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✇Ecologistas en Acción

El Foro Social presenta su programa para generar propuestas hacia una transición ecosocial justa

Por: Antiglobalización
  • El encuentro se celebrará los días 13 y 14 de febrero en la Universidad Autónoma de Madrid y contará con la participación de más de 400 personas.
  • Durante las jornadas se darán cita los círculos de los once pactos ecosociales encargados de construir democráticamente un programa y una agenda de acción común.
  • Participarán personalidades del mundo de la política, la ciencia y los movimientos sociales como Ada Colau, activista social y excaldesa de Barcelona; Yayo Herrero, antropóloga y activista ecofeminista; Alberto Garzón, exministro de Consumo; y Fernando Valladares, científico y divulgador del CSIC, entre otras.

Los más de cien colectivos y organizaciones impulsoras del Foro Social, entre las que se encuentra Ecologistas en Acción, presentan el programa de actividades para las jornadas del 13 y 14 de febrero que se celebrarán en la Facultad de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. El eje fundamental del encuentro girará alrededor de las sesiones específicas de los once pactos ecosociales que servirán para construir el Acuerdo Ecosocial Más Allá del Crecimiento.

De esta manera el Foro Social trasciende lo que fue la Conferencia Más Allá del Crecimiento celebrada en septiembre en el Congreso de los Diputados como un espacio de decisión colectiva para una transición ecosocial justa con perspectiva interseccional y solidaria. Los nueve pactos temáticos abordarán áreas centrales como la vivienda, la soberanía energética, la alimentación, el agua y la biodiversidad, las relaciones globales, la reconversión industrial, la educación, la cultura, la movilidad y las alternativas a la digitalización desde una visión más allá del crecimiento favorable al decrecimiento para el bienestar. Se comenzará a trabajar también en dos pactos transversales: un pacto por la transición justa y un pacto por la democracia.

El Grupo Motor del Foro Social Más Allá del Crecimiento ha declarado: “Con el Foro Social plantamos cara al modelo actual de crecimiento perpetuo que está agotando los recursos, creando más desigualdad y poniendo en peligro la vida en todo el planeta. El crecimiento verde que defiende una buena parte de las élites dominantes encuentra eco en la sociedad en las clases medias acostumbradas a un nivel de consumo del que es difícil apearse, donde la promesa de un imposible crecimiento sostenible es una barrera para el cambio a modos de vida realmente sostenibles y solidarios”.

“Estamos ante un disyuntiva ética y política entre la justicia ecosocial y el fascismo, y la sociedad civil organizada en torno a este Foro Social elige justicia ecosocial. La resistencia de las élites económicas y las capas más privilegiadas de la población a aceptar el fin del crecimiento capitalista está favoreciendo el avance del autoritarismo, por eso el propio proceso del Foro se plantea desde la construcción democrática, y trata de ser un antídoto colectivo a esta tendencia”, aseguran.

Alberto Garzón y Ada Colau inauguran el Foro Social

En el conversatorio ‘Un movimiento social y político más allá del crecimiento’ que abrirá las jornadas el 13 de febrero participan el economista y exministro de Consumo, Alberto Garzón; la exalcaldesa de Barcelona y activista, Ada Colau; el periodista y diputado de Compromís por las Cortes Valencianas, Juan Bordera; la filósofa y activista Carmen Madorrán;  el científico y divulgador del CSIC, Fernando Valladares; y Luz Helena Ramírez, defensora de derechos humanos y fundadora de la asociación Migración y Economía Social y Solidaria (MIGRESS). Tras este conversatorio tendrán lugar una serie de talleres simultáneos en los que compartir experiencias y prácticas transformadoras, que suponen un espacio de formación y reflexión para la acción.

Durante la segunda jornada se reunirán los once pactos ecosociales en varios procesos de diálogo y de propuestas que se pondrán en común en la sesión plenaria al final del día. Este proceso establecerá la agenda y las líneas de acción común de cara al segundo Foro Social que tendrá lugar durante el otoño de este año.

Para finalizar, la activista y antropóloga ecofemimista Yayo Herrero presentará y moderará el diálogo ‘La construcción de poder colectivo para la transición ecosocial justa’, que contará con la participación de representantes de colectivos como la Assemblea Catalana per la Transició Ecosocial, Jornaleras de Huelva en Lucha, Ulloa Viva, Jauzi Ekosoziala, Pacto Ecosocial del Sur y el Sindicato de Inquilinas de Madrid. Como cierre del Foro Social, las artistas FaneKa, Cris Imaz y Birch dinamizarán un espacio cultural ecosocial en la propia Universidad Autónoma de Madrid.

 

Sobre el Foro Social

El Foro Social tiene como objetivo generar un espacio de diálogo y confluencias, articulado desde la sociedad civil. Es un proyecto político y social independiente de los partidos. Trabaja con su propia agenda y programa de acción para una transición ecosocial que, poniendo la vida  en el centro, supere el modelo económico capitalista basado en el crecimiento perpetuo, que genera injusticia social y degradación ecológica.

El Foro Social de febrero surge como continuación de la ‘Conferencia Más Allá del Crecimiento: por una economía orientada al bienestar de las personas y del planeta’, que llenó la Sala Ernest Lluch del Congreso en septiembre de 2025. Desde entonces, el grupo motor formado por una decena de organizaciones ha conseguido sumar más de 100 adhesiones colectivas al foro y a la declaración conjunta.

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90 organizaciones impulsan el Foro Social Más Allá del Crecimiento para construir un nuevo modelo ecosocial

Por: Antiglobalización
  • La Universidad Autónoma de Madrid acogerá el encuentro los días 13 y 14 de febrero, para el cual ya están abiertas las inscripciones y la convocatoria de sesiones y talleres.
  • Los colectivos, entre los que se encuentra Ecologistas en Acción, construirán las bases de un nuevo modelo ecosocial que cuestione el capitalismo verde y proponga una alternativa basada en el decrecimiento y la economía del bienestar.
  • El Foro Social se realiza tras el éxito de la Conferencia Más Allá del Crecimiento, que reunió a más de 300 personas el pasado septiembre en el Congreso.

Tras el éxito de la Conferencia Más Allá del Crecimiento, que reunió el pasado septiembre a más de 300 personas en el Congreso de los Diputados y cerca de mil participantes de manera online, los 94 colectivos adheridos a la declaración organizan la primera sesión del Foro Social Más Allá del Crecimiento los días 13 y 14 de febrero en la Universidad Autónoma de Madrid. Las inscripciones y las convocatorias a sesiones y talleres paralelos ya están abiertas a través de su página web.

El Foro Social tiene como objetivo generar un espacio de diálogo y confluencias para construir democráticamente las bases de un nuevo modelo ecosocial que cuestione el capitalismo verde y confronte el fascismo proponiendo alternativas más allá del crecimiento. Estas se construirán a través del decrecimiento para el bienestar, frenando las políticas neoliberales y totalitarias, y superando el modelo económico actual en vías de colapso.

De esta forma, durante el encuentro, se avanzará en debates estratégicos, se compartirán diagnósticos y se trazarán las líneas de acción para una transición ecosocial justa desde el protagonismo popular. A su vez, las jornadas servirán para establecer redes entre colectivos y reforzar espacios de reflexión transversal que avancen en el desarrollo de la agenda más allá del crecimiento con medidas propositivas.

Ecologistas en Acción es parte de este proyecto social y político, articulado desde la sociedad civil, independiente de los partidos. Más Allá del Crecimiento trabaja con su propia agenda y programa de acción para una transición ecosocial que, poniendo la vida en el centro, supere el modelo económico capitalista basado en el crecimiento perpetuo, que genera injusticia social y degradación ecológica.

Este será el primer Foro Social y, para asegurar el cumplimiento de los ambiciosos objetivos de los que parte, los colectivos y organizaciones marcan como horizonte realizar una segunda sesión a finales de 2026.

Éxito de la conferencia de septiembre

El Foro Social surge como continuación de la Conferencia Más Allá del Crecimiento, que llenó la Sala Ernest Lluch del Congreso de los Diputados en septiembre de 2025. Desde entonces, el grupo motor formado por una decena de organizaciones ha conseguido sumar más de 90 adhesiones colectivas al foro y a la declaración conjunta.

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Ecologistas en Acción apoya las protestas agrarias contra el acuerdo UE-Mercosur

Por: Antiglobalización
  • Una mayoría de Estados miembros de la UE han aprobado el acuerdo comercial entre la UE y los países del Mercosur en medio del clamor de los pequeños productores.
  • Ecologistas en Acción condena la negativa de la Comisión Europea y los gobiernos europeos a considerar la preocupación generalizada de la opinión pública por las repercusiones del acuerdo en la agricultura, la salud, los derechos laborales y el clima.

Hoy, una mayoría cualificada de los Estados miembros de la Unión  Europea han aprobado el acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur (Brasil, Argentina, UruQ1guay y Paraguay), a pesar de 25 años de disenso por parte de la sociedad civil organizada, organizaciones agrarias, indígenas y sindicatos.

Esta es la primera vez en la historia de la UE que se aprueba un acuerdo comercial sin el consentimiento de todos los Estados miembros, ignorando las objeciones de países como Francia, Polonia, Irlanda o Austria, donde la oposición social al acuerdo ha forzado a sus gobiernos a adoptar una posición contraria.

Ecologistas en Acción ha expresado su apoyo a las organizaciones agrarias europeas que han bloqueado fronteras y carreteras para denunciar el impacto del acuerdo en la agricultura y que denuncian que las supuestas salvaguardias agrícolas son insuficientes.

“Este acuerdo simboliza una política comercial que enfrenta y hace competir aún más -si cabe- a agricultores y agricultoras de ambos lados del Atlántico en una carrera suicida para recortar leyes sociales, ambientales y sanitarias. Este modelo de agricultura industrial basada en la exportación es la mayor causa de la emergencia climática y ambiental y compromete la capacidad de producir alimentos”, ha manifestado la entidad defensora del ecologismo social.

Asimismo, Ecologistas en Acción ha reprobado la negativa de la Comisión Europea y los gobiernos europeos a considerar la preocupación generalizada de la opinión pública por las repercusiones del acuerdo en la agricultura, la salud, los derechos laborales y el clima.

Diferentes estudios concluyen que el acuerdo UE-Mercosur aumentará drásticamente las emisiones de gases e efecto invernadero y la deforestación; provocará la posible pérdida de cientos de miles de empleos a ambos lados del Atlántico, además de afectar a las PyMEs por las compras públicas; y debilitará los derechos de los pueblos indígenas y los derechos laborales.

Para la organización ecologista, “el Gobierno de España prioriza una vez más las ganancias de las grandes empresas, incluso si eso significa perjudicar a todos los demás. Al apoyar este acuerdo comercial, opta por precarizar y empobrecer a la clase trabajadora, a la agricultura familiar y a las pequeñas empresas de ambas orillas del Atlántico, por violar los derechos de las comunidades originarias, envenenar a las personas y destruir la naturaleza”.

Además, Ecologistas en Acción ha denunciado la forma en la que se ha concluido este acuerdo, que “solo ha sido posible gracias a métodos  antidemocráticos y opacos. La votación del Consejo de la UE se produce en un proceso apresurado, en el que se han excluido a los parlamentos nacionales y que pretende no esperar la luz verde del Parlamento Europeo antes de implementar el acuerdo”.

Por último, la organización ecologista ha criticado que la Unión Europea “es sumisa con Estados Unidos permitiendo toda clase de atropellos contra el derecho internacional y los derechos humanos al tiempo que pretende continuar sus políticas comerciales colonialistas con los países del Mercosur, India, China y numerosos países del Sur global”.

Tom Kucharz, portavoz de Ecologistas en Acción, ha añadido: “Al priorizar la venta de más automóviles europeos y el expolio de materias primas —como soja, maíz, petróleo y minerales— en América del Sur, el acuerdo UE-Mercosur agravará la pobreza, la violencia y las desigualdades sociales, especialmente de los pueblos indígenas, las comunidades tradicionales y las personas más vulnerabilizadas en el continente americano. La Unión Europea y el capital transnacional externalizan así la destrucción ambiental y los conflictos sociales hacia quienes menos han contribuido a la crisis global”.

Como próximo paso, la campaña Stop UE-Mercosur, de la que forma parte Ecologistas en Acción, se movilizará para exigir al Parlamento Europeo una votación en contra del pacto comercial.

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Ecologistas en Acción repudia la agresión militar de EE UU a Venezuela

Por: Antiglobalización
  • La organización ecologista condena firmemente el ataque terrorista del Gobierno de Trump sobre Venezuela. Los bombardeos en territorio venezolano, así como el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores, constituyen una violación del derecho internacional.
  • El Gobierno de Trump ha optado abiertamente por una política colonialista, belicista y autoritaria para asegurarse el control de recursos y fuentes de energía ante el ocaso de su hegemonía mundial.

Ecologistas en Acción denuncia que detrás del ataque sobre Venezuela no hay ninguna actividad de narcotráfico, sino el intento ilegítimo de deponer a un gobierno que no está en sintonía con el de EE UU. Un gobierno -el venezolano- que además controla unas importantísimas reservas petroleras a nivel global.

El ataque sobre Venezuela se debe entender siguiendo el rastro del petróleo, del mismo modo que el reciente bombardeo sobre Nigeria. El apoyo sobre el genocidio palestino perpetrado por el Gobierno israelí también sigue la misma lógica, ya que Israel es clave en el control de una región del mundo central en la extracción petrolera: el suroeste asiático. En todo caso, como en cualquier acción de este tipo, hay más factores, como el control geoestratégico de la región.

“Una vez más, se muestra que el capitalismo global necesita del petróleo para su funcionamiento y que su control se convierte en un instrumento absolutamente clave en el sostenimiento de la hegemonía a nivel internacional”, declara la organización.

Este incremento de acciones imperialistas, fuera de todo marco de derecho internacional, responde a la decadencia de la hegemonía mundial de EE UU; a su competencia con China por áreas de influencia y control de recursos energéticos y minerales; y a una apuesta descarada por una política de “sálvese quien pueda” en el marco de la agudización de la crisis ecosocial.

La organización ecologista también denuncia y rechaza la complicidad de la UE y de la OTAN con los planes belicistas del Gobierno de EE UU, así como la respuesta del todo insuficiente del Ejecutivo español, que no ha condenado la agresión: “Exigimos el cese de las agresiones contra Venezuela, la vuelta a su soberanía legítima, y la condena sin paliativos por parte del Gobierno de España”.

Ecologistas en Acción seguirá movilizándose por la paz, la justicia social, el desarme y la descarbonización como elementos clave, pero no únicos, de la necesaria transformación ecosocial: “Llamamos a la movilización ciudadana contra estos ataques, en defensa del derecho internacional y mostramos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano”.

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Posicionament davant dels atacs d’USA a Veneçuela

Por: Catalunya

Des de l’Àrea d’Antiglobalització de la federació d’Ecologistes en Acció de Catalunya, com a organització ecosocial que observa i incideix sobre temes ambientals però també socials i econòmics, s’ha impulsat un document de resposta i posicionament davant les agressions que el govern d’Estats Units està perpetrant sobre Veneçuela i altres països de l’Amèrica Llatina.

Ecologistes en Acció de Catalunya alcem la veu contra les actituds bèl·liques i antisocials dels governants que, pels seus propis interessos, desestabilitzen les poblacions, exprimeixen els recursos i les economies locals sense escrúpols.

Les ‘intervencions’ s’informen i es publiquen obertament de forma xulesca i desvergonyida sota l’excusa “del narcoterrorisme” quan, d’altra banda, el Govern dels Estats Units ha alliberat l’expresident d’Hondures, Juan Orlando Hernández, empresonat per “narcotràfic patrocinat directament per l’Estat” amb aclaparadores proves que l’incriminaven.

La situació a Veneçuela, amb un govern profundament extractivista que controla l’explotació de minerals, on els desastres mediambientals són incalculables i milions de persones han emigrat, no pot eludir que denunciem l’agressió imperialista intolerable: Un exercici de supèrbia criminal que marca un camí d’intervenció militar en un món carregat de testosterona, que matxuca tot principi de vida, on preval l’acumulació de riquesa d’uns pocs i s’extremen les desigualtats a nivells que recorden situacions anteriors a la Segona Guerra Mundial. Són actuacions que aguditzen la crisi ecosocial i acceleren l’acostament del planeta als límits de l’abisme.

 

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✇BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

Libro Megamenazas, de Nouriel Roubini (resumen)

Por: Pepe Galindo

Roubini es uno de los analistas económicos más influyentes y certeros del mundo. En 2006, fue apodado “Doctor Fatalidad” por su vaticinio de la crisis financiera. Dos años más tarde, se vio que estaba en lo cierto.

En este libro (Deusto, 2023), Roubini expone diez amenazas terribles que se ciernen sobre nosotros, a nivel global. Se trata de amenazas graves, económicas, financieras, geopolíticas, tecnológicas, sanitarias y medioambientales. Según él, «unas políticas adecuadas podrían evitar parcial o totalmente una o varias de ellas, pero en conjunto, la desgracia parece prácticamente asegurada [porque] las soluciones más plausibles son complejas y costosas y están cargadas de fricciones políticas y geopolíticas». Es decir, que aunque no sea lo más acertado, lo más cómodo a corto plazo es no hacer nada decisivo.

Esas amenazas podrían provocar grandes daños y miseria; y no se pueden resolver de forma rápida ni fácil. Además, todas ellas están relacionadas entre sí.

Para este analista, «nos enfrentamos a un cambio de régimen, pasando de una época de relativa estabilidad a una de grave inestabilidad, conflicto y caos». Si se cumplen sus predicciones, no solo perderemos un planeta sano y sostenible, sino también la batalla ante enfermedades infecciosas y, posiblemente, también la paz entre las grandes potencias. Para resolver esto, el autor mantiene que necesitamos tres factores: suerte, crecimiento económico y cooperación mundial. Desde Blogsostenible, no estamos de acuerdo en el segundo aspecto, porque el crecimiento económico siempre se hace a costa de degradar el planeta. Por tanto, cambiamos ese «crecimiento económico» por austeridad y solidaridad (decrecimiento).

Aunque parten de puntos de vista distintos, las conclusiones se parecen a las que llegan R. Fernández y L. González en su compendio En la espiral de la energía, por ejemplo en su rechazo a posibles soluciones que hoy no existen y que probablemente nunca lleguen a existir: tecno-optimismo o hipotéticas soluciones económicas.

La madre de todas las crisis de deuda

Desde hace bastantes años, nosotros y otras fuentes muy solventes, nos esforzamos por advertir que se está cociendo una crisis económica brutal. Nosotros le pusimos el nombre de la GRAN CRISIS (todo en mayúsculas). Resulta inquietante que este analista también lo augure poniendo una fecha aproximada: en esta década, o en la próxima. Roubini dice: «Si tenemos que dar con un nombre para la crisis que se avecina, llamémosla la gran crisis de deuda estanflacionaria».

La economía vive hinchando y explotando burbujas, alternando momentos de bonanza y de crisis, pero lo que está por venir podría ser de tal calado que será mucho peor que todas las crisis anteriores. El autor dice que «el mundo entero se parece cada vez más a Argentina» (que se endeuda una y otra vez y no es capaz de afrontar sus obligaciones). La deuda pública de los gobiernos y la privada sube a un ritmo muy alarmante. A finales del 2021, la deuda mundial sobrepasaba el 350% del PIB mundial (420% para algunas economías avanzadas; 330% para China). Ese nivel de endeudamiento es una locura para cualquier economía. Cuando una familia supera su nivel de deuda vienen problemas graves (desahucios, embargos, etc.). Sin embargo, los estados no paran de endeudarse más y más, hasta límites sencillamente insostenibles (y por tanto, son deudas imposibles de pagar).

Roubini no está en contra de endeudarse, y además, tiene claro que ante problemas de deuda no solo es culpable el deudor, sino que los prestamistas son cómplices (por correr en busca de rápidos beneficios, sin analizar bien el riesgo). Si inviertes pensando solo en ganar mucho, puede que pierdas todo. Un ejemplo —que cita el autor— es la inversión en criptomonedas y otros activos sin valor intrínseco, para los que se crean burbujas en las que solo muy pocos pueden ganar mucho, mientras que son muchos los que pierden. No olvidemos que «las burbujas siempre preceden a las quiebras y caídas, pero esta vez la escala supera con creces a todas las precursoras» (ahora hay más deuda que nunca).

Cuando un gobierno no puede devolver sus deudas (ni puede endeudarse más porque nadie se fía), viene la recesión. Por lo pronto, EE.UU. ha aumentado su techo de deuda para esquivar la crisis. Esto simplemente retrasa y aumenta la crisis. Por otra parte, los mercados emergentes fuertemente endeudados pueden sufrir «consecuencias demoledoras»; de tal forma que «en lugar de exportar bienes o materias primas (…) exportarán ciudadanos» (como ya se está viendo).

Ante problemas de impago de deudas, hay instituciones internacionales (FMI o Banco Mundial, por ejemplo) que pueden ayudar a camuflar los errores o la mala suerte (a cambio de ciertas medidas más o menos discutibles). Sin embargo, «cada vez es más difícil encontrar una ayuda sólida» y, además, hay riesgo de empeorar los problemas. Una alternativa que suele elegirse es el rescate a empresas (por ejemplo: España prestó dinero a los bancos en la crisis de 2008, pero ya se ha anunciado que no van a devolverlo). Roubini aclara: «la socialización de deuda privada insostenible suele conducir a deuda pública insostenible».

Resumiendo el caso de Estados Unidos, afirma que cuando mandan los republicanos (ultra derecha), recortan los impuestos, fingiendo que equiparan el dinero perdido a sus recortes en el gasto (para ayuda social), «y por lo general fracasan». Por su parte, los demócratas (derecha moderada) costean programas sociales sin aumentar los impuestos lo suficiente para sufragarlos. Conclusión: la deuda sube con ambos partidos.

No solo crece la deuda pública. La deuda privada también está aumentando a un ritmo exagerado, para viviendas, educación, ropa… A nivel particular lo más inteligente es reducir la deuda lo más rápido posible, aunque sea a costa de una austeridad inteligente. Esa es la receta de la escuela austríaca. Sin embargo, cuando se trata de gobiernos, las normas no son las mismas que para particulares, porque los Estados tienen otros mecanismos (emitir bonos, fabricar más dinero, estimular la demanda…). Por eso, los keynesianos tienen otro sistema para evitar la crisis: inyectar efectivo como sea. Es decir, «gastar más para resolver los problemas de deuda» (i.e. aumentar la deuda pública). Si se consigue mantener el crecimiento económico, la cosa puede funcionar, pero dado que el crecimiento no puede ser infinito, es predecible que «algún tipo de acontecimiento acabará por pinchar la burbuja de la deuda mundial». Y estamos «al borde del precipicio».

Otra solución es el impago de la deuda, con sus consecuencias (contracción del crédito, quiebra de empresas, desempleo, hogares que pierden sus ingresos y sus casas, inflación, estanflación…). Roubini apunta a que esto será lo que ocurrirá y avisa: «va a ser desagradable».

¿Habrá dinero para sanidad y pensiones?

Esta es otra megamenaza para Roubini. Algunos proponen retrasar la edad de jubilación, lo cual puede traer inestabilidad social (como ha ocurrido en Francia, por ejemplo). El envejecimiento de la población reduce la oferta de trabajadores y aumenta los gastos en jubilaciones y sanidad, pero hay que estudiar otros factores (como una menor delincuencia, por ejemplo).

Ante este problema, algunos políticos proponen erróneamente fomentar la natalidad. Es un error, porque agrava el problema para el futuro. El crecimiento demográfico no puede mantenerse indefinidamente, por lo que el problema del envejecimiento tendrá que ser afrontado tarde o temprano. Si es tarde, la humanidad tendrá que solucionarlo en un mundo más desgastado, con mayor cantidad de ancianos y donde los problemas actuales sean aún más acuciantes.

La falta de trabajadores se resuelve con dos medidas importantes: aumentar la libertad de circulación de personas (inmigración) y reducir la jornada laboral. Roubini también propone aumentar los impuestos a los multimillonarios, aunque esto puede tener el efecto contraproducente de que huyan a paraísos fiscales. Una ventaja importante de la inmigración es que los inmigrantes envían dinero a sus países de origen, lo que contribuye a estabilizar economías en países empobrecidos. Según el economista Dani Rodrik, una inmigración más libre es mejor para el PIB mundial que la liberalización del comercio y de los movimientos de capital. Por supuesto, no todo es positivo, ya que la inmigración podría implicar reducción de salarios.

Y a ese problema, se suma la pérdida de empleos por la creciente robotización. Dos soluciones ineludibles para afrontar esto son la ya mencionada reducción de la jornada laboral y, por supuesto, hacer que los robots y computadores paguen impuestos como cualquier otro trabajador.

Abaratar los préstamos es una alternativa cortoplacista, porque ello fomenta la afición al riesgo de pedir más y más dinero prestado. Demasiadas familias, empresas y gobiernos han caído y están cayendo en ese error. Por ejemplo, se generan burbujas inmobiliarias, las cuales aumentan el número de endeudados y también el número de desahuciados, además de graves destrozos ambientales. Desde la política, se puede intervenir para evitar recesiones. Inyectar dinero en el sistema y aumentar el gasto público no siempre funciona bien, porque acaba subiendo la inflación y la deuda pública. Roubini propone ser keynesiano al principio de una crisis, cuando hay falta de liquidez (i.e. facilitar el acceso al dinero), pero más adelante adoptar posturas en la línea de la escuela austríaca (austeridad y reducción de deuda).

Lo que Roubini viene a decirnos es que aunque hay shocks imprevisibles, podemos prepararnos para cuando vengan, aunque no sepamos cuándo. «Los cracs se producen porque en los buenos tiempos no somos inteligentes ni prudentes. No fomentamos lo bastante el ahorro en los sectores privado y público. Dejamos que el crédito y el endeudamiento se salgan fuera de control».

En la actual situación, el riesgo es de estanflación (estancamiento con inflación), la unión de desempleo, recesión e inflación. El economista Arthur Okun inventó el índice de miseria: una simple suma de la tasa porcentual de inflación con la tasa porcentual de desempleo. Cuanto mayor es este índice, peor es la situación.

Y todo esto en un clima en el que algunos proponen gastar más (aún) en defensa (y para esas personas la guerra en Ucrania y las locuras de Putin son la excusa ideal).

Emergencia climática desatendida y criptomonedas

Roubini nos advierte que el cambio climático es una fuerza que no pueden ignorar los bancos centrales y que empujará hacia la estanflación, al menos de cuatro formas:

  1. Sequías que expandirán los desiertos (en África, suroeste de EEUU., sur de Europa…).
  2. Aumento insuficiente en energías renovables, lo cual aumenta el precio de la energía.
  3. Catástrofes naturales que, evidentemente, frenan la industria.
  4. Nuevas pandemias globales, provocadas por la destrucción de ecosistemas o por el derretimiento del permafrost, que podría liberar virus congelados.

También apunta a otros factores como la militarización del dólar, los cada vez más frecuentes ciberataques y la desigualdad. Reconoce que la innovación tecnológica podría influir positivamente (tecno-optimismo), pero también negativamente, pues «la inteligencia artificial, la automatización y la robótica no son un bien en estado puro» (podrían alterar profesiones e industrias enteras, aumentando la desigualdad).

El libro afirma que la desigualdad es un grave problema que la inflación inevitablemente empeora. En Blogsostenible advertimos hace tiempo de este problema y dimos siete soluciones. Roubini resalta la necesidad de controlar especialmente a los que suelen quedarse atrás en una recesión: mujeres, minorías y pobres. Y advierte: «No cometas el error de pensar que la desigualdad de la riqueza solo perjudica a los que están en los peldaños más bajos». «La desigualdad es uno de los retos más terribles de nuestro tiempo».

Para este economista, las criptomonedas (que prefiere llamarlas shitcoins, del inglés shit, mierda) son también amenazas a la estabilidad financiera. Algunos motivos son su escasa estabilidad o su limitada escalabilidad. Además, en un mundo donde hay que reducir el consumo de energía, el sistema blockchain la dispara. Por si fuera poco, las criptomonedas se usan para ocultar ingresos a defraudadores y delincuentes de diversa índole (terroristas, traficantes…). Los incautos que invierten en esas monedas etéreas podrían estar colaborando con la delincuencia internacional y perder su dinero de un día para otro por invertir en «enormes riesgos», que en gran parte son «manipuladores esquemas Ponzi» (estafas piramidales).

«La desglobalización es una megamenaza»

Para Roubini, la globalización tiene más ventajas que inconvenientes. En el libro enumera tanto unas como otras, pero se olvida de los daños ambientales (por ejemplo, del transporte) y del enorme riesgo de depender del comercio internacional. Lo hemos visto con la COVID-19 y con un pequeño fallo en el canal de Suez.

Portada del libro La Doctrina del Shock de Naomi Klein: Lee un resumen de este y otros libros suyos aquí.
La Doctrina del Shock: Lee un resumen de este libro, también de Naomi Klein.

Efectivamente, la globalización traslada la producción a donde los salarios son más bajos. Con eso —simplifica— «cambiamos buenos puestos de trabajo con buenos salarios por importaciones baratas», y concluye que el proteccionismo —imponer barreras al comercio con aranceles— acaba aumentando los precios de los productos importados. Roubini olvida contabilizar las ventajas de una menor contaminación global. Naomi Klein advirtió claramente en uno de sus libros contra los peligros del excesivo libre mercado y, en otro, contra los peligros que el capitalismo ejerce sobre la naturaleza.

Es cierto que algunos partidos de ultraderecha usan la globalización como medio para justificar el racismo porque, supuestamente, los inmigrantes roban empleos a los nativos, o gastan recursos de sanidad. Según Roubini, la realidad es que «la contribución económica de los inmigrantes supera con creces cualquier carga para las finanzas públicas». No parece justo que, mientras el dinero fluye libremente, las personas pobres sufran toda clase de barreras.

Por otra parte, se reconoce que las multinacionales pueden abusar de los trabajadores en los países pobres, además de extraer recursos naturales «sin pensar en el impacto a largo plazo» (y no dice, ni una palabra, del impacto ambiental ni de la falta de derechos humanos en ciertos países, como China). Además de eso, la guerra de Ucrania nos ha mostrado los peligros de la dependencia energética excesiva de países como Rusia, y por eso Roubini habla de una globalización friendshoring, centrada en el comercio y la inversión entre amigos y aliados.

El autor se queja de las protecciones que dificultan la globalización, tales como las normas ambientales y las reivindicaciones de privacidad (por ejemplo, por parte de Europa al imponer controles y frenar el flujo de datos de poderosas empresas tecnológicas de Estados Unidos). Alega que Europa l0 hace para aumentar sus ventajas tecnológicas, cuando lo más probable es que solo se pretenda proteger el derecho a la privacidad de los europeos. De hecho, EE.UU. también impone controles de privacidad a empresas extranjeras (particularmente las de China). «Los datos son el nuevo petróleo», afirma este economista.

Roubini es un ejemplo de un economista educado en las ventajas del libre mercado y desinformado respecto a la importancia de la naturaleza y a cuánto la economía depende de la ecología (Georgescu-Roegen ya nos advirtió sobre ello). No obstante, intenta hacer un análisis completo de las ventajas e inconvenientes del libre mercado y reconoce que, a pesar de estar a favor del mismo, no garantiza un mundo equitativo en el que todos estén mejor. Para que unos tengan precios baratos, otros tienen que perder sus empleos. El autor no dedica aquí ni una palabra a comentar los males que genera el consumismo (por ejemplo, los datos ambientales), y se dedica a resaltar las bondades del «aumento neto de la producción global», dejando claro que su objetivo es crecer (en un mundo que necesita justo lo contrario: decrecer).

Ante el aumento de la pobreza y la desigualdad, Roubini sostiene que «la globalización redistribuye la riqueza» (aunque no sea de forma justa ni equitativa), y propone «políticas más generosas para las personas que sufren (…) para que todos estén mejor con un comercio más libre». Para él, la tecnología ha hecho desaparecer más empleos que la globalización y no se trata de copiar a los luditas ingleses que a principios del XIX destrozaban los telares mecanizados para conservar sus empleos. Es cierto que los robots y los ordenadores están eliminando puestos de trabajo de forma masiva, a la vez que mejoran nuestra calidad de vida. Nuestra sociedad debe buscar formas urgentes de resolver el problema de alimentar y satisfacer a millones de desempleados. El economista Richard Baldwin predijo una «convulsión globótica» (de globalización y robótica) que acabará en un enfrentamiento entre los humanos y las máquinas que los sustituyen. Como hemos dicho, nosotros proponemos implantar impuestos a los robots y a los ordenadores que desplacen el trabajo humano, así como reducir la jornada laboral (trabajar menos para repartir mejor el empleo donde sea posible). Se puede hacer manteniendo el salario o bajándolo ligeramente, de forma no proporcional (a cuenta de los impuestos a la mecanización). Incluso una microrreducción de la jornada sería algo positivo. Además, proponemos otras medidas variadas para atajar este grave problema.

El teletrabajo está haciendo que muchos empleados puedan vivir en países que les permiten bajar sus honorarios (contables, agentes de seguros, abogados, programadores…). Aunque Roubini critica la desglobalización y olvida tratar ciertos problemas, debe conocer sus amenazas ya que lo que finalmente propone es una globalización lenta.

La Inteligencia Artificial es otra megamenaza

«No importa cuál sea tu trabajo, la IA podría acabar haciéndolo mejor». Roubini nos pinta un futuro distópico donde las máquinas podrían desplazar a los humanos y generar nuevos problemas (como en relatos de ficción como Prefiero que me mientan o Son superiores, pero no en todo). Las tres leyes de la robótica de Asimov podrían ser insuficientes ante el aluvión de problemas que la IA puede conllevar (p.e., discriminación de todo tipo).

John Maynard Keynes y Bertrand De Jouvenel son economistas que nos han advertido claramente de los peligros de economizar mano de obra, cuando esta es abundante, y de despilfarrar recursos materiales y energéticos, cuando estos son escasos. Y, sin embargo, la tendencia de la IA es a sustituir el trabajo humano, aunque sea bajo la bandera de beneficiar a las personas. Todos los sectores están afectados (camareros, cocineros, profesores, sanitarios, conductores, contables…) y, aunque se crearán nuevos empleos hay algo cierto: «el sector tecnológico emplea a muchas menos personas que otros sectores más antiguos» y «la IA invade más puestos de trabajo que las revoluciones anteriores».

Incluso, Roubini añade: «Cuando los ordenadores desarrollen la motivación para aprender por sí mismos a una velocidad de vértigo sin dirección humana se producirá una explosión de inteligencia». Preguntamos: ¿A alguien le extrañaría que las máquinas concluyan que los humanos son una plaga que habría que exterminar? ¿Estamos ante una precuela de Terminator?

Sin duda, la IA y la robotización hará más ricos a los más ricos. Por tanto, es previsible que, más aún, aumente la desigualdad (con las consecuencias negativas y soluciones que debieran ser bien conocidas). Las soluciones que sugiere el libro son una Renta Básica Universal y gravar a la IA y a los robots (a sus propietarios, porque los ricos son un auténtico problema para la humanidad).

Otra guerra fría

Según el dictador de China, Xi Jinping, su país y Estados Unidos pueden prosperar juntos; pueden ser rivales sin derramar sangre. Ahora bien, cualquier excusa (como la anexión de Taiwán a China) podría ser el origen de una guerra multilateral. Para Roubini, la actual guerra fría es otra megamenaza que avanza en muchos terrenos, no solo el económico o el militar, a pesar de que ambos países «tienen muchas razones para colaborar».

Roubini aconseja que Europa se desvincule de China lo que pueda, aunque advierte que el desacople total sería terriblemente caro para ambas partes. Lo que no hay duda es de que las compras masivas de Europa a China es una forma de dar dinero a un gigante que no encaja con los más mínimos valores éticos: China es una dictadura que viola los Derechos Humanos y contribuye a emisiones de contaminación intolerables, por citar algunas cuestiones.

¿Un planeta inhabitable?

Abordar el problema climático requiere una cooperación internacional, que se ve entorpecida por la rivalidad EEUU-China. Conocemos las terribles consecuencias que nos esperan si no actuamos y —a pesar de ello— seguimos sin movernos.

Roubini advierte: «A no ser que vivas en un lugar elevado, en latitudes frías, con abundante agua potable y ricas tierras de cultivo, prepárate para mudarte». Debemos contar con migraciones masivas, y no solo de personas, sino también de microbios. A estas alturas, Roubini es muy claro: «Debatir sobre las causas del cambio climático hace que perdamos un tiempo valioso» (ya está bien demostrado que el origen es antropocéntrico).

En su rápido repaso por los múltiples desastres involucrados, está la subida del nivel del mar, que desafía no solo a ciudades y países costeros, sino a diversos emplazamientos con desperdicios peligrosos y con reactores nucleares. La salinización de acuíferos agravará el problema de la escasez de agua debido, entre otros motivos, a la sobreexplotación y a la contaminación. También hay que tener en cuenta las sequías masivas, incendios, desertización, huracanes y tifones, enfermedades zoonóticas por la destrucción de ecosistemas, etc. Como economista, Roubini tiene claro que las pérdidas van a ser billonarias (con b), por lo que cualquier inversión en prevención será rentable.

Roubini reconoce ciertos, aunque insuficientes, avances en algunas áreas, como las renovables y la electrificación, y comenta la contradicción que supone que muchos procesos de la transición ecológica requieren de energía fósil para hacerla posible (por ejemplo, la extracción de los minerales para las renovables o para el coche eléctrico, el cual hace que sea casi imposible un coche ecológico). En muchos casos, lo que se está haciendo es trasladar egoístamente las cargas económicas y los problemas ambientales a las generaciones futuras, a veces, bajo la «creencia mágica de que las nuevas tecnologías y el aumento de la riqueza resolverán el problema». Roubini alerta de las falsas promesas de la geoingeniería, tales como la captura de carbono, o la liberación de partículas en la alta atmósfera para frenar el calentamiento. Ese tipo de técnicas requieren una «inversión estratosférica» y tienen efectos laterales imprevisibles (como perjuicios a la agricultura, que evidentemente depende del sol).

Los impuestos al carbono podrían permitir tanto la reducción de la contaminación como la captura de fondos para financiar la transición. Sin embargo, esto supone un aumento de costes, lo cual puede ser algo indeseable para ciertos colectivos. Roubini afirma que la media mundial del impuesto sobre el carbono es de 2 dólares por tonelada de CO2, pero debiera estar en 200 dólares por tonelada para que las temperaturas no suban más de 2ºC. «Tres grados de calentamiento global son bastante probables y realmente desastrosos».

Este economista nos alerta de la «bomba de relojería medioambiental» que supone particularmente África, pero en realidad la bomba es planetaria. «Los que hoy no ven ninguna megamenaza en el cambio climático se preguntarán por qué no hicimos nada cuando tuvimos la oportunidad de actuar». La causa es que «hemos escuchado a la gente equivocada», no a los científicos. Tal vez, vemos que actuar es «demasiado caro»; y no queremos mirar el precio de la inacción.

Conclusiones

Al final del libro, Roubini hace dos predicciones posibles, una pesimista y otra (más o menos) optimista (como en el relato Dos futuros posibles tras una pandemia). En la opción distópica resume los peores efectos de los problemas comentados. Además, alerta de argumentos populistas (como los que auparon al Brexit o hicieron ganar a Donald Trump). Para manipular a la opinión pública, se usan frases sencillas, que buscan enemigos imaginarios para confrontarnos y crear el caldo de cultivo para sus políticas. De ahí que surjan movimientos antimusulmanes, antisemitas, antiinmigrantes, anti-LGTBI, antiecologismo, anticiencia, antirenovables (o pronucleares), etc. Son gentes que utilizan bien los medios de comunicación para manipular y crear noticias falsas que provoquen indignación. Un ejemplo, fue el asalto al Capitolio de EE.UU. en enero de 2021. Este tipo de hechos pueden acabar en guerras civiles, advierte.

En el escenario optimista-utópico, supone que el crecimiento económico lo resuelve todo, porque, según él, «genera recursos que pueden ayudarnos a abordar costosos proyectos públicos para prevenir el cambio climático, el envejecimiento y el desempleo tecnológico, o a hacer frente a futuras pandemias». Roubini se pregunta si la innovación tecnológica ayudará a crecer para salir de nuestros problemas. En nuestra humilde opinión, la respuesta es muy sencilla: NO, porque es precisamente la tecnología la que ha generado los mayores problemas. En teoría, podría traer soluciones, pero en la práctica es muy dudoso que el ser humano las aplique de forma altruísta. En este escenario utópico, Roubini parece rememorar la contradicción de un chiste de El Roto al decir que «nuestro objetivo debe ser seguir creciendo, pero también frenar bruscamente las emisiones de gases de efecto invernadero».

Respetar los ecosistemas reduciría el riesgo de enfermedades zoonóticas, pero el ser humano es reacio a valorar cuánto cuesta una pandemia que no ha ocurrido. Y cuando ocurre, ya es tarde para prevenir. Roubini fantasea con que el crecimiento podría aliviar los problemas de deuda, y traer energía barata, desalinización asequible, y carne cultivada en laboratorio. Pero no habla de que el crecimiento no puede ser mantenido indefinidamente por lo que, si llega ese crecimiento, será para retrasar y aumentar la crisis que nos espera. Desde el ecologismo, la solución es la contraria: un decrecimiento sensato y ordenado.

Resumen del Libro "Esto lo cambia todo" de Naomi Klein.
Lee un resumen de este otro libro de Klein.

Finalmente, Roubini se plantea si el bienestar de los últimos 75 años (en los países ricos) no ha sido solo una excepción en la Historia. El principio del siglo XX fue realmente aterrador: dos guerras mundiales, la mortífera gripe española, hiperinfación y luego la Gran Depresión, crisis financieras, deflación, regímenes populistas y autoritarios (Alemania, Italia, España…), etc. Para aumentar nuestra preocupación, ahora tenemos un escenario más complicado: un sistema financiero en peor estado, mayor desigualdad, armas más peligrosas (con peligro nuclear incluido), y el cambio climático, que ha venido para cambiarlo todo (queramos o no, como explicó N. Klein).

La solución está en colaborar con corazón altruista, sabiendo que cuando la cooperación fracasa, los resultados son peor para todos.

Por lo dicho, vemos que no estamos de acuerdo en todo lo que dice Roubini, pero sí en lo esencial; y también en su mazazo final: «demorarse es rendirse».

♦ Más sobre economía inquietante:

✇Ecologistas en Acción

Un año más, consumo responsable y boicot a Israel en las compras navideñas

Por: Antiglobalización
  • Ecologistas en Acción recuerda que el supuesto plan de paz en Gaza no ha detenido la masacre y reivindica el boicot en el consumo en estas fechas como herramienta de presión política.
  • La campaña se centra en señalar a Carrefour, una entidad que cuenta con más de 50 establecimientos en Israel y tiene múltiples vínculos con empresas cómplices del genocidio en Gaza. 
  • La organización ecologista también difunde sus habituales recomendaciones festivas para disfrutar del descanso, los planes sencillos, la buena compañía y contribuir a un mundo sostenible y justo. 

En fechas en las que se habla de paz, de amor y de estar en compañía de gente querida, Ecologistas en Acción recuerda que la paz que anunciaron Donald Trump y Benjami Netanyahu y entró en vigor el pasado 10 de octubre no ha llegado. Es más, el genocidio continúa en forma de ataques y asesinatos diarios, bloqueo de ayuda humanitaria, abandono de la población ante fuertes temporales, ocupación y apartheid que se suma a la colonización, expulsión y limpieza étnica del pueblo palestino desde hace al menos 75 años. Todo ello unido a un ecocidio que, contaminando agua y arrasando con los cultivos, busca imposibilitar la vida de la población palestina.

Por ello, y como parte de sus consejos festivos, este año la organización ecologista vuelve a sumarse a la campaña de la plataforma Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS)  para hacer un llamamiento por el boicot en las compras: “Ahora que se acerca uno de los periodos de mayor consumo del año, el boicot del consumo es una herramienta efectiva de presión social para frenar las agresiones de Israel bajo la complicidad de la comunidad internacional”.

En el centro de la campaña de boicot se sitúa Carrefour, una multinacional que cuenta con más de 50 establecimientos en Israel, ha regalado lotes de productos a soldados del ejercito israelí, vende productos fabricados en Israel y tiene acuerdos y alianzas con empresas israelíes activas en la industria de los asentamientos ilegales en Cisjordania cómplices del genocidio, tales como Electra Consumer Products, Yeinot Bitan o el banco Hapolaim.

Ecologistas en Acción se suma a la denuncia pública de Carrefour y a las movilizaciones que, durante los próximos días, se esperan en diferentes territorios del Estado español para señalar a esta cadena de supermercados e informar a la ciudadanía de su complicidad con las masacres del pueblo palestino. Unas movilizaciones a las que en las últimas semanas también han recibido cadenas de ropa como Zara o restaurantes de comida rápida como McDonalds.

Según Enrique Quintanilla, portavoz de la organización ecologista, “las campañas de desinversión y boicot contra estas empresas, cuidadosamente seleccionadas, aumentan la presión sobre ellas para que pongan fin a su complicidad con la opresión del pueblo palestino. Ya ha ocurrido en el pasado, por ejemplo, con la marca de ropa deportiva Puma, que hace un par de años no renovó su contrato de patrocinio con la Asociación de Fútbol de Israel (IFA), que gobernaba y abogaba por mantener equipos en asentamientos ilegales israelíes en tierras palestinas robadas”.

Unas fiestas con menos y mejor consumo 

Ecologistas en Acción llama al boicot a Carrefour no solo por su complicidad en el genocidio en Palestina, sino también por el modelo de consumo que reproduce. Su funcionamiento de gran distribución genera grandes impactos ambientales y sociales, ya que se basa en un modelo deslocalizado, derrochador de energía, generador de desperdicio alimentario y de ingentes cantidades de envases, que genera menos puestos de trabajo que el pequeño comercio. Algo que aprovecha el poder que le otorga su amplia cuota de mercado para imponer precios en origen abusivos y que concentra la riqueza.

Como alternativas a la compra en Carrefour, Ecologistas en Acción apuesta por opciones más justas y sostenibles ambientalmente como es el caso del pequeño comercio, que garantiza una mejor distribución de la riqueza y la creación de empleo. También por opciones que apuestan por relaciones comerciales justas y por la venta de productos locales y de producción ecológica.

Como cada año, la organización ecologista incide en su apuesta por un consumo en el que los actores respeten los derechos humanos, frente a las injusticias que esconden el modelo de consumo actual dominado por grandes empresas que anteponen los beneficios económicos por encima de las personas.

En esta línea, además de llamar al boicot comercial a algunas marcas, Ecologistas en Acción recuerda sus habituales consejos navideños, entre los que destaca descansar y disfrutar de planes sencillos y en buena compañía. Además, pone el acento en el mencionado consumo local, la apuesta por regalos –desde juguetes a todo tipo de productos y alimentos– procedentes de la Economía Social y Solidaria o del comercio local, suscripciones a medios independientes y cooperativos y/o regalos no materiales en forma de tiempo y momentos compartidos, la celebración de  cenas y comidas sabrosas pero sostenibles, y, en general, la reducción del consumo y de la huella ecológica así como la promoción del activismo, el asociacionismo y el ecologismo social.

Luis Azorín, portavoz de Ecologistas en Acción, ha declarado: “Las palabras de solidaridad y paz, tradicionalmente asociadas a las fiestas navideñas, cada vez quedan más olvidadas en la vorágine consumista de estas fechas. Sin embargo, la masacre que el ejército israelí está perpetrando en Gaza hace imprescindible que demos protagonismo a estos valores, transformando el tradicional consumismo desaforado en un consumo más racional y crítico enfocado a la defensa de los derechos humanos”.

 

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