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La ONU comienza a desmantelar la misión en el Sáhara Occidental: el alto el fuego se queda sin vigilancia

Por: N. Esteller

La Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) ha comenzado a reducir su presencia sobre el terreno, en lo que supone el principio del fin de una de las operaciones de paz más longevas de la ONU, establecida en 1991 tras el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario.

La reducción de efectivos se produce en vísperas de fechas clave en el Consejo de Seguridad, donde podría decidirse la desaparición o redefinición de la misión. La MINURSO, encargada de supervisar el alto el fuego y organizar un referéndum de autodeterminación que nunca llegó a celebrarse, se enfrenta a crecientes presiones diplomáticas que alterarían el equilibrio de fuerzas en el territorio.

Un statu quo en peligro

La posible desaparición de la MINURSO dejaría sin supervisión internacional el alto el fuego en el Sáhara Occidental, en un momento en que el contencioso sigue abierto entre Marruecos —que controla la mayor parte del territorio—, el Frente Polisario y su principal valedor, Argelia. La retirada de la misión es seguida con especial atención por España, que considera el Sáhara Occidental un dossier prioritario en su estrategia exterior hacia Marruecos.

Según fuentes diplomáticas consultadas, Naciones Unidas ha comenzado a trasladar personal y vehículos fuera de la zona, aunque el número exacto de efectivos retirados no ha sido especificado. El Consejo de Seguridad deberá pronunciarse antes del próximo mandato de la misión, previsto para finales de año, lo que abre la puerta a un escenario de cierre definitivo.

La MINURSO es una de las misiones de paz más antiguas aún activas de la ONU, y su posible desaparición alteraría el statu quo que ha prevalecido durante más de tres décadas, advierten analistas internacionales.

El cierre de la misión podría beneficiar a Marruecos, que defiende su plan de autonomía para el Sáhara, mientras que el Frente Polisario denuncia que la retirada de los cascos azules allanaría el camino a una anexión de facto. Argelia, por su parte, ha instado en repetidas ocasiones a la comunidad internacional a no abandonar la supervisión del proceso.

La decisión final recae en el Consejo de Seguridad, donde Francia —aliada de Marruecos— y Estados Unidos —que reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara en 2020— juegan un papel determinante. España, que mantiene una posición oficial de apoyo a la solución negociada, observa con cautela los movimientos en la ONU.

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