Radio Almaina - Entre bancos de semillas | Radio Hortigas 5×02
Entre bancos de semillas | Radio Hortigas 5×02
La Junta de Castilla y León da luz verde a la macrogranja porcina de El Burgo Ranero
A pesar del rechazo social mayoritario y sin dar respuesta a las numerosas alegaciones presentadas por vecinas, asociaciones y por el propio Ayuntamiento de El Burgo Ranero, el Consejo de Medio Ambiente, Urbanismo y Ordenación del Territorio de Castilla y León, con mayoría de políticos y funcionarios de la Junta, aprobará en sesión de 28 de enero la declaración de impacto ambiental (DIA), paso previo a la autorización de la macrogranja.
Recordamos que el 23 de septiembre de 2024, el Pleno del Ayuntamiento se manifestó contrario a esta explotación porcina y decidió presentar alegaciones, puesto que:
- El proyecto es una explotación de multiplicación (2.640 cerdas con lechones hasta 20 kg, 500 cerdas de reposición y 6 verracos). Su capacidad equivale a 864 Unidades de Ganado Mayor (UGM) y se sitúa en el límite legalmente permitido, sin que se aporte la autorización de la Dirección General de Producción Agropecuaria de la Junta de CyL. Es decir, el tamaño de la explotación no cuenta con amparo legal.
- Se reconoce la producción de 17.443,52 m3/año de purín que se empleará en su totalidad como abono agrícola; pero se desconoce el “plan de gestión de deyecciones ganaderas” que no fue sometido a información pública. Cuestión relevante dado que la Junta carece de medios para vigilar y controlar el cumplimiento de los planes de gestión que autoriza. Prueba de ello es el nivel de contaminación por nitratos que sufren los acuíferos de la Comunidad y los municipios donde el agua de los pozos de abastecimiento ha superado los límites permitidos, obligando a los vecinos a consumir agua embotellada.
- La emisión anual de más de 44 toneladas de metano, precursor del ozono, y de 16 toneladas de amoniaco conllevará el deterioro de la calidad del aire.
- El consumo de 24.793,5 metros cúbicos anuales de agua, aprovechamiento que aún no ha sido autorizado por CHD, podría afectar a los pozos cercanos que se usan para riego y abastecimiento del municipio.
- El transporte de lechones, insumos, residuos y cadáveres se hará por caminos rurales, hasta alcanzar las vías rápidas más cercanas situadas en la localidad de El Burgo Ranero. Aumentará la inseguridad vial, el ruido y la contaminación atmosférica por el tráfico incesante de camiones.
- No consta informe de la Comisión Territorial de Patrimonio que evalúe el impacto sobre el Camino de Santiago, Bien de Interés Cultural que atraviesa el municipio de El Burgo Ranero por dos itinerarios. El conocido como “Calzada Romana” o “Via Trajana” dista unos 750 metros de la macrogranja. Los malos olores podrán acompañar a los peregrinos en amplios tramos del Camino y perjudicar a los negocios locales que viven del turismo cultural.
Vecinas y ecologistas animan al Ayuntamiento a plantar cara a este proyecto, informando negativamente la autorización ambiental y recurriendo a la vía judicial si la Junta la otorga. Así lo ha hecho recientemente el Ayuntamiento de San Justo de la Vega, que ha presentado recurso contencioso contra el proyecto regional de macrovertedero de residuos industriales. Asimismo, el Ayuntamiento de El Burgo Ranero puede parar a la Junta y evitar la imposición autoritaria de la macrogranja; porque atenta claramente contra el bienestar y el legítimo interés de la población de este municipio leonés del Camino de Santiago.
Se adjunta el informe propuesto que se llevará al Consejo de Medio Ambiente el 28 de enero.
INFORME-PROPUESTA DEL SERVICIO DE EVALUACIÓN AMBIENTAL SOBRE LA DECLARACIÓN DE IMPACTO AMBIENTAL DEL PROYECTO DE ‹‹EXPLOTACIÓN PORCINA DE MULTIPLICACIÓN DE 2.640 CERDAS CON LECHONES HASTA 20 KG, 500 CERDAS DE REPOSICIÓN Y 6 VERRACOS», EN LA PARCELA 49 DEL POLÍGONO 902 DEL TÉRMINO MUNICIPAL DE EL BURGO RANERO (LEÓN), PROMOVIDO POR DANAKIL STUDIOS Y PROYECTOS, S.L. EXPTE.: EIAO/2023/LE/006 y 067-24-AALE.
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Ecologistas en Acción apoya las protestas agrarias contra el acuerdo UE-Mercosur
- Una mayoría de Estados miembros de la UE han aprobado el acuerdo comercial entre la UE y los países del Mercosur en medio del clamor de los pequeños productores.
- Ecologistas en Acción condena la negativa de la Comisión Europea y los gobiernos europeos a considerar la preocupación generalizada de la opinión pública por las repercusiones del acuerdo en la agricultura, la salud, los derechos laborales y el clima.
Hoy, una mayoría cualificada de los Estados miembros de la Unión Europea han aprobado el acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur (Brasil, Argentina, UruQ1guay y Paraguay), a pesar de 25 años de disenso por parte de la sociedad civil organizada, organizaciones agrarias, indígenas y sindicatos.
Esta es la primera vez en la historia de la UE que se aprueba un acuerdo comercial sin el consentimiento de todos los Estados miembros, ignorando las objeciones de países como Francia, Polonia, Irlanda o Austria, donde la oposición social al acuerdo ha forzado a sus gobiernos a adoptar una posición contraria.
Ecologistas en Acción ha expresado su apoyo a las organizaciones agrarias europeas que han bloqueado fronteras y carreteras para denunciar el impacto del acuerdo en la agricultura y que denuncian que las supuestas salvaguardias agrícolas son insuficientes.
“Este acuerdo simboliza una política comercial que enfrenta y hace competir aún más -si cabe- a agricultores y agricultoras de ambos lados del Atlántico en una carrera suicida para recortar leyes sociales, ambientales y sanitarias. Este modelo de agricultura industrial basada en la exportación es la mayor causa de la emergencia climática y ambiental y compromete la capacidad de producir alimentos”, ha manifestado la entidad defensora del ecologismo social.
Asimismo, Ecologistas en Acción ha reprobado la negativa de la Comisión Europea y los gobiernos europeos a considerar la preocupación generalizada de la opinión pública por las repercusiones del acuerdo en la agricultura, la salud, los derechos laborales y el clima.
Diferentes estudios concluyen que el acuerdo UE-Mercosur aumentará drásticamente las emisiones de gases e efecto invernadero y la deforestación; provocará la posible pérdida de cientos de miles de empleos a ambos lados del Atlántico, además de afectar a las PyMEs por las compras públicas; y debilitará los derechos de los pueblos indígenas y los derechos laborales.
Para la organización ecologista, “el Gobierno de España prioriza una vez más las ganancias de las grandes empresas, incluso si eso significa perjudicar a todos los demás. Al apoyar este acuerdo comercial, opta por precarizar y empobrecer a la clase trabajadora, a la agricultura familiar y a las pequeñas empresas de ambas orillas del Atlántico, por violar los derechos de las comunidades originarias, envenenar a las personas y destruir la naturaleza”.
Además, Ecologistas en Acción ha denunciado la forma en la que se ha concluido este acuerdo, que “solo ha sido posible gracias a métodos antidemocráticos y opacos. La votación del Consejo de la UE se produce en un proceso apresurado, en el que se han excluido a los parlamentos nacionales y que pretende no esperar la luz verde del Parlamento Europeo antes de implementar el acuerdo”.
Por último, la organización ecologista ha criticado que la Unión Europea “es sumisa con Estados Unidos permitiendo toda clase de atropellos contra el derecho internacional y los derechos humanos al tiempo que pretende continuar sus políticas comerciales colonialistas con los países del Mercosur, India, China y numerosos países del Sur global”.
Tom Kucharz, portavoz de Ecologistas en Acción, ha añadido: “Al priorizar la venta de más automóviles europeos y el expolio de materias primas —como soja, maíz, petróleo y minerales— en América del Sur, el acuerdo UE-Mercosur agravará la pobreza, la violencia y las desigualdades sociales, especialmente de los pueblos indígenas, las comunidades tradicionales y las personas más vulnerabilizadas en el continente americano. La Unión Europea y el capital transnacional externalizan así la destrucción ambiental y los conflictos sociales hacia quienes menos han contribuido a la crisis global”.
Como próximo paso, la campaña Stop UE-Mercosur, de la que forma parte Ecologistas en Acción, se movilizará para exigir al Parlamento Europeo una votación en contra del pacto comercial.
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Listas sobre varios temas ambientales
¿Quién no ha escrito una lista alguna vez? De tareas pendientes, de la compra, para estudiar un examen… Las listas facilitan no olvidarnos de cosas importantes, aunque ser exhaustivos sea, con frecuencia, imposible.
A veces, nuestros artículos incluyen un elenco de hechos —numerados o no— con el que pretendemos dar una visión lo más completa posible del tema a tratar. Aquí os dejamos una lista con algunas de nuestras listas. Queda para ti decidir si sobran o faltan datos. ¡Vamos!
- Listas sobre la crisis ambiental y climática:
- Consecuencias de la crisis climática y algunas soluciones.
- La DANA valenciana volverá mañana: diez lecciones importantes. Deberíamos aprender algunas cuestiones para evitar desastres futuros.
- Nueve tipos de soluciones que los científicos proponen para transformar/mejorar nuestra sociedad.
- Diez ideas que la ONU debería implantar por la justicia climática.
- Doce sorpresas del plástico.
- Dos sencillas medidas para luchar contra los plásticos y acabar con el problema del reciclaje.
- Cinco motivos para subir sus impuestos a la IA (y cinco medidas deseables).
- Incendios de residuos. Nuestra sociedad no ha entendido que reciclar es tan caro que, como norma, a ninguna empresa le sale rentable reciclar de forma limpia. Reducir (la generación de residuos) es algo extremadamente antisistema y, por supuesto, reutilizar (envases, por ejemplo) es caro y trabajoso. ¿Que nos queda? Reciclar NO. Porque reciclar no es rentable. Ecoembes lo sabe muy bien y por eso miente más que recicla. Lo que la industria ha elegido es simular que se recicla, mientras el material para reciclar acaba en el mar, en los ríos o quemados en los cientos de incendios que hay por todo el planeta. En España, el ambientalista Fernando Follos registra los incendios de residuos de todo tipo, desde basureros ilegales hasta centros de reciclaje autorizados. Por nuestra parte, tenemos dos listas distintas de incendios españoles. Los datos asustan, porque demuestran el tamaño de la estafa cuando se habla de «reciclaje». Estas dos listas son:
- Incendios en plantas de reciclado y puntos limpios (plásticos, papel, neumáticos…). Las empresas de reciclaje cobran por el material que se llevan (y no por el que reciclan). Por tanto, una vez que han cobrado, el interés en reciclar desaparece, porque —repetimos— reciclar no es rentable. La pésima Ley de Residuos exige la creación de un SDDR para envases de plástico. ¿Es buena idea? Un SDDR conseguirá recoger más plástico. Pero no hará que reciclar sea rentable. Por tanto, veremos más incendios. La solución es muy simple: un SDDR para vidrio retornable e impuestos progresivos a TODOS los envases de usar y tirar, con el objetivo de eliminarlos en unos años. Pero eso no interesa a las empresas…
- Otra lista abarca los incendios en almacenes de chatarra y coches viejos. Todo apunta a que quemando lo que sobra, el material metálico se puede vender más caro. Es especialmente grave el caso de Ceuta, donde hay multitud de incendios sin que parezca preocupar a las autoridades, a todos los niveles.
- Barbaridades ambientales del Partido Popular (PP). Este partido político se caracteriza en España por estar en contra de casi todas las medidas ambientales y apoyar sistemáticamente aquello que dañe la naturaleza. Si uno lee un titular de prensa puede pensar —erróneamente— que se trata de algo puntual. Esta lista incorpora noticias desde hace años (antes y después de Rajoy) y todas apuntan a una conclusión evidente: el PP es un partido peligroso para el medioambiente y, por tanto, peligroso para la salud y la vida de toda la biosfera, humanos incluidos.
- Turismo. Sobre este asunto hemos elaborado estas curiosas listas:
- Ocho cuestiones para que el turismo no sea nefasto para nadie.
- Diez reflexiones para ser un turista responsable.
- Diecisiete ideas para un turismo más responsable y sostenible.
- De una forma más literaria puedes entrever algunos de los problemas del turismo en un relato con mucha indignación: Los cimientos sin limpiar (de la industria turística).
- Sobre la caza y la pesca.
- Veinticuatro medidas incómodas para los cazadores, mientras llega la prohibición de la caza.
- Nueve ventajas de tener lobos. Los ganaderos antilobo deberían conocer esta lista.
- La caza y la ética. Aquí se desmontan los dos argumentos básicos que usan los cazadores para defenderse; y se exponen once problemas que provoca esta actividad. La caza no beneficia a la naturaleza, porque el ser humano no sabe gestionar tan bien como lo hace ella. La caza no sirve para controlar poblaciones, sino que es, más bien, la causa directa de severos desequilibrios. Por tanto, la conclusión está clara: prohibir la caza es lo único razonable.
- La caza es mala; la pesca es peor. Los cuatro problemas más graves de la caza, también los tiene la pesca, especialmente la pesca industrial y, como barbaridad más asombrosa, la pesca de arrastre.
- Ocho motivos para prohibir con urgencia la pesca de arrastre.
- Ciudad sostenible:
- Diez medidas para que la vivienda digna deje de ser un problema de justicia ecosocial.
- Diez puntos clave para una ciudad sostenible. Si te gustan las utopías, te recomendamos explorar la ciudad de Dolinga.
- El Ayuntamiento de Málaga (PP) debe Pedir Perdón (PP). Una demostración práctica de lo mal que puede estar gobernada una ciudad.
- Energía. Un tema crucial del que recomendamos estas listas:
- Ocho ventajas y tres inconvenientes de las energías sostenibles. Con esto se entenderá que las renovables no siempre son ecológicas.
- Siete requisitos para una instalación de renovables. No caigamos en el error de ensalzar la energía renovable de cualquier forma y en cualquier lugar.
- Seis ventajas del autoconsumo de electricidad fotovoltaica, que hacen que ganen a seis de los mayores problemas que tienen las energías sucias.
- Cuatro puntos que demuestran que no es buena idea generar energía con biomasa forestal.
- Alimentación, agroecología y macrogranjas.
- Ideas para los agricultores de Europa y para los gestores de la PAC.
- Nueve propuestas para un gran desafío: alimentar y satisfacer a millones de desempleados.
- Un informe de la Universidad de Wageningen concluye que si deseamos seguridad alimentaria lo mejor es reducir el consumo de carne. En esta lista de puntos tienes un resumen de sus principales conclusiones.
- Cuatro condiciones para comer soja con responsabilidad. La soja es un alimento un tanto controvertido y es bueno estar informado.
- Ideas que funcionan para resolver el problema ambiental:
- Las seis mejores acciones individuales para el medioambiente. Si no tienes apenas poder político o industrial, estas acciones pueden hacer que tu vida empuje hacia el cambio que necesitamos.
- Medidas todavía extrañas —pero eficientes— para evitar lo peor del colapso. Aquí tienes las primeras 20 medidas y la segunda parte con otras 20 medidas. Déjanos tus ideas en los comentarios.
- Movilidad sostenible.
- Cinco claves de una movilidad sostenible por tierra. Los coches tienen multitud de problemas. Los motores eléctricos solo resuelven uno de ellos a cambio de crear otros nuevos (el problema de las baterías, por ejemplo). El coche eléctrico bien podría ser un símbolo del greenwashing.
- Tres privilegios del coche privado y quince medidas para mejorar el transporte público.
- Cuatro desgracias sorprendentes de los vehículos a motor.
- Siete medidas para mejorar la ecología del transporte.
- Lista con las (terribles/posibles) consecuencias del coche autónomo, si no las remediamos).
- Lista para conocer mejor lo que nos cuesta nuestro coche privado.
- GreenWashing.
- Once lemas de greenwashing que funcionan para vender más.
- Cuatro puntos que responden a si es bueno comprar productos de segunda mano; y también se incluyen tres claves en economía circular.
- Respeto animal y su repercusión ambiental.
- Ocho problemas y ocho soluciones del mundo de la moda, que contamina y maltrata (no solo) animales.
- Seis argumentos por los cuales los humanos hacemos sufrir a los animales.
- Tres graves problemas del cuero (y cuatro técnicas que usan para confundir a los ciudadanos).
- El peligro y la estupidez de usar sopladores de hojas en seis poderosos argumentos.
- Cinco ideas sobre por qué poner iluminación navideña en un jardín botánico no es buena idea.
- Biodiversidad y naturaleza.
- ¿Qué es biodiversidad? Lo que sabemos, lo que ignoramos, y su importancia
- Nueve aves de España que poca gente sabe que están en peligro.
- Cuatro argumentos para no «limpiar» los bosques. La hojarasca y los árboles muertos no son basura y se deben dejar donde estén.
- Cuatro categorías de los servicios ecosistémicos (familias de ventajas que nos regala la natura).
- Nuestras listas de buenas noticias. Al final del primer y segundo semestre de cada año publicamos sendas listas de buenas noticias para los animales y para el medioambiente. Esto sirve para corroborar que, aunque vamos mal, hay formas de hacer las cosas bien; y la conciencia ecoanimalista va calando en la sociedad (sin duda, más lento de lo necesario).
- Libros.
- Lista con libros sintetizados de tematica variada: ecoanimalismo, pedagogía, filosofía, ética, economía, globalización, psicología, espiritualidad…
- Nuestros libros publicados, para los que las ganancias que el autor obtenga serán dedicadas a organizaciones y proyectos ecoanimalistas.
- Mis citas preferidas de grandes personajes. Esta colección de frases célebres te hará pensar, reír… y asentir.
Tener una lista de ideas clave sobre un tema particular nos permite tomar perspectiva, ver el asunto con más contexto y, en definitiva, entender mejor la cuestión. Creemos que estas listas dan una visión bastante amplia de cada asunto y, en conjunto, de algunos de los principales problemas ecoanimalistas actuales. Te agradeceremos que nos lo hagas saber si crees que sobra o falta algún punto en alguna de las listas anteriores, o bien, si te gustaría una nueva lista sobre algún tema particular. Gracias.
Otras cosas útiles:
- ¿Por qué hay que comer menos carne? Decálogo por el ambientalista Cayetano Gutiérrez.
- Libro Gris que te quiero verde de J. Galindo (celebración de los 13 años de Blogsostenible).
- Otros libros publicados.
- Las petroleras ante la justicia.
- La ganadería extensiva también empeora la crisis climática.
Ecología del transporte: las consecuencias de llenar el planeta de carreteras
El mensaje ecologista es —para algunos— extraordinariamente molesto. Son verdades que nos muestran lo mal que estamos haciendo las cosas —o lo que es lo mismo— lo tontos que somos. Hay que ser humilde y tener ganas de mejorar para aceptar el reto que se plantea. Sin duda, lo más cómodo es atacar al mensajero.
La Ecología del transporte es un campo que estudia las bioimplicaciones de nuestros sistemas de trasladarnos (por tierra, mar y aire, incluyendo aviones, trenes o motos de agua). La Ecología de carreteras es un subcampo que analiza todo el daño ecológico de esas infraestructuras, como por ejemplo:
- Animales atropellados.
- Rutas migratorias cortadas.
- Contaminación por CO2, ruido, plásticos… y también, por supuesto, por partículas y caucho de los neumáticos.
- Destrucción indirecta. Por ejemplo, las carreteras son infraestructuras necesarias para el desastre climático, facilitan provocar incendios forestales y ayudan a expoliar los bosques (permitiendo el transporte de los troncos y haciendo posible ganadería y agricultura donde sería inviable sin estas vías).
En síntesis, las carreteras pueden facilitar una destrucción y unos impactos mucho más graves de lo que ellas mismas destrozan directamente. Cuantas menos carreteras construyamos, menos poder destructivo daremos a los magnates del desastre.
Se ha demostrado que los incendios forestales son más frecuentes en las zonas donde hay vías de acceso. Casi todos los incendios son de origen humano y los caminos facilitan el acceso a los que provocan el fuego (intencionadamente o no).
Entrevista a @ben_a_goldfarb por @asher_elbein
Ecología de carreteras:
Animales atropellados
Rutas migratorias cortadas
Contaminación: ruido, plástico, partículas…
Las carreteras facilitan destruir mucho más que lo que ellas destruyenhttps://t.co/HotSiTAyAf
— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) September 7, 2023
Medidas necesarias para paliar el problema:
- Aprobar una moratoria a la construcción de nuevas carreteras (no solo autopistas).
- Mejorar la red de ferrocarriles y abaratar sus billetes. En esto, excluimos los trenes de alta velocidad por su enorme impacto ambiental.
- Desmantelar carreteras infrautilizadas. Estudiar qué vías no son rentables (mirando diversos parámetros) y eliminarlas, para devolver ese espacio a la naturaleza y para ahorrar sus costes de mantenimiento.
- Aunque no se le da mucha publicidad, está ocurriendo —en EE.UU. por ejemplo— al igual que la destrucción de presas inútiles en ríos.
- El investigador Jeff Kenworthy ha demostrado las bondades de destruir autopistas y mejorar la red ferroviaria.
- Expulsar el coche [del centro] de las ciudades. Se ha demostrado que es la mejor manera de fomentar el transporte público.
- Poner peajes a las autopistas para reducir el tráfico y que los costes no sean soportados por todos los que no usan esas infraestructuras. Esto debe hacerse, al menos, para vehículos privados. Para mercancías o transporte colectivo, se puede optar por otro tipo de tasas que graven particularmente los viajes largos y los productos de alto impacto.
- Encarecer el comercio de mercancías a largas distancias para desincentivar el abuso. Los ingresos por esos impuestos deben dedicarse a fomentar alternativas locales y ecológicas. Los acuerdos comerciales de productos agrarios provocan problemas en el campo, como ya se ha comentado en otro artículo de Blogsostenible.
- Hay que permitir que la fauna pueda cruzar las rutas: construir puentes y túneles para todo tipo de animales y no solo para los más grandes como ciervos o lobos, sino también para anfibios o reptiles. Debemos darles prioridad. En India hay una autopista sobre un bosque para que la fauna viva debajo de ella sin cortarle el paso. En EE.UU. se están dedicando fondos federales a construir pasos para fauna en toda su red de carreteras.
Como decía un chiste de El Roto…, ya que sabemos lo que habría que hacer, haremos cualquier otra cosa.
Más sobre transporte y sostenibilidad:
- El transporte del futuro es la bicicleta.
- Cuando volar en avión es fácilmente evitable.
- Un vistazo al coste completo del transporte masivo.
- Justicia climática internacional: una propuesta para la ONU.
- Lo que no ves por el retrovisor: cuatro desgracias de los vehículos a motor.
- Condiciones necesarias para una movilidad sostenible en las ciudades: eliminemos privilegios del coche privado.
Uno de los mayores problemas de la humanidad es el vehículo a motor
Generan multitud de accidentes e ingentes cantidades de contaminación
Invaden ciudades y tienen más privilegios que las personas normaleshttps://t.co/dCHQ0ydUgp#CambioClimaticoRadio3
— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) October 15, 2023
Cómo actuar en caso de atropello de un animal
Con cuidado, acercarnos para comprobar su salud: si respira, si hay hemorragia, si se mueve…
Llamar a las autoridades para que nos informen sobre qué hacer
Depende de si es salvaje o doméstico…https://t.co/Smj3tEkryD
— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) November 6, 2023
Más allá del crecimiento: por un nuevo modelo ecosocial.

Por Alberto Fraguas Herrero. Ecólogo, coordinador de Ecología Política de ATTAC y de la Alianza Más Allá del Crecimiento. Publicado originalmente para Efeverde.
I. CONTEXTO
Nos encontramos en una crítica encrucijada con una intrincada red de desafíos interconectados (ecológico, sanitario, alimentario, etc…), todos ellos multiplicados por la creciente amenaza del cambio climático, una situación de inestabilidad global que genera inseguridad y que exigiría una profunda reevaluación de los vigentes modelos de pensamiento y acción, de los principios y paradigmas que rigen al menos en el Norte Global.
Las actuales estructuras geopolíticas, ancladas en la competencia interestatal por el poder y el control de los recursos, todas ellas basadas en un imaginario de crecimiento económico permanente, demuestran una alarmante incapacidad para abordar estas crisis sistémicas. En este sentido, cabría preguntarse si todas estas crisis están provocando otra global relativa a la legitimidad de un sistema patriarcal, productivista y capitalista, que como el actual no cuida a la gente ni al planeta.
En este contexto emerge la necesidad imperante de un nuevo enfoque, de una nueva perspectiva ecosocial que integre la Economía y el bienestar social en la Ecología como pilares fundamentales de estabilidad.
Porque la salud del planeta y el bienestar de la humanidad no son objetivos contrapuestos sino intrínsecamente interdependientes. Ignorar los límites ecológicos del planeta incrementa las brechas de desigualdad existentes, socavando la seguridad global.
II. BASES PARA UN NUEVO MODELO ECOSOCIAL
La transición hacia un nuevo modelo ecosocial basado en la equidad, la armonía ecológica y la cooperación no es opcional: debe darse si queremos un futuro más seguro y justo para todos y todas, aunque esto entre en colisión con las estructuras oligárquicas del sistema dominante.


El actual momento exige un nuevo marco cultural, civilizatorio, de relaciones entre sociedad y naturaleza en el cual deben deconstruirse mitos como el de la competencia, la producción y el del relato de permanente crecimiento como paradigmas sociales, un relato donde se entiende que lo civilizado es ir contra la naturaleza, la cual se concibe erróneamente que está a nuestro servicio, justificando así el extractivismo y los colonialismos, señas de identidad del capitalismo.
Pero la tozuda realidad, avalada por la Ciencia desde hace ya más de 50 años¹, cuestiona estos prejuicios demostrando que ese relato de permanente crecimiento choca con la realidad del carácter finito de los recursos, un choque que no ha sido resuelto con la eficacia exigida a pesar de las insuficientes (y fallidas) políticas de crecimiento verde, desarrollo sostenible y hoy transición ecológica, que se han planteado bajo la misma escala de valores que los problemas que pretenden solucionar. Esta insuficiencia se demuestra si nos atenemos a que actualmente estamos ante los peores indicadores ecosociales de la historia².
El necesario cambio implica retos de gran trascendencia y empieza por atender a un nuevo equilibrio de objetivos a corto y largo plazo para ir avanzando en una ecointegración donde se prime el valor de uso sobre el de cambio, y donde se planifique, mirando al interés común, la reducción de determinados flujos metabólicos de energía y materiales. Un decrecimiento que no puede hacerse sin cambiar las reglas del juego que mueven estos flujos.
Una economía de la suficiencia donde desaprender (olvidar mitos); desmaterializar, desmercantilizar y descentralizar, y que abandone el PIB como métrica principal de supuesta calidad de vida; que planifique la contracción buscando redistribuir, incentivando los servicios públicos y bienes comunes, garantizando así los derechos y las necesidades básicas de la ciudadanía.
¹ Informe Meadows: Los Límites del Crecimiento, 1972 (y también otros documentos estratégicos).
² Según los paneles internacionales IPCC e IPBES, y del Instituto de Resiliencia de Estocolmo, así como de otros organismos internacionales independientes.
III. ESTRATEGIA
Pero la configuración e implementación de este nuevo modelo global Más Allá del Crecimiento, donde integrar decrecimientos selectivos explicados a la población como herramientas de equilibrio y esperanza, no tiene una única hoja de ruta. Es preciso buscar lugares comunes para confluir donde se rehúyan estériles debates segregadores y se dé prioridad a lo que nos une (la necesidad de cambio radical) sobre los detalles que separan.
Para ello es esencial generalizar este debate, llevarlo a donde no esté y también salir de ciertas endogamias académicas o activistas que dificultan esta generalización; es decir, atender más la justificación de la necesidad del cambio que a los calificativos que podrían definirlo. Solo así podremos hacer políticamente factible lo que es necesario a nivel ecosocial.
Es imprescindible, pues, abrir un proceso en torno a ir más allá del crecimiento como paradigma, si bien un hecho de tal envergadura requiere de otras estrategias de las que hasta ahora hemos aplicado.
El priorizar este proceso exogámico es tender a la unidad desde la diversidad para la creación de nuevas hegemonías en base a esos denominadores comunes que nos unen y tendiendo al posicionamiento público desde la extensión a toda la sociedad civil dispuesta a hacer autocríticas, que también son críticas.
Y esto es también lo que pretendemos en la recientemente creada Alianza Más Allá del Crecimiento³, una plataforma de organizaciones sociales de distintas naturalezas (economistas, ecologistas, jóvenes científicos, sindicatos, de cooperación, etc.), en la creencia firme de que la configuración de dinámicas postcrecentistas debe alimentar posicionamientos políticos con identidad propia, que superen los fallidos planteamientos del crecimiento verde y en clara oposición a la deriva reaccionaria que tiende a un control oligárquico, con tintes ecofascistas, de los recursos naturales.


Pero es preciso extender el debate de los límites del crecimiento. Para ello se está urdiendo un gran movimiento de pensamiento y acción que confluirá en 2026 en un gran Foro Social, donde centenares de organizaciones de la sociedad civil plantearán alternativas que ya están sobre la mesa. Este foro, que tendrá lugar en la Facultad de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid, será la antesala de otros muchos donde se generalice el debate crítico y se avance en los caminos comunes hacia la esperanza activa por el cambio.
Nunca olvidemos a la utopía como porvenir que se esfuerza en nacer y no el pasado que se obstina en seguir.
(Víctor Hugo)


Alberto Fraguas Herrero es ecólogo, coordinador de Ecología Política de ATTAC y de la Alianza Más Allá del Crecimiento.


1 Informe Meadows: Los Límites del Crecimiento 1972 (y también otros documentos estratégicos).
2 Según los Paneles Internaciones IPCC y IPBES, y del Instituto de resiliencia de Estocolmo, así como de otros organismos internacionales independientes.
3 Actualmente la Alianza está integrada por las siguientes organizaciones sociales: ATTAC, ALIANZA POR LA SOLIDARIDAD/ACTION AID, ASOCIACIÓN “MAREAS BLANCAS”, CCOO, CECU, INSTITUTO DE DERECHOS HUNANOS, DEMOCRACIA Y CULTURA DE PAZ Y NO VIOLENCIA (DEMOS PAZ), ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS, FUNDACION RENOVABLES, ECONOMISTAS SIN FRONTERAS, ECOOO, FORO TRANSICIONES, FUNDACIÓN ALTERNATIVAS, FUNDACIÓN NUEVA CULTURA DEL AGUA, GREENPEACE, REBELIÓN CIENTÍFICA, SOCIEDAD ESPAÑOLA DE AGRICULTURA ECOLÓGICA, UGT, FUNDACIÓN CONAMA, EUREKA. RED POR LA RENTA BÁSICA INCONDICIONAL, PLATAFORMA CONTRA LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO, FUNDACIÓN TRANSICIÓN VERDE, ASOCIACIÓN COOPERATIVA “GARBANCITA ECOLÓGICA”, FUNDACIÓN “ESPACIO PÚBLICO”, PLATAFORMA POR UN NUEVO MODELO ENERGÉTICO, FUNDACIÓN SAVIA, OBSERVATORIO DE SOSTENIBILIDAD, CONSEJO DE LA JUVENTUD, ASOCIACIÓN AMARME, FUTURO ALTERNATIVO.Alberto Fraguas. El actual momento exige un nuevo marco cultural, civilizatorio, de relaciones entre sociedad y naturaleza en el cual deben deconstruirse mitos como el de la competencia, la producción y el del relato de permanente crecimiento como paradigmas sociales, un relato donde se entiende que lo civilizado es ir contra la naturaleza, la cual se concibe erróneamente que está a nuestro servicio, justificando así el extractivismo y los colonialismos, señas de identidad del capitalismo.
La entrada Más allá del crecimiento: por un nuevo modelo ecosocial. se publicó primero en ATTAC España | Otro mundo es posible.
Manifiesto contra el acuerdo comercial entre la UE y los países del MERCOSUR

En estas semanas, la Unión Europea está allanando el terreno para firmar el acuerdo comercial con los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) y otro acuerdo con México.
Esto se inscribe en la línea de las políticas neoliberales que blindan el control sobre la economía de las multinacionales y los fondos especulativos, en particular los gigantes de la agroindustria, la petroquímica y el sector automotriz.
Pero estos acuerdos tienen importantes impactos en la vida de la gente y en los ecosistemas, por lo que las organizaciones convocantes denunciamos la política comercial de la UE y los tratados de comercio que firma con terceros países, porque agravan la emergencia climática, la pobreza, el hambre, el desempleo y las desigualdades sociales. Así ha pasado con numerosos países de Asia, África y América Latina y también en Europa.
Hoy estamos delante del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación porque rechazamos el acuerdo entre la UE y los países del MERCOSUR. Y porque el ministro Planas es uno de los dirigentes políticos que más apoya este acuerdo, representando los intereses de las grandes empresas, que han hundido al campo, y no el interés general. Con su apoyo a un comercio devastador, el Gobierno de España pone en juego el futuro de la naturaleza, las bases para producir alimentos y nuestra salud. Se trata de un enésimo ataque a la soberanía alimentaria de los países, a los derechos laborales, a la viabilidad económica del trabajo en el sector agrícola en muchas regiones y a la salud de las comunidades.
El acuerdo entre la UE y Mercosur impulsaría, por ejemplo, el comercio de pesticidas prohibidos en la UE exportados a América Latina; tóxicos que vuelven como residuos en los alimentos importados. Esto perjudicaría a la salud de las personas que trabajan en la agricultura y de las consumidoras de ambos lados del Atlántico, a los pueblos originarios y a la biodiversidad, al tiempo que contribuye a la extinción masiva de flora y fauna.
En estos días, se celebra la Cumbre de los Pueblos en Belém, Brasil, coincidiendo con la COP30, señalando los causantes de la crisis climática como los acuerdos comerciales que incrementan los gases de efecto invernadero responsables del cambio climático. La evaluación sobre los impactos del acuerdo comercial UE-Mercosur reconoció que provocaría un aumento de la emisión de los gases contaminantes. La agricultura industrial y la deforestación son el motor de este incremento. Por tanto, este acuerdo comercial, es contrario a la legislación europea e internacional sobre el clima.
Si el acuerdo es perjudicial para el planeta ¿quién se beneficia? Los gigantes de la agroindustria -como Bayer-Monsanto, BASF y otros-, el mayor productor de carne del mundo, JBS, o los comerciantes de soja y maíz, Bunge y Cargill. Estas empresas tienen estrechos vínculos con partidos de extrema derecha en sus respectivos países, así como el apoyo financiero de conocidas entidades bancarias que solo ven en el sector de la alimentación como una fuente de seguir aumentando sus beneficios.
¿Quién sale perdiendo? La pequeña y mediana agricultura y ganadería, los pueblos indígenas y personas migrantes, las personas trabajadoras de la industria y los cuidados, la mayoría de pequeñas y medianas empresas, la economía social y solidaria y, en general, las mayorías sociales.
Pero la reivindicación de la justicia en el comercio va más allá del sector agrícola y de la cuestión de la calidad de los alimentos: es un reto social global, tanto en lo que respecta a los aspectos socioeconómicos como a los climáticos.
Desde hace mucho tiempo nos movilizamos en las calles de muchos países por el trabajo digno y justamente remunerado, los derechos humanos, los pueblos originarios y afrodescendientes, la salud pública, el bienestar animal, el acceso a una alimentación de calidad y la protección del medio ambiente.
Sin embargo, una y otra vez, las clases dirigentes blindan los intereses económicos y financieros que persiguen estos acuerdos comerciales.
Las campesinas y los campesinos, sindicalistas, activistas de organizaciones de solidaridad internacional y ecologistas, colectivos antirracistas, anticoloniales y en defensa de los pueblos originarios, científicas, artistas y la ciudadanía organizada, exigimos la regulación de los mercados internacionales y denunciamos las políticas del mal llamado «libre comercio» que deslocaliza las producciones agrarias, cierra el pequeño comercio y la industria de PYMES, privatiza los servicios públicos así como rebaja las normas sociales y medioambientales.
Esta acción se inscribe plenamente en la movilización social contra el genocidio en Palestina, contra los recortes en los servicios públicos, contra el negacionismo climático y en total solidaridad con las comunidades de los países del Sur global, también víctimas de los acuerdos de comercio y el despojo racista de las grandes empresas europeas y españolas.
Reivindicamos el derecho a unos ingresos dignos de las campesinas y los campesinos, la protección de la agricultura familiar y una alimentación sana y libre de agrotóxicos frente a la lógica del mercado y el dominio de las multinacionales.
Defendemos una verdadera democracia alimentaria y el apoyo a un modelo agrícola que proteja el futuro de las generaciones venideras y de nuestro planeta.
Impedir el acuerdo comercial UE-MERCOSUR abre una oportunidad para cuestionar estructuralmente este sistema económico injusto y sacar la agricultura y la alimentación de la lógica de los mercados.
Hacemos un llamamiento a todas las agricultoras y agricultores para que se rebelen contra estas políticas injustas aplicadas al sector agrícola.
Hacemos un llamamiento a todos los sindicatos para que se movilicen en defensa de una remuneración justa del trabajo, la desglobalización y la relocalización de una industria que funcione respetando los límites del planeta y con criterios de justicia social.
Hacemos un llamamiento a todas las organizaciones preocupadas por las cuestiones de solidaridad internacional, democracia, protección del medio ambiente y salud pública para que digamos claro y alto al Gobierno de España y al parlamento que NO queremos estos acuerdos de comercio que entierran cualquier atisbo de política pública de justicia social y ambiental.
Hacemos un llamamiento a toda la ciudadanía preocupada por la vivienda, el mundo rural, la educación, la sanidad, el transporte público, la cultura, la calidad de los alimentos y la salud a cuestionar el sistema económico.
Ante los colapsos mundiales, necesitamos más cooperación en lugar de comercio de productos nocivos.
¡Por una economía social y solidaria!
¡No más acuerdos de comercio e inversiones!
¡Los ingresos justos para quienes producen nuestra alimentación, junto con los derechos humanos, los derechos laborales, la igualdad real, el bienestar animal, el clima y la biodiversidad deben primar sobre los intereses económicos!
¡Sí a la soberanía alimentaria, la justicia climática y la solidaridad internacionalista!
Attac, Amigas de la Tierra, CGT, Ecologistas en Acción, Entrepueblos, Greenpeace, Justicia Alimentaria, Sindicato Labrego Galego (SLG).
Texto leído en la acción-performance realizada en Madrid, el 18 de noviembre de 2025.
La entrada Manifiesto contra el acuerdo comercial entre la UE y los países del MERCOSUR se publicó primero en ATTAC España | Otro mundo es posible.
Pedro Sánchez y Luis Planas reciben un baño de pesticidas en una protesta para denunciar el acuerdo comercial entre la UE y los países del MERCOSUR

COMUNICADO DE PRENSA
18 de noviembre de 2025
- El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se convierte en el escenario de una performance donde una pirámide de barriles derrama productos tóxicos sobre líderes políticos
- Con esta acción, Attac, Amigas de la Tierra, CGT, Ecologistas en Acción, Entrepueblos, Greenpeace, Justicia Alimentaria y Sindicato Labrego Galego denuncian que el acuerdo comercial alimentará el colapso climático, el comercio de sustancias tóxicas y la injusticia social
- Las organizaciones convocantes coinciden en sus demandas con la Confederación General de Cooperativas Agrarias
- El apoyo del Gobierno español al acuerdo comercial contradice sus compromisos frente al cambio climático y los derechos humanos
Madrid (España), 18 de noviembre de 2025 – El Toxic Trade Tour, una protesta itinerante por diversas ciudades europeas contra el acuerdo comercial UE-Mercosur, ha hecho hoy escala en Madrid. Desde finales del pasado mes de octubre y hasta finales de noviembre, una coalición de organizaciones sociales y ambientales europeas coordinadas por la European Trade Justice Coalition, de la que forma parte la Coordinadora Europea de La Vía Campesina, Ecologistas en Acción o Greenpeace, están llevando a cabo esta protesta por diversos países de la UE para denunciar este acuerdo entre la Unión Europea y los países del bloque del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay).
La protesta se ha celebrado en vísperas de que el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, previsto para el próximo 24 de noviembre, se reúna para tomar una decisión sobre el acuerdo. La firma formal podría tener lugar el 5 de diciembre en la cumbre del Mercosur en Brasil y se espera que la votación del Parlamento Europeo se celebre poco después.
“Este tratado comercial establece una relación tóxica entre la UE y los países del Mercosur, al perpetuar un modelo de relaciones internacionales de corte extractivista y neocolonial, consolidando una forma de globalización que destruye la naturaleza, pone en riesgo la salud y amenaza la pervivencia de culturas y economías locales a ambos lados del Atlántico. Por eso reclamamos al PSOE que no apoye la firma de este acuerdo y sea coherente con sus propias promesas electorales en esta materia”, han afirmado las organizaciones convocantes.
Dentro del Toxic Trade Tour, las organizaciones convocantes en el Estado español —Attac, Amigas de la Tierra, Ecologistas en Acción, Entrepueblos, Greenpeace, Justicia Alimentaria— (2) han realizado una performance en Madrid frente al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para señalar el apoyo del Gobierno español a la firma de este tratado. Durante la acción, han colocado una pirámide de barriles tóxicos ante el Ministerio, mientras que activistas con disfraces de responsables políticos (del presidente español Pedro Sánchez, la presidenta de la Comisión Europea Ursula Von der Leyen y el ministro de Agricultura español Luis Planas) han sido interpelados por el público sobre los riesgos que entraña este acuerdo comercial para el clima, la salud y la justicia social. Ante las respuestas esquivas o no creíbles de los políticos, estos han recibido una reprimenda en forma de ducha de productos tóxicos (3). Acto seguido, se ha leído un manifiesto (4) recordando la gran cantidad de colectivos de la sociedad civil y de lo sectores agrícolas afectados que se oponen a este acuerdo (5).
La semana pasada, la Confederación General de Cooperativas Agrarias de la Unión Europea (COPA-COPEGA) rechazó la firma de este acuerdo comercial denunciado los perjuicios sobre algunas producciones de los países de la UE (maíz, azúcar, carne de vacuno) y señalando también la incoherencia que supone que la UE permita la exportación de agrotóxicos prohibidos en la UE al tiempo que quiere permitir la entrada de materias primas y productos agrícolas con presencia de esas mismas sustancias tóxicas no autorizadas.
Un acuerdo comercial que traerá más emisiones y más pesticidas peligrosos
Según las organizaciones convocantes, “mientras en la COP30 en Belém se está hablando de la necesidad de una mayor ambición a la hora reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, los que negocian este acuerdo comercial caminan en la dirección contraria, incentivando un mayor flujo de productos y materias primas entre continentes, algunas de las cuales (como la soja o la carne de vacuno) están detrás de procesos de deforestación y gran cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero. Sin una reducción inmediata y profunda de las emisiones en todos los sectores será imposible limitar el calentamiento global a 1,5 ºC y evitar los peores efectos”.
Entre los graves problemas que lleva aparejado este acuerdo comercial, los movimientos sociales recuerdan que la Evaluación del Impacto sobre la Sostenibilidad (EIS), realizada a finales de 2020 por encargo de la Comisión Europea, calculó que este tratado comercial provocaría un aumento global de metano y óxido nitroso, así como un aumento de las emisiones de CO2 en la UE, Brasil y Argentina y un “aumento moderado general” de las emisiones de GEI en otros países del Mercosur.
Aunque el propio estudio señalaba que las emisiones derivadas de los cambios en el uso del suelo y la deforestación representan el 55 % de las emisiones de CO2 de Brasil y el 70 % de las de Paraguay, la consultora redactora de la evaluación admitió que estas proyecciones excluyen cualquier cálculo de las emisiones derivadas de los cambios en el uso del suelo y la deforestación.
«La evaluación del impacto social y ambiental de este acuerdo comercial ha sido un mero trámite. La política comercial de la UE no se puede construir escondiendo debajo de la alfombra la deforestación, producida por materias primas como la soja, la caña de azúcar o la producción de carne de vacuno, amén de modernas formas de trabajo esclavo, invasión de tierras indígenas y la vulneración de los derechos humanos”, han declarado las organizaciones.
Asimismo, en la declaración leída durante el acto, las entidades convocantes han recordado que una investigación de Greenpeace Alemania (5) encontró residuos de varios pesticidas en limas producidas en Brasil y vendidas dentro del mercado de la UE, a través del análisis en laboratorio de más de 50 muestras de limas compradas en supermercados y mercados mayoristas en Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España y Suecia.
Los pesticidas, entre ellos el herbicida glifosato y los insecticidas imidacloprid y cipermetrina, son fabricados en la UE y vendidos por empresas europeas en Brasil, uno de los principales países consumidores de plaguicidas del mundo. Más de la mitad de los pesticidas encontrados son considerados altamente peligrosos porque suponen un grave riesgo para la salud humana, los animales o el medio ambiente. El acuerdo UE-Mercosur propuesto eliminaría los aranceles sobre las exportaciones de plaguicidas de la UE a los países del Mercosur y reduciría el control en los alimentos importados, lo que significa que tanto el uso de pesticidas como sus efectos adversos aumentarían exponencialmente.
“Todo lo que rodea el acuerdo UE-Mercosur es tóxico. Primero, los gigantes de la industria química de la UE ya producen y exportan a Brasil sustancias tóxicas, algunas de las cuales ni siquiera están aprobadas para su uso dentro de la UE; y luego, la UE las reimporta en forma de residuos en los alimentos. Este acuerdo impulsará el comercio de pesticidas y potenciará este ciclo tóxico”, han concluído las entidades convocantes.
Notas:
- European Trade Justice Coalition. https://europeantradejustice.org/toxic-trade-tour/
- El líquido utilizado, de color verde, es inocuo y está elaborado a base de materiales naturales y fácilmente lavable.
- Manifiesto: https://www.noalttip.org/manifiesto-contra-el-acuerdo-comercial-entre-la-ue-y-los-paises-del-mercosur/
- Sindicatos, consumidores, grupos de derechos humanos y organizaciones ambientalistas, economistas, pueblos indigenas, municipios locales y otras organizaciones de la sociedad civil han criticado el acuerdo. Además, más de 2 millones de ciudadanos de la UE que han firmado peticiones en contra.
El informe “A toxic Cocktail: the EU-Mercosur Deal. Limes reveal how european pesticides travel around the world (and back), traducido al castellano por Ecologistas en Acción, está disponible en: https://www.ecologistasenaccion.org/289636/
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Los legisladores del Parlamento Europeo llegan a un acuerdo sobre recortes más importantes en las leyes de información sobre sostenibilidad y diligencia debida

La presente noticia de ESG Today sobre la reducción en el Parlamento Europeo de las leyes a favor de la diligencia debida, protección ambiental y otras se comprende mejor con la lectura del otro artículo que publicamos hoy: Total Energies y Siemens instan a la UE a abolir la ley climática. La industria impone su voluntad sobre la ciudadanía europea y su bienestar.
Mark Segal. Publicado en ESG Today
Los legisladores del Parlamento Europeo han llegado a un acuerdo sobre una propuesta de posición negociadora parlamentaria sobre la iniciativa Omnibus I de la Comisión Europea, que supondría reducciones más significativas en las normas de la UE sobre información, sobre sostenibilidad y sobre diligencia debida que las propuestas por la Comisión.
El acuerdo supondría recortes especialmente significativos en el número de empresas cubiertas por la Directiva sobre la diligencia debida en materia de sostenibilidad empresarial (CSDDD), excluyendo a todas las empresas, salvo las más grandes, del ámbito de aplicación de la normativa que exige a las empresas abordar sus impactos negativos sobre los derechos humanos y el medio ambiente en todas sus cadenas de valor.
El paquete Ómnibus fue publicado por la Comisión en febrero como parte de su agenda de simplificación para impulsar la competitividad europea y reducir las cargas administrativas de las empresas, proponiendo una amplia serie de cambios en la normativa, entre los que se incluyen la Directiva sobre la divulgación de información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD), la CSDDD, el Reglamento sobre taxonomía y el Mecanismo de ajuste en frontera por emisiones de carbono (CBAM).
Entre los cambios más significativos propuestos por la iniciativa de la Comisión se encontraba un aumento drástico del ámbito de aplicación de la CSRD, que eliminaba aproximadamente al 80 % de las empresas al ampliar el reglamento para que solo cubriera a las empresas con más de 1000 empleados, frente al umbral actual de 250 empleados, al tiempo que se mantenía el umbral de 1000 empleados de la CSDDD, pero se modificaba la diligencia debida y se exigía una diligencia debida completa principalmente a nivel de los socios comerciales directos, e introduciendo límites a la cantidad de información que se puede solicitar a las empresas más pequeñas de la cadena de suministro en virtud de la normativa.
Los legisladores se han mostrado muy divididos sobre la postura que debe adoptar el Parlamento de cara a las negociaciones sobre el resultado final del paquete ómnibus, con los partidos de izquierda presionando para que se reduzcan los recortes a la normativa, los partidos de extrema derecha buscando eliminar por completo la CSRD y la CSDDD, y el ponente del Omnibus, Jörgen Warborn, del Partido Popular Europeo (PPE), el mayor partido del Parlamento, ha propuesto recientemente elevar los umbrales de la normativa a 3000 empleados.
Tras intensas negociaciones, los partidos de izquierda y de centro se alinearon con un paquete de «compromiso» propuesto la semana pasada por el PPE, que mantendrá el alcance de la CSRD de 1000 empleados, pero añadirá un umbral de ingresos de 450 millones de euros, al tiempo que aumentará drásticamente el umbral de la CSDDD para cubrir solo a las empresas con 5000 empleados y más de 1500 millones de euros de ingresos. La CSDDD también pasará de un enfoque basado en la entidad a un «enfoque basado en el riesgo» en materia de diligencia debida.
El paquete de «compromiso» acordado por los legisladores se alcanzó después de que, según se informa, el PPE amenazara con alinearse con los partidos más a la derecha en un paquete que ampliaría el alcance de la CSRD a 1750 empleados y eliminaría los requisitos de la CSDDD para que las empresas adopten planes de transición climática.
La posición acordada se someterá a votación en la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento a principios de la próxima semana, seguida de una votación plenaria en el Parlamento a finales de este mes para establecer su posición para las negociaciones con el Consejo de la UE. Varios aspectos del acuerdo coinciden con la posición acordada por el Consejo, incluidos los umbrales de la CSRD y la CSDDD, y el enfoque basado en el riesgo para la CSDDD.
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Total Energies y Siemens instan a la UE a abolir la ley climática, según muestra una carta

La presente noticia de Reuters sobre la reducción en el Parlamento Europeo de las leyes a favor de la diligencia debida, protección ambiental y otras se comprende mejor con la lectura del otro artículo que publicamos hoy: Los legisladores del Parlamento Europeo llegan a un acuerdo sobre recortes más importantes…
La industria ordena e impone su voluntad sobre la ciudadanía europea y su bienestar.
Noticia de Reuters 9 de octubre de 2025
TotalEnergies (TTEF.PA), y Siemens (SIEGn.DE), han pedido a los gobiernos europeos que deroguen una de las leyes emblemáticas de la UE en materia de sostenibilidad empresarial con el fin de impulsar la competitividad del continente, según se desprende de una carta a la que ha tenido acceso Reuters.
El director ejecutivo de TotalEnergies, Patrick Pouyanne, y su homólogo de Siemens AG, Roland Busch, escribieron la carta al presidente francés Emmanuel Macron y al canciller alemán Friedrich Merz, en nombre de 46 empresas europeas.
La abolición de las normas sería una «señal clara y simbólica para las empresas europeas e internacionales de que los gobiernos y la Comisión están realmente comprometidos con la restauración de la competitividad en Europa», según la carta fechada el 6 de octubre.
Siemens afirmó que mejorar la capacidad de Europa para competir a nivel mundial requería menos «regulación excesiva» en todos los sectores.
La propuesta de eliminar las normas de sostenibilidad era un ejemplo de «medidas significativas que se pueden adoptar para reducir la burocracia», añadía.
Un portavoz de TotalEnergies afirmó el jueves por la noche que la carta reflejaba las cinco prioridades principales de las 46 empresas para mejorar la competitividad de Europa.
La carta también instaba a la Unión Europea a no seguir adelante con sus planes de recortar los permisos de contaminación gratuitos de las industrias el próximo año y a reformar sus normas de competencia para permitir más fusiones, considerándolas en el contexto del mercado global, en lugar de solo en Europa.
La directiva de la UE sobre la diligencia debida en materia de sostenibilidad empresarial se adoptó el año pasado y exige a las empresas que solucionen los problemas relacionados con los derechos humanos y el medio ambiente dentro de sus cadenas de suministro, o se enfrentarán a multas del 5 % de su facturación global.
Se ha convertido en uno de los aspectos más controvertidos políticamente de la agenda ecológica de Europa, y Bruselas está negociando ahora cambios para simplificar las normas para las empresas europeas, tras la oposición de Alemania y Francia, así como de Estados Unidos y Qatar, y de empresas como Exxon Mobil (XOM.N).
Las peticiones de Siemens y Total de eliminar por completo las normas van más allá de los planes que ya están negociando los legisladores y los países de la UE para reducirlas y eximir a más empresas de la ley.
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Basura humana
Por el título, algunos pensarán que vamos a hablar del genocidio de Gaza. Pero no. Eso ya lo hicimos. Esto va de la basura en sentido literal.
En el libro La Recivilización, el científico Fernando Valladares recuerda al gran Félix Rodríguez de la Fuente cuando advertía —en 1972— sobre este problema: coches, bolsas, envases, venenos en la sangre… Y acababa diciendo: «No cabe duda de que la nuestra puede llamarse la civilización de la basura». No se pierdan el vídeo completo.
Por ignorancia o mala fe, algunos culpan de este problema a los ciudadanos que ni reciclan ni usan las papeleras. ¿Y si quitamos las papeleras de las ciudades? Es frecuente querer ver en esto de los residuos un simple problema de incultura. Pero no es cierto. Y se ve claramente cuando encontramos basura humana más allá de la atmósfera.

Basura espacial, el ejemplo evidente de que el problema de la basura omnipresente no es culpa de la ciudadanía corriente, sino que siempre hay detrás personas muy «cultas»: gobiernos, políticos, empresas… y científicos.
Se llama basura espacial a los objetos artificiales inservibles que orbitan nuestro planeta. Está compuesta de satélites inactivos, fragmentos de cohetes, tornillos o partículas de pintura. Estos desechos se mueven a altísimas velocidades y representan un peligro para los satélites, para la Estación Espacial Internacional y para cualquier misión cósmica. También interfieren en la observación científica de los astros. Estamos hablando de unos 26 mil objetos del tamaño de una pelota de tenis y más de 500 mil del tamaño de una canica. Además, el problema tiende a aumentar (también por el síndrome de Kessler).
Pregunta: la causa de esta basura espacial, ¿es también la mala educación de la ciudadanía? La respuesta es evidente: no. Son personas de la élite de la humanidad las que han permitido llenar de basura —y envenenar— tanto la Tierra como la Luna y el cosmos.
Por tanto, basta ya de culpar a la ciudadanía cuando el problema son, principalmente, aquellos que se lucran con el desastre: políticos, empresas y también científicos, todos ellos (suponemos) sin formación ética ni ambiental, ni ganas de tenerla. Recordemos que gran parte de los inventos y de las tecnologías actuales se han puesto en funcionamiento sin que los científicos hicieran una evaluación de impacto ecoanimalista ni social. Nadie se lo exigió y las empresas no tuvieron interés alguno en hacerlo. Demasiadas invenciones humanas habría sido mejor no inventarlas jamás (aquí unos ejemplos evidentes).
Los científicos de la NASA que dejan basura espacial no son incultos ni inconscientes. Simplemente no les importa demasiado porque su auténtica misión es otra…
Un último dato: es bien conocido que no hay garantías de control de los 1.000 nuevos productos químicos que entran al mercado cada año. ¿Quién está detrás de estos químicos? ¿Quién se fía de esas personas? ¿En qué universidad han estudiado? Este es otro desaguisado en manos de cientos de personas (científicos, políticos, empresarios…). Y aquí es donde se aplica la teoría del pelotón de fusilamiento ambiental.
Hemos llegado a un punto en el que no sabemos si la basura es lo que producimos los humanos o si, directamente, somos basura.
Más sobre basura y el asco:
- A las mentiras de Ecoembes hay que sumar los «errores» del gobierno.
- Resumen de las propuestas del documental HOPE! de Javier Peña.
- Dibujos Animados Ecológicos: Érase una vez, LA BASURA.
- Lemas de greenwashing que funcionan para vender más.
- La moda que contamina y maltrata (no solo) animales.
- ¿Por qué los supermercados venden tanta basura?
- Elogio de lo viejo.
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Basura espacial, el ejemplo evidente de que la basura no es culpa de la ciudadanía corriente, sino que siempre hay detrás personas muy

«La crisis climática es una lucha de clases»
No es el historiador más conocido del mundo, pero Jason W. Moore (Corvallis, Oregon, 1971) es quien ha puesto en circulación y defiende con más tesón investigador el concepto ‘Capitaloceno’. Una respuesta con la que Moore discute el uso de ‘Antropoceno’, nacido, asegura, para repartir las culpas de la crisis climática entre sus verdaderos responsables y quienes padecen ese cambio del clima. Se basa en datos que son conocidos, como que el 1% más rico es responsable del doble de las emisiones que la mitad de la humanidad más pobre. Pero, a pesar de esa evidencia, como señala Moore, el concepto de antropoceno se extiende también entre la izquierda.
En ese hecho Moore justifica la que, sin duda, es la propuesta más arriesgada de su obra: una crítica rigurosa al ecologismo estadounidense y su complicidad con el capitalismo. Partiendo de la base de que —como se señala en el prólogo de su último libro— el ecologismo profesional estadounidense está alejado de la tradición de la ecología política, más vinculada con la lucha sindical y los movimientos sociales, que conocemos mejor en Europa, las advertencias de Moore sobre el “ecologismo de los ricos” y su abordaje de la crisis climática resuenan en discursos sobre el Green New Deal (nuevo pacto verde), que son moneda corriente en la literatura producida por la Comisión Europea y los partidos que, a izquierda y derecha, la sostienen.
Por eso, el autor de La gran implosión y El capitalismo en la trama de la vida (Traficantes de Sueños, años 2020 y 2025) basa su trabajo en la relación entre el trabajo y la crisis climática, en una crítica al capitalismo y a sus maneras de dominación, así como en una explicación con distintos grados de complejidad, pero clara, de los sucios secretos de la acumulación capitalista.
La tesis de los “cuatro baratos” desarrollada por Moore incide en que el capital no habría podido desarrollarse sin una explotación del trabajo, la energía, las materias primas y los alimentos basada en su devaluación. El Capital, de este modo, y a través de mecanismos ideológicos como la separación entre Hombre y Naturaleza (las mayúsculas son importantes) ha tomado históricamente lo que necesitaba a bajos precios, arrasando con lo que precisaba arrasar para su desarrollo. La sorpresa de finales del siglo XX y de principios de este siglo es que ya no lo puede hacer más, porque ha llegado a las fronteras biofísicas del planeta.
Hay una constatación de ello en la manía del apocalipsis que se ha extendido en los últimos años, que comparten desde el desquiciante millonario broligarca Peter Thiel hasta una parte de la izquierda hambrienta de malas noticias. Situado en una posición rara —pero anclado en la tradición marxista—, Moore cree que lo que estamos experimentando es un nuevo episodio en los que el cambio del clima y las transformaciones sociales forman una tormenta.
En uno de tus artículos al decir que los estadounidenses están obsesionados con el apocalipsis. ¿De dónde viene esta pulsión?
Desde el principio, los estadounidenses han estado enamorados del apocalipsis, un concepto que significa en su significado clásico, revelar o poner al descubierto la verdad fundamental. Esto, por supuesto, se acerca mucho a la imaginación protestante, que sigue resonando en la cultura estadounidense. Se trata de la fantasía de un día de éxtasis, de la división entre el bien y el mal. En este sentido es una forma de milenarismo, solo que con una diferencia: muchos movimientos, desde los husitas en el siglo XVI hasta el movimiento de Danza fantasma de los pueblos indígenas norteamericanos o la secta Loto Blanco de China de finales del siglo XVIII, tomaban el milenarismo como el clamor de los oprimidos. Veían venir el fin de los tiempos porque sus mundos habían sido destruidos. La versión estadounidense es diferente: es el milenarismo de los ricos, de los poderosos.
Es otro tipo de pensamiento apocalíptico
Es importante entender eso porque el ecologismo estadounidense, el pensamiento ambiental de los poderosos, ha tenido mucha influencia en el mundo. Y es una forma de milenarismo. Cuando estos ecologistas hablan del clima como una amenaza existencial expresan una idea, una visión del mundo, que ha estado germinando en los Estados Unidos desde principios del siglo XVII y que se repite en la historia estadounidense, por ejemplo, a principios de la década de 1980, cuando Ronald Reagan habló de la Unión Soviética como el imperio del mal. Hay una esencia moralizante y existencial en el imaginario estadounidense que ha infectado el pensamiento de las élites de todo el mundo. No en Oriente, no en China, sino en el Occidente imperial. Y el ecologismo es una parte fundamental de ese milenarismo de los ricos.
La izquierda política también acaricia la idea de que el fin del mundo ya está aquí. ¿Cómo podemos romper esta tendencia sin caer en la autocomplacencia y sin proponer medidas que no aborden el meollo de los problemas?
Creo que debemos empezar por analizar la historia del pensamiento ambiental incluso antes del ecologismo, incluso antes del siglo XIX. Debemos volver a Thomas Malthus y antes de Malthus debemos ir a René Descartes, Thomas Hobbes y Francis Bacon, que no eran simplemente científicos y filósofos, eran ideólogos. Ideólogos del imperio. Para ellos, los habitantes nativos de las tierras coloniales eran salvajes. Eran parte de la Naturaleza. Hay una larga historia que parte de la izquierda se ha negado a reconocer; se ha negado a entender que el pensamiento ambiental, el ecologismo, el pensamiento científico ha sido fundamental para la ideología burguesa. Uno de mis ejemplos favoritos: la palabra ecología proviene de Ernst Haeckel, un científico alemán. Él fue uno de los cofundadores a principios del siglo XX de la Liga Monista Alemana, que desarrolló su concepción del Lebensraum [espacio vital] basándose en el ecologismo de Haeckel. Los elementos de ese pensamiento reaccionario se han mantenido. El pensamiento ambiental es históricamente antidemocrático. Históricamente es la política de la élite profesional alineada con el capital.
Parece abstracto discutir sobre si el origen del capitalismo lo situamos a principios del siglo XIX o principios del siglo XVI y XVII, pero está íntimamente ligado a nuestras prioridades políticas
¿Qué hacemos para empezar a cambiar el rumbo del debate?
Creo que esa es la pregunta de la izquierda. Debemos insistir en que la cuestión del clima, la cuestión del cambio ambiental, es historia del trabajo. La crisis climática es una lucha de clases. Para Marx es una cuestión dialéctica: es decir, el trabajo es el punto de partida que nos permite empezar a ver todos los problemas del mundo como relacionados. La lucha de clases para Marx y Engels es siempre una lucha de clases en la trama de la vida.
Con respecto a la actual crisis climática, usted fijó la fecha clave del descubrimiento de América en 1492 como punto clave en el desarrollo del capitalismo que nos ha traído hasta aquí. Otros autores prefieren situar el inicio en torno a la revolución industrial. ¿Por qué es importante tomar ese punto de partida mucho antes de que se generalice el uso de combustibles fósiles?
Esta es una cuestión importante y se plantea dentro de un debate que no ha tenido lugar, el debate con el llamado capitalismo fósil. El libro de Andreas Malm, Capital fósil, es, en muchos sentidos, un libro excelente. Sin embargo, la teoría del capital fósil que nos presenta, es una teoría malthusiana, y eso sonará incendiario, pero voy a explicar por qué. Si analizamos la tesis de Capital Fósil, vemos lo que Malm ignora: la cuestión del imperialismo. En el corazón del capitalismo está el imperialismo moderno, que tiene que ver con los mecanismos políticos que producen los “cuatro baratos”: mano de obra, alimentos, energía y materias primas. No se puede tener una fábrica mundial sin la granja mundial o sin una mina mundial, ya que esas son, de hecho, las condiciones previas de la industria a gran escala. Esta es, por supuesto, la posición de Marx de que el capitalismo comienza en el siglo XVI: es absolutamente explícito al respecto. Puede que Marx esté equivocado en otros asuntos, pero en este punto tiene toda la razón. Y la relevancia de ese argumento en comparación con el argumento sobre la llamada Revolución Industrial es que los argumentos del capital fósil ignoran el imperialismo. No se habla de los cercamientos en Irlanda, no se habla del proletariado de las plantaciones, del empleo masivo de la esclavitud en las plantaciones para producir algodón.
¿Por qué es esto importante desde el punto de vista político hoy?
Es importante porque nos ayuda a entender que el desarrollo de la clase obrera mundial es combinado y desigual. También es fundamental para un internacionalismo proletario para todo el planeta, que es esencial que opere en todas las zonas de la ecología mundial capitalista. Parece abstracto discutir sobre si el origen del capitalismo lo situamos a principios del siglo XIX o principios del siglo XVI y XVII, pero está íntimamente ligado a nuestras prioridades políticas. Si creemos que hacer estallar los oleoductos cambiará el mundo, entonces hay que hacer estallar los oleoductos. Pero hemos visto que es una política fallida. En cambio, si trascendemos las relaciones que crearon los oleoductos, que crearon las centrales de carbón, que crearon los campos petrolíferos, si anulamos y trascendemos esas relaciones, entonces podemos tener una política revolucionaria con respecto al cambio climático.
Muchos estudiosos dicen que el racismo estuvo ahí desde el principio, pero no tenemos formas institucionales e ideológicas completamente maduras de racismo hasta el siglo XVI
Hombre y Naturaleza, ¿por qué estos conceptos antiguos siguen siendo tan importantes hoy en día?
Desde el principio, este es el código binario del poder capitalista. En el inglés anticuado se dice Hombre, ahora decimos ‘humanidad’, seguimos diciendo Naturaleza, en ambos casos se trata de inventos de los siglos XVI y XVII. Junto con la civilización forman la trinidad: el hombre, la naturaleza y la civilización, a la que hoy llamamos sociedad. Esencialmente, lo que la burguesía ha construido es una visión del mundo basada en lo que yo llamo el conflicto eterno: el Hombre contra la Naturaleza. ¿Quién media en los conflictos eternos? Los civilizadores, los imperialistas, los ricos y poderosos y la ciencia que compraron, la gente ilustrada. La estructura binaria del mundo moderno en el pensamiento está relacionada con la proposición marxista clásica sobre los orígenes del capitalismo. La separación del Hombre y la Naturaleza es una expresión abstracta de la separación del campesino de la tierra. Y también es un código operativo en términos de gestión.
¿En qué sentido?
Todos hemos tenido trabajos en los que el gerente “lo sabe todo” y el “trabajador no sabe nada”. El gerente le dice al trabajador: “No queremos que pienses, queremos que obedezcas: eres una extensión de nuestra mente”. Esa es una forma de pensar que fue cristalizada por René Descartes en el siglo XVII, en un momento de crisis climática, en un momento de revolución política. Fue una forma de pensar que surgió entonces y que se ha reproducido desde entonces. Es una mentalidad gerencial. Los socialistas que se niegan a ver esto están renunciando a la política y a la lucha contra el gerencialismo.
También ha dicho que la división de género y el racismo nacen en estos períodos. ¿Cómo ocurre? ¿Por qué era tan importante para el capitalismo que así fuera?
El racismo es un mecanismo político para tener mano de obra barata, se desarrolla en esa época. Muchos estudiosos dicen que el racismo estuvo ahí desde el principio, pero está muy claro que no tenemos formas institucionales e ideológicas completamente maduras de racismo hasta algún momento a mediados del siglo XVI. Antes había expresiones de ello, por supuesto. Lo mismo ocurre con el género.
Esas son las dos funciones principales de la IA y esa clase de procesos en la actualidad: expulsar a los trabajadores y mejorar el estado de seguridad
¿Cómo se construyen esas ideas?
Desde el punto de vista de la burguesía, las categorías de raza y género se expresan y conceptualizan a través de la Ley Natural. Quizá sea una nota a pie de página, pero la primera revolución capitalista en torno a esa ley natural provino de Francisco de Vitoria y el intrumentalismo metafísico. El hecho es que la Raza y el Género se inventan en el momento de la gran proletarización, entre los años 1550 y 1750. Esta es, por supuesto, la acumulación primitiva de Marx y no se limita a Inglaterra. En Europa occidental, la proporción de la población que está proletarizada pasa de aproximadamente una cuarta parte a aproximadamente la mitad entre esos años. Ésta es también la era del nacimiento y la génesis del sexismo, que es una estrategia de control laboral y un esfuerzo por colocar a las mujeres en la categoría de “Naturaleza” de modo que no sea necesario pagarlas.
¿Qué implica?
Es una estrategia laboral “barata”. Con el desarrollo de la trata transatlántica de esclavos y de la esclavitud africana, que comienza a producirse masivamente después de 1600, el racismo se desarrolla progresivamente como ideología, pero también, como siempre —no solo la raza sino la etnicidad— es una consecuencia de la organización política de los mercados laborales. Como sabemos hoy, los inmigrantes se mantienen en una parte del mercado laboral, el mercado laboral más barato y explotado. A otros se les ha permitido entrar en las profesiones liberales. Así es cómo funcionan la raza y la etnia, pero en el fondo se trata de estrategias de obtención de trabajo barato, estrategias que buscan, ante todo, dividir y conquistar, el antiguo proverbio romano dīvide et īmpera. Muchos miembros de la izquierda profesional han abrazado el “divide y vencerás”. Han abrazado la política de raza y género como algo esencial, por encima de la lucha de clases, siguiendo el esfuerzo de la burguesía por dividir a la clase obrera dentro de las naciones y entre las naciones.
¿Cómo cree que el capitalismo cognitivo, el poder de Silicon Valley, encaja con la hipótesis del saqueo?
Desde sus orígenes en las décadas de 1940 y 1950, la industria de la información y la tecnología fue un producto del complejo industrial militar y del imperio mundial de los Estados Unidos. El trabajo de la informática y ahora de la inteligencia artificial ha ido esencialmente en dos direcciones: una es mejorar los poderes de vigilancia y control policial de los grandes estados imperiales. Básicamente, aumentando los poderes del Estado de seguridad nacional —o del “Estado profundo”, si se quiere— más allá de lo imaginado por parte de cualquier estado anterior. Yasha Levine tiene un libro llamado Surveillance Valley, que creo que resume la esencia de ese proceso.
¿Cuál es la segunda función?
Es, por supuesto, hacer lo que hacen todas las tecnologías capitalistas: expulsar a la mano de obra de la producción. Estamos viendo, especialmente en el propio Silicon Valley y en Hollywood y otros sectores de los media, la expulsión masiva de los trabajadores profesionales. Esto es parte de una crisis del orden neoliberal que comenzó en la década de 1970, que se basa en reducir directamente el número o expulsar al profesionalismo y reducir así el tamaño de la clase profesional.
¿Puedes explicarlo?
El orden neoliberal se basaba en una alianza entre los profesionales y los capitalistas. Ambos estuvieron de acuerdo en que destruirían a la clase obrera en los Estados Unidos, destruirían la industria, destruirían las comunidades, encarcelarían a la clase obrera, especialmente a la clase trabajadora negra y latina, pero también a muchos trabajadores blancos. Todo era posible, pensamos en demócratas como Clinton y republicanos como Bush, porque la política neoliberal dependía de la clase profesional. Y las clases profesionales prometían buenos trabajos y buenas vidas. Cuando Trump dice: “Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande”, está respondiendo a esa devastación neoliberal de Estados Unidos. Ahora, como sabemos, la inteligencia artificial, entre otros procesos, está expulsando a los trabajadores de la clase profesional. Esas son las dos funciones principales de la IA y esa clase de procesos en la actualidad: expulsar a los trabajadores y mejorar el estado de seguridad.
China es el otro polo que marca el devenir del mundo. ¿Qué relación tiene con los “cuatro baratos” de los que has hablado en tus ensayos?
La China actual, el Partido Comunista de China (PCCh), está organizando una política, una geopolítica, para una transición poscapitalista. No es socialista, pero quizá esté más abierto al socialismo que lo que vemos en el Occidente imperial, que también se está organizando para una transición poscapitalista. Los chinos han sido muy superiores en su capacidad para organizar relaciones en todo el mundo, pero especialmente en África, con el fin de garantizar los recursos estratégicos. Sin embargo, no existe un paralelismo con los momentos anteriores de nacimiento de nuevos imperialismos, el más reciente de los Estados Unidos durante el Consenso de Washington.
¿Por qué?
China no está organizando un nuevo régimen de naturaleza barata para el capitalismo en su conjunto. Creo que hace una orientación consciente hacia un mundo poscapitalista, un mundo basado en la acumulación política, en el que la política tendrá el mando. Seguirán existiendo bancos, habrá trabajadores asalariados, habrá comercio y producción de materias primas como la que ha habido en muchos otros lugares del mundo y en China durante milenios, o al menos en los dos milenios previos. El capitalismo es un tipo específico de entidad que debe acumular, crecer y expandir esa acumulación.
El fascismo es una forma extrema de nacionalismo burgués. Y en sus etapas más desarrolladas, un imperialismo sangriento: eso es Israel hoy
Pero dices que vamos hacia un mundo postcapitalista
Hemos llegado hoy a un momento en el que el número de empresas dominantes en los principales sectores económicos es extremadamente limitado. Ya no compiten. De hecho, no es que no compitan es que se fusionan entre sí: cada vez son menos empresas y marcan una centralización absoluta del capital. En cierto punto, y creo que hemos llegado a ese punto, la dinámica competitiva ha terminado. Hay maneras en las que China aborda la competencia de maneras muy interesantes. Sin embargo, a escala mundial, la dinámica de competir por la tasa de ganancia ha terminado. El objetivo de los principales bloques—el bando de Beijing y el bando de Washington en la actualidad— es proteger las enormes ganancias por medios políticos.
¿Dónde se percibe esa tendencia?
Lo vemos claramente en los Estados Unidos con el complejo industrial militar, con Silicon Valley, que está estrechamente relacionado con el complejo industrial militar, con las grandes farmacéuticas. En China se ve diferente, es más sofisticado, más dinámico, tienen más aliados, por lo que el mundo de las próximas dos o tres décadas estará determinado por una guerra económica y militar en curso entre estos dos bandos. Eso es Oriente Medio hoy en día, y eso también es Ucrania. Se trata de guerras entre la Iniciativa de la Franja y la Ruta, por así decirlo, y Washington-OTAN.
La creación de un complejo ecologista global estuvo directamente relacionada con la respuesta imperial a la revuelta del tercer mundo
También has advertido de la explosión del etnonacionalismo, generada por ciertos enfoques del cambio climático. ¿Cuáles crees que son los riesgos de esa conexión?
Históricamente, el fascismo ha tenido una relación íntima con el ecologismo. La patria siempre es un concepto ecológico, y si lo reconocemos, hay algunas implicaciones incómodas en ello. En la izquierda actual existe una forma de ecología nacionalista. El fascismo es una forma extrema de nacionalismo burgués. Y en sus etapas más desarrolladas, un imperialismo sangriento: Alemania en el siglo XX, Israel hoy. De hecho, los líderes del gobierno de Israel se describen a sí mismos como fascistas, como se ha publicado. Sin embargo, hay otra realidad incómoda que los ecologistas profesionales y los ecosocialistas se niegan a decir en voz alta. Y es que la distancia entre el ecologismo liberal y el ecofascismo no es grande. Hay una relación muy estrecha entre esas dos posiciones.
¿Puedes explicarlo?
El ecologismo centrista de los últimos 50 años y desde sus orígenes se basó en una política antidemocrática; me refiero específicamente a la experiencia estadounidense. Era una ideología que se creó a través de la Ciencia, una política del Estado administrativo y de la Ley. No se parecían en nada, no tenían relación con la política democrática de los movimientos sindicales o del movimiento por los derechos civiles. Se trataba de una operación de clase profesional que fue financiada por fundaciones multimillonarias. Si nos fijamos en el escenario mundial a finales de los 60 y principios de los 70, la creación de un complejo ecologista global estuvo directamente relacionada con la respuesta imperial a la revuelta del tercer mundo, al nuevo orden económico internacional. La Cumbre de la Tierra de Estocolmo en 1972, una famosa conferencia de las Naciones Unidas, fue un proyecto imperial. Su intención era encontrar una manera de permitir que los capitalistas europeos y norteamericanos, tal vez algunos de Japón, organizaran un sistema planetario. Tenían un nombre para ello: la gestión planetaria.
No todos necesitamos consumir menos. El problema no es el consumo. El problema es quién organiza la producción y con qué fin
¿Cómo ha evolucionado?
Hoy en día, los académicos liberales hablan de la “administración planetaria”. La línea del proyecto imperialista de Estocolmo y el ecologismo global era una respuesta a los procesos de descolonización. Hoy, los actores han cambiado, pero los objetivos siguen siendo los mismos: es el ecologismo de los ricos del norte global, es la iniciativa china de la Ruta y la Franja, son los BRICS… y esto es muy peligroso. Esto es lo que en el nivel político buscan conceptos como el Antropoceno. Los ecosocialistas tratan estos conceptos como ideas académicas, en lugar de proposiciones ideológicas.
Hemos visto un cambio de las políticas del New Deal Verde de Joe Biden a la sentencia de Trump “drill, baby, drill” (perfora, bebé, perfora). ¿Es posible que el medioambiente de los ricos muera el año que viene?
No lo creo. Primero, Biden y antes que él, Obama, estaban entusiasmados con la perforación, pero no lo dijeron en voz alta. Al menos no muy a menudo. Tenemos que entender que el ecologismo estadounidense se ha opuesto estratégicamente a los intereses de la clase trabajadora. El mejor ejemplo histórico de esto es que, en los primeros años 90, las principales organizaciones ecologistas de los Estados Unidos apoyaron la expansión del libre comercio en América del Norte. Y ese fue el logro de la administración Clinton. Como sabemos, el libre comercio abrió las compuertas para las emisiones de gases de efecto invernadero. He escrito sobre esto y he hablado sobre esto con frecuencia: la clase obrera estadounidense odia el ecologismo porque los ecologistas se han opuesto a sus intereses. Tenemos que entender lo que Trump está haciendo en ese contexto.
¿Cómo?
El proyecto de Ley de Infraestructuras de Biden [Plan Build Back Better] no era un New Deal Verde. Fue un subsidio masivo a la energía verde y ha sido un fracaso total. A los Estados Unidos les habría ido mucho mejor comprar autobuses eléctricos en China a un precio de entre una cuarta y una décima parte de lo que se ha gastado con esa ley, ese es un ejemplo fáctico. Se trataba de un subsidio masivo para una parte del capital estadounidense. El hecho es que Trump, a pesar de sus muchas carencias, ha identificado un problema grave. Es un problema que había sido prioritario para la izquierda durante muchas décadas: se identificaba que el libre comercio es perjudicial, que destruye los empleos estadounidenses, que destruye la industria y que lo que se necesita es una política industrial. Hasta ahora, Trump no ha ido lo suficientemente lejos en esa dirección, pero el hecho es que la política de Trump habla de esa dimensión de la realidad.
El catastrofismo climático, la retórica de las amenazas existenciales, son herramientas alarmistas de la élite mundial para pacificarnos
En todo caso, se basa también en el puro negacionismo climático
Aunque depende de la forma en que se haga la pregunta, si analizamos el negacionismo climático en Estados Unidos, éste se sitúa por debajo del 15% de la población, no mucho más. Casi todos tienen más de 60 o 65 años. Así que ahora casi todo el mundo está de acuerdo en que el cambio climático es una amenaza actual. Hay un nuevo consenso climático. De vez en cuando, Trump se refiere al cambio climático como un timo, pero lo que quiere con eso es decirle a la clase obrera estadounidense que las políticas climáticas los ha arruinado y que lo que quieren hacer los ecologistas de la clase profesional es imponer la austeridad climática. “Quieren usar el cambio climático para joderos a vosotros, trabajadores estadounidenses”. Y hay otras versiones de esto en todo el mundo, en Alemania, Francia y el Reino Unido. La izquierda, sin duda la izquierda socialdemócrata, pero incluso la izquierda ecosocialista ha cedido este territorio a la derecha populista. No ha logrado presentar un argumento claro y agresivo de que la crisis climática no es una crisis malthusiana, no es una crisis ambiental en la forma en que nos han enseñado: es una crisis de clase, es una crisis del trabajo, es la crisis de su nivel de vida. Y tenemos que enfrentarnos agresivamente al ecologismo de los ricos, según el cual todos debemos consumir menos. No todos necesitamos consumir menos. Algunas personas necesitarán consumir mucho, mucho menos. Y, por cierto, el problema no es el consumo. El problema es quién organiza la producción y con qué fin.
¿Qué es el “despilfarroceno”?
El despilfarroceno es un concepto de mi amigo Marco Armiero, que enseña en Barcelona. No te preocupes, no hablaré de más -cenos, pero diré que lo que aprendí de eso es una idea básica: el imperialismo funciona depositando residuos tóxicos en lugares que no afecten a la rentabilidad, por eso existen fronteras de lo desechado y no tenemos que pagar por ello. Para mi argumento es importante ya que la contradicción biofísica fundamental del capitalismo bien puede tener más que ver con la sobreacumulación de residuos, de los tóxicos, incluidos los gases de efecto invernadero, que en cierto momento se convierten en tóxicos. Pero la otra parte de ese proceso es que, cuando se crea un páramo tóxico, se abre un momento para arrasar. La historia de ese proceso se remonta a la era de la acumulación primitiva en Inglaterra e Irlanda y a la conquista inglesa de Irlanda. Los residuos eran bienes comunes de los campesinos. Entonces, el capitalista inglés entraba, cercaba el terreno, encerraba esos bienes comunes y los ponía a rendir. Pero no podrías hacerlo sin arrasar a los irlandeses, que fueron definidos como salvajes y belicosos, y se dijo que debían ser civilizados y, de este modo, fueron sometidos de la misma manera en que se trataría después a los pueblos indígenas y a muchos otros pueblos de todo el mundo.
¿Qué quiere decir cuando habla de esa contradicción biofísica?
El problema de los residuos puede ser incluso más importante que el problema de los recursos. A pesar de las carencias de ese texto, los autores de Los límites del crecimiento [Donella H. Meadows, et al.] dijeron en 1972 exactamente esto. Fue una gran revelación, y muy pocas personas han estado dispuestas a abordar el problema de la toxificación como una contradicción de clase y metabólica al mismo tiempo. Es importante porque no se trata solo de los gases de efecto invernadero, sino que si tomáramos una muestra de nuestra sangre, de la sangre de cualquiera de sus lectores, habría microplásticos, pesticidas y herbicidas, metales pesados. Son residuos que nos enferman y deprimen. Esto es por lo que el trabajo es tan importante, porque trabajo, cuerpo y clase forman un todo dialéctico. En los Manuscritos de 1844, Marx habló sobre la alienación espiritual y corporal, la enfermedad y la violencia del capitalismo. Esto, creo, lo han evitado los ecosocialistas. No han vuelto a abordar estas cuestiones. Marx no es Moisés, pero dijo algunas cosas muy importantes sobre el trabajo y el cuerpo y sobre cómo los humanos formaban parte de la naturaleza y fueron creados a través del trabajo mismo. Frederic Engels tiene un famoso ensayo sobre el papel del trabajo en la evolución biológica de los humanos modernos, y, ya sabes, tenían razón.
En ningún lugar del oeste imperial el estado disciplina al capital. No hay separación, hablando claro, entre el Estado y el capital
El de las fronteras del capitalismo es un concepto clave en tu obra. ¿Cuál es la relación entre esas fronteras y las fronteras políticas? Estamos viendo las razzias del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas estadounidense (ICE) y tenemos el mar Mediterráneo, que es una gigantesca morgue. ¿Qué relación hay entre ambos conceptos?
Ahora que han desaparecido las fronteras físicas del capitalismo, las fronteras políticas están militarizadas de una manera que no tiene precedentes, especialmente en las principales potencias imperialistas. El Transnational Institute publicó un informe hace cuatro años llamado Global Climate Wall y han escrito mucho sobre la militarización sin precedentes en las fronteras del Reino Unido, los Estados Unidos, Alemania, Australia, etc. La profunda violencia en el Mediterráneo es una estrategia de control laboral. Es una estrategia de terror.
¿Cómo opera?
Históricamente las fronteras de la naturaleza barata han cumplido una función muy, muy específica. Prácticamente todos los historiadores de la economía lo reconocen, pero no siempre saben lo que observan: cada gran época dorada del capitalismo requirió mano de obra barata, comida barata, energía barata, materias primas baratas. El precio de estos insumos fundamentales de la producción capitalista tenía que bajar para que los capitalistas pudieran invertir y para que las ganancias fueran altas.
Las fuentes de vitalidad del capitalismo han desaparecido, pero el cuerpo sigue vivo. Está muerto, pero es mortífero
Se produce entonces la crisis del capital de la que
hablabas.
Una ganancia alta significa una inversión alta, una
ganancia baja significa una inversión baja. Prácticamente todos los economistas
críticos del Occidente imperial de los últimos 50 años dicen lo mismo: la
inversión se ha derrumbado, ¿por qué? Porque la rentabilidad se ha derrumbado.
¿Por qué? Porque las naturalezas baratas que serían necesarias para elevar la
tasa de ganancia, que serían necesarias para atraer inversiones, no existen. El
contraejemplo que es muy importante, y se remonta a tu pregunta anterior, es
China. ¿Por qué China ha tenido éxito en la innovación y el desarrollo? Porque
ha adoptado, gracias a su pasado comunista, un modelo de acumulación política
en el que el estado disciplina al capital. En ningún lugar del oeste imperial
el estado disciplina al capital. No hay separación, hablando claro, entre el
Estado y el capital.
Puedes poner un ejemplo
Mira al nuevo canciller de Alemania, que fue un antiguo ejecutivo de BlackRock, mira a los Estados Unidos. La única diferencia hoy es que vemos que en los Estados Unidos ahora hay un conflicto entre la base militante de Trump y los globalistas como Elon Musk; Musk ha sido esencialmente expulsado de la administración Trump. El problema de fondo es que en todo el Occidente imperial no hay separación entre Estado y capital. No hay ningún Estado que pueda disciplinar al capital y no hay ninguna oportunidad dentro del capitalismo de adoptar un programa keynesiano. Un programa keynesiano supondría la independencia del Estado a un nivel suficiente como para que los gobernantes ilustrados y los capitalistas ilustrados pudieran disciplinar al resto de la clase capitalista. Las condiciones para eso dependían en última instancia de la naturaleza barata. La naturaleza barata siempre viene de las fronteras. Las fronteras están completamente agotadas. No habrá otra edad de oro en el futuro. Así que la consecuencia es lo que llamo capitalismo zombi en mi nuevo libro. Las fuentes de vitalidad del capitalismo han desaparecido, pero el cuerpo sigue vivo. Está muerto, pero es mortífero. Existe para alimentarse del cerebro de los vivos mientras gesta una nueva civilización.
Sostienes que la crisis climática es un momento de posibilidades revolucionarias. ¿Cómo puedes presentar este argumento para un público que tiene que lidiar con la tristeza ante el estado actual de cosas?
Bueno, lo primero que debemos darnos cuenta es que el catastrofismo climático es una estafa ideológica. Es una operación fraudulenta. El catastrofismo climático, la retórica de las amenazas existenciales, son herramientas alarmistas de la élite mundial para pacificarnos. Y quieren pacificarnos porque la clase capitalista imperial transnacional, el que gira en torno a Davos y el Foro Económico Mundial, el Grupo Bilderberg, el Club de Roma, la Trilateral, el Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos, muchas otras entidades de todo el mundo que involucran a universidades y ONG, las grandes fundaciones… tienen un proyecto deliberado para infundirnos miedo, porque el miedo y la solución que proponen están íntimamente relacionados. Eso es algo de lo que hay que darse cuenta.
¿Y lo segundo?
La otra cosa que hay que entender es que, históricamente, desde hace 3.000 años, los cambios en el clima son malos para las clases dominantes. No implica necesariamente que haya una revolución. Pero hay que volver a leer lo que sucedió en la Edad del Bronce y, luego, en el siglo XII a. C., volver a la crisis del Occidente romano y a la crisis climática del Período Frío de la Edad Media, otro momento de crisis civilizatoria, ir a la crisis de un feudalismo, ir a la crisis del siglo XVII, una gran era de crisis política, depresión económica y guerra. También hay que aprender de las revoluciones francesa y haitiana y de la revuelta popular de finales del siglo XVIII. Todos estos fueron momentos de muy mal clima. No es que el clima determine nada, pero desde una perspectiva marxista, una perspectiva socialista, la crisis climática es un multiplicador de contradicciones. Aumenta la intensidad de todas las contradicciones del sistema agrícola, de los conflictos entre las élites políticas gobernantes, de la contradicción entre el trabajo y la cultura. Así que si nos fijamos, por ejemplo, en la crisis del feudalismo en el siglo XIV, llega la Pequeña Edad de Hielo y todo entra en crisis: la iglesia, los aristócratas luchan entre sí, los campesinos se rebelan. Todo esto está ocurriendo en este momento de cambio climático, porque el clima es un multiplicador de contradicciones. Es una fuerza de la naturaleza sobrealimentada dialécticamente que luego se ramifica a través de la sociedad de clases. Sin conocer esa historia estamos indefensos y por eso siempre vuelvo a Marx y Engels, quienes dijeron que nuestras diferencias teóricas, nuestras diferencias políticas, las cuestiones de la praxis deben resolverse, en sus palabras, sobre el terreno de la realidad.
TG: @p_elorduy. BSK: @pelorduy.bsky.social
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/jason-w-moore-entrevista-capitaloceno
Mensajes para Trump (sin Trump): «Los océanos no están en venta. Ni Groenlandia, ni la Antártida»
El gran ausente en la tercera Cumbre de la ONU sobre los Océanos de Niza, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha sido el blanco de críticas por parte de ciertos líderes mundiales debido a sus planes expansionistas y su intención de explotar la minería en el fondo del mar.
En la jornada inaugural de la cita, el anfitrión, el presidente francés, Emmanuel Macron, y, en menor medida, el secretario general de la ONU, António Guterres, hicieron estos reproches de forma velada, al tiempo que urgieron a mantener el multilateralismo y a defender la ciencia.
También se unió a las críticas, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo país acogerá en noviembre la COP 30 en la ciudad amazónica de Belém.
«Lo digo aquí alto y claro. Los abismos oceánicos no están a la venta, como tampoco Groenlandia es conquistable. La Antártida o las aguas internacionales tampoco están a la venta«, declaró Macron, en un incisivo tono, aludiendo a los proyectos de Trump.
Sin citarlo en ningún momento, el presidente francés recalcó el papel que tienen los océanos en el cambio climático y señaló que no se trata de «una cuestión de opinión, sino de hechos científicos».
Habló, además, de la necesidad de preservar «una ciencia, libre y abierta» -en otra alusión a la administración estadounidense- e ironizó sobre los planes de la principal potencia mundial de enviar una misión tripulada a Marte. «Antes de precipitarnos a Marte, es mejor conocer a nuestro mejor amigo, que es el océano», lanzó. Macron consideró que en Niza, donde se han reunido 63 jefes de Estado y de Gobierno, es el momento de «volver a dar fuerza al multilateralismo».
En un discurso más institucional, Guterres advirtió de que las aguas internacionales «no pueden convertirse en el Salvaje Oeste» y, para regularlo, urgió a los países a ratificar el Acuerdo sobre la Diversidad Biológica Marina en Zonas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ, por sus siglas en inglés).
«Las naciones también están explorando nuevos horizontes en la minería de los fondos marinos: hay que hacerlo equilibrando las preocupaciones justificadas sobre el impacto ambiental con el interés legítimo en los recursos. Todo ello para apoyar una economía oceánica sostenible y la transición a la energía verde», abogó.
Rechazo a la depredación del fondo marino
El presidente brasileño, Lula da Silva, adelantó que su país ratificará hasta finales de año el BBNJ y, aludiendo a los planes de la Administración Trump, pidió que se impida «la carrera depredadora de los minerales» en los océanos.
«No podemos permitir que le pase al océano lo que ha pasado a las reglas del comercio internacional, que han sido tan erosionadas que la Organización Internacional del Comercio (OMC) se ha vuelto prácticamente inoperativa», criticó Lula, en una nueva crítica velada a su homólogo estadounidense. Para el jefe de Estado de Brasil, los océanos no se pueden convertir «en el escenario de disputas geopolíticas».
Reflejo del desinterés de Estados Unidos en la cita de Niza, Trump envió a Edward Russo, que dirige en la Casa Blanca las cuestiones de medio ambiente, pero no a un miembro de su Gobierno.
Durante el plenario, llamó la atención una queja del representante ruso en la Cumbre, quien acusó a Francia de no haber dado visado a un responsable ruso que supuestamente había participado en la organización de la cumbre y en la preparación de la declaración.
Entre otros intervinientes en esta jornada inaugural, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hizo un llamamiento a ratificar el BBNJ, adoptado en 2023 y que solo España ha ratificado de la UE.
«Europa aportará 40 millones de euros al programa Océano Global. Así que hoy les pido a todos: por favor aceleren la ratificación. El océano necesita que desempeñemos nuestro papel», apeló Von der Leyen.
Entre los 63 jefes de Estado y de Gobierno presentes en Niza, figuran la presidenta de Perú, Dina Boluarte; el del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y jefes de Estado de la República Dominicana, Luis Abinader; de Argentina, Javier Milei; de Paraguay, Santiago Peña; y de Costa Rica, Rodrigo Chaves.
Este último, copresidente de la Cumbre junto a Macron, aseguró que, a pesar de los millones de toneladas de plástico que acaban en el mar cada año y de que el 90 % de las especies están en el borde de sobrepesca, el océano puede «convertirse en solución si tenemos el coraje y la inteligencia para cambiar nuestras formas de actuar»
Todos los caminos conducen a… los derechos de la naturaleza
El Milliarium Aureum, monumento construido en el año 20 a.C. por el emperador Augusto en el Foro de la Antigua Roma, marcaba el punto de partida de todas las calzadas romanas y destacaba la posición central de la capital. Desde Roma salían y hacia allá conducían las principales carreteras del Imperio romano. En la actualidad, parafraseando aquello que “todos los caminos conducen a Roma / tutte le strade portano a Roma”, sin necesidad de tener un monumento como referencia o un centro geográfico determinado, podemos decir que todos los caminos conducen a los derechos de la naturaleza, en tanto punto de llegada y a la vez de partida. Y eso se logra de diversas maneras y desde cada vez más lugares en el planeta, por la presión de los hechos.
Reconociendo que el derecho es un campo de permanente disputa, no podemos ignorar lo complejo que ha sido conseguir avances en derechos ambientales, propios de las necesidades de los humanos para alcanzar una vida digna. En este largo trajinar, la relación de la jurisprudencia con la naturaleza ha sido siempre compleja.
Lo que debemos constatar –para poder introducir cambios radicales– es que el marco jurídico vigente, antropocéntrico en esencia, tiene límites, pues, sobre todo, ha girado alrededor de los derechos para subordinar a la naturaleza. En el enfrentamiento de los derechos de propiedad con tendencias privatizadoras a ultranza o bien morigerados por el Estado o aun por diversas comunidades humanas, la Madre Tierra ha sido un territorio de apropiación. Un objeto. Esta es una historia larga y terrible.
Sin embargo, la discusión sobre si algún ser no humano puede tener derechos sucede en el marco de esa historia. En la Edad Media y hasta el Renacimiento –es decir, entre los siglos XIII y XVII– fueron frecuentes los juicios a animales, especialmente a cerdos que habían matado o comido a niños, lo que se justificaba pretendiendo que los animales tenían un poco de alma…
En tiempos recientes se registran diversos procesos que van mucho más allá. Se propone un reencuentro con la naturaleza, asumiéndola, inclusive, como el punto de partida de todos los derechos. Se trata de un complejo caminar desde los derechos ambientales -provenientes de los derechos humanos- hacia los Derechos de la naturaleza; derechos que no se contradicen, pues son derechos que se complementan y se potencian, cabe decir. Un empeño en el que, normalmente, la batuta la lleva la participación ciudadana a través de la acción de diversos grupos sociales.
El tránsito de la «naturaleza objeto» a la «naturaleza sujeto»
Consagrar a la naturaleza como sujeto de derechos postula nuevas formas de relación del ser humano con ella y sus componentes. Reclama, por ende, el paso de un paradigma antropocéntrico a otro de carácter socio-biocéntrico. En los lineamientos de este nuevo paradigma civilizatorio se destaca el abandono de la caracterización de la naturaleza como canasta de recursos y como depósito de desechos.
Reconocer los derechos de la naturaleza no supone una naturaleza intocada, sino el respeto integral por su existencia y el mantenimiento y la regeneración de sus ciclos vitales, su estructura, sus funciones y procesos evolutivos; es decir, la defensa de los sistemas de vida. La naturaleza ya no se considera como un objeto de dominación y un mero recurso económico.
Se trata de construir una sociedad sustentada en la armonía de las relaciones de los seres humanos con los seres no humanos, de los humanos consigo mismos y, por supuesto, entre todos los humanos. Esta noción, que pervive en la percepción de los pueblos originarios desde hace mucho tiempo, no implica una visión milenarista de un paraíso armónico, ni una ingenua idealización que postula una suerte de regresión a la época de las cavernas. Además, no se puede olvidar, que varias civilizaciones antiguas se hundieron por haber destruido su hábitat; aceptar esta realidad puede servir para conocer las causas de esas tragedias y evitar repeticiones nefastas.
No debería sonar extraño, entonces, que los humanos busquemos garantizar nuestra existencia en el universo a partir de una legislación y una jurisprudencia que favorezcan a quien nos proporciona el sustento: nuestra Madre Tierra o Pacha Mama. Y es en extremo revelador cómo el discurso jurídico comienza a cambiar con la incorporación de los derechos de la naturaleza; basta ver la introducción de conceptos propios del mundo de la biología, como ciclos vitales o ciclos naturales, en diversas legislaciones e incluso acuerdos internacionales.
Diversas entradas a los derechos de la naturaleza
Este debate circula por el mundo. Con una fuerza cada vez mayor. Lo que si destacamos es que los derechos de la naturaleza ingresaron en la agenda política internacional, en especial, gracias al vigoroso impulso de la Constitución de Ecuador, aprobada en las urnas por su pueblo en 2008. Un logro que se explica por la activa participación de la sociedad. Sus raíces están profundamente insertas en el mundo de sus pueblos originarios, aunque parezcan invisibles para ciertas lecturas prejuiciosas o superficiales. Ellos comprenden perfectamente que la Pacha Mama es su Madre, no una mera metáfora. Es más, en ese pequeño país andino se dio una suerte de mestizaje jurídico en el debate constituyente, a partir de un respetuoso y activo diálogo de saberes, que permitió sumar las luchas de diversas comunidades indígenas y no indígenas empeñadas en defender sus territorios.
La cosmovisión de los pueblos originarios, heterogénea y diversa, y otras comunidades, dialoga con un conjunto de lecturas de juristas que ya postulaban la ampliación de derechos hacia la naturaleza. Los antecedentes son múltiples. Pero lo que aquí nos interesa es reconocer cómo, desde diversos ámbitos, se camina hacia ese objetivo: los derechos de la naturaleza. Son múltiples las luchas que enfrentan la destrucción de la naturaleza y también proponen alternativas de vida digna, respetando los ciclos ecológicos.
Así, casi a diario crece la lista de casos en los que afloran estos innovadores derechos, que asumen a la naturaleza como sujeto, en unos cuarenta países en todos los continentes. Veamos un par de ejemplos.
Más allá de Ecuador, en donde ya hay decenas de sentencias favorables estos derechos, en Colombia, en el año 2017, la Corte Constitucional reconoció al río Atrato como sujeto de derechos, con miras a garantizar su conservación y protección, como resultado de una acción de muchas comunidades rivereñas. Así las cosas, desde lo que se conoce como “derechos bioculturales”, es responsabilidad del Estado como de las comunidades proteger el medio ambiente procurando su conservación, protección y restauración. Anotemos también que en Colombia una veintena de ríos ya ha adquirido derechos propios.
Otro fallo histórico, también de la Corte Suprema de Colombia, data de 2018 y reconoce a la Amazonía como sujeto de derechos. Este fallo permitirá exigir la protección de este ecosistema por sí mismo y no solo en función de que se afecte la vida humana. La Corte falló a favor de una tutela que presentaron 25 infantes y jóvenes, acompañados por la organización Dejusticia, en defensa de sus derechos, vulnerados por la persistente degradación del bioma amazónico, lo que agrava la problemática de cambio climático y a su vez pone en peligro la provisión de agua y la regulación del clima en el país. Lo destacable del fallo es que reconoce la responsabilidad intergeneracional en la protección del medio ambiente, puesto que son las nuevas generaciones las que vivirán los efectos más severos del cambio climático, y la adaptación a los nuevos escenarios descansa en buena medida en las estrategias de conservación que se implementen hoy.
En América del Sur hay otros avances notables. En Panamá, se expidió, en el año 2022, una ley por medio de la cual se reconocen los derechos de la naturaleza y las obligaciones del Estado relacionados a estos derechos, entre otras importantes disposiciones. También en Argentina se abre el camino a los derechos de la naturaleza gracias a la lucha de diversas organizaciones ciudadanas, auspiciadas por organizaciones de juristas, como la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas.
Aunque no llegó a buen puerto en 2022, la iniciativa de cambio de Constitución en Chile se propuso abordar el problema global más importante con el que se suicida la Modernidad, el actual colapso ecológico, que encuentra en la crisis ambiental una de sus manifestaciones. No solo se amplió el derecho ambiental, con indispensables restricciones a la propiedad privada y el reconocimiento del derecho humano al medio ambiente sano, sino que se comprometió a favor de los derechos de la naturaleza. Ese texto constitucional debería ser de lectura obligatoria si queremos seguir construyendo y aprendiendo incluso de procesos que -por lo pronto- quedaron truncos.
En Europa se registra, por igual, otro ejemplo de la acción ciudadana. En 2022, a través de una ley, se convirtió a la laguna del Mar Menor en el primer ecosistema de Europa con personalidad jurídica propia, al igual que las personas humanas y las empresas. Desde su entrada en vigor, el Mar Menor pasó a ser sujeto de derechos y no solo objeto de protección del ordenamiento jurídico. La nueva legislación constituye una auténtica victoria de la sociedad civil sin precedentes, tanto por reconocer derechos propios a esta laguna murciana, como por la forma en que se produjo. Se reunieron más de 600 mil firmas, muy por encima del medio millón exigido para poder presentar este tipo de iniciativas.
Esta ley es pionera en Europa, donde existen iniciativas ciudadanas que buscan un reconocimiento similar para diversos ecosistemas, para mencionar un par de casos, en el Mar del Norte en Países Bajos, el río Loira en Francia, el río Loisach en la alta Baviera en Alemania, iniciativas que todavía no se han cristalizado, pero que marcan el rumbo. En Alemania, en el Estado de Baviera, avanza una iniciativa ciudadana para introducir los derechos de la naturaleza en el artículo 101 de la Constitución a través de una consulta popular. Igualmente, en ese mismo país, una coalición de juristas y diversas organizaciones ciudadanas impulsa una propuesta de reforma de la Constitución alemana –Grundgesetzt-, considerando que los derechos de la naturaleza son absolutamente necesarios para resolver la crisis ecológica. Inclusive se pueden mencionar dos sentencias en Erfurt, del año 2024, que consagran los derechos de la naturaleza; una de ellas caminando desde un caso aparentemente menor, como fue el escándalo del diesel en dicho país.
En Nueva Zelanda, el año 2012, por la acción del grupo indígena kiwi, se reconoció el carácter de persona jurídica al río Whanganui. Se trata de un acuerdo basado en dos principios: primero, concibe al río como un ente viviente e indivisible compuesto por elementos físicos y metafísicos que se extiende desde la montaña hacia el mar y cuya salud y bienestar se deben promover; segundo, reconoce una relación especial entre el río y pueblo el kiwi y que la salud y el bienestar del río está intrínsecamente vinculada con la salud y el bienestar de la gente.
Otro reconocimiento de personalidad jurídica “humana” relevante es el de los ríos Ganges y Yamuna en la India. Esto resultó de la acción interpuesta por vecinos de la ciudad sagrada de Haridwar, en el año 2017, a la Corte Suprema de Uttarakhand: uno de los 29 Estados de ese enorme país. Allí se resolvió que esos ríos, así como sus afluentes, arroyos y todas las aguas naturales que fluyen con circulación intermitente o continua de estos ríos, son personas jurídicas con el estatus legal de persona.
Los Estados Unidos no están lejos de estos avances. En el año 2019, se decidió en las urnas que el lago Erie, el undécimo más grande del mundo y que proporciona agua potable a 12 millones de estadounidenses y canadienses, tiene derechos; y, si bien el proceso no está totalmente definido, es un caso que ayuda a comprender cómo se expanden por el mundo estos derechos revolucionarios. A su vez, un grupo de ciudadanos estadounidenses presentó una demanda para que las Montañas Rocosas y el desierto de Nevada puedan demandar legalmente a individuos, corporaciones o gobiernos en los Estados Unidos. Y ya, desde años atrás, hay iniciativas ciudadanas para reconocer estos derechos de la Madre Tierra en algunos municipios de ese país.
En este punto, cabe resaltar el papel de varios juristas, en diferentes momentos, casi siempre impulsados por procesos ciudadanos de defensa de diversos ecosistemas, quienes caminaron y siguen caminando en dirección de los derechos de la naturaleza. A más de aproximaciones de inspiración biocéntrica desde la jurisprudencia, registradas desde hace muchas décadas, hay otras procedentes de las ciencias exactas, de reflexiones filosóficas y literarias, incluso de lecturas teológicas, como la Encíclica Laudato Si del Papa Francisco, inspirada en el pensamiento y acción de Francisco de Asís. Y lo interesante, adicionalmente, es que en muchos casos hay la acción de una suerte de internacional por los derechos de la naturaleza y sus defensoras y defensores, que trabaja de manera cada vez más coordinada.
Con los derechos de la naturaleza hacia un giro copernicano
Con los derechos de la naturaleza estamos ante una situación similar a la que propuso Immanuel Kant en relación a la filosofía, incluso de mucho mayor transcendencia, pues tenemos que aceptar que los humanos no estamos al margen de la naturaleza, que somos naturaleza y que en ella no hay ninguna especie superior. Y la naturaleza –esto es fundamental– es la que nos da el derecho a nuestra existencia.
Dicho esto, nos reencontramos con la ética de la vida misma. No solo que podemos ver el mundo con otros ojos, sino que estamos conminados a cambiar de raíz las sociedades antropocéntricas en todos sus ámbitos.
Requerimos un mundo re-encantado alrededor de la vida. Algo que lo lograremos con diálogos y reencuentros entre los seres humanos, en tanto individuos y comunidades, y de todos con la naturaleza, entendiendo que somos un todo. Hasta que se haga realidad este giro civilizatorio, los tiempos venideros serán cada vez más difíciles.
Incorporar a la naturaleza como sujeto de derechos en una constitución o en una ley –un acto formalmente antropocéntrico– implica la obligación de transitar hacia visiones y prácticas biocéntricas, que deben desarrollarse en la realidad concreta. En lo concreto esto significa que, apenas entran en vigencia los derechos de la naturaleza, ya no debería existir ningún derecho para explotar inmisericordemente a la Madre Tierra y menos aún para destruirla. El único derecho que existe es un uso ecológicamente sostenible. Las leyes humanas y las acciones de los humanos, entonces, deben estar en concordancia con las leyes de la naturaleza. Su vigencia responde a las condiciones materiales que permiten su cristalización y no a un mero reconocimiento formal en el campo jurídico. Y su proyección, por tanto, debe superar las visiones que entienden los derechos como compartimentos estancos, pues su incidencia debe ser múltiple, diversa, transdisciplinar.
El entendimiento de este punto nos conduce al giro copernicano en todas las facetas de la vida, sea en el ámbito jurídico, económico, social y político, pero sobre todo en el cultural. La concepción de la naturaleza como sujeto de derechos conlleva varias consecuencias, que empiezan reconocer que todas las formas de vida revisten valores en sí mismas y que por tanto poseen derechos a desarrollar sus propios procesos vitales. Obviamente hay aquí una mediación humana, en tanto son personas las que reconocen esos valores. Pero esa valoración está más allá de nuestra interpretación y reside en los propios seres vivos. Por esa razón se denomina a estos valores como intrínsecos, ya que la esencia del valor es inherente a los seres vivos.
Así como el discurso normativo actual prohíbe tratar como mercancía al ser humano, la naturaleza debería recibir el mismo trato. Estos nuevos paradigmas nos llevan a un progresivo e imprescindible proceso de salida de la naturaleza de la lógica mercantil y planificadora estatal, pues toca promover paralelamente una relación armónica con ella –en tanto somos parte de ella– y ajustar las actividades de los humanos a sus ritmos. Así, se tiene por objeto preservar la integridad de los procesos naturales, garantizando los flujos de energía y de materiales en la biosfera, sin dejar de preservar la biodiversidad del planeta. En los derechos de la naturaleza el centro está puesto en la naturaleza. En suma, esta vale por sí misma, independientemente de la utilidad o los usos que pueda o pretenda darle el ser humano.
Establecer la naturaleza como sujeto de derecho exige una relación de igualdad y respeto entre los seres humanos y la misma. En términos de igualdad y respeto nos invita a entender que los humanos, en tanto seres terrestres, no podemos organizar procesos al margen de los límites biofísicos de la tierra y menos aún en contra de ellos. Y en este empeño precisamos crear las condiciones que garanticen el respeto a las personas y comunidades que protegen sus territorios, lo que en realidad es una forma de autodefensa de la Tierra misma. Y en ningún caso se puede marginar la justicia social, que debe caminar de la mano de la justicia ecológica, y viceversa.
Sin derechos de la naturaleza la libertad es una ilusión
Definitivamente es el momento de entender que la naturaleza es la condición básica de nuestra existencia y, por tanto, que es también la base de los derechos colectivos e individuales, inclusive de los derechos de libertad. Así como la libertad individual solo puede ejercerse dentro del marco de los derechos de los otros humanos, la libertad individual y colectiva solo puede ejercerse dentro del marco de los derechos de la naturaleza. Si pensamos en nuestros nietos y en nuestras nietas, es decir en las futuras generaciones, bien podemos concluir que su existencia y su libertad dependen del respeto a la naturaleza. Bien anota el jurista alemán Klaus Bosselmann, que “sin derechos de la naturaleza la libertad es una ilusión”.
Urge, por igual, desmontar las estructuras patriarcales y coloniales que provocan y reproducen violencias múltiples. Habrá que cristalizar el cobro de las deudas coloniales y ecológicas, en las que las naciones enriquecidas por la explotación de otros pueblos y otros territorios son las deudoras. Por igual habrá que cambiar el sistema económico mundial, con todas sus herramientas de dominación, como lo es la deuda externa, que configuran maquinarias depredadoras de la vida.
En este trajinar habrá avances y retrocesos, como se ve a diario con la aplicación de los derechos humanos, sean derechos de las mujeres, de los pueblos originarios, de las minorías sexuales, laborales… Sin embargo, en ningún momento podemos perder la esperanza, que no la asumimos simplemente como la creencia de que algo indefectiblemente saldrá bien, pues preferimos asumirla como la certeza de que lo que hacemos tiene significado, independientemente del resultado.
Además, este reencuentro armonioso y amoroso con la Madre Tierra contaremos con su enorme capacidad de resiliencia y recuperación, pues se trata de una verdadera Madre, que está de nuestro lado. Entendemos, por igual, que, si los humanos no restablecemos la Paz con la Tierra, no habrá posibilidad de Paz para nosotros en la Tierra, que explicablemente se rebela frente a tanta destrucción que estamos provocando.
Cerremos estas líneas, reafirmando lo que manifestó el año 2015, en París, en una de las sesiones del Tribunal Internacional de los derechos de la naturaleza, aquel ejemplar ser humano, el argentino Fernando Pino Solanas: “Quizás no exista una causa mayor, desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que luchar por los derechos de la naturaleza.” Y esa causa es la que nos mueve a seguir caminando en esa dirección desde los cuatro puntos cardinales.-
Alberto Acosta. Economista ecuatoriano. Presidente de la Asamblea Constituyente (2007-2008). Candidato a la Presidencia de la República del Ecuador por la Unidad Plurinacional de las Izquierdas (2012-2013). Compañero de luchas de los movimientos sociales. Profesor universitario. Autor de libros.
Enrique Viale. Abogado argentino. Fundador y Presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas. Es autor de diversos libros y artículos especializados. Es consultor ambiental y comunicador en radio, streaming y medios gráficos.
Ambos son coautores del libro «La naturaleza sí tiene derechos aunque algunos no lo crean», Editorial Siglo XXI, Argentina (2024). Jueces del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza. Miembros del Pacto Ecosocial, Intercultural del Sur.
NOTA: texto publicado inicialmente en italiano en la revista DECRESCITA: https://arturo.it/ultimo-nnimmo/
Deutsch: https://gibdernaturrecht.muc-mib.de/alle-wege-fuehren-zu-den-rechten-der-natur
English: https://gibdernaturrecht.muc-mib.de/all-roads-lead-to-the-rights-of-nature
La Corte bonaerense y un freno a los agrotóxicos: mil metros de protección ante las fumigaciones
La Suprema Corte bonaerense emitió una resolución contundente que confirma la restricción de fumigaciones con agrotóxicos a mil metros de las poblaciones en el Municipio de General Pueyrredón y reconoce “los reiterados incumplimientos verificados” por parte del gobierno local en una cautelar abierta hace once años por la Asamblea Paren de Fumigarnos Mar del Plata. La resolución ratifica el principio “preventivo y precautorio” contenido en la Ley de Ambiente y reconoce que el objeto de fondo es “la preservación de la salud y la calidad de vida humana”.
El movimiento ecologista alemán, Palestina y el camino hacia el militarismo europeo
Introducción
¿Por qué el movimiento ecologista no protesta contra los costes medioambientales y sociales del rearme europeo? ¿Y por qué este que pretende ser solidario con los pueblos del Sur Global no parece preocuparse por la vida de los palestinos en Gaza?
La propaganda de la OTAN ha manipulado eficazmente la opinión pública, convenciéndola de que la paz no sólo es inalcanzable, sino también indeseable. Se nos dice que la guerra es un coste necesario para la seguridad, mientras que el rearme se vende como progreso. Los dirigentes europeos pretenden construir una sociedad de guerra [ii]. Además, el movimiento ecologista alemán no ha puesta la demanda por la paz en el centro de sus reivindicaciones, como aceptando un estado perpetuo de guerra como la nueva condición normal de la realidad europea [iii]. De esta manera los movimientos ecologistas parecen aceptar tácitamente el camino de Europa de creciente militarización. La falta de conciencia acerca de este camino hacia una «paz militarizada» en Europa revela un problema más profundo dentro del movimiento ecologista alemán.
La ecología como crítica estructural
Como punto de partida, es esencial diferenciar entre las ecologías de la abundancia en el Norte y la ecología de la escasez en el Sur. A pesar de sus evidentes defectos, esta distinción sigue siendo crucial, incluso aunque las fuerzas del neoliberalismo y el militarismo desenfrenados impongan ahora nuevas lógicas de austeridad y pobreza estructural en la propia Europa. Joan Martínez-Alier acuñó el término «ecología de los pobres» para subrayar las diferencias entre estas ecologías, lo que ahora se refleja en el apoyo a diferentes luchas, no sólo «medioambientales» [iv]. Históricamente, ha habido una conexión directa entre las críticas a los sistemas de producción que externalizan la contaminación y emisiones al Sur Global, mientras se cosechan los beneficios del consumo en el Norte. Durante los años sesenta y setenta, los análisis de las enormes desigualdades entre el Norte y el Sur se centraban sobre todo en criterios económicos [v]. Sin embargo, las preocupaciones ecológicas se han ido integrando cada vez más, dando lugar al campo multidisciplinar de la ecología política [vi]. Economistas, antropólogos y geógrafos intentan explicar la persistencia de relaciones desiguales entre el Norte y el Sur, entre el «mundo desarrollado» y el «mundo en desarrollo», en cuyas interpretaciones actuales las estructuras de poder neocoloniales se han vuelto más evidentes[vii]. Conceptos como la «sociedad de la externalización revelan estas estructuras ocultas de la explotación global, en lo que respecta a la interconexión de las realidades ecológicas[viii]. Los sujetos subalternos -pobres, campesinos e indígenas- han sufrido los embates de un régimen extractivo capitalista que destruye el tejido ecológico, marcado por años de experiencia de vivir en un régimen global extractivista, que coloca los riesgos de las catástrofes a su población más desfavorecida. Estas realidades -marcadas por desastres medioambientales y catástrofes socio-naturales- han elevado la conciencia ecológica a una cuestión fundamental de justicia que no puede desvincularse de realidades eco-políticas y sociológicas más amplias. Esto se traduce en una perspectiva ecológica interseccional, que no puede separarse de demandas más amplias de justicia histórica, social y política. Esta característica distingue al movimiento ecologista «del Sur» de sus homólogos «del Norte» en cuanto a la profundidad de sus luchas.
La nueva agenda militarista europea
El derroche masivo de recursos energéticos y minerales gastados en el plan de militarización agravará inevitablemente la crisis climática. Sin embargo, el silencio de la población europea ante el rearme y el genocidio se explica por una campaña sostenida de miedo, censura y propaganda[ix]. Lo que va quedando de la “agenda verde”debe encajar en la lógica necropolitica del capitalismo, a la vez de estar atrapados en una visión ecocida de ilimitado crecimiento económico.
Las élites políticas y financieras parecen haber dejado ya de lado las promesas de una «economía verde» en favor de empresas más lucrativas, reorientándose hacia la industria armamentística y de seguridad. El Plan «Rearm Europe/Readiness 2030» propone apalancar más de 800.000 millones de euros en gastos de defensa mediante flexibilidad fiscal nacional»[x]. Europa quiere construir su propio complejo militar-industrial, abandonando los frenos de deuda autoimpuesta que alguna vez le ayudó a gestionar eficazmente su deuda pública. Al liberarse de este freno institucional, Europa es ahora libre para comprar más armas, presentando como una «inversión» en su seguridad a largo plazo[xi]. Esto llevará al endeudamiento de la ciudadanía europea -más austeridad y pobreza-, drenando fondos públicos hacia los fondos privados.
Gracias a este giro militarista en Europa, el complejo militar-industrial estadounidense seguirá prosperando gracias a la guerra ruso-ucraniana, crecientemente financiado por los contribuyentes europeos. Una situación en la que todas las elites salen ganando: las élites militares, económicas y políticas se beneficiarán, mientras que la opinión pública se pacificará con miedo y distracción. En Europa, los líderes políticos desvían la responsabilidad culpando a Rusia o utilizando a los inmigrantes como chivos expiatorios. La seguridad fronteriza y la deportación masiva serán la norma para hacer frente a las nuevas «amenazas» internas declaradas de Europa, ahora que los opositores al genocidio de Gaza incluso enfrentan la posible deportación[xii]. Es el nuevo recetario autoritario tipo trumpista que Europa repite al pie de la letra.
La burbuja alemana
El movimiento ecologista alemán experimentó un resurgimiento en 2018 con el auge de Fridays for Future(FFF), seguido de la aparición de otros grupos ecologistas en Alemania como Extinction Rebellion y Letzte Generation[xiii]. A pesar de gozar con amplias simpatías en la población, sobre todo en sus inicios, sus tácticas de desobediencia civil empleadas durante los últimos años han provocado reacciones más críticas. Los principales medios de comunicación han vilipendiado sus acciones y la opinión pública alguna vez favorable, se ha ido enfriando[xiv], mientras que los activistas han sido criminalizados por la prensa y algunos gobiernos federales[xv].
En la página web de Letzte Generation, en una carta al Presidente alemán F. W. Steinmeier, el colectivo expresa su preocupación por el ascenso de la derecha en Alemania, así como por la destructiva aceleración industrial[xvi]. Se exige una mayor «honestidad» a la hora de hablar a los ciudadanos alemanes sobre lo que les depara el futuro. Otra publicación aborda el elefante en la habitación, pidiendo el fin de los combustibles fósiles (gas, carbón y petróleo) y el desarrollo más amplio de fuentes de energía alternativas limpias[xvii]. Sin embargo, nada se dice sobre fin de la guerra ni del fin de las matanzas en Gaza, como si ambos acontecimientos no tuvieran nada que ver con el Gobierno alemán.
Por otro lado, el grupo Extinction Rebellion pareciera ser más radical[xviii], abogando por la justicia climática, la necesidad de hacer frente a la crisis climática, preservar la biodiversidad planetaria, resistir a las estructuras de poder, replantear la democracia, e incluso se refiere al postcrecimiento como una necesidad ineludible para la supervivencia planetaria[xix]. Sin embargo, su página web tampoco pide explícitamente el fin de la guerra en Ucrania ni en Gaza.
Si conciencia ecológica significa ser consciente de estas profundas conexiones, como señaló Jason Hickel: «esto es lo que pasa con la ecología, todo está interconectado»[xx], entonces, ¿cómo podemos entender esta mentalidad que pasa por alto las injusticias que ocurren con la ayuda directa del gobierno alemán?
La estrechez de miras de esta mentalidad es aún más notable teniendo en cuenta las luchas medioambientales en el Sur Global, como dijo Luisa Neubauer, portavoz de Friday For Future (FFF), en una entrevista.
«Es diferente para los activistas del Sur Global o en posiciones de partida fundamentalmente menos privilegiadas, donde las luchas son completamente diferentes y están más estrechamente interrelacionadas. Por eso hay cierta desconfianza entre algunas personas cuando en Alemania decimos que estamos comprometidos con la justicia climática. Porque temen que no seamos serios».
Neubauer demuestra cierto grado de conciencia de que la justicia climática no puede separarse de las luchas contra la opresión política y la desigualdad estructural. En la entrevista[xxi], Neubauer se distanció del movimiento internacional FFF debido a la supuesta «falta de compromiso con la vida judía» tras los atentados de Hamás en octubre de 2023. En noviembre de 2023, Neubauer criticó duramente la falta de solidaridad de Greta Thunberg con los judíos israelíes, sin tener en cuenta los miles de mujeres y niños palestinos ya asesinados por la maquinaria de guerra israelí[xxii]. Su defensa selectiva expone una inquietante indiferencia hacia las poblaciones más afectadas por el sistema destructivo al que dicen oponerse.
Neubauer menciona la tensión en torno al conflicto Israel-Palestina dentro del movimiento ecologista. En su opinión, antes de que se produjeran los atentados, el movimiento había conseguido trabajar unido a pesar de haber tensiones internas en torno al tema «Israel-Palestina». Sin embargo, tras los atentados, el movimiento FFF Alemán se alineó más estrechamente con la postura proisraelí del gobierno y los medios de comunicación alemanes, distanciándose del movimiento internacional.
La entrevista antes citada también se refería a la consideración de los palestinos como pueblo indígena:
ZEIT: «Así que, traducido: Los israelíes son los blancos, los opresores, los privilegiados. Los palestinos son los morenos, los oprimidos, por los que hay que luchar. ¿Lo hemos entendido bien?»
Neubauer: «No es mi opinión personal, sino una consecuencia de un discurso que veo a nivel internacional. Además, los palestinos son leídos como indígenas en gran parte del discurso internacional. Y cuando hablamos de justicia climática, los indígenas están en el centro de muchas luchas. Sufren enormes injusticias, aunque también son quienes protegen gran parte de los ecosistemas y la biodiversidad. Creo que estamos viendo que incluso la interseccionalidad puede llegar a sus límites. Y ahí es donde, en la búsqueda del mayor sufrimiento, se abren jerarquías de sufrimiento y apenas se permiten contradicciones».
El tono irreverente del entrevistador refleja la hostilidad hacia los marcos poscoloniales que presentan a los palestinos como indígenas y a los israelíes como colonos. En Alemania y otros lugares, la teoría poscolonial y decolonial ha sido cada vez más atacada, tachada de «antisemita» debido a su compromiso con perspectivas antisionistas y anticoloniales[xxiii]. Muchos alemanes son de hecho incapaces de reconocer el carácter colonial de Israel.
A pesar de que Neubauer se distancia de estas interpretaciones, reconoce su importancia en el discurso internacional. Sin embargo, este reconocimiento sigue siendo abstracto, incapaz de desafiar la narrativa dominante dentro de Alemania, donde las críticas a Israel se reprimen agresivamente, situación que ya rayana en un estado policial[xxiv]. Los hechos y datos históricos y la solidaridad mundial no penetran fácilmente en la endurecida burbuja ideológica sostenida por los medios de comunicación liberales y la alineación política con las políticas israelíes en Alemania[xxv].
Dada la intensidad con la que se reprimen y criminalizan las protestas propalestinas[xxvi], la postura de Neubauer es, hasta cierto punto, comprensible, aunque no defendible. El panorama mediático ha creado un clima en el que reconocer abiertamente este genocidio puede poner fin a cualquier carrera profesional. La postura de Neubauer no sólo refleja la disonancia cognitiva en la que viven muchos alemanes, sino que también contribuye al giro autoritario más amplio que ha criminalizado la disidencia[xxvii] con medidas cada vez más abiertamente represivas y autoritarias[xxviii].Esto subraya la profunda contradicción entre el compromiso autoproclamado de Alemania con los derechos humanos y su apoyo inquebrantable a Israel ante un genocidio en ciernes[xxix].
Ahora en Europa estamos empezando a escuchar críticas más fuertes contra las políticas de exterminio del Estado israelí[xxx], también en la prensa alemana, lo que demuestra que tras 19 meses de genocidio será más difícil para los medios negar este genocidio[xxxi]. Sin embargo, la última muestra de solidaridad del nuevo Gobierno alemán con el comportamiento genocida de Israel pone de manifiesto cierta fractura interna en el discurso pro sionista[xxxii].Pero que no nos engañen esta farsa, porque quizás cambian los tonos para que en los hechos nada cambie. A fin de cuentas, el autodenominado “mundo libre” sigue comprometido con el genocidio a los palestinos, mientras que Israel se va aislando cada vez más a nivel mundial como un Estado paria.
En este contexto, la crítica atenuada del movimiento ecologista alemán, y su silencio sobre Gaza (el hecho que Luisa Neubauer recientemente pidió al gobierno alemán un cambio de rumbo en la “política hacia Israel”[xxxiii] no cambia nada) y también su silencio acerca del peligroso rearme de Europa apuntan a tranquilizar la mala conciencia de las subjetividades del Norte Global, cuyos elevados niveles de vida y patrones de consumo no solo se construyen sobre la base de la extracción y la explotación en otras partes del mundo[xxxiv] sino que se basa en un estatus quo que implica un genocidio. En este sentido, el ecologismo del Norte se convierte en una versión atenuada de conciencia ecológica que interpreta los procesos de lucha decolonial como una mera metáfora de lucha en términos abstractos[xxxv]. Se trata de una postura profundamente provinciana y despolitizada que, a pesar de sus reivindicaciones y de su supuesta radicalidad, prefiere ignorar las estructuras coloniales e imperialistas que lideran y sostienen las élites políticas de Europa y Estados Unidos.
Adormecidos vamos hacia la destrucción.
El famoso concepto de destrucción creativa de Joseph Schumpeter reflexiona sobre la naturaleza destructiva del capitalismo a través del crecimiento económico y la constante innovación técnica. Marx y Polanyi describieron el capitalismo como un sistema nacido de la desposesión y el cercamiento de los bienes comunes[xxxvi]. El sistema operativo básico del capitalismo es la búsqueda de nuevos mercados y territorios que conquistar. Sin embargo, se produce una crisis cuando el imperativo del crecimiento eterno choca con la realidad de que ya no quedan nuevos mercados por conquistar. Una vez que el sistema se ha expandido por todo el planeta, la destrucción se convierte en la nueva frontera[xxxvii], creando nuevas oportunidades para una acumulación renovada, especialmente cuando el capital puede pivotar hacia la financiación de la reconstrucción de posguerra.
De este modo, la crisis de superpoblación y la crisis de los límites del capital podrían «resolverse» simultáneamente mediante nuevos modelos de destrucción creativa. Marx advirtió que en sus fases terminales, el capitalismo se volvería destructivamente contra las mismas instituciones y mercados que una vez creó. Las guerras comerciales autodestructivas de Trump ejemplifican esta espiral acelerada de decadencia. En un planeta con recursos limitados, el crecimiento económico constante es un camino suicida que acabará canibalizando sus cimientos[xxxviii].
Con el rearme europeo en marcha, el emergente complejo militar-industrial europeo ofrece una nueva vía para la acumulación global de capital. Incluso si estalla una gran guerra, su devastación ofrecerá la oportunidad de renovar la circulación de capital, y esta sombría realidad hace dolorosamente cierta la famosa observación de Fredric Jameson: «Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo.» [xxxix] Tristemente este escenario no es descartable, sobre todo en vista al clima político apocalíptico fomentado por los aliados fascistas, mesiánicos, cristiano-evangélicos y sionistas de Trump, que parecen estar preparando el terreno para un escenario de fin de los tiempos [xl]. Mientras la opinión pública alemana permanece de brazos cruzados, las condiciones para una gran guerra están cada vez más maduras. Con un hombre tan abiertamente fascista como Donald Trump a la cabeza de un imperio militarista en declive, una gran guerra parece sólo cuestión de tiempo.
Contra el telón de fondo de la violencia genocida, la desposesión y el imperialismo desenfrenado, el ecologismo alemán no parece reconocer este desafío existencial, arriesgándose a permanecer atrapado en su propia burbuja de confort despolitizado, inconsciente y comprometido con las fuerzas que continúan destruyendo el tejido ecológico del planeta, sin estar dispuesto a enfrentar esta realidad.
A ver si por fin despiertan de su profundo letargo, si no cuando peligre su bienestar, al menos cuando sus propias vidas se vean amenazadas por la impresionante crueldad de la kakistocracia europea [xli]. Los movimientos ecologistas del Norte deben unirse como una fuerza pacifista y movilizarse en contra de este camino ya emprendido hacia la ruina global. De lo contrario, no quedará planeta, pueblo ni medio ambiente que defender. La lucha por la liberación de Palestina, lejos de ser periférica, debería importar a cualquiera que conserve un mínimo sentido de la humanidad, ya que todo un pueblo es aplastado ante los ojos del mundo. Si esta máquina pretende devorarnos a todos, que haya al menos algo de resistencia. Seamos esas piedras que detienen las ruedas de esta horrenda máquina de guerra devoradora de vidas.
Este texto fue previamente publicado en inglés en The Left Berlin
Notas:
[i]Me gustaría dar las gracias a mis colegas de DECOCO-Berlín y especialmente a Olivia Langhorn por sus incisivos comentarios y la revisión del texto. También me gustaría expresar mi profundo respeto y solidaridad a todos los valientes de todo el mundo, especialmente de Alemania y Estados Unidos, que protestan en las calles contra el genocidio de Gaza, sufriendo todo tipo de violencia, doxing, difamación, brutalidad policial, represión y deportación.
[ii] https://www.freiheit.org/de/krieg-europa-das-ende-des-pazifismus; https://www.zeit.de/politik/ausland/2022-04/friedenspolitik-deutschland-gruene-afd-ukraine-waffenlieferung/seite-2
[iii] https://www.freitag.de/autoren/ingar-solty/erst-maoisten-jetzt-anti-china-falken-huetet-euch-vor-der-gruenen-aussenpolitik
[iv] Martinez-Alier, Juan & Guha, Ramachandra. (2000). Varieties of environmentalism. Essays North and South. Earthscan Publication
[v] Smith, Neil. (2008). Uneven Development. Nature, Capital and the Production of Space. University of Georgia Press; Wallerstein, Immanuel. (2005). Análisis de Sistemas-mundo. Una introducción. Siglo XXI
[vi]Robbins, Paul. (2012). Political Ecology A Critical Introduction (2da.). Blackwell Publishing; Alimonda, H. (2002). Ecología política: Naturaleza, sociedad y utopía. CLACSO-Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.; Leff, Enrique. (2003). La ecología política en América Latina. Un campo en construcción. Revista Sociedad e Estado, 18, 17–40. Leff, Enrique. (2004). Racionalidad Ambiental. La reapropiación social de la Naturaleza. Siglo XXI.
[vii] Quijano, Anibal. (2014). Colonialidad del poder y clasificación social. In Epistemologías del Sur (perspectivas). Boaventura de Sousa Santos y Maria Paula Meneses (Eds.)(pp. 67–107). Akal.
[viii]Lessenich, S. (2016). Neben uns die Sintflut: Die Externalisierungsgesellschaft und ihr Preis (1st ed.). Hanser Berlin.
[ix]https://multipolar-magazin.de/artikel/cognitive-warfare-nato
[x]ReArmEurope Plan/Readiness 2030, (P.1)
[xi]https://www.welt.de/politik/ausland/article255751580/Bruessel-EU-plant-massive-Aufruestung-bis-2030-800-Milliarden-Euro-stehen-im-Raum.html
[xii]https://theintercept.com/2025/03/31/germany-gaza-protesters-deport/
[xiii] Para una reconstrucción útil de esta historia véase el libro de A. Malm. https://archive.org/details/how-to-blow-up-a-pipeline-andreas-malm
[xiv]https://www.berliner-zeitung.de/politik-gesellschaft/letzte-generation-sorgt-fuer-halbierung-der-unterstuetzung-fuer-klimabewegung-in-deutschland-li.372873
[xv]https://www.greenlegal.eu/publikationen/gutachten-stellungnahmen/
[xvi]https://letztegeneration.org/erklaerung/
[xvii]https://letztegeneration.org/der-elefant-im-raum/
[xviii]https://extinctionrebellion.de/wer-wir-sind/unsere-forderungen/
[xix]https://extinctionrebellion.de/wer-wir-sind/postwachstum/
[xx]Hickel, Jason. (2021). LESS IS MORE. Pinguin Random House.
[xxi]https://www.zeit.de/zeit-magazin/leben/2023-10/luisa-neubauer-greta-thunberg-israel-gazastreifen
[xxii]https://www.welt.de/politik/deutschland/article248281142/Luisa-Neubauer-Dass-Greta-Thunberg-nichts-zu-den-juedischen-Opfern-gesagt-hat-enttaeuscht-mich.html
[xxiii]Elbe, I. (2024). Antisemitismus und postkoloniale Theorie: Der »progressive« Angriff auf Israel, Judentum und Holocausterinnerung (1st ed.). edition TIAMAT.
[xxiv]https://www.gedenkstaettenforum.de/aktuelles/publikationen-rezensionen/details/antisemitismus-erkennen-symbole-codes-und-parolen
[xxv]https://jacobin.com/2024/05/germany-afd-liberalism-militarism-authoritarianism
[xxvi] Véase Gary, Roser. https://vientosur.info/alemania-un-ano-siendo-complice-de-genocidio/
[xxvii] Véase el reportaje de AlJazeera sobre la situación en Alemania. https://www.youtube.com/watch?v=CGHfIP7XcnM
[xxviii] Véase la entrevista ”El declive de Europa ya no tiene vuelta atrás” con la Dra. Ulrike Guérot. https://www.youtube.com/watch?v=cT6eNVVJXys&t=1204s
[xxix]https://jacobin.com/2024/04/germany-anti-palestinian-anti-communism
[xxx]Empörung über Gaza-Offensive: London, Paris und Ottawa drohen Israel mit Sanktionen
[xxxi] Tras 19 meses de encubrimiento y justificación del genocidio por parte de los medios de comunicación alemanes, ahora, ante la nueva ofensiva terrestre de Israel en Gaza, el complejo mediático alemán está utilizando un tono más duro: Véase por ej. TAZ: Krieg in Gaza: Ein bodenloser Plan | taz.de; Der Spiegel: Israel-Gaza-Krieg: Palästinenser berichten von zahlreichen Toten nach Offensive – DER SPIEGEL; WDR: Großangriff auf Gaza: Was das für die Menschen bedeutet – Nachrichten – WDR
[xxxii]https://www.zeit.de/gesellschaft/deutschland/2025-05/jubilaeum-deutschland-israel-frank-walter-steinmeier-beginn-reise
[xxxiii]Luisa Neubauer & Co. fordern Kurswechsel in deutscher Israelpolitik
[xxxiv]Liboiron, Max. (2021). Pollution Is Colonialism. Duke Univesisy Press.
[xxxv]Tuck, E., & Yang, K. W. (2012). Decolonizationis not a metaphor. Decolonization: Indigeneity, Education&Society, 1(1). https://jps.library.utoronto.ca/index.php/des/article/view/18630
[xxxvi]Polanyi, Karl. (2012). La Gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo. F.C.E.
[xxxvii] Valencia, S. (2010). Capitalismo gore. Melusina.
[xxxviii]Fraser, N. (2022). Cannibal Capitalism: How our System is Devouring Democracy, Care, and the Planet – and What We Can Do About It (1st ed.). Verso Books
[xxxix]Jameson, Frederick. (2003). Future City. New Left Review, 21, 65-79.
[xl]Klein, N., & Taylor, A. (2025, April 13). The rise of end times fascism. The Guardian. https://www.theguardian.com/us-news/ng-interactive/2025/apr/13/end-times-fascism-far-right-trump-musk
[xli] Cornejo P., S. M. (2025). Caquistocracia Europea, el gobierno de los incapaces. From https://eldesconcierto.cl/2025/05/06/caquistocracia-europea-el-gobierno-de-los-incapaces
Rebecca Solnit: «Silicon Valley y la IA son enemigos de la democracia y del clima»
A los 64 años, Rebecca Solnit, escritora, historiadora y autora de una veintena de libros sobre un amplísimo abanico de temas (el feminismo, la historia de la cultura occidental y los indígenas de Estados Unidos, el poder popular, los cambios sociales y los movimientos de insurrección, la esperanza y los desastres climáticos, entre otros), se define como una activista medioambiental. Pero su militancia es novedosa, poco común en la lucha climática. Está empecinada en construir relatos sobre un “futuro posible”, en resaltar los “éxitos sin victorias” –un litigio perdido contra una petrolera que genera una mayor sensibilidad social; la inauguración de un parque eólico que no elimina los combustibles fósiles pero que suma un escalón en la descarbonización– que, sin el eco de los medios de comunicación y de las redes sociales, abundan a lo largo y ancho del planeta.
En su primera visita a Madrid y con su nuevo libro recién publicado, El camino inesperado (Lumen), Solnit participó este martes en el Centro de Cultura Contemporánea Condeduque –auditorio con entradas agotadas– de una charla abierta con la periodista, escritora e investigadora Marta Peirano, especializada en las relaciones entre tecnologías informáticas y el poder.
La autora estadounidense, convertida en un faro para el feminismo tras popularizar el término mansplaining en su libro Los Hombres me explican cosas, entregó muchas reflexiones, hilvanadas todas desde una irrenunciable filosofía: el mundo necesita luchar por el pan (alimentos, techos, energía, trabajos, educación), pero también “muchas rosas”, placer, cultura, naturaleza, belleza y alegría. “El placer es clave en cualquier resistencia. El anticapitalismo y la resistencia climática pueden ser radicales, pero también alegres”, señaló.
Solnit advirtió que “la amnesia es una debilidad para la democracia” y lamentó que estemos caminando a un mundo “sin memoria”, donde toda la información que se consume en el plano digital fomenta un “presente sin pasado”. Esta desmemoria colectiva, agregó, es amiga del “derrotismo” y el “catastrofismo”.
Puso el ejemplo de la “revolución de las energías limpias”, que “poco a poco” están permitiendo lo impensado tiempo atrás: la merma de los combustibles fósiles. “La acción climática es invisible para mucha gente porque los avances son lentos. Pero el crecimiento de estas energías en los últimos 25 años es impresionante”, afirmó.
También se refirió a la desazón global que generó la pérdida del derecho al aborto en Estados Unidos. “Se ha perdido la protección federal, pero muchos estados la conservan. Al ampliar la lente, uno ve que en Argentina, España y México, por mencionar algunos países, se ha ganado este derecho. Es decir, la panorámica más amplia es de ampliación de derechos, no de retroceso. Yo nací y me crié en un mundo sin este derecho. No hay tantas derrotas como parecen”, insistió.
Un problema para Solnit es estar rodeada “de gente que se rinde fácilmente”. “Mi trabajo es convencer a esta gente que no nos podemos dar el lujo de rendirnos, de la necesidad de una contrahistoria. La historia está llena de sorpresas. El pesimismo es fácil. Pero lo cierto es que el mundo cambia, no siempre es predecible y no siempre va a peor”, profundizó sobre la bandera de la esperanza.
Escasez artificial
Gran parte de su disertación giró en torno al triunfo de “la ideología aislacionista”, perpetuada desde Silicon Valley, con tecnologías que están generando una “pandemia de soledad global” –niños que odian los teléfonos porque interfieren en la relación con sus padres, por ejemplo– y con un ChatGPT que es “un simulador de inteligencia muy poco fiable”. Contó que en Estados Unidos muchas empresas de salud usan la inteligencia artificial para decidir las coberturas que se aprueban y las que se rechazan. “Corremos el riesgo de que la inteligencia artificial nos lleve a la estupidez global”, analizó.
Y agregó: “Necesitamos un psicólogo o novio de la inteligencia artificial como si hubiese escasez de seres humanos. El capitalismo crea todo el tiempo escasez artificial, de eso se alimenta el capitalismo. Necesitamos construir el mundo de la escasez en un mundo de la abundancia. Esto es un proyecto contracapitalista. La escasez no es real. Hay un problema enorme de distribución”.
Calificó a los ultrarricos de “miserables”, de “hombres insaciables” que fomentan el aislamiento social y la desmemoria. “Elon Musk dice que no podemos permitirnos alimentar a niños hambrientos y cierra un departamento de ayuda internacional. Silicon Valley y la IA ya son un enemigo de la democracia y del clima”. Lo que los gigantes tecnológicos no saben, dijo Solnit intentando rebatir la supuesta perfección de la IA, es que “una buena carta de amor nunca la podrá escribir ChatGPT”.
“El neoliberalismo nos cuenta una historia reducida de nosotros mismos”
Sobre la necesidad de romper el circulo contagioso de la desesperanza, la escritora se aferró a la “enorme resistencia” de las personas más afectadas por el cambio climático, de quienes, cada vez con más frecuencia, pierden todo en catástrofes ambientales. Nombró el caso del huracán Katrina –que vale también para la DANA en Valencia–, donde la gente altruista y solidaria socorrió a sus vecinos antes de la llegada de los equipos de rescates y de las cámaras de televisión.
“La gente no se siente poderosa porque está acostumbrada a esas películas de superhéroes en las que salvan al mundo. No vemos la historia más común, cómo las personas invisibles cambian el planeta”, razonó. “He aprendido que los medios no cuentan estas historias. Gente que en esos momentos de angustia ha encontrado sensación de comunidad, de conexión, de propósito, de vida pública. El neoliberalismo, al final y al cabo, nos cuenta una historia reducida de nosotros, pero somos capaces de construir historias más allá de la de simples consumidores privatizados”, resumió.
Fuente: https://climatica.coop/rebecca-solnit-charla-madrid/
La empresa Uralita pagará la retirada de amianto de Cortijo del Cuarto: la Diputación vence la batalla judicial
Quien ha sido responsable de la contaminación de un suelo debe asumir también las labores para recuperar el terreno y garantizar la seguridad. La batalla judicial entre la Diputación de Sevilla y la antigua empresa Uralita por los efectos del amianto sobre la parcela en la que se ubicaba la fábrica de Cortijo del Cuarto se ha resuelto casi una década después a favor de la institución provincial. El Tribunal Supremo ha resuelto que la compañía debe pagar los gastos de todo el proceso de descontaminación que se llevó a cabo en 2015 y que ascienden a 379.000 euros más los intereses de demora.
La fábrica de Uralita S.A. (actualmente Corporación Empresarial de Materiales de Construcción) estuvo en funcionamiento en los suelos del Cortijo del Cuarto, en el barrio de Bellavista, durante varias décadas hasta su cierre definitivo en 1998. La actividad de esta empresa dejó los suelos contaminados por amianto en una zona además próxima a viviendas y a centros educativos como el CEIP José Sebastián Bandarán.Fue la Diputación Provincial, como propietaria de los terrenos, quien en 2015 inició un programa de actuaciones de descontaminación que se tuvo que realizar en varias fases para garantizar la máxima seguridad en la zona y que se dio por finalizado ese mismo año. Su coste fue de aproximadamente 379.000 euros que se asumieron a través de la agencia Sevilla Activa.
A continuación la Diputación Provincial inició un proceso judicial para recuperar este dinero y que lo asumiera de forma íntegra la empresa responsable de la contaminación. En primera instancia, en 2018, un juzgado de Madrid le dio la razón a la institución provincial, pero meses después, en 2019, la Audiencia Provincial de Madrid revocó el fallo al considerar que la reclamación de la institución sevillana estaba ya prescrita y que por tanto no cabía reclamación del coste.
Este fallo fue recurrido por la Diputación Provincial al Tribunal Supremo que en su sentencia ha dado por cerrado el caso, dando la razón a la Diputación y obligando a la empresa privada a asumir todo el coste y a abonar los intereses que se hayan podido generar resolviendo que quien había contaminado debía pagar el gasto para la retirada del amianto.
La clave está en la prescripción
El pulso judicial se ha centrado durante los últimos años en el plazo que se considera judicialmente para la prescripción. El Tribunal Supremo al igual que el primer juzgado que tramitó el caso consideran que se debe tomar como punto de referencia el año 2017, momento en el que la Junta de Andalucía certificó que los suelos se habían recuperado y que se había cumplido el objetivo de la descontaminación.Pero este no fue el criterio aplicado por la Audiencia Provincial de Madrid que consideró que la fecha que se debía tomar como referencia era 1996 cuando la empresa Uralita se disponía a dejar su actividad y ya se había constatado que había una contaminación por amianto en los suelos. De esta forma, cuando en 2013 se remitió la primera reclamación a la empresa el proceso ya habría prescrito.
«Sevilla Activa no pudo ser conocedora del coste de tales actuaciones de recuperación del suelo contaminado hasta que la administración competente, la Junta de Andalucía, certificó en junio de 2017 que los suelos cumplían el objetivo de descontaminación del amianto y quedó definitivamente fijado el coste de la reparación. Como consecuencia de ello, el día inicial del plazo de prescripción de la acción por la que la responsable subsidiaria repetía el coste de las obras de descontaminación contra la causante de la contaminación no pudo ser anterior al de esa certificación de la Junta de Andalucía. Por lo que cuando se interpuso la demanda la acción no estaba prescrita, como de hecho acredita que la concreción definitiva del coste económico se hiciera ya en la audiencia previa», recoge la sentencia del Tribunal Supremo.
Una acción pionera de seguridad para el entorno
La contaminación por amianto de los suelos de Cortijo del Cuarto, en Bellavista, generó una gran tensión y preocupación entre los vecinos de la zona durante años hasta que en 2015 se realizó la intervención por parte de la Diputación Provincial siguiendo las directrices de la Delegación Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. En los informes realizados en la época se apuntaba que cinco puntos de la parcela, ofrecían un valor de intervención por encima de los 100 miligramos por kilo baremados.
El proceso de recuperación garantizó a los vecinos de la zona todas las medidas de seguridad en cada una. Esta actuación «fue pionera» en Andalucía como recuerdan fuentes de la Diputación, y consistió en la retirada de la tierra contaminada, posterior análisis y comprobación, por parte de un laboratorio especializado, de que no había riesgo para la salud en los suelos ya descontaminados. Con los resultados favorables de este análisis, se rellenó con tierra de préstamo, es decir, sin contaminación de ningún tipo.
Tras esta actuación la empresa encargada del análisis, Inerco Inspección y Control SAU, l emitió un informe positivo en el que comunicaba que el rastro de amianto es ya indetectable en laboratorio. Además, la Diputación pidió a la Delegación de Medio Ambiente que se pronunciase expresamente en relación a la certificación favorable de Inerco de la recuperación voluntaria de los suelos. La Junta constató así que «los suelos cumplen con el objetivo de recuperación de amianto».
Pueblos contra el extractivismo
La apropiación y mercantilización corporativa de los territorios y la naturaleza se está expandiendo en términos sectoriales, geográficos y políticos. Los megaproyectos extractivos vinculados a la explotación de minerales fundamentales, el desarrollo de grandes polígonos de energías renovables, macrogranjas agroindustriales, agronegocios y gigantescas infraestructuras de todo tipo adquieren un gran protagonismo como espacios preferentes para la acumulación de capital. Asimismo, las iniciativas clásicas de extracción minera e hidrocarburífera mantienen su carácter estratégico para el sostenimiento de la dinámica capitalista.
“No estamos planteando soluciones superficiales ante el implacable modelo capitalista, estamos planteando que mientras no se transformen las relaciones de explotación entre seres humanos y de los seres humanos con el mundo, no podremos vivir en igualdad de condiciones”
La apropiación y mercantilización corporativa de los territorios y la naturaleza se está expandiendo en términos sectoriales, geográficos y políticos. Los megaproyectos extractivos vinculados a la explotación de minerales fundamentales, el desarrollo de grandes polígonos de energías renovables, macrogranjas agroindustriales, agronegocios y gigantescas infraestructuras de todo tipo adquieren un gran protagonismo como espacios preferentes para la acumulación de capital. Asimismo, las iniciativas clásicas de extracción minera e hidrocarburífera mantienen su carácter estratégico para el sostenimiento de la dinámica capitalista.
El capitalismo define una relación mercantilista y de explotación de la naturaleza, al mismo tiempo que es incapaz de resolver las crisis energética, sanitaria, ecológica y socioeconómica que afecta principalmente a las clases populares de todo el mundo. Se trata de una etapa neocolonial y rentista del capitalismo donde la expoliación de la naturaleza a través del extractivismo, el poder corporativo y la militarización lideran una auténtica ofensiva sobre los distintos territorios, sobre todo en los países periféricos y semiperiféricos. A la base, existe una creciente disputa por los suministros de energía y materiales, que, en suma, continúan alimentando un consumo insostenible principalmente del norte, cuya base es la explotación de los recursos naturales que destruye los hábitats y beneficia exclusivamente a unas reducidas élites económico-políticas a escala global, nacional y local.
Los hidrocarburos y las materias primas clave para el desarrollo de los rubros de este renovado capitalismo verde militar y digital se concentran en localizaciones específicas, generalmente fuera de las fronteras de los Estados centrales con lo que, en la práctica, solo se trata de incentivar el extractivsmo y en concreto, a las grandes empresas mineras del mundo a explotar todo cuanto sea necesario para cambiar la fuente principal de recursos energéticos. Mientras, el discurso hegemónico disfraza esta fiebre extractivista bajo conceptos como neutralidad climática, transición verde y digital o en pactos políticos al estilo del Pacto Verde Europeo que solamente pinta de verde la voracidad del capitalismo.
Esta transición verde y digital solo ahonda en las desigualdades sociales a escala planetaria, al mismo tiempo que apuntala una matriz energética extractivista y acelera la superación de los límites biofísicos del planeta. Además, en términos geopolíticos, incrementa aún más el poder de las empresas transnacionales, azuza el régimen de guerra y profundiza en esta ofensiva neocolonial. De ahí que las grandes potencias se estén disputando el acceso y el dominio de las cadenas de suministros necesarios para sus economías, poniendo al servicio de esta estrategia un conjunto de dispositivos económicos, diplomáticos y militares. Sus intereses se despliegan a través de la firma de tratados de libre comercio e inversión, que vienen a constatar el modus operandi habitual de la globalización capitalista: mientras se promete todo tipo de beneficios sociales, laborales y salvaguardas ambientales para los países firmantes, estos no solo no revierten positivamente en las mayorías sociales, sino que, sus efectos les son devueltos en forma de graves impactos socioecológicos. Al mismo tiempo, proliferan los acuerdos sobre energía y materias primas a escala bilateral y regional, que solo nutren las cuentas de resultados de élites y grandes corporaciones, mientras esquilman a la clase trabajadora y a los pueblos. La militarización y consolidación del estado de guerra en muchos territorios estratégicos es ya una realidad palmaria dentro de esta ofensiva neocolonial.
La minería a pequeña o gran escala tiene consecuencias irreparables en términos de daños a la superficie de la tierra, la contaminación del aire, contaminación de las aguas superficiales y subterráneas, impactos sobre la flora y fauna y el desplazamiento de comunidades de sus territorios de origen mediante una violencia que solo replica la lógica colonizadora. Generalmente las actividades extractivas se hallan en zonas de alta sensibilidad ecológica como páramos, pampas, llanuras, mares, bosques, cuencas altas, nacimientos de fuentes de agua, además de lugares que son la base de una economía agro-productiva de largo plazo y donde los daños provocados terminan afectando la producción de alimentos de la población rural y urbana. El desarrollo de la mega minería, la industria petrolera o el agronegocio, significa continuar con la historia de saqueo de territorios y la imposición de no producir nuestros alimentos en el marco de la soberanía alimentaria sino al contrario favoreciendo a las grandes cadenas de producción alimenticio.
Si la transición ecosocial es necesaria e inevitable, esta debe sostenerse sobre una perspectiva de clase, popular y democrática, que decida el qué, el quién y el cómo avanzar en la misma. El extractivismo, como brazo fundamental del modo de producción capitalista, basado en la explotación intensiva y devastadora de la clase trabajadora, campesina y la madre tierra, genera graves impactos sociales, económicos, culturales y ambientales en las comunidades y territorios en todo el mundo. En este contexto, la autoorganización social y popular se convierte en una herramienta fundamental para la defensa de los derechos territoriales, la justicia ambiental y la construcción de una propuesta ecosocial alternativa que confronte al embate extractivista y su engranaje jurídico, político y empresarial. Es hora de pensar en otros futuros posibles más allá de este modelo de vaciamiento y despojo.
Frente al avance del enfoque privatizador y extractivista, desde las clases populares, campesinas e indígenas, existen otras formas de generar riqueza en nuestros territorios donde preexiste una enorme riqueza étnica y cultural, con potencialidades propias y respetuosas con la naturaleza. Abrir paso a otras formas de organizar la economía y la vida en común no pasa por delegar en los Estados aliados con el poder corporativo, ni por confiar en la buena voluntad de los propietarios de las grandes fortunas. Los límites mostrados por la acción de los gobiernos progresistas y los acuerdos interclasistas son más que evidentes, por lo que es necesario ir más allá: rearticular espacios globales, nacionales y locales protagonizados por organizaciones populares que fortalezcan una dinámica de conflicto y confronten explícitamente la hegemonía de las élites político-empresariales.
Sigue siendo clave una solidaridad internacionalista que articule a las comunidades en lucha y los pueblos en resistencia para enfrentar el orden capitalista, heteropatriarcal, colonial y ecocida. La única salida justa de la crisis será con los pueblos y la lucha popular en defensa de los territorios frente al poder corporativo, fortaleciendo propuestas alternativas y redes contrahegemónicas transnacionales que exijan y hagan efectivos los derechos de las mayorías sociales. En ese sentido, la idea de poder articular las luchas de los pueblos nace como luz para generar organización popular internacionalista y continuar las luchas territoriales uniendo esfuerzos y así cualificar y amplificar la lucha contra el extractivismo en todas sus formas, como uno los sectores de la lucha social más activos y que pone énfasis en las contradicciones del capitalismo.
La propuesta fundamental es la creación de una red o coalición internacional de los Pueblos contra el extractivismo, de carácter anticapitalista, antipatriarcal, anticolonial y por una justicia climática plantea. Las finalidades son:
1) Plantear estrategias comunes de lucha frente a las empresas extractivistas transnacionales. Éstas son el enemigo común frente al cual podremos responder con mayor impacto y fuerza desde este espacio internacionalista.
2) Conformar la unión de organizaciones populares que luchamos en contra de la minería y el extractivismo en todas sus formas, comprendiendo que estas son consecuencia directa de las dinámicas capitalistas a escala mundial. Partimos de la idea que no es posible luchar contra los efectos sin luchar contra las causas que están a la raíz del modelo económico que permite e incentiva todo tipo de relaciones de opresión, neocolonización y expoliación.
3) Establecer alianzas para contribuir a profundizar el análisis estructural e histórico de las causas del extractivismo, vinculadas al desarrollo de la modernidad capitalista, y que permita profundizar las respuestas políticas y de clase.
4) Impulsar la defensa del planeta, la vida presente en la flora y fauna, desde una óptica radicalmente de clase, de los pueblos oprimidos y en especial, aquellos que enfrentan las peores consecuencias ambientales y sociales de este sistema depredador.
Concretamente hacemos un llamado a todos los pueblos hermanos que nos encontramos luchando por un mundo nuevo, a unir nuestra voz de esperanza y articularnos a través de esta gran red o coalición internacional. Para lo cual, de forma determinada los primeros pasos sean:
– Identificar en cada uno de nuestros países las luchas afines y articularnos con firmeza en la creación o fortalecimiento de alianzas amplias con organizaciones sociales, políticas y sindicales como un objetivo clave de la Red.
– La apuesta por un internacionalismo ecoterritorial, pegado a redes comunitarias
– El rechazo activo a las lógicas bélicas y neocoloniales de expoliación e invasión.
– Una composición diversa, enraizada en las luchas populares y que mire más allá de las fronteras estatales como único marco posible de acción política.
Para seguir profundizando en todo esto, convocamos a las organizaciones de base, pueblos en lucha y distintas resistencias anti extractivas a un encuentro internacional en el que se presentará esta articulación global, coincidiendo con la Cumbre de los Pueblos que tendrá lugar en noviembre de 2025 en Belém (Brasil).
Fuente: https://www.cadtm.org/Pueblos-contra-el-extractivismo
Entrevista a
Uno de los mayores problemas de la humanidad es el vehículo a motor
Cómo actuar en caso de atropello de un animal