El Ministerio de Defensa ruso ha informado este domingo de que sus fuerzas atacaron 141 localizaciones en Ucrania, incluyendo instalaciones de transporte y energía vinculadas a la infraestructura militar ucraniana. Los ataques, ejecutados durante la jornada del sábado 6 de junio, combinaron aviación, drones y artillería, según el comunicado castrense.
«La aviación, los vehículos aéreos no tripulados y la artillería han alcanzado una serie de objetivos ucranianos relacionados con el ámbito militar», señala la nota oficial.
Los bombardeos se enmarcan en la operación militar especial que Rusia mantiene en territorio ucraniano desde febrero de 2022. Moscú justifica estos ataques como parte de su estrategia para degradar las capacidades logísticas y de defensa de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
Objetivos estratégicos
Según fuentes del Ministerio de Defensa ruso, los blancos seleccionados incluían nudos de transporte ferroviario, subestaciones eléctricas y depósitos de combustible utilizados para abastecer al ejército ucraniano. Las autoridades ucranianas no han confirmado de inmediato el alcance de los daños ni las posibles víctimas.
El portavoz castrense ruso, general Ígor Konashénkov, afirmó en declaraciones recogidas por medios locales que los ataques «han interrumpido el suministro de material bélico hacia el frente» y han reducido la capacidad de reacción de las unidades ucranianas en varios sectores del frente oriental.
Escalada en el este
Esta ofensiva masiva coincide con un recrudecimiento de los combates en las regiones de Járkov y Donetsk, donde las tropas rusas han intensificado su presión tras la toma de Avdíivka en febrero. Analistas militares señalan que la destrucción de infraestructura energética busca paralizar la movilidad y el sistema de mando ucraniano antes de nuevas operaciones terrestres.
Kiev, por su parte, denuncia que estos bombardeos contra infraestructuras civiles constituyen crímenes de guerra, mientras que la comunidad internacional mantiene su respaldo militar a Ucrania. La Comisión Europea anunció el viernes un nuevo paquete de ayuda de 500 millones de euros para reparar la red eléctrica del país.