Miles de personas se manifestaron este domingo, 1 de junio de 2026, en el centro de Madrid para exigir la derogación de las leyes que consideran «antivida» y denunciar lo que califican como la imposición de una «cultura de la muerte». La concentración, convocada por diversas organizaciones provida, recorrió calles como la Gran Vía y la Plaza de Colón en una movilización que busca presionar al Gobierno de Pedro Sánchez para que revoque la normativa actual sobre aborto y eutanasia, aprobada durante la pasada legislatura.
Los asistentes portaban pancartas con lemas como «Sí a la vida, no a la muerte» y «Derogación ya», en un ambiente reivindicativo que evidenció la capacidad de convocatoria del movimiento en España. La protesta se produce en un contexto de creciente polarización social en torno a los derechos reproductivos y el final de la vida, con el Ejecutivo actual comprometido con la ampliación de estos derechos. Según fuentes de la organización, «más de 10.000 personas» participaron en la marcha, aunque la Delegación del Gobierno en Madrid no ha facilitado una cifra oficial.
Entre los organizadores destacan la plataforma Derecho a Vivir y la Asociación de Familias Numerosas, que han anunciado que continuarán movilizándose hasta que se modifique la legislación. La manifestación transcurrió sin incidentes, con un dispositivo policial que reguló el tráfico en las calles afectadas y cortó varias vías del centro durante la tarde. Las entidades convocantes han adelantado que prevén nuevas acciones de protesta en los próximos meses, coincidiendo con el debate parlamentario de una posible reforma de la ley del aborto.
El movimiento provida en España ha cobrado fuerza en los últimos años, con convocatorias periódicas en Madrid y otras capitales autonómicas. La de este domingo es la mayor movilización del colectivo desde la aprobación de la ley de eutanasia en 2021, y busca situar el debate en la agenda política de cara a las próximas elecciones generales previstas para 2027. Los organizadores han hecho un llamamiento a la «unidad de todos los defensores de la vida» para revertir lo que consideran «un ataque sistemático a los valores fundamentales de la sociedad».