América Latina y el Caribe participaron de forma activa y numerosa en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF), clausurado este sábado 6 de junio de 2026. La presencia de delegaciones oficiales y empresariales de la región en el principal escaparate económico ruso refleja una apuesta clara por el fortalecimiento de los vínculos bilaterales en un contexto de sanciones occidentales y búsqueda de alternativas multipolares.
Una agenda pragmática y geopolítica
Durante la semana del foro, representantes de varios países latinoamericanos mantuvieron reuniones con altos cargos del Gobierno ruso y con empresas locales para explorar oportunidades de cooperación en sectores como la energía, la agricultura, la tecnología y la defensa. La cita, que tradicionalmente servía de escaparate para las relaciones económicas de Rusia con Europa y Asia, ha ido ganando peso entre los países del Sur Global desde que Moscú impulsó un giro hacia el este y el sur tras las sanciones impuestas por la invasión de Ucrania.
Fuentes diplomáticas consultadas durante el foro señalaron que la participación latinoamericana responde a una agenda pragmática: la necesidad de diversificar socios comerciales y financieros ante la volatilidad de los mercados tradicionales. Rusia, por su parte, busca consolidar su presencia en una región que considera estratégica para contrarrestar el aislamiento impulsado por Estados Unidos y la Unión Europea.
Señales de un giro geopolítico
La presencia masiva de delegaciones de América Latina y el Caribe en el SPIEF envía una señal política clara, según los analistas presentes en el evento. En un momento en que el conflicto en Ucrania ha polarizado las relaciones internacionales, la región opta por mantener una posición de no alineamiento activo, participando en foros que la diplomacia occidental trata de desacreditar. Brasil, Argentina, México, Cuba, Venezuela y Nicaragua, entre otros, estuvieron representados con delegaciones de alto nivel, lo que subraya la diversidad ideológica de los países que apuestan por mantener el diálogo con Moscú.
La participación de América Latina en el Foro de San Petersburgo es una muestra de que el mundo es cada vez más multipolar y de que Rusia sigue siendo un actor relevante para el desarrollo de la región, pese a las presiones externas, declararon fuentes de la delegación brasileña.
Los acuerdos concretos anunciados durante el foro incluyen memorandos de entendimiento en materia de cooperación energética y agrícola, así como el compromiso de facilitar el comercio en monedas locales para reducir la dependencia del dólar. Este último punto es especialmente relevante para países como Argentina y Brasil, que atraviesan tensiones con sus reservas de divisas.
La edición de 2026 del SPIEF confirma así que, pese a los intentos de aislar a Rusia económicamente, el foro sigue siendo una plataforma de peso para las relaciones birregionales, y que América Latina no está dispuesta a renunciar a la cooperación con Moscú en aras de la multipolaridad que defiende buena parte de sus gobiernos.