protección y seguridad a los drogodependientes.

LaMarea109 : El mundo según Trump

Antonio Avendaño ofrece un afilado análisis sobre la crisis de las mamografías en Andalucía y las consecuencias que podría tener para el gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla. Olivia Carballar, en plena efervescencia de actos en conmemoración por la muerte de Franco, pone el foco en todos esos pequeños actos minoritarios, casi anónimos, que se suceden desde hace décadas reivindicando la memoria democrática. Guillem Pujol escribe sobre un capítulo poco conocido: la relación de CiU con el sionismo, un fenómeno que sigue fascinando a buena parte del nacionalismo neoconvergente. Pablo Izquierdo reporta desde Indonesia la avalancha de plásticos que están asfixiando el archipiélago y la labor de los activistas por revertir esta situación. Andrés Actis, por su parte, categoriza uno a uno a los responsables de la acción (y la inacción) climática, desde gobiernos a empresas privadas, pasando por la sociedad civil.

Además, Azahara Palomeque entrevista al escritor Isaac Rosa, que acaba de publicar Las buenas noches, una novela sobre un problema muy extendido: el mal dormir.

LaMarea109 : El mundo según Trump

Un Periscopio muy especial

Esta vez, el suplemento cultural de La Marea es una suerte de continuación de nuestro anterior número, dedicado al Sáhara Occidental. La portada es obra de la ilustradora Valle Camacho, que realiza un exquisito trabajo de caligrafía árabe con la palabra «libertad». Igual que en otras naciones despojadas de su tierra, como Palestina, la cultura es para el pueblo saharaui un elemento fundamental de identidad, memoria y construcción. Precisamente por eso, la ocupación marroquí hace grandes esfuerzos por borrarla o apropiársela.

LaMarea109 : El mundo según Trump

Estas páginas recorren diferentes manifestaciones artísticas y culturales del pueblo saharaui, desde el cine a la gastronomía, pasando por una de sus mayores señas de identidad: la poesía. «La cultura salvará la causa saharaui», dijo el poeta Bahia Mahmud Awah en la presentación de La Marea 108 y de este Periscopio, que tuvo lugar en la librería Balquis de Madrid.

La Marea 109
La cantante Suilma Aali, el poeta Bahia Mahmud Awah y la periodista Ngone Ndiaye durante el acto de presentación de los contenidos dedicados al Sáhara Occidental en La Marea. JACINTO ANDREU

Aquel encuentro formó parte de las actividades del FiSahara, el festival internacional de cine del Sáhara, que esos días se desarrollaba en la capital. Moderado por Laura Casielles, contó con la participación de Mohamed Mesaoud Abdi, Ngone Ndiaye, Farah Dih, José Bautista, David Bollero y el propio Awah. El cierre lo puso la voz de la cantante Suilma Aali.

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Berta del Río: “Pienso la esperanza como una potencia utópica”

Por: Azahara Palomeque

Berta del Río es valenciana y millennial. Trabajadora cultural, e investigadora doctorada por la Universidad de Princeton, ha dedicado toda su vida al estudio y la práctica de numerosas manifestaciones artísticas, entre las que destacan el teatro y la música. Nos conocimos mientras ambas nos formábamos en Estados Unidos y, desde entonces, he acompañado la motivación y la inteligencia de quien nunca tira la toalla y dinamiza proyectos culturales de una manera envidiable. Entre ellos, brillan la coordinación de la investigación Veus i arxius del teatre independent valencià (1968-1982), para el Institut Valencià de la Cultura, o el documental Com una família: cent anys de música i autogestió al Puig (2018), aunque su currículum es mucho más extenso. Ha publicado en revistas académicas, en distintos medios de comunicación, y formó parte del equipo fundador de La Marea. Ahora nos sorprende con El arte de imaginar (Barlin Libros, 2025), ensayo breve y potente que desgranamos durante la hora que duró esta entrevista.

¿Cómo surge este libro? ¿De dónde nace?

Es una conversación conmigo misma y con la gente que tengo alrededor desde hace muchísimos años: el tema de otros mundos posibles, de cómo habitar el presente, cómo tratar de no caer en el cinismo despolitizador pero sin ser naif… Y cómo intentar colocar esas ganas de vivir. Pero el libro nace de una conversación con el editor –antes de que fuera editor–, a quien conozco desde hace mucho tiempo, porque somos del mismo pueblo. Yo he ido con él a festivales cuando teníamos 18 años y el libro sale de… unas cervezas. Él ya tenía esta colección; le interesa dar espacio a mujeres; y yo ya tenía otra oferta. Otro editor me escuchó por la radio, porque yo estaba haciendo una colaboración sobre lugares utópicos en La Ser, y al final me quedé con Barlin Libros. También es un refugio en un año difícil para mí, escribir sobre utopías y tratar de huir de lo que duele. Ha sido bonito trabajar con esta editorial, y con este editor, y ¡la portada me encanta [de Isabel Mora]!

Además, me gusta el formato: no renunciar al ensayo, a pensar, pero hacerlo en un formato que sea el del tiempo de que disponemos. Hay una cuestión de clase social: no todo el mundo puede compatibilizar los trabajos de mierda con sentarte una tarde entera a leer. Entonces, ¿cómo se puede seguir manteniendo esta relación con las ideas, con un lenguaje que tiende a lo divulgativo, pero que tampoco sea La arqueología del saber de Foucault, en el tiempo que tenemos? Pues así.

Para poder imaginar, rescatas movimientos sociales e iniciativas culturales del pasado; por ejemplo, las Misiones Pedagógicas. ¿Cómo recuperar el pasado puede ayudar a impulsar el futuro? ¿Qué opinión te merece la nostalgia?

Creo que la nostalgia tiene un punto útil, sobre todo por contraposición al adanismo. Hay un elemento de cada generación, que cree que ha descubierto la rueda, y entonces se pierden las enseñanzas del pasado. Por eso estamos en bucle. Es un acto de soberbia no reconocer que en el pasado hay muchísimos elementos positivos. Hay elementos universales que se pueden reinsertar en contextos nuevos y, además, el pasado no está escrito, está en constante debate, nos pertenece, y no podemos vivir sin él. Muchas veces tendemos a ir al pasado que nos duele para hacer justicia. Eso es necesario, por una cuestión de dignidad y para no caer en olvidos no elegidos, pero creo que también hay una importancia de la nostalgia de lo que podría haber sido y no fue, pero no por ello está condenado a no ser, aunque se dé en otros parámetros. A mí, personalmente, me emocionan las historias del pasado, y las veo desde lo que duraron y la felicidad de esa gente. También me da la impresión de que, cuando valoramos los proyectos según el éxito o el fracaso, hay un punto utilitarista desde la mirada del presente, una mirada cortoplacista. Y muy soberbia, porque, ¿quiénes somos nosotros para decidir si las Misiones Pedagógicas funcionaron o no, cuando ni siquiera somos capaces de leerlas en su contexto? Entonces, yo estoy a favor de la nostalgia, pero si no es paralizante. Lo que no me convence es la actitud de “no hay nada que hacer”. Ahí hay mucha vagancia, mucha comodidad, y ahí es donde realmente el futuro está a la deriva.

También hay soberbia en pensar estos proyectos desde las limitaciones nacionales. Las Misiones Pedagógicas tuvieron mucha influencia en México; incluso la masiva campaña de alfabetización cubana, a comienzos de la Revolución, bebe de estos antecedentes.

Claro. Sería pensar nuestra historia desde límites muy estrechos, como los geográficos: “todo empieza o acaba aquí, en España”. ¡O no!

La esperanza ha sido criticada porque connota “esperar”, y porque se ha utilizado mucho en manuales de autoayuda y en la psicología positiva. Imagino que ése no es tu objetivo, pero, ¿cómo te diferencias de esas corrientes?

Creo que mi concepción de la esperanza no está vinculada a esperar. “La esperanza es lo último que se pierde”: no estoy de acuerdo. De hecho, es necesario perderla a veces para poder construir otra. La esperanza tiene que ver con la posibilidad de lo nuevo, no con esperar. La espera es lo que el sistema desea de nosotros, que equivale a pasividad. Yo no lo entiendo así. Para mí, la esperanza tiene que ver con la posibilidad de lo desconocido; con lo que no está trazado; con esa ventana que está por construir y que no necesariamente es individual. Cuando yo digo que “la esperanza se entrena” es porque es una decisión, es una acción, una toma de posición respecto a una deriva que nos quiere cuanto más limitados, deprimidos y reducidos, mejor. Pero yo pienso la esperanza como una potencia utópica; no renunciar, por mal que vayan las cosas, a la posibilidad de que sean diferentes.

La frase “la esperanza es lo último que se pierde” me parece una falacia. Además, se utiliza a veces en contextos médicos. Pues, si tienes un cáncer terminal, te vas a morir, porque la ciencia está por encima de la esperanza. Esto es así.

¿Qué porción de nuestra imaginación está limitada por el trabajo? Porque, al final, el arte de imaginar está condicionado por el tiempo libre.

El trabajo ahora mismo es, junto a la vivienda, el principal problema que tenemos los seres humanos. No puede ser todo trabajar para consumir: entre trabajar, consumir, cuidar y sobrevivir no hay tiempo para el descanso ni para el ocio. Y, si hay ocio, es de tipo consumista. No hay buen vivir, no hay consagrar el día al noble arte de estar a la bartola. Sistemáticamente tienes que estar haciendo cosas que sean productivas, que te capitalicen, incluso el deporte, cocinar… Entonces, creo que la imaginación y el soñar pasan por tener un tiempo ocioso y de descanso. Pero el precio de la vida está muy por encima de los sueldos, y eso tampoco es baladí; todo responde a un determinado reparto de elementos que genera una infelicidad total. Porque la ciudadanía sufre una carencia de los derechos más básicos, y también de lo que nos diferencia como humanos: la interdependencia, el afecto, etc. Todo eso está copado por un montón de urgencias de cosas que no nos llenan, pero que pagan las facturas.

Entonces, lo principal que tendríamos que hacer –y me parece desolador que con este gobierno no se haya movido el tema de la vivienda ni tanto ni tan deprisa como era necesario, al igual que el tema de los trabajadores autónomos– es atajar la cuestión del trabajo. Es decir, si el trabajo no nos va a permitir el dinero suficiente para tener una vida digna, pues hay que trabajar menos. O sea, o tiempo o dinero. Es que, ahora, ni posees el dinero suficiente como para tener una calidad de vida sin preocupaciones, ni tienes tiempo de vida para dedicarlo a otras cosas. Entonces, esto me parece una estafa absoluta.

Citas a Corey Robin, quien dice que la imaginación política de la derecha se ha ido adaptando mejor a los tiempos, al menos para mantenerse en el poder. ¿La izquierda ha sabido adaptarse a los tiempos? Me refiero a la izquierda institucional.

Pero, ¿dónde está la izquierda en las instituciones? Quiero decir… ¿dónde están las políticas de izquierda? No las veo. No creo que el día que entre un gobierno de ultraderecha vayamos a notar un incremento increíble del precio de la vivienda. Por supuesto, habrá diferencias, pero no creo que podamos decir que estamos viviendo una época de políticas de izquierda, al menos en lo relacionado con las condiciones materiales de vida. Porque el derecho a la libertad de expresión, o los derechos relacionados con el acceso a la cultura o las identidades de género son muy importantes, pero, si ni siquiera lo básico está protegido, como los salarios y la vivienda, ¿entonces, qué? No veo políticas atrevidas, punteras… Así que, habrá diferencias, y lamentaremos las diferencias [si gobierna la derecha], no quiero caer en el cinismo del “todos son iguales”, pero… ¿La izquierda se ha sabido adaptar a los tiempos? Pues depende: para sobrevivir como partido, sí. Para seguir siendo combativa, no. Desde la transición.

Destaca el arte en estas páginas: el teatro, la literatura, etc. ¿De qué manera integrar el arte en la política o la economía? Las soluciones a los males sociales siempre parecen partir de la cultura o de la ciencia –de distintas ramas del conocimiento–, pero luego éstas operan únicamente en compartimentos estancos.

Ése es uno de los grandes desafíos: reintegrar los saberes y hacerlo de una forma orgánica. Existe la súperespecialización del conocimiento, y por el camino se han perdido muchos matices y mucha organicidad. Por ejemplo, el momento en que se separó el cuerpo del alma, y eso nos llevó a una medicina, una ciencia, de espaldas a terapias que trabajan el bienestar, la dignidad del enfermo, etc. Quiero decir, que no se concibe la enfermedad desde una dimensión social. Eso en medicina, pero, ¿cómo se puede integrar todo? Pues desde la escucha, y saliendo de los guetos que tenemos; desde la comunicación con otros campos de saber –y, por tanto, de poder–. Deberíamos atrevernos a salir de nuestros espacios de seguridad, porque a veces estamos diciendo lo mismo, pero con diferentes palabras.

Berta, a mí éste me parece un libro importante, que navega entre el no darnos por vencidos, pero reconociendo que el desastre ya está aquí. Tú lo dices, y estás hablando desde Valencia.

Claro, es que yo creo que la única forma de sobrevivir al desastre es aceptándolo. Hay muchos puntos de no retorno que ya hemos sobrepasado. Lo que ocurre es que, dentro del cataclismo, seguirá habiendo diferentes formas de navegarlo. A pesar de lo duro que es, porque lo he visto y lo he vivido en Valencia, como decías. Sólo hay que atender un poquito a la gente que se está desgañitando diciendo “2030”, etc. [plazos para la descarbonización], y luego el lodo alcanza dos metros de altura. Pero, incluso en un contexto como el de la DANA, si hubiésemos tenido gestores con menos desfachatez e incapacidad, habría sido una catástrofe bastante menor. Entonces, incluso en la catástrofe, deberíamos tener a gente preparada y honesta representando y gestionando nuestros recursos públicos y nuestras vidas, en lugar de tener a lo peor de cada casa.

Leo una cita tuya: “Navegamos lo desconocido. La realidad obliga al abuso del campo semántico de lo excepcional, extraordinario. Todo es gran apagón… todo nos obliga a escalar en la codificación de la realidad. Estamos ante una enorme crisis de la organización simbólica de la humanidad” (53). Ahora bien… si sólo utilizamos el lenguaje del exceso, porque es el que mejor representa lo que estamos viviendo, ¿a qué nueva hipérbole vamos a recurrir más adelante? Por ejemplo, António Guterres dijo que habíamos abierto las puertas del infierno. Llegará un momento en que se nos agote el lenguaje y necesitemos uno nuevo, ¿no crees?

Es muy difícil encontrar el equilibrio entre utilizar un lenguaje transparente que haga llegar la urgencia y la escala del problema y, por otra parte, cuando todo rebasa… da la vuelta. Y ya nada importa. Pero a la vez, el nivel de urgencia sigue escalando sin parangón. ¿Cómo acompañar ese crecimiento exponencial en el camino a la hecatombe? Es el campo semántico de lo que sólo puede pasar una vez, pero está pasando muchas veces. Entonces, hay un pacto con el lenguaje que se está pervirtiendo, y que no nos permite redimensionar lo que está por venir. Eso es un problema, porque genera mucha desafección. Todo es tan único que te acostumbras, y al final nada es tan único. La pregunta es… ¿cómo narrar esa emergencia cronificada? Hay que ser muy cuidadosos con las palabras, porque son las pocas armas que nos quedan. Es que se están poniendo en tela de julio los hechos [la ciencia]. Entonces, si lo más objetivo se pone en tela de juicio y las palabras ya no son nuestras aliadas, porque no significan, ¿qué nos queda?

Pues el arte de imaginar, Berta.

Pues eso mismo, Azahara. El arte de imaginar, juntas, felices, pero siendo críticas.

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La fuerza de ‘La Marea’, un crowdfunding de 85.000 euros para blindar nuestro periodismo de investigación

Por: La Marea

¡Fuerza! Esa es la palabra que más hemos escuchado en La Marea desde que, el pasado octubre, contamos a nuestra comunidad que habíamos recibido la primera demanda por una de nuestras publicaciones en casi 13 años de vida. Una agencia dedicada a la gestación subrogada nos reclama 60.000 euros por considerar que nuestra investigación sobre este negocio transnacional vulnera su derecho al honor. Preparar la respuesta nos ha exigido semanas de trabajo extra: un esfuerzo enorme para un medio independiente como el nuestro, con recursos limitados, humanos y económicos.

En los últimos días, numerosas personas se han ofrecido a colaborar para ayudarnos a afrontar los gastos derivados de nuestra defensa legal. Por este motivo, La Marea ha puesto en marcha una campaña de microfinanciación colectiva en Goteo, con el fin de recaudar un mínimo de 85.100 euros. Este crowdfunding permitirá canalizar esas aportaciones —que además pueden desgravar entre un 35% y un 80%— y garantizar que podamos seguir investigando sobre la industria de la gestación subrogada.

El próximo objetivo es seguir investigando sobre cómo actúa el lobby que busca legalizar esta práctica, considerada una forma de violencia contra las mujeres en España. En la misma línea, se manifestaba la relatora especial de la ONU Reem Alsalem en su informe Las distintas manifestaciones de violencia contra las mujeres y las niñas en el contexto de la reproducción subrogada, publicado el pasado mes de julio. La actualidad demuestra la relevancia de seguir investigando. Ayer mismo, se conocía que la Fiscalía ha puesto fin a varias campañas de empresas dedicadas a gestionar vientres de alquiler que se anunciaban a través de páginas web o redes sociales.

Desde nuestra creación, en 2012, hemos impulsado diversas campañas de micromecenazgo en las que han participado miles de personas. Gracias a estas, hemos podido llevar a cabo proyectos como La Uni en la Calle, #yoIBEXtigo y la investigación sobre feminicidios #PorTodas. El último crowdfunding de La Marea tuvo lugar en 2022. Ahora, esta nueva campaña llega en un momento especial: los últimos días de funcionamiento de Goteo en su formato actual, antes de su transformación. Por eso, más que nunca, queremos agradecer el respaldo de todas las personas que creen en este medio cooperativo y sin ánimo de lucro. Porque esa es, y seguirá siendo, nuestra verdadera fuerza.

Información:

  • Puedes hacer una aportación en Goteo para blindar La Marea y que podamos seguir investigando. Además, puedes escoger distintas recompensas (suscripciones, cursos, sudaderas…).
  • Si lo prefieres, puedes hacer una donación directamente a La Marea aquí (métodos de pago: transferencia bancaria, domiciliación, tarjeta de crédito y Paypal).

Si tienes alguna duda, puedes escribir a comunicacion@lamarea.com. ¡Gracias por tu apoyo!

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HIJOS DEL AGOBIO: «PALMERAS & DISCOS» (26/04/2024)

Por: Radio Topo

Visita la madriguera topa una de las combinaciones más prolíficas y divertidas de la vetusta e (in)mortal ciudad de Zaragoza: Furillo & Binguero, Binguero & Furillo, así que aprovecharemos la oportunidad para departir sobre los últimos números del fanzine Palmeras & Puros, las más recientes referencias del sello Calico Wally, los próximos conciertos, discos y […]

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Rifa solidaria amb les persones preses

Por: Unx

Por segundo año desde La Corda (Grupo Anticarcelario de Tarragona-Reus) hemos organizado una rifa pro-presxs con el fin de recaudar pasta para gastos que tenemos de forma habitual -material de difusión, sellos, envío de libros a prisiones…-, para meter peculio a lxs compas presxs y hacer frente a los desplazamientos a las cárceles y para pagar posibles multas.

Cada tíquet vale 5 eurillos. Anímate y pilla los tuyos! Si vives cerca te los damos en mano, y si estás lejos te mandamos la foto y vemos la manera para hacer el ingreso y, en caso que te toque, de hacerte llegar la cesta. Puedes contactarnos directamente a algunx de nosotrxs o mandar un correo a lacorda@riseup.net.

Destruye las cárceles y apoya a lxs presxs!!

✇Llibertat Amadeu Casellas

Retrasan la decisión sobre la excarcelación del compañero anarquista Claudio Lavazza

Por: Unx

En vista que se celebró en la Corte de Apelación de Mont de Marsan, en relación al recurso contra la decisión judicial de retrasar la excarcelación de Claudio otros 5 años, el tribunal decidió fijar la fecha de su decisión para el próximo 21 de junio.

Ante esta decisión se mantiene activa la campaña de solidaridad con el compañero!
Queremos a Claudio en casa!

Fuente:
//claudioaskatu.wordpress.com/2022/05/23/claudioren-askapenaren-inguruko-erabakia-ekainaren-21era-atzeratu-dute-retrasan-la-decision-sobre-la-excarcelacion-de-claudio-hasta-el-21-de-junio/

Publicada

✇Llibertat Amadeu Casellas

Libre Flot ha puesto fin a su huelga y es liberado”por razones médicas”

Por: Unx

Dos cartas de Libre Flot del 4 y 7 de abril:

“Si bien estos casi 16 meses de detención en régimen de aislamiento me han dejado muchas más cicatrices físicas, pero sobre todo mentales y psicológicas, que 10 meses de guerra en Siria. Incluso cuando sobreviví a la liberación de Raqqa, frente a las tropas de Daesh que defendían con uñas y dientes la capital de su califato.

¡Quedo estupefacto, no sólo por la censura que se hace en torno a mi situación, sino especialmente por el silencio frente a mi legítima y razonable petición que mantiene el gobierno francés, la Fiscalía Nacional Antiterrorista, el juez de instrucción Jean-Marc Herbaut, demostrando así su elección de dejarme morir!

Sin embargo, en este cumpleaños, después de 36 días de huelga de hambre, en un momento en que mi estado de salud se vuelve más peligroso que nunca, elijo la vida como un renacimiento, una nueva vida acompañada de esta primavera y le doy la espalda a un potencial desenlace fatal. Este 4 de abril de 2022, a las 18 horas, decidí volver a alimentarme.

Pero nada ha terminado aún, sigo encerrado, enterrado vivo y más que nunca, espero su apoyo y llamo a la solidaridad. Reitero que sólo pido que me traten como a todos mis compañeros acusados, es decir, que me liberen por el momento para poder demostrar el lado calumnioso de esta vergonzosa acusación terrorista que no se sostiene.

Saludos y respeto,

LibreFlot .


Hoy, 7 de abril de 2022, me dieron de alta, con un brazalete electrónico, por razones médicas…

Por lo tanto, fui trasladado a un establecimiento hospitalario, gratuito, para poder beneficiarme de todos los cuidados necesarios como consecuencia de este largo período de inanición. Podré concentrarme en reconstruir mi cuerpo, mi intelecto y mi psique.

Esta es una gran noticia para mí, aunque probablemente haya un largo camino por recorrer para acabar con la farsa de la acusación terrorista, conocida como el asunto 8.12.

Pero no os olvido y quiero agradecer desde el fondo de mi corazón a todas las personas, colectivos y organizaciones que me apoyaron y difundieron la información.

No tengo más palabras para expresar mi agradecimiento!

Gracias otra vez,

BERXWEDAN JIYAN E!

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