🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
✇BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

¿Sabías que los BOSQUES curan? — 4 reportajes cortos que no puedes perderte

Por: Pepe Galindo

12. Luz entre árbolesLos bosques son siempre sorprendentes. Adentrarse en un bosque y escuchar su “música” puede ser, además terapéutico.

A todo el mundo le encantan los árboles, pero sin embargo, no todo el mundo los trata como se debe: Se talan, se trasplantan o se podan sin respeto, se usan como meros adornos en Navidad —”usar y tirar”—, se compran productos de madera sin saber si su procedencia es certificada FSC o no, y algunas ciudades, como Málaga, han sido denominadas arboricidas.

  • Si vas con prisa, un bosque es sosiego: Muchos de los que empezaron a leer este artículo ya han pasado a otra cosa… ¿para qué correr tanto?
  • Si ves egoísmo, un bosque es generosidad, sin ego: Limpian aire y agua, sin pedir ni una subvención.
  • Si sufres por la contaminación, un bosque es pureza: La contaminación del aire mata a 7 millones de personas al año, según la OMS.
  • Si no sabes qué hacer, un bosque es entretenimiento, sin pereza: Puedes pasear, puedes limpiarlo de basura humana, y hasta puedes plantar tu propio bosque. Aquí una guía simple para plantar árboles, y la inspiración de un hombre que plantó un bosque él solo, en la India.

Es cierto que la industria automovilística genera empleo, puede que más que la industria armamentística: ingenieros, técnicos, mecánicos, médicos, funerarias, enterradores… También la industria farmacéutica se alegra de la contaminación. Pero si medimos bien eso que llamamos desarrollo, veremos que cuidar lo verde genera más beneficios (para la mayoría).

Hemos seleccionado 4 breves reportajes que recomendamos a todo el mundo:

1. Los bosques curan la fibromialgia, el trastorno por déficit de Naturaleza, la ansiedad, el estrés, reducen la tensión arterial, aumentan las proteínas anticancerígenas, refuerzan el sistema inmunitario, aumentan el vigor… Un interesante vídeo de EFE VERDE que te invita a darte un «baño de bosque»:

2. ¿Qué es un bosque maduro? ¿Hay en España? ¿Cuál es su papel en el ciclo del agua? En España aún tenemos bosques maduros, y debemos conservarlos. Vídeo de EnArbolar:

3. Los bosques más hermosos del planeta. Una selección de imágenes en menos de 4 minutos:

4. Árboles singulares, por EnArbolar. Enamórate de ellos:

Más información, que vas a disfrutar:

  1. Bosques, Siempre Sorprendentes.
  2. Buenas Noticias 2015: Más Victorias Ecologistas (parte 2).
  3. La Cadena VERDE: Ideas para mejorar tu relación con todo.
  4. Breve Guía para Plantar Árboles.
  5. Giono y los Árboles (inspiradora historia). También tiene su cuento en dibujos animados.
  6. Cosas de Árboles (tipos de árboles, de troncos, de flores, de semillas…).
  7. Hermosas palabras de Joaquín Araújo sobre los árboles y algo más.
  8. El acebo, un arbusto protegido que también vuelve a casa por Navidad.
✇BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

Disfrutamos de los ecosistemas sin saber lo que son — ¿Qué es un ecosistema? ¿Por qué los maltratamos?

Por: Pepe Galindo

Un ecosistema es un sistema biológico constituido organismos vivos y el medio físico donde se relacionan. Algunos ecosistemas son reconocidos y la opinión general es que deberían conservarse. Así ocurre con los arrecifes de coral, las selvas tropicales o las sabanas africanas. En cambio, hay otros ecosistemas que son sistemáticamente maltratados y no hay conciencia de que sean ecosistemas valiosos. A veces, es triste constatar que se defienden verbalmente los ecosistemas lejanos mientras se maltratan los paraísos cercanos. Veamos unos ejemplos:

Bosque: Para algunos, si no está protegido no tiene valor

Unas 12.000 hectáreas de bosque ardieron en Huelva (septiembre 2020), un clásico punto negro de incendios en Andalucía. El gobierno local (PP) dijo literalmente en boca de su consejera de Desarrollo Sostenible que esos árboles no tienen mucho valor ecológico. Es cierto que unas 1.600 hectáreas eran de eucaliptos de la empresa papelera Ence y, aunque los eucaliptos son tal vez mejores que los naranjos, no dejan de ser cultivos y no bosques. No obstante, las palabras de la consejera indignaron a mucha gente que se sentía incomprendida ante la pérdida de un patrimonio natural inmenso, pues también ardieron dehesa de encinar, pinares, pastos y monte bajo.

La incultura ambiental es grande en la clase política. Lo vemos cada día. Por eso es importante proteger los ecosistemas con alguna de las muchas figuras de protección que existen: Parque Nacional, Parque Natural, Red Natura 2000, ZEPA… porque para algunos lo que no está protegido, no es valioso. Para otros, incluso aunque esté protegido sigue sin ser valioso (véanse las agresiones a Doñana o el caso de El Algarrobico almeriense, por citar solo dos ejemplos). Para evitar el colapso ambiental deberíamos, como mínimo, proteger el 50% del planeta y no destrozar el resto.

Río y cloaca son sinónimos en muchas ciudades

Llevamos tantos años sin bañarnos en los ríos principales que creemos que eso es lo normal, pero no. Los ríos no son solo el lugar más cómodo para tirar lo que nos sobra. Los ríos son ecosistemas y de su buen estado depende nuestra calidad de vida. La incultura ambiental es tan grande que aún hay algunos que piensan que el agua de los ríos se tira al mar y no entienden ni lo más elemental del ciclo del agua.

Algo estamos haciendo muy mal mientras no podamos bañarnos con seguridad en todos los ríos y en cualquier tramo. España es el peor ejemplo: la falta de depuradoras lleva a España a pagar la mayor multa de su historia a la UE. Ya hemos pagado 32,7 millones de euros por incumplir una directiva de hace 29 años, y la multa sigue subiendo, porque la directiva sigue sin cumplirse. Un ejemplo clásico es Nerja en Málaga que no deja de echar aguas residuales al río Chíllar y al mar. El río Cega (Segovia) es solo otro río más contaminado por los agricultores. ¿A qué clase de políticos elegimos en España?

Una playa es un ecosistema, no un centro de ocio

En las playas hay mucha biodiversidad, aunque algunos solo ven las moscas, cuando les molestan. Las playas son ecosistemas muy valiosos y cada vez más, debido a que están desapareciendo las pocas playas “naturales” que quedan. Se llenan de casas, de turismo, de espigones, de puertos deportivos, de piscinas y de campos de golf. Regenerar playas artificialmente con arena es también una mala inversión económica y ambiental.

Las tortugas se quedan sin lugar donde desovar y las aves se tienen que ir a otros lugares, al menos durante el verano. ¿Consentiríamos que los mejores bosques fueran invadidos por turistas en masa? Por eso, proponemos que al menos el 10% de todas las playas (todas) sea acordonado y no se invada nunca, ni en verano. Perderemos zona de baño, pero ganaremos en educación ambiental y compartiremos espacio con nuestras hermanas las tortugas, las aves… y las moscas.

Un desierto no es algo muerto

Todos hemos escuchado alguna vez eso de que en el desierto teníamos que poner paneles solares. Las renovables son una punta de lanza del ecologismo, pero no siempre las renovables son ecológicas. En los desiertos hay mucha biodiversidad, aunque no todo el mundo la vea ni la valore. Llenar el desierto con paneles solares no es ecológico y menos aún cuando tenemos millones de hectáreas sin paneles solares en todas las ciudades. La ocupación de territorio por paneles solares también puede ser problemática en otros ecosistemas. En Extremadura, por ejemplo, han denunciado que el boom de la energía fotovoltaica está eliminando suelo agrícola y amenazando la conservación de especies amenazadas y en peligro.

El paraíso puede no tener árboles

También se desprecian ciertos ecosistemas solo por no tener árboles: humedales, pastizales, matorrales, turberas, praderas, tundras… Un ejemplo andaluz lo tenemos en la herriza o brezal mediterráneo, un ecosistema marginado del Parque Natural de los Alcornocales. Posee una gran biodiversidad y un gran valor ecológico y paisajístico, pero ha sido injustamente despreciado por no tener árboles.

El ser humano no es propietario de todos los ecosistemas. Les debemos un respeto a las especies que allí viven, por ecologismo, por animalismo, por ética y por puro egoísmo, porque necesitamos la naturaleza para vivir y porque nos gusta la estética de sus paisajes.

La educación ambiental falla de nuevo

Si no conocemos ni respetamos los ecosistemas cercanos, ¿cómo vamos a respetar los ecosistemas que tenemos lejos?

Destruir ecosistemas genera dinero y trabajo para unos pocos, pero destruye algo valioso a largo plazo para la humanidad. Las generaciones más jóvenes se están quejando y se quejarán por lo que están haciendo sus padres hoy. Sin educación ambiental, vamos mal. Y así vamos.

♥ Aprende más:

✇Ecologistas en Acción

Presentaremos en el Parlamento nuestras propuestas sobre la nueva de Ley de Montes de Andalucía

Por: Andalucía
  • Juan Clavero, en representación de Ecologistas en Acción de Andalucia, intervendrá el próximo jueves 15 en la Comisión de Sostenibilidad y Medio Ambiente del Parlamento de Andalucía para exponer el análisis que ha realizado Ecologistas en Acción de Andalucia de la Ley de Montes de Andalucía y las propuestas de modificación que entiende son necesarias para garantizar la defensa de los montes andaluces y de su biodiversidad, así como la integridad de los montes públicos.

Bosque de alcornoques y quejigos en el Parque Natural Los Alcornocales

El texto del proyecto de Ley de Montes de Andalucía remitido por la Junta de Andalucía al Parlamento es claramente productivista, pues contempla a los montes como mero marco de actividades económicas, obviando su importantísimo valor ecológico y los servicios ecosistemas que propicia: fijan CO2, evitan la erosión, generan paisajes de alto valor, mejoran la cantidad y calidad de agua y albergan una importante biodiversidad. Esta ley es una clara regresión sobre la actual Ley Forestal, que data de 1992.

Lo más preocupante es la reducción de la protección que tienen los montes públicos y las facilidades que se dan para su descatalogación y privatización, y para los cambios de uso de los terrenos forestales a agrícolas o urbanizables.

En proyecto de Ley determina que “el Consejo de Gobierno podrá autorizar la exclusión o permuta de una parte de un monte catalogado en el caso de incompatibilidad entre el interés forestal y otro interés general…”, lo que, vista la experiencia, la declaración de proyectos privados -urbanísimos, industriales, campo de golf…- que se declaren de “interés general” conllevaría la descatalogación y privatización de un monte público.

Éste y otros artículos contradicen la  Ley estatal 43/2003 de Montes, que tiene carácter de legislación básica, y que estipula que la exclusión de un monte del Catálogo de Montes de Utilidad Pública sólo procederá cuando haya perdido por causas naturales las características por las que fue catalogado.

Ecologistas en Acción propone que la ley recoja que todos los montes de propiedad pública se declaren de dominio público, lo implica que sean inalienables, imprescriptibles e inembargables.

El proyecto de ley también favorece el uso privativo de los montes público, indicando que es “la ocupación de una porción de monte público limita o excluye la utilización del mismo por otros interesados”, o sea, por los ciudadanos. Para colmo estas concesiones pueden prolongarse hasta los 75 años, o sea, dos generaciones sin poder disfrutar de un monte público.

Además, se reduce la potestad de la Junta de Andalucía de ejercer los derechos de tanteo y retracto sobre las compraventas de fincas forestales a las mayores de 400 hectáreas, por lo que en la práctica se pierde este derecho, de suma importancia para poder ampliar el patrimonio público forestal. En las fincas mayores de esa superficie, con dividirlas, ese derecho será inoperante.

El anteproyecto permite el cambio encubierto del uso forestal del suelo para urbanizarlo o para actividades agrícolas, incluso en montes quemados. Así, se permiten “Plantaciones de árboles o arbustos no forestales, como almendros, cerezos o pistachos, entre otros”, o, incluso, se permiten que se talen árboles para “el laboreo del suelo” en terrenos forestales. Para colmo de los despropósitos, se podrán autorizar cambios de usos del suelo por silencio administrativo. Una auténtica barbaridad.

Esta apisonadora de desregulación ambiental en que se ha convertido la Junta de Andalucía y la cada vez más descolorida “revolución verde” del presidente Moreno, se plasma una vez más en la prevalencia que le da este anteproyecto de ley a los planes urbanísticos sobre la protección de los montes, que quedarán al albur de decisiones políticas que aprueben Junta y ayuntamientos para favorecer proyectos urbanísticos y descatalogaciones de montes públicos.

La intervención del representante de Ecologistas en Acción de Andalucía será el jueves 15 de enero a las 20 h.

La entrada Presentaremos en el Parlamento nuestras propuestas sobre la nueva de Ley de Montes de Andalucía aparece primero en Ecologistas en Acción.

✇BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

Libro “Los árboles te enseñarán a ver el bosque” de Joaquín Araújo (resumen)

Por: Pepe Galindo

Posiblemente estamos ante el libro con la portada más bella o, al menos, la más original para los amantes de los árboles (Ed. Crítica, 2020). Es una portada desplegable con dibujos de Xavier Macpherson.

Se pueden decir muchas cosas del autor, Joaquín Araújo: naturalista, escritor de numerosos libros, columnista, realizador, guionista y presentador de series y documentales de televisión, presidente en España de Proyecto Gran Simio, colaborador de Félix Rodríguez de la Fuente…, pero creemos que lo que más le gusta es sentirse campesino, poeta y plantador de bosques. Ha plantado tantos árboles como días ha vivido y en la dedicatoria a su nieto Adrián expresa su deseo de que pueda pasear por el bosque “que puso a crecer su abuelo”.

Joaquín Araújo es también un inspirador de retos ambientales. ¿Cuánta gente se ha pasado al lado verde de la vida por su culpa? De hecho, sin saberlo él es uno de los que animó a la creación de BlogSOStenible (y ya cumplimos más de diez años). La lectura de su libro Ecos… lógicos para entender la ecología nos inspiró al menos dos retos: difundir el libro y plantar árboles. Joaquín Araújo no solo habla de la importancia de los árboles, sino que la transmite como un sentimiento contagioso.

El libro que nos ocupa ahora puede ser aburrido para los que vayan con prisas. Se explica esto con un ejemplo: dedica varias páginas a explicar la caída de una hoja de tilo “paracaidista” en otoño. Se entiende así que el autor haga llamarse contemplador de lo espontáneo. Bajo el evocador título de “Nada levanta tanto como las hojas cayendo” también nos explica cómo los bosques viajan. “Viajan convertidos en el combustible de los nómadas del viento, es decir cualquiera de las aves migratorias que se alimentan de los frutos de las arboledas”.

“Somos como somos porque fuimos bosque”

“Todos los seres vivos son también el lugar donde viven”. Por lo cual, destruir el planeta es destruirnos a nosotros mismos: “La ya muy avanzada demolición de la Biosfera tiene como primer responsable a la ignorancia de lo que la Natura ha hecho y hace por nosotros”. Además, Araújo considera “dramáticamente contradictorio” que los bosques sean atacados “ferozmente por el modelo económico imperante”, porque son precisamente los bosques la mejor medicina para los grandes problemas de la humanidad (crisis ambiental, crisis climática, crisis del coronavirus…).

Para Araújo el primer gran problema del planeta es la crisis climática y el segundo la pérdida de biodiversidad. El bosque es “benefactor universal” y para ambos problemas es “antídoto”, pero avisa de que “el bosque es una medicina enferma. Dañada por todo lo que puede curar (…). Tenemos que curar a nuestro mejor medicamento gastando la menor cantidad posible de energía. Limitando el consumismo de lo superfluo. Caminando y pedaleando. Comiendo menos carne y siempre que sea posible productos de cercanía y temporada” y en definitiva, “con la medicina llamada austeridad“. En la misma línea van también nuestras cinco propuestas muy sencillas que están mejorando mucho el mundo.

Caminando por el libro, asegura Araújo que “la condición humana se inició en la espesura de las frondas. De las que salimos pero de las que nunca hemos dejado de depender”. De los bosques recibimos “REGALOS” (todo en mayúsculas también en el libro) y aclara que no son “en absoluto servicios o recursos”.

Según el autor, somos como somos porque los humanos procedemos de los bosques. “Casi todas las destrezas físicas y no pocas fisiológicas fueron esculpidas en nuestro organismo por los seis/ocho millones de años en que nos mantuvimos emboscados”. Ejemplo de ello son el sistema auditivo, la comunicación sonora, la capacidad de manipulación, o la visión (con su estereoscopía y con los varios miles de tonalidades que distinguen nuestros ojos, lo cual “no está al alcance de nadie más” y es muy útil para medir el grado de maduración de los frutos).

El Homo sapiens es una especie que está sobre la tierra solo desde hace unos 200.000 años. Los árboles están aquí desde hace unos 400 millones de años. Los ginkos (biloba) aparecieron hace 270 millones de años, son uno de los seres vivos que se mantienen igual desde hace más tiempo, y algunos individuos sobrevivieron a la bomba atómica de Hiroshima. Con razón pide Araújo “el respeto debido a los mayores”, pero más aún “si tenemos en cuenta que están paliando buena parte de los peores efectos de las graves enfermedades ambientales que galopan por todos los paisajes”.

La comodidad mata, la prisa también

«La comodidad es un crimen» escribió René Char. Por su parte Araújo concreta: “La comodidad es un ecocidio”. Ya dijimos nosotros que “la búsqueda automática o instintiva de placer y comodidad genera no pocos daños” (y expusimos como ejemplo el absurdo caso de los sopladores de hojas). Araújo completa lo dicho añadiendo que es una “soberana estupidez” el “considerar molestos a los árboles porque dejan caer sus hojas en el otoño y haya que recogerlas”.

La forma de medir el tiempo de los árboles es distinta a la humana: “No tener que ir a parte alguna elude toda necesidad de hacerlo en menos tiempo. Nata tan ajeno, pues, al árbol que la prisa”. Sin embargo, su tiempo es creador: “El tiempo crea mucho más que destruye porque cuando se convierte en vida construye con lo que destruye. Justo lo contrario que hace esta civilización desertificadora”. Y es una “pavorosa paradoja” que los bosques convertidos en carbón sean utilizados para destruir lo que crearon; y que “la energía acumulada durante millones de años se volatilice en poco más de doscientos años”.

Plantar árboles y andar por los bosques

Presume Joaquín Araújo diciendo: “por donde vivo y miro también puedo prescindir de las dos peores creaciones de mi especie” (se refiere al reloj y al dinero). Luego añade a esa lista la “luz eléctrica”, contando que llevaba más de veinte años viviendo sin ella cuando dio una charla para Red Eléctrica Española que empezó diciendo: “Existe una relación directa entre la felicidad y no tener electricidad. Estar conectado a las redes de la vida y no a las eléctricas”. Suponemos, aunque no lo aclara, que tiene un puñado de paneles solares al menos para cargar el móvil y el ordenador para escribir, como dice, a la luz de las velas.

Se muestra de acuerdo con Christian Bobin cuando dijo: “Me gusta apoyar la mano en el tronco de un árbol, no para asegurarme de su existencia, sino de la mia”. Aconseja a niños y adultos trepar y abrazar a los árboles, seguro que sin abusar pues cuando un árbol es famoso puede morir de éxito (ya se han dado demasiados casos). A veces, ocurre lo contrario: el movimiento Chipko (abrazar) de la India ha salvado muchos árboles gracias a la multitud que se abrazó y encadenó a ellos. También cita el caso de Julia Butterfly Hill que pasó 738 días viviendo en una secuoya consiguiendo así salvar a muchas de ellas. Y sentencia: “Pocos inventos han sido más nefastos para la Natura en general que las motosierras”.

Lee aquí más citas de AraújoBrasil lidera la “macabra estadística” de personas asesinadas por defender la naturaleza. Honduras también está cerca (al menos 120 asesinatos en 15 años), como Colombia, México, Filipinas o gran parte de África. Joaquín Araújo nos dice que planta árboles para parecerse al otoño, su estación favorita, pero también planta árboles para recordar a personajes importantes para él: sus padres, su sobrina, su cuñado, y también famosos como Miguel Delibes, José Saramago, Labordeta, José Luis Sampedro, Forges, Chico Mendes, Berta Cáceres… Afirma: “que en colegios, insititutos y universidades se planten árboles me parece tan crucial como el que tengan bibliotecas”. Véase nuestra lista de ideas fáciles y baratas para centros educativos.

Poco, o nada, entristece tanto a Joaquín Araújo como que se quemen los bosques. El colmo es culpar a la “mal llamada suciedad” (hojarasca, matorrales, ramas caídas…) porque “un bosque, si queremos que lo sea, tiene que tener muchos acompañantes vivos y muertos”. Coincidimos también con él cuando expresa la importancia de acercarse al bosque andando en silencio y soledad, para dejarse inundar por las sensaciones de la naturaleza. Precisamente de ahí surge la propuesta de las estrellas verdes, la cual da un paso más: dormir en brazos de la naturaleza.

Perdemos unos 30 millones de árboles cada día

Se sospecha que solo conocemos el 20% de las especies vivas en la Tierra. Conocemos más de 60.000 especies de árboles y aún nos deben faltar algunas tropicales. Pero se está perdiendo territorio forestal y especies arbóreas: en dos siglos hemos perdido un tercio de los bosques que había. De ahí “la propuesta de la ONU de que cada humano plante 120 árboles para mitigar el calor desbocado que se nos viene encima”. En España, “la superficie que puede convertirse en bosque es prácticamente del 70%”.

Raíces, hojas, madera…

En el capítulo sobre las raíces las declara “la parte más importante de lo esencial de este mundo” y enumera algunas de sus múltiples utilidades, tales como enviar nutrientes, fijar minerales y sustancias tóxicas que el ser humano libera, así como emitir conducir y recibir información de otros árboles. “Seguramente nada hay más activamente pluriempleado como un aparato radicular de un árbol”. Se ha demostrado que los nutrientes pueden ser enviados a través de las raíces de unos ejemplares a otros más débiles. También habla de la simbiosis con las bacterias: las leguminosas y otros árboles, como los alisos, albergan bacterias en sus raíces que captan del aire el nitrógeno que el árbol necesita.

Los humanos solemos despreciar lo que desconocemos y lo que no vemos. Mucho más si ocurren ambas cosas, como es todo lo viviente que hay en las “más superficiales entrañas de la tierra” (hongos, bacterias, amebas, tardígrados, lombrices, nemátodos, escarabajos…). “Toda esa comunidad viviente pesaría unas nueve veces más que nosotros”.

Y sigue inspirando: “Para el botánico convencional Árbol es una planta… Para mí es agua erquida que come luz y produce futuros. Para conseguirlo no domina, ni explota, ni acapara. Todo lo contrario, pacta. La amistad es lo realmente esencial en este mundo. Infinitamente más que la discordia y la dominación”. “Lo básico del darwinismo está perfectamente instalado en la memoria de casi todo estudiante”, mientras “apenas nadie sepa que son mucho más frecuentes e importantes otras estrategias” (como dijo Lynn Margulis), tales como la simbiosis que hay en las micorrizas y que Araújo las califica de “el mejor diálogo de este mundo”.

Sobre las hojas cuenta su enorme variabilidad (en formas, tamaños, cantidades, colores…). “La disposición de las nervaduras evoca el diseño típico de las cuencas hídricas” así como de los sistemas circulatorio y nervioso. El 80% de las faunas son herbívoros estrictos y dependen directamente de las hojas. El restante 20% dependemos de lo mismo, al menos, indirectamente. También las hojas nos permiten pensar, porque el cerebro necesita glucosa que nos llega gracias a la fotosíntesis. Y por supuesto, las hojas tienen muchas otras utilidades (sombra, vestido, tejados, recipientes, instrumentos, camas…).

“Todos tenemos un paisaje esperándonos para casarse con nosotros”. Araújo cuenta cómo se enamoró de los paisajes de Castañar de Ibor y cómo por allí conoció un pastor que le enseñó la palabra atalantar (invitar, pero sobre todo CUIDAR) y de ahí nació su típica despedida: “Que la vida os atalante”.

Sobre la madera cuenta que es “la primera materia prima de la humanidad”. Nos cuenta cómo él se calienta quemando leña y que “cuando quemas leña que te ha hecho doblar la columna y unos cuantos callos en las manos no te excedes. Lo mejor de las energías renovables es que llevan implícitas pedagogías del ahorro” (cosa que no ocurre con todas las renovables por muchas ventajas que realmente tengan).

Diversidad, gestión del agua y comunicación

Este naturalista aprovecha cuando habla de la reproducción para defender la diversidad: “De lo múltiple mana la hermosura y esta sería imposible sin la reproducción sexual que lentamente fue creando varios centenares de millones de aspectos diferentes, es decir especies de seres vivos”. En cuestión de almacenamiento de información, nos recuerda que una humilde semilla “avergüenza” a las nuevas tecnologías (pendrive, ordenadores…). Esa capacidad de almacenamiento posibilita la gran diversidad que hace que las plantas ya han inventado “los equivalentes al avión, la hélice, el cañón, la catapulta, el paracaídas, la propulsión a chorro, el barco a vela, la balsa y la caída libre”. Todo para difundir sus semillas, además de usarnos a los animales. Por si fuera poco, muchas especies brotan de su raíz incluso aunque se haya quemado su parte externa y otras crecen de una rama clavada en el suelo (como los olivos, por ejemplo).

En invierno, “los árboles, como buenos budistas zen, son consecuentes con aquello de que no hay mejor empeño que no hacer nada”. Incluso los perennifolios reducen mucho su metabolismo. Deberíamos los humanos aprender de los árboles y entender cuántas veces menos es más. Tras cada duro verano trabajando “a destajo”, cada invierno el bosque tiene su descanso, un parón (parecido al confinamiento por la COVID-19, que tantas buenas lecciones nos quiso inculcar). También podríamos aprender de los árboles la buena administración que hacen del agua, guardándolo bien para el largo verano: “Una encina de dos siglos o un roble de la misma edad pueden transpirar hasta trescientos litros de agua al día” (lee aquí otras curiosidades de los árboles).

En el bosque hay mucha comunicación: algunos árboles, como las acacias de la sabana de África, cuando son atacados por herbívoros avisan con un mensaje químico a sus congéneres para que segreguen repelentes y conviertan en tóxicas sus hojas. Otros árboles, avisan a ciertas avispas de que están siendo atacadas por las orugas, para que las avispan se acerquen a comer. Araújo dice que “podemos eschuchar e interpretar el lenguaje de lo demás. La destrucción de la vivacidad de este mundo se debe, en primer lugar, a que no comprendemos los lenguajes de lo espontáneo”.

La muerte puede ser vida

“Vivimos el tiempo de las muertes prematuras. Prácticamente solo nosotros los humanos estamos aumentando la esperanza de vida. Habría que restar, por supuesto, esos seis millones de personas que se despiden antes de tiempo a causa de la contaminación de la atmósfera. Seguramente habría que multiplicar por diez si enfocamos directamente al cáncer pues, según algunas de las peores previsiones, pronto acabará afectando al 50% de los humanos. Las alergias, por su parte, demuestran que algo ha cambiado también en el panorama de nuestra propia salud, sobre todo si tenemos en cuenta que eran enfermedades excepcionales hace solo un siglo”.

Araújo califica de “torpes” las gestiones forestales que retiran los árboles muertos, porque ellos “se convierten en algo todavía más vivo que cuando estaban vivos” (líquenes, musgos, hongos, insectos xilófagos, hogar de reptiles y mamíferos…) y “además durante decenios”.

Los intercambios comerciales provocan incalculables destrozos y pérdidas económicas. Un ejemplo es la seca, una enfermedad sin cura de los árboles de las dehesas. Es un hongo que ataca a las raíces y que llegó a España por culpa del comercio de madera. Pero ese no es el único problema. “Todos los días son abatidos, quemados o mueren por enfermedades casi tantos árboles como personas viven en un país como el nuestro” (España, unos 40 millones). Eso supone 28.000 árboles perdidos cada minuto, lo cual califica de “manifiestamente invalorable”.

Un estudio valoró parcialmente solo cinco servicios de los bosques considerados cruciales: proveedores de agua, controladores de la erosión, fijadores de elementos químicos, sumideros de carbono y hogar para la biodiversidad. Valorando solo esos cinco aspectos, “cada hectárea de nuestros bosques valdría o nos ahorraría, en este último caso si tuviéramos que suplir esas funciones con sistemas artificiales, unos 352 € por ha y año. Más de 50.000 millones de euros anuales para la totalidad de la masa forestal española”. Eso supone que los bosques nos regalan, al menos, a cada español unos 1.100 euros cada año.

Joaquín Araújo aconseja pasear por los bosques, “sin largos desplazamientos. Hasta cualquier paseo por un parque urbano, aunque esté poco arbolado”, porque los bosques curan. Critica con acierto las “incitaciones al consumo superficial de viajes”, incluso aunque sean aparentemente naturalistas (lo normal es que la publicidad muestre solo una parte de la historia). A pesar de todo, nos describe unos cuantos lugares especiales por sus árboles: los cerezos del Jerte (Cáceres), Garajonay (Santa Cruz de Tenerife), Muniellos (Asturias), Irati (Navarra), Sabinar de Calatañazor (Soria), Cantalobos (Zaragoza), Valsaín (Segovia), lorera de la Trucha (Cáceres), alcornocal de Almoraima (Cádiz), olivar de Jaén, y las dehesas desde Cabañas del Castillo (Cáceres).

Araújo incluye el olivar y los cerezos del Jerte sabiendo que no son auténticos bosques sino cultivos, lo cual es muy diferente. Sin embargo, bien alega que el olivar es un aliado para detener el avance del desierto, a pesar de la mala gestión que tantas veces se hace con prácticas tales como cultivar en pendientes (que erosionan mucho), abusar de los herbicidas o regar los olivos, prácticas que por desgracia están promovidas por una PAC irresponsable.

“Somos amplia mayoría los que apreciamos los bosques y casi todo lo con ellos relacionado. (…) Y sin embargo las selvas se desvanecen”, a pesar de que todos reconocemos “lo que las selvas hacen por todos los seres vivos, humanos incluidos”. Hasta Platón se lamentó por la pérdida de árboles.

Araújo, comunicador de Naturismos

Araújo hace también un repaso por sus innumerables contribuciones en múltiples medios (artísticos, radio, televisión…). Por ejemplo, cita su especial cariño al programa El bosque habitado de Radio 3, donde los conmovidos por la naturaleza nos rebelamos. Puedes escucharlo los domingos a las 11 horas y en la web tienes todos sus programas.

Este libro incluye la carta de una encina, algunas poesías y haikus, así como aforismos sobre la natura, que el autor llama naturismos, y de los que escogemos estos pocos:

  • “Pocos, o ninguno, de los seres vivos saben mejor donde ir que los bosques que, por eso mismo, se quedan quietos donde están”.
  • “Están aterrorizados pero como no pueden huir nos parece que los árboles no sienten miedo, como casi todo el resto de lo viviente”.
  • “Como un consumidor que en parte se consume a sí mismo, el árbol es un doctor en economía pues aprendió la suprema destreza de no agotarse ni agotar”.
  • “Verde es la verdad más grande de este planeta —más del 90% de la vida es planta— y nada la ha levantado tanto como los árboles”.
  • Refiriéndose a los nacimientos de agua afirma: “Ver nacer a lo que a todo hace nacer tiene un especial significado”.
  • “Si no sabes estar solo, y disfrutarlo, nunca serás libre del todo”.

A pesar de su trabajo de comunicador, Joaquín Araújo nos hace una confesión peculiar: “He estado en silencio mucho más que la mayoría. Los bosques me han enseñado a escuchar”. Él es defensor del silencio y del sector primario, porque dice que no se reconoce su aportación y que “cultivar es sinónimo de cuidar” (tal vez eso sea otra aplicación de la regla del notario).

Triste conclusión: hemos creado una civilización biocida

También habla de la muerte cuando el autor se rebela “contra la torpeza de esta civilización que ha conseguido, sobre todo, que todo esté más muerto”. Por ejemplo con las carreteras y las autopistas, que “llevan a los humanos pero se llevan a la Natura”. Para cuando la naturaleza se lleva a los humanos, sugiere ser enterrado bajo un árbol. Aunque hay otras opciones de funerales ecológicos, a veces las leyes no lo ponen fácil.

Habla también de la muerte cuando habla del “descomunal disparate que supone haber hecho desaparecer la mayor parte de las arboledas ribereñas que además de ser verdaderos reservorios de vida controlan las avenidas, fijan las orillas y en consecuencia son activos defensores de las tierras de cultivo y pueblos”.

Araújo destaca “la deuda que la humanidad tiene con la vegetación, bosques en primer lugar”. Con respecto a la plantación de árboles sentencia algo muy claro: “si algo se debe hacer se puede hacer. Unos pocos lo estamos haciendo”.

Terminamos con las frases que inician el último capítulo: “Todos amamos nuestra propia existencia pero muy pocos al conjunto de la Vida. La mayoría de los nuestros dejan que la indiferencia conquiste cada día más su emoción y sus conductas. Algo que pasa fundamentalmente por no quererse completos y nadie lo está si ha excluido a la Natura, esa otra mitad de todos a la que conviene amar como a uno mismo”.

♥ Si has llegado hasta aquí, también te gustará leer y difundir todo esto:

✇BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

Meditar, una de las cosas más sostenibles. Meditación por los bosques del planeta

Por: Pepe Galindo

Meditar bajo los árbolesUna de las cosas más respetuosas con la naturaleza es no hacer nada, a ser posible, ni siquiera pensar. Solo observarse a uno mismo es un ejercicio sano y sostenible. Se puede llamar meditar.

Si vas por la vida corriendo, frena. Si nunca te detienes, detente ahora. Si crees que tú no dañas a la naturaleza, escucha tu mente. Si crees que estás despierto, cierra los ojos un momento.

El escritor Yuval N. Harari descubrió la meditación por casualidad y, tras muchos intentos fracasados, quedó fascinado. En uno de sus libros explica que la meditación no tiene que asociarse a ninguna religión y que, en definitiva, la meditación es cualquier método de observación directa de nuestra propia mente. Es muy útil porque el origen del sufrimiento está en la propia mente. Cuando deseamos que ocurra algo y no ocurre, generamos sufrimiento. Es una reacción de la mente. Es la mente la que provoca el sufrimiento. “Aprender esto es el primer paso para dejar de generar más sufrimiento”. Los humanos somos máquinas de generar sufrimiento, empezando por nosotros mismos, y parar esto es más fácil de lo que pueda parecer.

El místico indio Deepak Chopra dejó escrito: “Actualmente, la felicidad de las personas depende de que otro sea infeliz (por pobreza, explotación, guerra, crimen y división de clases), o bien de que cerremos los ojos ante la fragilidad de la felicidad actual frente a un cambio en el futuro”. Y daba una salida: “Una antigua manera de ser feliz ha llevado al mundo al borde del abismo; una nueva manera de ser feliz puede salvarlo (…). La contribución más importante que puedo hacer para la sanación de nuestro planeta es ser feliz. Al propagar esa felicidad allá donde vaya, suscito una respuesta sanadora. Es fundamental comprender que nada de esto exige hacer algo especial (…). Mientras más intensa sea tu felicidad, mayor será su efecto sanador” (cfr. La receta de la felicidad).

Decía Pablo d’Ors en su Biografía del silencio, que vivimos muy dispersos y que la meditación nos ayuda a recuperar la niñez perdida. Los niños saben vivir el presente, especialmente cuando juegan. Para este sacerdote, uno de los efectos de la meditación es que “no quieres hacer daño a nada ni a nadie porque te das cuenta de que en primera instancia te dañarías a ti mismo”. Meditando aprendemos a ser más indiferentes a nuestros apegos y a nuestras aversiones, eso que nos agrada o nos desagrada. Conseguiremos aceptar mejor la realidad y dejar de manipular lo externo para intentar acomodarlo a nuestros gustos e intereses. Para él, meditar no es dejar la mente sin pensamientos, sino contemplarlos y ver cómo vienen y van mientras tú eres otra cosa. Otras frases sobre la meditación de este último libro son:

  • “Casi todos los frutos de la meditación se perciben fuera de la meditación”. Esos frutos son, por ejemplo, una mayor aceptación de la vida tal cual es, más serenidad y benevolencia, más felicidad, más madurez, “capacidad de asumir las propias responsabilidades”… y también “un superior aprecio a los animales y a la naturaleza”.
  • Cuanto menos somos, más queremos tener. La meditación enseña, en cambio, que cuando no se tiene nada, se dan más oportunidades al ser. Es en la nada donde el ser brilla en todo su esplendor. Por eso, conviene dejar de una vez por todas de desear cosas y de acumularlas; conviene comenzar a abrir los regalos que la vida nos hace para, acto seguido, simplemente disfrutarlos. La meditación apacigua la máquina del deseo y estimula a gozar de lo que se tiene”.
  • “Todo lo que haces a los demás seres y a la naturaleza te lo haces a ti”.
  • “El mejor modo de ayudar a los demás es siendo uno mismo”.
  • “Gracias a la meditación se aprende a no querer ir a ningún lugar distinto a aquel en que se está (…) [y] la verdadera dicha es algo muy simple. (…) No hay que inventar nada, sino recibir lo que la vida ha inventado para nosotros; y luego, eso sí, dárselo a otros. Los grandes maestros son, y no hay aquí excepciones, grandes receptores”.
  • “Más de un ochenta por ciento de nuestra actividad mental —y es probable que me haya quedado corto en esta proporción— es totalmente irrelevante y prescindible, más aún, contraproducente”.

¡Qué razón tiene al decir que el principal de los ídolos del ser humano es el bienestar! Nos obsesionamos por vivir bien, por nuestra comodidad, por huir del sufrimiento… y nos perdemos vivir. “La tristeza y la desgracia están ahí para nuestro crecimiento”, para aprender a no resistirnos a la realidad y ser, así, felices con las cosas como son.

En definitiva, hay muchos motivos para meditar, pero lo mejor es no esperar nada, y dejarse sorprender por el silencio. Si esperas algo concreto, seguramente quedarás defraudado.

Para terminar, recomendamos el libro El puente donde habitan las mariposas en el que Nazareth Castellanos nos empuja a buscar nuestra mejor versión; y también proponemos esta extraña meditación por los bosques. Es extraña porque no se debe meditar “por” nada, ni “para” nada, pero aún así, la transformación sucede:

♥ Nota: Lee otras citas de los grandes personajes aludidos en este artículo (y de otros).

♥ Transcripción de la meditación por los bosques:

Siéntate o túmbate relajadamente… Adopta una postura cómoda, con la espalda recta. Cierra tus ojos suavemente. Visualiza cómo tu cuerpo se relaja empezando por los dedos de los pies… La relajación va subiendo por los tobillos, espinillas, rodillas, muslos, caderas, abdomen, tórax, brazos, manos, cuello, mandíbula inferior… hasta la cabeza completa.

Ahora vamos a iniciar un camino transformador… Imagina que estás en un bosque. Hay una brisa apacible… vas caminando por un sendero y los árboles te transmiten su fuerza, su energía, su paz, su calma… Aumenta ahora tu capacidad de observación. Fija tu atención en un árbol concreto. Examínalo en detalle: su tronco, sus raíces que asoman parcialmente entre la tierra, sus ramas, sus hojas… tal vez sus flores o frutos… ¿No notas algo extraño? Sí, estas sintiendo también su tristeza… y te preguntas por qué.

Te acercas y sientes que está llorando… son lágrimas de resina. No es solo una herida física… es pena por todo lo que sufren los árboles y los bosques.

El lugar sigue siendo tranquilo… Con plena paz, decides contactar con un árbol majestuoso para que te cuente el motivo de su tristeza. Lo miras y sientes una especial conexión con él. No necesitas abrazarlo, pues solo estar junto a él te transmite su calma, pero también su tristeza. Y tú le preguntas… ¿por qué lloras?

Y él contesta muy tranquila y pausadamente:

—Lloro por todo lo que sufren mis hermanos los bosques y mis hermanos los animales. Por todo el mundo el ser humano está arrasando los bosques, talándolos o quemándolos, para hacer campos de cultivo, carreteras, edificios… El ser humano no necesita plantar tanto. Casi toda esa comida la usa para alimentar ganado que, como esclavos, viven encerrados hasta que engordan lo suficiente para morir. También se pierden bosques porque los humanos comen muchos productos procesados con aceite de palma. Se eliminan bosques para plantar palmeras, y desaparece así el hogar de animales tan escasos como el orangután. No es solo eso —sigue diciendo el árbol—, en las ciudades también se maltratan a los árboles: algunos se talan sin pensar en todo lo que aportan a la ciudad, otros se podan en exceso sin pensar en el daño que se le hace al árbol. Las ciudades serían más acogedoras con muchos árboles. Se respiraría mejor, habría menos ruido, más salud…

Un silencio largo suspende la explicación…

El árbol te mira y siente también tu tristeza, pero también intuye que quieres saber más, por lo que continúa hablando:

—Se pierden bosques también para plantar eucaliptos, un cultivo para la industria papelera. En los cultivos se pierde biodiversidad, se pierden muchas especies… Personas que vienen a disfrutar de los bosques, dejan su basura, sus latas, sus plásticos… contaminando así el suelo, los ríos y los mares. También contaminan los cazadores con sus balas y su ruido. Matar a un animal salvaje no es respetar la vida. Es un atentado contra la Naturaleza, salvo que no tengas otra cosa que comer. Los animales no son trofeos para adornar o para presumir. Amigo… también se pierden bosques extrayendo del subsuelo materiales que los humanos quieren: oro, petróleo, minerales…

Te sientes en comunión con ese árbol, y con todo el bosque… Y todo el bosque siente tu compromiso para ayudarles:

  • Decides no comprar más carne, porque ahora sientes el impacto directo en los bosques del mundo.
  • Decides comprar menos cosas, porque para fabricar casi todo se emplea petróleo y minerales. Evitaremos también las cosas con plástico de usar y tirar.
  • Decides no cazar y no comer nada que provenga de la caza.
  • Decides no comprar alimentos con aceite de palma o sus derivados.
  • Decides gastar menos productos de papel, incluyendo cosas como papel higiénico.
  • Decides defender los árboles en las ciudades y pedir que se planten más.
  • Decides entender que casi todo lo que hacemos influye en los bosques y en los árboles, cercanos o lejanos.

El bosque ha entendido tu compromiso y deja de llorar… Empieza a sonreír. Lo sientes y tú también dibujas una suave sonrisa mientras te despides.

Abre los ojos lentamente, cuando te parezca bien… Siente en tu corazón una transformación especial que no tienes que explicar ni definir. Algo ha cambiado. Tú has cambiado y te sientes bien con el cambio. Te sientes más fuerte, con más energía y con más motivación para llevar una vida feliz y respetuosa con los bosques y con los animales.

♣ Más sobre bosques y árboles:

  1. Bosques, siempre sorprendentes.
  2. Libro Los árboles te enseñarán a ver el bosque, de Joaquín Araújo (resumen).
  3. Costa Rica, un ejemplo a seguir: renovables, bosques, autobuses eléctricos…
  4. ¿Sabías que los BOSQUES curan? — 4 reportajes cortos que no puedes perderte.
  5. Giono y los Árboles (inspiradora historia).
  6. Breve guía para plantar árboles.
  7. Los árboles nos miran y no nos entienden.
  8. Podar los árboles acorta su vida.
✇BlogSOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

Los incendios forestales se apagan en las aulas y en los parlamentos

Por: Pepe Galindo

Evitar los incendios forestales es un problema complejo. En España, sabemos que al menos el 80 % de los incendios son provocados por el ser humano (algunas fuentes apuntan a un porcentaje aún mayor, llegando al 95 %). Estos siniestros son desencadenados voluntariamente (por incendiarios) o son fruto de una negligencia. Lo positivo es que todas estas causas se pueden reducir con una buena educación en las aulas. Las carencias en educación ambiental en la juventud de hoy, las sufrirá la humanidad de mañana. Más aún, los políticos que hoy toman malas decisiones ambientales tampoco recibieron una educación basada en el respeto hacia la naturaleza.

El interés en provocar incendios tiene diversas motivaciones. Por ejemplo, para conseguir pastos para la ganadería extensiva, lo cual demuestra que este tipo de explotación animal no es respetuoso con la naturaleza. Otra causa es facilitar terrenos para la caza, una motivación que provoca un menor número de incendios, pero de gran extensión. También hay pirómanos (enfermos mentales) y bomberos (que provocan el fuego para garantizar su trabajo), pero estas últimas causas no son las más relevantes. Entre las causas accidentales encontramos negligencias en los trabajos agropecuarios, tanto con maquinaria como por quemas agrícolas. E incluso, ciertos siniestros han sido provocados por excursionistas que desconocen que está prohibido hacer fuego o barbacoas en determinados lugares o épocas del año.

Dado que los incendios tienen mayoritariamente origen humano, no tiene sentido culpar a que los montes estén sucios (un bulo que se repite sin razonar, como aquel de que el agua de los ríos se tira al mar). Esto es absurdo, por dos motivos básicos:

  1. Un monte natural, con hierbas, arbustos y madera muerta, es un monte sano. La tierra necesita materia orgánica para que haya abono para los árboles vivos. Es un error grave retirar esa materia vegetal para convertirla en basura o en un negocio: combustible (biomasa, pellets, leña). Otra cosa es pastorear en los bosques, lo cual tiene menor impacto.
  2. Los bosques mejor conservados son aquellos en los que los humanos intervienen lo menos posible o aquellos en los que viven tribus ancestrales. Si la ganadería extensiva cuidara bien de los bosques, Galicia y Asturias no serían líderes mundiales en incendios forestales. Para dejarlo claro: en España, las zonas con más incendios forestales coinciden con las zonas con más granjas de ganadería extensiva (véanse estos mapas).

Respecto al primer punto, no vamos a ocultar que tampoco hay acuerdo unánime entre los ecologistas pues, aunque todos compartimos que la agricultura intensiva es peor que la extensiva, organizaciones como Greenpeace son partidarias de fomentar esta segunda como si fuera sostenible cuando en realidad plantea evidentes dudas. Es posible que pretendan evitar males mayores, o incluso, usar la ganadería extensiva como un modelo de transición, pero los estudios científicos apuntan a conclusiones muy claras: por una parte, el pastoreo de ganado no previene los incendios forestales y su eficacia es totalmente insuficiente; por otra, la ciencia nos indica la importancia de reducir todo tipo de alimentos y productos que procedan de los animales.

Los detalles son importantes. Por ejemplo, no es lo mismo mantener rebaños pequeños que puedan pastar en los bosques (cabras u ovejas), que ganado vacuno para el que los ganaderos prefieren montes sin árboles (con más pasto). Sin embargo, en general, en los modelos actuales, ninguno de los dos es realmente sostenible (ni ético con los animales). Tal vez, el pastoreo sería útil si la mayoría de los incendios fueran por causas naturales (rayos, volcanes, meteoritos…), pero resaltemos que esas causas no son las más preocupantes. Como dice Francisco Sánchez, pastorear o limpiar el monte para prevenir un presunto riesgo «es tan disparatado como amputarse una pierna para evitar un esguince».

Medidas que no se están aplicando

Además de la necesaria educación ambiental, hay otras medidas que ayudarían a que el fuego aparezca con menor frecuencia y a que, cuando lo haga, sea menos destructivo. Las siguientes peticiones son urgentes y van dirigidas a los poderes legislativos (parlamentos) y ejecutivos (gobiernos centrales, locales, autonómicos, etc.).

  1. Dedicar más recursos por parte de todas las administraciones para lo siguiente:
    • Reducir los tiempos en detectar el fuego, para comenzar la extinción lo antes posible. Por ejemplo, usando drones y otras técnicas.
    • Mejorar las condiciones laborales de quienes nos protegen frente a estos desastres: bomberos, agentes forestales, guardas forestales, peones forestales, pilotos, etc.
    • Mejorar la investigación para condenar a los culpables. Endurecer las penas apenas tendrá repercusión. Primero, porque el delincuente confía en no ser atrapado. Y segundo, porque solo en el 2 % de los incendios provocados se logra detener al culpable.
    • Establecer controles que eviten los chanchullos para amañar concursos públicos cuando se contratan empresas privadas, una forma de corrupción que, por desgracia, está asentada.
    • Impulsar la implicación de la sociedad civil, tanto en la prevención como en la respuesta a emergencias, canalizando la solidaridad espontánea que surge en estos casos.
    • Lo anterior, unido a campañas de concienciación, sin duda harán bajar la cifra de fuegos iniciados.
  2. Establecer protocolos de coordinación entre los distintos cuerpos y que no se dependa del «voluntariado» de bomberos que actúen sacrificando su tiempo libre. En la actualidad, cada comunidad autónoma en España tiene sus normas y no se coordina con eficacia, lo cual hace que perdamos también dinero y territorio verde.
  3. Tampoco hay protocolos ni mecanismos para coordinar el voluntariado y contratar profesionales. Hay muchas personas bien formadas que quedan paralizadas mientras el monte se quema y mientras se contrata personal sin experiencia ni formación adecuada.
  4. Establecer protocolos para gestionar bien la logística de los incendios forestales: comida del personal, material EPI suficiente, tareas de lavandería, etc. Téngase en cuenta que los trajes de los bomberos se impregnan de sustancias tóxicas que no deberían esparcirse por los hoteles donde se alojen ni en sus propios domicilios.
  5. Aprobar una ley de dotaciones mínimas, para que en cada época del año se sepa cuántos efectivos deben estar operativos de forma obligatoria.
  6. Evitar que alguien saque provecho del monte quemado. No se debe extraer la madera quemada y el territorio debe quedar vetado a todo tipo de aprovechamiento humano: nada de pastar ganado, ni cazar, ni cambios en el uso de los terrenos, ni recalificaciones de ningún tipo (urbanísticas, mineras o de otro tipo). Debemos estar atentos porque algunos ingenieros forestales son expertos en monetizar el bosque y no les interesa el funcionamiento real de la naturaleza.
  7. Prohibir la caza en condiciones de alto riesgo, tales como ante alertas meteorológicas de sequía o calor extremo. Estos son motivos suficientes para prohibir la media veda (caza en verano) además de los otros problemas de la caza.
  8. Establecer protocolos para salvar también a los animales: domésticos, de granja y también salvajes, cuando sea posible.
  9. Prohibir las quemas agrícolas, no solo por el riesgo de incendio, sino por la contaminación y el daño que causan frente a alternativas como el compostaje.
  10. Conseguir que la Política Agraria Común de la Unión Europea (la PAC) deje de favorecer los intereses de las multinacionales de la agroindustria, y pase a fomentar buenas prácticas sostenibles de agroecología.
  11. Educar en las ventajas de la renaturalización (rewilding), una alternativa eficiente, barata y ecológica para aumentar los bosques y las zonas naturales. Deberíamos proteger un mínimo del 50% del planeta para evitar el colapso ambiental.

Algunas de las peticiones anteriores parecen tan elementales que se puede llegar a pensar que ya se están aplicando. Pero no es así. De hecho, son denuncias de los propios bomberos y personas que conocen el problema de primera mano. Si no avanzamos en esto, España arderá cada verano y sufriremos cada vez más los efectos de nuevos desastres climáticos. De hecho, todavía no hemos aprendido las lecciones de la DANA que asoló la Comunidad Valenciana.

Es necesario resaltar que el abandono de campos o incluso de pueblos enteros no es algo inherentemente negativo. Más aún, esto puede tener efectos positivos para el medioambiente. Por supuesto, habrá que prestar atención para minimizar las consecuencias negativas en la población, si se diera el caso.

Para terminar, no debemos olvidar que la crisis climática va a aumentar los llamados fuegos «de sexta generación»: incendios tan grandes que son incontrolables; tan complicados de extinguir que los bomberos solo pueden esperar a que el fuego pierda intensidad para atacarlo. ¿Estamos preparados?

♦ Asuntos relacionados:

blogsostenible

✇El Listo

1594. El secreto

Por: Listo Entertainment

Tira cómica sobre los misterios de otoño.

  • No hay más artículos
❌