🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
✇lamarea.com

‘Refugio en el barrio’, una fiesta con música y obras de artistas que no pueden trabajar en sus países

Por: Ana Veiga

En los años 90 del siglo pasado, el barrio era más que unas calles aledañas a nuestra casa. Se convirtieron en entorno conocido poblado por personas que sabían nuestro nombre y el de nuestra madre, cómo tomamos el café o cómo cortarnos la merluza para el guiso de la abuela. Ese concepto de zona -relativamente- segura, de red de personas, es lo que pretenden recuperar desde el Teatro del Barrio.

La fiesta Refugio en el Barrio, que se celebra este jueves, 16 de abril, a partir de las 22 horas, trata de potenciar ese concepto y convertir el barrio, además, en un lugar de acogida para aquellos artistas que no pueden desarrollar su trabajo en sus países de origen. Impulsada por la Red TEJA de Espacios Culturales en Apoyo a Situaciones de Emergencia, mezclará las sesiones musicales de findPeaks (DJ), Guadalupe Sideral y Le Parody, y la exposición del arte de algunas de las creadoras acogidas a la Red TEJA este 2026: Nisreen Tahhan (artista multidisciplinar, arquitecta y gestora cultural palestina), Mohamed Bakri (fotógrafo palestino), Abboud Abud Tair (fotógrafo e investigador nacido en Jerusalén), Shayma Amad (artista multidisciplinar y de performance de Jerusalén) y Maria Zreiq (organizadora comunitaria, educadora y artista multidisciplinar palestina).

El precio de la entrada son diez euros, y solo se pueden comprar en taquilla el día de la fiesta. Todo lo recaudado irá destinado a la Red Teja.

Qué es la Red TEJA

La Red TEJA de Espacios Culturales en Apoyo a Situaciones de Emergencia nació en mayo de 2022 a partir del trabajo de tres espacios independientes de Madrid: Nave Oporto, Paisanaje y Planta Alta (hablarenarte). Lo que en un inicio se planteó como una respuesta solidaria del sector artístico y cultural a la emergencia desencadenada por la invasión rusa de Ucrania, trata de promover la cooperación transnacional ofreciendo residencias temporales a artistas y profesionales de la cultura que se encuentren en situaciones sociopolíticas complejas en sus países de origen.

La entrada ‘Refugio en el barrio’, una fiesta con música y obras de artistas que no pueden trabajar en sus países se publicó primero en lamarea.com.

✇lamarea.com

Rosalía: una noche en la ópera

Por: Fran G. Matute

Con la eterna sensación de que nos estamos perdiendo algo, nos acercamos a Lux, el último y aclamado álbum de la siempre inquieta Rosalía (Barcelona, 1992). El salto de calidad-madurez dado entre este y su anterior disco, el muy sobrevalorado Motomami (2022), es sin duda grande, aunque no tanto si tenemos en cuenta que en canciones como «Hentai» o «GR N15» se nos dejó ya ver por dónde podían ir los tiros. Es cierto que estamos ante una obra más rompedora (sonora y conceptualmente hablando), aunque solo sea por lo inesperado que ha supuesto su envoltorio clásico (vía la London Symphony Orchestra y el coro de la Escolanía de Montserrat), un envoltorio por otro lado tan asfixiante, por su impronta, por su protagonismo, que ha terminado por uniformar en exceso el conjunto, lo que quizás afee su escucha completa y continuada.

Rosalía
Portada de Lux. COLUMBIA

El disco apabulla en cualquier caso, sobre todo en una primera cata, gracias a una producción tan imponente como arriesgada, que logra dar cuerpo y belleza incluso a las composiciones más enclenques. Por fuera, Lux es sin duda la obra de una artista en estado de gracia que rechaza doblegarse ante su condición de estrella mainstream para seguir experimentando y reinventando su particular propuesta, pero por dentro, esto es, analizando canción por canción, alguna que otra costura se puede ver.

Ciertas letras flojean, por más que giren sobre temas trascendentes como la reconstrucción personal y el reencuentro con la fe. La voz de Rosalía puede ser también a veces cansina, sobre todo cuando abusa del melisma. La vocación internacionalista del disco, con letras en 14 idiomas y guiños al flamenco, al fado y a la canción francesa, sabe en ocasiones a pastiche. Algunas baladas lúgubres se hacen a menudo plúmbeas, por grandilocuentes. Por eso Lux brilla sobre todo cuando más radical y festivo se muestra. Prueba de ello son sus dos primeros singles, «Berghain» (rompedora composición de cámara amadrinada por la mismísima Björk) y «La Perla» (con precioso y delicado acompañamiento a cargo de Yahritza y Su Esencia, en choque frontal con la punzante mala baba que respira la canción), dos pequeñas joyas capaces por sí solas de desmontar a todo aquel que pensara que Rosalía no era más que un producto reggaetonero.

Lux no será perfecto, ni falta que hace, pues es un disco innegablemente osado e imaginativo, también importante, si así lo queremos ver. Eso sí, no abusen de él.

Esta reseña se ha publicado originalmente en El Periscopio, el suplemento cultural de La Marea. Puedes conseguir la revista aquí o suscribirte para seguir apoyando el periodismo independiente.

La entrada Rosalía: una noche en la ópera se publicó primero en lamarea.com.

✇lamarea.com

Silvia Pérez Cruz, o la reivindicación de la intensidad

Por: Alberto Senante

“De la mesa al cristal / De la madera al metal / Del canto colectivo / Al canto introspectivo / Del fondo de los mares a los sueños celestiales / De los soles y las madres a los mares abisales”. 

Con estos versos presentó este martes Silvia Pérez Cruz su nuevo disco en un Teatro Real de Madrid abarrotado y entregado desde el primer minuto. Y más que un poema, las palabras funcionaron como una declaración de intenciones de la artista y un adelanto de lo que se viviría en las dos horas siguientes.

Silvia Pérez Cruz durante el concierto de presentación de su nuevo disco en el Teatro Real de Madrid. A. S. 
Silvia Pérez Cruz durante el concierto de presentación de su nuevo disco en el Teatro Real de Madrid. A. S. 

La intensidad y la sencillez, lo íntimo y lo colectivo, lo sublime y lo cotidiano, se dan la mano y se confunden en este “disco dual”, como lo describe la autora, formado por 15 nuevas canciones en las que sigue fiel a su estilo de entrelazar ritmos e idiomas. Por ejemplo en Moreno, uno de los temas ya publicados donde se cruzan el bolero y los ritmos brasileños, Silvia nos invita a cuidarnos como “el acto más revolucionario” que podemos hacer en estos tiempos de odio y conflictos. Pero eso sí, en la presentación aclara que también en las relaciones debemos hacer caso al consejo que dan en los aviones: para ayudar a los demás primero hay que ponerse la mascarilla una misma… “Hay que amarse, hay que amar / Acompañar y acompañarse”. 

Puede que de tanto cantarle, a Pérez Cruz se le haya pegado la capacidad de García Lorca de meter todo un mundo en apenas dos versos. “Yo quisiera ser agua / Para regarte las flores y los amores”, nos susurra en su Líquido. Y como si componer y cantar no fuera suficiente, sobre el escenario la artista de Palafrugell toca la guitarra, dirige a sus músicos y a un coro compuesto por mujeres, interactúa con el público como una monologuista, y mueve sus brazos –otra mezcla– por momentos como una bailaora y a ratos como un hincha de fútbol argentino.

Silvia nos invita a escuchar su música como parte de una cadena de mujeres que han cantado, y dice orientarse gracias a un “mapa de madres” del que a la vez se siente parte. Por eso también resulta natural que al final se apropie de canciones de otros, como Hymne a l’amour de Edith Piaf, Gallo Rojo, gallo negro, de Chicho Sánchez Ferlosio, o su ya clásico Cucurrucucú Paloma. Y que quiera hacerle un homenaje a Gino Paoli cantando Senza fine apenas unas horas después de saberse su muerte. 

El éxito se ha instalado en la carrera de Silvia: Premio Nacional de Músicas Actuales, tres Goyas, un Latin Grammy, cientos de miles de reproducciones, entradas agotadas en sus conciertos… Pero parece que ella sigue sin darlo por hecho, así que a lo largo del concierto presume dos veces de haber cumplido su sueño infantil de actuar en el Olympia de París

Con esa intensidad gozosa, con esa defensa de la emoción, con esa voz a punto de quebrarse pero que siempre sigue adelante, Silvia reivindica, y predica con el ejemplo, una mujer que no solo sea “sirena” sino “también capitana”. Musa y arquitecta, cuidadora y disfrutona, sabia e inocente. Y viendo las caras del público al aplaudirle, lo que quizás no sabe es que ya se ha convertido -una dualidad más– en una diosa cercana.

La entrada Silvia Pérez Cruz, o la reivindicación de la intensidad se publicó primero en lamarea.com.

  • No hay más artículos
❌