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Desconexión digital: Ecologistas en Acción llama a participar en el Off February y anima a caminar en vez de hacer ‘scroll’

Por: Contaminación electromagnética
  • La organización ecologista invita a sumarse al reto de desinstalar las redes sociales de los smartphones durante los 28 días del mes de febrero, una propuesta impulsada por el Movimiento Off.
  • Esta campaña busca concienciar de los problemas generados por una hiperconexión cotidiana al móvil, que roba el tiempo y la atención a las personas. A su vez, denuncia el impacto ambiental de esta tecnología y las consecuencias negativas de la hiperexposición y del control social que implica. 
  • El pistoletazo de salida de la campaña tendrá lugar el próximo 7 de febrero con la acción global “Camina, no hagas scroll” que se realizará simultáneamente en distintas localidades como Caravaca, Guadalajara, Castellón, Madrid, Málaga, Segovia, Sevilla, Valencia, Vigo, Londres, Marsella o París.
  • Sobre el debate generado por el anuncio de Pedro Sánchez acerca de la prohibición del acceso a redes sociales a menores de 16 años, Ecologistas en Acción defiende que es una medida necesaria y acertada para proteger a la infancia y adolescencia. 

Junto a más de 50 entidades, la organización ecologista y su programa Escuela Saludable colaboran en la campaña global Off February, una invitación a desinstalarse las redes sociales de los teléfonos móviles durante el mes de febrero. También lo hacen más de 10 sociedades científicas del ámbito de la salud, incluidas en la Plataforma control Z, numerosas organizaciones críticas a la hiperdigitalización —especialmente de menores por su afectación en los ámbitos de salud, aprendizaje y desarrollo— así como organizaciones y plataformas que apuestan por usos biocompatibles de la tecnología.

“No se trata de huir del mundo, sino de reconectar con él; siempre puedes seguir utilizando tus redes desde tu navegador y hacer así un uso más intencional y sobrio de la tecnología, mientras se tenga una edad madurativa para ello como se recomienda desde la pediatría. También se puede aprovechar para borrar cualquier app que te robe más tiempo del valor que te aporta”, defiende Julio Carmona, portavoz de Ecologistas en Acción.

A lo largo del mes de febrero se realizarán diferentes actividades para concienciar de la importancia de la desconexión digital para la salud de las personas y el medioambiente. La primera de ellas será la acción global “Camina, no hagas scroll” el próximo sábado 7 de febrero. Miles de personas de diferentes localidades participarán en caminatas que rondan los 5,04 kilómetros, la distancia que una persona usuaria media recorre con el pulgar al hacer scroll en su móvil a lo largo de los 28 días del mes de febrero, es decir, unos 180 metros diarios.

“Esta acción transforma un gesto solitario, pasivo y automático en un acto consciente, colectivo y anclado en lo físico. Lo que antes era desplazarse por una pantalla se convierte en mover el cuerpo en el mundo real”, añade Carmona.

Al sumarse a la campaña, Ecologistas en Acción incide en que la hiperconexión a los móviles “nos roba el tiempo y la atención y nos desconecta a las personas de una vida relacional real y en comunidad”. Al mismo tiempo, la organización ecologista pone el acento en la huella ambiental de esta hiperconexión, “que es inasumible para el planeta”, en la hiperexposición a dispositivos y redes inalámbricas, así como en las estrategias de algoritmización y control social.

Prohibir las redes sociales a menores de 16 años, una medida acertada y necesaria

Ecologistas en Acción celebra el reciente anuncio de Pedro Sánchez en Dubái sobre la prohibición del acceso a las redes sociales a menores de 16 años y la obligación de las plataformas digitales de poner medidas de control de edad efectivas. Y añade que liberar y proteger a infancia y adolescencia de unas redes sociales —adictivas, algorítmicas y de control social— en una etapa de desarrollo de mayor vulnerabilidad, cuenta en la actualidad con el respaldo de la comunidad científica.

Se trata de un debate que no es nuevo, tal y como quedó expuesto en el informe del Comité de Personas Expertas de 2024, donde Ecologistas en Acción participó a través de su portavoz, Javier Zarzuela. También se reivindicó abiertamente en la movilización de junio de 2025 impulsada por el Movimiento Off por el derecho a la desconexión digital y la salud de los menores; y se recoge en las distintas actuaciones que viene realizando la Plataforma Control Z, formada por 10 sociedades científicas y organizaciones como Adolescencia Libre de Móviles, Movimiento Off y Ecologistas en Acción.

Carmona ha concluido: “Junto con organizaciones pediátricas, médicas, educativas y familias, Ecologistas en Acción llevamos años denunciando, a través del programa Escuela Saludable, el impacto de las redes sociales en la infancia y adolescencia. Son personas cuyo cerebro está todavía en proceso madurativo, más vulnerables a los efectos adversos de los smartphones en el neurodesarrollo y en su salud física y mental, ampliamente recogidos en la bibliografía médica. Por ello, celebramos este anuncio de Pedro Sánchez  y exigimos que no se quede en meras palabras, sino en acciones reales que contribuyan a proteger a infancia y juventud”.

Enlace a las actividades programadas en el OFF Festival.

Vídeos de activistas de apoyando el Off February

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Presentan a campaña ‘Off february’ para desconectar das redes sociais este mes de febreiro

Por: Galiza

Adolescencia Libre de Móbiles, Ecoloxistas en Acción e Escola Saudable presentan a campaña ‘Off february’ para desconectar das redes sociais este mes de febreiro.

Adolescencia Libre de Móbiles, Ecoloxistas en Acción e Escola Saudable, xunto a máis de 50 entidades a nivel global, invitan a sumarse ao reto de desconectarse das redes sociais dos smartphones durante os 28 días de febreiro. Colaboran nesta campaña de concienciación global lanzada polo Movemento Off, ante unha hiperconexión cotidiá que nos rouba o tempo e a atención e desconéctanos dunha vida relacional real e en comunidade.

Chaman, igualmente, a participar nas distintas actividades programadas en Vigo como un roteiro, co lema “Camiña non fagas Scroll”, convocada simultaneamente a nivel global o sábado 7 en distintas localidades.
Adolescencia Libre de Móbiles, Ecoloxistas en Acción e Escola Saudable colaboran e impulsan a campaña global ‘Off february’, que conta coa adhesión, entre outras, de numerosas sociedades científicas do eido da saúde e de numerosas organizacións críticas coa disruptiva hiperdixitalización, especialmente cando se fai precozmente nos menores sen atender as súas afectacións na saúde, a aprendizaxe e o desenvolvemento.

Non se trata de fuxir do mundo, senón de reconectar con el e de aprender a facer un uso máis intencional e sobrio da tecnoloxía (sempre que se teña unha idade madurativa suficiente para iso, como recoméndase dende a pediatría). Neste mes de febreiro ditas organización teñen programadas na cidade de Vigo as seguintes actividades:

  • O sábado 7, as 12:00 no Café O Castro: co lema ‘Camiña en vez de facer Scroll’, comezará un roteiro do patrimonio ambiental e histórico-cultural do Parque do Monte do Castro.
  • O xoves 19, ás 19:00 no C.S. A Nubeira: Faladoiro co artista e ilustrador Kiko Da Silva, creador das imaxes da Exposición: “Medrar con pantallas non é igual a progreso”.
  • O Venres 27, ás 19:00 no C.S. A Nubeira: Faladoiro con Julio Rodríguez López, biólogo y doutor en medicina molecular, sobre o impacto das pantallas na saúde física y mental, na presentación do seu libro “Jugar por jugar, el juego en el desarrollo psicomotor y en el aprendizaje”.

Vivir hiperconectado, con Julio Rodríguez

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Prospecciones de la élite extractiva: El riesgo de extraer hidrocarburos en la Costa del Sol

Por: invitadoespecial

Por Santi Tienda.

Para algunos la difícil situación global en la que nos encontramos sólo es la oportunidad perfecta para beneficiarse. Élites extractivas que gestionan el mundo a su antojo, irresponsables del daño que producen. No me refiero a la coyuntura económica, ni al futuro laboral que nos proponen de contratos precarios por horas (fíjense en Alemania, motor en paupérrimos contratos basura). Me refiero a la élite parecida al triunvirato romano basado en el poder político, energético y bancario; dejando un poco de lado a los otros poderes históricos el militar y el religioso. Ya el pobre militar ahonda en la crisis con unos recortes de un 25% en los 4 últimos años, los soldados juegan felizmente a una guerra virtual en simuladores, con el consecuente ahorro económico y energético que no hacer prácticas reales supone.

Estos señores elitistas avanzan por un camino desorientado para nosotros, estratégicamente delineado para ellos. No hay solo que mirar las últimas concesiones absurdas del ministro de industria, Sr. Soria, al gigante energético REPSOL. En menos de un año de mandato hizo del problema con Argentina por el expolio de sus recursos un enfrentamiento diplomático casi a vida y muerte, vistiendo a toda España de la camiseta de REPSOL. Las cosas no son así. La expulsión de la multinacional REPSOL YPF de Argentina no es el problema nacional. Yo no me pongo esa camiseta con una empresa que gestiona y da dividendos a directivos de distintos países y continentes. Seamos razonables ¿Usted se imagina que algún iluminado político español hubiese vendido los derechos del jamón ibérico? Entiendo que a falta de recursos energéticos propios, el jamón podría ser, de hecho lo es, un producto codiciado por otros países. Por muchos contratos que hayan firmado ese jamón es de aquí, tanto como los recursos argentinos son de allí.

Otra extraña concesión es el tema de las prospecciones aprobadas en nuestra costa española (Canarias y Málaga). Empeñados de que hay gas, puede que haya gas, seguro a pequeña escala. Más seguro es que hay sol, aire y mar. Lo digo por las energías limpias aparentemente olvidadas en los presupuestos. Si hay gas, se encuentra a más de 1000 metros de profundidad. Recuerdo el desastre que supuso el fallo de unas válvulas en el accidente de la petrolera BP en el golfo de México en abril del 2010 por estar a estas profundidades: Millones de litros de crudo vertidos al mar en un desastre ecológico con precedentes. Cosas que pasaron, pasan y pasarán si no ponemos remedio. Todo les da igual: que el pueblo se oponga, o que los ecologistas se tiren de los pelos. Hasta el propio alcalde de Mijas hizo unas declaraciones desesperadas rechazando los pozos en la costa por sus graves consecuencias. Y eso que este alcalde es del mismo partido que el gobierno que aprueba las prospecciones.

Todos sabemos que el mayor lastre para nuestra economía es el déficit energético. Si ponemos en una balanza las importaciones y exportaciones de España sin la compras de energía no tendríamos tanto déficit. Cuando sumamos la compra de energía la balanza se inclina al abismo como ahora. Compramos gas y petróleo a otros países, y compramos electricidad más cara de la que la vendemos (aunque España vende más electricidad de la que compra). Y ahora parece que hay que buscar gas en la costa malagueña sin otra opción. Fíjense en esta aberración, mientras Londres instala la mayor granja eólica del planeta, en una apuesta para obtener luz para el 25% de la ciudad. Esa sí es una apuesta ganadora. Esos molinos suponen pocos riesgos, no contaminan, ni requieren hacer sondeos con decibelios tan altos y demoledores que los propios mamíferos marinos no resistirían. Difícilmente el mar de Alborán pueda resistir tanta presión. Se disminuirá su pesca como ocurrió ya en otros lugares pioneros en este desastre ecológico.

Es absurdo que el ministro canario se la juegue de esta manera, a no ser que se fije en el camino seguido de muchos ex políticos, como el ex presidente Felipe González consejero de de Gas Natural, o el ex presidente José Mª Aznar de Endesa. O lo poco que tardó, 3 meses, la ex ministra Salgado en llegar a Endesa. Y es público que el ministro de medio ambiente, el Sr. Arias Cañete, tiene acciones en petroleras, además de muchos otros contratos de los que hoy no voy a hablar. Es, en resumen, muy llamativa la conexión político-energética, y me da qué pensar sobre el trato de favor del ministro Soria a susodicha compañía petrolera.

Estas élites extractivas no sólo detraen rentas de la población por impuestos, sin crear riquezas, para el beneficio propio. También favorecen el negocio de algunas empresas, en este caso las energéticas, para que una vez acabado tu mandato en la política les contraten como asesores con sueldos escandalosos. Encuentro absurdas e infundadas las excusas de que atraerían más turismo a la zona… no existen “Viajes turísticos a las plantas de extracción de gas”. Esta claro que estas decisiones no benefician ni al pueblo ni al planeta: Los beneficios son para unos pocos, los riesgos y los daños para muchos, como ya vimos en el desastre de BP en el golfo de México. Hay soluciones para la crisis energética, como presenta Greenpeace en su informe “Energía 3.0” (además de otras soluciones aportadas por BlogSOStenible) La batalla energética está servida, y las prospecciones en nuestro litoral no son la solución, y tendrán un grave impacto en un ecosistema ya deteriorado.

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Los humanos hacemos sufrir a los animales: ¿Por qué?

Por: Pepe Galindo

El mundo ha sido convertido en un campo de concentración y tortura para los animales. El interés de una especie egoísta está horrorizando al resto de la biosfera. Si midiésemos el sufrimiento en el planeta desde su creación, el invento de la ganadería marcaría un punto de inflexión ascendente. Otro sería la generalización de las granjas industriales.

Lo interesante es que el sufrimiento de los animales no es algo inevitable (como sí lo es el crack climático), o complicado de resolver (como los problemas de la minería, por ejemplo). Todo depende de sencillas decisiones personales y políticas. Nos intentarán convencer de que reducir el consumo de carne, prohibir la caza y los toros, o preocuparse del bienestar de los monos de laboratorio son malas decisiones, porque hay fuertes intereses económicos que quieren seguir ganando millones a costa de un sufrimiento despiadado.

¿Está justificado el sufrimiento masivo de los animales?

El horror y la indiferencia la hemos clasificado en seis motivos por los que el antropocentrismo considera adecuado el abuso:

1. Comida. Es posiblemente el argumento más antiguo y más perdonado. Se arguye que “comer es necesario” y se evita un diálogo sereno sobre qué comer y cómo se produce lo que comemos. La ganadería intensiva es cruel con los animales, pero la extensiva también los mata en su juventud y arrebata espacio a la naturaleza. ¿Y qué decir del sufrimiento de los peces? Se habla muy poco porque nos cuesta aceptar su muerte por aplastamiento o por asfixia, sin el más mínimo cuidado, como sí se tiene (a veces) con los mamíferos. Las vacas lecheras y las gallinas ponedoras son tratadas como si fueran objetos productores de recursos. Para reducir el espanto que nos produce, ponemos etiquetas agradables en sus productos a la venta. Algunos no quieren reconocer que consumir “huevos ecológicos” conlleva el sacrificio de la gallina cuando deja de ser productiva. Lo “ecológico” suele ser —primero— un negocio. De la huella hídrica de esta industria, es mejor no hablar, porque el PIB se puede resentir. Mención aparte merecen los alimentos extracrueles, como el foie gras, y los lugares inevitablemente inhumanos, como los mataderos, donde también se maltratan personas, aprovechando que ahí solo llegan los que no tienen otra opción.

Los ganaderos dicen que aman a sus animales, pero cuando hay un incendio, los abandonan como a su tractor. Al final, solo los honestos reconocen que en el 99% de los casos se maltratan animales por comodidad, por negocio o por un sabor al que nos han acostumbrado de forma innecesaria.

2. Ocio. Es, tal vez, el argumento más penoso. Absolutamente siempre es prescindible. Aquí encontramos los que disfrutan viendo como otro tortura animales (tauromaquia, peleas de animales, circos con animales, acuarios, zoos, etc.); y los que disfrutan haciendo sufrir a un animal que, por las circunstancias, está en clara desventaja (caza, pesca deportiva, toros embolaos, encierros, hípica, etc.). Se abusa de la inferioridad de un animal. Por eso, no se torean leones, ni se cabalgan tigres, ni se caza sin armas. Estos actos, no solo producen sufrimiento a escala industrial, sino también tristeza. Cuesta explicar por qué no aprenden a divertirse de otra forma. ¿No les basta el cine, el teatro, el deporte o leer un libro?

Al menos, el 70% de la población española está en contra de las corridas de toros. Eso, unido a una crisis de ingresos y a la bajada del apoyo con dinero público, nos lleva a concluir que la tauromaquia está herida de muerte.

«Zoos, acuarios, circos, laboratorios y granjas son cárceles que enloquecen a los animales» — L. Braitman.

3. Vestido. La regla es muy simple. Si procede de los animales, no es ético. Da igual que sea piel, cuero, lana o seda. Al final, como es fácil de imaginar, los animales se tratan como objetos para servir al humano. No hay beneficio mutuo. Y los daños ambientales también suelen ser graves. Si quieres saber la verdad, investiga un poco; y si no, al menos, no hables de lo que no conoces. En la cadena de la moda también se maltratan personas (en especial, mujeres).

4. Experimentar con animales. Algunos lo ven “razonable” porque beneficia a los humanos, pero las demás formas de hacer sufrir a los animales también benefician a alguien. ¿En serio es bueno favorecer a una especie que está acabando con la belleza natural? ¿En serio es bueno potenciar a una plaga? ¿En serio es “razonable”? ¿O es simplemente egoísmo? No hablamos de algo menor. Se estima que 100 millones de animales son usados cada año para hacer experimentos, normalmente de extrema crueldad. No es solo para investigación médica, sino que también se usan en investigación militar, o en la industria de cosméticos, por citar dos de los más absurdos motivos. Y lo más curioso, los experimentos con animales perjudican a los humanos en lugar de beneficiarlos, porque las conclusiones extraídas con un macaco no son extrapolables a los humanos.

5. Trabajo. No son pocos los lugares del mundo donde los animales se usan para trabajar. Solo se usan los dóciles. Los rebeldes son exterminados. Tal vez pienses que eso solo ocurre en el tercer mundo, para arar el campo. Pero no. En los países industrializados se usan caballos para pasear turistas, para ganar medallas olímpicas o en carreras para necios. Se usan perros para cuidar fincas o ganado, y también para cazar. Como no hay sindicatos animales, las leyes son blandas y se incumplen sistemáticamente.

6. Compañía. Reconozcamos que esta es otra forma de cosificar a los animales, porque lo importante suele ser que los humanos se sientan bien cuidando de un animal, siendo cuidados por él, o simplemente conviviendo juntos. Rara vez se piensa en las implicaciones éticas y ambientales de las mascotas. Al fin y al cabo, se ven como objetos y, cuando ya no son útiles, se abandonan, se matan o se donan sin tener en cuenta el sufrimiento físico y psicológico del animal. El colmo son los que compran animales a criadores o animales exóticos cazados en libertad. Lo primero contribuye a que el negocio del sufrimiento persista (especialmente cruel para las hembras explotadas). Lo segundo (sea o no legal) agrava la pérdida de biodiversidad. Sin duda, se puede convivir con un animal no humano de forma ética, pero la relación no debe empezar “comprando” al animal, porque la amistad jamás debe comprarse.

España avanza reptando como un caracol

Las pasadas elecciones del 23 de julio demostraron que los derechos de los animales cada vez se tienen más en cuenta. Los partidos políticos en España caminan hacia un mayor respeto a los animales. Según un análisis de Animanaturalis, casi todos los partidos —todos menos dos— incluyen medidas a favor de los animales. Los dos partidos que no lo hacen son PSOE y Vox, aunque PP solo incluye una medida a favor de los animales. Para agravar el asunto, esos tres partidos son también los que más propuestas hacen EN CONTRA de los animales, tales como mantener desprotegidos los perros de caza, así como continuar con prácticas abusivas como las granjas peleteras, el tiro pichón y los acuarios con cetáceos. Solo Vox propone eliminar la actual Dirección General de Derechos de los Animales.

Si esta lectura hace cambiar un pequeño acto de un solo lector, habrá merecido el esfuerzo, porque habremos reducido un poquito el sufrimiento del mundo. Como decía Jeremy Bentham, «la cuestión no es: ¿pueden razonar?, ni tampoco: ¿pueden hablar?, sino: ¿pueden sentir el sufrimiento?». Esto lleva a Peter Singer a afirmar que: «Si un ser sufre, no puede existir ningún tipo de justificación moral para rechazar que ese sufrimiento sea tenido en cuenta».

⊕ Más sobre el sufrimiento:

🐎¿Por qué sufren?
🐎Comida: granjas industriales, pesca, foie gras…
🐎Ocio: tauromaquia, peleas de perros, circos, delfinarios, zoos, hípica…
🐎Vestir: pieles, lana, cuero…
🐎Experimentar
🐎Compaía: criaderos, abandonos…https://t.co/wmFGlBLGUO x @AnimaNaturalis

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) January 18, 2020

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Cuatro costes ocultos de los vuelos baratos (low cost)

Por: Pepe Galindo

Volar ha sido un sueño del ser humano. Ahora lo podemos hacer a buen precio. Es barato (en dinero). Pero tiene, al menos, cuatro costes ocultos que pagamos todos (los que vuelan y los que no vuelan). El primer coste oculto es el de la contaminación, el segundo son las ayudas públicas, el tercero es la masificación turística y el cuarto coste oculto es la precariedad laboral.

1. Contaminación por correr y volar

Los viajes de bajo costo han multiplicado el número de vuelos y están convirtiendo a las compañías de bajo coste, como Ryanair o EasyJet, en las empresas más contaminantes, adelantando incluso a las empresas que queman carbón. Si viajar en avión contamina demasiado, aumentar el número de vuelos multiplica los efectos de la crisis climática. Sobre los efectos de los vuelos en avión recientemente hemos publicado un resumen con este vídeo breve.

2. Dinero de todos para las empresas que contaminan

Los aeropuertos que no son rentables reciben dinero público. También reciben dinero público las compañías aéreas. Ryanair ha recibido al menos 236 millones de dinero público (y se investiga si son ayudas ilegales). Es imposible saber cuánto dinero se destina a fomentar este tipo de vuelos, porque las ayudas las dan los gobiernos a todos los niveles (local, autonómico y estatal).

Se ha denunciado que las subvenciones a los vuelos desde Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla son un “chollo” para las aerolíneas, a costa de todos los españoles. La gente más rica es la que más se aprovecha de estos vuelos subvencionados, porque los ricos son los que más viajan. Se subvenciona hasta el 75% del precio, pero solo se benefician las aerolíneas y los que vuelan. ¿Y si ese dinero se destinara a sanidad, educación o crisis climática? ¿No sería más rentable y lo disfrutaría más gente?

También reciben subvenciones las empresas constructoras de aviones comerciales. El auténtico negocio de esas empresas está en los aviones militares (que paga el contribuyente, aunque no los quiera) y en las subvenciones directas (que también pagas tú, vueles o no) o indirectas (a través de contratos militares).

Por último, también se subvenciona el combustible de los aviones. La gasolina para los coches tiene muchos más impuestos. Un reciente estudio concluye que “las ayudas a la aviación son en parte responsables del rápido crecimiento de las emisiones de efecto invernadero del sector” que ha crecido a más del doble en los últimos años. Es una contradicción firmar acuerdos ambientales (como el Acuerdo de París) y subvencionar viajes en avión.

3. Turismo masivo e insostenible

El turismo y todo lo que implica (vuelos, regalos, recuerdos, aire acondicionado de los hoteles, gasolina…) es responsable de casi el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero, lo cual llega hasta el 80% en algunos países. Para un turismo responsable hay que cumplir ciertas normas, y entre las más básicas está la de NO viajar en avión.

El turismo genera empleo y riqueza. Sin embargo, si se hace a costa de destruir nuestro futuro y el de las siguientes generaciones, entonces eso NO es riqueza, aunque el maldito PIB diga lo contrario. Por otra parte, un turismo masivo es muy molesto para los ciudadanos y no es extraño que surja la turismofobia.

4. Si vuelas barato, abusas de los trabajadores

Los empleados low cost de las compañías de bajo coste son los modernos esclavos que se ocultan detrás de un viaje barato: sueldos precarios, horarios imposibles, medios y preparación insuficientes, lesiones laborales, trabajo temporal, derechos mínimos, amenazas… Todo eso y más es lo que se fomenta volando barato.

Las compañías de bajo coste recortan gastos absurdos, pero también gastos esenciales en una sociedad justa. Por supuesto, es responsabilidad del gobierno controlar esos abusos, pero cuando el gobierno no lo hace… ¿hasta dónde es responsabilidad de los que viajan barato y saben las consecuencias?

Conclusiones

Sorpréndete: Pincha aquí para ver un vídeo breve sobre las implicaciones que tiene volar en avión.

Si queremos hacer cierto el lema que proclama que “el que contamina, paga”, tenemos que aumentar los precios de volar y de hacer turismo. Eso es algo que no gusta a nadie (a los ecologistas también les gusta hacer turismo), pero si queremos la sostenibilidad tenemos que actuar.

Dedicar dinero público o privado a sectores contaminantes como la aviación es insostenible desde el punto de vista ambiental. Mientras el sistema colapsa, algunos se están forrando a costa de todo(s) lo(s) demás. Una cosa es cierta: los viajeros de los vuelos low cost son felices en su ignorancia o en su indiferencia.

♥ Más información:

 

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📗Libro Gris que te quiero verde, de J. Galindo (celebración de los 13 años de Blogsostenible)

Por: Pepe Galindo

«Gris que te quiero verde pretende ser un mapa para esquivar la crisis ecológica y el colapso de nuestra sociedad civilizada»

Portada del libro ecologista GRIS QUE TE QUIERO VERDEEl objetivo del libro es tremendamente ambicioso (como el de Blogsostenible). Lo que está en juego no es (probablemente) el fin de la vida en la tierra, ni el de nuestra propia especie. Lo que podría perderse es lo que permite a nuestras sociedades avanzar. Nos hemos industrializado demasiado y ahora, avanzar significa decrecer. Tal vez, los que menos cambios notarán serán las sociedades menos industrializadas. Si no hacemos nada, los países ricos podrían perder no solo su hegemonía, sino también sus fronteras, sus derechos y su bienestar.

Este libro de Europa Ediciones (2023), con su lenguaje sencillo y directo podría ser parte de un punto de apoyo en el que hacer palanca para aumentar la fuerza en la dirección necesaria.

La epidemia del COVID y el calor del verano han sido pequeños avisos de lo que puede pasar cuando se toquetean a lo loco los controles planetarios. Podemos decidir seguir ignorando lo que dicen científicos y ecologistas. Es una opción, pero también podemos optar por tomar acciones contundentes, aunque ello suponga sacrificios (principalmente a los más acomodados, a los que menos esfuerzo les debiera suponer que, en muchos casos, son también los que más se niegan a perder sus abundantes privilegios). Esos millonarios deben aprender que su impacto ambiental es sencillamente intolerable y que reducir la desigualdad crea sociedades más seguras para ellos, más éticas y, por supuesto, más felices. La ecología y la solidaridad son partes irrenunciables de un camino hacia el mejor futuro posible.

En los 13 años de Blogsostenible se han publicado más de 750 entradas, casi todas ellas por el autor de este libro. Se ha intentado dar una visión resumida y razonada de los distintos temas que debieran preocupar a nuestra sociedad: energía, alimentación, transporte, crisis climática, consumo, economía, bienestar animal, personajes especiales, ecofilosofía, buenas noticias y buenas prácticas… y también libros resumidos que pueden propiciar el cambio que necesitamos hacer. De todo ese material, hemos seleccionado 152 artículos para este libro, 351 páginas en papel reciclado y a letra grande para que sea fácil de leer a cualquier edad. Además, el autor donará todos los beneficios por este libro a proyectos tanto ambientales como humanitarios.

Podrán reprocharnos muchas cosas, pero nosotros intentamos que el mensaje llegue claro y fundamentado, con la fuerza que tenemos y con la que nos prestáis todos nuestros lectores, simpatizantes, fans y curiosos. Gracias por seguirnos también por las redes.

♥ Presentación del libro en Málaga:

  • Fecha: Miércoles, 22 de noviembre de 2023, a las 18 horas.
  • Lugar:  Salón de actos del centro Plaza Montaño, C/ Dos aceras, 23 (junto al vivero de Aulaga, Málaga).
  • Organiza: Aulaga y Blogsostenible.

♥ Otras lecturas de interés:

Resumen de la contraportada del libro ecologista GRIS QUE TE QUIERO VERDE

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Colección de buenas noticias ambientales en 2019 (semestre 2)

Por: Pepe Galindo

Buenas noticias para el medioambienteTras las buenas noticias del primer semestre de 2019, completamos el año con las buenas noticias de la segunda mitad de este año. Estamos seguros que a los lectores de este blog os van a encantar:

  1. Hay países que dan pasos en la buena dirección:
    • Noruega ha prohibido los coches de gasolina y diésel a partir de 2025. Las restricciones hacen que ya no compense comprar un coche nuevo de ese tipo, ya que pronto no podremos acceder con ellos a muchos países o ciudades. Noruega también ha prohibido la deforestación de bosques.
    • Islandia replanta a toda prisa los bosques arrasados por los vikingos. El calentamiento global hace que allí los árboles crezcan más rápido. También reducirán en 40% sus emisiones de GEI para 2030, para lograr los compromisos de la COP21.
  1. El Colegio de Biólogos declara que la caza no es sostenible y es un riesgo para la fauna: Si la caza fuera una actividad de conservación, ecologistas y biólogos la apoyarían sin reservas. En cambio, ambos colectivos tienen claro que la caza es contraria al bienestar de los animales y de los ecosistemas por múltiples motivos. El lobo, la codorniz y la tórtola son especies que requieren moratorias de caza para garantizar su conservación. Es otro punto en el que ecologistas y animalistas coinciden. La caza es contraria a la conservación, cosa que se demuestra porque en muchos cotos de caza tienen que liberar especies salvajes criadas artificialmente, debido a que apenas hay individuos a los que disparar.
  1. Europa frena una sanción a España al paralizarse el silvestrismo, una modalidad de caza de pequeñas aves cantoras: Decenas de miles de pájaros de siete especies protegidas se cazaban anualmente en España. La Comisión aparca el procedimiento aunque mantiene la vigilancia, porque no se fía. El Parlamento andaluz quiere autorizar esta caza. Las aves se usan en concursos de canto. Es otro ejemplo del abuso del ser humano hacia los animales por una cuestión muy secundaria.
  1. La Fiscalía clama contra la pasividad por la “intolerable” muerte de miles de aves en los tendidos eléctricos: El ministerio público acusa a las comunidades autónomas españolas de no expedientar a las compañías eléctricas y de impedir que los casos lleguen a los juzgados. Queda demostrado que las compañías eléctricas reciben trato de favor, pero se abre la puerta a que esto termine y con ello que muchas aves dejen de morir.
  1. El informe más demoledor contra la energía nuclear: ni es limpia ni económicamente viable. Recientes estudios confirman lo que los ecologistas llevan años diciendo. El informe concluye que ninguna de las más de 600 centrales nucleares construidas en el mundo ha sido competitiva: han funcionado y continúan operando solo porque los gobiernos las han subsidiado de forma generalizada. “La energía nuclear nunca fue diseñada para la generación de electricidad comercial: estaba dirigida a las armas nucleares”.
  1. España declara el estado de emergencia climática: A pesar del único voto en contra del partido Vox, la lista de declaraciones similares no para de crecer y ya son miles, desde países (como Irlanda, Canadá, Francia o Argentina) hasta instituciones de todo tipo (como universidades). La ciencia habla, pero aunque el cambio climático fuera mentira la realidad es tozuda y no hace falta ser científico para ver que nos estamos pasando de contaminación y destrozo medioambiental. Es obvio que los políticos de Vox saben que el cambio climático es real, pero lo niegan por intereses políticos/económicos que no van a revelar. ¿Su plan es seguir contaminando sin sentimientos de culpa?

  1. Suspendida cautelarmente la recogida nocturna en olivares “superintensivos” para salvar miles de aves: Aunque la medida es temporal, esperamos que los estudios aclaren si debe hacerse definitiva. Las organizaciones ecologistas como SEO y WWF han mostrado su alegría ante esta medida.
  1. Rusia ha protegido 300.000 hectáreas de bosque virgen en Dvinsky: El bosque primario de Dvinsky ocupaba más de 1.150.000 hectáreas en el año 2000. Ahora solo quedan 700.000. Es decir, la zona protegida no llega ni a la mitad de lo que queda. Hay que agradecer a Greenpeace y a WWF su contribución a este logro. La mejor forma de agradecerlo es hacerse socio de estas ONG.
  1. La UE parece decidida a plantar cara a la obsolescencia programada: Acortar la vida de los aparatos para forzar a que los consumidores compren aparatos nuevos será controlado. Los aparatos deben tener piezas de recambio durante al menos 7 ó 10 años, según cada caso. Esta medida ahorra agua, CO2, materiales y mucha energía. La norma es mejorable pero es un primer paso para que la industria tome nota. Las averías “sospechosas” deben desaparecer, pues generan muchos residuos que aún no sabemos/queremos tratar adecuadamente. Se estima que alargando 1 año la vida de aparatos electrónicos se ahorran 4 millones de toneladas de CO2. Por ejemplo, muchas cafeteras se diseñan para que no se puedan abrir y así, averías que se repararían de forma cómoda y barata implican tirar el aparato. Recomendamos este breve documental.
  1. Endesa se rinde ante las críticas y ante las renovables: Cerrará sus centrales de carbón, empezando por la de León (Compostilla) y la de Teruel (llamada Andorra). También ha solicitado cerrar la central de As Pontes (A Coruña) y la de Carboneras (Almería), la más contaminante de Andalucía. En esta última central quería quemar residuos de invernadero en sustitución del carbón. Quemar basura puede ser barato pero jamás será “ecológico”. Pensemos que solo ha solicitado el cierre de estas centrales, lo cual no implica que se vayan a cerrar. La presión en la calle y la pérdida de clientes a favor de empresas de renovables, está haciendo el cambio.
  1. El TC confirma que la Red Natura 2000 no es urbanizable: El Tribunal Constitucional deja claro que la Ley del Suelo de Extremadura es inconstitucional. Por tanto, el complejo urbanístico Marina Isla Valdecañas es ilegal. Tras 12 años y 3 sentencias a favor de los ecologistas se debe restaurar lo dañado para dejarlo en su estado original. Queda claro que los poderes públicos no están respetando la legalidad y esperemos que no ocurra en este caso como el hotel Algarrobico de Almería.
  1. Europa, el primer continente en declarar la “emergencia climática”El Parlamento Europeo lo tiene claro, aunque algunos partidos han votado en contra. Los únicos representantes españoles en votar en contra han sido los diputados de Vox. La declaración no implica acciones concretas pero empuja claramente a un cambio de modelo económico/energético, pese a quien pese.
  1. Las familias veganas piden menús escolares libres de crueldad: Los nutricionistas y las organizaciones científicas lo tienen claro: «cualquier persona, de cualquier edad, puede llevar una dieta 100% vegetal». Las familias se están uniendo para pedir comprensión y una mayor sostenibilidad. Los niños veganos no quieren comer “animales muertos”. Por su parte, los padres tienen derecho a educar a sus hijos en la cultura del respeto a los animales. Cada vez es más frecuente encontrar gente vegana, vegetariana o flexitariana. ¿Sabes sus motivos?
  1. Mejora la conservación de una decena de especies de la Lista Roja: Es una buena noticia aunque hay que indicar que, por otra parte, han empeorado 73 especies, por lo que el balance total es negativo.
  1. Europa prohíbe el clorpirifós, el pesticida más usado en España: También se ha prohibido el metil clorpirifós. Ambos son pesticidas muy peligrosos y se han estado utilizando desde 1965, contaminando gravemente ríos, mares, comida…. como ya denunciamos en este medio.
  1. Buenas prácticas:
  1. Argentina grava con un 30% el precio de los viajes al extranjero: Es una medida que favorece la economía nacional y el medioambiente. El impuesto del 30% se aplica a las compras en moneda extranjera, a los contaminantes viajes en avión internacionales y a la adquisición de divisas extranjeras.

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Tres soluciones a la CONTAMINACIÓN ACÚSTICA del tráfico, especialmente de motos ruidosas

Por: Pepe Galindo
Si todos nos tapamos los oídos ante la persona que causa el ruido, conseguiremos que sea consciente de lo que molesta.
Si todos nos tapamos los oídos ante la persona que causa el ruido, conseguiremos que sea consciente de que molesta.

El ruido es todo sonido no deseado. Así, la música que pone alguien en la playa es ruido para todos los demás, mientras que las olas del mar pueden regalarnos el más relajante sonido.

Los efectos del ruido en la salud están bien documentados y van desde pérdida de audición o sordera, hasta estrés, alteraciones del sueño y del metabolismo, depresión, agresividad o falta de rendimiento, por ejemplo. Por supuesto, el ruido también influye en la fauna.

La principal fuente de contaminación acústica: El tráfico

Las motos ruidosas molestan mucho por todos los sitios donde pasan.Una de las fuentes de ruido más abundantes en las ciudades son las motos. También hay que añadir otros automóviles, la música de algunos bares, e incluso gente hablando fuerte en cualquier lugar, especialmente de noche.

Con respecto al ruido de los automóviles, la legislación establece un máximo de decibelios dependiendo del tipo de vehículo, pero en pocas ciudades se multan a los que superan ese nivel de ruido porque los policías no llevan un aparato medidor (sonómetro). Por tanto, los que incumplen la ley se pasean impunemente molestando a sus vecinos. ¿Qué podemos hacer?

Solución 1: Advertir y multar

Aparato para medir el ruido en decibelios.Todos los agentes de policía no pueden llevar siempre un sonómetro para denunciar a quien incumple la ley. Por eso, sería más práctico que los agentes pudieran parar a los vehículos y exigirles pasar una inspección acústica en el plazo de un mes. En dicha inspección, se multaría a los propietarios de vehículos que superen el nivel legal de ruido. Por supuesto, también sería multado quien no acuda a esa inspección.

Con esto conseguimos que los propietarios de vehículos ruidosos tengan un mes para arreglar sus vehículos y, si no lo hacen, entonces serían multados. La multa debe ser severa ya que se le ha dado tiempo para subsanar el error. Sin duda, mucha gente llevará su vehículo a arreglar antes de que sea amonestado por los agentes policiales. El mensaje es claro: No queremos multas, pero tampoco ruido.

Solución 2: Quejarnos y visibilizar nuestra molestia

Taparse los oídos ante una moto ruidosa manda un poderoso mensaje al motorista.
Taparse los oídos ante una moto ruidosa manda un poderoso mensaje al motorista.

Mientras las autoridades ponen en práctica la solución anterior, es necesario quejarse ante los ayuntamientos (por ejemplo, enviando este artículo a tu alcalde).

También debemos visibilizar que el ruido nos molesta. Por ejemplo, ante una moto ruidosa podemos mirarla y taparnos los oídos con ambas manos. Este sencillo gesto deja claro que nos molesta el ruido y, si todos lo hacemos, la gente tomará conciencia de lo que molesta su ruido.

Solución 3: Educación

Esta es la mejor solución, pero no funciona a corto plazo. Tanto en los colegios como en las familias, en las asociaciones de vecinos o en cualquier otro ámbito, es necesario hablar del problema cuando surja, para que todos sepan que incluso hablar fuerte puede ser molesto para los demás. ¿Acaso no te ha molestado alguna vez la voz del vecino en el rellano de la escalera o el ruido de su puerta? Eso también es contaminación acústica.

Los coches eléctricos (e híbridos) están provocando accidentes porque los peatones y ciclistas no oyen su motor. Algunos han propuesto obligar a los coches eléctricos a hacer ruido. ¿No sería mejor educar a la gente a tener más cuidado? Pensemos que nadie ha planteado jamás obligar a las bicicletas a hacer más ruido.

La educación ambiental, tan necesaria y tan poco valorada, es fundamental para nuestra calidad de vida.

Concluyendo

Cuando pronunciamos la palabra contaminación todos pensamos en el humo de fábricas y coches (contaminación atmosférica), en agua sucia de ríos y mares (contaminación hídrica), en suelo lleno de petróleo (contaminación del suelo), o en las centrales nucleares (contaminación radiactiva), pero hay otras formas de contaminación menos “famosas” que son también muy peligrosas. Al hablar de contaminación, debemos pensar también en la contaminación genética, la lumínica, la electromagnética, la visual y, por supuesto, en la contaminación acústica.

La OMS establece 70 decibelios como el valor máximo deseable de sonido. Pensemos que un sólo coche o moto supera esta cifra muy fácilmente (en tercera marcha y a velocidad constante casi todos los vehículos emiten entre 65  y  74 decibelios).

En este artículo hemos dado tres soluciones para reducir el ruido en nuestras ciudades, pero no basta con leerlas. Hay que ponerlas en práctica. Si quieres hacer algo más que un gesto, tápate los oídos ante el ruido.

♥ Más información:

La CONTAMINACIÓN ACÚSTICA "amenaza la vida de muchas especies y puede acabar con la biodiversidad para siempre"https://t.co/dPNzMEbw2T

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) August 22, 2017

Agradecimientos: Dedicamos este artículo y damos las gracias a los motoristas de El Puerto de Santa María (Cádiz), que con su ruido inspiraron este artículo.
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EXAMEN: ¿Es tu ciudad sostenible?

Por: Pepe Galindo

¿Qué podemos y debemos hacer los habitantes de las ciudades ante los problemas ambientales que nos amenazan? Estos problemas no son algo lejano, sino que nos afectan directamente. Por ejemplo, el cambio climático está aumentando, el nivel del mar sube más rápido de lo que se pensaba, la contaminación atmosférica nos enferma y nos mata… y entre todos, aunque no de igual manera, arrasamos ecosistemas que sabemos que son valiosos (con autopistas, canteras, minas, puertos, edificios…).

Te invitamos a poner nota a tu ciudad de cero a diez en cada uno de los diez puntos siguientes. Luego calcula la media sumando todos los puntos y dividiendo entre diez. Así podremos ver (más o menos) si tu ciudad es “sostenible”. ¡Empecemos!

¿Cómo serían las ciudades sostenibles?

  1. Ciudades con suficientes parques y árboles, que huyen de las talas y de las podas, que hacen la ciudad bonita y habitable respetando su biodiversidad. Golondrinas, murciélagos o cigüeñas, entre otros, deben ser siempre animales bienvenidos. Debe haber zonas verdes cerca de las viviendas, árboles en sus calles y parques ecológicos. Este tipo de parques priorizan las plantas autóctonas, evitan usar peligrosos fitosanitarios como el glifosato, abonan con compost, incluyen hoteles para bichos y zonas para flora salvaje, entre otras medidas. También deben fomentarse los jardines verticales, los huertos urbanos comunitarios, y las pequeñas parcelas para alquilar.
  1. Ciudades que generan energía renovable distribuida: Debe fomentarse la energía solar, tanto fotovoltaica como para agua caliente (de hecho, calentar agua con el sol es cinco veces más eficiente). Las cubiertas de los edificios son lugares ideales para las energías renovables, pero también para los techos verdes y para los huertos urbanos. También se está extendiendo la generación de electricidad introduciendo pequeñas turbinas en las conducciones de agua, donde sea posible (Portland genera así la electricidad gratis para unos 150 hogares). Las ciudades no deben ser solo consumidoras de energía. ¿Fomentan las administraciones locales todo esto? También podemos incluir en este punto que los ciudadanos, las empresas y las administraciones de la ciudad tengan su contrato en eléctricas que suministran energía renovable 100%.
  1. Ciudades bien diseñadas y cohesionadas: Los barrios deben tener todo lo que la gente necesita (trabajo, compras, ocio, colegios, ambulatorios…). Separar estas zonas nos obliga a usar más el transporte, con la consiguiente pérdida de tiempo y energía. Para evaluar este punto reflexiona con estas preguntas: ¿Puedes ir a los lugares de ocio y hacer la compra básica andando o en bicicleta? ¿Hay barrios en tu ciudad con población envejecida? ¿Hay barrios marginales? ¿Hay mucha desigualdad (diferencias entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres, entre distintas razas…)? ¿Hay gentrificación?Click para leer un interesante resumen de ese libro sobre el
  1. Ciudades con transporte sostenible y que facilitan la vida a los peatones y a los ciclistas:
    • Si la ciudad está bien diseñada, las zonas peatonales serán lugares agradables y los carriles bici serán útiles. Un ejemplo es Pontevedra, un paraíso sin coches, sin ruido y donde se oyen los pájaros.
    • Señalizar la distancia a pie entre sitios emblemáticos y facilitar el alquiler de bicicletas fomentan la sostenibilidad. Pensemos que usar la bicicleta en la ciudad es saludable y, por tanto, ayuda a reducir gastos sanitarios.
    • Facilitar el uso del transporte colectivo: No basta con que el transporte público esté bien diseñado en rutas, sino que para que sea práctico han de cumplirse ciertas condiciones, y la primera es limitar y encarecer el uso del coche privado. Otras condiciones para el transporte público son: ser razonablemente barato, tener la posibilidad de trasbordos gratuitos y de poder montar la bicicleta (aunque sea en el exterior de los autobuses o en vagones específicos).
    • Limitar el uso del coche privado: En Copenhague se usa mucho la bici porque es la forma más cómoda de llegar a todos los sitios y no porque los daneses quieran estar en forma o pasar frío. Está demostrado que cuando el coche no puede usarse para ir a cualquier lugar, la gente toma alternativas y se acostumbra a dejar el coche aparcado. Ya que el coche eléctrico está ganando la batalla, las ciudades también deben instalar electrolineras, pero sin perder el objetivo principal: diseñar la ciudad para bicicletas y peatones (y no para coches).
  1. Ciudades fomentando la economía circular, local y sostenible: No se trata solo de reciclar, sino de fomentar los envases reutilizables, de que los puntos limpios faciliten reutilizar lo que allí llega, así como de establecer mecanismos para que los productos locales, se queden en la región y no tengan que viajar lejos. También es muy necesario que la ciudad convierta en compost sus residuos biodegradables y que sea fácil deshacerse de cosas como el aceite usado o las pilas eléctricas (aunque lo único realmente ecológico es no usar pilas desechables).
  1. Ciudades limpias y sanas: Aquí distinguimos cuatro temas:
    • Limpieza: No se trata de limpiar mucho sino de que los ciudadanos entiendan que es mejor no ensuciar su ciudad. También hay que entender que las hojas de los árboles no son suciedad y que quitarlas con máquinas sopladoras contamina en exceso. Hay tipos de aceras que requieren más gasto en agua y detergentes (por ejemplo, el blanco es peor que el tradicional gris). ¿Hay colillas o plásticos por el suelo? ¿Se depuran bien las aguas residuales?
    • Contaminación: Aquí habría que estudiar si hay industrias contaminantes en la ciudad o demasiado cerca, así cómo si hay medidores públicos con distintos tipos de contaminantes ambientales.
    • Salud: La salud está muy vinculada al lugar donde vives: en nuestra salud influye más nuestro código postal que nuestro código genético. Así, algunas ciudades facilitan el ejercicio de muchas formas: creando lugares apropiados o con sesiones de gimnasia en grupo para todas las edades en sitios públicos. ¿Se fuma en la calle aunque llegue el humo a la gente cercana? ¿Hay excesivo ruido (tráfico, bares…)? ¿Tiene el agua de grifo calidad suficiente?
    • Comida: ¿Qué comida se sirve en los colegios?  ¿Hay restaurantes vegetarianos o veganos por los barrios? ¿Es fácil comprar alimentos ecológicos y de producción local? ¿Resulta más fácil comer una hamburguesa que un plato de legumbres? El Pacto de Milán unió a muchas ciudades con el objetivo de fomentar una alimentación sostenible: reducir el consumo de carne y el despilfarro de alimentos, aumentar los mercados y facilitar los productos frescos, etc.
  1. Ciudades que ahorran electricidad y recursos: Aquí podemos incluir cientos de temas e ideas, como por ejemplo:
    • Antes de poner un semáforo, hay que pensar si una rotonda es mejor (además de mucho más barata).
    • Antes de poner farolas, hay que pensar en cuántas poner, cómo ponerlas y cuándo encenderlas (no como hace Málaga, un ejemplo de contaminación lumínica y despilfarro).
    • Se ahorra dinero contratando la electricidad municipal con alguna empresa de electricidad 100% renovable, o incluso comprándola directamente en el mercado mayorista (el ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid ahorra 400.000 euros al año de esta forma).
    • Ofrecer agua potable usando fuentes públicas y que los restaurantes y comedores ofrezcan agua sin tener que pedirla (ambos son objetivos de la UE y ya es obligatorio, por ley, en muchas partes de España, como Andalucía, Navarra, Baleares…). También podemos incluir aquí si la ciudad tiene planes y conciencia para minimizar el consumo de agua.
    • ¿Hay lugares para reparar lo que se rompe, sea lo que sea (ropa, pequeños electrodomésticos…)? ¿Hay sitios para comprar o intercambiar cosas de segunda mano?
  1. Ciudades que respetan su herencia cultural y natural: ¿Crecen en tu ciudad los restaurantes de “comida rápida despilfarrando envases de un solo uso”? ¿Es fácil encontrar comida fresca y local? ¿Se respetan las playas, los ríos… en definitiva, los monumentos naturales y los artificiales? Por ejemplo, el río Manzanares en Madrid pasó de ser un río medio muerto a ser un río lleno de vida para peces, aves… En contraposición, aunque la desembocadura del Guadalhorce está protegida en Málaga, el ayuntamiento destroza Arraijanal, un reducto de costa natural que aún se mantiene sin cemento.
  1. Ciudades que usan el suelo eficientemente y que no crecen sin medida: No está justificado quitar espacio a la Naturaleza cuando la ciudad tiene muchos pisos vacíos o edificios en ruinas. Hay que evitar que las ciudades crezcan a lo ancho y se pudran por dentro. El ayuntamiento de Málaga, por ejemplo, ha sido acusado de querer despoblar el centro.
  1. Ciudades integradoras, amigas de los extranjeros y de los refugiados: Si nos pusiéramos en la piel del inmigrante y del refugiado, entenderíamos porqué vienen y de qué huyen. Por otra parte, una mala planificación puede generar también ciudades turísticas incómodas para sus habitantes, lo cual produce la llamada “turismofobia“. Las políticas municipales pueden hacer mucho para que la integración sea enriquecedora para todos.

Si tras calcular la nota media entre los puntos anteriores, la nota sale por debajo de 7, debes escribir a tu ayuntamiento mandando este artículo y demandando lo que consideres pertinente. Que lo sepan. También, por favor, pon un comentario con tu ciudad y la nota que ha obtenido.

Nuestra ciudad la hacemos los ciudadanos. No toda la responsabilidad la tienen los ayuntamientos y no olvidemos que ellos hacen lo que los ciudadanos les dejan hacer.

Más información:

🥩Comer carne genera problemas GRAVES.
🥩Muchas ciudades se han propuesto COMER MENOS CARNE.
🥩Se llama Pacto de Milán.
🥩Han firmado Málaga, Bilbao, Córdoba, Madrid, Oviedo, Pamplona, Valencia…
🥩ONCE cosas que puede hacer una ciudad para conseguirlohttps://t.co/Ow61EeuuP5 pic.twitter.com/UpWqVAfEub

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) October 18, 2018

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¿Cómo te quedas? Las abejas de Galicia, muertas, envenenadas

Por: invitadoespecial

Muertas. Así se van a quedar las abejas en Galicia

Los eucaliptos de Galicia están afectados por la plaga de un insecto llamado Gorgojo del Eucalipto. La Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel e Cartón (presidida por el Consejero delegado de ENCE), con la colaboración de la Asociación Forestal de Galicia, la autorización de la Xunta de Galicia y algunos ayuntamientos, han puesto en marcha un plan para fumigarlos masivamente con un tóxico insecticida cuya venta estará prohibida en toda la Unión Europea en menos de 4 meses.

Este agresivo producto perjudica el medio ambiente y afecta en especial a las larvas de las abejas, poniendo en serio peligro su supervivencia. De hecho estas fumigaciones podrían suponer la extinción casi total de las abejas gallegas, ya en peligro de desaparición entre otros motivos por el continuo uso de pesticidas neurotóxicos.

La Asociación Galega de Apicultura ya ha dado la voz de alarma y ha solicitado la suspensión de las urgente fumigaciones interponiendo denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente junto con otras organizaciones unidas en la Plataforma http://fumigacionsNON.org preocupada por la muerte de las abejas que producen la deliciosa miel gallega y otros productos y por la masiva contaminación inminente de las tierras y las aguas de Galicia. Más grave aún: las abejas son vitales para la fecundación de numerosas plantas, entre ellas aquellas de las que nos alimentamos los seres humanos. Su desaparición provocaría el colapso de la agricultura y la apicultura en Galicia, y condenaría a los gallegos a la dependencia alimentaria del exterior de manera indefinida.

Existen métodos mucho menos agresivos para acabar con el insecto que afecta a los eucaliptos, por eso es difícil entender por qué el empeño en usar este tóxico producto cuando existen otras alternativas. Algunos sospechan que tras este plan está el interés por vender un enorme stock del insecticida antes de que entre en vigor su prohibición. Además existe una Directiva europea que prohibe fumigar desde el aire cuando existen otros métodos.

Debemos movilizarnos para salvar las abejas y el resto del ecosistema gallego. Nos jugamos un equilibrio ecológico vital para nuestra supervivencia. Pídele a la Xunta y a la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel e Cartón que detengan inmediatamente estas fumigaciones.

Firma y comparte con tus amigos la petición pidiéndole a la Xunta y a ASPAPEL que detengan las fumigaciones >>

¡Ni una gota de este veneno sobre los montes gallegos!

[ACTUALIZACIÓN 20/04/2012] Se ha constituido una Plataforma contra las fumigaciones [ACTUALIZACIÓN 30/04/2012] Actualizamos el texto de la campaña y de la carta, que ahora también recibirán las autoridades de la Xunta que deben autorizar esta fumigación. Añadimos vídeo de TVE en Galicia.

Más información:

 

Visto en: http://actuable.es/peticiones/salvemos-abejas-galicia-salvemos-nuestro-futuro

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Reutilizar envases (y no reciclar) es lo más ecológico: Por un SDDR para envases retornables

Por: Pepe Galindo

El problema de los envases y del plástico es inmenso y bien conocido. Este artículo propone una solución simple, definitiva y barata, basada en dos puntos clave, con el objetivo puesto en reducir los envases de un solo uso y, por tanto, en tener que reciclar menos.

Cuando se habla de ecología, suele pensarse en reciclar y en el cambio climático, y suele olvidarse lo más importante. Hoy queremos aclarar que reciclar NO es tan ecológico. Es como si alguien dijera que es ecológico tirar una botella a la basura porque es mejor que tirarla al mar o quemarla. Algo que es mejor que otra cosa no lo convierte en ecológico. Además, aunque reciclar ahorra CO2, está lejos de estar entre las acciones más ecológicas.

¿Reciclar es lo más ecológico?

Cuando reciclamos, primero ya hemos consumido unos recursos para fabricar algo, y segundo, hemos demostrado que somos incapaces de reutilizarlo. Por tanto, solo nos queda reciclar para evitar que ese material se pierda (algo básico en economía circular).

Sobre los productos que llegan a los puntos limpios ya hemos hablado en otro artículo en nuestro blog. En él dábamos recomendaciones interesantes, así como una breve explicación sobre las diferencias entre reutilizar y reciclar.

Ante la avalancha de envases (principalmente de plástico) que invaden nuestros mares, montes, ríos, calles, etc., muchos piensan que hay que reciclar más nuestras botellas, latas de bebidas, envases de yogur, botes de detergentes, tetrabriks… Veamos porqué reciclar no es lo más ecológico y una propuesta para evitar este problema.

Lo más ecológico es Reducir y Reutilizar

Regla de las 3 erres, pero la última es reciclar, lo cual NO es ecológico.Lo primero que hace cualquier ecologista es intentar REDUCIR al máximo el consumo de productos envasados (esa es la primera erre de la regla de las 3 erres). Algunas ideas son comprar productos sin envases (a granel) o en envases grandes.

Cuando un producto ya lo hemos consumido, ¿qué es lo más ecológico que podemos hacer con su envase? Lo más ecológico es devolver el envase al fabricante, para que lo vuelva a utilizar: a eso se le llama REUTILIZAR. Así, un mismo envase puede usarse miles de veces.Vidrio retornable y SDDR, la pareja perfecta

¿Cómo podemos asegurar que los envases se devuelvan al fabricante? La respuesta es el Sistema de Depósito Devolución y Retorno (SDDR) que consiste en pagar un pequeño depósito por los envases que compramos y recuperar ese dinero si los devolvemos: Si lo devuelves, no pagas. Así se hacía en España hace unos 40 años con botellas de leche, cerveza, gaseosa… hechas de vidrio retornable, el envase más ecológico (si se reutiliza).

El SDDR es fundamental para conseguir que la gente perciba la obligación de devolver el envase. Desgraciadamente, sin SDDR la gente tira los envases en cualquier lugar (véanse las islas de plástico en los océanos). Las tasas de reciclaje demuestran que el sistema actual en España de contenedores de colores (SIG) es un fracaso. Ciertamente, es mejor que nada, pero dista mucho de ser un sistema ecológico y sensato. Para colmo, muchas de las toneladas de envases de plástico que se recogen en España no llegan a reciclarse jamás, porque muchas plantas de reciclaje arden en extrañas circunstancias. Después de todo el esfuerzo, todo queda en humo y contaminación. ¿Quién puede asegurar que los envases de plástico recogidos con SDDR no arderán y serán finalmente reciclados?

En algunos países hay máquinas para el SDDR que te dan dinero por cada envase que introduzcas. Puede ser buena idea pero no olvidemos que los aparatos electrónicos contaminan mucho en su fabricación; y apenas se pueden reciclar. Por otra parte, estas máquinas ahorran trabajo humano y, por supuesto, deben admitir envases retornables para reutilizarlos (no para reciclarlos).

Nuestra propuesta en dos puntos

Lo que proponemos es muy simple y se basa en dos actuaciones (ver vídeo resumen):

  1. SDDR para envases reutilizables y exigir que los envases de vidrio sean siempre reutilizables (salvo que se justifique el porqué no).
  2. Las empresas pagarán una tasa por cada envase NO reutilizable que pongan en circulación, y esa tasa irá creciendo año a año.

Los envases no reutilizables pueden (y deben) tener también su SDDR, pero si la tasa que pagan las empresas es elevada, este tipo de envases tenderán a desaparecer. Esta tasa puede ser pequeña durante unos pocos años, pero debe subir progresivamente. Las empresas tendrán así tiempo para hacer que sus envases sean reutilizables, y para adherirse al SDDR para envases reutilizables.

Para otros tipos de envases, como los de caramelos o bolsas de magdalenas, podemos seguir manteniendo el contenedor amarillo, el cual habría que recogerlo menos veces e incluso podrían usarse también para todo tipo de plásticos (como juguetes, adornos…) que irían al punto limpio, en vez de a la basura como ocurre ahora.

Las máquinas para el SDDR (si se opta por ellas) deberían estar situadas en lugares públicos, igual que los actuales contenedores de reciclaje, pues no sería justo hacer pagar a los pequeños comercios por unas máquinas que, sin duda, son caras (aunque los comercios reciben algo por cada envase). Pero el SDDR es independiente de estas máquinas. Son debates independientes dado que se puede aprobar un SDDR sin instalar ninguna máquina. Esto es importante, ya que algunos defensores del SDDR han sido acusados de tener más interés en el negocio de las máquinas que en reutilizar envases. Es el caso de la organización Retorna, gran defensora del SDDR, y de sus opositores de la plataforma sddr.info. En sus webs hay bastante material para ambas posturas, pero al leerlo no hay que preguntarse solo qué sistema reciclaría más, sino qué sistema reutilizaría más. La respuesta está en los dos puntos de nuestra propuesta hecha más arriba.

Es curioso que hasta la reina de Inglaterra ha prohibido envases de plástico en sus propiedades. Los nuevos envases de palacio deben ser “biodegradables o compostables”, pero no incluye los envases más ecológicos, los reutilizables. Está bien reducir el plástico, pero no a costa de aumentar el consumo de otros recursos.

Resumiendo, deberíamos acostumbrarnos de nuevo a los envases de vidrio para la leche y a verlos con buenos ojos también para otros productos: detergente líquido, yogur, zumos, batidos… y comprar más a granel. El SDDR es ventajoso usado para REUTILIZAR. Lo ecológico es reciclar lo menos posible porque no sea necesario. Hay que cambiar el discurso sobre el reciclaje, porque muchos piensan que el problema está en que no se recicla, y el problema real está en que se producen muchos envases de usar y tirar (que encima no se reciclan). Puede que la cesta de la compra pese algo más con los envases retornables, pero… ¿queremos hacer algo por el planeta sin poner nada de nuestra parte?

Un vídeo resumen y más información relacionada con este grave problema:

NOTA: Este artículo ha sido publicado también en InfoLibre.

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España y los Piratas del Índico: Sobrepesca Subvencionada con Dinero Público

Por: Pepe Galindo
Barco de guerra defendiendo a un pesquero
Barco de guerra defendiendo a un pesquero

«La armada española mata a un pirata somalí». Es una noticia que estremece a cualquiera con un mínimo de sensibilidad. Pero luego hay que preguntarse ¿por qué? ¿qué hace la armada española en el océano Índico? ¿estamos en guerra allí tan lejos? Para responder, no os perdáis el vídeo que hay más abajo (unos 20′ en dos partes), y este artículo sobre los otros piratas.

En resumen:España está sobrepescando en los mares de todo el mundo, y tiene la mayor flChiste de piratas somalíes y derechos humanosota en tonelaje de toda la UE. Nuestros barcos viajan miles de kilómetros para pescar en las costas y en aguas que debieran ser protegidas (reservas marinas), o bien explotadas por países con una crisis mayor que la nuestra (Somalia, por ejemplo… que ellos sí saben lo que es crisis).

El negocio de la PESCA, principalmente de atún, es tan lucrativo que “justifica” que se defienda incluso cUno de los últimos atunes sangrando por la codicia humanaon nuestra armada y la de otros países: Es la llamada Operación Atalanta, en la que España paga con dinero público más de 6 millones de euros al mes, a lo que hay que sumar la mitad de la “seguridad privada” que llevan los pesqueros, que también se paga con dinero público. Y hasta modificaron las leyes para que esa seguridad pudiera llevar armas de guerra (estupenda noticia para la industria armamentística española).

Bandera de pesca pirataAnte este despilfarro e injusticia, hay dos cosas muy evidentes:

  1. Nuestros barcos no deberían estar pescando tan lejos, y encima en aguas que aunque sean internacionales deberían respetarse para países cercanos que tienen crisis alimentarias (ya lo dijo el economista De Jouvenel en 1976 en uno de sus libros que no me canso de recomendar).
  2. Nuestros militares no deberían estar para defender intereses privados. Este es otro gasto extravante más, a incluir en la lista de despilfarros de nuestros sucesivos gobiernos.

Algunos datos extra:

  1. La flota de bajura española supone el 80% de los barcos, con el 13% de las capturas y bajo impacto ambiental. Sin embargo, la flota de altura tiene un enorme impacto ambiental y sólo supone el 20% de los barcos, que se llevan el 87% de la pesca y, encima, recibe más ayudas. Recientemente, la pesca de arrastre, recibió enormes subvenciones por destrozar los fondos marinos. GreenPeace lo denunció resaltando que los subsidios europeos financian actividades pesqueras insostenibles.
  2. Al menos el 77% de las poblaciones de peces están sobreexplotadas, y cada vez se demanda más pescado. El atún rojo y el bacalao, por ejemplo, están al borde de su extinción comercial (aquí tienes otros pescados que no deberíamos comer).
  3. Sólo está protegido el 1% de los océanos, lo que conlleva una rápida pérdida de biodiversidad marina (únete a la petición de una red global de reservas marinas).
  4. GreenPeace ya expuso varias propuestas para modificar la PPC y garantizar unos mares llenos de vida.
    1. Durante años, la basura nuclear de distintos países ricos de Europa se ha estado tirando al Índico, y el tsunami de 2004 llevó muchos barriles a las costas de Somalia. Nadie se ha responsabilizado de esa basura nuclear. Al menos España ya no tiene motivos para tirar allí nuestra basura nuclear, pues nuestro gobierno ha regalado (con dinero de todos) un ATC a la industria nuclear… lo cual no es buena inversión.

Pero lo más importante… no os perdáis este vídeo no apto para gente sensible:

NOTA FINAL: Evidentemente este artículo no debe entenderse como una defensa de ninguna actividad pirata.

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🐮Comprar cuero es maltratar animales

Por: Pepe Galindo

Nuestra sociedad (en general) se indigna cuando surgen noticias de maltrato animal (especialmente hacia perros, gatos o caballos). Sin embargo, convivimos con el maltrato animal a diario y la sociedad no lo ve, tal vez porque no quiere verlo. Un ejemplo es el uso generalizado de cuero. El cuero es piel de un animal que vivió —casi con seguridad— en condiciones indeseables: sufrió durante su vida y durante su muerte.

En un bolso, unos zapatos o un cinturón de cuero, también podemos ver los ojos de un animal pidiendo que no mercadeemos con su piel. Estamos éticamente obligados a preguntar por los componentes de cada objeto antes de comprarlo.

El cuero suele ser piel de vaca, pero también lo hay procedente de otros animales (cerdos, ovejas, cabras, caballos, avestruces, reptiles… incluso perros y gatos en China para productos baratos que se venden por todo el mundo). Una vez arrancada la piel del animal, se pierde la pista de su origen. Antes de venderla hay que curtirla para evitar su putrefacción. En todo el proceso hay, al menos, tres graves problemas:

  1. Impacto ambiental: Aquí tenemos que incluir dos aspectos inseparables.
    1. Impacto de la ganadería en su conjunto (cría, transporte y sacrificio): Esta es una de las industrias más conflictivas del planeta, provocando deforestación, contaminación de tierras, consumo excesivo de agua, grandes emisiones de gases contaminantes (especialmente metano), contaminación de acuíferos, de ríos y de mares, pérdida de hábitats, extinción de especies, etc. Reduciendo la ganadería se reduciría la contaminación y tendríamos tierras y agua para alimentar y vestir a muchas más personas (lo dice la ciencia). Se estima que la ganadería:
      • Es la responsable del 18% de las emisiones contaminantes de GEI.
      • Ocupa más del 30% de las tierras cultivables del planeta.
      • Consume más del 50% del agua que usan los humanos.
    2. Impacto del curtido: Se usan productos químicos muy contaminantes, como cromo, arsénico o cianuro, además de grandes cantidades de agua, lo que eleva la huella hídrica de los productos de marroquinería.
  1. Condiciones de los trabajadores: Entre los trabajadores del curtido hay mucha incidencia de cánceres (especialmente cáncer de páncreas), problemas respiratorios y cutáneos. Los salarios y las condiciones laborales suelen ser malas, incluso permiten el trabajo de menores (en Pakistán, por ejemplo, uno de los grandes exportadores de cuero). El trabajo en mataderos es, obviamente, indeseable para la mayoría de las personas. Suelen trabajar allí los que no tienen otras alternativas.
  1. Maltrato animal: Hasta usar lana es una forma de esclavizar animales y en su cría se les provoca mucho dolor y sufrimiento invisibilizado (como el desconocido proceso de mulesing). Por tanto, con más motivo el cuero es algo éticamente rechazable. Es imposible producir cuero de forma ética para los animales.

La industria del cuero no es ajena a sus problemas y por eso aplica técnicas de greenwashing para confundir a los consumidores. Cuatro de estas estrategias son:

  1. Algunos presumen de ser “libres de cromo” (chrom-free), pero evitan mencionar que usan otros productos químicos y, por supuesto, no hacen nada respecto a los demás problemas mencionados.
  2. Otros alegan sellos de “bienestar animal” diciendo que sus animales se han criado en “semilibertad y ecológicamente”. Aunque unos animales pueden vivir mejor que otros, se están usando de forma egoísta, simplemente por el beneficio para los humanos y, por supuesto, al final todos los animales son sacrificados (incluso los de granjas supuestamente ecológicas).
  3. Otro argumento es que la humanidad lleva usando pieles desde la prehistoria. Un argumento absurdo que no justifica hoy todos los problemas que hemos expuesto, más aún cuando tenemos muchas alternativas disponibles. En todo caso, el consumo en la prehistoria no amenazaba la estabilidad planetaria. En la prehistoria no había macrogranjas, ni se producía soja deforestando el Amazonas para alimentar ganado a miles de kilómetros.
  4. Los defensores del cuero alegan que es un subproducto de la industria de la carne. El argumento no sirve porque la industria ganadera también gana dinero vendiendo la piel y podría alegarse que la carne es un subproducto de la industria del cuero. Lo mismo se puede decir con los huesos de los animales con los que se fabrican cosméticos, gelatinas y golosinas, por ejemplo. Tanto si compras carne como si compras gelatina, golosinas o cuero estás dando dinero a esa industria, la cual te agradece tu contribución y tu apoyo directo.

Es imposible descubrir el origen del cuero de un producto: nunca lo pone en la etiqueta. Tampoco se indica nunca la especie del animal del que procede esa piel. Si es algo barato, muy posiblemente es piel de perro. Muchas veces el cuero viene de lejanos países donde las leyes sobre bienestar animal son laxas o inexistentes. Un curioso caso es el de India: dado que allí la vaca es un animal sagrado está prohibido matarlo en casi todos los estados. Lo que hacen es matarlas clandestinamente o transportarlas a países o estados donde es legal su sacrificio. Hasta las vacas sagradas mueren para alimentar el comercio internacional.

Lo mejor de todo es que hay alternativas vegetales y no son caras. El nailon es una alternativa plástica, pero no es recomendable porque produce micro y nanoplásticos que contaminan el planeta. Solo tenemos que buscar esas alternativas vegetales y elegir con conciencia planetaria. A veces es imposible saber si un producto tiene elementos de origen animal porque ni siquiera lo saben los vendedores. En ese caso, para estar seguros debemos acudir a marcas y tiendas que garanticen ser veganas.

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Disfrutamos de los ecosistemas sin saber lo que son — ¿Qué es un ecosistema? ¿Por qué los maltratamos?

Por: Pepe Galindo

Un ecosistema es un sistema biológico constituido organismos vivos y el medio físico donde se relacionan. Algunos ecosistemas son reconocidos y la opinión general es que deberían conservarse. Así ocurre con los arrecifes de coral, las selvas tropicales o las sabanas africanas. En cambio, hay otros ecosistemas que son sistemáticamente maltratados y no hay conciencia de que sean ecosistemas valiosos. A veces, es triste constatar que se defienden verbalmente los ecosistemas lejanos mientras se maltratan los paraísos cercanos. Veamos unos ejemplos:

Bosque: Para algunos, si no está protegido no tiene valor

Unas 12.000 hectáreas de bosque ardieron en Huelva (septiembre 2020), un clásico punto negro de incendios en Andalucía. El gobierno local (PP) dijo literalmente en boca de su consejera de Desarrollo Sostenible que esos árboles no tienen mucho valor ecológico. Es cierto que unas 1.600 hectáreas eran de eucaliptos de la empresa papelera Ence y, aunque los eucaliptos son tal vez mejores que los naranjos, no dejan de ser cultivos y no bosques. No obstante, las palabras de la consejera indignaron a mucha gente que se sentía incomprendida ante la pérdida de un patrimonio natural inmenso, pues también ardieron dehesa de encinar, pinares, pastos y monte bajo.

La incultura ambiental es grande en la clase política. Lo vemos cada día. Por eso es importante proteger los ecosistemas con alguna de las muchas figuras de protección que existen: Parque Nacional, Parque Natural, Red Natura 2000, ZEPA… porque para algunos lo que no está protegido, no es valioso. Para otros, incluso aunque esté protegido sigue sin ser valioso (véanse las agresiones a Doñana o el caso de El Algarrobico almeriense, por citar solo dos ejemplos). Para evitar el colapso ambiental deberíamos, como mínimo, proteger el 50% del planeta y no destrozar el resto.

Río y cloaca son sinónimos en muchas ciudades

Llevamos tantos años sin bañarnos en los ríos principales que creemos que eso es lo normal, pero no. Los ríos no son solo el lugar más cómodo para tirar lo que nos sobra. Los ríos son ecosistemas y de su buen estado depende nuestra calidad de vida. La incultura ambiental es tan grande que aún hay algunos que piensan que el agua de los ríos se tira al mar y no entienden ni lo más elemental del ciclo del agua.

Algo estamos haciendo muy mal mientras no podamos bañarnos con seguridad en todos los ríos y en cualquier tramo. España es el peor ejemplo: la falta de depuradoras lleva a España a pagar la mayor multa de su historia a la UE. Ya hemos pagado 32,7 millones de euros por incumplir una directiva de hace 29 años, y la multa sigue subiendo, porque la directiva sigue sin cumplirse. Un ejemplo clásico es Nerja en Málaga que no deja de echar aguas residuales al río Chíllar y al mar. El río Cega (Segovia) es solo otro río más contaminado por los agricultores. ¿A qué clase de políticos elegimos en España?

Una playa es un ecosistema, no un centro de ocio

En las playas hay mucha biodiversidad, aunque algunos solo ven las moscas, cuando les molestan. Las playas son ecosistemas muy valiosos y cada vez más, debido a que están desapareciendo las pocas playas “naturales” que quedan. Se llenan de casas, de turismo, de espigones, de puertos deportivos, de piscinas y de campos de golf. Regenerar playas artificialmente con arena es también una mala inversión económica y ambiental.

Las tortugas se quedan sin lugar donde desovar y las aves se tienen que ir a otros lugares, al menos durante el verano. ¿Consentiríamos que los mejores bosques fueran invadidos por turistas en masa? Por eso, proponemos que al menos el 10% de todas las playas (todas) sea acordonado y no se invada nunca, ni en verano. Perderemos zona de baño, pero ganaremos en educación ambiental y compartiremos espacio con nuestras hermanas las tortugas, las aves… y las moscas.

Un desierto no es algo muerto

Todos hemos escuchado alguna vez eso de que en el desierto teníamos que poner paneles solares. Las renovables son una punta de lanza del ecologismo, pero no siempre las renovables son ecológicas. En los desiertos hay mucha biodiversidad, aunque no todo el mundo la vea ni la valore. Llenar el desierto con paneles solares no es ecológico y menos aún cuando tenemos millones de hectáreas sin paneles solares en todas las ciudades. La ocupación de territorio por paneles solares también puede ser problemática en otros ecosistemas. En Extremadura, por ejemplo, han denunciado que el boom de la energía fotovoltaica está eliminando suelo agrícola y amenazando la conservación de especies amenazadas y en peligro.

El paraíso puede no tener árboles

También se desprecian ciertos ecosistemas solo por no tener árboles: humedales, pastizales, matorrales, turberas, praderas, tundras… Un ejemplo andaluz lo tenemos en la herriza o brezal mediterráneo, un ecosistema marginado del Parque Natural de los Alcornocales. Posee una gran biodiversidad y un gran valor ecológico y paisajístico, pero ha sido injustamente despreciado por no tener árboles.

El ser humano no es propietario de todos los ecosistemas. Les debemos un respeto a las especies que allí viven, por ecologismo, por animalismo, por ética y por puro egoísmo, porque necesitamos la naturaleza para vivir y porque nos gusta la estética de sus paisajes.

La educación ambiental falla de nuevo

Si no conocemos ni respetamos los ecosistemas cercanos, ¿cómo vamos a respetar los ecosistemas que tenemos lejos?

Destruir ecosistemas genera dinero y trabajo para unos pocos, pero destruye algo valioso a largo plazo para la humanidad. Las generaciones más jóvenes se están quejando y se quejarán por lo que están haciendo sus padres hoy. Sin educación ambiental, vamos mal. Y así vamos.

♥ Aprende más:

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Prohibir la pesca de arrastre para salvar los mares; salvar los mares para salvarlo todo

Por: Pepe Galindo

La pesca de arrastre o de fondo (que es lo mismo) es una forma de capturar animales que viven cerca del suelo marino. La idea es arrastrar las redes por el fondo, atadas con unas puertas muy pesadas (de 800 a 1.500 kg). El barco, al avanzar, va arrancando todo lo que hay en el fondo, que se va colando en una red en forma de bolsa. Es como arar el fondo marino.

Arrancan corales, algas, plantas como la posidonia… y destrozan todo el ecosistema marino por donde faenan. El arrastre ha sido un arte de pesca muy criticado desde antaño. En España, al menos ha recibido críticas desde 1822. Las anclas de los barcos, incluyendo las embarcaciones de recreo, también rompen un trocito del fondo marino, pero cada arrastrero pueden llegar a destrozar varias hectáreas al día.

El PP de Feijóo es contrario a prohibir la pesca de arrastre con un argumento simplista (barbaridad ambiental nº 125 del PP). Dice que encarecerá la cesta de la compra. Pero no dice que son animales (más que productos) que ya son caros y que sus precios subirán aún más cuando los problemas de la sobrepesca apenas tengan solución.

Inicialmente, el Parlamento Europeo cerró en septiembre la pesca de arrastre en 16.000 km2 del Atlántico Noreste, frente a las costas de Irlanda, Francia, España y Portugal. Luego, ante protestas como las de PSOE y PP, se volvieron a desproteger las áreas de menos de 400 metros de profundidad. A pesar de ese fracaso, lo protegido es un pequeño pasito que beneficia a especies que la gente corriente ni conocemos. En esos cuatro países, la superficie marina protegida inicialmente representaba apenas el 2% de las áreas de menos de 800 metros de profundidad en las Zonas Económicas Exclusivas (que son zonas en aguas internacionales, pero con derechos de explotación propios para esos países). Las zonas de más de 800 metros de profundidad ya están protegidas frente a los arrastreros. El objetivo ha de ser prohibir la pesca de arrastre totalmente, a cualquier profundidad.

¿Por qué se debe prohibir la pesca de arrastre?

Destrozar el fondo marino, capturar todo y descartar la mayoría de los animales ya muertos, es motivo suficiente para prohibir este tipo de pesca en todos los mares. Si entramos un poco más en detalle, podemos enumerar las siguientes consecuencias de este arte:

  1. Emisiones contaminantes: Provienen básicamente de dos fuentes.
  1. Redes y otros aparejos de pesca se abandonan en el mar: Este es un problema muy grave, ocurra de forma voluntaria o involuntaria. Se calcula que el 46% del plástico del mar son redes de pesca. Recomendamos el documental Seaspiracy. En los arrastreros, es fácil que las redes se enganchen en rocas del fondo o se rompan esparciendo toneladas de peces muertos.
  1. Maltrato animal: Los peces capturados sufren al ser aplastados en las redes contra piedras, corales u otros peces. Por otra parte, al vivir en el fondo marino están acostumbrados a gran presión. El ascenso rápido puede hacer que se les hinchen los ojos, que les explote la vejiga natatoria, o que sufran embolias y otros daños poco agradables.
  1. Destrucción de ecosistemas marinos: La pesca de arrastre captura unas cuantas especies valiosas para la economía a costa de destrozar un tesoro para la ecología. El fondo del mar queda prácticamente arrasado, como si fuera un desierto. La recuperación del fondo marino destrozado por un arrastrero puede tardar décadas. Esta erosión es tan significativa que por su culpa se está modificando el relieve marino.Fondo del mar destrozado por la pesca de arrastre.
  1. La pesca de arrastre no es selectiva: Los pesqueros devuelven al mar muchos animales muertos, llamados pesca accesoria. Los barcos pescan todo lo que entre por azar en la red. Así, peces sin interés comercial acaban gravemente heridos o muertos (y pueden llegar a ser el 90% de todo lo que se recoge). Esto tiene graves consecuencias, ya que esos peces que mueren son la comida de los peces que sí tienen interés comercial. Por eso, los peces que se capturan tienen cada vez menos peso, menos valor económico y son menos saludables, porque están peor alimentados.
  1. Pérdida de biodiversidad: Todo lo anterior, unido a una sobrepesca excesiva, conlleva de forma evidente una disminución preocupante en las poblaciones de algunas especies, e incluso que haya especies en peligro de extinción. La pesca de arrastre también destruye la llamada meiofauna (pequeños animales que habitan entre los granos de arena y en los fangos), la cual está en la base de la cadena alimentaria.
  1. La industria pesquera recibe fuertes subvenciones de dinero público (más que la caza y los toros): Este dinero extra les permite pescar cada vez más lejos y a mayor profundidad (donde se permita o se haga de forma pirata). El dinero para subvencionar la pesca debería dedicarse —exclusivamente— a la pesca artesanal de bajura.
  1. La pesca de arrastre es la modalidad pesquera con mayor número de accidentes graves y mortales, según un informe del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT).

Ahora entenderás por qué Greenpeace en Reino Unido estuvo tirando grandes rocas al mar que entorpecieran el trabajo de estos buques criminales. Si los mares colapsan, incluso los que no coman pescado sufrirán las consecuencias. ¿Sabías que los corales trabajan para los humanos?

¿Qué pasaría con los pescadores?

Sin duda, es un problema al que hay que encontrar una alternativa razonable. Lo que no se puede es usar esos puestos de trabajo para justificar una actividad tan dañina. Cosas similares han pasado cuando se cerraron plantas de carbón o nucleares. Una posible salida sería pagar a esos pescadores por restaurar el mar. Por ejemplo, creando arrecifes, vigilando zonas protegidas o limpiando el mar de plásticos, redes y otras basuras. Poco dinero estaría mejor empleado, sumando el daño que dejan de hacer y el beneficio que harían.

¿Qué especies se pescan con arrastreros?

Para evitar daños ambientales, lo mejor es dejar de comer pescado o reducir mucho su consumo (porque las demás artes de pesca también tienen problemas importantes). No obstante, si solo quieres evitar la pesca de arrastre, debes mirar la etiqueta (que es obligatoria, al menos en España). Algunas de las especies que pueden ser capturadas por barcos arrastreros son rapes, salmonetes, fletan, fletan negro, gallo, gallineta, langostino, lenguado, platijas, mantas y rayas, distintos tipos de merluza y bacalao, congrios, camarones, langostinos, jibia, cigalas, gambas…El atún es un alimento que debemos dejar de comer y menos enlatado.

Si nada de lo anterior te ha convencido, hay un argumento más. Un grupo de expertos sentenció en 2012 que los animales no humanos, incluyendo mamíferos, aves, pulpos y otras muchas criaturas, poseen conciencia y sintiencia. Y afirmaron que es precisamente esa capacidad de sentir, la única característica necesaria para hacerles merecedores de consideración moral.

♦ Más sobre la pesca:

🚢La flota andaluza de arrastre está compuesta por 92 barcos
🚢Cada vez que salen a pescar, cada barco destroza varias hectáreas del fondo marino
🚢En Almería hay 43 barcos arrastreros
🚢¿Estamos protegiendo los fondos marinos?https://t.co/wYbFXGVWQR#RebelionCientifica2Radio3

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) July 3, 2022

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Fuegos artificiales, petardos… son placer para unos pocos y dolor para todos los demás

Por: Pepe Galindo

Perros, gatos y todos los animales sufren con la pirotecnia y los petardosLos fuegos artificiales y los petardos hacen daño directo a personas y animales. Molestan a casi todo el mundo con la excusa del disfrute de una minoría. Ya hay fuegos artificiales silenciosos que son los únicos que deberían usarse, pero incluso ese tipo tiene inconvenientes que vamos a enumerar.

Tirar petardos en las calles está prohibido en casi todos los municipios, pero se hace la vista gorda, especialmente en ocasiones festivas. Entendemos que puede ser divertido para el que los utiliza, pero hay fuertes argumentos para no hacerlo. En caso de “necesidad” se pueden habilitar lugares concretos, en horarios concretos.

Debemos concienciarnos de que el ruido afecta a nuestra salud y, por tanto, debemos ser más severos y restringir todo lo que genere ruido innecesario. Para ello, una de las mejores herramientas es la información y, con ese objetivo, aquí pretendemos informar de lo que ocurre detrás de cada explosión:

  1. La pirotecnia y los petardos divierte a una minoría y molesta a todos los demás, personas y animales.Los animales sufren. El ruido es atronador para multitud de animales, generándoles dolor y ciertas enfermedades. Además, muchas las mascotas se pierden al huir aturdidas y asustadas.
    • Los perros y los gatos sufren ansiedad, miedo descontrolado, taquicardias, infartos, daños en el oído y, en algunos casos, la muerte. También se han provocado muertes por atropellos al salir el perro corriendo desesperadamente.
    • A las aves de las ciudades tampoco les hace ninguna gracia: muchas mueren por paro cardíaco o al chocar con algo en su huida.
    • Similares molestias sufren otros animales, como caballos, animales de granja, o los pobres animales encerrados en los zoos.Los petardos, la música fuerte y el ruido nos molesta a todos, pero no por igual
  2. Molesta también a las personas. La pirotecnia afecta negativamente a todo el mundo, pero especialmente a los que ya padecen enfermedades auditivas, respiratorias o cardiovasculares.
    • La molestia es más evidente en bebés (durmiendo) y ancianos, por no hablar de enfermos, que intentan recuperarse en la tranquilidad de su casa o de un hospital.
    • La pirotecnia molesta especialmente a determinadas personas. Hay multitud de enfermedades y síndromes que padecen muchas personas y que las hace especialmente vulnerables ante ruidos fuertes. Por ejemplo, las personas con autismo, epilepsia, síndrome de Asperger o enfermedad de Alzheimer sufren muchísimo. También molesta mucho a las PAS (Personas Altamente Sensibles). La ligirofobia es, de hecho, el miedo a ruidos fuertes.
  3. Provoca heridas y muertes. El uso de material pirotécnico genera numerosas quemaduras, amputaciones, e incluso la muerte, entre las personas que manipulan estos artefactos o los que están cerca. Especialmente grave es cuando lo que explota son los almacenes de este material. Un solo petardo puede llegar a los 120dB (decibelios), y con eso los oídos pueden ser fácilmente dañados. La OMS recomienda no exponerse a más de 65dB y un petardo siempre supera esa cifra.
  4. Contaminación química y de partículas. No es solo contaminación acústica. La pirotécnica genera contaminación con distintos tipos de gases (CO2, NO, SO2 entre otros) y también contaminación por partículas, pues contamina el aire con las peligrosas PM2.5. Para conseguir distintos colores se añaden metales en la pólvora, los cuales son liberados con la explosión y pueden ser respirados hasta llegar a los pulmones. No olvides que los petardos afectan a los pulmones y al oído.
  5. Otros daños ambientales. Para calcular el impacto ambiental completo, hay que tener en cuenta la contaminación de la industria en su fabricación y en su transporte, y considerar que la contaminación química no desaparece en el aire, sino que acaba llegando a otros lugares, contaminando la tierra y el agua.

Viñeta de Paco Catalán contra la pirotecnia y los petardosSi lo piensas bien, solo unos pocos seres humanos disfrutan con el ruido. Son una minoría, incluso dentro de su especie. Por ello, hay propuestas para que se regule adecuadamente.

La feria de Sevilla de este año tendrá cuatro horas sin ruido, lo cual demuestra que la concienciación frente al ruido aumenta y es cosa de todos.

Sin duda alguna, todos podemos divertirnos sin molestar a los demás. Por tanto, aquellas formas de diversión que molesten, debemos abandonarlas urgentemente.

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Libro “Esto lo cambia todo” de Naomi Klein (Resumen): El capitalismo contra el clima

Por: Pepe Galindo
Libro de Naomi Klein.
Este artículo es largo, pero merece la pena leerlo hasta el final.

Naomi Klein (periodista canadiense, 1970-) ha escrito tres libros que han conseguido cambiar la percepción de la sociedad. Sus anteriores libros son “No logo” (1999) y “La doctrina del shock” (2007).

En “Esto lo cambia todo” (2015) se propone hablar de un tema incómodo y que muchos eluden (como corrobora Leonardo DiCaprio en su documental “Before the flood“, verlo entero aquí). Naomi Klein expone los mitos y las realidades del Cambio Climático, sin caer en tópicos ni en la desesperación, ofreciendo datos, caminos y opciones que debemos transitar.

Naomi Klein reconoce que ella misma negó el cambio climático cuando “sabía que estaba pasando”. No lo negaba como Donald Trump diciendo que mientras exista el invierno el cambio climático es mentira. Pero lo ignoraba, como mucha gente, mirando para otro lado sin querer ser consciente de la realidad o confiando en milagros tecnológicos o políticos. “El cambio climático es así: es difícil pensar en él durante mucho tiempo. Practicamos esta forma de amnesia ecológica intermitente por motivos perfectamente racionales. Lo negamos porque tememos que, si dejamos que nos invada la plena y cruda realidad de esta crisis, todo cambiará. Y no andamos desencaminados”: “El cambio climático lo transformará todo en nuestro mundo”. Esto implica “cambiar cómo vivimos y cómo funcionan nuestras economías, e incluso cambiar las historias que contamos para justificar nuestro lugar en la Tierra. La buena noticia es que muchos de esos cambios no tienen nada de catastróficos. Todo lo contrario: buena parte de ellos son simplemente emocionantes”.

Naomi Klein, libro resumido Naomi Klein constata que es posible que la lucha contra el cambio climático requiera invertir dinero, pero el dinero se puede conseguir. Como muestra, resalta que las autoridades sacaron “billones de dólares hasta de debajo de las piedras” para salvar la banca y han hecho “pagar a la ciudadanía la factura dejada por los bancos” que ocasionaron la crisis. “El cambio climático, sin embargo, no ha sido nunca tratado como una crisis por nuestros dirigentes”, pero “si un número suficiente de todos nosotros dejamos de mirar para otro lado y decidimos que el cambio climático sea una crisis (…) no hay duda de que lo será y de que la clase política tendrá que responder”, porque “no basta con que lo mitiguemos o nos adaptemos a él. Podemos aprovechar esto para reactivar economías locales, “recuperar nuestras democracias de las garras de la corrosiva influencia de las grandes empresas”, “recobrar la propiedad de servicios esenciales como la electricidad y el agua, reformar nuestro enfermo sistema agrícola y hacer que sea mucho más sano”, respetar los derechos indígenas y las migraciones climáticas, y “poner fin a los hoy grotescos niveles de desigualdad existentes”:

Portada del libro La Doctrina del Shock de Naomi Klein: Lee un resumen de este y otros libros suyos aquí.
La Doctrina del Shock: Lee un resumen de este libro, también de Naomi Klein.
“La emergencia misma del cambio climático podría constituir la base de un poderoso movimiento de masas”.

Muchas veces se han aprovechado las crisis para imponer medidas que enriquecen a una reducida élite (España es un claro ejemplo): suprimiendo regulaciones, recortando gasto social, forzando privatizaciones, regulando a favor de ciertas empresas, limitando los derechos civiles (la “ley mordaza” en España), regalando dinero a los bancos, etc. El cambio climático es una crisis que podría aprovecharse, una vez más, para beneficiar a los ricos “en vez de para incentivar soluciones motivadoras (…) que mejoren espectacularmente la vida de las personas”: “El cambio climático representa una oportunidad histórica”.

Naomi Klein critica a la ONU porque, a pesar de tener la misión de prevenir que se alcancen en el mundo niveles peligrosos de cambio climático, no solo no ha realizado progresos, sino que ha permitido que se retroceda. Tal vez, lo mejor que ha conseguido es que se hable del cambio climático. Lo peor que puede ocurrir es que se ignoren los problemas: olas de calor brutales, sequías, inundaciones, plagas, huracanes, incendios, aumento del nivel del mar, desplazamiento de millones de personas, contaminación atmosférica, lluvia ácida, enfermedades viajeras, pérdidas de cosechas… problemas que se unen a otros como las pesquerías diezmadas o el aumento mundial de la demanda de carne. Klein afirma que ante un panorama así “cuesta ciertamente imaginar qué quedaría sobre lo que sustentar una sociedad pacífica y ordenada”.

La climatóloga Lonnie G. Thompson dijo: “Casi todos los científicos y científicas del clima estamos ya convencidos de que el calentamiento global representa un peligro inminente para la civilización“. Lo curioso es que “disponemos de las herramientas técnicas para desengancharnos de los combustibles fósiles” y aunque, haya que tomar medidas extraordinarias, el ser humano es capaz de hacerlo. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial se redujo el uso de automóviles por placer en el Reino Unido. También en EE.UU. y Canadá aumentó el uso del transporte público y se cultivaron los llamados “huertos de la victoria”. Y aún hoy sacrificamos nuestro bienestar cuando nos lo piden en nombre de la austeridad y del crecimiento económico (reducción de pensiones, aumento de la edad de jubilación, pérdida de derechos laborales, reducción de las prestaciones públicas… o cosas como salvar las autopistas en España).

“Estamos atascados porque las acciones que nos ofrecerían las mejores posibilidades de eludir la catástrofe –y que beneficiarían a la inmensa mayoría de la población humana– son sumamente amenazadoras para una élite minoritaria que mantiene un particular dominio sobre nuestra economía, nuestro proceso político y la mayoría de nuestros principales medios de comunicación”. Y esto se demuestra en lo que llama los “tres pilares de las políticas de esta nueva era“: “privatización del sector público, desregulación del sector privado y reducción de la presión fiscal a las empresas” (o permitir que defrauden en paraísos fiscales).

Todo esto demuestra que “nuestra economía está en guerra con múltiples formas de vida sobre la Tierra, incluida la humana”, pero “podemos transformar nuestra economía”. Estamos ante una “dura elección: permitir que las alteraciones del clima lo cambien todo en nuestro mundo o modificar la práctica totalidad de nuestra economía”. La autora dice que “el cambio climático es una batalla entre el capitalismo y el planeta (…) y el capitalismo la está ganando”: Más que esperar nuevas tecnologías, “tenemos que pensar de manera distinta” y aplicar las tecnologías que ya tenemos.

Los alces de Canadá están muriendo envenenados por beber agua contaminada por las toxinas de las arenas bituminosas de la industria de las energías sucias (Shell). Este es sólo un ejemplo de los millones que se podrían poner. Si queremos preservar nuestro planeta “tendremos que renunciar a ciertos lujos”. Ello conllevaría la desaparición de industrias enteras. Veremos desastres “hagamos lo que hagamos”. Aún así no es demasiado tarde para evitar lo peor.

Psicología del cambio climático

Diversos estudios sostienen que la ideología o «cosmovisión» personal influye en la opinión sobre el cambio climático más que ninguna otra cosa (más que la edad, la etnia, el nivel educativo o la afiliación a un partido). Así, las personas con cosmovisiones «igualitaristas» (caracterizadas por la inclinación hacia la acción colectiva y la preocupación por la desigualdad y la justicia social) aceptan el consenso científico sobre el cambio climático. Por el contrario, las personas que tienen visiones del mundo «jerárquicas» e «individualistas» (marcadas por su oposición a la ayuda a las minorías y a la pobreza, apoyo fuerte a la empresa privada y convencidos de que todos tenemos más o menos lo que nos merecemos) rechazan ese mismo consenso científico.

Dan Kahan, profesor en Yale, llama «cognición cultural» al proceso por el que, con independencia de nuestras ideologías políticas, aceptamos una información nueva sólo si confirma nuestra visión, pero si supone una amenaza a nuestro sistema de creencias, entonces nuestro cerebro se pone de inmediato a producir “anticuerpos intelectuales destinados a repeler esa invasión”. Es decir, “siempre es más fácil negar la realidad que permitir que se haga añicos nuestra visión del mundo”. Y resulta que “algo tiene la cuestión del cambio climático que hace que ciertas personas se sientan muy amenazadas”.

Ejemplo de esto es que en las regiones más dependientes de la extracción de combustibles fósiles se niega más el cambio climático (independientemente de la ideología política, tanto en EE.UU. como en Canadá). Los mismos científicos sufren este efecto: Mientras el 97% de los científicos opina que una causa importante del cambio climático somos los humanos, ese porcentaje cae al 47% entre los científicos que se dedican a estudiar formaciones naturales para extraer sus recursos. “Todos nos sentimos inclinados a la negación cuando la verdad nos resulta demasiado costosa (emocional, intelectual o económicamente)”.

Upton Sinclair dijo: «¡Qué difícil es conseguir que un hombre comprenda algo cuando su sueldo depende de que no lo comprenda!».

Los negacionistas tienen razón en algo

El negacionismo climático (liderado por el Instituto Hertland, Koch Industries y Exxon-Mobil), sabe que admitir el cambio climático supone aceptar también que hay que planificar nuestras sociedades de otra forma, y eso implica que no podemos dejar las cosas a la libertad del mercado (como propugna el liberalismo). “Muchos negacionistas reconocen con toda franqueza que su desconfianza ante las tesis científicas sobre el tema creció a partir de un temor muy profundo a las catastróficas implicaciones políticas que tendría para ellos el hecho de que el cambio climático fuese real”. El cambio climático no supone el fin del mundo, pero reducir las emisiones como sugiere la ciencia sí sería “el fin de su mundo”. Y para algunos conservadores supone también una amenaza a su absurda creencia de que el hombre está aquí para someter y dominar el planeta (desmentida por el Papa Francisco por ejemplo) o de que que nuestras diferencias con otros animales no son sólo cuestión de grado (desmentido por múltiples evidencias y hasta por Darwin).

Lo curioso es que los negacionistas, como el Instituto Heartland, “están completamente equivocados en lo que respecta a la versión científica de los hechos, pero en lo referente a las consecuencias políticas y económicas de esos resultados científicos (…) no podrían tener los ojos más abiertos”. Casi todos los científicos que presentan sus trabajos en el Instituto Heartland están descaradamente “empapados en dólares del sector de los combustibles fósiles”. Algunos incluso, en vez de negarlo, buscan ventajas al cambio climático como afirmar que vendrán momentos muy duros para países que son amenazas para EE.UU.

Como también dijo Carl Sagan, las compañías de seguros están realmente asustadas con el cambio climático. Tienen hasta equipos de climatólogos para prepararse para los desastres. Sin embargo, no han presionado apenas para que se pongan en práctica políticas climáticas agresivas.

El cambio climático, que debería unirnos a la humanidad, podría también dividirnos más aún. “La razón real por la que no estamos reaccionando a la altura de lo que exige el momento climático actual es que las acciones requeridas para ello ponen directamente en cuestión nuestro paradigma económico dominante (capitalismo desregulado combinado con la austeridad en el sector público)”.

Promover el comercio local debe ser prioritario

En muchos países se están promoviendo acuerdos comerciales que impiden el desarrollo de la industria local. Este libro denuncia que la OMC ha interferido en muchas ocasiones para evitar acciones contra el cambio climático (en Canadá, por ejemplo) para favorecer los intereses del comercio. También se critica que la OMC nunca ha hecho nada para que las compañías de combustibles fósiles reciban menos subvenciones o que paguen algo por “el privilegio de tratar nuestra atmósfera compartida como un vertedero gratuito de sus residuos” (que muera gente parece ser irrelevante).

Klein apunta a unos culpables claros: “Si los países ricos consumiesen menos, todo el mundo estaría más seguro”. Y señala al sector alimentario como uno de los sectores clave, pues representa entre un 19 y un 29% de las emisiones mundiales de GEI (Gases de Efecto Invernadero). No es justo que los países sean sólo responsables de la contaminación que generan dentro de sus propias fronteras y no de la que se produce al fabricar bienes que se fabrican para llevarlos a su territorio. Además, la contaminación de los buques portacontenedores no se atribuyen formalmente a ningún país. “Cuando China se convirtió en la fábrica del mundo también pasó a ser la chimenea del mundo”. No hay control para que las multinacionales no abusen de la mano de obra en los países más pobres, ni los contaminen o exploten sus recursos naturales: “Cuando las fábricas se marcharon hacia China, también se volvieron acusadamente más sucias”. “La explotación de los trabajadores y la del planeta forman, por lo que parece, un pack de oferta: dos por el precio de uno”.

El consumo genera daños ambientalesIlana Solomon, analista para el Sierra Club, decía que tenemos que “reflexionar sobre qué estamos comprando y cómo lo estamos haciendo, y sobre cómo se produce lo que compramos”. Pero Klein sugiere que “el hecho de que el clima de la Tierra cambie hasta extremos caóticos y desastrosos es más fácil de aceptar que la idea de transformar la lógica fundamental del capitalismo, fundado sobre el crecimiento”. Si esperamos que la tecnología lo arregle todo avanzaremos poco y tarde. Lo urgente es “consumir menos, desde ya”, pero para los políticos resulta difícil animar a la población a consumir menos. Aunque hay mucha gente que intenta reducir su consumo, no podemos permitir que todo dependa de un grupo de urbanitas concienciados. Necesitamos que las opciones bajas en carbono sean accesibles para todos, transportes públicos baratos, viviendas asequibles y de elevada eficiencia, fomento de la bicicleta… y todas las clásicas demandas ecologistas que hasta el Papa Francisco ha apoyado tan claramente. Y resulta gratificante que esas políticas, además de reducir los GEI, fomenten el fortalecimiento de las comunidades locales, aire y agua más limpios, reducción de la desigualdad, etc.

Klein también pide una “reordenación” del PIB, para que no sea una medida tan nefasta del desarrollo de un país. También propone: aumentar los “impuestos sobre el lujo” (ya que los ricos consumen y contaminan más), jornadas laborales más cortas, una renta básica (para compensar el hecho de que “el sistema no puede facilitar puestos de trabajo para todos”), “regulación estricta de la actividad empresarial”, “dar marcha atrás en privatizaciones de empresas y servicios fundamentales” y garantizar “que todo el mundo tiene cubiertas sus necesidades básicas: sanidad, educación, alimento y agua limpia”. En definitiva, “las medidas que debemos tomar (…) chocan frontalmente a todos los niveles con la ortodoxia económica”.

Defendiendo lo público se cuida del bien común

Más de 200 regiones en Alemania (como Hamburgo) han decidido devolver al control municipal sus redes de electricidad, gas y calefacción. Resulta interesante constatar que “existe una relación clara y manifiesta entre la propiedad pública y la facilidad de las comunidades locales para abandonar la energía sucia”. Pero además, es que esa energía sucia, que beneficia sólo a empresas privadas, es muy inestable en precio y suministro.

Privar de recursos al sector público (la mal llamada “austeridad”) choca con la realidad del calentamiento climático y la toma de decisiones importantes para todos, especialmente para los más vulnerables. En EE.UU., es común el “racismo medioambiental”, por el que las industrias tóxicas instalan sus fábricas y sus almacenes de residuos contaminantes en zonas donde viven personas de color.

Klein, se hace eco del dramático caso de España y su ataque a las energías renovables, y propone soluciones interesantes a nivel mundial para acabar con la excusa de que no hay dinero: la tasa Tobin, el cierre de los paraísos fiscales, poner impuesto a los milmillonarios (del 1% como propuso la ONU), recortes en presupuestos militares, impuestos sobre el CO2 y acabar con las subvenciones a los combustibles fósiles y nucleares.

Ya en 1979, el presidente estadounidense Jimmy Carter, instó a los americanos a reducir su consumismo: «Cualquier acto de ahorro de energía es algo más que de sentido común: yo os digo que es un acto de patriotismo». Sin embargo, algunos consideran que ese discurso fue una de las razones por las que Carter perdió las siguientes elecciones ante Reagan. Hoy, posiblemente, “cualquier político que pida al electorado que se sacrifique para resolver una crisis medioambiental se estará embarcando en una misión suicida”. Pero el problema no es económico: “el problema es que nuestra clase política no tiene voluntad alguna de buscar el dinero”.

El cambio necesario

El libro nos cuenta casos como el de una fábrica de recambios para coches de Ontario que, cuando cerró por la crisis, fue reabierta por los empleados para producir equipos de energía solar. A los que dicen que esta conversión es cara hay que decirles que más caro será no hacerla. Además, Klein dice que los bancos que fueron rescatados deberían ser los encargados de financiar ese tipo de cambios, para devolver el favor a la ciudadanía.

Esa transición necesaria será un gran generador de empleo si se hace bien. Se trata de generar empleo sostenible aunque a veces sea necesario nacionalizar servicios básicos. Un sondeo británico reveló que una mayoría apoya la nacionalización de la energía y el ferrocarril. Pone el ejemplo de Alemania, donde la mitad de las instalaciones de energía renovable están en manos de agricultores, organizaciones ciudadanas y unas 900 cooperativas energéticas. También Dinamarca va en esa línea. España también.

La agricultura es un sector esencial, y no sólo por sus altas emisiones contaminantes, sino porque puede contribuir a disminuir la pobreza y ayudar a la autosuficiencia, además de que “los métodos agroecológicos superan en rendimiento al uso de fertilizantes químicos” en entornos desfavorables. Pero el hambre lo provoca la pobreza y no la falta de comida.Degradación por la minería de las arenas bituminosas en Canadá

También se repasa el desastre del fracking o de las arenas bituminosas, que en Alberta están destrozando grandes extensiones: “La tierra, despellejada viva”, emitiendo además entre 3 y 4 más GEI (especialmente metano y CO2) que el petróleo convencional. Por tanto, concluye que “la necesidad de que recortemos nuestras emisiones radicalmente no es compatible con la continuidad de una de las más lucrativas industrias del mundo” (la de los combustibles fósiles). Aunque el estado de Noruega es propietario de una de las empresas que está desgarrando el área de las arenas bituminosas de Alberta, también hace cosas bien: Estocolmo tiene un 74% de residentes que van a sus trabajos a pie, en bicicleta o en transporte público.

Critica también el fenómeno de las Puertas Giratorias (que no sólo ocurre en España, sino también en EE.UU., Reino Unido…) y el “capitalismo desregulado”. El “libre comercio (…) ha sido exactamente la carrera hacia el abismo que tantos alertaban que seria”. Pero Klein levanta una bandera de optimismo: “El cambio climático confronta lo que el planeta necesita para mantener la estabilidad con lo que nuestro modelo económico necesita para sostenerse a sí mismo”. Miya Yoshitani dijo también: “Estamos todos unidos en esta batalla, que no es una batalla solamente para conseguir una reducción de las partes por millón de CO2 en la atmósfera, sino también por transformar nuestras economías y reconstruir un mundo que queremos hoy”. Pensemos también que “las migraciones humanas están cada vez más vinculadas al clima”.

Klein también critica a la ciudadanía en general cuando dice, por ejemplo, que los manifestantes que salen a las calles para protestar por los fallos del sistema, olvidan el cambio climático, cuando éste “podría representar el verdadero golpe de gracia para esas estructuras que denuncian”. La misma crítica va también para políticos como Alexis Tsipras que, a pesar de ser de izquierdas, no aprovechan el cambio climático para impulsar sus demandas.

Extractivismo: Extraer recursos de la Naturaleza como si fuera infinita

Isla de Nauru, destrozada ambientalmenteEn el siglo XVIII se empezó “a tratar la atmósfera como si fuera un vertedero”, pero no es sólo de la atmósfera de lo que hemos abusado. Klein cuenta el dramático caso de la isla de Nauru donde sus minas de fosfato de calcio han sido explotadas como abono, hasta destrozar la isla y hacerla prácticamente yerma. Luego, se convirtió en paraíso fiscal. “Pocos lugares en la Tierra encarnan más gráficamente que Nauru los resultados suicidas de haber basado nuestras economías en la extracción contaminante”. Por último, Nauru cobra para que Australia lleve allí a sus inmigrantes y sobrevivan en tan mal estado que ha sido denunciado por Amnistía Internacional.

Francis Bacon dio permiso para “acosar a la naturaleza” y James Watt inventó la máquina de vapor que aumentó el poder para hacerlo. Pero ya hoy eso debería estar superado. Los combustibles fósiles destruyen la vida en todas partes. “Cuando se deja en su sitio, el carbón es muy útil, porque mantiene capturado no solo el carbono que las plantas sustrajeron del aire millones de años atrás, sino también toda clase de toxinas adicionales”. Y por eso Klein pide que dejemos de ser “una sociedad de ladrones de tumbas”.

El Club de Roma publicó “Los límites del crecimiento” (1972) y sus advertencias se están cumpliendo casi completamente, pero donde más acertó fue en los límites de los “sumideros”. Es decir, el ser humano no ha encontrado cómo ampliar la capacidad de la Tierra para absorber la contaminación.

Klein critica a algunas organizaciones ecologistas en EEUU que realmente no están interesadas en la conservación de la biodiversidad y cita varios casos, como el de la organización Nature Conservancy que, por ejemplo, extrajo petróleo de una zona que custodiaba para la conservación del pollo de las praderas de Attwater, llevándolo a su extinción en dichos terrenos. También denuncia, como hizo Galeano, que en este «mundo al revés» “el sector de los combustibles fósiles son invitados a las cumbres del clima de la ONU en calidad de «socios» clave”. Es cierto que EE.UU. y casi todos los países han aprobado muchas leyes ambientales, pero la realidad demuestra que no han sido suficientes. Algunas empresas gastan más dinero en promocionar el Día de la Tierra que en reformar sus actividades a fondo. Por otra parte, el comercio internacional de derechos de emisiones ha sido un fracaso estrepitoso y así lo demuestran algunos de los ejemplos que se incluyen en el libro, como una empresa india cuyo 93% de ingresos procedía de la venta de créditos de carbono, empresas que fabrican potentes gases GEI para luego cobrar por reducirlos, campesinos e indígenas que no pueden usar los bosques porque son sumideros de carbono, bosques que permiten que se contamine más en otra parte, técnicas para que las empresas que contaminan ganen más, etc.

Soluciones demasiado simples: La «ignorancia arrogante» (hibris)

Muchos millonarios se han propuesto salvar el planeta, como Jeremy Grantham, Warren Buffett, Michael Boomberg, Bill Gates, Tom Steyer y T. Boone Pickens. Pero todos ellos lo han hecho de forma superficial e interesada, incluso invirtiendo en el sector del petróleo a la vez. Un caso paradigmático es el de Richard Branson, magnate de las aerolíneas Virgin, que anunció que dedicaría sus beneficios a la lucha contra el cambio climático, pero cuyo objetivo parece ser más bien retrasar las medidas regulatorias anti-cambio climático. Su éxito consiste en haber conseguido que vuele más gente que antes, y con la conciencia tranquila pensando que dicha compañía hace algo para mitigar el cambio climático. ¿Será Leonardo DiCaprio otro farsante?

Para Klein, pensar que el capitalismo, y solo el capitalismo, puede salvar al mundo es claramente absurdo, y esos bienintencionados magnates sólo están explotando nuestra infundada creencia de que la tecnología va a salvarnos del gran problema que ella misma ha creado.

La geoingeniería pretende dar soluciones simples para el gran problema del cambio climático, incluyendo ideas tan extrañas o descabelladas como fertilizar los océanos para que asuman más carbono, recubrir desiertos con sábanas blancas, poner espejos en órbita, tapar el sol (GRS/SRM) echando, por ejemplo, gases sulfurosos en la atmósfera (Opción Pinatubo)… Pero es imposible validar esas ideas, ni probarlas, ni implementarlas a la escala necesaria. Además, esas ideas no contribuyen a cambiar la causa raíz, sino que se limitan a tratar un único síntoma, sin tener en cuenta los efectos secundarios: acidificación de océanos, la imprevisible reacción de la biosfera… y hasta cambios climáticos peores que sin GRS, como la alteración de precipitaciones que arriesgarían el alimento de millones de humanos. Por otra parte, esas soluciones harían ganar mucho dinero a algunos de esos ideólogos. Entre los detractores están, por citar algunos, Greenpeace, Sallie Chisholm, Alan Robock, o Vandana Shiva, quien afirma que los métodos agroecológicos permitirían capturar grandes cantidades de carbono, reducirían las emisiones y potenciarían la seguridad alimentaria.

Blockadia: Los pueblos bloqueando grandes compañías fósiles

Las compañías de combustibles fósiles o las empresas mineras se están encontrando cada vez con más oposición a todos sus proyectos (almacenamiento de gas, prospecciones, extracciones, fracking, minas de uranio, de oro, de cobre…). En muchos casos, esta oposición es de pueblos que no se dejan sobornar porque defienden su forma de vida tradicional, que al ser ajena a la extracción no depende de esos sucios negocios.

Esta férrea oposición a las compañías extractivas se ha visto y se está viendo por todo el planeta. El libro repasa algunos casos en Grecia, Rumanía, Canadá, Reino Unido, Rusia (contando el caso de los activistas de Greenpeace detenidos), Australia, China, EE.UU., Francia… aunque uno de sus mayores orígenes fue en Nigeria contra la empresa Shell, en la que se llegaron a ahorcar legalmente a los ecologistas que se opusieron. Aún hoy, en el delta del Níger, se vierte cada año  una marea negra como la del Exxon Valdez, envenenando peces, animales terrestres y personas. Ante tanta injusticia, el vandalismo contra los oleoductos no cesa. El pueblo ogoni y el ijaw no dejan de sufrir las consecuencias de un gobierno corrupto y una empresa extranjera, Shell, que se lleva sus recursos naturales porque en los países ricos siguen repostando en sus gasolineras sin enterarse de las consecuencias.Pato petroleado por un vertido en Canadá

Un caso muy llamativo es el del oleoducto Keystone XL entre Canadá y EE.UU., para dar salida a las altamente contaminantes arenas bituminosas de Alberta. Miles de aves han muerto allí al posarse en las inmensas balsas de desecho tóxico. Tantas aves mueren que se ven obligados a disparar unos cañonazos cada pocos minutos para espantar a las pobres aves migratorias que buscan lo que otrora fue un bosque. Por supuesto, esas balsas no son perfectas y tienen escapes y filtraciones. “Los médicos tienen miedo cuando se trata de diagnosticar afecciones relacionadas con la industria del petróleo y el gas”, declara un médico canadiense de la zona. Esas balsas proceden del inmenso consumo de agua que requiere este tipo de minería (2.3 barriles de agua por cada barril de petróleo, mientras que el crudo convencional requiere hasta 0.3 barriles). El fracking requiere aún más cantidad de agua y una vez utilizada queda tóxica y radiactiva.

La industria extractiva nunca ha sido segura y siempre ha precisado zonas de sacrificio para contaminarlas, cuando no se trata de contaminar la atmósfera. Los que sufren más la contaminación son, no por casualidad, los más pobres. Pero resulta que “ahora todos estamos en la zona de sacrificio” y los riesgos de hoy son “sustancialmente más elevados” que los de antes, debido a que ya sólo quedan los yacimientos más costosos, más profundos y en zonas más valiosas. El desastre de BP en el golfo de México (más de tres meses manando petróleo) o el vertido por la rotura de un oleoducto en Michigan (el mayor vertido en tierra de EE.UU.) son pruebas de ello y de que las industrias fósiles prefieren ganar más dinero a costa de aumentar los riesgos para otros, sostiene Naomi Klein, quien también denuncia la corrupción en EE.UU. a la hora de controlar a este tipo de industrias.

En algunas zonas, las empresas que envenenan consiguen más poder, ya que los únicos empleos son precisamente en la industria que envenena sus tierras (y hasta esos empleos son de mala calidad, aunque estén bien pagados). Pero en otras zonas, donde hay más diversidad empresarial y laboral, hay “personas dispuestas a pelear muy duro por proteger modos de vida que consideran intrínsecamente incompatibles con la extracción tóxica”. Klein dice que “cuando aquello por lo que se lucha es una identidad, una cultura, un lugar querido […] nada pueden ofrecer las empresas como contrapartida”.

Los éxitos son insuficientes, pero muy importantes. Francia, por ejemplo, gracias a las protestas ha aprobado una moratoria nacional contra la fracturación hidráulica o fracking. También hay moratorias en Bulgaria, Países Bajos, Chequia, Sudáfrica y algunos estados de EE.UU. Además, este último país ha descendido su producción eléctrica con carbón por la presión ciudadana, entre otros motivos. Costa Rica ha prohibido la minería a cielo abierto en todo el país. India tiene centrales térmicas a medio construir porque se paralizó su construcción ante las protestas. En China también se han paralizado centrales de carbón por las protestas, pues allí la contaminación es espectacular y supone un experimento de lo que ocurre cuando es el progreso lo que más importa: Pekín alcanza a veces los 671 microgramos de partículas en suspensión (las PM2.5) cuando la OMS fija el límite máximo en 25. Las actividades al aire libre se suspenden si se superan los 450.

Otra batalla con gran éxito es la de la desinversión, apoyada por la organización 350.org, por la que se pretende que todo tipo de organizaciones y fondos de inversión dejen de apoyar a las industrias de los combustibles fósiles. El Banco Mundial ha anunciado que no apoyará más proyectos de prospección o extracción de carbón y hay miles de organizaciones más que ya están retirando su apoyo y su dinero a las industrias sucias.

A veces, cuando una empresa no puede extraer el combustible por un cambio en la legislación, alega cláusulas de protección de los inversores de acuerdos de libre comercio. Pero estas demandas tienen el poder que los gobiernos quieran, pues ninguna empresa puede interferir en la libertad de un pueblo en defender su territorio de la degradación ambiental. El problema no son los acuerdos comerciales sino los gobiernos que no defienden correctamente el bien común. No obstante, Klein afirma que esos acuerdos comerciales tienen hoy mayor debate público que antes, como lo demuestra el caso del TTIP en Europa. Pero hay que estar muy atentos, porque si nos descuidamos, los intereses del capital financiero y de la industria energética estarán por delante del bien común: Un claro ejemplo es España, donde los bancos son empresas privilegiadas y las industrias energéticas dictan las leyes.

Cuando fallan los gobiernos nacionales y los organismos internacionales, muchos ayuntamientos se deciden a actuar en la acción climática. Son las llamadas «comunidades de transición» nacidas en Totnes (Reino Unido), que pretenden actuar en lo local para conseguir un cambio hacia economías de bajo carbono.

¿Derechos para los pueblos indígenas?

En Canadá y en otros muchos países, los indígenas no han cedido nunca sus tierras para su explotación petrolera. Como mucho, han aceptado compartirlas mientras no se socaven sus derechos a vivir, pescar, recolectar… pero no se puede compartir “si una de las partes se dedica a alterar irrevocablemente y a envenenar esa tierra compartida“.

Algunos de los pueblos indígenas amenazados por la sed de petróleo son los haida, los nez percé, los cheyenes, los lummi, los ogoni, los ijaw, los lakota, los tunebos, los chipewyan (ayudados por el rockero Neil Young del acoso de Shell), los tsilhquot’in, los cree del lago Beaver (“las personas más marginadas de mi país”, Canadá, en palabras de Klein)… Muchos pueblos indígenas carecen de recursos para que se respeten sus derechos, aunque los tengan claramente otorgados. En 2007 se firmó la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y los únicos países que votaron inicialmente en contra fueron Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Finalmente, aceptaron esa declaración que proclama que los «pueblos indígenas tienen derecho a la conservación y protección del medio ambiente», así como a la reparación de las tierras confiscadas, ocupadas o dañadas. Que la incidencia de cáncer suba en todas las tribus canadienses afectadas por las arenas bituminosas no parece hacer desistir a la petrolera Shell.

“Mientras los abogados argumentan y debaten en los tribunales sobre las complejidades de la titularidad de la propiedad de la tierra, las sierras mecánicas siguen talando árboles que son cuatro veces más viejos que nuestros países, y los fluidos tóxicos de la fracturación hidráulica continúan filtrándose hacia las aguas subterráneas”.

Las energías renovables son “no extractivas” en dos sentidos: El veneno y el carbono no se extraen del subsuelo y el dinero no se extrae de la comunidad (las petroleras extraen recursos de un sitio y extraen el dinero de otro).

Ecuador (y los cheyenes de norteamérica) ha pedido ser compensado por mantener sus combustibles fósiles en el subsuelo porque «la manera más directa de reducir emisiones de CO2 es dejando los combustibles fósiles en el subsuelo donde ya están» (en palabras de Esperanza Martínez, de Acción Ecológica). Esto es lo que se conoce como «deuda climática» reconocida (al menos indirectamente) en la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático indicando que hay unas «responsabilidades comunes pero diferenciadas» ya que los países que más han contaminado deben ser los primeros en reducir sus emisiones.

Al hablar de «deuda climática» muchos habitantes de los países ricos argumentan que no son responsables de lo que hicieron sus antepasados. Sunita Narain, directora general del Centre for Science and Environment, responde claramente: «Vuestra riqueza actual guarda relación con cómo la sociedad ha explotado la naturaleza» (ya dijo De Jouvenel que nuestra riqueza procede de explotar la Naturaleza). Naomi Klein concluye: “Los países ricos no solo tienen que ayudar al Sur Global a encaminarse por una senda económica de bajas emisiones porque eso sea lo correcto, sino que necesitamos hacerlo así porque de ello depende nuestra supervivencia colectiva”. Y por supuesto, añade que igual que haber sufrido un atraco no da derecho a atracar, tampoco hay fundado derecho a contaminar por parte de los países pobres. Por tanto, es evidente que los ricos deben ayudar a los pobres a conseguir un desarrollo más limpio. Esto traerá mayor bienestar y empleo, lo que evitaría las enormes tasas de inmigración que hay y que, si no lo remediamos, habrá.

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Conclusiones

Naomi Klein asegura que no se tienen en consideración suficientemente los efectos de tanta contaminación sobre la fertilidad y sobre los animales no adultos, incluyendo niños. Por ejemplo, en zonas de fracking aumentan las probabilidades de problemas cardíacos en bebés, abortos involuntarios, altos niveles de PCB… El caso de Mossville es tristemente famoso por el “racismo medioambiental”: La población pobre debe soportar altos niveles de contaminación de las industrias petroquímicas con frecuentes vertidos y explosiones. En Mossville son frecuentes las enfermedades respiratorias, el cáncer, defectos de nacimiento y las histerectomías en mujeres.

El informe de BP antes del desastre del golfo de México es de risa: por ejemplo, suponía que los moluscos sobrevivirían a un desastre huyendo o que supondría poco estrés para los mamíferos. El desastre demostró que nada puede restituir lo perdido: millones de larvas y los bebés de delfín murieron… La acidificación de los océanos hace que las larvas de ostras no puedan formar sus caparazones y mueran, y herbicidas como la atrazina afecta directamente a la esterilidad en anfibios, junto con defectos congénitos y abortos espontáneos en humanos, sin contar la amenaza sobre las abejas.

Pero sabemos hacer las cosas mejor. Ecuador, por ejemplo, en su constitución de 2008 reconoció a la naturaleza o Pachamama el derecho a que se respeten su existencia y sus ciclos vitales (art. 71). En las luchas contra el extractivismo hay un arma secreta: la unión heterogénea hace una gran fuerza: indígenas y no indígenas, jóvenes y mayores… todos unidos en una causa común.

Los cambios que hacen falta son importantes, pero tenemos experiencia. Los cambios sociales de los siglos XIX y XX, por ejemplo, supusieron un cambio profundo en la cultura dominante (cambios en los derechos civiles, de las mujeres, de los homosexuales, de grupos étnicos como el caso del apartheid de Sudáfrica o el racismo en EE.UU., pero también la instauración de la Seguridad Social o el seguro de desempleo). La abolición de la esclavitud obligó a ciertas élites a renunciar a prácticas que les resultaban muy lucrativas (tanto como la extracción de combustibles fósiles hoy en día). Pensemos por ejemplo, que en el siglo XVIII los negocios más lucrativos del imperio británico se basaban en la esclavitud (plantaciones de azúcar del Caribe, compra/venta de esclavos…) y en EE.UU. “la esclavitud fue el eje sobre el que giró la revolución mercantil”.

Naomi Klein es consciente de que hay que cambiar la cosmovisión global, lo que nos decimos del mundo y de nosotros. Y eso no es fácil, pero es posible y para ello propone no aspirar simplemente a cambiar leyes, sino a modificar pautas de pensamiento. Por ejemplo, dice que pedir un impuesto sobre el carbono puede ser menos útil que reivindicar una renta mínima garantizada, porque ésto segundo  abre el debate sobre los valores y “sobre lo que nos debemos unos a otros sobre la base de nuestra condición humana”. Y sentencia que tendremos que comenzar a creer de nuevo que los seres humanos no somos irremediablemente egoístas y codiciosos (que es la imagen de nosotros mismos que se nos ha vendido).

Muchas veces se plantea si frenar a las compañías de combustibles fósiles tiene influencia en el PIB, pero lo importante es pensar si el crecimiento económico tiene alguna importancia cuando el planeta esté convulsionado. Son las compañías las que tienen que demostrar que sus acciones y sus técnicas son seguras. Y nosotros debemos exigirlo, porque “nadie va a venir a salvarnos de esta crisis” y “la ideología del libre mercado ha quedado desacreditada tras décadas de desigualdad y corrupción crecientes”.

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Viajar en avión contamina mogollón, aunque sea barato: ¿Cuánto es? (VIDEO)

Por: Pepe Galindo
Pincha aquí para ver el vídeo de este artículo.

Greta Thunberg, la joven activista sueca contra el desastre climático, está removiendo la conciencia de mucha gente. Greta se niega a viajar en avión por ser un medio altamente contaminante. Por eso, su viaje a través de Europa en tren ha hecho florecer (ligeramente) el movimiento contra volar en aviones. En Suecia ha dado impulso a agencias de viajes que no usan los aviones, y hasta tienen un término específico para referirse a la vergüenza o culpabilidad por volar: flygskam (en inglés, flight shaming). Pero hay más: la madre de Greta Thunberg es cantante de ópera y ha sacrificado parte de su carrera por no volar y la orquesta más importante de Suecia vetará a todos los directores o artistas que lleguen al país en avión.

Greta Thunberg no quiere viajar en avión, por coherencia en su lucha contra la crisis climáticaA algunos les parecen medidas exageradas pero no lo son, dada la alarma climática internacional. Los que viajan en avión, ante estos datos, suelen decir que, como todo, hay que usarlo sin abusar, pero ¿qué es abusar? En Alemania se está proponiendo que cada alemán pueda viajar solo 3 veces al año (pero se podría comprar el derecho a volar de los que no vuelen).

Cualquier viaje que se haga exclusivamente por placer es bastante discutible, pero luego tenemos otro tipo de viajes (por negocios, por estudios…). Muchos de esos viajes podrían evitarse usando mejor Internet: videoconferencias, trabajo online… Por ejemplo, cada vez tienen más éxito los congresos científicos sin que los ponentes tengan que viajar, pues sus presentaciones se mandan en vídeo y para las preguntas o debates se usan videollamadas.

¿Cuánto contamina cada kilómetro recorrido en avión?

Viajar en avión contamina muchísimo, pero depende de cuánto volemos, podría ser mejor vivir sin coche y, sobre todo, tener menos hijos.La pregunta no es fácil de contestar pues depende de muchos factores (tipo de avión, peso, pasajeros, viento…), pero algunos estudios indican que un pasajero de avión emite 285 gr. de CO2 por kilómetro. En coche es aproximadamente la mitad (158); y en tren mucho menos (14). En bicicleta es cero y, además, mejoramos nuestra salud.

Si la cifra de las emisiones del avión no te parece escandalosa, piensa que en avión normalmente se viaja más lejos. Es decir, viajar en avión contamina el doble que en coche por kilómetro, pero los viajes en avión suelen ser mucho más largos que en coche. En un viaje en avión que sea diez veces más lejano que en coche, en realidad estamos contaminando veinte veces más. Para que tengamos una idea de la magnitud del problema, pensemos que para propulsar un avión con 150 personas durante un viaje de 3 horas hacen falta 6 toneladas de queroseno; es decir, hay que quemar 6.000 kilos de combustible (40 kilos por pasajero). ¿Puede nuestra atmósfera absorber tanta contaminación sin efectos negativos? Los científicos dicen que no.

La aviación emite más del 2% de CO2 del total a nivel global y ha aumentado sus emisiones un 21% en los últimos tres años. Es decir, los aviones contaminan más del doble que toda España. Téngase en cuenta también que solo viajan en avión una mínima parte de la población mundial.

Viajar en avión emite más CO2 por pasajero que ningún otro medio y encima tienen ventajas fiscales: los aviones no pagan ni IVA, ni impuestos al combustible y a menudo reciben subvenciones de dinero público (por ejemplo para que mantengan vuelos que no son rentables). Los aeropuertos no pagan el IBI, impuesto que pagamos todos los ciudadanos con bienes inmuebles. Por eso en toda Europa estamos pidiendo imponer una tasa al queroseno (firma aquí). Se podrían sustituir muchos vuelos de media distancia volviendo a poner en marcha los trenes nocturnos, que prácticamente han desaparecido.

También se ha propuesto que se prohíban los vuelos cuyo recorrido en tren es de tres horas o menos. Por ejemplo, el trayecto Madrid-Barcelona emite unos 70 kilos de CO2 más en avión que en tren AVE y solo dura 1:15 minutos menos en avión, sin tener en cuenta los tiempos de espera y los traslados de los aeropuertos a las ciudades. Los trenes de alta velocidad contaminan mucho más y tienen el problema de que atropellan a muchas aves, pero los aviones también matan muchas aves (2.200 impactos al año solo en España).

No solo el CO2 contamina

Los aviones contaminan también con su estrepitoso ruido y con emisiones de otros gases (óxido nítrico, dióxido de nitrógeno…). Se calcula que el impacto de la aviación es entre 2 y 4 veces mayor que el efecto aislado de sus emisiones de CO2.

Un reciente estudio indica que las estelas que dejan los aviones en el cielo (contrails) tienen un impacto sobre el clima mayor que los gases de efecto invernadero que emiten. Esas estelas son principalmente de hielo (son nubes tipo cirros) y dejan pasar el calor del sol, pero no lo dejan salir (es el llamado efecto invernadero que provoca la crisis climática). Pensemos que en algunas zonas el 10% del cielo está cubierto con estas nubes artificiales de los aviones.

Un único viaje de España a Estados Unidos genera aproximadamente las mismas emisiones que calentar una casa durante un año. Pero si tenemos en cuenta los otros tipos de contaminación, volar en avión es aún más perjudicial.

Hay alternativas

Si eres ecologista y coherente contigo mismo, viajar a lejanos países tiene difícil justificación. Pero, ¿de verdad “Tailandia” es tan maravillosa que viajando allí desaparecerán todos tus problemas? Sin duda alguna, NO.

Si viajas para aprender, también puedes aprender de otras formas (el Tao Te Ching decía que “el sabio conoce sin viajar”); si viajas para huir, tus problemas seguirán en el mismo sitio cuando regreses, porque el viaje que resuelve problemas es un viaje interior; si viajas para contarlo, practica el no contarlo; si viajas para desconectar, seguro que puedes desconectar sin destrozar el planeta. Produce cierta pena que cada vez más gente conoce “Tailandia” mejor que su propio país. Seas de donde seas, viajando en tren puedes encontrar maravillas que te encogerán el c♥razón.

Un clásico lema ecologista es que el que contamina paga, pero volar en avión contamina y no se paga por ello, sino que además se subvenciona. Como diría Eduardo Galeano, es otro ejemplo del mundo al revés.

No hace falta viajar lejos; lo que hace falta es viajar con conciencia.

♥ Más información relacionada:

✈Un pasajero de avión emite 285 gr. de CO2 por km.
✈En coche es la mitad aprox. (158); y en tren mucho menos (14)
✈La orquesta más importantes de Suecia vetará a todos los directores o artistas que lleguen al país en avión
✈Buena reflexión de @AroaMDhttps://t.co/dmJIcBiSnA

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Demasiadas farolas y mal colocadas: El caso de Málaga (despilfarro y contaminación lumínica)

Por: Pepe Galindo
Málaga: Demasiadas farolas encendidas de día en una calle de poco tránsito.
Málaga: Demasiadas farolas encendidas de día en una calle de poco tránsito.

Diseñar una ciudad no es tarea para políticos, aunque tengan buenas intenciones. Hay que contar con información técnica, especialmente cuando el sentido común es escaso. Ya hemos comentado el caso del diseño de los carriles bici en Málaga, un desastre que, aunque va mejorando con parches, consigue que muchos ciclistas prefieran no usar los carriles bici.

Otro tema, pendiente en muchas ciudades, es estudiar la iluminación urbana y la contaminación lumínica. Pensemos que una de cada tres personas del mundo no ha visto nunca la Vía Láctea por la contaminación lumínica (en EE.UU. son aún menos). En esto también, Málaga es paradigma de lo que no se debe hacer, incumpliendo todos los puntos que se enumeran a continuación (ver galería de fotos más abajo):

  1. Demasiada iluminación: Para ver si hay demasiada iluminación debemos aplicar la “regla del libro“, según la cual decimos que hay demasiada iluminación si de noche podemos leer un libro en la calle con comodidad. Es absurdo iluminar una ciudad para que pueda leerse un libro en todas sus calles a cualquier hora de la noche. Más que absurdo, es innecesario, caro y extremadamente contaminante. El problema se eleva hasta el éxtasis del despilfarro con motivo de la Navidad.
  2. Las farolas son sólo para la noche: Algo que es elemental, pero sin embargo muchas ciudades encienden y apagan mal las farolas. Málaga es un ejemplo extremo pues todo el año se ven farolas encendidas cuando ya ha amanecido y mucho antes de que anochezca.
  3. Las farolas no deben estar encendidas toda la noche: En zonas de poco tránsito no tiene sentido mantener todas las farolas encendidas toda la noche. Apagarlas (aunque fuera la mitad) de 1 a 6 de la madrugada ahorraría muchos megavatios-hora de energía, pero sobre todo ahorraría contaminación y gastos sanitarios.Ejemplos de luminarias urbanas buenas y malas para la contaminación lumínica
  4. Las farolas deben iluminar el suelo: La luz que se lanza al cielo no vuelve y nos impide ver las estrellas, además de ocasionar problemas de insomnio y graves efectos a la fauna. Esa es la contaminación lumínica. El tipo de farola es importante. Así, mientras hay modelos que permiten que la luz escape al cielo y que deberían estar prohibidos, también hay otros tipos de farolas que dirigen bien la luz al suelo, utilizan sólo energía solar o incorporan bombillas LED (que dicen que consumen menos de la mitad que las de sodio, aunque hay que tener en cuenta otras consideraciones).
  5. Poner farolas más altas que los árboles no ilumina el suelo: Puede parecer elemental pero muchos “diseñadores urbanos” no piensan que las farolas deben estar por debajo de los árboles. Gastamos demasiado dinero en iluminar las copas de los árboles (no se pierdan las fotos más abajo).
  6. Las farolas no deben estorbar: Tanto si vas caminando, en silla de ruedas, con un carro de bebé o con el carrito de la compra, una farola no debería estorbar. Si estorba, el fallo es de la persona que decidió colocarla ahí. Observe que las farolas nunca entorpecen el tránsito de coches (los reyes de la ciudad), pero sí estorban en aceras y carriles bici.
  7. ¿De verdad hay que iluminar tanto las circunvalaciones de las ciudades? En las autoescuelas se enseña que los conductores deben adecuar su velocidad a las condiciones existentes (tipo de vía, estado de la calzada, iluminación…). Pagamos demasiado dinero para que los coches puedan correr más de noche.

Luciérnagas, en peligro de extinción por la contaminación lumínicaLa contaminación lumínica es algo poco reconocido por los ayuntamientos, pero generan muchos gastos e inconvenientes. Por ejemplo, las luciérnagas están desapareciendo por la urbanización excesiva.

Algunos cambios hacia lo que necesitamos no dependen de los políticos, sino de la sociedad. Los políticos que emanan de esta sociedad están tan faltos de conciencia como la sociedad que les permite gobernar. Así pues, tenemos que hacer una autocrítica como sociedad, pero también debemos exigir que los políticos se tomen la molestia de intentar hacer las cosas bien, y no hacerlas sin pensar, cosa que queda clara en las siguientes fotos sobre iluminación urbana en Málaga… ¿En tu ciudad se hace mejor? (Déjanos un comentario).

Málaga: Demasiadas farolas encendidas de día en una calle de poco tránsito.
Málaga: Demasiadas farolas encendidas de día en una calle de poco tránsito.
Málaga: Este es el peor tipo de farola, pues la iluminación escapa al cielo más que al suelo.
Málaga: Este es el peor tipo de farola, pues la iluminación escapa al cielo más que al suelo.
Málaga: Una farola por encima de los árboles ilumina sus copas y no el suelo. Una forma clara de perder dinero.
Málaga: Una farola por encima de los árboles ilumina sus copas y no el suelo. Una forma clara de perder dinero.
Málaga: El carril bici es desviado por una farola que podría haberse puesto en otro lugar.
Málaga: El carril bici es desviado por una farola que podría haberse puesto en otro lugar.
Málaga: Despilfarro por iluminación excesiva, con cuatro filas de farolas en una calle de dos carriles y de poco tránsito.
Málaga: Despilfarro por iluminación excesiva, con cuatro filas de farolas en una calle de dos carriles y de poco tránsito.
Málaga: Las farolas iluminando la copa de los árboles son habituales.
Málaga: Las farolas iluminando la copa de los árboles son habituales.
Málaga: Otro tipo de farola poco eficiente (que genera gran contaminación lumínica y gasto energético).
Málaga: Otro tipo de farola poco eficiente (que genera gran contaminación lumínica y gasto energético).
Málaga: Farolas mal situadas y señales de tráfico que estorban el tránsito de peatones (al menos la señal podría ponerse sobre la farola para ahorrar costes y estorbos).
Málaga: Farolas mal situadas y señales de tráfico que estorban el tránsito de peatones (al menos la señal podría ponerse sobre la farola para ahorrar costes y estorbos).
Málaga: La luz de las farolas ilumina las copas de los árboles y no a los peatones.
Málaga: La luz de las farolas ilumina las copas de los árboles y no a los peatones.
Málaga: Cuatro filas de farolas encendidas de día (un ejemplo de despilfarro).
Málaga: Cuatro filas de farolas encendidas de día (un ejemplo de despilfarro).
Málaga: Si amplias la foto se aprecia la excesiva iluminación en zonas poco pobladas y en horario diurno.
Málaga: Si amplias la foto se aprecia la excesiva iluminación en zonas poco pobladas y en horario diurno.
Málaga: Otro ejemplo más de farola situada sobre los árboles, cuando lo que se quiere iluminar está debajo de ellos.
Málaga: Otro ejemplo más de farola situada sobre los árboles, cuando lo que se quiere iluminar está debajo de ellos.

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