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¿Cómo te quedas? Las abejas de Galicia, muertas, envenenadas

Por: invitadoespecial

Muertas. Así se van a quedar las abejas en Galicia

Los eucaliptos de Galicia están afectados por la plaga de un insecto llamado Gorgojo del Eucalipto. La Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel e Cartón (presidida por el Consejero delegado de ENCE), con la colaboración de la Asociación Forestal de Galicia, la autorización de la Xunta de Galicia y algunos ayuntamientos, han puesto en marcha un plan para fumigarlos masivamente con un tóxico insecticida cuya venta estará prohibida en toda la Unión Europea en menos de 4 meses.

Este agresivo producto perjudica el medio ambiente y afecta en especial a las larvas de las abejas, poniendo en serio peligro su supervivencia. De hecho estas fumigaciones podrían suponer la extinción casi total de las abejas gallegas, ya en peligro de desaparición entre otros motivos por el continuo uso de pesticidas neurotóxicos.

La Asociación Galega de Apicultura ya ha dado la voz de alarma y ha solicitado la suspensión de las urgente fumigaciones interponiendo denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente junto con otras organizaciones unidas en la Plataforma http://fumigacionsNON.org preocupada por la muerte de las abejas que producen la deliciosa miel gallega y otros productos y por la masiva contaminación inminente de las tierras y las aguas de Galicia. Más grave aún: las abejas son vitales para la fecundación de numerosas plantas, entre ellas aquellas de las que nos alimentamos los seres humanos. Su desaparición provocaría el colapso de la agricultura y la apicultura en Galicia, y condenaría a los gallegos a la dependencia alimentaria del exterior de manera indefinida.

Existen métodos mucho menos agresivos para acabar con el insecto que afecta a los eucaliptos, por eso es difícil entender por qué el empeño en usar este tóxico producto cuando existen otras alternativas. Algunos sospechan que tras este plan está el interés por vender un enorme stock del insecticida antes de que entre en vigor su prohibición. Además existe una Directiva europea que prohibe fumigar desde el aire cuando existen otros métodos.

Debemos movilizarnos para salvar las abejas y el resto del ecosistema gallego. Nos jugamos un equilibrio ecológico vital para nuestra supervivencia. Pídele a la Xunta y a la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel e Cartón que detengan inmediatamente estas fumigaciones.

Firma y comparte con tus amigos la petición pidiéndole a la Xunta y a ASPAPEL que detengan las fumigaciones >>

¡Ni una gota de este veneno sobre los montes gallegos!

[ACTUALIZACIÓN 20/04/2012] Se ha constituido una Plataforma contra las fumigaciones [ACTUALIZACIÓN 30/04/2012] Actualizamos el texto de la campaña y de la carta, que ahora también recibirán las autoridades de la Xunta que deben autorizar esta fumigación. Añadimos vídeo de TVE en Galicia.

Más información:

 

Visto en: http://actuable.es/peticiones/salvemos-abejas-galicia-salvemos-nuestro-futuro

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Libro animalista: “La elefanta que no sabía que era una elefanta” de Laurel Braitman (Resumen)

Por: Pepe Galindo
El título original es
El título original es “Animal Madness: How anxious dogs, compulsive parrots and elephants in recovery help us undestand ourselves” (La locura de los animales: Cómo perros ansiosos, loros compulsivos y elefantes en recuperación nos ayudan a entendernos a nosotros mismos).

Laurel Braitman, doctora por el MIT, documenta en este libro (Urano, 2015) multitud de ejemplos y experiencias que demuestran algo que ya sabía Charles Darwin, que los animales también sufren problemas emocionales. Los problemas psicológicos también afectan al reino animal (locura, tristeza, depresión, alegría, tormento…). Los datos demuestran que los humanos no somos tan diferentes. Parece que esos datos molestan a algunos porque eso les obligaría a dar un trato más digno a los animales.

Braitman afirma quecualquier animal con capacidades mentales puede sufrir algún trastorno mental. Las causas pueden ser, como las humanas, múltiples (abusos, maltratos, soledad…). Ella ha documentado problemas psicológicos en gorilas, caballos, ratas, perros, delfines, loros, focas, elefantes, conejos, bonobos… Muchos compartían hábitats con otros animales sin trastornos mentales (a los que se les suele llamar “normales”).

El filósofo Descartes sostuvo que los animales eran autómatas carentes de sentimientos y autoconciencia (atributos que eran sólo del ser humano, a imagen y semejanza de Dios). El golpe más duro contra esto fue de Darwin, especialmente en “La expresión de las emociones” (1872) y en “El origen del hombre” (1874) en el que escribió:

El hombre y los animales superiores, en especial los primates, poseen unos cuantos instintos en común. Todos poseen los mismos sentidos, intuiciones y sensaciones, similares pasiones, afectos y emociones, incluso las más complejas, como celos, sospecha, emulación, gratitud y magnanimidad; practican el engaño y son vengativos; a veces son susceptibles al ridículo, e incluso tienen sentido del humor; muestran admiración y curiosidad (…). Individuos de la misma especie varían en intelecto desde la imbecilidad absoluta hasta la máxima excelencia. También se hallan expuestos a padecer locura, aunque con menos frecuencia que en el caso del humano.

Coetáneo de Darwin, el médico naturalista escocés, William Lauder Lindsay, combinó su experiencia con enfermos mentales con su interés en los animales, escribiendo un libro en el que describe multitud de trastornos mentales, junto con actos de tristeza o heroísmo en animales.

Demostrado: Los animales tienen emociones

El neurocientífico Jaak Panksepp demostró con un detector de ultrasonidos para murciélagos que las ratas emiten sonidos de placer (risas) cuando se les acaricia, se aparean, juegan o se les da comida (ver vídeo). Por otra parte, emiten un sonido distinto en situaciones negativas (como cuando están asustadas o se pelean). Este científico afirma que los mamíferos son capaces de sentir similares sentimientos que los humanos, aunque pueden ser diferentes dadas las distintas capacidades y sentidos en cada animal (diferencias en el olfato, oído…).

El etólogo Marc Bekoff ha documentado desde chimpancés compasivos hasta hienas arrepentidas; el primatólogo Frans de Wall escribió sobre el altruismo, la empatía y la moralidad en bonobos y otros simios; también se ha demostrado la capacidad de los perros de reflejar las emociones de sus dueños, y también que abejas, pulpos, gallinas e incluso moscas de la fruta tienen emociones. La pregunta ahora no es si los animales tienen emociones, sino su clase y el porqué.

Respecto a la autoconciencia, cada vez es más larga la lista de especies en las que se sabe que esa autoconciencia realmente existe. Bien es cierto que en otros casos las pruebas no son concluyentes.

Braitman afirma que es difícil crear una lista de emociones animales cuando ni siquiera hay consenso sobre las emociones humanas. Paul Ekman creó la lista más famosa de emociones humanas básicas (ira, miedo, tristeza, placer, aversión y sorpresa), pero a esa lista se pueden añadir otras como la excitación, la vergüenza, el alivio, los celos, el amor… (o la intriga, que añadimos nosotros).Darwin abogaba por tratar bien a los animales

Aunque los científicos tienen cuidado de no antropomorfizar a los animales, ya que los sentimientos y emociones no son, tal vez, iguales a los humanos, la comparación es inevitable, pues compartimos muchas cosas. Braitman afirma que “hemos heredado la costumbre de no querer identificarnos con otros animales, y esta actitud no es útil y ya va siendo hora de descartarla“. Por ejemplo, Skinner tomó unas palomas enjauladas a las que alimentaba con alpiste dispensado regularmente por una máquina. Al tiempo, las palomas empezaron a comportarse extrañamente como si creyeran que repitiendo ciertos movimientos el alpiste caería de nuevo. Este “pensamiento mágico” también es frecuente en humanos (muchos deportistas hacen gestos o visten prendas que creen que les traen suerte).

Muchos científicos han demostrado en sus experimentos (a veces inhumanos) que hay más semejanzas entre humanos y animales que diferencias (Harlow, Spitz, Pavlov…). Por ejemplo, observaron las enfermedades que ocasionaban la falta de cariño en primates de pequeña edad (al igual que en niños).

Animales con enfermedades psicológicas como los humanos

Algunos perros que han vivido desastres, maltratos, guerras o rescates han desarrollado un TEPT (Trastorno por Estrés Post Traumático), algo que no es extraño para muchos expertos. “Es imposible demostrar si esos animales estaban sintiendo lo mismo que los humanos diagnosticados con TEPT, pero hay que tener en cuenta que no existe una sola experiencia humana del TEPT que sea idéntica a otra“. Incluso las mismas técnicas usadas para recuperar animales han funcionado en personas.

 

La locura es sólo posible en mentes con inteligencia. En animales se ha abusado del término locura y hay muchos casos de animales dados por locos y sacrificados, cuando su único mal fue rebelarse contra los malos tratos. Tal fue el caso de una elefanta a la que un hombre le dio de comer un cigarrillo encendido y ésta acabó matándolo. Fue electrocutada en Coney Island. Los animales de circo son maltratados sistemáticamente y, por ello, no son raros los casos en los que atacan a humanos, pero ¿es eso locura?

La autora cuenta la historia de su perro Oliver, el perro que inspira el libro, el cual tenía pánico a la soledad. El mismo síntoma tuvo también el gorila conocido como John Daniel, separado de su madre a los 2 años en las selvas de Gabón, fue llevado a Londres para el escaparate de unos grandes almacenes, hasta que lo adoptó una familia, quienes lo educaron con cariño, como un niño de cuatro años. Cuando creció, John no podía quedarse solo y la familia lo vendió engañada, creyendo que viviría bien. John acabó en una jaula en Nueva York con depresión. Murió en tres semanas. Sus restos están en el Museo de Historia Natural de Nueva York, junto con sus dientes de leche que donaría Alyse, su educadora en Londres.

En el siglo XIX y principios del XX la añoranza o nostalgia llegó a considerarse una enfermedad física potencialmente mortal. La padecían desde gente que migraba a las ciudades, hasta soldados o animales de múltiples especies (mulas, patos…). Un caso particular es el de un pigmeo africano que fue exhibido en el recinto de los simios del zoo del Bronx. Liberado, acabó suicidándose. Se atribuyó a no haber podido adaptarse a la vida estadounidense. Otro caso fue el de Monarca, el último oso pardo californiano (especie extinguida por la caza), que fue exhibido en diversas jaulas durante 22 años. Su furia inicial se convirtió rápido en melancolía. Más recientemente, en 2010 murieron dos nutrias macho que habían convivido quince años. Sólo una estaba enferma, pero la otra murió “de pena” una hora después.

La medicina actual clasifica ahora esas enfermedades como trastornos de ansiedad, trastornos obsesivo-compulsivos, depresión o miopatía por captura (muerte por estrés al ser capturado o creer que no se tiene escapatoria). Por otra parte, la psiquiatría humana tiene una lista con los problemas mentales humanos (DSM). En esa lista entran y salen enfermedades por los motivos más diversos. A veces se han insertado enfermedades tras descubrir el fármaco que las trataba (lo cual dice algo sobre la mala praxis de la industria médica y farmacéutica). Por desgracia no existe un manual similar para trastornos mentales de animales, pero a veces son extraordinariamente similares asegura Braitman. Por ejemplo, comenta los casos de perros que colaboraron en los rescates del 11-S o del huracán Katrina y que  padecen una versión canina del TEPT, el de una tigresa con un tic facial provocado por el estrés, o los múltiples casos de perros que tienen miedo a hombres con uniforme o a los ruidos fuertes. Otro ejemplo, es el trastorno obsesivo compulsivo, que en animales se llama trastorno compulsivo, ya que los animales no pueden hablar y por tanto no pueden describir su obsesión, pero es un trastorno grave y frecuente (animales que no dejan de perseguirse la cola, de lamerse las patas…).

Según Braitman, los perros de pura raza deben cumplir unas normas exigentes, las cuales son principalmente físicas, más que de temperamento. Esto genera, de hecho, que ciertos problemas psicológicos sean típicos de algunas razas. Por ejemplo, los bull terriers tienen tendencia a perseguirse la cola, como si fuera un problema genético. Por supuesto, las vivencias también influyen. Los perros con ansiedad y con problemas para controlar sus impulsos pueden tener difícil cura. Con respecto a los gatos, lo mejor es mantener las rutinas, ya que los cambios pueden desestabilizar la conducta gatuna.

De los elefantes se sabe que, como en las personas, la infancia les influye muchísimo en su vida. De una madre cariñosa, salen elefantes cariñosos. Cuenta el caso de Rara, una elefanta separada de su madre muy joven y rodeada de humanos como atracción turística en un hotel. Pasaba horas encadenada y entre humanos y se comportaba como una niña, sin querer juntarse con otros elefantes. Pero cientos de experiencias demuestran que la infancia también influye muchísimo en perros y otros animales.

Zoos, acuarios, circos, laboratorios y granjas son cárceles que enloquecen a los animales

Las gallinas industriales viven una vida en pésimas condiciones.Además de la infancia también es evidente la influencia del entorno donde viven los animales. Por eso, no es raro que acaben siendo violentos o teniendo conductas extrañas, animales en zoos, acuarios (orcas, delfines…), circos, laboratorios, granjas industriales, peleteras o avícolas. Los animales cautivos sufren terriblemente porque en muchos casos su entorno no tiene nada que ver con el lugar en el que elegirían vivir. Algunos pasan muchas horas encadenados o en espacios pequeños. Zoos y acuarios son cárceles, aunque algunos los vendan como hoteles de lujo. Si los animales cautivos viven bien, ¿por qué desarrollan locuras o conductas extrañas? Entre esas conductas están dar vueltas sin parar, autolesionarse, masturbarse compulsivamente, tricotilomanía, morderse, morder a otros o morder los barrotes, regurgitar comida y reingerirla (algo tan común que se llama R y R, salga o no de la boca), dar cabezazos contra las paredes de las piscinas (en el caso de cetáceos, focas, leones marinos…) y muchas más.

Las conductas anormales en animales cautivos no son excepciones, sino que son mayoría (entre el 50 y más del 90% según el tipo de animal y tipo de cautiverio). Zoos y acuarios retiran los animales más afectados de la vista de los visitantes y ante la impotencia, muchos cuidadores abandonan su trabajo.

El budista Panyataro, el «monje de los elefantes», vive en Tailandia y resuelve problemas en la comunidad respecto a los elefantes. Cuando la autora le preguntó cómo sabe lo que sienten los elefantes contestó: Para entender a los otros animales primero tienes que entenderte a ti.

El capítulo 4 se dedica al suicidio de animales afirmando que se han registrado casos entre multitud de especies, concretamente entre perros y caballos. Resulta llamativo el caso de Ric O’Barry, un famoso adiestrador de delfines que participó en la famosa serie Flipper, protagonizada por un delfín (que en realidad fue interpretado por cinco delfines). Llegó a organizar expediciones para cazar delfines para los acuarios y parques temáticos. Al terminar la serie una de las delfines hembra que encarnaba a Flipper entró en depresión por el cambio de lugar, de rutinas y de cuidadores. Lo llamaron para que acudiera a verla y ella al verle dejó de respirar y murió. O’Barry afirma que fue un suicidio. El impacto que le produjo le hizo empezar a luchar por la liberación de los delfines, llegando incluso a ser arrestado por ello y a rodar el documental The Cove (puedes verlo aquí), sobre la matanza de delfines en Taiji (Japón), por el que consiguió un Óscar. La carne de delfín la venden en Japón etiquetada como carne de ballena, a pesar de estar prohibido y de sus altísimos niveles de contaminación por mercurio (cosa que ocurre también con los pescados carnívoros como el atún).

No más delfines en acuarios.Los animales marinos que se ven en los acuarios son los que consiguen sobrevivir a unas condiciones físicas y psicológicas muy duras, por las que mueren muchos. Algunos, con el tiempo, entran en depresión y se golpean o se suicidan. También hay serios datos que apuntan a que ciertos problemas físicos o psiquiátricos en animales (y el humano) podrían deberse a intoxicación o infección. Por ejemplo, el consumo de mariscos puede contener ácido domoico producido por un alga. Se ha demostrado su influencia en problemas cognitivos, vómitos, diarrea, pérdida de memoria, desorientación, etc.

No se sostiene que nuestra sociedad niegue a los animales sentimientos, consciencia y poderes cognitivos, mientras los zoológicos, acuarios o circos los atiborran a los mismos tranquilizantes, antidepresivos o antipsicóticos que se usan para los humanos. Sin esos medicamentos, muchos animales no podrían estar de cara al público porque el cautiverio les lleva a la locura. Además, los cuidadores tienen prohibido hablar de esos cuidados psicológicos para evitar el escándalo. Por otra parte, el negocio de los psicofármacos para mascotas está creciendo en EE.UU., aunque muchos propietarios prefieren la versión para humanos del medicamento. En el caso de perros, aunque los medicamentos son efectivos, los estudios demuestran que es más efectivo el adiestramiento conductual (o las dos cosas). El veterinario Ian Dunbar sostiene que los medicamentos no son nunca necesarios para tratar problemas de conducta y cuando alguien le dice que su perro tiene problemas él le contesta que el que tiene el problema es el propietario y que hay conductas que se deben cambiar.

Los psicofármacos se usan tanto que están contaminando las aguas de ríos y mares y aún no se sabe mucho sobre los efectos de ésto. Se han encontrado restos de medicamentos en la carne de animales de granja debido a que los ganaderos les dan medicamentos a sus animales para evitarles estrés. En muchos casos ni los propios ganaderos saben lo que comen sus animales porque son mezclas prefijadas.

Tratar mejor a los animales es fácil

Un perro mucho tiempo solo en casa es normal que adopte conductas extrañas o se vuelva loco.Braitman se queja de que muchos perros pasan mucho tiempo solos encerrados en casas. A sus dueños les encanta verlos saltar de alegría cuando llegan a casa, pero cuando están solos en casa esperan que su perro esté dormido o mirando por la ventana sin aburrirse, y esas expectativas “no son justas“. Los perros deben de poder comportarse como perros. Y concluye que si un perro no puede sacar toda la energía que requiere será más propenso a las enfermedades mentales.

Para muchos animales cautivos de todas las especies es esencial la compañía de otros animales, incluso si no son de su especie. Los caballos de carreras, por ejemplo, llevan una vida dura y a muchos de ellos encontrar una oveja o una cabra en su cuadra les relaja. Por otra parte, muchas asociaciones piden que haya “enriquecimiento ambiental” donde viven los animales en cautividad: esconderles comida, darles objetos nuevos incluso con comida dentro, espejos… Tímidamente, algunas cosas han pasado a ser obligatorias por leyes de bienestar animal para los animales de laboratorio, de compañía o de ocio.

También el masaje funciona muy bien con los animales y estimula su bienestar emocional. Hay una técnica llamada TTouch que incluye masajes poco intuitivos (en las orejas o en las encías, por ejemplo) y que funciona muy bien para la recuperación de muchos animales (perros, caballos, camellos…).

En Tailandia un mahout (cuidador de elefantes) le dijo a la autora: «Si tienes jai dee, los animales lo sabrán y también tendrán jai dee». Y ella añade que lo opuesto también es cierto. Jai dee significa buen corazón, y el mahout decía que «cualquiera puede tener jai dee». En el fondo, como dijo un entrenador canino, la vida poco saludable que llevamos, se refleja en la vida de nuestras mascotas.

Conclusiones: Acabar con el maltrato animal es posible

La conclusión más importante de la autora es que las enfermedades mentales de los animales pueden curarse con tratamientos (medicamentos, mejoras en sus condiciones…). Respecto a los animales domésticos pide dedicarles más tiempo y pensar muy bien antes si podemos atenderlos adecuadamente durante toda su vida. Con respecto a los animales encerrados pide que dejen de encerrarse, porque eso les lleva a la locura. Su consejo es cerrar los zoos y acuarios y convertirlos en lugares donde haya animales en recuperación y que los visitantes puedan interactuar con ellos y con el entorno: cuidarlos, aprender veterinaria, cultivar un huerto, ecología, etc.

Comer carne implica sufrimiento y contaminación.También pide acabar con las granjas masivas (que producen una gran tortura), acabar con la industria peletera (que maltrata y enloquece animales para arrancarles su piel) y dejar de usar los animales para pruebas médicas y cosméticas, todo lo cual demuestra un egoísmo exagerado. “Y lo más importante, también podríamos aceptar la creencia de Darwin sobre que los humanos no somos más que otra clase de animales que se diferencia del resto solo en cierto grado“. Como dice la profesora Marta Tafalla: «Si fuéramos un poco más humildes, si aceptáramos nuestra finitud, todo sería infinitamente más fácil».

Seguramente esto también te interesará leer:

  1. Otros libros resumidos de temáticas variadas (ecología, economía, pedagogía, psicología, globalización, ética, filosofía…).
  2. Libro De cómo los animales viven y mueren, de Javier Ruiz (Resumen).
  3. Libro Hay alguien en mi plato, de Barbara J. King.
  4. Darwin, ¿el mejor científico de la Historia?
  5. Libro Ética Práctica, de Peter Singer (Resumen).
  6. Comer Carne Destroza el Planeta (y a los Animales).
  7. Activismo total: El sufrimiento y opresión de los animales no humanos es el tipo de violencia más invisible.
  8. La paradoja estética: Algunos ven los animales como máquinas para producir alimento o tejidos, para experimentar, para transporte… por Marta Tafalla.
  9. Entrevista a Steve Wise (fundador de Non-Human Rights Project): “Los animales no son una cosa, son seres vivos, algunos incluso con una inteligencia y un sentido común muy cercano al hombre”.
  10. Esto es lo que pasaría si los animales pudieran hablar: Algunos animales como los delfines entienden que el orden de una frase puede cambiar su significado; otros, como los orangutanes, prueban con señales nuevas si un humano no les comprende.
  11. Maltrato en granjas de conejos: lo que las empresas no quieren que veas.
  12. Un vídeo de Igualdad Animal que no te va a dejar indiferente:

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El negocio del aceite de palma: ¿Conoces su lado oscuro?

Por: invitadoespecial

Equipo “Aceite de palma NO” (Twitter @aceitepalmaNO)

El aceite de palma es un aceite de origen vegetal que se obtiene del mesocarpio del fruto de la palma Elaeis guineensis, originaria de África occidental, donde se cultiva desde hace más de 5.000 años.

Hoy en día es el segundo aceite (le adelanta el aceite de soja) con más producción del mundo y el que más se comercializa y exporta. Actualmente es el cultivo que más crece en el mundo y sigue una tendencia ascendente.

La mayor parte de la producción mundial proviene de Indonesia y Malasia aunque también se encuentran plantaciones en África y Sudamérica.

El aceite de palma es muy utilizado por tres motivos: no tiene sabor, lo cual es perfecto para la industria alimentaria, no hace falta hidrogenarlo puesto que es sólido a temperatura ambiente, y es muy barato.

¿Dónde lo encontramos?

Se encuentra en muchísimos productos que usamos diariamente. Lo encontramos en la industria alimentaria (galletas, bollería, chocolates, cereales, sopas, comidas preparadas, aditivos, conservantes…), en productos de higiene y de belleza (champús, acondicionadores, jabones sólidos y líquidos, dentífricos, cremas…) en plásticos, tintas, piensos para animales, productos de limpieza, biocarburantes, etc.

De entre todos ellos es en la comida y en los biocarburantes (o agrocombustibles) donde más cantidad de aceite de palma por producto hallamos. En los productos de higiene/belleza y productos de limpieza solemos encontrarlo en forma de derivados del aceite de palma y, por lo tanto, la cantidad utilizada es menor.

¿Cómo podemos identificarlo?

En la comida, identificar el aceite de palma es relativamente sencillo. Solemos encontrarlo bajo el nombre de aceite de palma, grasa de palma o grasa vegetal aunque es cierto que también forma parte de muchos aditivos y entonces la identificación deja de ser tan fácil. En la UE es obligatorio indicar cada tipo de aceite en los ingredientes de las etiquetas.

La cosa se complica cuando hablamos de productos de higiene, belleza y limpieza. Aunque a veces podemos encontrar en los ingredientes “aceite/grasa de palma” “palmiste” o “kernel oil”, en la mayoría de casos el aceite de palma hace presencia en forma de derivados que, a simple vista, no relacionamos con el aceite de palma. Por ejemplo, los componentes con prefijo “palm” “Lauryl” o “myrist” seguidos por el sufijo “ic” “ate” “ol” son, muy probablemente, derivados del aceite de palma.

Estos derivados pueden tener más de 200 nombres químicos diferentes y puesto que no existe la obligación de tener que etiquetar si un producto contiene aceite de palma, descubrirlo se convierte en un trabajo casi detectivesco.

Para facilitar el trabajo, aquí podéis encontrar muchos de los nombres tras los cuales se encuentra el aceite de palma.

¿Cuál es el problema con el aceite de palma?

Comparado con otros aceites vegetales, el aceite de palma es un cultivo de gran rendimiento, lo que quiere decir que para conseguir los mismos kilos que otro aceite, hace falta menos tierra. Esto es positivo. El verdadero problema del aceite de palma es la forma destructiva con la que se produce y que conlleva deforestación, extinción de animales y violación de derechos humanos.

La mayor parte de la producción mundial procede de Indonesia (el país con mayor tasa de deforestación del mundo) y Malasia. En estos países las plantaciones de palma se establecen en zonas de selva virgen. Para ello las empresas queman las selvas y matan a los animales que viven en ella.

Estas selvas son almacenes gigantes de CO2. Han almacenado carbono durante cientos y miles de años, tanto en la vegetación viva como especialmente en la turba (masa que cubre el suelo y que está compuesta mayoritariamente de los restos vegetales y animales del bosque). Cuando se quema la vegetación y la turba liberan todo el CO2 a la atmósfera. Además, el fuego en la turba puede estar ardiendo durante años puesto que es muy difícil de controlar.

A los 25 años las plantaciones de palma son quemadas (más emisiones de CO2) y vueltas a plantar por lo que de ninguna manera se puede considerar que estas plantaciones ayudan al almacenamiento de CO2, como a veces intentan vendernos las empresas.Los orangutanes y sus selvas mueren por el aceite de palma Al ser un monocultivo, tampoco es bueno para la biodiversidad.

Evidentemente la emisión de CO2, aunque preocupante (el 20% de las emisiones de dióxido de carbono provienen de la deforestación) no es la única consecuencia. La pérdida de selvas conlleva la pérdida de hábitats para animales como los orangutanes, los elefantes o los tigres de Sumatra, entre otros. Hoy en día están todos ellos en grave peligro de extinción por el ritmo en el que están desapareciendo (quedan menos de 500 tigres de Sumatra y menos de 30 rinocerontes de Sumatra, y la situación de orangutanes y elefantes no es mejor).

El desastre es tal que el Parque Nacional Tesso Nilo de Indonesia, parque supuestamente protegido por el gobierno, a día de hoy sólo conserva 18.000 ha intactas de sus 86.000 ha.

En cuanto a la violación de derechos humanos, se trata sobre todo de violaciones de derechos de la tierra, expulsando de sus tierras a indígenas y creando conflictos. También se ha denunciado en numerosas ocasiones las condiciones esclavistas de los trabajadores de las plantaciones por parte de las empresas.

Solucionar estos problemas no es tan sencillo como dejar de usar aceite de palma. Reemplazarlo por otro aceite puede ser peor: el aceite de soja o el de coco no son buenas alternativas puesto que también conllevan problemas de deforestación y problemas para la salud. Por tanto, la solución o al menos parte de ella, pasa por un lado, por eliminar o reducir el aceite de palma siempre que sea posible, y por otro lado, por hacer que se cultive de manera respetuosa con el medio ambiente. Y es aquí donde entra en juego la certificación del aceite de palma como sostenible.Certificado RSPO para aceite de palma de cultivo ecológico sostenible

¿Qué es el certificado RSPO?

La RSPO (Mesa redonda del aceite de palma sostenible) es una organización impulsada por WWF con el fin de promover el cultivo sostenible del aceite de palma. La organización está compuesta, en su mayoría, por productores y distribuidores además de por bancos, inversores y ONG.

Aunque la finalidad es promover el uso de aceite de palma que se cultive de manera sostenible, a día de hoy, la organización y sus certificaciones están puestas en tela de juicio dado que la información que facilita sobre qué entienden por sostenible es muy vaga y sus estándares permiten la deforestación, no limitan las emisiones de CO2 ni previenen la quema de selvas y turberas. Además, forman parte de ella empresas que tienen algunas parcelas certificadas y otras no, y empresas que han destruido hábitats y violado los derechos humanos sin que la organización parezca hacer mucho.

A día de hoy la RSPO propone 4 tipos de certificación:

  1. Certificados GreenPalm: No es aceite de palma sostenible aunque es lo que dan a entender intencionadamente. Se creó como un primer paso para promover el aceite de palma realmente sostenible pero lo está dificultando aún más. Funciona como un sistema comercial similar a los bonos de carbón en los cuales el comprador paga un extra al productor para obtener el certificado.
  2. Mass Balance (o balance de materia): se sigue sin poder saber la procedencia de las plantaciones y, por lo tanto, sin saber si es sostenible o no
  3. Aceite segregado: Con este certificado se separa el aceite certificado del que no lo es pero se mezcla con otros lotes y se sigue sin saber su procedencia.
  4. Identify preserved (o identificación preservada): Aquí el aceite de palma es certificado y no mezclado con otros. Además, se puede seguir su pista desde la producción hasta el minorista pasando por las fábricas. Evidentemente, es la mejor opción.

Llevar el aceite de palma al terreno de la sostenibilidad es una necesidad imperante para que, como consumidores, podamos tener la tranquilidad de no estar dañando el medio ambiente. Pero para eso hace falta una certificación con unos controles rigurosos de sostenibilidad y que sean reales y comprobables.

¿Qué podemos hacer?

Mientras llega el día en que exista una etiqueta que nos asegure que el aceite de palma no está destruyendo el medio ambiente, si no queremos contribuir como consumidores a la deforestación y a la extinción de animales tenemos que actuar en nuestro día a día. ¿Cómo? Os dejamos algunas ideas:

  • Revisa la composición de un producto antes de comprarlo.
  • Si no estás seguro, pregunta a las empresas si su producto contiene aceite de palma y de dónde procede. Consejo: si no son claros, no son de fiar.
  • Escribe a las marcas y diles que dejen de utilizar aceite de palma a no ser que aseguren su procedencia sostenible (las redes sociales te pueden facilitar esa comunicación).
  • Exige RSE a las empresas tanto si eres cliente como accionista, y mejora tu consumo responsable con la Cadena Verde.
  • Cocina más y evita las comidas preparadas.
  • Hazte tus propios cosméticos y productos de limpieza. En Internet encontrarás cientos de recetas y muchas son muy sencillas de hacer.
  • Ayuda a que otras personas tomen conciencia del problema: Difunde esta información.
  • Colabora con ONG que protegen a las selvas y a sus habitantes y presionan a la RSPO para que se tome en serio su misión.
  • Promueve iniciativas que lleven el problema del aceite de palma a la esfera política, y que implique a gobiernos (algo esencial en un problema tan grave).

Para terminar, algunos datos:

  • Willmar, la empresa que produce la mitad del aceite de palma del mundo trabaja en Indonesia y se sabe que tiene plantaciones ilegales.
  • Unilever, la compañía que más aceite de palma usa, utiliza 1.5 millones de toneladas al año aproximadamente. Aunque afirma que su aceite está certificado por la RSPO, menos del 4% lo está. Willmar es uno de sus proveedores.
  • Solo un 4% de toda la producción de palma está certificada por la RSPO (y ya hemos visto sus limitaciones).
  • Solo el 5% del total de la producción es necesario para que sea marcada como sostenible por la RSPO a lo que hay que añadirle, que en ningún lado consta lo que entienden por sostenible.
  • Carro de Combate está llevando a cabo una campaña de crowfunding para investigar sobre el aceite de palma.
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