
- La tala de varios árboles sanos vuelve a evidenciar la incapacidad del Ayuntamiento para gestionar el arbolado urbano y afrontar la emergencia climática.
Ecologistas en Acción de El Puerto denuncia la tala de entre cuatro y cinco árboles adultos en la Avenida de la Constitución, ejemplares aparentemente sanos que han sido eliminados bajo el argumento de que sus raíces estaban provocando el levantamiento de las aceras.
Lejos de tratarse de una actuación aislada, esta intervención se suma a una larga lista de talas realizadas durante los últimos años por el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, configurando una política de gestión del arbolado basada en la eliminación sistemática de árboles en lugar de buscar soluciones técnicas compatibles con su conservación.
Resulta especialmente grave que en plena emergencia climática y en una ciudad cada vez más afectada por las olas de calor, se siga optando por cortar árboles maduros que llevaban décadas proporcionando sombra, capturando carbono, reduciendo la temperatura urbana y mejorando la calidad del aire.
El argumento del levantamiento de acerados no puede servir como excusa permanente para justificar la tala de árboles sanos. Los árboles no levantan las aceras por capricho. Este fenómeno suele producirse cuando se les obliga a crecer en condiciones inadecuadas, confinando ejemplares de gran porte en alcorques demasiado pequeños y rodeados de superficies impermeables que limitan el acceso de las raíces al agua, al oxígeno y al espacio necesario para su desarrollo natural.
Cuando un árbol no dispone de suelo suficiente para respirar y expandir sus raíces en profundidad, estas terminan buscando espacio bajo el pavimento, generando conflictos perfectamente previsibles. El problema, por tanto, no es el árbol, sino el diseño urbano que no ha previsto las necesidades mínimas de un ser vivo destinado a crecer durante décadas.
Numerosos municipios españoles y europeos han demostrado que existen soluciones técnicas eficaces para compatibilizar la conservación del arbolado con la accesibilidad peatonal. Entre ellas se encuentran la ampliación de alcorques, la sustitución de pavimentos impermeables por superficies drenantes, la creación de corredores de suelo estructural para las raíces o la redistribución del espacio viario reduciendo áreas destinadas al estacionamiento de vehículos.
En el caso de la Avenida de la Constitución, la solución resultaba especialmente evidente. La eliminación de una sola plaza de aparcamiento habría permitido ampliar significativamente el espacio disponible para las raíces, preservar los árboles existentes y evitar la pérdida de sombra en una de las principales avenidas de la ciudad. Sin embargo, una vez más, el Ayuntamiento ha optado por la solución más rápida y destructiva: eliminar árboles adultos con más de treinta años de crecimiento antes que replantear mínimamente el reparto del espacio público.
Esta decisión refleja una visión profundamente equivocada de la ciudad, donde los árboles son tratados como obstáculos en lugar de ser considerados infraestructuras esenciales para la salud, el bienestar y la adaptación climática.
Los árboles urbanos no son un elemento ornamental prescindible. Son una infraestructura pública estratégica. Reducen la temperatura en verano, son el refugio de las aves urbanas, generan espacios habitables para la ciudadanía, favorecen la biodiversidad, mejoran la salud física y mental y contribuyen a la resiliencia climática de nuestros barrios. Cada árbol adulto que se tala representa décadas perdidas de crecimiento y servicios ecosistémicos que no pueden reemplazarse mediante la simple plantación de nuevos ejemplares.
Desde Ecologistas en Acción exigimos al Ayuntamiento:
- La paralización inmediata de cualquier tala de árboles sanos que no responda a un riesgo real e inminente para la seguridad.
- La publicación de los informes técnicos que justifican esta actuación.
- La elaboración de un Plan Director del Arbolado Urbano basado en criterios científicos y climáticos.
- La aplicación prioritaria de soluciones de conservación frente a la tala.
- La creación de mecanismos de participación ciudadana que permitan supervisar y debatir las actuaciones sobre el patrimonio arbóreo municipal.
La ciudad necesita más sombra, más árboles y más naturaleza urbana. Lo que no necesita es seguir perdiendo, año tras año, parte de su patrimonio verde por decisiones cortoplacistas e injustificables.
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