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✇El Libertario: Anarquismo y movimientos sociales autónomos

La farsa judicial de la dictadura contra Rodney Álvarez ya no puede ser más grotesca

Por: periodicoellibertario

José Rivas (Correo del Caroní)
 
El abogado defensor del ferrominero Rodney Álvarez, Luis Aguilera, no pudo entrar a la audiencia de juicio de este martes 13 de marzo, luego que le impidieran el acceso al Palacio de Justicia por órdenes del presidente del Circuito Judicial Penal del área metropolitana de Caracas.

Armando Guerra, uno de los activistas que ha denunciado el caso de Álvarez, denuncia que la medida busca que el ferrominero acepte un defensor público que lo inste a admitir los delitos por los que se le acusa.

El ferrominero Rodney Álvarez está preso desde hace casi 10 años, luego de ser acusado de asesinar con arma de fuego al obrero Renny Rojas, en el momento que trabajadores realizaban una asamblea en los portones de Ferrominera Orinoco.

Desde el incidente, trabajadores presentes ese día han señalado a Héctor Maicán, representante de la Federación Bolivariana de Trabajadores (FBT) y cercano, para aquél entonces, al exgobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez, como el autor de los disparos. Sin embargo y aunque durante los más de 9 años de juicio no han podido comprobar la culpabilidad de Álvarez, el afectado sigue preso.

En este tiempo Álvarez ha sufrido retardos procesales, cambios de jueces en etapas finales de juicios y nulas garantías de un proceso verdaderamente justo. “Vemos reiterada la conducta del sistema de injusticia de maltratar a Rodney”, recriminó Guerra.

En noviembre de 2020 el juicio fue detenido luego de que cambiaran la jueza cuando estaban cercanos de declarar la decisión del caso y se reinició el 4 de febrero de 2021, desde cero y por novena vez el juicio.

Señaló que esta medida solo busca desgastar física y anímicamente al trabajador y es una forma de retaliación ante las denuncias planteadas sobre el caso del ferrominero en instancias internacionales.
Siguen desconociendo a la OIT

En 2019, la Comisión de Encuestas, el órgano de investigación más importante, de la Organización Internacional del Trabajo recomendó que el ferrominero fuera liberado, acción que todavía no ha sido cumplida por el gobierno.

Rubén González, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Ferrominera Orinoco y uno de los primeros trabajadores que culpó a Maicán por el asesinato, señaló que el régimen no quiere cumplir las recomendaciones de la OIT, donde se pide la liberación de Álvarez.

Asimismo insistió que el gobierno ha intervenido en cualquier decisión que pudiese tomar algún juez para la liberación de Álvarez y con esta medida “lo que quieren es poner un defensor público para que se culpe”.

En un audio difundido por redes sociales, el abogado Luis Aguilera señaló que, al no poder ingresar al Palacio de Justicia, desconocía si se había hecho la audiencia y para cuándo quedaría pautada la otra sesión. Resaltó que se busca coaccionar a Álvarez para que acepte una defensa pública y los cargos.

“Quiero denunciar que esta es una nueva táctica dilatoria del Gobierno nacional para continuar retardando el proceso judicial (…) pero también es un acto de retaliación contra mi persona por cuanto he venido denunciando sistemáticamente la violación de derechos humanos de Rodney ante la Comisión Interamericana”, sostuvo Aguilera.

En dicho audio insistió que continuará asistiendo al Palacio de Justicia, pidiendo que se le deje entrar al tribunal y que escribirá una carta para entregarla en la OIT.

[Tomado de https://www.correodelcaroni.com/laboral-economia/nuevas-trabas-judiciales-vulneran-derecho-a-la-defensa-del-ferrominero-rodney-alvarez/.]

 

 

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En Venezuela profesores universitarios pasan hambre (y no son los únicos)

Por: periodicoellibertario

Efecto Cocuyo
 
Dedicaron su vida a la docencia y la investigación, a la producción de conocimiento, pero hoy cientos de profesores universitarios en Venezuela enfrentan dificultades para satisfacer sus necesidades básicas, incluyendo la alimentación.

“Me llegan tres casos de profesores que están pidiendo apoyo para comprar comida. Uno, jubilado ‘vive’ de su salario, la otra toda la familia cayó con COVID-19 y su esposo está hospitalizado, la tercera jubilada que medio la ayuda una ahijada. Si alguno puede colaborar, escríbame”, compartió en Twitter el 14 de abril la licenciada Nashla Báez.

Historias similares se conocen cada vez con más frecuencia en el gremio, aseguró el gerente de Protección Social del Instituto de Previsión del Profesor de la Universidad Central de Venezuela (IPP-UCV), Manuel García. “Es sumamente doloroso y cruel”, dijo a Efecto Cocuyo sobre las condiciones en las que viven muchos docentes universitarios. Estimó que, de unos 6.900 profesores de la UCV, “el 10 % se encuentra en una situación precaria” y añadió: “nos estamos encontrando casos de profesores con desnutrición severa”.

Refirió que, durante los años 60, 70, 80 y 90, no era común que los profesores tuviesen otra fuente de ingreso fuera de la academia, porque podían tener calidad de vida con sus salarios. Principalmente enfocaban su tiempo en cumplir con los requisitos necesarios para escalar dentro de la academia, incluyendo la realización de múltiples investigaciones en sus campos y los estudios de maestrías y doctorados. Las jubilaciones, por aquella época, también permitían tener una vejez digna.

En la actualidad, el salario mensual de un profesor titular a dedicación exclusiva en la administración pública (el máximo escalafón) es de unos 5 dólares, monto equivalente al costo de un kilo de carne en Caracas.

Dificultad de nuevo empleo

García explicó que, alrededor del 55 % de los docentes universitarios de la UCV tienen entre 65 y 90 años de edad; es decir, son personas de la tercera edad a las que se les dificulta más conseguir otro empleo para subsistir.

Durante la pandemia del COVID-19, dijo el gerente, ha sido más complejo hacer seguimiento a las dificultades que enfrentan en el gremio, “tenemos muchísimo tiempo que no vemos a los compañeros, aun así, te vas enterando…un profesor cuenta que conoce a otro que tiene más de dos días sin comer… que no tiene para comprar sus medicamentos, que no tiene para pagar un pasaje”.

A muchos, aun cuando pasan necesidad, les cuesta pedir ayuda. “Cuando llegaron a tener un nivel socioeconómico alto, a muchos les cuesta trabajo reconocer que se han empobrecido”, agregó García. Muchos han quedado solos en el país producto del fenómeno migratorio, pero no todos reciben remesas. Aun así, señaló, el gremio se ha fortalecido y se han creado redes de ayudas.

El gerente de Protección Social del IPP-UCV está convencido de que la precarización de los salarios de los docentes es parte de un plan orquestado por la administración de Nicolás Maduro para acabar con la academia: “le llamamos el holocausto universitario… porque tú sabes que con un salario de 5 dólares no sobrevive ningún venezolano”.

Sin seguridad social

El profesor Samuel Pérez, integrante de la junta directiva de la Asociación de Profesores de la UCV (Apucv), coincidió en señalar que el gremio se encuentra desasistido: “ve golpeados sus ingresos salariales y desaparecida su seguridad social y no tiene alternativa en el sistema de salud público”. Calculó que hay día en los que pueden recibir unas 20 llamadas diarias de colegas que piden apoyo, incluyendo aquellos a los que no los aceptaron en servicios de salud porque la cobertura del seguro médico no es suficiente. La póliza actual es de unos 350 dólares, según indicó el IPP. Pérez recordó que, además, este viernes 16 de abril se cumplen tres quincenas desde que el Ejecutivo nacional decidió ejecutar el pago de los trabajadores universitarios del país a través del sistema patria, lo que se traduce en que “la universidad perdió la gobernabilidad en la gestión de sus recursos”.

El seguimiento que ha realizado la Apucv del proceso reveló que se han presentado varias irregularidades en cuanto a los pagos, “estamos documentando muchos casos de gente que no está recibiendo lo que deberían recibir, primas que no se están pagando, se están violando las actas convenio”. Por otro lado, el profesor señaló que se cumple un año desde que las autoridades universitarias de la UCV han dejado de enviar al IPP los recursos que les corresponden como contribución el patrono al sistema de seguridad social de los trabajadores.

Proyecto piloto

Ante estas carencias, desde el IPP-UCV y junto a un grupo de profesores, ha surgido la idea de replicar algunos elementos de las iniciativas conocidas como “bancos de alimentos”, para que la institución pueda triangular ayudas a los agremiados que más la necesiten. Para ello, explicaron García y Pérez, se prevé que en las próximas semanas el Instituto realice una encuesta en línea que permita caracterizar y mapear las condiciones en las que se encuentran los docentes universitarios de la UCV. En paralelo han comenzado gestiones con algunas empresas privadas que se mostraron dispuestas a colaborar con la iniciativa de crear y sostener una red de distribución de ayuda solidaria.

[Tomado de https://efectococuyo.com/la-humanidad/es-doloroso-y-cruel-profesores-universitarios-piden-apoyo-para-alimentarse/.]


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Apuntes sobre la historia del concepto de autonomía en el siglo XX

Por: periodicoellibertario

Claudio Albertani
 
A principios del siglo XX, el movimiento anarcosindicalista enriqueció el principio de autonomía inventando la noción de acción directa para subrayar el derecho de los sindicatos revolucionarios a la inde-endencia contra toda injerencia externa. Según uno de sus principales teóricos, Pierre Besnard, la acción directa indica “la acción individual o colectiva ejercida contra el adversario social por los individuos, los grupos, las sociedades” (Enciclopedia Anarquista, tomo I: 30). Besnard precisa que la acción directa se opone a la insurrección armada de los partidos políticos en la medida en que éstos, sin excepción, buscan tomar el poder político y conservarlo, lo cual converge con algunos de los planteamientos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y, más recientemente, de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). La acción directa puede ser legal o ilegal, defensiva, preventiva u ofensiva; no excluye el uso de la violencia, pero no necesariamente es violenta. Incluye el boicot, el sabotaje, la desobediencia civil, la resistencia pasiva y activa. A lo largo del siglo XX ha sido la bandera de los principales movimientos revolucionarios: los Consejos de obreros  y campesinos en Rusia (1905 y 1917-21), la Comuna de Morelos (1911-15), la revolución alemana (1918-19), el movimiento de ocupación de las fábricas en Italia (1920), las colectividades de Cataluña y Aragón (1936-37), la revuelta de Budapest (1956), la rebelión mundial de 1968 y los movimientos insurreccionales en algunos países asiáticos (Katsiaficas, 2009).

Hoy, la acción directa sigue siendo el recurso que tienen los individuos y las comunidades de actuar sin mediaciones ni representaciones.  Aun cuando es, en primer lugar, la manera de oponer la fuerza colectiva a la fuerza del poder, se despliega también en el terreno individual. Consiste en la lucha constante que todos libramos por lograr una vida activa, contra toda sumisión y servidumbre voluntaria. Se desenvuelve en los terrenos más variados: el amor, la poesía, la comunicación, el arte, la meditación…

En ocasiones, desemboca en explosiones sociales y movimientos democratizadores. La sublevación de Gwangju, Corea del sur (1980) –primer anuncio de un amplio movimiento social que acabaría con la dictadura militar en ese país– trazó los lineamientos de una autonomía colectiva que volvieron a aparecer en Oaxaca (Albertani, 2009a: 63-8;  Albertani, 2010). En ambos casos, a la violencia gubernamental, el pueblo contestó con la dignidad, la solidaridad y la fiesta. En el camino, suspendió los poderes del Estado y reinventó la democracia directa descubriendo lo que el sociólogo coreano Choi Jungwoon llama comunidad absoluta y George Katsiaficas, efecto eros, es decir una suerte de experiencia mística de comunión total que la colectividad descubre al tomar el camino de la rebelión. En la comunidad absoluta, el yo individual se funde con el yo colectivo, la separación entre “tu” y “yo” se anula, el amor fluye, el sentido de propiedad desaparece (Jungwoon, 1999: 81-93; Katsiaficas, 1989).

Las corrientes anti-partido del marxismo, es decir los llamados “consejistas” –Anton Pannekoek, Hermann Goerter, Otto Rühle, Karl Korsch, Paul Mattick y Maximillen Rubel, entre otros– elaboraron una reflexión sobre la autonomía que converge con el anarquismo.

Consejo obrero –nos dice Pannekoek- no significa una forma determinada de organización cuidadosamente pre-trazada, que habría que describir con absoluto detalle; significa, por el contrario, un principio: el principio del poder de los trabajadores para disponer ellos mismos de las industrias  y de la producción. Su efectivación no es un asunto de discusión teórica  acerca de la mejor realización práctica, sino que es el asunto de la lucha práctica contra el aparato de poder del capitalismo (Pannekoek, 1952).

En los años cincuenta y hasta bien entrados los setenta, cuando gran parte de la izquierda oficial todavía se encontraba dominada por el comunismo soviético, en Europa y en Estados Unidos, una nueva generación de marxistas disidentes empezó una reflexión que se revelaría fecunda. Cornelius Castoriadis y sus camaradas del grupo Socialismo o Barbarie rompieron con las diferentes ortodoxias bolcheviques y se solidarizaron con las revueltas de los trabajadores en los países llamados comunistas (Castoriadis, 1953-54). Al mismo tiempo, llegaron a la conclusión de que la lucha del viejo movimiento obrero contra el capital se había agotado y que nadie podría revivirla. No se trataba únicamente de la bancarrota de la izquierda histórica, sino de un cambio de época. El proceso de valorización tendía ahora a rebasar la esfera de la producción material y el comando capitalista sobre el trabajo se extendía a la totalidad de las relaciones sociales. Despojada de toda autenticidad, la  vida se transformaba en representación o, mejor dicho, en una inmensa acumulación de espectáculos. El antagonismo obreros-capital descrito magistralmente por Marx en su crítica de la economía política no había desaparecido, sino que se había salido de las fábricas hallándose en todas partes, aunque de manera mistificada. Si el capital se había adueñado –o tendía a adueñarse– del ciclo de la vida, se necesitaba un nuevo comienzo; avanzar hacia la emancipación humana implicaba ahora el rechazo al trabajo y la lucha por la independencia del tiempo social frente a la temporalidad del capitalismo. La descolonización de la vida cotidiana asumía un papel estratégico y también la lucha de las mujeres, de los negros, de los marginales, de los indígenas, de los ecologistas…

Es para pensar estos conflictos que Castoriadis y sus compañeros volvieron a descubrir el principio de autonomía como medio de la acción histórica del proletariado y contenido concreto del socialismo. Con diferentes matices, reflexiones así se encuentran en la obra de Guy Debord y Raoul Vaneigem en Francia, es decir la Internacional Situacionista; Danilo Montaldi, Romano Alquati y Raniero Panzieri en Italia, o sea los Quaderni Rossi  y el obrerismo de los orígenes; Raya Dunayevskaya y C. R. L. James en Estados Unidos, es decir la tendencia Forrest-Johnson de la IV Internacional. No tenemos aquí la oportunidad de acercarnos a las distintas facetas de sus obras. Baste señalar que se gestó en el umbral de un periodo extraordinario de luchas sociales –esa asombrosa ola expansiva que culminó en el prodigioso año de 1968– de la cual todos ellos fueron profetas y también activistas.

A finales de los años setenta, después de un corto periodo de autonomía social en el que la solidaridad prevaleció sobre la competición  y la calidad de la vida sobre el poder del dinero, hubo un repliegue de los movimientos sociales a nivel mundial. La autonomía de la sociedad respecto al Estado se trocó en libertad de la empresa frente a las regulaciones estatales; las luchas de los trabajadores contra la explotación en el desempleo y el rechazo al trabajo en la marginalización de los trabajadores mismos por parte del capital.

Era un nuevo cambio de época. La informatización, la flexibilización, la deslocalización y el desempleo acabaron con 150 años de conquistas sociales bajo el membrete del “neoliberalismo”, una ideología que no era nueva ni mucho menos liberal. Formas productivas inéditas se difundieron primero en la microelectrónica y sucesivamente en la producción material fragmentando la fuerza de trabajo, misma que ahora se encontraba aparentemente “autónoma”, pero realmente subsumida en el capital (Berardi, 2003: 73). A diferencia de los trabajadores asaariados clásicos, a quienes el Estado-providencia garantizaba cierta cobertura asistencial, pensión y vacaciones pagadas, esos trabajadores “autónomos” debían ahora hacerse cargo de sí mismos, interiorizar los valores capitalistas y pregonarlos como propios.

La simultánea deslocalización de la producción industrial hacia los países periféricos produjo enormes ganancias por un lado y un terrible empobrecimiento por el otro. Se buscó “homogenizar” a pueblos enteros que hasta entonces se habían mantenido relativamente al margen de los flujos económicos. La esclavitud reapareció como modo esencial de extracción de plusvalía, junto al narcotráfico y a múltiples formas de economía criminal no solamente en el “tercer mundo”, sino en el corazón mismo de los países metropolitanos. Ciudades como Nápoles en Italia o Ciudad Juárez en México, en donde reina el crimen organizado, lejos de ser arcaísmos irracionales apuntan a formas “avanzadas” de dominación capitalista: la compenetración entre Estado, iniciativa privada y economía mafiosa. En ambos casos, pandillas organizadas e incrustadas en las estructuras de poder dictan quién ocupa un cargo y quién no.

Aún así, el principio de autonomía quedó como referente para los sectores inconformes del proletariado juvenil europeo, los pueblos indígenas de América Latina y franjas de trabajadores insumisos. En Italia, los llamados “centros sociales” promovieron nuevas formas de agregación y prácticas de contracultura. Significativamente, sus corrientes radicales se llamaban a sí mismas “indios metropolitanos”. En las principales ciudades del mundo, barrios completos fueron ocupados por jóvenes sin vivienda que crearon espacios de autonomía social.

Vino la caída del llamado socialismo real y contrario a lo que esperaban los poderosos, la insubordinación de las clases peligrosas no terminó. Y es que, mientras producía miseria, destrucción y guerra en cantidad excepcional, la globalización creaba también una nueva contemporaneidad, así como desconocidas posibilidades de comunicación e interacción.

En 1992, las contra-celebraciones del Quinto Centenario de la conquista de América abrieron paso a una nueva estación de resistencia indígena que empezó a entenderse de manera inédita tanto en Europa como Estados Unidos. Con la revuelta zapatista de 1994, arrancó un nuevo ciclo internacional de rebeldía que buscó incorporar la enorme sabiduría de las poblaciones indígenas a las demandas de los movimientos sociales urbanos. Ya no se trataba de solidarizarse con los “pobres”, sino de buscar convergencias, anidades y complicidades. Por su parte, los insurrectos de Chiapas recogían la añeja reivindicación indígena de autonomía insertándola en nuevo discurso que presentaba ciertas analogías con las experiencias maduradas en Europa y en Estados Unidos (por ejemplo, la necesidad de refundar la política). Sus puntos medulares se centraban en la crítica al poder y a los partidos políticos, en el abandono de la idea vanguardia, en la apasionada reivindicación de los  vínculos comunitarios y en la necesidad de establecer una nueva relación con la naturaleza.

Esa, que Pablo González Casanova llamó “teoría de la selva”, encontró oídos atentos en los movimientos sociales europeos. ¿Por qué? Porque la demanda de autonomía de los pueblos indios se enlazaba con la idea de democracia radical y autogestiva que soñaban los “indios metropolitanos” del mundo entero. Suponía como en la tradición anarquista una federación de poderes locales y un sistema de delegados revocables que interactúan de abajo hacia arriba.
 
Según Benjamín Maldonado,
[…] hoy la lucha india en México es por autonomía y la autonomía no puede ser entendida sin autogestión, por lo que el anarquismo –en tanto corriente de pensamiento y como experiencias históricas– tiene mucho que aportar en el alumbramiento de la nueva sociedad mexicana; la más consistente corriente anarquista en México, el magonismo, puede ser una forma de identidad capaz de recoger experiencias en función de nuevos planes. La definición magonista de anarquía como “orden basado
en el apoyo mutuo” sintetiza el aporte de Kropotkin con la característica histórica de organización de los pueblos indios y abre una perspectiva de discusión sobre estas sociedades, que no son un paraíso, pero se han esforzado y organizado para tratar de serlo (Maldonado, 2007).

A cien años de la revolución mexicana, cuando se agotan el triunfalismo capitalista y el auge neoliberal, podemos retomar el viejo sueño magonista de conjugar la resistencia de los pueblos indígenas con las luchas de los trabajadores urbanos y ambas al movimiento obrero norteamericano. Sólo que ahora la apuesta involucra a la humanidad entera.

[Párrafos finales del ensayo "“Flores Salvajes”. Reflexiones sobre el principio de autonomía" incluido en el volumen colectivo Pensar las Autonomías,2011, que en versión completa es accesible en https://www.academia.edu/36923319/Pensar_las_autonom%C3%ADas?email_work_card=view-paper.]

 

 

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U$A: ¿Por qué para el gobierno de Biden son igual de terroristas las milicias de derecha y l@s anarquistas

Por: periodicoellibertario

Kristian Williams

Inmediatamente después de asumir el cargo, el presidente Biden “encargó al director de inteligencia nacional, en coordinación con el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional, que compilara una evaluación integral de amenazas sobre el extremismo doméstico violento”, según The Washington Post. Esta solicitud fue motivada por el ataque de la derecha al Capitolio el 6 de enero.

El informe resultante, “El extremismo violento en el país" plantea una mayor amenaza en 2021, se presentó el 1 de marzo y su resumen ejecutivo se hizo público unos días después. Si bien su lista de hallazgos incluye algunas observaciones obvias, por ejemplo, que los extremistas están "motivados por una variedad de ideologías" y usan Internet "para reclutar, planificar y obtener apoyo para acciones en persona", la página final del resumen ejecutivo , que enumera las “Categorías de extremistas violentos en el país”, revela una tipología preocupante. Identifica cinco clasificaciones: "Extremistas violentos por motivos raciales o étnicos", "Extremistas violentos por los derechos de los animales / medio ambiente", "Extremistas violentos relacionados con el aborto", "Extremistas violentos antigubernamentales / antiautoritarios" y "Todas las demás amenazas de terrorismo doméstico" (“Incluyendo una combinación de quejas y creencias personales con posibles prejuicios relacionados con la religión, el género o la orientación sexual”).

Lo más sorprendente de este sistema de clasificación, que parece haber sido desarrollado por el FBI durante los años de Trump, es su negativa perversa a dividir entre izquierda y derecha, en lugar de agrupar a los lados opuestos en otras categorías. Las milicias de derecha, los ciudadanos soberanos y los anarquistas, por ejemplo, están incluidos en la lista de "Extremistas violentos antigubernamentales / antiautoritarios". La violencia racista y antirracista se comprime en "extremistas violentos por motivos raciales o étnicos".

"Extremistas violentos relacionados con el aborto" incluye tanto a aquellos que "apoyan las creencias pro-vida y pro-elección", a pesar del hecho de que el FBI no puede señalar ninguna violencia pro-aborto que haya escalado por encima del nivel de amenazas en línea, mientras que Los fanáticos anti aborto han asesinado a 11 personas y han intentado matar a 26 más desde 1993.

El sistema de clasificación oculta una profunda asimetría en la distribución de la violencia tal como se emplea en todo el espectro político, lo que implica una equivalencia entre izquierda y derecha. Esa presunción se contradice con la evidencia.

Los de la derecha recurren a la violencia con mucha más frecuencia y con efectos más mortíferos. Según un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, “Entre 1994 y 2020, hubo 893 atentados y complots terroristas en Estados Unidos. En general, los terroristas de derecha perpetraron la mayoría (57 por ciento) de todos los ataques y complots durante este período, en comparación con el 25 por ciento cometidos por terroristas de izquierda, el 15 por ciento por terroristas religiosos, el 3 por ciento por etnonacionalistas y el 0,7 por ciento por terroristas. con otros motivos". Cabe señalar que incluso esta evaluación sobrestima la participación de la izquierda en la violencia terrorista, ya que incluye la destrucción de bienes intencionalmente no dañina del Frente de Liberación de la Tierra; y subestima la violencia de la derecha, ya que separa a los "extremistas con otras motivaciones (como los partidarios del movimiento Boogaloo) y los salafistas yihadistas", que cada uno cometió un 7 por ciento.

En un informe separado, el CSIS calcula que "los supremacistas blancos y otros extremistas afines llevaron a cabo el 67 por ciento de las conspiraciones y ataques terroristas en los Estados Unidos en 2020", en comparación con "el 20 por ciento de los incidentes terroristas" que involucran a "anarquistas, antifascistas , y otros grupos izquierdistas de ideas afines.

La combinación de antagonistas no solo sugiere erróneamente niveles comparables de violencia, sino que implica una culpabilidad compartida, desplazando la responsabilidad de la violencia de derecha hacia la izquierda. También refuerza los prejuicios policiales existentes, legitimando así la actitud hasta ahora laxa de la policía sobre la violencia racista y su hipervigilancia con respecto a toda variedad de activismo de izquierda. Desafortunadamente, este sesgo no desaparece cuando la policía comienza a tomar medidas enérgicas contra los militantes de derecha.

eTnemos que esperar que las autoridades aprovechen la oportunidad actual para intensificar su ataque tanto en la izquierda como en la derecha. La historia ha demostrado que cuando la represión se intensifica, incluso cuando es precipitada por un ataque de la derecha, tiende a caer desproporcionadamente sobre la izquierda y sobre las personas de color independientemente de su política. Lo más obvio es que el gobierno de los Estados Unidos respondió al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, otro caso de violencia de derecha, aunque se originó en el extranjero, no solo con una serie de guerras interminables, sino también con una ofensiva contra la inmigración y una campaña racista contra los musulmanes. Estados Unidos también utilizó el 11 de septiembre para justificar la expansión de las Fuerzas de Tarea Conjuntas contra el Terrorismo del FBI, construyendo así la infraestructura para la represión de varios años contra los activistas ambientales y la creación del Departamento de Seguridad Nacional, que casi dos décadas después sería movilizados para atacar brutalmente a manifestantes por la justicia racial. Asimismo, la principal respuesta legislativa al atentado con bomba de la ciudad de Oklahoma en 1994, cuando los supremacistas blancos mataron a 168 personas, fue la Ley contra el terrorismo y la pena de muerte efectiva. Esa ley amplió la pena capital, limitó las apelaciones, redujo el acceso de los presos a los tribunales y sentó las bases para socavar el habeas corpus, todas medidas que dañaron desproporcionadamente a las personas de color.

Este es un patrón de larga data: pocos meses después de su aprobación, la Ley de Derechos Civiles de 1968 se utilizó para enjuiciar a los organizadores pacifistas, incluidos Tom Hayden, Abbie Hoffman, el pacifista Dave Dellinger y el presidente del Partido Pantera Negra, Bobby Seale. Incluso las leyes contra los linchamientos, promulgadas después de décadas de agitación por parte de la comunidad negra, ahora se utilizan a veces para enjuiciar a las personas atrapadas tratando de ayudar a otros a escapar de la custodia policial.

Este doble efecto tiene mucho sentido, dada la tendencia liberal a enmarcar la violencia de derecha como un problema con el "extremismo". Implícito en un enfoque anti-extremista está la identificación de los extremos: la militancia de la izquierda y la de la derecha no solo se tratan como equivalentes, sino esencialmente como lo mismo. Hemos visto que eso está mal empíricamente, pero también moralmente: porque la evaluación de la violencia no puede separarse de la intención detrás de ella. (Incluso la ley lo reconoce, con importantes excepciones a la prohibición general de la violencia, por razones de necesidad y legítima defensa). El proyecto de izquierda, en principio, es la búsqueda de la igualdad humana; el proyecto de la derecha es la defensa de la desigualdad. Eso no significa que la violencia de izquierda siempre sea tácticamente sólida, estratégicamente sabia o moralmente justificada, pero sí significa que incluso en el peor de los casos debe ser juzgada de manera diferente a la violencia de derecha. No puede haber equivalencia entre la violencia de una revuelta de esclavos y la violencia de un amo de esclavos, entre la violencia de los antifascistas y la de la División Atomwaffen. Incluso si aceptamos la línea pacifista de que la violencia siempre representa un mal medio, en el caso de la violencia de derecha, además persigue malos fines. Al oscurecer las diferencias en la escala y el propósito de la violencia, la retórica anti-extremista utiliza la violencia de la derecha para justificar la represión contra la izquierda.

Eso no es un accidente; es inherente al marco de “lucha contra el extremismo”. Como dijo Jane Kinninmont, "los estados suelen definir el extremismo en relación con su propio sistema político existente". En las democracias liberales, "el extremismo se define de hecho como una ideología opuesta a los valores democráticos liberales". más simplemente: "Los extremistas son personas que no agradan a la gente del centro". El anti-extremismo es simplemente centrismo en traje de batalla.

Durante el último medio siglo, el liberalismo, políticamente, si no siempre filosóficamente, ha demostrado un sesgo hacia el centrismo; El centrismo, a su vez, desarrolla sus propios prejuicios antiliberales, recurriendo a medidas autoritarias y buscando sofocar la disidencia. El objetivo del anti-extremismo es reducir el alcance del discurso político, excluir las ideas radicales antes de su consideración.

La lección para la izquierda, y el desafío, es que no podemos confiar en que el Estado neutralice a la derecha y que debemos resistir la expansión del aparato represivo del Estado, incluso en los momentos en que está apuntando a nuestros enemigos. Al mismo tiempo, no debemos aliarnos con la derecha insurgente, aunque en ocasiones nos encontremos enfrentando ataques similares a manos de los mismos agentes del gobierno. No se trata de elegir males menores o equilibrar necesidades en competencia. En cambio, debemos reconocer que estamos librando una guerra en dos frentes.

[Post publicado originalment en inglés en https://anarchistnews.org/content/intelligence-report-%E2%80%9Cextremism%E2%80%9D-equates-anarchists-right-wing-militias. Traducido por la Redacción de El Libertario.]


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Edo. Zulia: En la Guajira cuerpos represivos compiten en demostrar quién extorsiona más

Por: periodicoellibertario

Radio Fe y Alegría Noticias
 
Los usuarios que utilizan la Troncal del Caribe para ir al municipio de Maicao, Colombia, en busca de alimentos y medicinas denunciaron a Radio Fe y Alegría Noticias que pagan hasta 10 dólares por cada alcabala. Desde la ciudad de Maracaibo hasta la frontera de Paraguachón hay 22 puntos de controles entre Guardia Nacional, Ejército, Policía Regional, Policía Nacional Bolivariana y Policía Municipal.

Durante la semana flexible en los municipios Mara y Guajira se observa la presencia de funcionarios de los cuerpos de seguridad en la carretera binacional teniendo en cuenta que el gobernador del estado Zulia, Omar Prieto, informó sobre la eliminación de las alcabalas improvisadas.

En el caso del municipio Guajira los funcionarios colocan alcabalas improvisadas en el poblado de Paraguaipoa y Los Filuos con el objetivo de “matraquear” a los ciudadanos que transitan por esta tierra zuliana. Denuncia una usuaria.

“Desde que salimos de bomba Caribe hasta Nueva Lucha, nos pararon como cinco veces y todos querían dinero. Los guardias y los policías están locos por los dólares y pesos”, denunció una usuaria que pidió el anonimato para evitar represalias en su contra.

Ante este panorama los usuarios y habitantes de este municipio fronterizo hacen el llamado al gobernador a tomar cartas en el asunto porque los funcionarios alegan que están cumpliendo con su deber. Situación que genera molestia en las personas que en medio de la pandemia del Coronavirus buscan la manera de sobrevivir.

Mientras los funcionarios se despliegan por la Troncal del Caribe en las comunidades de la Guajira aumentan los atracos, donde los delincuentes roban a plena luz del día a viajeros y transeúntes despojándolos de sus pertenecías.

[Tomadso de https://www.radiofeyalegrianoticias.com/aumenta-el-matraqueo-durante-la-semana-flexible-en-guajira.]


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El anarquismo individualista

Por: periodicoellibertario

Émile Armand (1872-1962)
 
* Texto de quien es considerado expositor y difusor clave de esta corriente libertaria.

Hemos visto que el anarquismo es la filosofía del antiautoritarismo. El anarquismo individualista es una concepción práctica de esta filosofía, postulado que apercibe a cada uno de los que la siguen a traducir en su vida diaria y para sí mismo los actos y gestos consiguientes, sin ningún límite al desarrollo personal o al desplazamiento propio sobre el plano social, salvo, naturalmente, el de invadir el terreno donde otro camarada evolucione.

Desde luego que el anarquista individualista es igualmente negador de autoridad y de explotación, bajo sus diferentes y numerosas formas, odiando y despreciando a la vez todo cuanto mantiene el dolor humano y le impide proseguir su mayor liberación sin descanso ni fatiga.

El movimiento anarquista individualista consiste, pues, en una actividad intelectual que se extiende a todos los dominios del saber, tratando de resolver en beneficio del individuo conscientemente ácrata los problemas concretos de las manifestaciones de la vida, creando entre sus adeptos, ya dotados de un temperamento especial, un espíritu de crítica permanente e irreductible en frente de las instituciones que enseñan, mantienen y preconizan la tiranía de unos hombres sobre la resignación de los demás. Y puesto que por los hombres conocemos las instituciones, justo es que midamos a ambos con el mismo rasero.

El pensamiento director estriba, pues, en impulsar a los que han asimilado la idea anarquista a que sientan el deseo imperioso de vivir las fases de su vida diariamente, fuera de toda autoridad exterior y de toda institución impuesta y no ejerciendo influencia coercitiva alguna sobre los demás camaradas que conciben de modo distinto los detalles de su existencia cotidiana. En fin, es hacer de cada anarquista individualista un propagador personal de las ideas esclarecidas, una especie de
antorcha luminosa en las tinieblas de la autoridad, cuya llama y calor son destructivos de toda tendencia dominadora.

En resumen: la tendencia es suscitar en los individuos el mayor conocimiento, en el sentido de experimentar, demostrar y asimilar el antiautoritarismo en las diferentes etapas de la actividad humana: ética, intelectual, social y económicamente. Y en la resolución personal, anarquista, de los problemas que plantean las manifestaciones de la vida en general.

Entre los individualistas hay unos partidarios del aislamiento, porque así se creen más fuertes, pues la autoridad –dicen– cuando ataca es más enérgica contra los asociados y más débil cuando se defiende. Además, cuando se obra de concierto, aun involuntariamente puede aparecer la traición. Otros afirman que la asociación permite obtener resultados bastante apreciables con menos esfuerzo y menos tiempo. En realidad estas apreciaciones son cuestión de temperamento, pero cuando los individualistas se asocian por un interés cualquiera, no pierden de vista la salvaguardia de su autonomía, en lo que son y en lo que tienen, pudiendo desde luego libremente también dejar la asociación en el momento que cese la necesidad o el peligro que la haya inspirado.

Contestando algunas objeciones

Soy, por mi característica, incapaz de sentar una premisa sin llegar, a la vez, a las conclusiones a que la experiencia, o mis reflexiones, me lleven. No soy de los que escriben para hacer triunfar sus opiniones, sino para inducir a otro a la reflexión.

Desearía que se comprendiera bien que, hablando de los anarquistas y de las relaciones individuales entre ellos, no haga alusión alguna a los anarquistas tal como ellos podrán ser cuando yo deje de existir. Los anarquistas que me interesan son los que conocemos, los que he conocido y frecuentado, tal como ellos me han parecido. Sólo los anarquistas del presente me preocupan.

Declaro, francamente, que ignoro qué resultados podrá dar la educación distribuida sin discernimiento. No soy profeta, e indudablemente no veré nada de tales resultados. La educación es una experiencia, un ensayo, y cuando la practico no lo hago para ser recompensado, estimado o considerado. Es porque los camaradas encuentran una satisfacción en ello, que me ayudan en mi propaganda anarquista, de libre examen. Es muy cierto también que yo aporto, al trabajo, el máximo de aplicación, de análisis y de razonamiento, pero es igualmente por satisfacción, por egoísmo que lo hago. Si por hallar una satisfacción removiendo las ideas o exponiendo mis opiniones me disminuyera interiormente, desde un punto de vista cualquiera, dejaría inmediatamente de hacerlo.

Se nos dice que el egoísmo o el individualismo anarquistanos conducirá forzosamente a una especie de solidaridad. Nada nos prueba que el “egoísmo bien razonado” no pueda llegar a otra cosa que a la camaradería, tal como yo la concibo. Éste es un azar que no debemos pasar en silencio, si queremos evitar las desilusiones. El egoísmo anarquista me parece que llegará a la formación de una multitud de “asociaciones de egoístas”. Digo “me parece”; no prejuzgo. Corresponderá a las asociaciones de entonces el adoptar tal o cual método de vida –intelectual, moral o económico– que más convenga a sus intereses.Creo también que, tanto menos se hará sentir la obligación del medio, más aumentará el número de los egoístas aislados. En todo caso, a nadie le corresponde dictar, a la asociación o al individuo aislado, el método a emplear para “sentirse vivir”. Es de presumir que los egoístas anarquistas no permitirán, en ningún caso, que nadie atente contra su dignidad individual.

Yo he bosquejado un compromiso entre la idea de asociación, el concepto del trabajo convertido en recreo, y nuestras pasiones individuales, puestas al servicio de la actividad humana y si me he interesado en las “colonias comunistas” ha sido porque creí ver en ellas una protesta enérgica, una revuelta práctica, de individuos seleccionados, contra la obligada frecuentación de la masa repugnante que oscila entre el cretino y el arribista. Debo manifestar, no obstante, que las consideré sólo desde el punto de vista moral.

Nada queda de la famosa “Fraternidad Internacional” de Blaricum, la mejor constituida de todas las tentativas edificadas desde la última década. Las colonias comunistas han dado pésimos resultados, engendrando la suspicacia y la desconfianza. En cambio ha existido, no lejos de Nueva York, una colonia anarquista individualista denominada “Moderar Times” que ha practicado el cambio de los productos y el empleo de los “bonos de cambio”, cuyo término hiere los oídos comunistas. Los que la visitaron quedaron siempre maravillados de la inteligencia reinante entre los “colonos” que la guerra de Secesión dispersó.

En verdad, nunca acepté la fórmula “a cada uno según sus necesidades”, si no era con la restricción de que el esfuerzo realizado por cada uno sirviera de medida a la determinación de sus necesidades.

Cualquiera que sea el grado de conciencia a que llegue un anarquista, nunca conseguirá que nadie atente a su libertad individual, tanto en lo que es, como en lo que tiene. Al que intente oprimirlo le opondrá una resistencia activa, siempre que no fuera tolstoyario, y, entonces, éste sería ya otro punto de vista. Nunca una asociación de egoístas permitirá a nadie que venga a usurpar su bienestar, aunque sea económico. Ella resistirá al agresor. La resistencia a la opresión es el corolario lógico de la libertad del individuo, como de la asociación.

En tiempos futuros como en la actualidad, el método más simple, para eliminar a un individuo de un grupo, del cual sea un factor de desarmonía, y dado que no quiera eliminarse el mismo, será la expulsión. Esto acongoja el alma. Pero se comprende que ello se realizará después de haber agotado todos los medios de persuasión posibles. Creo, no obstante, que en lo sucesivo uno se volverá lo suficientemente consciente para retirarse de un medio cuando vea que está de más en él. Debemos tener presente que esto es sólo una esperanza y que hay que contar con el azar, es decir, con el hecho de que un individuo “quiera” demorarse en un medio, en el cual no se lo quiere, debido a que su interés se lo determine. Todo método de vida práctica que prescinda de este azar es defectuoso.

Desde el punto de vista económico, desde los otros dominios, la dificultad está en encontrar una solución que haga inútiles e imposibles las luchas entre anarquistas. Se aproximaría a ello todo método de vida que no atentara a la dignidad personal, no restringiera el libre ejercicio de la iniciativa individual y en el que la suspicacia y la desconfianza no intervinieran en la determinación de las necesidades de cada uno.

No debemos olvidar que el anarquismo individualista no es para los inaptos del esfuerzo. No se nace anarquista, sino que uno se hace tal por razonamiento, por sentimiento, por observación, por análisis y por sensibilidad. Pero siempre es necesario el esfuerzo. Es presumible que, sin haber llegado a un grado de conciencia muy desarrollada, los débiles de entre nosotros comprenderán, por su interés, que no deben reproducirse. Durante el período de transición encontraremos un interés –para evitar todo factor de desarmonía– en procurar, a aquellos de los nuestros, desheredados por la naturaleza, ocupaciones en relación con su grado de fuerza física. Del mismo modo hallaremos interés –ya que podemos caer enfermos– en cuidar a aquellos de los nuestros atacados de una enfermedad, no obstante las precauciones de higiene que hayan adoptado. Y concluyo.

Compréndese que correrá aún mucha agua por debajo delos puentes antes que se levante la aurora de una sociedad anarquista. ¿Quién sabe si ella llegará a existir? Lo importante es, pues, vivir “su vida” enseguida, “sentirse vivir”.

Creo que con lo dicho basta para responder a los que acusan a los anarquistas individualistas de no tener ningún método de vida, económico, para oponerlo al comunismo. Tan incompleto como sea este estudio, es suficiente para indicar que el anarquismo individualista, que garantiza la dignidad individual desde el punto de vista intelectual y moral, posee bastantes recursos para garantizarla desde el punto de vista económico. Por otro lado estimo que, todo aquel que actualmente cambia un producto con otro, sin preocuparse de la valorización que le atribuya el medio y sin intermediario alguno, realiza, económicamente hablando, un acto materialmente anarquista.

[Párrafos tomados del libro El anarquismo individualista. Lo que es, puede y vale. La Plata, Terramar, 2007. Texto completo accesible en https://www.academia.edu/30115978/EL_ANARQUISMO_INDIVIDUALISTA?email_work_card=view-paper.]

 
 

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La depresión, una pandemia oculta en tiempos de Covid-19

Por: periodicoellibertario


El Pitazo
 
El médico psiquiatra Jan Costa participó este martes 6/04  en un forochat de El Pitazo donde, ante 257 participantes. Al disertar en torno a la depresión, indicó que  es un trastorno proinflamatorio crónico del sistema nervioso central y, al desarrollarse en el cerebro, pues el mismo tiene la capacidad de afectar todo el cuerpo. También resaltó que la depresión no es un estado de ánimo sino una enfermedad, por lo que no debe compararse con estar triste o decaído. La depresión se debe tratar médicamente, pues el experto señaló que a medida que se agrava aumenta la posibilidad de tener pensamientos potencialmente suicidas.

Costa explicó que la depresión posee un cuadro clínico amplio, pero existen dos síntomas muy comunes: la incapacidad de sentir placer (anhedonia) y la falta de voluntad o interés (abulia). Así como también la percepción negativa, falta de energía, pensamientos repetitivos y alteraciones del sueño.


¿Cuál es el origen de la depresión?

El especialista apuntó que la depresión puede partir desde: lo biológico, que se caracteriza por las alteraciones cerebrales y los genes. Lo psicológico, referente a la forma de entender el mundo y por último a lo ambiental/social, el cual es caracterizado por el entorno en el que se desenvuelve el paciente.

Datos sobre la depresión

Según el especialista existen factores de riesgo que pueden colaborar en el desarrollo de la depresión, así como: vivir solo, tener bajos ingresos económicos o hasta la pérdida de un familiar o una relación amorosa.

También agregó que el trastorno de depresión mayor suele presentarse de los 20 años en adelante y es más común en las mujeres que en hombres. Sin embargo, aseguró que la diferencia no es mucha.

Para concluir el forochat, entre tantas inquietudes Rodrígo Salas desde Anzoátegui pregunta ¿Dr que cosas no se hacen o se dicen a un paciente depresivo? El especialista recomendó evitar minimizar el trastorno del paciente con comentarios como “todo es mental, tienes que poner de tu parte”. Además, sugirió no presionar a la persona para que intente salir de su situación a través de la fuerza y por último acotó que las comparaciones con otras personas o situaciones pueden agravar su condición.






 

[Tomado de https://elpitazo.net/pitazo-en-la-calle/psiquiatra-venezuela-actualmente-no-posee-areas-de-hospitalizacion-psiquiatrica-en-hospitales-publicos.]



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Península Ibérica: El Lokal de Barcelona ante la pandemia, balance e incitación a la resistencia autónoma

Por: periodicoellibertario

El Lokal
 
Hemos de potenciar redes, colectivos, organizaciones y estructuras capaces de hacer frente a la barbarie del sistema, para defendernos, para el apoyo mutuo, la solidaridad y a su vez, construir experiencias autónomas, que funcionen lo mejor posible, que sean ágiles. Que sean asamblearias, que aguanten y sean capaces de defender su criterio y entender otros. Que a la primera de cambio no se escindan, no se destruyan. Que sean generosas, que cuestionen lo que haya que cuestionar, sobre todo el poder y las estructuras que lo sustentan. Que respeten otras maneras de rebelarse, y apoyen a la gente que lucha y que más sufre en la medida de sus/nuestras posibilidades.

A un año de pandemia, del estado de alarma que empezamos con una asamblea en el Ágora Juan Andrés, de esas que no deberían darse. Dura, con acusaciones graves entre compañerxs. Mostraba un conflicto por resolver que solo hacia que endurecerse. Un año después, realizamos otra asamblea para organizar la campaña de apoyo a lxs presxs del 27F y ocurrió todo lo contrario. Ganas de juntarse y de responder por una causa justa. Sirva como ejemplo y reconocimiento al esfuerzo para que haya ocurrido.

Un año duro, muy duro, del que salimos, en el que seguimos y parece que para largo entre el espectáculo de la política institucional y partidaria, cada vez más decepcionante, más mentiroso y falso. Con promesas que nunca se cumplen salvo para defender los intereses del mercado y del estado. Mediante una represión que se ejerce con más fuerza en la medida en que hay más malestar y más respuesta. Una vida diaria para la mayoría de la gente en la que mantenerse y mantener a los tuyos es cada día más complicado. En la que nos hacen formar parte de la asistencia social, como usuarios incapaces de reaccionar y defendernos y a quien lo hace, le cae todo el peso de la ley.

Hay que aguantar, hay que resistir y luchar desde todos los frentes, en todas las realidades. No será mediante una sola organización, no será mediante una forma de ver el mundo. Las experiencias demuestran que cuando una lucha crece y se hace fuerte, no tarda en entrar en crisis por la suma de nuestros errores más la presión externa o la asimilación desde el poder . Hay que ser capaces de funcionar sin que caigamos en el estrés o la depresión. A buen ritmo, apoyándonos, desde la autonomía y la responsabilidad

Como colectivo, como personas hay que mirarse, pensar que se hace bien y que se hace mal. Nosotros lo hemos hecho más forzados por la realidad que por deseo propio. Nos seguimos sintiendo útiles, más frágiles, más humildes. Intentando hacer lo que podemos y sumarnos a lo que esté a nuestro alcance. Sabiendo que vienen mal dadas y que hay que hacer esfuerzos que nos costarán cada vez más. Solo con el apoyo, el afecto y la fuerza de más gente podremos aguantar y avanzar.

A pesar de todo y de muchos, nos sentimos satisfechos de seguir y reclamarnos de las prácticas anarquistas, libertarias aportando un poquito para mejorar el mundo. Salud y libertad.

[Tomado de https://ellokal.org/hemos-de-potenciar-redes-colectivos-organizaciones-y-estructuras-capaces-de-hacer-frente-a-la-barbarie-del-sistema.]


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Holocausto gitano bajo el nazismo. ¿Es que no ocurrió lo que Hollywood silencia?

Por: periodicoellibertario

Queralt Castillo  
 
María Sierra (Sevilla, 1964) ha publicado un libro capital. Holocausto gitano. El genocidio romaní bajo el nazismo (Arzalia Ediciones, 2020) es un relato exhaustivo no solo de lo que les ocurrió a los romaníes en los campos de concentración de la Alemania nazi sino una fotografía detallada del período de entreguerras y de las dificultades a las que se tuvieron que enfrentar los gitanos para ver reconocida su condición de víctimas una vez acabada la Segunda Guerra Mundial.

Sierra, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla, ha trabajado durante años en este ensayo imprescindible para entender el alcance de un genocidio estudiado y documentado, pero poco difundido, al contrario de lo que ha pasado con el Holocausto judío. A través del estudio minucioso de la documentación disponible y los archivos, la historiadora explica al detalle las leyes antigitanas en las cuales se amparó el acorralamiento y el asesinato de medio millón de gitanos durante la época nazi. Reivindica la memoria de aquellos gitanos y gitanas que perdieron la vida en los campos de concentración a través de la literatura memoralística y el testimonio de aquellos que sobrevivieron para contarlo. El decreto de Auschwitz para combatir “la plaga gitana”, las actuaciones preventivas, la separación de las familias o los experimentos científicos que se hicieron con los romaníes de diferentes partes de Europa.

A partir de 1941 no solo hubo un aumento exponencial de las deportaciones, sino que además también se intensificaron los experimentos y se dio divulgación a teorías supuestamente científicas que alentaban el odio contra los gitanos aludiendo a su “condición biológica para la criminalidad y no adaptación”. Nombres como Robert Ritter o Eva Justin, responsables de parte de esas teorías funestas, aparecen más que los del propio Hitler o Himmler.

El tercer capítulo quizá sea uno de los más interesantes del libro. En las páginas centrales se explica cómo los gitanos europeos callaron durante demasiado tiempo por miedo a las represalias y cómo ni las administraciones posteriores a 1945 ni la sociedad civil exigieron responsabilidades a quienes habían perpetrado la persecución de la minoría romaní. “A los gitanos se les denegó de manera sistemática y durante mucho tiempo el reconocimiento de víctimas, argumentando que su persecución no había sido motivada por temas raciales, se amparaba ante ‘la lucha preventiva contra el crimen’”, se puede leer en una de sus páginas. Prosigue Sierra: “(…) lo tardío del reconocimiento oficial del Holocausto romaní en Alemania significa que muchas de las víctimas habían fallecido sin tener ocasión de conocer reparación”.

La prolongación de la discriminación de los gitanos de manera legal en Europa se ve hasta la década de los setenta. Solo hace falta trasladarse a República Checa, país que permitió la esterilización de las mujeres gitanas hasta bien entrados los setenta. De hecho, después de 1945, Alemania mantuvo los ficheros criminales del nazismo sobre los gitanos alemanes. La falta de financiación para la investigación de los crímenes, la falta de divulgación y la percepción generalizada de que fueron víctimas de segunda son algunos de los temas que también se abordan en el libro de María Sierra, que tras años de investigación consigue crear un relato redondo e imprescindible para entender el pasado y el presente de las comunidades romaníes en Europa.  

- ¿Qué le impulsa a escribir este libro?

° Esa es la gran pregunta que yo misma me he hecho varias veces y ahora lo veo más claro que al principio. He escrito este libro por varios motivos, todos ellos relacionados. En primer lugar, porque se trata de un tema muy importante. Cuando hablo con mis alumnos, siempre les recuerdo: ‘si tenéis que elegir un tema para un trabajo de investigación, elegid un tema con sustancialidad, un tema relevante’. Este es un tema muy importante, porque hablamos de una época en la que la agresividad rozó la locura, el Holocausto fue una acción extrema que afectó a la vida de millones de personas. Y no hago solo referencia a las víctimas directas, sino a una red más amplia. Y por este motivo, es un tema relevante. En segundo lugar, el Holocausto gitano, y eso no es cuestionable, es un tema poco conocido y poco difundido.

- Eso lo comenta en el libro: hay investigación, pero poca divulgación.

° Hay investigación, sí, pero es incomparable con la documentación que hay acerca de otros aspectos del Holocausto. Lo que me parece significativo es que haya poca transmisión de la investigación; lo que yo llamo: conocimiento público, que es aquello que la sociedad manejamos como ‘una cosa nuestra’. Sobre el Holocausto judío, la mayoría de la sociedad tenemos un conocimiento interiorizado: hay literatura, películas y otros productos culturales de masas que han hecho popular la investigación de los archivos. Eso no se producen en el caso del Holocausto gitano: hay investigación, pero no se ha transferido al público. Hay pocos productos culturales, como exposiciones, y no hay muchas deficiencias en la enseñanza. Hay, por otra parte, una gran ausencia de referencias que no aparecen en los manuales de historia. Esa falta de transmisión de conocimiento es muy significativa porque refleja la pervivencia de una visión que minusvalora el sufrimiento del pueblo romaní en su momento. Manifiesta, además, la persistencia de un racismo profundo en las sociedades europeas.

- En todos los países. Resulta insoportable.

° Y ese es, precisamente, el tercer motivo por el cual he escrito este libro. El Holocausto romaní parece un fenómeno del pasado, pero en sus fundamentos culturales aprecio líneas de continuidad. A lo largo de estos años, no han desaparecido. Aprecio una estigmatización y la continuación de los estereotipos negativos que estuvieron vigentes durante la época de entreguerras. Los historiadores e historiadoras tenemos que ser muy cautos, porque apreciar las líneas de continuidad en las actitudes y percepciones nos ayuda a advertir hacia el presente y el futuro.

- ¿A qué se refiere?

° Aún es frecuente la asociación entre delincuencia y modo de vida gitano. Es necesario que la sociedad sepa hasta dónde puede llegar el ataque de un colectivo a causa de un estereotipo.

- Menciona en el libro algo muy interesante: se ha hablado muy poco de las confiscaciones a gitanos de clase media. Tierras y otros bienes que se les expoliaron. Nunca ha habido una compensación por ello.

° Territorialmente, hubo confiscación de propiedades, pero no hay un estudio amplio que haya abordado este tema de manera global. Los indicios dan para pensar que hubo un expolio importante de propiedades de familias sinti y romaníes en toda Europa. Habría que contraponer realidades y hablar de los gitanos como propietarios. Es el caso de la familia de Philomena Franz, por ejemplo. Ellos eran gitanos seminómadas, cuando terminaban la temporada, tenían su casa. Esa riqueza patrimonial fue expoliada.

- A lo largo de su estudio también menciona que, en un primer momento, la comunidad gitana fue tratada como espías, por su condición de nómada.

° Es una de las grandes paradojas, y eso se da incluso antes de la irrupción del nazismo. Teóricamente, las políticas de finales del siglo XIX se aplicaron a los gitanos de toda Europa: se pretendía que se incorporasen a la sociedad a través de la asimilación, pero luego se adoptaban decenas de decretos que no les permitían asentarse en los territorios. Eso provocaba desarraigo. Los gobiernos creaban una criminalidad donde no la había.

- Me ha llamado la atención la pretendida ‘reserva gitana de Himmler’. Según Himmler, “el origen indio de los romaníes los convertía en portadores remotos pero directos de la ‘arianidad’, y, por lo tanto, en un objeto de estudio y quizás de protección por parte del nazismo. Hitler desbarató sus planes. Resulta descabellado.

° Esto se conoce muy poco. Ni siquiera yo, que soy historiadora, lo sabía antes de empezar a documentarme para la escritura del libro. Ese episodio del nazismo está muy poco trabajado. Himmler puso en marcha el proyecto, pero nunca se llegó a desarrollar; de hecho, apenas hay estudios, pero tenemos lo suficiente como para saber que en esta megalomanía de la raza aria se podían incluir incoherencias de este tipo.

- Menciona mucho en el libro a Robert Ritter, a Eva Justin y a Mengele, científicos que contribuyeron de manera definitiva y sustancial a la exterminación con argumentos biológicos. “Había que exterminar a los gitanos porque llevaban impreso en su ADN la criminalidad y la vagancia”. Salen más que el propio Hitler, Himmler, Goebbels o Eichmann.

° El papel de la comunidad científica me parece muy importante. En el estudio insisto mucho en ellos porque estas personas se encargaron de concretar los argumentos científicos para que las instituciones policiales tuvieran un objetivo claro: exterminar a los gitanos, a los judíos y a otros colectivos. Es importante destacar y llama la atención que muchos de estos responsables se mantuvieron en puestos públicos después de 1945. Hay un conjunto de funcionarios policiales a los que los sinti se encontraron como testigos técnicos del genocidio: gente que era responsable directa de su persecución pero que nunca fueron juzgados. Ahí entra la responsabilidad de los propios sujetos, pero también de la sociedad. Los argumentos científicos tenemos que estudiarlos siempre con precaución, porque habitualmente se le da a la comunidad científica un halo de objetividad y validez que puede no existir. Eso es peligroso. Luego, todos estos científicos nazis quedaron desacreditados, pero durante mucho tiempo sus argumentos fueron creíbles para buena parte de la sociedad.

- “El prejuicio tradicional contra los gitanos, reelaborado con un discurso científico que hablaba de criminalidad genética, se impuso entre la mayoría de la población. Incluso entre los no simpatizantes del nazismo”, escribe.

° Exacto. En el libro hablo de la responsabilidad civil de lo que les pasó a los gitanos. Lo que mencionas es un dato impactante. En uno de los primeros estudios que se hizo sobre el genocidio romaní, se comentaba eso: es muy expresivo que las sociedades que se consideran democráticas no reconozcan los fallos internos que tienen. Durante el nazismo, personas que estaban dispuestas a ayudar a los judíos no estaban dispuestas a ayudar a los gitanos. En ese sentido, siempre lo tuvieron más difícil los gitanos que los judíos. Es el discurso de: ‘Si están en campos, por algo será. Es un grupo que no se va a asimilar a la sociedad’. Es un discurso que continúa dándose.

- “Los estereotipos románticos del XIX están en la base de esta esquizofrenia cultural que exalta a gitanos ficticios mientras se persigue a gitanos reales”. Es otra reflexión importante.

° Sobre todo, en países como España. Lo gitano se ha incorporado a la parafernalia de la identidad y la cultura española. Esa visión romántica del gitano es algo sobre el papel. La sublimación de lo gitano no existe, y ha sido inventado por una mirada no gitana. De hecho, va de la mano de la estigmatización de los gitanos reales. Es lo que yo llamo una esquizofrenia cultural. Identitariamente, lo gitano es irrenunciable como parte de la cultura española. Forma parte de ella de manera transversal. Sin embargo, como sociedad tenemos poca capacidad para luchar contra el racismo banal.

- ¿Qué espera de este libro?

° Que tenga difusión. El libro es un intento de aportar algo, en un ejercicio de una tarea más amplia y extensa que tiene que tener más aportes y los recursos de los diferentes agentes culturales y sociales. En algunos países, como Alemania, si haces un recorrido por los museos, las asociaciones sinti han podido introducir aspectos sobre el genocidio romaní. Se entrevé una participación el proceso de reconstrucción de la memoria. Sin embargo, creo que hay que hacer un trabajo más acumulativo y continuar insistiendo, cada uno desde el lugar desde el cual pueda aportar algo.

- ¿Tiene algún proyecto más entre manos, relacionado con la comunidad gitana?

° Voy a intentar publicar las memorias de Philomena Franz. Tenemos lista la traducción, pero no aún no han sido publicadas. Hay que dar difusión a la lectura de memorias. La literatura memorialista te confronta con un sufrimiento particular; con el sufrimiento de una red familiar. Y esto tiene eficacia a la hora de crear conciencia. También trabajo mucho desde mi vertiente de docente: siempre introduzco el Holocausto gitano; y me suelen llamar la atención las reacciones de mis alumnos, porque muchos no saben nada. Es un universo por reconstruir.

- En la parte final del libro explica cómo hubo cierto “acostumbramiento” por parte de la población gitana. ¿Se acostumbraron, los gitanos, a ser maltratados?

° Esto les pasó tanto a los gitanos como a los judíos. Los nazis anulaban la capacidad de reacción de los prisioneros. Algo parecido sucedió durante la posguerra, mientras se les negó cualquier tipo de reconocimiento como víctimas. Entonces, las comunidades gitanas callaron, porque creían que no iba a servir de nada hablar. ¿Cómo se puede, además, hablar delante de las mismas personas que te han mandado a un campo de concentración?

- Hay algunas fechas que fueron importantes para el reconocimiento de las víctimas del Holocausto gitano: el juicio de Eichmann en Jerusalén en 1961, los procesos de Auschwitz en 1963, la publicación del artículo de Franz Calvelli Adorno en 1971 o la celebración del Primer Congreso Romaní también en el mismo año. Fueron puntos de inflexión para que la población tomara conciencia de la barbarie de las matanzas.

A finales de los setenta e inicios de los ochenta fue cuando la sociedad empezó a conocer que había habido un Holocausto paralelo al de los judíos, el Holocausto gitano, a pesar de que antes ya había habido reclamaciones tanto individuales como colectivas. Desde los años sesenta encontramos a supervivientes que alzaron la voz, pero hasta finales de los setenta no hubo capacidad social para escuchar esas voces.

- Ionel Rotaru fue una figura fundamental para la consolidación del movimiento internacional romaní, sin embargo, fue desacreditado por las instituciones.

° Es un personaje que me interesa mucho. Fue cuestionado como dirigente de una asociación gitana en Francia con el argumento de que no era gitano. Era un argumento del gobierno francés pero que también tuvo eco en varios grupos gitanos. En mi opinión, tuvo la capacidad de imaginar un proyecto original para su época, a mediados de los sesenta. Reclamaba para el pueblo romaní en todo el mundo una serie de derechos.

- En el libro hay un proceso de documentación exhaustivo, con muchísimo material. ¿Cómo ha priorizado los datos?

° Hay que imaginar el proceso como un acordeón. He recogido la información durante varios años y mi prioridad era escribir un libro que fuese comprensible. Para ello fue fundamental concebir la estructura, que me limitó, en el buen sentido de la palabra. El resumen es la clave en la transmisión de conocimientos.

- A mediados de marzo, cuando la crisis sanitaria actual empezó a golpearnos, vimos muchísimo racismo en el brote en Santoña. Allí un colectivo gitano se contagió y el racismo reflotó. Se vio de manera muy clara en cómo trataron el tema los medios de comunicación. También se ha demostrado que cuando llega una crisis, los estereotipos y la xenofobia salen a flote.

° Mi ámbito de estudio es la época de entreguerras. En aquel entonces hubo una crisis económica brutal y, por supuesto, estaba detrás de las fobias sociales. Estamos hablando de miedos sociales que se construyen en determinados momentos históricos y contextos: se construyen enemigos para buscar responsabilidades. Y normalmente, esos enemigos son los que son diferentes a la sociedad mayoritaria, ‘el otro’. Este mecanismo social viene dado desde dentro y desde fuera de la sociedad. Hay grupos e instituciones que a lo largo de la historia han tenido la capacidad de buscar chivos expiatorios, que siempre han sido los colectivos más vulnerables. Ese mecanismo ha funcionado y continuará funcionando, porque estos colectivos han sido expropiados del derecho a definir su propia imagen. Desde hace décadas muchas asociaciones romaníes intentan construir otro tipo de imaginario, pero es una tarea difícil y lenta, y tiene que luchar en contra de siglos de acumulación de imágenes negativas.

- Tengo que terminar esta entrevista preguntándole sobre la actualidad política. El auge de la extrema derecha en Europa y el resto del mundo atemoriza, sobre todo a las minorías. Es poco probable que pase lo que pasó durante el nazismo, pero se oyen ecos de aquellos discursos.

° Es ciertamente terrible. El resurgir de la extrema derecha, los ultranacionalismos, el racismo y la xenofobia llegan en un momento histórico en el que los gitanos aún no habían podido superar el racismo clásico originado durante los siglos XIX y XX. El racismo institucionalizado es algo muy complicado de desmontar, pero parecía que las instituciones estaban dispuestas a considerar que había habido racismo contra los gitanos y que había que fomentar unas políticas de igualdad. Cuando esto parecía que podía suceder, llega esta segunda ola. La situación me parece preocupante. El racismo antigitano es el más arraigado de todos los racismos en el pensamiento occidental. Aún no se había desarraigado cuando ha empezado una nueva ola de control de fronteras, cuestionamiento de los derechos fundamentales etc. Obviamente eso no solo afecta a la comunidad gitana. Habrá que luchar para no dejar que pase y continuar luchando contra el racismo.

[Tomado de https://www.anred.org/2021/04/11/maria-sierra-el-holocausto-gitano-es-un-tema-poco-conocido-y-poco-difundido.]


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El extractivismo oculto tras las energías "renovables" del capitalismo

Por: Nelson Méndez P.

Gustavo Duch
 
En años recientes, y más aún en los últimos meses, la aparición de muchos (y grandes) proyectos de instalación de parques eólicos y solares en el territorio está generando la aparición de muchas protestas e impugnaciones desde el mundo rural. La razón es simple: como en otras muchas ocasiones, estas comunidades sienten cómo se les imponen decisiones sin su participación cuando serán ellas las que sufrirán las afectaciones. Pero, ¿qué otros ángulos debemos incluir en este debate?
 

Renovable, el recurso o la tecnología
 
Cuando se habla de un recurso renovable está claro a lo que nos referimos. Mientras el petróleo es un bien finito que tarde o temprano se agotará, el Sol, el viento o las mareas, inclusive la energía geotérmica, son fuentes energéticas que pueden perdurar. Quemar petróleo, además, supone emisión de gases con efecto invernadero con impactos cada vez más complejos y destructores, tanto que la Agencia Internacional de la Energía, ya hace algunos años, recomendó dejar en el subsuelo las dos terceras partes de las reservas conocidas de todos los combustibles fósiles. Por todo ello, hay un consenso social en la necesidad de dejar de consumir petróleo.
 
Pero esta situación se complejiza cuando analizamos la tecnología y funcionamiento de las actuales formas de aprovechamiento de la energía del Sol y del viento. Las placas solares y los molinos de viento que redibujan nuestros paisajes esconden en su interior la necesidad de unos materiales minerales que, como el petróleo, también son finitos. En algunos casos, son minerales tan escasos que se incluyen en una categoría conocida como ‘tierras raras’. De hecho, no solo la mecánica para extraer la energía depende de minerales finitos, el transporte de la electricidad con la que querremos cargar nuestros coches eléctricos significan muchos kilómetros de cobre. Y como son tantos, y como parece que serán muchos más, la pregunta es doble ¿cuánto cobre está disponible y cuál es el impacto que provoca su extracción?
 
Minerales importados
 
En este sentido las campañas de muchas entidades para darnos a conocer el origen del coltán que utilizan todos nuestros teléfonos móviles nos abren los ojos. El cobalto que se requiere en estas tecnologías se encuentra en el Congo. Muy buena parte del cobre en Perú y Chile. El litio de las baterías para almacenar la energía conseguida, en Bolivia, Chile, Argentina y parece que en breve en Portugal. Y esos minerales con nombres complicados de recordar son procesados mayoritariamente en China.
 
En todos estos lugares, la acelerada extracción minera que supone abastecer a esta industria y sus usos, provoca graves problemas por contaminación directa de la tierra, agua y aire de la zona, requiere de un uso excesivo de agua que limita otros usos más esenciales como el de boca o el agrícola y genera graves problemas sociales como desplazamientos forzados de comunidades, enfermedades por toda la toxicidad mencionada o verdaderos conflictos bélicos para el control de estos recursos.
 
Otro ejemplo aún más desconocido
 
Es paradójico conocer que para construir molinos de viento “verdes” se deforeste la selva amazónica del Ecuador. Las palas del rotor de los molinos “están hechas en su mayoría de plástico reforzado con fibra de vidrio y madera de balsa unida con resina epoxi o poliéster”, dice Peter Meinlschmidt, director del Instituto Fraunhofer de Investigación de la Madera, Wilhelm-Klauditz-Institut, WKI, en Brunswick.
 
La balsa es un árbol que crece en los bosques tropicales y en la actualidad, como denuncia la población indígena de Ecuador, está siendo explotada en grandes cantidades por capitales extranjeros, sobre todo chinos. Y aunque es un árbol que crece con rapidez, más rápida es la demanda del material lo que, finalmente, provoca altas tasas de deforestación de la selva y pone en peligro el clima y la vida sostenible (ellas sí) de estas comunidades. Te puede interesar
 
Lo más importante es el uso
 
Sin minimizar la importancia de qué energéticos se utilizan y se consumen, cómo se los explota y procesa, así como quién controla la generación de energía, es trascendental pensar para qué se emplea la energía. Si yo uso unos pocos decilitros de gasolina para mi motosierra, ¿hago un uso poco ecológico? Si con ella puedo hacer leña para pasar el invierno, está claro que no. Mayor atención debería de ponerse en este punto pero las administraciones lo ignoran ¿Necesitamos talar árboles para disponer en casa de un aspirador eléctrico cuando existen las escobas?¿Necesitamos consumir petróleo para importar comida que podemos producir en nuestras tierras?

[Tomado de https://www.briega.org/es/opinion/renovables-no-gracias.]


✇El Libertario: Anarquismo y movimientos sociales autónomos

Principios y modelos económicos del anarquismo

Por: periodicoellibertario

Antonio Yagüe

 

Aunque la propia naturaleza del anarquismo sea anti-dogmatica y su doctrina impulsa la libre experimentación para establecer la forma idónea de las estructuras sociales, para poder instaurar una corriente económica dentro de su cuerpo teórico, ha de cumplir lógicamente con principios básicos que estén en concordancia con sus valores.

De esta forma las teorías económicas anarquistas se oponen directamente a los valores capitalistas de la competitividad y el lucro, como también a la centralización y a la propiedad pública (estatal) gestionada por elites de cualquier tipo y no directamente por las personas usuarias, características propias de las economías de planificación central. De esta manera, tampoco aceptan la subordinación de las relaciones laborales jerárquicas y el trabajo asalariado, rasgos presentes en ambos sistemas.

 

Uno de los principios ineludibles es el rechazo al derecho de propiedad privada de los medios de producción, que sustituida por la posesión o derecho de uso genera automáticamente una redistribución mucho más equitativa de la riqueza. La ausencia de propietarios de tierras, fábricas y maquinarias no da lugar a las relaciones laborales jerárquicas ni al trabajo asalariado, que es siempre explotación. Toda aquella persona que trabaja es convertida automáticamente propietaria del valor que crea, incluso la plusvalía, de la cual en el sistema capitalista se beneficia el patrón.

 

De esto se deriva que “la propiedad es un robo”, y por tanto los medios de producción habrán de socializarse para dar libre acceso a su uso. La posesión colectiva, gestionada cooperativamente en interés de la comunidad, sustituirá a la propiedad privada y su ánimo de lucro. Un segundo elemento obligatorio que haga recoger la escuela económica para formar parte del socialismo libertario es la autogestión, a veces denominado control obrero, en palabras de Proudhon, “democracia industrial”. Este concepto tiene dos implicaciones importantes:

 

1) Por una parte, la autonomía de toda iniciativa económica, que no podrá estar sometida a ningún tipo de autoridad externa: ni económica (por lo que la propiedad privada habría de abolirse) ni política (dado que ya no existiría el Estado)

 

2) Y también su gestión democrática por parte de la totalidad de las personas que la conforman, sin posibilidad de jerarquía, con un reparto igualitario del poder de decisión bajo la fórmula de “una persona, un voto”, y por democracia se entiende la de tipo directa, asamblearia, en la que los cargos son revocables en todo momento y su mandato es imperativo.

 

En tercer y último lugar, las relaciones laborales han de ser equilibradas y por tanto no se acepta el trabajo asalariado, en que la parte desposeída de los medios de producción se encuentra en posición de inferioridad al verse forzada, para subsistir, a vender su fuerza de trabajo a la parte propietaria al precio que dicta el mercado laboral, que roba parte del producto del trabajo de aquella al apropiarse de la plusvalía.

 

Modelos económicos

 

En cuestiones económicas, el pensamiento socialista libertario no ha defendido un único sistema en particular, si no que a lo largo de su historia ha planteado diversos modelos. Pero previamente, algunos de los primeros anarquistas realizaron algunas aportaciones teóricas puntuales y experiencias a escala local, entre las cuales podemos destacar las de Godwin, Stirner y Warren, que configuraran un back ground sobre las cuales se irían desarrollando posteriormente las diferentes escuelas económicas.

 

William Godwin, pensando en una economía basada en la agricultura y la artesanía, va a sugerir que cada productor pusiera a libre disposición de la comunidad su excedente, e igualmente podría consumir del excedente del resto de productores según sus necesidades.

 

Max Stirner, va a denunciar el origen artificial de la propiedad privada, que “existe por la gracia del Derecho. El Derecho es su única garantía, porque poseer un objeto no es ser necesariamente su propietario” (p.256) y por tanto esto sólo es posible gracias a la protección del Estado como una garantía de la ley mediante el monopolio de la violencia.

 

Y Josiah Warren va a idear un sistema de pago mediante un certificado de las horas trabajadas que podían cambiarse en las tiendas de tiempos (time stores) locales para productos que habían costado producirse en tiempos equivalentes, y lo pondrá a prueba creando una de estas tiendas en Cincinnati. El éxito del experimento va a impulsar a Warren a establecer colonias basadas en aquel sistema, como la llamada Modern Times.

 

En este contexto, surgieron tres modelos teóricos clásicos destacables, en realidad nada más que esbozos, que vistos en perspectiva cronológica podríamos considerarlos como un progresivo alejamiento de las concepciones del sistema hegemónico capitalista, con pasos agigantados, más bien saltos en el reto de diseñar una economía alternativa que impidiera “la explotación del hombre por el hombre” y permitiera así su emancipación de los poderes heterónomos:

 

1) en primer lugar encontramos el mutualismo propuesto por Proudhon, negando la propiedad privada de los medios de producción pero aceptando la posesión individual y la libre competencia en el mercado;

 

2) más tarde va a predominar el colectivismo defendido por Bakunin, que además de la propiedad privada reniega también el libre mercado y adopta el lema “de cada cual según su capacidad a cada uno según su esfuerzo”

 

3) y posteriormente será el comunismo libertario o anarco-comunismo, representado por Kropotkin, que supone un paso más allá de la reformulación la segunda parte de la máxima colectivista para otorgar “a cada uno según su necesidad” y aboliendo, por tanto, el salario.

 

Algunos autores añaden como corriente económica al anarcosindicalismo, que además de tener como objetivo la defensa de la clase obrera, los sindicatos anarquistas pretenden jugar un papel central de organización económica de la sociedad. En mi opinión, aquello sería más bien una táctica, dado que sus militantes persiguen en realidad uno de los modelos acabados de presentar, mayoritariamente el comunismo libertario aunque el impulsor inicial del anarco-sindicalismo, el propio Bakunin, fuera partidario del colectivismo.

 

Existen también algunas otras propuestas más actuales en torno al anarquismo, pero su relevancia es bastante limitada en comparación a las clásicas. Entre ellas destaca el Parecon (Participatory Economics o Economía Participativa) de Michael Albert y Robin Hahnel, que se basa en una planificación decidida por procedimientos participativos en los consejos de productores y consumidores en donde los trabajadores cobrarían un salario en función de su esfuerzo y sacrificio.

 

a) Mutualismo

 

Pierre-Joseph Proudhon, considerado uno de los padres del anarquismo, va a ser el primero en dar una propuesta de modelo teórico alternativo a un capitalismo aún en tránsito desde el predominio de la actividad agraria y artesanal hacia el área industrial. Su período de mayor influencia abarcó las décadas centrales del siglo XIX.

 

Sus elementos clave son dos: la competencia de libre mercado y su famosa aseveración de que la propiedad es un robo pese a que esta máxima no se aplicará al producto de propio trabajo, sea en forma monetaria o transformada en bienes de consumo.

 

El mutualismo, por tanto, se opone radicalmente al concepto de propiedad privada de la tierra y de los medios de producción, y sólo reconoce el derecho, colectivo o incluso individual, de su posesión, aunque siempre sujeta a la utilización de los mismos. No reniega, sin embargo, del mercado, donde los productores, sea de forma autónoma o asociados en cooperativas, deberán confrontarse, recibiendo en función de su competitividad.

 

Proudhon entiende que el trabajo es la única fuente de riqueza, por lo cual no considera legítimos otros tipos de rentas. Piensa, por tanto, que todo el mundo tiene derecho a ser remunerado por el producto de su esfuerzo, aplicando la Teoría del Valor-Trabajo, la cual defiende que todo intercambio, ya sea de productos o servicios (y aquí queda incluido el trabajo como la prestación de servicios laborales), debe tener una equivalencia entre los elementos de intercambio en términos de “cantidad de trabajo necesario para producirlos” y por tanto, elimina la posibilidad del lucro.

 

En definitiva, los mutualistas entienden que la igualdad de oportunidades derivadas de la prohibición de la propiedad privada de la tierra y los medios de producción y la ausencia de intervencionismo estatal permitirá la competencia en un mercado libre donde sus intercambios tenderán a ser equitativos.

 

Otros elementos que configuran el modelo mutualista son:

 

- la voluntariedad de participar en él, hecho que por una parte se espera del trabajador, por la ventaja de recibir todo el fruto de su trabajo, y no ser explotado mediante la apropiación capitalista de la plusvalía, y también del consumidor debido a los precios más baratos al no existir el lucro.

 

- la creación del “Banco del Pueblo”, que tendrá como principal objetivo otorgar financiamientos a través de créditos gratuitos, o más exactamente con el interés mínimo para cubrir los gastos de administración.

 

Haciendo una valoración global del modelo, el mutualismo configura una estrategia reformista como sustitución del capitalismo.

 

b) Colectivismo

 

Ya en una fase de un mayor desarrollo industrial va a surgir desde el movimiento socialista libertario un nuevo modelo de la mano de otros de sus autores clásicos, Mijail Bakunin, y en general todo el sector anti-autoritario de la Primera Internacional. Su período de mayor auge va a ser buena parte del último tercio del siglo.

 

El colectivismo abocado también por la abolición del Estado y de la propiedad privada de los medios de producción, los cuales pasarían a ser colectivos, pero a diferencia de lo que proponían los mutualistas, éstos estarían controlados y gestionados por el conjunto de los componentes de la organización productora o de la comunidad, ya no por individuos o grupos de ellos que los poseyesen.

 

Los colectivistas entendían que este cambio de titularidad debía ser por la fuerza, mediante la revuelta de la clase obrera, y una vez conseguida la colectivización los salarios serían determinados democráticamente, normalmente en proporción al esfuerzo y a la calidad de los trabajos aportados por cada uno, impidiendo así el surgimiento de una clase ociosa.

 

De esta manera, aunque con matices, el colectivismo conserva el régimen del salario y su principio básico es: “de cada cual según su capacidad; a cada uno según su esfuerzo”, justificándolo así con el argumento de que el olvido de esta norma no sólo implicaría una injusticia hacia los “mejores trabajadores” sino también una disminución de la producción total. No obstante, muchos de los anarquistas colectivistas pensaban que, pasado un tiempo, cuando la producción hubiera aumentado y el sentido de comunidad se fortaleciera lo suficiente, el dinero desaparecería y la economía evolucionaría hacia el comunismo y, de este modo, no habría necesidad de medir las aportaciones a la producción y el consumo de cada miembro de la comunidad.

 

c) Comunismo libertario

 

En un contexto de imparable expansión del imperialismo y el colonialismo, de internacionalización del capital y del surgimiento de los trusts y monopolios, va a plantearse el anarcocomunismo. Piotr Kropotkin va a ser su principal representante, aunque quienes primeramente formularon la propuesta fueron integrantes de la sección italiana de la Primera Internacional. Este será el sistema económico más influyente del anarquismo a finales del siglo XIX.

 

El comunismo libertario, al igual que el mutualismo y el colectivismo, propugnaba la abolición del estado y de la propiedad privada, y con esto último también el libre mercado, pero va más allá al defender la desaparición del dinero.

 

Su principio básico es: “De cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad”, y consecuentemente sus partidarios quieren eliminar completamente cualquier forma de salario: no sólo la tierra y los medios de producción han de ser comunes, sino también el producto, y el criterio de distribución viene dado por las necesidades de cada miembro de la sociedad y no por su poder adquisitivo.

 

Contradiciendo a los colectivistas, que consideran imprescindible que cada persona reciba una parte, una contraprestación, proporcional a su esfuerzo en la producción, los comunistas libertarios responden que todo producto es fruto de un proceso colectivo, de la cooperación de una pluralidad de agentes sociales presentes y pasados, y como no se puede medir la parte que le corresponde a cada uno de ellos, toda forma de distribución será inexacta y por tanto injusta.

 

Además de la obra de Kropotkin, uno de los libros referentes del anarco-comunismo es el El ABC del comunismo libertario de Alexander Berkman, que utilizaré para exponer la lógica de esta propuesta económica, por su estilo sencillo y didáctico. En forma de conversación con alguna persona desconocedora de la doctrina, Berkman aborda las cuestiones claves de la materia, rechazando en primer lugar la Teoría del Valor-Trabajo:

«Pero por qué no le damos a cada uno según el valor de su trabajo?”, preguntas. Porque no hay modo alguno de medir ese valor. (...) Nadie puede decir de forma real el valor de un objeto. (...) El carpintero y el albañil han de formarse antes de que puedan hacer su respectivo trabajo, pero tú no te fijas en esos años de aprendizaje cuando los contratas para algún trabajo. También hay que tener en cuenta la capacidad y la habilidad personal con la que cada obrero, escritor, artista o médico ejerce su trabajo. Y este es un factor puramente individual, personal. ¿Cómo vas a calcular su valor?

 

Es por esto que el valor no puede determinarse. El mismo objeto puede ser muy valioso para una persona y no valer nada o valer poco para otra. Y puede valer mucho o poco para la misma persona, pero en épocas diferentes (...) por eso, el valor real de una cosa no puede establecerse, es una cantidad desconocida.»

 

Y después expone la argumentación que sostiene todo el modelo en un solo párrafo:

«El intercambio de productos por medio de precios conduce a hacer beneficios, a sacar provecho y a la explotación, en una palabra, a alguna forma de capitalismo. Si acabas con las ganancias no puedes tener un sistema de precios, ni ningún sistema de salarios o de pagos. Eso significa que el intercambio deberá ser acordado según el valor. Pero como el valor es incierto o no asegurable, el intercambio debe ser, en consecuencia, libre, sin valor “igual”, ya que éste no existe. Dicho de otro modo, el trabajo y sus productos deben ser intercambiados sin precio, sin ganancia, libremente, de acuerdo con la necesidad. Esto conduce, lógicamente, a la propiedad común y a la utilización colectiva. Lo cual en un sistema sensato, justo y equitativo, y se conoce bajo el nombre de comunismo.»

 

Consciente de las dudas que este razonamiento suscita en una mentalidad no comunista Berkman las resuelve una por una:

«¿Pero esto supone entonces que todos participaríamos por igual? –Preguntas-. El hombre inteligente y el estúpido, el competente y el incompetente, ¿todos lo mismo? ¿No habrá ninguna distinción, ningún reconocimiento para los más hábiles?’

 

Permíteme que te pregunte yo, amigo mío: ¿condenaremos al hombre cuya naturaleza no ha sido dotada tan generosamente como la de su vecino, más fuerte o más talentoso? ¿Añadiremos tal injusticia a la situación de inferioridad física en que lo ha situado la naturaleza? (...).

 

No hay nada tan peligroso como la discriminación. En el momento en que empiezas a discriminar al menos capaz, estableces condiciones que engendran insatisfacción y resentimiento, incitas a la envidia, a la discordia y al enfrentamiento. Tú consideras brutal privar a los menos capaces del aire y el agua que necesitan. ¿No debería aplicarse el mismo principio a las demás necesidades del hombre? (...).

 

El modo más seguro de que cada uno lo haga lo mejor que pueda no es discriminándolo, sino tratándolo en pie de igualdad con los demás. Ése es el incentivo y el estímulo más eficaz. Es justo y humano.

 

‘¿Pero qué harás con el gandul, con el hombre que no quiere trabajar?’, pregunta tu amigo.

 

(...) No existe eso que llaman holgazanería. Lo que nosotros llamamos vago es generalmente un hombre cuadrado en un agujero redondo. Es decir, el hombre apropiado en el puesto inapropiado (...). Si estás obligado a hacer aquello en lo que eres incompetente por inclinación o temperamento serás ineficiente. Si se te fuerza a hacer un trabajo en el que no estás interesado, serás perezoso.

 

¿Pero no significará la vida bajo la anarquía, con la igualdad económica y social una nivelación general?’, me preguntas.

 

No, amigo mío, es todo lo contrario. Porque igualdad no significa igual cantidad sino igualdad de oportunidades. (...) cada uno tiene para consumir tanto como necesita, tanto como su naturaleza particular le demanda.

 

No cometas el error de identificar la igualdad y la libertad con la igualdad forzada (...). La verdadera igualdad anarquista implica libertad, no cantidad, y no significa que cada uno debe comer, beber o llevar las mismas prendas, hacer el mismo trabajo o vivir de la misma manera. Ni mucho menos. En realidad, es todo lo contrario.

 

Las necesidades personales y los gustos son diferentes, como son distintos los deseos. Es la igualdad de oportunidades para satisfacerlas, lo que constituye la verdadera igualdad.»

 

[Fragmento  del folleto El anarquismo y su economía, que en versión integral es accesible en https://lapeste.org/wp-content/uploads/2021/03/ANARQUISMO-Y-SU-ECONOMI%CC%81A.pdf.]

 

 

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