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Miopía Mental del Homo Sapiens (Zoociedad Adolescente)

Por: Pepe Galindo

Imagen esquemática de un ojo miopeLa miopía es una enfermedad ocular que impide ver bien de lejos, ver con los ojos. El ser humano (Homo sapiens) tiene, en conjunto, una forma de comportarse, de vivir, que demuestra no querer ver la realidad globalmente, no querer «ver» bien «de lejos»… es un problema de cortedad de mente o «miopía mental». Desde luego, en muchos casos (tal vez en todos) esa miopía está justificada ¿genéticamente?. Tal vez, la natural búsqueda de cada especie por la subsistencia, por el beneficio inmediato, sea lo que ha permitido llegar a ser lo que somos… Es muy posible que todas las especies tengan esa miopía mental, en caso de tener «mente», o incluso que sea una característica inherente del instinto.

Inteligencia humana: Escasa y absurdaLa miopía mental del Homo sapiens es, así visto, algo natural y razonable. Pero entonces… ¡que nadie se atreva a llamar «inteligente» a esa especie! No es inteligente dejarse llevar por los instintos. No es inteligente buscar el beneficio personal inmediato sin ver las consecuencias a largo plazo (puede ser razonable, cómodo o egoísta, pero no inteligente). No es inteligente privatizar los beneficios y globalizar las pérdidas (como el caso de Fukushima, o la perversión de la globalización). No es inteligente consumir recursos naturales a mayor velocidad de lo que la naturaleza los genera. No es inteligente ignorar las leyes básicas de la Naturaleza, o reproducirse exageradamente sin tener suficientes recursos para todos. No es inteligente jugar con los genes sin conocer sus reglas y reduciendo la biodiversidad. No es inteligente pretender un crecimiento económico indefinido (como pretenden los políticos en el poder), cuando nada puede ser indefinido, y ya conocemos la «bioeconomía». No es inteligente construir un mundo al revés (como diría Galeano), ni sacrificar la libertad en nombre de la justicia (socialismo radical), ni sacrificar la justicia en nombre de la libertad (capitalismo radical). No es inteligente comer mucho y mal, mientras otros mueren de hambre, y toneladas de comida se tiran en los países ricos (1300 millones de toneladas anuales, para ser más exactos). No es inteligente no minimizar todo tipo de sufrimiento, de cualquier animal que sienta, o no respetar los árboles, y los bosques. No es inteligente que los países que se llaman civilizados sean los que venden más armas (con EE.UU. y U.K. a la cabeza de esta civilización, y España siguiéndoles los pasos). No es inteligente que el tiempo de ocio sea tiempo para comprar y consumir. No es inteligente condenar al asesino, asesinándolo. No es inteligente elegir que manden políticos poco inteligentes (quieren reducir el consumo de combustible, y un aire limpio, mientras construyen más y más autovías). No es inteligente beber cotidianamente lejana agua mineral u otras bebidas azucaradas, por sus nefastas consecuencias. No es inteligente establecer unos días de reflexión, y no reflexionar ni siquiera esos días. No es inteligente el uso y abuso de la publicidad. No es inteligente comprar productos de empresas con políticas y formas de producción con las que no estamos de acuerdo. No es inteligente aceptar un perverso contrato social por mera comodidad. En definitiva, no es inteligente una «humanidad erisictónica» que intenta solucionar los problemas agravándolos… con su cultura ambientador.

Esta sociedad debiera llamarse zoociedad (del griego ζοον, animal), porque parece más animal que lo que entendemos por humana, y se muestra no muy inteligente. Vivimos en una sociedad irresponsable y adolescente que, como tantos adolescentes, busca el beneficio inmediato sin atenerse a las consecuencias. Pero en la vida de todo adolescente, llega un momento en el que hay que madurar, parar de crecer físicamente, y empezar a crecer mentalmente (como decía Joan Melé). A esta zoociedad ya le ha llegado el momento de madurar, pero mientras lo hace, condecoramos nuestra forma de vida con el deshonroso título de Zoociedad Adolescente.

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