El Pentágono ha identificado al sargento Michael Emmanuel Swinton, de 30 años, como el soldado fallecido el sábado 18 de julio durante una operación de detonación controlada de munición no explosionada procedente de un dron iraní derribado. El incidente, que tuvo lugar en una zona no especificada de Oriente Medio, pone de relieve los riesgos asociados a la gestión de los restos de los drones de ataque unidireccional utilizados por Teherán en la región.
Según el comunicado oficial del Departamento de Defensa, la muerte se produjo durante la manipulación de los explosivos del dron, un tipo de artefacto que Irán ha empleado en múltiples ataques contra fuerzas estadounidenses y aliadas en los últimos meses. El sargento Swinton, con base en una unidad no detallada del Ejército de Tierra, estaba a cargo de la neutralización de la carga explosiva cuando ocurrió la deflagración.
Un goteo de bajas que no cesa
La muerte del sargento Swinton es la última de una serie de bajas estadounidenses en operaciones relacionadas con la presencia de drones iraníes en la zona. Aunque Washington no ha especificado el lugar exacto del suceso, fuentes militares citadas por la prensa estadounidense apuntan a que podría tratarse de una base en Irak o Siria, donde las fuerzas de la coalición internacional realizan labores de desactivación de explosivos de forma rutinaria.
Irán ha intensificado el uso de drones de ataque unidireccional desde 2023, especialmente contra objetivos vinculados a Israel y Estados Unidos en la región. La tecnología empleada por estos artefactos, a menudo cargados con explosivos de alto poder, plantea un desafío creciente para los equipos de desactivación, que deben operar con protocolos de seguridad extremos.
Estamos profundamente entristecidos por la pérdida del sargento Swinton, un soldado dedicado que dio su vida en el cumplimiento del deber, declaró un portavoz del Pentágono en un comunicado difundido el lunes.
El sargento Swinton tenía 30 años y había sido desplegado en Oriente Medio en el marco de la Operación Inherent Resolve, la misión estadounidense contra el Estado Islámico, que en los últimos años ha visto expandirse su radio de acción para incluir la interceptación de drones enemigos. Las circunstancias exactas del accidente están siendo investigadas por el Ejército, que revisa los protocolos de detonación controlada para evitar que episodios como este se repitan.