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Diez tesis sobre la nueva era

Por: Nuria

Trump dio un discurso en Washington, D. C el pasado 6 de enero. / TWH / Daniel TorokTrump dio un discurso en Washington, D. C el pasado 6 de enero. / TWH / Daniel Torok

Fotografía: Trump dio un discurso en Washington, D. C el pasado 6 de enero. / TWH / Daniel Torok

Artículo original publicado en ctxt.es por Steven Forti

El regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 marcó el comienzo de una nueva era. Nuestro “mundo de ayer”, por decirlo con Stefan Zweig, ha terminado. Kaputt. Conviene darse cuenta lo antes posible. Hemos entrado en una nueva fase histórica, cuyas características son, naturalmente, aún inciertas. Intentaré esbozar sus contornos a partir de diez tesis.

1. El neoimperialismo sustituye al orden liberal global

El orden liberal global creado al final de la Segunda Guerra Mundial –frágil, perfectible, a menudo no respetado– es sustituido por una lógica imperial regida por una mezcla de ley de la selva –el más fuerte se impone– y reparto de zonas de influencia –se ha definido la nueva doctrina trumpista como “geopolítica hemisférica”– y un enfoque transaccional. Ucrania, Venezuela, Taiwán y Gaza lo demuestran. Probablemente sean solo el comienzo. El enfoque diplomático y el multilateralismo son cosa del pasado: a los organismos supranacionales como las Naciones Unidas ya no se les reconoce ninguna autoridad, ni siquiera formal. Ha llegado “la hora de los depredadores”, por citar a Giuliano da Empoli. 

Make Colonialism Great Again es un eslogan que circula en los círculos MAGA

Si queremos hacer un paralelismo histórico, la nueva era se asemeja a la época del imperialismo de finales del siglo XIX: no por casualidad, Make Colonialism Great Again es un eslogan que circula en los círculos MAGA. En el caso de los Estados Unidos, sin embargo, se trataría de un hiperimperialismo, es decir, un nuevo tipo caracterizado por una hegemonía militarizada, coercitiva y tecnológicamente impuesta sobre el Sur Global debido a la fase de declive que atraviesa el Norte Global. Por lo tanto, no se trataría de un retorno a la época imperialista clásica ni al anterior orden westfaliano, sino más bien de la instauración de un sistema internacional “neomonárquico” estructurado por un pequeño grupo de élites hiperprivilegiadas que buscan legitimarse apelando a su excepcionalidad con el objetivo de crear nuevas jerarquías materiales y de estatus

2. El neoliberalismo ha allanado el camino al nuevo autoritarismo

Los cimientos de la nueva era se están construyendo sobre las ruinas del neoliberalismo1. Hemos llegado a este punto tras tres décadas de hegemonía neoliberal que, a fuerza de golpes de piqueta y motosierra, ha derribado los muros de carga del edificio que con tanto esfuerzo se construyó después de 1945. En primer lugar, las políticas neoliberales –privatizaciones, precariedad laboral, reducción del gasto social, etc.– han debilitado el modelo de Estado del bienestar, aumentando las desigualdades y rompiendo la cohesión social. Todo ello, en segundo lugar, se ha visto reforzado por el hecho de que, como ideología, por muy “invisible” que sea, el neoliberalismo ha inculcado una serie de valores, como el individualismo exacerbado y la competitividad extrema hasta el punto de sellar una alianza con los sectores etnonacionalistas e identitarios de la derecha2. En tercer lugar, el concepto mismo de democracia ha sido vaciado de su componente social: la democracia formal –el respeto de (algunas) normas y procedimientos– ha sustituido a la democracia sustantiva, cuyo objetivo es la igualdad. 

El poder efectivo se ha desplazado hacia las élites económicas, con la consiguiente configuración de un sistema posdemocrático

En cuarto lugar, en un contexto marcado por la globalización neoliberal, el poder efectivo se ha desplazado hacia las élites económicas, con la consiguiente configuración de un sistema posdemocrático, en el que los cuerpos intermedios –partidos, sindicatos, asociaciones de la sociedad civil– se han ido desmoronando poco a poco, la participación se ha evaporado y la personalización de la política, facilitada también por la transformación de los medios de comunicación, ha favorecido la aparición de fenómenos “populistas”3. Por último, las políticas neocons posteriores al 11-S de 2001 –guerra contra el terrorismo, invasiones de Afganistán, Irak, Libia– han erosionado el orden internacional, fracasando estrepitosamente en su intento de exportar la democracia liberal. 

Como alertó Mark Lilla desde una perspectiva puramente estadounidense, al modelo rooseveltiano le sucedió a finales de los años setenta el modelo reaganiano que, aunque entró en declive con la Gran Recesión de 2008, hasta hace poco aún no había encontrado un sustituto4. En retrospectiva, el obamismo fue el último intento de mantener en pie un paradigma en declive, renovando solo su fachada, pero sin cambiar su esencia. 

3. Los tecnoligarcas se apoderan del Estado

En la era del neoliberalismo triunfante, la connivencia entre el poder político y el poder económico ha sido evidente. Ha habido resistencias, más o menos fuertes según los países. Se ha mantenido (no siempre, todo sea dicho) una apariencia de respeto por las reglas del juego: las influencias de las élites económicas eran visibles, pero se intentaba (al menos un poco) disimularlas. En la nueva era, en cambio, lo que se quiere hacer, se hace y se dice, sin ocultarlo. Esto se aplica tanto a la geopolítica como a las relaciones con los poderes económicos. 

La palabra “democracia” no aparece en los discursos de Trump, y no es ni de lejos uno de sus objetivos

Por un lado, Trump bombardea Caracas y arresta a Maduro para controlar directamente los pozos petrolíferos venezolanos: la palabra “democracia” no aparece en sus discursos y no es ni de lejos uno de sus objetivos, aunque fuese solo de fachada. Por otro lado, los robber barons del tercer milenio han establecido explícitamente una alianza estratégica con los nuevos líderes autoritarios: los tecnoligarcas de Silicon Valley no solo quieren llenarse los bolsillos de dinero, sino que, en primer lugar, defienden abiertamente proyectos autoritarios y antidemocráticos –nuevas monarquías absolutas eficientistas gobernadas por reyes-CEO, siguiendo el modelo de Qatar o Singapur, según las teorías de uno de sus principales intelectuales-cortesanos, Curtis Yarvin– y, en segundo lugar, quieren ser “intelectuales legisladores”, como afirma Evgeny Morozov.

Elon Musk y Javier Milei en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) de febrero de 2025. / Gage SkidmoreElon Musk y Javier Milei en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) de febrero de 2025. / Gage Skidmore

Elon Musk y Javier Milei en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) de febrero de 2025. / Gage Skidmore

En pocas palabras, con Peter Thiel, Elon Musk, Marc Andreessen y Alex Karp, hemos pasado de la unión entre la política y la economía de tipo neoliberal “clásico” a la voluntad explícita de capturar el Estado mediante la creación de un “complejo tecnológico autoritario” que tiene como objetivo controlar las infraestructuras de gobernanza.

4. Las autocracias electorales sustituyen a las democracias

En la nueva era, la democracia, incluso en su versión formal, se considera un mero adorno. De hecho, se ha reducido a una sombra de lo que fue. Ya en la era del neoliberalismo en declive, es decir, desde 2008 en adelante, el porcentaje de la población mundial que vive en democracia ha disminuido continuamente hasta alcanzar un mísero y preocupante 28 % en 2024. La tendencia es evidente. Desde hace unos veinte años estamos viviendo la primera gran ola de autocratización posterior a la Segunda Guerra Mundial, es decir, cada vez más países se convierten en autocracias electorales. Esto es, mantienen una apariencia de respeto por las reglas democráticas –incluso en la Rusia de Putin se celebran elecciones–, pero la democracia es, en el mejor de los casos, una cáscara vacía. Nos guste o no, la era que se ha iniciado quiere ser la era de las autocracias5.

5. La extrema derecha es el actor principal de la nueva era

Junto con los líderes fuertes –léase autoritarios– que están en el poder en medio mundo –Putin, Xi Jinping, Erdogan, Modi, los petromonarcas del Golfo, etc.–, en Occidente es la extrema derecha la que mejor representa esta nueva era. De hecho, avanza electoralmente en todas partes y ha llegado al poder en varios países: desde Estados Unidos hasta Argentina, desde Israel hasta Italia, desde Hungría hasta El Salvador y Chile. En cuanto tiene la posibilidad, instaura sistemas electorales autocráticos: se erosiona la separación de poderes, se ataca el pluralismo informativo, desaparecen los derechos para amplios sectores de la población. El líder fuerte se presenta como representante del pueblo, desprecia los controles democráticos y pone en marcha un proyecto etnonacionalista reaccionario. 

Aunque existen divergencias y peculiaridades nacionales –al fin y al cabo, cada partido es fruto de las culturas políticas de su propio país–, la extrema derecha debe entenderse como una gran familia global. Las referencias ideológicas y las estrategias políticas y comunicativas utilizadas son, de hecho, las mismas. Además, participan en las mismas redes transnacionales formadas por fundaciones, institutos y think tanks que en los últimos años han trabajado incansablemente para elaborar una agenda común, exportable y adaptable a los diferentes contextos: véanse la Heritage Foundation o la red National Conservatism. Además, Trump, Milei, Bukele, Orbán, Netanyahu, Meloni, Abascal, Ventura, Weidel, Le Pen, Farage, Wilders, Bolsonaro, Kast y compañía creen que están librando la misma batalla contra enemigos comunes, es decir, la izquierda, el liberalismo, el globalismo, el wokismo y lo políticamente correcto. Sus coaliciones parecen frágiles porque a menudo están formadas por sectores con intereses diferentes –pensemos en el trumpismo–, pero por el momento la esperanza de que se desmoronen no es más que un deseo inalcanzable. 

6. Más que fascismo, se trata de la renovación del pensamiento antiilustrado

A menudo se repite que lo que estamos viviendo es el retorno del fascismo, más o menos bajo otros ropajes. Aunque existen elementos de continuidad entre el fascismo histórico y la extrema derecha del tercer milenio –en algunos países más que en otros–, el concepto de “fascismo eterno” propuesto hace más de treinta años por Umberto Eco nos lleva por mal camino. Como señala Santiago Gerchunoff, el uso compulsivo del término –en sus más diversas variantes: fascismo tardío, fascismo fósil, tecnofascismo, etc.– muestra más bien “el deseo de encontrar una palabra mágica que conjure el peligro de abstracción de nuestro mundo y que, al mismo tiempo, cierre cualquier discusión”6. Nos tranquiliza, por así decirlo, llamar fascistas a las nuevas extremas derecha porque, en cierto sentido, nos da la falsa certeza de saber a qué nos enfrentamos. 

Ahora bien, las características de la nueva era no son las mismas que las del período de entreguerras: ha pasado ya un siglo desde los regímenes de Hitler y Mussolini. El mundo ha cambiado profundamente y nuestras sociedades lo han hecho en consecuencia: la política de masas ya no existe, la atomización es el sello distintivo de la nueva era. Por otra parte, ni siquiera en el pasado, en ese “mundo de ayer” muerto y enterrado, todos los autoritarismos eran fascistas. Digámoslo así: se puede ser reaccionario, nacionalista, autoritario y antidemocrático sin ser necesariamente fascista. Pero esto no hace que la situación sea menos grave. Lo que tenemos ante nuestros ojos es una nueva extrema derecha que defiende un autoritarismo posliberal eficientista y antiigualitario. Sus raíces se hunden en el pensamiento antiilustrado y en el reaccionarismo antiliberal de finales del siglo XVIII. En definitiva, se trata de una cultura política –plural, heterogénea– de larga trayectoria que se ha nutrido de diversas fuentes.

7. El extremismo es el nuevo mainstream

En las últimas décadas, las ideas extremistas se han normalizado. La ventana de Overton se ha desplazado radicalmente hacia la extrema derecha: ideas que se consideraban inaceptables se han convertido en sentido común y, como último paso, se incluyen en el ordenamiento jurídico. En Rusia y Hungría, la homosexualidad se compara legalmente con la pedofilia. En Estados Unidos, declararse antifascista implica ser considerado miembro de un grupo terrorista. Ya casi no escandaliza que importantes influencers MAGA afirmen en público que las mujeres no deberían tener derecho de voto, que el presidente argentino Javier Milei considere la justicia social un cáncer que hay que erradicar o que miembros del Gobierno israelí definan a los palestinos como “animales” y reivindiquen un genocidio en mundovisión. Las fantasías conspirativas se afirman a diestro y siniestro, empezando por la del Gran Reemplazo, según la cual las élites globalistas están llevando a cabo un plan para sustituir a la población europea por inmigrantes musulmanes. El presidente de la primera potencia mundial puede repetir que quiere anexionarse otros territorios, incluso de países aliados, como Groenlandia o Canadá, obviando el derecho internacional. Los referentes intelectuales de la nueva extrema derecha, como Curtis Yarvin, encuentran adeptos al afirmar que las democracias deberían ser sustituidas por nuevas monarquías absolutas y que los pobres deberían ser encerrados en una habitación y conectados día y noche a la realidad virtual.

La nueva era no es solo la época de la posverdad, la desinformación y los bulos, sino también aquella en la que el extremismo se ha convertido en mainstream. Además de las consecuencias de la hegemonía neoliberal, no se puede entender este cambio sin tener en cuenta el impacto de las nuevas tecnologías, que han permitido la viralización de ideas y narrativas extremistas y, por lo tanto, la normalización de la extrema derecha y el autoritarismo. No por casualidad, las dos últimas palabras del año del Oxford Dictionary fueron, en 2024, brain rot, es decir, “podredumbre cerebral” o “cerebro podrido”, en relación con el deterioro mental debido al consumo excesivo de contenidos online de baja calidad, y, en 2025, rage bait, es decir, “cebo de ira”, en referencia a los contenidos online creados para causar indignación y generar reacciones emocionales fuertes, aprovechando la polarización y el funcionamiento de los algoritmos de las plataformas sociales.

Trump en el Despacho Oval frente a Starmer, Meloni, Von Der Leyen, Merz, Macron, Stubb, Zelenski y Rutte en agosto de 2025. / TWH / Daniel TorokTrump en el Despacho Oval frente a Starmer, Meloni, Von Der Leyen, Merz, Macron, Stubb, Zelenski y Rutte en agosto de 2025. / TWH / Daniel Torok

Trump en el Despacho Oval frente a Starmer, Meloni, Von Der Leyen, Merz, Macron, Stubb, Zelenski y Rutte en agosto de 2025. / TWH / Daniel Torok

8. Los partidos y las instituciones democráticas viven una parálisis incapacitante 

A pesar de algunas victorias electorales y algunas decisiones acertadas, la mayoría de los partidos e instituciones democráticas no se han dado cuenta de que todo ha cambiado. Razonan con los viejos paradigmas y proponen recetas de antaño que, además de ser poco realistas en estos años veinte del siglo XXI, ya no tienen ningún atractivo, ni siquiera entre quienes las defienden. 

El establishment liberal ha visto cómo se le desmoronaba el terreno bajo sus pies, pero en lugar de dar un salto –o, al menos, intentarlo, como ha instado en repetidas ocasiones Mario Draghi, uno de los pocos exponentes lúcidos de las viejas élites–, intenta aferrarse al último trozo de roca, lo que, en el mejor de los casos, solo conseguirá prolongar su agonía. El ejemplo más claro es la respuesta de la Comisión Europea a las amenazas de Trump, con Ursula Von der Leyen arrodillándose en un campo de golf escocés ante los dictados del nuevo autoproclamado emperador de Mar-a-Lago, y Kaja Kallas fingiendo que nada ha cambiado en las relaciones entre Bruselas y Washington. 

En el peor de los casos, mostrando una increíble miopía, el establishment liberal intenta copiar a la extrema derecha con el objetivo de evitar ser canibalizado y superar lo que cree que es un huracán pasajero, lo que acaba por allanar el camino al autoritarismo posliberal. Así, vemos a una derecha democrática en claro declive y en profunda crisis de identidad –desde Merz hasta Macron, desde Tusk hasta Von der Leyen– e incluso a una parte de la izquierda socialdemócrata que ha perdido completamente el rumbo –desde Starmer hasta Frederiksen– aprobando políticas conservadoras y reaccionarias en materia de inmigración, defensa, seguridad, derechos o medio ambiente. A pesar de sus errores e incapacidades, son muy pocos –Lula, Sánchez, Sheinbaum, Petro, Mamdami– los que parecen entender el quid de la cuestión: nada volverá a ser como antes. 

9. La religión vuelve a ser un arma política

La nueva era se caracteriza por la renovada centralidad del uso político de la religión en todas las latitudes. Si bien el tema no es nuevo en el mundo musulmán o hindú, sin duda lo es en Occidente, donde, tras décadas de secularización, habíamos dado por amortizada la religión. Aunque aumenta el número de ateos y agnósticos, los nuevos líderes autoritarios utilizan la religión más que nunca, amparándose en la supuesta protección de Dios, como nuevos monarcas absolutos por la gracia divina.

Funeral de Charlie Kirk el 21 de septiembre de 2025 en Arizona. / TWH / Daniel Torok Funeral de Charlie Kirk el 21 de septiembre de 2025 en Arizona. / TWH / Daniel Torok 

Funeral de Charlie Kirk el 21 de septiembre de 2025 en Arizona. / TWH / Daniel Torok 

Encontramos sus variantes más dispares tanto en el mundo católico como en el protestante, evangélico y ortodoxo, pero también en el judaísmo, el hinduismo o el islamismo: la bendición de la invasión de Ucrania por parte del patriarca Kirill; las referencias al Antiguo Testamento de Netanyahu para justificar el genocidio de Gaza o la ocupación de Cisjordania; el uso que Modi hace del hinduismo; Trump, que se considera salvado por Dios por haber escapado al intento de asesinato de Boulder; Milei citando compulsivamente la Torá; Bolsonaro bautizándose en el río Jordán; la defensa de la identidad cristiana de Hungría e Italia por parte de Orbán y Meloni; las referencias a la Reconquista de Abascal y Ventura… Pero, sin salir de Estados Unidos, basta pensar en el funeral del supremacista blanco Charlie Kirk, en los tatuajes del secretario de Guerra, Pete Hegseth –la inscripción “Deus Vult” y la cruz de Jerusalén, símbolo del supremacismo blanco y referencia a las cruzadas medievales– o en las elucubraciones pseudoteológicas de Peter Thiel sobre el apocalipsis y el Anticristo. Un nuevo tipo de nacionalismo cristiano, que va de la mano del sionismo judío, está cada vez más presente con pensadores como Yoram Hazony o Rod Dreher y cada vez más activo también en las bases de la extrema derecha. Es una religión declinada de forma agresiva, excluyente e identitaria.

10. La respuesta al ‘¿Qué hacer? solo puede ser colectiva

La respuesta a la vieja pregunta leninista no caerá del cielo, ni será formulada por ningún intelectual. Solo podrá surgir de la sociedad, es decir, solo podrá ser colectiva. Me temo que llevará tiempo –seguramente años, probablemente una generación–, porque lo que hay que reconstruir, desde el punto de vista material y de valores, aumenta cada día que pasa. Ilusionarse con que una derrota de la extrema derecha en una elección concreta signifique un punto de inflexión es solo una mera ilusión. Mientras tanto, al menos se puede evitar caer en el abismo. 

Los partidos democráticos deberían evitar ceder a los cantos de sirena de la extrema derecha y defender las instituciones y los derechos conquistados. Las instituciones europeas deberían oponerse con fuerza al neoimperialismo autoritario estadounidense, evitando la no solución del apaciguamiento –un suicidio lento– y saliendo del letargo de la “vasallización feliz”: ahora mismo, hay que desengancharse de lo que se ha convertido en el lazo atlántico, construir una verdadera autonomía estratégica –que no puede ser solo militar y, mucho menos, sobre bases nacionales– y defender lo que queda del multilateralismo abriéndose a los actores democráticos del Sur Global. Como mínimo, se debería intentar gobernar la economía –redistribuyendo la riqueza y reduciendo las desigualdades– y situar en el centro de la acción política la cuestión medioambiental –que ahora ha pasado a un tercer plano– y la tecnológica con todo lo que ello conlleva –el fin de la dependencia de las Big Tech estadounidenses, cuyos proyectos autoritarios deben combatirse sin vacilaciones, y la reducción de la brecha con China7–. 

Sin embargo, es necesario replantearse completamente los paradigmas existentes: los antiguos ya no funcionan en esta nueva era. Por lo tanto, hay que empezar desde cero: reconstruir la sociedad –ahora licuada, atomizada–, crear un sentido de comunidad –que no sea el identitario y etnonacionalista de la extrema derecha–, volver a librar la batalla de las ideas –la extrema derecha lo lleva haciendo desde hace años y ahora está cosechando los frutos–, tejer alianzas y redes transnacionales –porque la solución no puede ser solo local–. Todos debemos sentirnos involucrados. 

Volviendo a las tres categorías de Hirschman, la “salida” no es una opción porque significaría dejar el campo libre para la imposición definitiva del nuevo orden autoritario, y la “lealtad” tiene poco sentido porque el establishment actual no tiene ideas o sufre una parálisis incapacitante. La única posibilidad es la “voz”, es decir la participación y la protesta8. Este debe ser el punto de partida.

1    Wendy Brown, En las ruinas del neoliberalismo: El ascenso de las políticas antidemocráticas en Occidente, Traficantes de sueños, 2021.
2    Véanse George Monbiot y Peter Hutchison, La doctrina invisible. La historia secreta del neoliberalismo (y cómo ha acabado controlando tu vida), Capitán Swing, 2025 y Quinn Slobodian, Hayek’s Bastards: The Neoliberal Roots of the Populist Right, Allen Lane, 2025.
3    Colin Crouch, Posdemocracia, Taurus, 2004.
4    Mark Lilla, El regreso liberal: Más allá de la política de la identidad, Debate, 2021.
5    Steven Forti, Democracias en extinción. El espectro de las autocracias electorales, Akal, 2024.
6    Santiago Gerchunoff, Un detalle siniestro en el uso de la palabra fascismo. Para qué no sirve la historia, Anagrama, 2025, pp. 80-81.
7    Véase Emanuele Felice, Manifesto per un’altra economia e un’altra politica, Feltrinelli, 2025.
8    Albert O. Hirschman, Salida, voz y lealtad. Respuestas al deterioro de empresas, organizaciones y estados, FCE, 1977.

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La auditoría de REAS concluye que las entidades cumplen con buena nota los principios de la economía social y solidaria

Por: La Marea

La presencia de mujeres en la economía social y solidaria es mayoritaria entre las personas trabajadoras (68%), voluntarias (64%) y las que realizan labores de representación (57%). Además, el 73% de las organizaciones mejoran los permisos establecidos por la ley de conciliación familiar y laboral. Y la brecha salarial con respecto a los hombres es mínima: del 0,79%. Son algunos de los resultados obtenidos en la última Auditoría Social de REAS RdR, la Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria. El informe incluye un análisis específico de género y otro del mercado social, y han participado 731 entidades.

Todas ellas, con un número medio de 26 personas trabajadoras y unos ingresos medios de cerca de 1,19 millones de euros, daban empleo en el año 2024 a más de 19.000 personas. En sus 30 años de andadura, desde su constitución en 1995, REAS RdR ha buscado el fortalecimiento del
movimiento de la economía social y solidaria en todo el Estado español, profundizando en su
capacidad como sujeto de transformación social a partir de los valores y prácticas recogidas
en su Carta de Principios.

Y, comenzando por la equidad, según los principales datos recogidos, las organizaciones auditadas cumplen con buena nota. Con respecto a la distribución justa de la riqueza, los datos también son positivos: el 59% dedica el reparto de beneficios a reservas, compensación de pérdidas o inversiones propias. El 19% lo destina a causas sociales y solidarias. Y el 7% a inversiones en entidades financieras de la economía social y solidaria.

Sus principales fuentes de ingresos provienen de la facturación y el 33% de subvenciones. En este capítulo, la forma jurídica con más dependencia de las subvenciones son las asociaciones (51%), mientras que las cooperativas de servicio y de trabajo asociado dependen de ellas un 12,32% y un 26%, respectivamente.

Entre las cuestiones relacionadas con el trabajo digno, el salario medio en estas entidades asciende a 25.795 euros. Por otro lado, un 68% cuenta con un reglamento interno que incluye medidas de mejora de las condiciones laborales establecidas en el convenio de aplicación. En los sectores más representativos de la muestra, la formación ocupa más del 60% de las entidades y en más del 80% la formación se contempla para personas trabajadoras.

Sobre la sostenibilidad ecológica, numerosas entidades afirman que hacen esfuerzos para mejorar sus prácticas de consumo. Un 95% de ellas señalan que tienen en cuenta que sean de proximidad y ecológicos a la hora de adquirir productos. En lo que se refiere a energía renovable, el 54% contrata el servicio eléctrico con una proveedora de energía de fuentes 100% renovables; un 19% lo hace de manera parcial y un 26,5% no contrata con servicio eléctrico renovable.

Sobre la movilidad, el 60% incorpora, ofrece o facilita alguna alternativa o ayuda relacionada con el transporte hacia el centro de trabajo, incluidos el teletrabajo, compartir coche, aparcamiento para bicis, etc. Por otro lado, el 46% facilita un transporte ambientalmente sostenible a las personas que necesitan desplazarse por necesidades de los proyectos de la propia organización.

Los datos también reflejan el alto compromiso con la cooperación. Así, el 95% de las entidades se articulan en intercooperación sectorial. Mayoritariamente comparten conocimiento y proyectos, pero menos de la mitad comparte local o gestión. Solo un 4% de las entidades no cooperan.

Además, un 75% de las entidades prevén acciones para fomentar la diversidad dentro de la organización, cifra que asciende al 81% en el caso de acciones positivas hacia fuera de la organización. “Los datos permiten comprobar la relevancia económica que alcanzan en España las entidades de la economía social y solidaria”, concluye REAS.

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Desmontando el colonialismo digital en EmpoderaLIVE 2024: Un encuentro para impulsar la democratización tecnológica

Por: Equipo PC

EmpoderaLIVE 2024 se prepara para abrir sus puertas los próximos días 21 y 22 de mayo bajo el lema “Desmontando el Colonialismo Digital: Hacia la Democratización de los Espacios Tecnológicos”.

Este evento anual, que se ha convertido en un referente en el ámbito de la tecnología cívica y la innovación social, invita a participantes de todo el mundo que están trabajando en la descentralización de los espacios tecnológicos para asegurar internet como un derecho fundamental y bien público para la ciudadanía.

Señala Yolanda Rueda, presidenta y fundadora de Fundación Cibervoluntarios, sobre esta edición de EmpoderaLIVE 2024:

Es importante tomar conciencia de que Internet, de una forma u otra, está siendo privatizada. Y esta concentración tecnológica está generando subordinación a unos intereses, a una forma de ser y estar a nivel económico, cultural y social que aplasta la diversidad y riqueza local y pone en peligro la sostenibilidad a medio largo plazo de nuestra identidad y derechos.

(Yolanda Rueda)

Un encuentro que nos invita a reflexionar sobre el papel de la tecnología en la sociedad y cómo esta puede ser utilizada para construir soluciones de manera colaborativa, sostenible e inclusiva. Con la humanidad enfrentando los mayores desafíos de la revolución tecnológica es necesario debatir sobre cómo podemos utilizar la tecnología para, como señala Rueda «abordar desigualdades, fortalecer la democracia» y:

crear protocolos que nos permitan descentralizar el poder y herramientas que faciliten y propicien autonomía y descentralización tecnológica.

(Yolanda Rueda)

Puedes consultar en la web de EmpoderaLIVE 2024 los ponentes de esta edición entre los que se encuentran:

  • Pelonomi Moiloa: Descolonizando la Inteligencia Artificial para potenciar el talento local.
  • César Hidalgo: El poder de los datos para alcanzar la democracia digital.
  • Marleen Stikker: De la ciudad digital al Internet de la confianza.
  • Arturo Filastò: Tecnologías abiertas para garantizar los Derechos Humanos.
  • Ronda Železny Green: Datocracia para empoderar a las comunidades marginadas.
  • Melanie Rieback: Hacking ético para garantizar la seguridad y transparencia del ecosistema digital.
  • Alexey Sidorenko: Activismo cívico para mejorar los derechos digitales en Rusia.
  • Sherman Kong: Políticas globales para hacer de los bienes públicos digitales una realidad.
  • Nils Berglund: La Declaración del Futuro de Internet para fortalecer los derechos digitales.
  • Dominic Finelli: Filantropía de alto impacto para abordar las desigualdades globales.
  • Aline Muylaert: Construyendo puentes entre la democracia participativa y la tecnología a nivel local.
  • Wietse Van Ransbeeck: Hacia democracias más fuertes poniendo a la ciudadanía en el centro.

Si quieres asistir al evento de manera gratuita solo tienes que resevar tu plaza aquí.

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Amazondas: galardonado como Mejor Podcast Experimental en la 3ª edición de los Ondas del Podcast

Por: Paula Gonzalo

Nos llena de alegría saber que el talento y esfuerzo de todo el equipo responsable de poner en marcha Los podcast de Amazondas (@amazondas_), ha sido reconocido en la 3ª edición de los premios Ondas del Podcast como mejor Podcast Experimental.

Un reconocimiento que destaca el impacto y la creatividad de esta producción radiofónica, que ha sabido combinar la autentidad de la voces de sus protagonistas con la profesionalidad de sus creadoras entre las que se encuentra Fátima González Donado (@fgdonado), periodista, comunicadora social y directora de esta iniciativa que nace con el apoyo y compromiso de Andrea Suárez (proyecto Iquitos) y Pía Desulovich.

En entrevista con PC, Fátima nos contaba cómo este proyecto surgió con la intención de generar un impacto social en una comunidad desfavorecida como es Santa Clara del Ojeal, un pequeño pueblo de 300 habitantes ubicado en la selva Perú, a orillas del río Amazonas.

Este reconocimiento confirma la fuerza de la radio comunitaria y el periodismo social. No en vano el jurado de los premios destacaba Los podcast de Amazondas por su capacidad para multiplicar las posibilidades de la radio comunitaria a través del podcast, así como su habilidad para combinar formatos, diseño sonoro y voces en primera persona de manera excepcional.

https://twitter.com/fgdonado/status/1778810432834228482

La propuesta sonora de Los podcast de Amazondas destaca por elevar relatos cotidianos de los miembros de estas comunidades indígenas de la selva de Perú en episodios corales, con entrevistas y en los que incluso hay espacio para mostrar el making of, dando forma a una experiencia sonora totalmente innovadora, que ha cautivado a audiencias tanto locales como internacionales.

Como nos contaba Fátima González Donado en Periodismociudadano.com, Amanzondas no es solo un podcast:

es un proyecto de empoderamiento comunitario que busca que las propias personas puedan adquirir el conocimiento necesario para usar ellos mismos las herramientas que les permitan alzar su voz.

Amazondas es mucho más que un podcast ya que todo su equipo trabaja impartiendo cursos de formación, talleres de radio y comunicación para lograr que «la radio pase a manos de sus habitantes» fomentando así el empoderamiento de estas comunidades más desfavorecidas.

Amazondas continúa su camino como pionero en el podcast experimental, explorando nuevas formas de contar historias. Puedes escuchar los reportajes sonoros de “Los podcast de Amazondas” en YouTube, Spotify y Apple Podcast y colaborar directamente a través del crowfunding con el quieren mejorar las instalaciones comunitarias y «becar a los jóvenes que han demostrado verdadero talento con la comunicación», además de otras iniciativas más a largo plazo como la grabación de un documental.

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Yolanda Rueda: «Es el momento de fortalecer el poder de la ciudadanía en la red» #EmpoderaLIVE 2023

Por: Paula Gonzalo

EmpoderaLIVE 2023: Hackeando Retos Globales para un Futuro Colaborativo y Ético

Del 26 al 27 de septiembre de 2023, el Teatro Echegaray de Málaga, (@TeatroEchegaray), será testigo de la decimoquinta edición de EmpoderaLIVE, (@EMPODERA_org), un encuentro internacional promovido por la Fundación Cibervoluntarios desde 2006.

Bajo el lema «Soberanía digital ciudadana: en construcción», más de 250 expertos e investigadores globales se unirán para explorar el impacto de la tecnología en la sociedad, promoviendo valores como la sostenibilidad, inclusión y solidaridad.

En entrevista con PC Yolanda Rueda, Presidenta de Fundación Cibervoluntarios, explicaba el porqué de la elección del tema central de este año:

Quien no tiene acceso a la tecnología o a las competencias digitales necesarias, simplemente no tiene los mismos derechos ni oportunidades.

«Es el momento de fortalecer el poder de la ciudadanía en la red, una soberanía digital ciudadana que haga de la tecnología esa palanca que nos ayude a construir un mundo mejor». Sin embargo, este es todavía un concepto en construcción, necesitamos una terminología que se ajuste a la necesidades que van surgiendo, nos explica, citando a Ludwing Wittgenstein: «los limites de mi lenguaje son los límites de mi mundo».

«Ahora toca profundizar, ser parte activa en la construcción de este ecosistema digital que lo impregna todo, conocer y reivindicar los derechos que están en juego, contribuir dándole forma, garantizar su independencia, el uso ético de nuestros datos, y cómo no, proteger nuestra privacidad».

Es el momento de conseguir que el espacio que se está creando sea un espacio abierto, transparente, ético, sostenible e inclusivo.

EmpoderaLIVE 2023 no solo se convertirá en un foro para la discusión de ideas y la tecnología de vanguardia, sino que abrirá espacios dedicados a la generación de proyectos con el objetivo de construir un Internet centrado en las personas. Temas como la defensa de nuestros derechos digitales o de un software ético para empoderar a las personas, la robótica en la era digital o el desarrollo de un Internet más seguro y accesible, estarán en el centro de la conversación.

EmpoderaLIVE se convierte en un catalizador de ideas y motor de cambio para una sociedad más empoderada, reuniendo a mentes innovadoras que buscan construir un futuro más inclusivo y sostenible a través de la tecnología. Entre los ponentes invitados estarán:

Concepción Monje, @mecanohumano, reconocida internacionalmente por sus investigaciones en arquitecturas de control para robots humanoides y Directora del Centro de Servicios Aeronáuticos (CATS-UC3M), se unirá como ponente principal. Monje, también considerada una de las «100 mujeres líderes en España», aportará su visión sobre el papel de la tecnología en la sociedad actual.

Stephen King, @stephenk01, CEO de Luminate, una organización dedicada a facilitar el acceso y el uso igualitario de la tecnología para personas excluidas de la sociedad, compartirá sus conocimientos sobre cómo la tecnología puede impulsar los derechos ciudadanos.

Denis «Jaromil» Roio, @jaromil, fundador de Dyne.org y defensor del software ético para empoderar a las personas, será otro de los destacados ponentes. Roio es conocido por su dedicación a crear aplicaciones de software abiertas accesibles para todos y es uno de los «100 principales emprendedores sociales de la UE».

Joyce Dogniez, @jdogniez, Vicepresidenta de Empoderamiento y Alcance de la Internet Society Foundation, se centrará en la defensa de los derechos en Internet, un tema crítico en la era digital actual.

Además, durante todo el evento se abrirá un espacio para la música y la creación artística desde el que experimentar de la mano de Sonia Aldama (@Saldama) y Javier Puche, (@_javierpuche).

Puedes encontrar el programa completo, horarios y actividades de esta edición en la web oficial de EmpoderaLIVE (www.empoderaLIVE.org). La inscripción es abierta y gratuita, aunque el aforo es limitado. El evento también se transmitirá en directo a través de streaming en la web oficial y en el Canal de YouTube de EmpoderaORG.

La entrada Yolanda Rueda: «Es el momento de fortalecer el poder de la ciudadanía en la red» #EmpoderaLIVE 2023 aparece primero en Periodismo Ciudadano.

✇Sinergia sin control

674 - el poder

Por: Sinergias



Si me seguís en twitter, sabréis que he estado un tanto monotemático... 



---y luego pensé; "eh, pocos sitios mejores para ejemplificar las relaciones tóxicas de poder que las empresas"...

Por cierto, si queréis leer un resumen BESTIAL del tema, la entrada de la wikipedia es un trabajo colaborativo tremebundo, y este artículo de jotdown es una exposición no por obvia menos terrible del mundo del periodismo deportivo

P.D: Sí, sé que debería haberlo hecho con un personaje femenino... pero Sarah no cuadraba con esto (siempre la he presentado como la BOFHer que planta cara incluso al jefazo) ... y también quería explicitar ese mantra de los machistas de "no, no, yo trato igual (de mal) a hombres que a mujeres", junto con el "no, que esa mujer es madre"


P.D.2: Sí, sé que esta vez las vacaciones han sido largas. Prometo compensar con algún dibujillo extra que estoy preparando... :-)
✇El Libertario: Anarquismo y movimientos sociales autónomos

Brasil: Orígener políticos de la actual pandemia-genocidio

Por: periodicoellibertario

Alex Buselli, periódico Umanità Nova (Italia)
 
Luís Inácio Lula da Silva, desde su primer intento de convertirse en presidente de Brasil en las elecciones de 1989, se ha enfrentado a una fuerte oposición de la élite conservadora y burguesa brasileña. Hasta entonces, el Partido de los Trabajadores (PT) aún mantenía algunos puntos programáticos progresistas, con algunas corrientes internas impulsando la construcción de una sociedad socialista. El país estaba saliendo de la dictadura militar (1964-1985) y había luchas apoyadas por movimientos sociales y sindicatos. No permitir la elección del representante de los sectores obreros era el objetivo fundamental de la burguesía brasileña. Fue en esta coyuntura que el mayor conglomerado televisivo del país, Rede Globo, había manipulado el último debate presidencial, acusando no demasiado encubiertamente al PT de haber participado en el secuestro de Abilio Diniz, uno de los más grandes empresarios brasileños.

Con los años, el PT había perdido su apariencia socialista, mostrándose cada vez más abierto al mercado capitalista. Cuando finalmente Lula fue elegido, anunció un gran proyecto de reconciliación de clases en su "Carta al pueblo brasileño", eligiendo al empresario José Alencar como su vicepresidente.

Los grandes problemas del proyecto de conciliación de clases del PT dependían del crecimiento económico ininterrumpido y de la mitigación de todas las formas de conflicto social. El crecimiento económico se basó en la dependencia de las exportaciones de materias primas con más tecnología y el apoyo estatal a la agroindustria, manteniendo el rol del país en la división internacional de la producción. Este mecanismo de dependencia de las exportaciones existía desde la época colonial portuguesa, que se mantuvo incluso después de la independencia de la nación (1822).

La incidencia de las exportaciones de productos básicos en la economía casi se había duplicado con los gobiernos del PT. Esto había sido posible gracias a la demanda de China que estimuló la economía brasileña y el país asiático a su vez dependía de la capacidad de los países occidentales para absorber productos manufacturados.

Al mismo tiempo, el gobierno buscó el apoyo de una parte de la industria brasileña en sectores como la construcción civil (impulsada por inversiones estatales, generando un boom inmobiliario) y de la manufactura, financiando obras de infraestructura para lograr consensos políticos y restaurar un mínimo del consumo interno de los hogares. El crecimiento económico, sin embargo, dependía de variables externas incontrolables. El sueño de Lula era fortalecer los BRICS (grupo de países con Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y su propio banco para tener una política exterior menos dependiente de Estados Unidos.

En esencia, el proyecto del PT y el antiguo proyecto del PC brasileño fueron el desarrollo de una economía capitalista autónoma. Países como Brasil, Rusia y China, sin embargo, tienen una inserción particular en el capitalismo mundial: la de exportar productos elaborados por industrias de baja tecnología o materias primas.

Cuando estalló la crisis, las exportaciones y el crédito cayeron, poniendo fin al sueño de consumo de millones de brasileños que se creían parte de la "clase media". Era claro que la política de "redistribución del ingreso" no era más que el aumento del consumo a través del crédito, una tendencia contracíclica muy utilizada en la crisis de 2008. El consenso social había terminado y el descontento aumentaba cada vez más: los más pobres querían seguir consumiendo y hacer realidad sus sueños de ascenso social, mientras los más ricos ya no aceptaban ninguna política, aunque sea mínima, de redistribución de la renta.

El Impeachment de Dilma Roussef

Con la llegada de la crisis económica y el descontento tanto de los pobres como de los ricos del país, el PT aún tuvo tiempo de dar un último suspiro y probar su última carta para mantenerse en el poder. En la campaña presidencial de 2014, el PT utilizó los últimos recursos a su alcance para persuadir al electorado. En particular, el partido de Lula y Roussef declaró que si ganaba la oposición se perderían todos los logros sociales de los últimos 12 años, especialmente el "Programa Bolsa Família". Los logros no fueron muchos, pero en un país tan desigual como Brasil ese progreso era vital. Estas palabras del PT habían llegado a buena parte del electorado, haciéndolo ganar las elecciones presidenciales de 2014.

Al asumir el poder en 2015, el gobierno de Rousseff dejó en claro que el objetivo era recuperar la base de apoyo de la burguesía. Esto se vio cuando el banquero Joaquim Levy fue colocado en el Ministerio de Hacienda, iniciando de facto una serie de pequeñas reformas que atentaban contra los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Para los mercados internos y externos estas reformas no fueron suficientes: para ellos era necesario poner personas capaces de llevar a cabo medidas incisivas y no blandas en el poder del gobierno. Medidas deseadas por el capital financiero e imperialista.

Con el golpe judicial de 2016 (conocido como Operación Lava Jato, dirigido por Estados Unidos) Dilma Roussef había sido destituida del poder, y algunos de los políticos y empresas cercanas al proyecto del PT fueron diezmados o adaptados a la nueva realidad. El vicepresidente Michel Temer se había convertido en presidente. A partir de ese momento, las reformas atentaron contra los derechos de los trabajadores y trabajadoras: aumento de la jornada laboral diaria y semanal, contratos de trabajo de duración determinada, despidos sin previo aviso, permiso para hacer trabajar a mujeres embarazadas. La aprobación de estas medidas no encontró mucha oposición, incluida la de los sectores de movimientos sociales y sindicales vinculados al PT, desmovilizados durante los años del proyecto PT de reconciliación de clases.

Lula y la mayoría de los líderes del PT han sido investigados. El poder judicial procesó sistemática y selectivamente a los miembros del PT. La élite que había tolerado a Lula cuando había crecimiento económico se vengó. El ex trabajador en el poder era algo que la élite no quería y desde el primer mandato de Lula ha habido intentos político-legales de sacarlo del poder, siempre infructuosos porque el crecimiento económico ha apoyado al gobierno. Antes de las elecciones de 2018, Lula fue arrestado. El camino para profundizar el ataque a los derechos de los trabajadores y trabajadoras seguía abierto. Había pasado el tiempo de la conciliación.

Elecciones 2018: el idiota útil y el regreso de los militares

En las elecciones de 2018 Lula estuvo preso pero aún podía ser candidato, Bolsonaro fue el candidato que se erigió como la voz de la derecha más radical (siempre con su 15% de los votos) y Geraldo Alckmin, exgobernador del estado de São. Paulo, era candidato del establishment capitalista y burocrático. Lula era el favorito. El apoyo electoral de Alckmin no aumentó y Bolsonaro se mantuvo con su público fiel. El Poder Judicial, en la figura del juez Sérgio Moro (encargado del operativo Lava Jato), armó un procedimiento para inhabilitar a Lula. Cuando se implementó este proceso, el PT eligió al profesor Fernando Haddad, ex alcalde de São Paulo, como candidato presidencial del partido. Sin Lula, el PT había perdido apoyo; Bolsonaro, como representante de la política antisistema, comenzaba a ganar apoyos, mientras que el candidato del gran capital, Geraldo Alckmin, era incluso superado por candidatos de menor expresión.

Con este escenario, Jair Bolsonaro el idiota se había convertido en el único candidato verdaderamente viable para vencer al PT. A partir de ese momento, lo que vimos fue el verdadero circo de los horrores de la política brasileña: el apoyo de la gran burguesía internacional a Bolsonaro, la presencia de los militares, verdaderos líderes pensantes de la política "bolsonaria" y sedientos de poder, la violencia de las milicias y sectores religiosos evangélicos. Sin embargo, era necesario resolver un problema final que podría impedir la elección de Bolsonaro el idiota: él mismo. La "puñalada" que recibió durante la campaña electoral fue la excusa perfecta para mantenerlo fuera de la campaña, los debates públicos y la televisión, además de darle al candidato una especie de aura heroica y martirizada contra la izquierda "comunista" y los "corruptos"del Partido de los Trabajadores”. Juego jugado, juego ganado.

El inicio del gobierno de Bolsonaro y la guerra de la comunicación híbrida

Con la llegada del Coronavirus a Brasil en marzo del año pasado, Bolsonaro ha decidido hacer una apuesta alta pero consciente. Mantuvo la guerra híbrida pero se posicionó contra el aislamiento social y las medidas de prevención del contagio. Sabía que Brasil estaba y está en crisis económica, y la crisis de salud solo agrava el escenario. El coronavirus le dio la oportunidad que necesitaba para no asumir la responsabilidad de la conducción de la economía del país, trasladando la responsabilidad a gobernadores y alcaldes que pueden implementar de manera autónoma medidas de aislamiento social.

Dado que Brasil es un país con muchos problemas estructurales (falta de saneamiento básico, expansión urbana indiscriminada, falta de recursos económicos, etc.), cualquier medida de aislamiento social sería limitada y los efectos de la pandemia serían enormes. Sabiendo esto, Bolsonaro pronunció un discurso en el que dijo que si la economía cerraba, muchas más personas morirían de hambre que con COVID-19.

Los muertos se amontonaban, los hospitales estaban llenos, las medidas de contención y aislamiento social de los gobernadores no funcionaban y la economía se había derrumbado. Los parlamentarios brasileños, sin el apoyo del gobierno de Bolsonaro, aprobaron una ayuda de emergencia de 600 reales que llegó a más de 50 millones de personas, casi el 40% de la población activa. Incluso en este escenario caótico, la popularidad del presidente ha aumentado. Su apuesta de poner los muertos de la pandemia sobre los hombros de los gobernadores y la crisis económica generada por las medidas de aislamiento social estaba funcionando.

A pesar de las investigaciones contra él y su familia que generaron más de 60 solicitudes de juicio político (todas ignoradas celosamente por los legisladores y el poder judicial), el gobierno continuó promulgando leyes en beneficio del capital.

Sin embargo, con la existencia de la vacuna, la situación ha cambiado. La población está cansada, hambrienta y asustada; Ve en la vacuna la posibilidad de salir del infierno en que se ha convertido el país. No hay brasileño que no conozca a alguien que murió con el Coronavirus. El pacto entre el ejército, la Corte Suprema y el parlamento, que le permitió a Bolsonaro decir lo que quería mientras el gobierno era ejercido por otros, se fracturó. La negación de Bolsonaro comenzaba a generar descontento con las grandes empresas debido al agravamiento de la crisis. La falta de perspectivas de recuperación económica no se compensó con la aprobación de reformas legislativas.

Tanto la población como el Capital pueden resistir desastres, siempre que exista la perspectiva de una recuperación futura. El grave fallo en la producción, compra y logística de vacunas, concreta las previsiones del colapso. Esto socava la recuperación de la normalidad económica y crea peligrosos riesgos de inestabilidad política y social. La anulación del juicio contra Lula puso una pieza extra en el tablero. Lula actúa como el salvador del país, llamando a los jefes de Estado a comprar vacunas para los gobernadores que las compran sin esperar la aprobación del gobierno nacional.

Es en ese contexto que el gobierno de Bolsonaro: a) deja espacio para el "centrão", un grupo de operadores políticos que apoyan a todos los gobiernos brasileños siempre que reciban dinero; b) defiende el distanciamiento social, el uso de máscaras y la vacunación después de un año de dura oposición; c) simula una ruptura con sectores de las fuerzas armadas que abandonaron el gobierno en bloque a fines de marzo de este año. Una ruptura que deja abiertas dos posibilidades: la primera es alimentar, con el visto bueno del gran capital, la posibilidad de un autogolpe para sus seguidores más fanáticos (sectores de las Fuerzas Armadas, Policía Militar y milicias) mientras que la segunda es dejar la puerta abierta al juicio político si la situación política no cambia y la gran burguesía ya no confía en Bolsonaro (abriendo así el camino al general Mourão, vicepresidente de Bolsonaro, que asume el poder y recompone el apoyo político del gobierno).

Llegados a este punto, las piezas en juego nos muestran que hay dos posibilidades: 1) la gestión de la pandemia cambia radicalmente; 2) el gobierno de Bolsonaro terminará, a través de un juicio político (una solución que satisfaría a parte de la élite y burguesía brasileña) o mediante una elección, como lo desea la izquierda institucional (en particular el PT). Dejar actuar al gobierno un año y medio antes de las próximas elecciones (con todo lo que aún pueden morir cientos de miles de personas) parece ser el deseo de parte de esa sedicente izquierda del PT.

Al poner la situación actual del gobierno de Bolsonaro en una perspectiva histórica, hemos logrado separar lo esencial de lo que es un drama en el escenario. Al final, Bolsonaro sigue siendo el idiota útil y el genocidio no lo provoca solo él, sino una élite con mentalidad esclavista aliada con el capital monopolista internacional, un parlamento que juega el juego de la burguesía y un poder judicial corrupto y funcional a los intereses de los que están en el poder. Mientras tanto, la población es masacrada, la izquierda real diezmada y el país destruido.

NOTA

[1] La exclusividad social, económica, de género y racial de estos grupos se puede ver en las relaciones que mantienen con el personal doméstico que emplean. Las trabajadoras domésticas, además de ser sobreexplotadas a nivel económico, viven una condición de real sometimiento social y cultural hacia sus jefes (como "dormir en la habitación de la criada"), dejando anonadados a los extranjeros que vienen a Brasil.

[TPublicado originalmente en italiano en https://umanitanova.org/?p=13939. Traducido por la Redacción de El Libertario.]


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