La Iglesia Católica conmemora este 30 de mayo de 2026 la festividad de Santa Juana de Arco, la heroína y mística francesa del siglo XV que, siendo una adolescente, lideró tropas francesas en la Guerra de los Cien Años y fue canonizada como mártir. Su figura, controvertida durante siglos, es hoy un símbolo de fe y resistencia nacional, especialmente en Francia, donde es patrona del país.
Juana de Arco, conocida como la Doncella de Orleans, nació en 1412 en Domrémy, una aldea de la Lorena francesa. A los 13 años afirmó recibir visiones de santos que la instaban a ayudar al delfín Carlos a coronarse rey de Francia. Tras convencer a las autoridades, encabezó el levantamiento del sitio de Orleans en 1429, una victoria decisiva que permitió la coronación de Carlos VII en Reims.
Capturada por los borgoñones en 1430, fue entregada a los ingleses y sometida a un juicio eclesiástico por herejía. Condenada, fue quemada en la hoguera en Ruan el 30 de mayo de 1431, con apenas 19 años. Su martirio conmovió a Francia y, siglos después, fue reivindicada: beatificada en 1909 y canonizada en 1920 por el papa Benedicto XV.
La festividad de Santa Juana de Arco se celebra cada 30 de mayo, fecha de su muerte. En Francia, es fiesta nacional y se realizan procesiones y actos litúrgicos en su honor, especialmente en Orleans y Ruan. Para la Iglesia, es un ejemplo de fe inquebrantable, valentía y fidelidad a la vocación divina, incluso ante la muerte.