Los gobiernos de Portugal e Italia han firmado este 21 de julio de 2026 un acuerdo bilateral para la adquisición de tres fragatas FREMM EVO, según ha informado el Ejecutivo portugués. La operación supone un refuerzo significativo para la Armada lusa y marca un hito en la cooperación naval entre países europeos.
Las fragatas FREMM EVO son la versión evolucionada del programa europeo de fragatas multipropósito (FREMM), desarrollado originalmente por Francia e Italia. Este modelo incorpora mejoras en sigilo, sistemas de combate y capacidad antisubmarina, lo que lo convierte en uno de los buques de superficie más avanzados del continente.
El acuerdo, de carácter intergubernamental, incluye el suministro de las tres unidades, así como el apoyo logístico y la formación de tripulaciones. Aunque no se han hecho públicas las cifras económicas del contrato, fuentes próximas a la negociación indican que el valor total podría rondar los 1.500 millones de euros, incluidos los paquetes de mantenimiento y armamento asociados.
Para Portugal, esta compra supone un salto cualitativo en su capacidad naval, al sustituir parte de su flota envejecida y alinearse con los estándares de la OTAN. La Armada portuguesa opera actualmente fragatas de la clase Vasco da Gama (MEKO 200) y Bartolomeu Dias (M-class), cuya vida operativa está llegando a su límite.
Italia, por su parte, consolida su industria naval con una nueva exportación de la serie FREMM, que ya ha sido adquirida por países como Egipto y Marruecos. La versión EVO representa la evolución más reciente y sitúa a la empresa pública Fincantieri como uno de los actores principales del mercado de fragatas europeo.
La operación ha sido calificada por fuentes del Ministerio de Defensa portugués como «un paso estratégico para la defensa nacional y la contribución a la seguridad colectiva europea». El acuerdo se firmó en Roma, en presencia de los ministros de Defensa de ambos países.
La compra portuguesa de las FREMM EVO podría tener implicaciones para otros programas navales en Europa, incluido el futuro de la Armada española, que estudia la renovación de sus fragatas F-100 e incluso ha valorado la incorporación de buques de diseño similar en el marco de la cooperación europea.