Perú celebra este 7 de junio la segunda vuelta electoral entre la candidata de derecha Keiko Fujimori y el candidato de izquierda Roberto Sánchez, en unos comicios que tendrán lugar en medio de una profunda crisis política, una creciente inseguridad y un masivo descontento ciudadano. El país elegirá así a su noveno presidente en diez años, un récord que refleja la inestabilidad crónica de sus instituciones.
La convocatoria electoral se produce en un contexto de erosión acelerada de la confianza pública, con la ciudadanía expresando su hartazgo ante la corrupción, la falta de resultados económicos y la oleada de violencia que azota diversas regiones del país. Los sondeos previos a la cita con las urnas señalaban un empate técnico entre ambos aspirantes, lo que añade incertidumbre al resultado final.
Una crisis de representación sin precedentes
Desde 2016, Perú ha visto pasar por la presidencia a ocho mandatarios distintos, varios de ellos envueltos en procesos judiciales o destituidos por el Congreso. La fragmentación del sistema de partidos, la debilidad del Ejecutivo frente al Legislativo y la judicialización de la política han generado un escenario de parálisis gubernamental que ninguna administración ha logrado revertir.
En este clima de desencanto, la campaña electoral ha estado marcada por los discursos polarizados: Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, apela a la mano dura contra la delincuencia y promete recuperar el orden, mientras que Sánchez, exministro de Pedro Castillo, defiende un programa de reformas sociales y lucha contra la desigualdad. Ninguno de los dos logra superar el rechazo mayoritario que genera entre una población hastiada, según los analistas locales.
El resultado de las urnas definirá no solo el rumbo inmediato del país, sino también su capacidad para afrontar los desafíos de seguridad pública y reactivación económica que aquejan a los 34 millones de peruanos. La comunidad internacional observa con atención el desenlace de una jornada que podría reconfigurar el mapa político de una de las economías más dinámicas de la región.
