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✇El Libertario: Anarquismo y movimientos sociales autónomos

El extractivismo oculto tras las energías "renovables" del capitalismo

Por: Nelson Méndez P.

Gustavo Duch
 
En años recientes, y más aún en los últimos meses, la aparición de muchos (y grandes) proyectos de instalación de parques eólicos y solares en el territorio está generando la aparición de muchas protestas e impugnaciones desde el mundo rural. La razón es simple: como en otras muchas ocasiones, estas comunidades sienten cómo se les imponen decisiones sin su participación cuando serán ellas las que sufrirán las afectaciones. Pero, ¿qué otros ángulos debemos incluir en este debate?
 

Renovable, el recurso o la tecnología
 
Cuando se habla de un recurso renovable está claro a lo que nos referimos. Mientras el petróleo es un bien finito que tarde o temprano se agotará, el Sol, el viento o las mareas, inclusive la energía geotérmica, son fuentes energéticas que pueden perdurar. Quemar petróleo, además, supone emisión de gases con efecto invernadero con impactos cada vez más complejos y destructores, tanto que la Agencia Internacional de la Energía, ya hace algunos años, recomendó dejar en el subsuelo las dos terceras partes de las reservas conocidas de todos los combustibles fósiles. Por todo ello, hay un consenso social en la necesidad de dejar de consumir petróleo.
 
Pero esta situación se complejiza cuando analizamos la tecnología y funcionamiento de las actuales formas de aprovechamiento de la energía del Sol y del viento. Las placas solares y los molinos de viento que redibujan nuestros paisajes esconden en su interior la necesidad de unos materiales minerales que, como el petróleo, también son finitos. En algunos casos, son minerales tan escasos que se incluyen en una categoría conocida como ‘tierras raras’. De hecho, no solo la mecánica para extraer la energía depende de minerales finitos, el transporte de la electricidad con la que querremos cargar nuestros coches eléctricos significan muchos kilómetros de cobre. Y como son tantos, y como parece que serán muchos más, la pregunta es doble ¿cuánto cobre está disponible y cuál es el impacto que provoca su extracción?
 
Minerales importados
 
En este sentido las campañas de muchas entidades para darnos a conocer el origen del coltán que utilizan todos nuestros teléfonos móviles nos abren los ojos. El cobalto que se requiere en estas tecnologías se encuentra en el Congo. Muy buena parte del cobre en Perú y Chile. El litio de las baterías para almacenar la energía conseguida, en Bolivia, Chile, Argentina y parece que en breve en Portugal. Y esos minerales con nombres complicados de recordar son procesados mayoritariamente en China.
 
En todos estos lugares, la acelerada extracción minera que supone abastecer a esta industria y sus usos, provoca graves problemas por contaminación directa de la tierra, agua y aire de la zona, requiere de un uso excesivo de agua que limita otros usos más esenciales como el de boca o el agrícola y genera graves problemas sociales como desplazamientos forzados de comunidades, enfermedades por toda la toxicidad mencionada o verdaderos conflictos bélicos para el control de estos recursos.
 
Otro ejemplo aún más desconocido
 
Es paradójico conocer que para construir molinos de viento “verdes” se deforeste la selva amazónica del Ecuador. Las palas del rotor de los molinos “están hechas en su mayoría de plástico reforzado con fibra de vidrio y madera de balsa unida con resina epoxi o poliéster”, dice Peter Meinlschmidt, director del Instituto Fraunhofer de Investigación de la Madera, Wilhelm-Klauditz-Institut, WKI, en Brunswick.
 
La balsa es un árbol que crece en los bosques tropicales y en la actualidad, como denuncia la población indígena de Ecuador, está siendo explotada en grandes cantidades por capitales extranjeros, sobre todo chinos. Y aunque es un árbol que crece con rapidez, más rápida es la demanda del material lo que, finalmente, provoca altas tasas de deforestación de la selva y pone en peligro el clima y la vida sostenible (ellas sí) de estas comunidades. Te puede interesar
 
Lo más importante es el uso
 
Sin minimizar la importancia de qué energéticos se utilizan y se consumen, cómo se los explota y procesa, así como quién controla la generación de energía, es trascendental pensar para qué se emplea la energía. Si yo uso unos pocos decilitros de gasolina para mi motosierra, ¿hago un uso poco ecológico? Si con ella puedo hacer leña para pasar el invierno, está claro que no. Mayor atención debería de ponerse en este punto pero las administraciones lo ignoran ¿Necesitamos talar árboles para disponer en casa de un aspirador eléctrico cuando existen las escobas?¿Necesitamos consumir petróleo para importar comida que podemos producir en nuestras tierras?

[Tomado de https://www.briega.org/es/opinion/renovables-no-gracias.]


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Sexualidad y Anarquismo

Por: periodicoellibertario

  

Jacinto Ceacero
 
La sexualidad es un componente  esencial  del  ser  humano que integra tanto los aspectos, características, comportamientos y conductas puramente biológicas/naturales como las culturales, ideológicas, socioeconómicas,  políticas,  sentimentales, emocionales, afectivas y psicológicas (normas sociales, creencias, valores  morales  y  éticos,  roles  de género, identidad y orientación sexual...).

Su desarrollo, maduración y ejercicio precisan de una relación armónica  entre  todos  esos  aspectos diferentes para que la construcción de nuestra identidad, existencia y vida personal y social sea saludable,libre, autónoma y nos conduzca al placer y la felicidad.

La complejidad de la sexualidad humana, de los comportamientos sexuales, trasciende, por tanto, el mero paradigma de respuesta sexual biologicista pasando a ser una respuesta vivida y sentida desde lo cultural y social, una respuesta construida desde la diversidad y la libertad, ajena a estereotipos y dogmas.

Esta armonía entre lo que podríamos  llamar  el  paradigma  biologicista  y  el  sociocultural,  de  cara  a comprender  el  funcionamiento mental humano, extensible a explicar también la construcción de la respuesta sexual, la definía Platón con clarividencia hace miles de años en  la  llamada  Alegoría  del  carro alado utilizada en su diálogo Fedro.

De manera semejante, Sigmund Freud intentaba mostrar que el funcionamiento mental resultaba más equilibrado cuando encontramos la armonía entre el principio del placer(nuestros deseos) y el principio de realidad (los códigos morales y sociales).

Posiblemente, ambas metáforas responden a una lógica dualista, y aafortunadamente superada, en la que cuerpo y  mente representan dos mundos  separados  con  intereses contrapuestos. La realidad es que este tipo de enfoques dualistas conducen y profundizan en la polaridad, en la percepción de la realidad mediante códigos binarios (naturaleza/cultura;   hombre/mujer; sexo/género; dominación/sumisión; sujeto/objeto...) que no explican la enorme diversidad de la realidad a la hora de comprender la construcción  contextual  de  cada  ser  humano como un todo único y, por el contrario, pueden provocar imposiciones, enfrentamientos, violencias, desigualdades, dogmatismos.

Contrastada su enorme importancia en todos y cada uno de los planos de la vida, la sexualidad ha ocupado,históricamente, un lugar destacado en  la  definición  y  concreción  del proyecto ideológico, teórico y práctico del anarquismo que se viene planteando en los últimos siglos; y lo viene haciendo, como no podía ser de otra manera, desde parámetros coherentes con su compromiso de utopía, antiautoritarismo, transgresión,  subversión,  transformación... de los valores éticos, morales, económicos  y  legales  del  poder (esencialmente capitalista y patriarcal).

Para Helena Andrés Granel, en su trabajo  "Anarquismo  y  sexualidad" [http://periodicoellibertario.blogspot.com/2017/02/anarquismo-y-sexualidad.html] publicado en la revista Germinal, la concepción  que  tiene  el  movimiento anarquista del amor y la sexualidad  es  que  se  trata  de  una construcción sociocultural, histórica y política, siendo  el  sistema  sexual parte esencial del sistema social. De esta manera, cualquier proceso de transformación y revolución social precisa, no solo un cambio en las estructuras políticas y socioeconómicas sino, paralelamente, una revolución  personal  que  incluya la liberación sexual, la construcción de relaciones  de  género  igualitarias  y antiautoritarias, la emancipación de las mujeres, una nueva moral sexual que  suplante a la burguesa...  

En este sentido, simplemente a título indicativo, recordar la fructífera  relación  que  históricamente ha mantenido el anarquismo con la sexualidad, con las respuestas sexuales, y por extensión, con el feminismo entendido en toda la amplia y compleja variedad de ámbitos que abarca (sexualidad, amor libre, género, naturismo, derechos, derechos LGTBIQ+, igualdad, control de natalidad, antipatriarcado...).

Así, Dolors Marin en sus dos libros  Anarquismo.  Una  introducciónAnarquistas.  Un  siglo  de movimiento  libertario  en  España, describe parte de la riquísima trayectoria de experiencias y proyectos  provenientes  del  socialismo utópico  (Charles  Fourier,  Robert Owen, Henri de Saint-Simon, Flora Tristán...)  desde  finales el  siglo XVIII, tanto en Europa como América, como los falansterios, comunas, colectivos, grupos de afinidad, naturalistas, ecologistas, feministas...  en  la  que  queda  patente  la concreción de realidades y sociedades basadas en parámetros de igualdad  plena  entre  hombres  y mujeres, nuevas formas de vida en común sin autoridad y control del Estado, crianza y escolarización de hijos e hijas en comunidad  y  de  forma  compartida, distribución  del  trabajo  doméstico, apoyo mutuo, sostenibilidad, respeto  a  la diversidad, libertad, naturalismo,  nudismo,  el  arraigo del  neomaltusianismo,  igualdad hombres  y  mujeres  ligados  a  la igualdad social, sexualidad amorosa y gozosa, sexualidad libre de trabas morales y legales...

En España este acercamiento relacional,  no  fue  unánime  ni  uniforme  como  nos  recuerda  Laura Vicente en el capítulo "El feminismo como  principio  de  justicia  en  Anselmo Lorenzo" del libro En el Alba del anarquismo. Anselmo Lorenzo 1914-2014 o Carlos Taibo en su libro Repensar  la  anarquía. En el anarquismo español del siglo XIX emergen dos líneas de pensamiento a la hora  de  interpretar  las  relaciones hombre/mujer. Por un lado, bajo la influencia de Pierre-Joseph Proudhon, seguido por Ricardo Mella, las mujeres son concebidas esencialmente como meras reproductoras que contribuyen a la sociedad desde el trabajo doméstico en el hogar familiar  o  con  trabajos  secundarios siempre  al  del  hombre.  Por  otra parte, con el auspicio de Mijaíl Bakunin y Anselmo Lorenzo, las mujeres ocupan un mismo plano de igualdad con el hombre, siendo esta la línea de pensamiento mayoritaria adoptada en el anarquismo español. Guillermina  Rojas,  Teresa  Claramunt, Teresa Mañé y tantas otras mujeres representan esta línea del pensamiento feminista anarquista, que  culminará  en  el  movimiento anarquista, siempre poco reconocido, Mujeres Libres y que cuestionó con radicalidad la institución familiar y el matrimonio burgués dando paso al respeto por las relaciones libres entre personas que se aman.  

De la misma manera, resaltar que entre  los  acuerdos  sobre  Comunismo Libertario (ponencia presentada por el médico Isaac Puente) del IV Congreso de la CNT celebrado en Zaragoza del 1 al 10 de mayo de 1936 (posiblemente la organización anarcosindicalista más relevante e influyente  de  la  historia  moderna), encontramos un apartado referido a La familia y las relaciones sexuales en  el  que  puede  leerse:  El  comunismo libertario proclama el amor libre, sin más regulación que la voluntad del hombre y de la mujer...

En esta misma dirección, la primera ministra de la historia de España  y  una  de  las  primeras  en Europa, Federica Montseny (ministra de Sanidad y Asistencia Social desde noviembre de 1936 a mayo de1 937), en el escaso tiempo que duró su mandato se hace eco de las demandas, discriminaciones y sufrimientos de las mujeres, aportandoy promoviendo leyes que garantizaran la libertad de las mujeres a decidir  sobre  su  propio  cuerpo como la ley de Reforma  eugénica del aborto; soluciones como los liberatorios de prostitución; jardines de infancia; mejoras en educación; ayudas  para  bebés;  creación  de parvularios; centros de planificación familiar (actualmente desaparecidos)...

Toda esta rica tradición anarquista y feminista es recuperada a nivel mundial con la revolución de mayo del 68, movimiento hippie, antimilitarista... teniendo claro que el movimiento anarquista y el feminista comparten planteamientos aunque no son idénticos.  

En todo caso, el punto de partida, el eje vertebrador, la línea roja de todo tipo de sexualidad es o feminismos  vinculados  con  el  anarquismo  suponen  el  rechazo a cualquier forma de mercantilización del sexo, abuso de poder y explotación sexual. El ejercicio de esa sexualidad tiene que estar vinculado a la libertad, lejos de la comercialización porque ello conduce a la esclavitud.

La sexualidad para el anarquismo es aliada de nuestra capacidad de imaginación,  fantasía,  flexibilidad infinita, búsqueda, originalidad, creatividad, diversidad, de libertad y aunque hayamos desarrollado una enormidad de tipos, estilos de sexualidad... si se basan en los principios de libertad y no sometimientoa nadie ni a nada que huela a mercado  o  represión...  son  absolutamente legítimas.

Como señala Carlos Taibo en su libro Libertari@s citando a John Zerzan: la historia de la civilización es la historia de la dominación de la naturaleza y de las mujeres...

La civilización nos la han vendido como un éxito frente al salvajismo primitivo pero, sin duda, se trata de un camino de renuncia a vivir en armonía con la naturaleza, a nuestro derecho a una vivencia personal de la sexualidad, a la negación de nuestros deseos, a la renuncia de nuestro cuerpo. El ser humano tiene derecho a dejar fluir sus impulsos, su sexualidad, su espontaneidad a la hora de experimentar el placer... en un contexto  de  libertad,  de  apoyo mutuo, igualdad y respeto a la diversidad.

El amor  libre forma parte de la propuesta tradicional anarquista, es coherente con la expresión de una sociedad antiautoritaria y antirrepresiva y, esencialmente, representa  que  la  relación  amorosa, afectiva, sexual entre personas no debe estar mediatizada ni regulada por las leyes del Estado ni las de la Iglesia sino que es una relación privada y en libertad entre personas que se aman y así lo han decidido. En el amor libre no existe la esclavitud sexual o el sometimiento de la mujer sino el reconocimiento del derecho de las personas a sentir placer y felicidad. El amor libre representa la opción de amar a quien se quiera en condiciones de igualdad, sin imposiciones económicas, patriarcales, legales o morales. El amor libre es la ejemplificación del principio anarquista de que los medios son los fines, de que la libertad sexual como el anarquismo se pueden vivir hoy y ahora.

Generemos relaciones humanas basadas en una sexualidad libre, ajenas a cualquier sistema de explotación y esclavitud.

[Artículo publicado originalmente en el periódico Rojo y Negro # 355. Madrid, abril 2021. Número completo accesible en http://rojoynegro.info/sites/default/files/rojoynegro%20355%20abril.pdf.]

 

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