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Japón y Filipinas sellan alianza militar contra China en el mar del Sur de China

Por: C. Bellver

El Gobierno de Japón y el de Filipinas han acordado fortalecer su cooperación militar, un paso que incluye la exportación de equipos militares japoneses a Filipinas tras la reciente relajación de restricciones que durante décadas limitaron la industria de defensa nipona. La alianza responde al objetivo común de contener la influencia china en el mar del Sur de China y el sudeste asiático.

Según fuentes oficiales de ambos países, el acuerdo permite a Tokio suministrar material de defensa a Manila, que busca reforzar sus capacidades militares frente a las disputas territoriales con Pekín en el mar del Sur de China. Filipinas reclama soberanía sobre varias formaciones rocosas y bancos de arena en la zona, donde China ha llevado a cabo actividades de construcción y patrullaje naval.

La medida se enmarca en la estrategia de Japón de ampliar su papel en la seguridad regional, alineándose con Estados Unidos y otros aliados para equilibrar el creciente poderío militar chino. El primer ministro nipón, Fumio Kishida, ha defendido la necesidad de una postura más activa en defensa, mientras que el presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., busca diversificar sus alianzas más allá del tradicional paraguas estadounidense.

El acuerdo, según analistas regionales, podría incluir la venta de radares, lanchas patrulleras y sistemas de vigilancia marítima. Sin embargo, no se han divulgado cifras concretas ni plazos de entrega. La cooperación bilateral se ha intensificado en los últimos años con ejercicios conjuntos y visitas de alto nivel, y este nuevo paso refuerza la tendencia hacia una mayor militarización en la región.

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Rusia denuncia ataque con dron contra mayor central nuclear europea tras impacto en turbina de Unidad 6

Por: C. Bellver

Un dron impactó el 31 de mayo de 2026 en la sala de turbinas de la Unidad 6 de la central nuclear de Zaporizhzhia, la mayor de Europa, según informaron fuentes oficiales rusas. El ataque, que no ha sido reclamado por Ucrania, se produjo en una instalación bajo control ruso desde marzo de 2022 y ha sido calificado por Moscú como un «acto de terrorismo nuclear».

La planta, situada en el sureste de Ucrania, cuenta con seis reactores VVER-1000 con una capacidad total de 6.000 MWe. La Unidad 6, cuyo sistema de turbinas resultó dañado, aporta 1.000 MWe al suministro energético regional. Según la parte rusa, el ataque busca desestabilizar la infraestructura energética bajo su control y forzar una respuesta internacional de seguridad.

Un precedente peligroso para la seguridad nuclear

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) no se ha pronunciado aún sobre el suceso, aunque la agencia mantiene inspectores en la central desde el inicio de la ocupación. El impacto en la sala de turbinas no afectó directamente al reactor ni al sistema de contención, pero cualquier incidente en una instalación nuclear activa eleva el riesgo de fuga radiactiva y compromete la percepción de seguridad en la región.

La central de Zaporizhzhia ha sido escenario de múltiples incidentes desde 2022, incluidos cortes de suministro eléctrico externo y disparos cerca de los reactores. Sin embargo, el ataque con dron contra un sistema vital como la turbina de la Unidad 6 representa una escalada cualitativa en las tácticas de guerra híbrida.

Guerra de información y energía

Moscú ha vinculado el ataque a un intento de Kiev de forzar una respuesta militar internacional o una evacuación de la planta, lo que supondría un colapso de la generación eléctrica en los territorios ocupados. Ucrania, por su parte, no ha reclamado la autoría ni ha emitido declaraciones oficiales sobre el incidente. Analistas internacionales señalan que el uso de información sobre ataques nucleares se ha convertido en un arma psicológica en el conflicto, con ambas partes acusándose mutuamente de poner en riesgo la seguridad continental.

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