Imágenes satelitales tomadas recientemente en la Sexta Base Aérea de Ben Guerir, en Marruecos, han confirmado el despliegue del dron turco Akinci, fabricado por Baykar, junto a los drones Bayraktar TB2 que ya operaban en el país. La información, difundida por fuentes especializadas en defensa, revela la presencia de infraestructura terrestre integrada que garantiza una alta preparación operativa de estos sistemas no tripulados.
La entrega del Akinci se habría producido a principios de 2025, según los informes que ahora corroboran las imágenes de satélite. La base de Ben Guerir alberga también la flota de cazas F-16 Block 52+ de la Fuerza Aérea marroquí, lo que convierte a esta instalación en un centro neurálgico para la proyección de poder aéreo de Rabat.
El despliegue supone un salto cualitativo en la cooperación militar entre Marruecos y Turquía, que se ha intensificado en los últimos años. Para Rabat, la incorporación del Akinci —un dron de alta altitud y larga autonomía capaz de portar munición guiada de precisión— refuerza su estrategia de modernización de las Fuerzas Armadas y diversificación de proveedores de defensa, más allá de sus socios tradicionales como Estados Unidos o Francia.
La presencia de estos drones en el norte de África tiene también implicaciones para la seguridad regional. Marruecos compite con Argelia por la hegemonía magrebí, y la brecha tecnológica en sistemas no tripulados se ha convertido en un factor diferencial. Además, la cercanía geográfica con España sitúa este desarrollo en el radar del Ministerio de Defensa español, que sigue de cerca la evolución de las capacidades militares en el flanco sur de la OTAN.