Radio Almaina - Baño de Oralidad (t3ep.22) – HxC-PUNK. Más Allá de la General Paz. Historias del Under en los 90 – Ep 7
Baño de Oralidad (t3ep.22) – HxC-PUNK. Más Allá de la General Paz. Historias del Under en los 90 – Ep 7
El fin de la violencia
Una noticia reciente: El Gobierno lleva a la Fiscalía los discursos de odio contra meteorólogos y divulgadores climáticos. Una vez más, vemos que la polarización y el negacionismo trabajan para ciertos intereses (destructivos).
Para corregir un error, lo primero es admitirlo. Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.
- El patriarcado se reconoce cuando vemos la agresividad contra las mujeres y los niños.
- El antropocentrismo —decía Marta Tafalla— nos ha llevado a que se pierdan especies a un ritmo insólito.
- El ecocidio es una forma de brutalidad contra toda la biosfera, humanos incluidos (especialmente mujeres, niños y personas pobres).
- El racismo —disfraz común de la aporofobia— necesita violencia sobre la que articularse.
- Los paraísos fiscales, el turismo depredador o los impuestos regresivos (el IVA, por ejemplo) son una forma legal de promover una desigualdad que salpica violencia contra los más pobres, a los que expulsa fuera de los márgenes para luego culparlos por buscarse la vida donde a las élites no les interesa.
Afirmar que la violencia es intrínseca al ser humano es negarse a comprender que detrás de cada misil, de cada bala y de cada puñetazo hay una mano gobernada por una mente humana. La violencia —como la paz— se puede enseñar, se puede aprender y también se puede desaprender.
La paz como camino
El camino de la no violencia (ahimsa) no es el de la resignación ni el de la indiferencia. Implicarse en la paz exige coherencia en los gestos cotidianos: en lo que consumimos, en lo que toleramos y en lo que legitimamos. Nuestro voto democrático y nuestras exigencias políticas influyen e importan, incluso aunque nuestra opción no consiga ni un escaño. Cada día es un reto para educar (y educarnos) en pacifismo, feminismo, ecoanimalismo, etc.
En este sentido, deberíamos rechazar productos o eventos que apoyen actos de violencia. Por ejemplo, productos procedentes de países que ejercen violencia desmedida (Israel, Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Marruecos…), pero también películas, publicidad o videojuegos, contenidos que normalizan la violencia. Por supuesto, la gran mayoría de adolescentes sabe distinguir entre disparar en un videojuego y disparar en la vida real, pero acostumbrarse a hacerlo —de jóvenes— en el mundo virtual, facilita dar el salto a hacerlo en el mundo real.
Lo saben bien los cazadores y los taurinos. Si no enseñas a los niños este tipo de agresividad, será más difícil que de mayores quieran disparar a un ciervo o disfrutar del sufrimiento de un toro sangrando. Una mente educada en la paz jamás disfrutará de la violencia. Lo que deja de parecernos aceptable termina dejando de practicarse.
Tiempos turbios como el petróleo
Corren tiempos extraños en los que un presidente de Estados Unidos insulta, promueve la rebelión, ataca, bombardea, justifica un genocidio, exige un aumento del gasto militar…, y acto seguido pide para sí mismo el Premio Nobel de la Paz. La contradicción ya no escandaliza: se ha normalizado. Resulta igualmente revelador que la ganadora del premio en 2025 —la venezolana María Corina Machado— quisiera compartirlo con Donald Trump por el mérito de haber secuestrado —mediante bombas y crueldad— al presidente de Venezuela. Por muy indigno presidente que fuera Nicolás Maduro, usar la violencia contra él jamás debería ser el argumento para merecer un premio pacifista.
Ante el petróleo robado, han surgido empresas-vampiro como Repsol, que se han arrodillado ante Trump para conseguir un trozo de la sangre venezolana. Repsol se hundiría en ventas y en bolsa, si la España de hoy fuera la misma que la España del «No a la guerra» contra Aznar (2003) o la España del 15-M (2011). ¿Quién quiere repostar en una empresa que roba a un país hermano?
España estalló contra la guerra de Irak en la que nos metió el presidente Aznar. ¿Qué protestas hay en Estados Unidos contra el robo de petróleo a otros países? ¿Qué protestas hay en Israel contra el genocidio de sus vecinos palestinos? Apenas las hay; en parte porque ha existido una educación comprensiva o que justifica cierta violencia.
Sumar gestos para la paz
No hace falta gritar en las calles. Basta con boicotear todo lo que provenga de empresas o países violentos o que se aprovechen de la violencia de otros. Cada gesto —también en redes sociales— suma o resta. No es lo mismo presumir de unos pendientes de oro que posar con una kufiya palestina. Consumir es más poderoso que votar.
La no violencia —especialmente hacia los animales— es un arma muy poderosa que, además, se contagia por vía oral. Hay mil ejemplos, desde Gandhi hasta casos más recientes, que muestran que la resistencia no violenta puede erosionar sistemas aparentemente inamovibles. La fuerza de la no violencia no reside en la pasividad, sino en su capacidad de deslegitimar la violencia sin reproducirla. Palestina ha encontrado más éxito y más apoyo internacional ejerciendo la no violencia que con atentados terroristas. La Flotilla de la Libertad es solo un ejemplo vivo que nace para frenar a una potencia violenta, para desacreditarla y para complicarle la existencia sin derramar nada de sangre.
Un buen punto para comenzar a construir una sociedad pacífica sería acercarnos al veganismo. Si conseguimos una sociedad sensible al sufrimiento de un pez o de una gamba, habremos caminado en paz más de la mitad del camino.
Sobre pacifismo:
- La TV pública española fomenta los toros y la caza.
- ¿Qué hay de malo en ser rico? Siete medidas para reducir la desigualdad.
- Dinero, Paz, la Bolsa, los Bancos, Decrecimiento, Consumismo… según Joan Melé.
- Hinduismo: Upanishad, Bhagavad Gîtâ, Yoga y Tantra, meditación, iluminación y mucho más.
- Cómo ser negacionista sin que se note demasiado: sobre el ecocidio y el genocidio de Israel.
- Libros sobre Economía/Política/Paz.
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El fin de la violencia
Una noticia reciente: El Gobierno lleva a la Fiscalía los discursos de odio contra meteorólogos y divulgadores climáticos. Una vez más, vemos que la polarización y el negacionismo trabajan para ciertos intereses (destructivos).
Para corregir un error, lo primero es admitirlo. Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.
- El patriarcado se reconoce cuando vemos la agresividad contra las mujeres y los niños.
- El antropocentrismo —decía Marta Tafalla— nos ha llevado a que se pierdan especies a un ritmo insólito.
- El ecocidio es una forma de brutalidad contra toda la biosfera, humanos incluidos (especialmente mujeres, niños y personas pobres).
- El racismo —disfraz común de la aporofobia— necesita violencia sobre la que articularse.
- Los paraísos fiscales, el turismo depredador o los impuestos regresivos (el IVA, por ejemplo) son una forma legal de promover una desigualdad que salpica violencia contra los más pobres, a los que expulsa fuera de los márgenes para luego culparlos por buscarse la vida donde a las élites no les interesa.
Afirmar que la violencia es intrínseca al ser humano es negarse a comprender que detrás de cada misil, de cada bala y de cada puñetazo hay una mano gobernada por una mente humana. La violencia —como la paz— se puede enseñar, se puede aprender y también se puede desaprender.
La paz como camino
El camino de la no violencia (ahimsa) no es el de la resignación ni el de la indiferencia. Implicarse en la paz exige coherencia en los gestos cotidianos: en lo que consumimos, en lo que toleramos y en lo que legitimamos. Nuestro voto democrático y nuestras exigencias políticas influyen e importan, incluso aunque nuestra opción no consiga ni un escaño. Cada día es un reto para educar (y educarnos) en pacifismo, feminismo, ecoanimalismo, etc.
En este sentido, deberíamos rechazar productos o eventos que apoyen actos de violencia. Por ejemplo, productos procedentes de países que ejercen violencia desmedida (Israel, Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Marruecos…), pero también películas, publicidad o videojuegos, contenidos que normalizan la violencia. Por supuesto, la gran mayoría de adolescentes sabe distinguir entre disparar en un videojuego y disparar en la vida real, pero acostumbrarse a hacerlo —de jóvenes— en el mundo virtual, facilita dar el salto a hacerlo en el mundo real.
Lo saben bien los cazadores y los taurinos. Si no enseñas a los niños este tipo de agresividad, será más difícil que de mayores quieran disparar a un ciervo o disfrutar del sufrimiento de un toro sangrando. Una mente educada en la paz jamás disfrutará de la violencia. Lo que deja de parecernos aceptable termina dejando de practicarse.
Tiempos turbios como el petróleo
Corren tiempos extraños en los que un presidente de Estados Unidos insulta, promueve la rebelión, ataca, bombardea, justifica un genocidio, exige un aumento del gasto militar…, y acto seguido pide para sí mismo el Premio Nobel de la Paz. La contradicción ya no escandaliza: se ha normalizado. Resulta igualmente revelador que la ganadora del premio en 2025 —la venezolana María Corina Machado— quisiera compartirlo con Donald Trump por el mérito de haber secuestrado —mediante bombas y crueldad— al presidente de Venezuela. Por muy indigno presidente que fuera Nicolás Maduro, usar la violencia contra él jamás debería ser el argumento para merecer un premio pacifista.
Ante el petróleo robado, han surgido empresas-vampiro como Repsol, que se han arrodillado ante Trump para conseguir un trozo de la sangre venezolana. Repsol se hundiría en ventas y en bolsa, si la España de hoy fuera la misma que la España del «No a la guerra» contra Aznar (2003) o la España del 15-M (2011). ¿Quién quiere repostar en una empresa que roba a un país hermano?
España estalló contra la guerra de Irak en la que nos metió el presidente Aznar. ¿Qué protestas hay en Estados Unidos contra el robo de petróleo a otros países? ¿Qué protestas hay en Israel contra el genocidio de sus vecinos palestinos? Apenas las hay; en parte porque ha existido una educación comprensiva o que justifica cierta violencia.
Sumar gestos para la paz
No hace falta gritar en las calles. Basta con boicotear todo lo que provenga de empresas o países violentos o que se aprovechen de la violencia de otros. Cada gesto —también en redes sociales— suma o resta. No es lo mismo presumir de unos pendientes de oro que posar con una kufiya palestina. Consumir es más poderoso que votar.
La no violencia —especialmente hacia los animales— es un arma muy poderosa que, además, se contagia por vía oral. Hay mil ejemplos, desde Gandhi hasta casos más recientes, que muestran que la resistencia no violenta puede erosionar sistemas aparentemente inamovibles. La fuerza de la no violencia no reside en la pasividad, sino en su capacidad de deslegitimar la violencia sin reproducirla. Palestina ha encontrado más éxito y más apoyo internacional ejerciendo la no violencia que con atentados terroristas. La Flotilla de la Libertad es solo un ejemplo vivo que nace para frenar a una potencia violenta, para desacreditarla y para complicarle la existencia sin derramar nada de sangre.
Un buen punto para comenzar a construir una sociedad pacífica sería acercarnos al veganismo. Si conseguimos una sociedad sensible al sufrimiento de un pez o de una gamba, habremos caminado en paz más de la mitad del camino.
Sobre pacifismo:
- La TV pública española fomenta los toros y la caza.
- ¿Qué hay de malo en ser rico? Siete medidas para reducir la desigualdad.
- Dinero, Paz, la Bolsa, los Bancos, Decrecimiento, Consumismo… según Joan Melé.
- Hinduismo: Upanishad, Bhagavad Gîtâ, Yoga y Tantra, meditación, iluminación y mucho más.
- Cómo ser negacionista sin que se note demasiado: sobre el ecocidio y el genocidio de Israel.
- Libros sobre Economía/Política/Paz.
Una Visión más de la Nueva Conciencia: Del Amor a la Felicidad
Este principio de siglo debería ser conocido por su cambio de conciencia. Los trágicos atentados del 11-S (2001) hicieron surgir algunas esperanzas en conseguir un cambio de paradigma político, económico, social, y, en definitiva, humano. Sin embargo, parece no haber generado más que esas esperanzas, y más violencia de estado. Pero seamos optimistas. Puede que esas esperanzas, sean ESPERANZAS (con mayúsculas), y distintos grupos están trabajando desde la humildad, para conseguir una nueva conciencia local, que lleve al cambio global.
Esta nueva conciencia (que otros llaman nueva era) no es algo fijo y simple, sino más bien una maraña de ideologías —difusas a veces— que se entremezclan entre sí, y que no son nuevas en su mayoría. Navegando por estos mares encontramos temas de filosofías y religiones orientales (budismo, hinduismo, tantra, yoga…), cristianismo, filosofías grecolatinas (epicureísmo, estoicismo, cinismo…), además de otros temas paranormales o esotéricos (contactos con ovnis, con los guías espirituales, ángeles, el calendario maya y el 2012, los atlantes, niños indigo, la resonancia de Schumann, ondas alpha, la era de acuario, la ley de la atracción, la de la sincronicidad… y un larguísimo etcétera).
Aquí no pretendemos aclarar esos conceptos de la nueva conciencia, sino dar una visión más sobre lo que debería y podría ser esta nueva conciencia y, al menos, intentar que las ESPERANZAS a las que antes aludíamos crezcan y puedan hacerse una realidad global.
Esta visión de la nueva conciencia puede dividirse en algunos aspectos muy conectados entre sí, y todos referidos a la persona individual, pues como decía Krishnamurti, «el individuo es el mundo (…) y sin transformación del individuo no puede haber ninguna transformación radical del mundo»:
- Ética Básica: Debe incluir la no violencia (aunque no se llegue a la ahimsa hindú), no mentir, no robar, y el desapego material que lleve a la generosidad. Como los cínicos de la Grecia antigua, no se trata de rechazar sistemáticamente los bienes materiales, sino de mantener una cierta indiferencia, que evite la avaricia y que nos haga aceptar las pérdidas cuando lleguen (todo llega). Se trata de ese desapego cristiano, o del Bhagavad Gita (obra cumbre de la espiritualidad hindú del siglo V a.C.). Los pecados capitales también sobran, pero como todo lo que nos hace sufrir, pueden verse como semillas de algo mejor.
- Austeridad: Consumir más de lo necesario debe estar fuera de cualquier nueva conciencia, la cual debe ser, por esencia, sostenible. Esta austeridad se llevará poco a poco (cada uno a su ritmo) a todos los aspectos de la vida, incluyendo la alimentación. El reto es, como decía el filósofo estoico y emperador romano Marco Aurelio, renunciar hasta a la propia idea de renuncia (y por extensión, a uno mismo, aceptando la vida que ha de vivirse).
- Espiritualidad: Aunque pueda, en un primer momento, parecer que no es imprescindible, al menos sí que es de gran ayuda. Puede ser un motor que nos mueva más deprisa a esta nueva conciencia. Cualquier espiritualidad es posible, siempre y cuando sea sincera y sentida, sin dogmatismos impuestos desde fuera.
- Por ejemplo, el sentimiento tántrico de que todo es sagrado, o el de que todos somos Uno (puede que seamos Dios, como sostienen las Upanishads del siglo VII-VI a.C.), o el mismo sentimiento cristiano de amor universal, hace aflorar el necesario sentimiento de respeto del siguiente punto.
- Respeto General, a lo Viviente, y TAMBIÉN a lo Material: Todo tiene su esencia y todo procede de la naturaleza.
- Con este sentimiento, reciclar por ejemplo, será algo natural pues no es admisible despilfarrar recursos naturales, siempre valiosos (aunque sean baratos). Pero más allá de reciclar, se intentará ni siquiera contribuir a explotar la Madre Tierra más de lo necesario, y, por supuesto, darle las gracias por los bienes que nos dan la vida o nos la facilitan.
- Una dieta básicamente vegetariana (si no totalmente) surgirá de forma natural, bien sea por la propia salud, por respeto a los animales, a nuestros semejantes hambrientos, o por conciencia de la contaminación que genera la producción de carne (véanse cuatro razones para ser vegetarianos, y los 12 problemas del consumo de carne).
- Es básico el respeto a uno mismo, por lo que fumar y otras auto-agresiones similares desaparecerán naturalmente si se camina por esta senda.
- Sosiego o Paz Interior: Es la ataraxia de los antiguos griegos, algo básico en un auténtico yogui, místico, o sabio. Esta tranquilidad se consigue de muchas maneras: Los religiosos dirán que rezando, o meditando, pero también basta con disfrutar con algo (lo ideal es disfrutar con todo). Cuando uno hace algo disfrutando cada instante, sobreviene esa paz interior y alegría que es contagiosa (ser feliz es fácil). La meditación oriental puede resultar muy útil, y aunque hay miles de técnicas, lo más simple es sencillamente sentarse y observar nuestra tranquila respiración con su movimiento abdominal. Observarnos es una clave de la filosofía oriental, pero de la cultura griega procede el “Conócete a ti mismo”, atribuido a Sócrates y que dicen que estaba inscrito en la puerta del templo de Apolo en Delfos. La importancia de esta introspección se debe a que nos invita a explorar nuestra realidad interior, donde se encuentra todo lo que necesitamos para poner fin a nuestro sufrimiento.
- Búsqueda: Consiste en buscar la propia senda para simplemente «ser». Este es, quizás, el punto más importante y permite saltarse cualquier punto de los anteriores, pero haciéndolo con conciencia, y no movido por los hilos de la sociedad o de la comodidad. Esta búsqueda es algo más que la búsqueda del ecologismo y acaba cuando uno encuentre lo que busca, y entonces, se intuye una felicidad que nadie ni nada te puede arrebatar. Si no es la felicidad suprema, al menos debe ser la mayor que se puede conseguir en este mundo.
- Amor: Por todo lo anterior este punto sobra, pero a la vez, no podía faltar, para sustituir a todo lo anterior. Se empieza amando a los más cercanos, puede que sólo a una persona, pero el camino que parece más sensato es llegar a amar a todos, y a todo. En otra entrada de este blog, puedes leer unas citas sobre el amor que apoyan esta conciencia.
Todo esto está dominado además por dos reglas simples que surgen del respeto y del compromiso: 1) No debe haber radicalismos, ni imposiciones, pero tampoco puede faltar ningún punto de los anteriores, y 2) Sin tibiezas: Tampoco hay que contentarse con «ser superficial» para calmar la conciencia. La decisión de seguir esta senda, o (no tan nueva) conciencia, es decisiva y, por supuesto, notaremos cambios en nosotros y los demás notarán esos cambios, que pueden ser graduales, por supuesto. La senda puede seguirse desde la soledad, o buscar un grupo en el que unir esfuerzos.
NOTA 1: La inmensa mayoría de las personas notamos que seguir estas pautas al 100% no es fácil, pero… ¿No sería fantástico que mucha gente se propusiera seguir esta senda con ataraxia, sin estrés? El mero propósito es un buen avance.
NOTA 2: Se admiten todo tipo de críticas (denuncias), hacia cualquier idea, o hecho. Lo que no se admite es la falta de autocrítica.
Muere una Mujer Ecologista: Wangari Maathai
Algunos dicen que es muy fácil ser ecologista en los países ricos. No es cierto, pero Wangari Maathai demostró que se puede ser ecologista comprometida y mujer, en un país muy pobre, y donde la mujer aún no tenía plena igualdad. Seguro que para esta Mujer Árbol (Tree Woman) fue muy duro hablar del “cambio climático” en un país tan empobrecido y donde la corrupción la llevó varias veces a la cárcel.
Wangari Maathai (1940-2011) nació en Kenia, y murió ayer de un cáncer. Merece ser recordada por muchas cosas, como ser la primera mujer africana en recibir el premio Nobel, Nobel de la Paz 2004 “por su contribución al desarrollo sostenible, a la democracia y la paz”, más específicamente por promover la plantación de árboles en toda África. El Parque Uhuru de Nairobi se mantiene vivo gracias a que ella consiguió paralizar un complejo urbanístico. ¿Cuántos casos similares tenemos en nuestra España? ¿Acaso el caso de El Algarrobico, en pleno Parque Natural es único en España?
A pesar de su condición de mujer pudo estudiar en universidades estadounidenses y doctorarse en la Universidad de Nairobi. A partir de 1976 colaboró con el Consejo Nacional de Mujeres de Kenia, donde pudo desarrollar su idea de plantar árboles para mejorar el entorno y mejorar la calidad de vida. El Movimiento Cinturón Verde (Green Belt Movement) surge en 1977 y, desde entonces, se han plantado más de 40 millones de árboles en África (en granjas, escuelas, iglesias…), pero también ha servido de inspiración para plantar árboles por todo el mundo. También tiene el premio Goldman 1991 y multitud de otros premios y distinciones a nivel internacional. También fue parlamentaria de Kenia, y fundadora de un partido ecologista (en España no ha habido partidos ecologistas con éxito nacional, pero ahora tenemos a EQUO que parece una gran alternativa para muchos de los que estamos indignados con la política tradicional, insostenible).
Puedes leer sobre otros ecologistas egregios en este breve artículo, y ver este pequeño vídeo homenaje a algunos que han dado la vida por la Tierra, pero no olvides que también puedes plantar árboles: Aquí tienes una breve guía de cómo plantar árboles sin grandes conocimientos ni esfuerzos. Nos gustaría saber si algún lector de estas líneas va a plantar algún árbol en nombre de la Tree Woman del mundo, Wangari Maathai… Gracias y ánimo.
Baño de Oralidad (t3ep.21) – HxC-PUNK. Más Allá de la General Paz. Historias del Under en los 90 – Ep 6
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Plantación de olivos en los centros educativos para conmemorar el Día Escolar de la No Violencia y la Paz
- Marea Palestina, plataforma de la que forma parte Ecologistas en Acción, impulsa la campaña No hay Paz sin Justicia, con la que 60 organizaciones educativas quieren concienciar de la situación que sigue viviendo la población en Gaza, con más de 70.000 personas asesinadas desde octubre de 2023, una gran parte de ellas niños y niñas.
- La acción central de esta campaña es la plantación de olivos —un árbol que representa los valores de la paz en el mundo— en los centros escolares. Se hará el 30 de enero, Día Escolar de la No Violencia y la Paz, que se celebra cada año en el aniversario del asesinato del pacifista Mahatma Gandhi.
- Asimismo, Marea Palestina ha desarrollado los materiales didácticos “Postales por la paz y la justicia” para crear situaciones de aprendizaje en las aulas que repasan vulneraciones de derechos humanos contra poblaciones de distintos lugares del planeta.
Marea Palestina: la Educación Contra el Genocidio —plataforma formada por 60 organizaciones educativas y sociales, entre ellas Ecologistas en Acción— promueve de cara al 30 de enero, Día Escolar de la No Violencia y la Paz, la plantación de un olivo en los centros educativos de toda España. Impulsan la plantación colectiva de este árbol, que es un símbolo universal de paz en el mundo, como medida de concienciación sobre la vulneración sistemática de los derechos humanos en Gaza y otros puntos del planeta.
Esta acción se engloba en la campaña No hay Paz sin Justicia y tiene su origen en la destrucción de olivares por parte de colonos de Israel que ocupan ilegalmente tierras palestinas, afectando a un sustento fundamental para la población palestina con total impunidad.
Con esta campaña, Marea Palestina también quiere seguir concienciando sobre las constantes vulneraciones del alto el fuego por parte de Israel que siguen incrementando las cifras del genocidio por encima de las 70.000 personas asesinadas, entre ellas, más de 20.000 niñas y niños.
“La educación en y para la tolerancia, la solidaridad, la concordia, el respeto a los derechos humanos, la no-violencia y la paz son motivos para recordar el 30 de enero. Los centros educativos se comprometen como defensores de la paz y entendimiento entre personas de distinta procedencia y modos de pensar”, han declarado las organizaciones convocantes.
Así, en el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, que conmemora cada 30 de enero el aniversario de la muerte del Mahatma Gandhi (India, 1869-1948) —líder pacifista que defendió y promovió la no violencia y la resistencia pacífica frente a la injusticia y que fue asesinado por defender estas ideas— Marea Palestina defiende una educación inspirada en una cultura de no violencia y paz que permita al alumnado adquirir conocimientos, actitudes y competencias que refuercen su desarrollo como ciudadanos globales críticos y comprometidos con sus derechos y los de otras personas.
Postales por la paz y la justicia
Marea Palestina ha desarrollado los materiales didácticos “Postales por la paz y la justicia” que, con situaciones de aprendizaje y a través de las historias de niñas y niños, explican las vulneraciones de derechos humanos contra poblaciones de distintos lugares del planeta: desde los refugiados saharauis en Tinduf a la opresión de los pueblos indígenas en Latinoamérica; de la selva del Orinoco en Venezuela a países de Centroamérica como Guatemala, donde sufren el expolio de sus recursos naturales; al igual que las guerras por los recursos minerales en El Congo y otros países de África o la guerra de Yemen.
En este sentido, las organizaciones implicadas subrayan que el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, por su temática general de no violencia, resolución de conflictos y convivencia, puede trabajarse en todos los niveles educativos desde educación infantil hasta bachillerato.
Las “Postales por la paz y la justicia” se suman a otras acciones que Marea Palestina está realizando desde el inicio de curso: “Pasamos lista” (lecturas de los nombres de la poblacióin palestina asesinada); manifiestos y declaraciones contra el genocidio elevados a los consejos escolares de centro, autonómicos y estatal, que fue aprobado sin votos en contra; o la reciente campaña para que el Gobierno de España done la recaudación de la Lotería de Navidad a la UNRWA, organización de Naciones Unidas para los refugiados palestinos, que está siendo acosada por el Estado de Israel, y que se debatirá en el Congreso de los Diputados.
Gaza, muy presente
En esta edición del Día Escolar de la No Violencia y la Paz, Marea Palestina y las organizaciones que la componen animan a tener muy presente la situación actual de Gaza. En la Franja, los incumplimientos del alto el fuego por parte de Israel son constantes y la agresión genocida suma más de 70.000 personas asesinadas desde 2003, una cifra que se eleva por encima de las 700.000 personas desde el año 1948.
Este movimiento recalca que la violencia sigue presente en Gaza, así como el rastro de destrucción, muerte y violación de los derechos humanos más básicos entre la población superviviente por parte del estado de Israel.
Las organizaciones animan a colectivos sociales, educativos, y asociaciones de familiares de alumnado a sumarse a esta efeméride, difundir todo tipo de actividades y realizarlas en sus centros educativos.
Finalmente, facilitan un enlace para los colectivos o centros educativos que participen en la campaña No Hay Paz Sin Justicia que quieran dar a conocer su acción. También pueden enviar fotos e información al correo electrónico: mareapalestina.estatal@gmail.com.
La entrada Plantación de olivos en los centros educativos para conmemorar el Día Escolar de la No Violencia y la Paz aparece primero en Ecologistas en Acción.
Baño de Oralidad (t3ep.20) – HxC-PUNK. Más Allá de la General Paz. Historias del Under en los 90 – Ep 5
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