Probablemente, si estás leyendo esto, serás un apasionado de los coches o de la movilidad eléctrica. Si además eres, como yo, un “común mortal”, es decir, una persona que se gana la vida trabajando, te parecerá que el precio de los coches eléctricos es sumamente elevado.
Pero ¿por qué son tan caros? La respuesta es evidente: no interesa a los fabricantes convencionales ni a las petroleras, ergo, no hay voluntad de venderlos. Pero aunque se acaba el tiempo de los coches fósiles, debemos también cambiar el enfoque: Siempre partimos de la base de “comprar”, pero ¿y si partimos del reciclaje?
Esto nos lleva al concepto de “conversión” de un coche convencional en uno eléctrico, que además sirve para reciclar y reutilizar, términos de “moda” (aunque realmente lo que deberíamos hacer es decrecer).
¿Y cómo vamos a hacer eso? Pues con “voluntad política” porque ahora mismo en España, esto es casi inviable, porque resulta que una conversión, por ejemplo, de un Citroën Saxo (poniendo tú el coche) sale por unos 12.000€, igual que uno nuevo con motor de explosión. A eso hay que sumar la homologación a la que te obliga la Ley, que puede costar sobre unos 3.000€ y un par de meses. El precio es excesivo, incluso sin homologación, debido a que en España no hay muchos que lo hagan, mientras que en otros países sale por unos 6.000, homologación incluida.
La homologación está pensada en España para el gran fabricante. Por eso es tan cara. Si un fabricante quiere vender un modelo nuevo de coche, debe homologarlo, es decir, homologar un modelo concreto le permitirá vender infinitos coches de ese modelo con una sola homologación. Evidentemente, esto no está pensado para los particulares que se ven abocados a comprar un coche nuevo.
Hablaba de “voluntad política” porque simplemente cambiando la legislación se podría facilitar que los talleres hicieran las conversiones. Se exigiría un “carnet de instalador autorizado” (ahora debe ser un ingeniero industrial colegiado) que obligue a unos mínimos estándares de seguridad y luego todo ello refrendado por una ITV (50€) que certifique que todo está correcto.
Conversión “casera” de un clásico VW “escarabajo”
Por unos 6.000€ podrías re-estrenar tu coche, en lugar de gastarte 15.000€ en uno nuevo diésel o en uno eléctrico de segunda mano (como el Nissan Leaf). Con la crisis actual, ese precio no estaría nada mal. Incluso serviría para dotar de nueva vida a coches clásicos. Esto se hace así de simple en Alemania o EE.UU., es decir, que no es nada “descabellado” y además ofrece las siguientes ventajas:
Reducimos la contaminación: el humo del diésel es cancerígeno al mismo nivel que el amianto según la OMS.
Reutilizamos los recursos al aprovechar un coche ya existente (todo menos el motor).
Aumentamos la eficiencia: un motor eléctrico es mucho más eficiente, además de recuperar la energía en las frenadas.
Dinamizamos la economía y creamos empleo con alta cualificación en los talleres ya existentes, animando a más gente a renovar su viejo coche.
Daría el impulso definitivo a las energías renovables para la creciente demanda de recargar el coche “gratis” (con tus propios paneles solares).
Reduciríamos drásticamente la contaminación acústica en las ciudades, haciéndolas más habitables y reduciendo enfermedades relacionadas con el estrés.
Por último, también podemos decantarnos por comprar uno eléctrico de segunda mano. En ese caso hay que tener en cuenta que las baterías no son nuevas, mientras que si electrificas tu coche las baterías las eliges tú. En conclusión, actualmente en España no sale rentable convertir vehículos en eléctricos por las trabas burocráticas, cosa que no ocurre en Alemania o EE.UU. Esto debe acabar, ya que todo son ventajas, pero sobretodo, porque es el futuro. Sinceramente, no me veo en casa utilizando una aspiradora con petróleo…
Jorge García, Twitter: @jorgejabali
Diplomado en Ciencias Empresariales por la Universidad de Valencia
Rafael Toro Ruiz (@RToruiz), estudiante de periodismo
La generación de residuos tecnológicos destruye ecosistemas y recursos naturales.
Consumismo y obsolescencia programada: Dos términos que van de la mano. Dos tendencias perjudiciales para los ecosistemas mundiales. La sociedad se está convirtiendo en cómplice de un sistema engañoso que incita al consumo severo de todo tipo de productos, con la intención de ver aumentados los beneficios económicos de las grandes empresas multinacionales, empresas que, de la mano de la globalización, son hoy las encargadas de dictar las reglas del juego.
Un chaval que decide cambiar habitualmente su teléfono móvil, una empresa que decide renovar los ordenadores de sus oficinas, un instituto que decide adquirir nuevas impresoras de mayor calidad o una familia que decide comprar electrodomésticos nuevos para su hogar. Estas situaciones son ejemplos de cómo se producen cada año millones de toneladas de residuos tecnológicos y basura peligrosa. Y nuestro sistema es cómplice de ello.
La “obsolescencia programada” se refiere a adelantar por parte de las empresas el fin de la vida útil de un producto para que el consumidor se vea obligado a comprar otro. La sociedad aún no es plenamente consciente de que el consumismo de tecnología, unido al acortamiento de la vida útil de los productos, conducen a una contaminación cada vez mayor del medio ambiente, incluyendo la destrucción de ecosistemas en los países del tercer mundo, tanto por la extracción masiva de los diferentes recursos naturales necesarios para la fabricación, como por su desecho final.
Nuestro sistema actual, con las grandes empresas y los medios de comunicación como actores destacados, pretende hacer pagar al consumidor muchas veces en su vida por un mismo producto con modificaciones ínfimas o innecesarias. Pero, realmente, ¿este hecho es nuevo? Rotundamente no. Antecedentes de todo tipo explican el nacimiento y la consolidación de esta tendencia tan perjudicial. La obsolescencia programada es fruto de la revolución comercial, la acumulación del capital y los avances tecnológicos, así como, de la aparición del capitalismo financiero y del liberalismo económico. El “American way of life” nacido en EE.UU., poco a poco, se adentró en la sociedad. La felicidad y el bienestar basado en el consumismo eran ya reglas básicas en los años 60.
La obsolescencia programada es una práctica demasiado habitual en la industria actual y sabemos que las autoridades la toleran: “Son los consumidores los que deberían exigir que se pongan multas a las empresas para evitar esta forma de fabricar productos”, expresa con preocupación el colectivo malagueño Aulaga. Todo esto conlleva un beneficio económico para la industria, aunque tiene un impacto muy negativo sobre los recursos disponibles y los ecosistemas mundiales. “Esto no tiene en cuenta la realidad de nuestro planeta finito en el que ni los recursos ni la energía son infinitos”, afirma Fran Pérez, de Ecologistas en Acción. La obsolescencia programada bebe hoy del sistema capitalista, que usa como pozo sin fondo los recursos de los países empobrecidos. Una vez que el primer mundo disfruta de dichos recursos, estos vuelven al tercer mundo en forma de basura contaminante: “Esto perpetua una gran rueda de miseria, problemas de salud, económicos y ambientales”, expresa Fran Pérez.
Según la ONU, generamos unos 50 millones de toneladas de residuos electrónicos al año, la mayor parte de ellos producidos en Occidente, que van a parar a países en vías de desarrollo, donde se apilan sin control. Esta basura electrónica se reparte entre dos grandes vertederos: Ghana (África) y Guiyu (China). La primera y más impactante consecuencia de esto es la destrucción de los ecosistemas. La basura sustituye a la fauna y a la vegetación. La riqueza ambiental se ve sumergida en millones de residuos apilados sin control, provocando desde la contaminación de aguas subterráneas con metales pesados y otros tóxicos, hasta la contaminación del aire en caso de que estos residuos se quemen, pasando por la extracción severa de recursos y la destrucción de ecosistemas.
Es necesario sumar a lo anterior la generación de residuos no biodegradables. Si bien, muchos de los componentes que se usan para fabricar los diferentes productos electrónicos no son tóxicos cuando el aparato es útil, esto cambia radicalmente cuando el aparato se desecha. Esto pasa principalmente con plásticos, vidrios, baterías o pantallas LCD, elementos perjudiciales tanto para la salud como para el medio ambiente, por contener productos químicos tóxicos cuando se liberan al medio.
Pero, sin duda, la consecuencia número uno de la obsolescencia es el abuso extremo de los recursos naturales. Teniendo en cuenta la baja tasa de reciclado, el sistema de producción se convierte en una “extracción continua y desenfrenada”, definido así por Fran Pérez. La mayoría de productos tecnológicos necesitan para su fabricación la extracción de metales y minerales como cadmio, cromo, mercurio o coltán, entre otros, recursos considerados no renovables.
Cuando se habla de obsolescencia programada, lo que más chirría en la actualidad es la dudosa voluntad de la UE para solventar el problema, así como el desconocimiento generalizado de la sociedad, que toma en muy pocas ocasiones la iniciativa para exigir a sus dirigentes cambios a este respecto. El caldo de cultivo de todo esto es que los gobiernos occidentales, más allá de tomar medidas o no para parar la obsolescencia programada y de velar por el interés general de la ciudadanía, en demasiadas ocasiones “se decantan más por favorecer los intereses de las empresas multinacionales”, afirma Aulaga.
En octubre de 2014 un país europeo mostró sus primeros deseos de luchar contra este fenómeno. El parlamento francés aprobó, dentro de la Ley de Transición Energética, multas de hasta 300.000 euros y penas de cárcel de hasta dos años para todos aquellos fabricantes que programaran de manera consciente el fin de la vida útil de sus productos. Esta normativa se convertiría en la primera legislación europea que reconocería, de manera abierta y sin tapujos, la existencia de la obsolescencia programada. Pero el intento fue en vano. Las medidas asomaron pero, rápidamente, volvieron a esconderse y nadie ha sido condenado aún. Dos años después de la aprobación de esta medida francesa, el resto del continente sigue prácticamente igual, España incluida.
Como afirman diferentes asociaciones ecologistas, en nuestro país hubo un momento en el que la sociedad parecía ser consciente del problema. Todos querían imitar la nueva normativa surgida en Francia pero, pese a que todo indicaba que España sería otro de los países en controlar de manera férrea a las empresas “tramposas”, llegamos a 2016 sin una normativa en este sentido. Hay voces, pequeños colectivos que lo intentan, aunque una vez más queda en evidencia la falta de firmeza de nuestro gobierno en este aspecto. “Para parar la destrucción de ecosistemas debemos comenzar deteniendo la rueda consumista de la obsolescencia programada. «El mejor residuo es el que no se genera» debería ser el eslogan de una humanidad coherente con sus actos y empática con el medio que la rodea”, afirma Fran Pérez.
Teniendo en cuenta el plan llevado a cabo por Francia, en los últimos meses se ha dejado ver alguna intención para fomentar la lucha contra la obsolescencia programada.Recortes Cero–Los Verdes fue una de las pocas candidaturas ecologistas que se presentó a las elecciones generales en España en 2016. En su programa reservó un espacio donde aboga por conseguir una “España ecológica y socialmente justa”. Esta candidatura incorpora la propuesta de legislar para “prohibir por ley la obsolescencia programada”. Pretenden así poner en marcha un nuevo modelo de mercado centrado en la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente.
Todavía son pasos insuficientes y voces demasiado débiles. La obsolescencia programada genera innecesariamente cientos de miles de residuos que podrían evitarse. España es uno de los países con mayor protagonismo, pues sus 800.000 toneladas anuales de residuos electrónicos no pasan desapercibidas. Las soluciones no llegan y el reloj corre en contra de la sociedad y del medio ambiente.
La sociedad está cambiando. Los consumidores ahora saben que hay cosas que se esconden detrás de los anuncios de publicidad, y las redes sociales amplían nuestras fuentes de información. La gente va sabiendo que hay niños explotados en plantaciones de cacao, o corrupción exagerada en empresas de electricidad, por citar dos graves ejemplos, y muchos no están dispuestos a apoyar ni directa ni indirectamente tales barbaridades. Por eso, la reputación de tales empresas cae, sus inversores se alejan, y sus beneficios o posibilidades de mejorarlos también.
En un artículo anterior dábamos un resumen del Cuadro de Mando Integral (CMI, o BSC), de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), y de su importancia. La utilidad del CMI quedó clara para cualquier organización (y no sólo para empresas, donde hasta ahora tiene más éxito). El CMI ayuda a conseguir los objetivos de una organización, pero no vale hacerlo a cualquier precio, es preciso usar la ética: no sólo porque lo requiere la ley o los intereses financieros, sino porque evitaremos riesgos reputacionales que nos mermarán la capacidad de alcanzar nuestros objetivos (incluyendo ahí, por supuesto, los financieros). También ampliaremos activos tangibles e intangibles, y conseguiremos mayor felicidad personal y corporativa.
Pero es preciso que los directivos entiendan que la RSE no es sólo para quedar bien (greenwashing), sino que ahorra riesgos de gastos (por errores, multas… ), riesgos en la reputación, además de mejorar los intangibles. Si se incorpora como norma en la organización, la RSE evita problemas cada vez que hay que modificar algún proceso (por demandas externas, por leyes, por los inversores, por protestas ciudadanas…). La RSE siempre sale rentable, pero no siempre podemos cuantificarla económicamente.
Un ejemplo: El Banco Santander financia a la papelera APRIL, implicada en la destrucción de la selva tropical de Indonesia. En 2014, el Santander lo supo y no hizo nada. En 2015, cuando la ONG GreenPeace denunció y publicó el caso recogiendo casi 200.000 firmas, decidió actuar y cumplir sus compromisos firmados de RSE. ¿Cuántos clientes u operaciones perdió por esa mala imagen? Sin duda, hubiera sido mejor atajar el problema en cuánto se supo, ya que ahora es un ejemplo que aún mancha su mala imagen. Otro ejemplo lo vimos en la primera parte de este artículo, donde vimos cómo no querer adaptarse a los nuevos tiempos con energía renovable, está acabando con el negocio de algunas empresas de electricidad, pues están perdiendo clientes masivamente a favor de empresas de electricidad renovable.
Entonces, «empresa responsable» no es sólo aquella que paga por un informe de RSE, sino que es la que consigue que la RSE esté en todos los ámbitos de la empresa (ver vídeo). Hay que unir RSE a lo largo de toda la cadena del CMI (o mapa estratégico). Sin ánimo de ser exhaustivos, aquí vamos a dar algunas ideas para cada perspectiva, aunque los detalles concretos dependerá del tipo de organización, y de su sector de trabajo.
Algunos expertos proponen crear una perspectiva ambiental en el CMI, para darle la importancia que, sin duda, merece. Esta perspectiva ambiental estudiaría el impacto de la organización en el planeta, y la influencia del medio ambiente en la organización. Pero también se pueden conservar las 4 perspectivas tradicionales, y estudiar en cada una de ellas el tema ambiental:
Perspectiva VITAL/Financiera: Es preciso aquí clarificar para qué existe la empresa u organización, cuáles son sus objetivos más importantes, y sus valores. Por supuesto, si es una empresa normal, tendrá que ganar dinero y ese será uno de sus objetivos. Eso es bueno. Lo malo es cuando ese es el único objetivo, y no hay otros valores. Por tanto, hay que meter otros objetivos fundamentales y pensar en cómo medir si los logramos o no.
Ejemplos de indicadores en esta perspectiva pueden ser: Además de objetivos financieros, es preciso colocar otros objetivos, como por ejemplo que nos permitan medir cómo conecta la organización con las necesidades sociales de la población local, o cómo contribuye a la sociedad en su conjunto (mejoras ambientales, sociales, huella ecológica…). Deben tenerse en cuenta también las inversiones en sectores éticos, y las operaciones en banca ética: una empresa ética no puede trabajar con un banco tradicional. Indicadores que midan la satisfacción de empleados y clientes pueden colocarse aquí o en otras perspectivas, pero es fundamental medirlo de alguna forma.
Perspectiva del Beneficiario (o del cliente): Consiste en ver la organización a través de los ojos de las personas que se benefician de ella. En las posibles encuestas, será preciso medir el interés en temas ambientales de los mismos. Desde un punto de vista práctico, aquí lo más importante es la satisfacción del beneficiario o cliente. Pero tener clientes satisfechos no implica estar haciendo las cosas bien y eso puede suponer un riesgo reputacional que nos genere problemas en el futuro. El objetivo será minimizar los daños ambientales de los clientes, para conseguir la plena sostenibilidad.
Ejemplos de indicadores: Se pueden medir las facilidades que la empresa ofrece a los clientes para arreglar sus averías, o para reciclar sus residuos (aparatos antiguos, por ejemplo).
Perspectiva de Procesos Internos: En el apartado quizás más importante hay que evaluar los riesgos: de accidentes laborales a nuestros trabajadores, de contaminación ambiental… Un vertido o el anuncio de una actividad mala para el medioambiente o para la sociedad, podría tener más pérdidas en clientes presentes y futuros que en indemnizaciones. Algunas empresas no valoran su impacto ambiental (huella ecológica) porque piensan que es caro, sin ni siquiera hacer estudios que miren los costes, la calidad final, y sus relaciones con la comunidad (imagen, reputación, intangibles…). Por ejemplo, la empresa Shell reduce sus beneficios, cada vez que se publica algo de su contaminación y abusos en Níger o de su destrucción en el Ártico. La contratación de electricidad de origen renovable es un factor que muchas empresas utilizan para reducir sus huellas (ecológica, hídrica…), y mejorar su reputación. Es obvio que es preciso también ser exigentes con los proveedores, para no externalizar los impactos negativos. La deslocalización es un proceso por el que algunas empresas sitúan sus centros de trabajo (o subcontratan a otras empresas) en países donde la mano de obra es más barata, o la legislación no es tan estricta (laboral, ambiental, de seguridad…). Un grave accidente en Bangladesh destapó el abuso a mujeres por prestigiosas marcas de ropa, como Zara. Entre las muchas ideas de sostenibilidad, podemos encontrar algunos indicadores interesantes.
Ejemplos de indicadores: Tasa de reducción en CO2 u otros tóxicos, tasas de reciclaje, eficiencia energética y material, evaluación de calidad y durabilidad de los productos elaborados (evitar obsolescencia), proyectos o iniciativas sociales/ambientales o de eco-innovación, evaluaciones de impacto ambiental efectuadas, informes de RSE, inversiones en sectores no éticos (armas, energías fósiles…), huellas y otras medidas (de la organización, y de sus suministradores), implantación de energías renovables (autoconsumo solar), número de riesgos ambientales/sociales en nuevos/viejos productos o servicios (multas, o incumplimientos de la normativa interna), y a qué población y extensión afectan, proveedores con informe de RSE positivo, desarrollo de la ley de las 3 erres, sustitución de ingredientes o componentes perjudiciales o de producción lejana (transgénicos, aceite de palma, productos de soja, grasas trans…), auditoría energética (consumo en standby)… Como puede verse, la lista de posibles indicadores ambientales es inmensa.
Perspectiva de Aprendizaje y Crecimiento: Aquí hay que estudiar si es preciso hacer cambios para conseguir mejorar los indicadores y objetivos de las anteriores perspectivas. ¿Están los empleados bien formados? ¿Es la maquinaria adecuada? ¿Estamos usando procedimientos correctos? ¿Hay un clima de trabajo agradable? Para todo esto, las encuestas a los empleados son muy importantes, y que ellos sepan que sus opiniones son escuchadas.
Ejemplos de indicadores: Medir la satisfacción de los empleados, y su conciencia ambiental, huella ecológica por cada puesto (o por empleado), acceso de los empleados a información sobre sostenibilidad y al informe RSE de la organización… Por otra parte, la reposición de máquinas mejores (menos contaminantes, más eficientes…) puede ser un buen indicador, pero a veces puede ser engañoso.
Los resultados económicos miran parcialmente el pasado de la empresa, pero el CMI y la RSE predicen y conducen el futuro. La RSE no es cosa sólo de directivos, sino que hay que implicar a toda la empresa, y mejorar la comunicación, en todas las direcciones. La Responsabilidad Social Individual, marca la diferencia, y este vídeo seguro que te va a gustar:
¿Para qué sirve la RSE (Responsabilidad Social Empresarial)? Dos científicos españoles, Fernández-Guadaño y Sarria-Pedroza, han publicado un estudio en el que pretenden responder a la pregunta de si la RSE de una empresa genera valor o ventajas para sus accionistas, sus empleados, sus acreedores y para el Estado.
Los autores dicen que recientemente las empresas y las instituciones han realizado esfuerzos importantes para desarrollar políticas de RSE con el objetivo de mejorar los resultados de la compañía y contentar a los inversores y a otros grupos de interés o stakeholders (clientes, empleados, suministradores…). La RSE debe ir más allá de contentar a unos pocos, debe servir de guía para establecer relaciones equilibradas con todos. Es razonable que las empresas se centren en sus stakeholders, pero han de saber que eso no es suficiente.
¿Qué es la RSE?
Según la Comisión Europea, la RSE es la responsabilidad de las empresas con sus impactos en la sociedad. Pero sin embargo, la mayoría de los estudios solo se centran en uno de esos stakeholders, el accionista o inversor, como si fuera el único que se ve afectado por la empresa. La RSE (o RSC, Corporativa) significa cumplir con unos principios que Wood dividió en tres áreas:
Legitimidad: las empresas deben satisfacer las demandas y expectativas tanto de sus stakeholders como de la sociedad.
Responsabilidad pública: las empresas son responsables de resolver problemas que hayan causado por sus operaciones e intereses comerciales.
Directivos éticos: los gerentes tienen la responsabilidad de ejercer su buen juicio y hacer ‘lo correcto’.
Durante muchos años ha prevalecido en las empresas la gestión orientada hacia los beneficios económicos, es decir, hacia el accionista (shareholder government), pero hoy va ganando interés la gestión orientada hacia todos los grupos de interés en la empresa (stakeholder governance).
Aunque hay muchos estudios que afirman que la RSE afecta positivamente a los resultados de la compañía, esta relación causa-efecto todavía no está clara, ya que el éxito económico depende, en realidad, de muchos factores.
Índices de sostenibilidad y GreenWashing
El estudio compara las empresas socialmente responsables según el índice español de sostenibilidad FTSE4Good, con las compañías listadas en los otros índices de la familia Ibex. Según dicen, los criterios para figurar entre las empresas de FTSE4Good son trasparentes y se desarrollan a través de un amplio proceso de consulta (incluyendo agencias gubernamentales, ONG, consultores, académicos, empresarios e inversores). El estudio incluye 40 empresas medianas y grandes, y resulta llamativo que la mayoría de las grandes compañías (88.46%) estén incluidas en el índice de sostenibilidad ya que, según otras visiones, las grandes empresas son difícilmente buenas en sostenibilidad. Por otra parte, el porcentaje de empresas medianas incluidas en el índice de sostenibilidad es bastante menor (42.85%). Según los autores, en España los informes de sostenibilidad están bien establecidos en las grandes empresas, pero deben introducirse de forma más amplia en las pequeñas y medianas empresas.
Sin embargo, el estudio no habla de temas importantes:
Las grandes empresas tienen más medios para hacer informes de RSE y podrían fácilmente rellenar cuantas páginas desearan.
Hacer un informe de RSE no significa que ese informe sea correcto, sea cierto o sea tomado en serio por la organización. Un ejemplo de ello es la empresa Naturgy (antigua Gas Natural) que a pesar de sus informes de RSE, es una de las empresas con menos ética social y ambiental del Ibex. Como detalle, esa empresa cuenta con Antonio Fuertes como “responsable de Reputación y Sostenibilidad“, lo cual demuestra que ellos ven la sostenibilidad como algo útil en la medida en que afecta a la reputación. Es decir, lo que les importa a muchas grandes empresas es su reputación, no la sostenibilidad.
Las grandes empresas pueden permitirse todos los costos que suponga que te incluyan en un índice de responsabilidad. No decimos que sobornen a gestores o auditores, sino que podrían permitirse gastos inmensos para beneficiar su reputación, como costosas campañas publicitarias.
Algunos estudios señalan que la RSE de una empresa es para sus empleados uno de los factores más importantes de la reputación. Aquí se incluye prestar atención a las políticas de recursos humanos, tales como la participación de los trabajadores en la toma de decisiones, la posibilidad de participar en el capital, la flexibilidad laboral, la seguridad jurídica y las relaciones sindicales. Otros grupos de interés se fijan en otras cuestiones que también afectan a la reputación empresarial, como por ejemplo, pagar los préstamos puntualmente, garantizar la calidad del producto o servicio o no usar paraísos fiscales (pagar impuestos en el país donde la empresa hace negocios y contribuir así al desarrollo social del país).
Resultados del estudio
Independientemente del tamaño de las empresas estudiadas, la RSE no tiene, según este estudio concreto, impacto en la creación de valor para los accionistas, pero sí para el estado de forma positiva y para los empleados de forma negativa. Por tanto, aunque muchas empresas buscan países con escasa legislación ambiental o social, los datos muestran que la RSE tiene impacto positivo para los países, por lo que legislar para obligar a las empresas a ser “responsables” implica mejoras para la sociedad, lo cual es bastante intuitivo, pero es bueno que quede demostrado con este tipo de estudios.
Los propios autores indican que estos resultados no coinciden con otros estudios anteriores y que habría que considerar más indicadores. Por otra parte, un problema existente es que no está claro cómo medir adecuadamente las ventajas para los diferentes stakeholders, salvo para el accionista, para el que lo más importante suele ser la ganancia económica.
Para cualquier persona medianamente ética es evidente que la RSE aporta solo ventajas. Sin embargo, medir la influencia de la RSE no es fácil porque ni siquiera se sabe bien qué ventajas debemos considerar. No obstante, para el empresario la RSE debería ser una declaración sobre qué es lo importante o, en otras palabras, sobre si el dinero es más importante que la vida.
European Commission. Communication from the Commission to the European Parliament, the Council, the Economic and Social Committee and the Committee of the Regions. A Renewed EU Strategy 2011–14 for Corporate Social Responsibility; COM(2011) 681 Final; Brussels, 2011.
La Albufera de Valencia se formó por el aporte de materiales de los ríos Turia al norte, y Júcar al sur, que fueron formando una lengua de tierra (restinga) que crearía una laguna salada. En el siglo XIII la pesca era abundante y se generaban grandes ingresos económicos, que degeneraron con la industrialización de la zona. Desde el siglo XVII, los arrozales fueron comiendo terreno a la laguna, reduciendo su tamaño a una quinta parte aproximadamente.
La actual laguna es Parque Natural protegido, lo que evita que sigan creándose más arrozales. El paisaje de la Albufera es maravilloso para todos los ojos, y son muchos los que así lo han constatado (como Goya, el pintor). Desde la laguna puede verse la capital valenciana. Entre cañaverales y aneas se disfruta también de un espectacular lugar para la observación de aves, con miradores en el centro de visitantes, el cual también ha sufrido recortes, “por la crisis”.
Precioso azul del cielo desde el barco de Jaime
Desde la pedanía de El Palmar se puede tomar un barquito para dar un paseo por el lago. Jaime, el barquero, nos comenta con pena que cuando era pequeño se bañaba detrás del cementerio. Ya no se puede. La industria, los pesticidas y abonos de la agricultura, el plomo de los cazadores de patos, y tantos detergentes que usamos, ha contaminado el barro del fondo con metales pesados y otras sustancias tóxicas. Aún se sigue pescando, lo que se puede, pero el fondo es tóxico (15 millones de m3 de lodos contaminados).
Según Jaime hace 30 años les dijeron que en 30 años estaría recuperado, pero no lo está. La naturaleza tiene su ritmo, y para descontaminar metales pesados su ritmo es lento.
Curiosidades:
Una albufera es una laguna litoral de agua salina o ligeramente salobre. La palabra procede del árabe “al buhaira“, diminutivo de “al bhar“, el mar. En España, tenemos otra en Alcudia (Mallorca) que también es parque natural protegido.
La pesca actual es de lubina, anguila, múgil y cangrejo americano (especie introducida en los años 80). ¿Habrá suficientes controles para garantizar que no están contaminadas estas especies y son aptas para consumo humano?
Entre las aves que pueden verse en la Albufera valenciana hay 90 especies reproductoras habituales, y más de 240 que visitan la laguna habitualmente. Entre ellas están numerosas garzas, charranes, cigüeñelas, patos, cormoranes, somormujos, y el calamón común (Porphyrio porphyrio) recuperado de su extinción en todo el litoral mediterráneo.
En la época de los romanos (siglo II) la laguna tenía 30.000 ha. y ahora sólo tiene 2.837 ha. La causa principal ha sido el cultivo del arroz, introducido por los árabes. Los romanos construyeron un templo dedicado a Diana en una isla de la Albufera. Ese templo estaba situado donde hoy se sitúa la catedral de Valencia.
Cerca de Cullera, en el extremo sur, hay una ermita donde se puede visitar el museo del arroz. En toda la zona preparan un arroz exquisito de variadas formas. Recomendamos la paella vegetariana.
Entre los arrozales de El Palmar (Valencia, España)
Embarcadero de El Palmar (Valencia, España)
Observatorio de Aves en el Centro de Información de la Albufera (Valencia, España)
Puede que sea algo complicado de entender, pues nuestros más eminentes políticos tienen problemas para entender dos simples soluciones para reducir la crisis: gastar y trabajar MENOS. Parece que solo entienden lo de “gastar” menos, pero lo entienden mal. Hay que recortar gastos, pero no de cualquier sitio, ni de cualquier forma. La idea de los recortes tiene que ser simplemente porque en una política sensata (sostenible, decrecer en algunos sectores), no se puede gastar lo que no se tiene (aprendamos de la Naturaleza). Eso de gastar pidiendo dinero prestado solo es razonable si es poca cantidad, pocas veces, y para un fin muy justificado (no vale para construir obras faraónicas, AVES, autovías, escudos antimisiles, absurdos aeropuertos como el de Ciudad Real, etc.). En España sigue habiendo mucho despilfarro.
Por otra parte, si nos fijamos en los países de nuestro entorno, aquellos que han gastado más en lo social, resulta que han sufrido menos problemas en la crisis, con menor pérdida de empleos (caso de los países del norte de Europa). El caso contrario lo vemos en los países del Sur: Grecia, España, Italia, o Portugal, por ejemplo. Entonces… ¿donde recortar? Pues ya lo dijimos, en los múltiples gastos extravagantes del Estado (¿saben lo último del senado? Una institución prácticamente inútil se ha gastado 417.000 euros en cuadros,y se gasta 12.000 euros en cada sesión por traducir idiomas entre gente que tiene un idioma común: el español).
Con respecto a la segunda solución, en Alemania, las empresas están reduciendo las horas de trabajo en vez del número de trabajadores. Se gana menos, pero nadie pierde su empleo. Téngase siempre presente que los avances tecnológicos tienden a reducir el trabajo humano y generan más daños ambientales que empleo. Y… ¿quién se está beneficiando de esas ventajas de forma más directa? ¿No debería beneficiarse de ello la sociedad en su conjunto? Entonces, tiene máximo interés responder a esta pregunta: ¿Qué pasa si se reduce la jornada laboral y se fomenta el trabajo a tiempo parcial? Pasan muchas cosas:
Se repartiría mejor el trabajo que ya hay, lo cual implica menos paro, y mejores condiciones laborales. Téngase en cuenta que existen poderosos grupos que no quieren el pleno empleo para que los empresarios puedan pagar menos e imponer peores condiciones laborales. No todos los empresarios quieren eso, pero… ¿Por qué se siguen contratando a inmigrantes sin papeles?
Menos ingresos por persona (no necesariamente por familia, pues podrían trabajar otros miembros). Por supuesto, si la reducción es de pocas horas por semana, el salario se debe mantener sin ninguna reducción. Así se ha hecho en multitud de países y empresas concretas.
Los menores ingresos implican menor consumo (especialmente en lujos). Esto implica que habrá menos demanda (trabajo) especialmente en los sectores más contaminantes (tales como la industria automovilística, viajes en avión, joyas, publicidad…). Pero habrá un crecimiento de otros sectores básicos (alimentación, atención de necesidades sociales, protección ambiental, cultura, educación…).
Repartir el trabajo implica reducir las diferencias sociales, algo que beneficia a la sociedad en su conjunto.
El menor consumo implica menos explotación de la Naturaleza.
Menos trabajo por persona implica posiblemente menos estrés y más salud. Al menos, lo que es seguro es que se tiene más tiempo libre para disfrutar. El objetivo del ser humano no es trabajar.
La sociedad se beneficia, en su conjunto, de los avances tecnológicos, los cuales tienden a reducir el trabajo humano. Esto demostraría por qué la reducción del salario no debe proporcionalmente menor a las horas que se dejan de trabajar.
Trabajar menos facilita la conciliación de la vida laboral y personal y la igualdad de género.
Algunos puntos pueden calificarse como “subjetivos” o “culturales” por los críticos. Pero es preciso un cambio del punto de vista, un cambio cultural, pues los problemas globales y ambientales no se van a resolver con pautas neoliberales egocéntricas, sino que es preciso la colaboración de la comunidad mundial, y fomentar la solidaridad, empezando por repartir un poco el trabajo entre la abundante mano de obra. Al menos, se puede empezar por permitir a los trabajadores que lo deseen que reduzcan voluntariamente su jornada laboral para poder donar parte de su trabajo a quien no lo tiene.
«Todos los planes elaborados en todos los países del mundo tienden a incrementar la demanda de recursos naturales; la gran aspiración común a todos es economizar trabajo, cuando el factor hombre se hace cada vez más abundante, y no se piensa apenas en economizar los recursos naturales, que sin embargo son limitados» – Bertrand De Jouvenel (1976).
Por supuesto, reducir la jornada laboral perjudicaría a algunos sectores, pero sospecho que serán principal y precisamente aquellos sectores más nocivos para una sociedad sostenible. Para terminar, una rápida entrevista a Carlos Taibo, un economista sensato que seguro que no llegará a Ministro de Economía (a los de arriba no les interesa la sensatez, sino la inmediatez). No os perdáis el ejemplo de los cuchillos nuevos en una tribu amazónica:
Lecturas recomendadas:
Algunos datos de este artículo han sido extraídos de un libro que algunos no quisieron que se publicara, “Hay Alternativas”, cuyos autores han permitido su difusión gratuita en PDF a través de internet.
Los países con mayor número de horas trabajadas coinciden con los que están sufriendo más la crisis: Portugal, Grecia, Irlanda y España: Jornada laboral: La reducción a 35 horas.
Documental “Comprar Tirar Comprar” sobre la obsolescencia programada (click para verlo).
La opción de compra más ecológica es, en general, no comprar nada. Pero claro, salirse del sistema totalmente puede no ser fácil, o puede ser más fácil de lo que pensamos (aquí hay un caso real). La decisión de comprar algo, debe ser una decisión consciente, no impulsiva. Pero cuando ya hemos decidido conscientemente que vamos a comprar algo, los productos de segunda mano ofrecen ventajas que el comprador ecológico debe analizar. Estás son algunas:
Comprar productos usados evita (o al menos reduce) la necesidad de extraer materiales de la Naturaleza.
Permite que materiales ya extraídos se utilicen más, haciéndole un favor al anterior propietario. Aunque haya que cambiar alguna pieza, el beneficio es evidente.
Son productos más baratos, y en Internet se encuentran webs donde se ofrecen todo tipo de productos, aunque son preferibles las tiendas locales (favoreciendo el ecológico comercio local).
Comprando (y vendiendo) productos usados ralentizamos la maquinaria industrial (la famosa “flecha dorada del consumo” del genial vídeo de Annie Leonard), y eso ofrece un respiro a la Naturaleza. Eso podría no ser del todo cierto si el vendedor usa el dinero para comprar productos nuevos, pero eso es responsabilidad del vendedor, no del comprador: Siempre hay que tener en cuenta que lo mejor es aprovechar las cosas hasta el final. Ejemplos:
Un sistema de transporte privado que consuma mucha energía externa no puede ser ecológico, aunque no emita CO2.
Si el coche (o el móvil, ordenador…) sigue prestando el servicio para el que fue comprado, es mejor no cambiarlo, salvo que su mantenimiento sea excesivo (aunque hay tiendas de recambios usados muy baratos). Pero en materia de “coches” nada será sostenible.
Las bicicletas de segunda mano son una buena y barata opción para animarse a pedalear. Siempre se pueden revender.
Es una pena tirar o acumular muebles, libros… cuando pueden restaurarse, o encontrarles alguien que les dé utilidad.
En electrodomésticos, como en casi todo, es dudoso que sea mejor comprar uno nuevo «ecológico» antes de aprovechar uno antiguo (o de segunda mano) que funcione adecuadamente.
Una de las cosas buenas de las crisis es que fomenta que la gente aproveche mejor sus productos (ley de las 3 erres), y que use más el mercado de segunda mano, además de una economía alternativa basada en monedas locales complementarias, los sistemas LETS (en Málaga, por ejemplo, está la moneda complementaria el Común). Pero la crisis tiene otras muchas alternativas.
Reflexión final: Intuyo que la mayoría de la gente que lea esto hasta el final será gente ya concienciada. Si el artículo te ha hecho reflexionar en algo, o bien, tienes experiencias o ideas en compra-venta de productos de segunda mano, por favor, pon un comentario con tus pensamientos al respecto. Gracias.
Ecologistas en Acción organiza una movilización en Berlín contra el modelo agroindustrial de la feria Fruit Logística.
Activistas, jornaleras y organizaciones sociales llevan a juicio popular los impactos sociales y ambientales del modelo agroindustrial.
Ecologistas en Acción, junto a organizaciones de la sociedad civil alemana, organizó dos jornadas de protesta en Berlín contra la feria Fruit Logística, celebrada del 4 al 6 de febrero en Berlín, uno de los principales encuentros internacionales del lobby hortofrutícola.
Una veintena de activistas se manifestaron frente al recinto ferial para denunciar los impactos sociales y ambientales del modelo agroindustrial en los países productores.
Celebramo un tribunal popular contra la agroindustria, en el que distintas personas, entre ecologistas, jornaleras, sindicalistas y activistas, presentaron testimonios sobre los abusos del sistema agroindustrial.
Las acciones se enmarcan en la campaña El Verdadero Precio de los Alimentos, con la que Ecologistas en Acción cuestiona el relato de sostenibilidad que proyecta Fruit Logistica desde hace décadas. En los pabellones de la feria se exhibe una imagen de agricultura sostenible que no se corresponde con la realidad que se vive en los territorios productores.
Ecologistas en Acción denuncia que el modelo de agricultura intensiva tiene un impacto devastador tanto ambiental como social: degrada ecosistemas, sobreexplota recursos hídricos y se sostiene sobre la vulneración sistemática de Derechos Humanos y laborales.
Estas denuncias fueron recogidas en el Tribunal Popular celebrado el viernes, donde diversos testimonios documentaron los efectos de la agroindustria sobre la naturaleza y las personas. En su intervención, Sara Facchinelli, de Ecologistas en Acción Almería, denunció «En los humedales y en el mar los contaminantes procedentes de la agroindustria perjudican la vida de las miles de especies que habitan nuestro entorno» Jennifer Cárdenas Tovar, de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, denunció las condiciones laborales y de vida inhumanas, precarias y sin derechos en las que viven miles de personas trabajadoras del sector agroindustrial, que son mayoritariamente personas migrantes, en las provincias de Almería y Huelva. Afirmó: «además de sufrir condiciones de explotación laboral, se ven obligadas a vivir en asentamientos chabolistas, sin agua, sin luz, sin acceso a servicios básicos».
Para Pedro Luengo, de Ecologistas en Acción de la Región Murciana, existe una presión desde el sector, y muchas veces desde algunas administraciones, para callar las voces que denuncian los impactos del modelo agroindustrial. «Además, se lanzan bulos y falsas noticias para eludir responsabilidades y facilitar que se acepten falsas soluciones que más benefician a las empresas». Incluso se intenta eludir el cumplimiento de la normativa, o promover su modificación a la baja. «Está claro que todo esto no es casual, responde a una estrategia para proteger el interés económico empresarial, a toda costa».
El caso de Murcia, Almería y Huelva
En Fruit Logística estuvieron representados numerosos productores españoles, incluidos grandes grupos de Murcia, Almería y Huelva, provincias clave para la exportación hortofrutícola.
En Murcia, décadas de agricultura intensiva han provocado la grave degradación del Mar Menor, con episodios recurrentes de eutrofización, mortandad de fauna y múltiples procedimientos judiciales por prácticas agrícolas ilegales.
En Almería, las más de 32.000 hectáreas de invernaderos generan anualmente unas 150.000 toneladas de residuos plásticos, de las cuales alrededor de 30.000 toneladas acaban vertidas ilegalmente en el medio rural. A ello se suma un déficit hídrico anual de 170 hm³ y un grave deterioro de la calidad del agua, afectando a la flora y fauna y al deterioro de nuestros humedales costeros tan importantes para las aves migratorias y para otras especies en peligro de extinción, como ejemplo el deterioro de Las Albuferas de Adra. En Huelva, la agricultura intensiva de frutos rojos está secando los acuíferos de Doñana y poniendo en riesgo este espacio protegido, por lo que España ha sido condenada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por la sobreexplotación de las aguas subterráneas y el deterioro de los hábitats.
Ecologistas en Acción y una decena de organizaciones alemanas concluyeron las jornadas con un veredicto colectivo contra el modelo agroindustrial que representa Fruit Logistica. Elena Alter, portavoz de Ecologistas en Acción y coordinadora de la campaña El Verdadero Precio de los Alimentos, señaló: «Las jornadas han permitido visibilizar los impactos reales de este modelo y reforzar una amplia alianza social en defensa de los derechos de la naturaleza y de las personas».
La ganadería industrial no es solo una forma de producir carne: es un modelo de negocio concentrado en pocas multinacionales que prioriza el beneficio económico frente a la salud de las personas y del planeta.
Este sistema consume enormes cantidades de agua, contamina suelos y ríos, empeora la crisis ecológica y genera problemas de salud asociados al consumo excesivo de carne industrial.
¡Pero hay alternativas! Comer más legumbres y proteínas vegetales es una forma sencilla y accesible de cuidarnos, proteger el medio ambiente y reducir el poder de la ganadería industrial.
Cambiar lo que comemos también es una forma de activismo.
La filtración por parte de Greenpeace de una parte de los papeles secretos del TTIP desmanteló de un plumazo el proceso de negociación del Tratado de Libre Comercio que Estados Unidos y la Unión Europea mantenían oculto a la ciudadanía.
La democracia, secuestrada
Más allá de las cuestiones técnicas, lo primero que llama la atención al sentarse delante de los papeles que Greenpeace ha puesto a nuestro alcance, son las frecuentes referencias a las consultas realizadas a la industria durante el proceso de negociación. “Estados Unidos ha expresado que tiene que consultar con su industria química”, por ejemplo.
Sala de lectura del TTIP montada por GREENPEACE para exponer lo que nos querían ocultar.
Y mientras la industria química, la de los cosméticos, el sector agroindustrial, etc., marcaban la pauta de las negociaciones, al resto de la sociedad se nos mantenía al margen del desmantelamiento programado, no solo de nuestros derechos sino también de las bases de la democracia: la primera de ellas el derecho a la información, que nos capacita para ser protagonistas de la sociedad que construimos.
El Parlamento Europeo, anulado
Tuvimos que escuchar con sonrojo cómo parlamentarias y parlamentarios europeos sólo podían acceder a la documentación en un cuarto cerrado, sin un mísero papel en el que tomar notas y firmando previamente una cláusula de confidencialidad. Sentada en la “sala de lectura” preparada por Greenpeaceen la Puerta del Sol madrileña, sentí que habíamos ganado: Democracia 10, oscurantismo 0.
La Justicia, privatizada
Al igual que otros tratados de libre comercio, el TTIP incluye un mecanismo privado de arbitraje para que las empresas transnacionales puedan demandar a los Estados si consideran que cualquiera de sus políticas o legislaciones afecta (o puede afectar en el futuro) a sus intereses.
Los tribunales privados son un negocio multimillonario dominado por un pequeño grupo de firmas. Por obra y gracia del libre mercado sus abogados mercantiles se convierten en “jueces” al margen de los Tribunales de Justicia. Sus honorarios pueden alcanzar los 1.000 dólares la hora. Los costes de estas demandas para los Estados son desorbitados.
El uso de estos tribunales privados se ha disparado en los últimos años, amparados por la proliferación de acuerdos de libre comercio en todo el mundo. Algunos ejemplos del uso que se está haciendo de ellos:
La empresa francesa Veolia ha demandado a Egipto por incrementar el salario mínimo.
TransCanada ha demandado a Estados Unidos por la decisión de la Administración Obama de paralizar la construcción del oleoducto Keystone XL.
La estadounidense Lone Pine pide una compensación económica a Canadá porque el Estado de Quebec impuso una moratoria al fracking. La empresa no tenía ninguna explotación comercial, pero consideraba que la norma amenazaba sus posibles expectativas en el futuro.
Las administraciones locales, privadas de competencias
Ese tipo de demandas no afectan solo a los Estados. La simple decisión de un ayuntamiento de potenciar el consumo local o de prohibir un herbicida tóxico podría ser objeto de demanda por parte de una empresa. No es de extrañar que más de 1.800 municipios europeos, entre ellos Barcelona y Madrid, se hayan declarado libres de TTIP, mostrando su oposición a un Tratado que amenaza directamente sus competencias y su capacidad de prestar servicios públicos.
Lo que está en juego
El TTIP encierra el gran debate ideológico de nuestros días: quién marca las reglas del juego, las multinacionales o la sociedad. Cualquier norma en defensa del medio ambiente, la salud pública, la calidad de los alimentos, los derechos laborales, los servicios públicos… quedaría relegada a la categoría de “traba” al libre comercio.
El mundo lleva décadas caminando en esta dirección, pero la aprobación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea supondría, por el volumen de sus intercambios comerciales, el espaldarazo definitivo al dominio del mercado sobre todos los ámbitos de nuestras vidas.
Este Tratado lo vamos a parar
Mantente al día en la web de la campaña #NoalTTIP, difunde la información y participa en las iniciativas en marcha.
Para algunos la difícil situación global en la que nos encontramos sólo es la oportunidad perfecta para beneficiarse. Élites extractivas que gestionan el mundo a su antojo, irresponsables del daño que producen. No me refiero a la coyuntura económica, ni al futuro laboral que nos proponen de contratos precarios por horas (fíjense en Alemania, motor en paupérrimos contratos basura). Me refiero a la élite parecida al triunvirato romano basado en el poder político, energético y bancario; dejando un poco de lado a los otros poderes históricos el militar y el religioso. Ya el pobre militar ahonda en la crisis con unos recortes de un 25% en los 4 últimos años, los soldados juegan felizmente a una guerra virtual en simuladores, con el consecuente ahorro económico y energético que no hacer prácticas reales supone.
Estos señores elitistas avanzan por un camino desorientado para nosotros, estratégicamente delineado para ellos. No hay solo que mirar las últimas concesiones absurdas del ministro de industria, Sr. Soria, al gigante energético REPSOL. En menos de un año de mandato hizo del problema con Argentina por el expolio de sus recursos un enfrentamiento diplomático casi a vida y muerte, vistiendo a toda España de la camiseta de REPSOL. Las cosas no son así. La expulsión de la multinacional REPSOL YPF de Argentina no es el problema nacional. Yo no me pongo esa camiseta con una empresa que gestiona y da dividendos a directivos de distintos países y continentes. Seamos razonables ¿Usted se imagina que algún iluminado político español hubiese vendido los derechos del jamón ibérico? Entiendo que a falta de recursos energéticos propios, el jamón podría ser, de hecho lo es, un producto codiciado por otros países. Por muchos contratos que hayan firmado ese jamón es de aquí, tanto como los recursos argentinos son de allí.
Otra extraña concesión es el tema de las prospecciones aprobadas en nuestra costa española (Canarias y Málaga). Empeñados de que hay gas, puede que haya gas, seguro a pequeña escala. Más seguro es que hay sol, aire y mar. Lo digo por las energías limpiasaparentemente olvidadas en los presupuestos. Si hay gas, se encuentra a más de 1000 metros de profundidad. Recuerdo el desastre que supuso el fallo de unas válvulas en el accidente de la petrolera BP en el golfo de México en abril del 2010 por estar a estas profundidades: Millones de litros de crudo vertidos al mar en un desastre ecológico con precedentes. Cosas que pasaron, pasan y pasarán si no ponemos remedio. Todo les da igual: que el pueblo se oponga, o que los ecologistas se tiren de los pelos. Hasta el propio alcalde de Mijas hizo unas declaraciones desesperadas rechazando los pozos en la costa por sus graves consecuencias. Y eso que este alcalde es del mismo partido que el gobierno que aprueba las prospecciones.
Es absurdo que el ministro canario se la juegue de esta manera, a no ser que se fije en el camino seguido de muchos ex políticos, como el ex presidente Felipe González consejero de de Gas Natural, o el ex presidente José Mª Aznar de Endesa. O lo poco que tardó, 3 meses, la ex ministra Salgado en llegar a Endesa. Y es público que el ministro de medio ambiente, el Sr. Arias Cañete, tiene acciones en petroleras, además de muchos otros contratos de los que hoy no voy a hablar. Es, en resumen, muy llamativa la conexión político-energética, y me da qué pensar sobre el trato de favor del ministro Soria a susodicha compañía petrolera.
Estas élites extractivas no sólo detraen rentas de la población por impuestos, sin crear riquezas, para el beneficio propio. También favorecen el negocio de algunas empresas, en este caso las energéticas, para que una vez acabado tu mandato en la política les contraten como asesores con sueldos escandalosos. Encuentro absurdas e infundadas las excusas de que atraerían más turismo a la zona… no existen “Viajes turísticos a las plantas de extracción de gas”. Esta claro que estas decisiones no benefician ni al pueblo ni al planeta: Los beneficios son para unos pocos, los riesgos y los daños para muchos, como ya vimos en el desastre de BP en el golfo de México. Hay soluciones para la crisis energética, como presenta Greenpeace en su informe “Energía 3.0” (además de otras soluciones aportadas por BlogSOStenible)La batalla energética está servida, y las prospecciones en nuestro litoral no son la solución, y tendrán un grave impacto en un ecosistema ya deteriorado.
El mundo ha sido convertido en un campo de concentración y tortura para los animales. El interés de una especie egoísta está horrorizando al resto de la biosfera. Si midiésemos el sufrimiento en el planeta desde su creación, el invento de la ganadería marcaría un punto de inflexión ascendente. Otro sería la generalización de las granjas industriales.
Lo interesante es que el sufrimiento de los animales no es algo inevitable (como sí lo es el crack climático), o complicado de resolver (como los problemas de la minería, por ejemplo). Todo depende de sencillas decisiones personales y políticas. Nos intentarán convencer de que reducir el consumo de carne, prohibir la caza y los toros, o preocuparse del bienestar de los monos de laboratorio son malas decisiones, porque hay fuertes intereses económicos que quieren seguir ganando millones a costa de un sufrimiento despiadado.
¿Está justificado el sufrimiento masivo de los animales?
El horror y la indiferencia la hemos clasificado en seis motivos por los que el antropocentrismo considera adecuado el abuso:
1. Comida. Es posiblemente el argumento más antiguo y más perdonado. Se arguye que “comer es necesario” y se evita un diálogo sereno sobre qué comer y cómo se produce lo que comemos. La ganadería intensiva es cruel con los animales, pero la extensiva también los mata en su juventud y arrebata espacio a la naturaleza. ¿Y qué decir del sufrimiento de los peces? Se habla muy poco porque nos cuesta aceptar su muerte por aplastamiento o por asfixia, sin el más mínimo cuidado, como sí se tiene (a veces) con los mamíferos. Las vacas lecheras y las gallinas ponedoras son tratadas como si fueran objetos productores de recursos. Para reducir el espanto que nos produce, ponemos etiquetas agradables en sus productos a la venta. Algunos no quieren reconocer que consumir “huevos ecológicos” conlleva el sacrificio de la gallina cuando deja de ser productiva. Lo “ecológico” suele ser —primero— un negocio. De la huella hídrica de esta industria, es mejor no hablar, porque el PIB se puede resentir. Mención aparte merecen los alimentos extracrueles, como el foie gras, y los lugares inevitablemente inhumanos, como los mataderos, donde también se maltratan personas, aprovechando que ahí solo llegan los que no tienen otra opción.
Los ganaderos dicen que aman a sus animales, pero cuando hay un incendio, los abandonan como a su tractor. Al final, solo los honestos reconocen que en el 99% de los casos se maltratan animales por comodidad, por negocio o por un sabor al que nos han acostumbrado de forma innecesaria.
2. Ocio. Es, tal vez, el argumento más penoso. Absolutamente siempre es prescindible. Aquí encontramos los que disfrutan viendo como otro tortura animales (tauromaquia, peleas de animales, circos con animales, acuarios, zoos, etc.); y los que disfrutan haciendo sufrir a un animal que, por las circunstancias, está en clara desventaja (caza, pesca deportiva, toros embolaos, encierros, hípica, etc.). Se abusa de la inferioridad de un animal. Por eso, no se torean leones, ni se cabalgan tigres, ni se caza sin armas. Estos actos, no solo producen sufrimiento a escala industrial, sino también tristeza. Cuesta explicar por qué no aprenden a divertirse de otra forma. ¿No les basta el cine, el teatro, el deporte o leer un libro?
«Zoos, acuarios, circos, laboratorios y granjas son cárceles que enloquecen a los animales» — L. Braitman.
3. Vestido. La regla es muy simple. Si procede de los animales, no es ético. Da igual que sea piel, cuero, lana o seda. Al final, como es fácil de imaginar, los animales se tratan como objetos para servir al humano. No hay beneficio mutuo. Y los daños ambientales también suelen ser graves. Si quieres saber la verdad, investiga un poco; y si no, al menos, no hables de lo que no conoces. En la cadena de la moda también se maltratan personas (en especial, mujeres).
4. Experimentar con animales. Algunos lo ven “razonable” porque beneficia a los humanos, pero las demás formas de hacer sufrir a los animales también benefician a alguien. ¿En serio es bueno favorecer a una especie que está acabando con la belleza natural? ¿En serio es bueno potenciar a una plaga? ¿En serio es “razonable”? ¿O es simplemente egoísmo? No hablamos de algo menor. Se estima que 100 millones de animales son usados cada año para hacer experimentos, normalmente de extrema crueldad. No es solo para investigación médica, sino que también se usan en investigación militar, o en la industria de cosméticos, por citar dos de los más absurdos motivos. Y lo más curioso, los experimentos con animales perjudican a los humanos en lugar de beneficiarlos, porque las conclusiones extraídas con un macaco no son extrapolables a los humanos.
5. Trabajo. No son pocos los lugares del mundo donde los animales se usan para trabajar. Solo se usan los dóciles. Los rebeldes son exterminados. Tal vez pienses que eso solo ocurre en el tercer mundo, para arar el campo. Pero no. En los países industrializados se usan caballos para pasear turistas, para ganar medallas olímpicas o en carreras para necios. Se usan perros para cuidar fincas o ganado, y también para cazar. Como no hay sindicatos animales, las leyes son blandas y se incumplen sistemáticamente.
6. Compañía. Reconozcamos que esta es otra forma de cosificar a los animales, porque lo importante suele ser que los humanos se sientan bien cuidando de un animal, siendo cuidados por él, o simplemente conviviendo juntos. Rara vez se piensa en las implicaciones éticas y ambientales de las mascotas. Al fin y al cabo, se ven como objetos y, cuando ya no son útiles, se abandonan, se matan o se donan sin tener en cuenta el sufrimiento físico y psicológico del animal. El colmo son los que compran animales a criadores o animales exóticos cazados en libertad. Lo primero contribuye a que el negocio del sufrimiento persista (especialmente cruel para las hembras explotadas). Lo segundo (sea o no legal) agrava la pérdida de biodiversidad. Sin duda, se puede convivir con un animal no humano de forma ética, pero la relación no debe empezar “comprando” al animal, porque la amistad jamás debe comprarse.
España avanza reptando como un caracol
Las pasadas elecciones del 23 de julio demostraron que los derechos de los animales cada vez se tienen más en cuenta. Los partidos políticos en España caminan hacia un mayor respeto a los animales. Según un análisis de Animanaturalis, casi todos los partidos —todos menos dos— incluyen medidas a favor de los animales. Los dos partidos que no lo hacen son PSOE y Vox, aunque PP solo incluye una medida a favor de los animales. Para agravar el asunto, esos tres partidos son también los que más propuestas hacen EN CONTRA de los animales, tales como mantener desprotegidos los perros de caza, así como continuar con prácticas abusivas como las granjas peleteras, el tiro pichón y los acuarios con cetáceos. Solo Vox propone eliminar la actual Dirección General de Derechos de los Animales.
Si esta lectura hace cambiar un pequeño acto de un solo lector, habrá merecido el esfuerzo, porque habremos reducido un poquito el sufrimiento del mundo. Como decía Jeremy Bentham, «la cuestión no es: ¿pueden razonar?, ni tampoco: ¿pueden hablar?, sino: ¿pueden sentir el sufrimiento?». Esto lleva a Peter Singera afirmar que: «Si un ser sufre, no puede existir ningún tipo de justificación moral para rechazar que ese sufrimiento sea tenido en cuenta».
⊕ Más sobre el sufrimiento:
El dossier de los horrores, de la Fundación Franz Weber. Recopila los 100 peores casos de maltrato animal conocidos durante lo más duro de la pandemia
El título original es “Animal Madness: How anxious dogs, compulsive parrots and elephants in recovery help us undestand ourselves” (La locura de los animales: Cómo perros ansiosos, loros compulsivos y elefantes en recuperación nos ayudan a entendernos a nosotros mismos).
Laurel Braitman, doctora por el MIT, documenta en este libro (Urano, 2015) multitud de ejemplos y experiencias que demuestran algo que ya sabía Charles Darwin, que los animales también sufren problemas emocionales. Los problemas psicológicos también afectan al reino animal (locura, tristeza, depresión, alegría, tormento…). Los datos demuestran que los humanos no somos tan diferentes. Parece que esos datos molestan a algunos porque eso les obligaría a dar un trato más digno a los animales.
Braitman afirma que “cualquier animal con capacidades mentales puede sufrir algún trastorno mental“. Las causas pueden ser, como las humanas, múltiples (abusos, maltratos, soledad…). Ella ha documentado problemas psicológicos en gorilas, caballos, ratas, perros, delfines, loros, focas, elefantes, conejos, bonobos… Muchos compartían hábitats con otros animales sin trastornos mentales (a los que se les suele llamar “normales”).
El filósofo Descartes sostuvo que los animales eran autómatas carentes de sentimientos y autoconciencia (atributos que eran sólo del ser humano, a imagen y semejanza de Dios). El golpe más duro contra esto fue de Darwin, especialmente en “La expresión de las emociones” (1872) y en “El origen del hombre” (1874) en el que escribió:
El hombre y los animales superiores, en especial los primates, poseen unos cuantos instintos en común. Todos poseen los mismos sentidos, intuiciones y sensaciones, similares pasiones, afectos y emociones, incluso las más complejas, como celos, sospecha, emulación, gratitud y magnanimidad; practican el engaño y son vengativos; a veces son susceptibles al ridículo, e incluso tienen sentido del humor; muestran admiración y curiosidad (…). Individuos de la misma especie varían en intelecto desde la imbecilidad absoluta hasta la máxima excelencia. También se hallan expuestos a padecer locura, aunque con menos frecuencia que en el caso del humano.
Coetáneo de Darwin, el médico naturalista escocés, William Lauder Lindsay, combinó su experiencia con enfermos mentales con su interés en los animales, escribiendo un libro en el que describe multitud de trastornos mentales, junto con actos de tristeza o heroísmo en animales.
Demostrado: Los animales tienen emociones
El neurocientífico Jaak Panksepp demostró con un detector de ultrasonidos para murciélagos que las ratas emiten sonidos de placer (risas) cuando se les acaricia, se aparean, juegan o se les da comida (ver vídeo). Por otra parte, emiten un sonido distinto en situaciones negativas (como cuando están asustadas o se pelean). Este científico afirma que los mamíferos son capaces de sentir similares sentimientos que los humanos, aunque pueden ser diferentes dadas las distintas capacidades y sentidos en cada animal (diferencias en el olfato, oído…).
El etólogo Marc Bekoff ha documentado desde chimpancés compasivos hasta hienas arrepentidas; el primatólogo Frans de Wall escribió sobre el altruismo, la empatía y la moralidad en bonobos y otros simios; también se ha demostrado la capacidad de los perros de reflejar las emociones de sus dueños, y también que abejas, pulpos, gallinas e incluso moscas de la fruta tienen emociones. La pregunta ahora no es si los animales tienen emociones, sino su clase y el porqué.
Respecto a la autoconciencia, cada vez es más larga la lista de especies en las que se sabe que esa autoconciencia realmente existe. Bien es cierto que en otros casos las pruebas no son concluyentes.
Braitman afirma que es difícil crear una lista de emociones animales cuando ni siquiera hay consenso sobre las emociones humanas. Paul Ekman creó la lista más famosa de emociones humanas básicas (ira, miedo, tristeza, placer, aversión y sorpresa), pero a esa lista se pueden añadir otras como la excitación, la vergüenza, el alivio, los celos, el amor… (o la intriga, que añadimos nosotros).
Aunque los científicos tienen cuidado de no antropomorfizar a los animales, ya que los sentimientos y emociones no son, tal vez, iguales a los humanos, la comparación es inevitable, pues compartimos muchas cosas. Braitman afirma que “hemos heredado la costumbre de no querer identificarnos con otros animales, y esta actitud no es útil y ya va siendo hora de descartarla“. Por ejemplo, Skinner tomó unas palomas enjauladas a las que alimentaba con alpiste dispensado regularmente por una máquina. Al tiempo, las palomas empezaron a comportarse extrañamente como si creyeran que repitiendo ciertos movimientos el alpiste caería de nuevo. Este “pensamiento mágico” también es frecuente en humanos (muchos deportistas hacen gestos o visten prendas que creen que les traen suerte).
Muchos científicos han demostrado en sus experimentos (a veces inhumanos) que hay más semejanzas entre humanos y animales que diferencias (Harlow, Spitz, Pavlov…). Por ejemplo, observaron las enfermedades que ocasionaban la falta de cariño en primates de pequeña edad (al igual que en niños).
Animales con enfermedades psicológicas como los humanos
Algunos perros que han vivido desastres, maltratos, guerras o rescates han desarrollado un TEPT (Trastorno por Estrés Post Traumático), algo que no es extraño para muchos expertos. “Es imposible demostrar si esos animales estaban sintiendo lo mismo que los humanos diagnosticados con TEPT, pero hay que tener en cuenta que no existe una sola experiencia humana del TEPT que sea idéntica a otra“. Incluso las mismas técnicas usadas para recuperar animales han funcionado en personas.
La locura es sólo posible en mentes con inteligencia. En animales se ha abusado del término locura y hay muchos casos de animales dados por locos y sacrificados, cuando su único mal fue rebelarse contra los malos tratos. Tal fue el caso de una elefanta a la que un hombre le dio de comer un cigarrillo encendido y ésta acabó matándolo. Fue electrocutada en Coney Island. Los animales de circo son maltratados sistemáticamente y, por ello, no son raros los casos en los que atacan a humanos, pero ¿es eso locura?
La autora cuenta la historia de su perro Oliver, el perro que inspira el libro, el cual tenía pánico a la soledad. El mismo síntoma tuvo también el gorila conocido como John Daniel, separado de su madre a los 2 años en las selvas de Gabón, fue llevado a Londres para el escaparate de unos grandes almacenes, hasta que lo adoptó una familia, quienes lo educaron con cariño, como un niño de cuatro años. Cuando creció, John no podía quedarse solo y la familia lo vendió engañada, creyendo que viviría bien. John acabó en una jaula en Nueva York con depresión. Murió en tres semanas. Sus restos están en el Museo de Historia Natural de Nueva York, junto con sus dientes de leche que donaría Alyse, su educadora en Londres.
En el siglo XIX y principios del XX la añoranza o nostalgia llegó a considerarse una enfermedad física potencialmente mortal. La padecían desde gente que migraba a las ciudades, hasta soldados o animales de múltiples especies (mulas, patos…). Un caso particular es el de un pigmeo africano que fue exhibido en el recinto de los simios del zoo del Bronx. Liberado, acabó suicidándose. Se atribuyó a no haber podido adaptarse a la vida estadounidense. Otro caso fue el de Monarca, el último oso pardo californiano (especie extinguida por la caza), que fue exhibido en diversas jaulas durante 22 años. Su furia inicial se convirtió rápido en melancolía. Más recientemente, en 2010 murieron dos nutrias macho que habían convivido quince años. Sólo una estaba enferma, pero la otra murió “de pena” una hora después.
La medicina actual clasifica ahora esas enfermedades como trastornos de ansiedad, trastornos obsesivo-compulsivos, depresión o miopatía por captura (muerte por estrés al ser capturado o creer que no se tiene escapatoria). Por otra parte, la psiquiatría humana tiene una lista con los problemas mentales humanos (DSM). En esa lista entran y salen enfermedades por los motivos más diversos. A veces se han insertado enfermedades tras descubrir el fármaco que las trataba (lo cual dice algo sobre la mala praxis de la industria médica y farmacéutica). Por desgracia no existe un manual similar para trastornos mentales de animales, pero a veces son extraordinariamente similares asegura Braitman. Por ejemplo, comenta los casos de perros que colaboraron en los rescates del 11-S o del huracán Katrina y que padecen una versión canina del TEPT, el de una tigresa con un tic facial provocado por el estrés, o los múltiples casos de perros que tienen miedo a hombres con uniforme o a los ruidos fuertes. Otro ejemplo, es el trastorno obsesivo compulsivo, que en animales se llama trastorno compulsivo, ya que los animales no pueden hablar y por tanto no pueden describir su obsesión, pero es un trastorno grave y frecuente (animales que no dejan de perseguirse la cola, de lamerse las patas…).
Según Braitman, los perros de pura raza deben cumplir unas normas exigentes, las cuales son principalmente físicas, más que de temperamento. Esto genera, de hecho, que ciertos problemas psicológicos sean típicos de algunas razas. Por ejemplo, los bull terriers tienen tendencia a perseguirse la cola, como si fuera un problema genético. Por supuesto, las vivencias también influyen. Los perros con ansiedad y con problemas para controlar sus impulsos pueden tener difícil cura. Con respecto a los gatos, lo mejor es mantener las rutinas, ya que los cambios pueden desestabilizar la conducta gatuna.
De los elefantes se sabe que, como en las personas, la infancia les influye muchísimo en su vida. De una madre cariñosa, salen elefantes cariñosos. Cuenta el caso de Rara, una elefanta separada de su madre muy joven y rodeada de humanos como atracción turística en un hotel. Pasaba horas encadenada y entre humanos y se comportaba como una niña, sin querer juntarse con otros elefantes. Pero cientos de experiencias demuestran que la infancia también influye muchísimo en perros y otros animales.
Zoos, acuarios, circos, laboratorios y granjas son cárceles que enloquecen a los animales
Además de la infancia también es evidente la influencia del entorno donde viven los animales. Por eso, no es raro que acaben siendo violentos o teniendo conductas extrañas, animales en zoos, acuarios (orcas, delfines…), circos, laboratorios, granjas industriales, peleteras o avícolas. “Los animales cautivos sufren terriblemente porque en muchos casos su entorno no tiene nada que ver con el lugar en el que elegirían vivir“. Algunos pasan muchas horas encadenados o en espacios pequeños. Zoos y acuarios son cárceles, aunque algunos los vendan como hoteles de lujo. Si los animales cautivos viven bien, ¿por qué desarrollan locuras o conductas extrañas? Entre esas conductas están dar vueltas sin parar, autolesionarse, masturbarse compulsivamente, tricotilomanía, morderse, morder a otros o morder los barrotes, regurgitar comida y reingerirla (algo tan común que se llama R y R, salga o no de la boca), dar cabezazos contra las paredes de las piscinas (en el caso de cetáceos, focas, leones marinos…) y muchas más.
Las conductas anormales en animales cautivos no son excepciones, sino que son mayoría (entre el 50 y más del 90% según el tipo de animal y tipo de cautiverio). Zoos y acuarios retiran los animales más afectados de la vista de los visitantes y ante la impotencia, muchos cuidadores abandonan su trabajo.
El budista Panyataro, el «monje de los elefantes», vive en Tailandia y resuelve problemas en la comunidad respecto a los elefantes. Cuando la autora le preguntó cómo sabe lo que sienten los elefantes contestó: “Para entender a los otros animales primero tienes que entenderte a ti“.
El capítulo 4 se dedica al suicidio de animales afirmando que se han registrado casos entre multitud de especies, concretamente entre perros y caballos. Resulta llamativo el caso de Ric O’Barry, un famoso adiestrador de delfines que participó en la famosa serie Flipper, protagonizada por un delfín (que en realidad fue interpretado por cinco delfines). Llegó a organizar expediciones para cazar delfines para los acuarios y parques temáticos. Al terminar la serie una de las delfines hembra que encarnaba a Flipper entró en depresión por el cambio de lugar, de rutinas y de cuidadores. Lo llamaron para que acudiera a verla y ella al verle dejó de respirar y murió. O’Barry afirma que fue un suicidio. El impacto que le produjo le hizo empezar a luchar por la liberación de los delfines, llegando incluso a ser arrestado por ello y a rodar el documental The Cove (puedes verlo aquí), sobre la matanza de delfines en Taiji (Japón), por el que consiguió un Óscar. La carne de delfín la venden en Japón etiquetada como carne de ballena, a pesar de estar prohibido y de sus altísimos niveles de contaminación por mercurio (cosa que ocurre también con los pescados carnívoros como el atún).
Los animales marinos que se ven en los acuarios son los que consiguen sobrevivir a unas condiciones físicas y psicológicas muy duras, por las que mueren muchos. Algunos, con el tiempo, entran en depresión y se golpean o se suicidan. También hay serios datos que apuntan a que ciertos problemas físicos o psiquiátricos en animales (y el humano) podrían deberse a intoxicación o infección. Por ejemplo, el consumo de mariscos puede contener ácido domoico producido por un alga. Se ha demostrado su influencia en problemas cognitivos, vómitos, diarrea, pérdida de memoria, desorientación, etc.
No se sostiene que nuestra sociedad niegue a los animales sentimientos, consciencia y poderes cognitivos, mientras los zoológicos, acuarios o circos los atiborran a los mismos tranquilizantes, antidepresivos o antipsicóticos que se usan para los humanos. Sin esos medicamentos, muchos animales no podrían estar de cara al público porque el cautiverio les lleva a la locura. Además, los cuidadores tienen prohibido hablar de esos cuidados psicológicos para evitar el escándalo. Por otra parte, el negocio de los psicofármacos para mascotas está creciendo en EE.UU., aunque muchos propietarios prefieren la versión para humanos del medicamento. En el caso de perros, aunque los medicamentos son efectivos, los estudios demuestran que es más efectivo el adiestramiento conductual (o las dos cosas). El veterinario Ian Dunbar sostiene que los medicamentos no son nunca necesarios para tratar problemas de conducta y cuando alguien le dice que su perro tiene problemas él le contesta que el que tiene el problema es el propietario y que hay conductas que se deben cambiar.
Los psicofármacos se usan tanto que están contaminando las aguas de ríos y mares y aún no se sabe mucho sobre los efectos de ésto. Se han encontrado restos de medicamentos en la carne de animales de granja debido a que los ganaderos les dan medicamentos a sus animales para evitarles estrés. En muchos casos ni los propios ganaderos saben lo que comen sus animales porque son mezclas prefijadas.
Tratar mejor a los animales es fácil
Braitman se queja de que muchos perros pasan mucho tiempo solos encerrados en casas. A sus dueños les encanta verlos saltar de alegría cuando llegan a casa, pero cuando están solos en casa esperan que su perro esté dormido o mirando por la ventana sin aburrirse, y esas expectativas “no son justas“. Los perros deben de poder comportarse como perros. Y concluye que si un perro no puede sacar toda la energía que requiere será más propenso a las enfermedades mentales.
Para muchos animales cautivos de todas las especies es esencial la compañía de otros animales, incluso si no son de su especie. Los caballos de carreras, por ejemplo, llevan una vida dura y a muchos de ellos encontrar una oveja o una cabra en su cuadra les relaja. Por otra parte, muchas asociaciones piden que haya “enriquecimiento ambiental” donde viven los animales en cautividad: esconderles comida, darles objetos nuevos incluso con comida dentro, espejos… Tímidamente, algunas cosas han pasado a ser obligatorias por leyes de bienestar animal para los animales de laboratorio, de compañía o de ocio.
También el masaje funciona muy bien con los animales y estimula su bienestar emocional. Hay una técnica llamada TTouch que incluye masajes poco intuitivos (en las orejas o en las encías, por ejemplo) y que funciona muy bien para la recuperación de muchos animales (perros, caballos, camellos…).
En Tailandia un mahout (cuidador de elefantes) le dijo a la autora: «Si tienes jai dee, los animales lo sabrán y también tendrán jai dee». Y ella añade que lo opuesto también es cierto. Jai dee significa buen corazón, y el mahout decía que «cualquiera puede tener jai dee». En el fondo, como dijo un entrenador canino, la vida poco saludable que llevamos, se refleja en la vida de nuestras mascotas.
Conclusiones: Acabar con el maltrato animal es posible
La conclusión más importante de la autora es que las enfermedades mentales de los animales pueden curarse con tratamientos (medicamentos, mejoras en sus condiciones…). Respecto a los animales domésticos pide dedicarles más tiempo y pensar muy bien antes si podemos atenderlos adecuadamente durante toda su vida. Con respecto a los animales encerrados pide que dejen de encerrarse, porque eso les lleva a la locura. Su consejo es cerrar los zoos y acuarios y convertirlos en lugares donde haya animales en recuperación y que los visitantes puedan interactuar con ellos y con el entorno: cuidarlos, aprender veterinaria, cultivar un huerto, ecología, etc.
También pide acabar con las granjas masivas (que producen una gran tortura), acabar con la industria peletera (que maltrata y enloquece animales para arrancarles su piel) y dejar de usar los animales para pruebas médicas y cosméticas, todo lo cual demuestra un egoísmo exagerado. “Y lo más importante, también podríamos aceptar la creencia deDarwinsobre que los humanos no somos más que otra clase de animales que se diferencia del resto solo en cierto grado“. Como dice la profesora Marta Tafalla: «Si fuéramos un poco más humildes, si aceptáramos nuestra finitud, todo sería infinitamente más fácil».
Activismo total: El sufrimiento y opresión de los animales no humanos es el tipo de violencia más invisible.
La paradoja estética: Algunos ven los animales como máquinas para producir alimento o tejidos, para experimentar, para transporte… por Marta Tafalla.
Entrevista a Steve Wise (fundador de Non-Human Rights Project): “Los animales no son una cosa, son seres vivos, algunos incluso con una inteligencia y un sentido común muy cercano al hombre”.
Esto es lo que pasaría si los animales pudieran hablar: Algunos animales como los delfines entienden que el orden de una frase puede cambiar su significado; otros, como los orangutanes, prueban con señales nuevas si un humano no les comprende.
Nuestra sociedad (en general) se indigna cuando surgen noticias de maltrato animal (especialmente hacia perros, gatos o caballos). Sin embargo, convivimos con el maltrato animal a diario y la sociedad no lo ve, tal vez porque no quiere verlo. Un ejemplo es el uso generalizado de cuero. El cuero es piel de un animal que vivió —casi con seguridad— en condiciones indeseables: sufrió durante su vida y durante su muerte.
En un bolso, unos zapatos o un cinturón de cuero, también podemos ver los ojos de un animal pidiendo que no mercadeemos con su piel. Estamos éticamente obligados a preguntar por los componentes de cada objeto antes de comprarlo.
El cuero suele ser piel de vaca, pero también lo hay procedente de otros animales (cerdos, ovejas, cabras, caballos, avestruces, reptiles… incluso perros y gatos en China para productos baratos que se venden por todo el mundo). Una vez arrancada la piel del animal, se pierde la pista de su origen. Antes de venderla hay que curtirla para evitar su putrefacción. En todo el proceso hay, al menos, tres graves problemas:
Impacto ambiental: Aquí tenemos que incluir dos aspectos inseparables.
Impacto de la ganadería en su conjunto (cría, transporte y sacrificio): Esta es una de las industrias más conflictivas del planeta, provocando deforestación, contaminación de tierras, consumo excesivo de agua, grandes emisiones de gases contaminantes (especialmente metano), contaminación de acuíferos, de ríos y de mares, pérdida de hábitats, extinción de especies, etc. Reduciendo la ganadería se reduciría la contaminación y tendríamos tierras y agua para alimentar y vestir a muchas más personas (lo dice la ciencia). Se estima que la ganadería:
Es la responsable del 18% de las emisiones contaminantes de GEI.
Ocupa más del 30% de las tierras cultivables del planeta.
Consume más del 50% del agua que usan los humanos.
Impacto del curtido: Se usan productos químicos muy contaminantes, como cromo, arsénico o cianuro, además de grandes cantidades de agua, lo que eleva la huella hídrica de los productos de marroquinería.
Condiciones de los trabajadores: Entre los trabajadores del curtido hay mucha incidencia de cánceres (especialmente cáncer de páncreas), problemas respiratorios y cutáneos. Los salarios y las condiciones laborales suelen ser malas, incluso permiten el trabajo de menores (en Pakistán, por ejemplo, uno de los grandes exportadores de cuero). El trabajo en mataderos es, obviamente, indeseable para la mayoría de las personas. Suelen trabajar allí los que no tienen otras alternativas.
Maltrato animal: Hasta usar lana es una forma de esclavizar animales y en su cría se les provoca mucho dolor y sufrimiento invisibilizado (como el desconocido proceso de mulesing). Por tanto, con más motivo el cuero es algo éticamente rechazable. Es imposible producir cuero de forma ética para los animales.
La industria del cuero no es ajena a sus problemas y por eso aplica técnicas de greenwashingpara confundir a los consumidores. Cuatro de estas estrategias son:
Algunos presumen de ser “libres de cromo” (chrom-free), pero evitan mencionar que usan otros productos químicos y, por supuesto, no hacen nada respecto a los demás problemas mencionados.
Otros alegan sellos de “bienestar animal” diciendo que sus animales se han criado en “semilibertad y ecológicamente”. Aunque unos animales pueden vivir mejor que otros, se están usando de forma egoísta, simplemente por el beneficio para los humanos y, por supuesto, al final todos los animales son sacrificados (incluso los de granjas supuestamente ecológicas).
Otro argumento es que la humanidad lleva usando pieles desde la prehistoria. Un argumento absurdo que no justifica hoy todos los problemas que hemos expuesto, más aún cuando tenemos muchas alternativas disponibles. En todo caso, el consumo en la prehistoria no amenazaba la estabilidad planetaria. En la prehistoria no había macrogranjas, ni se producía soja deforestando el Amazonas para alimentar ganado a miles de kilómetros.
Los defensores del cuero alegan que es un subproducto de la industria de la carne. El argumento no sirve porque la industria ganadera también gana dinero vendiendo la piel y podría alegarse que la carne es un subproducto de la industria del cuero. Lo mismo se puede decir con los huesos de los animales con los que se fabrican cosméticos, gelatinas y golosinas, por ejemplo. Tanto si compras carne como si compras gelatina, golosinas o cuero estás dando dinero a esa industria, la cual te agradece tu contribución y tu apoyo directo.
Es imposible descubrir el origen del cuero de un producto: nunca lo pone en la etiqueta. Tampoco se indica nunca la especie del animal del que procede esa piel. Si es algo barato, muy posiblemente es piel de perro. Muchas veces el cuero viene de lejanos países donde las leyes sobre bienestar animal son laxas o inexistentes. Un curioso caso es el de India: dado que allí la vaca es un animal sagrado está prohibido matarlo en casi todos los estados. Lo que hacen es matarlas clandestinamente o transportarlas a países o estados donde es legal su sacrificio. Hasta las vacas sagradas mueren para alimentar el comercio internacional.
Lo mejor de todo es que hay alternativas vegetales y no son caras. El nailon es una alternativa plástica, pero no es recomendable porque produce micro y nanoplásticos que contaminan el planeta. Solo tenemos que buscar esas alternativas vegetalesy elegir con conciencia planetaria. A veces es imposible saber si un producto tiene elementos de origen animal porque ni siquiera lo saben los vendedores. En ese caso, para estar seguros debemos acudir a marcas y tiendas que garanticen ser veganas.
En 1948, Norbert Wiener, considerado padre de la cibernética, advirtió ya el conflicto entre tecnología y empleo, sugiriendo indemnizar a los ciudadanos [14]. Recientemente, Paul Mason decía que en 30 años “entre el 40 y el 50% de los trabajos desaparecerán y serán automatizados, sobre todo en el comercio y en trabajos de oficina” [11]. Otros informes reflejan cifras similares [1, 3, 9]. En todo caso, es obvio que en el mundo actual el trabajo se está automatizando y gran parte del que no se puede automatizar se lleva a países con una regulación laboral o ambiental menos exigente o donde la mano de obra y los impuestos son más baratos.
Las máquinas en general (ordenadores, robots, máquinas industriales o agrícolas…) aumentan la productividad en todos los sectores, e inevitablemente, se pierden empleos. Si seguimos así, viviremos en una sociedad en la que hay que trabajar poco, pero en la que la miseria y el desempleo socavarán la calidad de vida y la convivencia pacífica. ¿Sabremos adaptarnos para conseguir las ventajas y evitar los inconvenientes de la automatización?
La informática se aplica a todo pero destruye más empleo del que crea
La mecanización agrícola acabó con muchos puestos de trabajo en el campo pero creó muchos otros en las ciudades. Sin embargo, en la actualidad se supone que sólo los robots destruirán 3,5 empleos por cada uno que consigan crear.
En España, por ejemplo, hay algunos datos preocupantes que podrían estar relacionados entre sí: es el país de la OCDE con más desigualdad entre ricos y pobres y, por otro lado, el sector de la banca lleva ocho años echando a 200 empleados a la semana. Obviamente, la banca no es un sector en crisis, por lo que los recortes son principalmente debidos a la automatización: las operaciones se hacen por Internet con coste casi cero para la banca.
Cientos de profesionales ven cada día cómo sus trabajos son realizados por robots o por empresas de Internet con muy pocos ordenadores y empleados. Ejemplos de esto son agencias de viajes, editoriales o el sector del taxi, sustituidos por simples webs o Apps, telefonistas sustituidos por programas para chatear (bots), u obreros industriales reemplazados en todos los sectores, como los robots albañiles (que ponen más del doble de ladrillos por hora que el mejor albañil). También se pierden empleos por la obsolescencia programada y por la bajada de precios, debida en parte también a la automatización (ese es el caso de relojeros, zapateros o reparadores de electrodomésticos).
En la docencia, por ejemplo, si los profesores publican en Internet vídeos de sus clases, los alumnos podrían cursar las asignaturas desde sus casas, repitiendo el vídeo cuantas veces quieran. Así, podrían ir al centro de estudios sólo para clases prácticas (o simplemente para socializar y jugar, en el caso de los más pequeños). Hasta las dudas podrían resolverse por chat o videoconferencia. Además de un simple vídeo pueden usarse otros mecanismos informáticos que captan mejor la atención del alumno (programas con animaciones, documentales, ejercicios o juegos). Por otro lado, esos cambios conllevarían que con menos profesores se podría atender a una mayor cantidad de alumnos.
El avance más descomunal, de hecho, no está en las máquinas (hardware), sino en el software, usando técnicas de “Inteligencia Artificial“: sistemas expertos, reconocimiento facial o de voz, coches autoconducidos… El oxímoron “Inteligencia Artificial” incluye un conjunto de técnicas que imitan el comportamiento humano. No es propiamente inteligencia, pero lo parece y en muchos casos funciona mejor que la inteligencia humana. Ello es debido, entre otros factores, a la gran memoria y velocidad de cálculo de los procesadores electrónicos y también a una objetividad de la que a veces los humanos carecen. Incluso, hay técnicas en las que el objetivo no es decirle a la máquina lo que tiene que hacer, sino dejar que lo descubra y que aprenda por sí misma (machine learning). Aunque hay mucho por hacer, los avances en esta materia son espectaculares (toma de decisiones en medicina o en economía, comprensión de textos… y muchas más).
Opciones para evitar lo peor
Cambios como los anteriores pueden no percibirse como algo brusco. Sin embargo, esos cambios llevan a Mason a afirmar que el capitalismo está a punto de desaparecer como lo conocemos, lo cual puede provocar, según él, el caos o, al menos, el fin del trabajo en su forma actual.
Ahora y siempre, para conseguir empleo es importante la formación, pero actualmente no sólo tienen valor los conocimientos, sino que vale mucho más la creatividad, la especialización y la capacidad de aprender nuevas cosas en un mundo tan cambiante (son los llamados «nómadas del conocimiento» o knowmads). Pero aunque consigamos para el futuro una sociedad mejor formada, el problema de la automatización no se resuelve, pues en el futuro harán falta menos personas para trabajar. Si no hacemos nada, la automatización podrá beneficiar a la sociedad, pero aún así, muchos perderán sus empleos, con todo lo que ello implica.
Si estamos de acuerdo en que una sociedad desigual no beneficia a la mayoría y es fuente de injusticias, entonces algo hay que hacer. Autores como Keynes, McAfee o Meyer han hecho propuestas en este sentido:
Fomentar el trabajo a tiempo parcial, para repartir mejor el empleo existente.
Reducir la jornada laboral, por ejemplo, a cuatro días semanales para compensar la reducción en el trabajo disponible [6]. Keynes pronosticó 15 horas semanales para 2030 [1].
Instaurar una Renta Básica Universal [6, 7] (aunque sea muy básica) que complemente los salarios (bajos por trabajar pocas horas o nulos) y controlando que esto no haga descender los salarios [1]. Podría justificarse esta renta en el hecho de que todo ciudadano de un país tiene derecho a poseer los recursos naturales y económicos públicos. Donde se ha probado, se ha demostrado que no desincentiva trabajar. Próximamente se va a probar en Barcelona y otras ciudades europeas [4].
Tratar a ordenadores y robots como empleados de las empresas y que paguen impuestos (o sea, que no sea tan rentable usar máquinas a costa de despedir empleados).
Dar valor a tareas ahora no remuneradas, como voluntariado, cuidado de niños o de mayores, etc. Estas actividades podrían pagarse con algún tipo de beneficio.
Evitar la deslocalización y el abuso de las multinacionales de los países ricosexigiéndoles el mismo comportamiento legal y ético en todos los países en los que actúen [8] (respetando las leyes ambientales y de seguridad laboral, como si estuvieran en su propio país).
Evaluar el impacto de cada tecnología, pues es evidente que no vamos a renunciar a todos los avances tecnológicos, pero tampoco debemos asumirlos todos, pues algunos tienen impactos muy considerables.
Conclusiones
Bertrand De Jouvenel dijo [2]: “Todos los planes elaborados en todos los países del mundo tienden a incrementar la demanda de recursos naturales; la gran aspiración común a todos es economizartrabajo, cuando el factor hombre se hace cada vez más abundante, y no se piensa apenas en economizar los recursos naturales, que sin embargo son limitados”. Tal vez, si reducimos el número de horas que un humano puede trabajar, entonces, el trabajo humano tendrá más valor.
Que la tecnología destruye puestos de trabajo, lo recordó hasta el Papa Francisco [5]. Pero nuestra sociedad ensalza el trabajo remunerado tanto como la tecnología, y cuando son, aparentemente opuestos, nos negamos a elegir entre uno u otro. Nadie debería quejarse de que las máquinas trabajen, si lo hacen mejor, más barato, sin cansarse y disponibles a cualquier hora, pero tenemos que establecer mecanismos para que esas ventajas generen beneficios para todos y nos permita una sociedad más equitativa.
La tecnología pone en nuestras manos un gran poder, y ello implica una gran responsabilidad, pero… ¿estamos siendo suficientemente responsables? ¿Somos responsables siquiera en conseguir de forma ética los materiales con los que construimos nuestras máquinas? (pensemos en el coltán, por ejemplo).
Norbert Wiener, “Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machine” (The MIT Press, 1948).
NOTA: Este artículo ha sido publicado algo más breve en Crónicas del Intangible, un espacio de divulgación sobre software y ciencias de la computación (blogs de EL PAIS, Junio 2017).
Después del que es, muy posiblemente, el mejor documental ecologista y humanitario de la historia, Annie Leonard ha realizado otros muchos documentales siguiendo el mismo estilo, tan fresco, ameno, con datos reales, y llamando a la acción.
Entre estos documentales encontramos, por ejemplo, la historia de los electrodomésticos (sobre la necesidad de evitar tantos electrodomésticos que se vuelven viejos tan rápido), de los cosméticos (y sus tóxicos), del agua embotellada (y las toneladas de plástico y transportes que genera), del comercio de emisiones (cap & trade), de los ciudadanos unidos (sobre la crisis de democracia y el abuso de las empresas), la historia de la ruina económica (y del destino de los impuestos en EE.UU.)… y uno de los más modernos, “Historia del Cambio”, que con su ritmo trepidante os invitamos a ver (subtitulado), y os sugerimos que vayáis parando para poder leer y reflexionar cada idea. Bajo este vídeo, os exponemos algunas ideas clave del mismo, y os facilitamos otros documentales de la genial Annie Leonard:
Ideas clave del documental “Historia del Cambio”:
Cuando asumimos que el rumbo del desarrollo está equivocado porque abusa de las personas y de la Naturaleza, las soluciones más inmediatas son pensar en lo que compramos, y preocuparnos por reciclar nuestros resíduos. Pero eso, NO ES SUFICIENTE.
Los ciudadanos no somos los que elegimos, ni los que permitimos, que haya productos tóxicos en lo que se vende, ni que se permita la explotación infantil (como el caso de Nestlé y su chocolate), ni que se permita la contaminación de tierra, aire, y agua, ni que se permita la obsolescencia programada… porque es complicado saber el origen y destino de todo lo que pasa por nuestras manos.
La culpa es de malas políticas y malos procedimientos empresariales. Por tanto, es más importante cambiar las REGLAS (leyes…), que cambiar sólo a los consumidores, porque tratar de vivir ecológicamente en las sociedades actuales es tarea casi imposible. Por eso, si conseguimos reglas más sensatas, vivir ecológicamente será más simple y barato.
No es importante que esos grupos sean numerosos, sino que pasen a la ACCIÓN. Así, las tres cosas necesarias para el CAMBIO son: Tener IDEAS de lo que se quiere cambiar, UNIRSE, y pasar a la ACCIÓN.
Hoy día hay mucha gente que quiere apoyar las energías renovables por sus enormes ventajas, que no quiere que las empresas influyan en los gobiernos, ni que haya tantos tóxicos en lo que compramos, ni que se use esclavitudinfantil fuera ni dentro de nuestras fronteras: Entonces… ¿Por qué no hay un cambio sustancial?
Otros documentales de Annie Leonard que merece la pena “estudiar”:
“Historia de los cosméticos”: ¿Qué hay realmente en los botes que usamos? ¿Podemos usar jabón natural casero?
“Historia de las soluciones” (V.O., aún sin subtítulos en español): Se explica el error del crecimiento económico, y del PIB, para cambiar la manía por tener más y más, por el gusto de tener mejores cosas:
Una vez más la Delegación Territorial de Minas y su área de energía de la Junta de Andalucía en Granada, se pone en favor de los oligopolios empresariales para seguir destruyendo territorio agrícola. Hacemos recordatorio de las palabras del señor Moreno Bonilla “esto es el petróleo de Andalucía”.
Ecologistas en Acción ha presentado recursos de alzada contra los proyectos de las Planta Fotovoltaicas “SANTA MARÍA” 36,036 MWp/ 30 MWn, subestación Elevadora y Línea de Evacuación”, así como de la Planta Fotovoltaica “JESÚS” 10 MWn y su Infraestructura Evacuación” ambas en el término municipal de Padul (Granada).
Uno de los grandes argumentos que ha utilizado Ecologistas en Acción es que los proyectos actuales de las plantas fotovoltaicas Jesús y Santa María, así como sus líneas de evacuación y subestación, no tienen apenas parecido con el proyecto por el que se le ha concedido la Autorización Ambiental Unificada: los proyectos actuales incluyen más de 90 parcelas nuevas, algunas de ellas parcelas críticas para aves esteparias, que fueron condición de exclusión para la concesión de dicha autorización. En el informe de geodiversidad y biodiversidad se alerta que, tras el estudio de avifauna (desde julio 2021 a septiembre 2022) de las 76 especies detectadas, 54 están en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LAESRPE), destacando el águila calzada, autillo europeo, cernícalo primillo, aguilucho cenizo, “Circus pygargus”, alondra ricotí y sisón común. De las 60 especies inventariadas, 43 están incluidas en Régimen de Protección Especial, destacando el águila real y el cernícalo primilla,así como el águila perdicera “Aquila fasciata”.
Además, algunas parcelas elegidas por los promotores de las fotovoltaicas son Áreas críticas para la supervivencia y reproducción de dichas aves según la “Guía de la Dirección General de Medio Natural, Biodiversidad y Espacios Protegidos”.
El terreno total ocupado es de unas 70 hectáreas ubicadas únicamente en el término municipal de Padul. La superficie de placas adquiere tal dimensión que impide, bloquea y destruye la conectividad de los corredores ecológicos con una gran superficie vallada y ocupando parcelas consideradas áreas críticas para las aves esteparias.
La tramitación de las PSFVs Jesús y Santa María está marcada por una fuerte presión ambiental que obligó a reducir el proyecto a casi la mitad de su tamaño original (148,81 Has). No obstante, la principal debilidad legal y ambiental reside en la alta concentración de proyectos eólicos y solares en el mismo eje y precisamente es donde se aumenta significativamente la superficie de ambas plantas, lo que sugiere falta de un análisis riguroso de los efectos acumulados y sinérgicos sobre las aves esteparias y el paisaje, que constituyen la base de la biodiversidad de la comarca.
De la misma forma y según el informe realizado, sobre los suelos afectados por la instalación de las plantas fotovoltaicas Jesús y Santa María, por D. Francisco José Martín Peinado (Catedrático del Departamento de Edafología y Química Agrícola de la Universidad de Granada), los resultados indican que estos suelos tienen una calidad EXCELENTE (clase S1), relacionada con sus buenas propiedades fisicoquímicas y una muy buena fertilidad natural. Estos suelos tienen una excelente productividad con el manejo adecuado, que se puede ver seriamente comprometida si se realiza sobre ellos cualquier tipo de intervención relacionada con la instalación de placas solares. En este sentido, las intervenciones que se pretenden llevar a cabo pueden destruir totalmente los suelos naturales de la zona, ya que en el proyecto original se indica expresamente que se realizarán labores de movimientos de tierra que incluirán desbroce y limpieza superficial del terreno por medios mecánicos y retirada de la tierra vegetal (horizonte fértil superficial de los suelos originales).
Ante estas evidencias de destrucción de la biodiversidad y los suelos, Ecologistas en Acción, junto a varias Plataformas de defensa del territorio, hemos solicitado en varias ocasiones una moratoria para la provincia de Granada, ya que afectan a más de 100 proyectos fotovoltaicos. La Delegación de Industria y Minas, omite la obligación de realizar una planificación previa del desarrollo fotovoltaico en la provincia de Granada y el deber de someter dichos proyectos a una Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) cuando afectan de forma acumulativa al territorio.
Actualmente existe una proliferación masiva y desordenada de macro plantas fotovoltaicas, ocupando suelos agrícolas de alto valor y zonas de elevada biodiversidad, sin un marco territorial que determine la capacidad de acogida del territorio, evite territorios saturados, proteja la biodiversidad, el paisaje y el patrimonio natural. La implantación proyectada de las plantas fotovoltaicas y sus infraestructuras con incidencia directa sobre la calidad visual del entorno y las posibilidades de desarrollo de actividades compatibles, como el turismo de naturaleza y el uso recreativo del medio rural.
La ausencia de planificación, reconocida por el propio sector y por varias administraciones, genera inseguridad jurídica, autorizaciones incoherentes con el principio de desarrollo sostenible, vulneración del mandato del art. 45 CE, fragmentación artificial de proyectos, evaluaciones ambientales incompletas, daños irreversibles en ecosistemas agrarios y esteparios.
Cuando se habla de energías renovables, enseguida viene a la mente la imagen de grandes plantaciones de aerogeneradores o de tejados con paneles fotovoltaicos. Raramente se piensa en otro tipo de generación como la peligrosabiomasa o la denostada (a pesar de ser muy habitual) hidroeléctrica. Menos aún se suele pensar en calentar agua con el sol, el Agua Caliente Sanitaria (ACS), a pesar de ser algo muy extendido.
En cualquier caso, el discurso de las renovables está dominado, secuestrado, por la generación eléctrica, con muy especial énfasis en las renovables eléctricas intermitentes. La percepción mayoritaria además, es que son tecnologías caras con necesidades reales de financiación y grandes inversiones salvo la fotovoltaica (tales como solar de concentración, aerogeneradores…).
Resulta aún más sorprendente la situación si uno se dedica a echar una ojeada a las facturas de casa y junta el consumo eléctrico con el consumo de gas (si se tiene), ambos medidos en KWh para su tarificación. O sea, cuando separamos lo que es puramente eléctrico de otros usos de la energía (calefacción, calentar agua…), lo primero que salta a la vista es que el consumo energético mayoritario NO es el eléctrico. De hecho, en España está alrededor del 20% del consumo energético, con una media mundial por debajo del 18% de energía eléctrica frente al resto de energías, dominadas por la térmica que representa la mitad del consumo energético.
Para la mayoría de lectores, además, sería conveniente plantearse cuantas veces han sentido calor o incluso se han llegado a quemar con el sol, y cuantas veces se han electrocutado con su luz. Esto demuestra algo evidente, pero que se obvia sistemáticamente en los medios de comunicación: a pesar de tener la electricidad ciertos usos muy eficientes (por ejemplo, los motores), si sumamos la generación a la ecuación, tenemos que la electricidad es la forma menos eficiente de energía.
Comparación de la eficiencia del uso de energía solar para ACS y para producir electricidad FV en gigavatios (térmicos/eléctricos).
La fotovoltaica (FV) es un gran ejemplo: en condiciones óptimas no llega a transformar en electricidad ni un 17% de la energía que recibe en forma de luz, mientras que en condiciones similares, la solar para ACS (Agua Caliente Sanitaria) está por encima del 80%. Es decir, que para uno de los usos energéticos más necesarios, el uso de la energía solar sin electricidad es cinco veces más eficiente. De forma más explícita: un metro cuadrado de fotovoltaica da, en condiciones ideales, 170W (de los presumibles 1000 que recibe), mientras que un panel para ACS consigue cerca de 800W.
Este concepto de utilizar energías renovables para usarlas directamente sin pasar por la electricidad es lo que se denomina Renovables de Accionamiento Directo. Quizás el ejemplo más estelar sea precisamente el del ACS, que es, probablemente, el caso más obviado y olvidado por muchos. En China, la producción de ACS solar no solo es muy anterior a la FV, sino que también es muchas veces superior.
Pero hay muchos más ejemplos de Renovables de Accionamiento Directo merecedores de ser valorados. Hagamos una lista:
Pero las ventajas de las Renovables de Accionamiento Directo no se quedan en una mayor eficiencia, sino que tienen otras muchas ventajas y quizás precisamente sean esas ventajas las que hacen que los medios y las grandes empresas les presten tan poca atención. Veamos algunas de estas ventajas:
El rendimiento suele ser superior al haber menos transformaciones energéticas de por medio. Además en bastantes casos, viene incluido algún sistema de almacenamiento. En el caso del ACS, con un par de m2 se obtienen cerca de 1600W que calientan un depósito de agua. Hacer lo mismo con fotovoltaica cuesta muchísimo más dinero, espacio, y sigue requiriendo un almacenamiento (termo) externo extra para almacenar el agua, en lugar de almacenar electricidad.
La inversión es muy baja en comparación con las eléctricas.
Los requerimientos de espacio e instalación son menos restrictivos (menor espacio y diferente orientación), de forma que es probablemente mucho más útil, fácil y barato para una vivienda instalar calefacción solar (paneles verticales en la fachada) que fotovoltaica, sobre todo en fincas de muchos pisos. Entre otras cosas, porque la calefacción solar se suele aprovechar de las paredes verticales con lo que el espacio ocupado es prácticamente cero.
Fácil construcción: Para una gran variedad de aplicaciones se puede hacer un sistema con algo de maña y paciencia, abaratando y haciendo accesible este tipo de tecnologías a gente que no se puede permitir otra cosa, especialmente aquellos en situación de paro, pobreza energética y exclusión social. En este sentido, es mucho más democrática que cualquier otra. Un ejemplo clásico es el captador de aire caliente hecho con latas recicladas.
Mantenimiento fácil y barato: Aparte de una inversión inicial escueta, su uso puede ser a costo cero, aunque pueden requerir cierta cantidad de trabajo por parte del usuario.
Eliminan la dependencia que implica el apostarlo todo a la electricidad, gestionada por grandes corporaciones eléctricas, lo cual es lo mismo que decir que las renovables eléctricas intermitentes incentivan enormemente la dependencia. También se eliminan largas cadenas de dependencias y de necesidades de materiales estratégicos y tecnológicos, así como dependencias de fabricantes de alta tecnología, como es el caso de los semiconductores.
Eliminan cualquier tipo de impuesto al sol o a lo que sea, al no tener ningún tipo de conexión eléctrica a ninguna parte. En ese aspecto son lo más independiente que existe.
Fomentan la reutilización: Con algo de maña, es lo más renovable y sostenible que hay. Por ejemplo, un panel de calefacción solar se puede hacer con madera, cartón, fieltro (lana), engrudo (agua y harina hervidas), y un puñado de clavos (más difíciles de renovar). Una cocina solar se puede hacer con una o dos parábolas de antena recicladas (grandes). O con un montón de latas de refresco o cerveza, un colector de aire caliente como el explicado en el punto 4.
Eliminan el uso de materiales escasos a la vez que, en muchos casos, reciclan o evitan elementos que son dañinos para el medioambiente (en su extracción o desecho).
Fomentan más aún lo local: Usan generalmente materiales y mano de obra locales, evitando las enormes dependencias de la tecnología moderna.
Gran potencial de crecimiento: Es un campo largamente inexplorado, escasamente conocido, y con grandes opciones dignas de evaluar, no sólo en el ámbito hogareño. Por ejemplo, muchas industrias usan mucho aire comprimido, que es fácil de almacenar y que se puede comprimir con aerocompresores eólicos, con un rendimiento elevadísimo, además de los ejemplos ya comentados. Utilizan el mismo sol que la fotovoltaica, el mismo viento que los aerogeneradores, y saltos de agua que a fecha de hoy siguen estando sin explotar por ser pequeños.
Aunque casi que por definición, las renovables de accionamiento directo no pasan nunca por la electricidad, no es imposible derivar una parte pequeña para generar la escasa electricidad necesaria para su control. Por ejemplo, para el caso de una estufa de pellets, que es algo muy común, la electrónica de control consume pocos watios (menos de 10), mientras controla fácilmente más de 10KW de producción térmica sin mayores inconvenientes. Sería factible y sencillo derivar un parte de esa energía, incluso aprovechando las pérdidas, para generar esa capacidad de control, con el consiguiente incremento en la usabilidad y eficiencia.
De todas maneras, hay que recordar que no hay industria tan contaminante como la electrónica. Necesita 70 elementos de los 92 de la tabla periódica que se hallan en la naturaleza, la mayoría sumamente difíciles de obtener y con un elevadísimo impacto ambiental, como es el caso del telurio usado en ciertos paneles fotovoltaicos, en cuya extracción se obtienen muchas toneladas de lodos tóxicos con metales pesados y gases sulfurosos, CO2, elementos radiactivos (sin llegar a los niveles necesarios para el neodimio y disprosio utilizado en aerogeneradores y motores eléctricos), y mucho cianuro, que simplemente son dejados en balsas al aire libre.
Terminamos dando más ejemplos, como es la explotación de concentradores solares para hacer vapor, incluso para fundir metales u otros elementos, o los usos derivados indirectos de la compresión y descompresión de gases para obtener calor/frío, ambos con la capacidad de almacenamiento incluida, y que son muy aprovechables para cualquier atisbo de industria. No en vano, muchas industrias utilizan calor (hornos), aire comprimido (véase la neumática utilizada en gran cantidad de aparatos), movimiento (que se puede conseguir con vapor), etc. Probablemente el ejemplo más clásico es la fábrica de componentes electrónicos de la automoción donde trabaja el autor, donde el aire comprimido supone como el 30% del consumo energético, el calor (hornos de soldadura) otro 10% o más, y muchos motores, que también podrían ser neumáticos.
Algunos enlaces donde aprender más sobre este tipo de renovables:
El ataque de Rajoy a las energías renovables ha desbancado a España de un campo en el que era líder, perdiendo multitud de empleos y prestigio internacional. España se enfrenta a denuncias nacionales e internacionales que nos harán perder dinero a todos los españoles, pues además se hizo con informes falsos y fuera de plazo. El ministro Soriareconoce que el petróleo sale muy caro, pero no apoya las renovables, y por supuesto sí al fracking.
Este gobierno no defiende el interés general. Sólo apoya a las grandes empresas eléctricas, expulsando a los pequeños. Las trabas que el gobierno de España nos impone a los ciudadanos por usar paneles solares para autoconsumo (energía fotovoltaica) va a ser investigada por el Europarlamento (lea el discurso ante el Parlamento Europeo). Una ley de Balance Neto (net metering) haría que España dependiera menos del petróleo exterior gracias a inversiones particulares (sin dinero público). Pero para conseguir que ciertas empresas eléctricas privadas saquen más rendimiento a sus viejas y sucias centrales térmicas y nucleares, el gobierno perjudica a toda la sociedad. Ya hay ley de Balance Neto en muchos países de Europa: Alemania, Portugal, Italia, Holanda, Dinamarca, Grecia… ¿Cuándo para España?
¿O para cuándo se hará en España una Auditoría Energética que arroje luz a tanto lio, normativas y corruptelas descaradas? Es algo que piden muchos ciudadanos.
Otros países hacen las cosas mejor. Alemania fomenta las renovables, aunque allí cuestan más que en España. La nuclear en Alemania ha pasado del 30% en 2001 a apenas un 15% en 2013, y cada verano Alemania bate su récord de fotovoltaica: Un día de junio de 2015 llegó al 50,6% del consumo. En España tenemos un sol mucho más intenso, más productivo, más rentable… e infrautilizado, porque las industrias sucias no quieren que lo usemos, y el gobierno se pliega a sus intereses. Por no hablar de Portugal y China.
Digámoslo muy claro: Las renovables tienen ventajas para todos, menos para las viejas industrias de energía sucia, y son ellos los que están manipulando a nuestros gobiernos, tanto del PP, como del PSOE.
Y mientras perdemos dinero y tiempo por no apoyar las renovables y agrandamos el problema del Cambio Climático, también perdemos dinero por engordar los gastos en armamento. Luego nos dicen que no hay dinero mientras usan dinero público para comprar votos, o aumentan los gastos en publicidad gubernamental (134.000 euros diarios porque, no lo olvidemos: gastar dinero público para hacerse publicidad es muy barato, para ellos).
Si crees que como ciudadano “normal” no puedes hacer mucho, te equivocas. Puedes decidir a quien votar cada vez que hay elecciones, pero también puedes decidir qué hacer tú y tu dinero, cada día del año. Aquí hay5 propuestas muy simples, pero muy poderosas.
Antes de añadir una lista de noticias sobre el Sr. Soria, nos gustaría exponer una PROPUESTA para la sociedad: Debiera haber un comité/tribunal que evaluara la actuación de los políticos. Este tribunal NO podría estar formado por políticos, ni ex políticos (para que no sea tan absurdo como el Tribunal de Cuentas). Aquellos políticos en los que se demuestre claramente su pésima gestión, su claro desprecio por los intereses generales, o su descarada manipulación de datos (mentir, falsear cifras…), serían inhabilitados de por vida para todo cargo público.
ACTUALIZACIÓN: Nuevos datos que van saliendo sobre el Sr. Soria… ¡Indignante!
Nos engañan en la factura de LUZ: Aunque ahorremos, pagamos más porque suben la parte fija de la factura, además de otras, como el pago del contador, que sólo deberíamos pagarlo 2 o 3 años, pero que pagamos toda la vida.
El gobierno en funciones del PP aprueba la extracción de gas en Doñana y la declara “de utilidad pública”: Se considera el último regalo a Gas Natural.
El Ministro Soria ‘engaña’ al presidente de Aragón con la subvención a la sucia y contaminante térmica: Escocia, Bélgica y otros 6 países de la UE ya han cerrado sus centrales térmicas; España sigue en el pasado. Desde 1992 se han otorgado más de 22 mil millones de euros de dinero público que debían ir destinados a planes de reconversión para las cuencas mineras y más de 20 años después ningún gobierno ni central, ni autonómico ha presentado un plan, dice Greenpeace.
Soria dice tener grabaciones de que las eléctricas le extorsionaban: Este ex ministro se sincera ahora, haciendo afirmaciones muy graves contra las grandes eléctricas y contra su compañero de partido Montoro. Acusa a directivos de Iberdrola y Endesa por sus advertencias.
La pésima reforma eléctrica se hunde en los tribunales(Octubre 2017): Se estima que tendremos que pagar 7.000 millones de euros por la mala gestión del gobierno de Rajoy (más los 128 millones a los que ya estamos condenados por sentencia).
Puertas giratorias para el ex ministro Soria: Pasa a trabajar para un concesionario (principalmente de Volkswagen), como pago por su pasividad ante el FRAUDE de los motores diésel. Esa pasividad provocó una sanción a España de la UE España no multó a nadie.
Puede verse que, años después de dimitir, este personaje sigue ocasionando daños a la economía y al medioambiente en España.