La República Democrática del Congo (RDC) vive un pulso político creciente tras la presentación de una proposición de ley referendaria que plantea modificar la Constitución. El proyecto, impulsado por el presidente Félix Tshisekedi, ha encontrado un frente opositor que busca imponer un nuevo equilibrio de poder, según fuentes parlamentarias y testimonios recogidos por la prensa local.
La oposición, liderada por figuras como Moïse Katumbi y el premio Nobel de la Paz Denis Mukwege, ha anunciado una operación de «ciudades muertas» para el 3 de junio como primer test de movilización. Tanto en el Parlamento como en las calles de Kinshasa y otras urbes, los críticos denuncian que la revisión constitucional busca consolidar el poder del actual mandatario, en un contexto de división nacional.
El debate parlamentario coincide con un clima de tensión política. La proposición de ley, que requeriría un referéndum para su aprobación, ha sido calificada por la oposición como un intento de perpetuarse en el poder. Tshisekedi, por su parte, defiende la necesidad de adaptar la carta magna a las realidades del país, aunque sin ofrecer detalles concretos sobre los cambios propuestos.
La comunidad internacional observa con atención el proceso, dado que la RDC es un actor clave en la región de los Grandes Lagos. La inestabilidad política podría tener repercusiones en la seguridad regional y en los intereses de actores externos, entre ellos España, que mantiene vínculos comerciales y de cooperación con el país africano. La oposición confía en que la protesta del 3 de junio marque un punto de inflexión en la movilización social contra la reforma.