🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
✇Portal Libertario OACA

Carta abierta a la comunidad historiográfica de las universidades catalanas

Por: pegasus

A todos los historiadores, académicos, profesores y estudiantes universitarios

Preámbulo. Cuando la historiografía renuncia a investigar

Antonio Martín

Existe un punto —bien definido, inequívoco— en el que la perseverancia en el error deja de ser un problema metodológico para convertirse en una anomalía ética y un engaño.

La reedición en 2025 de Anarquía i República a la Cerdanya (1936–1939) sitúa a Josep M. Solé i Sabaté exactamente en ese punto de no retorno: el de quien, disponiendo desde hace años de crítica fundada, documentación que desmiente sus interpretaciones y testimonios contrarios concluyentes, opta deliberadamente por no rectificar.

No estamos ante una discrepancia interpretativa legítima, ni ante un debate historiográfico abierto. Estamos ante la reiteración consciente de un relato obsoleto y falseado, sostenido desde finales de los años ochenta por la inercia institucional, la complicidad editorial y una red de silencios académicos que ha sustituido la controversia crítica por la repetición ritual del mito. La búsqueda de la verdad es sustituida por la defensa sectaria de una versión conveniente al nacionalismo catalán.

Que este relato haya sido calificado explícitamente de fábula por un historiador ceretano francés, Jean-Louis Blanchon —ajeno a los equilibrios, jerarquías y lealtades del mundo universitario catalán— no ha suscitado réplica alguna por parte de Solé Sabaté. Ese silencio no puede interpretarse como prudencia. Es una táctica deliberada. Y como tal, resulta profundamente reveladora de su inmovilismo.

La reedición de 2025: no revisión, sino blindaje

Treinta y siete años después de la primera edición de 1988, la reimpresión de 2025 se presenta como si nada hubiese ocurrido en el campo historiográfico desde entonces. El texto original se reproduce sin una sola corrección, sin notas críticas, sin diálogo alguno con la investigación posterior. No se trata de una tercera reedición crítica: es una reafirmación doctrinal. No se toma en consideración la edición en 2018 del libro Nacionalistas contra anarquistas en la Cerdaña de Gascón y Guillamón. Como si ese libro no existiera y, por lo tanto, como si jamás se hubiesen expuesto y publicado las numerosas y rigurosas críticas al libro de Pous y Sabaté. El silencio como constatación de su ignorancia factual y su dominio en el escalafón académico: ¡qué enorme error!

La incorporación de un capítulo suplementario —“Textos i documents afegits a la tercera edició”— cumple una función meramente ornamental. No revisa el núcleo del relato, no lo cuestiona, no lo somete a examen analítico. Su finalidad no es ampliar el conocimiento histórico, sino conferir una apariencia de actualización a un texto que el propio autor se niega obstinadamente a someter a revisión alguna. Nos encontramos ante la defensa a ultranza del dogma pro nacionalista y anti libertario.

Documentación exhibida, no analizada

El corpus documental añadido resulta, desde cualquier estándar metodológico mínimamente exigente, indefendible. Se amontonan informes policiales sin contextualización archivística precisa, recortes de prensa sin análisis de su filiación ideológica y traducciones de prensa extranjera utilizadas sin advertencia previa al lector, reproduciendo exactamente los mismos vicios ya señalados y criticados desde la primera edición de 1988 y la segunda de 1991.

La documentación no se trabaja: se acumula. No se construye un razonamiento histórico: se busca un efecto de saturación. El resultado es un cajón de sastre que no aporta ninguna prueba nueva y que, por el contrario, evidencia la incapacidad del autor para sostener su relato mediante un análisis riguroso.

Testimonios neutralizados: citar para ocultar

Particularmente grave es el tratamiento de los testimonios contemporáneos. La carta de Francesc Mill (POUM), conservada en el Archivo Comarcal de la Cerdaña, afirma sin ambigüedad que Antonio Martín no murió en combate, que no existió batalla alguna y que fue abatido en una emboscada organizada por milicianos del PSUC. Solé Sabaté reproduce el documento, pero silencia su significado.

Esta operación —citar sin interpretar aquello que desmantela el propio relato— no es un descuido ni una omisión casual. Es una maniobra consciente de neutralización. El documento se muestra, pero se le priva deliberadamente de toda capacidad explicativa.

El mismo procedimiento se repite con la carta de Manuel Cruells (1972), en la que se formulan preguntas que desmontan el mito de Bellver y se reconoce la implicación de miembros de Estat Català en la emboscada. Ninguna de estas cuestiones recibe comentario alguno. El testimonio queda reducido a un elemento decorativo, no a una fuente histórica.

Autoridad circular y legitimación en bucle

La utilización de historiador anglosajón Paul Preston alcanza aquí un grado de circularidad intelectualmente alarmante. Preston toma su referencia sobre Antonio Martín de la obra de Pous y Solé; Solé Sabaté devuelve la cita como aval externo. El lector no es informado de esta dependencia mutua. La autoridad no se contrasta: se recicla. La legitimidad no se demuestra: se fabrica por repetición.

Conclusiones. La fábula como política de memoria

Las dos últimas obras de Solé Sabaté no esclarecen el pasado: lo enturbian. Añaden capas narrativas, testimonios reciclados y documentación instrumentalizada para sostener una versión que ya no resiste el menor contraste serio con las fuentes.

Los hechos, por el contrario, son obstinados:
no hubo batalla en Bellver;
no hubo enfrentamiento abierto;
hubo una emboscada;
hubo un asesinato político: el de Antonio Martín Escudero.
– hubo, posteriormente, un mítico relato nacionalista construido a conveniencia propia, ininterrumpido desde 1937 hasta hoy.

Persistir en la versión de 1988 y 1991 ya no puede calificarse de error. Es una toma de posición. Cuando los documentos contradicen el relato y el relato permanece intacto, el historiador ha dejado de comportarse como tal.

La pregunta que Solé Sabaté lanzó en su día desde Querol contra Gascón y Guillamón —“¿hablan historiadores o ideólogos?”— regresa ahora con una respuesta incómoda y brutal. No porque a Gascón y Guillamón les falten documentos, como insinuaba Sole Sabaté, sino porque les sobran para certificar que el relato histórico nacionalista que demoniza a Antonio Martín y criminaliza a los anarquistas en la Cerdaña es pura fantasía y mala literatura.

Parafraseando a Menéndez Pelayo, nada envejece tan deprisa como un libro de historia que se niega a corregir errores o interpretaciones caducas. Pero aquí no es el libro lo que envejece hasta morir. Es la credibilidad de su autor.

Y, dado el peso académico y mediático del señor Solé Sabaté, cabe preguntarse si las universidades catalanas son conscientes del descrédito que les acarrea su silencio ante el escándalo de un profesor dispuesto a mantenerse en sus trece contra toda evidencia, rigor, investigaciones, documentos y racionalidad: en el discurso histórico de Solé Sabaté Antonio Martin deja de ser (en 1936-1937) un líder revolucionario anarquista, para convertirse en un asesino y la CNT ya no es una organización sindical, sino una asociación criminal. Tal infamia ya no puede sostenerse como relato histórico, porque ha sido rebatido totalmente de forma argumental, interpretativa y documental por Gascón y Guillamón. Solé i Sabaté debe rectificar. Y, si no lo hace, el medio universitario no puede permanecer mudo o indiferente. No puede ser cómplice.

Una responsabilidad colectiva ante la comunidad internacional

Este no es un asunto personal ni una querella académica doméstica. Es una cuestión de responsabilidad colectiva ante la ciencia histórica y ante la comunidad internacional de investigadores. Cuando una universidad tolera que un relato desacreditado se perpetúe por razones ideológicas, no compromete únicamente a un autor: se compromete a sí misma.

El problema ya no es Josep M. Solé i Sabaté. El problema es el entorno académico que lo ampara, lo reedita, lo prescribe y lo legitima mediante el silencio ¡o la financiación pública! Un silencio que, desde fuera de Cataluña, ya no puede interpretarse como prudencia sino como connivencia. Véase los artículos sobre la Cerdaña recogidos por la Kate Sharpley Library.

En cualquier otro contexto universitario europeo, la persistencia en una versión documentalmente refutada, como lo ha sido desde hace varios años en la web Ser Histórico, habría obligado, como mínimo, a una revisión crítica pública. Aquí, en cambio, se ha optado por el blindaje corporativo, por la clausura del debate y por la transformación de una fábula política en política de memoria oficial, Memorial Democrático mediante.

La historiografía catalana no puede aspirar a un reconocimiento internacional mientras confunda debate con silencio, silencio con desprecio a los críticos y convierta la crítica rigurosa en pretendido insulto y la rectificación en una especie de traición a la patria. Ninguna tradición académica madura se construye sobre la negación sistemática de la evidencia, ni sobre la protección de relatos útiles para determinadas ideologías, pero falsos.

Desde fuera de Cataluña, lo que hoy se percibe no es un debate historiográfico vivo, sino una disciplina encerrada en sí misma, incapaz de corregirse, y dispuesta a sacrificar el método para preservar el mito. Esa imagen —que ya circula en Francia, Reino Unido y Estados Unidos— no es fruto de una campaña externa: es consecuencia directa de decisiones académicas internas. Una historiografía ideológica nacionalista, promovida y protegida por las instituciones del gobierno de la Generalidad, versus una historiografía no institucional, veraz y científica: materialista.

Por ello, esta carta no interpela únicamente a un autor, sino a todos los historiadores, departamentos de historia, comisiones editoriales y universidades que, con su pasividad o complicidad, han permitido que una falsificación histórica se consolide como verdad académica aceptada. El descrédito no será individual. Será colectivo. Y será duradero. No se puede seguir sosteniendo el dogma antihistórico que criminaliza al movimiento obrero catalán y muy especialmente a la CNT.

La historia no solo juzga implacablemente a quienes falsean los hechos, sino también —y con especial severidad— a quienes, pudiendo corregirlos, prefieren callar o incluso fomentar la infamia y la falsedad.

Esta carta abierta apela a la conciencia y al sentido común de la comunidad historiográfica catalana. Aún no es demasiado tarde para evitar que el descrédito individual se transforme en un descrédito generalizado de las universidades catalanas.

 Antonio Gascón

Agustín Guillamón

Barcelona, febrero de 2026

BIBLIOGRAFÍA:

Artículos publicados en la web Ser Histórico

Gascón, Antonio y Guillamón, Agustín: De la infamia a la ignorancia y de la desmemoria al fraude. Web Ser Histórico (30/12/2019).

Gascón, Antonio y Guillamón, Agustín: La Agrupación de Defensa Ciudadana. Web Ser Histórico (6/10/ 2020).

Gascón, Antonio: Marzo de 1937, La CNT de Puigcerdà asalta el chalet de La Molina. Web Ser Histórico (6/06/2021).

Gascón, Antonio: Los primeros días de la revolución de 1936 en Puigcerdà, o la « Memoria» de » Jaume Palau Soldevila, alcalde por ERC. Web Ser Histórico (16/09/2023).

Gascón, Antonio: El 6 de octubre de 1934 en Puigcerdà, preámbulo de una tragedia. Web Ser Histórico (29/10/2023).

Gascón, Antonio: Un informe arroja nueva luz sobre los Hechos de ´Puigcerdà de 1937. Web Ser histórico (3/02/2024).

Gascón, Antonio: Benet Samper, uno de los encargados de atentar contra Antonio Martín Escudero. La otra historia. Web Ser Histórico (9/09/2024).

Gascón, Antonio: Un trabajo pone nombre al asesino de Antonio Martín Escudero: Emili Solé Cristofól. Web Ser histórico (21/12/2024).

Gascón, Antonio: El intento de asalto a Puigcerdà del 23 de abril de 1937. Web Ser Histórico (2/04/2025).

Guillamón, Agustín: Desconstrucció de les mentides i disbarats del monòlit de Puigcerdà. Web Ser Histórico (22/09/2023).

Guillamón, Agustín: La matanza de veinte derechistas el 9 de septiembre de 1936 en Puigcerdà. Web Ser Histórico (4/011/ 2023).

Guillamón, Agustín: Reescribir la Cerdaña en guerra: confrontación crítica entre Pous/Solé y Gascón/Guillamón. Web Ser Histórico (15/12/2025).

Guillamón, Agustín: Paul Preston contra la historiografía de la revolución: una impugnación necesaria.  Web Ser Histórico (1/01/2026).

Guillamón, Agustín: Contra la descalificación historiográfica de “Homenaje a Cataluña”. Web Ser Histórico (4/01/2026).

Bibliografía fundamental:

 Gascón, Antonio y Guillamón, Agustín: Nacionalistas contra anarquistas en la Cerdaña (1936-1937). Antonio Martín, la experiencia libertaria de Puigcerdá y el sagrado mito de Bellver. Descontrol, Barcelona, 2018.

Peitx, Joan: Entrevista a J. L. Blanchon: “La faula dels “fets de Bellver” dura des fa més de vuitanta anys”. Querol número 34 (2024).

Peitx, Joan: Entrevista a Antonio Gascón y Agustín Guillamón. “ERC va fer la llista dels que havien de ser afusellats el 9 de setembre al Còrrec del Gavatx”. Querol número 34 (2024).

Peitx, Joan: Entrevista a Josep M. Solé Sabaté: “Tot el que fa l’alcalde Joan Solé a Bellver, ho fa amb el conjunt del poble”. Querol número 34 (2024)

Pous i Porta, Joan; Solé i Sabaté, Josep Maria: Anarquía i República a la Cerdanya (1936-1939). El “Cojo de Málaga” i els fets de Bellver. Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 1988, 1991 y 2025.

Solé i Sabaté, Josep Maria: La Cerdanya republicana i antifranquista: Joan Solé Cristòfol. Memorial Democràtic, Generalitat de Catalunya, Departament de Justícia, 2024.

Webs:

Querol número 34: www.recercacerdanya.org/fitxers/querol/querol-34.pdf

Ser Histórico: https://serhistorico.net/category/guerra-civil-espanola/

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

✇Portal Libertario OACA

Jasone Mitxeltorena: «El auzolan no es sólo una modalidad de trabajo, es toda una organización social»

Por: Kiko Pavonic

Charla de Jasone Mitxeltorena Ozkaritz en Berga (Cataluña), el 17 de enero de 2026 (2º congreso «Sentido Comunal»).

Jasone es autora del libro «Auzolanaren kultura. Iraganaren ondarea orainaren lanabesa, etorkizunaren giltza» (ed. Txalaparta, 2011). El libro se puede descargar en PDF aquí.

«Por definición, un poco el auzolan, entendido como esta modalidad tradicional, se trataría de un ejercicio de cuidado colectivo de las infraestructuras de uso común.
Por ejemplo, la experiencia que ha contado Albert… En Euskal Herria, históricamente, se distinguían las modalidades. El auzolan se refiere a espacios comunes, como caminos, fuentes, infraestructuras comunes… Y, por ejemplo, el juntarse para ayudar en una casa y luego en otra, ordeak, que significa reciprocidad. Hay como distintas modalidades. Y, por ejemplo, había una tercera modalidad, se trataba, por ejemplo, en una casa que no había rebaño y querían empezar a tenerlo, pues toda la vecindad le daban un cordero, y se empezaba a, bueno… Un poco, estas tres modalidades, que, al final, nos hablan del sistema comunal. Nosotros, cuando hemos estudiado este sistema, resumimos en un ‘ABC’, que significa auzolan, batzarra y comunal. No es sólo una modalidad de trabajo, es toda una organización social. Auzolan, ya sabéis, batzarra es el concejo y comunal, el patrimonio o bienes comunales. Entonces, el trabajo del auzolan responde por supuesto, al autogobierno. Los que trabajan en auzolan tienen que ser ellos los que se gobiernan.»

Charla entera:

Jasone Mitxeltorena
Fuente: https://emprius.cat/sentit-comunal

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 2 Promedio: 5)

✇Portal Libertario OACA

Novedad editorial: Conciencia de clase, psicología y anarquismo

Por: Kiko Pavonic

Necesitamos una filosofía universal que estructure el pensamiento crítico, el malestar social y la revuelta. Una filosofía con la capacidad de redefinir todos los aspectos de la vida social, que ofrezca soluciones que partan de la experiencia y el bien común: el anarquismo.

Kropotkin dijo que la clave de la evolución humana era el apoyo mutuo. Precisamente, este es el principio básico a redescubrir en nuestro sistema de creencias. Podemos despertar nuestra conciencia de oprimidas, pero para que la sociedad progrese es necesario que se cumplan unas condiciones psicológicas mínimas. Este pequeño ensayo aborda la relación entre esas condiciones psicológicas, la conciencia colectiva y el anarquismo.

Ángel E. Lejarriaga (Madrid, 1956) es psicólogo clínico, editor de la revista cultural libertaria La Idea y del blog El viajero de Orión. Colabora habitualmente en prensa libertaria, como Rojo y Negro (CGT)Ha publicado El sueño de Iris (2001), La trompeta sin sombra (2007), El viajero de Orión (2011) y Bajo la nube negra (2023).

Descripción

Autor: Ángel Lejarriaga
Colección: SR
Tripa: Papel ahuesado 80 Gr
ISBN: 979-13-990905-2-9
Medidas: 170 mm. x 116 mm.
Páginas: 91
2026

Más información: https://piedrapapellibros.com/producto/conciencia-de-clase-psicologia-y-anarquismo/

 Piedra Papel Libros

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

✇Portal Libertario OACA

FOB Autónoma: Nuestros lineamientos político-estratégicos generales

Por: Kiko Pavonic

[Argentina] NUESTROS LINEAMIENTOS POLÍTICO-ESTRATÉGICOS GENERALES

Objetivo político general

Nos organizamos, construimos y luchamos por mejorar nuestras vidas, pero teniendo desde hoy, como proyección y objetivo superador, un Cambio Social que transforme de raíz, desde abajo, por fuera pero en disputa con las instituciones dominantes, este sistema capitalista, heteropatriarcal, colonial, racista y ecocida que nos somete día a día, teniendo como camino y horizonte, a la autoactividad social organizada, a la autogestión integral y a la autoinstitución popular.

Estrategia general

El desarrollo de un objetivo como el planteado, requiere de un proceso que, en términos de mediano-largo plazo, se oriente en función de una ruptura con desenlace popular para lo cual se hace imprescindible fomentar cada vez mayores instancias de autoorganización social-popular con capacidad prefigurativa, de acción y de fuerza propia, alternativa y antagónica (material y contrahegemonica) para enfrentar el poder de las clases dominantes. Es decir, debe construir Poder Popular, puntualmente, Autogestivo, desde nuestro paradigma.
Un aspecto importante a tener en cuenta, es que este Poder Popular Autogestivo, en tanto proceso, debe tender a constituirse tanto antes, durante y después de un contexto de ruptura revolucionaria, procurando llegar a ser lo más amplio posible, es decir, tendiendo a abarcar la totalidad de lo social y no sólo ser un «islote».

Creemos, asimismo, que debemos complementar este lineamiento estratégico general, con una cuestión fundamental en esta etapa histórica. Podemos decir que de un tiempo a esta parte, ningún conflicto, eje, contradicción o sector social es totalmente autosuficiente desde la visión de una centralidad manifiesta en cuanto a un antagonismo y posibilidad de superación unilateral al sistema de dominación imperante.

En tanto y en cuanto, las contradicciones se demuestran como múltiples, una política de intervención de cara a configurar otra relación de fuerza, debe tener en cuenta esto y tender a articular esas contradicciones y sectores en instancias u organismos de lucha y construcción politico-sociales de carácter multisectorial, planteando una perspectiva de disputa, acorde a la complejidad del actual panorama reaccionario.

FOB Autónoma

Fb: Fob Autonoma 

Ig: @fobautonoma

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 1 Promedio: 1)

✇Portal Libertario OACA

[Herexía] Tierras Raras

Por: pegasus

(((Plática entre un Cuervo y un Lobo)))

Dice el Señor Cuervo:
-Esto de las tierras raras: Raras no son,
tierras tampoco.

Dice el Señor Lobo:
-Pobre de la Tierra que sea rica
en las llamadas
tierras raras.
¡Pobre, desgraciada!

Nuevos tesoros codiciados.
Doña Avaricia en el altar
con las afiladas uñas del
águila imperial.

Canales abiertos sin hielo,
abren el gran Norte
a la depredación.

Señor Cuervo: -Ya quedan pocas hermanas ballenas.
El gran oso blanco tiene pánico.
Ha llegado la contaminación.

Señor Lobo: -Mis amigas las Vulpes polares,
han acordado de emigrar…

Sangre sobre blanco.
La devastación
entra triunfante,
viene con fuerza,
pisa,
aplasta,
quema este hasta ahora
hermoso rincón.

Señor Cuervo: -Son las nuevas energías
que se venden y necesitan
las actuales tecnologías.

Señor Lobo: – Doña Guerra tiene
potestad, autoridad y jurisdicción,
para invadir, comprar o reclamar…

Señor Cuervo: -¡Es verdad!
Las grandes €mpresas se lo ordenan
y mandan.
¡Todo sea por la competitividad!!

Feo Mundo
Cruel
Atroz
Abominable

Señor Lobo: -El año que viene,
el reparto del siglo,
será la Antártida…

Señor Cuervo: -La Amazonía,
nuestra madre primera,
R E S I S T E…
Los guardianes valientes
son las atrevidas Lluvias,
los osados Mosquitos,
el padre río,
las insumisas Inundaciones…

Señor Lobo: -Las cerbatanas
pueden ayudar,
si son en sutil veneno empapadas.

Cantan el Cuervo y el Lobo:

¡Amazonas, Amazonas!!
¡Lilalelo, dindirindón!!

Goliardo Ceibe

http://maesegoliardo.blogspot.com/

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 2 Promedio: 5)

✇Portal Libertario OACA

C²: conversaciones y cartas. «Feminismo anticarcelario: el cuerpo como resistencia» con Alicia Alonso Merino

Por: Kiko Pavonic

El  próximo sábado 14 de febrero continuamos con «C²: conversaciones y cartas», un encuentro anticarcelario pensado como espacio de aprendizaje colectivo y carteo a personas presas. Las sesiones se abren con un tema desde donde pensar juntxs sobre algún aspecto del control social, la represión, la condición carcelaria y las posturas abolicionistas.

En esta sesión nos acompaña Alicia Alonso, abogada, activista y académica cuya labor se centra en el análisis de sistemas penitenciarios y la defensa de derechos humanos desde una perspectiva feminista.

Su libro «Feminismo anticarcelario: el cuerpo como resistencia» aborda las afinidades entre la cultura del castigo y el patriarcado, ofreciendo un posicionamiento interseccional que nos aproxima a alternativas antipunitivistas surgidas desde la comunidad y la autogestión.

Recordad que, como en todas las sesiones de C² tendremos espacio de carteo, y que aunque podéis escribir a cualquier persona que queráis, se dedicará una parte de la charla a hablar del caso de Zoe.

Local Anarquista Magdalena
https://localanarquistamagdalena.org/

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

✇Portal Libertario OACA

[Poema y audio] Un adiós sin un nuevo hola

Por: pegasus

Audio creado con inteligencia artificial a partir del poema Un adiós sin un nuevo hola del autor Miguel Rojo.

… se fue… se ha ido
para buscar el descanso
lo que no pudo ser…
a ver si ahora…
un no-sé-que
qué-se-yo

… lo que se creía perdido
que se resiste
a la memoria
que se nubla

… se fue… se ha ido
esta vez con un adiós
al que no seguirá
un nuevo hola

… y en un escenario
vacío, frio y oscuro
cruje un taburete
sin el compañero
al que dar apoyo

…el músico, el poeta
de inconfundible estilo
icono de una época
voz emocionada
en cada historia
un público entregado
se fue… se ha ido

se fue el cantor, se ha ido..
y con el algo nuestro
dejando un hueco
para la nostalgia
un lamento… ¡qué pena!

se fue…se ha ido
efímero en su vuelo
en la brevedad de la vida
con síes y noes
noes y síes
como todo lo humano
sin embargo queda una estela…
…un buen recuerdo

Y ya en su nuevo camino
con sentimiento un deseo…
¡buena suerte amigo!

Miguel ROJO. 6 Diciembre 2025

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 5 Promedio: 5)

✇Portal Libertario OACA

La quiebra del AVE. La macro-infraestructura más inútil

Por: Kiko Pavonic

La tragedia de Adamuz y el colapso de la red de “Rodalies” de Cataluña constituyen -tras el accidente de Angrois- el episodio más grotesco y dramático de la “nueva era ferroviaria” proclamada al unísono por la casta política hispano-catalana, la oligarquía del cemento y las élites mundializadoras. En esta sociedad del riesgo, de la que hablaba Ulrich Beck, la Alta Velocidad se añade a la lista de peligros y amenazas socio-ambientales en la que figuraban los transgénicos, los gases de efecto invernadero, las renovables industriales, los cables de Muy Alta tensión, las centrales nucleares y la industria agroalimentaria. La ciencia y la tecnología de la posmodernidad no son neutrales. Al contrario de lo prometido, a tecnologías más altas, menor bienestar y mayores riesgos. Eso es particularmente verdad en materia de infraestructuras innecesarias. El liderazgo español en esa clase de despropósitos muestra la persistencia de la mentalidad desarrollista heredada del franquismo en la política profesionalizada de cualquier color, un caso extremo de irresponsabilidad cuyos nefastos resultados han quedado bien a la vista. La Alta Velocidad nunca fue sostenible, puesto que la sociedad que la pone en marcha no lo es. Tampoco es ni mucho menos eficiente y segura, tal como indican la impuntualidad diaria, la aparición de decenas de puntos críticos y el creciente número de incidencias, y no parece que sea el futuro feliz de la movilidad ciudadana.

La causa del choque de trenes no tiene misterio: no es la impericia criminal de un ministro o la dejadez culpable de sus subordinados desoyendo las recomendaciones de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios; ni siquiera la alta externalización de la seguridad. Es la falta de mantenimiento suficiente, directo o subcontratado, lo que sumado a una mayor afluencia de usuarios, y por lo tanto, a una mayor circulación de trenes, ha desgastado las vías en diversos puntos más de lo previsto, multiplicando las posibilidades de una catástrofe que finalmente se ha producido. El progreso que pregona la dominación lleva consigo ese tipo de peligrosos imprevistos. Llegados a este punto, convendría remontarnos hacia atrás, hacia los orígenes del fenómeno aberrante de la Alta Velocidad, producto de los delirios de grandeza de la clase dirigente y de sus representantes, mercenarios y bufones.

Allá por los años ochenta del siglo pasado, el gran proyecto del Tren de Alta Velocidad fue una idea de la European Round Table, organismo con buena presencia de multinacionales, con fines eminentemente logísticos, que al desembarcar en el Estado español, se transformaron en políticos. El primer ejemplo de tal reajuste fue la línea Madrid-Sevilla, bastión del partido que gobernaba en 1992. Repentinamente, a juzgar por las declaraciones de figuras destacadas de la política, la plutocracia y del empresariado, los informes técnicos domésticos y la prensa sobornada, el AVE se convirtió en la solución de todos los problemas a excepción del de la movilidad: el desarrollo económico, la creación de puestos de trabajo, la vertebración regional, el re-equilibrio territorial, la descentralización administrativa, la cohesión social, la reducción del tráfico automovilístico y aéreo… Estábamos ante la mismísima Razón de Estado. Excusamos decir que nada de aquello era verdad y que la economía de las zonas conectadas apenas se vio afectada, la localización de empresas resultó irrelevante y el desempleo siguió prosperando; así pues, la integración regional se quedó donde estaba, igual que la centralización; la desigualdad social aumentó, lo mismo que los vuelos, los camiones  y el parque automovilístico. Es más, la fragmentación geográfica y la desestructuración del territorio fueron cada vez más intensas y el impacto en el medio ambiente llegó a niveles preocupantes. El coste de la construcción de las nuevas vías fue sufragado una mínima parte con fondos europeos, y el resto, o sea, casi la totalidad, con el desvío de la inversión en carreteras, redes de cercanías y líneas convencionales de larga distancia. El capital privado fue extremadamente precavido y dejó el tema financiero en manos del Estado. Los gastos de operatividad y mantenimiento no iban a la zaga, así que la degradación de los trenes de cercanías, usados por centenares de miles de trabajadores -obligados a vivir en las coronas metropolitanas por culpa de la especulación inmobiliaria- fue progresando a más velocidad de la deseada por el stablishment dirigente. Lo mismo ocurrió con la media y larga distancia. Así pues, el caos de Rodalíes es un fruto ponzoñoso del AVE. En definitiva, la Alta Velocidad, el tren de los ejecutivos, o el “tren de los señoritos” -omo le llamó al principio la voz del pueblo- iba a convertirse en el proyecto más insensato y dilapidador del sistema político-económico peninsular.

La apuesta de las altas esferas dirigentes por un transporte elitista de viajeros no fue un farol, fue un órdago a la grande, un verdadero desafío a la cordura. Todos los jerarcas querían que el AVE pasara por la puerta de su casa. En tres décadas se construyeron más de cuatro mil kilómetros de vías, situando la alta velocidad española en el segundo puesto a nivel mundial, solo por detrás de China, pero con el grado de demanda más bajo, también a nivel mundial. No es de extrañar que los responsables ministeriales trataran de elevarlo, bien subvencionando el billete (el viajero solo paga la tercera parte), bien cancelando trenes regionales y de larga distancia. Finalmente, el número de usuarios se estancó en torno a los 20 millones hasta que la liberalización del servicio, a partir de 2021, obligó a bajar más los precios mientras el turismo de dentro y de fuera experimentaba una fuerte subida. Para contrarrestar la competencia de Ouigo e Iryo, Renfe procedió a lanzar el Avlo, un AVE menos caro, y en 2024 los viajeros ya eran 40 millones, cifra nada comparable con la de Francia, que con 2.700 kilómetros de vías de alta velocidad tuvo 164 millones en el mismo año. El elevado coste operativo seguía siendo un inconveniente, al que se trató de resolver reduciendo la inversión en mantenimiento, tal como parecen indicar los frecuentes retrasos y las advertencias de los maquinistas sobre baches, vibraciones y otros incidentes. Las consecuencias fatales de tal clase de ahorro no han tardado demasiado en manifestarse.

El problema que les viene encima a los dirigentes y asesores del poder no se soluciona con dinero de los presupuestos, ni con demagogias populistas, puesto que el mal de la Alta Velocidad no reside en el elevado coste de su funcionamiento, sino en su naturaleza de artilugio emblemático de la globalización y estandarte de un sistema político al servicio de la economía de mercado. Entenderemos mejor si en lugar de decir AVE, decimos capitalismo. El AVE, o algo como él, es un producto del régimen económico-social con ese nombre, un juguete caro en el que refocila su clase político-empresarial. Si tocas al uno, tocas al otro. El deterioro del servicio prestado por la alta velocidad, que de una manera u otra volverá a agravarse, no es más que el reflejo de la degradación irreversible de lo público, provechosa para unos cuantos en el capitalismo tardío, el de los mega-proyectos y las macro-infraestructuras, para el cual las catástrofes son rentables y las crisis, beneficiosas. El negocio está en su construcción y en el desorden que acarrea, nunca en la gestión del servicio que promete. Es imposible cambiar esta dinámica social y ambientalmente aniquiladora. Si hay que escoger entre beneficios y seguridad, no es difícil adivinar el resultado de la elección. La sociedad, el sistema, como el fútbol, es así. Desde la izquierda ciudadanista hay quien propuso en su día al Estado promotor y administrador del AVE la alternativa de un “tren social”. Respondo que para cambiar de tren hay cambiar primero de sociedad. ¿Cómo? De entrada, denunciando la estrafalaria idea de progreso como experimentación incontrolada de artefactos tecnológicos. Después, no contemporizando con portavoces del capital. Luego, transformando la cólera de los viajeros en arma social y política de largo alcance.

Miquel Amorós

29 de enero de 2026

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 5 Promedio: 5)

✇Portal Libertario OACA

Reseña crítica: Anarquistas y Orden Público. Josep Asens y las Patrullas de Control

Por: pegasus

El libro Anarquistas y Orden Público. Josep Asens y las Patrullas de Control, editado por Ediciones Descontrol en 2025, constituye una aportación de notable singularidad en el campo historiográfico sobre el movimiento libertario catalán y, en particular, sobre las Patrullas de Control durante la Guerra Civil. Su originalidad radica en tres elementos fundamentales: la fuente autobiográfica inédita de Josep Asens, la reconstrucción biográfica y documental, realizada por Agustín Guillamón, y la relectura del concepto de “orden público” desde una perspectiva libertaria, un ámbito todavía escasamente explorado.

1. La autobiografía de Josep Asens: una fuente primaria excepcional

La primera parte del libro presenta la autobiografía de Josep Asens Giol, figura clave en la CNT y protagonista directo de la conflictiva relación entre movimiento obrero y aparato represivo desde los años del pistolerismo hasta el exilio.

Esta autobiografía, reproducida con fidelidad lingüística y sin correcciones estilísticas invasivas, ofrece:

  • Una mirada “desde abajo”, escrita por un militante que no pertenece a la élite dirigente —contrapeso crítico a las memorias de líderes más conocidos como Peiró, Abad de Santillán o Federica Montseny.
  • Un testimonio descarnado del terrorismo patronal, la violencia policial, los métodos de supervivencia obrera y la precariedad vital cotidiana.
  • Un relato no mediado por reconstrucciones posteriores, que ilumina las redes de sociabilidad libertaria, los temores, rutinas, códigos internos y la cultura moral de base de la CNT.

En la historiografía actual —dominada por estudios institucionales o análisis de largo alcance— la aparición de una voz obrera tan extensa y detallada resulta poco habitual y otorga al libro un aporte genuinamente microhistórico.

2. La aportación historiográfica de Agustín Guillamón

Guillamón, uno de los investigadores más sólidos sobre el movimiento libertario radical y las Patrullas de Control, complementa la autobiografía con un aparato crítico y narrativo que:

  • Reconstruye el trayecto político de Asens desde la fundación de las Patrullas de Control hasta su inhabilitación por el Comité Ejecutivo del Movimiento Libertario.
  • Desmonta mitos arraigados —especialmente los generados por la historiografía vinculada al PSUC o a memorias republicanas posteriores— que caracterizaron a las Patrullas de Control como organismos esencialmente arbitrarios o violentos.
  • Sitúa a Asens en el complejo panorama de 1936–1937, mostrando la coexistencia conflictiva de órdenes públicos paralelos: el estatal, el revolucionario y el estalinista.

Su lectura es coherente con la renovación historiográfica que, desde los años 2000, busca desestalinizar la lectura de la Guerra Civil y recuperar las experiencias de autoorganización social autónoma, pero introduce además un fino análisis sobre la dimensión policial y la autodefensa obrera, aun poco tratado.

3. Relectura del concepto libertario de “orden público”

Quizás el aspecto más innovador del libro es la discusión implícita —pero constante— sobre cómo la CNT entendió y gestionó el “orden público” durante la revolución.

La obra muestra:

  • Que el orden público libertario no era sinónimo de caos, sino un intento de sustituir la represión estatal por una forma de justicia revolucionaria con mecanismos propios de legitimidad.
  • Que las Patrullas de Control fueron, en sus primeros meses, un experimento de poder obrero singular, mezcla de policía social, milicia y contrapoder.
  • Que la represión posterior contra ellas —especialmente en el contexto del Mayo del 37— fue el resultado de un conflicto entre dos legitimidades: estatal y revolucionaria, no meramente un enfrentamiento entre “orden” y “desorden”.

Este enfoque cuestiona la narrativa dominante, que a menudo reduce las Patrullas de Control a bandas incontroladas, y propone una interpretación más compleja, vinculada a la sociología de la revolución y a la teoría de los poderes duales.

4. El valor añadido del relato familiar y la documentación del exilio

Los capítulos sobre el exilio y la correspondencia con Tarradellas añaden una dimensión poco explorada: la vida de un exmilitante obrero en el marco de la represión francesa, la supervivencia en los GTE, y la desarticulación del tejido libertario a partir de 1939.

Los anexos —biografías de militantes relevantes, documentos fundacionales, denuncias, peticiones de liberación— funcionan como un pequeño archivo, útil para investigadores y para futuros estudios prosopográficos.

5. El misterio Revertés

Guillamón analiza la fulgurante caída del comisario de Orden Público Andreu Revertés en noviembre de 1936 y revela que su muerte no fue consecuencia de un simple complot independentista, sino de una lucha interna por el control del llamado tesoro Galarza: un conjunto de lingotes de plata, dinero, joyas y obras de arte que agentes del Ministerio de Gobernación (Ángel Galarza) habían intentado sacar clandestinamente de Madrid hacia Francia.

Guillamón explica cómo Revertés intentó apropiarse de parte de ese tesoro para financiar a Estat Català, lo que le enfrentó directamente con las Patrullas de Control, especialmente con Josep Asens, y con dirigentes de Interior como Aurelio Fernández, Dionisio Eroles y Artemi Aiguader. En paralelo, sectores de Estat Català conspiraban para desplazar a Companys y romper la alianza entre CNT. ERC y el Govern, quienes finalmente decidieron silenciar el caso y sacrificar a Revertés, ejecutado el 30 de noviembre. El autor muestra cómo el episodio fue ocultado mediante rumores falsos y cómo la disputa por hacerse con el tesoro Galarza desestabilizó la unidad antifascista en Barcelona.

6.Valoración crítica

El libro destaca por:

  • Originalidad documental: la autobiografía es una fuente de enorme valor.
  • Claridad narrativa y contextualización rigurosa por parte de Guillamón.
  • Corrección de sesgos historiográficos previos, especialmente los que criminalizaban las Patrullas de Control sin matices.
  • Aporte a la microhistoria obrera y a la historia de la policía revolucionaria.
  • Resolución del misterio Revertés, que durante 90 años la historiografía académica ha sido incapaz de descifrar.

Conclusión

Anarquistas y Orden Público es una obra singular, necesaria y original dentro de la historiografía actual sobre el movimiento obrero catalán y la Guerra Civil. Ofrece una combinación excepcional: fuentes primarias inéditas, rigor historiográfico, y una reinterpretación profunda del concepto libertario de orden público, contribuyendo a desmontar clichés difundidos durante décadas.

Balance. Cuadernos de historia

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

✇Portal Libertario OACA

STOP centrales de biomasa. Salvemos nuestros bosques

Por: pegasus

MANIFIESTO POR UNOS BOSQUES VIVOS

Bajo el mantra de que la quema de «biomasa» a escala industrial es una fuente de energía renovable, las Administraciones se han lanzado a explotar nuestros bosques, alimentando una nueva burbuja, como siempre subvencionada con nuestros impuestos, que se suma a las anteriores (eólica, fotovoltaica, biogás, hidrógeno verde…). Donde quedan masas forestales, surgen proyectos de «biomasa» que lejos de nutrirse de las podas o los «residuos» como prometen, incineran bosques enteros.

  • En un contexto de crisis ecológica y climática, con el incremento cada año de las emisiones de gases de efecto invernadero, los bosques autóctonos son absolutamente esenciales, tanto para capturar y fijar el carbono atmosférico como para mantener la diversidad biológica y preservar el suelo. Quemarlos es potenciar emisiones de gases que alientan el calentamiento global, lo que va en contra de los objetivos aprobados a nivel internacional. Asimismo, existe evidencia de que la combustión de madera produce más emisiones de gases de efecto invernadero que la quema de combustibles fósiles, como el carbón y libera muchos otros compuestos contaminantes.
  • La combustión de biomasa no es «neutra en carbono». Cuando se quema masa forestal, se emite a la atmósfera inmediatamente el carbono almacenado durante decenas de años o incluso siglos. En cambio, cuando la madera se descompone en el suelo, solo una parte del carbono va a la atmósfera y de manera fraccionada, durante los años que dure la descomposición. La otra parte se incorpora al suelo como nutriente, reduciéndose considerablemente las emisiones de carbono.
  • Los riesgos para la salud asociados con las emisiones de la quema de biomasa son bien conocidos. El factor ambiental que plantea el mayor riesgo para la salud es la exposición a partículas finas (PM2,5), que producen unas 238.000 muertes prematuras en la Unión Europea cada año. Estudios recientes demuestran que la exposición a las emisiones de biomasa puede ser más perjudicial incluso que las emisiones de las zonas urbanas.
  • La propia Comisión Europea ha advertido que el uso de biomasa para producir energía y calor puede tener un impacto negativo significativo en la biodiversidad y los ecosistemas locales. Sin embargo, cada año la UE subvenciona con unos 24.000 millones de euros la quema de biomasa, dinero de nuestros impuestos que debería de dedicarse en primer lugar a evitar el despilfarro de energía y a promover la eficiencia energética antes que a incinerar bosques para generar calor, electricidad o combustibles sintéticos (proceso Fischer-Tropsch).
  • Las centrales térmicas de carbón se han ido cerrando por sus emisiones. Sustituirlas por incineradoras de biomasa no es la solución ya que pone en riesgo el futuro de nuestros bosques autóctonos al ser talados y quemados en parte o en su totalidad. En uno de los peores escenarios, los bosques son reemplazados por monocultivos de especies arbóreas de crecimiento rápido. Estos monocultivos reducen considerablemente la biodiversidad y se convierten en emisores netos de carbono, como ya ha ocurrido en los países nórdicos y Alemania, pioneros en poner en marcha «centrales de calor».
  • La pérdida de diversidad biológica asociada a esta destrucción y reemplazamiento de los bosques o de sus componentes reduce la capacidad natural de descontaminación de los suelos forestales, la resiliencia de los bosques a las plagas, su capacidad para retener suelo y evitar exceso de escorrentía, y modifica las condiciones microclimáticas de la vegetación que pueden amortiguar parcialmente, entre otros, los efectos de los incendios.
  • Es cierto que necesitamos energía para el metabolismo de nuestra sociedad y que la biomasa se ha utilizado históricamente, el problema es la escala. En un contexto de reducción de la disponibilidad energética, habrá que decidir cuanta energía necesitamos y para qué, poniendo en primer lugar el mantenimiento de las necesidades básicas de nuestra sociedad y renunciando a aquellos consumos energéticos innecesarios, nocivos o contraproducentes. Todo ello sin renunciar a los beneficios irremplazables derivados de conservar nuestros bosques vivos.

Firma el manifiesto en:

https://forms.komun.org/stop-centrales-biomasa-salvemos-nuestros-bosques

Arba León Bierzo

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 1 Promedio: 5)

✇Portal Libertario OACA

Reevaluación del anarquismo (Abdullah Öcalan)

Por: Kiko Pavonic

Fragmento de «Sociología de la libertad», Tomo III del «Manifiesto por una Civilización Democrática» de Abdullah Öcalan. Publicado en castellano por Descontrol Editorial (2024). Páginas 401-404.

Reevaluación del anarquismo

Los movimientos anarquistas que tienen sus raíces en la Revolución francesa y que aparecieron al mismo tiempo que el socialismo real merecen una reevaluación tras la disolución del socialismo real; o, mejor dicho, tras su integración en el sistema. Hoy se entiende mejor que las críticas formuladas por los famosos representantes del anarquismo, entre ellos Pierre-Joseph Proudhon, Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin, tanto contra el sistema como contra el socialismo real, no estaban del todo injustificadas. Como movimiento que critica el capitalismo no solo en tanto que monopolio privado y estatal, sino también en tanto que modernidad, destacan por situarse al otro extremo del sistema. La crítica anarquista del poder, desde las perspectivas moral y política, era acertada en un alto grado, pero los efectos de las estructuras sociales de las que venían se hacen evidentes en el movimiento. Las reacciones de clase de los sectores aristocráticos, que habían sido despojados de poder por el capitalismo, y de la artesanía de las ciudades que se encontraron en una situación mucho peor de la que habían tenido, proyectaban esta realidad. El hecho de que el anarquismo no fuera capaz de desarrollar una base fuerte, que no fuera más allá de los individuos y que fuera incapaz de crear un sistema opositor está estrechamente vinculado a sus estructuras sociales. El anarquismo entiende muy bien lo que hace el capitalismo, pero no tiene una idea clara de lo que tiene que hacer. Para resumir sus puntos de vista:

a) Critica el sistema capitalista desde la extrema izquierda. Entiende bien que el sistema desmantela la sociedad moral y política y, a diferencia del marxismo, no atribuye un papel progresista al capitalismo. Su enfoque hacia las sociedades que han sido desmanteladas por el capitalismo es más positivo. No considera que estas sociedades sean reaccionarias condenadas a la decadencia, sino que reconoce la supervivencia de su moral y su política.

b) El enfoque del anarquismo hacia el poder y el Estado es mucho más completo y realista que el marxista. Bakunin, por ejemplo, defiende que el poder es el mal absoluto. Pero la demanda de abolir el poder y el Estado inmediatamente a cualquier coste es utópica y no tiene muchas posibilidades de llevarse a cabo. Sin embargo, el anarquismo fue capaz de prever que no se puede usar el poder y el Estado para crear socialismo y que, de hacerlo, quizá se acabaría teniendo un capitalismo burocrático aún más peligroso.

c) La predicción de que construir un estado-nación centralizado sería un desastre para todos los movimientos obreros y populares y un duro golpe para sus esperanzas resultó ser realista. El anarquismo también acertó con su crítica al marxismo y su posición respecto a la unidad alemana e italiana. También afirmó que la evolución de la historia hacia el estado-nación fue una terrible pérdida para cualquier visión utópica de igualdad y libertad. Además, criticó duramente la postura marxista a favor del estado-nación, acusándola de traición. El anarquismo abogaba por el confederalismo.

d) Las visiones y críticas anarquistas de la burocratización, el industrialismo y la urbanización también se han visto ampliamente confirmadas y han desempeñado un papel importante en que el movimiento anarquista adoptara desde un principio una actitud antifascista y ecologista.

e) La disolución del sistema del socialismo real confirmó la crítica anarquista. El anarquismo supo identificar que lo que se había establecido no era socialismo sino capitalismo burocrático de Estado.

A pesar de estas importantes visiones y críticas confirmadas, el hecho de que el movimiento anarquista no haya logrado convertirse en un movimiento de masas como el socialismo real y nunca haya tenido la oportunidad de implementar su idea es algo digno de reflexión. Creo que se debe a una fuerte deficiencia y defecto de la teoría anarquista relacionada con la debilidad de su análisis de la civilización y una incapacidad de desarrollar un sistema a implementar. No se ha desarrollado un análisis adecuado de la sociedad histórica ni se han propuesto soluciones. Además, también el anarquismo se ha visto influido por la filosofía positivista y no sería acertado sugerir que ha superado las ciencias sociales eurocéntricas. Pero el defecto más importante es la carencia de reflexión sistemática sobre política democrática y modernidad y las estructuras relacionadas. No se tuvo el mismo rigor mostrado con sus visiones y críticas acertadas a la hora de sistematizar e implementar sus ideas. Quizá los orígenes de clase lo dificultaron. Otro obstáculo importante fue su oposición a cualquier tipo de autoridad, tanto a nivel teórico como en la vida cotidiana. Extendió la reacción legítima ante el poder y la autoridad estatal a todas las formas de autoridad y orden. Esto afectó a la capacidad de desarrollar la modernidad democrática en la teoría y en la práctica. Creo que el punto más importante de la autocrítica anarquista es la incapacidad de ver la legitimidad de la autoridad democrática y la necesidad de modernidad democrática. Además, el hecho de que haya sido incapaz de desarrollar la opción de la nación democrática en lugar del estado-nación es una deficiencia importante que también merece una reflexión autocrítica.

La disolución del socialismo real, el avance de los movimientos ecologistas y feministas y el auge general del sentimiento de sociedad civil sin duda tuvieron un impacto positivo en el anarquismo. Pero sentarse a hablar de que se tiene la razón no tiene ningún sentido. La pregunta a la que hay que responder es por qué fue incapaz de desarrollar o construir un sistema ambicioso que reflejara sus objetivos. Se trata de una pregunta que desvía la atención al abismo que hay entre la teoría y las vidas que llevan las anarquistas. ¿Han superado realmente la vida moderna que tanto critican? Más concretamente, ¿cómo de consistentes son en este respecto? ¿Pueden dejar atrás un modo de vida eurocéntrico y embarcarse de verdad en la modernidad democrática mundial?

Se pueden seguir haciendo preguntas y críticas similares. Pero lo importante es que este movimiento, que ha hecho grandes sacrificios, tiene importantes pensadores y pensadoras, cuyas visiones y críticas son respetadas en la comunidad intelectual. Su legado puede reunirse en un sistema coherente, abierto al desarrollo y opuesto al sistema existente. Las personas anarquistas son más propensas que las realsocialistas a llevar a cabo una práctica informada por la autocrítica. Ocupar su lugar legítimo en las luchas económicas, sociales, políticas, intelectuales y éticas podría resultar significativo. El anarquismo puede tanto renovarse como hacer una firme contribución a las luchas que se han acelerado en Oriente Medio y cuyas dimensiones de cultura y civilización han cobrado mayor protagonismo. Es un importante aliado para reconstruir la modernidad democrática.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 2 Promedio: 3)

✇Portal Libertario OACA

FOB Autónoma: Por otro paradigma social y ecológico

Por: Kiko Pavonic

Por otro paradigma social y ecológico

El deterioro y actual desastre socioambiental en el que estamos inmersxs y que se demuestra cada vez más profundo, tiene su origen desde los primeros tiempos de desarrollo del sistema de relaciones sociales capitalista. El planeta es desde aquí considerado como una gran cantera mercantilizable desde donde extraer materias primas de manera infinita para su posterior industrialización, sin importar las consecuencias y efectos nocivos que esto pueda tener – y ya tenemos – para naturaleza, territorios, cuerpos y comunidades.

Nos encontramos en un contexto de crisis social y ecológica profunda. El desarrollo del sistema capitalista ha llegado a un punto límite, serruchando la rama sobre la que se posa y tendiendo sólo a patear el problema hacia adelante.

La agudización del cambio climático, el agotamiento de las fuentes energéticas, la contaminación generalizada, las enfermedades, destierros compulsivos y la pérdida de biodiversidaf producto de la extinción de los monocultivos transgenicos, etc; sumado al aumento de la pobreza, de la desigualdad y la precariedad social a nivel global, tienen el mismo telón de fondo de un proceso que no puede ser detenido ni reorientado desde la lógica del mismo sistema.
Por lo tanto, plantearse una vida digna, sostenible y armónica – humana y ecologicamente – un Buen Vivir, implica luchar abiertamente y de manera relacional contra la lógica capitalista y los estados que la sustentan.

Se hace imprescindible, asimismo, la construcción de otro tipo de relaciones sociales y ecológicas que se planteen la superación del paradigma de dominio, saqueo y muerte en el que vivimos, constituyendo otras formas de vivir, desde la propia sociedad autoorganizada desde abajo.

Ig: @fobautonoma

Fb: Fob Autónoma 

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 2 Promedio: 3)

✇Portal Libertario OACA

[Poema y audio] No los bombardearán… ¡Implosionarán!

Por: pegasus

Audio creado con inteligencia artificial a partir del poema No los bombardearán… ¡Implosionarán! del autor Miguel Rojo.

Nadie atacara al país poderoso
Nadie desde el exterior
Nadie desde fuera de sus fronteras
Nadie, nadie va a atacarlo…. ¡Nadie!

Tampoco es necesario
Ni siquiera empujarlo
Camina solo al precipicio

Hace tiempo que tienen un mal
En su casa tienen un mal
Un mal que les desgasta
corroe, agobia y enajena

El mal lo tienen en su casa

Un mal gestado
alumbrado, alimentado
en su propio territorio…

…desarrollado y crecido
promocionado y aplaudido
en su desdén y arrogancia
en su desprecio por el otro

El mal lleva instalado
años… decenios
y a millones de adeptos
colonizado el pensamiento

Un credo muy asumido
Es tarde para el arrepentimiento

Inmunidad deprimida

… Y ahora… un líder envalentonado
eufórico y obstinado
escasa sutileza y prudencia
que algún que otro gobernante
adula en la distancia
en tanto sea útil y convenga …
más cómodo ahora
que con el vaivén de antaño

… en el país poderoso
crece el malestar ciudadano
hacia extremos inesperados
de descomposición interna
pinta el oráculo negro el futuro…

Un conflicto civil amenaza
Y sin que de nada sirva
un presupuesto militar desorbitado
escudo antimisiles… arsenal nuclear…
armas hipersónicas… un enorme ejército

El líder en sus piruetas
como puede resiste… aguanta

Desde fuera observan…
malévolamente sonríen…
Piensan y rumian
tiempo al tiempo

¡Que trabaje el silencio!

¡Que trabaje el silencio!

guerra

Miguel ROJO. 18/Marzo/2025

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 26 Promedio: 4.8)

✇Portal Libertario OACA

Frank Fernández… ¡Hasta siempre compañero!

Por: Kiko Pavonic

El pasado domingo 18 de enero, apenas empezando a ennegrecer el cielo, se fue el entrañable compañero Francisco Fernández (1932-2026). Paco, en su entorno familiar y para los amigos cercanos. Frank, en los avatares de la lucha desde tiendas anarquistas a contramano de los autoritarismos, las fobias y los exilios. Murió a consecuencia de una infección perniciosa que le forzó a internarse de urgencia en la Unidad de Cuidados Intensivos en un hospital del sur de la Florida. Siempre sostuvo que la Anarquía no era otra cosa que la lucha constante por la vida. Consecuentemente, se mantuvo en esa batalla hasta el último aliento. A sus 92 años, los órganos vitales dejaron de cumplir sus funciones, razón por la que fue desconectado de toda ayuda mecánica y traslado a «cuidados paliativos». De manera increíble, con esa actitud casi obstinada que le caracterizaba, su tremenda fortaleza física le permitió luchar contra la muerte durante 72 horas.

Sin duda, su fallecimiento nos deja un vacío incómodo, de esos que exigen llenar su inconmensurable estatura. Historiador del anarquismo en Cuba, Frank Fernández fue ante todo un autodidacta comprometido con el ideal ácrata. Un incansable investigador que no se conformó nunca con repetir narrativas consagradas ni replicar las versiones «maquilladas» de los vencedores. Sus aportaciones historiográficas abrieron nuevos caminos –invariablemente incómodos— que hoy resultan ineludibles de transitar si queremos comprender el papel decisivo que desempeñaron los anarquistas cubanos entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX en el desarrollo de las luchas del movimiento obrero en la Isla. Jamás escribió desde la lejanía aséptica de la academia ni como ejercicio ególatra de erudición, sino desde la implicación vital de quien tiene consciencia de que la historia es un potente campo de batalla y no un frío mausoleo.

Defendió sin tregua los ideales de libertad que guiaron su vida y por los que sufrió un largo exilio. Sin embargo, nunca se victimizó por ello. Su prolongado exilio fue una consecuencia asumida de forma coherente que jamás hizo mella en su integridad ácrata. Militó en el Movimiento Libertario Cubano en el Exilio (MLC-E) y fue cofundador del colectivo editorial de la revista anarquista Guángara Libertaria, trinchera en la que se mantuvo incólume durante trece años (1979-1992), a pesar de «la indiferencia o la franca hostilidad de un lugar tan poco apropiado como el Miami de aquellos años […] una marca difícil de igualar si tenemos en cuenta el ambiente reaccionario y violento que nos rodeaba […] la presión y el hostigamiento de nuestros enemigos, tanto en Miami como en La Habana.»[1]

Los que lo conocieron recordarán que combinaba con precisión de alquimista un humor sarcástico con la firmeza de principios de quien no sabía ceder terreno. Quizá, la mejor descripción del carácter y la personalidad de Frank quedó registrada en una entrevista que le realizaran M.G. Blázquez y F. Martín para el periódico anarcosindicalista CNT, en ocasión de su visita «a las ruinas del anarquismo español» en Madrid: «Barba blanca, aire quijotesco y con un puro tan unido a él como la ironía y el verbo fácil.»[2] Solo les faltó recalcar su profunda obsesión por plasmar ese «verbo fácil» en aras de «la otra historia». Es decir: «No de las guerras, no de los patriotas, sino la historia de los esclavos, la historia de las mujeres […] debemos escribir la historia eliminando las epopeyas, a los líderes y divos de las estatuas.»[3]

En esencia, ese fue Frank Fernández, de ahí que insistiera una y otra vez, a veces en broma y otras con su tono duro e incluso agresivo, que la historia del anarquismo en Cuba no podía reducirse a una nota al pie en los libros oficiales ni a una colección de anécdotas románticas en torno a nuestras derrotas, sino que requería ser contada por sus protagonistas. Por eso, exigió siempre la revisión minuciosa de los hechos a partir de la lectura atenta de las publicaciones anarquistas editadas con coraje y lucidez desde tiempos coloniales y en el rescate de la experiencia de los hacedores de la historia: obreros que abrazaron «la idea” contra viento y marea; intelectuales que pusieron su pluma al servicio de las luchas, tipógrafos que dejaron la vida entre linotipos; sindicatos irreductibles que se consolidaron sin jerarquías, mujeres anarquistas que no solo confrontaron al Estado y a la Iglesia sino también el machismo de sus compañeros; grupos de afinidad que impulsaron la insurrección contra todo poder hasta las últimas consecuencias; lectores de tabaquería que divulgaron la praxis anárquica entre los torcedores; ateneos que enseñaban a leer y a pensar al mismo tiempo e internacionalistas que, consecuentemente, dieron su vida en pro de la emancipación. Esas historias —de carne y hueso— nutrieron su labor historiográfica.

Autor de los libros La Sangre de Santa Águeda[4] y El anarquismo en Cuba[5]  (traducido al alemán, francés, inglés e italiano), así como incontables artículos recogidos en las páginas de Guángara Libertaria y otros medios anarquistas en castellano y lengua inglesa, Frank nos heredó un invaluable legado de investigación historiográfica y una invitación precisa a continuar la senda emancipadora desde la intransigente reafirmación ácrata. Esa convocatoria se expresa con singular claridad en los últimos párrafos de El anarquismo en Cuba, una de sus obras más conocidas. Allí dejó plasmado sus anhelos para la Isla cautiva, mismos que hoy resuenan con inquietante vigencia: «Es prematuro enterrar las ideas libertarias y declararlas difuntas cuando aún tienen vigencia y sobre todo un campo próspero, abonado con sangre de varias generaciones y donde de nuevo renacerán con más fuerza los pensamientos de un arquetipo elevado de la condición humana y sobre todo de la libertad individual y colectiva de todo un pueblo.»[6]

Un viejo adagio atribuido a Abraham Lincoln señala: «dame seis horas para cortar un árbol y pasaré cuatro afilando el hacha». Esa también era la visión de Frank Fernández. Todos sus textos fueron redactados con el esmero diligente de quien afila un hacha, consciente que será usada infinidad de veces. Ahora, ante su ausencia, alejados de liturgias huecas y homenajes de ocasión, no cabe el consuelo fácil. Nos queda el encargo, sí, de estar a la altura de su legado y asumir con coherencia que su obra no queda clausurada. Cada investigación que retome su trabajo, cada lectura de sus textos, cada discusión en diálogo con sus reflexiones «afila el hacha» y prolonga de forma concreta su memoria. Quizá, esa sea la forma más anárquica de despedirlo y agradecerle su perenne compañerismo.

¡Hasta siempre, compañero Frank!
¡Hasta siempre, amigo Paco!
¡Salud y Anarquía!

Gustavo Rodríguez

20 de enero 2026.


[1] Fernández, Frank. Memorias de Guángara Libertaria. Revista Cuba Encuentro, núm. 40, primavera 2006, p. 145. Disponible en línea: https://www.cubaencuentro.com/revista/revista-encuentro/archivo/40-primavera-de-2006/memorias-de-guangara-libertaria-29667

[2]Blázquez, M.G. y, Martín, F. Entrevista con el historiador cubano Frank Fernández. CNT, noviembre 2004. Disponible en línea: https://web.archive.org/web/20080313234756/http://www.periodicocnt.org/306nov2004/16/

[3] Id.

[4] Fernández, Frank (1994). La Sangre de Santa Águeda: Angiolillo, Betances y Cánovas. Miami: Ediciones Universal.

[5] Fernández, Frank (2000). El anarquismo en Cuba. Madrid: Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo. Colección Cuadernos Libertarios/6. Disponible en línea: https://anarquia.info/wp-content/uploads/2021/08/frank-fernc3a1ndez-el-anarquismo-en-cuba.pdf

[6] Ibidem, p. 134.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 8 Promedio: 4.8)

✇Portal Libertario OACA

La cultura anárquica de lo común

Por: Kiko Pavonic

El fondo de un imaginario colectivo subversivo

Empecemos por una obviedad, en el capitalismo los asuntos comunes no suelen ser resueltos por las propias personas involucradas. Si bien las relaciones hegemónicas en nuestra sociedad —las que configuran los modelos sociales dominantes— son aquellas estructuradas en base a la dominación política, no son, sin embargo, las relaciones mayoritarias. Las relaciones mayoritarias son las que podríamos llamar, en términos políticos amplios, relaciones anarquistas, es decir, relaciones no mediadas por mando-obediencia. 

En nuestra cotidianidad participamos más en la creación común de reglas (explícitas o no) que en la elaboración de leyes y asumimos más responsabilidades que órdenes. Esto no suele ser pensado así, está claro, ni siquiera por quienes nos acompañan. Para la mayoría de las personas la afirmación aristotélica de que en el mundo siempre algo manda y algo obedece parece incontrastable.

Esta preeminencia que se le da a las relaciones basadas en la dominación funciona dentro de un paradigma de la dominación justa que inunda casi toda la filosofía política, salvo muy pocas excepciones. Según este paradigma las relaciones de dominación, las jefaturas, son inevitables. No importa si para siempre, dado que “el ser humano es el lobo del ser humano”, o sólo por un período, mientras se lo conduce por el “camino de la verdad”, pero la dominación política sería justa y necesaria. 

Esta visión, contestada una y otra vez por las ideas y prácticas de los espacios de auto-institución, suele invisibilizar la multiplicidad de relaciones existentes. Y es en esta multiplicidad, justamente, en la que podemos apoyarnos para romper sus supuestos instituidos. Aunque invisibilizada, la auto-institución, esa serie de procesos mediante los cuales se produce y sostiene lo común sin mediaciones jerárquicas, es parte fundamental de las luchas antagonistas y de la cotidianidad de las comunidades.

En política, sin embargo, no ha habido ni hay mayor miedo que a lo que es capaz el abajo, la chusma, el pobrerío. La idea de la necesidad de la representación de la voluntad y de jefatura ha encontrado sustento, una y otra vez, en este miedo. Hasta para la mayoría de la crítica al populismo actual el verdadero problema, como si se tratara de una esencia maligna, un monstruo durmiente, reside en las clases subalternas. El “pecado” de los partidos populistas, en todo caso, sería exacerbar, liberar, dicho mal.

Para rechazar toda visión elitista y paralizadora, que convierte lo anárquico en patrimonio de una minoría iluminada, necesitamos revisar las nociones desde las que nos pensamos. Hoy, incluso en nuestras iniciativas, parece haber menos claridad —o acuerdo— sobre qué es exactamente lo que defendemos.

Dos formas de entender lo común

A una concepción identitaria de comunidad —entendida como un conjunto estable de características que comparte un grupo humano, en definitiva, una propiedad compartida— se le opone una noción más amplia entendida como un modo de ser en común. En esta concepción más dinámica y relacional de comunidad, las personas no son meras receptoras pasivas de una propiedad, sino una parte fundamental de un proceso continuo y conjunto de construcción. Por ende, la comunidad no es nada exterior, nada “afuera” de las mismas personas. Tampoco, se entiende, un bien en propiedad inmutable que deba ser defendido.

En vez de eso, la comunidad surge a través de las relaciones en las que las personas instituyen lo común y en las que, a la vez, esas mismas relaciones las instituyen a ellas. Instituir se refiere, entonces, a los procesos por los cuales las personas sostienen la vida colectiva: la dotan de sentidos, la protegen y organizan su continuidad. Actuar como si todos estos procesos pertenecieran de alguna manera al Estado —es decir, identificar sociedad con Estado— es tan equivocado como pensar que están libres de la injerencia de los modos estatales.

El paradigma político identitario, entonces, reproduce una visión bastante limitada de los procesos y del rol de las personas en la creación de lo común. Si bien en el proceso de institución conjunta de lo real, lo nuevo no surge de la nada, sino de lo previamente instituido, tampoco es nunca la reproducción exacta de lo que ya existe. Cada persona relacionándose con lo y las demás, recrea el mundo siempre modificándolo. Lo nuevo emerge inevitablemente aunque transformar de raíz lo que se ha instituido históricamente no sea algo fácil. 

Lo común nunca es algo estático, ajeno o superior a las personas que lo componen como pretende la visión identitaria. Lo común es una co-presencia, un estar juntos, un compartir que se hace responsabilidad ética frente a las demás personas. Parecería obvio, pero que las personas vivan juntas significa que están implicadas unas con otras y no solo que están unas al lado de otras. Esta visión desfigurada de cómo se instituye lo real incide en la reproducción del orden actual al generar una idea que nos desvincula del proceso.

Alteridad y co-implicación

En el paradigma identitario, además, la alteridad —toda relación con lo otro— es tomada como un proceso negativo. La relación no es productiva, sino que siempre es una relación de detención. Al rol pasivo en la construcción de lo común que se le asigna a las personas, se le agrega la interpretación de la interacción social como un conflicto continuo entre individuos negociando su supervivencia.

Esta ontología individualista, asociada mayoritariamente a la idea liberal —sujetos independientes o, en todo caso, relaciones intersubjetivas—, no logra describir adecuadamente las relaciones entre las personas. Incluso cuando se plantea que de la negación del otro pueda surgir algo a la postre positivo, la visión de los límites siempre es negativa. Esto ha llevado a interpretar erróneamente que el anarquismo es solo una reacción especular al poder político instituido. Dicho error explica, por lo menos en parte, cierto falso antagonismo y reduccionismo entre la capacidad destituyente e instituyente de los movimientos antagonistas y antiautoritarios.

Sin embargo, es posible concebir la alteridad desde otro punto de vista que suponga una experiencia diferente del límite. No estamos obligados a sobrevivir a los demás, sino que nuestra singularidad, nosotros mismos, surgimos de una vasta serie de relaciones —no solo de negación—, que entablamos con ellos. Contrariamente a lo que dicen quienes azuzan el miedo al otro, las demás personas son la condición de posibilidad misma de todos nuestros desarrollos posibles, buenos y malos. Quienes nos rodean son parte de lo que somos y en la alteridad acrecentamos o disminuimos nuestras propias potencias.

La relación entre los sujetos y el medio, entonces, es de co-implicación y co-funcionamiento, no de separación o solo negación. Lo común es lo que surge en esta relación. Pensar la comunidad y sus relaciones desde la diferencia y la alteridad desafía cierta pretensión autoritaria de uniformidad y homogeneidad de las comunidades.

Una figuración anárquica de lo común

Al abandonar la idea de una alteridad siempre negativa y de sujetos sustanciales, podemos pasar al desafío de pensar lo común como condición misma para los desarrollos colectivos antiautoritarios, ahí donde la diferencia se vuelve productiva. Lo común es el terreno de conflicto y la condición de posibilidad de la creación anárquica: la auto-institución. La singularidad y vitalidad de este tipo de creación radica en prácticas que prescinden tanto de toda jefatura exterior o interior como de cualquier forma de representación o pasividad.

La cultura de lo común debe hacer hincapié en el carácter contingente, relacional y transformador del estar juntos. La contingencia propia de lo viviente refuerza la propuesta. En la práctica, la auto-institución, por su parte, supone el rechazo de la representación y de cualquier ligazón con principios abstractos universales que se pongan por encima de las personas. Por lo tanto, si bien son importantísimas las propuestas de todo tipo, no hay lugar para los modelos de pretensión universalista que busquen sustituir a los involucrados o querer abarcar toda la complejidad social.

Una figuración anárquica de la cultura de lo común puede irrumpir en el imaginario colectivo como la afirmación y el acrecentamiento máximo posible de las potencias colectivas.

Instituir la diferencia

De lo común no hay que preocuparse, en el sentido de que simplemente ya existe, pero de las posibilidades que se abren al pensarlo diferentemente, sí. ¿Por qué empecinarse en una idea de alteridad que no reconoce las posibilidades infinitas de la interacción? ¿Por qué apegarse a un elitismo que reduce la anarquía a lo excepcional?

El antagonismo entre construcción y destrucción es falso. El anarquismo no puede reducirse a la simple negación o reacción especular del orden instituido que, si bien lo condiciona, no puede determinarlo. En la práctica, la negación, como destrucción parcial o total del mundo instituido, es indisociable de la institución, a la vez, de otros mundos. Aún en la perspectiva insurreccional, no hay fin del capitalismo sin más “instituciones anarquistas”, o sea, sin generalizar ese sostener la vida colectiva en clave antiautoritaria. Por lo tanto, rechazar la necesidad de la proyección anárquica equivale ya a fracasar.

A la vez, el anarquismo tampoco puede reducirse a una construcción paródica donde, de alguna manera, se vive un ideal futuro. Las prácticas anárquicas afirman y acrecientan potencias comunes, transformaciones y conflictos en el presente. La proyección de los movimientos, el impulso proyectual de las capacidades del abajo, no supone crear modelos únicos o combatir monstruos con monstruos. La creación auto-instituyente es siempre provisoria, abierta y cambiante. Es el terreno de combate de lo posible.

Lo que defendemos no pertenece al futuro, ni es abstracto, ni está por fuera o encima nuestro. No hay anarquismo sin ensuciarse las manos; el combate por generalizar la auto-institución de lo común no garantiza resultados, pero justo por eso lo posibilita todo.

Regino Martinez
Fuente: https://redeslibertarias.com/2026/01/21/la-cultura-anarquica-de-lo-comun/

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 3 Promedio: 4.7)

✇Portal Libertario OACA

Presentación en Madrid de ‘Solidaridad Internacional Antifascista (SIA) en la Guerra Civil Española’, de Anna Pastor

Por: Kiko Pavonic

El viernes 30 de enero se presentará en la sede de la FAL en Madrid el libro Solidaridad Internacional Antifascista (SIA) en la Guerra Civil Española, un título que analiza la importancia de esta, a menudo, olvidada organización, creada en 1937 con el propósito de tejer una red de solidaridad con los anarquistas españoles, atacados en plena guerra civil desde distintos frentes de poder.

Tendremos la fortuna de contar con la presencia de Anna Pastor Roldán, autora del libro e investigadora con el foco puesto en la recuperación de memoria histórica y la puesta en valor del legado libertario en España.

Con el nacimiento de Solidaridad Internacional Antifascista (SIA) en 1937, se concretaron dos realidades: una, la solidaridad internacional entre anarquistas ha sido siempre un imperativo moral del anarquismo, y, dos, era manifiesta la necesidad de crear un organismo que velase por los intereses de los hijos e hijas de la militancia libertaria en plena guerra; en un momento, además, en que las conquistas revolucionarias estaban siendo atacadas sistemáticamente desde distintos ámbitos de poder hostiles al movimiento libertario y sus organizaciones.

Este ensayo es una aproximación histórica al papel político y los proyectos de mejoramiento social que motivaron la labor humanitaria, la retórica y la acción revolucionaria de SIA. También es una reflexión desde el presente, pues pretende comprender por qué la solidaridad es un valor del que jamás nos debemos desprender. La necesitaron entonces, la necesitamos ahora. En ella viven los últimos destellos de nuestra humanidad.

Anna Pastor Roldán (L’Hospitalet de Llobregat, 1993). Graduada en Humanidades y máster en Historia Contemporánea. Orienta sus investigaciones a proyectos de recuperación de memoria histórica y a la puesta en valor del legado libertario en España. Explora propuestas pedagógicas que contribuyan a construir un relato de la memoria antifascista y revolucionaria desde la educación no formal.

¿Cuándo? Viernes 30 de enero
¿Horario? 19:00
¿Dónde? Sede de la FAL en Madrid. Calle Peñuelas 41. Metro Acacias o Embajadores

Fundación Anselmo Lorenzo (FAL)
https://fal.cnt.es/

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 1 Promedio: 5)

✇Portal Libertario OACA

Charla: Terrorismo de Estado y luchas sociales en Perú (perspectiva libertaria)

Por: Kiko Pavonic

En los últimos cinco años el Perú viene afrontando un nuevo y álgido periodo de criminalización de la protesta social que ha devenido en un claro terrorismo de Estado que ha asesinado a más de cien manifestantes (obreros, campesinos, sindicalistas, estudiantes y artistas) en diversas regiones del país. Tenemos una dictadura parlamentaria que impone presidentes bajo la lógica política del fujimorismo (fuerza nacional de ultraderecha que controla el poder desde los años 90).

Además, muchos compañeros han sido procesados y encarcelados siendo acusados directamente de terrorismo. Desde Perú buscamos romper el cerco mediático e informar al movimiento revolucionario, en general, y al libertario, en particular, que vivimos bajo una dura represión de la burguesía y sus fuerzas armadas.

A cargo de Franz Verne (periodista y militante anarquista peruano)

Local Anarquista Magdalena
https://localanarquistamagdalena.org/

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

✇Portal Libertario OACA

Propaganda, propaganda y propaganda anárquica

Por: Kiko Pavonic

“Antes, una organización política antagonista, fuese del signo que fuese, era también un cierto espacio de vida (casas del pueblo, ateneos, cooperativas, publicaciones propias, agrupaciones juveniles, culturales, deportivas, reuniones, formación, ayuda mutua, identidad). Pero, a día de hoy, los espacios políticos están altamente profesionalizados, centrados en campañas y encuestas, en medios y en redes, dirigidos por técnicos de comunicación política, apenas sin estructuras presenciales de vida cotidiana.”

Amador Fernández-Savater

La disyuntiva de las fuerzas anarquistas con respecto a la influencia pasa un poco por ahí: qué hacer con los medios hegemónicos, dominados por las mismas empresas, algorítmicamente estructurados para la reproducción de unas mismas ideas, imágenes y sentidos. Porque se entiende que la calle y las prácticas cotidianas —la verdadera dimensión del anarquismo— no son algo separado del imaginario social, sino que lo producen y lo transforman, ese espacio común donde cohabitamos, interpretamos el mundo y nos damos sentido colectivamente. Y ese imaginario social está influenciado en gran parte hoy por los medios hegemónicos empresariales y sus intereses.

Disputar el espacio social con ideas y prácticas que potencien lo viviente, la autoorganización, la cooperación y el mutuo entendimiento pasa entonces también por mantener una difusión que cree, ordene y expanda las ideas y las figuraciones anárquicas. No como mera repetición de consignas, sino como producción de sentido situada, conflictiva y generalizable. O sea, que las propuestas hagan política, que sean parte de un hacer colectivo por dilucidar —también en colectivo— qué hacer colectivamente. Pensar juntos -asumiendo que ese pensamiento es siempre incompleto, revisable y tensional-, el estar juntos.

En tiempos donde lo digital domina, donde la textura pausada del papel del libro y el periódico es sustituida por la veloz de la pantalla, y donde la precariedad y la fragmentación social empujan a muchas personas a relacionarse casi exclusivamente por estos medios, no hay que rendirse en la disputa por el imaginario social. Utilizar inteligentemente los medios a disposición para establecer los verdaderos diálogos que el anarquismo y las ideas transformadoras antiautoritarias necesitan no debería entenderse como una imposición abstracta, sino como un problema estratégico a resolver en cada contexto. Pero, al igual que en los tiempos de la tinta y los lugares de amuchamiento modernos, sin espacio donde mirarse a los ojos las ideas se hacen solo rumores sin articulación, sonidos casi inaudibles que se pierden inexorablemente.

Por ende, casi tan importante como la propaganda en cualquier red es y será imprescindible el cara a cara que la relación social directa produce. No como un ideal romántico, sino como una condición material real para la construcción común. Es la juntadera donde las ideas adquieren verdaderos sentidos, cambian, se traicionan o mejoran. Sin lugares comunes, el único lugar común será el de la razón capitalista, su guerra permanente y su competición en pos del dinero. Los espacios colectivos son donde cualquier idea que propaguemos por redes sociales, por periódicos o muros puede digerirse en clave verdaderamente colectiva. Toda nuestra propaganda será en vano sin relación social que la potencie, pero también toda relación social se empobrece si no produce sentidos compartidos.

La sinergia es esa: la propagación de las ideas y figuraciones de una cultura de lo común, que ataque la imposición capitalista de la separación de individuos en guerra, no solo en el plano simbólico sino en prácticas concretas, reimpulsada por las prácticas comunes que exploren y transformen sus sentidos en la calle y en los espacios de juntadera. No se trata de oponer mecánicamente redes y calle, discurso y práctica, sino de experimentar formas de articulación que no repliquen la lógica hegemónica que se pretende combatir.

El anarquismo no es solo destituir el orden actual, basado en la explotación y el colonialismo de los algoritmos, sino que también es instituir otros mundos, otras prácticas y sentidos a la vez.

Asunción Strada
Fuente: https://www.facebook.com/photo?fbid=1475014484631547&set=a.513770800755925

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 3 Promedio: 5)

✇Portal Libertario OACA

Club de lectura «En el café»: Partir para contar

Por: Kiko Pavonic

Vamos a por la siguiente sesión del club de lectura «En el café». Comentaremos y debatiremos el libro que cuenta las memorias de Mahmud Traoré y que escribe Bruno Le Dantec. Este libro es más que una novela, es un viaje, es una migración, es una historia y es apoyo mutuo.

Con el nombre de «En el café» queremos hacer referencia a la obra de Errico Malatesta en la que dos personas dialogan en un café y tal como ocurre en este libro queremos que nuestro grupo de lectura invite al debate y sea un estímulo para la acción transformadora.

La próxima sesión es el miércoles 25 de febrero a las 19:00 en el Local Anarquista Magdalena. Debatiremos el libro «Partir para contar» de Mahmud Traoré y Bruno Le Dantec.

Es una sesión abierta, no es necesario inscribirse.

Local Anarquista Magdalena

https://localanarquistamagdalena.org

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 1 Promedio: 5)

❌