Lo que nació en 2001 como un pequeño proyecto de la Biblioteca de la Universidad de La Rioja (UR), la más pequeña del país, ha terminado como el mayor repositorio del mundo de literatura científica en castellano. Esa podría ser, en pocas palabras, la historia de Dialnet, una base de datos y archivo de artículos científicos que ya alcanza los 10,5 millones de documentos y 400.000 tesis doctorales tanto de España como de Latinoamérica. Ahora, su objetivo a medio plazo pasa por acercar el conocimiento a la sociedad: «Queremos cerrar la cadena de trasmisión, que la ciudadanía tenga acceso directo y fácil a las novedades científicas», adelanta Elena López Tamayo, la directora-gerente de la Fundación Dialnet.
Dialnet nació hace un cuarto de siglo como un espacio online en el que se pudieran encontrar resultados científicos en español en áreas poco cubiertas por las grandes editoriales internacionales. A día de hoy, un 60% de sus contenidos versa sobre parcelas del saber como las ciencias sociales, jurídicas y humanas, mientras que el resto está enfocado en las ciencias de la salud y tecnología. «Esto es clave para entender el carácter social y público de la iniciativa», recalca López.
En 2018, Dialnet comenzó a brindar otra posibilidad. Más allá de ofrecer toda la información vertida por las bibliotecas universitarias que se habían sumado como colaboradoras, la directora-gerente de la Fundación explica que querían crear una herramienta más compacta: «Cualquier persona puede ver quién investiga qué, en qué universidad, y sus resultados».
Todavía quedaba un paso por dar. Llegó con Dialnet CRIS, portales de investigación propios para cada universidad. Por el momento, el 60% de las universidades públicas españolas utilizan este servicio, lo que supone el 53% de todo el ecosistema universitario nacional.
Todo ello es posible porque hay 192 instituciones –la mayoría bibliotecas, de las cuales 75 son latinoamericanas– que introducen el contenido de manera regular a través de una tecnología desarrollada desde la propia UR. «Esto nos da flexibilidad, autonomía y nos permite crecer de manera sostenida», completa la directora-gerente. Dos décadas y media después de su puesta de largo, Dialnet atesora casi 3 millones de usuarios registrados y 63 millones de alertas.
Corregir un sesgo
Antonio Calderón, director de Proyectos Bibliotecarios de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), recalca que Dialnet surgió de la necesidad de mostrar el contenido de las revistas científicas cuando la mayoría de ellas eran en papel. «Dialnet viene a corregir el sesgo por idioma, país y temática de la mayor parte de bases de datos científicas del mundo anglosajón», señala.
Este experto es el coordinador de Dialnet Métricas, un apartado en el que se incluyen las referencias bibliográficas y las citas de cada artículo. «Así se pueden ver las citas de una institución o investigador, las revistas y la relación entre ellas», apunta. De las 13.776 revistas científicas que Dialnet tiene indexadas, la UCM se encarga de indizar 760, entre las que se cuentan las ediciones propias de esta universidad madrileña.
Un repositorio personal
Dialnet se ha convertido en una herramienta imprescindible para numerosos investigadores y académicos en España. En resumidas cuentas, todo el mundo que se vea obligado a buscar literatura científica la conoce. Es el caso de Alicia Parras, profesora del departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM. «Empecé a utilizar Dialnet con mi tesis doctoral y ahora, cada vez que tengo que escribir un artículo, lo consulto», señala esta docente. Asegura que esta herramienta es «un básico» a la hora de enseñar en sus clases de documentación informativa cómo buscar literatura académica.
Por otro lado, las facilidades que aporta la base de datos son utilizadas por los propios investigadores como repositorio personal de sus producciones científicas. «A la hora de preparar un currículum o una acreditación, es muy fácil ver tus publicaciones ordenadas, las citas que tiene cada una de ellas y las tesis doctorales que has dirigido», ejemplifica Parras.
Un orgullo para la profesión
El crecimiento sostenido del que hablaba Elena López Tamayo los ha llevado a pergeñar una estrategia para convertirse en el mayor espacio de datos científicos en español. «Si tengo toda la investigación que se realiza en las universidades públicas, puedo saber qué se está investigando en España. Además, es una forma de que los científicos puedan publicar en español, que no les penalice el no hacerlo así, y que sus estudios estén en el mapa», añade la directora-gerente. Antonio Calderón, por su parte, defiende que, en ocasiones, se nos olvida que ser funcionario significa estar dedicado a ofrecer un servicio público. Él siente Dialnet como algo propio, y «eso da mucho orgullo a la profesión», concluye.
Fe de errores: las siglas de la Universidad de La Rioja son UR y no UNIR, como aparecían inicialmente en este artículo.
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